Tema 1: La crisis del Antiguo Régimen
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En conclusión, el levantamiento del pueblo español contra los franceses suponía un acto
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La Junta Suprema Central lógicamente estaba compuesta por patriotas, pero de todas
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De nuevo la guerra iba a condicionar el desarrollo de la crisis del Antiguo Régimen
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- En otros artículos se implanta la educación primaria obligatoria y pública y la
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Tema 1

  1. 1. Tema 1: La crisis del Antiguo Régimen La Guerra de la Independencia y los comienzos de la revolución liberal. La Constitución de 1812. Al igual que en el resto de Europa, la crisis del Antiguo Régimen coincidió en España con el ciclo de la Revolución Francesa (1789-1814). Así, el estallido revolucionario decidió a Carlos IV (1788-1808) a romper con el despotismo ilustrado anterior. A su vez, la invasión napoleónica (1808-1814) extendió las ideas revolucionarias y la situación de guerra favoreció el desarrollo de la revolución burguesa. Esta guerra fue a la vez de liberación nacional y revolucionaria, ya que la elaboración de la Constitución de 1812 fue posible precisamente por la situación bélica y por el vacío de poder, ocupado por el pueblo, que organizó la lucha y el gobierno. Pese a que, al terminar el conflicto, el rey Fernando VII anuló la obra de Cádiz, el periodo de 1808 -1814 supuso un punto de no retorno en la historia española, al hacerse inviable una reforma ilustrada del absolutismo monárquico. La Edad Contemporánea se inauguraba con la Revolución burguesa. 1) Guerra y revolución 1.1) ¿Cómo se explica la invasión francesa? La invasión fue consecuencia de la habilidad de Napoleón, que se hizo con el control de la política española. El proceso se inició cuando Carlos IV, asustado por el estallido de la Revolución en Francia, depuso a los ilustrados Floridablanca y Aranda, contrarios a unirse a las coaliciones de la Europa absolutista contra la Francia revolucionaria por motivos económicos, y nombró a Godoy, plebeyo, favorito de la reina y alejado de los partidos. Su origen y su política interior de reformas (inicio de una tímida desamortización) no contentaron ni a la nobleza, ni a la iglesia, pero tampoco a los ilustrados por su carácter superficial. En política exterior decidió unirse a las coaliciones absolutistas contra Francia, pero pronto llegó la derrota. Tras firmar la Paz de Basilea, Godoy decidió aliarse con la Francia revolucionaria, gobernada ya por la burguesía moderada (Directorio) Con Napoleón en el poder desde 1799, la alianza se afianzó y se firmó el Tratado de San Ildefonso: el emperador conseguía así la armada española para invadir Inglaterra, pero
  2. 2. la derrota de Trafalgar (1805) dejó anulado este proyecto. Napoleón entonces ideó el “bloqueo continental”, guerra económica, que pretendía cerrar los puertos europeos a los productos industriales de Inglaterra. España no cumplía el bloqueo en parte por la ineptitud del gobierno, a lo que había que añadir el contrabando desde Gibraltar y su proximidad a Portugal, aliada de Inglaterra. Así las cosas, Napoleón y Godoy firmaron el Tratado de Fontainebleau (1808) por el que se ocuparía Portugal y se dividiría en tres reinos, uno de los cuales pasaría a Godoy. En el fondo, el objetivo de Napoleón era también ocupar España para culminar su proyecto de construir una Europa al servicio de Francia y dirigida por el nuevo régimen. En la Europa napoleónica, la zona al norte del Ebro se consideraba de Francia. 2.1) ¿Cómo se hizo Napoleón con el trono español? La presencia de las tropas francesas en la península acrecentó el malestar generalizado que ya había contra Godoy por su política reformista y pro francesa. La oposición a Godoy se aglutinaba en torno al hijo mayor y heredero de Carlos IV, Fernando, celoso del excesivo poder del valido, que decidió actuar . Así se produjo el “Motín de Aranjuez”, un golpe de estado palaciego, que supuso la caída de Godoy y de Carlos IV: Fernando VII ocupó el trono. Ante esta situación, Napoleón encontró la situación ideal para actuar y convocó a los monarcas españoles en Bayona para mediar en el conflicto. Mediante una serie de abdicaciones, el trono pasó de Fernando a Carlos IV, que previamente ya había entregado el trono a Napoleón. De esta forma, el trono fue ocupado por José I, hermano de Napoleón, que convocó cortes en Bayona con diputados españoles (afrancesados) para legitimar su acceso al poder y elaborar la llamada Constitución o más bien Carta otorgada de Bayona, por la que España entraba en el nuevo régimen (igualdad ante la ley y los impuestos, fin del régimen señorial y programa desamortizador) La nueva monarquía recibía el apoyo de los reformistas ilustrados o afrancesados. 3.1) El estallido de la guerra y el inicio de la revolución La marcha de la familia real a Bayona alarmó al pueblo de Madrid, que se levantó contra los franceses el famoso 2 de mayo. Las clases pudientes e incluso el ejército, excepto los capitanes Daoiz y Velarde, se mantuvieron al margen de la lucha de la capital. Murat sofocó la revuelta e inició una dura represión, pero la rebelión del pueblo era imparable. Así, ante los sucesos del 2 de mayo, las noticias de las Abdicaciones de Bayona y el bando del alcalde de Móstoles llamando a las armas contra los franceses, el pueblo español declaraba la guerra a Napoleón. Inglaterra colaboró en la lucha de España y Portugal contra Francia.
  3. 3. En conclusión, el levantamiento del pueblo español contra los franceses suponía un acto revolucionario porque asumía la soberanía nacional, ya que no acataba la cesión legal del poder de Carlos IV a José I. Tampoco tenía el respaldo de las instituciones del Antiguo Régimen, Consejo de Castilla y Junta de Gobierno, que habían ocupado el poder desde la marcha del rey a Bayona, que sí dieron su apoyo al nuevo rey. El alto funcionariado, la jerarquía de la Iglesia y la mayoría de los mandos militares se adhirieron a la nueva monarquía. 4.1) ¿Cómo organizó el pueblo español el gobierno y la guerra? Los diferentes grupos ideológicos El levantamiento espontáneo y generalizado por todo el país, e incluso América, se organizó en Juntas locales, que se hicieron cargo del gobierno y de la dirección del levantamiento. Las Juntas gobernaban en nombre de Fernando VII, pero en realidad eran la materialización de la soberanía nacional. En pocas semanas se crearon las Juntas provinciales, dirigidas por personajes de prestigio, procedentes de las clases dirigentes del Antiguo Régimen y del mundo empresarial e intelectual: Floridablanca, Jovellanos, Palafox, --- A finales de verano se decidió crear una Junta Suprema Central que asumiera el gobierno de la nación. Estuvo presidida por Floridablanca. ¿Qué grupos ideológicos se diferenciaban en el país? - Los afrancesados aceptaron a José I porque eran partidarios de un reformismo ilustrado y querían evitar la revolución. Consideraban a los Borbones ineptos e incapaces de desarrollar las reformas necesarias para el país. El grupo estuvo integrado por intelectuales como Cabarrús o Blanco White, una minoría de la alta nobleza y algunos funcionarios, que temían por su trabajo. Fueron tildados de antipatriotas y tras la guerra debieron marchar al exilio. - Los patriotas rechazaban a José I y defendían la vuelta de Fernando VII, pero entre ellos había dos grandes grupos ideológicos: - Los absolutistas, mayoría aplastante, integraban al clero, la nobleza y el pueblo llano. Se oponían a Francia porque su rey legítimo era Fernando VII; es decir, defendían el Antiguo Régimen y su lema era “Dios, Patria y Rey” y no conocían las nuevas ideas. No obstante, dentro de este grupo había una minoría ilustrada (Jovellanos, Floridablanca) que defendía la vuelta del rey legítimo, pero también la reanudación del reformismo ilustrado. - Los liberales, entre ellos Calvo de Rozas, constituían una minoría defensora de las ideas revolucionarias; por ello, se oponían a la invasión francesa, que no había respetado los principios liberales del nacionalismo y de la soberanía nacional. Su objetivo era implantar en España una monarquía parlamentaria.
  4. 4. La Junta Suprema Central lógicamente estaba compuesta por patriotas, pero de todas las tendencias: aristócratas ilustrados como Floridablanca, su presidente; ilustrados moderados como Jovellanos; liberales como Calvo de Rozas. Rápidamente se adoptaron medidas de dos tipos: unas, encaminadas a organizar la resistencia; otras, dirigidas a reformar el gobierno del Antiguo Régimen, algo que todos los miembros creían necesario. La revolución seguía su camino. 5.1) La convocatoria de Cortes y la influencia de la guerra en la composición de la cámara y en el triunfo del liberalismo. Todos estos acontecimientos se desarrollaron desde mayo hasta finales del verano de 1808. Los primeros movimientos del ejército francés se encaminaron a sofocar las revueltas surgidas por todo el país. Aunque la relación de fuerzas entre ambos ejércitos era dramática, las tropas españolas demostraron un alto nivel de moral y, además, surgieron dos nuevas formas de lucha que desquiciaron al ejército profesional napoleónico: los sitios y la guerrilla. El pueblo también protagonizaba así la defensa nacional y se rompían los esquemas de los ejércitos del Antiguo Régimen. - Los sitios eran la resistencia de las ciudades, entonces amuralladas, al ejército francés, que debía tomar casa por casa si quería vencer. Fueron famosos los de Zaragoza y Gerona. - La guerrilla apareció en este conflicto y se convirtió en la forma de organizar la resistencia civil en España. Estaba compuesta por hombres del pueblo: labradores, artesanos, clérigos,--- aunque también se unieron soldados del ejército dispersado e incluso delincuentes. El número de integrantes no era muy elevado y el mando se entregaba al más dotado de mando y habilidad táctica. No ofrecían batalla frontal y optaban por las emboscadas e incluso huían sin rendirse. Las guerrillas tenían como objetivo cortar las comunicaciones, los abastecimientos y la retaguardia. El conocimiento del terreno y el apoyo de la población las hacían invencibles. Napoleón había dispuesto sus tropas estratégicamente en Barcelona, Vitoria y Madrid para que, en su despliegue, ocupasen toda la Península de forma rápida. Sus planes pronto se desbarataron por la resistencia de Zaragoza y Gerona y la derrota de Bailén (general Castaños) Ante estos hechos, José I tuvo que abandonar Madrid. En otoño de 1808, el propio Napoleón, al mando de su Grand Armée, llegó a la Península y ocupó Madrid. Al mismo tiempo, la Junta Suprema, establecida en Sevilla, había acordado convocar Cortes, única institución del Antiguo Régimen que representaba a los tres estamentos, para iniciar su programa de reformas. Se determinó el sufragio universal masculino (mayores de 25 años)
  5. 5. De nuevo la guerra iba a condicionar el desarrollo de la crisis del Antiguo Régimen porque el sometimiento de Andalucía en 1810 obligó a la Junta a refugiarse en Cádiz, ciudad inexpugnable y protegida por la flota británica, que quedó libre de la ocupación francesa y contaba con una amplia burguesía. Desprestigiada, la Junta entregó el poder a un Consejo de Regencia, que no era partidario de la convocatoria a Cortes, pero ésta ya se había iniciado. Se descartó por inviable la reunión tradicional estamental en dos cámaras, defendida por Jovellanos, y éste fue el primer triunfo del sector liberal Aparte del carácter burgués de Cádiz, el desarrollo de la guerra facilitó también el triunfo de las tesis liberales ya que la ocupación francesa hacía difícil acceder a la ciudad por tierra. Así, sólo los diputados de las provincias costeras, con mayor burguesía, llegaron con facilidad. Además, se decidió que los diputados de las provincias interiores, más conservadoras, fuesen sustituidos por naturales de esos lugares residentes en Cádiz. En conclusión, las Cortes estuvieron compuestas principalmente por clases medias urbanas, aunque también hubo una nutrida representación de eclesiásticos. También hubo un pequeño grupo de diputados americanos, a pesar de que las colonias a su vez iniciaban su proceso de emancipación. La presencia de la nobleza fue muy reducida. El triunfo de las tesis liberales estaba así garantizado, máxime cuando se permitió la presencia de público gaditano, que apoyaba las propuestas de los liberales. Además, los diputados se alineaban a una postura u otra en función de sus propios criterios y no de su origen social. De esta forma, nobles como el conde de Toreno o eclesiásticos como Muñoz Torrero defendieron los postulados liberales, mientras que industriales catalanes como Vinyals se decantaron por las tesis reaccionarias. Todavía no se puede hablar de partidos, pero sí de dos facciones: la servil o absolutista y la liberal. Las Cortes continuaron su labor mientras la guerra se desarrollaba a favor de los españoles, que minaban con la guerrilla el poder francés, debilitado a partir de 1812 por la retirada de tropas que se dirigieron al frente ruso. Así, con la ayuda inglesa desde Portugal, los franceses fueron derrotados en las batallas de Arapiles (1812), Vitoria y San Marcial (1813) La guerra había terminado y Napoleón firmaba el Tratado de Valençay (1813), que restituía a Fernando VII como rey de España. 2) El triunfo de la revolución: la Constitución de 1812 y la legislación ordinaria Los diputados de Cádiz no sólo elaboraron una Constitución entre 1810 y 1813, sino que también desmantelaron el Antiguo Régimen. 2.1) La Constitución En la sesión inaugural, los diputados proclamaron la soberanía nacional y el carácter constituyente de las Cortes, dos principios básicos del liberalismo, que defendía la
  6. 6. igualdad ante la ley y la defensa de las libertades o derechos individuales. El liberalismo había penetrado en el país a pesar de la censura impuesta por Carlos IV y se había extendido gracias a la guerra. No obstante, las sesiones estuvieron presididas por un ambiente de acuerdo entre las posturas tradicionales y liberales, unidas frente a un enemigo común, Napoleón. Así, la Constitución afirma su base en la tradición española medieval y proclama como única religión la católica. Destaca su enorme extensión (10 títulos y 384 artículos) porque el cambio era trascendental y era preferible un texto meticuloso. Se inspira en el liberalismo doctrinario de la Constitución de 1791 de Francia. Sus principales rasgos son: - Soberanía nacional. La nación se define como el conjunto de todos los ciudadanos de ambos hemisferios, es decir, están en pie de igualdad peninsulares y americanos. - Forma de gobierno: monarquía “moderna” hereditaria - División de poderes. El poder legislativo recae en las Cortes con el rey, que promulga, sanciona y veta las leyes hasta dos veces como máximo. Las Cortes son unicamerales y se eligen por dos años. El poder ejecutivo está en el rey, que nombra a los secretarios y no está sometido al control parlamentario, pero no puede disolver las Cortes, que también supervisan la política exterior. El poder judicial radica en los tribunales, aunque se mantienen la jurisdicción militar y la eclesiástica. Se prevén códigos únicos y garantías procesales. - El sufragio es universal masculino (mayores de 25 años) indirecto. Los diputados serán elegidos entre los que paguen una determinada renta a Hacienda (elegibilidad censitaria) - No hay una declaración explícita de los derechos del hombre, pero sí se recogen formalmente: libertad de imprenta, igualdad ante la ley, derecho de petición, de propiedad,--- - Ejército permanente, regulado por las Cortes. También se prevé la creación de un cuerpo armado civil a nivel provincial, la Milicia Nacional, dependiente directamente del rey y las Cortes y no de los mandos del ejército. Se creó con un doble objetivo: apoyar al ejército y defender al estado liberal. - En la administración territorial aparecen las Diputaciones y los Jefes políticos como vínculo entre el gobierno central y las diferentes provincias. Los ayuntamientos son dirigidos por los regidores, elegidos por la población.
  7. 7. - En otros artículos se implanta la educación primaria obligatoria y pública y la igualdad fiscal, aunque no se estipuló el sistema. 2.2) La legislación ordinaria Las Cortes de Cádiz también desarrollaron una importante legislación ordinaria al tiempo que realizaban la labor constituyente. La legislación ordinaria fue de gran importancia porque suponía el desmantelamiento del Antiguo Régimen, sobre todo en su estructura económica. Sentaba las bases del liberalismo económico y ponía los cimientos de la reforma agraria liberal con la desamortización y la supresión de la vinculación Los decretos fueron los siguientes: - La abolición del régimen jurisdiccional. Tuvo repercusión económica porque el señor, como compensación económica, se quedó con las tierras de los campesinos que no pudieron acreditar oficialmente su propiedad. - Desamortización de bienes de propios y baldíos. - Eliminación del mayorazgo - Supresión de los gremios - Declaración de la libertad de imprenta, excepto en temas religiosos. - Supresión de la Inquisición y apropiación de los bienes de órdenes militares y monasterios (desamortización) 3) Balance y conclusiones Aunque durante la guerra se sentaron las bases del nuevo régimen, su aplicación práctica fue nula por el desarrollo del conflicto. Además, con la vuelta de Fernando VII, en consonancia con Europa (Restauración), se anuló toda la obra legislativa de Cádiz y se volvió al absolutismo. De hecho, la Constitución sólo estuvo vigente durante la Guerra (1812-1814), tras la Revolución de 1820 en España (Trienio liberal de Fernando VII) y en 1836 (Regencia de Mª Cristina) Aunque sus artículos apenas se desarrollaron en la práctica, esta carta magna ejerció gran influencia en otras constituciones europeas, que la copiaron en las revoluciones de 1820 (Nápoles, Portugal,---), y sobre todo hispanoamericanas. Tras este periodo, la revolución liberal era imparable. Su triunfo definitivo llegó en el reinado de Isabel II: España se organizó como una monarquía parlamentaria. El desarrollo de la crisis del Antiguo Régimen dentro de la Guerra de independencia tuvo efectos en el desarrollo posterior del liberalismo español y fue el origen del independentismo americano, que también aprovechó el vacío de poder. Así, la formación
  8. 8. de juntas y de milicias en los brotes revolucionarios posteriores tienen aquí su origen. El protagonismo del ejército en la vida política es otro claro ejemplo. Por último, la desastrosa situación económica que dejó la guerra (un millón de muertos, fábricas catalanas arrasadas, pérdida del mercado colonial, deuda externa, campesinado arruinado,---) obligaron a Fernando VII a reanudar un cierto reformismo económico en la Década Ominosa porque con las fórmulas del Antiguo Régimen la solución era imposible. De esta manera, la monarquía española se fue decantando por los sectores liberales. La cuestión dinástica del carlismo terminó de unir corona y liberalismo.

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