Tomás era un niño de plastilina que molestaba a los demás con su tambor sin importarle sus quejas. Coco Sapio inventó tapones para los oídos que permitían oír sin ruidos molestos. Tomás se enfadó y rompió a Coco. Más tarde, un reloj junto a Tomás no le dejaba dormir. Esto hizo que Tomás reconstruyera a Coco y pidiera perdón por su comportamiento.