Los cristales no son perfectos y contienen defectos que afectan sus propiedades físicas, como la conductividad y la capacidad de formar aleaciones. Estos defectos se dividen en puntuales, lineales y de superficie, siendo las dislocaciones defectos lineales que se introducen durante la solidificación o deformación del material. La interacción de estos defectos, junto con el proceso de deslizamiento y la formación de granos, influye en la ductilidad y resistencia de los metales.