El documento compara a los creyentes con semillas del Reino de Dios que deben crecer y dar fruto a pesar de las dificultades, con la confianza de que Dios las cuida y hace germinar. Se insta a los creyentes a dejarse regar por Dios para que puedan florecer y dar fruto para los demás, confiando en que el Reino de Dios crecerá aunque sea de forma humilde.