Daniel se encuentra con la Muerte en su cocina a las 3 de la mañana. Juegan una partida de ajedrez mientras conversan sobre la vida de Daniel y cómo desperdició el tiempo con su familia. Daniel logra ganarle a la Muerte en el juego, pero despierta de vuelta en su sillón, dándose cuenta que fue solo un sueño. Agradece a Dios por otra oportunidad y pasa el día expresando su amor por su familia.