CAPÍTULO III  CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN 1700 - 1833
1. Los problemas económicos y sociales del Antiguo Régimen
 
 
 
 
TIERRAS AMORTIZADAS O VINCULADAS NOBLEZA CLERO MUNICIPIOS Señoríos Propiedades rústicas Propiedades urbanas Bienes comunal...
 
 
 
Unidad de producción campesina 100% Exacciones  43% a disposición de la familia campesina 57% en especie 37% en dinero 6% ...
Unidad de producción campesina 100% Exacciones  43% a disposición de la familia campesina 57% en especie 37% en dinero 6% ...
 
 
 
 
ESTANCAMIENTO  DE LA  POBLACIÓN No aumenta la  demanda de alimentos y productos manufacturados  No se incentiva la producc...
2. La Monarquía absoluta de los Borbones. Centralización y reformismo ilustrado
Felipe V (1700-46) Mª Luisa Gabriela de Saboya Isabel de Farnesio Fernando VI (1746-59) Carlos III (1759-88) María Amalia ...
Felipe V (1700-46) Mª Luisa Gabriela de Saboya Isabel de Farnesio Fernando VI (1746-59) Carlos III (1759-88) María Amalia ...
 
 
 
 
 
 
Libros del catastro de Ensenada
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
“ Los desastres de la guerra”, grabados realizados por Goya
Benito Pérez Galdós escribió los “Episodios Nacionales”, donde relata de forma novelada,  parte de la Historia  de España ...
 
 
 
 
Serenos y alegres valientes y osados cantemos soldados el himno a la lid. De nuestros acentos el orbe se admire y en nosot...
 
Mariana Pineda fue ejecutada en 1831. García  Lorca escribió una obra de teatro y Margarita Xirgú la interpretó
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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  • La familia de Felipe V. Van Loo. Van Loo fue uno de los pintores de la corte francesa que Felipe V, primer monarca de la dinastía borbónica se trajo consigo al subir al trono español. La llegada de Van Loo determinó un cambio radical en la retratística oficial de la corte española, siempre en el estilo de Sánchez Coello, Velázquez , etc. En cambio, el retrato oficial que propone Van Loo es el propio del final de Barroco Francés , muy rococó, adornado, distraído en multitud de detalles que enriquecen el marco en el cual se incluyen las figuras de los protagonistas. El estilo es muy recargado y colorista, lejos de lo que hasta ese momento se había visto en España, sobre fondos oscuros y neutros. El éxito de este tipo de retrato fue un tanto limitado, y siempre se ajustó a pintores extranjeros o españoles muy cercanos a su círculo, como ocurrió con Mengs y Maella. En el retrato familiar de Felipe V, el grupo de la izquierda lo constituyen los siguientes personajes: la infanta María Ana Victoria, futura esposa del rey José I de Portugal ; doña Bárbara de Braganza , próxima reina de España, procedente de Portugal; el príncipe de Asturias Fernando, futuro rey de España con el nombre de Fernando VI . El grupo central está integrado por el rey Felipe V , primer monarca español de la casa de Borbón; el cardenal-infante don Luis, hijo menor de los reyes; la reina Isabel de Farnesio , en el centro de la escena, apoyando su brazo izquierdo en el cojín que sostiene la corona, simbolizando así su poder; don Felipe, hijo segundogénito de los reyes y duque de Parma; Luisa Isabel de Borbón, hija de Luis XV y esposa del duque de Parma. En el suelo juegan con un perro las infantas María Luisa, hija de los duques de Parma, y María Isabel, hija de los reyes de Nápoles. El grupo de la derecha está presidido por Carlos, en aquel momento rey de Nápoles y futuro monarca de España con el nombre de Carlos III ; tras él, su esposa, María Amalia de Sajonia, hija del rey de Polonia, Felipe Augusto III; María Antonia Fernanda, hija de Felipe V que fue reina de Cerdeña, y María Teresa, delfina de Francia. Tras el amplio cortinaje rojo que teatralmente cae del techo encontramos un balcón, donde un grupo musical interpreta un concierto. Los reales personajes se sitúan en un amplio salón abierto a un jardín. Van Loo se interesa especialmente por la riqueza de las calidades de las telas y por los detalles de bordados, joyas, zapatos y vestidos, demostrando su habilidad inspirada en la escuela flamenca. En esta obra se pone de manifiesto la singularidad retratística del pintor francés, que supo sintetizar el estilo oficial vigente, en el que se congregan influencias de Rubens , de Van Dyck y resonancias italianas con el sello adulador y ligero de lo francés en un hábil juego, íntimo y victorioso.
  • Felipe V al derecho e invertido en Jativa
  • Fernando VI y el Maqrués de Ensenada
  • El Canal de Castilla es una de las más importantes obras de ingeniería de España, concebido por el marqués de la Ensenada en la segunda mitad del siglo XVIII. Pretendía unir Reinosa, en Cantabria, con El Espinar en Segovia, distribuyendo por todo el reino el cereal de Castilla, mediante una importante red fluvial. Finalmente sólo se completaron dos de los cuatros ramales previstos, el de Campos y el del Sur. El ramal del Norte se quedó en Alar del Rey mientras que el ramal de Segovia nunca llegó a ejecutarse. El ramal del Norte finaliza en Calahorra de Ribas y tras saltar la triple esclusa sus aguas procedentes del río Pisuerga se encuentran con el Carrión, comenzando entonces el ramal de Campos. Aguas abajo, en el Serrón, el ramal del Sur se separa del ramal de Campos y se dirige a Palencia y Valladolid. Esta imagen está tomada en El Serrón, justo en el punto en que las aguas se dividen y toman caminos diferentes, caminos de agua en la arteria verde de Castilla.
  • 1753. Libro vecindario de Córdoba del Catastro del Marqués de la Ensenada. Archivo Histórico Provincial de Córdoba El Catastro de Ensenada responde a un intento ilustrado de racionalizar la Hacienda castellana del Antiguo Régimen, sustituyendo las llamadas Rentas provinciales (alcabalas, cientos, millones, servicio, tercias, fiel medidor) por una Única Contribución. Su impulsor, el Marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, tomaba para ello como ejemplo el modelo fiscal impuesto en Cataluña tras la Guerra de la Sucesión. Aprobadas por Real Decreto de 10 de octubre de 1749, las instrucciones del Catastro serán aplicadas en las provincias por los intendentes, asistidos en cada pueblo por las "audiencias" o grupos de personas cualificadas para ello. Dentro de la producción documental del Catastro, los vecindarios -también llamados libros de familias o libros de los cabezas de casa- resumen los datos demográficos recogidos en los memoriales que cada sujeto catastral debía cumplimentar. Dichos datos, más o menos prolijos según provincias, comprendían el nombre, edad y empleo del cabeza de casa y, con menor frecuencia, los de los restantes miembros de la familia. 1752-1753. Catastro del Marqués de la Ensenada. Libro maestro de todos los efectos, tratos y granjerías pertenecientes a vecinos seculares y exclaustrados de esta ciudad. Hacienda de seglares. Forasteros hacendados Archivo Municipal de Córdoba Resultado de la gran producción documental del Catastro del Marqués de la Ensenada son también los libros de lo raíz, de lo real o maestro. Toda la información contenida en los memoriales, salvo la demográfica, se pasaba a estos libros de manera ordenada y con los datos resultantes de la declaración y de la comprobación o verificación. Se debían hacer dos libros diferentes, uno para legos y otro para eclesiásticos. En estos libros se registraban todos los vecinos que tuvieran bienes y también los forasteros que tuviesen bienes, rentas o derechos. El documento expuesto es una copia de uno de estos libros y recoge la cuantificación e identificación de las propiedades de los forasteros hacendados en la ciudad de Córdoba.
  • Isabel de Farnsesio
  • Carlos III. José Moñino, el marqués dee de Floridablanca. Carlos III fue hijo del primer rey Borbón que gobierna en España, Felipe V , y de Isabel de Farnesio; accedió al trono español tras el fallecimiento de su hermanastro, Fernando VI . Fue, por tanto, el tercer hijo de Felipe V que ostentó la corona del reino. Venía con la experiencia política de haber sido primeramente rey de Nápoles, lo que le sirvió para el desarrollo de su monarquía en España. Precisamente, durante sus gobiernos, este país y, muy especialmente, Madrid sufrieron una espectacular transformación, siguiendo el lema del Despotismo Ilustrado “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. La capital de España pasó de ser la pequeña villa de los Austrias, donde únicamente se centraba la administración del Estado, a una auténtica ciudad, al estilo europeo. A mediados del siglo XVIII, cuando comienza el reinado de Carlos III, Madrid era la ciudad desde la que se dirigía el Estado y se gobernaba. Sin embargo, en torno a la capital apenas había producción industrial, como podía suceder en otras urbes europeas. Además, existían altos grados de insalubridad, con calles sucias donde no había un buen sistema de desagüe de aguas. No obstante, Madrid era punto de salida y llegada de tres vías comerciales: Castilla (desde la que llegaban cereales y ganado), las ciudades costeras (que conectaban con el Mediterráneo y el Atlántico) y la América colonial. Esta circunstancia le hacía ser la principal recepción de recursos del reino peninsular. La principal labor constructora de Carlos III en Madrid estuvo encaminada a un verdadero afán propagandístico. Ocurrió, por ejemplo, con la construcción de palacios como el del Buen Retiro u otros monumentos. De nuevo, tenemos que remitirnos a Europa, donde el fenómeno también se estaba produciendo. No hay que olvidar a monarcas contemporáneos como María Teresa de Austria o Catalina II de Rusia, cuyo Despotismo Ilustrado les hizo ser paradigmas del mismo. En España sucedía exactamente lo mismo. De hecho, Carlos III estará considerado como el ejemplo de este tipo de monarquía en el país. En cuanto a los edificios erigidos por Carlos III en Madrid, muchos de ellos se levantaron en puntos clave de la capital. Es el caso de la Puerta del Sol, actual sede del gobierno de la Comunidad de Madrid. Otras importantes edificaciones fueron la Real Academia de las Bellas Artes, el palacio de la Aduana, el edificio de Correos o la famosísima fuente de la diosa Cibeles. El estilo arquitectónico de todos estos edificios fue el predominante Neoclásico de la época. Ello le dio un toque elegante a las calles de Madrid. Además, se engalanaron las principales puertas de entrada a la ciudad. La más célebre es la Puerta de Alcalá, única en su género, aunque le acompañan otras como la Puerta de Toledo o la desaparecida de San Vicente. Era la mejor tarjeta de presentación del visitante que llegaba a la capital. De esta manera, nacía en España una nueva Madrid. La ciudad se enriqueció con numerosos paseos, parques y jardines, que le dieron el aspecto de una ciudad saludable, donde la nobleza española podía disfrutar del tiempo libre. Hoy en día, la capital sigue conservando el porte neoclásico del siglo XVIII, sobre todo en torno a los edificios ya nombrados, que contrastan enormemente con el denominado “Madrid de los Austrias”. Éste lo podemos encontrar en la zona más céntrica de la capital, y está plagada de edificios en estilo renacentista y barroco. ¿Por qué Carlos III lleva a cabo esta política constructora y reformadora en Madrid? Se puede afirmar que todas las obras levantadas suponen una nueva concepción del entorno urbano ideal, siguiendo las directrices europeas, con cierto carácter “moderno”. No hay que olvidar la fortísima influencia francesa durante las primeras décadas de reinado de los Borbones en España. El país vecino y su capital, París, serán el espejo donde Madrid se mire en este tiempo. De hecho, el desaparecido palacio del Buen Retiro se considera una réplica de Versalles. Esta política puede presuponer que Carlos III fue un rey reformador y progresista, como se deseaba desde el pueblo. Sin embargo, el monarca Borbón fue realmente un rey de fuerte carácter conservador, como demuestra su vertiente de Despotismo Ilustrado El conde de Floridablanca , de Francisco de Goya . 1783. Colección del Banco de España (procede la colección del Banco Urquijo)Inició sus estudios en Murcia y después en Orihuela donde se graduó en leyes. Estudió abogacía en la Universidad de Salamanca , profesión que ejerció junto a su padre durante algún tiempo. Sus contactos como abogado con personajes influyentes, como el duque de Alba o Diego de Rojas, le facilitaron la entrada en el Consejo de Castilla como fiscal de lo criminal en 1766. Allí estableció una relación estrecha con Campomanes , consagrándose ambos en la defensa de las prerrogativas de la Corona frente a otros poderes y, en particular contra la Iglesia ( regalismo ). En 1767 actuó contundentemente contra los instigadores del motín de Esquilache en Cuenca y colabora con Aranda y Campomanes en la expulsión de los jesuitas de los territorios de la corona española ese mismo año. En 1772 es nombrado embajador plenipotenciario ante la Santa Sede , donde influyó en Clemente XIV para obtener la disolución definitiva de la Compañía de Jesús , objetivo que alcanza en 1773 . En premio a estos servicios, Carlos III le nombra conde de Floridablanca ese mismo año. El 19 de febrero de 1777 es nombrado Secretario del Despacho de Estado (especie de ministro de Asuntos Exteriores ), cargo que ocuparía hasta el 27 de febrero de 1792 , ocupando interinamente la Secretaría de Gracia y Justicia entre 1782 y 1790. Floridablanca orientó la política exterior de Carlos III hacia un fortalecimiento de la posición española frente a Inglaterra, motivo por el interviene en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos junto a Francia y las colonias rebeldes en contra de Inglaterra (1779-1783), gracias a lo cual consigue recuperar Menorca (1782) y Florida (1783). Sin embargo, no es capaz de tomar Gibraltar . Potenció también la amistad con los príncipes italianos de la Casa de Borbón y con Portugal (con la que firma un tratado de amistad en 1778, el Tratado de San Ildefonso , por el que obtiene las islas africanas de Annobón y Fernando Poo ). Pronto se vio enfrentado al partido aragonés que encabezaba el conde de Aranda , pues Floridablanca pretendía reequilibrar las instituciones de la Monarquía dando más peso al estilo de gobierno ejecutivo de las Secretarías de Estado y del Despacho, mientras que Aranda defendía el estilo tradicional que representaban los Consejos. En esa línea creó en 1787 la Junta Suprema de Estado (presidida por él mismo), que respondía a la idea de coordinar las distintas secretarías en una especie de Consejo de Ministros, obligando a todos los secretarios a reunirse una vez por semana. Ante esta situación, Floridablanca quiso abandonar su cargo, sin resultado, puesto que el testamento real estipulaba que el hijo y sucesor del rey Carlos III debía mantener su confianza en el Conde de Floridablanca. En 1789 el pueblo de Madrid, en múltiples panfletos, acusaba a Floridablanca de robo y de deslealtad a la Corona. Éste quiso dimitir, decisión no admitida por Carlos IV , el cual creó varias secretarias (Gracia y Justicia, Real Casa y Patrimonio) para aliviar los trabajos de Floridablanca. Antaño reformista, los sucesos de la Revolución Francesa hacen cambiar de forma radical su punto de vista político, convirtiéndose en abanderado de una fuerte reacción, que lleva al encarcelamiento de Francisco Cabarrús y la caída en desgracia de Jovellanos y Campomanes . El 18 de julio de 1790 sufre un atentado, del que escapa ileso y dos años más tarde Carlos IV le destituye y es apresado en su casa de Hellín . La subida al poder de Aranda le lleva a la cárcel en la ciudadela de Pamplona, bajo acusaciones de corrupción y abuso de autoridad. A la caída de Aranda, sustituido por Manuel Godoy , es liberado (1794). Sin embargo, Floridablanca no vuelve a intervenir en asuntos políticos y se retira a su ciudad natal, Murcia . Tras el levantamiento de Madrid contra los franceses ( 2 de mayo de 1808 ), Floridablanca organiza la Junta Suprema de Murcia y es nombrado poco después presidente de la Junta Central Suprema , muriendo al poco tiempo en Sevilla. [ Véase también
  • Francisco Cabarrus, pintado por Goya y Conde de Aranda Francisco Cabarrús Lalanne ( Bayona , Francia, 1752 - Sevilla 27 abril 1810), fue un financiero de origen francés y naturalizado español . Hijo de Domingo Cabarrús Fourcade, propietario de una casa de comercio en la ciudad francesa de Bayona . Cuando tenía 18 años, su padre le envió a Zaragoza ( España ) para que completase su formación como negociante en casa de un francés que había triunfado en la capital aragonesa. Se casó con la hija de su anfitrión, Antonia Galabert Casanova, y se establecieron en Carabanchel Alto ( Madrid ). De este matrimonio nació Teresa Cabarrús . Sus cualidades para las finanzas y su visión ilustrada de la sociedad le granjearon la amistad de Gaspar Melchor de Jovellanos y de los condes de Campomanes , Floridablanca y Aranda . A Cabarrús se debió la idea de emitir vales reales para hacer frente a los gastos de la guerra con Reino Unido ( 1779 - 1783 ), y en 1782 el proyecto de creación del Banco de San Carlos , primer banco nacional español. En 1789 Carlos IV le otorgó el título de conde de Cabarrús. Creó asimismo la Compañía de Comercio de Filipinas e inició el Canal de Cabarrús, hoy en día Canal de Isabell II. Se interesó también en varios proyectos para la apertura de canales de navegación, que nunca se completaron. Uno de ellos fue el Canal de Guadarrama, con la pretensión de abrir una vía navegable desde Madrid hasta el Atlántico, vía la conexión con el Gualquivir. Igualmente se interesó por hacer navegable el río Llobregat en Barcelona y así dar impulso a la zona, siguiendo los buenos resultados obtenidos en Francia con el canal del Midi y el canal del Languedoc. Su carrera se vio alterada por la enemistad con importantes personajes políticos. Cuestionado por sus ideas y por un supuesto fraude, fue encarcelado en 1790 . Dos años más tarde, cuando recobró la libertad, volvió a ocupar altos cargos durante los reinados de Carlos IV y José I Bonaparte . En 1809 José Bonaparte lo nombró Caballero Gran Banda de la Orden Real de España, máximo rango de la máxima condecoración que podía lucir un afrancesado. Murió en Sevilla en 1810 , siendo ministro de Finanzas con José I Bonaparte . Fue enterrado en la Capilla de la Concepción de la catedral de Sevilla, en panteón próximo al del Conde de Floridablanca. En 1814, acabada la Guerra de la Independencia, su cadaver fue exhumado y precipitados sus huesos en la fosa común del Patio de los Naranjos, donde se enterraba a los reos de pena capital. Según otras versiones, sus huesos fueron arrojados al Guadalquivir. Conde de Aranda Pedro Pablo Abarca de Bolea , ( Siétamo , Huesca , 1 de agosto de 1719 — Épila , Zaragoza , 9 de enero de 1798 ). Militar , estadista , reformador ilustrado y ministro español. Fue el X conde de Aranda . Busto del conde de Aranda, de porcelana de la Real Fábrica de Alcora , en el M.A.N. ( Madrid ). Contenido [ocultar] 1 Primeros años 2 Durante el reinado de Carlos III 2.1 El motín de Esquilache 2.2 Expulsión de la Compañía de Jesús 2.3 Embajador en París 3 Durante el reinado de Carlos IV 3.1 La revolución francesa y la caída de Aranda 4 Juicio a la leyenda negra 5 Muerte 6 Valoración 7 Edificaciones e influencias del Conde en España 8 Bicentenarío de 1998 9 II Jornadas de El Condado de Aranda y la nobleza española en el Antiguo Régimen 10 Véase también 11 Bibliografía 12 Enlaces externos Primeros años [ editar ] Pedro Pablo Abarca de Bolea nació en el castillo de Siétamo en el seno de una ilustre familia aragonesa. Se educó en el Seminario de Bolonia (Italia) y en Roma . Siendo muy joven realizó muchos viajes por toda Europa recibiendo una sólida y liberal formación que pronto hizo que se le identificara con los filósofos y enciclopedistas. En 1740 , consolidada su vocación militar, entró a servir en el ejército con el marqués de Montemar y el general Gages . Más tarde se trasladó a Prusia , donde conoció a Federico el Grande ; residió en París y regresó a España. Por su trabajo el rey Fernando VI le designó embajador en Lisboa; comenzaba así a tener influencias poderosas y a ganar popularidad. Reinando Carlos III conquistó el grado de capitán general y luego fue nombrado gobernador de Valencia , cargo al que tuvo que renunciar para presidir en 1765 el Consejo de Castilla y para ser capitán general de Castilla la Nueva ( 11 de abril de 1766 ). Fue un hombre sincero y testarudo, patriota y monárquico fiel. Su carácter campechano y risueño le recompensó con la simpatía del pueblo. Durante el reinado de Carlos III [ editar ] Durante el reinado de Carlos III tres hechos, en los que el conde de Aranda participó activamente, marcaron su línea y su capacidad política. Fueron: el motín de Esquilache , la caída de los jesuitas y su etapa como embajador en París . El motín de Esquilache [ editar ] Artículo principal: Motín de Esquilache El conde de Aranda pasó a ocupar la presidencia del Consejo de Castilla a raíz del motín de Esquilache . El motín había finalizado gracias a las concesiones arrancadas a Carlos III, que el pueblo consideraba como una victoria. El espíritu de sedición se había extendido produciendo sangrientos episodios en Zaragoza ( abril de 1766 ) y, más tarde, en Cuenca , Palencia , Ciudad Real , La Coruña y Guipúzcoa . Grabado de los momentos previos al motín de Esquilache de 1766 . Los madrileños cambian a regañadientes su capa larga y sombrero chambergo por la capa corta y el sombrero de tres picos. Apoyado por abogados como Miguel de Múzquiz , Campomanes y Floridablanca , y en nobles aragoneses como Manuel Roda y Gregorio Muniaín , Aranda realizó la difícil misión de abolir hábilmente las irrealizables concesiones otorgadas por el Rey. Se trataba de consolidar la autoridad real sin excitar pasiones que pudieran dar paso a nuevos motines. Lo logró con mucha profesionalidad; supo aprovechar su popularidad entre la clase media y los artesanos a los que se dirigía más en forma de súplica que de imposición. Logró que fuese sustituido el chambergo y la capa larga por el tricornio y la capa corta. La Guardia Valona regresó a Madrid y el Congreso de Castilla proclamó una sentencia en la que declaraba nulas las principales demandas otorgadas a los autores del motín de Esquilache. Aranda quiso culminar su obra pacificadora y propuso el regreso del Rey que, inseguro en Madrid, se había trasladado al Palacio Real de Aranjuez . Carlos III se resistió, pero luego aceptó a volver. Durante los años que estuvo al frente del Consejo de Castilla, instauró una política reformista basada en los principios de la Ilustración con la que consiguió el aprecio popular y el elogio del mismo Voltaire . Para llevar a cabo las reformas contó con la colaboración de Campomanes , persona de máxima influencia del Rey durante la época. Las reformas se centraron en la cuestión agraria; colonización de sierra Morena , en las medidas regalistas, en el apoyo a las Sociedades Económicas de Amigos del País y en la elaboración del llamado censo de Aranda ( 1768 - 1769 ), el primer censo de población que se hizo en España. Expulsión de la Compañía de Jesús [ editar ] La consecuencia casi inmediata del motín de Esquilache fue la expulsión de la Compañía de Jesús, uno de los hechos más controvertidos del reinado de Carlos III. En efecto, Aranda, apoyado por Campomanes abrió una pesquisa secreta a fin de recoger pruebas que testimoniaran la intervención de los jesuitas en el motín de Esquilache. El marqués de la Ensenada , el abate Gándara y el abate Hermos o fueron desterrados o encarcelados. El Rey acabó por firmar el decreto de expulsión de los jesuitas en febrero de 1767 ; este decreto contaba con la aprobación de las cinco sextas partes de los prelados españoles. Asimismo se aprovechó para abolir el fuero privado de los eclesiásticos que intervinieran en algaradas y se prohibió la posesión de imprentas en los institutos de clausura o en los lugares que gozaran de inmunidad eclesiástica. Habiéndome conformado con el parecer de los de mi Consejo Real […] y de lo que me han expuesto personas del más elevado carácter, estimulado de gravísimas causas relativas a la obligación en que me hallo constituido de mantener en subordinación, tranquilidad y justicia mis pueblos, y otras urgentes, justas y necesarias que reservo en mi real ánimo; usando de la suprema autoridad económica que el Todopoderoso ha depositado en mis manos para la protección de mis vasallos y respeto de mi corona, he venido a mandar se extrañen de todos mis dominios de España e Indias, Islas Filipinas y demás adyacentes, a los religiosos de la Compañía, así sacerdotes, como coadjutores y legos que hayan hecho la primera profesión, y a los novicios que quisieren seguirles, y que se ocupen todas las temporalidades de la Compañía de mis dominios. Y para su ejecución uniforme en todos ellos os doy plena y privativa autoridad, y para que forméis las instrucciones y órdenes necesarias, según lo tenéis entendido y estimareis para el más efectivo, pronto y tranquilo cumplimiento. Y quiero que no sólo las justicias y tribunales superiores de estos reinos ejecuten puntualmente vuestros mandatos, sino que lo mismo se entienda con los que dirigiereis a los virreyes, presidentes, audiencias, gobernadores, corregidores, alcaldes mayores y otras cualesquiera justicias de aquellos reinos y provincias, y que, en virtud de sus respectivos requerimientos, cualesquiera tropas, milicias o paisanaje den el auxilio necesario sin retardo ni tergiversación alguna, so pena de caer, el que fuere omiso, en mi real indignación […] Yo, el Rey , 27 de febrero de 1767 : Decreto de expulsión de la Compañía de Jesús. linen Los jesuitas fueron acusados, entre otras cosas, de tener un proyecto de erigir un imperio en Paraguay así como de estar en relación con los ingleses cuando éstos se apoderaron de Manila y de defender el concepto de tiranicidio , que sus enemigos traducían como regicidio . Por último se acusó al general de la Compañía, Lorenzo Ricci , de poner en duda el derecho de Carlos III al trono, por ser hijo sacrílego y adulterino. Se ha dicho que si el Rey tomó esa decisión fue por influjo de hombres como Aranda, de quien se llegó a decir que "sólo cifraba su gloria en ser contado entre los enemigos de la religión católica" . A su vez Voltaire decía que "con media docena de hombres como Aranda, España quedaría regenerada" . En 1773 , el papa Clemente XIV expidió la bula de extinción de la Compañía en toda la cristiandad. Embajador en París [ editar ] Las tensiones producidas por la ocupación de las Malvinas por los ingleses enfrentaron al ministro de Negocios Extranjeros, Grimaldi , con el conde de Aranda. Éste era partidario de una intervención armada, solución que no resultó favorecida por la coyuntura internacional. España perdió Port Egmont , lo que significó una derrota para el partido aragonés, encabezado por Aranda. Éste se vio obligado a abandonar la presidencia del Consejo de Castilla para pasar a ser embajador en Francia en 1773 . Una fallida expedición de castigo a Argelia , dio pie a Aranda para, desde París , preparar el desquite del partido aragonés, relegado a un segundo plano desde su fracaso con la política de las Malvinas. El conde de Aranda consiguió el apoyo del príncipe de Asturias , y pronto lograron ver la caída de Grimaldi como ministro de estado. Sin embargo Aranda no fue nombrado para sucederle; en su lugar fue designado el conde de Floridablanca , adversario desde hacía muy poco tiempo de Aranda. Su tiempo en la embajada francesa no fue en vano. Logró entre otros éxitos, el pacto de Inglaterra por el cual Menorca fue devuelta a España ( 1783 ), consiguiendo así el tratado de paz con Gran Bretaña el cual puso fin a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América . Por el tratado España también consiguió la devolución de la Florida oriental y occidental, así como parte de las costas de Nicaragua, Honduras (la Costa de los Mosquitos ) y Campeche y la colonia de Providencia . No obstante, tiene que reconocer la soberanía inglesa de las Bahamas y no logra recuperar Gibraltar . Su cargo en París duró diez años, durante los cuales conoció a los enciclopedistas y las ideas ilustradas. Aranda regresó a Madrid en 1787 . Se rodeó de militares y nobles descontentos de la gestión de Floridablanca cuyo puesto deseaba. Durante el reinado de Carlos IV [ editar ] Durante el reinado de Carlos IV , se produjo la Revolución francesa , hecho que significó el ascenso y la definitiva caída del conde de Aranda. La revolución francesa y la caída de Aranda [ editar ] Tras la muerte de Carlos III, el 14 de diciembre de 1788 , accedió al trono Carlos IV. Éste intentó mantener intacta la política y los ministros que heredaba. A partir de los hechos revolucionarios de Francia en 1789 , el mayor esfuerzo de la política de Floridablanca se centraba en mantener en secreto los sucesos franceses en España con el fin de que no se extendiera la revolución por el país. Por ello contó con el apoyo del Santo Oficio y sectores importantes del clero. Aranda atacó esta alianza con el desprestigiado organismo inquisidor y, apoyado por su partido aragonés, logró que el rey destituyera a Floridablanca cuyo puesto pasó a ocupar en febrero de 1792 . Meses después del ascenso Aranda mandó encarcelar a Floridablanca en la fortaleza de Pamplona , al tiempo que se buscaban pruebas para poder acusarlo de abuso de poder. Aranda, tan pronto como tomó el poder, empezó a cambiar, en sentido contrario, el rumbo político de su predecesor. A petición suya el rey abolió la junta suprema de Estado a la vez que reaparecía el Consejo de Estado, baluarte de los grandes en tiempos anteriores. Aranda suavizó la postura oficial hacia la revolución y redujo la vigilancia sobre los extranjeros, a la que tanta importancia había dado Floridablanca. Toleró la distribución de diarios franceses hasta que el encarcelamiento de la familia real francesa y la abolición de la monarquía dio pie a órdenes más estrictas en la inspección de todos los escritos procedentes de Francia . Al mismo tiempo, España se veía invadida por una ola de refugiados, la mayoría aristócratas y clérigos. A los clérigos refugiados se les prohibió predicar, así como dedicarse a la enseñanza, a la vez que se vieron obligados a no hacer mención alguna sobre los acontecimientos que se desarrollaban en Francia. En noviembre de 1792 , Aranda, demasiado comprometido con el reformismo y con los enciclopedistas - cuyas ideas fueron la base ideológica de la revolución - fue sustituido por Manuel Godoy , un guardia de corps que se había ganado la confianza de la mujer del rey, María Luisa, al parecer, como amante. Pocos meses después el rey Luis XVI era guillotinado produciéndose la Guerra de la Convención . Aranda continuó siendo decano del Consejo de Estado, puesto desde el que agrupó a los enemigos de Godoy. El 14 de marzo de 1794 , ante la presencia del rey, Aranda atacó en el Consejo de Estado la decisión de Godoy de continuar la guerra con Francia. La dureza del ataque de Aranda fue aprovechada por el favorito Godoy para presionar al rey con la destitución de Aranda. Así fue, Aranda fue desterrado a Jaén ese mismo día. Ya no regresaría nunca a Madrid. Juicio a la leyenda negra [ editar ] Es un personaje sobre el que recae una leyenda negra formada por las naciones extranjeras y sus enemigos nacionales, al igual que sobre otros personajes relevantes en su tiempo. Es importante conocer el contexto en el que se llevan estas acusaciones y el por qué de ellas. El Conde era una persona importante en su tiempo, sobre el que recaía un gran poder, con el cual hacía y deshacía a su gusto, sólo corregido o ignorado por el rey. Este poder había sido arrebatado con astucia y tal vez con mentiras y traiciones a otro gran ilustre, Floridablanca , a la par caído en desgracia, como él posteriormente. Él polarizaba un sector amplio de la sociedad, confrontándose con los ideales del ilustrado aragonés. Así Floridablanca supuso además de un escollo que superar un enemigo al que acallar en casa y le dejó un regalo envenenado de despedida, como fue el edicto de expulsión de los jesuitas de España, que él tuvo que efectuar y que le causó grandes críticas. Si bien en la expulsión intentó que estos tuvieran el menor riesgo posible y les adecentó lugares donde poder desempeñar funciones, procuró que no hubiera altercados de la plebe hacia los jesuitas y suplió la falta de estos en la escuela con maestría, pues los maestros ocuparon sus puestos. Otro punto a tener en cuenta es que el Conde con su posición ideó soluciones a los problemas que la Corte tenía que resolver. Aunque no tuvieron a bien hacerse, despertaron en las naciones adversas, con informes de embajadores y espías una animadversión grande y un interés creciente, para deshacerse de este personaje influyente. A esto se sumaron: Sus decisiones de entorpecer el acceso a Gibraltar, sin motivos, para causar una guerra , como era colocar en todos los alrededores de la bahía de la parte española obstáculos subacuáticos que entorpecieran el fondeado y entrada de barcos a la ayuda de los gibraltareños. Instrucciones contra el comercio inglés en España tras un conflicto por las Malvinas. La correspondencia con Ricardo Wall dentro de la Guerra de los Siete Años entre Inglaterra y Francia, en la que la corona española sopesó la invasión de Inglaterra. La visión que tenía sobre las soluciones a las colonias, porque veía con buenos ojos la implicación en los asuntos de la corona y una mayor libertad y decisión de los siervos de ellas, al haber observado su descontento y el nacimiento de insurrecciones. El choque que intentó imponer contra los nacionalismos e idealismos surgidos de la Revolución Francesa que exportaban las demás naciones; teniendo en cuenta que influyeron en el propio funcionariado de España y las colonias, y que estos alentaban los ideales extranjeros ante la inflexible respuesta de la corona a sus sugerencias. Además de sus enemigos extranjeros, le tocó vivir a la sombra del favorito de la Corte, Manuel Godoy, que tardó menos de un año en suplantarlo. Muerte [ editar ] En 1795 el rey le autorizó a residir en Aragón . Aranda decidió entonces retirarse a vivir a Épila , donde murió en 1798 . Su cuerpo fue trasladado de San Juan de la Peña al panteón de hombres ilustres, en la iglesia de San Francisco el Grande de Madrid . Finalmente, en 1985, los restos del conde de Aranda fueron devueltos al monasterio de San Juan de la Peña; donde descansan actualmente en el Panteón de Nobles del citado monasterio altoaragonés. Valoración [ editar ] El conde de Aranda es considerado como una de las personalidades más discutidas de la historia de España del siglo XVIII y puede encuadradarse en el grupo de personajes que representan el reformismo ilustrado español entre los que estarían José Nicolás de Azara , Zenón de Somodevilla y Bengoechea , Campomanes , Floridablanca , duque de Alba o Jovellanos . El Conde de Aranda ha sido un hombre que dedicó su vida a la patria y al servicio de los reyes Felipe V , Luis I , Fernando VI , Carlos III y Carlos IV , planeando su ideología reformista ilustrada para el gobierno de la nación. Contribuyó en la mejora y cuantificación de la sociedad española de su tiempo, con su censo de población , uno de los primeros de Europa y su sociedad económica del Partido Aragonés, con el que colaboró en obras y desarrollo de Aragón y España. Amante de las obras de arte, introdujo en España la elaboración de porcelana, mediante una fábrica propia en Alcora , aprovechando unos hornos de vasijas y cántaros hederados. En su villa preferida, donde residió y murió ( Épila ), dejó como testimonio de su vida, además de su palacio, un convento adjunto a éste, heredado de la familia. Este convento fue perpetuado por el Conde y ha sido uno de los mejores archivos sobre el reino de Aragón y España que su descendiente, la duquesa de Alba , donó en parte al gobierno de Aragón, bajo beneficios fiscales. Todavía no ha sido alojado correctamente en un edificio acorde a su importancia y guarda el sueño de los justos, archivado en las dependencias provisionales. También el sueño frustado por su muerte y casi quiebra económica de un teatro de alto rango en la excelentísima villa y la colección de trajes reales del rey Juan I de Castilla , que nacío en esta villa y custodiaba con cariño el conde, hasta el desalojo y venta por ruina del palacio al ayuntamiento de la localidad. Los trajes, obras de arte, muebles, etc. se disgregaron entre los inmuebles de la duquesa de Alba. Edificaciones e influencias del Conde en España [ editar ] El Conde de Aranda encargó el diseño del Salón del Prado a José de Hermosilla, aunque fue finalmente Ventura Rodríguez quien ejecutaría este proyecto. Contribuyó a la creación de un convento adjunto a su palacio de Épila y una casona de verano en esta localidad zaragozana de Aragón. Pero también hizo de mecenas para ayudar en la obra más influente y fuerte de la acontecidas en su tiempo en Europa, como fue el Canal Imperial de Aragón de Ramón Pignatelli , que en su origen uniría el Cantábrico con el Mediterráneo de modo navegable y se explotaría para usos agricolas, repartiendo el agua por estos territorios y haciendo realidad un sueño del Reino de Aragón, para exportar sus materias primas de ganado, peletería, lana y hortofrutícola; aunque no se desarrolló en su totalidad por lo caro y complejo de su realización. En 1765, cuando el urbanismo aún lo trazaban los ingenieros militares, el Aranda dejó escrito un memorando de siete pliegos y medio, bajo el epígrafe de «Alicante», para Cartagena. En uno de sus párrafos se dice: «En la anchurosa calle que resultaría del abatimiento del muro antiguo, desde el torreón de San Francisco hasta el de San Bartolomé (es decir, la Rambla, y antes y sucesivamente, paseo del Vall, de Quiroga y de la Reina), se ha de formar un paseo con árboles y bancos que, sirviendo al propio tiempo para el tráfico y transporte, proporcione un paraje interior de concurrencia, para pasear a pie y tratarse las gentes decentes de la ciudad». No podía ser menos. Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, sabía muy bien la importancia y necesidad que para los ciudadanos tienen los parques, paseos y zonas verdes. No en balde, creó el Pardo, favoreció el Retiro y autorizó las fiestas de máscaras. El conde de Aranda envió su escrito, que se conserva en el Archivo Municipal, al gobernador y corregidor de esta plaza, Juan José Ladrón de Guevara, con una carta adjunta, en la que le advierte: «Señor mío: consiguiente a las ideas de ampliación del muelle y otras novedades útiles a la conveniencia y hermosura de esa ciudad que formé durante mi permanencia en ella, he formado el concepto y proposición de los puntos que se han de examinar y sobre que se ha de proyectar lo mejor, que incluye a VE una copia». Y agrega: «Pasará de un día a otro a esa ciudad, desde Cartagena, el coronel de ingenieros don Matheo Bodopich, para hacerse cargo de las especies promovidas y proyectar facultativamente sobre ellas, entendiéndose también con el comisario de Guerra don Gerónimo Ontizá que correrá a su tiempo con los intereses de las obras. VE., como gobernador, dará a ambos las luces y auxilios que necesiten y me dará particular satisfacción, en frecuentarme cuantas reflexiones le ocurriesen sobre el particular de que se trata». El conde de Aranda insistió en añadir nuevos espacios «al cuerpo de población, para que unida con el existente facilite, con sus construcciones, hermosura a ella y comodidad a sus habitantes».
  • Dos retratos de Jovellanos pintado por Goya en 1782 y 1798 Gaspar Melchor de Jovellanos , bautizado como Baltasar Melchor Gaspar María de Jove Llanos y Ramírez [1] [2] ( Gijón , 5 de enero de 1744 – Puerto de Vega , Navia , 27 de noviembre de 1811 ) fue un escritor , jurista y político ilustrado español . [ [ editar ] Primeros años Casa natal de Jovellanos, donde está situado el museo casa natal. Nació en el seno de una familia noble de Gijón, aunque sin fortuna. Tras cursar sus primeros estudios en Gijón, en 1757 marchó a Oviedo para estudiar Filosofía en su universidad . En 1760 bajo la protección del obispo local parte a Ávila para hacer estudios eclesiásticos. En 1761 se gradúa de bachiller en Cánones ( Derecho canónico ) en la Universidad de Osma ( Soria ), obteniendo la licenciatura en la Universidad de Ávila en 1763. En 1764 fue becado en el Colegio Mayor San Ildefonso de la Universidad de Alcalá, para seguir sus estudios eclesiásticos, graduándose de bachiller en Cánones. Allí conoció a Cadalso y a Campomanes . Después de licenciarse ocupó en 1767 la plaza de magistrado de la Real Audiencia de Sevilla . Allí fue alcalde del crimen y oidor en 1774 . En 1775 fue uno de los promotores de la Sociedad Patriótica Sevillana, de la que fue secretario de artes y oficios. [ editar ] Madrid En 1778 consiguió el traslado a la Sala de Alcaldes de Casa y Corte en Madrid, en parte gracias a la influencia del duque de Alba , a quien había tratado en Sevilla. En Madrid entró en la tertulia de Campomanes , a la sazón fiscal del Consejo de Castilla , el cual le encomienda distintos trabajos que le satisfacen especialmente, reconociendo en Jovellanos un hombre de amplia formación y reconocida solvencia en el terreno económico. En 1780 accede al Consejo de Órdenes Militares . En 1782 formó parte de la comisión que puso en marcha el Banco de San Carlos . Fue miembro de la junta de comercio de la Sociedad Económica Matritense y, desde diciembre de 1784, su director. Redacta diversos estudios sobre la economía de España, entre los que tiene singular valor el Informe sobre la Ley Agraria en la que aboga por la liberalización del suelo, recogiendo el pensamiento liberal, norma sobre la que el Consejo de Castilla había volcado sus esperanzas para reformar y modernizar el agro peninsular. Plenamente integrado en la vida cultural madrileña, fue miembro de la Real Academia de la Historia (1779), de la Real Academia de San Fernando (1780) y de la Real Academia Española (1781). Sin embargo, el inicio de la Revolución Francesa paralizó con Carlos IV las ideas ilustradas y apartó de la vida pública a la mayoría de los pensadores más avanzados. [ editar ] Asturias Tras la caída de su amigo Francisco de Cabarrús , Jovellanos se vio obligado a marchar de la Corte, desterrado, estableciéndose en su ciudad natal en 1790, donde redactó un Informe sobre espectáculos que le había encargado la Real Academia de la Historia y viaja por Asturias, Cantabria y el País Vasco para conocer la situación de las minas de carbón y las perspectivas de su consumo. Jovellanos ya se había mostrado favorable al aumento de la producción, para lo cual era preciso liberalizar la explotación de mineral. Tras sus viajes mineros presentó nueve informes con los resultados de su comisión y consiguió que se liberalizase parcialmente la explotación de carbón en 1793. Entre 1790 y 1791 viajó varias veces a Salamanca para encargarse de la reforma de los Colegios de las Órdenes Militares. Como subdelegado de caminos en Asturias (1792) intentó acelerar la conclusión de las obras de la carretera a Castilla (que había comenzado en 1771 ), a fin de terminar con el aislamiento de Gijón, pero la falta de fondos imposibilitaría su final. A iniciativa de Jovellanos se creó en 1794 el Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía en Gijón, en el que intentó aplicar las ideas de la Ilustración en la enseñanza. [ editar ] Últimos años Tras la alianza con la Francia revolucionaria, Manuel Godoy pretendía realizar ciertas reformas y contar con los más importantes de los ilustrados, por lo que le ofreció a Jovellanos el puesto de embajador en Rusia que este rechazó. Sin embargo, el 10 de noviembre de 1797 aceptó el puesto de ministro de Gracia y Justicia. Desde ese puesto intentó reformar la justicia y disminuir la influencia de la Inquisición , pero tras nueve meses en el gobierno cesó el 16 de agosto de 1798 y volvió a Gijón. Allí proyectó la creación de una Academia Asturiana que tendría como función el estudio de la historia y de la lengua asturiana , y elaboró 200 fichas de léxico del asturiano. En diciembre de 1800 , tras la destitución de Mariano Luis de Urquijo como ministro de Estado, vuelve Godoy al poder, el cual ordena la detención de Jovellanos el 13 de marzo de 1801 y su destierro a Mallorca , primero al monasterio de la Real Cartuja de Jesús de Nazaret donde fue bien tratado por los monjes —en el actual municipio de Valldemossa — y luego a la prisión del castillo de Bellver . Durante los años de prisión empeoran sus problemas físicos y aumenta su religiosidad. Poco a poco, y gracias a que conservaba el sueldo de ministro, compró muebles lujosos y muchos libros, pese a padecer cataratas. Liberado el 6 de abril de 1808 , tras el motín de Aranjuez , rechazó formar parte del gobierno de José Bonaparte y representó a Asturias en la Junta Central y desde allí contribuyó a reformar las Cortes . Tras la instauración de la Regencia dejó Cádiz y llegó a Muros el 6 de marzo de 1810 . Allí permaneció varios meses y escribió la justificación política de su actuación en la Junta Central, Memoria en defensa de la Junta Central , que se imprimió en La Coruña . Tras la marcha de los franceses de Gijón, el 27 de julio de 1811 dejó Galicia y volvió a Gijón, aunque un contraataque francés hizo que tuviera que marcharse una vez más. Enfermo de pulmonía muere en Puerto de Vega el 27 de noviembre de 1811 . [ editar ] Obra Capilla de la casa natal de Jovellanos, en donde está enterrado. Jovellanos cultivó varios géneros literarios (como poesía y teatro ) pero sus escritos principales fueron ensayos de economía , política , agricultura , filosofía , costumbres ; desde el espíritu reformador del Despotismo ilustrado . Entre ellas destacan el Informe sobre la ley agraria que escribió en una primera versión en 1784 pero que no envió hasta 1787 a la Sociedad Económica Matritense, quien la remitió al Consejo de Castilla y que se publicó en 1795. En ella Jovellanos se muestra partidario de eliminar los obstáculos a la libre iniciativa, que dividía en tres clases: políticos, morales y físicos. Entre ellos estaban los baldíos, la Mesta , la fiscalidad, la falta de conocimientos útiles de los propietarios y labradores, las malas comunicaciones y la falta de regadíos, canales y puertos. Para corregir esta situación Jovellanos propone que los baldíos y montes comunales pasaran a propiedad privada, disolver la Mesta, cercar las fincas, y que los arrendamientos estuvieran basados en el pacto libre entre los colonos y los propietarios, además de la limitación de los mayorazgos y la supresión de la amortización eclesiástica o de la eliminación de las trabas sobre los agricultores, además de la reforma de los impuestos. A esto habría que añadir la reforma de la enseñanza, para hacerla más práctico, dándole más importancia a las materias científicas, y la inversión del Estado en obras públicas. Estas medidas crearían las condiciones para la constitución de un mercado de tierras, un aumento de la producción y la creación de un mercado nacional unificado que posibilitarían que aumentara la población y su nivel de vida, lo que serviría de base para el inicio de la industrialización. Durante su estancia en Sevilla fue uno de los participantes en la tertulia de Pablo de Olavide , lo que influyó para que comenzara a escribir poesía amorosa y redactó la primera versión de la tragedia El Pelayo (1769) y la comedia El delincuente honrado (1773). Pelayo o La muerte de Munuza es la única tragedia redactada por Jovellanos. Es obra de juventud, compuesta en Sevilla, en 1769, cuando su creador contaba con veinticinco años de edad, si bien fue corregida entre 1771 y 1772. La obra fue objeto de una reelaboración que dio lugar a una versión nueva, hecha entre 1782 y 1790. Se debió transmitir en manuscrito . Sólo en 1792 apareció una impresión, y ésta de carácter pirata. Su representación no tuvo lugar hasta 1782, trece años después de ser escrita; en aquel año se estrenó en Gijón. A principios de octubre de 1792 tuvo lugar su estreno en Madrid». La contribución de Jovellanos a la comedia se reduce a una sola obra, y ésta en los límites del género: El delincuente honrado , escrita en Sevilla para la tertulia de Olavide , y estrenada en Madrid veinte años más tarde, en 1767. Se trata de una comedia sentimental, derivación española de la «comédie larmoyante», creada en Francia por Nivelle de la Chausée . También tradujo el primer libro de El paraíso perdido de Milton . Fue el impulsor de una serie de mejoras en su ciudad natal, como la carretera Gijón– León , que aunque no vio terminada, significó el traslado del comercio marítimo asturiano desde el puerto de Avilés al de Gijón. Además, impulsó todo tipo de reformas en el ámbito nacional, siendo un ilustrado clave de la época. [ editar ] Referencias ↑ En la Entrada de Gaspar Melchor de Jovellanos en la Enciclopedia Espasa se afirma que Ceán Bermúdez había afirmado, en unos apuntes publicados por Gómez Centurión, en el Boletín de la Real Academia de la Historia (t. LIX, pág. 483), que en el bautismo le pusieron los nombres de Baltasar, Melchor, Gaspar, María. ↑ En distintos listados de bibliografía sobre Jovellanos que aparecen en la web del Museo Casa Natal de Jovellanos como este o este , aparecen las formas Jove Llanos y Jove-Llanos , lo que indica que la ortografía del apellido no era del todo estable. [ editar ] Bibliografía de sus obras [ editar ] Obras literarias Obras teatrales: Pelayo / Munuza, tragedia. Sevilla, 1769 y El delincuente honrado , Sevilla, 1774. Composiciones poéticas y romances. Elogio fúnebre del marqués de los Llanos de Alguazas. Leído en la Sociedad Económica Matritense el 5 de agosto de 1780. Elogio de Ventura Rodríguez. Madrid, 19 de enero de 1788 Sociedad Económica Matritense. Elogio de Carlos III. Leído en Real Sociedad Económica de Madrid el 8 de noviembre de 1788. [ editar ] Correspondencia Vid . Gaspar Melchor de Jovellanos. Obras Completas, tt. II al V. Ed. crítica, introducción y notas de José Miguel Caso González. Oviedo, IFES. XVIII / Ilustre Ayuntamiento de Gijón, 1985, 1986, 1988, 1990. [ editar ] Diario y Memorias Diario (1790–1801). Memorias familiares (1790–1810). Diario de viaje desde Bellver (Mallorca) a Jadraque (Guadalajara). Regreso del destierro. Mallorca, 5 de abril, 23 de junio de 1808. [ editar ] Obras de carácter pedagógico Informe al Protomedicato sobre el estado de la Sociedad Médica de Sevilla y del estudio de la Medicina en su Universidad, Sevilla, 3 de septiembre de 1777. Discurso sobre el lenguaje y estilo propio de un Diccionario geográfico. Madrid, 23 de junio de 1788. Leído por el autor en la Real Academia de la Historia. Reglamento para el gobierno económico, institucional y literario del colegio de la Inmaculada Concepción de Salamanca, según el nuevo plan aprobado por S. M. a consulta del Real Consejo de las Órdenes. Salamanca, 16 de agosto de 1790. Memorias Pedagógicas (1790–1809). Ordenanza para el Real Instituto Asturiano. Gijón, 1 de diciembre de 1793. Oración inaugural a la apertura del Real Instituto Asturiano. Gijón, 7 de enero de 1794. Noticia del Real Instituto Asturiano. Gijón, 21 de junio de 1794. Curso de Humanidades Castellanas. Real Instituto Asturiano. Gijón, 1794. Carta al Doctor Prado sobre el método de estudiar el Derecho. Gijón, 17 de diciembre de 1795. Oración sobre la necesidad de unir el estudio de la literatura al de las ciencias. Real Instituto Asturiano. Gijón, 1797. Exposición al Príncipe de la Paz como respuesta a once puntos sobre instrucción pública en España. Gijón, 1797. Plan para arreglar los estudios de la Universidad. Madrid, 1798. Plan de educación de la nobleza y de las clases pudientes. Aranjuez, 1798. Discurso sobre el estudio de la Geografía histórica. Pronunciado en el Instituto Asturiano de Gijón. 16 de febrero de 1800. Memoria sobre la educación pública o sea tratado teórico-práctico de enseñanza con aplicación a las escuelas y colegios de niños. Cartuja de Valdemosa. Mallorca, 1802. Instrucción dada a un joven teólogo al salir de la Universidad, sobre el método que debía observar para perfeccionarse en el estudio de esta ciencia. Castillo de Bellver, 1805. Bases para la formación de un plan general de Instrucción Pública. Sevilla, 16 de noviembre de 1809. [ editar ] Obras de carácter económico Causas de la decadencia de las Sociedades Económicas. Madrid, 19 de enero de 1786. Informe en el Expediente de la Ley Agraria . Gijón, 26 de abril de 1794. Informe sobre la extracción de aceites a reinos extranjeros. Sevilla, 14 de mayo de 1774. Introducción a un discurso sobre el estudio de la Economía civil. 1776. Informe sobre el fomento de la marina mercante. Madrid, 1784. Informe sobre sustituir un nuevo método para la hilanza de la seda. Madrid, Junta de Comercio y Moneda, 1789. Dictamen sobre embarque de paños extranjeros para nuestras colonias. Madrid, 1789. [ editar ] Obras de temas asturianos Discurso a la Real Sociedad de Amigos del País de Asturias, sobre los medios de promover la felicidad de aquel Principado. Madrid, 22 de abril de 1781. Cartas del viaje de Asturias o Cartas a Ponz (1782–1792). Juicio crítico de la historia antigua de Guiggia. Gijón, 9 de agosto de 1782. Representaciones acerca de la carretera de Pajares (1783–1799). Informes mineros (1789–1797). Plan para la formación de un Diccionario del dialecto de Asturias. Gijón, 1790. Instrucción para la formación de un Diccionario bable. 1801. Apuntamiento sobre el dialecto de Asturias (Instrucción para la formación de un Diccionario geográfico de Asturias). 1804. Origen e introducción de la agricultura en Asturias. Castillo de Bellver, 1804. [ editar ] Escritos sobre arte Discurso pronunciado la Sociedad de Amigos del País de Asturias, sobre la necesidad de cultivar en el Principado el estudio de las ciencias naturales. Oviedo, 6 de mayo de 1782. Plan general de mejoras propuesto al Ayuntamiento de Gijón. 1782. Informe a la Junta General de Comercio y Moneda sobre el libre ejercicio de las artes. (Según Ceán es de Madrid, 29 de noviembre de 1785). Memoria del castillo de Bellver, descripción histórico-artística. Castillo de Bellver, 1805. Descripción de La Rioja. Gijón, 16 de abril de 1795. [ editar ] Escritos encargados por las diversas academias Discurso pronunciado a la Sociedad de Amigos del País de Asturias. Informes sobre obras de arte (Granada, Córdoba, Bellver, Asturias). Sobre la necesidad de unir al estudio de la legislación el de nuestra historia y antigüedades. Madrid, Academia de la Historia, Discurso de recepción. Madrid, 14 de febrero de 1780. Elogio de las Bellas Artes. Pronunciado en la Academia de San Fernando. Madrid, 14 de julio de 1781. [ editar ] Escritos jurídicos Informe sobre la reforma de cárceles. Sevilla, 1768–1778. Apuntamientos y deducciones relativos al Derecho Público de España. Sevilla, 1 de julio de 1774. Organización interior de los hospicios, respecto a su salubridad. Sociedad Económica de Sevilla, 1778. Informe sobre indultos generales. Madrid, 1 de julio de 1779. Reflexiones sobre legislación de España en cuanto al uso de las sepulturas. Presentado en la Academia de la Historia en 1781. Discurso sobre la necesidad del estudio de la lengua para comprender el espíritu de la legislación. Madrid, 25 de septiembre de 1781. Informe sobre la disciplina eclesiástica antigua y moderna relativa al lugar de las sepulturas. Madrid, 9 de mayo de 1783. Discurso para ilustrar la materia de un informe pedido por el Real y Supremo Consejo de Castilla a la Sociedad Económica de Madrid, sobre el establecimiento de un Montepío para los nobles de la Corte. Madrid, 1784. Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos públicos y sobre su origen en España. Gijón, 29 de diciembre de 1790. La presentó reformada en 11 de junio de 1796. Representación a Carlos IV sobre lo que era el Tribunal de la Inquisición. 1798. Informe sobre la abolición de la prueba del tormento. Sevilla, 1768- 1778. Plan de una disertación sobre las leyes visigodas. Madrid, 1785. Exposición sobre la organización de las Cortes. 1809. [ editar ] Escritos políticos Memoria leída en la sociedad Económica de Madrid sobre si se debían o no admitir en ella las señoras. 1786. Primera representación a Carlos IV. Valdemosa, Mallorca, 24 de abril de 1801. Segunda representación a Carlos IV. Valdemosa, Mallorca, 1802. Representación a Fernando VII. Mallorca, 18 de abril de 1808. Memoria en defensa de la Junta Central. Santa Cruz de Ribadulla, 2 de mayo de 1811. Informe sobre las causas de la decadencia de las sociedades económicas. Madrid, 3 de octubre de 1786. Reflexiones sobre democracia. (s. a.). [ editar ] Documentos biográficos Notas biográficas. Cabarrús; Campomanes. Madrid, 1783. [ editar ] Traducciones Traducción del Voyage dans l’Egypte pour decouvrir les sources du Nile, de James Bruce. 1795. Extracto y traducción de la Historia de la Cartuja de Valldemuza, de Fray Alberto Puiz. 1801. Traducción en romance endecasílabo de la tragedia Ifigenia , de Racine . 1794. [ editar ] Botánica Tratado de botánica mallorquina o Flora medicinal de Valldemosa. (1801). [ editar ] Bibliografía especializada Caso, José. Vida y obra de Jovellanos . Ed. Cajastur. Oviedo, 2004. Sánchez Corredera, Silverio. Jovellanos y el jovellanismo . Pentalfa Ediciones, Oviedo 2004.
  • Los dos pintados por Goya. Fíjate en el retrato psicológico
  • La Familia de Carlos IV supone la culminación de todos los retratos pintados por Goya en esta época. Gracias a las cartas de la reina María Luisa de Parma a Godoy conocemos paso a paso la concepción del cuadro. La obra fue realizada en Aranjuez desde abril de 1800 y durante ese verano. En ella aparecen retratados, de izquierda a derecha, los siguientes personajes: Carlos María Isidro, hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma; el futuro Fernando VII, hijo primogénito de la real pareja; Goya pintando, como había hecho Velázquez en Las Meninas ; Doña María Josefa, hermana de Carlos IV; un personaje desconocido que podría ser destinado a colocar el rostro de la futura esposa de Fernando cuando éste contrajera matrimonio, por lo que aparece con la cabeza vuelta; María Isabel, hija menor de los reyes; la reina María Luisa de Parma en el centro de la escena, como señal de poder ya que era ella la que llevaba las riendas del Estado a través de Godoy; Francisco de Paula de la mano de su madre, de él se decía que tenía un indecente parecido con Godoy; el rey Carlos IV, en posición avanzada respecto al grupo; tras el monarca vemos a su hermano, Don Antonio Pascual; Carlota Joaquina, la hija mayor de los reyes, sólo muestra la cabeza; cierra el grupo D. Luis de Parma; su esposa, María Luisa Josefina, hija también de Carlos IV; y el hijito de ambos, Carlos Luis, en brazos de su madre. Todos los hombres retratados portan la Orden de Carlos III y algunos también el Toisón de Oro, mientras que las damas visten a la moda Imperio y ostentan la banda de la Orden de María Luisa. Carlos IV también luce la insignia de las Ordenes Militares y de la Orden de Cristo de Portugal. Alrededor de esta obra existe mucha literatura ya que siempre se considera que Goya ha ridiculizado a los personajes regios. Resulta extraño pensar que nuestro pintor tuviera intención de poner en ridículo a la familia del monarca; incluso existen documentos en los que la reina comenta que están quedando todos muy propios y que ella estaba muy satisfecha. Más lógico resulta pensar que la familia real era así porque, de lo contrario, el cuadro hubiese sido destruido y Goya hubiese caído en desgracia, lo que no ocurrió. El artista recoge a los personajes como si de un friso se tratara, en tres grupos para dar mayor movimiento a la obra; así, en el centro se sitúan los monarcas con sus dos hijos menores; en la derecha, el grupo presidido por el príncipe heredero realizado en una gama fría, mientras que en la izquierda los Príncipes de Parma, en una gama caliente. Todas las figuras están envueltas en una especie de niebla dorada que pone en relación la obra con Las Meninas. Lo que más interesa al pintor es captar la personalidad de los retratados, fundamentalmente de la reina, verdadera protagonista de la composición, y la del rey, con su carácter abúlico y ausente. La obra es un documento humano sin parangón. Estilísticamente destaca la pincelada tan suelta empleada por Goya; desde una distancia prudencial parece que ha detallado todas y cada una de las condecoraciones, pero al acercarse se aprecian claramente las manchas. Goya, a diferencia de Velázquez en Las Meninas, ha renunciado a los juegos de perspectiva pero gracias a la luz y al color consigue dar variedad a los volúmenes y ayuda a diferenciar los distintos planos en profundidad. Fue la primera obra de Goya que entró en el Museo del Prado , siendo valorada en 1834 en 80.000 reales.
  • Desastre nº 7, Que valor!  Autor: Francisco de Goya y Lucientes  Fecha:1810-15  Museo: Museo del Grabado de Goya  Características:  Material: Grabado  Estilo: Los Desastres de la Guerra constituyen la serie más dramática y terrible entre los grabados de Goya. Consta de 82 estampas que fueron realizadas por el maestro hacia 1810, aunque se introdujeron las últimas escenas hacia 1815. Temeroso de una persecución política por la dureza de los grabados, las guardó a buen recaudo y fue en 1863 cuando fueron publicadas por primera vez. La serie supone una brutal crítica a la sinrazón de un conflicto armado, sin tomar partido ni por "los buenos" ni por "los malos". Su espíritu ilustrado, que había depositado su confianza en la monarquía de José I, se vio traicionado por las brutalidades de los soldados de Napoleón. Así muestra a los franceses, de la misma manera que hace con los españoles, como auténticas máquinas de matar. Que valor! es la única estampa de la serie en la que el anciano pintor alude a un personaje concreto: Agustina de Aragón y su heroica actuación en la defensa de Zaragoza, personalizando el valor desbordado por las mujeres durante la Guerra de la Independencia. La mujer trepa por los cadáveres de los anónimos artilleros para disparar el cañón que salve a su ciudad y a la patria ante el ataque francés. La belleza de esta estampa viene motivada por su monumentalidad y su clasicismo. Una colección de "Los Desastres de la Guerra" compuesta por ochenta láminas grabadas al agua fuerte y publicada por la Real Academia de San Fernando en 1863, saldrá a la venta en la subasta que la sala Durán celebrar el próximo lunes. Con un precio de salida de 35.000 euros, la colección esta formada por laminas grabadas sobre papel avitelado fuerte, al aguafuerte, con alguna aportación de punta seca y aguada, con tinta color sepia. Se trata de una primera edición de la magnífica colección de grabados que se publicaron 30 años después de la muerte de su creador, debido a la crudeza de sus imágenes y la inestabilidad política de la época. La Guerra de la Independencia (1808-1814) de la que Goya fue víctima y testigo, y sus consecuencias inmediatas inspiraron los "Desastres", en los que el artista trabajo prácticamente en secreto. Las circunstancias políticas del momento en que la serie estuvo concluida, durante el reinado de Fernando VII, no propiciaron su salida a la luz, por lo que Goya no la editó. La primera edición fue realizada por la Real Academia de San Fernando en 1863. En pocas ocasiones, como afirma Juan Carrete en su obra "Goya. Estampas: grabado y litografía", se ha llegado a plasmar con tan escalofriante dramatismo como en los "Desastres de la guerra", los horrores de la contienda, sus nefastas consecuencias "y, lo que es aún peor, la muerte de la esperanza ¡en época de paz!. Los "Desastres de la guerra" fue el título dado por la Academia en la primera edición de los grabados, aunque el maestro aragonés en el único ejemplar completo que existe que fue tirado en la época y que Goya regaló a su amigo Juan Agustín Ceán Bermúdez lo tituló "Fatales consecuencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte. Y otros caprichos enfáticos". De una forma muy directa, Goya crea una serie de imágenes sobre la Guerra de la Independencia y sus consecuencias que no son solamente un testimonio de la contienda: "en ellas están implícitos sus pensamientos y sus amarguras", según Carrete.
  • (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 - Madrid, 1920) Novelista, dramaturgo y articulista español. Benito Pérez Galdós nació en el seno de una familia de la clase media de Las Palmas, hijo de un militar. Recibió una educación rígida y religiosa, que no le impidió entrar en contacto, ya desde muy joven, con el liberalismo, doctrina que guió los primeros pasos de su carrera política. Cursó el bachillerato en su tierra natal y en 1867 se trasladó a Madrid para estudiar derecho, carrera que abandonó para dedicarse a la labor literaria. Su primera novela, La sombra , de factura romántica, apareció en 1870, seguida, ese mismo año, de La fontana de oro , que parece preludiar los Episodios Nacionales . Dos años más tarde, mientras trabajaba como articulista para La Nación, Benito Pérez Galdós emprendió la redacción de los Episodios Nacionales , poco después de la muerte de su padre, probablemente inspirado en sus relatos de guerra –su padre había participado en la guerra contra Napoleón–. El éxito inmediato de la primera serie, que se inicia con la batalla de Trafalgar, lo empujó a continuar con la segunda, que acabó en 1879 con Un faccioso más y algunos frailes menos . En total, veinte novelas enlazadas por las aventuras folletinescas de su protagonista. Benito Pérez Galdós (Óleo de Sorolla) Durante este período también escribió novelas como Doña Perfecta (1876) o La familia de León Roch (1878), obra que cierra una etapa literaria señalada por el mismo autor, quien dividió su obra novelada entre Novelas del primer período y Novelas contemporáneas, que se inician en 1881, con la publicación de La desheredada . Según confesión del propio escritor, con la lectura de La taberna , de Zola , descubrió el naturalismo, lo cual cambió la manière de sus novelas, que incorporarán a partir de entonces métodos propios del naturalismo, como es la observación científica de la realidad a través, sobre todo, del análisis psicológico, aunque matizado siempre por el sentido del humor. Bajo esta nueva manière escribió alguna de sus obras más importantes, como Fortunata y Jacinta , Miau y Tristana . Todas ellas forman un conjunto homogéneo en cuanto a identidad de personajes y recreación de un determinado ambiente: el Madrid de Isabel II y la Restauración, en el que Galdós era una personalidad importante, respetada tanto literaria como políticamente. En 1886, a petición del presidente del partido liberal, Sagasta, Benito Pérez Galdós fue nombrado diputado de Puerto Rico, cargo que desempeñó, a pesar de su poca predisposición para los actos públicos, hasta 1890, con el fin de la legislatura liberal y, al tiempo, de su colaboración con el partido. También fue éste el momento en que se rompió su relación secreta con Emilia Pardo Bazán e inició una vida en común con una joven de condición modesta, con la que tuvo una hija.
  • Nadie fue más sordo que Goya al siglo XIX, pese a haber cumplido en él casi tres décadas y haber sobrevivido a sus feroces guerras. Se quedó sordo de verdad cuando amanecía la centuria, pero no ciego. Y a fuer de mirar a su aire se convirtió en un visionario. Ese hombre cabal, lúcido y baturro gestó las pesadillas que creemos tan nuestras afincado en un Versalles provinciano y en una Ilustración de pueblo. La dieciochesca, acanallada España que le tocó vivir le valió para todo y para nada. Su tozudez y brío fueron su patrimonio: con tales alforjas saltó desde su infancia hasta la infancia de las vanguardias, que en el siglo XX lo reivindicaron como maestro. Nadie se explica aún ese raro fenómeno: fue un pintor y un profeta solitario venido desde antiguo hasta ahora mismo sin pasar por la Historia. Francisco de Goya nació en el año 1746, en Fuendetodos, localidad de la provincia española de Zaragoza, hijo de un dorador de origen vasco, José, y de una labriega hidalga llamada Gracia Lucientes. Avecinada la familia en la capital zaragozana, entró el joven Francisco a aprender el oficio de pintor en el taller del rutinario José Luzán, donde estuvo cuatro años copiando estampas hasta que se decidió a establecerse por su cuenta y, según escribió más tarde él mismo, "pintar de mi invención". A medida que fueron transcurriendo los años de su longeva vida, este "pintar de mi invención" se hizo más verdadero y más acentuado, pues sin desatender los bien remunerados encargos que le permitieron una existencia desahogada, Goya dibujó e hizo imprimir series de imágenes insólitas y caprichosas, cuyo sentido último, a menudo ambiguo, corresponde a una fantasía personalísima y a un compromiso ideológico, afín a los principios de la Ilustración, que fueron motores de una incansable sátira de las costumbres de su tiempo. Pero todavía antes de su viaje a Italia en 1771 su arte es balbuciente y tan poco académico que no obtiene ningún respaldo ni éxito alguno; incluso fracasó estrepitosamente en los dos concursos convocados por la Academia de San Fernando en 1763 y 1769. Las composiciones de sus pinturas se inspiraban, a través de los grabados que tenía a su alcance, en viejos maestros como Vouet, Maratta o Correggio, pero a su vuelta de Roma, escala obligada para el aprendizaje de todo artista, sufrirá una interesantísima evolución ya presente en el fresco del Pilar de Zaragoza titulado La gloria del nombre de Dios . Todavía en esta primera etapa, Goya se ocupa más de las francachelas nocturnas en las tascas madrileñas y de las majas resabidas y descaradas que de cuidar de su reputación profesional y apenas pinta algunos encargos que le vienen de sus amigos los Bayeu, tres hermanos pintores, Ramón, Manuel y Francisco, este último su inseparable compañero y protector, doce años mayor que él. También hermana de éstos era Josefa, con la que contrajo matrimonio en Madrid en junio de 1773, año decisivo en la vida del pintor porque en él se inaugura un nuevo período de mayor solidez y originalidad. Detalle de su primer Autorretrato (hacia 1773) Por esas mismas fechas pinta el primer autorretrato que le conocemos, y no faltan historiadores del arte que supongan que lo realizó con ocasión de sus bodas. En él aparece como lo que siempre fue: un hombre tozudo, desafiante y sensual. El cuidadoso peinado de las largas guedejas negras indica coquetería; la frente despejada, su clara inteligencia; sus ojos oscuros y profundos, una determinación y una valentía inauditas; los labios gordezuelos, una afición sin hipocresía por los placeres voluptuosos; y todo ello enmarcado en un rostro redondo, grande, de abultada nariz y visible papada. Cartonista de la Fábrica de Tapices Poco tiempo después, algo más enseriado con su trabajo, asiduo de la tertulia de los neoclásicos presidida por Leandro Fernández de Moratín y en la que concurrían los más grandes y afrancesados ingenios de su generación, obtuvo el encargo de diseñar cartones para la Real Fábrica de Tapices de Madrid, género donde pudo desenvolverse con relativa libertad, hasta el punto de que las 63 composiciones de este tipo realizadas entre 1775 y 1792 constituyen lo más sugestivo de su producción de aquellos años. Tal vez el primero que llevó a cabo sea el conocido como Merienda a orillas del Manzanares , con un tema original y popular que anuncia una serie de cuadros vivos, graciosos y realistas: La riña en la Venta Nueva , El columpio , El quitasol y, sobre todo, allá por 1786 o 1787, El albañil herido . Este último, de formato muy estrecho y alto, condición impuesta por razones decorativas, representa a dos albañiles que trasladan a un compañero lastimado, probablemente tras la caída de un andamio. El asunto coincide con una reivindicación del trabajador manual, a la sazón peor vistos casi que los mendigos por parte de los pensadores ilustrados. Contra este prejuicio se había manifestado en 1774 el conde de Romanones, afirmando que "es necesario borrar de los oficios todo deshonor, sólo la holgazanería debe contraer vileza". Asimismo, un edicto de 1784 exige daños y perjuicios al maestro de obras en caso de accidente, establece normas para la prudente elevación de andamios, amenaza con cárcel y fuertes multas en caso de negligencia de los responsables y señala ayudas económicas a los damnificados y a sus familias. Goya coopera, pues, con su pintura, en esta política de fomento y dignificación del trabajo, alineándose con el sentir más progresista de su época. El quitasol (1776-78, Museo del Prado) Hacia 1776, Goya recibe un salario de 8.000 reales por su trabajo para la Real Fábrica de Tapices. Reside en el número 12 de la madrileña calle del Espejo y tiene dos hijos; el primero, Eusebio Ramón, nacido el 15 de diciembre de 1775, y otro nacido recientemente, Vicente Anastasio. A partir de esta fecha podemos seguir su biografía casi año por año. En abril de 1777 es víctima de una grave enfermedad que a punto está de acabar con su vida, pero se recupera felizmente y pronto recibe encargos del propio príncipe, el futuro Carlos IV. En 1778 se hacen públicos los aguafuertes realizados por el artista copiando cuadros de Velázquez, pintor al que ha estudiado minuciosamente en la Colección Real y de quien tomará algunos de sus asombrosos recursos y de sus memorables colores en obra futuras. Pintor de la corte Al año siguiente solicita sin éxito el puesto de primer pintor de cámara, cargo que finalmente es concedido a un artista diez años mayor que él, Mariano Salvador Maella. En 1780, cuando Josefa concibe un nuevo hijo de Goya, Francisco de Paula Antonio Benito, ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el cuadro Cristo en la cruz , que en la actualidad guarda el Museo del Prado de Madrid, y conoce al mayor valedor de la España ilustrada de entonces, Gaspar Melchor de Jovellanos, con quien lo unirá una estrecha amistad hasta la muerte de este último en 1811. El 2 de diciembre de 1784 nace el único de sus hijos que sobrevivirá, Francisco Javier, y el 18 de marzo del año siguiente es nombrado subdirector de Pintura de la Academia de San Fernando. Por fin, el 25 de junio de 1786, Goya y Ramón Bayeu obtienen el título de pintores del rey con un interesante sueldo de 15.000 reales al mes. A sus cuarenta años, el que ahora es conocido en todo Madrid como Don Paco se ha convertido en un consumado retratista, y se han abierto para él todas las puertas de los palacios y algunas, más secretas, de las alcobas de sus ricas moradoras, como la duquesa Cayetana, la de Alba, por la que experimenta una fogosa devoción. Impenitente aficionado a los toros, se siente halagado cuando los más descollantes matadores, Pedro Romero, Pepe-Hillo y otros, le brindan sus faenas, y aún más feliz cuando el 25 de abril de 1789 se ve favorecido con el nombramiento de pintor de cámara de los nuevos reyes Carlos IV y doña María Luisa. La enfermedad y el aislamiento Pero poco tiempo después, en el invierno de 1792, cae gravemente enfermo en Sevilla, sufre lo indecible durante aquel año y queda sordo de por vida. Tras meses de postración se recupera, pero como secuela de la enfermedad pierde capacidad auditiva. Además, anda con dificultad y presenta algunos problemas de equilibrio y de visión. Se recuperará en parte, pero la sordera será ya irreversible de por vida. La historia ha especulado en múltiples ocasiones sobre cuál fue la enfermedad de Goya. Los médicos (fue atendido por los mejores facultativos del momento) no coincidieron en cuanto al diagnóstico. Algunos achacaron el mal a una enfermedad venérea, otros a una trombosis, otros al síndrome de Menière, que está relacionado con problemas del equilibrio y del oído. También, más recientemente, se ha creído que podía haberse intoxicado con algunos de los componentes de las pinturas que usaba. Comenzó, entonces, una nueva etapa artística para Goya. Debido a la pérdida de audición y a las secuelas de la grave enfermedad que había padecido, el maestro tuvo que adaptarse a un nuevo tipo de vida. No menguó, pese a lo que se ha dicho en ocasiones, su capacidad productiva ni su genio creativo. Siguió pintando y todavía realizaría grandes obras maestras de la historia del arte. La pérdida de capacidad auditiva le abriría, sin lugar a dudas, las puertas de un nuevo universo pictórico. Los graves problemas de comunicación y relación que la sordera ocasionan, harían también que Goya iniciase un proceso de introversión y aislamiento. El pesimismo, la representación de una realidad deformada y el matiz grotesco de algunas de sus posteriores pinturas son, en realidad, una manifestación de su aislada y singular (aunque extremadamente lúcida) interpretación de la época que le tocó vivir. Por obvios problemas de salud Goya tuvo que dimitir como director de pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1797. Un año más tarde él mismo confesaba que no le era posible ocuparse de los menesteres de su profesión en la Real Fábrica de Tapices por hallarse tan sordo que tenía que comunicarse gesticulando. Majas y Caprichos Desde los años de infancia, en las Escuelas Pías de Zaragoza, por donde Goya pasó sin pena ni gloria, une al pintor una entrañable amistad, que pervivirá hasta la muerte, con Martín Zapater, a quien a menudo escribe cartas donde deja constancia de pormenores de su economía y de otras materias personales y privadas. Así, en epístola fechada en Madrid el 2 de agosto de 1794, menciona, bien que pudorosamente, la más juguetona y ardorosa de sus relaciones sentimentales: "Más te valía venirme a ayudar a pintar a la de Alba, que ayer se me metió en el estudio a que le pintara la cara, y se salió con ello; por cierto que me gusta más pintar en lienzo, que también la he de retratar de cuerpo entero." El 9 de junio de 1796 muere el duque de Alba, y en esa misma primavera Goya se traslada a Sanlúcar de Barrameda con la duquesa de Alba, con quien pasa el verano, y allí regresa de nuevo en febrero de 1797. Durante este tiempo realiza el llamado Album A , con dibujos de la vida cotidiana, donde se identifican a menudo retratos de la graciosa doña Cayetana. La magnánima duquesa firma un testamento por el cual Javier, el hijo del artista, recibirá de por vida un total de diez reales al día. Detalle de La maja desnuda De estos hechos arranca la leyenda que quiere que las famosísimas majas de Goya, La maja vestida y La maja desnuda , condenadas por la Inquisición como obscenas tras reclamar amenazadoramente la comparecencia del pintor ante el Tribunal, fueran retratos de la descocada y maliciosa doña Cayetana, aunque lo que es casi seguro es que los lienzos fueron pintados por aquellos años. También se ha supuesto, con grandes probabilidades de que sea cierto, que ambos cuadros estuvieran dispuestos como anverso y reverso del mismo bastidor, de modo que podía mostrarse, en ocasiones, la pintura más decente, y en otras, como volviendo la página, enseñar la desnudez deslumbrante de la misma modelo, picardía que era muy común en Francia por aquel tiempo en los ambientes ilustrados y libertinos. Las obras se hallaron, sea como fuere, en 1808 en la colección del favorito Godoy; eran conocidas por el nombre de "gitanas", pero el misterio de las mismas no estriba sólo en la comprometedora posibilidad de que la duquesa se prestase a aparecer ante el pintor enamorado con sus relucientes carnes sin cubrir y la sonrisa picarona, sino en las sutiles coincidencias y divergencias entre ambas. De hecho, la maja vestida da pábulo a una mayor morbosidad por parte del espectador, tanto por la provocativa pose de la mujer como por los ceñidos y leves ropajes que recortan su silueta sinuosa, explosiva en senos y caderas y reticente en la cintura, mientras que, por el contrario, la piel nacarada de la maja desnuda se revela fría, académica y sin esa chispa de deliciosa vivacidad que la otra derrocha. Un nuevo misterio entraña la inexplicable retirada de la venta, por el propio Goya, de una serie maravillosa y originalísima de ochenta aguafuertes titulada Los Caprichos , que pudieron adquirirse durante unos pocos meses en la calle del Desengaño nº 1, en una perfumería ubicada en la misma casa donde vivía el pintor. Su contenido satírico, irreverente y audaz no debió de gustar en absoluto a los celosos inquisidores y probablemente Goya se adelantó a un proceso que hubiera traído peores consecuencias después de que el hecho fuera denunciado al Santo Tribunal. De este episodio sacó el aragonés una renovada antipatía hacia los mantenedores de las viejas supersticiones y censuras y, naturalmente, una mayor prudencia cara al futuro, entregándose desde entonces a estos libres e inspirados ejercicios de dibujo según le venía en gana, pero reservándose para su coleto y para un grupo selecto de allegados los más de ellos. Mientras, Goya va ganando tanto en popularidad como en el favor de los monarcas, hasta el punto de que puede escribir con sobrado orgullo a su infatigable corresponsal Zapater: "Los reyes están locos por tu amigo"; y en 1799, su sueldo como primer pintor de cámara asciende ya a 50.000 reales más cincuenta ducados para gastos de mantenimiento. En 1805, después de haber sufrido dos duros golpes con los fallecimientos de la joven duquesa de Alba y de su muy querido Zapater, se casa su hijo Javier, y en la boda conoce Goya a la que será su amante de los últimos años: Leocadia Zorrilla de Weiss. El horror de la guerra El 3 de mayo de 1808, al día siguiente de la insurrección popular madrileña contra el invasor francés, el pintor se echa a la calle, no para combatir con la espada o la bayoneta, pues tiene más de sesenta años y en su derredor bullen las algarabías sin que él pueda oír nada, sino para mirar insaciablemente lo que ocurre. Con lo visto pintará algunos de los más patéticos cuadros de historia que se hayan realizado jamás: el Dos de mayo , conocido también como La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol de Madrid y el lienzo titulado Los fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del Príncipe Pío de Madrid . En Los fusilamientos del 3 de mayo , la solución plástica a esta escena es impresionante: los soldados encargados de la ejecución aparecen como una máquina despersonalizada, inexorable, de espaldas, sin rostros, en perfecta formación, mientras que las víctimas constituyen un agitado y desgarrador grupo, con rostros dislocados, con ojos de espanto o cuerpos yertos en retorcido escorzo sobre la arena encharcada de sangre. Un enorme farol ilumina violentamente una figura blanca y amarilla, arrodillada y con los brazos formando un amplio gesto de desafiante resignación: es la figura de un hombre que está a punto de morir. Los fusilamientos del 3 de mayo (detalle) Durante la llamada guerra de la Independencia, Goya irá reuniendo un conjunto inigualado de estampas que reflejan en todo su absurdo horror la sañuda criminalidad de la contienda. Son los llamados Desastres de la guerra , cuyo valor no radica exclusivamente en ser reflejo de unos acontecimientos atroces sino que alcanza un grado de universalidad asombroso y trasciende lo anecdótico de una época para convertirse en ejemplo y símbolo, en auténtico revulsivo, de la más cruel de las prácticas humanas. El pesimismo goyesco irá acrecentándose a partir de entonces. En 1812, muere su esposa, Josefa Bayeu; entre 1816 y 1818 publica sus famosas series de grabados, la Tauromaquia y los Disparates ; en 1819 decora con profusión de monstruos y sórdidas tintas una villa que ha adquirido por 60.000 reales a orillas del Manzanares, conocida después como la Quinta del Sordo: son las llamadas "pinturas negras", plasmación de un infierno aterrante, visión de un mundo odioso y enloquecido; en el invierno de 1819 cae gravemente enfermo pero es salvado in extremis por su amigo el doctor Arrieta, a quien, en agradecimiento, regaló el cuadro titulado Goya y su médico Arrieta (1820, Institute of Art, Minneápolis). En 1823, tras la invasión del ejército francés los Cien Mil Hijos de San Luis, venido para derrocar el gobierno liberal, se ve condenado a esconderse y al año siguiente escapa a Burdeos, refugiándose en casa de su amigo Moratín. Retrato de Goya de Vicente López En 1826, Goya regresó a Madrid, donde permaneció dos meses, para marchar de nuevo a Francia. Durante esta breve estancia el pintor Vicente López Portaña (que se encontraba en su mejor momento de prestigio y técnica) realizó un retrato de Goya, cuando éste contaba ya con ochenta años. Enfrentado al viejo maestro, de rostro aún tenso y enérgico, López Portaña llevó a cabo la obra más recia y valiosa de su extensísima actividad de retratista, tantas veces derrochada en la minucia cansada de traducir encajes, rasos o terciopelos con aburrida perfección. Este lienzo, hoy en el Museo del Prado, es el retrato más conocido de Goya, mucho más, incluso, que los también famosos autorretratos del pintor. El maestro murió en Burdeos, hacia las dos de la madrugada del 16 de abril de 1828, tras haber cumplido ochenta y dos años, siendo enterrado en Francia. En 1899 sus restos mortales fueron sepultados definitivamente en la ermita de San Antonio de la Florida, en Madrid, cien años después de que Goya pintara los frescos de dicha iglesia (1798). Saturno devorando a un hijo (detalle) En el Museo del Prado se conserva La joven de Burdeos o La lechera de Burdeos (1825-1827), una de sus últimas obras. Pero acaso su auténtico testamento había sido fijado ya sobre el yeso en su quinta de Madrid algunos años antes: Saturno devorando a un hijo , es sin duda, una de las pinturas más inquietantes de todos los tiempos, síntesis inimitable de un estilo, que reúne extrañamente lo trágico y lo grotesco, y espejo de un Goya, visionario, sutil, penetrante, lúcido y descarnado
  • Este retrato de Fernando VII fue encargado a Goya por la Escuela de Ingenieros de Caminos. A pesar de ser Goya Pintor de Cámara del rey, Fernando nunca encargó ningún retrato al aragonés ya que consideraba su arte obsoleto, gustando más del Neoclasicismo de Vicente López. No por eso dejó de pagar a Goya su correspondiente sueldo hasta su fallecimiento.El monarca sólo posó en una ocasión para Goya y eso ocurrió en 1808, con motivo de la realización de un retrato ecuestre al poco de ser coronado rey. En dos sesiones, durante hora y media, el maestro captó los rasgos básicos de su rostro y luego los repetiría en cada uno de los retratos que le encargaban, por eso el rostro siempre tiene la misma posición, dando la impresión de que el monarca está disfrazado. Este es el motivo por el que se ha considerado que el pintor intentó ridiculizar al rey, destacando los rasgos menos atractivos de su figura; pero hay que advertir que Fernando VII era ya de por sí caricaturesco, sin necesidad de remarcarlo por parte del artista. Su Majestad viste uniforme castrense de gala y porta la banda de la Orden de Carlos III y el Toisón de Oro. Contra lo habitual, que era colocar el fondo neutro, el maestro nos deja ver un campamento militar a dos niveles: en el primero están los caballos y en el segundo las tiendas de campaña. Esta zona del fondo está trabajada con mayor soltura y fluidez en las pinceladas, mientras que en la figura del rey se esmera algo más para mostrar algún detalle. Quizá la ironía del cuadro esté en situar a Fernando VII en un campamento militar, cuando durante la Guerra de la Independencia estuvo en un castillo francés dedicándose a hacer calceta y a tejer junto a su hermano Carlos María Isidro y su tío Antonio Pascual, en lugar de encabezar la resistencia española contra Napoleón.
  • Rafael del Riego y Núñez ( 9 d'abril de 1784 - 7 de payares de 1823 ) foi un xeneral y políticu lliberal asturianu . Nació en Tuña ( Tinéu ). Tres llicenciase na Universidá d'Uviéu en 1807 , treslladose a Madrid , u ingresó nel exércitu. En 1808 , demientres la Guerra d'Independencia foi capturáu polos franceses nel Escorial , del que fuxó. El 10 de payares participó na Batalla de Espinosa de los Monteros , volviendo a cayer prisioneru. Treslladáu a Francia, foi lliberáu y viaxó per Inglaterra y Alemaña . En 1814 tornó a España, algamando'l rangu de Teniente coronel. Demientres los seis años de monarquía absoluta ingresó na masonería , conspirando escontra Fernando VII . En 1819 el rei formó un exércitu pa lluchar na Guerra d'Independencia sudamericana . Riego dirixía'l batallón asturianu. Sicasí, dempués de llegar a Cádiz , xunto con otros oficiales entamó un motín el 1 de xineru de 1820 col envís de reimplantar la Constitución de 1812 , dando orixe al Trieniu lliberal . Riego marchó coles tropes dende Andalucía , cola intención d'entamar un llevantamientu antirrealista, pero ensin munchu ésitu. Otru llevantamientu fízose en Galicia que llogró provocar otros nel restu del país. El 7 de marzu de 1820 el palaciu real en Madrid rindióse énte los soldaos al mandu del xeneral Ballesteros, y el 10 de marzu el rei confirmó la restauración de la constitución. El nuevu gobiernu ascendió a Riego a Capitán xeneral, primero de Galicia y dempués d' Aragón , el 8 de xineru de 1821 . El 18 de xunu casóse cola so prima María Teresa del Riego y Bustillos. El 4 de setiembre de 1821 al descubrise una conxura republicana, foi fechu prisioneru. Sicasí, la so popularidá y les manifestaciones feches en Madrid permitieron la so puesta en llibertá. En marzu de 1822 foi elexíu miembru de les Cortes . N'avientu de 1822 , nel Congresu de Verona , la Santa Alianza consideró que'l réxime lliberal español tenía que ser suprimíu y encargóse a Francia la restauración de la monarquía absoluta. El 7 d'abril de 1823 , los Cien mil fiyos de San Luis, cruzaron la llende. Riego dirixó al 3 er exércitu, pero'l 15 de setiembre , derrotáu, foi fechu prisioneru (una vegada más) nel pueblu d'Anquillas ( Xaén ). Unviáu a Madrid, pesie la amnistía anunciada, foi inculpáu de traición. El 7 de payares de 1823 Rafael del Riego foi colgáu na Plaza de la Cebada en Madrid. L' Himnu de Riego , foi l' himnu de la Segunda República Española . Anguaño'l so retratu ta espuestu nel edificiu de les Cortes . Obtenío de " http://ast.wikipedia.org/wiki/Rafael_del_Riego "
  • Autor: Antonio Gisbert Fecha:1888 Características:390 x 600 cm Museo:Museo del Prado Copyright:(C) ARTEHISTORIA Cuando Gisbert pintó este cuadro realizó un alegato en defensa de la libertad, gritando contra el autoritarismo. No debemos olvidar que Gisbert estaba vinculado al partido progresista por lo que este gran lienzo se convertiría en icono de su tiempo. El cuadro fue encargado por el gobierno liberal de Práxedes Mateo Sagasta , durante la regencia de María Cristina , para servir de ejemplo de la defensa de las libertades a las generaciones futuras. José María Torrijos (1791-1831) había sido capitán general de Valencia y ministro de la Guerra durante el Trienio Liberal, teniendo que exiliarse al recuperar Fernando VII el poder. Desde su exilio en Inglaterra intentó en varias ocasiones sublevarse contra el monarca. El gobernador Vicente González Moreno le ofreció su apoyo si embarcaba desde Gibraltar hacia Málaga con 60 de sus más allegados hombres, apoyo que se convirtió en traición por lo que Torrijos y sus compañeros fueron abordados por un guardacostas y obligados a desembarcar en Fuengirola. Tras su apresamiento, el 11 de diciembre de 1831 fueron fusilados en las playas malagueñas, por delito de alta traición, sin juicio previo. En esta obra, Gisbert recurre al purismo academicista, empleando un firme y seguro dibujo así como una simple pero no por menos estudiada composición. Los prisioneros que van a ser ejecutados se alinean en pie y maniatados, de frente al espectador, esperando el próximo momento de la muerte. Torrijos encabeza el grupo y se dispone en el vértice, cogiendo de las manos a dos de sus compañeros, Flores Calderón, vestido con clara levita, y el anciano Francisco Fernández Golfín, ex ministro de la Guerra, que está siendo vendado por el fraile. Conocemos a tres de los personajes que se sitúan a la derecha de Flores Calderón: el coronel López Pinto, el oficial inglés Robert Boyd y Francisco Borja Pardio, los dos últimos con la mirada baja. El conjunto se conforma por los frailes que tapan los ojos a aquéllos que lo solicitan mientras uno de ellos lee en voz alta textos sagrados, mientras que en primer plano se hallan los cadáveres de los primeros ajusticiados, recurso de inevitable recuerdo goyesco . El fondo está ocupado por los soldados que esperan las órdenes para continuar con la ejecución. Uno de los elementos más interesantes de la composición es la facilidad de Gisbert para mostrar las sensaciones a través de los gestos de los personajes: preocupación, rabia, desaliento, resignación, desafío, etc. También debemos destacar el encuadre empleado por el maestro, dejando fuera de campo algunos de los cadáveres, manifestando una clara influencia de la fotografía. El empleo de una gama de color fría subraya la sensación desapacible de la escena y lo terrible del desenlace.  Destacados Biografía destacada Imagen destacada   Contexto destacado Noticias  Autor: Antonio Gisbert Fecha:1888 Características:390 x 600 cm Museo:Museo del Prado Copyright:(C) ARTEHISTORIA Cuando Gisbert pintó este cuadro realizó un alegato en defensa de la libertad, gritando contra el autoritarismo. No debemos olvidar que Gisbert estaba vinculado al partido progresista por lo que este gran lienzo se convertiría en icono de su tiempo. El cuadro fue encargado por el gobierno liberal de Práxedes Mateo Sagasta , durante la regencia de María Cristina , para servir de ejemplo de la defensa de las libertades a las generaciones futuras. José María Torrijos (1791-1831) había sido capitán general de Valencia y ministro de la Guerra durante el Trienio Liberal, teniendo que exiliarse al recuperar Fernando VII el poder. Desde su exilio en Inglaterra intentó en varias ocasiones sublevarse contra el monarca. El gobernador Vicente González Moreno le ofreció su apoyo si embarcaba desde Gibraltar hacia Málaga con 60 de sus más allegados hombres, apoyo que se convirtió en traición por lo que Torrijos y sus compañeros fueron abordados por un guardacostas y obligados a desembarcar en Fuengirola. Tras su apresamiento, el 11 de diciembre de 1831 fueron fusilados en las playas malagueñas, por delito de alta traición, sin juicio previo. En esta obra, Gisbert recurre al purismo academicista, empleando un firme y seguro dibujo así como una simple pero no por menos estudiada composición. Los prisioneros que van a ser ejecutados se alinean en pie y maniatados, de frente al espectador, esperando el próximo momento de la muerte. Torrijos encabeza el grupo y se dispone en el vértice, cogiendo de las manos a dos de sus compañeros, Flores Calderón, vestido con clara levita, y el anciano Francisco Fernández Golfín, ex ministro de la Guerra, que está siendo vendado por el fraile. Conocemos a tres de los personajes que se sitúan a la derecha de Flores Calderón: el coronel López Pinto, el oficial inglés Robert Boyd y Francisco Borja Pardio, los dos últimos con la mirada baja. El conjunto se conforma por los frailes que tapan los ojos a aquéllos que lo solicitan mientras uno de ellos lee en voz alta textos sagrados, mientras que en primer plano se hallan los cadáveres de los primeros ajusticiados, recurso de inevitable recuerdo goyesco . El fondo está ocupado por los soldados que esperan las órdenes para continuar con la ejecución. Uno de los elementos más interesantes de la composición es la facilidad de Gisbert para mostrar las sensaciones a través de los gestos de los personajes: preocupación, rabia, desaliento, resignación, desafío, etc. También debemos destacar el encuadre empleado por el maestro, dejando fuera de campo algunos de los cadáveres, manifestando una clara influencia de la fotografía. El empleo de una gama de color fría subraya la sensación desapacible de la escena y lo terrible del desenlace.
  • SABÍAS QUE… Doña Mariana Pineda nació en Granada, España? Se casó con don Manuel Peralta y Valte, de quien tomó y compartió sus ideas liberales y políticas? Pronto quedó viuda, sin embargo, las ideas de su esposo ya formaban parte de su pensamiento uniéndose a la red de liberales de Andalucía? El lema de doña Mariana era: "ley, libertad, igualdad"? Para entonces, 1823, Francia reponía a Fernando VII, en la monarquía española, asumiendo éste, una actitud más reaccionaria? La actividad política de doña Mariana Pineda se extiende cada vez más y aunque la policía fernandina sospecha de ella, no encuentra pruebas concretas que permitan condenarla? A pesar de no tener pruebas, doña Mariana había sido procesada por deslealtad al reino, junto con un criado suyo, pero dicho proceso no prosperó? Fernando VII firmó un decreto prohibiendo toda clase de reuniones que incluía la desaparición de la libertad de expresión? El rey absolutista Fernando VII, nombró a don Ramón Pedrosa y Andrade, Alcalde del crimen de la Real Cancillería de Granada y cuya función principal era perseguir los delitos de carácter político, cargo que lo llevó, con especial interés a perseguir y después poder condenar a doña Mariana? A pesar de la represión desatada, doña Mariana de Pineda proporcionaba a los constitucionalistas información y ayuda? Una carta dirigida a don Fernando Álvarez de Sotomayor, liberal y primo de doña Mariana, fue interceptada, motivo por el cual fue condenado por incidencia y conspiración? Don Fernando logró huir de la prisión gracias a la ayuda y al plan trazado por doña Mariana? Las sospechas caían naturalmente sobre doña Mariana, pero la policía no tenia pruebas? Hasta el momento las tentativas de reimplantar en España el régimen constitucionalista, había fracasado, sin embargo en Andalucía, se gestaba un importante movimiento liberal? Las autoridades ya tenían conocimiento de dicho movimiento, enterándose también de que doña Mariana había encargado se bordara una bandera para los rebeldes? Dicha bandera llevaría bordadas las palabras: "LEY, LIBERTAD, IGUALDAD? El Alcalde del crimen estableció contacto con las bordadoras, conminándolas a devolver la bandera a su dueña y a guardar silencio? En cuanto la bandera fue devuelta a doña Mariana, su casa fue allanada por la policía y un escribano? Doña Mariana y la gente que convivía con ella quedaron sujetos a arresto domiciliario, por el incidente de la bandera? A pesar de la vigilancia a la que estaba sujeta doña Mariana logró fugarse de su propia casa para ser reaprehendida poco después? Esta valerosa mujer fue presionada de las más diversas formas, ya fueran amenazas o promesas, que incluían el indulto si denunciaba a los demás conspiradores, sin lograr arrancarle información alguna? El proceso de doña Mariana fue rápido y plagado de irregularidades, en el cual los absolutistas la sentenciaron a la pena de muerte por garrote ordinario? Esta sentencia se apoyó en el artículo 7 del decreto del 1º de octubre de 1830 y que a la letra decía: "Toda maquinación en el interior del reino para actos de rebeldía contra mi autoridad soberana a o suscitar conmociones populares que lleguen a manifestarse por actos preparatorios de su ejecución, será castigada en los autores y cómplices con la pena de muerte."? El rey Fernando VII firmó la sentencia que condujo al patíbulo a doña Mariana Pineda? La imagen de doña Mariana ha pasado a ser un símbolo de la lucha por la libertad en España? Y RECUERDA QUE… Mientras en España se daban estos acontecimientos, México encaraba una inestabilidad política en la naciente república. Recientemente independizada de España, México estaba gobernada por don Anastasio Bustamante. Durante esta etapa se traicionó y asesinó a don Vicente Guerrero. Hasta la muerte de Fernando VII, España reconoció, en 1836, la independencia de México. COMPARA: A doña Mariana Pineda con doña Josefa Ortiz de Domínguez y escribe las coincidencias que encuentres entre ellas. EXPLICA: Verbalmente o por escrito lo que significan para ti las palabras: Ley, Libertad e Igualdad. Margarita Xirgú El 1927 estrena “Mariana Pineda” de García Lorca, a Barcelona, amb decorats de Salvador Dalí. El poeta, amb qui mantindrà una profunda amistat, li escriu més tard “Yerma” i “La casa de Bernarda Alba”. Rafael Alberti i el polític Manuel Azaña també li escriuen obres. El seu compromís polític amb l’esquerra i les seves amistats li porten problemes amb part del públic i amb certs sectors de la premsa. El 1936 deixa Barcelona amb la idea de tornar-hi però ja no ho farà mai més. El 1937 és nomenada delegada del Govern Català a l’exili a Montevideo. El 1940 se li confisquen tots els seus béns i se la condemna a l’exili a perpetuïtat per part del govern de Franco. El 1950 és nomenada directora de la Escuela de Arte Dramático de Montevideo. El 1958 grava “La casa de Bernarda Alba” per a la TV argentina. Mor durant una intervenció quirúrgica a Montevideo, el 25 d’abril de 1969. El 1988 la Generalitat repatria les seves despulles i són enterrades a Molins de Rei.
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    1. 1. CAPÍTULO III CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN 1700 - 1833
    2. 2. 1. Los problemas económicos y sociales del Antiguo Régimen
    3. 7. TIERRAS AMORTIZADAS O VINCULADAS NOBLEZA CLERO MUNICIPIOS Señoríos Propiedades rústicas Propiedades urbanas Bienes comunales, de uso común: prados y bosques Bienes “de propios”, campos arrendados a particulares CAMPESINOS cultivaban cultivaban cultivaban Poseían, administraban justicia, nombraban gobernadores poseían poseían
    4. 11. Unidad de producción campesina 100% Exacciones 43% a disposición de la familia campesina 57% en especie 37% en dinero 6% consumición de la familia 50% ventas y ahorro 7% Subsistencia de la familia 25 % Reposición de instrumental 25 % Diezmo a la Iglesia, renta a los señores y otros Renta a los señores y tributos a Hacienda Modelo de distribución del producto agrario hasta 1.800 (Fuente: García Sanz, A: Historia agraria de la España contemporánea)
    5. 12. Unidad de producción campesina 100% Exacciones 43% a disposición de la familia campesina 57% en especie 37% en dinero 6% consumición de la familia 50% ventas y ahorro 7% Subsistencia de la familia 25 % Reposición de instrumental 25 % Diezmo a la Iglesia, renta a los señores y otros Renta a los señores y tributos a Hacienda Modelo de distribución del producto agrario hasta 1.800 (Fuente: García Sanz, A: Historia agraria de la España contemporánea)
    6. 17. ESTANCAMIENTO DE LA POBLACIÓN No aumenta la demanda de alimentos y productos manufacturados No se incentiva la producción agrícola ni la actividad industrial Lentitud a la hora de incorporar nuevas técnicas de cultivo o industriales que favorezcan un aumento de la productividad Gran parte de la población trabaja en el sector primario, ya que se necesita mucha mano de obra Economía de subsistencia. Escasos excedentes. Poca capacidad de ahorro e inversión Población subalimentada. Insuficiente sanidad Mayor incidencia en la población de enfermedades y epidemias cíclicas Altas tasas de mortalidad Antiguo Régimen Círculo vicioso de la economía
    7. 18. 2. La Monarquía absoluta de los Borbones. Centralización y reformismo ilustrado
    8. 19. Felipe V (1700-46) Mª Luisa Gabriela de Saboya Isabel de Farnesio Fernando VI (1746-59) Carlos III (1759-88) María Amalia de Sajonia Carlos IV (1788-08) María Luisa de Parma Fernando VII (1814-33) Carlos Mª Isidro (Carlos V, 1833-45) Mª Cristina de Borbón Mª Teresa de Braganza Conde de Montemolín (Carlos VI, 1845-61) Juan III (1861-66) Duque de Madrid (Carlos VII, 1866-09) Alfonso Carlos I (1931-36 ) Margarita de Borbón-Parma Jaime III (1909-31) Isabel II (1833-68) Francisco de Asís Alfonso XII (1875-85) Mª Cristina de Habsburgo Alfonso XIII (1885-1931) Victoria Eugenia de Battemberg D. Juan de Borbón Mª de la Mercedes Juan Carlos I (1975…) Sofía de Grecia Felipe de Borbón Letizia Ortiz Árbol genealógico de la dinastía Borbón en España Beatriz de Austria-Este Bárbara de Braganza
    9. 20. Felipe V (1700-46) Mª Luisa Gabriela de Saboya Isabel de Farnesio Fernando VI (1746-59) Carlos III (1759-88) María Amalia de Sajonia Carlos IV (1788-08) María Luisa de Parma Fernando VII (1814-33) Carlos Mª Isidro (Carlos V, 1833-45) Mª Cristina de Borbón Mª Teresa de Braganza Conde de Montemolín (Carlos VI, 1845-61) Juan III (1861-66) Duque de Madrid (Carlos VII, 1866-09) Alfonso Carlos I (1931-36 ) Margarita de Borbón-Parma Jaime III (1909-31) Isabel II (1833-68) Francisco de Asís Alfonso XII (1875-85) Mª Cristina de Habsburgo Alfonso XIII (1885-1931) Victoria Eugenia de Battemberg D. Juan de Borbón Mª de la Mercedes Juan Carlos I (1975…) Sofía de Grecia Felipe de Borbón Letizia Ortiz Árbol genealógico de la dinastía Borbón en España Beatriz de Austria-Este Bárbara de Braganza Javier de Borbón-Parma (1936-52-75) Carlos Hugo de Borbón- Parma (1975-2010) Irene de Holanda Carlos Javier de Borbón-Parma
    10. 27. Libros del catastro de Ensenada
    11. 57. “ Los desastres de la guerra”, grabados realizados por Goya
    12. 58. Benito Pérez Galdós escribió los “Episodios Nacionales”, donde relata de forma novelada, parte de la Historia de España del siglo XIX
    13. 63. Serenos y alegres valientes y osados cantemos soldados el himno a la lid. De nuestros acentos el orbe se admire y en nosotros mire los hijos del Cid. Soldados la patria nos llama a la lid, juremos por ella vencer o morir. El mundo vio nunca más noble osadia, ni vió nunca un día más grande el valor, que aquel que, inflamados, nos vimos del fuego excitar a Riego de Patria el amor. Soldados la patria nos llama a la lid, juremos por ella vencer o morir. La trompa guerrera sus ecos da al viento, horror al sediento, ya ruge el cañon a Marte, sañudo, la audacia provoca y el ingenio invoca de nuestra nación. Soldados la patria nos llama a la lid, juremos por ella vencer o morir.
    14. 65. Mariana Pineda fue ejecutada en 1831. García Lorca escribió una obra de teatro y Margarita Xirgú la interpretó

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