Este documento discute la importancia de la evaluación de los ministerios en la iglesia. Explica que la evaluación es necesaria para asegurar que los miembros de la iglesia permanezcan fieles a la tarea evangelística de la manera más efectiva posible. También enfatiza que la evaluación debe hacerse de manera bondadosa, con afirmaciones positivas y exhortaciones amorosas para mejorar, no con críticas. La evaluación integral debe considerar no solo las acciones externas, sino también el corazón y las motivaciones.