El documento describe la atomización del poder político en la Antigua Grecia, con cada polis (ciudad-estado) gozando de autonomía. Explica los orígenes de la democracia ateniense en el siglo V a.C., cuando cualquier ciudadano podía participar en las instituciones políticas. Finalmente, contrasta la democracia directa de Atenas con las democracias representativas modernas, señalando que en la antigua Grecia solo una pequeña parte de la población tenía derechos ciudadanos.