La humildad se refiere al reconocimiento de nuestras fortalezas y debilidades como seres humanos y la aceptación de que no somos superiores a los demás. Implica no sobreestimarse a uno mismo y tratar a todos con respeto independientemente de sus circunstancias sociales. Jesús es el mejor ejemplo de humildad al reconocer que todo viene de Dios.