El documento describe el perfil humano-espiritual de María Bernarda Butler, una monja franciscana suiza del siglo XX. Tuvo una infancia sencilla dedicada al trabajo agrícola y sintió un fuerte llamado a la oración. Vivió una vida espiritual intensa caracterizada por la pobreza, la obediencia, la mortificación y el servicio a los demás. Reformó su monasterio y demostró ser una sabia administradora y misionera dedicada a unir contemplación y apostolado.