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17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 1
17 MICRORRELATOS. LA SECUELA DE UNA NOVELA
“EL ÉMULO DE REGINALD PERRIN”
De Marcelino F. Mallo
Diecisiete microhistorias después de su publicación
Los siguientes microrrelatos se podrían clasificar en cuatro categorías en función
de su relación con la realidad: los hay completamente veraces –CV–;
parcialmente veraces –PV–; los de fantasía justificada (por la realidad) –FJ–; y los
fantásticos total –FT–. Al final de cada microhistoria, se indica su categoría
correspondiente.
1. Página 150
Hace como diez días, me encontré a Rivera, compañero de instituto a quien no había
visto desde el COU. Un repaso de vidas en cinco minutos y otros cinco comentando
cómo fue la cosa de empezar a escribir. Mostró interés singular por “El émulo de
Reginald Perrin”. Intercambiamos los teléfonos y abur. Ayer recibo el siguiente wasap
de Rivera: Pág. 150. Nada más. Tras un momento de extrañeza, me fui a la página 150
de “El émulo…”. ¿Qué me habrá querido decir? He leído hasta la 150; Me ha gustado
especialmente la 150; Lo dejo en la 150. Le preguntaré la próxima vez que nos
encontremos…
PV. Publicado en Instagram el 13/11/2018
2. La mirada
Durante la redacción de “El émulo de Reginald Perrin”, consulté a mi amigo Nacho,
psiquiatra ejerciente en Alemania, qué tipo de dolencia podría sufrir alguien que se
comportase como Camilo López, el protagonista de la novela. Me contestó que los
síntomas se asimilaban lo suficiente a los propios de la enfermedad de Pick. Ayer
Nacho, que pasa unos días en esta su tierra, nos hizo una visita. Le regalé un ejemplar
de “El émulo…”. Nada más ver la portada, comentó: “La mirada de este hombre me
recuerda a uno de mis pacientes. Lo estoy tratando de la enfermedad de Pick”.
PV. Publicado en Instagram el 20/11/2018
17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 2
3. Un sueño
Antes de acostarme, consulté papeles pendientes. Solo me interesó un aviso de
Correos para recoger un paquete. Pasé una noche complicada. Soñé con David Nobbs.
Me reprendía por haber usurpado el nombre de su personaje y usarlo en una novela
tan poco comedia como “El émulo de Reginald Perrin”. Yo le contestaba que, a
diferencia de la serie televisiva, su libro “Caída y auge de Reginald Perrin” apenas me
había hecho reír. Al día siguiente, fui a recoger el paquete en Correos. Apremiado por
un presentimiento, lo abrí de un modo compulsivo. Y allí estaban, los CDs de la serie
completa y una nota que decía: “I hope it still makes you laugh”.
FT. Publicado en Instagram el 22/11/2018
4. Tiranías
Antes de la presentación en Madrid de “El émulo de Reginald Perrin”, recibí una
llamada de Radio Villalba para una entrevista. Me preguntaron por las influencias de la
novela y no supe responder. Nunca había sentido ninguna “influencia” concreta. En la
intervención de Carmen Mejías durante la presentación, leyó un párrafo que le llamó
la atención. Carmen, directora del departamento de Filología Románica de la UCM,
hizo su tesis sobre las novelas que trataron las dictaduras hispanoamericanas. Escuché
a Carmen leyendo el párrafo escogido y en ese mismo instante me di cuenta de que “El
émulo…” había sido fuertemente influido por “Yo, el supremo”, la extraordinaria
novela de Augusto Roa Bastos sobre el tirano paraguayo Rodríguez de Francia.
CV. Publicado en Instagram el 24/11/2018
5. La lectora
Al poco tiempo de publicar “El émulo de Reginald Perrin”, me aquejó el síndrome del
autor sin lectores. Como en “La interpretación de un libro”, de Juan José Becerra,
empecé a recorrer la ciudad con el objeto de sorprender a alguien con mi novela en
sus manos. Pasaron días de búsqueda obsesiva e infructuosa. Hasta que en la cafetería
a la que bajo cuando nos hemos quedado sin roiboos, diviso un ejemplar olvidado
sobre una mesa. Presiono al camarero que cree recordar una mujer de mediana edad,
morena y más bien alta. Espero por ella hasta la hora de cierre. Vuelvo al día siguiente,
y al otro, y al otro, ampliando el horario de permanencia cada jornada. Por fin, un día
en que llevo diez horas seguidas y siete roiboos consumidos, aparece mi mujer y me
dice: “déjalo ya, cariño; he sido yo”.
FJ. Publicado en Instagram el 27/11/2018
17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 3
6. Arrepentimiento
Me paró una señora no demasiado mayor, delgada y bien vestida, con un esbozo de
sonrisa en la boca. Me detuvieron sus ojos sobre todo, que miraban como
preguntándose si yo sería de fiar. Dijo: “perdone, ¿usted sabe dónde está mi casa?”
Me dirigía a la presentación de “El émulo de Reginald Perrin” en A Coruña, mi ciudad.
Era agosto, hacía bastante calor y estábamos en pleno descampado. Tras cinco
minutos de algo parecido a una conversación, por fin pareció identificar la ruta hacia
su casa. Aproveché para no perder más tiempo y me despedí. Ni sé lo que conté
durante la presentación de “El émulo…”. Mientras sonaban los generosos aplausos, me
incorporé y salí corriendo. Llegué al descampado y la señora ya no estaba.
PV. Publicado en Instagram el 28/11/2018
7. Virus
La CSL (Central de Seguridad Literaria) anuncia que un virus letal se ha extendido por la
novela contemporánea. Este virus devastador borra párrafos enteros aleatorios. He
comprobado que en “El émulo de Reginald Perrin” ha desaparecido el segundo párrafo
de la página 107, en concreto el que figura en la fotografía. Los lectores de “El
émulo…” no deben preocuparse. Tengo el original; cada vez que desaparezca un
pedazo de la novela, yo lo reeditaré en Instagram. Esperemos mientras tanto que la
CSL haga su trabajo y desarrolle el correspondiente antivirus, que ya está tardando...
FT. Publicado en Instagram el 29/11/2018
8. Herman@s
Igual que yo, Camilo López, protagonista de “El émulo de Reginald Perrin”, tiene tres
hermanos. Nosotros nos llamamos Marce, Paco, Ángeles, Araceli. Ellos: Camilo,
Bernardo, Sandra, Inés. Cuando Araceli terminó de leer “El émulo…”, me mandó este
wasap: “Leído del tirón. Ni he comido! Cabilia: un buen comienzo. A trenza: intrigante
evolución. Klasicos: exquisita locura. Pallarega: no puedo ser objetiva. Danubio: un
paso intermedio. Emulo: como dice Angi, Flipante. Orgullo de hermana”. Cuando
Ángeles concluyó la lectura de la novela, publicó este post en Facebook: “Soy su
hermana y puede quedar feo, pero no me puedo resistir a recomendar esta novela al
100%. Desde el primer instante me enganchó y no paré hasta terminarla, aunque con
este sentimiento encontrado que tienen las buenas historias donde no puedes parar
de leer y al mismo tiempo no quieres q se acabe. Una historia q te remueve por
dentro, que no deja indiferente...o le odias o le amas...o las dos cosas... le admiras y al
mismo tiempo le desprecias...un personaje con el que todos en algún momento de
nuestras vidas nos hemos cruzado, tan alejado de la realidad como terrenal y cercano
en sus obsesiones y miedos. Un guiño a la infancia de todos los que rondamos los
50...en resumen, adictiva, fascinante, perturbadora y con un final totalmente
17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 4
imprevisible”. ¿Y Paco? No me ha dicho nada. Nunca sé lo que opina mi hermano de
los libros que voy publicando…
CV. Publicado en Instagram el 30/11/2018
9. Tentación
Había enviado “El émulo de Reginald Perrin” a doce compañías que publicaban autores
españoles y admitían manuscritos. Cuando recibí la llamada de la editorial Dauro, tuve
mis dudas. Les pedí unas semanas para pensarlo. Al poco tiempo, volvieron a
contactar. Y aún una tercera vez ya en modo ultimátum así que finalmente acepté y
firmamos el contrato correspondiente. Un mes después, o algo así, llamó la
representante de una editorial perteneciente a un grupo importante. Les expliqué que
me había comprometido, colgamos y tardé medio minuto en arrepentirme. Exclamé en
abstracto –mierda, mierda, mierda– y me insulté en concreto –idiota, gilipollas,
mamón–. Necesitado de consuelo, llamé a mi mujer; me dijo que había hecho lo
correcto. No me sentí reconfortado en absoluto. Regresé al ordenador y envié diez
correos-e retirando el manuscrito. Por si volvía a pasar…
PV. Publicado en Instagram el 2/12/2018
10. Nobleza
Hace unos días, fallecía María por un cáncer. María, 45 años, era la mujer de Antonio,
ambos compañeros durante mi época –prolongada– de trabajador bancario. Antonio,
uno de los hombres más nobles y leales que jamás he conocido, no faltó a ninguna de
las presentaciones que hicimos en la ciudad. Vino también a la de “El émulo de
Reginald Perrin”. Llegó solo, con esa cadencia en el andar tan suya, y se quedó de pie,
atrás. Intuyo que habré sonreído al verlo entrar: nunca fallas, Antonio. Nada más
terminar, salió con prisa. Ahora sé que María ya estaba enferma.
CV. Publicado en Instagram el 3/12/2018
11. Tarde
No tengo demasiado trato con mi primo Javier. Pensé que la presentación de “El émulo
de Reginald Perrin” en Madrid, donde él reside, sería una buena ocasión para vernos
así que lo invité. Me contestó que haría todo lo posible aunque le resultaba
complicado: era presidente de su Comunidad de vecinos y para aquella tarde había
convocado una junta extraordinaria. Envié algunas otras invitaciones. A mi amigo
Eduardo también le coincidía reunión de Comunidad pero contaba con asistir pues el
asunto a tratar era una mera formalidad. Contra su pronóstico, Eduardo no consiguió
llegar. Me envió un wasap diciendo que el presidente había alargado la junta de una
manera incomprensible.
17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 5
PV. Publicado en Instagram el 4/12/2018
12. Fascio
A Herr Víctor, así lo llamamos nosotros, lo conocen todos como Don Víctor. Es
taciturno, y amargo, y mala leche, y siempre cree tener razón. Hace poco vino a
instalarse su hijo al piso de enfrente. Se trajo un dóberman al que puso Fascio de
nombre. Pero Pablito, ¿cómo Fascio? Y bueno, igual que el central argentino. Ya, pero
ese es Fazio. Mi padre dijo que Facio sonaba incompleto. Pues bueno… Ayer salía yo
con un ejemplar de “El émulo de Reginald Perrin” en la mano para regalárselo a la
chica que siempre me hace las fotocopias. En esto que me cruzo con los dos, Pablito y
Fascio. Al dóberman se le pone cara de can asesino y se me lanza al pecho. Yo me
cubro con el libro y el perro me lo arranca y lo tira al suelo y lo despedaza
furiosamente. Mientras Pablito me mira como diciendo ¿qué se puede esperar de un
animal así?, yo pienso: “La literatura me ha salvado al menos dos falanges; o quizás
mejor: dos dedos enteros”.
FJ. Publicado en Instagram el 5/12/2018
13. Relativo
Durante los días que redactaba estas microhistorias, leía Mantícora, de Robertson
Davies. Constantemente detectaba detalles que me transportaban a “El émulo de
Reginald Perrin”. El protagonista absoluto de ambas historias es un acaudalado
hombre de éxito profesional (Camilo en El émulo…, David en Mantícora); en ambas
historias, ese personaje principal sufre un cierto trastorno mental que lo lleva a relatar
su vida a un especialista (el Dr. Alba en El émulo…, la Dra. Von Haller en Mantícora); en
ambas historias, las madres respectivas caen en una especie de postración; en ambas
historias, hay una hermana que matiza el punto de vista del protagonista (Inés en El
émulo…, Caroline en Mantícora); en ambas historias, el primer amor tiene una
influencia singular (Natalia en El émulo…, Judith en Mantícora)… Hago un enrevesado y
seguramente imposible ejercicio de neutralidad y resulta (osado de mí!) que prefiero
“El émulo…” mil veces antes que “Mantícora”. Si existe una esfera donde el relativismo
impera a sus anchas, esa es la literatura.
CV. Publicado en Instagram el 7/12/2018
14. Una energúmena
Una energúmena con abrigo de visón se abalanzó sobre mí al grito de “ese hombre no
es mi marido”. Tardé en darme cuenta de que se refería a Camilo López, el
protagonista de “El émulo de Reginald Perrin”. Una vez conseguí desarmarla de su
paraguas Burberry y su bolso Loewe, pude preguntarle: “si no es su marido, ¿por qué
insiste en agredirme?”, ante lo cual me contestó: “tú bien sabes que es mi marido”.
17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 6
“Pero vamos a ver, señora, en qué quedamos: ¿es o no es Camilo López su marido?”
Entonces me acusó de querer vilipendiar la figura de su esposo quién, al parecer, había
sido un exitoso hombre de negocios posteriormente caído en desgracia. Tras unos
minutos de tira y afloja, ya desde la distancia, me grita: “y conste que él no odiaba a las
mujeres”.
FJ. Publicado en Instagram el 10/12/2018
15. La avispada
Durante la sesión de firmas de “El émulo de Reginald Perrin” en la Feria del Libro de
Granada, se acercó una mujer sonriente y jovial, agarró un ejemplar y me empezó a
hablar. Me comentó que había residido en Galicia varios años y que era una devota
admiradora de la poesía de Manuel Antonio, un poeta que escribía exclusivamente en
gallego. Cuando se disponía a pagar el ejemplar de “El émulo…”, descubrió que se
había olvidado la cartera así que, finalmente, le regalé la novela. Al día siguiente,
paseando por la Feria, vi a la misma mujer en otra caseta. Me aproximé para saludarla.
Ya cerca de ella, le escucho decir: “Residí varios años en Cataluña. Soy una devota
admiradora de la poesía de Joan Brossa”.
PV. Publicado en Instagram el 11/12/2018
16. Esa memoria
Mi madre siempre fue mi primera lectora. También una crítica benévola, todo le
encantaba (debería haber sido editora). Después de cumplir los ochenta, su memoria
se resiente del paso de los años. Cuando voy a su casa, compruebo el ejemplar de “El
émulo de Reginald Perrin” que descansa en la mesita de la sala. El marcador señala,
igual que cualquier otro día, la página 25; de ahí no pasa. Yo no le pregunto pero ella
me comenta cada día: no sé qué me ocurre con tu novela que siempre debo empezarla
de nuevo. La semana pasada se la retiré y en su lugar coloqué “Extrañando a Kissinger”
de Etgar Keret. Son relatos cortos, de una o dos páginas. Lleva leídos la mitad. No me
ha preguntado por el “El émulo…” que reposaba sobre la mesa.
PV. Publicado en Instagram el 12/12/2018
17. Ojalá la muerte
Hasta aquí hemos llegado, diecisiete microhistorias después. Mi objetivo era llamar la
atención sobre “El émulo…” y captar seguidores en Instagram. Seguramente no haya
alcanzado ninguno de los dos objetivos pero lo he pasado muy bien. El gran Pedro
Mairal escribió en su novela “La uruguaya”: Ojalá la muerte sea saberlo todo. Yo digo
algo parecido: Ojalá la muerte sea conocer el futuro. En tal caso, hace diez años mi
17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 7
padre sabría que una editorial granadina habría de publicar la novela escrita por su hijo
Marce y titulada “El émulo de Reginald Perrin”.
Publicado en Instagram el 13/12/2018

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  • 1. 17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 1 17 MICRORRELATOS. LA SECUELA DE UNA NOVELA “EL ÉMULO DE REGINALD PERRIN” De Marcelino F. Mallo Diecisiete microhistorias después de su publicación Los siguientes microrrelatos se podrían clasificar en cuatro categorías en función de su relación con la realidad: los hay completamente veraces –CV–; parcialmente veraces –PV–; los de fantasía justificada (por la realidad) –FJ–; y los fantásticos total –FT–. Al final de cada microhistoria, se indica su categoría correspondiente. 1. Página 150 Hace como diez días, me encontré a Rivera, compañero de instituto a quien no había visto desde el COU. Un repaso de vidas en cinco minutos y otros cinco comentando cómo fue la cosa de empezar a escribir. Mostró interés singular por “El émulo de Reginald Perrin”. Intercambiamos los teléfonos y abur. Ayer recibo el siguiente wasap de Rivera: Pág. 150. Nada más. Tras un momento de extrañeza, me fui a la página 150 de “El émulo…”. ¿Qué me habrá querido decir? He leído hasta la 150; Me ha gustado especialmente la 150; Lo dejo en la 150. Le preguntaré la próxima vez que nos encontremos… PV. Publicado en Instagram el 13/11/2018 2. La mirada Durante la redacción de “El émulo de Reginald Perrin”, consulté a mi amigo Nacho, psiquiatra ejerciente en Alemania, qué tipo de dolencia podría sufrir alguien que se comportase como Camilo López, el protagonista de la novela. Me contestó que los síntomas se asimilaban lo suficiente a los propios de la enfermedad de Pick. Ayer Nacho, que pasa unos días en esta su tierra, nos hizo una visita. Le regalé un ejemplar de “El émulo…”. Nada más ver la portada, comentó: “La mirada de este hombre me recuerda a uno de mis pacientes. Lo estoy tratando de la enfermedad de Pick”. PV. Publicado en Instagram el 20/11/2018
  • 2. 17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 2 3. Un sueño Antes de acostarme, consulté papeles pendientes. Solo me interesó un aviso de Correos para recoger un paquete. Pasé una noche complicada. Soñé con David Nobbs. Me reprendía por haber usurpado el nombre de su personaje y usarlo en una novela tan poco comedia como “El émulo de Reginald Perrin”. Yo le contestaba que, a diferencia de la serie televisiva, su libro “Caída y auge de Reginald Perrin” apenas me había hecho reír. Al día siguiente, fui a recoger el paquete en Correos. Apremiado por un presentimiento, lo abrí de un modo compulsivo. Y allí estaban, los CDs de la serie completa y una nota que decía: “I hope it still makes you laugh”. FT. Publicado en Instagram el 22/11/2018 4. Tiranías Antes de la presentación en Madrid de “El émulo de Reginald Perrin”, recibí una llamada de Radio Villalba para una entrevista. Me preguntaron por las influencias de la novela y no supe responder. Nunca había sentido ninguna “influencia” concreta. En la intervención de Carmen Mejías durante la presentación, leyó un párrafo que le llamó la atención. Carmen, directora del departamento de Filología Románica de la UCM, hizo su tesis sobre las novelas que trataron las dictaduras hispanoamericanas. Escuché a Carmen leyendo el párrafo escogido y en ese mismo instante me di cuenta de que “El émulo…” había sido fuertemente influido por “Yo, el supremo”, la extraordinaria novela de Augusto Roa Bastos sobre el tirano paraguayo Rodríguez de Francia. CV. Publicado en Instagram el 24/11/2018 5. La lectora Al poco tiempo de publicar “El émulo de Reginald Perrin”, me aquejó el síndrome del autor sin lectores. Como en “La interpretación de un libro”, de Juan José Becerra, empecé a recorrer la ciudad con el objeto de sorprender a alguien con mi novela en sus manos. Pasaron días de búsqueda obsesiva e infructuosa. Hasta que en la cafetería a la que bajo cuando nos hemos quedado sin roiboos, diviso un ejemplar olvidado sobre una mesa. Presiono al camarero que cree recordar una mujer de mediana edad, morena y más bien alta. Espero por ella hasta la hora de cierre. Vuelvo al día siguiente, y al otro, y al otro, ampliando el horario de permanencia cada jornada. Por fin, un día en que llevo diez horas seguidas y siete roiboos consumidos, aparece mi mujer y me dice: “déjalo ya, cariño; he sido yo”. FJ. Publicado en Instagram el 27/11/2018
  • 3. 17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 3 6. Arrepentimiento Me paró una señora no demasiado mayor, delgada y bien vestida, con un esbozo de sonrisa en la boca. Me detuvieron sus ojos sobre todo, que miraban como preguntándose si yo sería de fiar. Dijo: “perdone, ¿usted sabe dónde está mi casa?” Me dirigía a la presentación de “El émulo de Reginald Perrin” en A Coruña, mi ciudad. Era agosto, hacía bastante calor y estábamos en pleno descampado. Tras cinco minutos de algo parecido a una conversación, por fin pareció identificar la ruta hacia su casa. Aproveché para no perder más tiempo y me despedí. Ni sé lo que conté durante la presentación de “El émulo…”. Mientras sonaban los generosos aplausos, me incorporé y salí corriendo. Llegué al descampado y la señora ya no estaba. PV. Publicado en Instagram el 28/11/2018 7. Virus La CSL (Central de Seguridad Literaria) anuncia que un virus letal se ha extendido por la novela contemporánea. Este virus devastador borra párrafos enteros aleatorios. He comprobado que en “El émulo de Reginald Perrin” ha desaparecido el segundo párrafo de la página 107, en concreto el que figura en la fotografía. Los lectores de “El émulo…” no deben preocuparse. Tengo el original; cada vez que desaparezca un pedazo de la novela, yo lo reeditaré en Instagram. Esperemos mientras tanto que la CSL haga su trabajo y desarrolle el correspondiente antivirus, que ya está tardando... FT. Publicado en Instagram el 29/11/2018 8. Herman@s Igual que yo, Camilo López, protagonista de “El émulo de Reginald Perrin”, tiene tres hermanos. Nosotros nos llamamos Marce, Paco, Ángeles, Araceli. Ellos: Camilo, Bernardo, Sandra, Inés. Cuando Araceli terminó de leer “El émulo…”, me mandó este wasap: “Leído del tirón. Ni he comido! Cabilia: un buen comienzo. A trenza: intrigante evolución. Klasicos: exquisita locura. Pallarega: no puedo ser objetiva. Danubio: un paso intermedio. Emulo: como dice Angi, Flipante. Orgullo de hermana”. Cuando Ángeles concluyó la lectura de la novela, publicó este post en Facebook: “Soy su hermana y puede quedar feo, pero no me puedo resistir a recomendar esta novela al 100%. Desde el primer instante me enganchó y no paré hasta terminarla, aunque con este sentimiento encontrado que tienen las buenas historias donde no puedes parar de leer y al mismo tiempo no quieres q se acabe. Una historia q te remueve por dentro, que no deja indiferente...o le odias o le amas...o las dos cosas... le admiras y al mismo tiempo le desprecias...un personaje con el que todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos cruzado, tan alejado de la realidad como terrenal y cercano en sus obsesiones y miedos. Un guiño a la infancia de todos los que rondamos los 50...en resumen, adictiva, fascinante, perturbadora y con un final totalmente
  • 4. 17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 4 imprevisible”. ¿Y Paco? No me ha dicho nada. Nunca sé lo que opina mi hermano de los libros que voy publicando… CV. Publicado en Instagram el 30/11/2018 9. Tentación Había enviado “El émulo de Reginald Perrin” a doce compañías que publicaban autores españoles y admitían manuscritos. Cuando recibí la llamada de la editorial Dauro, tuve mis dudas. Les pedí unas semanas para pensarlo. Al poco tiempo, volvieron a contactar. Y aún una tercera vez ya en modo ultimátum así que finalmente acepté y firmamos el contrato correspondiente. Un mes después, o algo así, llamó la representante de una editorial perteneciente a un grupo importante. Les expliqué que me había comprometido, colgamos y tardé medio minuto en arrepentirme. Exclamé en abstracto –mierda, mierda, mierda– y me insulté en concreto –idiota, gilipollas, mamón–. Necesitado de consuelo, llamé a mi mujer; me dijo que había hecho lo correcto. No me sentí reconfortado en absoluto. Regresé al ordenador y envié diez correos-e retirando el manuscrito. Por si volvía a pasar… PV. Publicado en Instagram el 2/12/2018 10. Nobleza Hace unos días, fallecía María por un cáncer. María, 45 años, era la mujer de Antonio, ambos compañeros durante mi época –prolongada– de trabajador bancario. Antonio, uno de los hombres más nobles y leales que jamás he conocido, no faltó a ninguna de las presentaciones que hicimos en la ciudad. Vino también a la de “El émulo de Reginald Perrin”. Llegó solo, con esa cadencia en el andar tan suya, y se quedó de pie, atrás. Intuyo que habré sonreído al verlo entrar: nunca fallas, Antonio. Nada más terminar, salió con prisa. Ahora sé que María ya estaba enferma. CV. Publicado en Instagram el 3/12/2018 11. Tarde No tengo demasiado trato con mi primo Javier. Pensé que la presentación de “El émulo de Reginald Perrin” en Madrid, donde él reside, sería una buena ocasión para vernos así que lo invité. Me contestó que haría todo lo posible aunque le resultaba complicado: era presidente de su Comunidad de vecinos y para aquella tarde había convocado una junta extraordinaria. Envié algunas otras invitaciones. A mi amigo Eduardo también le coincidía reunión de Comunidad pero contaba con asistir pues el asunto a tratar era una mera formalidad. Contra su pronóstico, Eduardo no consiguió llegar. Me envió un wasap diciendo que el presidente había alargado la junta de una manera incomprensible.
  • 5. 17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 5 PV. Publicado en Instagram el 4/12/2018 12. Fascio A Herr Víctor, así lo llamamos nosotros, lo conocen todos como Don Víctor. Es taciturno, y amargo, y mala leche, y siempre cree tener razón. Hace poco vino a instalarse su hijo al piso de enfrente. Se trajo un dóberman al que puso Fascio de nombre. Pero Pablito, ¿cómo Fascio? Y bueno, igual que el central argentino. Ya, pero ese es Fazio. Mi padre dijo que Facio sonaba incompleto. Pues bueno… Ayer salía yo con un ejemplar de “El émulo de Reginald Perrin” en la mano para regalárselo a la chica que siempre me hace las fotocopias. En esto que me cruzo con los dos, Pablito y Fascio. Al dóberman se le pone cara de can asesino y se me lanza al pecho. Yo me cubro con el libro y el perro me lo arranca y lo tira al suelo y lo despedaza furiosamente. Mientras Pablito me mira como diciendo ¿qué se puede esperar de un animal así?, yo pienso: “La literatura me ha salvado al menos dos falanges; o quizás mejor: dos dedos enteros”. FJ. Publicado en Instagram el 5/12/2018 13. Relativo Durante los días que redactaba estas microhistorias, leía Mantícora, de Robertson Davies. Constantemente detectaba detalles que me transportaban a “El émulo de Reginald Perrin”. El protagonista absoluto de ambas historias es un acaudalado hombre de éxito profesional (Camilo en El émulo…, David en Mantícora); en ambas historias, ese personaje principal sufre un cierto trastorno mental que lo lleva a relatar su vida a un especialista (el Dr. Alba en El émulo…, la Dra. Von Haller en Mantícora); en ambas historias, las madres respectivas caen en una especie de postración; en ambas historias, hay una hermana que matiza el punto de vista del protagonista (Inés en El émulo…, Caroline en Mantícora); en ambas historias, el primer amor tiene una influencia singular (Natalia en El émulo…, Judith en Mantícora)… Hago un enrevesado y seguramente imposible ejercicio de neutralidad y resulta (osado de mí!) que prefiero “El émulo…” mil veces antes que “Mantícora”. Si existe una esfera donde el relativismo impera a sus anchas, esa es la literatura. CV. Publicado en Instagram el 7/12/2018 14. Una energúmena Una energúmena con abrigo de visón se abalanzó sobre mí al grito de “ese hombre no es mi marido”. Tardé en darme cuenta de que se refería a Camilo López, el protagonista de “El émulo de Reginald Perrin”. Una vez conseguí desarmarla de su paraguas Burberry y su bolso Loewe, pude preguntarle: “si no es su marido, ¿por qué insiste en agredirme?”, ante lo cual me contestó: “tú bien sabes que es mi marido”.
  • 6. 17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 6 “Pero vamos a ver, señora, en qué quedamos: ¿es o no es Camilo López su marido?” Entonces me acusó de querer vilipendiar la figura de su esposo quién, al parecer, había sido un exitoso hombre de negocios posteriormente caído en desgracia. Tras unos minutos de tira y afloja, ya desde la distancia, me grita: “y conste que él no odiaba a las mujeres”. FJ. Publicado en Instagram el 10/12/2018 15. La avispada Durante la sesión de firmas de “El émulo de Reginald Perrin” en la Feria del Libro de Granada, se acercó una mujer sonriente y jovial, agarró un ejemplar y me empezó a hablar. Me comentó que había residido en Galicia varios años y que era una devota admiradora de la poesía de Manuel Antonio, un poeta que escribía exclusivamente en gallego. Cuando se disponía a pagar el ejemplar de “El émulo…”, descubrió que se había olvidado la cartera así que, finalmente, le regalé la novela. Al día siguiente, paseando por la Feria, vi a la misma mujer en otra caseta. Me aproximé para saludarla. Ya cerca de ella, le escucho decir: “Residí varios años en Cataluña. Soy una devota admiradora de la poesía de Joan Brossa”. PV. Publicado en Instagram el 11/12/2018 16. Esa memoria Mi madre siempre fue mi primera lectora. También una crítica benévola, todo le encantaba (debería haber sido editora). Después de cumplir los ochenta, su memoria se resiente del paso de los años. Cuando voy a su casa, compruebo el ejemplar de “El émulo de Reginald Perrin” que descansa en la mesita de la sala. El marcador señala, igual que cualquier otro día, la página 25; de ahí no pasa. Yo no le pregunto pero ella me comenta cada día: no sé qué me ocurre con tu novela que siempre debo empezarla de nuevo. La semana pasada se la retiré y en su lugar coloqué “Extrañando a Kissinger” de Etgar Keret. Son relatos cortos, de una o dos páginas. Lleva leídos la mitad. No me ha preguntado por el “El émulo…” que reposaba sobre la mesa. PV. Publicado en Instagram el 12/12/2018 17. Ojalá la muerte Hasta aquí hemos llegado, diecisiete microhistorias después. Mi objetivo era llamar la atención sobre “El émulo…” y captar seguidores en Instagram. Seguramente no haya alcanzado ninguno de los dos objetivos pero lo he pasado muy bien. El gran Pedro Mairal escribió en su novela “La uruguaya”: Ojalá la muerte sea saberlo todo. Yo digo algo parecido: Ojalá la muerte sea conocer el futuro. En tal caso, hace diez años mi
  • 7. 17 Microhistorias Secuela de “El émulo de Reginald Perrin” 7 padre sabría que una editorial granadina habría de publicar la novela escrita por su hijo Marce y titulada “El émulo de Reginald Perrin”. Publicado en Instagram el 13/12/2018