Tener fe significa aceptar los designios de Dios aunque no los entendamos, dar cuando uno mismo necesita, y creer cuando es más fácil dudar. Tener fe guía la vida con el corazón en lugar de la vista, y significa levantarse después de caerse, ver el futuro positivamente a pesar del pasado doloroso, y arriesgar todo por un sueño o un ideal.