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Club                     El Club de las ExcomulgadasLe mordió la oreja y ella gruñó.Sus ojos estaban casi cerrados. Se agr...
Club                    El Club de las Excomulgadaslento que en realidad nada había pasado. Él la había tocado como ningún...
Club                    El Club de las ExcomulgadasSuspirando, se incorporó y miró el reloj digital pegado al espejo. No h...
Club                   El Club de las ExcomulgadasKim se abrió paso en el atiborrado tren, aplastada en la puerta frunció ...
Club                      El Club de las ExcomulgadasEl tren se sacudió en una esquina, chirriando los frenos mientras iba...
Club                   El Club de las Excomulgadasdecidido unirse a esa empresa. Eso y que su amiga trabajaba allí. Sin em...
Club                    El Club de las ExcomulgadasNo eran zapatos de mujer.No eran de Laura."No luches contra mí", dijo u...
Club                    El Club de las ExcomulgadasSus ojos se abrieron cuando de pronto se puso de pie y echó un vistazo ...
Club                   El Club de las Excomulgadasde lo que él decía. Su corazón latía con fuerza en sus oídos. Apartó la ...
Club                   El Club de las Excomulgadas                                 Capítulo                               ...
Club                   El Club de las Excomulgadascaía sobre su piel bronceada, tocando suavemente sus bellas facciones. L...
Club                   El Club de las Excomulgadas"No soy normalmente torpe... es decir que... habló de mi jefa." Ella baj...
Club                    El Club de las Excomulgadas"Me gusta el calor", murmuró. "Puedo sentirlo en cada centímetro de mí,...
Club                   El Club de las Excomulgadasinteresado en ella. Había sido sólo una conversación inofensiva. Esta at...
Club                   El Club de las ExcomulgadasErik se reclinó en su silla, fascinado con la mujer en la mesa frente a ...
Club                     El Club de las ExcomulgadasÉl agarró su vaso y se lo bebió de una sola vez, tratando de enfriarse...
Club                   El Club de las ExcomulgadasÉl gruñó en voz baja, una llamada que sólo ella escucharía.Ella abrió la...
Club                    El Club de las ExcomulgadasLa había encontrado, ahora sólo tenía que demostrarle lo bueno que podí...
Club                     El Club de las Excomulgadas                                 Capítulo 3Kim arrojó su bolsa en el s...
Club                     El Club de las ExcomulgadasSacudió la cabeza y decidió no pensar demasiado en ello. En lugar de e...
Club                   El Club de las ExcomulgadasElla se volvió a mirarlo con una sonrisa que decía mucho sobre las cosas...
Club                   El Club de las Excomulgadas"¿Crees que debería quitarme esto?"Él asintió con impaciencia, desespera...
Club                   El Club de las Excomulgadaslo que hizo aletear su corazón. Quería besarla, probarla y aplastar sus ...
Club                   El Club de las Excomulgadasrecuperar el aliento. La fina capa de sudor sobre su piel reflejaba la l...
Club                     El Club de las Excomulgadasarriba, jugando, mientras tanto él como ella frotaban su cuerpo uno co...
Club                   El Club de las ExcomulgadasÉl hizo un gesto y le levantó las caderas, moviendo la longitud de su mi...
Club                   El Club de las Excomulgadasdistancia. Su ritmo se desaceleró a una caída constante dentro y fuera d...
Club                   El Club de las Excomulgadas                                 Capítulo 4Kim no se atrevió a mirar hac...
Club                   El Club de las ExcomulgadasColocándose una sonrisa tiesa y esperando no tener que pasar el día ente...
Club                   El Club de las ExcomulgadasTomó un par de terrones de azúcar, los envolvió y los puso en el plato j...
Club                   El Club de las ExcomulgadasSus ojos se abrieron. ¿La buscaban? Su temperatura se elevó a la del sol...
Club                   El Club de las ExcomulgadasEl abogado frente a ella se levantó y se aclaró la garganta. "Mi nombre ...
Club                    El Club de las ExcomulgadasIba a la mitad cuando la hora de almuerzo fue anunciada. Pasó con rapid...
Club                   El Club de las ExcomulgadasErik permaneció quieto. Ella miró a su derecha. Sus puños estaban apreta...
Club                     El Club de las ExcomulgadasÉl arqueó una ceja, la sonrisa permaneciendo fija en su cara, y luego ...
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Club                    El Club de las Excomulgadas                                Capítulo 5Kim jugó con el puño de su ch...
Club                   El Club de las Excomulgadascaja de metal pequeña y estrecha que ahora la levantaba varios pisos, de...
Club                   El Club de las Excomulgadas"Va a moverse de nuevo pronto. Ya lo verás," dijo con voz profunda y tra...
Club                     El Club de las Excomulgadasno pensar en la larga caída y el hecho de que iba a morir sin besar al...
Club                     El Club de las Excomulgadas"Todo va a estar bien. Vamos a estar bien. Nada malo va a suceder. Va ...
Club                    El Club de las Excomulgadas"Así es, simplemente relájate", dijo detrás de ella.Era tan fácil cuand...
Club                   El Club de las ExcomulgadasAbrió los ojos y vio ascensor. El pánico se alzó dentro de ella otra vez...
Club                    El Club de las ExcomulgadasDio un paso atrás, dándole un poco de espacio mientras ella se abotonab...
Club                    El Club de las ExcomulgadasNo fumaba.Su hermano se había conducido como un loco por atreverse a ha...
Club                    El Club de las Excomulgadas"Lo siento por cómo actué. Me pasé de la raya", comenzó él y luego se p...
Club                      El Club de las ExcomulgadasLevantó una ceja, preguntándose si la cena no era necesaria o la disc...
Club                      El Club de las Excomulgadas"Gracias a Dios que estás bien. Me enteré de lo del ascensor ¿Te encu...
Club                    El Club de las Excomulgadas                                 Capítulo 6El escalofrío que bailó por ...
Club                   El Club de las ExcomulgadasNo escuchó a Simón mientras caminaba por las escaleras, sus pensamientos...
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  1. 1. Club El Club de las Excomulgadas AgradecimientosAl Staff Excomulgado: a Nelly Vanessa, por la Traducción;a Duna, Lelilu y Taratup por la Corrección, a AnaE por laDiagramación y a Kiti08 por la Primera Lectura Final y aMaria21 por la Segunda Lectura Final de este Libro para el Club de Las Excomulgadas… A las Chicas del Club de Las Excomulgado, que nosacompañaron en cada capítulo, y a Nuestras Lectoras que Felicity Heaton - In Heat nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. Gracias!!! 2
  2. 2. Club El Club de las Excomulgadas Argumento:Una ola de calor no era lo único que se hacía sentir en Londres para la abogadaKim. Había estado pasando cada noche con un hombre que ponía su cuerpo ycorazón en llamas. ¿El problema? Era un hombre que siempre emergía con pielnegra y ronroneaba, y era sólo un sueño. Caminando al trabajo en el día máscaluroso del año, lo último que esperaba era encontrarse con Erik, un hombreque subía su temperatura y que parecía exactamente su novio soñado.Con forma de were pantera negra, Erik Blackwell había estado buscando a sucompañera durante veintisiete años. Las visiones que compartían todas lasnoches eran cada vez más calientes, pero encontrarla estaba resultandoimposible ya que nunca había visto su rostro. Es decir, hasta que resultatrabajando como su abogada en sus negociaciones contractuales con suhermano, Alistair. Felicity Heaton - In HeatKim no podía negar su atracción por Erik. El calor que sentía por él era intensoy era sólo cuestión de tiempo antes de que se entregara a sus deseos, pero algola perseguía. ¿Erik era realmente el hombre de sus sueños? Si era así, ¿Porque lecrecía el pelo y ronroneaba? Y ¿Qué había acerca de la terrible sensación quetenía alrededor de Alistair y del contrato? ¿Hasta dónde estaría dispuesta a irpor poner sus manos sobre la empresa propiedad de Erik?¿Qué iba a hacer Kim cuando descubriera el secreto de Erik? ¿Ella, a su vez ledaría la espalda, o completarían el apareamiento y se quedaría con él, parapoder estar juntos para siempre? 3
  3. 3. Club El Club de las Excomulgadas Capítulo 1"No luches contra esto." Una voz de hombre, profunda, sedosa, se hizo eco a sualrededor. La sensación de sus dedos fantasma sobre sus brazos, a través de suespalda, haciéndole cosquillas en los omóplatos, la hizo estremecerse de placer.¿Cómo pensaba él que habría tenido la voluntad de luchar en su contra?Ella nunca lo habría hecho.Se volvió, desesperada por echar un vistazo a su cara, con la luz tenue de lasala. Nunca lograba verlo. Él siempre era un misterio para ella, siempre laeludía.Sus uñas acariciaban sus brazos, como ocurrió con su espalda, su cálido alientocontra su cuello. Le volvía pegajosa la piel, añadiendo más, al ya agobiantecalor de la habitación. Su estómago se apretó, se apretó con excitación mientras Felicity Heaton - In Heatsus manos se movían sobre su torso. Sus dedos levantaron el dobladillo de sucamiseta, atrapando el material mientras exploraba su piel desnuda a un ritmodolorosamente lento.Ella se arqueó contra él, frotando su trasero contra su ingle y sintiendo sudeseo. El estaba duro por ella, presionando firmemente la apertura de sutrasero. Una mano llegó a las caderas, tirando de ella, mientras se hundía,mostrándole sólo lo que estaba por venir y haciendo que se formara una piscinade humedad en sus bragas. Ella gimió, inclinado la cabeza hacia un lado y tratóde mirarlo por encima de su hombro.Un ruido sordo resonó a través de ella. Era un ronroneo líquido que se sentía encada centímetro de su cuerpo. Ella frotó su trasero contra su longitud,provocando un estruendo profundo en él, y sonrió para sí misma por el efecto 4
  4. 4. Club El Club de las Excomulgadasque tenía sobre él. La mano sobre su vientre serpenteó hasta sus pechos,resbalando por debajo de la camisola. Ella cerró los ojos mientras sus dedosjugaban y torturaban su pezón derecho. El fantasma con su otra mano por atrásde su brazo, encendiéndola lo suficiente para que la piel de gallina surgieradesde la raíz por su contacto. Él pasó sus dedos sobre su hombro y le deslizó lacorrea de la camisola por encima de él, acariciándola a su paso.Su boca era caliente y satinada contra su piel mientras le besaba el hombro. Lalamió y saboreó, pasando sobre su cuello sus dientes romos, volviendo laopresión de su vientre en un infierno. Ella movió su mano a su alrededor,rodeando su cadera, mientras se frotaba contra su parte trasera.El único sonido en sus oídos era la combinación de su respiración, caliente ypesada, jadeante mientras se movían contra sí.Su corazón tronó, alejándose con ella, y se entregó al tempo1 del mismo. Felicity Heaton - In HeatSu lengua lamía el lóbulo de su oreja, mientras ella se humedeció los labios. Suceño se frunció y gimió, moviendo la cabeza hacia un lado y levantó su otrobrazo. Alargó la mano detrás de ella y la pasó a través de su pelo corto y denso.Era como de terciopelo debajo de su tacto y hundió sus dedos en él, sintiendo lasuavidad y se perdió en las sensaciones que la inundaban.Él susurró de nuevo.Ella abrió los ojos y miró su mano, mientras la movía por su cintura y hasta susbragas. ¿Cómo era que estaba desnuda?El pensamiento huyó de su mente cuando su mano bajó. Se mordió el labiopreviendo su toque, dispuesta a dejarlo moverse más rápido antes de que ellaexplotara en necesidad.1 Adaptándose al ritmo del momento… 5
  5. 5. Club El Club de las ExcomulgadasLe mordió la oreja y ella gruñó.Sus ojos estaban casi cerrados. Se agrandaron cuando vio la erupción de pielnegra en su brazo."No luches contra mí", le susurró. "Estábamos destinados a estar juntos."Kim se levantó de la cama, el zumbido de la alarma sacudió sus sentidos yabajo, el sonido de las calles de la ciudad le indicaron que la mañana habíallegado. Respirando pesadamente, luchó porque los latidos de su corazón senivelaran y equilibraran. Se apretó la mano contra el pecho. Estaba pegajosa desudor. Su camisola estaba empapada.Respirando profundamente, mantuvo la mano apretada contra su pecho y seapoyó en la cama con la otra. Las sábanas finas se pegaban a su piel húmeda.Miró a la gran ventana, dándole la bienvenida a la brisa fresca de la mañanaque entraba a través de ella y agradeciendo en silencio que la había abierto la Felicity Heaton - In Heatnoche anterior antes de quedarse dormida.Miró a lo lejos, al frente la construcción de ladrillo rojo y recordó el sueño.Le venían con más frecuencia ahora. No sabía si se trataba de algún tipo deseñal o no. Si eran una señal, probablemente era sólo su cuerpo diciéndole querealmente necesitaba conseguirse un novio.Dejándose caer de nuevo en la cama, apagó la alarma y estiró los brazos a suscostados.Los sueños no sólo eran cada vez más frecuentes, eran cada vez más calientes.Exhaló un aliento y cerró los ojos, dejando que el placer persistente de su sueñopasara través de ella. Sólo deseaba por una vez poder ver su cara, o al menospoder llegar a algún tipo de conclusión. Era siempre dolorosamente lento, tan 6
  6. 6. Club El Club de las Excomulgadaslento que en realidad nada había pasado. Él la había tocado como ningún otrohombre lo había hecho, removiendo sentimientos en ella que la hacían marearsede deseo, y entonces despertaba.El hombre de la radio anunció que hoy iba a ser el día más caluroso del año.Ella suspiró.Londres en calor era horrible.Saliendo de la cama se dirigió al cuarto de baño. Se miró al espejo. Los blancosazulejos del cuarto de baño le daban un aspecto pálido. El chico de su sueñoestaba probablemente fuera de su liga de todos modos. Con el profundo yatractivo tono de voz como el que tenía, y esas manos dolorosamente hábiles,definitivamente no sería real. Incluso si lo era, no era lo suficientemente bonitapara atrapar a un hombre como él.Toda su vida le habían dicho que era evidente. Felicity Heaton - In HeatFrunció el ceño ante su reflejo, jalando su largo cabello marrón oscuro,empapado de sudor hacia atrás y sólo dejando un par de filamentos libres. Rió.Sonrió. Frunció el ceño. Sus ojos se abrieron un poco, hasta que el blanco mostrótodo su iris con el rico color del chocolate.Dejando caer su pelo, arrugó la nariz y la apretó. Sacó el labio inferior. Hizo unmohín.Tal vez era evidente. A veces pensaba que era bonita. Sus dientes eran rectos.También su nariz. Sus cejas estaban muy bien arqueadas y eran finas. Tenía unrostro ovalado y no súper delgado, pero tampoco gordo.Empujó sus costados y tragó saliva al recordar las manos de su novio deensueño sobre toda ella. 7
  7. 7. Club El Club de las ExcomulgadasSuspirando, se incorporó y miró el reloj digital pegado al espejo. No habíatiempo para un baño de tina esta mañana. Suspiró y miró a la ducha. Suspadres habían tratado de convencerla de poner uno u otro, pero el baño era losuficientemente grande para ambos, y algunas veces también necesitaba unbaño de tina. Se metió en la ducha y la abrió. No sabía por qué estaba tanpreocupada. Su chico soñado era precisamente eso, un sueño. Las posibilidadesde que existiera eran casi tan pocas como la oportunidad de conseguir unapromoción.En su compañía no sería menos que un milagro. Había estado trabajando en elbufete de abogados durante casi tres años y todavía no mostraba ninguna signode que la tomaban en serio.Apartando sus pensamientos del hombre de su trabajo y del hombre de sussueños, se centró en el lavado de su pelo y en el insoportable trabajo que hacía. Felicity Heaton - In HeatCon este calor, iba a ser nada menos que infernal.Llegaría a su trabajo igual de sudorosa como había despertado esta mañana.Había un nuevo cliente que vendría el día de hoy, cuyo caso iba a ser muyHush, Hush2 y malditamente casi imposible. Y su hermana la había plantado, loque significaba que estaba atorada para cenar a solas con sus padres esa noche.Este día iba a ser perfecto. ****2 Súper secreto 8
  8. 8. Club El Club de las ExcomulgadasKim se abrió paso en el atiborrado tren, aplastada en la puerta frunció el ceñocuando alguien le dio un codazo mientras pasaba por detrás de ella. Se acercóde puntillas para ver si había algún espacio más y se hundió de nuevo en sustalones cuando vio que estaba lleno y por demás apretado como una lata desardinas. Inclinó la cabeza contra el cristal a su lado y se quedó mirando elperiódico que el hombre en el asiento del otro lado estaba leyendo.Alguien delante de ella se movió y ella frunció la nariz cuando hedió latranspiración.Simplemente genial.Qué manera de empezar el día.Ya estaba a punto de la ebullición y apenas eran las ocho de la mañana. Elcalentamiento del planeta. Eso era todo lo que era. Toda esta contaminación yesas cosas. Suspiró de nuevo y cerró los ojos, tratando de sacarse a sí misma de Felicity Heaton - In Heatla rutina diaria, recordando su sueño.Se dijo que no era un sueño.Era más una fantasía.Pero era él cada vez, el mismo hombre, ese mismo toque y los mismos labioscontra su recalentada carne.Siempre le decía lo mismo, cerca de la oreja, a veces frente a ella, a su lado odetrás. No le importaba. Sólo quería fundirse en un charco cada vez quehablaba. Él podía no decir nada, no hacer nada, y ella sería suya para que latomara. 9
  9. 9. Club El Club de las ExcomulgadasEl tren se sacudió en una esquina, chirriando los frenos mientras iba cuestaabajo. Ella frunció el ceño por la interrupción y se dio cuenta de que la próximaparada era la suya.Al bajar, empujó junto con el resto de viajeros y luego exhaló un suspiro dealivio cuando salió a la calle. Su sentido de calma duró poco cuando se volviópara encontrar a su jefa, Laura Townsend, caminando hacia ella, con los brazoscompletamente llenos con una caja que de archivos."Kay", gritó Laura.Kim se encogió. Demasiado tarde para escapar ahora."Es Kim" dijo rotundamente, sin preocuparse por la corrección de su jefa porquesabía que Laura ni siquiera se dio cuenta de que había hablado."¿Te puedes llevar esto?" Laura dejó caer la caja en los brazos de Kim. Felicity Heaton - In HeatKim frunció el ceño mientras ella se enderezaba su traje de Armani. Nuncapodría entender cómo Laura había conseguido convertirse en su jefa. Habíanido a la universidad juntas y habían entrado aún a la barra al mismo tiempo.¿Cómo era que Laura era jefa del departamento, y ella pasaba la mitad de sutiempo haciendo mandados? Laura también había logrado olvidarconvenientemente su nombre, y olvidar que se habían conocido una a la otra.Kim reflexionó que una posición de poder podía hacerle eso a alguien. No habíatiempo para la gente pequeña cuando estás ocupada olfateando a los grandesjefes.Ajustó la caja en sus brazos y caminó hacia la oficina. Era un edificio georgianocolor crema con altas ventanas y puertas dobles negras en la entrada. Siemprehabía pensado que era hermoso. Fue la mitad de la razón por la que había 10
  10. 10. Club El Club de las Excomulgadasdecidido unirse a esa empresa. Eso y que su amiga trabajaba allí. Sin embargo,recientemente había ido cambiando y no estaba segura de que le gustara lamariposa en que se había convertido. Era más como una polilla.Los archivos cambiaron de lado a lado en la caja mientras subía las escaleras ytrató de recuperarlos en una mejor posición mientras seguía a Laura a laentrada. El interior del edificio estaba fresco, la pesada piedra trabajaba paramantener el calor afuera. Levantó la vista hacia las dos grandes escaleras defrente a ella, deseando que las oficinas estuvieran en ese piso con el resto de lossocios.Pagó por su pérdida momentánea de concentración.La caja se deslizó mientras un archivo cayó de la parte superior y antes de quepudiera recuperarlo, todos se habían dispersado por el suelo. Se inclinó deinmediato, poniéndose a cuatro patas y escarbando para recogerlos. Podía oír el Felicity Heaton - In Heatclic impaciente de los zapatos de Laura en el suelo. Su corazón latióasquerosamente más rápido en pánico.Alguien le tocó el hombro."Está bien, los tengo” murmuró ella, muerta de vergüenza a medida que máspersonas se reunían.Se escurrió a través del resto de los archivos, poniéndolos de nuevo en la caja.Alguien la tocó de nuevo.Ella sacudió su hombro hacia atrás."Le dije que estaba bien. Bájese de mí", casi gruñó las palabras.Un par de brillantes zapatos negros aparecieron en su vista junto con unarchivo. 11
  11. 11. Club El Club de las ExcomulgadasNo eran zapatos de mujer.No eran de Laura."No luches contra mí", dijo una exuberante grave y masculina voz. "Sólo estoytratando de ayudarte."Se quedó paralizada, su corazón bailó en su garganta mientras miraba suszapatos. No podía ser. Simplemente no podía ser. Las palmas de sus manossudaban y su respiración se atoró mientras siguió sus pantalones hacia arriba,pasando por las fuertes, largas piernas y los anchos hombros, todo enfatizadopor un fuerte traje negro a medida. Sus ojos llegaron a su cara y ella enrojecióbajo la intensidad de su mirada.Se arrodilló junto a ella, con lo que su cabeza estuvo casi al mismo nivel con lasuya, y sostuvo el archivo caído. Felicity Heaton - In HeatElla miró unos ojos miel marrones, perdiéndose en la fuerza de ellos e incapazde decir nada. Todo el sentido de vergüenza desapareció por un momento, perovolvió con toda su fuerza cuando sonrió, con sus labios suaves curvándose."¿Estás bien?", Dijo, su voz hacia que se derritiera por dentro tanto que se alegróporque ya estuviera en el suelo y no podía caer.Ella asintió en silencio.Colocó el archivo en la caja y recogió los otros por ella mientras lo mirabafijamente, tratando de averiguar si era real o si estaba simplemente fantaseandode nuevo. Nunca había visto un hombre tan hermoso. Su corto pelo negroparecía aterciopelado como lo había estado en sus sueños y sus ojos eran todolo que había imaginado que serían. 12
  12. 12. Club El Club de las ExcomulgadasSus ojos se abrieron cuando de pronto se puso de pie y echó un vistazo a la granmano que sostenía su brazo. Tragó saliva y parpadeó, sus sentidostambaleándose al recordar la sensación de su tacto. Apartó sus fantasías cuandoél dijo algo y ella miraba sus ojos. Ella se perdió de nuevo al momento en queencontraron los suyos de nuevo. Eran como el color de la miel, con manchasoscuras en sus profundidades. Nunca se había dado cuenta de que la gentepudiera tener ojos de ese color."¿Estás segura de que estás bien?", Dijo con una sonrisa divertida, pero no habíael más mínimo atisbo de preocupación en sus ojos."Estoy bien, gracias", dijo con una sonrisa. Con sus mejillas encendidas cuandosonrió."No se preocupe por Kay. Siempre ha sido un poco torpe." Laura se interpusoentre ella y el hombre. Felicity Heaton - In Heat"Kim", susurró corrigiéndola.El hombre sonrió."No lo estábamos esperando sino hasta dentro de media hora, Sr. Blackwell",dijo Laura.Kim trató de no mirarlo, pero sus ojos parecían ignorar todas las órdenes queles enviaba. Estaba impresionante. No era sólo su aspecto, era su aire engeneral. Había algo en él que hablaba de peligro y pasión, de calor y seducción.Positivamente rezumaba masculinidad y sensualidad.O tal vez era sólo sus sueños haciendo que se sintiera así.El cuarto frío se sintió de repente muy caliente cuando sus ojos volvieron aencontrarse con ella. Él estaba hablando con Laura pero Kim no oía una palabra 13
  13. 13. Club El Club de las Excomulgadasde lo que él decía. Su corazón latía con fuerza en sus oídos. Apartó la mirada deun segundo, pero vagó por su espalda, como si él la hubiera llamado y ellafuera incapaz de resistirse.Laura se volvió hacia ella. "Necesitan esos archivos en la sala dos."Kim la miró, sintiéndose un poco aturdida y definitivamente confundida. ¿Losarchivos? Miró hacia abajo cuando Laura lo hizo y vio la caja allí. Los archivos.Se había olvidado por completo de ellos."Espero que Kim trabaje en mi caso", dijo el hombre.Su corazón dio un vuelco cuando dijo su nombre. Él la había escuchado. Habíaoído cuando corrigió a Laura. ¿Era por eso que se sonreía? ¿Había sonreído?"¿A Kim? Ella no trabaja en casos como el suyo", dijo Laura con una ampliasonrisa. Felicity Heaton - In HeatKim frunció el ceño. Ella sí trabajaba en casos como el suyo y Laura lo sabía. Sieste fuera el hombre que suponía era el de la reunión de esa mañana, entoncesera un caso que se suponía que ella debía estar llevando. Se especializaba ennegociaciones de contratos.Laura comenzó a caminar y él la siguió. Kim miró en dirección a las escaleras,tomando nota de la fuerza de su constitución y de su altura.Quitándole los ojos de encima, se agachó y tomó la caja de archivos.Sonrió cuando lo oyó hablar."Creo que Kim debería trabajar en este caso. Creo que la necesito." 14
  14. 14. Club El Club de las Excomulgadas Capítulo Capítulo 2Kim se apoyó contra la barandilla del balcón de la sala de juntas y se quedómirando el pequeño jardín de abajo.No era mucho, pero era más de lo que tenía la mayoría de las oficinas de laciudad. Era su lugar favorito en el edificio y saboreaba cada momentoexcepcional que tenía que pasar allí. Sólo estaba ahora en aquel lugar porqueLaura había recibido una llamada a la oficina y le había pedido que viniera asentarse en la segunda mitad de la junta. Necesitaba este momento paracalmase y prepararse si iba a tener que sentarse frente a ese hombre toda latarde.¿Cómo se suponía que tenía que trabajar con él sin imaginar cada excelentefantasía que había tenido acerca de él? ¿Cómo había él, un hombre que Felicity Heaton - In Heatcaminaba y hablaba ser una versión real de su novio soñado y entrar en suvida? No eran más que un sueño, ¿No?El sol caía sobre el jardín desde donde se encontraba en el patio del edificio,convirtiéndolo en un lugar poco soleado. Era sofocante. Se quitó el saco negrolimpio y desabrochó los dos botones superiores de su blusa blanca. Colocó lachaqueta encima de la barandilla de color verde oscuro, apoyó los codos contraella de nuevo y lanzó un suspiro. Estaba tan tranquilo.Cerró los ojos y levantó la cara al sol. Se le calentó de inmediato."Se está bien aquí."Era su voz.Su corazón se aceleró un poco y ella le dio una mirada. Estaba recostado deespaldas al jardín, con los ojos cerrados y la cabeza inclinada hacia atrás. El sol 15
  15. 15. Club El Club de las Excomulgadascaía sobre su piel bronceada, tocando suavemente sus bellas facciones. Los ojosde ella trazaron su perfil, deteniéndose en sus oscuras cejas, en el pelo negroazabache y su mandíbula cuadrada.Ella sonrió cuando abrió los ojos y volvió la cabeza para mirarla.Era extraño sentirse tan cómoda con un cliente, un hombre que sólo acababa deconocer.Se enderezó y le devolvió la sonrisa. Haciendo que su corazón se acelerara yhaciendo que su boca se secara."Erik Blackwell", dijo extendiendo una mano. "Pero puedes llamarme Erik." Ellala miró y luego se la tomó cuando tuvo sus sentidos en orden.Sus dedos se cerraron alrededor de los de ella, sosteniéndola con fuerza, y susojos se dispararon para encontrarse con los suyos. Él la miraba fijamente, con Felicity Heaton - In Heatlos ojos miel fijos en ella de una manera que le daban ganas de sonrojarse denuevo. Sus dedos se movieron contra los suyos, enviando un escalofrío a travésde ella, y él frunció el ceño cuando ella le tomó la mano de nuevo.Ella jugueteó con el puño de su manga izquierda, pretendiendo que se habíadeshecho mientras trataba de juntar la pieza posterior. Era ridículo que unsimple toque de su pulgar contra el de ella significara algo. Era una estupidezdejar que la afectara de la forma en que lo hacía.Una mirada furtiva hacia él le demostró que todavía la estaba mirando."Soy Kim", dijo."No Kay” Sonrió.Ella se sonrojó. 16
  16. 16. Club El Club de las Excomulgadas"No soy normalmente torpe... es decir que... habló de mi jefa." Ella bajó lamirada otra vez y se quedó mirando las plantas de vivos colores verde deljardín."Me gustaría saber como eres normalmente entonces, Kim."Tragó, pero no hizo nada para cambiar la masa seca de su garganta. ¿Queríasaber cómo era normalmente? ¿Y por qué tenía que seguir diciendo su nombre?Apenas podía soportarlo, cuando estaba a su alrededor como ahora. Cada vezque decía su nombre, rodándolo por su lengua con una voz de seda, la hacíaquerer arrojarse sobre él."Más profesional", dijo rotundamente, sacando lo mejor de sí misma.Pareció decepcionado.Él era un cliente, y sólo había imaginado su decepción. No había forma que un Felicity Heaton - In Heathombre como él alguna vez realmente mirara a una chica como ella. Él querría aLaura… rubia, escultural, la perfecta Laura. Ella era lo suficientemente bonitapara él.La puerta de la sala de juntas se abrió y Kim se volteó para ver a la mujer quetrataba de entrar con su amigo Simón.Laura le lanzó una mirada sombría. Kim sabía lo que significaba. Era unaadvertencia para no resbalar y avergonzar a la firma, pero era más que eso.Tenía la impresión de que Laura estaba interesada en Erik como algo más quesólo un cliente."Debemos entrar. Hace demasiado calor aquí de todos modos." Kim lo miró. Élno mostró ningún signo de moverse. En cambio, inclinó la cabeza hacia atrás denuevo, alzando la cara al sol. 17
  17. 17. Club El Club de las Excomulgadas"Me gusta el calor", murmuró. "Puedo sentirlo en cada centímetro de mí, sientoel calor a través de mí."Estaba cautivada. Su mirada se detuvo en su cara y la sonrisa sublime que leestaba dando al sol. Parecía positivamente contento. Como un gato acostado alsol. Casi listo para ronronear.Ella frunció el ceño ante sus pensamientos y se dijo que los hombres de lossueños eran los únicos que podían ronronear."¿No te gusta el calor, Kim?", Dijo fijando su mirada en ella.Ella juró por un momento que sus ojos se habían vuelto más amarillos que lamiel. Cambió su atención en sus manos, mirándolas, esperando que su peloestallara.Nada. Felicity Heaton - In HeatSe dijo que esto era real, y que los hombres del mundo real no ronroneabancuando se los tocaba, y de repente no les brotaba pelo de terciopelo negro."Bien, ¿Kim?" Dijo. Él estaba más cerca ahora, tan cerca que podía sentir el calorque provenía de él. Su voz seguía siendo un susurro, jugando con sus sentidosy enviando sus pensamientos de nuevo a sus sueños. "¿Te gusta el calor?"Ella miró su pecho, miró su ascenso y su caída, hipnotizada por su cercanía.Ella asintió.Él se alejó.Ella parpadeó y se volvió hacia el jardín, respirando con dificultad mientrastrataba de mantener el equilibrio. Él era un cliente, y realmente no estaba 18
  18. 18. Club El Club de las Excomulgadasinteresado en ella. Había sido sólo una conversación inofensiva. Esta atracciónera unilateral.Nada iba a suceder.Saltó cuando alguien le tocó el hombro."¿Kim?" Simón le sonrió. "Estás un poco nerviosa hoy."Ella asintió, sonriendo a su amigo. Se alegró de que él estuviera sentado en estajunta. Esperaba que él la mantuviera en tierra y ella lograra pasar a través deesto sin estropearlo."Sólo un poco nerviosa", dijo.Simón la miró por encima del hombro. Volvió la cabeza para ver lo que estabaviendo y se encontró con que Erik los miraba. Felicity Heaton - In Heat"Parece que al Sr. Blackwell no le gusta que le hagan esperar", dijo Simón conotra sonrisa. "He escuchado toda clase de cosas acerca de él. Es difícil saber quécreer."Antes de que pudiera preguntarle a Simón lo que había oído de él, habíaentrado en la sala, dejándola sola en el balcón. Sus ojos fueron atraídos a Erik denuevo y se encontró con que todavía la miraba mientras hablaba con Laura.Al entrar en la habitación, puso su chaqueta por encima del respaldo de la sillay abrió su portátil. Escribió la fecha en la esquina y el nombre de Erik. Lo miró,teniendo la sensación de que había más de su dueño de lo que se veía.Sólo que ¿Quién era Erik Blackwell? **** 19
  19. 19. Club El Club de las ExcomulgadasErik se reclinó en su silla, fascinado con la mujer en la mesa frente a él. Estabaescribiendo furiosamente, anotando nota después de nota de lo que se estabadiscutiendo. Se preguntó si podía sentir que él la miraba de la misma maneraque podía sentir cuando ella lo miraba.Le estaba dando a la Srta. Townsend la mitad de su atención, respondiendo asus preguntas sobre el contrato tanto como podía y mantenimiento a su chicaescribiendo para poder observarla. Hubo una pausa en la discusión mientras elhombre que se había presentado como Simón se levantaba, a fin de ofrecerle uncafé o té. Él se negó y pidió un poco de agua, con los ojos fijos en Kim. No legustaba el trato fácil que ella había tenido con Simón cuando había salido albalcón. Había algo raro en él. Sea cual sea el pensamiento que Kim sobre surelación, claramente Simón pensaba que podía ser diferente.Un vaso de agua apareció delante suyo y pasó la lengua por sus labios mientras Felicity Heaton - In Heatmiraba el fondo de cristal que prometía un fresco alivio. El calor no iba adisminuir y el aire de la habitación estaba tan caliente ahora que era sofocante.Se había quitado la chaqueta y aflojado la corbata, pero no había ayudado. Elpelo en la nuca de su cuello estaba húmedo por el sudor.Simón puso un vaso frente a Kim y la atención de Erik estuvo en ella de nuevo.Apretó su desnuda muñeca contra la condensación del cristal como frío hielo.Su lengua recorrió su labio inferior, mojándolo y sus ojos se cerraronbrevemente. Casi pudo sentir su alivio cuando el frío del cristal bajó sutemperatura. Sólo lo hizo sentirse más caliente.Sus ojos la seguían a cada movimiento mientras tomaba el vaso y se lo llevaba alos labios. Vio el movimiento de su garganta mientras bebía, con los ojoscerrados con placer, y luego miró su boca bajo el cristal y se lamió los labios otravez, capturando cada gota de humedad en ellos. 20
  20. 20. Club El Club de las ExcomulgadasÉl agarró su vaso y se lo bebió de una sola vez, tratando de enfriarse, pero nototalmente. Puso el vaso de regreso y continuó observando a Kim.Ella, pensativa, mordía la punta de su pluma, sus cejas finas levantadasmientras arrugaba la nariz y miraba la hoja de papel.No cabía duda de que era ella.La atracción que sentía, la forma en que reaccionaba a él, y su forma. Incluso suolor. Era ella. Había estado soñando con ella durante tanto tiempo, desesperadopor su tacto y muriendo por saber quién era.Y ahora la había encontrado.Era más joven de lo que él había esperado y parecía un poco cautelosa con él.No era en absoluto como le habían dicho que sería. Se suponía que ella debíasaberlo. Pero entonces, se suponía que también debía conocer su rostro en las Felicity Heaton - In Heatvisiones, pero siempre había sido un misterio hasta hoy.¿Algo estaría mal?Le preocupaba que ella no reaccionara como él había predicho que lo haría. Lohabía reconocido, de eso estaba seguro. Su actitud hacia él y lo abierta que era asu alrededor le decía eso.¿No se sentiría atraída por él? ¿No sentiría la conexión?Él se estaba quemando por ella, hambriento y desesperado por su tacto, nopodía apartar los ojos de ella más de un segundo. Quería ver si sentía de laforma en que lo hacía en sueños, si ella sabría y olía tan dulce como lo hacía enellos. Estaba ansioso por ver si reacciona a él como lo hacía allí.Quería que lo deseara. 21
  21. 21. Club El Club de las ExcomulgadasÉl gruñó en voz baja, una llamada que sólo ella escucharía.Ella abrió la boca y levantó la cabeza, dilatando sus pupilas mientras lo mirabaa través de la mesa.Podía oír su acelerado corazón, sentir su estruendosa sangre a través de suspropias venas, mientras le cantaba a él. Vívidamente recordaba la disposiciónde sus piernas contra las suyas, la forma en que sus uñas se clavaron en susbrazos mientras ella se retorcía en su contra. Recordó el olor de su cuerpo, susudor, a medida que avanzaban uno contra el otro. Aún podía sentir el barridoeléctrico de sus dedos sobre su carne desnuda, burlándose de él con una durezatan dolorosa que había sentido que iba a explotar si sólo respirara en toda sulongitud. Él le sostuvo la mirada mientras pensaba en ella; el rasposomovimiento de su lengua por su cuello, las palabras susurradas en sus oídos, laforma en que sus dedos siempre se habían enterrado en su cabello, sosteniendo Felicity Heaton - In Heatsu boca contra su cuerpo. Ella parpadeó. Él olfateó, inhalando profundamentemientras continuaba sostenía su mirada, no dejándola ir. Podía olerla. Ella lodeseaba. Lo deseaba tanto como él la deseaba.Era el destino.Veintisiete años soñando con ella, en busca de ella, y ahora finalmente la habíaencontrado.Largas noches calientes pasadas tentadoramente cerca de ella en sus visiones.Incontables horas tocándola y torturando su cuerpo mientras exploraba el suyo.Todo había valido la pena porque ahora la había encontrado.Ella tragó.Él sonrió. 22
  22. 22. Club El Club de las ExcomulgadasLa había encontrado, ahora sólo tenía que demostrarle lo bueno que podía serestar juntos.Desde donde estaba sentado, parecía que iba a tomarle un montón convencerla.Pero podía hacerlo.Tenía que hacerla darse cuenta de que los sueños que habían compartido eransólo el comienzo.Lo mejor aún estaba por llegar. Felicity Heaton - In Heat 23
  23. 23. Club El Club de las Excomulgadas Capítulo 3Kim arrojó su bolsa en el suelo junto a la puerta y se volvió para cerrarla. Pusola cadena de seguridad y chasqueó los pestillos. Con un suspiro, se dejó caerpesadamente en la sala de su apartamento. La cena había estado terrible. Tratóde borrar el sonido de sus padres discutiendo de cualquier cosa en su mente, yencontró que no fue tan difícil esta vez.Probablemente fue porque no les habría prestado realmente atención a todo lolargo de la noche.Toda la noche había estado pensando en Erik.Ahora, no había duda en su mente, que era el hombre con el que había estadofantaseando durante el último, Dios sabe cuánto, tiempo pero todavía no seatrevía a creer que era real, o comprender la forma en que se había metido en Felicity Heaton - In Heatsus sueños.¿Cómo podría coincidir tan perfectamente con su hombre ideal? Su voz, cabello,constitución y la forma en que hacía que su interior temblara con pasión.¿Cómo era posible?Se frotó las sienes, sintiendo un dolor de cabeza llegar. Era demasiado loco parapensarlo. Nunca había sido una persona que creyera en las premoniciones y encosas locas como ésas. Tenía que haber una explicación sencilla, sana, para ello.Tal vez ¿Lo había visto una vez y su imagen se había quedado pegada en sumente? Era razonable. Si lo había visto antes, nunca se habría olvidado de él.Era uno de esos hombres bellos que se quedaban con uno y era fácil recordarcómo se veían, ni siquiera después de años sin verlos. 24
  24. 24. Club El Club de las ExcomulgadasSacudió la cabeza y decidió no pensar demasiado en ello. En lugar de eso, tratóde centrarse en el trabajo mientras abría la ventana de su dormitorio yempezaba a desnudarse.El caso iba lento. Había tantas cosas que revisar y se suponía que debíanreunirse con la otra parte mañana. No sabía nada de él. Lo único que sabía eraque iba a ser un día largo, y la temperatura no manifestaba ningún signo deirse.Sentada en esa habitación, el sofocante exterior era bastante malo, pero estar allíhoy con Erik viéndola como un halcón, había sido insoportable.Corrió las delgadas cortinas a través de su ventana y se quitó la ropa interior,arrojándola a la silla con al resto de su ropa.Cayó en la cama, suspirando mientras saboreaba la frialdad de las sábanas yluego cerró los ojos. Felicity Heaton - In HeatSe preguntó si soñaría de nuevo esta noche. Si lo hacía, ¿Iba a verle la caraahora?¿Soñaría con Erik? ****Erik yacía de espaldas, mirando a Kim mientras se movía por la habitación. Selamió los labios, esperando que ella llegara junto a él, incluso más hambrientoesta noche por su tacto que la noche anterior. Podía ver su cara ahora, sussuaves ojos color chocolate y su cabello castaño oscuro. Era ella. 25
  25. 25. Club El Club de las ExcomulgadasElla se volvió a mirarlo con una sonrisa que decía mucho sobre las cosas que ibaa hacer con él, y no mostraba un atisbo de temor. Se tendió en la cama, mirandosu largo cuerpo.Su camisa estaba sin abrochar, y no se sorprendió al ver que llevaba la quehabía usado en la reunión de hoy. El pantalón negro se abrazaba a sus caderas amedida que su dolorosa erección era visible a través del material.Ella pasó una mano por su cabello, tarareando en voz baja para sí mismamientras caminaba hacia él. Llevaba la blusa blanca que había usado ése día, yla falda corta. Estaba fascinada por sus dedos mientras deshacían lentamentecada botón de su blusa, revelándose a sí misma a él poco a poco.Quería levantarse y romperle la camisa, pero no podía moverse, sabía que erasu turno de estar bajo control. Ella no tenía necesidad de decir una palabra paramantenerlo quieto, esperando. Todo lo que tenía que hacer era dirigirle una Felicity Heaton - In Heatmirada, una sonrisa, y sabría lo que querría de él.Él suspiró cuando ella se pasó la camisa fuera por sus hombros, alejándose de ély escondiéndose a sí misma mientras lo miraba por encima del hombro. Suscaderas se balanceaban seductoramente, haciendo que su pene le doliera porella. Sostuvo el aliento mientras ella se quitaba la camisa, la tela suavemoviéndose sobre también su suave piel. No llevaba sujetador.Un gemido se le escapó cuando miró de nuevo a su cara, sus brazos cruzadossobre su pecho, sus manos sosteniéndose los senos. Ella se acercó más, todavíatarareando una dulce melodía. La luz de las velas parpadeaba a su alrededor,bañándolo todo con su cálida y dorada luz. Su mirada se redujo a su falda ypasó la lengua por los labios cuando sus manos aparecieron a su vista, losdedos rozando a lo largo de su cintura. 26
  26. 26. Club El Club de las Excomulgadas"¿Crees que debería quitarme esto?"Él asintió con impaciencia, desesperado por verla en toda su gloria, muriendopor estar dentro de ella.Ella sonrió dulcemente y comenzó a deshacerse de la falda.Sus ojos vagaron por encima de su estómago tenso con sus pechos llenos, todosu cuerpo se tensó al verlos y sólo pudo pensar en tocarlos, acariciarlos y jugarcon sus pezones. Quería chuparlos con su boca y pasar horas y horas jugandocon ellos.Su falda cayó al suelo con un suave silbido y sus ojos bajaron. Frunció el ceño ygruñó al verla completamente desnuda. Ella era toda, deliciosas curvas ysensualidad. Tenía que tenerla. Era una tortura tenerla tan cerca pero tan lejos.Extendió la mano, tratando de llegar a ella. Felicity Heaton - In HeatElla le dio otra sonrisa, llena de simpatía, como si pudiera sentir su dolor, yluego para su dulce alivio se movió hacia él de nuevo.Tragó mientras se subía a la cama, arrastrándose lentamente a lo largo de esta.Sus manos acariciando sus piernas, deteniéndose en sus muslos y luego llegó asu entrepierna. Cerró los ojos y gruñó cuando sus dedos jugaron con sumiembro y el placer atravesó el material de sus pantalones.Ella pasó las manos por encima de su longitud, frotándolo hasta que estuvo apunto de rogarle que lo pusiera en libertad.Entonces se detuvo.Él la miró, su temperatura aumentando cuando vio el hambre en sus ojos.Estaban oscuros por la luz, llenos de ardiente pasión. Su mirada cayó en suboca. La curva de sus labios pecaminosamente tentadores mientras ella sonreía, 27
  27. 27. Club El Club de las Excomulgadaslo que hizo aletear su corazón. Quería besarla, probarla y aplastar sus labios conun contundente beso. Quería sentir su boca contra él, bañándolo, mordiéndolo.El tirón de su cinturón y el sonido del cierre abriéndose le hicieron dar unempujón a las caderas de ella ávidamente.Él se quejó aliviado al techo mientras su mano se movía dentro de su pantalón,recorriéndolo Su mano estaba muy fresca contra su piel, con los dedos trazandoligeros patrones encima de su duro pene. Él se arqueó hacia atrás, cerró los ojosfuertemente mientras le sacaba los pantalones y se los bajaba sobre el trasero,dejándolos en torno a sus caderas.Se sentó en sus piernas, y pudo sentir sus rodillas a ambos lados de sus caderas.Se centró en el sentimiento de ella tocándolo. El golpe suave de su mano por sulongitud, desde la punta hasta la raíz, y la forma en que jugaba con sus bolas, lohicieron delirar. Gimió su nombre, le rogó que no se detuviera, que mantuviera Felicity Heaton - In Heatel contacto con él, acariciándolo.Su pelo le hizo cosquillas en su estómago y mientras él llegaba por encima deéste, agarrándolo con fuerza en un esfuerzo por anclarse a sí mismo mientrasella soplaba sobre la cabeza de su pene.Rugió. ****Kim se sentó, todavía a horcajadas sobre sus piernas y aturdida por lo quehabía hecho. Miró su cara, mirándolo jadear, tratando desesperadamente de 28
  28. 28. Club El Club de las Excomulgadasrecuperar el aliento. La fina capa de sudor sobre su piel reflejaba la luz, por loque sus músculos brillaban al respirar.Su mirada cayó a su estómago y a la masa pegajosa en él.No podía creer lo que había hecho.Solamente había soplado sobre él, soplado aire fresco contra su carne calientepara jugar con él, y lo hizo venirse.Abrió los ojos, sus profundidades miel llamándola, queriendo mirarlos por unaeternidad.Los músculos de su garganta trabajando duro mientras trataba de tragar variasveces.Ni siquiera sabía por qué lo había hecho. Una parte de ella había sabido quesería su perdición. De alguna manera, lo había sabido, como si se lo hubiera Felicity Heaton - In Heatdicho o hubiera ocurrido antes.Tomando la falda de donde estaba colgada sobre el borde de la cama, limpió elsemen de su estómago.Él frunció el ceño, tomó su falda y terminó el trabajo. Ahora Ella no sabía quéhacer. Nunca había tenido una pausa en su sueño como esta. Parecía tan real.Ella acarició suavemente su miembro ablandado. Se retorcía bajo este.Haciéndole cosquillas.Esto no la detuvo. Siguió pasando sus dedos sobre este, y luego se movió haciadelante hasta seguir con los patrones de su estómago. Todavía podía sentir elresiduo pegajoso, y la suavidad de su piel donde no lo había tocado. Ella bajó lacabeza, consciente de que sus pechos estaban rozando su piel, mientras que suslabios exploraban su carne. Los pezones le dolían mientras se movía hacia 29
  29. 29. Club El Club de las Excomulgadasarriba, jugando, mientras tanto él como ella frotaban su cuerpo uno contra elotro.Él ronroneó. No había duda de que el sonido bajo provenía de él. Ella levantó lavista para ver que tenía los ojos cerrados, y una sonrisa sublime en su caracomo la que había estado usando ese mismo día en la oficina. Ella hundióligeramente sus uñas sobre su pecho. Suspiró. Sus músculos se tensaron bajoella, todo su cuerpo se puso tenso y duro.Ella se echó hacia atrás, su vagina presionada contra su pene endurecido unavez más. Bajó un poco, sintiendo que se revolvía bajo suyo y gimiendo cuandola cabeza le frotó su clítoris.Ella lo miró a los ojos cuando los abrió de nuevo, con las manos bajando hastasus muslos. El calor explotó dentro de ella, recorriendo su cuerpo en unescalofrío mientras sus manos se sumergían en su entrepierna, y su pulgar Felicity Heaton - In Heatrozaba labios de su vagina.Él sonrió, sosteniendo su mirada, atrapándola en la suya. No podía apartar lamirada, no podía concentrarse en otra cosa que sus ojos y el tacto exquisito desus pulgares que se sumergían en su resbaladiza vagina. Él los movió sobre suclítoris, haciendo círculos, rozándolo y poco a poco volviéndola loca pornecesidad. Ella aterrizó frente a él de nuevo, con su miembro duro parasatisfacer su hambre y con su pulgar torturándola.Abriendo las piernas un poco más, ella le rogó en silencio que mantuviera sucontacto con ella, dándole la libertad que ella raramente encontró en sus sueñoscon él. 30
  30. 30. Club El Club de las ExcomulgadasÉl hizo un gesto y le levantó las caderas, moviendo la longitud de su miembrocontra ella, mientras le abría los labios de su vulva con la otra mano. Ella gimióy se retorció mientras él ponía dos dedos en su clítoris, y frotaba lentamente.Los dientes de ella jugaban con su labio y quería cerrar los ojos pero no podía.No podía hacer nada excepto mirarlo, dejándole ver cómo la hacía sentir consólo un toque, y sabiendo que podía hacer que sintiera mucho más si estabadentro de ella.Ella frunció el ceño cuando él la levantó, haciendo que se arrodillara ahorcajadas sobre él, y luego se quejó bajo con la garganta cuando movió undedo dentro de ella. Él se retiró y entonces fácilmente metió los dos dedos enella, haciéndola abrir los ojos. Ella estaba muy mojada y con hambre de él yestaba segura de que fácilmente podría albergar más dedos en ella. Él metió losdedos en el interior de ella, bombeando lento al principio, pero moviéndose en Felicity Heaton - In Heatun rápido, rítmico y duro movimiento que hizo que ella jadeara por él cuandollevó su otra mano también al juego. Dio la vuelta y apretó su clítoris, metiendosus dedos dentro de ella.Ella cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, balanceando sus caderas contrasu mano, no importándole si se veía salvaje con su abandono. Tenía quesentirlo, tenía que sentir exactamente lo que podía hacer con ella.Abrió los ojos un poco y lo miró, respirando cada vez más rápido, su corazóntronando en sus oídos hasta que estuvo segura de que iba a desmayarse.Cabalgaba desesperadamente sobre sus dedos, su nombre cayendo de suslabios una y otra vez hasta que todo se hizo demasiado. Su nudo en elestómago, sus músculos tensos, y se convulsionó hacia delante en su contra, sumejilla presionada con fuerza contra su pecho mientras su orgasmo la llevó a la 31
  31. 31. Club El Club de las Excomulgadasdistancia. Su ritmo se desaceleró a una caída constante dentro y fuera de ella,sacando los últimos espasmos de su orgasmo.Levantando la cabeza, lo miró a los ojos, sólo mitad consciente de sus dedosdejándola, de sus manos acercándose para descansar en su parte trasera."Eso fue..." ella respiró, no del todo capaz de hablar, pero queriendo decírselo.Él negó."Esto es sólo un sueño", dijo.Ella frunció el ceño cuando una de sus manos la dejó y su otra la empujó haciaatrás. Su pene presionado contra su entrada.Él sonrió."Lo mejor está por venir." Felicity Heaton - In Heat 32
  32. 32. Club El Club de las Excomulgadas Capítulo 4Kim no se atrevió a mirar hacia arriba cuando entró en la sala de reuniones eldía siguiente. No podía ver a Erik, no después de fantasear con él como lanoche anterior, y ciertamente no después de levantarse para encontrarse a símisma empapada de deseo y sintiendo el cuerpo hormigueándole, como siacabara de tener un orgasmo.Aún así, había sido el sueño más caliente y por lo menos había tenido algúntipo de conclusión. Dio un furtivo vistazo a la habitación y levantó la cabezacuando vio que Erik no estaba allí.Los únicos ocupantes de la habitación con ella eran dos hombres a los que noreconoció, y Laura y Simón. Pensó que los dos hombres eran la otra parte en elcontrato. Uno de ellos era sin duda, el abogado. El traje pulcro y serio y el Felicity Heaton - In Heatarreglado cabello oscuro, no eran lo único que lo distinguían. Era la forma enque se mantenía socarronamente mirándolas a ella y Laura, y la forma en queinsistía en susurrarle todo al otro hombre con una voz lo suficientemente fuerteque fácilmente se pudiera oír.Sus mejillas se sonrojaron al instante en que se abrieron las puertas y Erik entró.Ella trató de sostener su mirada, pero tristemente no tuvo éxito cuando lesonrió. Sus ojos se clavaron en el suelo, su rubor pasando por todo su cuerpo laquemó.Sacó la silla a su lado y ella se estremeció por dentro mientras se sentaba en ella.Su mirada fue abajo a sus piernas, mientras él las tocaba bajo la mesa. Recordóla ágil, fuerte sensación de ellas debajo de ella. Ella cerró los ojos y se dijo a símisma que tenía que conseguir algo para agarrarse. 33
  33. 33. Club El Club de las ExcomulgadasColocándose una sonrisa tiesa y esperando no tener que pasar el día enteroruborizándose, abrió los ojos y miró a Erik.Él la miraba, con sus ojos de miel intensos haciendo que ella quisiera fundirseen ellos."¿Toma café o té, Sr. Blackwell?", Dijo con un aire brillante, alegre. Su vozsacudida, temblando sin embargo.Él sonrió. "Me vendría bien un café. Anoche pasé un infierno de noche. Casidemasiado caliente para mí."Sintió el rubor, pero no pudo evitar que sucediera. Ella murió en su interior unpoco, sabiendo que probablemente tenía ahora el color de la remolacha. Él nopareció darse cuenta. En todo caso, su sonrisa se ensanchó.Fue arrastrando los pies para conseguir un café de las mesas que habían sido Felicity Heaton - In Heatpuestas a un lado de la habitación, tomó una profunda respiración y trató decalmarse. Forzó una sonrisa cuando Simón apareció junto a ella, sólo un pocodemasiado alegre, pero era demasiado alegre para esa hora de la mañana. Ellase sirvió un café también, viéndose tensa con su falsa sonrisa fatigada pordebajo. Él había estado probablemente en la discoteca toda la noche o lo quefuera que hizo que lo mantuvo desvelado. Le había dicho al respecto una vez, yhabía tratado de conseguir que fuera con él, pero ella se excusó diciendo que losclubes no eran de su gusto.Ella le entregó su café y luego miró el otro que había derramado. Se habíaolvidado de preguntarle a Erik cómo lo tomaba. Ella lo miró y se sorprendiópor la mirada que le estaba dando al hombre frente a ella. Había tanta ira en él,tanto odio, que lo tomó con la guardia baja. ¿Por qué había firmado un contratocon alguien a quien claramente despreciaba? 34
  34. 34. Club El Club de las ExcomulgadasTomó un par de terrones de azúcar, los envolvió y los puso en el plato junto conuna cuchara. Llevó todo a través de la habitación, maldijo la forma en que lacuchara se sacudió contra la taza de porcelana, traicionando sus nervios.Lo puso frente a Erik y luego se sentó, arreglándoselas para sostener unaverdadera sonrisa cuando él la miró."Me olvidé de preguntarte cómo lo tomabas. Lo siento mucho. Mi cabeza estáen todas partes hoy. Espero que te guste negro." En silencio se reprendió por sertan casual con él, y se recordó a sí misma que sólo porque le había dado unorgasmo adormeciéndole la mente en su sueño la noche anterior, no significabaque ella lo conocía lo suficientemente bien para ser tan informal."Me gusta negro", casi susurró las palabras mientras el corazón de ella saltó ysubió hasta su garganta. Se inclinó más cerca, descansando el codo en el brazode la silla, y llevando su boca a su oído. Susurró, "Negro es un color tan Felicity Heaton - In Heatsensual, ¿no te parece?"Ella tragó y asintió sin decir nada y se retiró de nuevo en su asiento. Miró lamesa y, después a sus manos mientras revolvía su café. Era fascinante ver lacuchara dando vueltas y vueltas.Antes de que lo supiera, sus pensamientos se habían movido a la forma en quesus dedos le habían acariciado así, dando vueltas y apretándose.Colocó de nuevo la cuchara en el plato y casi chilló cuando le tocó el brazo."¿Kim?", Dijo en voz baja e íntima.Ella asintió de nuevo, perdida en sus ojos."Creo que te buscan." 35
  35. 35. Club El Club de las ExcomulgadasSus ojos se abrieron. ¿La buscaban? Su temperatura se elevó a la del sol y suboca se secó.Sus dedos se movieron de su brazo, acariciándola suavemente y haciéndolasentir aún más caliente.Él miró más allá de ella.Se volvió y encontró a Laura en el extremo de la mesa con las manos en lascaderas."Tal vez deberías conseguirte un café, Kim", dijo Laura en un tono agudo. "Heestado tratando de conseguir tu atención durante cinco minutos."Kim parpadeó varias veces y luego dejó su asiento. Se acercó a la cafetera,sirviéndose tanto como cabía en forma segura en la taza y poniéndole azúcar.Pensó en la adición de leche, pero la voz de Erik hizo eco en su cabeza, Felicity Heaton - In Heatdiciéndole lo sensual que era el negro. Cerró los ojos y apretó los musloscuando un dolor delicioso se estableció allí.Sin leche.El negro era sensual.Ella había gustado siempre del color negro.Sentada atrás, abrió el archivo frente a ella y trató de concentrarse en sus notas.Era imposible cuando el olor del aftershave que usaba Erik llegó hasta ella, ypodía sentir el calor de él tan tentadoramente cerca de ella."¿Podemos empezar?", Dijo Laura, su voz rompiendo la ilusión en la que Kimhabía caído. 36
  36. 36. Club El Club de las ExcomulgadasEl abogado frente a ella se levantó y se aclaró la garganta. "Mi nombre es LyleMcConnaughy. Estoy aquí para representar a mi cliente, Alistair Blackwell, eneste procedimiento".Su mirada se movió de inmediato al hombre sentado a su lado. ¿AlistairBlackwell? Se volvió a Erik."Mi hermano", dijo casualmente en respuesta a su pregunta no formulada.Ella frunció el ceño y miró otra vez al hombre. Pudo ver el parecido ahora.Tenían los mismos ojos color miel, y la línea de la mandíbula igual, pero suslabios eran más delgados y su pelo era de color arena caliente, casi rubio fresa.Él asintió hacia ella, sus ojos reduciéndose pequeños y la comisura de la bocatirando a una sonrisa que ella juraría estaba destinada a ser seductora. Ella bajóla mirada a sus notas, frunció el ceño y luego tomando un sorbo de su café. Sucorazón tronó. Felicity Heaton - In HeatParecía que Erik no era el único hombre que podía ponerla nerviosa sólo conuna sonrisa.Un fajo de papel apareció frente a ella. Se quedó mirando las primeras líneas,viendo el nombre de Erik y el de su hermano. Jalándolos hacia ella, se preguntópor qué estaba firmando un contrato con su hermano y para que sería.La habitación se quedó silenciosa mientras todo el mundo leía el contrato. Sedio cuenta de que los únicos que no leían sus copias eran Erik y su hermano. Semiraban uno al otro y pudo sentir la tensión irradiando de ellos.Cambió su atención al contrato y buscó la primera página, hojeó la siguiente y,entonces lo miró como un todo. Había por lo menos cuarenta páginas, todasrepletas de lo que parecía ser párrafos sobre el uso compartido de activos. 37
  37. 37. Club El Club de las ExcomulgadasIba a la mitad cuando la hora de almuerzo fue anunciada. Pasó con rapidez,nada más que un corto descanso en el que todos se arremolinaron en torno parapasarse sutilezas. Ella se disculpó y fue al baño, desesperada por refrescarse. Latemperatura de la habitación había ido aumentando a medida que el sol semovía alrededor para caer de lleno en el patio. Todo el mundo volvió a leer elcontrato después del almuerzo y antes de que ella lo supiera, casi había pasadotres cuartas partes de él. La puerta se abrió y alguien entró, anunciando quemás alimentos estaban en camino, y luego volvió a desaparecer. Ella frunció elceño a su reloj. La tarde caía.Su mirada se movió de nuevo al contrato y se detuvo en el último párrafo quehabía leído.Era sobre sangre.¿Qué tipo de contrato tenía una cláusula acerca de sangre en él? Felicity Heaton - In HeatMiró a Erik, dividida entre preguntar y no hacerlo. Sabía que se suponía quefluiría con facilidad, sin hacer preguntas, acabar de leer el contrato y dejar quelo firmaran, pero había algo muy equivocado en un contrato entre dos partesque tan evidentemente se odiaban mutuamente y un contrato en que la sangreera mencionada.Erik se volvió hacia ella y luego al contrato. Sabía que su dedo estabadescansando en el párrafo. Ella lo miró leerlo, frunciendo el ceño y luegomirando a su hermano y suspirando."Por fin... los alimentos", dijo Alistair mientras se abría la puerta. Ella lo miró. Élle sonrió. "Estoy muerto de hambre." 38
  38. 38. Club El Club de las ExcomulgadasErik permaneció quieto. Ella miró a su derecha. Sus puños estaban apretados ytemblaban. Ella levantó los ojos a su cara y vio que estaba mirando a través dela mesa a su hermano.Sus ojos se movieron a él. Su hermano la miraba. Había un hambre en sus ojosque la ponía nerviosa. Tenía la impresión de que no se moría de hambre poralimentos.Levantándose, sonrió cuando Erik miró, sus ojos oscuros y diciendo cosas queno se atrevía a creer. Su reacción no tenía nada que ver con el hecho de que suhermano había llegado claramente a ella. Se sintió agradecida por la distraccióncuando Laura se acercó, empujándola fuera del camino para poder hablar conErik. La comida se puso sobre la mesa y ella se dirigió a la cafetera, desesperadapor otra dosis de cafeína. Simón abrió las puertas del pequeño jardín y ellarespiró hondo cuando el aire frío se apoderó de ella, despertándola y Felicity Heaton - In Heatlevantando el opresivo aire húmedo de la habitación.Salió al balcón y bebió un sorbo de café, agradecida por un descanso en lalectura del contrato y de estar sentada al lado de Erik. Al estar tan cerca de él sedistraía demasiado. No podía concentrarse en su trabajo cuando estaba cerca deella."Parece que hay algo que no te gustó del contrato", dijo una voz divertida ysintió que alguien daba un paso cerca a su lado.Muy cerca.Ella miró los ojos de Alistair. Él sonrió ampliamente y devoró un pequeñosándwich triangular de un solo bocado."El párrafo 157," dijo ella viendo su expresión de cerca. 39
  39. 39. Club El Club de las ExcomulgadasÉl arqueó una ceja, la sonrisa permaneciendo fija en su cara, y luego se acercómás a ella. Olía como a pecado… oscuro y atractivo."No te gustaría saber acerca de él", susurró, su aliento fresco contra su cara.Ella frunció el ceño. Definitivamente había algo que no estaba bien en estecontrato. Alistair sonrió y se lamió los dientes. Había definitivamente algo queno está bien con él tampoco."No se supone que debas hablar con el abogado de la oposición." La vozprofunda de Erik revolvió sus sentidos.Se volvió para mirarlo, al mismo tiempo que su hermano lo hacía. Tenía la caramás oscura que la medianoche."Oh... no lo sabía", dijo Alistair inocente y apoderándose de su mano. Lasacudió, pasando su otra mano sobre la parte de atrás de la de ella y Felicity Heaton - In Heatcubriéndola completamente. Él se aferró a ella. Ella frunció el ceño de nuevo."Ha sido agradable conocerte. Estoy seguro de que nos veremos pronto.”Se alejó y ella miró su espalda, confundida y tratando de averiguar lo que habíaquerido decir. Iba a estar sentada frente a él el resto del día y el martes también.Por supuesto que estarían viéndose. O había querido decir otra cosa. Habíadicho que estarían viendo más el uno del otro. ¿Qué tanto más de ella queríaver?Ella miró a Erik. Estaba apoyado contra la barandilla, con los ojos fijos en eljardín de abajo."¿De qué habla el párrafo 157?" Dijo ella, nerviosa por preguntarle. Tenía quesaberlo."Lo leíste," dijo. 40
  40. 40. Club El Club de las Excomulgadas"Pero no lo entendí."Se enderezó, se volvió y frunció el ceño a la habitación. Asumió que se dirigió asu hermano. Se sorprendió cuando él entró, dejándola en el balcón. La hizosentir frío, como si estuviera enfadado con ella por alguna razón, en lugar decon su hermano.Ella lo siguió y puso la taza a un lado."¿Tienes algún sitio donde se pueda fumar?", Dijo Erik cerca de su codo."Ahí está la azotea”. Ella señaló hacia arriba y se sintió un poco estúpidocuando sonrió. No era como si no supera donde estaba la azotea. Seencontraban en la parte superior de los edificios."Puedo llevarte allí", dijo Laura con una sonrisa dulce.Él negó. "Kim se ve caliente." Felicity Heaton - In HeatKim levantó las cejas cuando se volvió para mirarla.Él sonrió y ella se ruborizó."Creo que podría utilizar el aire, y tal vez podríamos hablar de dicho apartado." 41
  41. 41. Club El Club de las Excomulgadas Capítulo 5Kim jugó con el puño de su chaqueta y luego se la quitó. La doblócuidadosamente y la colgó sobre su brazo.El ascensor estaba tardando mucho en venir.Erik estaba de pie a su lado. Su mirada se movió por sus zapatos. Si tuviera queadivinar, diría que eran Armani. Vestía de negro otra vez. Por lo menos ahorasabía por qué le gustaba el color. Era sensual.Se tragó el pensamiento. ¿Qué clase de cliente era tan abierto con sus abogados?Todos los clientes que había conocido eran hombres de negocios formales, degran autoridad que no le habrían dado la hora del día si se los hubieraencontrado en la calle. Pero no Erik. Por el contrato, podía ver que tenía dinero,y no sólo un poco. ¿Por qué era tan diferente? Felicity Heaton - In Heat"Lo siento porque le está tomando tanto tiempo", dijo ella llenando el silencio.Se encogió de hombros y sonrió. Su expresión fácilmente se podría habertomado para decir que no le importaba, pero ella no creía lo que su corazón ledecía. Él acababa de ver lo acalorada que se había puesto por sofocante calor dela sala de reuniones y por eso le había pedido que fuera con él.El ascensor sonó.Las puertas se abrieron.Ella tragó de nuevo y esperó que pasara antes de seguirlo.Se volvió y pulsó el botón de la planta superior y respiró profundo mientras laspuertas se cerraban. Ella estaba bien. Respiró hondo, se dijo que todo iba a estarbien. Cerrando los ojos, trató de imaginarse en un espacio más grande que la 42
  42. 42. Club El Club de las Excomulgadascaja de metal pequeña y estrecha que ahora la levantaba varios pisos, dejandoun gran eje vacío peligrosamente abajo para que cayeran cuando los cables serompieran.Su corazón empezó a correr.No ayudó que pudiera sentir a Erik cerca detrás de ella, sólo un poco afuera asu derecha.Sus manos temblaban. Era una estupidez. No debería haber mencionado elascensor. Debería haberle dicho que tendrían que tomar las escaleras.Levantó la vista y juró que podía oír el traqueteo de los cables del ascensordisminuyendo bruscamente más allá de un piso. Entonces, su peor pesadillapasó. Se detuvo.Ella miró con ojos muy abiertos a las paredes del ascensor, tratando de sentir si Felicity Heaton - In Heatse seguía moviendo, desesperada por convencerse de que lo estaba haciendo.Ella sonrió con voz temblorosa por encima del hombro a Erik."Esto sucede hace mucho," chilló ella y luego se aclaró la garganta, tratando deno dejarle ver su miedo.Dio un paso hacia ella, frío y sereno y al parecer no del todo molesto por elhecho de que estaban atrapados en una caja de metal opresivamente caliente apunto de caer en picado a una muerte prematura.Y todo lo que pudo pensar fue en besarlo, porque si iba a morir, quería saber loreal que se sentiría antes de irse. Moriría feliz entonces. Se sacudió, pulsando elbotón de alarma, y luego dio un paso atrás. Un pequeño ruido chirriante escapóde su garganta. Él sonrió tranquilizador, como si hubiera visto lo asustada queestaba. 43
  43. 43. Club El Club de las Excomulgadas"Va a moverse de nuevo pronto. Ya lo verás," dijo con voz profunda y tranquila.Ella asintió y se aferró a esas palabras y al sonido de su voz. Se calmó por unmomento.Y entonces el elevador se movió. No fue tanto un movimiento sino como unestremecimiento. El metal se sacudió por encima de ella. Su corazón se aceleró atoda marcha.Su pecho se sentía apretado mientras luchaba por respirar con normalidad.Trató de jalar aire, pero sólo se le resecó la garganta, lo que le hacía imposiblerespirar. Miró a Erik, con los ojos muy abiertos, y todo su cuerpo temblómientras el pánico le entraba.En cualquier momento, iban a morir."¿Estás bien?", Dijo ladeando la cabeza, viéndose preocupado. Felicity Heaton - In HeatElla asintió, pero luego se convirtió en una sacudida de cabeza."No me gustan los ascensores." Se las arregló para apretar las palabras. Su vozsonaba increíblemente pequeña y apretada en sus oídos."Deberías habérmelo dicho." Apretó el botón de alarma de nuevo. Varias veces."Podríamos haber tomado las escaleras."Ahora era demasiado tarde, pensó. Se agarró a la pared cuando el ascensor seestremeció de nuevo."Se queda atascado todo el tiempo", dijo más calmarse a sí misma que parainformárselo a él. "Todo el tiempo. Siempre están los ingenieros saliendo paraarreglarlo. Es tan viejo... probablemente tan antiguo como la construcciónmisma. Mierda." Su control sobre la pared se apretó y cerró los ojos, tratando de 44
  44. 44. Club El Club de las Excomulgadasno pensar en la larga caída y el hecho de que iba a morir sin besar al hombreque estaba en el estúpido ataúd de metal con ella. "Oh, Dios mío... Oh mi Dios...Debería haber dicho algo. Siempre se quedaba atascado. Siempre. Oh Dios."Unas manos tibias estaban en sus hombros y ella saltó. Sus dedos se cerraronalrededor de ella, abrazándola, haciendo que su corazón latiera más rápido y surespiración empeorara."Mírame, Kim." La voz de su llamado era baja y melódica, su tono diciéndoleque dejara de lado su miedo y se anclara a él, que creyera en la calma que lehacía sentir. "Abre los ojos y mírame."Los abrió una fracción, sin poder hacer otra cosa que obedecerlo. Estabainclinado, encorvado hacia abajo para que su rostro estuviera al nivel del suyo.Lo miró a los ojos, pidiéndole que hiciera que todo se fuera, para que seperdiera en ellos y olvidara el mundo a su alrededor. Tragó de nuevo. Tenía la Felicity Heaton - In Heatgarganta tan seca.Reseca. Sintió que le colocaba los pulgares sobre los hombros."Oye", suspiró y abrió los ojos un poco más. Sonrió. “Ahí estás. Mantentemirándome. ¿Entendido?"Ella asintió, deseando que la adrenalina inundara sus venas porque era la únicarazón por la que estaba temblando. Su control sobre ella se apretó y tembló alsentir el mismo. Cerró los ojos un poco, centrándose en el sentimiento de susmanos sobre ella. Podía moverse a su mundo de fantasía. Nada de esto existiríaallí. Sólo estaría siempre él, en esa habitación."Mírame", dijo él y ella volvió a abrir los ojos por completo. 45
  45. 45. Club El Club de las Excomulgadas"Todo va a estar bien. Vamos a estar bien. Nada malo va a suceder. Va amoverse de nuevo en un minuto. ¿De acuerdo?"Ella asintió de nuevo."No voy a dejar que nada te suceda. Respira".Se sorprendió cuando se alejó de ella, sus manos dejaron sus hombros. Trató dedar la vuelta para enfrentarse a él, presa del pánico que estaba de algunamanera desapareciendo, pero él la agarró de nuevo por los hombros y dio unpaso detrás de ella."Concéntrate en tu respiración," le susurró cerca de su oído.Su visión desenfocada fluctuó mientras sus dedos presionaban sus hombros,aplicando una presión suave a su tenso cuerpo. Ella cerró los ojos, su bocaabriéndose mientras se perdía en la sensación del masaje sobre sus hombros. Felicity Heaton - In HeatNo podía creer lo que estaba sucediendo. Tal vez se había movido en su mundode fantasía, después de todo.En algún lugar la Kim real y Erik gritaban mientras el ascensor caía y seestrellaba contra el suelo, aplastando sus cuerpos. Pero aquí, en la fantasía deKim estaba dándole un masaje en los hombros al Erik de ensueño, y lo sentíadivino.Su pulgar presionaba con fuerza contra su espina, aflojándola y haciéndolaquerer fundirse en él. Quería inclinarse hacia atrás y sentir su cuerpo contra elsuyo. La temperatura en el ascensor pareció elevarse, convirtiéndose en algocasi insoportable.Ella mantuvo su atención fija en él, dejando fuera los pensamientos de pánico yfingiendo que estaban de regreso en esa habitación. 46
  46. 46. Club El Club de las Excomulgadas"Así es, simplemente relájate", dijo detrás de ella.Era tan fácil cuando estaba haciendo eso, sus expertos dedos deshaciendo todoslos nudos dejándola líquida bajo su toque. Se sentía tan bien. Demasiado bien.Se dijo que era un cliente y esto estaba mal en muchos niveles, pero en el fondode su corazón, no le importaba."¿Te sientes mejor?" Sopló cerca de su oído."Mmhmm.” Sonrió perezosamente, su corazón golpeando fuertemente contrasu pecho.Ella se echó hacia atrás un poco para conseguir estar más cerca de él. Habíamuerto y había llegado al cielo."Sigue respirando así. Lo estás haciendo muy bien." Felicity Heaton - In HeatUna gota de sudor le corrió por la espalda. Y sopló en su rostro, tratando de quese enfriara. Fue increíblemente caliente. Sus dedos se movieron a los botones desu camisa blanca almidonada y desabrochó un par, desesperada por un poco dealivio.Ella jadeó en silencio cuando sus manos se movieron, la piel de sus dedosacariciando su piel desnuda mientras le quitaba la camisa por sus hombros lomás que podía. Ella se mordió los labios y frunció el ceño ante la sensación desus manos sobre ella, las palmas de las manos y su masaje, tentador y jugandocon ella. Su estómago se apretó, aleteando con deseo, con hambre de él. Apretólos muslos, el humedecimiento en sus bragas.Demasiado caliente. 47
  47. 47. Club El Club de las ExcomulgadasAbrió los ojos y vio ascensor. El pánico se alzó dentro de ella otra vez,aplastando la calma y haciéndola sentir aún más caliente mientras las paredesparecían cerrarse unas pulgadas."No se puede respirar", susurró con lo que su mano iba a su garganta."Demasiado caliente... no puedo respirar.""Cierra los ojos Kim", dijo, su voz aún fresca y serena. "Concéntrate".Ella lo hizo, cerró los ojos con fuerza y voluntad propia para centrarse en susmanos. La forma en punta de sus dedos presionados en su carne la hizo sentirdolor por dentro, y la forma en que sus pulgares rozaron su espalda desnudahaciendo que sus rodillas quisieran doblarse.Un escalofrío la recorrió cuando quitó el pelo de su cuello con una mano, susdedos apenas acariciándola mientras con la otra mano seguía aflojándole loshombros. Otra ola la hormigueó, repartida cuando explotó contra su cuello, Felicity Heaton - In Heatrefrescándola. La piel de gallina levantó sus cabellos y sus pezones se elevaron.Podía sentirlo cerca detrás de ella, casi tocándola. Sopló en su cuello y ellasuspiró. Era tan frío, pero la hacía quemar en el interior.Definitivamente había muerto y se ha ido al cielo.El ascensor se sacudió y tarareó mientras empezaba a moverse de nuevo.Erik miró a Kim y lentamente quitó sus manos cuando ella se volvió hacia él.Su expresión de asombro con ojos abiertos no hizo nada para aliviar la culpaque sentía sobre sus acciones. Había sido tan vertiginoso tocándola, perdidos ensu momento íntimo robado, que se había olvidado de sí mismo y dondeestaban. Esto no era su sueño. Este era el mundo real y si cometía un error aquí,podía perderla para siempre. 48
  48. 48. Club El Club de las ExcomulgadasDio un paso atrás, dándole un poco de espacio mientras ella se abotonaba lacamisa de nuevo y veía a todas partes, excepto a él. Quería decir algo, pero notenía las palabras adecuadas. Jugó con su chaqueta, alisando la misma de lamanera que había jugado con la camiseta de manguito de ayer. Deseaba quesaber lo que ella estaba pensando. Todo lo que quería era una señal de que nohabía arruinado las cosas.El problema era que ella estaba tan tentadora en este momento, que susinstintos le hacían actuar precipitadamente.Eso y su hermano.Quería gruñir cuando pensaba en la manera en que Alistair había coqueteadoabiertamente con ella. Alistair lo sabía. Si lo intentaba, sería capaz de sentirlatan claramente como él lo hacía. Kim era suya.Suya y únicamente suya. Felicity Heaton - In HeatEl ascensor se detuvo y abrió de golpe las puertas.Observó a Kim salir y luego suspiró mientras la seguía. Tenía que pensar enuna manera de hacer las cosas adecuadamente entre ellos de nuevo.Maldiciendo a su hermano por hacerle actuar de la manera que lo había hecho,siguió a Kim a un estrecho tramo de escaleras y luego hacia afuera sobre laazotea.El aire frío lo bañó, llevándose algo de su tensión. Cerró los ojos para sacar elmáximo provecho del sentimiento. Era tanto su alivio después de la cercanía enel elevador. Dio una breve mirada a Kim y después caminó a lo largo de laazotea. El conjunto de Londres se exponía delante de él, brillando por el calor.El sol caía a plomo, calentándole la espalda mientras caminaba. No sabía porqué había pedido un lugar para fumar. 49
  49. 49. Club El Club de las ExcomulgadasNo fumaba.Su hermano se había conducido como un loco por atreverse a hablarle a Kim yél se sintió obligado a alejarla de él. Fumar parecía la excusa más sensible. Nopensaba que regresar a la habitación y anunciar que le gustaría pasar algúntiempo a solas con su compañera habría sido bien recibido.La miró a través la azotea.. Estaba todavía de espaldas a él, la brisa que soplabamovía su pelo alrededor y hacía que le bailara la ropa. Se preguntó lo queestaba viendo y caminó hacia ella. Manteniendo la distancia, se quedó en ellugar en que estaba. Era la Torre BT.Ella lo miró por encima del hombro, su expresión seguía estando un pocosorprendida y confusa. Su boca se abrió un par de veces, pero no dijo nada. Talvez no sabía qué decir tampoco.Dándole un poco de espacio, se paseó a lo largo del techo otra vez tratando de Felicity Heaton - In Heataclarar su mente y encontrar una forma de disculparse con ella y arreglar lascosas.Él respiró hondo y suspiró mientras se dirigía de nuevo hacia ella. Ella se acercómás al borde y miró hacia abajo, a la calle. Él miró allí, viendo los autobusesrojos y los taxis negros luchando por el dominio. La gente parecía pequeña. Uncoche de policía aceleró, sus sirenas cortando el calor sofocante y llegando hastaellos."Aléjate de la orilla Kim," dijo él y ella lo miró. "Me inquieta."Ella se alejó y luego frunció el ceño. Volvió a mirar la orilla y luego hacia abajo,a sus pies. Conocía sus pensamientos ahora. Ella obedeció sin siquiera pensaren ello. Todo era tan confuso para ella ahora mismo. 50
  50. 50. Club El Club de las Excomulgadas"Lo siento por cómo actué. Me pasé de la raya", comenzó él y luego se pasó lamano por el pelo.El pelo en la nuca de su cuello estaba empapado de nuevo. No era el único quehabía estado recibiendo demasiado calor en el ascensor. Ella le lanzó unamirada que decía que tenía su atención. “Normalmente no soy así con lasmujeres."La atención de ella volvió a la ciudad."Me gustaría saber cómo eres normalmente entonces, Erik." Perfectamente sehizo eco de sus palabras de ayer.Él se sorprendió de que ella se hubiera acordado de ellas."Más profesional", dijo con una sonrisa.Ella lo miró de nuevo, a la derecha de sus ojos, sus marrones cálidos ojos en Felicity Heaton - In Heatbusca de una explicación."¿Qué dice el párrafo 157?", Dijo de la nada.Lo agarró con la guardia baja y frunció el ceño. Se había olvidado del malditocontrato y la cláusula que le había llamado tanto la atención en algo que noentendería.Miró la ciudad. El sol ya estaba empezando a bajar. En pocas horas, estaríaoscureciendo."Ven a cenar conmigo", dijo sin mirarla. La sintió acercarse y su mirada semovió a donde ella estaba de pie. "¿Permitirías eso? ¿Para que pudiera pedirtedisculpas bien?"Ella negó. "Eso realmente no es necesario." 51
  51. 51. Club El Club de las ExcomulgadasLevantó una ceja, preguntándose si la cena no era necesaria o la disculpa de él.¿No tenía él que disculparse por algo? Claro, la había olido tan excitada ysentido el hambre en ella tan primitiva como la suya propia, pero había tomadoventaja de su pánico."Insisto," dijo él, acercándose a ella.Ella no se apartó. Se quedó mirándolo a los ojos. Maldita sea era hermosa. Lacálida luz del sol bañaba su piel, convirtiéndola en oro y brillantes. Tenía loslabios rosados y sus mejillas estaban rojas por el calor. Sus pupilas estabandilatadas mientras lo miraba. Podía sentir el deseo en ella, sabía que queríarendirse a él y decir que sí."Realmente no puedo", dijo con voz tensa. "Usted es un cliente"."Podemos hablar sobre trabajo y nada más, sólo de éste párrafo." Él dio otropaso hacia ella. Felicity Heaton - In HeatElla respiró profundo. Podía ver la indecisión en sus ojos. Se sentía como eldiablo, tentando con su pecado, en lugar de hacerla salir para que cenara con él."¿Qué significa?", Dijo con la incertidumbre en sus ojos cada vez más llenos decuriosidad. "Sé que este contrato está destinado a ser sin preguntas, pero puedosentir que hay algo malo en él.""Ven a cenar y te lo explicaré."Ella abrió la boca.La puerta de la azotea se abrió con un chirrido y apareció Simón. Caminórápidamente hacia ellos. La atención de Kim fue robada por él, pero Erik notóque no se veía aliviada de ser rescatada por su amigo. 52
  52. 52. Club El Club de las Excomulgadas"Gracias a Dios que estás bien. Me enteré de lo del ascensor ¿Te encuentrasbien?", dijo Simón cuando se volvió para hacer frente a él.Ella asintió y Erik notó que su mirada cambió todo para él. "El Sr. Blackwell fuemaravilloso. Realmente se hizo cargo de mí.""Es bueno saberlo. Alistair Blackwell dio por terminado el día. Dijo algo sobreuna reunión breve después de que recibió una llamada que sonó como unamujer caliente." Simón sonrió.Erik frunció el ceño. Nadie como su hermano para tomar algo en serio excepto alas mujeres."¿Quieres que te lleve a casa? No querrás irte en metro hoy. Estaráterriblemente caliente." Simón la tomó del brazo, señalando hacia la puertamientras sus ojos recorrían a Kim. Felicity Heaton - In HeatEl corazón de Erik se hundió cuando Kim se alejó, dejando que Simón laescoltara por la espalda hacia la puerta. Miró hacia él mientras la alcanzaba,dándole una pequeña sonrisa. Él supo lo que significaba. Si hubieran tenido unpoco más de tiempo a solas, podría haberla convencido de cenar con él.La puerta se cerró.Él la miró un momento.Un fin de semana lejos de ella, y ahora con Alistair husmeando.Cerrando los ojos, echó la cabeza hacia atrás y rugió al cielo. 53
  53. 53. Club El Club de las Excomulgadas Capítulo 6El escalofrío que bailó por la espalda de Kim hizo que se parara en la escalera.Miró hacia atrás, a la puerta por encima de ella, la que llevaba al piso inferior dela azotea. Juró que había sentido algo, o escuchado algo que venía desde alláarriba. Algo que le había hecho a su vez sentir dolor de estómago y de corazón.Sacudiéndolo, se dijo que era ridículo. Era sólo la culpa por dejar de pie a Eriken la azotea como lo había hecho. No supo qué más hacer. Unos segundos mása solas con él y habría estado de acuerdo con su propuesta de la cena.Hubiera querido haberlo hecho.Su sentido luchó con su corazón, diciéndole que había hecho lo correcto. Él eraun cliente. No podía involucrarse con él, no importaba cuán interesado en ellapareciera. Felicity Heaton - In HeatSu corazón le preguntó qué era lo peor que podría venir de ser atrapada con él.Habría perdido su trabajo con certeza, pero habría valido la pena por un solo ylento beso de él."¿Algo está mal?" La voz de Simón la sacudió de sus pensamientos.Ella sonrió y comenzó a caminar por las escaleras de nuevo, todavía no del todocapaz de superar lo del ascensor o incluso la azotea. No lo había creído cuandoErik comenzó pidiéndole disculpas. Si hubieran estado atrapados en el ascensormucho más tiempo, habría sido ella la que tendría que pedir disculpas. Habíaestado a una fracción de segundo de distancia de girarse y besarla. Habíapreguntado si le gustaba el calor. Había tanto calor viniendo de él, y saliendo deella cuando la tocó, que se podían sentir más calientes que el sol. A ella legustaba el calor. Su calor. 54
  54. 54. Club El Club de las ExcomulgadasNo escuchó a Simón mientras caminaba por las escaleras, sus pensamientos semantuvieron firmes con Erik. ¿Por qué no, habría aceptado su oferta? Podríanhaberse mantenido estrictamente en los negocios y ella no se habría sentidoahogada en su apartamento viendo la televisión sola esta noche. Sentada frentea él toda la noche hubiera sido nada menos que un sueño.Ella sabía que no había ninguna posibilidad de aceptar ahora. Incluso si lo veíaen la sala de reuniones cuando pusiera sus cosas, habría otra gente alrededor.No podía caminar hasta él y decirle que le encantaría ir a cenar y que si leimportaría mucho si la servían sobre su cuerpo desnudo y que todo lo queestaba autorizado a utilizar era su bocaSimón abrió la puerta para ella cuando llegaron al primer piso. Ella sonriómientras caminaba junto a él y luego parpadeó cuando se encontró cara a caracon Erik en la puerta del ascensor cuando éste se abrió. Felicity Heaton - In HeatÉl sonrió, pero no lo mostró en sus ojos. Estaban oscuros y vacíos.Ella lo vio caminar por el pasillo, tomando nota de su constitución y lo calienteque se veía incluso desde la parte posterior. Él desapareció en la sala dereuniones y suspiró, sus hombros temblorosos."Estás definitivamente fuera con los espíritus", dijo Simón, mientras lasobrepasaba. Le volvió a mirarla con una sonrisa aún pegada a su cara.Ella se encogió de hombros y mintió sin pestañear. "La cena de anoche con mispadres. Sabes que siempre me agota."Sonaba como una excusa perfecta para su actual miserable estado de ánimo.¿Por qué no había dicho que sí? Prácticamente le había rogado cenar con él.Ningún otro hombre en el planeta le había incluso pedido que cenaran, ymucho menos le había suplicado. 55

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