VÍDEO DE HOY: 
San Agustín de Hipona (354-430). Doctores de la Iglesia - 1 
El mundo avanza en desigualdad 
El informe de ...
progreso es muy frágil. El riesgo de que se derrumbe lo construido es elevado, advierte el documento. Las primeras alarmas...
muchos países africanos, y eso afectó a su desarrollo económico”, recuerda la experta. En el gráfico que acompaña esta inf...
epidemia una “emergencia de salud pública internacional”, el 8 de agosto, el tren ya había descarrilado. Ahora, ha provoca...
La otra Amsterdam 
No está en Holanda, sino en Sudáfrica, y sus mujeres tienen la tasa mas alta por infección de SIDA entr...
los que estamos en esa cola tenemos sida. Esta es la razón por la que tengo miedo de ir al hospital”. Tampoco es extraño q...
Dios “tiene tanta misericordia”, por lo que al pedirle perdón podemos añadir lo que la oración non osa esperar”: “Esto me ...
la reconciliación y la plena comunión?”. “Las divisiones entre los cristianos, además de herir a la Iglesia, hieren al mis...
y positivo se nos ofrece también por quienes piensan diferente de nosotros o se ponen en una diferente posición. Nos pide ...
Raymundo Damasceno Assis 
El presidente delegado y cardenal arzobispo de Aparecida (Brasil), Raymundo Damasceno Assis, ani...
el fenómeno migratorio, la pobreza y la lucha por la subsistencia, el consumismo y el individualismo, los anti-testimonios...
quieren imponer en las áreas que ahora están bajo su poder. El sacerdote de la Custodia de la Tierra Santa se había dirigi...
Editorial: EDICEP 
Colección: EL FONDO DE LO HUMANO 
Páginas: 190 
Tamaño: 13,5X21 
Presentación: Rustica 
Código: FH063 
...
influjo de la inspiración divina en esta prodigiosa y mística escritora. ¿De qué nos habla la doctrina de Santa Teresa? So...
"Cuando escribes un libro, te escondes detrás de él", declaró Modiano, según recogen las agencias, en la sede parisina de ...
pueblo catalán. Crowe pronto descubrió que esto no era cierto, ya que fueron incapaces de generar un solo nombre de import...
El Greco, pintor anacrónico 
El Greco, 400 años después 
por Fernando Checa 
Museo de Santa Cruz (Toledo). Hasta el 9 de d...
Sinaí) en las que, si fundamentalmente en los aspectos cromáticos y en los del brillo de los colores, El Greco delata sus ...
La exposición, que se acompaña de un voluminoso catálogo, en su mayor parte escrito por el propio comisario, constituye un...
menos que con el cabildo de la Catedral de Toledo. La polémica, centrada en el cuadro de El expolio (Catedral de Toledo), ...
La exposición del Prado se abre, lógicamente, por las razones ya expuestas, con la mencionada Trinidad del propio museo y ...
satisfacer los deseos de una clientela menos exigente en lo que se refiere a la calidad final del producto, si bien deseos...
Las exploraciones en torno a su taller y alrededor de nuevos y matizados conceptos de autoría; la profundización en torno ...
Hasta que de pronto, en ese paisaje desolado de su vida, irrumpe fortísimo el episodio de su conversión. Teresa lo recuerd...
Posada del silencio nº 11, curso vi
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  1. 1. VÍDEO DE HOY: San Agustín de Hipona (354-430). Doctores de la Iglesia - 1 El mundo avanza en desigualdad El informe de desarrollo humano 2014 ha sido presentado en Madrid por la secretaria adjunta de la ONU, Gina Casar La inequidad y la mayor inseguridad de los más vulnerables amenaza con revertir los progresos en la lucha contra la pobreza Alejandra Agudo / Mariano Zafra Madrid 6 OCT 2014 - 20:10 CEST36 Un mundo más desigual con un número creciente de personas cada vez más vulnerables de caer en la pobreza. Ese es el dibujo que expone el Informe del Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2014 presentado este lunes en Madrid por la Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas, Gina Casar, y el secretario general de Cooperación Internacional español, Gonzalo Robles. Pese a que el nivel de desarrollo ha aumentado a nivel global según los criterios que mide el informe como el acceso a los sistemas de salud y educativo, así como la esperanza de vida o el nivel medio de renta de un país, el
  2. 2. progreso es muy frágil. El riesgo de que se derrumbe lo construido es elevado, advierte el documento. Las primeras alarmas han saltado: desde 2008, se ha ralentizado notablemente el crecimiento que venían experimentando en su IDH todos los grupos de países, tanto los poco desarrollados como los más avanzados. El documento, que ya se había presentado el pasado julio en Tokio, advierte que 800.000 personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas podrían volver a caer en ella y sumarse, de nuevo, a los 1.500 millones de personas que viven en la miseria. El organismo responsable de la elaboración de este informe, el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), apunta a la relajación de las ayudas internacionales, sobre todo desde 2008, como una de las causas de esa creciente vulnerabilidad de ciertos grupos, expuestos a que los que los vientos de crisis, los efectos del cambio climático o conflictos bélicos les vuelvan a lanzar abismo abajo. Si no se redoblan esfuerzos para afianzar lo conseguido, los logros podrían revertirse. Lejos de aumentar su compromiso para que esto no suceda, muchos países han recortado drásticamente la partida de cooperación al desarrollo, entre ellos, España con un 70% menos de presupuesto desde 2008. Por eso, el reto es “sostener el progreso”, reclaman los autores del texto, y para ello los avances tienen que ser "equitativos". Y no lo son a tenor de los datos publicados. El reparto de los beneficios de las mejoras experimentadas ha sido muy desigual, revela el informe. Una parte gruesa de la población mundial apenas advierte el desarrollo de sus países: casi el 80% no cuenta con una protección social integral, el 12% (842 millones) padece hambre crónica y casi la mitad de trabajadores (más de 1.500 millones) tiene empleos informales o precarios. La inequidad ensombrece las estadísticas globales de desarrollo humano, aparentemente positivas. Las curvas ascendentes que se dibujan en la mayoría de países, significan, en algunos casos, que unos pocos han mejorado notablemente su situación aventajada y muchos mantienen (o han visto empeorada) su precaria vida. Solo el acceso a la salud ha calado en todos los estratos sociales y registra datos positivos en la reducción de la desigualdad. Por el contrario, “los niveles de desigualdad en ingresos y acceso a la educación siguen aumentando”, alerta el informe. En este sentido, para Casar, uno de los datos que mayor indignación le ha producido recientemente, ha dicho, es que las 85 personas más acaudaladas del mundo acaparan la misma riqueza que las 3.500 millones más pobres, la mitad de los habitantes del planeta. “América Latina es la región que registra la cota más elevada en cuanto a desigualdad de ingresos”, apunta el texto. Es Estados Unidos, sin embargo, el segundo país —por detrás de Irán— que registra una mayor caída en la clasificación del IDH cuando el indicador tiene en cuenta la desigualdad interna. Retrocede 23 posiciones desde la quinta que ocupa si no se tiene en cuenta ese factor. El de EE. UU. no es el único caso de un país que cae cuando se comprueba que el progreso no es igual para todos. Sirven dos ejemplos: Corea del Sur baja 20 puestos desde el 15, y Chile desciende 16 desde la 41. Así, cuando se pone la lupa sobre los datos globales, aparentemente positivos, emerge otra realidad, la de la inequidad. Entre países y en el interior de estos. “El informe de 2013 constataba que casi todas las regiones del mundo han mejorado en cuanto a desarrollo humano durante las últimas décadas. En el de este año buscábamos entender por qué en algunos países se dan altos niveles de desigualdad y bajas perspectivas de desarrollo para ciertos grupos o miembros de sus sociedades”, detalla por correo electrónico Eva Jespersen, subdirectora de la oficina del Informe de IDH del PNUD. La explicación detrás de la carencia de oportunidades, la inequidad y la vulnerabilidad está, según ha indicado Casar en su análisis del informe, en políticas inadecuadas y la falta de acceso a servicios básicos como la salud o la educación. Factores que, en su opinión, dejan desprotegidas a bolsas de población que por su identidad, condición legal o situación geográfica están en el epicentro de la desgracia, la discriminación o la posibilidad de sufrir los devastadores efectos de desastres naturales o conflictos violentos. ¿Las soluciones? “Prestación universal de servicios sociales básicos, políticas más firmes en materia de protección social y pleno empleo, aunque algunos economistas discrepen”, ha sentenciado la administradora adjunta del PNUD. Los cambios en esas líneas que ha señalado Casar son lentos y, además, los avances se están ralentizando y las amenazas son crecientes. Por eso, Níger, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Chad, Sierra Leona ocupan los puestos más bajos de la clasificación del índice un año tras otro, dice Jespersen. “Varios están en conflicto o acaban de salir de uno. Y la esperanza de vida así como los niveles de educación son muy bajos. Lleva años superar estas barreras”, abunda. Pero no solo la guerra destruye lo que se ha logrado. Las epidemias, como la del ébola en África, pueden lastrar los avances. “Ya lo vimos en los 90 cuando la alta mortalidad por VIH-SIDA redujo la esperanza de vida en
  3. 3. muchos países africanos, y eso afectó a su desarrollo económico”, recuerda la experta. En el gráfico que acompaña esta información se comprueba cómo este continente y Asia Meridional son las zonas del mundo más deprimidas si se tiene en cuenta su IDH a pesar de que son las que "están mejorando a un mayor ritmo". Zimbabwe es, de hecho, el que más sube en la clasificación—4 puestos— aunque sigue en la lista negra de los "menos desarrollados", al encontrarse en el 156 de 187. En la parte alta de la tabla, inmutables, se mantienen Noruega, Australia, Suiza, Países Bajos y Estados Unidos, en ese orden. En el club de los 50 con nivel de desarrollo humano "muy alto", Singapur es el que experimenta una mayor subida. El país escala tres posiciones hasta la novena, siguiendo la línea ascendente desde 1980, habiendo mejorado desde entonces todas las medidas: la esperanza de vida ha pasado de 72 años a los 82,3 el año pasado; y los años de escolaridad han aumentado de 3,7 a 10,2. Irlanda es, por su parte, el que más desciende con una caída de tres puestos (de la 8 hasta la 11) a pesar de que mejora todos sus indicadores respecto a los del IDH de 2013 menos uno: la renta por persona. Lo mismo sucede en España, que se mantiene en la posición 27, donde los ingresos medios por persona has bajado en un año de 30.800 a 30.500. Un dato negativo que se ha visto compensado por el aumento de la esperanza de vida (de 80 años a 80,2). Esta caída de la renta que se observa en algunos países desarrollados como España o Irlanda desde el comienzo de la crisis, ¿podría afectar a la salud o el nivel educativo de sus ciudadanos? "En los países desarrollados, haría falta un horizonte temporal muy amplio para ver los efectos, si es que los hubiese, del descenso en el nivel de renta sobre la esperanza de vida o la escolarización. Quizás sí podría afectar más a la educación terciaria", considera Jespersen. "Lo que sí hemos visto es el efecto contrario: como con crecimiento económico, si se aplican las políticas adecuadas, se favorece el progreso en los indicadores de salud y educación". EE UU cae 22 posiciones en la clasificación del IDH si se tiene en cuenta el nivel de desigualdad Jespersen se muestra cautelosa en hacer una proyección de los efectos de la crisis en países como España. Pero organizaciones de la sociedad civil denuncian ya los efectos negativos de las políticas de recortes del gasto público en medidas de protección social, sanidad y educación. Unicef y Save the Children llevan meses reclamando un Pacto de Estado para frenar la pobreza infantil en el país y los niveles de malnutrición que se están registrando a edades muy tempranas. Ayuda en Acción ha iniciado recientemente una campaña para advertir que uno de cada cinco españoles está en riesgo de pobreza. Lo que ha forzado a la ONG, que hasta ahora había limitado su campo de acción a los países en desarrollo, a abrir una línea de trabajo en respuesta a la crisis en España. Hasta el Fondo Monetario Internacional ha puesto un farolillo rojo en el país, por ser el que ha sufrido el mayor aumento de la brecha social en Europa por la crisis. Para los de arriba y los de abajo, el diagnóstico del PNUD está sobre la mesa: la desigualdad y la vulnerabilidad crecientes son los enemigos a combatir para conseguir que el desarrollo sea sostenible. Las armas para librar esta lucha se decidirán en los próximos meses, en los que los Gobiernos acordarán cuáles serán los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una agenda internacional que marcará qué mundo se quiere en el futuro y cómo conseguirlo. Si bien, a la luz de los diferentes estudios e informes emitidos por los actores participantes en la elaboración de esa agenda (Estados, organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales), la lucha contra la pobreza extrema (vivir con menos de 1,25 dólares al día, según la definición de la ONU) no es suficiente. La igualdad en todas sus dimensiones, entre países, entre comunidades, conciudadanos o de género, es el reto. Cinco artículos sobre la crisis del Ébola que deberías leer Oscar Mateos El Presidente de Médicos Sin Fronteras (MSF) España advertía hace escasas semanas sobre la gravedad y la magnitud de la crisis del Ébola que estalló en el mes de marzo y que ya se ha cobrado casi 3500 vidas en África occidental: El brote de ébola en África occidental es un tren que va más rápido que quienes lo perseguimos, que los esfuerzos para atajarlo. Llevamos seis meses haciendo esa comparación, desde marzo, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) informaba de un brote del virus en Guinea. Pero siendo metafóricamente correctos, deberíamos decir que para cuando la OMS declaró la
  4. 4. epidemia una “emergencia de salud pública internacional”, el 8 de agosto, el tren ya había descarrilado. Ahora, ha provocado un incendio que está arrasando la ciudad, barrios, viviendas, escuelas y hospitales, y que se encamina, desbocado, hacia una gran gasolinera. Es cierto que en las últimas semanas la comunidad internacional parece haber reaccionado tímidamente ante una realidad que está literalmente desbordando a las autoridades gubernamentales de los países afectados, pero también a las organizaciones humanitarias y a organismos internacionales como la OMS. Parece que es ahora, cuando el Ébola llama a nuestra puerta, que se encienden verdaderamente todas las alarmas, si bien a pocos miles de kilómetros millones de personas están sufriendo no sólo una crisis humanitaria, sino también política, social, económica y psicosocial. Sirvan estos cinco artículos, que considero especialmente sugerentes, para profundizar en un debate sobre un problema que no es sierraleonés o liberiano, sino global. Pensar hoy día en términos dicotómicos de Norte y Sur tiene poco sentido. Los problemas, por su carácter cada vez más globalizado, son de una interdependencia total, por lo que la única solución de abordar todas esta cuestiones es desde una agenda estrictamente política y global. Es desde aquí donde la cooperación al desarrollo, maltrecha por los enormes recortes que ha sufrido en los últimos años (70% en el caso español) debe trabajar, como ya lo están haciendo multitud de organizaciones y colectivos que entienden que la transformación y el abordaje de problemas debe partir desde esta perspectiva global y colectiva. 1. “Ébola, una epidemia sin precedentes”. Artículo completo de José Antonio Bastos en el que advierte de que la enfermedad tiene el potencial de desestabilizar a todo un continente. 2. “Ébola, una mirada crítica a la actuación de Occidente”. Texto muy incisivo elaborado por algunos miembros de la Sociedad Española de Medicina Humanitaria. 3. “What Are the Chances Ebola Will Spread in the United States?”. Completo artículo en el New York Times sobre el origen, las características y los escenarios futuros de la epidemia, recogiendo el análisis de la OMS y del Center for Disease Control and Prevention”. 4. “¿Por qué el ébola mata más a las mujeres?”. Texto esencial de Ana Álvarez en el periódico Diagonal por la enorme dimensión de género que nuevamente tiene un problema de estas características. El ébola tiene rostro de mujer, al igual que la pobreza y las desigualdades, y es fundamental visibilizarlo y denunciarlo. 5. “Ten Things that Anthropologists Can Do to Fight the West African Ebola Epidemic”. Un artículo excepcional de Sharon Abramovitz, en el que muestra la movilización que están haciendo numerosos antropólogos europeos para contribuir al abordaje de la epidemia, teniendo en cuenta que la dimensión cultural es uno de los aspectos esenciales en el tratamiento de esta cuestión en la realidad africana. Como siempre, hay muchos más y muy buenos textos, pero estos son un buen lugar por donde empezar. *** [Actualizado 8 de octubre de 2014 con nuevos artículos] 6. “Ebola: an open letter to European governments”. 44 expertos firman esta carta, con fecha de 26 de septiembre (antes del caso registrado en España), donde denuncian la reacción tardía y los escasos medios destinados a lo que califican como “un imperativo de salud pública” que, sin una respuesta adecuada, podría provocar una “crisis geopolítica”. 7. “Outbreak of Ebola Virus Disease in Guinea: Where Ecology Meets Economy”. Daniel G. Bausch y Lara Schwarz analizan con datos, gráficos y argumentos muy elaborados el posible origen del estallido del virus. 8. “Daños colaterales, ébola y pobreza”. Artículo sencillo que vuelve a denunciar la lenta reacción de la comunidad internacional ante la gravedad del brote. 9. “La militarización de la epidemia del ébola”. Texto crítico que analiza el humanitarismo militarizado que EEUU propugna para enfrentar el Ébola, considerando que “permite al personal militar entrenarse en nuevos entornos, acumular experiencia local y datos tácticos, y construir relaciones diplomáticas con los países y las comunidades de acogida”. 10. “Tres empresas con fármacos contra el ébola aumentan su valor en 1.100 millones desde enero”. Una noticia sobre la relación del ébola con la industria farmacéutica. La noticia señala que las empresas estadounidenses Chimerix y BioCryst y la canadiense Tekmira han experimentado fuertes subidas desde la detección de los primeros casos.
  5. 5. La otra Amsterdam No está en Holanda, sino en Sudáfrica, y sus mujeres tienen la tasa mas alta por infección de SIDA entre embarazadas de todo el país  DESCARGABLE 'La lucha por la salud materna: barreras a la atención prenatal en Sudáfrica' Estebán Beltrán Amsterdam 9 OCT 2014 - 18:09 CEST Mujeres en Kwazulu-Natal, Sudáfrica. / AI Este lugar se llama Amsterdam pero en nada recuerda a la capital de Holanda. No tiene canales ni edificios antiguos. No está tampoco en Europa. Llegas en coche tras cuatro horas de viaje desde Johanesburgo, en Sudáfrica, y allí viven, dentro de la mas amplia municipalidad de Mkohndo, 172.000 personas. La mayoría de sus habitantes son menores de 34 años, negros y mujeres. En este lugar sus habitantes tienen un grave problema: la tasa mas alta por infección de sida entre mujeres embarazadas de todo Sudáfrica, un 46%. Además, las mujeres que quieren dar a luz tienen un problema añadido al anterior: durante los nueve meses de gestación muere un número alarmante de no nacidos y mujeres embarazadas, por lo que la situación empeora. En los años 2011 y 2012 había 76 niños muertos por cada 100.000 vivos, y en los años 2012 y 2013 hubo 187 muertes por cada 100.000. En Amsterdam de Sudáfrica tener un hijo puede convertirse en una pesadilla desde el principio. Es el lugar del país donde las autoridades distribuyen menos condones a hombres y, por lo tanto, no resulta extraño sino lógico que muchas mujeres jóvenes se vean infectadas por el virus del sida y se lo transmitan a sus hijos. El miedo a morir al tener relaciones sexuales nos fue transmitido a la delegación de Amnistía Internacional que visitaba Amsterdam de una manera muy original, incluso alegre; cantando la letra de una melodía cuyo estribillo decía “hombre, nada de sexo sin condón”. Si uno echa un vistazo atento a todas esas mujeres reunidas alrededor de una mesa de comedor tipo boda, casi lo primero que llama la atención es el hecho de que la mayoría de las asistentes son jóvenes, impresión que confirma la estadística oficial; en Amsterdam un 10% de las mujeres que dan a luz son menores de 18 años. La segunda impresión es que no será fácil para las autoridades locales que estas mujeres se rindan y se conformen con un destino —morir pronto— que no les corresponde como seres humanos jóvenes. Son muchas, se organizan para hablar y reclamar sus derechos y luchan por tener sus hijos y salvar sus vidas aunque se enfrentan a a un colosal enemigo: unas autoridades que tienen otras prioridades de gasto y de gestión. Si ya es un problema dar a luz en condiciones aceptables, el asunto se complica si las mujeres, además, descubren en su revisión médica que padecen sida. Si la enfermedad llega a ser conocida por los vecinos, se arriesgan a ser estigmatizadas en sus comunidades. Mujer en las afueras de Amsterdam, Sudáfrica. / AI Las mujeres tienen razón para temer la falta de garantías de los hospitales para asegurar su derecho a la privacidad como paciente: muchas veces el personal sanitario no es capaz de mantener a salvo de curiosos el estado de salud de sus pacientes. Sin rubor reconocen que alojan a personas infectadas de sida en alas separadas del resto del hospital, que usan diferentes archivos médicos según se tenga VIH o no y que, incluso sintiéndose bajo presión, tratan mal en muchas ocasiones a sus pacientes advirtiéndoles, a gritos, que debían haber tenido cuidado con las infecciones, que son casi unas niñas y que han sido unas irresponsables por quedarse embarazadas y, además, no casarse. Una mujer nos indicó cómo se identificaba a mujeres embarazadas en una clínica local: “Si voy a buscar medicamentos retrovirales para mi tratamiento me indican que vaya a una cola. Toda la gente sabe que
  6. 6. los que estamos en esa cola tenemos sida. Esta es la razón por la que tengo miedo de ir al hospital”. Tampoco es extraño que el personal sanitario trabaje bajo presión en Amsterdam y en las comunidades vecinas y cometa errores. Más de la mitad de los puestos de médicos (57) permanecen sin ocupar, y el 21% de los puestos de enfermeras (1.331) tampoco se cubren, probablemente para ahorrar en el presupuesto municipal. Un funcionario responsable del área de salud en la municipalidad de Amsterdam tuvo el valor —y la desfachatez— de aconsejar a las mujeres presentes en una reunión para discutir estos asuntos que debían empezar a ahorrar dinero cada mes para poder pagar su transporte a la clínica en caso de que tuvieran problemas de salud durante los nueve meses de embarazo. Y es verdad que necesitan dinero para ir a la clínica y ser revisadas por un médico. El billete de ida y vuelta en autobús cuesta dos dólares y muchas mujeres no tienen recursos para pagarlo. Madre e hijo en Kwazulu-Natal, Sudáfrica. / AI Por último, no es una novedad que las autoridades indiquen a esas mujeres pobres que la municipalidad también es pobre de solemnidad y que no dispone de fondos para transportar al hospital a mujeres embarazadas para ser atendidas durante el periodo de gestación aunque, siempre magnánimas, aseguraron después que, a pesar de la falta de recursos, intentarán ayudar. Algunas mujeres creyeron en su palabra cuando prometieron una clínica móvil para atender a las embarazadas en sus casas sin que tuvieran que desplazarse a ningún lugar pero, lamentablemente, la clínica se ha vuelto inmóvil tras estar cuatro meses parada por falta de conductor. Las autoridades, en todo caso, no cesan en su empeño de dar esperanza a las mujeres embarazadas de Amsterdam a través de promesas. Quizá presionados por nuestra presencia anunciaron que, en breve, habría una ambulancia especial para llevar y traer a mujeres embarazadas al hospital aunque, ahora que lo pienso mejor, no especificaron quién iba a conducirla. Amsterdam de Sudáfrica es un lugar que parece estar en ninguna parte pero representa un síntoma de todo lo que hay que hacer en este país después de la caída del apartheid y la muerte de Mandela. Los expertos, aunque indican que las autoridades están prestando mas atención y prioridad a la violación al derecho a la vida que suponen los desmesurados índices de mortalidad materna, calculan también que un 60% de estas muertes son evitables. No debería ser complicado facilitar dar a luz en condiciones aceptables de seguridad a las mujeres de las zonas rurales de Sudáfrica, especialmente para unas autoridades que se sienten orgullosas de todo lo que han hecho en relación a los Derechos Humanos desde que cayó el apartheid. Es una ecuación sencilla de resolver. Más información a las mujeres embarazadas sobre derechos sexuales y reproductivos, más garantías de privacidad sobre su estado de salud, más transporte gratuito al hospital es igual a más vidas de mujeres y niños y niñas. Quizá un día esta otra Amsterdam sea tan conocida que deje de ser invisible y su problema empiece a ser resuelto. Esteban Beltrán es director de Amnistía Internacional en España y desde el 9 de octubre se encuentra en Sudáfrica como parte de una delegación internacional de la organización que visita las comunidades más pobres y olvidadas del país En la oración, el Espíritu Santo es el don más grande, dijo el Papa 2014-10-09 Radio Vaticana Homilía de la misa matutina en Santa Marta (RV).- (Con audio) En la oración pedimos tantas cosas, pero el don más grande que Dios nos puede dar es el Espíritu Santo. Lo afirmó el Papa Francisco en la homilía matutina de la misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Al comentar el Evangelio del día, sobre la parábola de un hombre que tras tanto insistir obtiene de un amigo lo que pide, el Pontífice afirmó que
  7. 7. Dios “tiene tanta misericordia”, por lo que al pedirle perdón podemos añadir lo que la oración non osa esperar”: “Esto me ha hecho pensar: es propio de la misericordia de Dios no sólo perdonar – eso todos lo sabemos – sino ser generoso y dar más, más… Hemos pedido: ‘Y añade lo que la oración no osa esperar’. Nosotros quizá en la oración pedimos esto y esto, y ¡Él nos da más, siempre! ¡Siempre, cada vez más!”. El Papa subrayó que en el Evangelio hay “tres palabras claves”: “el amigo, el Padre y el don”. Jesús – dijo – “muestra a los discípulos lo que es la oración. Es como un hombre que va a medianoche a lo de un amigo para pedirle algo. Y observó que en la vida “hay amigos que son de oro”, que verdaderamente dan todo. Mientras “hay otros más o menos buenos”, y la Biblia nos dice ‘uno, dos o tres… ¡no más!’. Después, los demás son amigos, pero no como éstos”. E incluso si somos molestos y entrometidos “la relación de amistad hace que nos sea dado lo que nosotros pedimos”. “Jesús da un paso hacia adelante y habla del Padre: ‘¿Qué padre entre ustedes, si un hijo le pide un pescado, le dará una serpiente en lugar del pescado? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?’… ‘Si ustedes entonces que son malos, sabes dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo!’”. Por tanto – prosiguió Francisco – “no sólo el amigo que nos acompaña en el camino de la vida nos ayuda y nos da lo que pedimos: también el Padre del cielo” que “nos ama tanto y del cual Jesús ha dicho que se preocupa por dar de comer a los pájaros del campo. Jesús quiere despertar la confianza en la oración” y dice: “Pidan y les será dado, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque quien pide recibe, quien busca encuentra, y a quien llama le será abierto”. “Ésta – afirmó el Santo Padre – es la oración: pedir, buscar y llamar al corazón de Dios”. Y el Padre “dará el Espíritu Santo a los que le piden”: “Éste es el don, éste es el plus de Dios. Dios jamás te da un regalo, una cosa que le pides así, sin envolverlo bien, sin algo más que lo haga más bello. Y lo que el Señor, el Padre nos da de más es el Espíritu: el verdadero don del Padre es lo que la oración no osa esperar. ‘Yo pido esta gracia; pido esto, llamo y rezo tanto… Sólo espero que me dé esto. Y Él que es Padre, me da aquello y además: el don, el Espíritu Santo”. “La oración – concluyó el Papa – se hace con el amigo, que es el compañero de camino de la vida, se hace con el Padre y se hace en el Espíritu Santo. El amigo es Jesús”: “Es Él quien nos acompaña y nos enseña a rezar. Y nuestra oración debe ser así, trinitaria. Tantas veces: ‘¿Pero usted cree?’: ‘¡Sí! ¡Sí!’; ¿En qué cree?’; ‘¡En Dios!’; ‘¿Pero qué es Dios para usted?’; ‘¡Dios, Dios!’. Pero Dios no existe: ¡no se escandalicen! ¡Dios así no existe! Existe el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: son personas, no son una idea en el aire… ¡Este Dios spray non existe! ¡Existen las personas! Jesús es el compañero de camino que nos da lo que le pedimos; el Padre que nos cuida y nos ama; y el Espíritu Santo que es el don, es ese plus que da el Padre, lo que nuestra conciencia no osa esperar”. (María Fernanda Bernasconi - RV). El Papa invita al diálogo entre los cristianos: fijémonos en lo que nos une, no en lo que nos divide 2014-10-08 Radio Vaticana (RV).- Actualizado con texto completo de la catequesis del Papa (Con audio) ¿Cuál es nuestra actitud frente a tantas personas que, compartiendo nuestra fe en Cristo, pertenecen a otros confesiones o tradiciones?, preguntó el Obispo de Roma, en la Plaza del santuario de San Pedro, colmada de fieles y peregrinos del mundo, en la Catequesis dedicada a los cristianos no católicos. El Sucesor en la cátedra de Pedro, recordó, que “a lo largo de la historia esta realidad de las diferentes confesiones y tradiciones cristianas ha sido con frecuencia causa de conflictos y sufrimiento”, por eso insistió con la pregunta: “¿cuál es nuestra actitud? ¿Nos resignamos, somos indiferentes? ¿O creemos que es posible caminar hacia
  8. 8. la reconciliación y la plena comunión?”. “Las divisiones entre los cristianos, además de herir a la Iglesia, hieren al mismo Cristo, que, antes de su muerte, rogó encarecidamente al Padre por la unidad de todos sus discípulos”, afirmó Francisco. El Vicario de Cristo explicó que “la soberbia y el egoísmo que nos vuelven intolerantes e incapaces de escuchar y aceptar a quien tiene un punto de vista diverso”, es lo que aparece de uno u otro modo, detrás de estas heridas. “Jesús y la riqueza de su amor es lo que nos une -dijo Francisco-, de Él aprenderemos a perdonar, a sentirnos parte de la misma familia, a considerarnos un don para los demás y a realizar juntos tantas cosas buenas, tantas obras de caridad por el bien común”. Y animó a la multitud de fieles y peregrinos: “Como miembros de la Iglesia, en primer lugar, estamos llamados a rezar, como lo hizo Jesús, por la unión de los cristianos. Además, el Señor nos pide que no nos cerremos al diálogo y al encuentro, sino que estemos abiertos a todo aquello que es valioso y positivo en quienes no piensan y actúan como nosotros, que no nos quedemos en lo que nos divide, sino que acentuemos lo que nos une: Jesús y la riqueza de su amor”. Para tu Radio, jesuita Guillermo Ortiz de RADIO VATICANA Texto completo de la catequesis del Papa La Iglesia: los cristianos no católicos Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! En las últimas catequesis, hemos tratado de sacar a la luz la naturaleza y la belleza de la Iglesia, y nos hemos preguntado qué comporta para cada uno de nosotros el ser parte de este pueblo, pueblo de Dios, que es la Iglesia. Pero no debemos olvidar que hay tantos hermanos, que comparten con nosotros la fe en Cristo, pero que pertenecen a otras confesiones o a tradiciones diferentes de la nuestra. Muchos se han resignado a esta división – también dentro de nuestra Iglesia católica se han resignado - que en el curso de la historia, a menudo ha sido causa de conflictos y de sufrimientos: ¡también de guerras eh! ¡Esta es una vergüenza! También hoy las relaciones no son siempre marcadas por el respeto y la cordialidad. Pero, me pregunto: ¿nosotros, cómo nos presentamos de frente a todo esto? ¿También nosotros estamos resignados o somos incluso indiferentes a esta división? ¿O más bien creemos firmemente que se puede y se debe caminar en la dirección de la reconciliación y de la plena comunión? La plena comunión, es decir, poder participar todos juntos en el cuerpo y la sangre de Cristo. La división entre cristianos, mientras hieren a la Iglesia, hieren a Cristo y nosotros divididos herimos a Cristo: la Iglesia, en efecto, es el cuerpo del cual Cristo es la cabeza. Sabemos bien cuánto deseaba Jesús que sus discípulos permanecieran unidos en su amor. Es suficiente pensar en sus palabras referidas en el capítulo décimo séptimo del Evangelio de Juan, la oración dirigida al Padre en la inminencia de la pasión: “Padre santo, cuida en tu nombre a los que me diste, para que sean uno como nosotros” (Jn, 17,11). Ésta unidad estaba ya amenazada mientras Jesús estaba todavía entre los suyos: en el Evangelio, en efecto, se recuerda que los apóstoles discutían entre ellos sobre quién fuera el más grande, el más importante (cfr Lc 9,46). Pero el Señor, ha insistido tanto en la unidad en el nombre del Padre, haciéndonos entender que nuestro anuncio y nuestro testimonio serán más creíbles cuánto más nosotros, en primer lugar, seremos capaces de vivir en comunión y de amarnos. Es lo que sus apóstoles, con la gracia del Espíritu Santo, comprendieron después profundamente y cuidaron, tanto que San Pablo llegará a implorar la comunidad de Corinto con estas palabras: “Hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre ustedes y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir” (1 Cor 1,10). Durante su camino en la historia, la Iglesia es tentada por el maligno, que trata de dividirla, y por desgracia se ha visto afectada por separaciones graves y dolorosas. Son divisiones que a veces se han prolongado en el tiempo, hasta hoy, por lo cual ahora resulta difícil reconstruir todos los motivos y sobre todo, encontrar soluciones posibles. Las razones que llevaron a las fracturas y separaciones pueden ser muy diferentes: desde las diferencias sobre principios dogmáticos y morales y sobre concepciones teológicas y pastorales diversas, a los motivos políticos y de conveniencia, hasta los enfrentamientos debidos a antipatías y ambiciones personales... Los que es cierto es que, en un modo o en el otro, detrás de estas laceraciones están siempre la soberbia y el egoísmo, que son causa de todo desacuerdo y nos hacen intolerantes, incapaces de escuchar y aceptar a aquellos que tienen una visión o un posición diferente de la nuestra. Ahora, de frente a todo esto, ¿hay algo que cada uno de nosotros, como miembros de la santa madre Iglesia, podemos y debemos hacer? Ciertamente, no debe faltar la oración, en continuidad y en comunión con la de Jesús, la oración por la unidad de los cristianos. Y junto con la oración, el Señor nos pide una renovada apertura: nos pide no cerrarnos al diálogo y al encuentro, sino captar todo aquello que de válido
  9. 9. y positivo se nos ofrece también por quienes piensan diferente de nosotros o se ponen en una diferente posición. Nos pide no fijar la mirada en lo que nos divide, sino más bien en lo que nos une, tratando de conocer mejor y amar a Jesús y compartir la riqueza de su amor. Y esto conlleva concretamente la adhesión a la verdad, junto con la capacidad de perdonarse, de sentirse parte de la misma familia cristiana, de considerarse el uno un don para el otro y hacer juntos muchas cosas buenas, y obras de caridad. Es un dolor, pero hay divisiones, hay cristianos divididos, nos hemos dividido entre nosotros. Pero todos tenemos algo en común: todos creemos en Jesucristo el Señor, todos creemos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, y en tercer lugar, todos caminamos juntos, estamos en camino. ¡Ayudémonos los unos a los otros! Tú piensas así, tú así…Pero, en todas las comunidades hay buenos teólogos: que ellos discutan, que ellos busquen la verdad teológica, porque es un deber; pero nosotros caminemos juntos, rezando los unos por los otros, y haciendo las obras de caridad. Y así hacemos la comunión en camino, esto se llama: ecumenismo espiritual. Caminar el camino de la vida todos juntos en nuestra fe, en Jesucristo nuestro Señor. Se dice que no debe hablarse de cosas personales, pero, no resisto a la tentación…Estamos hablando de comunión, comunión entre nosotros, y hoy, estoy muy agradecido al Señor, porque hoy ¡hace 70 años que hice la Primera Comunión! Pero, hacer la Primera Comunión todos nosotros debemos saber que significa entrar en comunión con los otros, en comunión con los hermanos de nuestra iglesia, pero también en comunión con todos aquellos que pertenecen a comunidades diferentes, pero creen en Jesús. Agradezcamos al Señor, todos, por nuestro bautismo, agradezcamos al Señor todos, por nuestra comunión, y para que esta comunión sea al final una comunión de todos juntos. Queridos amigos, ¡entonces vamos hacia adelante hacia la unidad plena! La historia nos ha separado, pero estamos en camino hacia la reconciliación y la comunión. Y esto es verdad, ¡esto tenemos que defender! ¡Todos estamos en camino hacia la comunión! Y cuando la meta nos pueda parecer demasiado lejana, casi inalcanzable, y nos sintamos atrapados por el desaliento, nos anime la idea de que Dios no puede cerrar su oído a la voz de su propio Hijo Jesús y no cumplir con sus y nuestras oraciones, para que todos los cristianos sean verdaderamente una sola cosa. Gracias. Traducción del italiano: María Cecilia Mutual, Griselda Mutual - Radio Vaticana Texto completo del resumen de la catequesis del Papa en nuestro idioma: Queridos hermanos y hermanas: Hay muchas personas que, compartiendo con nosotros la fe en Cristo, pertenecen a otras confesiones o tradiciones. Ante esta situación, que a lo largo de la historia ha sido con frecuencia causa de conflictos y sufrimiento, ¿cuál es hoy nuestra actitud? ¿Nos resignamos, somos indiferentes? ¿O creemos que es posible caminar hacia la reconciliación y la plena comunión? Las divisiones entre los cristianos, además de herir a la Iglesia, hieren al mismo Cristo, que, antes de su muerte, rogó encarecidamente al Padre por la unidad de todos los discípulos. Diversas razones han conducido a la separación. Pero, de un modo u otro, tras estas heridas, siempre aparecen la soberbia, el egoísmo, que nos vuelven intolerantes e incapaces de escuchar y aceptar a quien tiene un punto de vista diverso. Como miembros de la Iglesia, en primer lugar, estamos llamados a rezar, como lo hizo Jesús, por la unión de los cristianos. Y, además, el Señor nos pide que no nos cerremos al diálogo y al encuentro, sino que estemos abiertos a todo aquello que es valioso y positivo en quienes no piensan y actúan como nosotros, que no nos quedemos en lo que nos divide, sino que acentuemos lo que nos une: Jesús y la riqueza de su amor. Y que caminemos juntos en el camino de la vida, rezando juntos, ayudándonos juntos. De Jesús aprenderemos a perdonar, a sentirnos parte de la misma familia, a considerarnos un don para los demás y a realizar juntos tantas cosas buenas, tantas obras de caridad por el bien común. Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, Panamá, Argentina, Puerto Rico, México y otros países latinoamericanos. Les invito a rogar al Señor para que todos lleguemos a ser en verdad una sola familia. Muchas gracias. “La Iglesia quiere dar una respuesta adecuada a los tiempos”
  10. 10. Raymundo Damasceno Assis El presidente delegado y cardenal arzobispo de Aparecida (Brasil), Raymundo Damasceno Assis, anima a los miembros del Sínodo a entrar de lleno en los temas delicados sobre la familia Andrés Beltramo Álvarez Ciudad del Vaticano “A todas estas realidades la Iglesia quiere dar una respuesta adecuada a los tiempos de hoy”. Palabras simples, pero que reflejan el ánimo que se respira dentro del Sínodo de los Obispos. Las pronunció el cardenal brasileño Raymundo Damasceno Assis, arzobispo de Aparecida y presidente delegado, al abrir la mañana de este miércoles la tercera jornada de trabajos de la asamblea episcopal. “En una Iglesia que el santo padre no dudó en comparar con un hospital de campaña después de la batalla, queremos salir como pastores al encuentro de tantas familias en crisis para dar una respuesta inspirada en el evangelio de la misericordia”, afirmó el purpurado, hablando en italiano y en un discurso que fue al centro de los problemas a abordar. De hecho, este día los obispos analizarán el capítulo 2 del “Instrumentum laboris” (Instrumento de trabajo), el escrito que guía los debates sinodales. El mismo contempla cuatro temas bien definidos: “La crisis de la fe y la vida familiar”, “Situaciones críticas internas en la familia”, “Presiones externas a la familia” y “Algunas situaciones particulares”. Al respecto, Damasceno advirtió que no se pueden ignorar las tantas situaciones críticas de la vida familiar, debida sea a factores internos como externos. Entonces pasó a enumerar parte de estos desafíos, incluidos en el Instrumentum. “La dificultad de relación y de comunicación entre los miembros de la familia, entre los cónyuges, entre los padres y los hijos, entre los hermanos, la fragmentación y disgregación provocadas sea por el divorcio o por la separación de los esposos, sea por otras situaciones críticas, que van desde realidades familiares alargadas con múltiples relaciones invasivas a las uniones de hecho”, sostuvo. “Tantas otras situaciones exigen nuestra atención y caridad pastoral, las diversas formas de violencia y abuso a nivel psicológico, físico y sexual, en detrimento de las mujeres y –sobre todo- de los niños, que interpelan fuertemente no sólo la sociedad sino también la Iglesia misma, las diversas dependencias a la droga, alcohol, juegos de azar, los medios y las redes sociales”, ponderó. Además sostuvo que la Iglesia no quiere que se apague la alegría de vivir por la falta de respeto y por la violencia, provocadas por esas presiones externas a la familia como la incidencia de la actividad laboral,
  11. 11. el fenómeno migratorio, la pobreza y la lucha por la subsistencia, el consumismo y el individualismo, los anti-testimonios católicos. Pidió no olvidarse de otras situaciones particulares, entre las cuales se cuentan el peso de las expectativas sociales sobre el individuo, el impacto de las guerras, la disparidad de culto y otras realidades. Tras la presentación del presidente delegado Damasceno, los trabajos continuaron con el testimonio de Jeannette Touré, presidente nacional de la Asociación de Mujeres Católicas de Costa de Marfil, casada con un musulmán y presente en el Sínodo como oyente. Los cristianos sirios y el “nuevo orden” yihadista (©Custodia TS) (©Custodia TS) Padre Jallouf, al centro En el caso del padre Hanna Jallouf y de sus parroquianos se aprecia la condición que viven los cristianos en Siria. Fuera de los juegos y de las propagandas contradictorias Gianni Valente Roma El caso del sacerdote sirio, Hanna Jallouf, y de sus casi 20 parroquianos secuestrados entre el domingo y el lunes pasados en la localidad de Knayeh por una brigada de milicianos yihadistas, parece llegar a un resultado positivo. Y los nuevos detalles que han ido surgiendo en las últimas horas dan luz a un cuadro que hasta ahora era muy confuso. Se demuestra evidente, pues, que no se trató de una extorsión, sino de una medida punitiva llevada a cabo según la disposición del Tribunal islámico de Darkush, a pocos kilómetros de Knayeh. Esta mañana, el párroco franciscano fue liberado por quienes lo tenían segregado a algunos kilómetros de su parroquia. Las cuatro mujeres que formaban parte del grupo de parroquianos secuestrados con él habían sido puestas en libertad ayer. Pero por lo meno scinco hombres, explican a Vatican Insider fuentes locales, todavía siguen segregados en espera de los veredíctos de la Corte Islámica. Según el mandato del mismo Tribunal, se había dicho al franciscano que no abandonara la localidad. Es lícito pensar que toda la operación fue conduicida con el aval del organismo que garantiza el “nuevo orden” que los islamistas
  12. 12. quieren imponer en las áreas que ahora están bajo su poder. El sacerdote de la Custodia de la Tierra Santa se había dirigido justamente a aquel Tribunal días antes de su secuestro, para denunciar el aumento de los abusos de las brigadas de los islamistas armados que en las últimas semanas se habían apropiado de los terrenos del convento, secuestrando la cosecha de aceitunas. En el caso del sacerdote católico y de sus fieles sometidos al arbitrio de la Corte islámica, a la que el mismo párroco se había dirigido pidiendo justicia, se concentran los elementos clave para apreciar las fragilidades, las incertidumbres y los claroscuros que marcan las condiciones en las que viven los cristianos en Siria, alejándola de una posible lectura parcial o de parte. Cuando comenzó el levantamiento en Siria en contra de Assad, la enorme corriente mediática occidental se llenó de acusaciones indiscriminadas hacia los cristianos sirios por su presunto apoyo al régimen sirio. Efectivamente, cuando los rebeldes llegaron a la región de Knayeh, algunos cristianos con un sacerdote ortodoxo abandonaron inmediatamente la cercana localidad de Yacoubieh, porque se les consideraba demasiado cercanos a los aparatos del gobierno. Pero el padre Hanna y los católicos de la parroquia latina de Knayeh no fueron expulsados. No porque simpatizaran con la oposición siria. Sino simplemente porque no ostentaban ninguna militancia o afinidad con facciones políticas. Respetaban el orden constituido. Como normalmente acostumbran hacer los cristianos, siguiendo las huellas de San Pablo. Durante los primeros meses del conflicto sirio, los grupos que se oponían a Assad catalogados como “laicos”, patrocinados por el Occidente, trataron de acreditar mediáticamente la relevancia de figuras aisladas de algunos cristianos entre las filas de las facciones antigubernamentales. Personajes como George Sabra, vocero del Syrian National Council, pero poco conocido en su patria, y que en una entrevista de 2012 anunció el “inminente” fin del régimen sirio y el surgimiento de una Siria «democrática, potencialmente laica, reconciliada y libre de la opresión». Desde la otra orilla, los aparatos mediáticos de Assad siguieron jugando la carta del régimen como «protector» de los cristianos. Durante la última fiesta de Pascua, ampliamente difundida por la televisión estatal, el presidente Bashar al Assad quiso visitar Maalula, antigua ciudad cristiana que acababa de ser reconquistada de las manos de los rebeldes, que la habían tomado sin encontrar casi ninguna resistencia por parte del ejército del gobierno. En estos juegos ambiguos de ambas propagandas, los cristianos sirios o son denigrados, expulsados, maltratados, o son expuestos como trofeos. Ahora la corriente mediática occidental ha abandonado el discurso de una oposición democrática a Assad para lanzar obsesivamente la alarma frente al avance de los yihadistas que han ocupado todo el campo, sin reflexionar demasiado sobre las inconfesadas complicidades internacionales. Para los cristianos, además de la persecución real y de la persecución en potencia, surgen otras insidias. Incluidas las presiones de quienes (en el Medio Oriente y en el Occidente) patrocinan la creación de “brigadas cristianas” armadas para participar en la lucha en contra de los yihadistas. «Pero, como hombres de Iglesia», decía a finales de 2013 el sirio Jaques Behnan Hindo (sabio arzobispo siro-católico de Hassakè-Nisibi), «no podemos instigar a los cristianos a abrazar las armas para tomar parte en el conflicto. No podemos decir estas cosas, sería de locos. Va en contra del Evangelio y de la doctrina cristiana». TRAS LOS PASOS DE CRISTO Autor: BENJAMIN OLTRA COLOMER
  13. 13. Editorial: EDICEP Colección: EL FONDO DE LO HUMANO Páginas: 190 Tamaño: 13,5X21 Presentación: Rustica Código: FH063 ISBN: 978-84-9925-024-3 Precio: 12.00 € Sostienes en tus manos un libro valiente, rezuma denuncia de dolientes pobrezas. El tema único es la figura de Jesús y los valores que el creyente ha de seguir si acepta la llamada. Valores: Ser libre, Ser persona, Ser feliz, ... Temas: Sacerdocio de los cristianos, Crisis, Justicia social, Postmodernidad, ... No es libro de pasatiempo. Puede serlo de cabecera. Mejor, cogerlo desde el principio y poner en práctica, al filo de su lectura, la propuesta que sigue a cada capítulo. SANTA TERESA DE JESUS, DOCTORA DE LA IGLESIA Autor: JESUS MARTI BALLESTER Editorial: EDICEP Colección: TESTIGOS Páginas: 280 Tamaño: 14,2X21,2 Presentación: Rustica Código: CT062 ISBN: 978-84-9925-143-1 Precio: 14.00 € La doctrina de Teresa de Ávila brilla por los carismas de la verdad, y de la fidelidad a la fe católica... Y podríamos resaltar otro carisma, el de la sabiduría, que nos hace pensar en el aspecto más atrayente y más misterioso del doctorado de Santa Teresa, o sea, en el
  14. 14. influjo de la inspiración divina en esta prodigiosa y mística escritora. ¿De qué nos habla la doctrina de Santa Teresa? Son los secretos de la oración. Ésta es su enseñanza.Ella fue un ascua de amor forjada en la oración. Y ése es su servicio permanente a la Iglesia y al mundo. Sin oración no hay cristianos. Y sin cristianos no puede haber ³nueva evangelización², al menos en profundidad. Por eso San Juan Pablo II, promotor de la misma, dijo que ³el mensaje de Santa Teresa conserva hoy toda su verdad y fuerza² y pide ³que el pueblo cristiano se ponga a la escucha del mensaje teresiano². Teresa hoy, con su estilo sustancial y accidental, puede centrar la atención a los hombres de acción para que no se pierdan en lo superficial, pero con tintes de clarividencia y siempre de ternura y con su disposición al sacrificio. Patrick Modiano: "Tengo la impresión de que llevo 45 años escribiendo el mismo libro" El Premio Nobel francés, emocionado y sorprendido, ha dado una rueda de prensa en la sede de su editorial en París. ELCULTURAL.es | 09/10/2014 Patrick Modiano durante la rueda de prensa. Foto: AFP "Estaba paseando por los Jardines de Luxemburgo cuando me he enterado. Mi hija ha sido la que me ha avisado, me ha llamado al móvil", comentó esta mañana el nuevo Premio Nobel de Literatura tras haber sido galardonado. El escritor francés Patrick Modiano se mostró visiblemente sorprendido y reiteró en rueda de prensa que "escribir es una actividad solitaria" donde el escritor está protegido de sus lectores.
  15. 15. "Cuando escribes un libro, te escondes detrás de él", declaró Modiano, según recogen las agencias, en la sede parisina de su editorial, Gallimard, en la que insistió en que no se esperaba "en absoluto" que la Academia Sueca le otorgara el Premio Nobel, que dedicó a su nieto sueco. "No he tenido tiempo de conocer las razones para elegirme", confesó el escritor, de 69 años, en una comparecencia en la que confirmó su reputación de hombre tímido y en la que insistió en que no había tenido tiempo para asimilar lo "abstracto" e "irreal" de la concesión del premio. El escritor francés comentó que a quien recomienda su último libro es a aquellos que jamás han leido nada suyo. "Uno tiene una visión confusa de los libros que escribe. Sobre todo, porque tengo la impresión que llevo 45 años escribiendo el mismo libro", declaró el autor, que dedicó el galardón a su nieto sueco. Con las cejas apretadas sobre la montura negra de sus gafas y gesticulando efusivamente, Modiano (Boulogne-Billancourt, 1945) insistió en que "escribir es un actividad solitaria". "Estamos acostumbrados a una especie de soledad", agregó el decimoquinto nobel francés de literatura, quien comentó que "es más fácil hablar de los otros" que de uno mismo. "El tiempo va cada vez más rápido para las actividades que necesitan un poco de tiempo", agregó el autor de Trilogía de la ocupación o Calle de las tiendas oscuras, Premio Goncourt de novela en 1978. El escritor, que no figuraba entre los principales favoritos de este año para llevarse el galardón sueco, se inscribió en "una generación de transición, más sensible a los cambios" que los escritores del siglo XIX, cuando el ritmo de los acontecimientos era más sosegado. "Intentamos traducir eso (...), traducir la angustia contemporánea", dijo el escritor, que reconoció que la literatura "también puede ser una especie de refugio" donde el creador se comporta "como un ciclista que continúa (pedaleando) sin tener muy claro lo que representa" su camino. Sin decantarse por un autor, un libro o una corriente entre sus influencias, porque le resultaría muy complicado citar todos los libros que le han marcado "desde la infancia o la adolescencia", Modiano sí se refirió a Albert Camus, ganador del Nobel en 1957, autor al que admira y con quien ahora comparte palmarés en la Academia Sueca. El plan de entregar Cataluña a los británicos El Mundo | Henry Kamen La Unión en 1707 de Escocia e Inglaterra, que el pueblo escocés ha confirmado tan triunfalmente, sirve para recordarnos que en la misma época hace 300 años hubo planes para unir Cataluña también a la corona británica. La unión de Cataluña con Inglaterra no era un plan insensato, y nos costará poco tratar de entender lo que pasó. Los británicos ya en el año 1705 habían ocupado el peñón de Gibraltar, que aún poseen, y existían también buenas razones para ocupar la roca de Montjuic, que tenía la misma importancia estratégica para ellos. Eran los años, como sabemos, de la Guerra de Sucesión. Un pequeño número de catalanes, impulsado por su hostilidad al rey de Francia Luis XIV, creía que podían valerse del poderío naval británico para liberarse de la dominación francesa. Pero ¿qué podían ofrecer a los británicos a cambio? Ahí es donde la historia empieza a hacerse interesante. Cuando estalló la guerra, las autoridades militares de Londres estudiaron la posibilidad de obtener apoyo en España para su candidato al trono español, el archiduque Carlos de Habsburgo. No fue demasiado difícil encontrar apoyo en Valencia entre los grupos rebeldes. Sin embargo, en Cataluña la mayoría de los catalanes permanecieron firmemente fieles a Felipe V. No fue hasta después de la captura de Gibraltar, a principios de 1705, cuando un puñado de comerciantes ingleses en Cataluña, entre ellos Mitford Crowe y Joseph Shallet, lograron establecer contacto con un grupo de disidentes de la zona de Vic. RAÚL ARIAS Las autoridades en Londres se alegraron del contacto. La propia reina Ana dio instrucciones a Crowe sobre los pasos a seguir. Los conspiradores de Vic aseguraron a Crowe que contaban con el apoyo del
  16. 16. pueblo catalán. Crowe pronto descubrió que esto no era cierto, ya que fueron incapaces de generar un solo nombre de importancia para respaldar su historia. Disgustado, les informó de que si no presentaban al menos seis firmas, él tendría que tomar otras medidas. Crowe también escribió a la reina para informarle de que no había conseguido ningún apoyo catalán firme. La reina Ana no estaba demasiado preocupada, ya que su objetivo era simplemente ganar algún tipo de apoyo, fuera cual fuera la región. Sus instrucciones a Crowe eran claras: «Para que haga alianza entre nosotros y el dicho principado o cualquier otra provincia de España: y hemos ordenado que mantenga relaciones, acuerde y concluya cualquier causa con los responsables de dicho principado o cualquier otra provincia». Los ingleses estaban simplemente buscando una excusa, y eran conscientes de que había poco descontento en Cataluña. Efectivamente los conspiradores no pudieron presentar nombres (la gente que según ellos los respaldaba se identificaba simplemente como «una comisión de personas de séquito y representación en aquel Principado»), y los ingleses tuvieron que recurrir a la política que habían adoptado en el caso de Gibraltar: simple conquista. Contrariamente a la afirmación de los conspiradores de que los catalanes aceptarían a los ingleses con los brazos abiertos, cuando la armada se presentó delante del puerto de Barcelona en 1705, la ciudad no aceptó su presencia. Según apuntó un oficial del ejército británico: «Llegamos a Cataluña con la promesa de que seríamos bien recibidos; pero nos encontramos, cuando llegamos allí, con que no había nadie que nos apoyara, a no ser que les pagáramos». Durante tres semanas no se atrevieron a hacer ningún ataque contra la ciudad, y finalmente el 11 de septiembre los comandantes británicos tomaron la decisión de retirarse de Barcelona. Sin embargo, dos noches más tarde, tomaron una decisión sorpresa, y por la noche un contingente militar inglés atacó y se apoderó de Montjuic. Fue sólo la mitad de la operación. Tuvieron que fortificar Montjuic y la utilizaron como base para disparar contra Barcelona. La enérgica resistencia de Barcelona a los ataques aliados, demostraba que los catalanes no estaban bajo ningún concepto a favor de la rebelión contra su rey Felipe V. Barcelona no se decantó por los británicos; los británicos la capturaron. Sólo después de que los ingleses ocuparan la ciudad, salieron los elementos anti franceses de la población para darles la bienvenida. El acuerdo entre Mitford Crowe y los conspiradores catalanes en 1705 se conoce como el «pacto de Génova», pero no tenía ninguna validez diplomática. Los conspiradores alegaron que representaban al «Principado de Cataluña», lo cual era completamente falso, ya que ni una sola autoridad pública de Cataluña emitió su dictamen conforme al pacto. La representación de «Cataluña» era completamente ficticia. El propio Crowe lo sabía pero no deseaba perder la oportunidad. Los ingleses estuvieron sólo interesados en encontrar una excusa para enviar sus tropas al Mediterráneo con el fin de establecer una base militar. Las instrucciones que se dieron simultáneamente a sus mandos militares eran bien sencillas: si los catalanes no aceptan las propuestas británicas, serán ocupados por la fuerza. Así fue como se firmó el pacto de Génova, un acuerdo basado casi enteramente en informaciones falsas. ¿Podría deducirse de dicho pacto que los catalanes y los ingleses eran aliados? En absoluto. En 1705, los británicos entraron en Cataluña -con la ayuda de unos cuantos conspiradores catalanes- únicamente como invasores y conquistadores. Años más tarde, el político Lord Bolingbroke escribió: «Aunque Su Majestad ofreció en su momento garantizar las leyes y firmar algún pacto con ese pueblo, sin embargo no parece que se acabara formalizando dicha garantía jamás, ni que se firmara ningún tratado, pacto o acuerdo con ellos». El «pacto» era un acuerdo ficticio, basado en información falsa proporcionada por los conspiradores, y no tuvo el apoyo ni de catalanes ni de autoridades públicas. Como al parecer nadie en Barcelona apoyaba o podía respaldar políticamente el pacto, los británicos sólo tuvieron una opción: ocupar Barcelona. Y eso es lo que los conspiradores in-sistieron durante el resto de la guerra: que los ingleses deberían seguir ocupan-do el país, y si fuera necesario permanecer allí para siempre, luchando contra España, aun cuando la paz ya había si-do acordada en toda Europa. Tal y como resultó todo al final, los catalanes fueron sus peores enemigos, porque insistieron en que continuara el estado de guerra generalizado y se negaron a aceptar ninguna de las condiciones de paz que se les sugerían. Sin embargo, las relaciones entre los británicos y la Diputació se habían deteriorado hasta tal extremo que los británicos llegaron a protestar ante la Diputació porque se habían producido ataques contra sus barcos. Si los ingleses hubieran en algún momento aceptado esta política de ocupación permanente, como de hecho muchas personas en Londres insistieron en que deberían, las tropas inglesas habrían seguido ocupando Cataluña, que hoy sería lo que después Gibraltar fue: una parte integral del Reino Unido. Si hubiese sucedido, el señor Mas sería hoy el equivalente del Sr. Salmond: un político de habla inglesa con el sueño obsesivo de establecer su propio miniparaíso personal en un pequeño territorio perpetuamente buscando, año tras año, su independencia del Reino Unido. Henry Kamen es historiador británico. Su último libro es España y Cataluña. Historia de una pasión (Esfera de Libros, 2014).
  17. 17. El Greco, pintor anacrónico El Greco, 400 años después por Fernando Checa Museo de Santa Cruz (Toledo). Hasta el 9 de diciembre. El entierro del conde de Orgaz (detalle) La figura del pintor Doménikos Theotokópoulos, El Greco (1541-1614), resulta hoy día especialmente atractiva desde los más diversos puntos de vista. En primer lugar, claro está, por la alta calidad pictórica de la mayor parte de su producción. Calidad unida a singularidad, que hace que sus obras llamen la atención no sólo de los especialistas y de historiadores del arte y de la cultura, sino del público culto en general e incluso del llamado «gran público». Pero para elucidar el interés al que nos referimos hay otros elementos adicionales que lo explican. En primer lugar, está el hecho de su propia biografía artística: un pintor nacido en Candía (Creta), educado en la tradición de imágenes bizantinas cuya estética, de procedencia medieval, todavía subsistía en la isla en la primera mitad del siglo XVI, y que, a partir de su viaje a Italia en 1567, con estaciones en Venecia (1567-1570) y en Roma (1570-1577), cambia radicalmente para convertirse progresivamente en un pintor a la italiana. Esta metamorfosis de un sistema de representación a otro es un caso único en el arte occidental, como repetidas veces se ha señalado. En segundo término, está el hecho, igualmente espectacular, del casi repentino fenómeno del cambio de valoración historiográfico en torno a su figura. De ser un artista despreciado, mal comprendido y, en última instancia, casi ignorado durante centurias, se pasó, a principios del siglo XX, a una rápida revalorización, primero en círculos intelectuales, literarios y artísticos, para calar rápidamente en públicos más amplios. Hoy día, la figura del Greco es la de uno de los artistas antiguos más populares, no sólo en España, sino a nivel universal. Pero no sólo ello, puesto que la repercusión del Greco en las artes del siglo XX ha sido enorme. Sin llamar la atención sobre este fenómeno, no se comprenderían ciertos aspectos del arte de las primeras vanguardias, Cézanne, Picasso y arte expresionista incluidos. No cabe duda de que el «descubrimiento» del Greco al que acabamos de referirnos resultó ser uno de los factores más influyentes en el surgimiento de la modernidad artística a principios del pasado siglo en lo que se refiere a las relaciones de ésta con el pasado. Todavía podríamos señalar un cuarto factor ligado al interés que despierta su figura en nuestros días. El Greco trajo a España una consideración social y cultural del artista a la que nuestro país apenas estaba acostumbrado. Doménikos era un artista culto, leído, que había frecuentado en Roma círculos como el de los Farnesio, en los que tal era la consideración de los artistas. Pero, además, y esto fue aprendido de su frecuentación de los ambientes de los talleres (botteghe) de los pintores venecianos, como Tiziano o Tintoretto, no le era ajena la figura del artista-empresario y el taller como centro de operaciones y de producción. Allí la figura del maestro, y su mayor o menor grado de implicación en el resultado final de la obra, pone en cuestión asuntos como los de la autoría total de un lienzo, o las nociones mismas de original y copia. Las cuatro cuestiones que planteamos están, evidentemente, muy interrelacionadas, aunque las trataremos de manera separada, al hilo de las exposiciones que se han celebrado y celebran aún en España para conmemorar el cuarto centenario de su muerte, acaecida en Toledo el 7 de abril de 1614. Hasta hace relativamente pocos años no se conocían obras seguras de la etapa cretense de nuestro autor. Hoy, sin embargo, sabemos de la existencia de, al menos, tres: San Lucas pintando a la Virgen con el Niño, del Museo Benaki de Atenas; La Dormición de la Virgen, de la iglesia de la Koimesis en la isla de Syros; y, si admitimos que fue pintado en esta etapa, La Adoración de los Reyes, ca. 1567, también conservada en el Museo Benaki. En todas ellas, sobre todo en esta última, aparecen préstamos y citas de estampas y otros aspectos propios del arte occidental, que nos indican el interés de Doménikos por el mismo. Un tema que estalla en el llamado Políptico de Módena, conservado en la Galleria Estense de esta ciudad y pintado inmediatamente después de la obra del Museo Benaki. Se trata de seis escenas (El Juicio Final, La Adoración de los Pastores, El Bautismo de Cristo, La Anunciación, Adán y Eva y El Monte
  18. 18. Sinaí) en las que, si fundamentalmente en los aspectos cromáticos y en los del brillo de los colores, El Greco delata sus orientalizantes orígenes cretenses, sus composiciones y sentido espacial se basan sobre todo en grabados y estampas de artistas italianos contemporáneos. Esta era, por tanto, una de las maneras en las que El Greco aprendía una tradición pictórica que no era la suya, pero a la que pretendía adaptarse. En la exposición El Griego de Toledo, este tema inicial de su carrera podía contemplarse en toda su plenitud, ya que, además de las obras cretenses (expuestas, algunas de ellas, solamente durante un período de la muestra), se admiraban algunas de las pinturas de su estancia en Italia, como el ya señalado Políptico de Módena y otras obras de museos como Washington (Expulsión de los mercaderes) o Parma (Curación del ciego), en las que se manifiesta con claridad que la vía por la que optó El Greco para integrarse en la pintura italiana fue la del colorito veneciano, que había visto en los talleres, iglesias, palacios y scuole de la ciudad del Adriático. El tema resulta de especial importancia, ya que de esta manera El Greco optaba por una pintura basada en el color y la mancha, una de las dos opciones en las que estaba dividida la pintura italiana del siglo XVI. Ni siquiera el posterior viaje y la estancia del Greco en Roma, lugar dominado por la presencia gigantesca de Miguel Ángel y su opción por una pintura basada en el dibujo, logrará hacerle cambiar de manera. Y es muy posible, como veremos más adelante, que fueran sus polémicas afirmaciones sobre Miguel Ángel las que actuaran como uno de los factores de su partida de esta ciudad hacia España. De todas maneras, la exposición toledana se inicia con dos de las imágenes más contundentes y famosas del período español –el fundamental– del artista: la Vista y plano de Toledo (ca. 1600), del Museo del Greco de esta ciudad, y la Vista de Toledo, un poco anterior, del Metropolitan Museum de Nueva York. Con ello pretende demostrarse tanto la importancia que la ciudad y su peculiar imagen tuvo en la pintura del cretense, fácilmente demostrable en su casi continua utilización como fondo de multitud de pinturas a lo largo de su carrera, como la singularidad del pintor y de algunos de sus coleccionistas en la búsqueda de iconografías no demasiado extendidas en los medios artísticos españoles del siglo XVI. La opción expositiva elegida por Fernando Marías ha sido, por tanto, no estrictamente cronológica, ya que la primera obra que se veía era una que se data en torno a 1600, es decir, la mencionada Vista y plano de Toledo, para, enseguida, iniciar un recorrido temporal que presentaba las primeras obras hechas en Creta y en Italia mencionadas y algunas de las más espectaculares de las realizadas inmediatamente tras su llegada a España, como la Magdalena penitente de Budapest y el San Sebastián de Palencia. Tras estas primeras secciones, aparece el apartado dedicado a los «Retratos», que constituyen, como es sabido, una de las principales aportaciones del artista a un medio artístico –el del Renacimiento español– muy escaso en manifestaciones de este género, si exceptuamos, naturalmente, los ambientes de la corte, que en la época del Greco estaba dominado por artistas como Alonso Sánchez Coello, la italiana Sofonisba Anguissola, los del flamenco Antonio Moro y los realizados por Tiziano para Carlos V, María de Hungría o Felipe II. La opción del Greco, en consonancia con lo que venimos diciendo, fue decantarse por el modelo de retrato a la veneciana, sobre todo la manera retratística de Jacopo Tintoretto, a la que dotó de una mayor intensidad, si cabe, en obras maestras que están en la mente de todos, como el llamado Caballero de la mano en el pecho o el Caballero anciano, ambos en el Museo del Prado. Una obra tan señera de este género como El Cardenal Fernando Niño de Guevara, del Metropolitan de Nueva York, se exhibe, sin embargo, en otro espacio distinto de la exposición, dedicado al retrato y otras obras tardías, mezclando, así, los criterios temáticos y los cronológicos. La dormición de la Virgen Las siguientes secciones importantes de la muestra, «Cuadros de devoción» y «Los retablos y sus lienzos», se centran en una muy amplia y extraordinaria selección de obras maestras en el campo más prolífico de nuestro autor, como lo fue el de la pintura religiosa. En realidad, estas dos secciones constituyen el cuerpo de la misma y en ellas se aprecian distintos apartados iconográficos, uno de los cuales, el dedicado a la «Santa Faz» se hace explícito en el catálogo en forma de epígrafe. Sin embargo, la mayor parte de las agrupaciones se entienden tras la lectura de los textos y las bien escogidas citas de los escritos del Greco instaladas en las paredes del Museo de Santa Cruz. Se explica de esta manera la importancia y el significado no sólo de las iconografías religiosas del Greco, sino la organización y composición de sus retablos, llamando la atención la conocida opinión del comisario en torno al pintado para el Colegio de doña María de Aragón, del que no admite como propias algunas de sus telas habitualmente así consideradas. Por lo que respecta al tema del montaje de la muestra, resulta una lástima, sin embargo, tanto el color dorado elegido para servir de fondo a las pinturas –en el que se confunden los colores de los cuadros y sus marcos– como el hecho de cortar el maravilloso espacio de las cuatro crujías de la planta baja del antiguo hospital renacentista de la santa Cruz, hoy museo del mismo nombre, con unas enormes pantallas donde se exhiben unas, por otra parte, excelentes fotos de parte de las arquitecturas diseñadas por el maestro griego.
  19. 19. La exposición, que se acompaña de un voluminoso catálogo, en su mayor parte escrito por el propio comisario, constituye una sustancial aportación al estudio del maestro. Fernando Marías analiza de manera pormenorizada todas las pinturas y las inserta dentro de su interpretación general de la obra del Greco, a la que más adelante nos referiremos. En el mismo volumen se incluyen, ya que lo estaban en el programa general de la manifestación, los llamados «Espacios Greco». Se trata de uno de los mayores aciertos de la idea de conjunto: los cuadros del Greco que Toledo conserva en instituciones históricas no se trasladaron al espacio físico de la muestra. Por ello, para entender cabalmente el proyecto resultaba necesario visitar la Catedral, la Iglesia de Santo Tomé, la Capilla de San José, el Hospital Tavera, el Convento de Santo Domingo el Antiguo y, fuera de la ciudad, el Hospital de la Caridad en Illescas. Todos estos espacios encuentran también su estudio y explicación en el catálogo, que de esta manera se convierte en pieza esencial para su comprensión. No se entiende, por tanto, la inexplicable ausencia dentro de este itinerario (y, por tanto, del catálogo) del Museo Casa del Greco, con su maravilloso Apostolado y otras obras. Quedaba relegado, por tanto, de la celebración uno de los hitos en la recuperación contemporánea del artista como es el de la propia existencia –nada menos que desde 1911– del propio museo. Estos «Espacios Greco» servían, además, para resaltar la importancia de la ciudad en la obra del cretense, como se hacía en la primera sala de la exposición. La extraña carrera del Greco estuvo salpicada de incidentes significativos a lo largo de toda su vida. Una célebre afirmación suya acerca de que Miguel Ángel era un hombre que no sabía pintar y que, si se destruyera su Juicio Final, él sabría pintarlo mejor, además de una bravata, si es que alguna vez llegó a pronunciarla, ha de ser interpretada en términos de la época, dentro de la polémica que, como hemos dicho, sostuvo con la pintura romano-florentina de tradición dibujística encarnada, sobre todo, por el propio Miguel Ángel. La polémica «dibujo/colorido» que recorre la teoría y la práctica de la pintura italiana del siglo XVI explica la frase. Cuando El Greco dice que Miguel Ángel no sabía pintar» no quería decir otra cosa que el florentino, obsesionado por el dibujo, abandonaba, en realidad, la pintura, es decir, el color, la pincelada, la mancha, que era lo que él, educado a pintar a la europea en los talleres venecianos, había aprendido en la ciudad de la Laguna. Lo realmente singular del tema es no sólo lo radical de la opción colorística del Greco, sino que esta misma, que fue uno de los motivos de su éxito en los ambientes artísticos de vanguardia de principios del siglo XX, no fuera comprendida historiográficamente hasta 1967, cuando Xavier de Salas publicó su trabajo Miguel Ángel y El Greco, su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1967. Se inicia entonces un proceso de comprensión nuevo en la obra de nuestro artista, en el cual todavía nos encontramos aún inmersos en la actualidad. La segunda de las exposiciones, La biblioteca del Greco, con que se ha conmemorado este año del centenario se celebró en el Museo del Prado y ha sido comisariada por Javier Docampo y José Riello, ambos especialistas en el estudio de bibliotecas antiguas y en teoría artística del Siglo de Oro español. Aunque pequeña en formato, la exposición y su catálogo resultan de interés excepcional, ya que ponen de manifiesto los libros, los posibles saberes intelectuales y la cultura de aquel pintor «de agudos dichos», tan poco comprendido en su tiempo y tan poco estimado hasta el siglo XIX. Basada en los dos inventarios conocidos de su biblioteca, la exposición del Prado encontraba sus puntos culminantes en el ejemplar de las Vite de Giorgio Vasari anotado por El Greco (colección de Xavier de Salas) y en el De architectura de Vitruvio en la edición de Daniele Barbaro, también con apostillas del pintor (Biblioteca Nacional). El primero de los libros mencionados fue encontrado, estudiado y publicado parcialmente por Xavier de Salas en 1967 y fue un hito en los estudios sobre el pintor, ya que mostraba, de propia mano del artista, sus posturas teóricas respecto a la pintura renacentista italiana y su agria polémica con Giorgio Vasari –el autor del libro, acérrimo defensor de Miguel Ángel– acerca de la idea de pintura como dependiente del dibujo y ampliamente reticente con Tiziano y los coloristas venecianos. El posterior descubrimiento, en 1981, por parte de Fernando Marías y Agustín Bustamante, del mencionado ejemplar de Vitruvio en la Biblioteca Nacional, vino a confirmar la idea del Greco como un artista intelectual, preocupado e interviniente de manera activa en las polémicas estéticas de su tiempo, como lo demostraban estos escritos y la existencia misma de su biblioteca. La exposición, que se acompañaba de unos pocos cuadros del artista (destaquemos la presencia de una obra como El soplón (Madrid, Colección Colomer), excelente versión de este tema tan querido por El Greco, que demuestra aquí su interés por la literatura antigua, ya que la obra es una écfrasis de un escrito de Antífilo), es ampliamente explicada en su catálogo, desde ahora pieza esencial para comprender el tema de la cultura del cretense, del que destacamos el trabajo de José Riello, «La biblioteca del Greco». Los problemas del Greco no sólo surgieron en Italia, sino inmediatamente después su llegada a España. La distinta concepción de la figura del artista entre los medios españoles –que tendían a ver en esta profesión una mera actividad artesanal– e italianos –en los que se había movido el artista, que caracterizaban cada vez más la práctica del arte como un asunto intelectual– enfrentaron al Greco nada
  20. 20. menos que con el cabildo de la Catedral de Toledo. La polémica, centrada en el cuadro de El expolio (Catedral de Toledo), aparece, en primer lugar, como una cuestión de iconografía y de decoro, ya que las Santas Mujeres que El Greco pintó en la parte inferior izquierda del cuadro no estuvieron presentes, según las Sagradas Escrituras, en el momento del desnudamiento de Cristo previo a la Crucifixión. Estamos en 1579, y estas cuestiones de fidelidad al texto eran muy importantes en el ambiente de la Contrarreforma. Además, el precio que El Greco pidió por su obra, acorde con su idea de pintor intelectual, fue muy superior al que el cabildo estaba acostumbrado a pagar por un cuadro. Este era el auténtico problema de esta discusión, que acabó con el apartamiento del artista de los encargos en uno de los principales centros de mecenazgo artístico de la España de Felipe II, como era la Catedral Primada. El otro era, y con mayor intensidad aún, la corte. Para ella, concretamente para uno de los altares de la Real Basílica de El Escorial, que por entonces se pintaban bajo la atenta mirada de Felipe II, El Greco pintó su famoso y extraordinario Martirio de San Mauricio y la legión tebana, obra que fue rechazada para este lugar por el propio rey, también por razones de decoro y devocionales. No era una pintura, dice el contemporáneo padre Sigüenza, cronista de El Escorial, que sirviera para estimular a la oración, como sí lo eran en su opinión, y seguramente la del rey, las de Fernández de Navarrete, «el Mudo», y otros artistas, españoles e italianos, que decoraron el espacio basilical. La carrera del Greco se iniciaba así en España con dos sonoros bofetones, nada menos que en la Primada toledana y en la corte madrileño- escurialense. Resulta, por tanto, una lástima que en el coherente ciclo de exposiciones y escritos correspondientes de los catálogos que comentamos, el tema del Greco y la corte haya quedado preterido, al no haberse integrado, inexplicablemente, en el mismo, la pintura que Felipe II relegó a la Sala de Capas del Monasterio de El Escorial, como sí lo han sido, como ya se ha dicho, y sin necesidad de mover las obras, pinturas de la envergadura de El expolio o El entierro del conde de Orgaz. Al principio de esta reseña señalábamos la importancia que el redescubrimiento del Greco tuvo para la sensibilidad artística contemporánea a principios del siglo XX. El asunto va muy ligado a la de la propia historiografía artística del Greco, casi un género literario por sí mismo, como se afirma en uno de los catálogos aquí comentados. Muy en relación, en definitiva, con la muestra La biblioteca del Greco, en la que se destaca la figura de Francisco de Borja San Román como descubridor en 1910 y 1927 de los inventarios de la biblioteca del Greco y los de la de su hijo Jorge Manuel, la exposición El Greco y la pintura moderna, también en el Museo del Prado, constituye una aportación, sofisticada y de envergadura, tanto al estudio de la figura del artista como al de la pintura del siglo XX. A comienzos del siglo XVIII, el tratadista y biógrafo de los pintores españoles, Antonio Acisclo Palomino, escribió lo siguiente: «Pero él [El Greco], viendo que sus pinturas se equivocaban con las de Tiziano, trató de mudar de manera, con tal extravagancia, que llegó a hacer despreciable y ridícula su pintura, así en lo descoyuntado del dibujo, como en lo desabrido del color». Se refería, sobre todo, a sus pinturas para el Colegio de doña María de Aragón, en Madrid, hoy en el Museo del Prado en su mayoría y en el de Bucarest, pintadas en 1600 y que la historiografía actual señala como el inicio de su última y más descoyuntada etapa. De este modo exponía sus reticentes opiniones la crítica artística y la historiografía tradicional española ante la extraña pintura del cretense, y explicaba el menosprecio y olvido a que se vería sometida a lo largo de varios siglos. Todo empezó a cambiar en el siglo XIX. La colección real española, fuente esencial para la creación del Museo del Prado, apenas poseía pinturas del cretense, tan solo unos retratos, pero las colecciones del museo se vieron enriquecidas en sus inicios por la adquisición de nada menos que La Trinidad, pintada para el retablo de Santo Domingo el Antiguo, en la que El Greco mostraba de manera espléndida sus conocimientos de la pintura veneciana, pero también de Miguel Ángel y de Alberto Durero. Hoy sabemos, además, que Fernando VII intentó adquirir para el museo nada menos que El entierro del conde de Orgaz. Con la incorporación de los cuadros del Museo de la Trinidad al Prado se añadieron al museo la mayor parte de las mencionadas pinturas del Convento de doña María de Aragón, de manera que hoy en día, y debido a las aportaciones y adquisiciones del siglo XX, el Prado es el principal depositario de obras del artista. Fue allí también donde, en 1902, se celebró la primera exposición en torno al pintor. Como en los casos de Velázquez y Goya, el Museo del Prado ha actuado como catalizador imprescindible para el conocimiento nacional e internacional de un personaje clave de nuestra cultura, lo que justifica la celebración de la muestra que ahora comentamos. Fue en los inicios del siglo XX cuando, en torno a los ambientes del modernismo catalán y el joven Picasso, por una parte, y los madrileños de la Institución Libre de Enseñanza y la llamada generación del 98, por otro, empezó a fraguarse la recepción contemporánea del Greco. La dama del armiño (atribuida a El Greco)
  21. 21. La exposición del Prado se abre, lógicamente, por las razones ya expuestas, con la mencionada Trinidad del propio museo y el fuerte influjo del artista en dos de los pilares de la modernidad, como fueron Paul Cézanne, del que se contemplan sus Bañistas del Musée d’Orsay, la maravillosa Madame Cézanne con un vestido rojo del Metropolitan de Nueva York y su versión de La dama del armiño, que vemos al lado del original, atribuido a El Greco. Dibujos «modernistas» de Picasso, su Evocación. El entierro de Casagemas, del Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris y varias obras cubistas nos hacen ver con claridad la relación existente entre ambos maestros en los años iniciales de la carrera del malagueño. Los esfuerzos de la Institución Libre de Enseñanza culminaron en el libro clave de Manuel Bartolomé Cossío de 1908, El Greco, en el que, a la vez que se ofrece un inicial catálogo de su obra, se estudia su carrera por primera vez en toda su complejidad y se ofrece una primera interpretación de la misma. Según Cossío, Barrès o Zuloaga, ante El Greco nos encontramos con un pintor de carácter místico, intérprete de lo más profundo del alma española, preferentemente identificada con Castilla. Esta interpretación, con muchos matices, es la que ha llegado prácticamente hasta nuestros días. A ella habría que añadir la más propiamente centroeuropea del artista como punto esencial del Manierismo (Max Dvořák, Kunstgeschichte als Geistesgeschichte, 1923) y la de Gregorio Marañón, deudora de las ideas institucionistas, a las que añade sus propias interpretaciones médicas, de carácter psicológico y psiquiátrico, acerca de la mente del Greco y la mentalidad de la época (El Greco y Toledo, 1956). Son estas las ideas que se han visto resquebrajadas, sobre todo desde el descubrimiento y análisis de los textos del Greco apostillando a Vasari y a Vitruvio a los que se ha hecho referencia más arriba. En la exposición, un espacio aparte nos muestra la impronta del Greco en estos ambientes institucionistas (con obras, entre otros, de Ignacio Zuloaga y Joaquín Sorolla), en los que se fraguó la recuperación histórica del artista en libros como el ya citado de Cossío sobre el artista o el de Maurice Barrès (Greco ou le secret de Tolède, 1911), a quien vemos en el magnífico retrato contemplando la ciudad, obra de Zuloaga, fechado en 1913 y conservado en el Musée d’Orsay. El Greco, tras alimentar determinadas formas y actitudes estéticas muy de los años iniciales del siglo XX, continuó siendo un factor muy importante en las vanguardias centroeuropeas, sobre todo las expresionistas, en el surrealismo, en los muralistas mexicanos, en un abstracto como Jackson Pollock, en Alberto Giacometti o en Francis Bacon. De todo ello hay ejemplos en esta densa exposición, de la que podríamos decir que no hay cuadro que sobre. El conjunto culmina en su última sala, en la que, tomando como eje dos pinturas de las ya mencionadas del retablo de María de Aragón, con el que El Greco da comienzo a su última y más expresionista etapa y otras dos cumbres de su período final, el Laocoonte de Washington y La visión de san Juan del Metropolitan, se explica de manera eminentemente visual el argumento de la muestra. Su catálogo es una aportación de primer orden al tema, sobre todo los trabajos de su comisario, Javier Barón, y de Javier Portús, en el que quedan claras las sugestiones que la pintura del Greco tuvo en los años treinta del siglo XX para autores como André Masson y Óscar Domínguez, en el contexto histórico del «problema de España» tal como se veía en los años de la Guerra Civil, y, ya más en nuestros días, en autores como Antonio Saura, Francis Bacon o Alberto Giacometti. El cuarto y último tema que nos propone este ciclo de exposiciones trata de poner de relieve un asunto realmente candente en la historiografía de la pintura renacentista y barroca de estos últimos años: se trata del tema del estudio de las prácticas del taller de los grandes maestros y la siempre debatida cuestión de la autografía de las obras. Un artista como El Greco, con una obra tan amplia, en muchos momentos repetitiva en cuanto a iconografía y estilo, que se puso rápidamente en boga entre los coleccionistas de pintura antigua de las primeras décadas del siglo XX, constituye terreno abonado para las réplicas, las copias y, naturalmente, las falsificaciones. Como en tantos otros artistas, el establecimiento de un catálogo de este autor tiene que ver tanto con la documentación escrita de las obras, sus contratos conservados o descripciones antiguas, como con el examen de las mismas de manera directa y «a ojo». Hoy día, sin abandonar la siempre necesaria, aunque peligrosa «teoría del conocedor», se trata de fundamentar cada vez más la autoría o no de una obra, además de en la siempre agradecida base documental, en el marco de las prácticas concretas del taller del artista. Este es el punto de vista de la exposición El Greco: Arte y Oficio que, comisariada por Leticia Ruiz, se celebra en el Museo de Santa Cruz de Toledo. Su autora se encarga de la conservación de la pintura del cretense en el Museo del Prado y ha elaborado el catálogo de las obras del pintor en esta institución. Madame Cézanne con un vestido rojo Sabemos que El Greco dirigía un taller desde al menos 1585, cuando instala su casa en el barrio toledano del Tránsito. De este salieron no sólo las pinturas que hoy consideramos autógrafas, es decir, «de la mano del Greco», sino otras muchas que, siguiendo los modelos establecidos por el maestro, servían para
  22. 22. satisfacer los deseos de una clientela menos exigente en lo que se refiere a la calidad final del producto, si bien deseosa de poseer obras de su estilo que colmaran sus necesidades sobre todo religiosas y devotas. Por ello, en la exposición se nos muestran, al lado de los modelos creados y ejecutados por El Greco, las obras procedentes del taller en modelos tan conocidos y repetidos como la Anunciación, San Francisco, la Magdalena penitente, Cristo con la cruz a cuestas o, sobre todo, los Apostolados. Quien visite Toledo en la época en la que esté abierta la exposición podrá ver en ella, completos, el Apostolado del Marqués de San Feliz, conservado en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y hoy en depósito en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, y el de Almadrones, en parte en el Museo del Prado, que hoy se consideran como obra fundamentalmente de taller, y compararlos con los de la Catedral, considerado esencialmente autógrafo, y el del Museo del Greco, obra tardía sin terminar en algunas de sus pinturas, planteando con él el problema del «non finito» del Greco, un tema que ha sido de amplia y rica discusión durante los últimos años entre los especialistas de Tiziano y la pintura veneciana del siglo XVI. El mundo estético, como sabemos, en el que se formó El Greco. El asunto de la diferenciación, tan lábil en la pintura salida de los grandes talleres de la Edad Moderna, entre original, copia o réplica; la determinación entre lo que puede ser obra directa del maestro o producto salido de su factoría con su autorización final; la existencia, atestiguada por Francisco Pacheco, de modelos reducidos de sus obras que el maestro conservaba y enseñaba en su taller, y de los que algunos se exhiben en esta muestra, son varios de los temas que suscita tanto su contemplación como la lectura de su catálogo, con varias interesantes contribuciones, entre las que destaca la de la propia Leticia Ruiz, que nos ayuda decisivamente a la comprensión de lo que vemos en Toledo. Ya hemos indicado lo inadecuado del color dorado en las paredes de la exposición El Griego de Toledo. En El Greco: Arte y Oficio se ha optado, al contrario, por un azul oscuro que permite la correcta apreciación de las pinturas. No se entiende, sin embargo, su iluminación en exceso dramática ni, mucho menos, lo abrupto del montaje, que oculta en su casi totalidad el ya comentado bellísimo espacio del museo. ¿Por qué llevar exposiciones a lugares históricos, de poderosa fuerza arquitectónica, como es el caso, para después taparlos con efímeras arquitecturas de dudosa belleza? Las exposiciones del Prado, sin embargo, guían al espectador a través de sus argumentos científicos, dejando que sean, naturalmente, las obras las que destaquen. Ello resulta especialmente atractivo en la gran sala final dedicada a El Greco y la pintura moderna, en la que, en discreta composición diagonal, se resaltan cuatro obras maestras del artista ya mencionadas, que sirven de punto de partida imprescindible a los comentarios grequianos que realizan los pintores contemporáneos. También referencia aparte merece el empleo de los medios audiovisuales en estas exposiciones. Ya hemos dicho que no debería abusarse de las pantallas en lugares tan espectaculares, pues parece que hoy un espacio expositivo no es tal sin su correspondiente pantalla o, peor, pantallas (algo similar a lo que ocurre en los montajes de las óperas, aunque no sea este el lugar para hablar de ello). Lo que ya hemos criticado en El Griego de Toledo vuelve a suceder en El Greco: Arte y Oficio, y nos quedamos, otra vez, sin disfrutar de la crujía del edificio. Merece, sin embargo, especial mención lo elegante y útil que resulta este medio en la muestra La biblioteca del Greco del Museo del Prado y, sobre todo, en la instalación visual, obra de Joaquín Bérchez, que llama la atención acerca de la arquitectura del maestro: bella, justa y medida en su conjunto, las fotografías expuestas tienen la calidad acostumbrada en su autor, uno de nuestros mejores, por otra parte, historiadores de la arquitectura. En su conjunto, estas cuatro exposiciones suponen una notable consolidación de «lo que se sabe» hoy sobre El Greco, afortunadamente mucho más de lo que se sabía en 1908, cuando Cossío publicó su libro pionero. La cosecha bibliográfica de interés histórico ha sido, sin embargo, muy escasa, por no decir nula. Sólo la reedición, aumentada, de El Greco. Historia de un pintor extravagante, de Fernando Marías, publicado originalmente por la editorial Nerea en 1997, destaca en medio del desolador panorama. Se trata no sólo de una puesta al día respecto a los conocimientos sobre el pintor, sino también de la revisión de algunas opiniones anteriores del autor sobre el sentido de su obra, en las que ahora no podemos entrar. Habría que destacar, por tanto, los mencionados catálogos de las muestras y el coloquio celebrado en el Museo Thyssen-Bornemisza hace unos meses. Este casi total silencio de nuestra universidad y otros centros de investigación hacia fenómenos culturales que, como hemos podido ver, atraen no sólo a públicos amplios, sino que comportan también avances en el conocimiento, son una muestra más del estado letárgico, cercano a la «moribundia», de buen número de nuestras instituciones académicas. Superadas y asimiladas las interpretaciones del Greco que predominaron en el siglo XX tanto en España (Manuel Bartolomé Cossío, Gregorio Marañón) como en Europa (Paul Lefort, Maurice Barrès), sobre todo en Alemania (August Mayer, Max Dvořák), y consolidadas las nuevas ideas acerca del carácter intelectual y los intereses predominantemente estéticos de las diversas fases de la pintura del Greco (Xavier de Salas, José Álvarez Lopera, Fernando Marías, Agustín Bustamante), parece necesario proseguir por nuevos caminos.
  23. 23. Las exploraciones en torno a su taller y alrededor de nuevos y matizados conceptos de autoría; la profundización en torno a la cultura no sólo religiosa, sino también artística, tanto de la corte madrileña como la de la cercana Toledo, en esta época de la Contrarreforma; la búsqueda de soluciones al porqué de la específica, y tan peculiar, respuesta artística del Greco con una imagen que, no lo olvidemos, fue sustancialmente religiosa, en una época en que la religión lo impregnaba todo en la sociedad, son algunos de los caminos para seguir trabajando. El Greco fue un pintor «extemporáneo», y esta es una de las razones de su éxito entre las vanguardias del siglo XX, «extravagante» al decir de Marías, «anacrónico» diríamos hoy día, o, al menos, probablemente, diría Alexander Nagel. El Greco, pintor, si queremos, «renacentista» (al menos así se nos presenta en sus breves e incisivos comentarios, base de su actual interpretación crítica, en los que participa de lleno en las polémicas italianas de los setenta primeros años del siglo XVI), murió en 1614. Las corrientes que habían sucedido al Renacimiento, convencional e historiográficamente fijadas en el Naturalismo y el Clasicismo, estaban entonces en claro apogeo. Además, sus primeros y más importantes representantes habían ya fallecido: Annibale Carracci, el líder del Clasicismo en 1609, y Michelangelo Caravaggio, el del Naturalismo, en 1610. De ello, El Greco, que había dejado Roma en 1576, no pudo, por supuesto, tomar nota. Como tampoco de buena parte de la pintura que se desarrolló en esta ciudad desde el pontificado de Gregorio XII –iniciado en 1572– en adelante, es decir, de aquello que, también convencionalmente, llamamos pintura de la Contrarreforma, que encontró en Le vite de’ pittori, scultori et architetti, ed intagliatori. Dal Pontificato di Gregorio XIII del 1572 fino a’ tempi di Papa Urbano VIII nel 1642, de Giovanni Baglione, una de sus mejores y contemporáneas expresiones históricas. Es cierto, por tanto, que su obra fue extravagante, pero lo que fue es, esencialmente, «anacrónica». Y es desde este punto de vista desde el que hemos de considerarla en nuestros días. La conversión de TERESA de JESÚS TOMÁS ÁLVAREZ, OCD Santa Teresa se convirtió en edad ya adulta, a sus 39 años: en 1554, cuando llevaba viviendo casi veinte de religiosa carmelita en el monasterio de la Encarnación, donde convive con una comunidad numerosa de más de cien monjas. Buena monja ella, pero “una de tantas”, sin definir con rasgos propios su vocación personal. Una más en el grupo. Ella misma se recuerda como si viviera una vida doble: por momentos, vida de oración; pero muchos momentos más, vida anodina y pérdida de tiempo con amistades sin sentido religioso. Anegada en la rutina de lo cotidiano. “Como las muchas”, dice ella. A ratos, trabaja fuerte por definirse y personalizar su vida religiosa. Pero en vano. Lo cuenta en su autobiográfico Libro de la Vida (c. 8-9), escrito diez u once años después. Basta releer el comienzo del relato (c. 8, 12): “Buscaba remedio; hacía diligencias; mas no debía entender que todo aprovecha poco si, quitada de todo punto la confianza de nosotros, no la ponemos en Dios. Deseaba vivir, que bien entendía que no vivía, sino que peleaba con una sombra de muerte, y no había quien me diese la vida, y no la podía yo tomar; y quien me la podía dar tenía razón de no socorrerme pues tantas veces me había tornado a Sí y yo dejádole” .
  24. 24. Hasta que de pronto, en ese paisaje desolado de su vida, irrumpe fortísimo el episodio de su conversión. Teresa lo recuerda (Vida c.9) como el hecho central de su existencia. Es una vivencia en tres tiempos: Ante todo, su conversión acaece en el encuentro personal de ella con Cristo. Encuentro aparentemente desencadenado por la presencia de una imagen emotiva del Ecce Homo, pero vivido real y personalmente en lo más profundo de su ser. No fue un encuentro externo, a distancia, sino íntimo, intenso, entrañable. Lo revive ahora al contárnoslo: “Acaeciome que, entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allá, que se había buscado para cierta fiesta que se hacía en casa. Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, y arrojéme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle”. Basta subrayar dos o tres detalles del episodio: Teresa ve no ya la imagen, sino lo que el Cristo “muy llagado” padeció por nosotros. Viéndolo, la traspasa a ella, como si se le partiera el corazón. Y todo se le vuelve anhelo por el cambio de vida, suplicándole me fortaleciese ya ¡de una vez! A la vez, Teresa revive las conversiones de dos pecadores que, como ella, se encontraron con Cristo a mitad de la vida: primero, el episodio evangélico de la mujer pecadora, la Magdalena. Lo refiere así: Era yo muy devota de la gloriosa Magdalena y muy muchas veces pensaba en su conversión, en especial cuando comulgaba, que como sabía estaba allí, cierto, el Señor dentro de mí, poníame a sus pies…”como ella, asociándola a mi petición de perdón. “Mas esta postrera vez de esta imagen que digo, parece me aprovechó más, porque estaba ya muy desconfiada de mí y ponía toda mi confianza en Dios”. Auténtica empatía de Teresa con la pecadora del Evangelio, que le permite revivir y ahondar el encuentro de las dos con el Señor, al que Teresa siente tan entrañable como piensa lo fue el de la Magdalena en Betania o en el Calvario. (Teresa, como la piedad de entonces, funde en un solo personaje simbólico a la pecadora del Evangelio, ala María de Betania, y a la Magdalena del Calvario.) Y en segundo lugar, el encuentro con la conversión de san Agustín, narrada en vivo por él mismo en las Confesiones. A las manos de Teresa llega este libro del Santo ese año 1554, en que fue publicado por vez primera en versión castellana. Y Teresa, que es lectora ávida y asidua, lo lee apasionadamente, empatizando alternativamente con el Agustín pecador y con el Agustín santo. Revive el episodio de Milán como si también ella oyera la voz del niño cantor, que la invita a leer las palabras de otro convertido, Saulo de Tarso. Lo refiere así:

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