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DEL SIGLO XIX

 

LA ADLIJANA Y EL PODER
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LA SOCIEDAD:  LA “GENTE DECENTE”
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EL lNlClO DElLA MODERNIZACIÓN DE
LA ECONOMIA Y LA SOCIEDAD

En la década comprendida entre 1852 y 1862, se iniciaron unos ...
Plaza de Carretas en la estación 11
de Setiembre.  El incremento de los
ingresos de los comerciantes del interior
permitió...
ELABORACIÓN DE UN CUADRO CONCEPTUAL

1. Dibuja en tu carpeta un Cuadro como el siguiente: 

Hechos relacionados
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LA HISTORIA

 

Señora porteña por la mañana,  segun una litografia del
pintor suizo César H.  Bacle (1797-1838) de 1833.

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Payada en una pulpería,  óleo de Carlos Morel. 

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Economia y sociedad época de Rosas

  1. 1. c. ECONOMÍA Y SOCIEDAD HACIA MEDIADOS DEL SIGLO XIX LA ADLIJANA Y EL PODER ECONOMICO DE BUENOS AIRES El puerto y la aduana fueron los instrumentos que permitieron a los diferentes gobiernos —unitarios o federales— de la provincia de Buenos Aires, subordinar a las economías regionales del resto del país. A lo largo de los años, fueron tres los problemas relacionados con el manejo del puer- to y la aduana que originaron conflictos y alianzas entre Buenos Aires, las provincias del interior y las provincias del Litoral. Un problema se originaba en el hecho de que la aduana de Buenos Ai- res era la única fuente de ingresos provenientes del exterior. La posición de Buenos Aires de considerar que el manejo de esos ingresos correspondía ex- clusivamente al gobierno provincial, la enfrentó con la totalidad de las pro- vincias. Otro problema que enfrentó a las provincias fue la discusión sobre el grado de proteccionismo o el libre cambio que debía contener la política aduanera fijada, generalmente, por el gobierno de Buenos Aires. Sobre este tema, la posición de Buenos Aires frecuentemente coincidió con la de las provincias del Litoral —-Santa Fe y Entre Ríos pero no así Corrientes, que encabezó la lucha por el proteccionismo—. Pero la discusión sobre protec- cionismo y libre cambio en el Río de la Plata estaba directamente condi- cionada por el desarrollo de la penetración comercial de Gran Bretaña en Argentina y Uruguay. Los nuevos países del Río de la Plata formaban parte del imperio informa! en el que Gran Bretaña estaba incorporando a las ex colonias españolas en América. Esta situación imponía que estuvieran a fa- vor del libre cambio las provincias cuya producción era complementaria con la británica y, contrariamente, a favor del proteccionismo aquellas cu- ya producción competía con los productos de origen inglés, como la mayo- ría de las del interior. También en el contexto de ese imperio informal bri- tánico debe entenderse el problema de la libre navegación de los ríos Uru« guay y Paraná, que enfrentó a Buenos Aires con las provincias del Litoral. La posibilidad que cada una de esas provincias tenía de negociar directa- mente con las potencias comerciales extranjeras originó la disputa entre ellas por la recaudación de los ingresos aduaneros. EL DEBATE ENTRE ROSAS Y FERRE Durante los años de gobierno de Rosas, el debate más significativo sobre cuál debía ser la política co- mercial de la Confederación tuvo lugar en ocasión de las discusiones para Ia firma del Pacto Federal de 1831 entre Santa Fe, Entre Ríos, siciones enfrentadas fueron ex- puestas por los representantes de estas dos últimas provincias. Pedro Ferré ——diputado por Corrientes y representante de Ia posición de la mayor parte de los gobiernos pro- vinciaies sobre el tema— exigió una política aduanera que prote- giera las producciones de las pro vincias. Y también se opuso a que Buenos Aires dispusiera de la tota- lidad de los ingresos aduaneros. José María Roxas y Patrón —-dipu- tado por Buenos Aires y ministro de Hacienda de Rosas—— justificó los aranceles que iavorecían la in- traducción de productos extranje- ros por el hecho de que éstos eran más baratos que los que se produ- cían en el país. Afirmó que no era justo obligar a la población a com- prar caro y escaso lo que podían tener barato y abundante. Y ade- más justificó la percepción de los derechos aduaneros por el gobier- no de Buenos Aires porque era és- te el que pagaba las deudas con- traídas por las guerras de la inde- pendencia y la de Brasil y se hacía cargo de una serie de gastos que correspondían al conjunto de las provincias. ' Corrientes y Buenos Aires. Las po— h
  2. 2. LA PROHEDAD En 1835, Rosas dictó una Ley de Aduanas que aunque tuvo en cuenta DE LAS TlERRAS DE los reclamos de algunas provincias, protegió principalmente a las produc- LA pRovlNcl A ciones de la provincia de Buenos Aires. El comienzo de los bloqueos del puerto de Buenos Aires impidió comprobar si su aplicación a largo plazo DE BUENOS AIRES Durante el gobierno de Martín Rodríguez en la provincia de Bue- nos Aires (18204 824) se estable- ció el sistema de enfiteusis. De acuerdo con este sistema, todas las tierras que hasta entonces no fueran de propiedad privada se- rían conservadas como propiedad del Estado provincial. Además, la tierra pública se convertía en la garantía de la deuda pública, pe- ro podía ser arrendada por un período de 20 años. El canon por el usufructo de la tierra fue fijado en el 8 por ciento y el 4 por cien- to de su valor, según la tierra fue- ra dedicada al pastoreo o a la agricultura. Los enfiteutas tenían derecho de prioridad si la tierra era ofrecida en venta. Este sistema favoreció el creci- miento de los latifundios. La ley no limitaba la extensión de las tierras otorgadas en enfiteusis, ni prohibía la venta a terceros de las concesiones. Entre 1822 y 1830, alrededor de 500 personas obtu- vieron cerca de 9 millones de hectáreas de la provincia de Bue- nos Aires. Los favorecidos por es- tas concesiones fueron los gran- des terratenientes de la campaña bonaerense: entre ellos, los Alza- ga, los Anchorena, los Sáenz Va- liente, los Miguens, los Pereyra. beneficiaba a las provincias. Esta ley no modificaba el sistema comercial que estaba vigente desde la época colonial. Buenos Aires era el único puerto autorizado para el comer- cio con el exterior. Y los ingresos que obtenía a partir de esta condición le permitían contar con la fuerza política y militar suficiente como para frus- trar el intento de cualquier provincia —particularmente las del Litoral be- neficiadas por la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay— de co- merciar directamente con las potencias extranjeras. Desde mediados de la década de 1830, las provincias intentaron por todos los medios liberarse del monopolio comercial de Buenos Aires. En el Litoral, los gobiemos provin- ciales varias veces proyectaron separarse de la Confederación y constituir repúblicas independientes. También en Cuyo existieron pedidos de ane- xión a la República de Chile. LA CONSOLIDACIÓN DEL PODER ECONOMICO DE LOS TERRATENIENTES BONAERENSES RI° CLIP-Woo La CarIoiaj _ A . ..= ¿----»! .. Me""i°‘-; «, Isla ‘mas’? ' r “¿km9 I Martín García .5 S3 to e (Arg) ', ‘O “lle” * Buenos Aires Junin“ de AreQo X: Bragadd, S C I _ n ni’- anagrj} 3% í v i. ’ ¡»Xgfix '53”- S‘ “o Tapalqué ‘s ¡‘a AzuI ‘g ‘g: Tandil uerie Argentino ‘. Ó Ñ Bahia Blanc Avance dc ¡afrontar/ z de Buenos Aires con las tierras en poder‘ de las indígenas, después‘ (le 1/1 5117711207711 (le Ros/ zx al desierto entre 18 3 3’ y I 834. La imposición del orden rosista en la provincia de Buenos Aires benefi- ció particularmente los intereses económicos de los terratenientes bonae- renses. Los integrantes de este grupo social eran los estancieros ganaderos y saladeristas (exportadores de carne salada para la población esclava de Bra- sil y de Cuba). Algunos de ellos también fueron importantes comerciantes y los dueños del capital financiero. Ningún otro sector de la sociedad —Ios agricultores, comerciantes minoristas, artesanos y profesionales bonaeren- ses—— ni ningún grupo económico, social o político de las provincias, con- centró tanto poder económico como este grupo social.
  3. 3. Después de 1828, los estancieros —que necesitaban cada vez más mano de obra— no conseguían peones para el trabajo; a la vez los indígenas ame- nazaban sus propiedades y sus ganados. Durante su gobierno, con severas leyes, decretos y ordenanzas, Rosas continuó la política de asegurar la obe- diencia de la población rural. Y la campaña al desierto que Rosas comandó personalmente en 1833 y 1834, tuvo por resultado el avance de la frontera de la provincia de Buenos Aires sobre tierras hasta entonces ocupadas por indígenas. Se alejó la amenaza sobre las propiedades ya existentes y se in- corporó una gran cantidad de nuevas tierras que fueron puestas en produc- ción en los años siguientes. Entre 1829 y 1852, las exportaciones de Buenos Aires aumentaron en- tre dos y tres veces. Se exportaban cueros, carne salada, sebo y lana. Para estos cuatro productos la demanda fue en aumento durante todo el período y los precios de exportación resultaron altamente beneficiosos en relación con el costo de producción, que era muy bajo. El precio de la tierra, como el pago a los trabajadores era mínimo y las instalaciones fijas y los instru- mentos con los que se procesaban y transfonnaban los productos eran de muy poco valor. Este grupo social mantenía el control de la producción en sus propieda- des, pero la comercialización y el transporte al exterior de los productos es- taba a cargo de comerciantes ingleses. En general, el comercio exterior es- taba controlado por los extranjeros y el comercio interior por comerciantes locales. Pero así como hubo ingleses que participaban en el comercio inte- rior, hubo un grupo de comerciantes y hacendados porteños vinculados al comercio exterior. Los terratenientes bonaerenses también resultaron beneficiados por los bloqueos del puerto de Buenos Aires durante las intervenciones extranje- ras. Durante esos años disminuyó el número de los animales faenados y al final del bloqueo había aumentado considerablemente el número de cabe- zas de ganado que poblaban sus propiedades. El saladero, acuarela de Carlos E. Pellegrini, I 83 0. En estos establecimientos se flrenaba a los animales, se separaba el cuero, se salaba la carne y se procesaba la grasa para transfbrmarla en sebo. Croquis de la provincia de Buenos Aires en el que se representa la zona dentro de la cual se ubicaba la mayor parte de las tierras que se vendieron entre 1836 y 1840. En 1 83 6 la legislatura provincial aprobó por ley la venta de 15 00 leguas cuadradas de tierras públicas desocupados o en enfïteusis. A los enfiteutas se les dieron importantes facilidades para estimular‘ la compra de la tierra (eximición del canon adeudado, pago con bonos, entregas periódicas de ganado). En 1838, Rosas decreto’ la renovación de los contratos de enfiteusís por otro período de 10 años, pero aumentó el canon en un 100 por ciento. Ademas, desde entonces las tierras mzís valiosas quedaron al margen del sistema de enfiteusis, y este sistema se limitó a las tierras rmís apartadas de la campaña bonaerense. Entre 1837)’ 1840 rnrís de 2.300. 000 ÍJertrÍre/ Is pas/ Iron del dominio príblíco al privado. Sus rrdqr/ ¡rentesfireron 245, la mayoría de ellos los rmíi‘ poderosos de los antiguos enfiteut/ rs. PARA PENSAR _ _ , , _ , __ ".4 ¿Cuáles fueron las bases del po- der económico de los terrate- nientes bonaerenses?
  4. 4. g. nvsfiïtlïczfimïïwï i03_i9%¿ïf’ A ¿i 0vEJAsiÏ" r. - a run 4x ms roairimris n" s. LANAS“¿; ¿É , remains ¿mts ° rumm m: LA 4mm * i: r. l: - l: . E: Lain-ría ¡»g/ da can. u. Manaus}; 2o . I rc rtïrrïrïrïrïrflmïflvflïuwmrzrur . ‘i836. . Portada de un manual editada en Buenos Aires en 1 85 6 para la buena cría de ovejas. a‘ 3 LA EXPANSIÓN DEL OVINO Esta expansión estuvo relaciona- da con un conjunto de circuns- tancias favorables. Los estableci- mientos, en general, estaban si- tuados cerca de los puertos y le- jos de la frontera con el indígena. El proceso de mestización permi- tió mejorar Ia calidad de Ia lana producida. Y, además, los pro- ductores eran en su mayoría ex- tranjeros que estaban eximidos de prestar servicio militar. Un es- tudioso de la época recordaba el proceso que se inició entre 1850 y i855 en los siguientes térmi- nos: "Empezó a notarse que en cada partido del norte de la pro- vincia de Buenos Aires había cin- co'o seis estancieros dedicados exclusivamente a la cría de ove- jas, que eran propietarios de for- tunas considerables adquiridas al cabo de unos pocos años de tra- bajo. Eran los extranjeros. El ejemplo de rápidas y fáciles fortu- nas magnetizó a Buenos Aires. ..; parte de la población porteña emigró al campo, los estancieros sin lanares vendían vacunos o campos para obtenerlos. Las ove- jas que en i852 se cotizaban a 2 pesos, llegaron en cinco años hasta 30 y 35 pesos. " 50 EL MERCADO INTERNACIONAL Y LOS CAMBIOS EN LA PRODUCCION En Buenos Aires hacia 1852, el tipo de producción agropecuaria que realizaban los terratenientes bonaerenses y que era la base de su poder eco- nómíco, comenzaba a resultar inadecuado para el mercado intemacional de la época. Se trataba de una ganadería sin refinar, que empleaba mano de obra sin ninguna calificación y que utilizaba un establecimiento transfor- mador —el saladero— equipado con una tecnología muy rudimentaria. Los productos así obtenidos servían para abastecer a los propietarios de esclavos americanos. Pero a mediados de siglo ya había señales de que la esclavitud tendería a desaparecer, porque Gran Bretaña había comenzado una campa- ña para abolirla. Por otra parte, el mercado europeo, además de cueros, co- menzaba a tener nuevas demandas generadas por el avance de la industria- lización, especialmente demanda de lana. Un cambio importante en la ganadería de la provincia de Buenos Aires fue la fuerte expansión de la producción de ovinos, que se transformó en la actividad económica más importante hasta 1880, aproximadamente. Aun- que los precios de la lana oscilaban y tendían a bajar, la buena calidad y el gran volumen de lana producida permitió obtener grandes beneficios a los productores. La riqueza ganadera de las provincias del Litoral fue la que más sufrió las consecuencias de las guerras interiores y los conflictos con los países li- mítrofes. En la provincia de Santa Fe, la disminución del número de cabezas de ganado y la competencia en el mercado frente a Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes, originaron el empobrecimiento de los propietarios de la tierra. Pero esta situación —opuesta a la que atravesaban los terratenientes de la provincia de Buenos Aires— favoreció la puesta en práctica de políticas de colonización. Ante la falta de ingresos originados en la producción, para al- gunos propietarios resultó beneficioso subdividir y vender sus tierras en pe- queñas unidades que se destinaban al establecimiento de colonias de inmi- grantes. Con estas colonias —Esperanza fue la más exitosa— el gobiemo se proponía fomentar el poblamiento de la provincia y el desarrollo de la agri- cultura. El respaldo oficial a las empresas de colonización —y los proyectos de expansión del ferrocarril— originaron el aumento del valor de las tierras de la provincia. Este resultado dio origen a un grupo de especuladores que reunían el capital necesario para comprar pequeñas extensiones de tierras —que vendían los terratenientes— para luego venderlas a los colonos. El aumento del valor de la tierra también consolidó el poder económico de los antiguos propietarios terratenientes. En Entre Ríos y en Corrientes, desde mediados del siglo XIX, la produc- ción ganadera se recuperó rápidamente a partir de sus contactos con los mercados consumidores de Uruguay y Brasil. En esas provincias se consoli- dó el poder económico de los propietarios de extensos latifundios.
  5. 5. LA SOCIEDAD: LA “GENTE DECENTE” Y LA “CHUSMA” En la sociedad de Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX coe- xistían el grupo de mayor poder económico y político integrado por los ha- cendados, comerciantes y militares, y los grupos de trabajadores urbanos in- tegrados por pequeños comerciantes, artesanos, changadores, jornaleros y peones. En el lenguaje de la época, utilizado también por los numerosos via- jeros extranjeros que recorrieron el país, era común llamar al primer grupo la “gente decente" y “plebe” o “chusma" al segundo. La Plaza Mayor —la ac- tual plaza de Mayo—— era el centro de la vida política, social y religiosa, y con frecuencia se reunían en ella, o en las calles y plazas vecinas, nutridos grupos de habitantes del suburbio. A pocas cuadras de la plaza se ubicaban los ba- rrios de Monserrat, de Lorea o Catalinas. Allí vivían los negros y mulatos, que compartían con los trabajadores blancos las más diversas ocupaciones: aguateros, carretilleros, vendedores ambulantes, trabajadores de saladeros y barracas. Sin embargo, negros y mulatos predominaban en algunas activida- des tales como vendedores de mazamorra o empanadas, escoberos, sirvientes y músicos. Los sectores populares se prolongaban en los alrededores de la ciu- dad. Allí se encontraban los habitantes de las quintas, los carreteros, arrie- ros y troperos que conducían animales al matadero, enlazadorcs y pialadores, o también quienes se ocupaban del abasto de frutas y verduras a la ciudad. En las áreas rurales dominaban los gauchos, antiguos habitantes vagabundos de la campaña. Un salón porteño en 1845, según una acuarela del pintor alemán Juan Mauricio Rugendas, que visitó Argentina y Cbile por esos años. La gente decente se reunía por las izocbes en las casas defamilia para conversar, bailar y cantar. Estas reuniones fueron disnzíizzcyrerzdo a nzedida que cobraban importancia los teatros y las sociedades filarauíizicas que reunían, en salas especiales, al publico aficionado a la nzzísica y la Cïlltuïll. . , ‘i: i,
  6. 6. Los esclavos de Buenos Aires rinden homenaje de gratitud a Rosas, el 1° de mayo de 1844. Un (¡leo de D. de Plot. Rosas dio de baja del ejército a los numerosos libertos que participaron en la campaña al desierto. Así lo había prometido a sus madres para que éstos pudieran ayudarlas con su trabajo. ‘i "‘, .: ,, l.; -—« n. p x, «si. É“ y 52 El apoyo popular a Rosas La masa de la población urbana había comenzado a participar en acon- tecimientos políticos desde las invasiones inglesas. Desde mediados de la dé- cada de 1810, el coronel Dorrego había sido su caudillo, y a su muerte, en 1828, Rosas supo captar la adhesión de las masas. La población rural, en cambio, comenzó a movilizarse sólo en 1829, sobre todo como reacción a la larga guerra y su secuela de levas, y a la represión que Lavalle y sus subordi- nados desataron contra la población de la campaña. En un principio esta movilización fue espontánea, y más tarde se organizó a través de las milicias de campaña, cuyos jefes eran, en general, estancieros. Para la mayoría de los historiadores que desde diferentes perspectivas historiográficas estudiaron el período comprendido entre 1829 y 1852, fue importante el apoyo que los grupos de trabajadores de la ciudad y del cam- po brindaron a Rosas. Y en la organización de esa adhesión cumplieron un papel importante los jefes secundarios, reclutados entre los oficiales meno- res de la milicia, capataces, alcaldes, comisarios o celadores, algunos de los cuales no sabían leer y escribir. ¿Cuáles fueron las motivaciones que tenían los pobres para apoyar a Rosas? Difícilmente se pueda contestar con certe- za. Tal vez funcionaran los mecanismos propios del patemalismo y los mo- tivara el sentirse protegidos, seguros, tenidos en cuenta. En las áreas rura- les, estos mecanismos fueron eficaces, sobre todo si se sumaban a aquellos otros propios de las milicias: a la autoridad del patrón se sumaba la del jefe miliciano. Para algunos de ellos, quizás, existía la esperanza de una recom- pensa: la posibilidad de obtener una parcela de tierra para criar ganado. En algunas ocasiones, Rosas prometió tierras a sus seguidores y las entregó a sus incondicionales, aunque la mayoría de ellos se desprendió rápidamente de esta recompensa por entonces no muy apreciada. Además, como Co- mandante General de Campañas, Rosas tuvo a su disposición una fuerza miliciana regular, debidamente disciplinada, que desempeñó un papel de importancia, inclinando a su favor el equilibrio militar. PARA PENSAR Según tu opinión, ¿que razones justiticarían el apoyo a Rosas por parte de los trabajadores de Ia ciudad y el campo?
  7. 7. EL lNlClO DElLA MODERNIZACIÓN DE LA ECONOMIA Y LA SOCIEDAD En la década comprendida entre 1852 y 1862, se iniciaron unos pro- cesos de transformación económica y social —continuados y consolidados en las décadas posteriores—— que modificaron la organización de la econo- mía y la sociedad que el país había mantenido hasta esa época. Los cambios en la producción ganadera y el nuevo impulso que recibió la agricultura produjeron modificaciones en la estructura de propiedad de la tierra. Fue aumentando el número de los propietarios de medianas y peque- ñas propiedades rurales dedicadas a la producción de ovinos, así como tam- bién el de los propietarios de quintas y tambos que abastecían de alimentos a las ciudades y se ubicaban en las proximidades de los centros urbanos. En las provincias de Santa Fe y Entre Ríos los colonos fueron un grupo muy importante entre los medianos y pequeños propietarios rurales. En las ciudades-puertos —como Buenos Aires y Rosario-—, aumentó el número de personas empleadas en las actividades y servicios relacionados con el comercio de exportación e importación en expansión. En conse- cuencia se multiplicaron también los talleres y comercios dedicados al abastecimiento de los productos de consumo y equipamiento de la pobla- ción urbana. Al mismo tiempo que se iniciaba esta diferenciación y movili- dad de grupos sociales, comenzaba una transformación en el sistema de transportes que iba a permitir acortar las distancias entre las diferentes re- giones y acelerar los traslados de las personas. El crecimiento de las expor- taciones hizo necesario un mejoramiento de los sistemas de transportes te- rrestres que hasta entonces unían los centros productores del interior con los puntos de salida. La primera novedad fue la combinación del uso de ca- rretas con la vía fluvial que unía el puerto de Rosario con el de Buenos Ai- res. Pero el cambio más importante fue la construcción de los ferrocarriles. Por las fuertes inversiones que eran necesarias para su construcción, hasta 1862 el sistema ferroviario tuvo una extensión muy limitada. Sin embargo, los beneficios obtenidos por el transporte de cargas en los primeros recorri- dos ferroviarios fueron un factor muy importante para la expansión del fe- rrocarril en los años siguientes. in. . El gobierno de Santa Fe firmo’ un contrato con Aarón Castellanos por el que éste re comprometía a traer 1.000 familias. La Colonia Esperanza, integrada por 200 familias de orígen suizo, se estableció, en 1 85 6, al oeste de la ciudad de Santa Fe. EL CONCEPTO DE MODERNlZAClON El concepto modernización fue construido por sociólogos euro- peos. Se comenzó a utilizar desde fines del siglo XIX para explicar el proceso por el cual las sociedades europeas dejaron de ser socieda- des tradicionales y se transforma- ron en sociedades modernas. Ob- servaron que en ese proceso de transformación se producían cambios en la organización eco- nómica, en la organización políti- ca, y en las actitudes y valores de los miembros de la sociedad. Para estos sociólogos, la transforma- ción de una sociedad tradicional en una sociedad moderna está asociada, por lo menos, a los si- guientes cambios: la economía precapitalista y preindustrial se transforma en capitalista e indus- trial, la vida urbana tiene más im- portancia que la vida rural, y los valores y actitudes seculares se imponen sobre los valores y acti- tudes religiosos. En general el proceso significa una transforma- ción de lo simple (o menos com- plejo) a lo más complejo, en to- dos los planos de la vida social. Desde 1950, la teoría de la mo- dernización comenzó a interesar- se por las particularidades de Ia modernización en los países peri- féricos del centro de la economía mundial capitalista. Aunque las discusiones continúan, los estu- diosos coinciden en que en los países periféricos el alcance y pro- fundidad de la modernización de- pende, en gran medida, de las características de Ia inserción de cada país en el mercado interna- cional. Y que, por eso mismo, en una sociedad periférica, los secto- res sociales y las actividades eco- nómicas que se modernizan en primer lugar son los directamente relacionados con los centros capi- talistas industriales.
  8. 8. Plaza de Carretas en la estación 11 de Setiembre. El incremento de los ingresos de los comerciantes del interior permitió aumentar el número de las carretas en funcionamiento regular y permanente que realizaban el transporte de mercadería a Buenos Aires. El transporte de personas y correspondencia se realizaba a través de un servicio de diligencias. Cada vehiculo conducía alrededor de I 5 pasajeros y llevaba la alimentación necesaria durante el viaje. Partían desde Rosario y la duración del recorrido era de, por qemplo, 10 días a Mendoza, 3 a Córdoba y 2 a Santa Fe. 54 El 3 0 de agosto de 1 85 7 se realizó el viaje de inauguración del printer flrrocarril que corrió en la República Argentina, conocido como el Ferrocarril del Oeste. La línea partió de la plaza 11 de Setiembre o del Miserere y se extendió basta el pueblo de San jose’ de Flores. Luego se prolongó desde la plaza 11 de Setiembre basta la plaza del Parque, actualmente plaza Lavalle. Las obras fueron realizadas por ingenieros y tecnicos ingleses, y en Inglaterra se compraron las dos primeras locomotoras que recorrieron el país: La Porteña y La Argentina. En 1 8 5 8, la línea se prolongó basta Ramos Mejía; en 1859 llegó basta Morón y en 1860 basta Moreno. Finalmente la empresa de capitales particulares fire comprada por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. UNA RED CONCEPTUAL Construí una red conceptual que explique el proceso de modernización de Ia economía y la sociedad que se inició en la República Argentina en- tre 1852 y 1862. ¿Qué elementos del concepto de modernización están presentes en el proceso representado en Ia red?
  9. 9. ELABORACIÓN DE UN CUADRO CONCEPTUAL 1. Dibuja en tu carpeta un Cuadro como el siguiente: Hechos relacionados con la consolidación del poder económico de los terratenientes bonaerenses. Princi ales roductos P P ara la ex ortación. P P Conflictos internos y externos relacionados con la organización económica. Cambios en la organización de la sociedad. TÉCNICAS DE TRABAJO ELABORACIÓN DE UN CUADRO CONCEPTUAL Un cuadro conceptual puede re- sultar útil para ordenar los con- ceptos que explican un proceso histórico. La información que en él se inclu- ye, se puede leer en los dos senti- dos: el horizontal y el vertical. Pa- ra que ayude a explicar un proce- so histórico, en uno de esos sen- tidos, por ejemplo el horizontal, se pueden ubicar los diferentes períodos o etapas del proceso histórico que se está estudiando. Y en el otro sentido, el vertical, se pueden agrupar los conceptos que explican las características de la organización de una sociedad —económica, social, política, cul- tural-; o, también, aspectos es- pecíficos de un proceso histórico. La utilidad de un cuadro concep- tual es diferente de la de una red conceptual. La red conceptual ofre- ce una imagen dinámica: su obje- tivo es representar el desarrollo del proceso estudiado y las rela- ciones entre los conceptos. En cambio, el cuadro conceptual ofre- ce una imagen estática, como una fotografía, porque su objeti- vo es agrupar conceptos por te- mas y períodos de tiempo. Orde- nar y agrupar los conceptos im- portantes es un paso necesario en todo aprendizaje.
  10. 10. LA HISTORIA Señora porteña por la mañana, segun una litografia del pintor suizo César H. Bacle (1797-1838) de 1833. 56 EN IMÁGENES MODA Y COSTUMBRES A TRAVÉS DE LA PINTURA Durante la primera mitad del siglo XIX, los pintores más importantes que desarrollaron su actividad en el Río de la Plata fueron extranjeros. Algunos —como César Hipólito Bacle, León Palliére y Juan Mauricio Rugendas— fue- ron visitantes que recorrieron parte de los actuales territorios de Argentina, Uruguay y Chile o se instalaron en nuestro país durante algunos años, Otros —como Carlos Enrique Pellegrini— se instalaron definitivamente e iniciaron escuelas en las que se formaron artistas locales. Sus obras consti- tuyen testimonios gráficos de un gran valor para los historiadores, ya que permiten reconstruir con detalle muchas de las costumbres y modas de los habitantes de la época. Esta litografia de Bacle de la década de 1830 satiriza el uso de los enormes peinetones que se babían puesto de moda por esos días.
  11. 11. , , _. Payada en una pulpería, óleo de Carlos Morel. Minué federal, óleo de Pedro Figari. Fígarifiie un pintor uruguayo que nació en 1861 y desarrolló su actividad durante la segunda mitad del siglo XIX Sin embargo, en muchas de sus obras utiliza como temas las costumbres de diferentes grupos sociales de la sociedad porteña de la época de Rosas.

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