El 2º A presenta “los colores impuntuales”

Narrador: (                                     ) Hace mucho, muchíiiiiiisimo tiempo, cuando todo estaba
empezando y hasta los planetas, las estrellas y casi todas las cosas antiguas eran tan pequeñas que
iban al cole, había una clase especial que era la favorita de todos, porque era la más alegre. Allí
estudiaban revoltosos los colores, desde el Blanco al Negro, pasando por el Rojo, el Azul, el Amarillo y
todos los demás, preparándose para ser unos colores estupendos cuando fueran mayores. Todos ellos
eran, además de graciosos y alegres, muy traviesos, pero especialmente Blanco y Negro, que andaban
tan ocupados con sus travesuras que casi siempre llegaban tarde a las clases.

Negro: (                     ) – en la tarde paso por tu casa para ir a montar bici y jugar globos con agua

Blanco: (                    ) – ok, yo tengo globos en mi casa. Ya llegamos tarde a la clase-

Negro: (                     ) – mmmm ni modo, ya deben de estar acostumbrados porque siempre
llegamos tarde jajajaja.

Narrador: (                  ) Una mañana se montó un gran revuelo en el cielo.

Nube: (                      )- debemos practicar las lluvias, ¡a practicar a practicar!-

Narrador: (                  ) estuvieron lloviendo tanto tiempo, que crearon una tormenta tan terrible,
que todos, absolutamente todos, quedaron deprimidos y entristecidos por tener tan poca luz, y ni
siquiera el Sol cuando volvió a brillar consiguió alegrar al mundo. La última solución era recurrir a los
traviesos y juguetones colores, aunque fueran los más pequeños y pudieran no estar preparados, y
fueron a buscarles a su clase urgentemente. Aún era temprano y como casi siempre Blanco y Negro
aún no habían aparecido, pero no había tiempo para esperarles.

Tía Ágata: (                 )- ¡colores, colores! Qué bueno que han llegado temprano, todo está muy
triste por aquí por tanta lluvia-.

Narrador: (                  ) Tenían que hacer algo rápidamente, así que salieron corriendo por el cielo
para llegar hasta donde estaban las nubes.

Rojo: (               ) -estamos muy apenados por lo que ha pasado-. Y en su camino por el cielo, cada
uno de los colores dejó un rastro brillante, y la combinación de todos ellos resultó tan espectacular y
llamativa que la alegría y la sonrisa volvió a todos con fuerza, en medio de grandes aplausos –ehhhhhh-
. Y estuvieron encantados de ser nombrados oficialmente ayudantes del Sol, quien les rogó que a partir
de entonces acudieran a ayudarle para alegrar a todos, formando su espectacular arcoíris cada vez que
las            nubes            se             excedieran              con            su             lluvia.
Blanco y Negro llegaron a la clase poco después, y no encontraron a nadie.

Blanco: (                  ) ¿Dónde estarán todos?

Negro: (                   ) ¿habremos llegado muyyy temprano?

Blanco: (                  ) mira ahí están todos vamos a ver qué pasa.

Narrador: (                ) Todos felicitaron tanto a los demás colores por su alegre actuación, que
ellos, los más divertidos y alegres, es decir blanco y negro no se atrevieron a pedirles que les dejaran
ser parte de su gran invento, y desde entonces se esforzaron por ser puntuales y responsables. Y lo
hicieron tanto y tan bien, que ya no les importa no ser parte del arcoíris: ahora son los colores más
serios y más importantes, y nadie puede hacer nada sin ellos.

Tomás tarambana

Narrador: (                ) Tomás Tarambana era un niño de plastilina naranja y azul que vivía en un
colegio. Aunque tenía muchas cosas buenas, había empezado a perder un poco el respeto a los
demás.

Tía Ágata: (               )- Tomás ven sobrino, te tengo un regalo por tu cumpleaños-

Narrador (                 ) la tía le había regalado un tambor, aquello fue terrible, pues desde ese día
tocaba y tocaba y tocaba sin importar la hora o quien estuviera.

morado (                   ) – Tomás has silencio por favor, ve a jugar a otro lugar o toca más bajito.-

Tomas (             ) – yo seguiré tocando cuanto quiera.

Narrador (                 ) Daba igual cuánto le pidieran todos que tocara más bajo, o que fuera a
hacerlo a otro lugar: Tomás se paseaba por toda el aula aporreando el tambor, sin que las molestias
que causaba a los demás le importasen ni un pimiento. Así que el resto de figuritas del aula dejaron de
querer jugar con Tomás, y sufrieron mucho con su ruidoso tambor hasta que Coco Sapio, un muñeco
listísimo hecho con construcciones, inventó unos tapones especiales para los oídos que dejaban oír los
ruidos normales, pero evitaban los más molestos.

Coco (              ) – miren chicos he inventado algo maravilloso que hará que no nos molesten más
el ruido que hace Tomás-
Narrador: (                ) Tomás, al ver que los demás ya no le hacían caso, y que ni siquiera se
molestaban, se enfadó mucho con Coco Sapio, y tras una gran pelea, el inventor terminó cayendo al
suelo desde lo alto de una mesa, rompiéndose en mil piezas. Aunque fue un accidente, todos se
enfadaron tanto con Tomás, que ya nadie quiso volver a saber nada de él, aunque a él tampoco le
importó mucho. Y todo habría quedado así si no fuera porque a los pocos días, colocaron en la clase un
precioso reloj de cuco, justo al lado de la estantería en que dormía Tomás

Reloj cucu :(              )- TIC TAC TIC TAC TIC CUCU CUCU CUCU-

Narrador (                 ) El cuco sonaba constantemente, "tic, tac, tic, tac", y para colmo cada hora
salía a hacer "cucú, cucú". Así que Tomás no podía descansar ni un poquito, pero los demás, con sus
tapones especiales, estaban tan tranquilos.

Tomás: (                   ) – no lo soporto, que ruido tan molesto no para-

Entonces Tomás empezó a darse cuenta de lo muchísimo que había molestado a todos con su tambor,
y de la tontería que había hecho peleándose con Coco Sapio, que sería el único que podría ayudarle
ahora. Se acerco a las piezas y le dijo:

Tomás (                    ) – coco discúlpame, ahora me doy cuenta de lo mal que me porte –

Narrador (                 ) desde ese día se convirtió en el niño más bueno y respetuoso, dedicó todo
el tiempo a ir reuniendo las piezas de Coco Sapio para reconstruirlo en secreto. Le llevó muchísimos
días y noches, hasta que terminó justo cuando ya casi no podía más, de tan poco que dormía por culpa
del reloj de cuco. Y cuando Coco Sapio estuvo reconstruido y volvió a tomar vida, todos se llevaron una
estupenda sorpresa.

Azul (              ) – muchas felicidades Tomás hiciste un gran trabajo –

Tomas (                    ) - les pido disculpas a todos por mi falta de cuidado y por no haber tenido en
cuenta lo mucho que les molestaba-

Narrador (                 ). Así que aunque Coco Sapio estaba algo enfadado con Tomás Tarambana,
le convencieron para que inventara unos tapones para él, y a partir de aquel día, pudo por fin Tomás
Tarambana descansar un poco, y nunca más dejó que nadie volviera a ser tan desconsiderado como lo
había sido él mismo.

Respeto

  • 1.
    El 2º Apresenta “los colores impuntuales” Narrador: ( ) Hace mucho, muchíiiiiiisimo tiempo, cuando todo estaba empezando y hasta los planetas, las estrellas y casi todas las cosas antiguas eran tan pequeñas que iban al cole, había una clase especial que era la favorita de todos, porque era la más alegre. Allí estudiaban revoltosos los colores, desde el Blanco al Negro, pasando por el Rojo, el Azul, el Amarillo y todos los demás, preparándose para ser unos colores estupendos cuando fueran mayores. Todos ellos eran, además de graciosos y alegres, muy traviesos, pero especialmente Blanco y Negro, que andaban tan ocupados con sus travesuras que casi siempre llegaban tarde a las clases. Negro: ( ) – en la tarde paso por tu casa para ir a montar bici y jugar globos con agua Blanco: ( ) – ok, yo tengo globos en mi casa. Ya llegamos tarde a la clase- Negro: ( ) – mmmm ni modo, ya deben de estar acostumbrados porque siempre llegamos tarde jajajaja. Narrador: ( ) Una mañana se montó un gran revuelo en el cielo. Nube: ( )- debemos practicar las lluvias, ¡a practicar a practicar!- Narrador: ( ) estuvieron lloviendo tanto tiempo, que crearon una tormenta tan terrible, que todos, absolutamente todos, quedaron deprimidos y entristecidos por tener tan poca luz, y ni siquiera el Sol cuando volvió a brillar consiguió alegrar al mundo. La última solución era recurrir a los traviesos y juguetones colores, aunque fueran los más pequeños y pudieran no estar preparados, y fueron a buscarles a su clase urgentemente. Aún era temprano y como casi siempre Blanco y Negro aún no habían aparecido, pero no había tiempo para esperarles. Tía Ágata: ( )- ¡colores, colores! Qué bueno que han llegado temprano, todo está muy triste por aquí por tanta lluvia-. Narrador: ( ) Tenían que hacer algo rápidamente, así que salieron corriendo por el cielo para llegar hasta donde estaban las nubes. Rojo: ( ) -estamos muy apenados por lo que ha pasado-. Y en su camino por el cielo, cada uno de los colores dejó un rastro brillante, y la combinación de todos ellos resultó tan espectacular y llamativa que la alegría y la sonrisa volvió a todos con fuerza, en medio de grandes aplausos –ehhhhhh- . Y estuvieron encantados de ser nombrados oficialmente ayudantes del Sol, quien les rogó que a partir
  • 2.
    de entonces acudierana ayudarle para alegrar a todos, formando su espectacular arcoíris cada vez que las nubes se excedieran con su lluvia. Blanco y Negro llegaron a la clase poco después, y no encontraron a nadie. Blanco: ( ) ¿Dónde estarán todos? Negro: ( ) ¿habremos llegado muyyy temprano? Blanco: ( ) mira ahí están todos vamos a ver qué pasa. Narrador: ( ) Todos felicitaron tanto a los demás colores por su alegre actuación, que ellos, los más divertidos y alegres, es decir blanco y negro no se atrevieron a pedirles que les dejaran ser parte de su gran invento, y desde entonces se esforzaron por ser puntuales y responsables. Y lo hicieron tanto y tan bien, que ya no les importa no ser parte del arcoíris: ahora son los colores más serios y más importantes, y nadie puede hacer nada sin ellos. Tomás tarambana Narrador: ( ) Tomás Tarambana era un niño de plastilina naranja y azul que vivía en un colegio. Aunque tenía muchas cosas buenas, había empezado a perder un poco el respeto a los demás. Tía Ágata: ( )- Tomás ven sobrino, te tengo un regalo por tu cumpleaños- Narrador ( ) la tía le había regalado un tambor, aquello fue terrible, pues desde ese día tocaba y tocaba y tocaba sin importar la hora o quien estuviera. morado ( ) – Tomás has silencio por favor, ve a jugar a otro lugar o toca más bajito.- Tomas ( ) – yo seguiré tocando cuanto quiera. Narrador ( ) Daba igual cuánto le pidieran todos que tocara más bajo, o que fuera a hacerlo a otro lugar: Tomás se paseaba por toda el aula aporreando el tambor, sin que las molestias que causaba a los demás le importasen ni un pimiento. Así que el resto de figuritas del aula dejaron de querer jugar con Tomás, y sufrieron mucho con su ruidoso tambor hasta que Coco Sapio, un muñeco listísimo hecho con construcciones, inventó unos tapones especiales para los oídos que dejaban oír los ruidos normales, pero evitaban los más molestos. Coco ( ) – miren chicos he inventado algo maravilloso que hará que no nos molesten más el ruido que hace Tomás-
  • 3.
    Narrador: ( ) Tomás, al ver que los demás ya no le hacían caso, y que ni siquiera se molestaban, se enfadó mucho con Coco Sapio, y tras una gran pelea, el inventor terminó cayendo al suelo desde lo alto de una mesa, rompiéndose en mil piezas. Aunque fue un accidente, todos se enfadaron tanto con Tomás, que ya nadie quiso volver a saber nada de él, aunque a él tampoco le importó mucho. Y todo habría quedado así si no fuera porque a los pocos días, colocaron en la clase un precioso reloj de cuco, justo al lado de la estantería en que dormía Tomás Reloj cucu :( )- TIC TAC TIC TAC TIC CUCU CUCU CUCU- Narrador ( ) El cuco sonaba constantemente, "tic, tac, tic, tac", y para colmo cada hora salía a hacer "cucú, cucú". Así que Tomás no podía descansar ni un poquito, pero los demás, con sus tapones especiales, estaban tan tranquilos. Tomás: ( ) – no lo soporto, que ruido tan molesto no para- Entonces Tomás empezó a darse cuenta de lo muchísimo que había molestado a todos con su tambor, y de la tontería que había hecho peleándose con Coco Sapio, que sería el único que podría ayudarle ahora. Se acerco a las piezas y le dijo: Tomás ( ) – coco discúlpame, ahora me doy cuenta de lo mal que me porte – Narrador ( ) desde ese día se convirtió en el niño más bueno y respetuoso, dedicó todo el tiempo a ir reuniendo las piezas de Coco Sapio para reconstruirlo en secreto. Le llevó muchísimos días y noches, hasta que terminó justo cuando ya casi no podía más, de tan poco que dormía por culpa del reloj de cuco. Y cuando Coco Sapio estuvo reconstruido y volvió a tomar vida, todos se llevaron una estupenda sorpresa. Azul ( ) – muchas felicidades Tomás hiciste un gran trabajo – Tomas ( ) - les pido disculpas a todos por mi falta de cuidado y por no haber tenido en cuenta lo mucho que les molestaba- Narrador ( ). Así que aunque Coco Sapio estaba algo enfadado con Tomás Tarambana, le convencieron para que inventara unos tapones para él, y a partir de aquel día, pudo por fin Tomás Tarambana descansar un poco, y nunca más dejó que nadie volviera a ser tan desconsiderado como lo había sido él mismo.