EN EL SENO DEL OTOÑO

17.487 visualizaciones

Publicado el

Poesías para el otoño.

Publicado en: Educación
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

EN EL SENO DEL OTOÑO

  1. 1. EN ELSENODELOTOÑO Poesías Montaje: Josan Blog: Desván, retalesde palabras
  2. 2. Otoño de Vivaldi Hugo Izarra Hay un momento –no importa si estásvivo omuerto– en que la vida se detiene, toma aire y, sin mirarte a losojos, recoge suscosas y se va de tu cuerpopara siempre, te abandona sin dejarte siquiera una nota. El amor esun poco así, comola propia vida. Acude cuando nole llamas, te invade, te ilumina, se cansa de latir, se apaga y se va y te deja reducidoa esto que erashoy, que fuiste hoy que ya no volverása ser, por muchoque te duela, nunca más.
  3. 3. SEÑALESDE OTOÑO M. Rosa Serdio Grazna un cuervo en la dorada luz del mediodía. Es una sensación de escuchar, en su voz que espera comerse el sol para nutrir susplumasirisadas, lasmismasque noshablarán de la próxima oscuridad del manto del otoño. Pero me resulta imposible darle la razón. Brillan las hojas de los castaños, viajan altas y pausadas las nubes, las fachadas rebrillan del placer de la marcha gloriosa del sol sobre el paisaje. El río luce como nunca todo su esplendor, transparencia, riqueza de maticesy mansedumbre hacia un destino que hoy me parece despreocupado. El mundo gira atento a las penúltimas bellezas de la plenitud antes de recoger su manto y deleitarse ante losfuegosy lasnieves. Quizá nosengañemosy mañana el otoño nosdiga que ya estaba encerrado en cada una de las rosas de esta primavera, que ya era lágrimas azules en cada una de las olas que arriban a playas solitarias, que tenía su ritmo en cada latido de nuestro corazón veraniego y desentendido. El graznido del cuervo, esa realidad, me arranca de lo oscuro siendo como es la misma oscuridad. Me arranca de mí adentro porque, con precisión de reloj, me da la voz de alarma.
  4. 4. EL HADA DE OTOÑO María García Esperón Fuente El hada de Otoño despertó temprano: escuchó una hoja caer en su patio. Se vistió de luz, arregló su armario, sacudió tres fresnos y siete castaños. Escribió unas cartas a las mariposas: Si no vuelan pronto no tendremos rosas. Fue a tocar la puerta de las azucenas: estaban dormidas después de la fiesta. Todas despidieron al hada Verano que había trabajado como nunca ese año. El hada de Otoño le dio un par de besos la llevó a la puerta le puso el sombrero. Dio un largo suspiro y se fue el verano dejando un poema y un ramo de nardos.
  5. 5. EL VIENTO DEL OTOÑO Carmen Gil El viento de otoño, que es muy juguetón, le despeina el moño a doña Asunción. El viento, que vuela, como lagartija se mete y se cuela por cualquier rendija. A don Barrendero le esparce las hojas. Cubre el pueblo entero de sábanas rojas. Una vez al año desnuda al manzano Desviste al castaño después del verano. Roba los sombreros, les da volteretas: son volatineros de las plazoletas. Y al salir la luna le canta al oído canciones de cuna a un niño dormido.
  6. 6. UN DIBUJO DE OCTUBRE José Emilio Pacheco Verdes por última vez las hojas cuentan sus historias, se hacen preguntas, intercambian recuerdos, se reconcilian o se dejan de hablar mientras el viento lo permite. Mañana el cuerpo entero les dolerá. Todo el año vivido les caerá encima como el flagelo de un rayo. Marchitas e inservibles se arrastrarán por el suelo, girarán en la hoguera. Convertidas en humo llegarán a la gloria precaria e inestable del bosque de las nubes.
  7. 7. ESTABAS BAJO EL ÁRBOL Anibal Jairo Niño Estabas bajo el árbol, y un golpe de viento hizo caer una lluvia de hojas que produjeron unas sombras de color perla sobre tu cuerpo. Estabas bajo el árbol, y como las hojas produjeron una lluvia de sombras sobre ti y en ese momento caíste suavemente de rodillas sobre el pasto pensé que una bandada de pájaros de color perla te había derribado.
  8. 8. La mariposa volotea y arde —con el sol—a veces. Mancha volante y llamarada, ahora se queda parada sobre una hoja que la mece. Me decían: —No tienesnada. No estásenfermo. Te parece. Yo tampoco decía nada. Y pasó el tiempo de lasmieses. Hoy una mano de congoja llena de otoño el horizonte. Y hasta de mi alma caen hojas. Me decían: —No tienesnada. No estásenfermo. Te parece. Era la hora de lasespiga. El sol, ahora, convalece. Todo se va en la vida, amigos. Se va o perece. Se va la mano que te induce. Se va o perece. Se va la rosa que desates. También la boca que te bese. El agua, la sombra y el vaso. Se va o perece . Pasó la hora de lasespigas. El sol, ahora, convalece. Su lengua tibia me rodea. También me dice: —Te parece. La mariposa volotea, revolotea, y desaparece. MARIPOSA DEOTOÑO Pablo Neruda
  9. 9. MÚSICA DEL OTOÑO Alicia Morel Oigo una música dulce y triste. Son las hojas secas que cantan, es el aire cansado que canta. son los frutos maduros que cantan. En los granados ríe la granada una risa colorada. En las higueras ríen los higos una risita arrugada. Oigo una música dulce y triste. Es el otoño que canta.
  10. 10. EL ÁRBOL Marisa Peña El viento del otoño azotaba sin tregua las ramas del árbol. Por mucho que éste se empeñaba, nada podía contra la fuerza de aquel soplo que le despojaba cruelmente de su bello manto de hojas amarillentas. Le gustaba especialmente el abanico de colores que se mezclaban en su copa al llegar septiembre: del marrón al amarillo, pasando por el rojo, el ocre, el sepia y alguna pincelada tímida de un verde que se resistía a ceder su terreno. ¡Pero duraba tan poco aquella fiesta de coloresotoñales…! El viento de octubre se había llevado una vez mássu abrigo estival, y tan sólo una hoja conseguía sostenerse soportando aquel vaivén incesante. ¡Cuántas veces los vientos del otoño sacuden nuestras vidas empeñados en llevarse todo lo que quedó caduco, el equipaje que ya no nos sirve, el absurdo fardo de lo irrecuperable! Y nosotros, como la irreductible hoja del árbol , nosaferramosa lo que fuimospor miedo a lo que nosdepara el largo invierno, sin ser capaces de confiar en el eterno ritual de renacimiento que nosregalará la primavera.
  11. 11. EL OTOÑO Alejandra Moglia Hoy las hojas saltaron de los árboles para ir a jugar libres con el viento. El árbol con nostalgia y ternura las saluda por última vez. Ellas ríen, cantan y sueñan haciendo remolinos en el parque mientras el viento hace garabatos de dulzura en tu pelo. Antes de despedirse pintan de amarillos y naranjas tu mirada reescribiendo la poesía de la vida en el cielo. ¡Llegó el otoño! Hoy las hojas alegres y risueñas te invitan a jugar con ellas.

×