El documento describe cómo Marriott mejoró su posición en el mercado hotelero estadounidense a finales de los 80 mediante un enfoque en el servicio al cliente. Reconoció que no podía solo cambiar el producto o bajar precios, así que se enfocó en contar con un personal más sensible y orientado al cliente. Implementó iniciativas como benchmarking de percepciones de clientes y empoderamiento y entrenamiento de empleados. Esto llevó a mejoras en satisfacción del cliente y participación de mercado.