Lección del 3 al 9 de octubre de 2015
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concebido Ana, dio a luz
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# SÁBADO - 3 DE OCTUBRE
Introducción
Elcana tenia dos esposas. Una de ellas era
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LUNES - 5 DE OCTUBRE
Consulta el Texto clave de esta semana, que se
encuentra en 1Samuel 1:20. El nombre Samuel
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X MARTES - 6 DE OCTUBRE
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¿Lo sabías?
• Elcana era un levita de la fam ilia de Coat,
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rLos dos prim eros textos de los Versículos
de impacto se refieren a la oración. Y el último
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Lee los capítulos 55 y 58 de Patriarcas y pro­
fetas, y entérate de los detalles de la historia del
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Lección 2 | Juveniles | Oración de poder | Escuela Sabática Menores

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Lección 2 | Juveniles | Oración de poder | Escuela Sabática Menores

  1. 1. Lección del 3 al 9 de octubre de 2015 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo Por cuanto lo pedí a Jehová" (1 Sam. 1:20). 8
  2. 2. # SÁBADO - 3 DE OCTUBRE Introducción Elcana tenia dos esposas. Una de ellas era Penina; esta tuvo varios hijos. La otra era Ana; y no tenía ningún hijo. A Penina le gustaba ha­ cerle burla a Ana y exhibirse con el hecho de que ella tenía hijos y Ana, no. Aunque Ana no tuviera hijos, su marido la amaba mucho. Cierto día, Ana estaba sentada cerca del Templo, llorando; ella estaba clamando a Dios y orando con sinceridad, porque deseaba deses­ peradamente tener un hijo. A continuación, le hizo una promesa a Dios de que si él le per­ mitiera tener un hijo, entonces, lo dedicaría al Señor todos los días de su vida. Y fue exacta­ mente cuando estaba orando al Señor que Eli comenzó a observarla. Eli era el sumo sacer­ dote. Yél, pensando que Ana estaba borracha, comenzó a censurarla, instándola a que de­ jara de beber. Ella le respondió que no había bebido, ni siquiera comido, pues estaba con el alma abatida, y que acababa de abrirle su corazón a Dios. Entonces, Eli le dijo;"[...] Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho" (1 Sam. 1:17). Dios le concedió a Ana un hijo, y ella lo llamó Samuel, diciendo: “Porque se lo pedí al Señor". Y ella cuidó a su niño hasta que fue capaz de presentarse ante el Señor. Yentonces, cuando tuvo la edad suficiente, lo llevó para que vivie­ ra con Eli en el santuario. Fue un gran desa­ fío tener que desprenderse de su hijo; sin em­ bargo, estaba muy agradecida a Dios porque le había dado un hijo. Él había oído su oración y había atendido su pedido. O DOMINGO - 4 DE OCTUBRE Estudiando y aplicando la historia Esta es una de las historias más conoci­ das entre las mujeres que tienen el deseo de ser madres. Ana era estéril y su más grande sueño era tener un hijo, a quien pudiera amar y educar en tos caminos del Señor. Después de haber sufrido mucho debido al dolor de no poder ser madre, y sintiéndose cansada por las constantes provocaciones de la se­ gunda esposa de su marido, le hizo una pro­ mesa a Dios. Lee el texto de 1 Samuel 1:1 al 5 y 9 al 20, y después responde las siguien­ tes preguntas: ¿Qué representaba para Ana la situación de no tener un hijo? ¿Por qué Eli pensó que Ana estaba em ­ briagada cuando la encontró en el Templo? ■y ¿De qué manera esta historia demuestra la gracia de Jesucristo y el poder de la oración? ¿Cuáles son los puntos más importantes de esta historia y las partes que consideras más significativas? Dios respondió la oración de Ana dándo­ le un hijo; sin embargo, ella también realizó un sacrificio al devolvérselo a Dios, deján­ dolo que viviera en el tem plo. ¿Serías ca­ paz de darle a Dios algo que hayas deseado mucho? ¿Cómo debería ser nuestra oración al respecto? 9
  3. 3. LUNES - 5 DE OCTUBRE Consulta el Texto clave de esta semana, que se encuentra en 1Samuel 1:20. El nombre Samuel significa “demandado de Dios’¡. Ana reconocía su responsabilidad delante de aquella criatu­ ra especial. De acuerdo con el Comentario bíblico adven­ tista (t. 2, p. ¿56), “para su madre, Samuel no era tan solo un niño, sino una ofrenda dedica­ da a Dios. Por lo tanto, procuró educarlo para él desde sus primeros años. Con mucha solici­ tud y oración, atendió las necesidades físicas de su hijo y dirigió los pensamientos de él ha­ cia el Señor de los Ejércitos apenas tuvo uso de razón. Para poder cum plir más acabadamente su misión, no visitó a Silo hasta después de ha­ ber destetado al niño. ¡Cuán abarcadora es la influencia de una madre en Israel! [...] Teniendo esto en cuenta, Ana comenzó a trabajar no solo para un fin temporal, sino para la eternidad. Te­ nía la responsabilidad de im prim ir en un alma humana la imagen divina". Piensa acerca de tu vida. ¿Qué fue lo que le pediste a Dios y lo recibiste? ¿Sientes una res­ ponsabilidad tal, al enfrentarte con ese pedi­ do que te haya sido concedido? El hecho de co­ locarle el nombre de Samuel a su hijo fue una manera por medio de la cual Ana le demostró a Dios cuán agradecida estaba por su gracia. Ella también alabó a Dios al dedicarlo para que tra­ bajara para él durante toda su vida. f^ Z IS S S licado a trabajar para Dios' 10
  4. 4. X MARTES - 6 DE OCTUBRE 7 ¿Lo sabías? • Elcana era un levita de la fam ilia de Coat, que habitaba en la tribu de Efraín. Esto signifi­ caba que Samuel era descendiente de Coré. El haber sido escogido para un m inisterio espe­ cial prueba que Dios no penaliza a los hijos por los pecados de sus antepasados. En muchas de las películas de ficción actuales, se puede ver la idea de rebelión en ciertos personajes, por el hecho de pertenecer a determinadas clases o castas, solamente en razón del origen, o de los errores de sus antepasados. Aquí se esconde un concepto peligroso: que Dios nos puede casti­ gar por causa de un error de nuestros prim e­ ros padres. ¡No es así como él actúa! • El nombre Ana quiere decir “cortesía”;y Pe- nina, “la de cabello abundante". • De acuerdo con el Comentario bíblico ad­ ventista (t. 2, p. 454): "En este período de la historia del m undo se consideraba legítim a la poligamia, y Dios la permitía (ver com. Deut. 14:26). Sin embargo, debido a restricciones fi­ nancieras, tan solo las clases acomodadas y los reyes parecen haber practicado la plurali­ dad de casamientos. Los gobernantes procu­ raban asegurar la paz enviando una princesa al harén de otro monarca. Pero, en vez de pro­ porcionar paz, la práctica de la poligamia con frecuencia suscitaba complicaciones, celos y fracasos tanto para el harén real como para el hogar privado. En los tiempos del Nuevo Testa­ mento, la poligamia descalificaba a un hombre para cualquier cargo religioso (1 Tim. 3:2,12)”.
  5. 5. 0 MIÉRCOLES - 7 DE OCTUBRE rLos dos prim eros textos de los Versículos de impacto se refieren a la oración. Y el último nos habla de la maravillosa gracia divina. Dios le mostró su gracia a Ana al darle un hijo. Él le quitó su aflicción con el precioso regalo de un hijo; y, en retribución, ella se lo dedicó al Señor. Realiza el siguiente ejercicio, colocando “V" en tas afirm aciones que consideres que son verdaderas y "F", en las que te parezcan falsas: .......Has sido despreciado por no tener cosas que otros tienen. ....... Dios siem pre responde a tus oraciones, aunque, algunas veces, no de la manera que ■ Versículos | DEIMPACTO M ateo 6:5 ' F ilip e nse s U-.6 N ehem ías 9:31 t e ¿Cuáles son las diferentes maneras por las cuales podemos orar a Dios? ¿Existen mane­ ras correctas o incorrectas de pedirle cosas a Dios? ¿Cuál debería ser nuestra actitud si tu­ viéremos nuestras oraciones respondidas tal cual como queríamos? ¿Cuál deberá ser nues­ tra actitud aun cuando estemos pensando que no vamos a recibir lo que hemos pedido? Cuan- estás esperando. .......Dios ya habló algunas veces contigo. Aun cuando no haya sido una voz literal, has oído sus palabras en tu corazón. .......Has orado para que el Señor te concediera algo y él respondió a tu oración. do Dios no responde nuestras oraciones de la manera que queríamos que él lo hiciera, fre­ cuentemente él nos envía pequeñas bendicio­ nes para que nos sirvan de "almohadones" en el medio de la decepción. 8 DE OCTUBRfE 11 “Le fue otorgado a Ana lo que había pedido; recibió el regalo por el cual había suplicado con tanto fervor. Cuando miró al niño, lo llamó Samuel, ‘deman­ dado de Dios’.Tan pronto como el niño tuvo suficiente edad para ] W S ser separado de su madre, cum plió' ■ ella su voto. Amaba a su pequeñuelo ¡ m con toda la devoción de que es capaz ¡ i? un corazón de madre [...] pero lo había | i recibido como un tesoro consagrado t > a Dios, y no quería privar al Dador de lo que le pertenecía" (Patriarcas y profetas, p. 616). Esta cita nos moviliza a pensar en cuán difícil debió de haber sido para Ana el hecho de entre­ gar a su hijo. Este había sido el regalo de Dios, y Elena de White nos dice que "ella amó a su hijo con toda la devoción del corazón de una madre”. Imagina el entregar a alguien a quien amas por causa de tu gran amor y gratitud a Dios. Samuel era un tesoro para Ana, pero, de todas mane­ ras, ella "no quería privar al Dador de aquello que le pertenecía". ¿Qué piensas que tú hubie­ ras hecho en el lugar de Ana? ¿Cuán dispuesto estarías a realizar, aunque sea, el menor sacri­ ficio por causa de tu amor a Dios? 12
  6. 6. Lee los capítulos 55 y 58 de Patriarcas y pro­ fetas, y entérate de los detalles de la historia del nacimiento de Samuel. Reflexiona sobre esta divina promesa: “Por tanto, os digo que toda lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y. os vendrá" (Mar. 11:24). VIERNES - 9 DE OCTUBRE CON 20AT0 OJOS I Eli, Ana no m anifestó ni tristeza ni arrepenti­ miento. Sus labios manifestaron la más since­ ra y pura alabanza en reconocimiento a la bon­ dad y la misericordia divina. Lee 1Samuel 2:20. Dios se sintió tan feliz con la lealtad de Ana que la recompensó una vez más. O, mejor dicho, ¡cinco veces más! olverte con muchas más bendiciones aquello ue tú le entregas sinceramente.! ios le concedió a Ana lo que ella ha- ía pedido; sin embargo, ella también s cordó de cumplir la promesa que le habí echo a Dios. “La oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora".-Soren Kierkegaard. “ Debemos orar con nues­ tros ojos en Dios, no en las dificultades".-Oswald Chambers. El relato del prim er capítulo del prim er li­ bro de Samuel termina con las siguientes pa­ labras: “Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo tra jo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era peque­ ño. Y m atando el becerro, trajeron el niño a Eli. Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alm a, señor mío, yo soy aquella m u je r que e stu ­ vo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová m e dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico tam bién a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová" (vers. 24-28). Resulta im portante destacar la actitud de Elcana cuando llegó el m om ento de que Ana cumpliera su promesa. Él estuvo de acuerdo con su esposa y tam bién se empeñó para i que a Samuel se lo educara en los cam i- f:. nos del Señor. ] 8 a 8 Cuando llevó a Samuel a Silo para que permaneciera en el Santuario con 13

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