Los abuelos del autor solían jugar en los pantanos cuando eran jóvenes y ayudaban a sus padres los fines de semana. La abuela una vez se quedó en el camino hacia la escuela y fue castigada por su madre por dos meses y medio, lo que la hizo comprender la importancia de llegar a tiempo. Ella y el abuelo se casaron y tuvieron 23 hijos, aunque 15 fallecieron. Ahora, los abuelos disfrutan pasar tiempo con sus nietos, aunque a veces pelean y el abuelo pide perdón.