Una figura dejó un libro viejo en un banco de un parque. Por la mañana, una niña llamada Carolina lo recogió y lo llevó a la escuela. Cuando el profesor lo abrió en clase, se dio cuenta de que las páginas estaban en blanco excepto por una que estaba doblada con palabras sueltas. Los estudiantes decidieron inventar una historia juntando esas palabras. Carolina continuó escribiendo la historia después de clases cerca de un árbol llamativo.