El documento habla sobre la necesidad de que la vida consagrada escuche los signos de los tiempos y los interprete a la luz del Evangelio para dar respuestas esperanzadas. Llama a estar atentos a las señales de Dios y a profundizar en la esencia del seguimiento de Jesús para dinamizar la resignificación de la congregación. Finalmente, invoca al Espíritu Santo para que los guíe en este tiempo.