Nombre de seccións e g u n d a é p o c a
—año xvii, n.º 17—
a s o c i a c i ó n c u lt u r a l
á g o r a c i n c o v i l l a s
revista de cultura, ensayo y creación literaria
y además Crítica literaria, Pensamientos y reflexiones, Educación, Historia, Cinco Villas, Música,
Creación literaria: microrrelatos, relatos y poesía, Leer para vivir y Concurso infantil y juvenil
Firma invitada Ignacio Martínez de Pisón
Entrevista con:
Rosa Montero y
David Lozano
Cinco Villas: Bendito sea tu nombre.
Marcelino Cortés y Tauste, 8 de
mayo de 1421/Tauste, 8 de mayo
de 2021. Enrique Galé
Decálogo sobre la reforma educativa
Creación literaria poesía:
Chusé Inazio Nabarro y
Sandra Santana
2 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Edita
Asociación cultural ágora cinco villas
NIF: G99370173
N.º Registro: 01-Z-3621-2.013
Dirección: Casa de la Educación; Plaza Goya, s/n; 50.600, Ejea de los Caballeros (Zaragoza)
Correo electrónico: revistaliterariaagora@gmail.com
Blog: revistaliterariaagora@blogspot.com.es
Ilustración de portada: Ernesto Navarro Durá
Diseño y maquetación: Detalier estudio creativo
Impreso por: Imprenta Félix Arilla
Depósito Legal: Z 1515-2003
ISSN: 1699-3039
La Asociación Cultural Ágora Cinco Villas no se hace
responsable ni comparte necesariamente las opiniones
expresadas por los autores de los diversos artículos.
Consejo de redacción
Patxi Abadía Álvarez. Coordinador de Ágora y Presidente de la Asociación
Profesor Secundaria ies Reyes Católicos. Departamento de Lengua
Eva Bajén García. Tesorera de la Asociación y profesora Secundaria ies Cinco Villas. Departamento de Lengua
Joaquín Bueno Villacampa. Profesor emérito de Secundaria
Alberto Cabello. Ilustrador
Javier Comenge Leonar. Director Escuela de Música
Alfonso Cortés Alegre. Maestro jubilado. Secretario de la Asociación
Enrique Galé Casajús. Profesor Secundaria ies Río Arba. Departamento de Lengua
Asunción Gil Orrios. Bibliotecaria
Ernesto Navarro Durá. Profesor Escuela de Arte de Zaragoza
José Sánchez Usón. Profesor Secundaria ies Ítaca. Departamento de Lengua
Ilustradores
Diego Nicolás Agustín
Elena Alonso
Elena Arrese
Sofía Astiazarain
Carmen Betrán
Gabriel Bueno
Diego Cámaras
Cristina Duesca
Esther Fernández
Mónica Garrido
Ariadna Gracia
Manuel González
Brayan Gutiérrez
Paula Hernández
Colaboradores del jurado
Yolanda Miguel. Maestra CEIP Cervantes
Mª Victoria Lahera. Maestra CEIP Cervantes
Jesús Claver. Profesor jubilado
Eric Alonso. Bibliotecario
Esther Orera. Periodista
María Ángeles Torrijos. Maestra jubilada
Teresa Hernández
Carmen Ibáñez
Sofía Lahuerta
Alba Lucía
Soraya Martín
Cruz Navarro
Jorge Notivol
Paco Roca
Clara Romeo
Itziar Rubio
Beatriz Sumelzo
Alba Tella
Jorge Vallejo
Daniel Vera
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria6
índice
Editorial
Firma invitada: Ignacio Martínez de Pisón
Crítica literaria
Los enigmas del viento: símbolos fugitivos. Pilar Sánchez Laílla
Entrevista con
Rosa Montero. Susana Hernández
David Lozano. Alumnos y alumnas de 3º ESO del IES Cinco Villas y del IES Reyes Católicos de Ejea de los Caballeros
Pensamiento y reflexión
El rincón del neurótico. Joaquín Bueno
Vicky y «la Pili». David Villafranca
¿Es posible lograr el bien común? Irene Melchor Lacleta
La figura de la mujer en la ciencia: el caso de Vicenta Arnal. Elena Hernández
La mujer y el deporte: ilusionante camino en busca de la igualdad. Tomás Puente
Decrecimiento. José Alegre Garcés
Educación
Las Comunidades de aprendizaje: antecedentes, características y actuaciones de éxito. Jesús Claver Giménez
Los grandes olvidados. M.ª Primitiva Alcusón
La enseñanza de la geografía y de la historia en el contexto de la educación secundaria y bachillerato. Javier Cabello García
Decálogo sobre la reforma educativa
Decálogo mínimo para una reforma educativa. Marcelino Cortés
Decálogo para una reforma (informal) educativa. Irene Villa Orduna
Sobre la reforma educativa. Juan Antonio Pérez Bello
¿Es necesaria una reforma educativa? Educatribu
¿Qué necesita la escuela del siglo XXI? Sara Ferrer, Ariadna Gómez, Ainhoa Gutiérrez y Sandra Jordán
Siete versiones desde un Centro de Secundaria. Conchita Martí, Enrique Galé, Fernando Chámul, Gustavo Arce, Isabel
Castelreanas, Javier Ruiz y Judith Ramón
Historia
Gregorio Oliván García: artista y escritor inédito en el exilio. Rubén Pérez Moreno
Gurs, historia y memoria. Fernando Yarza Gumiel
Castigar la transgresión de género. Espacio de represión y violencias ejercidas contra la mujer republicana (1936-1948)
Iván Heredia Urzáiz
Títeres aragoneses fantásticos (en los inicios del siglo XXI) y dónde encontrarlos. Jesús Ángel Arcega Morales
Cinco Villas
Bendito sea tu nombre. El nombre de las mujeres de Ejea de los Caballeros durante la Edad Media (1286-1499)
Marcelino Cortés
Tauste, 8 de mayo de 1421 / Tauste, 8 de mayo de 2021. Enrique Galé
Entre agujas, hilos y demás. Conchita García Ezquerra
Música
Pasodobles, marchas procesionales y otras músicas. Abel Moreno
Tras las huellas de Miguel Arnaudas Larrodé. Teorizaciones, tratadística y aportaciones varias. Carlos Bonal Asensio
Creación literaria: microrrelatos
Tres gatos negros. Patricia Esteban Erlés
La traidora. Patricia Esteban Erlés
Premios VIII edición del Concurso de microrrelatos contra la violencia de género
Utopía del joven científico. Darío Marcos Casalé
Libre. Ana Gay Clemente
Libre. Patricia Villar Bajo
Igualdad. Lucía Carbonell Vinacua
8
10
15
15
18
18
21
23
23
26
28
31
36
39
41
41
45
47
53
53
55
58
60
63
65
73
73
77
80
85
88
88
94
98
101
101
103
106
106
106
107
107
107
107
108
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 7
Creación literaria: relatos
¡Joder, qué tropa! José Ramos Sánchez
Bestiario. José Ramos Sánchez
Magias, cuentos, mitos. José Ramos Sánchez
Sucesos que nunca ocurrieron. José Ramos Sánchez
Historias de la historia. José Ramos Sánchez
Flores de celofán. Alberto Peña Córdova
Al compás de la vida. Virginia Rodríguez García
La voz de Pachamama. Jesús Claver
Recuerdos. Carlos Saz
Creación literaria: poesía
Firma invitada: Chusé Inazio Nabarro
María Pilar Benítez Marco
Firma invitada: Sandra Santana
María Coduras Bruna
Soledad López
Virginia Méndiz
Isabel Mariñosa
Jesús Claver
Susana Hernández
Esteban Cubero Romeo
Aula de Educación de Personas Adultas de El Bayo
Leer para vivir: infantil y juvenil
Leer para vivir: adultos
Concurso infantil
Concurso juvenil
109
109
110
110
112
112
113
116
118
120
122
122
125
126
127
127
128
129
129
130
130
132
133
140
145
168
8 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Editorial
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 9
editorial
A nadie se le escapa que en nuestra conciencia colec-
tiva se ha instalado el desconcierto y un pesimismo
enfermizo ante nuestra incapacidad manifiesta de
instaurar un orden social justo y solidario que rija
nuestros destinos. Y tampoco que ese desconcierto y
ese pesimismo alimentan un caldo de cultivo perfec-
to para los populismos autoritarios.
Aquel contrato social descrito por J.J. Rousseau
sobre el que se construyó el orden liberal está hecho
añicos y el bien común universal ha dado paso a las
claras a una búsqueda del interés particular egocén-
trico e insolidario. En nuestro país, las crisis econó-
micas y las sucesivas reformas laborales han precari-
zado hasta tal punto las condiciones del trabajo que
ya no importan ni la capacidad ni el potencial real de
las personas porque son cada vez más escasas las
oportunidades de desarrollarlas satisfactoriamente
y, en su lugar, se están asentando nuevas formas de
exclusión.
El poder económico real sobre el que se asienta la
política ha anulado parte de la capacidad del ámbito
institucional para fijar reglas y límites a estos proble-
mas y la democracia aceptada resignadamente como
el menos malo de los sistemas políticos se vacía cada
vez más del proyecto humanitario que la caracteri-
zaba. Como daño colateral habría que añadir que en
nuestro país el fenómeno de la corrupción ha incre-
mentado el sentimiento de rechazo a la política y a
los políticos por parte de la ciudadanía.
A resultas de ello, las elecciones vienen a ser cada
vez más un espacio de protesta y en ellas se vota más
en clave de castigo que en respuesta a las propues-
tas de los candidatos, y, así, suelen darse resultados
desconcertantes que explicarían por qué los diagnós-
ticos fáciles y perversos de los mensajes xenófobos
están calando con tanta fuerza en nuestra sociedad.
Nuestra conciencia de la historia se ha devalua-
do en términos inimaginables y se vive un presente
descontextualizado que es incapaz de integrarse en
síntesis fecunda con los valores de la tradición. Poco
a poco se abandonan los (¿viejos?) valores de la jus-
ticia y de la solidaridad y asistimos atónitos a la mer-
cantilización de espacios blindados hasta ahora a la
lógica del mercado como la educación y la salud.
Es una obviedad que para hablar de democracia,
nuestro horizonte colectivo debería estar marcado
por la construcción de una sociedad cuyos criterios
de progreso no solamente fuesen las cifras macro-
económicas sino la situación de los excluidos y de los
que están más abajo en la escala social y, a la vez,
deberíamos replantearnos qué entendemos por de-
sarrollo, qué significa hoy el bienestar y de qué ma-
nera buscamos la felicidad.
Desde luego, el futuro no está escrito y no tene-
mos todas las respuestas a los interrogantes que nos
plantea este sistema injusto, pero sí deberíamos te-
ner muy claro cuál debería ser el punto de partida.
Tendríamos que conseguir ponernos de acuerdo en
que solo será bueno para nuestra vida aquello que
también contribuya a mejorar la vida de las demás
personas. De ahí la necesidad de generar transforma-
ciones en nuestra conciencia individual que contribu-
yan a cambios a nivel colectivo.
Solo así venceremos el miedo que nos produce lo
inestable e inseguro del mundo que nos ha tocado
vivir y, tal vez, podamos construir ese mundo nuevo
que tanto deseamos y que se deja traslucir en cada
una de las páginas de nuestra revista…
10 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
BREVE BIOGRAFÍA
Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960). Novelista y guionista cinematográfico. Desde 1982 reside en Bar-
celona y es autor, entre otros libros, de las novelas Carreteras secundarias, El tiempo de las mujeres, Dientes de
leche, El día de mañana (Premio de la Crítica 2011), La buena reputación (Premio Nacional de Narrativa 2015) y
Derecho natural. En 2005 publicó Enterrar a los muertos, investigación sobre el asesinato en 1937 del traductor
José Robles Pazos, y en 2018 Filek, sobre un estafador austriaco que engañó a Franco con una falsa gasolina
sintética. En 2009 recogió sus mejores cuentos en el volumen Aeropuerto de Funchal.
Firma invitada
Ignacio Martínez
de Pisón
CRUZAR LA FRONTERA
Habían quedado en la antigua harinera. En la parte
de atrás, junto a la vía muerta. Rosa cruzó el descam-
pado de la calle de la estación y se asomó con cautela.
Al otro lado del muro estaba el coche, medio cubierto
porunemparrado.Noeraeldesiempre,elSeat131del
padre de Juan, en el que algún domingo ella misma se
había atrevido a conducir por las calles del polígono.
Pero era el coche. Juan agitó la mano fuera de la ven-
tanillayRosaleesperóbajoelarcodeladrillo.Elchico
salió del vehículo, la besó en la cara y le cogió la bolsa.
Mientras la dejaba en el asiento de atrás, comentó:
—¿Es todo?
—Dijistequecuantomenosmejor.¿Yestecoche?
—De mi primo Alberto.
—Ya. Que por qué no el de tu padre.
—Qué más da —se encogió de hombros—. Entra.
El Ford Fiesta rodeó el edificio, salió a la calle
de la estación y se detuvo en el primer ceda el paso.
Antes de arrancar, Juan sacó de la guantera unas
gafas de sol y se las puso. A esas horas de la mañana,
el tráfico era escaso. Cuando las últimas casas que-
daron atrás, intercambiaron una sonrisa.
—¿Por qué me miras así? —dijo él.
—¿Así? ¿Cómo?
Juan volvió a encogerse de hombros. Era la se-
gunda vez que lo hacía. A Rosa le dio la sensación
de que estaba esforzándose por relativizar las co-
sas y quitarle hierro a todo. ¿Pero qué significaba
esa supuesta despreocupación suya? ¿Que a partir
de ahora tendría que preocuparse ella por los dos?
Quería decir algo pero no encontraba las palabras.
—De repente todo me parece extraño —dijo—.
Las gafas de sol, este coche...
—¿Las gafas de sol?
—Lo había imaginado de otro modo. Había ima-
ginado que...
Era difícil de explicar. El 131 le traía buenos re-
cuerdos porque en él se habían querido hasta la ex-
tenuación. Ahora estaban en un Fiesta y todo era
prudencia, cálculo, recelo. Por muy necesarias que
fueran, tantas cautelas causaban desazón: citarse
en un lugar al que nunca iba nadie, no llevar más
que lo indispensable, esconder la mirada detrás de
unos cristales oscuros... Seguramente, por razones
que a ella se le escapaban, el cambio de coche res-
pondía a esa misma lógica vigilante.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 11
firmainvitada
—Bah —sacudió la cabeza—. No sé ni lo que me
había imaginado.
Juan redujo un instante la velocidad y le agarró
la mano con gesto tranquilizador.
—¿Estás nerviosa?
—Un poco.
—El lunes estaremos de vuelta y todo habrá ter-
minado —y después de una pausa añadió:— Yo el
miércoles tengo examen de Civil.
Este último comentario incomodó a Rosa, que
para desasirse fingió recomponerse la coleta. Luego
miró por la ventanilla y susurró:
—Cuántas amapolas...
El rojo intenso de las amapolas salpicaba los
campos de trigo matizando los ocres y amarillos y
en algunos puntos se concentraba creando grandes
manchas de color escarlata que parecían super-
puestas, como pintadas a brocha. Tenían esas man-
chas algo hipnótico. A Rosa le resultó reconfortante
concentrarse en ellas y no tener que pensar en nada
más: rojo, rojo, rojo. Juan, mientras tanto, no para-
ba de hablar.
—¿Qué les has dicho a tus padres? ¿Que te ibas
con Yolanda a su chalé? Supongo que los padres
de Yolanda estarán avisados, no vaya a ser que se
encuentren por la calle y... La ventaja es que en el
chalé no tienen teléfono. Porque no tienen, ¿no? Lo
mío ha sido sencillo. He dicho que tenía que que-
darme a estudiar en Cáceres. ¡Y es verdad que en
Cáceres me concentro mejor! Pero bueno... O sea
que en teoría yo estaré en un sitio y tú en otro —se
incorporó un poco para mirar por el retrovisor—.
¿Qué río era ése? ¿El Jerte o el Alagón?
Era el Alagón, porque el Jerte lo habían pasado
unos minutos antes. Cuando estaban a la altura de
El Batán, Rosa hundió la barbilla en el pecho y ex-
clamó:
—¡Para, por favor!
Juan detuvo el Fiesta en el cruce con un camino
rural. Rosa se apretó la boca con las manos y salió
disparada hacia el murete de la acequia, que bajaba
casi sin agua. Juan acudió junto a ella y le acarició
la espalda. La respiración entrecortada de Rosa
anunciaba la inminencia de unas arcadas que no
llegaron a producirse.
—Es una carretera casi sin curvas. ¿Tú crees
que es por...? —dijo Juan, y ella respondió con se-
quedad:
—Sé de esto tanto como tú.
—Ya tienes mejor aspecto. Te habías quedado
muy pálida. ¿Quieres descansar? No tenemos pri-
sa. ¡Claro que con este sol...! ¿Cómo no se les habrá
ocurrido plantar un par de arbolitos que den algo
de sombra?
El viaje se les podía hacer muy pesado. Tenían
que llegar a Coria, desviarse en Moraleja hacia
Ciudad Rodrigo y, tras cruzar la frontera por Vi-
lar Formoso, recorrer los cuarenta kilómetros que
faltaban hasta Guarda. En total, no serían más de
doscientos kilómetros, pero siempre por carreteras
estrechas y mal pavimentadas. Volvieron al coche
y Rosa dijo que solo necesitaba beber un poco de
agua fresca. Unos pocos kilómetros más allá, la ca-
rretera entraba en Coria y lo partía por la mitad.
Rosa, buscando un sitio donde parar, indicaba ba-
res y cafeterías. Pero Juan no se decidía.
—Bar Avenida —leyó ella.
—No me convence...
Y un poco más tarde:
—Helados Venecia.
—No sé, no sé...
Acabaron pasando de largo y saliéndose del pue-
blo. Juan señaló hacia delante haciendo el gesto de
cortar una tarta con un cuchillo.
—Ahora ya... —suspiró con resignación—. Bus-
camos uno de carretera, ¿no?
Rosa sabía que Juan tenía parientes en Coria
y que le daba miedo encontrárselos. Podía enten-
der perfectamente que ése fuera el motivo para no
parar. Lo que no entendía era que hubiera fingido
buscar un sitio cuando no lo estaba buscando. ¿No
eran novios? ¿No se habían prometido sinceridad
absoluta? ¿No habían quedado en que no tendrían
secretos y se lo contarían todo el uno al otro? En
esos ocultamientos, por pequeños que fueran, per-
cibía indicios de una deslealtad más profunda.
—Quítatelas ya —le dijo.
—¿Qué?
—Que te quites esas gafas. No las necesitas.
El chico obedeció y devolvió las gafas a la guan-
tera. Luego se instaló entre ellos un silencio incó-
modo, que Juan acabó rompiendo al ver el letrero
de una gasolinera.
—¿Paramos aquí?
Pararon. Mientras él llenaba el depósito, ella entró
a comprar una botella grande de agua. Se reunieron
en la pequeña terraza, que estaba vacía. De la pila de
sillas de plástico Juan cogió dos y las colocó debajo de
una desteñida sombrilla de Coca—Cola. Se sentaron
decaraalacarretera,comotratandodeevitarquesus
miradas se encontraran. Juan se aclaró la garganta.
—¿Ya estás mejor?
Rosa hizo un vago gesto de asentimiento. Por
un momento pareció que ninguno de los dos quería
12 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
firmainvitada
discutir, pero luego ella se lanzó a hablar y ya no
hubo manera de hacerla callar:
—¿He hecho algo mal? ¿Eh? ¿He hecho algo
mal? Dime, dime qué es lo que he hecho mal. O
mejor: dime por qué crees tú que, si alguien ha he-
cho algo mal, he sido yo. ¡Digo yo que la culpa la
tendremos los dos por igual...! ¿O la tengo solo yo,
que encima no dejo que pases el fin de semana en
Cáceres, como tenías previsto? Espero que te salga
bien ese examen tan importante que tienes, porque
no quiero cargar también con la culpa de tus ma-
las notas. ¿Se te ha ocurrido pensar que todo eso
ahora es secundario? Derecho Civil o Penal o lo que
sea, un examen que aprobarás en un momento u
otro y que ya nunca volverá a preocuparte. ¡Ahora
mismo, yo soy mucho más importante y me ofende
el simple hecho de que te acuerdes de eso! Necesi-
to sentirme querida, protegida, apoyada... Cuando
más fuerte tengo que ser, más débil me haces sentir.
¿Has intentado al menos ponerte en mi lugar? No,
tú todo lo ves desde fuera y a lo mejor hasta te con-
sideras una víctima del destino. ¿Por qué te tiene
que pasar esto a ti, pobrecito? ¿Qué habrás hecho
tú, tan bueno, tan estudioso, tan formal, para verte
metido en este lío?
Juan trataba de replicar, pero solo cuando ella
se cansó de perorar pudo pronunciar un par de pa-
labras seguidas.
—¡Eh, Rosa, Rosita...! ¡Que soy yo! ¡Que soy
Juan, tu Juan!
Ella fue a dar un sorbo a la botella pero el gesto
se le quedó a medias porque él arrimó su silla y le
rodeó los hombros con el brazo. Rosa apartó la cara
haciendo un puchero. Juan le agarró la barbilla con
suavidad.
—Mírame. Solo te pido que me mires. ¿A quién
ves? Sigo siendo el mismo que ayer y que el mes pa-
sado. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué de repente des-
confías de mí? Estamos los dos juntos en esto. Aquí
no hay dos lados, el tuyo y el mío. Aquí solo hay un
lado, el nuestro. ¡Supongo que no hará falta que te
lo diga! ¿Y qué te crees? ¿Que no tengo miedo? Si tú
estás asustada, yo también lo estoy...
Rosa cerró los ojos. Juan le susurró al oído:
—¿Cuántas veces hemos hablado del futuro, de
nuestro futuro? Lo veo con tanta claridad... Vivi-
remos en una de esas urbanizaciones nuevas que
están construyendo junto al río. Yo atenderé a mis
clientes e iré a los juicios. Tú estudiarás o trabaja-
rás en la juguetería o...
—¿En la juguetería? —ella protestó con voz mi-
mosa.
—Lo he dicho por decir. ¡Como si quieres traba-
jar conmigo en el despacho!
—No me veo a mí misma vendiendo juguetes
toda la vida.
—Lo que tengo claro es que por las tardes dare-
mos largos paseos con los niños y luego nos senta-
remos en una terraza a tomar un helado...
—¿Pero cuántos hijos quieres tener tú? —Rosa
soltó una risita.
—No sé... ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuatro? Los que tú di-
gas. Te lo he dicho muchas veces: eres la única con
la que quiero formar una familia. Pero no ahora, tú
tan joven y yo con la carrera sin acabar...
Ella, todavía con los ojos cerrados, apoyó la ca-
beza en su hombro y suspiró.
—Ayer me volví a cruzar con tus padres. Como
siempre, noté que me miraban de reojo. ¿Siguen sin
saber mi nombre?
—No dije que no lo supieran. Dije que, cuando
tratan de sonsacarme, te llaman así: la mayor de los
de Jauja. Pero es que en tu familia es como si no
tuvierais apellido. Todo el mundo os conoce por la
tienda. Tú eres la mayor de los de Jauja y tu herma-
na la pequeña de los de Jauja.
—He decidido que tres.
—¿Tres qué?
—Tres hijos. El mayor, el mediano y el pequeño.
Si fueran más, tendríamos que numerarlos, y eso
no está bien.
—Pues tres y no se hable más —la besó en la
mejilla—. ¿Qué? ¿Vamos?
La carretera discurría en paralelo a la frontera. Ha-
bía un pequeño tramo de curvas poco antes de en-
trar en la provincia de Salamanca y luego todo eran
otra vez kilómetros y kilómetros de carretera recta.
La señal de la radio iba y venía y, cuando pasaban
bajo un tendido de alta tensión, soltaba una serie
de estruendosos petardazos. Cada pocos minutos
Rosa tenía que buscar otra emisora en el dial. Dio
con una canción nicaragüense que ese año estaba
de moda. La corearon los dos:
—«Son tus perjúmenes, mujer, los que me su-
libellan, los que me sulibellan, son tus perjúmenes,
mujer...»
La gracia de la canción consistía en incrustar
palabras absurdas en el contexto de una compo-
sición amorosa. Juan, que se sabía la letra de me-
moria, anticipaba en voz baja cada estrofa para que
también Rosa pudiera cantarla:
—«Tus labios pétalos en flor, como me soripe-
llan...» —y más tarde, ya entre risas:— «Tus ojos
son de colibrí, a como me aletellan...»
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 13
firmainvitada
Al cabo de un rato, casi sin darse cuenta, habían
llegado a Ciudad Rodrigo. Prefirieron no cruzar el
puente. Dejaron el coche en una explanada junto
al río. Luego buscaron un sitio donde sentarse a la
sombra y contemplar el pueblo desde fuera.
—¿De verdad que nunca habías estado? —dijo
Juan—. A la vuelta tendremos tiempo para parar.
Podemos cenar mañana. O comer el lunes. ¡Mira
qué bonito!
Movió de derecha a izquierda un pincel imagi-
nario para dibujar en el aire el perfil de las murallas,
los tejados, el castillo. Después trazó un caprichoso
arabesco y siguió la línea de cipreses que descendía
hasta el modesto grupo de casas de la ribera. Dijo:
—¿Te das cuenta de que nunca habíamos esta-
do tan lejos de casa los dos juntos? —y aquí empezó
a hacer largas pausas dramáticas y a acompañar-
las con grandes aspavientos, como el director de
un circo anunciando el siguiente número—. Pues
bien, dentro de un rato... cruzaremos la frontera
de... ¡Portugal! Y será la primera vez que salgamos
juntos al... ¡extranjero!
Rosa, juguetona, le dio un leve codazo. Él exa-
geró el golpe y rodó cuesta abajo hasta el fango de
la orilla. Acabó caído de espaldas, inmóvil junto a
unas acumulaciones de barro y piedras. Ella co-
rrió a su lado temiendo que se hubiera hecho daño.
Cuando Juan la notó cerca, dio un brinco y la aga-
rró por la cintura. Rosa soltó un chillido y trató de
escapar. Juan fingió tropezar y, riendo, la arrastró
suavemente en su caída. Acabaron dándose un beso
largo, larguísimo. Luego se incorporaron y, mien-
tras se sacudían la suciedad de la ropa, ella susurró:
—No sabes cuánto te quiero.
—Yo también te quiero mucho —dijo él con una
amplia sonrisa.
Y ésa fue la sonrisa con la que ella siempre lo
recordaría. De hecho, durante el resto de su vida la
imagen de Juan se le seguiría apareciendo tal como
lo vio en ese instante, con ese aire de felicidad y ese
amor sin límites, con esa juventud eterna, inaltera-
ble, los ojos medio cerrados por el sol y las largas
pestañas casi rubias, los dientes muy blancos y los
hoyuelos muy marcados, unas briznas de hierba
enredadas en el pelo castaño y una sombra de tie-
rra adherida a las sienes.
—Vámonos —dijo él, abrazándola.
A medida que se acercaban a la frontera, el te-
rreno se hacía más escarpado y la carretera más si-
nuosa, con pequeños barrancos y huellas negras de
frenazos. De vez en cuando, Juan interrogaba con
la mirada a Rosa y ésta, también sin palabras, le
daba a entender que se encontraba bien: las náuseas
y los mareos estaban superados. Junto a la aduana
española había un gran aparcamiento para camio-
nes, una gasolinera y un par de construcciones des-
angeladas con terracitas y oficinas de cambio. En ese
lado la barrera estaba levantada y los coches pasa-
ban sin detenerse. En el lado portugués sí revisaban
los pasaportes pero la cola de vehículos avanzaba
con fluidez. Pasaron junto al edificio de la aduana,
un caserón achaparrado y recio con la palabra AL-
FÂNDEGA debajo del escudo nacional. También allí
había un aparcamiento, una gasolinera, terrazas, ofi-
cinas. Decidieron curiosearlo todo sin bajar del co-
che. Por una calle lateral se asomaron al edificio de
la estación, revestido de elegantes azulejos blancos y
azules. Volvieron a la carretera y dieron una vuelta
por el pueblo, que estaba dividido en dos por el lecho
de un pequeño río. La parte que quedaba al otro lado
era la más antigua, con casitas de tejados rojos y mu-
ros de mampostería, con callejuelas retorcidas y una
iglesia con un campanario coronado por un inmenso
nido de cigüeñas. En una esquina de la plaza estaban
reparando el adoquinado. Una furgoneta obstruía la
salida. Rosa leyó en voz baja el letrero:
—DOIS IRMÃOS, dos hermanos...
Mientras esperaban a que los obreros cargaran
sacos y herramientas, se fijaron en el lamentable
estado del vehículo: mugre por todas partes, los
intermitentes rotos, las puertas sujetas con pulpos
y cuerdas. Como aquellos hombres no se daban
mucha prisa en arrancar, optaron por retroceder y
buscar otra salida. Dieron un rodeo por un camino
entre chopos que a través de una carreterita pega-
da al río desembocaba en la avenida central. Más
adelante, ésta se bifurcaba en dos carreteras. La de
la derecha llevaba a Almeida y la de la izquierda a
Guarda, adonde ellos iban.
—Bueno, pues ya conocemos Vilar Formoso —
dijo Juan en cuanto las últimas casas del pueblo de-
jaron de ser visibles en el retrovisor, y canturreó el
comienzo de su canción favorita:— Here comes the
sun, here comes the sun, and I say it´s allright...
—¿Pongo la radio?
—¡Ya veo que no te gusta cómo canto!
—No seas bobo. Quiero oír música portuguesa,
gente hablando en portugués... Quiero sentir que
estamos de verdad en otro país.
Pero no se habían alejado lo suficiente de la
frontera y todavía resultaban más fáciles de sinto-
nizar las emisoras españolas.
—Espera a que pasemos esos montes —dijo él—.
Seguro que después solo se oirán radios portuguesas.
14 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
firmainvitada
Rosa no se daba por vencida. Incorporada en el
asiento, manipulaba muy lentamente la ruedecita
del dial, moviéndola milímetro a milímetro y dete-
niéndose en seco cada vez que captaba una señal.
Juan observó su gesto de niña aplicada y no pudo
contener la risa. Ella rio también y apagó la radio.
Hasta llegar a los montes faltaban unos cuantos ki-
lómetros de carretera llana. Como si el tiempo se
hubiera detenido en algún momento indetermina-
do del pasado, las vallas publicitarias exhibían pro-
paganda de antiguas campañas electorales. A Rosa
parecían hacerle gracia los eslóganes.
—Muitos prometem, Eanes cumpre —leyó con
voz cantarina, y luego:— O voto util, Octavio Pato...
Volvió a encender la radio al llegar a las primeras
cuestas. Cada vez que localizaba una nueva emisora
interrogaba con la mirada a Juan, que respondía con
una pedorreta o un bufido. Ella fingía desesperarse:
—En serio, ¿te gusta ésta?
La discusión concluyó cuando dieron con un
fado de Amália Rodrigues. Luego la canción termi-
nó y se llevaron un chasco al oír hablar al locutor:
era una emisora española.
—¿La dejo? —preguntó Rosa—. Si siguen po-
niendo fados...
—Haz lo que quieras —dijo Juan—. Pero ya ve-
rás como dentro de poco...
No tuvo tiempo de decir más. En la siguiente
curva se encontraron de golpe ante la destartalada
furgoneta de DOIS IRMÃOS, cruzada en mitad de
la carretera. Se le había caído un saco de cemen-
to y el conductor se apresuraba a recuperarlo. En
sus desesperados intentos por esquivar al hombre
sin chocar con la furgoneta, Juan dio volantazos
a derecha e izquierda hasta que acabó perdiendo
el control del Fiesta. Éste se elevó por encima del
guardarraíl y, tras dar una vuelta de campana, cayó
de morro sobre el terraplén, rebotó nuevamente y
terminó volcando sobre unos eucaliptos en mitad
de una nube de polvo. Del accidente en sí, Rosa solo
recordaría unas cuantas sensaciones físicas: la sen-
sación de quedarse sin respiración, la del cinturón
presionándole el tórax, la de las astillas de vidrio
atravesándole la piel, la de su propia cabeza bam-
boleándose sin control. Parpadeó varias veces para
apartar la sangre que le resbalaba por la cara y le
impedía ver con claridad. Se descubrió entonces
boca arriba, encajonada entre un asiento reventa-
do y el techo hundido del vehículo, sin espacio para
cambiar de postura ni ángulo para mirar a Juan.
Trató de estirar los brazos pero el cuerpo no le obe-
decía. Susurró:
—Juan, Juan... ¿Me oyes?
Algo dentro de la boca le impedía articular bien.
Algo duro y pequeño, tal vez un diente o un trozo
de cristal. Fuera lo que fuese, se esforzó por salivar
y escupirlo. Una baba sanguinolenta se le quedó pe-
gada a la comisura. Alargó el cuello para frotarse
con el techo del coche, que tenía un tapizado de ra-
yitas rojas y azules sobre fondo gris. Luego, tratan-
do de recuperar el ritmo de la respiración, tragó va-
rias bocanadas de aire. Desorientada como estaba,
se preguntó en qué lugar tendría que estar Juan: ¿a
su derecha o a su izquierda?, ¿en el lado de su ca-
beza o en el de sus piernas? Escupió otra vez y dijo:
—Juan, ¿estás bien?
Del exterior le llegó distorsionado un ruido me-
tálico, como si en algún lugar estuviera ensayando
una orquesta y ella solo pudiera oír los platillos.
Trató de concentrarse en los sonidos del interior
y distinguió un rumor leve y continuado que tanto
podía proceder de la radio como del motor. En todo
caso, no era un sonido humano.
—Juan, contéstame... —imploró—. Juan, por
favor...
(Fragmento de una novela inédita cuyo título provi-
sional es Fin de temporada.)
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 15
Crítica literaria
Los enigmas del viento:
símbolos fugitivos
pilar sánchez laílla
«Bizarro espíritu soy,
Y cuerpo también sustento.
Estoy donde bien me siento,
No me siento donde estoy.
Todos me llevan en sí […]
[O] no están en sí sin mí.»1
El viento, de tan difícil representación iconográfi-
ca, ha estado muy presente oculto como símbolo
literario. «Lo esencial es invisible a los ojos», reza el
dicho de El principito, por eso el viento, cuyos enig-
mas se han perpetuado desde los relatos de nuestra
infancia esconden un mensaje cifrado que hay que
analizar con agudeza en todos los sentidos.
Del viento oímos sus voces y sus ruidos y lo sen-
timos al tacto que provoca en su movimiento, pero
nunca sabemos dónde va ni las causas que le llevan
a su constante mudanza. Por ello el viento, o el aire
(cuando está más reposado), es, en esencia, enig-
mático y fugitivo. Para aclarar el misterio se per-
sonificó desde los orígenes míticos en el dios Eolo,
rey de los vientos.2
En la Antigüedad y, dadas sus va-
riadas características, lo nombraron los marineros
y filósofos con distintos nombres: Solano, Austro,
Céfiro y Septentrión.3
Garcilaso, Góngora, Quevedo
1 Enigma de la Noche I de la Navidad de Zaragoza de Matías de Aguirre. Es-
conden estos versos acrósticos la palabra «viento». SÁNCHEZ LAÍLLA, M.ª
Pilar, Edición y estudio de la Navidad de Zaragoza (1654) de Matías de Aguirre,
Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2015, versión digital dis-
ponible en https://zaguan.unizar.es/record/31900/files/TUZ_0747_san-
chez_edicion.pdf.
2 Así en toda la tradición literaria desde Ovidio y Virgilio (PÉREZ DE MOYA,
Philosofía secreta, Libro III, Capítulo XXXIII, Madrid, Cátedra, 1995).
3 Solano, caliente, seco y apacible, Austro o Noto, cálido y húmedo por venir
de la zona meridional, Céfiro frío y húmedo proveniente del ocaso, Céfiro,
frío y húmedo, portador de vida por ser propicio para las plantas y el gélido
Septentrión procedente del Ártico (Plinio, Historia Natural, Libro 7, Capítulo
56, Madrid, Gredos, 1995).
y Calderón4
fueron arrebatados por estos vientos,
especialmente por el generador de vida, Céfiro, que
«al mundo tornan su beldad primera» (Égloga III).5
Y es que el viento, como aliento o hálito vital,6
es
engendrador de vida, y, por tanto, también origen
y motor de la belleza natural y poética.7
La brisa
del locus amoenus es propicia para la meditación
sobre el devenir de la vida en una visión ligada a la
concepción también mítica del tiempo cíclico, ma-
terializada en nuestras retinas a través de la pluma
mecida por el viento, al comienzo y al final de la his-
toria cinematográfica de Forrest Gump.
Más allá de la personificación mitológica, el
viento ha adquirido un valor simbólico como des-
encadenante de peripecias ligadas a cambios vita-
les, especialmente en la literatura y en el cine de-
dicado a los niños. Un mito contemporáneo ya casi
4 Calderón escribe La hija del aire (1653), comedia mitológica que relata la
historia de Semíramis, reina de Asiria y fundadora de Babilonia, mujer gue-
rrera y violenta precisamente por haber nacido bajo el signo del viento.
5 Garcilaso de la Vega, Obra Completa, Madrid, Edaf, 2004, p. 353
6 Así en su tradición simbólica recogida por Cirlot (Diccionario de símbolos,
Madrid, Siruela, 2007, s.v. viento): «considerado el primer elemento, por su
asimilación al hálito o soplo creador. […] de modo parecido al hebreo, tam-
bién en árabe la palabra ruth significa a la vez aliento y espíritu».
7 «El aire se asocia siempre con tres factores: al hálito vital creador y, en con-
secuencia, la palabra; al viento de la tempestad ligado en muchas mitologías
a la idea de creación; finalmente al espacio como ámbito de movimiento y
de producción de procesos vitales». (HESHMAT KASEM, Nozad, «La priva-
ción materna» en La hija del aire y La épica de Fatema la Vigorosa, Diversidad,
5, diciembre 2012, p. 29)
16 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
críticaliteraria
Imagen 1: Mary Poppins es el viento. La vida fluye en un
cambiante aprendizaje.
Imagen 2: Dibujo de Norman Ferguson para la película
Los tres cerditos (1933) de Disney Enterprises Inc.
Pertenece a la exposición Disney. El arte de contar
historias en Caixa Forum Zaragoza (del 13 de diembre de
2018 al 31 de marzo de 2019).
folclórico,8
el hada-niñera Mary Poppins, aparece
cuando viene el viento del este «anunciando lo que
ha de venir» y barriendo la niebla y a las otras can-
didatas al puesto. [Imagen 1] Baja ondeando en el
viento con su paraguas para dar un nuevo rumbo a
la vida de la familia Banks, metáfora esta del rumbo
reforzada por la vivienda convertida en barco del
vecino almirante Boom que guía con inexorable
puntualidad el tiempo.9
Se codifica esta simbología
del viento también con recurrencia cíclica, al prin-
cipio y al final, cuando las cometas surcan los cielos
mirando desde lo alto a los protagonistas, que han
comprendido que la vida debe fluir con ligereza
para evitar encorsetarse en imposiciones sociales y
económicas que sepultan la mirada vital de los ni-
ños y acaban por convertirnos en adultos infelices
(enlazando de nuevo con la idea del personaje de
Saint-Exupéry y que viene a ser la misma de Peter
Pan cuyo barco, y no casualmente, también vuela
por el cielo londinense). En ambas versiones fílmi-
cas (la última recientemente estrenada) se mantie-
ne la alegoría del cambio vital, aunque el elemento
volador sea un globo con la banda de las sufragistas
a modo de cola para intensificar la simbología del
cambio de rumbo, incluso para la propia Mary Pop-
pins, que tendrá que callar a su conciencia cuando
le recuerda que han mudado sus sentimientos y su
anhelo de volar al volver a cambiar el viento.
Se eleva finalmente la mirada y el espíritu, re-
cordando que el señor Dawes dejó de respirar feliz
en un ataque de risa «supercalifragilisticoespiali-
doso» que le elevó a los cielos. Hay que añadir que
8 TAUSIET, María, Mary Poppins: Magia, leyenda, mito, Madrid, Abada Edito-
res, 2018.
9 Recuérdese que son los marineros los que dan nombre a los vientos y los
controlan con mayor maestría, lo que estrecha los lazos entre el símbolo del
tiempo y el viento.
el aliento o espíritu es también viento, pues «todos
me llevan en sí o ninguno está en sí sin mí», como
rezaba el enigma de Aguirre. El alma es el espíritu
y la vida que se apaga como una vela cuando se in-
hala el último estertor. El «soplo de vida» vuelve a
ser metafórico. El soplido amenaza con poner del
revés la vida, ya sea en el techo del tío Albert o boca
abajo en la versión del personaje de Topsy, la prima
de la niñera encarnada por la actriz Meryl Streep.
El folclore tradicional insiste en la idea del sopli-
do invasor del hogar y agente de cambio forzoso,
trayéndonos irremediablemente a la mente la furia
del soplido del lobo de Los tres cerditos. [Imagen 2]
La experiencia, el paso de los años, es un apren-
dizaje que destruye, arrasa y obliga a reconstruir la
morada. El «día ventoso» no parece buen presagio
en el relato de Winnie the Pooh cuando la casa en
el árbol del anciano búho acaba destrozada en el
suelo tras volar por los aires [Imagen 3] y todos se
solidarizan en la reconstrucción. El viento obliga a
remodelar, a reelaborar, a repensar. Supone adqui-
rir la perspectiva que, desde arriba, se alcanza en
una madurez o vejez cercana a la ilusión de la ni-
ñez, asociada a los globos que levantan la casa del
anciano de la película Up. Disney ha contribuido a
sellar ese símbolo del viento como agente de evolu-
ción, aunque ya el cine de la mano de la literatura lo
había consolidado antes con el huracán que trans-
porta la casa de Dorothy al mundo de Oz y a la bús-
queda del mago que la traiga de vuelta del mundo
de ensueño habiendo aprendido la lección de que
«se está mejor en casa que en ningún sitio».
El viento es revelador, descubridor de enigmas
y enseñanzas y portador de vida nueva. No es ex-
traño que se vincule también con la fertilidad en
el ambiguo símbolo del «verde viento» lorquiano.10
10 ARANGO, Manuel Antonio, Símbolo y simbología en la obra de Federico Gar-
cía Lorca, Madrid, Fundamentos, 1995, pp. 138 y 181-182
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 17
críticaliteraria
Las «verdes ramas» del Romance sonámbulo se do-
blan ante ese viento portador de vida y muerte a la
vez, en la paradoja intrínseca que conlleva la muer-
te entendiéndola como el paso a una nueva vida. No
hay imagen más literaria que la de «vivir es ir mu-
riendo» y que haya sido mejor expresada que por
la pluma de Antonio Machado11
caminando entre
los verdes pinos, viajando a lo largo del sendero,
«soñando caminos de la tarde» mientras «suena el
viento en los álamos del río» …
La violencia del huracán12
acecha, la del vien-
to que se lleva consigo la ilusión, la inocencia y, al
igual que el tiempo, el recuerdo, barriendo esos
mundos idealizados por una generación que «el
viento sureño se llevó» consigo (valga de nuevo la
imagen cinematográfica). [Imagen 4] Alberti codifi-
ca en este elemento el poder del olvido en su Balada
de lo que el viento dijo:
Y el viento se acercó entonces,
como quien va de pasada,
y me dijo:
La eternidad bien pudiera 
ser un río solamente,
ser un caballo olvidado
y el zureo
de una paloma perdida.13
Es el «viento fuerte, nunca sosegado»14
que le-
vanta pasiones arrebatadas. El otro de los símbolos
enigmáticos que trae el viento: el de la potencia sin
11 YNDURÁIN, Domingo, «Tres símbolos en la poesía de Machado», en www.
cervantesvirtual.com [consultado 5 de enero 2018].
12 «En su aspecto de máxima actividad, el viento origina el huracán —sín-
tesis y conjunción de los cuatro elementos—, al que se atribuye poder fe-
cundador y renovador de la vida.» (CIRLOT, Diccionario de símbolos, op. cit.)
13 El viento simbolizando el olvido se relaciona con el exilio (CASADO HER-
NÁNDEZ, Marina, Oscuridad y exilio interior en la obra de Rafael Alberti. Tesis
doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2015. Versión pdf disponible
en https://eprints.ucm.es/39950/1/T37949.pdf).
14 Cita probablemente gongorina que Matías de Aguirre le atribuye a un
anónimo moderno (Navidad de Zaragoza, op.cit., p. 44).
control de los amantes. [Imagen 5] El loco amor
cuyo fuego crepita con mayor intensidad cuando
sopla el viento. La locura que propicia el viento
(casi paremiológica si nos referimos a la influencia
del Cierzo en los lugareños) es también literatura.
La poesía es instrumento para el sueño, para la fan-
tasía o para el compromiso. Miguel Hernández nos
mostró cómo el poeta es el «viento del pueblo» que
azota para que también la sociedad se pueda trans-
mutar. Y es que, en fin, la poesía es como el viento:
«La poesía es como el viento, y como el fuego, o
como el mar. Hace vibrar árboles, ropas, abrasa
espigas, hojas secas, acuna en su oleaje los objetos
que duermen en la playa».
José Hierro
					
	
Imagen 3: El viento es creación y portador de palabras
en el relato Winnie the Pooh and the blustery day.
Imagen 4: Cartel de la película Lo que el viento se llevó
(1939). El recuerdo de pasiones imborrables es portado
con el viento a la eternidad.
Imagen 5: Oskar Kokoschka, La novia del viento (óleo
sobre lienzo. 1913-1914. Museo de Arte de Basilea). La
tormentosa pasión de los amantes dura lo que el viento
huracanado.
18 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Entrevista con
Rosa Montero
Susana Hernández.- ¿Es feliz Rosa
Montero?
Rosa Montero.- A ratos por su-
puesto, porque la felicidad no es
un estado permanente. Pero so-
bre todo creo que tengo la suerte
de ser alegre, algo que no es mé-
rito mío, porque la alegría es una
aptitud innata, quizá bioquímica,
una capacidad de disfrutar ani-
malmente con casi todo. Quiero
decir que salgo a la calle y hace
un día precioso de sol y me da un
brinco el corazón: oh, qué día tan
bonito. Pero salgo a la calle y está
lloviendo y me pasa lo mismo: oh,
qué día tan hermoso. Así que di-
gamos que soy una disfrutona. Lo
que no evita que también conozca
la melancolía, la pena y el sufri-
miento, como todo el mundo.
S. H.- Lágrimas en la lluvia, El peso
del corazón y Los tiempos del odio
han sido las tres obras en las que
ha creado un mundo para dar vida
y hacer evolucionar a Bruna Hus-
ky, uno de los personajes literarios
que más me han impactado por
la cantidad de sentimientos que
es capaz de despertar en el lec-
tor ¿Crees que necesitamos crear
otros mundos para poder analizar,
comprender y contar la realidad
del que nos está tocando vivir?
R.M.- Toda novela exige la crea-
ción de un mundo, aunque sea
Rosa Montero, madrileña universal, licenciada en Periodismo y casi en Psicología, también fue actriz de teatro.
Tanto por sus artículos periodísticos como por sus numerosas y bien elaboradas entrevistas, fue galardonada con el
Premio Nacional de Periodismo en 1981 y, por su extraordinaria trayectoria como escritora, en 2017 le fue otorgado
también el Premio Nacional de las Letras. Por supuesto, cuenta también en su haber con el Premio de la Crítica de
Madrid (2014), así como el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2005), entre otros muchísimos recono-
cimientos y premios tanto nacionales como internacionales.
Impresiona estar aquí entrevistando a quien ha obtenido los mayores reconocimientos nacionales como perio-
dista y como escritora. Tiene millones de lectores que la siguen y la quieren, y pagarían por estar ahora en mi lugar
pudiendo preguntarle con plena libertad lo que sea; y aquí estoy yo, que solo soy una lectora intentando entrevistar,
precisamente,aunadelasmásgrandesentrevistadorasquehadadolahistoriadeEspaña. Y,comonosoynadapro-
fesional en este sentido, pienso en las ganas que tengo de preguntarle a Rosa Montero si es feliz, si ha conseguido
ser feliz a pesar de ser consciente de que el tic-tac del paso del tiempo no cesa, si es más feliz cuando escribe ficción
o cuando ejerce de periodista, si ha aprendido de la vida que hay que afrontar el miedo y dar un paso adelante, si
Bruna es el reflejo de su evolución… ¡Vamos allá!
por susana hernández
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 19
entrevistacon
contemporáneo. Si te refieres a
mundos futuristas o fantásticos,
pues no, no es obligatorio hacer-
lo, aunque desde luego la ciencia
ficción nos proporciona una herra-
mienta metafórica muy poderosa
para hablar del aquí y el ahora.
S.H.- Esta revista la lee mucha
gente joven, bachilleres acostum-
brados a trabajar en sus clases tus
columnas semanales en las que
analizas diferentes aspectos de la
vida ¿Cree que son precisamente
tus libros de Bruna Husky los que
más pueden interesarles porque
en ellos reconocerán la realidad
que viven en su día a día?
R.M.- Desde luego mis Brunas son
las novelas más realistas que he
escrito, pero pienso que hay otros
libros míos que también pueden
interesarles porque hablan de la
vida, de nuestra vida, de lo que
somos y soñamos y tememos. En
concreto hay otros dos libros que
gustan mucho a los jóvenes, y son
Temblor y La historia del Rey Trans-
parente.
S. H.- En numerosas ocasiones
has manifestado que tu mente
desde siempre ha estado llena de
fantasía, pero tus libros son de
una realidad aplastante, tan re-
alistas que los lectores tenemos
esa extraña sensación de que nos
estás hablando de ti misma ¿Es
un recurso literario o realmente
Rosa Montero se va dibujando a
través de sus personajes bordean-
do esa fina línea que hay entre la
realidad y la ficción?
R.M.- Las novelas son sueños que
se sueñan con los ojos abiertos,
nacen del mismo lugar del incons-
ciente de donde nacen los sueños
y por lo tanto seguro que hablan
de ti, de un yo inconsciente y tan
profundo que por lo general no sa-
bes ni comprender la relación que
tienen contigo, lo mismo que su-
cede con los sueños. Los persona-
jes de mis novelas suelen ser muy
alejados en su realidad biográfica
de mí. Puede ser una sierva de la
gleba del siglo XII, o una androide
de combate del siglo XXII, o un ta-
xista cuarentón y viudo, en fin, no
me gusta la narrativa autobiográ-
fica. Pero claro, al escribir un per-
sonaje tienes que vivirlo, y es esa
veracidad la que puede percibir el
lector. Si los lectores se identifican
con Bruna, es porque he conse-
guido que represente de manera
auténtica muchos de los miedos y
los sueños y las necesidades bási-
cas de todos.
S. H.- A pesar de que entre tus
millones de lectores se encuen-
tren por igual hombres y mujeres,
no te cansas de decir que no es-
cribes para mujeres sino para el
género humano, tanto que hasta
en el Prólogo de tu último libro,
Nosotras, dices: «Este libro no es
solo para mujeres, de la misma
manera que el feminismo no es
solo cosa de chicas…» ¿No te pa-
rece triste que ya avanzado el si-
glo XXI sigamos teniendo que dar
estas explicaciones? ¿Crees que
es importante animar a la gente
más joven a involucrarse y seguir
trabajando por una sociedad más
igualitaria, más feminista y me-
nos sexista.
R.M.- No me parece triste porque
en realidad la desconstrucción
del sexismo va a toda velocidad.
En poco más de un siglo, cuatro o
cinco generaciones estamos cam-
biando una realidad milenaria. Re-
cuerda que hasta entrado el siglo
XX las mujeres no hemos podido
estudiar en las universidades,
salvo excepciones; que no hemos
podido votar hasta más o menos
mediado el siglo XX (y todavía hay
sitios en donde la mujer no tiene
todos los derechos de voto). La
evolución ha sido enorme, y por
fortuna el empujón que está ex-
perimentando en los dos últimos
años el feminismo o antisexismo,
que es lo mismo, está caracteriza-
do por la llegada masiva de los va-
rones a esta lucha antisexista, que
también les afecta y les favorece
a ellos. En las dos últimas mani-
festaciones madrileñas del 8 de
Marzo había fácilmente un 40 %
de hombres, sobre todo jóvenes.
S.H.- Sueles decir que para contar
una historia ha de morir el autor
para que quien narre sea el sub-
consciente, como en un sueño.
Pero para hacer lo que hace des-
pués con la pluma, la autora, ade-
más de compartir las grandes ob-
sesiones humanas, ha debido ser
una atenta observadora de la vida
¿En tu caso pueden complemen-
tarse el hecho de ser periodista y
escritora?
R.M.- Creo que ambas cosas, el
hecho de ser periodista y el hecho
de ser novelista, vienen del mismo
principio, y es mi empatía, mi gus-
to por la gente, por la auto obser-
vación y por la observación de los
demás. Te recuerdo además que,
como la mayoría de los novelistas,
empecé a escribir ficción de niña,
y el periodismo llegó después. Hay
otras profesiones que también
derivan de esa misma base, como
por ejemplo la interpretación, ser
actor o actriz, o la psiquiatría y la
psicología. Y yo he hecho todo eso,
hice teatro durante cinco años en
mi juventud y estudié cuatro año
de psicología, jajaja.
S.H.- Tengo que decirte que ten-
go una cierta debilidad por Bruna
Husky, pero no puedo quitar de mi
mente lectora a Laura, la prota-
gonista de La hija del caníbal, te
20 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
entrevistacon
parecerá raro pero no concibo a
la una sin la otra. Todos los libros
que uno escribe son importantes
porque ninguno podría ser un
avance si no está el anterior ¿Tie-
ne alguna debilidad por alguno de
sus libros Rosa Montero?
R.M.- Muchísimas gracias, cariño,
por las observaciones tan llenas de
afecto y de generosidad que estás
haciendo en todas tus preguntas.
Pues tienes toda la razón, el cami-
no de la obra es largo y progresivo,
no podría haber escrito mi última
novela sin haber hecho previa-
mente las anteriores, a escribir se
aprende escribiendo y pensando y
madurando. Por eso también me
es difícil o imposible escoger unos
libros por encima de otros, todos
me han sido necesarios. Te trataré
como una reina, por ejemplo, fue
muy importante porque me ense-
ñó a borrarme como autora y a es-
cuchar a mis personajes; Temblor
me enseñó a volar en la fantasía;
Historia del Rey Transparente es sin
duda mi novela más ambiciosa y
estoy orgullosa de ella; Bella y Os-
cura es mi novela más íntima y
poética, creo; La loca de la casa, mi
libro más original; La ridícula idea
de no volver a verte quizá sea el tex-
to más redondo; Bruna Husky es
el personaje que más me gusta de
todos los que he hecho, y las tres
Brunas me encantan, sobre todo
la última, Los tiempos del odio, que,
junto con La carne, creo que son
mis novelas más maduras… como
te digo, es muy imposible elegir.
S.H.- A Rosa Montero se le respeta
y reconoce como escritora y como
periodista, pero a nadie se le es-
capa que hay mucho más: eres
solidaria, comprometida con mil
causas justas y, siempre que hace
falta, das un paso al frente y te po-
sicionas; te mueves como pez en
el agua por las redes sociales y, al
contrario de lo que le pasa a otros
muchos escritores o famosos, in-
cluso en Twiter eres respetada. Lo
que marca la diferencia es que tus
lectores te quieren y te sienten
como una amiga… ¿Crees que es
fundamental esa relación perso-
na-escritor-lector? ¿te sientes re-
compensada?
R.M.- La verdad es que me siento
un poco aterrada, jajaja. Hay mu-
cha gente que me quiere, lo sé,
cosa que agradezco enorme y hu-
mildemente, pero no puedo evitar
el maldito y típico síndrome de la
impostora, quiero decir que a me-
nudo pienso: un día se van a dar
cuenta todos de que no soy así, de
que soy un desastre, y será un fra-
caso colosal, jajajaja
S.H.- Para bien o para mal, el
mundo va cambiando con rapidez,
no dudo que Rosa Montero estará
ahí para contarnos más historias
diferentes, historias que la sor-
prendan y con las que sorprender-
nos, pero… ¿Volveremos a saber
algo más de Bruna?
R.M.- ¡Desde luego que sí! Dejo
a mi Bruna en un lugar tan pecu-
liar, tan intrigante y distinto en el
final de Los tiempos del odio que
me muero de curiosidad por saber
qué va a ser de ella. Y no puedo co-
nocer su futuro si no escribo una
nueva novela. Así que habrá una
cuarta Bruna, aunque antes tengo
en la cabeza otro par de libros di-
ferentes.
S.H.- Rosa Montero, muchísimas
gracias por tu tiempo y por haber
sido así de generosa con nosotros,
y como eres una mujer optimista
y vitalista me apetece despedirme
de ti con una pregunta que espero
que llenes de esperanza ¿El futuro
siempre será mejor?
R.M.- Por desgracia no. El futuro
solo será mejor si nos lo trabaja-
mos, tanto desde el punto de vista
social como desde el punto de vis-
ta personal. Pero la buena noticia
es que está sin escribir, o sea que
siempre puedes aspirar a cons-
truirte una vida mejor. Y un conse-
jo esencial: para lograr un futuro
mejor, empieza por el presente.
Aprende a vivir el hoy lo mejor y
más intensamente posible.
S.H.- Pues eso vamos a hacer to-
dos, Rosa, trabajar juntos para
mejorar este mundo en el que vi-
vimos.
El tiempo pasa volando y nos que-
damos con ganas de más, la invito
a venir para conocer a sus lectores
de Cinco Villas y quedamos a la
espera de poder cuadrar las agen-
das, básicamente la suya, claro,
pues nosotros siempre estaremos
preparados para recibirla.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 21
entrevistacon
David Lozano
El pasado mes de octubre, en el marco de la Semana
del Libro de Ejea, dedicada este año a la novela, pu-
dimos contar con la presencia de David Lozano Gar-
bala (Zaragoza, 1974) que pudo transmitir al público
del Centro Cívico de Ejea su entusiasmo por el proceso
creativo de la novela de misterio y de aventura, por la
novela fantástica y, en fin, por las novelas que gustan
a públicos de todas las edades. Pero es especialmente
querido entre los lectores jóvenes y entre el profeso-
rado que siempre busca autores y textos que puedan
despertar la pasión por la lectura en adolescentes
acostumbrados a recibir estímulos audiovisuales.
Gracias a su disponibilidad el alumnado de los ins-
titutos «Reyes Católicos» y «Cinco Villas» pudo sentir
de nuevo su entusiasmo en sendas charlas coloquio
alumnos y alumnas de 3º de eso del ies «cinco villas» y
del ies «reyes católicos» de ejea de los caballeros
sobre Donde surgen las sombras, libro que habían
desmenuzado en sus correspondientes clases de Len-
gua. Porque elegir un libro de David Lozano es un éxito
seguro por sus argumentos con acción y reflexión, sus
personajes con matices, la combinación de aventuras,
misterio e indagación en los retos del mundo contem-
poráneo y, en definitiva, por su condición como motor
para la reflexión sobre las inquietudes de la juventud.
Fruto de las charlas mencionadas es esta entre-
vista para la revista Ágora preparada por alumnas y
alumnos de los dos institutos en la que desvela parte
de sus gustos, inquietudes y sentimientos, el trabajo
que conlleva la práctica de su vocación de escritor a la
par que hace un breve repaso de sus principales obras.
Ágora.- ¿A qué edad empezaste a
escribir?¿Cuálfuelachispaquedes-
encadenó tu vocación de escritor?
David Lozano.- Mis primeros pasos
literarios van de la mano con mi
propia trayectoria como lector. De
pequeño, al mismo tiempo que des-
cubría el placer de la lectura —que
implica asomarse a las narraciones
de otros— experimentaba la in-
quietud por situarme al otro lado,
por crear mis propias historias.
Empecé a los 7-8 años por escribir
cuentos, relatos breves, y fue una
experiencia tan satisfactoria, tan
gratificante, que no lo he dejado
hasta hoy. A los 19 logré terminar
mi primera novela. Por otra parte,
mipadreyahabíaescritoalgunano-
vela, los libros siempre han estado
muy presentes en la casa familiar.
Á.- Si no fueses escritor, ¿a qué te
hubiera gustado dedicarte?
D.L.- Yo ejercí como abogado un par
de años. Es una profesión muy inte-
resante.Duranteaños,porotraparte,
he compaginado la docencia con la
escritura. La psicología también me
atraíacuandovalorabamifuturopro-
fesionalyelsectoraudiovisualesotro
quemesiempremehaapasionado.
Á.- ¿Qué sientes cuando escribes?
D.L.- Para mí la escritura no es
una afición, no se trata de un sim-
ple hobby. Yo necesito escribir, por
eso la considero una vocación. De
ahí que, a pesar de lo duro que es
todo el proceso, yo disfrute mucho
sumergiéndome en mis historias.
Mientras escribo, me ausento del
mundo real y soy feliz allí, luchan-
do por encontrar las palabras que
me permitan construir una nueva
historia.
Á.- Además de construir una trama
entretenida, tus novelas pretenden
22 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
entrevistacon
algo más. ¿Qué mensaje quieres
transmitir?
D.L.- Yo siempre procuro que en
mis novelas, además de entreteni-
miento, el lector encuentre temas
para la reflexión. En el caso de Don-
desurgenlassombras, he pretendido
que el lector se cuestione los ries-
gos de Internet y hacer hincapié en
la importancia de la amistad. Donde
surgenlassombrases, por encima de
todo, una novela sobre la amistad.
Á.- ¿Qué géneros te gusta explorar
y por qué?
D.L.- Mi género favorito es la no-
vela, porque es el que me permite
desarrollar mejor mis historias. He
trabajado tanto la novela autocon-
clusiva (Hyde, Valkiria…) como el
formato saga (trilogía «La Puerta
Oscura»). Con la novela no te en-
frentas a límites de extensión, por
ejemplo, y te permite una absoluta
libertad a la hora de escoger pers-
pectiva de la narración, ritmo… etc.
También me gusta mucho el relato.
Á.- ¿Qué te atrae del lector juvenil?
D.L.- El joven es, casi por definición,
exigente e impaciente. Se trata de
dos rasgos que lo vuelven un juez
implacable cuando una historia no
le convence. Sin embargo, cuando
se deja seducir por ella, cuando se
ve atrapado por las páginas, su ca-
pacidad de imaginar esa historia, de
recrearla, de vivirla, es espectacular.
Losmásadultoshemosidoperdien-
do esa capacidad de soñar a través
de las páginas, que deberíamos re-
cuperar.
Á.- ¿Crees que se lee menos que
antes?
D.L.- Con los niños no ocurre. Sin
embargo, a partir de la adolescen-
cia, la irrupción de la tecnología y
del móvil en particular, como ele-
mento que acapara toda nuestra
atención, ha modificado radical-
mente nuestros hábitos, incluidos
los de lectura. Vivimos en una épo-
ca dominada por la dispersión y la
urgencia. Y ese contexto no ayuda
a fomentar la lectura, que requiere
justo lo contrario: concentración,
calma y silencio.
Á.- ¿Qué novelas tuyas nos reco-
mendarías?
D.L.- Para quien disfruta leyendo
fantasía, sin duda la trilogía «La
Puerta Oscura». Se trata de una
saga gótica, sobre un viaje por el
Más Allá, hacia el Infierno.
Para quien prefiere la novela histó-
rica, Herejía. Se ambienta en el siglo
XV: un joven noble se infiltra en la
Inquisición para intentar rescatar a
su padre, procesado por hereje.
Entre mis novelas de suspense:
tanto Valkiria (sobre un siniestro vi-
deojuego de pruebas reales), como
Hyde (donde un grupo de estudian-
tes es enviado a un caserón aislado
para un experimento) y Desconoci-
dos (una inquietante cita a ciegas
a través de Twitter) comparten la
misma línea: intriga vinculado a las
tecnologías.
Á.- ¿A ti te gustan los videojuegos?
D.L.- Algunos de ellos me parecen
espectaculares. Sin duda de trata
de un nuevo lenguaje a tener en
cuenta, un formato que amplía el
horizonte de la narración. Sin em-
bargo, en la mayor parte de los ca-
sos requiere del jugador una partici-
pación repetitiva, superficial, poco
enriquecedora. Por eso dedicar
demasiado tiempo a los videojue-
gos empobrece. El coste de oportu-
nidad es alto: todo lo que uno deja
de hacer al sacrificar tanto tiempo
para jugar. Abusar de los videojue-
gos no compensa, no sale rentable.
Á.- ¿Mereció la pena la dedicación y
el esfuerzo de escribirla?
D.L.- Sin duda. Donde surgen las
sombras me cambió la vida. De he-
cho, si hoy soy escritor profesional
es gracias a esa novela.
Á.- ¿Pensaste en algún momento
que algún protagonista no saldría
vivo de las alcantarillas que se re-
crean en la novela? Si es así, ¿por
qué lo salvaste?
D.L.- La mayor duda que tuve a lo
largo de todo el proceso de escritu-
ra fue si Álex sobreviviría. Hasta el
último momento me planteé que
sus amigos no llegaran a tiempo de
salvarlo. No obstante, al final me
ablandé; será porque siempre aca-
bo cogiendo cariño a los personajes.
Á.- ¿Posible película? ¿Te atrae el
mundo del cine?
D.L.- Ya ha habido acercamientos.
Una televisión nos encargó hace
dos años un documento sobre la
novela de cara a hacer una mini-
serie. De momento el proyecto no
ha avanzado más, pero yo siempre
estoy dispuesto a ello; me encanta
el cine.
Á.- ¿Qué sentiste al recibir el pre-
mio Gran angular por Donde surgen
las sombras?
D.L.- Felicidad, orgullo e incredu-
lidad. Me costó asimilar que había
cumplido ese sueño. Todavía hoy lo
sigo viviendo.
Á.- Desde las páginas de Ágora de-
seamos a David Lozano logre alcan-
zar esos sueños para los que está
trabajando con tanta dedicación y
pasión. Y aquí, en Ejea, seguiremos
dejándonos seducir por sus creacio-
nes. Gracias, David.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 23
Nombre de secciónPensamiento y reflexión
Joaquín Bueno
elrincóndel
neurótico
L
os amables lectores que compartieron conmigo
durante años las peculiares opiniones y puntos de
vista de mi psicoanalista debieron respirar con ali-
vio cuando el buen hombre decidió instalarse en
algún recóndito lugar del lejano Tíbet. Allí ha pasado
algo más de dos años reencontrándose consigo mismo
como a él le gusta decir y, aunque lo cierto es que a la
vuelta no me ha explicado muy bien cuánto tiempo va
a permanecer por estos lares (todo dependerá, dice,
de cómo interactúen su karma personal con el actual
karma de la sociedad occidental, o algo así…), parece
que sigue buscándole los tres pies al gato sin impor-
tarle demasiado si sus argumentos guardan o no sin-
cronía y coherencia con la realidad circundante.
Deduzco por su actitud y por sus escritos que
deambulando por los deleitosos senderos de la mís-
tica se le han ido quedando atrás algunas cosas que
caracterizaban su perfil social, aunque he podido
comprobar que sigue haciendo gala de una capaci-
dad insólita de reflexionar sobre algunos aspectos de
la realidad que no le interesan de verdad, creo, a casi
nadie.
Por resumir, apunto que la obsesión en la que su
mente viene naufragando estos días está asentada en
los pormenores por los que se regía el ideario peda-
gógico de la Institución Libre de Enseñanza. Supon-
go que durante los largos meses de recogimiento por
aquellos remotos lugares ha tenido tiempo más que
de sobra para leer con calma y profundidad alguno
de los numerosos tratados de Francisco Giner de los
Ríos, probablemente su Educación y enseñanza  y tal
vez su Antología Pedagógica, y, sin lugar a dudas, las
reflexiones y pensamientos de Juan de Mairena, el
apócrifo profesor de Antonio Machado…
Ya sabes —me escribe— que Juan de Mairena era
un pedagogo racionalista ligado desde sus orígenes a la
ILE, que poseía una optimista percepción del mundo y
queconsiderabaqueelprocesoeducativodebíadedicarse
prioritariamente (frente a los programas memorísticos)
al desarrollo de la personalidad. Para él la memoria de
las cosas, siendo muy útil, ya estaba preservada en los
librosydocumentosdetodotipoquepueblanlosanaque-
les de las bibliotecas y que lo que la sociedad necesitaba
eransereshumanosquesupiesenutilizar,demanerapro-
ductiva para todos, esa información.
El ideario de la ILE pereció, como sabes, en primer
lugar ante las tapias de los cementerios, y, después, con
la amargura del exilio y de la represión. Hubo posterior-
mente un largo período de oscurantismo del que todavía
nohemoslogradorecuperarnosdeltodoy,aunqueesver-
24 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
dad que la Transición no fue tal vez el mejor momento
para retomar el espíritu de la Institución, ha llovido mu-
cho desde entonces para que las cosas sigan estando más
o menos igual…
Habrás podido comprobar que, hoy en día, los objeti-
vos que se consideran imprescindibles en las programa-
cioneseducativasdenuestropaísvaríanensincroníacon
las siglas de los partidos o coaliciones gobernantes, que
las reformas educativas se han convertido en un mal en-
démico y que, así, la enseñanza reglada a lo largo de las
últimas décadas ha estado siempre condicionada a las
ocurrencias de los políticos de turno…
No necesito recordarte —continúa— que la mejor
forma de que no cambie algo es reformarlo mucho. Esa
era la opinión de Juan de Mairena respecto a la educa-
ción y si revisas con cierto detenimiento el acontecer del
pasado inmediato (no tienes que ir más allá de 1970)
comprobarás que la Ley General de Educación que se
implantó aquel año, dio paso a la Ley Orgánica del Es-
tatuto de Centros Escolares, que a su vez abrió camino a
la LOGSE, la cual precedió a la Ley Orgánica de Partici-
pación, Evaluación y Gobierno de los Centros Docentes.
Las dos últimas han sido la Ley Orgánica de Educación
impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero y la actual
Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa de
José Ignacio Wert. De seguir así, como parece previsible
que sea, vendrán la séptima, la octava, la novena, etc.,
etc., etc. Y los libreros en éxtasis…
Podrás objetarme que las sucesivas reformas son
un prodigio de reglamentación académica y que hay un
consenso tácito por el que en el articulado de las progra-
maciones al uso se puede deslindar hasta el detalle cada
unadelasactividadesconducentesalaadquisicióndelos
objetivos previstos. Vamos, que no queda cabo suelto al-
guno, que todo está debidamente secuenciado, que cada
una de esas secuencias están debidamente recogidas en
los índices de los trabajos y que es casi imposible que con
esas programaciones no se acceda a la excelencia en un
par de pasos… Y, sin embargo, podrás comprobar que el
último Informe Pisa nos dice que, aunque hemos mejora-
do algo respecto a las valoraciones de informes de años
anteriores, seguimos estancados en niveles educativos
muy por debajo de los que se estilan en bastantes otros
países de la Europa Comunitaria y, desde luego, muy por
debajo de Finlandia, el país europeo que obtiene la mejor
valoración de todo el entorno educativo comunitario.
Curiosamente, en el Informe Mundial sobre la Felici-
dad de la ONU de 2018, Finlandia también aparece como
el país en el que sus ciudadanos son los más felices del
mundo. En ese informe, que incluye variables como el
GABRIEL BUENO
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 25
pensamiento
yreflexión
producto interior bruto, las ayudas sociales, la esperan-
za de vida, la libertad, la generosidad, la ausencia de co-
rrupción y la calidad de vida de los inmigrantes, temas
a los que los finlandeses dedican unas actividades con-
cretas para su estudio en los currículos, se especifica que
España ocupa el número 30. No hace falta ser un lince
para establecer una relación de causa-efecto, ¿no crees?
Son verdades como puños, muchacho…
Tal vez, querido amigo, tendríamos que repensar el
sentido global de nuestras programaciones educativas y,
junto a las taxonomías de objetivos tan minuciosamente
perfilados, incluir otros en los que se especifique que lo
másimportanteparaelserhumanoensuperíodoeduca-
cional es que consiga comprender objetivamente el mun-
do que le rodea. ¿De verdad no percibes la evidencia de
que lo que la sociedad necesita es una enseñanza que dé
preponderancia a lo educativo y que desarrolle la perso-
nalidad del alumnado y, en todo caso, que se seleccionen
como optativos todos aquellos conocimientos que única-
mentesirvendeverdadaquienesdeseanaccederalauni-
versidad, como se repetía machaconamente en la ILE?
Hace un rato le he enviado un correo manifestán-
dole mi perplejidad por sus afirmaciones e informán-
doledequeyonosoyquiénparaadelantarlerespuesta
alguna a sus últimas preguntas… Eso sí, le he manifes-
tado mi conformidad con que la Institución Libre de
Enseñanza fue un hito en nuestro sistema educativo
difícilmente superable y que su desaparición del esce-
nario educativo español fue uno más de los desastres
del alzamiento militar y de la Guerra Civil. También
con que es difícilmente justificable que a estas alturas
solo quede un levísimo recuerdo de lo que fue…
Le reprocho, sin embargo, que su voluntario ale-
jamiento de la realidad social de nuestro país no le
permite percibir con una perspectiva compleja y ade-
cuada sus problemas de fondo… Hay que vivir, le digo,
la realidad cotidiana y enlodarse con sus problemas
para percatarse de que el mundo ya no es lo que era
hace cien años, que vivimos en una aldea global en la
que las informaciones van y vienen sin apenas tiem-
po para filtrarlas y asimilarlas, y que aquella escuela
idílica de Giner de los Ríos no es ahora más que una
entelequia utópica para quienes navegan en el etéreo
mundo de las ideas generales y que su célebre frase
«Dadmeunmaestroyosabandonolaorganización,el
local,losmediosmateriales,cuantosfactoresensuma
contribuyen a auxiliar su función», pronunciada en la
inauguración del curso 1880-81 de la ILE, está hoy , en
términos educativos y sociales, un tanto devaluada…
De cualquier forma, he de reconocer que existen
algunas analogías entre sus puntos de vista y los de
Andreas Schleicher,Director de Educación de la Orga-
nización para la Cooperación y el Desarrollo Econó-
micos (OCDE), y padre del Informe PISA, vertidos en
su libro Primera clase, presentado a la opinión pública
el 9 de octubre de 2108. En sus páginas se afirma que
la educación en España es casi como una versión del
siglo XIX, y que España se ha concentrado en legislar
olvidando la calidad de la enseñanza. También afirma
que las leyes en España son como las regulaciones en
unafábricamuygrandeyquelossucesivosGobiernos
han actuado siempre como lo pueda hacer su director
general, legislando desde arriba sobre cómo deben
funcionar los centros educativos. De esa manera, los
profesores llevan a la práctica esas directrices y los
alumnos las reproducen de una manera memorística,
sin apenas crítica…
Tal vez alguien debería contestarle a este señor…
¿O no?
26 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
Vicky y «la Pili»
David Villafranca
«¡Pero cuánto tiempo! ¿Cómo has estado, amor?».
Nada más cruzar la puerta de la cantina, Vicky me
recibió con una mezcla de cariño y de reproche: un
beso en la mejilla para darme la bienvenida junto
a un gesto de sorpresa por las semanas que lleva-
ba sin pasar por ahí. Mi excusa de «mucho trabajo,
muchos viajes» pareció convencerla. Por si acaso,
rematé con que el tiempo no anima mucho a salir
de casa y con eso ya me la gané por completo. Vicky
llegó hace muchísimo desde Guatemala, pero ase-
gura que no recuerda un invierno tan frío y lluvioso
en Los Ángeles como el de este año.
Vicky, de unos cincuenta años, morena de ojos,
cabello y piel, y siempre con un colorido pañuelo al
cuello, es la reina de esta cantina de Boyle Heights.
Con unos 100.000 habitantes y
un 95 % de ellos de origen latino,
Boyle Heights es el corazón chi-
cano de Los Ángeles y un barrio
en el que el día a día es mucho
más fácil diciendo «buenos días»
en lugar de «good morning». La
mayoría de sus vecinos nació en
México o tiene sangre mexicana,
por lo que una cantina como la de
Vicky parece de lo más apropia-
do: la rockola tiene una amplia
selección de rancheras, sirven
cervezas Pacífico y Modelo, y te
dejan entrar con tacos del puesto
callejero si andas con hambre.
Según Google Maps, este bar
se llama «First Street Pool & Bi-
lliard». Es un nombre muy des-
criptivo de su ubicación (la calle
Primera) y de lo que ofrece (unos
diez billares), pero la verdad
es que no tiene mucho gancho.
Chris, un gringo y güero de Den-
ver con un spanglish estupendo,
lo bautizó como el pool bar y así
se quedó entre nuestros amigos. Si Los Ángeles ha
exportado al mundo el brillo de Hollywood, el gla-
mur, la fama y las palmeras bajo el sol, la cantina
es una tierna bofetada de realidad. Muy vieja y cal-
mada, con taburetes desvencijados, luces flojas y
una decoración de otro milenio, la cantina tiene el
encanto de lo anticuado y el bendito atractivo, una
auténtica ganga en Los Ángeles, de vender cervezas
a 4,5 dólares.
De jueves a domingos, Vicky establece su peque-
ño reinado tras la barra. Organiza las reservas de
los billares, vigila que en la mesa de quienes juegan
a dominó no falte de nada, se ocupa de que en la
televisión haya fútbol mexicano y apunta con mimo
las consumiciones de sus clientes. La mayoría de
las ocasiones, Vicky es la única mujer de una canti-
BEATRIZ SUMELZO
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 27
pensamiento
yreflexión
na donde sobre todo hay señores de mediana edad
y ancianos. Poco parece importarle a la camarera,
quien, con cada conocido que entra a la cantina,
para un momento para sonreír y saludar: «¿Cómo
has estado, amor?». Algunas noches de domingo,
las más tranquilas y de menos tarea, Vicky charla
de temas muy cercanos para todos los que acuden
por ahí: lo caro que está el alquiler, lo que cuesta
ahorrar para volver a casa unas semanas al año, y
lo pendejo que es Trump.
A miles de kilómetros, en un pueblo medieval
de 600 habitantes entre campos de cereales, la Pili
fue lo más parecido que tuve a una Vicky cuando
yo apenas era un chaval. En los veranos trabajaba
como taquillero en la piscina de Uncastillo para pa-
garme durante el año todos los vicios de un univer-
sitario en Madrid. Pero este anhelo de austeridad
y rigor financiero que enamoraría a la Unión Eu-
ropea se iba al garete en cuanto pisaba el Toperas,
algo que solía hacer cada tarde.
El Toperas de la Pili era un bar muy oscuro, de
paredes tan negras como si hubieran sido bañadas
en carbón. El humo (aún se podía fumar) lo con-
vertía en una trampa perfecta: en invierno, la peste
a tabaco era tal que resultaba imposible convencer
a tu madre de que no habías pasado la tarde entre
cervezas. Era un bar de los que se luchaban en la
barra, apretado frente al resto de gente, a codazos,
a carcajadas, sudando sin parar y en lucha constan-
te por escasos centímetros cuadrados. El jaleo, eso
sí, tenía un límite: un grito de la Pili cuadraba a todo
el mundo al instante.
Con pelo gris, siempre en coleta, la figura oron-
da de la Pili caminando con el capazo lleno de za-
rrios para el Toperas era algo tan característico del
pueblo como el castillo que le da nombre. Aunque
lo que dejó huella en Uncastillo fue su genio: la Pili
gritaba, protestaba y mandaba callar a cualquiera
que se pasara de listo. Más de un turista salió co-
rriendo del bar por incordiarla. Arisca en aparien-
cia, la Pili era en realidad cálida y atenta: la primera
vez que mi padre entró al bar tras salir del hospital,
la Pili interrumpió el servicio, abandonó la barra y
le plantó dos besos en la misma puerta del Toperas.
Cuando conocí a Vicky y su cantina me acordé
automáticamente de la Pili y el antiguo Toperas an-
tes de que se jubilara. En los dos había un ambiente
familiar, en ambos uno se sentía como en casa. Los
Ángeles puede ser una ciudad inhóspita y hostil,
pero a cualquiera le ablanda el corazón que un gru-
po de chicanos, en medio de un cumpleaños en una
cantina, te invite a compartir su tarta. En el Tope-
ras también se daban momentos de cariño: la Pili
casi nunca ponía música, pero el día que traspasó el
bar sonaba Adriano Celentano mientras invitaba a
cañas gratis a todos.
Es posible que la conexión entre la cantina de
Boyle Heights y el Toperas de Uncastillo solo sea
cosa mía. Sin duda, ser un optimista te hace ver
más las similitudes que las diferencias, incluso en
realidades que puedan parecer opuestas. Pero tam-
bién me resulta muy paradójico que en tiempos de
viajes y de internet, de conocimiento y de comuni-
cación, con todo el mundo prácticamente a nuestro
alcance, nos empeñemos en mirar más lo que nos
distancia que lo que nos une. En Boyle Heights no
comen ternasco ni cantan jotas, pero sí se citan en
la plaza cuando hace buen tiempo, solo que en su
caso es la Plaza Mariachi y no la Plaza del Ordina-
rio. Los fines de semana en Boyle Heights también
se va a misa y se ve el fútbol (aquí no lloran con
el Zaragoza, sino con las Chivas de Guadalajara).
Tampoco hay mucha diferencia entre empezar el
día comprando una barra en la Panadería Pemán o
llevándote bolillos y tortillas de maíz de La Morena
Bakery. Los enamorados pasean al atardecer en el
Parque Hollenbeck en lugar de ir por la carretera
hacia Luesia. Los niños se mueren por un buen he-
lado, quizá no en la piscina, pero sí de la camioneta
que recorre el barrio. Y los abuelos, eso sí, coinci-
den en Boyle Heights y Uncastillo con su pasión por
las obras.
No son tiempos demasiado proclives para los
sentimientos positivos, la concordia o la tolerancia
mientras se proyectan muros, se extiende el racis-
mo, se rompen uniones, se desconfía de vecinos y se
pleitea sobre referendos de independencia. Pocos
motivos hemos tenido para brindar últimamente.
Pero es quizá en estos momentos tan inciertos en
los que tal vez debamos refugiarnos en certezas co-
munes y en paraísos compartidos, como que, seas
chicano o aragonés, de Boyle Heights o de Uncasti-
llo, es un tesoro tener un lugar en el que te echen en
falta cuando no vas y donde te pregunten qué tal te
va todo, «amor».
28 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
La sociedad actual está inmersa en una crisis de
valores sin precedentes. En 2015, la ONU aprobó la
Agenda 2030 con los diecisiete «Objetivos de Desa-
rrollo Sostenible» haciendo un llamamiento global
para erradicar la pobreza, proteger el planeta y ase-
gurar la paz y la prosperidad para todos.
Las sociedades están hiperconectadas y las po-
sibilidades de un desarrollo sostenible y equitativo
son más amplias que nunca gracias a las tecnolo-
gías y avances científicos. Sin embargo, persisten
los conflictos, la intolerancia, las desigualdades es-
candalosas, la avaricia desmesurada, el abuso y la
explotación... ¿Hay esperanzas?
Movimientos como la Economía del Bien Co-
mún (en el original alemán Gemeinwohl-Ökonomie)
arrojan algo de luz y aportan propuestas. Se trata
de un proyecto económico promovido por el acti-
vista social Christian Felber que busca desarrollar
una economía verdaderamente sostenible y alter-
nativa a los mercados financieros en los que operan
las empresas actualmente. Surgió en Austria con la
publicación, en agosto de 2010, del libro de Felber
La Economía del bien común (traducido al castellano
en 2012 y reeditado 2015). Agrupa a empresas, mu-
nicipios y miles de voluntarios de más de 30 países.
Muchos lo definen como un «modelo económico
con futuro».
En palabras de Felber, en un fluido español, en
el corazón de la Economía del Bien Común (EBC)
se encuentran las personas, y el florecer de nuestras
relaciones: «…aplicar en todos los ámbitos de nues-
tra vida, sin dejar de lado la economía ni la política,
aquellos valores que hacen florecer las relaciones
humanas: honestidad, empatía, confianza, coopera-
ción, solidaridad».
Para ello, esta iniciativa social y económica pro-
pone resolver tres contradicciones profundas de
nuestra sociedad. La primera: las constituciones de
los países democráticos recogen un espíritu y unos
valores que no se respetan en la economía real.
Efectivamente, si volvemos la vista a nuestras
cartas magnas, la Constitución de Baviera o la Cons-
titución Española, por ejemplo, recogen el bien
común o interés general como el fin último de la
economía, de la riqueza. Y unos valores aceptados
universalmente como principios de la convivencia
democrática: honestidad, confianza, empatía, res-
peto, solidaridad, ayuda mutua.
«Toda la riqueza del país en sus distintas for-
mas y sea cual fuere su titularidad está subordina-
da al interés general» (art. 128 de la Constitución
Española).
Sin embargo, la economía se mueve por dos
reglas que chocan frontalmente con este objetivo:
el afán de lucro y la competencia, responsables de
que en los mercados se viva conforme a unos valo-
res profundamente alejados de esos que «permiten
florecer las relaciones humanas». Vivir con estas
reglas promueve comportamientos radicalmente
opuestos y basados en la insolidaridad, la avidez, el
abuso, la desconsideración hacia la dignidad huma-
na o hacia el medio ambiente.
Nos hallamos, por tanto, ante un profundo
abismo entre las reglas de la economía y los prin-
cipios fundamentales que deben regir la conviven-
cia. Ante esto, la EBC sugiere un replanteamiento:
sustituir el afán de lucro y la competencia, por la
contribución al bien común. Recordemos que la
contribución al bien común no es nada nuevo; está
presente en nuestra Constitución, no así el dictado
del dinero.
Basta una revisión a la literatura económica
para encontrar la máxima que resume los objetivos
de la Economía: distribuir los recursos escasos para
¿Es posible lograr
el bien común?
Irene Melchor Lacleta
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 29
pensamiento
yreflexión
satisfacer las necesidades. O, de manera resumida,
satisfacer las necesidades humanas. Según Felber,
dinero y rentabilidad siempre han sido el medio de
la actividad económica para alcanzar su fin, pero
no su fin en sí mismo. Por tanto, ¿por qué medir
el éxito empresarial atendiendo a dicha rentabili-
dad, y no al logro de sus objetivos? Se trataría de un
error metodológico y conceptual, ya que desoiría la
esencia misma de la economía.
Esta es la tercera contradicción:
el éxito económico se mide a través
de indicadores como el PIB y el be-
neficio financiero, y no en los prin-
cipios defendidos en nuestras leyes
fundamentales.
El movimiento de Felber apuesta
por entender y valorar el éxito econó-
mico de otra manera, y recompensar
a las empresas que cumplen con los
mandatos de la Constitución y con
sus deberes con la ciudadanía, que
actúan y viven de una manera coo-
perativa, solidaria, democrática. Este
enfoque solventa la tercera contra-
dicción del sistema actual: si el obje-
tivo es el bien común, midámoslo. La
propuesta es cuantificar el aporte al bien común y así
resolver el error metodológico de base en las medicio-
nes actuales: cuantificar el éxito económico según los
medios (los resultados financieros) y no según la con-
secucióndelosquedeberíanserlosverdaderosobjeti-
vos (necesidades humanas e interés general).
Por ello, y para que las organizaciones puedan
re-enfocar sus fines hacia la maximización del bien
común, la EBC ha creado una potente herramienta:
el Balance del Bien Común. Este Balance contem-
pla el éxito empresarial desde una visión holística,
con nuevos significados y dimensiones. No es su
función sustituir a la información financiera, sino
complementarla, mejorando la transparencia para
clientes, inversores o administraciones públicas.
Es una eficaz herramienta de gestión, transfor-
madora hacia una gestión más humana. Promueve
la reflexión interna, la autoevaluación de las orga-
nizaciones y la mejora continua de todos los proce-
sos, teniendo muy en cuenta a todos los grupos de
interés.
Este Balance, ya por su versión 5.0, representa
de manera clara la contribución de una empresa al
bien común mediante una matriz bi-dimensional.
En la franja horizontal se miden los valores huma-
nos fundamentales. No son valores elegidos al azar
o de manera discrecional, sino que son los consi-
derados con más frecuencia en las Constituciones
democráticas: dignidad humana, solidaridad y jus-
ticia, sostenibilidad medioambiental. En la franja
vertical, se consideran todos los grupos de interés
que interaccionan con la empresa: proveedores,
propietarios y proveedores financieros, empleados,
clientes y organizaciones y entorno social.
Con esta matriz, una empresa puede valorar y
comunicar su éxito alternativo: su contribución a
estos valores democráticos frente a todos sus gru-
pos de interés, sin olvidar las plantas y animales. Su
aplicación otorga una puntuación en un rango de 0
a 1000 puntos, y el resultado se hace público acom-
pañado de una memoria o informe más detallado.
Su bondad radica en que permite visibilizar el com-
portamiento de la organización, de cara a sus clien-
tes y a la sociedad en general. ¿Cómo se comporta
la empresa a la que compro productos en cuanto a
su huella ecológica, condiciones laborales, igualdad
de género o el reparto de los beneficios?
Felber nos recuerda la condición de transpa-
rencia para el funcionamiento eficiente del libre
mercado. Sin transparencia, un decisor racional no
puede tomar decisiones informadas. En aras de esa
transparencia, el movimiento promueve que en un
futuro el resultado del Balance aparezca junto al
código de barras de todo producto en un sello, per-
mitiendo al consumidor tener una visión amplia
de la empresa y su comportamiento. Asimismo, se
aboga por un set de incentivos fiscales, entre otros,
para las empresas con mayores puntuaciones. En
La matriz del bien común 5.0. Fuente:
https://economiadelbiencomun.org
30 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
definitiva, se propone un escenario en el que se
evalúe y premie el éxito de las organizaciones de
acuerdo con los valores que sirven al bien común
de todas las personas.
Ejemplo de sello de la Economía del Bien Común.
Fuente: https://economiadelbiencomun.org
Diversos estamentos de la Unión Europea, entre
ellos el Comité Económico y Social Europeo (CESE)
hanrespaldadolaEBC.ElCESEconsideraestainicia-
tiva apta para incluirse en el marco jurídico europeo
y para facilitar una transición hacia un «mercado
europeo ético» que promoverá la innovación social,
elevará la tasa de empleo y será beneficioso para el
medio ambiente, en consonancia con la Estrategia
Europa 2020. Este organismo también ha reconoci-
do la utilidad de las propuestas de este movimiento
en cuanto a herramientas de medición del bienes-
tar y el desarrollo más allá del PIB: el Balances del
Bien Común y el Producto del Bien Común.
La aplicación del modelo EBC al ámbito de la
educación y la enseñanza son de gran interés, cuan-
do el objetivo que se persigue es educar en valores y
ofrecer visiones alternativas al modelo dominante
y que despierten la reflexión y el pensamiento crí-
tico del alumnado. En este sentido, la Dirección Ge-
neral de Personal y Formación del Profesorado del
Gobierno de Aragón ha sido pionera al ofrecer for-
mación docente relacionada con la EBC. Durante el
curso 2017-18 tuvo lugar el primer seminario para
profesorado dedicado a este movimiento. En 2018-
19, el Centro de Innovación y Formación Educativa
(CIFE) de Ejea de los Caballeros ha sido coordina-
dor del segundo seminario, que pretende continuar
profundizando en la aplicación de esta filosofía en
el aula. Docentes de los dos IES de Ejea de los Ca-
balleros han participado en este seminario, deno-
minado: «Estrategias didácticas para introducir la
EBC en el aula».
La fuerza que va ganando este movimiento, y
otras iniciativas afines como la Economía Social o
la Economía Circular, abre una ventana y un rayo
de esperanza a la cooperación, el apoyo a los dere-
chos humanos y un desarrollo sostenible acorde
con las necesidades humanas y ecológicas. Son ne-
cesarios movimientos e iniciativas como la EBC que
ayuden a redirigir la sociedad actual y la actividad
económica, tan alejada de los valores humanos, ha-
cia los principios democráticos en los que se basan
nuestras sociedades y que tenemos en común y de-
fendemos.
(Agradecimiento a la Asociación Federal Españo-
la para el Fomento de la Economía del Bien Común
AFEF/EBC por la información aportada)
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 31
pensamiento
yreflexión
Elena Hernández
La historia de las mujeres está inevitablemente uni-
da a la historia de los movimientos feministas por
dos razones fundamentales: los movimientos femi-
nistas han sido el motor en pos de la igualdad de de-
rechos entre ambos sexos y estos han dotado a las
mujeres de los recursos necesarios para visibilizar
su historia y necesidades. Cuando son las mujeres
las que denuncian su situación podemos hablar real-
mente de la historia de las mujeres en España.
Hay dos etapas fundamentales en la historia del
feminismo. Desde mediados del siglo XIX hasta me-
diados de las décadas de 1920-1930 y de los años 60
a los 80. Esta segunda época es la llamada «ola del
feminismo». Sin embargo, no se puede decir que en
España las fases se correspondieran con esas fechas.
Según Geraldine M. Scalon, el desfase cronológico su-
frido se debe fundamentalmente al desarrollo indus-
trial pobre que conllevaba la inexistencia de una clase
media progresista, a que el modelo liberal instaurado
después del Antiguo Régimen se caracteriza por la de-
bilidad del sistema representativo parlamentario y al
fuerte papel que juega la iglesia católica en la socie-
dad. En la iglesia protestante las mujeres participan
activamente en la organización y en los actos. Esto
las dota de experiencia administrativa y organizati-
va, mientras que en España el discurso emitido por la
iglesia católica potenciaba la desigualdad.
A finales del siglo XIX, las mujeres españolas
abogaban por un feminismo con reivindicaciones
sociales, por reclamar derechos individuales. En esa
época se aceptaba el discurso de género del doctor
Gregorio Marañón, que estaba basado en la dife-
renciación sexual. Proclamaba que la mujer no era
inferior al hombre, sino diferente. Esto hace que se
postule la igualdad social desde la diferencia, lo que
implica una división sexual del trabajo, donde la mu-
jer queda reducida al hogar y su identidad se cons-
truye a través de la maternidad. A pesar de la citada
teoría hubo demandas sociales y civiles tales como la
educación y el trabajo remunerado. Al triunfar esta
corriente, figuras como Concepción Arenal y Emilia
Pardo Bazán se decantaron por el activismo de po-
tenciar la educación femenina.
Unas décadas más tarde, 1920, gracias a la co-
yuntura política existente se potencia por fin el ac-
tivismo político feminista. Dolores Monderdà en su
Estudi feminista reniega del feminismo laico que se
tenía como modelo para pedir una reforma del cato-
licismo y del nacionalismo. Destaca la importancia
de la mujer en la socialización, cultura y tradición
catalanas pidiendo acceso a la formación académica.
Sin embargo, acepta que sea el varón el encargado
de gestionar el patrimonio y las cuestiones políticas.
En 1918 se crea la Asociación Nacional de Mu-
jeres Españolas (ANME en adelante), y en 1920 se
unen a las demandas sociales que promulgaban las
demandas políticas también. Se pide la revisión de
las leyes que relegaban a la mujer al ámbito familiar
y se exige su promoción en la política, aunque solo
para tratar los temas que están directamente rela-
cionados con mujeres. En resumen, hubo una trasla-
ción de las demandas sociales hasta la obtención de
un derecho esencial: el sufragio universal real.
Cabe destacar que los logros fueron causados
por imperativos políticos de orden general más que
por presión feminista. Así pues, en la dictadura de
Primo de Rivera se concedieron derechos limitados
a las mujeres para aprovechar el conservadurismo
mayoritario que tenían y asegurarse su gratitud. De
la misma manera, durante la Segunda República, en
la Constitución promulgada en diciembre de 1931,
se incluye la igualdad de derechos civiles y políticos
La figura de la mujer
en la ciencia:
el caso de Vicenta Arnal
32 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
porque formaba parte del modelo democrático que
se quería conseguir para modernizar al país.
Las mujeres serán a partir de ahora elegibles
en la política, lo cual estaba libre de riesgos ya que
se seleccionarían aquellas que estuviesen cualifi-
cadas. Se implanta también el seguro de materni-
dad. El 1 de octubre de 1931 se promulga un decre-
to que hace posible el voto femenino. Los radicales
y muchos socialistas ven peligrar su puesto pues
afirman que «la mujer está sometida al cura». Una
gran cantidad de los republicanos piensan que
la naturaleza de la mujer es histérica, y algunos
creen que solo pueden votar racionalmente des-
pués de la menopausia, pues el ciclo menstrual
altera y perturba sus hormonas. Es la misma
Margarita Nelken quien se opone al voto femeni-
no al pensar que el colectivo no estaba preparado
para tal responsabilidad, pues o bien estaban bajo
ELENA ARRESE
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 33
pensamiento
yreflexión
el liderazgo de sus «jefes» varones o bien bajo el
discurso retrógrado de la Iglesia católica. Victoria
Kent aboga por la postergación de la aplicación del
ideal, pero Clara Campoamor acaba imponiéndose
con la igualdad.
Con la concesión del voto femenino hubo una
atenuación del movimiento feminista, por lo que
muchas activistas prolíficas optaron por integrarse
en partidos políticos para alcanzar desde esa pla-
taforma más beneficios. La lucha política entre las
derechas y las izquierdas por ganarse el apoyo de las
mujeres llevó a la creación de asociaciones femeni-
nas con la ideología de los partidos y no una ideolo-
gía feminista. Frente a tal situación, algunas mujeres
decidieron crear un partido político como medida
transitoria. En 1936 miembros de la Unión Republi-
cana Femenina (fundada por Clara Campoamor en
1931) solicitaron un puesto en el Frente Popular que,
finalmente, les fue denegado.
Durante la Guerra Civil, en la zona republicana
las mujeres se incorporan a la industria de guerra
(1937) y posteriormente se las instruye en aviación
(1938), aunque no sin antes haber conseguido la le-
galización del aborto gracias a Federica Montseny
(ministra de Salud y anarquista) en 1936. Las muje-
res tuvieron un papel muy importante en la guerra,
tanto en el frente de batalla como en la retaguardia.
No obstante, es preciso destacar que el primer fe-
minismo español desapareció víctima de las luchas
entre la izquierda y la derecha y la imposición del ré-
gimen franquista después de su victoria en la Guerra
Civil, aunque algunas se atrevieron a teorizar, como
María Campo Alange, que en 1948 escribió La secreta
guerra de los sexos.
Un ejemplo académico y feminista que merece ser
destacado es Jenara Vicenta Arnal Yarza, no por el he-
cho de ser una activista (que no lo fue), sino porque
fue una mujer que vivió dos dictaduras y una repú-
blica, y nunca dejó de ejercer su profesión aun siendo
sumamente complicado para una mujer en su época.
Jenara Vicenta nació en su domicilio familiar en
Zaragoza el 19 de septiembre de 1902, aunque en la
partida de nacimiento figura la fecha del 20 de sep-
tiembre de ese mismo año, puesto que fue entonces
cuando la inscribieron en el registro civil. Su padre,
Luis Arnal Foz, era un jornalero de Zaragoza, aunque
posteriormente se dedicó a la reparación de pianos.
Su madre, Vicenta Yarza Marquina, era de Brea, un
municipio de la provincia de Zaragoza, y se dedicaba
a las labores del hogar. Fue la mayor de tres herma-
nos. Su hermana Pilar fue una gran pianista y estu-
dió en París. Su hermano Pablo fue catedrático de
Física y Química y perteneció al Consejo Superior de
Investigación Científica (CSIC). Desgraciadamente
murió muy joven. Cuando sus padres murieron, fue
Jenara quien se encargó de ayudar a sus hermanos a
estudiar y a colocarlos en un buen puesto de trabajo.
Físicamente era de pequeña estatura, rubia y con
ojos azules. Tenía una mentalidad muy abierta que
adaptaba a las condiciones que la rodeaban, era muy
inteligente y poseía un gran instinto maternal, pues
cuidaba a todos aquellos que estaban a su lado.
En España, hasta que Francisco Giner de los Ríos
creó la Institución de Libre Enseñanza las mujeres
no podían acceder a estudios superiores. Esta insti-
tución fue un punto de inflexión que significaba una
reforma para la igualdad. Antes, a finales del siglo
XVIII se permitía que las mujeres trabajasen en el
ámbito intelectual siendo maestras, sin embargo,
eran pocas las que podían acceder a ello. Además,
hasta 1882 no se empezó a enseñar Historia Natural
y Física a las mujeres maestras.
La Real Orden del 2 de septiembre de 1910 decre-
ta que las mujeres se equiparen a los varones para
el ejercicio de todas aquellas profesiones que tienen
relación con el Ministerio de Instrucción Pública.
La Real Orden del 8 de marzo de 1910, con Roma-
nones como ministro, da derecho a las niñas a ma-
tricularse en todos los establecimientos oficiales,
cuando antes solo podían hacerlo como alumnas
libres o colegiadas.
Vicenta Arnal siempre se sintió atraída por la do-
cencia, por lo que realiza sus estudios de Magisterio
en la Escuela de Zaragoza, siéndole expedido el título
de Maestra de Primera Enseñanza el 3 de diciembre
de 1921. El año académico de 1922-1923 se matriculó
como alumna no oficial en Ciencias Químicas en la
Universidad de Zaragoza, obteniendo calificación de
sobresalienteentodaslasasignaturasytresmatrícu-
las de honor. Los tres cursos siguientes se matriculó
como alumna oficial siguiendo con las mismas califi-
caciones brillantes que obtuvo al principio. También
cursó alemán y francés en la Escuela Universitaria
de Idiomas en Zaragoza. Su licenciatura fue expedi-
da el 12 de marzo de 1927. Posteriormente, realizó
los estudios necesarios para convertirse en Doctor
en la Facultad de Ciencias, sección de Químicas en la
Universidad de Zaragoza; superando las asignaturas
de Aquímico especial, Mecánica química y Química
biológica en el curso 1926-1927. Su tesis doctoral Es-
tudio potenciométrico del ácido hipocloroso y sus sales
fue defendida el 6 de octubre de 1929, obteniendo
una calificación de sobresaliente convirtiéndose en
la primera Doctora en químicas en España.
34 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
Comenzó su labor investigadora en 1926 en los
laboratorios de Química teórica de la Universidad
de Zaragoza, en la Escuela Industrial de la misma
ciudad, en la Escuela Superior de Trabajo de Madrid,
en la Anstalt für Anorganische Chemie de la Univer-
sidad de Basilea, como pensionada de la Junta de
Ampliación de Estudios y en el Instituto Nacional de
Física y Química, donde prosiguió y amplió sus tra-
bajos iniciados en Suiza y Alemania. En febrero de
1929 solicitó una beca para investigar en Suiza y Ale-
mania sobre electroquímica, en calidad de pensiona-
da de la Junta para Ampliación de Estudios e Investi-
gación, que le fue concedida mediante la Real Orden
del 30 de marzo de 1930. En mayo se fue a Basilea
donde permaneció seis meses en Suiza y Alemania.
Formó parte en 1929 de la Sociedad Española de
Física y Química, y como miembro de la asociación
asistió a los actos organizados con motivo de la vi-
sita de Marie Curie a la capital española en 1933.
Marie Curie fue nombrada miembro de honor en
la sociedad.
La presencia de las mujeres en la investigación
científica en España se debe a la creación de la Ins-
titución de Libre Enseñanza y a las reformas que la
II República trajo consigo. Miguel A. Catalán estaba
a favor de que mujeres y hombres trabajaran con
igualdad de condiciones y se aceptara a las mujeres
en las instituciones científicas más relevantes, pues-
to que en esa época tres mujeres, Irene Curie, Lise
Meinter e Ida Noddack, habían tenido un papel clave
en el descubrimiento de la fisión atómica.
Vicenta Arnal trabajó en los laboratorios del Ans-
talt für Anorganische Chemie con el profesor Fitcher
sobre la obtención electrolítica de los persulfatos de
zinc y de lantano, cuyo resumen fue publicado en la
revista Helvética Chimica Acta y sobre las oxidaciones
producidas por la acción del flúor en una corriente
gaseosa. Asistió a numerosas conferencias para te-
ner siempre actualizados sus métodos de trabajo y
pidió alargar su estancia dos semestres más en Tech-
nische Hochschule en Dresde con el profesor Erich
Willer. Durante esa estancia publicó varios estudios
y participó en muchos otros que fueron de gran rele-
vancia para el avance científico de la época.
Su afán investigador no disminuyó durante el
franquismo. A lo largo de la dictadura realizó diver-
sos trabajos para el Consejo Superior de Investiga-
ción Científicas y formó parte del Instituto de Peda-
gogía San José de Calasanz. El 29 de mayo de 1947
consiguió una autorización para concurrir al primer
centenario de la Royal Society y al XI Congreso In-
ternacional de Química pura y aplicada celebrado en
Londres en julio de ese mismo año. El 19 de diciem-
bre de 1947 obtuvo un permiso especial para realizar
una misión en Japón organizada por el CSIC durante
la cual seguía cobrando su sueldo, de donde traería
nuevas técnicas que aplicaría después en su carre-
ra docente. Regresó a España en 1949 a bordo de un
mercante noruego en un trayecto que duró tres me-
ses. En 1953 asistió al XIII Congreso Internacional de
Química pura, en Estocolmo y Upsala. Su último via-
je realizado por motivos de investigación en Europa
fue a la reunión del Comité Internacional de Termo-
dinámica y Cinética Electroquímicas en Viena desde
el 28 de septiembre hasta el 5 de octubre de 1953.
Sucarreradocentecomienzacomoauxiliardecla-
ses de prácticas con destino a la Cátedra de Química
Analítica en la Facultad de Ciencias de la Universidad
de Zaragoza, desde el 6 de diciembre de 1926 hasta
el 4 de mayo de mayo de 1927, fecha en la que cesó.
Desde el 18 de febrero hasta el 20 de mayo de 1928
fue la encargada del primer curso de Química inor-
gánica debido a la ausencia legal del profesor que la
impartía. El 28 de abril de 1927 ejerció como auxiliar
de cátedra de Electroquímica y Ampliación de Física,
cesando el 9 de abril de 1930. Después fue encargada
de la asignatura de Ampliación de Física desde el 1 de
noviembre de 1928 hasta el 20 de mayo de 1930 por la
baja por enfermedad del catedrático que enseñaba la
asignatura. Después prefirió ser docente en la educa-
ción secundaria en institutos, por lo que se presentó
a las oposiciones a catedrático de Física y Química
en institutos. Aprobó y fue nombrada catedrática de
Física y Química del Instituto de Calatayud el 25 de
mayo de 1930. Ejerció como catedrática interna del
Instituto Femenino Infanta Sofía en Barcelona, para
seguir también su carrera en investigación. Siguió su
empeño de enseñar en la capital, por lo que consiguió
la cátedra de Física y Química en el Instituto de Bilbao
aunque estuvo adscrita al Instituto Velázquez de Ma-
drid desde el 10 de septiembre de 1932 hasta julio de
1936, cuando dio comienzo la Guerra Civil Española.
Desde que se inició la Guerra Civil hasta 1937 perma-
neció en Madrid sin desempeñar ninguna función do-
cente,perocobrandodosterceraspartesdesusueldo.
Debido a su neutralidad política abandonó Madrid el
28 de septiembre de 1937 e hizo su presentación ante
laComisióndeCulturayEnseñanzadelaJunta Técni-
ca del Estado. El 12 de noviembre de 1937 consigue su
cátedra en el Instituto de Bilbao y consigue trabajar
en el Instituto Femenino Beatriz Galindo en Madrid el
21 de octubre de 1939.
La necesidad de cátedras meritorias en el equi-
po directivo de los institutos femeninos provocó el
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 35
pensamiento
yreflexión
nombramiento de Vicenta Arnal como vicedirecto-
ra del Instituto Femenino Beatriz Galindo el 14 de
marzo de 1940. Por el gran trabajo que realizó en ese
puesto debido a su carisma y habilidades adminis-
trativas, fue elegida por mayoría de votos como di-
rectora de ese instituto el 29 de abril de 1955.
Vicenta falleció el 27 de mayo de 1960 a la edad de
57 años en su despacho del Beatriz Galindo debido a
un derrame cerebral. El Ministerio de Educación le
concedió la Orden de Alfonso X El Sabio.
Además de todo su recorrido académico y pro-
fesional, fue autora de varios libros científicos. Po-
demos destacar Física y Química de la vida diaria,
Lecciones de cosas, Primeros pasos en el laboratorio
de Física y Química y Química en acción. Éstos están
dirigidos a un público juvenil, puesto que tratan de
explicar las ciencias a un nivel muy sencillo y fácil de
entender, en definitiva, estaban dirigidos a alumnos.
La conclusión a la que se puede llegar no es otra
que la de que es necesario poner en valor todo el
trabajo realizado por mujeres científicas y recor-
darlas, ya que en muy pocas ocasiones han apare-
cido nombradas como autoras o colaboradoras, no
solo en España sino en todos los países desarro-
llados. Todas ellas, sin saberlo, han luchado para
que las futuras generaciones de mujeres no tengan
miedo y se aventuren en el campo tan maravilloso
que es la ciencia, teniendo la certeza de que no van
a quedar en la sombra y de que todo su trabajo va
a ser reconocido. Los movimientos feministas que
han existido hasta el día de hoy, a pesar de haber
sido politizados y etiquetados según las clases que
los representaban, han luchado para que la mujer
se libere y la sociedad acepte que es un ser indepen-
diente, y no se me ocurre mejor forma de contri-
buir a ello que demostrar, a partir del caso de Vicen-
ta Arnal, que las mujeres somos libres y nuestros
logros son solo mérito nuestro.
BIBLIOGRAFÍA
https://es.wikipedia.org/wiki/Jenara_Vicenta_Ar-
nal_Yarza
http://www.scielo.org.ar/pdf/aljaba/v12/v12a01.pdf
https://filosinsentido.files.wordpress.com/2013/07/
duby-georges-historia-de-las-mujeres-en-occidente-
el-siglo-xx-1.pdf
http://ceies.cchs.csic.es/?q=content/arnal-yarza-je-
nara-vicenta
http://revistas.ucm.es/index.php/FAIS/article/
view/FAIS0909110027A
https://idus.us.es/xmlui/bitstream/hand-
le/11441/40409/Pages%20from%20Investigacion_
Genero_12-1097-1508.pdf?sequence=1
36 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
La mujer y el deporte
ilusionante camino en busca de la igualdad
Tomás Puente
Estamos asistiendo a un fenómeno imparable: la
creciente incorporación de la mujer al mundo del
deporte.
Pero no siempre ha sido así. La mayoría de los
deportes más conocidos y practicados, tiene su ori-
gen en el mundo anglosajón, durante el siglo XIX.
Pero su práctica, va a quedar reducida al ámbito de
los varones.
Un ejemplo de esa visión masculina del deporte
la tenemos en el mismo barón Pierre de Coubertin.
Pedagogo e historiador francés, está considerado
como el «fundador» de los Juegos Olímpicos Mo-
dernos). Coubertin, hombre de su época, nos ha de-
jado perlas como las siguientes: «Las mujeres solo
tienen una labor en el deporte: coronar a los cam-
peones con guirnaldas»; o «El deporte femenino no
es práctico, ni interesante, ni estético, además de
incorrecto».
No participó ninguna mujer en la primera edi-
ción, Atenas, en 1896, y hubo presencia simbólica
en las siguientes. Ya en los de Ámsterdam, en 1928,
se incluyeron cinco pruebas para mujeres en atle-
tismo y comenzó la gimnasia femenina.
Siguiendo con el «rey de los deportes», el atletis-
mo, se ha permitido en tiempos recientes la parti-
cipación de las mujeres en pruebas como 5 000, 10
000, 3 000 obstáculos, triple salto, salto con pértiga
o lanzamiento de martillo. Y la primera edición con
maratón femenina, fue la de Los Ángeles, en 1984.
Precisamente, en la prueba de maratón, se en-
cuentra uno de los hitos principales en la búsque-
da de la igualdad en el mundo del deporte. Kathy
Switzer se convirtió durante la maratón de Boston
de 1967 en la primera mujer en correr una maratón
con dorsal. En esos tiempos (no tan lejanos, en rea-
lidad) los organizadores de estas pruebas de largo
aliento solo reconocían el derecho de participación
a los hombres. De hecho, el director de la prueba, al
ver a una mujer corriendo con dorsal (lo que oficia-
lizaba su participación), intentó detenerla y echarla
de la carrera. El novio de Switzer y algunos otros co-
rredores lo impidieron, escoltándola hasta la meta.
Pero incluso todavía no se ha logrado la total
equiparación del calendario atlético femenino res-
pecto al masculino. No se puede entender que las
pruebas combinadas de las mujeres estén com-
puestas por 7 pruebas y no por las 10 del decatlón
masculino.
¿Y en España? ¿Cuál era la situación del deporte
femenino?
Obviamente, nuestro país también reflejaba
una clara desigualdad. Nuestra primera partici-
pante olímpica fue Lilí Álvarez, pionera del deporte
femenino español. Destacó y ha pasado a la histo-
ria como tenista, pero también practicó patinaje,
esquí, alpinismo, equitación, billar y llegó a pilotar
coches de carrera. Tiene el honor de haber sido
la primera olímpica española, compitiendo en los
Juegos de Invierno de Chamonix en 1924. Sobre
todo es conocida como tenista, siendo finalista en
las ediciones de 1926, 1927 y 1928, nada menos que
en el Torneo de Wimbledon. Su nombre completo
era Elia María González-Álvarez y López-Chicheri,
pertenecía a una familia pudiente y vivió mucho
tiempo en Suiza, donde pudo empezar a hacer de-
porte desde muy temprana edad.
La guerra civil y la victoria del bando nacional,
van a restringir los aires aperturistas presentes du-
rante la República. Y el deporte no va a ser una ex-
cepción, y mucho menos el femenino. Bajo el man-
do de la Sección Femenina, la dictadura consagra
un modelo de mujer basado en la maternidad y en
el cuidado del hogar. Se aleja a la mujer del deporte
de competición y se denomina como marimachos
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 37
pensamiento
yreflexión
a aquellas que se apartaban del ideal franquista
de fragilidad y delicadeza. En 2017 el diario El País
hizo un reportaje con mujeres que desafiaron las
normas de la época y las denominó como «pioneras
del deporte español». La gimnasta Goyita Postigo,
la jugadora de baloncesto Encarna Hernández, la
escaladora Carme Romeu o la nadadora Montse-
rrat Tresserras son algunas de estas mujeres. Pero
siguen siendo «invisibles», ¿quién las conocía antes
de leer sus nombres?
En los últimos años de la dictadura franquista
y durante las décadas de los setenta, ochenta e ini-
cios de los noventa, destacan otros nombres como
los siguientes:
— La nadadora Mari Paz Corominas, que con
su compañera Pilar Von Carstenn, fueron las úni-
cas mujeres participantes en los maravillosos Jue-
gos de México-68, dentro de una expedición de 128
atletas. Y hay que resaltar que Mari Paz acabó en
séptima posición en la prueba de los 200 metros
espalda, siendo la primera mujer española finalista
olímpica.
— La atleta de Castelserás (Teruel), Carmen Va-
lero. Doble campeona mundial de campo a través
BEATRIZ SUMELZO
38 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
en 1976 y 1977 y primera atleta española en compe-
tir en unos Juegos Olímpicos, concretamente en los
de Montreal en 1976. Sí, han leído bien: 1976 fue el
año de estreno de una española en la modalidad de
atletismo en unos Juegos Olímpicos. La propia Car-
men ha comentado en muchas entrevistas cómo la
insultaban viéndola correr y le decían lindezas del
tipo «vete a fregar». Y mientras los atletas mascu-
linos tenían un premio de un millón de pesetas (6
000 euros) si ganaban el mundial, ella, que lo ganó
dos veces, recibió cien mil pesetas (600 euros).
— La esquiadora Blanca Fernández Ochoa, que
tiene el honor de convertirse en los Juegos de In-
vierno de Albertville en 1992… en la primera espa-
ñola medallista olímpica de la historia. Se cumplen
ahora 27 años de lo que en ese momento fue una
gesta. Afortunadamente, los éxitos se han converti-
do en algo habitual y repetido a partir de ese primer
bronce de Blanca.
El gran impulso a nuestro deporte llegó de la
mano de los inolvidables Juegos Olímpicos de Bar-
celona 92.
¿Qué aportó Barcelona 92 al deporte español?
En primer lugar, y viendo la situación política
actual, fue un ejemplo de colaboración y conviven-
cia entre los gobiernos catalán y nacional de la épo-
ca. Cuesta mucho creer que se pudiera repetir hoy
en día.
En el terreno deportivo, nos convertimos en una
potencia de cierto nivel, obteniendo la respetable
cifra de 22 medallas, con varios oros de ley como el
del soriano de Ágreda, Fermín Cacho, en los 1500
metros (¡casi nada!).
Y esos Juegos en la capital catalana, se pueden
considerar también el arranque de la modernidad
para el deporte femenino. Se invirtió mucho dine-
ro en becas y ayudas a deportistas y a entrenado-
res (eran pocas las entrenadoras), y empezaron a
surgir figuras femeninas que sirvieron de espejo
y referente a las chicas que han venido detrás. La
selección de hockey hierba, la taekwondista Co-
ral Bistuer, las tenistas Arantxa Sánchez Vicario y
Conchita Martínez, la ciclista Joane Somarriba, la
regatista Theresa Zabell, las judocas Miriam Blas-
co y Almudena Muñoz… iluminaron el camino que
luego han transitado campeonas olímpicas como
Ruth Beitia, Mireia Belmonte, Maialen Chourraut,
Carolina Marín o Lidia Valentín.
Tampoco hay que desdeñar a nuestras guerre-
ras del balonmano, a nuestras leonas del rugby, a
nuestra generación dorada en baloncesto, a nues-
tras campeonas mundiales sub-17 en fútbol o a las
recientísimas campeonas de Europa de fútbol sala.
En muchas modalidades obtenemos mejores
resultados en el campo femenino, aunque sigamos
primando y colocando en las portadas de los perió-
dicos y de los programas deportivos a nuestros hé-
roes patrios masculinos.
Un dato totalmente objetivo que sirve de antí-
doto a la consideración como de segundo orden de
nuestras deportistas: en las dos últimas ediciones
de los juegos olímpicos (Londres 2012 y Río de Janei-
ro 2016) y con menor participación femenina, nues-
tras mujeres han conseguido más medallas que
nuestros hombres. Como diría el ínclito periodista
José María García, ¡ojo al dato!
Solo hay que ver el creciente número de corre-
doras que inundan nuestras calles y carreras popu-
lares para certificar el magnífico estado de salud
del deporte femenino español. Y las cifras siguen
al alza. Lo que hace falta ahora es que las respete-
mos y valoremos su esfuerzo, sacrificio e innegable
talento. El principal ingrediente del rendimiento
deportivo es el trabajo y el entrenamiento, con in-
dependencia de quien realice las actividades.
Mucho ánimo, mucha fuerza, y a ver si somos
capaces de recorrer el camino con vosotras, en ple-
na igualdad de condiciones.
Como diría el maestro Bunbury, ¡que os vaya
bien bonito!
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 39
pensamiento
yreflexión
Desde 2008 se viene sufriendo una de las crisis eco-
nómicas de más impacto global que han existido a
lo largo de la historia. Según nos dicen los organis-
mos nacionales e internacionales, ya hemos supe-
rado esta crisis porque según los parámetros eco-
nómicos estamos CRECIENDO. Pero ¿qué significa
eso de «estamos creciendo»?
Desde el primer día que pisas una facultad de
Economía, te recuerdan un día sí y otro también
qué es el Producto Interior Bruto (PIB) y la impor-
tancia de éste. El PIB es «el valor monetario de la
producción de bienes y servicios de demanda final
de un país o región en un determinado periodo de
tiempo (que normalmente es un año)». Es decir,
todo aquello que producimos para consumirlo —
coches, electrodomésticos, ropa, alimentos…—, por
lo tanto, si produces muchos de esos bienes y servi-
cios, el PIB crece, por lo que el país crece y se crean
puestos de trabajo para seguir produciendo, eso
sí, para poder seguir esta dinámica es necesario la
otra variable, que la producción sea consumida. Si
esto ocurre, cerraremos el círculo, pero si el consu-
mo se frena el círculo se rompe y nuestra ecuación
no da el resultado esperado por lo que aparecerá
ese término tan horrendo y que nos hemos cansado
de escuchar en los últimos años: RECESIÓN.
Visto lo anterior podríamos concluir que la so-
lución para la buena marcha de una economía, y
por ende de la sociedad, es que exista crecimiento
ilimitado. Pero por desgracia en toda esta ecuación
existen parámetros que la economía no considera
y que a la larga nos obligarán a olvidar este mantra
que el sistema capitalista tiene como una religión.
Se nos dice que para que exista bienestar, cohe-
sión social y prosperidad, es necesario que las eco-
nomías crezcan, pero podemos ver países con gran-
des crecimientos de su PIB como son los casos de
China, Ruanda o Etiopía en el que esas afirmacio-
nes no se cumplen. Así pues, en los últimos tiempos
están empezando a surgir voces contrarias a medir
la riqueza de las regiones según su PIB y no solo
porque no expresa la prosperidad de éstas, como
acabamos de comprobar, sino porque es un índice
Decrecimiento
José Alegre Garcés
a todas luces insos-
tenible; pongamos
unos ejemplos: las
actividades especu-
lativas de los bancos
se contabilizan como
aumentos de PIB; o
los atascos de tráfi-
co, ya que aumentan
el consumo de gasolina; las guerras también acre-
cientan la riqueza de un país, pues para realizarlas
es necesario la construcción de material bélico, o
las talas masivas de bosques tropicales para crear
grandes extensiones de monocultivo de soja.
Pero por otro lado, actividades que consideraría-
mos beneficios para la sociedad, no lo son para el PIB
puesto que no son contabilizadas. Aquí podremos
destacar las tareas en el ámbito del hogar —como
son el cuidado de niños y ancianos—, desarrolladas
mayoritariamente por mujeres, y que según estima-
ciones podrían representar hasta un 30 % de la ri-
queza si estas tareas se tuvieran en cuenta. Por ejem-
plo, llevar a un niño a la guardería sí cuenta en el PIB,
pero cuidarlo en casa no. Los alimentos de un super-
mercado y que en su mayoría acaban en la basura,
cuenta para el PIB, no así los alimentos que criamos
en un huerto propio para nuestro autoconsumo y
que son producidos de una manera más sostenible.
O los árboles formando bosque de manera natural
y con una función vital en el ecosistema no tienen
validez económica, pero sí la tiene cuando ese árbol
es cortado por una empresa maderera.
Hasta aquí hemos visto de forma básica el signi-
ficado de PIB en la contabilidad de un país.
Pero la idea de crecimiento va más allá y se
ha ido instalando desde la revolución industrial
en toda la sociedad de tal forma que se considera
como algo bueno y necesario; las empresas tienen
que crecer para aumentar su producción, las ciu-
dades tienen que crecer e incluso las personas tene-
mos que hacerlo para alcanzar cierto estatus social.
Nadie puso en duda este fenómeno hasta que a
finales de los 60 un grupo de científicos vio que este
40 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
pensamiento
yreflexión
crecimiento económico se
realizaba gracias a un con-
sumo de materias primas y
energía que resultaba insos-
tenible para la pervivencia
del planeta. A este grupo de
personas se les conoce como
el Club de Roma que en 1968
encargó al Instituto Tecnológico de Massachusetts un
informe que encontrara soluciones a los problemas
ecológicos que comenzaba a tener el planeta. Éste
fue presentado en 1972 y titulado Los límites del cre-
cimiento. A partir de este momento nació el térmi-
no decrecimiento. Un movimiento que criticaba no
solo al capitalismo, sino también al comunismo por
considerarlos a ambos, productivistas, extrativis-
tas* y opuestos a los valores humanos.
La línea básica para oponerse al crecimiento de
las economías es considerar que vivimos en un pla-
neta con unos recursos limitados (algo que la eco-
nomía como disciplina no tiene en cuenta), por lo
tanto es físicamente imposible que las sociedades
crezcan indefinidamente (véase el segundo princi-
pio de la termodinámica). Hoy día todas nuestras
actividades se basan en un consumo continuado de
recursos no renovables, que nos proporcionan ener-
gía las 24 horas del día, los 365 días del año; pero ya
existen cálculos de científicos, como son el español
Antonio Turiel, en el que se preconiza el fin de la era
del petróleo. Según estos cálculos, ya hemos llegado
a lo que en el ámbito científico se conoce como el
Peak Oil o pico del petróleo, por el que este recurso
no renovable ha llegado a su máximo de extracción y
a partir de ahora los yacimientos van a ser más caros
y de un material de peor calidad, síntomas similares
a lo que sucede con el uranio, gas natural, carbón….
(Para que el lector pueda profundizar en este tema,
le invito a navegar en el blog de Antonio Turiel Mar-
tínez <http://crashoil.blogspot.com/>).
Y, ¿cuáles serían las posibles consecuencias de
este Peak Oil? Teniendo en cuenta que somos una
sociedad con una dependencia absoluta de energías
no renovables; las consecuencias de una disminu-
ción, y por tanto de un encarecimiento de estos
recursos, puede llevarnos a un colapso sistémico.
Y bien, alguno podrá decir, pasemos a las energías
renovables, pero el problema radica en que éstas
no pueden aportar el flujo energético necesario
para continuar día y noche durante todo el año con
nuestra actividad económica; aunque esto no quita
que sea necesaria una transición energética justa
hacia energías renovables.
Entonces, ¿cuál es la solución? Pues ésta vendrá
de forma voluntaria o de forma obligada. ¿A qué
me refiero con esto? Que el futuro pasa inevitable-
mente, y siempre desde la óptica del mundo desa-
rrollado y opulento en el que vivimos, por decrecer,
es decir, por empezar a llevar una vida más sencilla,
donde el consumo no sea un modo de vida, sino un
recurso. Y es que no solo existe un grave problema
de consumo excesivo, sino de generación de ingen-
tes cantidades de residuos que la tierra no puede
asumir. Un paso para evitar el exceso de residuos
pasaría por la denominada «teoría de las tres R»: re-
ducir el consumo, reutilizar los productos y reciclar
cuando éstos ya no tengan más usos.
Y la otra cara de la moneda es que sigamos con
nuestra forma de vida sin plantearnos el daño que
estamos haciendo a las generaciones futuras y el
colapso nos llevará a un decrecimiento obligado con
los problemas que ello conllevaría al no estar pre-
parados para una vida sencilla.
Parece que se acerca un futuro oscuro, pero en
realidad todo depende de nosotros y estoy seguro que
con educación y voluntad, podemos hacer que nues-
tros hijos recuperen un sentido de la responsabilidad
y unos valores que posiblemente nuestra generación
hayamos perdido a tal fin que pudiéramos evitar, o al
menos disminuir, los efectos de ese colapso.
Y como colofón a nuestra introducción al Decre-
cimiento, no estaría de más recordar la siguiente
cita: «No es más rico el que más tiene, sino el que
menos necesita».
*Extractivismo: término con el que se denomina
a una forma de organizar la economía de un país,
basado en una alta dependencia de la extracción
intensiva (en grandes volúmenes) de Recursos Na-
turales, con muy bajo valor agregado y destinado
para su venta en el exterior (exportación).
BIBLIOGRAFÍA SOBRE DECRECIMIENTO:
Latouche, Serge. Decrecimiento y posdesarrollo. 2003.
Taibo, Carlos. En defensa del decrecimiento. 2009.
Ridoux, Nicolas. Menosesmás.Introducciónalafilosofía
del decrecimiento. Libros del lince. 2009
García Camarero, Julio. El decrecimiento feliz y el desa-
rrollo humano. Catarata. 2010
García-González, Joan. El decrecimiento y la sostenibili-
dad analizados desde la perspectiva de la termodinámica
de los procesos irreversibles. 2010.
www.decrecimiento.info
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 41
Educación
Jesús Claver Giménez
Las Comunidades
de aprendizaje:
Antecedentes, características y actuaciones de éxito
Educación
N
ancy Madden y Robert Slavin, dos
profesores que aplican evidencias
científicas en los programas escola-
res, en una entrevista que concedie-
ron al diario El Periódico de Cataluña, el 12 de agosto
de 2018, dejaron entrever algunas de las señas de
identidad de este enfoque educativo:
«Los chicos que creen que nunca van a triunfar
no hacen nada nuevo. Es una cuestión de autoes-
tima.
Hay una gran brecha entre los niños que viven
en pobreza, un 18%, respecto a los más ricos. Y eso
no solo es una desventaja en la escuela sino en la
vida. Y esto hay que cambiarlo.
En la escuela es un reto que los alumnos puedan
leer bien, que sean capaces de resolver matemáti-
cas. Pero también queremos estudiantes felices,
motivados, implicados, capaces de relacionarse con
otros estudiantes…
El primer paso para reducir el bullying en clase
es la cooperación e implicarlos en el aprendizaje y
que vean que su éxito es importante para los pro-
fesores y para los otros alumnos. Esto reduce los
problemas de conducta casi a cero.
No solo hay que implicar al director sino tam-
bién a los profesores en distintos grupos, y a los
padres, lo que a veces requiere talleres específicos
para ellos».
EXPERIENCIAS EN USA
En Estados Unidos tres proyectos han tenido un
gran éxito educativo: Programas de Desarrollo Esco-
lar, desarrollado por el profesor James Comer (y su
equipo) de la Universidad de Yale, que comenzó en
1968; Escuelas Aceleradas, puestas en marcha por el
profesor Henry Levin (y su equipo) de la Universidad
de Stanford en 1986; y Éxito para Todos, obra del pro-
fesor Robert Slavin (y su equipo) de la Universidad
de Johns Hopkins que se inició en 1987. Los tres pro-
yectos se centran en la educación infantil y primaria,
aunque también desarrollan algunas experiencias
en la educación secundaria. Estos tres proyectos tie-
nen varios elementos en común:
1) El éxito social y escolar de los alumnos de-
pende, sobre todo, de la escuela y de su preparación
previa.
2) Los tres fomentan las expectativas positivas
del alumnado. El fracaso escolar no se debe única-
mente a la incapacidad del que aprende, hay otros
factores tan importantes o más que este, por ejem-
plo, el entorno familiar y social.
3) Su finalidad es superar la ineficacia de la es-
cuela tradicional en los barrios marginales, se trata
de que la escuela sea eficaz para todo el alumnado
independientemente de su etnia, género e ingresos,
es decir, lograr la igualdad de resultados.
42 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
educación
4) Consideran fundamental la participación y
la responsabilidad de todos los sectores implicados
en el proceso. Las familias tienen que participar
porque son imprescindibles para llevar a buen tér-
mino el proceso de cambio y se tienen en cuenta sus
características específicas culturales.
5) Los tres programas se basan en prácticas coo-
perativas y solidarias porque estas prácticas han
demostrado en muchos lugares que son efectivas
para el objetivo de igualdad de resultados.
6) Para poner en marcha el programa en cual-
quier centro educativo es necesario que un elevado
porcentaje del personal docente y no docente (espe-
cialmente los padres) dé su aprobación. Se trata de
que el profesorado, las familias y la comunidad for-
men un solo equipo que trabaje por las necesidades
CRISTINA DUESCA
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 43
educación
y los derechos de los niños y niñas. Además, piden el
visto bueno de la administración del distrito escolar.
7) Los tres proyectos tienen miles de escuelas
bajo su asesoramiento.
LASCOMUNIDADESDEAPRENDIZAJEENESPAÑA
Antecedentes
En España las Comunidades de Aprendizaje están
asesoradas por el equipo del catedrático de Sociolo-
gía de la Universidad de Barcelona Ramón Flecha,
sociólogo de gran prestigio en el mundo, a través
del Centro de Investigación en Teorías y Prácticas
Superadoras de las Desigualdades (CREA). Dos fue-
ron las primeras experiencias puestas en marcha:
la escuela de adultos de la Verneda-San Martí y el
CEP Ruperto Medina de Portugalete.
La escuela de adultos de la Verneda-San Martí
(provincia de Barcelona) se creó en el año 1978. Un
grupo de personas de la asociación de vecinos del
barrio ocupó el edificio que durante el franquis-
mo era una dependencia de la Sección Femenina
y lo transformó en un centro con servicios para el
barrio: guardería, centro de educación de adultos
y espacios para actividades de la juventud. La Es-
cuela de Adultos desde el principio fue lo que las
personas participantes quisieron que fuera. Está
gestionada por las mismas personas participantes
a través de tres órganos: la Asamblea, el Consejo de
Centro y la Reunión de Coordinación Mensual. Los
tres órganos están abiertos a la participación para
la toma de decisiones.
En el CEP Ruperto Medina de Portugalete (pro-
vincia de Vizcaya) el CREA llevó a cabo la primera
transformación de un centro educativo de educa-
ción infantil y primaria en Comunidad de Apren-
dizaje. Este proyecto fue el resultado de la partici-
pación de distintos agentes educativos: el claustro
de profesores, la Dirección General de Renovación
Pedagógica del Gobierno Vasco, las familias, los
asesores y las personas voluntarias.
Actuaciones educativas de éxito de las Comunida-
des de Aprendizaje
El desarrollo de una Comunidad de Aprendizaje se
fundamenta en la organización y participación soli-
daria de toda la comunidad educativa y para ello es
necesario implementar unas prácticas educativas
que superen la exclusión. Las principales son las
siguientes:
Grupos interactivos: Consiste en el agrupa-
miento de todos los alumnos de un aula en subgru-
pos de cuatro o cinco. Los subgrupos han de ser
heterogéneos con respecto al género, motivación,
nivel de aprendizaje y origen cultural. En cada uno
de los grupos hay una persona adulta voluntaria
(padre, madre, exalumno o exalumna, profesor/a
jubilado/a, persona del entorno social) cuya misión
es favorecer las interacciones. El profesorado pre-
para tantas actividades como grupos hay (normal-
mente 4). Los grupos cambian de actividad cada 15
o 20 minutos. El alumnado resuelve las actividades
por medio del diálogo. Es responsabilidad del adul-
to asegurar que todos los integrantes del grupo par-
ticipen y contribuyan a la resolución de la tarea.
Tertulias dialógicas: Las tertulias dialógicas
permiten que todo el alumnado, independiente-
mente de su edad, cultura, género o capacidad, se
adentre en la cultura clásica y en el conocimiento
científico acumulado a lo largo del tiempo. Todo el
alumnado trabaja sobre las mismas páginas o sobre
los mismos contenidos, cada uno selecciona aque-
llas ideas o fragmentos que le han llamado más la
atención y las comparte con los demás. Este proce-
dimiento da lugar a un amplio intercambio de re-
flexiones, que, a su vez, promueve la construcción
de nuevos conocimientos en los participantes. En
cada sesión uno de los miembros de la tertulia rea-
liza la tarea de moderar, buscando que todos los su-
jetos participen. Las tertulias dialógicas literarias
han sido las más practicadas. Se ha demostrado que
estas tertulias aumentan el vocabulario, mejoran la
expresión oral y la comprensión lectora y favorecen
la escucha activa.
La Biblioteca tutorizada: La biblioteca per-
manece abierta fuera del horario lectivo para que
todas las personas relacionadas con el centro dis-
pongan de un lugar de aprendizaje con acceso libre
y gratuito. Personas voluntarias promueven la ayu-
da y las interacciones entre el alumnado que se en-
cuentra en este espacio. Se pueden realizar diferen-
tes actividades: seguimiento de las tareas escolares,
lectura dialógica, búsqueda de información, uso de
ordenadores, lectura de periódicos, etc. La organi-
zación y la propuesta de actividades corresponde a
una comisión mixta (profesorado, padres/madres,
estudiantes). En la biblioteca tutorizada el apren-
dizaje de todo el alumnado se acelera gracias a la
interacción con personas diversas, lo que beneficia
especialmente a los alumnos y alumnas con alguna
necesidad específica.
La formación de familiares: Las familias del
alumnado reciben formación para participar en los
programas de la escuela y tomar decisiones. Tam-
44 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
educación
bién reciben formación específica para cubrir sus
propias necesidades. Todo lo relacionado con esta
formación lo deciden las familias a través de una
comisión mixta. En las Comunidades de Aprendiza-
je esta estrategia se considera fundamental porque
las investigaciones demuestran que el resultado
académico del alumnado depende más de que los
padres estén en proceso de formación que del nivel
educativo previo de la familia.
Participación educativa de la comunidad: El
éxito educativo del alumnado se potencia cuando
las familias y la comunidad se implican en los pro-
cesos de aprendizaje de la escuela: en las actuacio-
nes educativas de éxito que se están enumerando
y en la gestión del centro educativo a través de las
comisiones mixtas (familias, profesorado, alumna-
do, voluntarios y voluntarias). Hay diferentes tipos
de comisiones: biblioteca, voluntariado, formación,
convivencia, infraestructura, etc.
Modelo dialógico de prevención y resolución
de conflictos: A través del diálogo igualitario se es-
tablecen de manera consensuada las normas de la
escuela que todos deben respetar y las consecuen-
cias que tendrá el incumplimiento de estas normas.
Se construye así un marco de convivencia aceptado
por todos y, por tanto, toda la comunidad está im-
plicada en la convivencia escolar. Se llevan a cabo
asambleas en las que todos los argumentos son es-
cuchados.
Formación pedagógica dialógica: El profeso-
rado necesita formación para argumentar sobre su
práctica y distinguir entre opiniones y conocimien-
tos científicos. Esta es la manera de incorporar las
actuaciones educativas de éxito al aula. Para alcan-
zar este objetivo se realizan tertulias pedagógicas
en las que se trabaja sobre contenidos pedagógicos
que cuentan con el respaldo de la comunidad cien-
tífica internacional. El proceso es el mismo que el
que se pone en marcha en las tertulias dialógicas
generales.
Extensión de las Comunidades de Aprendizaje:
Según la página https://utopiadream.info/ca
las Comunidades de Aprendizaje en España están
presentes en todas las Autonomías, excepto en Can-
tabria y Asturias, destacando por el número de cen-
tros Andalucía, Cataluña, País Vasco y Comunidad
Valenciana. En Aragón hay varias Comunidades de
Aprendizaje, localizadas tanto en el ámbito rural
como en el urbano. Uno de estos centros es el CEIP
Ramón y Cajal de la localidad de Alpartir (Teruel),
centro que, en los últimos años, está recibiendo im-
portantes reconocimientos a su labor educativa. Al
abrir su página web encontramos lo siguiente:
«El proyecto de transformación del cole-
gio de Alpartir en Comunidad de Aprendizaje
se basa en el aprendizaje dialógico (somos seres
de transformación y no de adaptación) para lo-
grar un doble objetivo: el máximo aprendiza-
je para el alumnado y una buena convivencia.
Convencidos de ello, creemos necesario por tanto lle-
var a cabo un proceso de investigación educativa de
educaciónparalapaz,losderechoshumanos,elapren-
dizaje de una ciudadanía democrática y la tolerancia
quefavorezcalacomunicaciónymejorelasrelaciones
interpersonalesenlalocalidaddeAlpartirparalacon-
solidacióndesuescuelaencomunidaddeaprendizaje.
La comunidad educativa, y en especial las familias,
deben implicarse en la organización y gestión del
centro a través de las comisiones de trabajo, en-
trar en el aula a través de los grupos interactivos y
participar en actividades de formación en el propio
centro; y para ello pensamos que es necesario inves-
tigar sobre la promoción de una cultura de paz y no
violencia mediante la enseñanza, la educación para
la paz, los derechos humanos, el aprendizaje de una
ciudadanía democrática y la tolerancia».
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 45
educación
L
as constantes modificaciones legislativas de
educación motivan la periódica cuestión sobre
qué ley es la que hará que España abandone
su puesto como segundo país de la Unión Europea
en abandono y fracaso escolar. Nuestra imperiosa
necesidad de cuantificar nos lleva a la invención de
variopintos decálogos sobre lo que es o debería ser la
Educación en nuestro país, retorciendo las palabras
y los conceptos para convertirlos en interminables
jeroglíficos repletos de jerga y siglas imposibles de
descifrar incluso por los expertos en la materia. No es
en vano, pues la cuestión que nos lleva a plantearnos
si la respuesta a nuestras preguntas no se encontrará
en un cambio de perspectiva. Un cambio en lo que el
alumno, la familia, los docentes y la sociedad en gene-
ral debe esperar del Sistema Educativo.
Las nuevas leyes incluyen extensos párrafos en
los que muestran la necesidad de atender a la diver-
sidad del alumnado, ofreciendo a cada uno una res-
puesta educativa adecuada a sus necesidades, pero
todavía hoy, cuando docentes y especialistas leen
dichas líneas, dejan de lado a una gran parte de la
comunidad educativa, como son los alumnos con Al-
tas Capacidades. Ante la falsa creencia de que éstas
los habilitan para aprender en cualquier entorno o
situación, centran sus esfuerzos en otra parte del
alumnado, dejando de lado a este gran colectivo.
Todo ello nos lleva a una situación en la que a final
delcursoteníamosenEspaña27133alumnosdeAltas
Capacidades, lo que supone un 0,33 % de los alumnos
matriculados en todas las etapas. Este dato en sí no
arroja ninguna luz sobre el colectivo, si no tenemos
en cuenta las estimaciones realizadas por prestigio-
sos psicólogos (Renzulli entre ellos) que hablan de un
10 % de alumnos de Altas Capacidades. La pregunta
siguiente es simple: ¿estamos en un país donde el nú-
mero de alumnos con Altas Capacidades es significa-
tivamente menor al resto, o se deben estos números a
un problema de identificación? Y, de ser así, ¿a qué se
debe el escaso número de detecciones?
Sería tentador pensar que tal identificación no se
da, en muchos casos, porque no existe la necesidad
real de ser realizada ya que este alumnado no realiza
ningún reclamo especial, pero caeríamos en un gra-
ve aunque común error. Los alumnos con altas ca-
M.ª Primitiva Alcusón
LOS GRANDES OLVIDADOS
pacidades tienen necesidades educativas especiales
porque su forma de aprender y razonar no es la del
resto de alumnos.
Les pido ahora que por un instante se pongan en
la siguiente situación:
«Imaginemos que el primer día de curso, con-
forme entran los alumnos por la puerta se les hace
calzar unas zapatillas del número 38. Podría entrar
un alumno que solicitase un número mayor, pero se
le obliga a calzar el mismo número que al resto, ya
que se trata del número de calzado de la clase. A ese
alumno, por supuesto, se le exigiría que hiciese lo
mismo que a los demás, y esto se repetiría día tras
día. Pasaría con suerte los cursos, los años, pero él
seguiría con sus zapatillas del 38. Sus pies, que no
dejarían de crecer en el proceso, cada vez le dolerían
más, pero se mantendría el empeño de que cumplie-
se con lo que se espera de su clase: calzar un 38».
Lo que sigue es de esperar: gran frustración con
un sistema que no le aporta lo que necesita, males-
tar al no sentirse entendido, y en algunos casos, por
qué no, abandono del sistema por no poder aguantar
con un calzado que no es el que le corresponde. Y así,
queridos lectores, es como se sienten miles de niños
en España cada día. Niños con un gran potencial a
los que el sistema deja de lado al no ofrecerles una
respuesta adaptada a sus necesidades. No nos extra-
ñemos entonces al conocer que entre un 30 y un 40
% de los alumnos con Altas Capacidades abandonan
la escuela con fracaso escolar. Solo por un momento,
pensemos en cómo deben sentirse, tanto ellos, como
sus familias: en un primer momento, orgullosos
pero después, preocupadas por el estigma que supo-
ne para sus hijos el tener Altas Capacidades. No nos
equivoquemos: hoy en España, el diagnóstico de Al-
tas Capacidades no es halagüeño para nadie.
El talento intelectual es muy poco reconocido y
valorado socialmente, lo que motiva en algunos ca-
sos la frustración del colectivo y el comportamiento
de querer esconderse o pasar desapercibidos, ocul-
tando sus talentos. Añadido a todo esto, las chicas
con Altas Capacidades cargan además con los es-
tereotipos propios de las niñas de su edad, lo que
acentúa el problema y provoca que el número de
identificaciones en niñas sea todavía menor. Y no es
46 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
educación
debido a que la presencia de las Altas Capacidades se
dé en menor medida en el sexo femenino, como se ha
creído a lo largo de la historia, sino porque ellas son
verdaderas expertas, generalmente, en pasar desa-
percibidas, primando la necesidad de ser aceptadas
por el grupo a sus necesidades educativas.
Pensemos entonces un instante: ¿qué supone te-
ner altas capacidades? Ni siquiera en eso hay con-
senso, ya que incluso los especialistas en la materia
tienen dificultades para definir en qué consisten. La
idea fundamental es que no tienen por qué ser ne-
cesariamente expertos en todo, y de hecho, no sue-
len serlo. Se caracterizan principalmente por tener
un gran potencial de aprendizaje, gran capacidad y
rapidez de razonamiento y una memoria de trabajo
mayor a la media. Generalmente más maduros que
el resto de alumnos de su edad, y más curiosos y
creativos. Pero todas estas características no les sir-
ven de nada si su entorno (familia, colegio, etc.) no
les ofrece los medios necesarios para despertar sus
habilidades, lo cual no es sencillo cuando no somos
capaces siquiera de identificarlos.
Toca ahora plantearse: ¿qué podemos hacer para
revertir esta situación? En primer lugar, dar a conocer
al colectivo, pero de una forma veraz, alejada de falsos
mitosycreenciasyacercándolosaloqueson:personas
diferentes, pero no súper héroes. Todo ello empieza
por una mayor formación al respecto por parte de los
profesionales, puesto que son los principales propicia-
dores de la identificación del colectivo, sin la cual no se
podrían detectar sus verdaderas necesidades para la
posterior concreción de su respuesta educativa.
Deberemos deshacernos de la idea de que un
alumno con Altas Capacidades es un alumno que
saca buenas notas en todas las asignaturas y cuyo
comportamiento es modélico para pasar a fijarnos
en el modo en que se expresan o razonan o en su ne-
cesidad de abordar un mismo problema desde varias
perspectivas diferentes. Pasar a concebirlo como un
alumnado con menos trastornos de conducta que
los alumnos medios y que destacan por sus recursos
pedagógicos, autonomía, autocontrol y sociabilidad.
Olvidarnos de la idea de que se trata de alumnos que
pasan el tiempo aburridos o que tienen peor desa-
rrollo emocional, para pasar a ser conscientes de
que se trata de alumnos más estables, pero a la vez
más vulnerables en el contexto escolar. En definitiva,
no ceñirnos a su alto C.I. para realizar la evaluación
del colectivo, sino concienciarnos de la necesidad de
identificarlos con rigor, mediante el empleo de mo-
delos multidimensionales, desde los que deberemos
observar el mayor número posible de variables de
excepcionalidad y sin olvidarnos, por supuesto, de
los casos de doble excepcionalidad (alumnos que
destacan positivamente en algunos aspectos y no tan
positivamente en otros).
Esta necesidad es la que motiva la aparición de
nuevos programas educativos como el de desarrollo
de capacidades, que se vienen realizando en diver-
sos institutos de nuestra provincia, entre ellos el IES
«Reyes Católicos» situado en Ejea de los Caballeros, y
que no buscan sino propiciar situaciones en las que
un determinado alumnado (no necesariamente de
Altas Capacidades) pueda despertar su creatividad y
capacidad de razonamiento en diferentes contextos,
facilitando con ello la observación de los docentes y
diversificando la respuesta educativa.
Y ya para finalizar, de nada serviría todo lo an-
teriormente descrito si no realizásemos un esfuerzo
como sociedad por eliminar el estigma con el que
hasta ahora cargan. Deberemos por tanto deshacer-
nos de todos los prejuicios que tenemos hacia ellos
para aprender a mirarlos con otros ojos: Unos ojos
que les brinden la posibilidad de ser quienes son, sin
pretender ser nada diferente. Unos ojos que les mi-
ren incluso con admiración, en lugar de con miedo.
Porque es posible un mundo en el que cada uno de lo
mejor de sí mismo, y todos trabajemos día a día para
que ello sea posible.
ITZIAR RUBIO
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 47
educación
Javier Cabello García
La enseñanza de la
geografía y de la historia
en el contexto de la educación
secundaria y bachillerato.
una visión actual desde la experiencia personal
L
a enseñanza de la especialidad de Geografía
e Historia en la educación ha ido cambiando
a lo largo de los últimos años según el marco
regulatorio que cada ley educativa ha ido efectuando
desde el fin del Franquismo y los inicios del actual
sistema democrático amparado en el artículo 27 de
la constitución actualmente vigente de 1978.
Mi objetivo, por tanto, no es otro que efectuar
una visión global del momento actual que vive la
Geografía y la Historia como especialidad en el con-
texto de la Educación Secundaria y en el Bachillera-
to. De hecho, nuestra especialidad se desglosa en di-
versas materias (antaño denominadas asignaturas)
por cada uno de los cuatro cursos en que se encuen-
tra organizada la denominada Educación Secunda-
ria Obligatoria (ESO) y que debe cursar el alumnado
para obtener el título de graduado. Además, cada
una de estas materias de ESO, así como las de Bachi-
llerato, deben estar recogidas dentro de una progra-
mación didáctica consensuada por el Departamento,
en el que se fijen los objetivos a conseguir en cada
materia y curso concretos, así como los contenidos
curriculares incluyendo los mínimos, los criterios e
instrumentos de evaluación por competencias clave
y los diversos estándares de aprendizaje, así como,
llegado el caso, su recuperación.
Tras mi experiencia personal al haber imparti-
do diferentes cursos y materias de Geografía e His-
toria tanto de ESO como de Bachillerato en diversos
institutos y centros educativos públicos de Aragón
(Caspe, Bujaraloz, Utebo, Zaragoza…) creo que es-
toy en condiciones de efectuar un pequeño balance
o valoración mediante la redacción de una serie de
apreciaciones, que, insisto, son estrictamente per-
sonales y están realizadas desde mi propia expe-
riencia, tanto en el medio rural como actualmente
desde el barrio zaragozano de las Delicias.
A modo de un decálogo, tal y como se sugería
desde el consejo de redacción de la revista Ágora,
pero sin tener esa pretensión por mi parte, las he
ido estructurando en diez apartados sucesivos,
aunque ni son complementarios ni tampoco se ex-
cluyen entre sí, y pudieran también desglosarse en
muchos más bloques concretos. Son tan solo unas
reflexiones personales (y, por lo tanto, también sub-
jetivas) abiertas y genéricas, y cómo no, están pen-
sadas para debatirlas en común. Son las siguientes:
1) El recorrido curricular en la enseñanza se-
cundaria actual es, al menos en lo que atañe a la
Geografía y la Historia, meramente lineal o secuen-
cial, consecutivo y con unos contenidos curricula-
res excesivamente largos y densos para el apren-
dizaje provechoso y adecuado de los mismos. Es
bastante frecuente escucharnos a los docentes ex-
presar el agobio que supone terminar los temarios,
sobre todo en bachillerato, yendo incluso a contra-
48 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
educación
rreloj; resulta claro que son excesivos a todas luces y,
a veces, estos densos y larguísimos contenidos curri-
culares se constituyen en un mero fin más que en un
medio para la educación, o son incluso redundantes
y repetitivos e incluso coincidentes con los de otras
materias, tal y como ocurre en el primer curso de la
ESO con la explicación del sistema solar, los movi-
mientos de la tierra, el ciclo del agua o los paisajes,
que también reciben atención curricular en Ciencias
y Biología, por tan solo citar un ejemplo concreto.
2) Frente a este panorama denso y escasamen-
te articulado, considero que, además, existe una
visión excesivamente occidental —y eurocéntri-
ca— del enfoque dado a los contenidos, ya que, por
ejemplo en Historia, tan apenas se explica nada
acerca del África subsahariana o del arte asiático
del lejano oriente, por citar tan solo una par de
casos concretos. La procedencia cada vez más di-
versa de nuestros alumnos debida a los procesos
migratorios en el contexto de la globalización ac-
tual, es a veces advertido como un gran problema,
pero creo firmemente que, es, a la vez, también una
gran oportunidad en el difícil proceso de educar
en nuestro mundo actual. Así, por ejemplo, cuan-
do me encuentro en el aula de 1.º de ESO explican-
do geografía y hablo del Kilimanjaro o de la selva
ecuatorial africana, del río Congo, del lago Titicaca
o del desierto del Sáhara, resulta que tengo algunos
alumnos que los conocen de primera mano al haber
nacido y vivido parte de sus vidas en o cerca de estos
lugares… Debiéramos, pues, seguir por este camino
del conocimiento compartido con nuestros alum-
nos de procedencia variada, ya que puede resultar
muy gratificante como experiencia educativa para
todo el mundo. También veo necesario comentar
que, a veces, los enfoques, históricos, pero también
geográficos, resultan ser interesados desde un pun-
to de vista político, fundamentalmente efectuados
desde la perspectiva de algunos nacionalismos, uti-
lizándose términos polémicos —de carácter inter-
pretativo o historiográfico más que estrictamente
histórico— en conceptos o constructos como co-
rona catalano-aragonesa que nunca existieron en
la realidad (Corona de Aragón es la denominación
correcta desde un punto de vista histórico) o en la
identificación —muy forzada— entre los antiguos
vascones con los vascos actuales, resistentes a las
invasiones desde incluso la romanización, o la do-
minación visigoda. Afortunadamente, algunas edi-
toriales y algunos libros de textos muy concretos ya
han sido convenientemente advertidos por parte
de instituciones —y también de muchos particu-
lares— para corregir estos flagrantes errores. En
efecto, el denominado Estado de las Autonomías ha
constituido, con el paso del tiempo, un campo abo-
nado para muchos que quieren poner el acento en
elementos diferenciadores más que los unificado-
res de nuestro país. Para ello se ha utilizado —y se
sigue utilizando sin pudor alguno— a las diversas
lenguas autonómicas que, lejos de resultar ser ve-
hículos de comunicación como lo son realmente, se
convierten en demarcadores territoriales de iden-
tidad política, lo que a la postre, no es más que de
nuevo una auténtica aberración que nos retrotrae
más al siglo XIX que al XXI. Las señas de identidad,
caso de existir, tienen que ser de carácter integra-
dor, nunca diferenciadoras o excluyentes. La edu-
cación de nuevo, tiene mucho que decir al respec-
to y, fundamentalmente, desde la especialidad de
Geografía e Historia objeto de nuestra atención.
Tampoco se entiende la inacción de la Real Aca-
demia de la Historia por abstenerse de denunciar
esta utilización de la Historia sin responder con
diligencia y contundencia a todas estas barbarida-
des y aberraciones procedentes de algunos nacio-
nalismos radicales periféricos en los últimos años.
Evidentemente, la utilización perversa de la Histo-
ria como medio para alcanzar fines interesados de
tipo político no es algo nuevo, pero parece querer
instalarse la ley del péndulo desde las aberraciones
nacionalistas ya citadas partiendo del otro extre-
mo igualmente bizarro, el del nacional-catolicismo
franquista que exaltaba «una unidad de destino en
lo universal» o «la reserva espiritual de occidente»
a España como arma política sobre la derrotada II
República. Nos encontramos en un mundo cada
vez más multipolar, luego no será en el futuro nada
raro asumir varias identidades como seña propia
individual o también compartida, algunas de un
carácter más local o comarcal, y otras con una pro-
yección regional o autonómica, y también nacional
o europea e incluso global. Debemos educar en el
cosmopolitismo, pues el mundo que nos viene en
el futuro así lo será también. Pienso que hay que
educar de modo transversal en el respeto a la diver-
sidad y a la diferencia, intentando que la tolerancia
sea el denominador común de las relaciones huma-
nas a todos los niveles.
3) La explicación secuencial o lineal, tan pro-
pia de vuestro mundo occidental, tiene mucho
que ver con una explicación teleológica o finalista
del devenir humano y que debe mucho, aunque a
veces no seamos conscientes de ello, a la mirada di-
vina providencial que sobre el ser humano ha pro-
educación
yectado el Dios judeocristiano, en la que todo tiene
un comienzo, un desarrollo y un final (apocalipsis),
salvo Dios, que es principio y fin, alfa y omega de
todo. Esta proyección lineal del tiempo —basado, tal
y como vemos, en última instancia en una Historia
de la Salvación, desde el génesis al apocalipsis como
se aprecian en los maravillosos frescos de la Capilla
Sixtina— choca con el tiempo circular más propio
de los pueblos llamados primitivos pero que, sin em-
bargo, entroncan sabiamente con el propio desarro-
llo de los ritmos y tiempos de la naturaleza que son
de carácter eminentemente cíclico: por ejemplo, la
seriación de las estaciones en las zonas templadas
del planeta debido a los solsticios y equinoccios, los
ciclos lunares de luna nueva a llena, la secuenciación
del ciclo día-noche por el movimiento de rotación te-
rrestre, el ciclo del agua, etc. Quiero decir, que, pese
a toda nuestra cada vez más compleja y sofisticada
tecnología, nos estamos desconectando cada vez
más de nuestro entorno natural, haciendo del tan
ansiado y necesario desarrollo sostenible una utopía
cada vez más lejana. Este concepto de sostenibilidad
ambiental, por lo contrario, sí que debiera ser cen-
tral y transversal en el propio desarrollo del currí-
culo en secundaria y de manera multidisciplinar
en todas las materias cursadas en esta etapa
educativa tan importante para nuestro alum-
nado. Las sabias palabras del jefe Seattle en
el siglo XIX respondiendo a una oferta de
compra por parte del gobierno norteameri-
cano pueden resultar ser un magnífico hilo
conductor de las explicaciones sobre soste-
nibilidad ambiental («Nosotros somos una
parte de la Tierra…») y demuestran que
los indios salvajes estaban mucho más
cerca que nosotros, los civilizados
del siglo XXI de este concepto fun-
damental para la supervivencia de
nuestra especie en el planeta: todo
está unido e interrelacionado como
los hilos de un tejido; «si deshaces el tejido te desha-
ces a ti mismo (…)», se decía en una preciosa versión
musical adaptada de esta carta del jefe Seattle por el
grupo aragonés Ixo Rai en los pasados años noventa
del siglo XX. Debiéramos seguir por este camino —
que preconiza a su vez la física cuántica— y su in-
terrelación entre todas las cosas del planeta,
del cual también formamos parte, aunque
algunas veces las acciones humanas va-
yan en dirección totalmente opuesta.
La clave, de nuevo, es la educación
de las generaciones venideras en
la sostenibilidad ambiental y el respeto a la Natura-
leza, lo que redunda positivamente en nosotros mis-
mos, tal y como defendía el salvaje jefe Seattle.
4) Del mismo modo, la seriación en etapas, tan
propia de la mentalidad analítica occidental, no es
en sí mismo mala, aunque su imposición sistemá-
tica desde todas las materias curriculares le resta
opciones a la tan necesaria síntesis que permita a
nuestro alumnado la consecución de un espíritu
crítico y constructivo. En este sentido, debiéramos
ser capaces de enseñar a nuestros alumnos que la
investigación no debe necesariamente contestar
todas las preguntas que nos hagamos al inicio del
proceso, sino que más bien nos debe llevar a plan-
tearnos nuevas preguntas… En efecto, la investiga-
ción no puede ni debe terminar nunca, ya que in-
vestigar consiste básicamente en añadir o dar valor
al conocimiento y este proceso no tiene límite, y es
—afortunadamente– inabarcable. Precisamente
esa curiosidad por el conocimiento permanente y
SORAYA MARTÍN
50 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
educación
la indagación constante es uno de los principales
caracteres que nos hacen especiales como especie
—valga la redundancia— a los seres humanos. La
mejora de la capacidad y expresión oral por parte
de nuestro alumnado también debe ser incentiva-
da, sin duda alguna, de manera transversal desde
todas los ámbitos de conocimiento académico y,
muy recientemente, la materia de Oratoria va a
formar parte como materia optativa de libre de-
signación autonómica en la oferta educativa para
Bachillerato, aunque bien debiera poder ampliarse
a toda la etapa en secundaria de la ESO. Las caren-
cias expresivas orales son patentes en muchos de
nuestros pupilos, y esta situación debería revertir-
se a medio plazo.
5) La llegada de las nuevas tecnologías de la in-
formación y la comunicación (TIC) también ha su-
puesto un auténtico revulsivo en los últimos años
y, como cabe imaginar, no solo en el campo estric-
tamente educativo. Suponen una gran ventaja a la
hora de buscar información en internet sobre cual-
quier aspecto o ámbito y, por supuesto, también en
el de las Ciencias Sociales, incluyendo a la Geografía
y a la Historia que ahora nos ocupa. El mayor pro-
blema actual no está tanto en la búsqueda de infor-
mación, si no fundamentalmente, en la selección de
la misma y de los contenidos que puedan resultar
convenientes y provechosos en el ámbito del apren-
dizaje en el aula. Aquí es donde el papel del docen-
te se hace especialmente importante a la hora de
guiar al alumnado en esa búsqueda y selección. Las
presentaciones del tipo powerpoint, los videos o el
uso de las pizarras digitales también están jugando
un papel cada vez más innovador respecto a etapas
educativas previas cada vez más superadas en las
que siempre solía imperar la lección magistral y en
donde el alumnado jugaba normalmente un papel
pasivo o de mero espectador.
6) Muy en conexión con lo anterior, el uso de los
teléfonos móviles a veces resulta un problema grave
de distracción en el aula, y no son pocos los Regla-
mentos de Régimen Interno de los centros educati-
vos que los prohíben expresamente en la enseñanza
secundaria. Sin embargo, y siempre bajo la dirección
del docente, pueden resultar poderosas herramien-
tas educativas si son bien utilizadas en algunas ac-
tividades desarrolladas tanto dentro como fuera del
aula: visitas a exposiciones, a veces con infografías
digitales e información añadida en páginas web, ges-
tión de documentación, trabajos, actividades e infor-
mación compartida con el alumnado, etc. Creo muy
probable que, en un futuro no muy lejano, más a me-
dio que a largo plazo, el móvil será una herramienta
fundamental y poco menos que indispensable en el
transcurso de los aprendizajes…
7) Otros ámbitos innovadores —aunque ya lle-
van tiempo utilizándose— son el aprendizaje por
proyectos en mucho casos mediante técnicas de
trabajo cooperativo, que pueden resultar muy es-
timulantes para el conjunto del alumnado y sobre
todo en el primer curso de la ESO, donde a veces
coinciden alumnos procedentes de diferentes cen-
tros de primaria, por lo que estas tareas grupal-
mente compartidas pueden resultar muy positivas
para labores de integración y socialización entre el
propio alumnado. En efecto, no debemos olvidar el
papel integrador que debe cumplir la educación,
sobre todo la de carácter obligatorio (primaria y
secundaria, que ahora nos ocupa) y estas modali-
dades o mejor, metodologías de trabajo cooperativo
también pueden llegar a ser especialmente útiles al
menos durante algunos momentos concretos del
curso escolar que puedan llegar a romper un tanto
con el carácter un tanto aburrido de la rutina.
8) No obstante, y como contrapunto a lo ante-
riormente dicho, también la rutina puede ser con-
ceptualizada como positiva si se enfoca como una
manera de organizarse y de interiorizar hábitos
provechosos para aquellos alumnos faltos de refe-
rencias y actitudes en lo que se refiere al trabajo
y estudio sistemático tanto dentro como fuera del
aula. No quiero tampoco dejar de hacer una refe-
rencia expresa a la disciplina. Bien entendida, no
debe suponer una pérdida de frescura ni de liber-
tad en el comportamiento de nuestro alumnado.
Etimológicamente deriva de DISCIPULINA, algo así
como el respeto que todo discípulo le debe a su
maestro. No hay que olvidar que las legiones roma-
nas veneraban en sus altares a la DEA DISCIPULINA
ya que ésta salvaba vidas mediante el orden y la
sincronización en los combates frente a otros ene-
migos bárbaros, que, si bien solían ser más altos y
fuertes que los romanos, eran sin embargo mucho
menos organizados…o disciplinados. La educación
en valores es otro de los lugares comunes de los que
se suele hablar en el ámbito educativo; considero
que debieran estar basados fundamentalmente en
la Declaración universal de los Derechos Humanos
que la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
proclamó el día 10 de diciembre de 1948, redacta-
dos poco después de la mayor tragedia humana vi-
vida hasta entonces (II Guerra Mundial, 1939-1945).
En muchos lugares de nuestro planeta, sin embar-
go, ni siquiera saben que son violados estos mismos
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 51
educación
derechos universales, porque tampoco los conocen,
ignorancia que es aprovechada por gobernantes,
señores de la guerra y gentes sin escrúpulos para
lucrarse y atemorizar a la población, sobre todo a
los más indefensos y humildes. La inseguridad físi-
ca y jurídica es, sin duda alguna, una de los motores
de los movimientos migratorios masivos actuales,
que, en muchos casos son consecuencia de la mise-
ria y el miedo.
9) Y ya para ir finalizando estas breves reflexio-
nes desarrolladas en torno a la materia de Geogra-
fía e Historia en secundaria, quería referirme al
ritmo de aprendizaje en espiral o educación en es-
piral que considero especialmente adecuada sobre
todo en la parte más referida a la Historia. Frente
al desarrollo lineal y secuencial de los contenidos a
lo largo de los cuatro cursos de secundaria (ESO) y
los dos (posobligatorios) del Bachillerato, la ense-
ñanza en espiral recurre a retomar los aprendizajes
previos, no de manera repetitiva, sino mejorada o
aumentada a lo largo de las diversas etapas educa-
tivas. Así, por ejemplo, resulta muy difícil explicar
a nuestro alumnado de 12-13 años de edad de 1.º de
ESO la importancia actual que tienen los estudios
de paleogenética en Prehistoria cuando todavía no
saben qué es el ADN… ni tampoco la paleogenética.
Sin embargo, en Bachillerato no hay oportunidad
alguna de explicarlo, al menos desde nuestra área
de conocimiento, ya que en 1.º la materia de Histo-
ria se centra en el mundo contemporáneo y en 2.º
está todo volcado en aprobar con la mejor nota po-
sible un modelo de examen de Historia (fundamen-
talmente contemporánea) o Geografía de España a
contrarreloj que en aprender realmente Historia.
Como cabe suponer, de este modo nuestro alumna-
do suele acabar aborreciendo nuestras hermosas
materias de Geografía e Historia (incluyendo la
Historia del Arte) al ser cursadas de un modo tan
absolutamente irracional, en lugar de despertar su
curiosidad e interés por las mismas para el resto de
su vida, que es lo que debiera incentivarse desde la
más tierna infancia.
10) La inteligencia emocional también debiera
ser promocionada en el ámbito educativo como ca-
mino en el avance del conocimiento y se relaciona
claramente con el trabajo de la imaginación y a la
sorpresa del descubrimiento como baza humana,
capaz de crear escenarios complementarios y aun
alternativos con el mundo real y la educación en va-
lores empáticos junto a la solidaridad compartida
como mecanismo integrador en la construcción y
mejora social. Ponerse en lugar del otro es el cami-
no más correcto para fomentar valores sociales de
empatía y cooperación común y evitar el fantasma
de la alineación. Es decir, la cultura como proyec-
ción humana rompe con el principio biológico de
la selección natural darwiniana y nos descubre a la
especie humana como una anomalía en el contexto
general de la biosfera. En efecto, la influencia del
evolucionismo es muy visible en el establecimien-
to de fases evolutivas —ya superadas— que com-
prenden el salvajismo-barbarie-civilización, excusa
muy utilizada por el imperialismo decimonónico
para justificar la expansión depredadora y tenta-
cular por todo el planeta desde las ricas y opulen-
tas metrópolis europeas, así como el darwinismo
social racista y excluyente. Resulta evidente que el
buscar la uniformización o estandarización educa-
tiva frente a la diversidad impuesta por la globali-
zación (o mundialización, como prefieren decir los
franceses) no es el mejor camino a seguir, al menos
en lo que se refiere a la educación y el acceso y ges-
tión global al conocimiento compartido y a la for-
mación, generador de igualdad de oportunidades
para mejorar el futuro común y redistribuir mejor
la riqueza global, cuyo mal reparto estructural ha
sido el origen de buenas partes de los problemas
actuales (migraciones masivas, radicalización re-
ligiosa fundamentalista, empobrecimiento estruc-
tural de los países en vías de desarrollo, etc.) que
no debieran ser vistos como causas, sino más bien
como consecuencias de las injusticias sociales de
raigambre histórica. La educación resulta ser el an-
tídoto más poderoso contra todas estas situaciones
negativas de analfabetismo, ignorancia estructural
e injusticia social, tal y como ya avisaron algunos
de los máximos representantes del movimiento de
la Ilustración, o, ya dentro del regeneracionismo, el
aragonés Joaquín Costa (Despensa y Escuela).
Hay muchos otros aspectos de los que podría-
mos hablar sobre la educación en España y su futu-
ro a medio y largo plazo. Algunas líneas de desarro-
llo podrían ser entre otros, la absoluta necesidad de
una inversión sostenida en educación junto a una
ley educativa estable basada en un pacto de estado
entre los distintos partidos políticos, para que no
se convierta en un arma arrojadiza ni en un medio
para la obtención de rédito político. Evidentemen-
te, no ayuda que la educación y su marco legislativo
sea tan sumamente cambiante. Otros caballos de
batalla de los que sin duda se deberá hablar en el
futuro es sobre la necesidad de una educación con-
certada que crea una especie de sistema dual falto
de integración, y en el que a la educación pública le
52 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
educación
toca ser el patito feo que debe cargar con todo aque-
llo que la concertada no quiere (ni a veces puede)
asumir. En efecto, la supuesta libertad de educación
solo hay que observarla allí donde hay oportunidad
de negocio y en entornos mayoritariamente ur-
banos. En el medio rural, por lo contrario, y salvo
algunas excepciones, que también las hay, normal-
mente suele brillar por su ausencia.
No quisiera terminar sin hacer una mención a
las supuestas virtudes del tan cacareado bilingüis-
mo (en francés y, sobre todo, en inglés): resulta,
en mi opinión un modo perverso de segregar den-
tro del sistema educativo a muchos de nuestros
alumnos, confundiéndose de nuevo el medio con
los fines, y en los que la educación pública consi-
dero que debe marcar las pautas de su desarrollo
que, debe ser insisto, integrador para que nadie se
quede atrás. Lo contrario conlleva la posibilidad de
la creación de auténticos guetos educativos como
puede observarse en algunos casos. Los rankings
competitivos de los informes PISA (Programa In-
ternacional para la Evaluación de Estudiantes)
funcionan como si todos los centros educativos
partieran de la misma línea en su valoración, lo que
es absolutamente falso, y no hay que olvidar que de-
penden de la OCDE (Organización para la Coopera-
ción y el Desarrollo Económicos) cuyos fines no son
precisamente educativos… Pese a ello, no son pocas
las comunidades autónomas que están ciegamente
pendientes de su posición en el ranking, como si es-
tuviéramos en una competición o concurso públi-
co, cuando la educación, justo lo contrario, debiera
basarse en la gestión de igualdad de oportunidades
y recuperación para mejorar de modo integral a la
sociedad en su conjunto, intentando que nadie se
quede rezagado ni descolgado del proceso educati-
vo. Como vemos, la educación se está convirtiendo
cada vez más, en un negocio con unos intereses es-
purios que van en contra del principio de equidad e
igualdad, convirtiéndose en el peor de los casos, en
un producto de consumo y de diferenciación social
cada vez más marcado.
Concluyendo: la educación es, sin duda alguna
y pese a todos los numerosos problemas anterior-
mente descritos, una herramienta de progreso y
futuro, y puedo decir con cierto orgullo que todos
aquéllos que nos dedicamos al hermoso oficio de
enseñar, formamos parte de la solución y no del
problema, lo que no es poco.
Sin embargo, los docentes no debemos nunca
ser inmovilistas, tenemos que formarnos conti-
nuamente para intentar estar al día de todo tipo
de propuestas e innovaciones educativas que vayan
surgiendo, sobre todo en nuestro ámbito de cono-
cimiento específico, y tomando nota de nuestros
aciertos o aprendiendo de nuestros errores para
poder así rectificar en el futuro que, en mi opinión,
pienso que deberá ser siempre abierto y comparti-
do con todos los actores de la comunidad educativa,
teniendo siempre como epicentro la formación in-
tegral y humana de nuestro alumnado así como la
igualdad de oportunidades para que pueda desarro-
llarse armónicamente y de modo responsable para
sí mismo y para el conjunto de toda la sociedad. En
la exclusión no hay ningún futuro para nadie, aun-
que las amenazas sean cada día más patentes.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 53
Decálogo sobre la reforma educativa
1.Elprofesoradocomomotordelcambioeducativo
Tres son las medidas imprescindibles en este senti-
do. La primera de ellas pasa por implantar un nue-
vo sistema de acceso a la función docente, de carac-
terísticas análogas al MIR utilizado en el ámbito de
la medicina, que sustituya al anticuado y obsoleto
sistema de oposiciones vigente. La segunda medi-
da consiste en dotar al profesorado de un estatuto
docente que regule sus condiciones profesionales
y evalúe su ejercicio de manera periódica y sobre
bases objetivas. La tercera medida está ligada a la
anterior y consiste en elaborar un código deontoló-
gico de la profesión docente.
2. Ley de nueva escritura
La futura ley educativa deberá ser reescrita de nue-
vo en su totalidad, haciendo tabla rasa de todos los
parches legislativos a la Ley Orgánica de Educación
(LOE, 2006) realizados por la LOMCE (2013), así
como los contemplados en el actual anteproyecto
de Ley en ciernes (2018). La futura ley tendrá que
derogar todos los desarrollos legislativos que la
preceden.
3. Cambio de metodología del pacto
En vista de que las fuerzas políticas han demostra-
do su incapacidad para llegar a acuerdos en ma-
teria educativa, debe ser la comunidad educativa,
asesorada por expertos, la que deberá llegar a una
serie de consensos básicos y elementales. Alcanza-
do este estadio, se trasladarán estos consensos a
las formaciones políticas para que los traspongan
a norma legal.
4. Mejora de la financiación
Los poderes públicos se deben comprometer a con-
solidar en los presupuestos anuales una inversión
mínima del 5 % del Producto Interior Bruto. Esta
partida deberá estar asegurada al margen de las co-
yunturas económicas.
5. Autonomía vs. centralización
La centralización de competencias en materia de
educación en el Estado es la mejor manera de con-
ferir homogeneidad al sistema educativo español y
asegurar la equidad de todos sus miembros. Esta
centralización es compatible con otorgar autono-
mía a los centros: ellos conocen mejor que nadie
sus necesidades y la viabilidad de sus proyectos.
6. Repensemos el currículo
Las habilidades y competencias educativas del si-
glo XXI están ya descritas desde hace unos años.
Se hace necesario adaptar el currículo a estas com-
petencias, si no queremos quedarnos descolgados
una vez más.
7. Educación basada en evidencias
La toma de decisiones en educación se basa a me-
nudo en presupuestos ideológicos y en propuestas
con escasa o nula fundamentación científica, ge-
nerando todo tipo de supercherías pedagógicas o
Decálogo mínimo para
una reforma educativa
Marcelino Cortés
54 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
mitos educativos. Las prácticas educativas tienen
que apoyarse en evidencias respaldadas por los es-
tudios científicos sobre la materia.
8. Mejoremos la Formación Profesional
A pesar de los cambios legislativos que se han su-
cedido desde 1970, la Formación Profesional sigue
siendo el agujero negro de la educación española.
La conexión entre el aula y el mundo laboral no solo
refuerza la estructura económica de un país, sino
que contribuye a mejorar el sistema educativo es-
pañol en aquellos niveles de Secundaria en donde
se condensan los problemas de abandono escolar y
repetición de curso.
9. Imitemos a los mejores
Como revela el informe Política educativa en pers-
pectiva 2015 publicado por la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE),
todos los países de nuestro entorno se hallan in-
mersos en procesos de reformas educativas. Imite-
mos a aquellos que más han progresado en materia
de educación, analicemos su viabilidad al caso es-
pañol y copiemos sus reformas.
10. Compromiso de la sociedad
La mejor reforma posible de la educación no al-
canzará el despliegue necesario si no cuenta con el
compromiso y la participación de todos los agentes
sociales que intervienen en el proceso: familias,
asociaciones, instituciones y medios de comunica-
ción. Es decir, la tribu.
DIEGO NICOLÁS AGUSTÍN
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 55
decálogosobrela
reformaeducativa
Sin renunciar a una reflexión profunda sobre la
idoneidad y eficacia del conjunto de la normativa
educativa que nos rige en la actualidad, se hace asi-
mismo necesaria una revisión de aquellas cuestio-
nes menos formales pero igualmente importantes
en lo que se refiere a la Educación.
1.	 LA PIEDRA FILOSOFAL. La Educación debe
ser considerada un valor en alza. Como dijo
Nelson Mandela, «es el gran motor del desarro-
llo personal. Es a través de ella que la hija de
un campesino puede llegar a ser médico, que
el hijo de un minero puede llegar a ser cabeza
de la mina». A pesar de las incongruencias de
nuestra sociedad, donde triunfan especíme-
nes superficiales, de los que se valora más la
apariencia física o el poder adquisitivo que los
logros fruto del esfuerzo y la dedicación, debe-
mos defender y exigir una Educación univer-
sal, al alcance de toda la población, inculcando
su importancia en las nuevas generaciones.
Somos todos responsables de que sientan que
la Educación marca la diferencia, que aprecien
su necesidad para sí y para la humanidad. To-
dos debemos dar ejemplo, fomentando su uso
y consumo, recalcando sus bondades y suavi-
zando aquellas voces que no hacen más que de-
nostar, en concreto, nuestro sistema educativo
porque...
2.	 LA CRÍTICA: EL DEPORTE NACIONAL. ...aún
teniendo razón unos y otros en aquello de que
no puede ser que en 40 años hayamos pasado
por siete leyes escolares, las críticas destructi-
vas que se vierten de forma continua y genera-
lizada, desde todos los ámbitos de la sociedad,
al Sistema Educativo Español deben parar un
Decálogo para una reforma
(informal) educativa
Irene Villa Orduna
poco y contar hasta 10. ¿Por qué? Porque un
sistema educativo es mucho más que leyes y le-
gisladores. Porque de forma directa e indirecta
se está tirando por tierra a todo el conjunto de
personas que realmente sostiene dicho siste-
ma, menospreciando toda su dedicación, tra-
bajo y esfuerzo. Personas que se agrupan bajo
el término...
3.	 TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS. …
comunidad educativa. Si echamos mano de la
etimología, descubrimos que la palabra com-
munitas se refería en origen a la agrupación
de personas vinculadas entre sí por el cum-
plimiento de obligaciones comunes y recípro-
cas. De la misma forma, educación deriva del
indoeuropeo «guiar», «conducir». Es decir,
quien dirige y orienta somos todos, alumnado,
familias, docentes y, por extensión, la sociedad
al completo puesto que el aprendizaje no se
limita al aula. La comunidad educativa es un
ente que no se puede desmembrar; un kraken
escandinavo que precisa de todos y cada uno de
sus tentáculos para seguir viviendo porque…
4.	 MUCHO ARROZ PARA TAN POCO POLLO. …la
realidad es que en los centros educativos no se
da abasto para enseñar todo lo que debe ense-
ñarse. A la inabarcable extensión de los currí-
culos se le suma que hay que trabajar el civis-
mo, la solidaridad y la tolerancia, la igualdad
y la violencia de género, los peligros derivados
del mal uso de internet, la educación vial y los
hábitos para una vida saludable, sin olvidarnos
de tratar las nuevas adicciones derivadas del
juego en línea. Temáticas muy diversas –para
las que se requiere formación específica– y que
56
decálogosobrela
reformaeducativa
deben instruirse a la par que las materias del
currículo. Quienes hace tiempo que no han
estado en un aula (o quienes no han estado
nunca), insertan todo esto en la ley mediante
una bonita palabra: transversalidad (1)
, pero la
realidad es que...
5.	 AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR. ...cada actor
tiene su papel en la obra. Valores como el respe-
to, la responsabilidad, la gratitud, la paciencia,
el esfuerzo deben ser trabajados y aprendidos
desde la cuna, en la familia. La sociedad debe
velar por la seguridad y el bienestar de todos
sus integrantes y no olvidar nunca el carácter
común y recíproco de la Educación. El profe-
sorado debe enseñar contenidos académicos,
desarrollar competencias, fomentar las inteli-
gencias y capacidades múltiples del alumnado.
Y el alumnado… El alumnado debe aprovechar
todas las oportunidades dadas y tener el deseo
de seguir avanzando, de mejorar, de devolver a
la sociedad lo que recibe de ella. Y, todos en ge-
neral, deben de mirarse con otros ojos ya que...
6.	 ¿ES EL ENEMIGO? QUE SE PONGA. ...otro
puntoareformarconceleridadeslaconcepción
BRAYAN GUTIÉRREZ
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 57
decálogosobrela
reformaeducativa
mutua que tiene la propia comunidad
educativa de sí misma. Con más frecuencia
de la recomendable se escuchan los «me tiene
manía», aquello de «me va a oír» o eso de que
«son culpables hasta que se demuestra lo con-
trario». Y es que siempre nos observamos con
recelo a pesar de que el fracaso de unos es el
fracaso de todos y, sobre todo, al contrario.
7.	 MÁS HACE EL QUE QUIERE QUE EL QUE PUE-
DE. En la tan nombrada Finlandia, los docen-
tes son considerados los cimientos del sistema
educativo. Y como tales, se les respeta y valora.
Hasta el punto de que a una parte de la forma-
ción académica requerida para impartir clases
se le denomina con el mismo término emplea-
do para nombrar a una madre que educa a su
hijo (kasvatus). La metáfora es profunda y, sin
embargo, real. En general, la dedicación, el
compromiso, la implicación profesional y emo-
cional del profesorado para con su alumnado
son similares a las que, también en general,
madres y padres profesan a sus hijos. Más ob-
jetiva y menos intensa, por supuesto (al fin y
al cabo, no existen los vínculos de sangre y un
profesor puede tener más de cien alumnos por
curso), pero equivalente. Por ello, se hace nece-
sario mostrar confianza y consideración hacia
los docentes, que se aprecien las orientaciones
dadas, fruto de la experiencia, de la formación
y del trabajo en equipo. Al mismo tiempo, se
les exige vocación y sensibilidad, prudencia y
responsabilidad, puesto que su ejemplo deja
huella, para bien o para mal.
8.	 LAS DOS CARAS DE LA MONEDA. Aunque de-
biera ser al contrario, que la sociedad condicio-
na la escuela de manera directa e indirecta, es,
ha sido y será. Y que la situación económica, las
políticas internacionales, las nuevas libertades
y los pertinaces yugos han hecho que el modelo
tradicional de familia haya pasado a la historia,
también. Las familias de hoy en día son reflejo
de la sociedad y espejo para el alumnado. Todas
las circunstancias que en ellas se dan, llegan al
aula, dentro de las mochilas. Se pide que las fa-
milias asuman su parte del contrato en cuanto
a la Educación de sus vástagos pero no se les
facilita el que lo hagan. O pronto encuentran
excusas para no hacerlo. Pero su implicación
es tan necesaria como fundamental.
9.	 EN MIS TIEMPOS… Debemos empezar a asu-
mir que venimos del pasado y que el alumnado
procede del futuro. Que si lo que funcionaba
entonces ya no lo hace, no es porque ahora los
alumnos sean peor, sino porque la coyuntura
es muy diferente. ¡Que nos subimos por las pa-
redes si no pillamos wifi, nosotros, que creci-
mos sin internet! El alumnado plantea nuevos
retos, demanda nuevas metodologías, pide que
el profesorado se adapte a su realidad (social,
emocional, vital). Y debe hacerse con norma-
lidad, como parte de la evolución natural de
las cosas. Además, nuestros jóvenes reclaman
certeza, que el esfuerzo tenga recompensa, que
la formación pueda incluirse en los CV, que las
promesas electorales no se queden en eso.
10.	 ALAS PARA VOLAR Y RAÍCES ADONDE RE-
GRESAR. Quienes tienen poder para decidir y
capacidad para hacer deberían procurar que
el salir al extranjero fuese una opción más, no
la única posibilidad. El esfuerzo económico de
todo el país para crear un Sistema Educativo
Público de calidad tal que nuestros estudiantes
son recibidos con los brazos abiertos más allá
de nuestras fronteras, no debería perderse por
falta de oportunidades. Porque tras los desve-
los estudiantiles, los esfuerzos del profesorado,
los sacrificios familiares, ¿qué hay? ¿Una doble
con patatas?
Y, a partir de aquí, nos metemos con las leyes.
Transversalidad: enriquecimiento de la labor for-
mativa de manera que conecta y articula los saberes
y dota de sentido a los aprendizajes disciplinares,
estableciéndose conexiones entre lo instructivo y lo
formativo.
58 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
Juan Antonio Pérez Bello
sobrelareformaeducativa
DANIEL VERA
¿Está la escuela institución anclada en el pasado
al tiempo que respira un presente repetido? ¿Nos
falta análisis y reflexión sobre nuestra acción?
¿Reproducimos prácticas educativas que son, a
veces, más espejo de modas que resultado de la
investigación? Si respondemos «sí» a alguna de es-
tas cuestiones es posible que, en efecto, haga falta
afrontar una reforma educativa.
Un decálogo de iniciativas que definan esa nece-
saria reforma educativa debería facilitar la aproxi-
mación a nuevos escenarios. Por eso, para elaborar-
lo propongo comenzar su desarrollo contestando a
otra pregunta: ¿por qué es tan importante el futuro
cuando hablamos de educación?
El primer punto del listado es asumir que todo
lo que hacemos en la escuela tiene sentido solo
cuando nos convencemos de que la educación está
íntimamente ligada a los conceptos de desarrollo y
progreso. Al mismo tiempo, ambos se refieren a la
idea de que el futuro no llega porque sí, sino porque
aluden a la idea de evolución. Por tanto, conciencia
y consciencia sobre la trascendencia de nuestra ac-
ción educativa.
En segundo lugar habrá que afrontar el deba-
te acerca de si «dar preferencia a la educación de
la inteligencia o a la del corazón». Esta afirmación
es de Aristóteles pero sigue teniendo hoy vigencia,
máxime cuando hoy vivimos instalados en una pro-
funda inseguridad acerca del currículo que es más
adecuado para educar. ¿Debemos ser prácticos,
construir personas o buscar la estética de las me-
todologías?
El derecho a la educación en condiciones de jus-
ticia social, y coincido con Gimeno Sacristán, es un
objetivo irrenunciable si queremos contribuir a la
evolución educativa. Hay que considerar, además,
las peculiaridades de nuestra sociedad de la infor-
mación, en la que las tecnologías ponen a nuestro
alcance un amplísimo horizonte de información.
Ello es así porque habrá que conjugar ambos con-
ceptos para atender de qué manera relacionamos
el derecho a la educación y el derecho al acceso a la
información, cada día más próximos entre sí.
Es previsible que se dé un cambio estructural de
importancia y que los autores como J. Echevarría
denominan escuela continua. Vamos hacia un es-
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 59
decálogosobrela
reformaeducativa
cenario interdisciplinar donde los equipos mixtos
cobran relevancia y eso nos obliga a tener muy en
cuenta las necesidades del mercado laboral. Y con-
siderar que una transformación como esta impli-
ca la transformación de un tiempo industrial a un
tiempo informacional.
Uno de los agentes protagonistas de este refor-
ma educativa es el profesorado. Se ha hablado mu-
cho de la necesidad de afrontar de forma distinta su
formación y en ello hay un acuerdo general. Pero es
preciso incorporar a esta reflexión la existencia ya
de lo que Zirtae y Nonreb denominan «profesorado
tecnológico». Son esos ordenadores o dispositivos
que forman parte de nuestras vidas y que van a
evolucionar sin duda hacia formas de inteligencia
artificial con las que las y los docentes deberemos
aprender a compartir tareas educadoras.
El otro agente actor es el alumnado. Sobre él ha
escrito mucho y bien Tonucci. Y una de sus prime-
ras ideas con que nos quedamos para que la refor-
ma educativa que propugnamos sea posible es que
la escuela del mañana debería ser una escuela para
todos. Esa es la mayor y mejor reforma educativa.
Esa es la revolución pendiente. Y para que esto sea
posible debemos procurar escuelas bellas para sen-
tirnos bien en ellas, ricas de estímulos y fascinadas
por el saber. Deben ser escuelas donde se escuche y
abiertas al mundo. Y deben ser escuelas que existan
para los diferentes con el fin de ayudar a cada discí-
pulo a encontrar su campo de excelencia.
En este recorrido por la esperanza, queda ha-
blar de cómo estar juntos. Lo que se da en llamar
agrupamientos. Y puesto que hablamos de refor-
mar la educación, deberíamos facilitar otras for-
mas de organizar los grupos. Santos Guerra defien-
de que agrupemos según capacidades específicas,
aprovechando los conocimientos adquiridos y te-
niendo en cuenta los intereses y la propia historia
de los grupos y de los individuos. Y a ello podríamos
añadir otros aspectos como la necesidad de autono-
mía, participación de la comunidad y, sobre todo,
una actitud investigadora que ayude a encontrar
soluciones.
Llegados al punto número ocho debemos abor-
dar la importancia de reformar los currículos. Ante
la avalancha de sugerencias metodológicas que nos
acompañan en nuestros días, una afirmación de
Jaume M. Bonafé sintetiza nuestra posición: «La
escuela del futuro será la escuela del reconocimien-
to de la experiencia». En esta frase se encierra una
verdad que merece ser considerada. Frente a la re-
producción de los contenidos la escuela «tomará
como base la vida cotidiana con las vivencias del
sujeto como núcleo central». Una buena palanca
para activar la reforma, sin duda.
Y por último, hablemos de los espacios y los
tiempos. Las decisiones que tomemos hoy en torno
al lugar donde la escuela se hace escuela y a la or-
ganización de los momentos de encuentro escolar
serán la base del desarrollo de las prácticas edu-
cativas. Estas dos dimensiones son precisamente
objeto de reflexión con una intensidad, seriedad y
profundidad que no se aplican a otros ámbitos. La
comunidad educativa las considera fundamentales
en su aportación al cambio y por ello un interesan-
te movimiento transformador se ha instalado en el
centro del debate. Buenas noticias.
El último párrafo lo destinamos a concluir que
cualquier reforma educativa debe afrontarse mo-
dificando el foco. La evolución de la sociedad y los
avances del conocimiento y del saber, así como el
imparable desarrollo de la tecnología nos exigen
que situemos nuestras respuestas al amparo de una
idea: si podemos cambiar las cosas, ¿por qué vamos
a seguir haciéndolas del mismo modo? ¿Por qué?
60 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
Educatribu es un proyecto de trabajo formado por
un grupo de ciudadanos que aspiramos a una socie-
dad de conocimientos compartidos. Está abierto a
todas las personas que compartan esta aspiración.
Uno de nuestros primeros objetivos es favorecer
que profesorado y alumnado puedan disponer de
materiales didácticos gratuitos en la web www.edu-
catribu.net
En Educatribu pensamos que es necesaria una
Reforma Educativa duradera.
Creemos que el objetivo de la educación es pro-
porcionar a las personas los conocimientos y los
instrumentos que les permitan desarrollar habili-
dades para el desenvolvimiento de su vida, ser au-
tónomas, convivir en la diversidad y ser capaces de
participar en la mejora de esta sociedad, transfor-
mándola. Creemos que una buena educación es la
que nos capacita para tener una vida lo más digna
posible desde una visión futura de desarrollo hu-
mano sostenible.
¿Es necesaria una
reforma educativa?
Educatribu
Son dos, como mínimo, las razones que nos
hacen pensar que es necesaria una Reforma Edu-
cativa:
1º) Los resultados educativos necesitan mejo-
rar. Los bajos rendimientos se están produciendo,
de una manera mucho más acusada, entre los es-
tudiantes que pertenecen a familias de niveles so-
ciales más bajos y, sobre todo, entre aquellas fami-
lias cuyos padres poseen un menor nivel cultural.
Nuestro sistema educativo adolece de equidad.
2º) El sistema educativo está bastante alejado
del mundo real. Es necesario que se acomode a
este mundo en el que los cambios tecnológicos son
fuertes y en el que la sociedad es crecientemente di-
versa. Los ritmos de cambio en ambos mundos son
muy diferentes; el sistema educativo tiene una gran
resistencia al cambio, mientras que el mundo real
es muy diverso y tremendamente cambiante.
Proponemos para una supuesta reforma del sis-
tema educativo lo siguiente:
ESTHER FERNÁNDEZ
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 61
decálogosobrela
reformaeducativa
La Educación debe ser pública. Es la única que
puede garantizar que el derecho a la educación
sea una realidad asegurando la gratuidad. Debe-
ría haber una red única de centros de titularidad
y gestión pública que, progresivamente, integre
los centros privados concertados, así como a sus
trabajadores. Supresión progresiva de la financia-
ción pública a los centros privados concertados y
aumento de financiación para la creación y mejora
de centros de titularidad pública, así como para la
atención a la diversidad existente.
Hay que ir progresivamente hacia una Educa-
ción inclusiva que posibilite la igualdad de oportu-
nidades de todo el alumnado, que estimule a todas
las personas para el desarrollo hasta el límite de sus
capacidades y pueda permitirles colaborar crítica-
mente en la sociedad. Hay que considerar la dife-
rencia como un valor y asignar los recursos nece-
sarios a quien lo necesite. Hay que suprimir las vías
paralelas e itinerarios cerrados y solo debe existir
una única titulación al finalizar las etapas obliga-
torias.
La Educación debe estar libre de idearios par-
ticulares. El sistema educativo debe tener un ca-
rácter laico, debe respetar la libertad de concien-
cia, educar sin dogmas y eliminar toda forma de
adoctrinamiento del currículo escolar. Para ello es
necesario sacar las enseñanzas de las religiones de
la escuela y que éstas se desarrollen en el ámbito
particular de cada confesión religiosa.
Ha de potenciarse la paulatina incorporación de
metodologías activas alternativas y diversas como
el trabajo por proyectos, el aprendizaje cooperativo
que sea participativo, colaborativo y nunca compe-
titivo…
Hay que revisar, reducir y actualizar los conte-
nidos curriculares. El nuevo currículo debe recoger
el conocimiento fundamental de los saberes cien-
tíficos, tecnológicos, sociales, artísticos, filosóficos,
emocionales… que desarrollen unas actitudes in-
JORGE NOTIVOL
62 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
vestigadoras y creativas en las personas y que faci-
liten la deliberación de problemas controvertidos,
ayudando a comprender el medio en el que se ha-
bita para construir una ciudadanía informada, que
sepa pensar y que sea constructiva y crítica. Los
currículos tendrán un enfoque globalizador, inter-
disciplinar, intercultural e inclusivo y deberían tra-
tarse desde una perspectiva de género, ecológica y
garante de la diversidad sexual. Urge la renovación
de los contenidos.
Es necesario un nuevo Plan de Formación del
Profesorado que garantice la implementación en
el aula de metodologías activas alternativas en esa
reforma tan necesaria y urgente para la ciudadanía
del siglo XXI.
La Educación debe ser entendida como un ele-
mento clave para la construcción de la sociedad
presente y futura y, por lo tanto, para formar a las
personas que componemos y compondrán esa so-
ciedad en una visión y unos valores compartidos de
convivencia, equidad, justicia, libertad, sostenibili-
dad, respeto al medio ambiente… En definitiva, en
el logro de los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el
desarrollo sostenible, definida por Naciones Unidas
y firmada por los Jefes de Estado de 193 países.
La educación ha de priorizarse entre las res-
ponsabilidades y los derechos de la ciudadanía.
Ha de dejar de entenderse como un asunto solo de
docentes y discentes, tampoco ha de entenderse
como una responsabilidad únicamente de quienes
gestionan la administración. Ha de facilitarse y po-
tenciarse la implicación continua, real y efectiva de
toda la ciudadanía.
A modo de decálogo abierto:
La Educación debe ser pública.
La Educación debe ser laica.
La Educación debe ser inclusiva posibilitando el
derecho y el deber a aprender.
La Educación debe ser entendida como elemen-
to clave para la transformación y mejora social,
formando a ciudadanos cultos, buenas personas,
amantes del conocimiento, que sepan pensar y que
sientan los valores democráticos y solidarios.
Es necesario un nuevo diseño curricular actua-
lizado, útil y válido para la formación de la ciudada-
nía del siglo XXI. Urge la renovación de contenidos.
Se requiere una progresiva incorporación de
metodologías activas alternativas y diversas.
Las condiciones de acceso a las Facultades de
Educación hay revisarlas. Debe existir una oferta
de plazas universitarias en el acceso a las Faculta-
des de Educación acorde con las necesidades reales
del sistema educativo. La Formación Inicial Uni-
versitaria del Profesorado requiere mejorar la co-
nexión con las realidades escolares. Las prácticas
educativas del alumnado universitario han de ser
adecuadamente tutorizadas y realizadas en centros
especializados.
Valorar y estudiar la conveniencia de una carre-
ra docente única y un sistema de oposiciones que
valore tanto las competencias docentes prácticas
como los contenidos teóricos de los programas de
los Grados. Los nuevos docentes requieren una in-
corporación paulatina a la función docente desde la
tutorización en centros especializados.
Los Planes de Formación Continua deben con-
templar estrategias para asegurar su implementa-
ción en las aulas.
La reforma educativa debe tener muy en cuenta
las propuestas y análisis del profesorado que tra-
baja diariamente en las aulas, del alumnado, de las
familias, de los expertos… y de toda la sociedad.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 63
decálogosobrela
reformaeducativa
¿QUÉ NECESITA LA
ESCUELA DEL SIGLO XXI?
Razonamiento, argumentación y opinión de
futuras maestras de Educación Infantil
Sara Ferrer, Ariadna Gómez, Ainhoa Gutiérrez y Sandra Jordán*
*Con la colaboración de Alejandra Cortés
N
os hemos basado en la pregunta de «¿hay
necesidades de una reforma educativa?»
para comenzar a reflexionar sobre algo
que consideramos tan relevante porque, no solo es
nuestro futuro profesional, sino que es el de una
sociedad y de su progreso. Desde 1970, España es el
país de la Unión Europea con más cambios de Ley
Educativa realizados en un país (dentro de la UE).
Estamos hablando de un total de 8 reformas edu-
cativas. Este hecho hace generar incongruencias y
desconciertos a los profesionales que se dedican a
la docencia y que están vinculados, directa e indi-
rectamente, con la educación. En otros países las
leyes educativas están pensadas teniendo en cuenta
las necesidades educativas que se deben ofrecer a
los niños, manteniéndose al margen de los cambios
políticos. Consideramos la necesidad emergente de
una ley educativa altruista que se mantenga inamo-
vible y que esté pensada única y exclusivamente en
la educación de los niños.
La escuela, además de educar, debe ajustarse
a la sociedad en la que vivimos y fomentar que la
misma camine hacia delante. Caminar hacia de-
lante significa educar a los niños para hoy y para
el mañana. En los últimos años se han logrado mu-
chos avances que han actualizado de alguna mane-
ra la forma que teníamos de concebir la educación.
Consideramos que aquellos progresos que han re-
sultado beneficiosos hasta el momento, deben ser
valorados y mantenerse en vigor. Por el contrario,
aquellos avances que han producido un efecto no
deseado, han de ser revisados para plantear una
reforma de los mismos. Por esta razón, creemos
necesaria una reforma de la ley educativa para po-
der dar una respuesta más ajustada al alumnado
actual.
Desde aquí planteamos los siguientes aspectos
que creemos claves:
1.	 Reducir la ratio de alumnos por clase. La posi-
bilidad de contar con menos alumnos permite
al docente poder dedicar más tiempo a cada
niño. Además, supone la creación de más pues-
tos de docencia.
2.	 Las buenas notas no definen tu éxito en la
vida. La educación emocional cobra gran im-
portancia en la etapa de Educación Infantil. No
obstante, en Educación Primaria y cursos pos-
teriores, va perdiendo relevancia.
3.	 La posibilidad de poder contar con más re-
cursos en los centros. Ayudas técnicas y per-
sonales que permitan dar respuesta a las nece-
sidades del alumnado desde el propio centro.
64
decálogosobrela
reformaeducativa
4.	 Favorecer la coeducación y la cooperación
entre iguales en la escuela con el fin de preve-
nir el acoso escolar y mejorar la convivencia.
5.	 Utilizar una evaluación auténtica, flexible y
adaptada a todo el alumnado, de manera que
no suponga una barrera de acceso para los
alumnos y no desmotive.
6.	 Eliminación de barreras arquitectónicas, fa-
cilitando el acceso al centro y a sus diferentes
dependencias de todo el alumnado.
7.	 Gratuidad de la etapa de Educación Infantil,
con el fin de asegurar la escolarización tempra-
na y su posterior permanencia en el sistema
educativo. Ello significa considerar el momen-
to de 0 a 6 años de Educación Infantil como
una etapa con entidad propia y no previa al
momento de escolarización.
8.	 Mayor estabilidad del profesorado en las
zonas rurales. De esta manera, la atención al
alumnado será mucho mayor y se podrá pro-
mover la posibilidad de realizar proyectos más
coherentes.
9.	 Dar mayor importancia a las familias en los
centros educativos como agentes potenciado-
res del desarrollo del niño. Participación en el
centro y colaboración con los docentes.
10.	 Adaptar e innovar. Adaptar los procesos de
enseñanza a las necesidades del contexto del
centro escolar promoviendo el uso de metodo-
logías innovadoras.
Para resumir queremos poner de manifiesto lo si-
guiente que creemos esencial: dar respuesta a las
necesidades del alumnado reduciendo la ratio de
las aulas, disponiendo de los recursos necesarios
en los centros, con el diálogo y la cooperación de
la comunidad educativa. Asimismo, se promueve
la importancia de la etapa educativa de 0-6 años y
se valora la importancia de la educación emocional
como elemento imprescindible del desarrollo per-
sonal entre otras propuestas.
CARMEN IBÁÑEZ SIMORTE
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 65
decálogosobrela
reformaeducativa
SIETE VISIONES
desde un Centro de Secundaria
(IES Río Arba de Tauste)
PLANTILLA PARA UN DECÁLOGO
RAZONADO
Conchita Martí, profesora de Educación Física,
exdirectora con 6 cursos en el cargo
Si me preguntan si hay necesidad de reforma edu-
cativa, diré que no. Creo que las continuas reformas
educativas con sus correspondientes leyes de edu-
cación no han solucionado el problema de fondo,
solo han respondido a los principios ideológicos
de los que han gobernado en ese momento. Debe-
ríamos plantearnos seriamente que lo que necesi-
tamos no son reformas, sino llegar a un «acuerdo
educativo» que asiente las bases de una educación
por y para todos.
1. Educación de, por y para todos. La educa-
ción no es un hecho aislado, afecta a la globalidad
de la sociedad.
2. Mismos conocimientos. Independientemen-
te de la Comunidad Autónoma, es necesario que to-
dos los alumnos tengan una base común.
3. Los centros son de todos. Adquirir concien-
cia de que los centros educativos forman parte de
nuestras vidas.
4. La interrelación de la comunidad educativa.
Todos los miembros de la comunidad deben sentir-
se protagonistas en los procesos de aprendizaje.
5. Información y orientación. Las continuas
reformas educativas causan malestar por la dificul-
tad para clarificar las opciones a las familias.
6. Estabilidad del profesorado. Los profesores
deben sentirse parte fundamental del devenir de su
centro y sentirse partícipes de su evolución.
7. Apoyo institucional. Los organismos supe-
riores deben apoyar, facilitar y reforzar la labor de
los centros educativos.
8. Reducción de los trámites burocráticos. El
exceso de las gestiones administrativas supone un
escollo para la labor diaria del profesorado.
9. Participación en los proyectos de centro.
Todo el profesorado debe implicarse —al menos en
uno— de los grupos de trabajo, comisiones o pro-
yectos que se planifican desde el centro.
10. El alumno como actor principal en el pro-
ceso educativo. Los alumnos son la materia prima
que se ha de ir modelando acorde a sus necesidades.
Para llegar a un acuerdo educativo, es necesa-
rio que se sienten a la mesa, no solo los legisladores
y gestores, sino aquellos que diariamente forman
parte de este maravilloso mundo de la educación.
No se puede ni se debe legislar con desconocimien-
to, se debe legislar tras un análisis exhaustivo de los
objetivos que pretendemos y de los recursos de los
que disponemos, solo de este modo podremos con-
seguir que cada uno de nuestros alumnos alcance
sus metas.
Enrique Galé, catedrático de Lengua Castellana y
Literatura, 30 cursos de experiencia
España necesita con urgencia una auténtica refor-
ma educativa que nos permita agarrarnos, aunque
sea en el último minuto, al tren del futuro, que ya
está dejando el andén. Me resulta incomprensible
que nuestros políticos, por muy ciegos que estén,
no comprendan algo tan evidente. A estas alturas
he padecido junto con mis alumnos todas las leyes
educativas desde 1990; con esa triste experiencia
puedo enunciar aquí una máxima que dudo que al-
guien de la comunidad educativa discuta: la peor de
las reformas lograda por acuerdo es preferible a la
mejor sin él. Hagan su trabajo, por favor, acuerden
un nuevo modelo educativo para los próximos 20
años y, si en algún momento consideran que acaso
los profesionales de la enseñanza podríamos tener
algo que decir al respecto, consúltennos.
1. El profesorado, núcleo de la reforma. La
educación parte de la relación profesor-alumno.
66 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
Todo lo demás es retórica. Potenciar la figura del
profesor, su formación, su carrera profesional y su
prestigio social es esencial para nuestra sociedad.
2. La educación, una inversión social. El au-
mento del presupuesto de Educación debe ser con-
siderado una urgencia nacional. No hay crisis peor
que la falta de formación de nuestro alumnado.
Cualquier otro programa social no asistencial de-
bería ser pospuesto.
3. Potenciar los equipos directivos. La nor-
mativa que rige la dirección de los centros sigue
regulada por los principios de bonhomía y volunta-
riedad de los 80. Necesitamos dotar de más profe-
sionalidad y atribuciones y mejores remuneracio-
nes a las directivas.
4. Valorar y mejorar la evaluación del siste-
ma. La evaluación en educación no debe limitarse
al alumnado, como hasta ahora; es imprescindible
realizar evaluaciones críticas y sistemáticas tam-
bién del profesorado, de los equipos directivos y de
la inspección.
5. Estabilidad de las plantillas. La presencia
estable de un alto porcentaje de funcionarios de ca-
rrera en todos los centros educativos, sobre todo,
en el medio rural, es indispensable para que los
procesos educativos sean estables y homogéneos.
6. Amplia atención a la diversidad. La ense-
ñanza comprensiva hasta los 16 años ha venido
siendo un factor esencial de fracaso. Hay que faci-
litar itinerarios accesibles a los diferentes tipos de
alumnos para que logren sus objetivos de forma
diferenciada.
7. Implicación de las familias. La relación con
el centro debe ser favorecida mediante la conce-
sión de horas libres en el trabajo, por ejemplo. A la
inversa, esta exigencia de implicación debería ser
indispensable para cualquier beneficio social ex-
traeducativo.
8. Reducción y reorganización de las asigna-
turas. Hay que limitar el número de asignaturas y
consolidar su carga lectiva. Los contenidos de las
asignaturas de corte ideológico o confesional han de
incorporarseaasignaturasprofesionalesycientíficas.
9. Actualizar los procesos formativos. Duran-
te siglos el alumnado ha acudido a la escuela para
ser formado con los más avanzados métodos de la
época. Solo hoy se trabaja en el aula con técnicas
arcaizantes propias de sus antepasados.
10. Despolitización de la Reforma. Hasta aho-
ra los políticos se han considerado los principales
actores del proceso de reforma educativa. Aproba-
da la nueva ley con un amplio consenso, deberían
dejar a la propia comunidad educativa que se au-
torregulara.
En estos momentos nos encontramos en una
caos educativo tan grande que la Reforma debería
entenderse como una prioridad nacional. Si no se
entiende así, el punto de partida ya es deficiente
y el resultado será mediocre. Los políticos deben
reconocer el inmenso fracaso al que ha conduci-
do su incapacidad para llegar a acuerdos y aceptar
que España no puede permitirse otra nueva cha-
puza educativa. Deben dejar fuera de la sala donde
se reúnan aquello que ya saben de antemano que
no van a acordar y ponerse de acuerdo en todo lo
demás. Legislen juntos para las próximas décadas,
que es su trabajo, y déjennos la aulas a nosotros,
que es el nuestro.
Fernando Chámul, administrativo de instituto,
anteriormente administrativo de escuela y conserje
Según la RAE, reformar significa «modificar algo,
por lo general con la intención de mejorarlo». ¿Po-
dría la actual ley de Educación ser mejorada? Creo
que la respuesta es evidente. Mientras no se cum-
plan todos los objetivos marcados para la educa-
ción, no solo esta, sino cualquier tipo de ley futura
necesitará ser reformada.
Atención al individuo: Lo ideal sería una edu-
cación a la carta para cada alumno. Como eso es
imposible, buscar lo que más se acerque a ese mo-
delo.
Fijación de objetivos: Relacionado con lo an-
terior, cada alumno debería tener claro qué quiere
conseguir con la educación en cada caso.
Igualdad: Seguir fomentando, dentro de la diver-
sidad, la posibilidad de que todos los alumnos tengan
lamismaoportunidaddeaccesoalamejoreducación.
Comunicación: Necesaria sobre todo entre pro-
fesorado, familias y alumnos.
Implicación: Necesidad de que la comunidad
educativa al completo vea los objetivos como suyos
propios y trabaje para conseguirlos.
Especialización del profesorado: Los profeso-
res deberían tener la estabilidad, medios y herra-
mientas para seguir formándose y adaptándose a
las necesidades del alumnado.
Creatividad: Fomentarla en el alumnado, por
encima de la memorización. Que los estudiantes
aprendan a pensar por sí mismos.
Conocimiento práctico: El alumnado debería
percibir que lo que aprende le va a ser útil en la vida.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 67
decálogosobrela
reformaeducativa
Inversión económica: Obviamente la educa-
ción genera unos gastos cuyos beneficios no son
tangibles a corto plazo, pero que son necesarios.
Continuidad: Lo que funciona de manera ópti-
ma no debería cambiarse, sin importar las distintas
ideas políticas de los legisladores.
La educación es un tema complejo. Siendo re-
alistas, ni la ley ni los centros educativos son per-
fectos. La comunidad educativa se enfrenta a si-
tuaciones que eran insólitas hace un tiempo. Pero
pienso que debemos ser optimistas con respecto al
futuro: fomentar las líneas de trabajo de lo que se
está haciendo bien, adaptándonos a las necesidades
actuales y trabajando en aquellos aspectos donde
hay mayor deficiencia.
Gustavo Arce, asesor de CIFE, profesor de Geogra-
fía e Historia, doctor en Historia Contemporánea
Lo único que tengo claro es que hay una necesidad
casi vital de que, si hay una reforma educativa, sea
definitiva, consensuada, aglutinadora y genera-
dora de identidad. Tras los enormes —pero acel-
erados— avances conseguidos en la democracia
en el terreno educativo —no debemos olvidar de
dónde veníamos—, es evidente que la sociedad y
la comunidad educativa demandan una estabilidad
legislativa. Esta reforma debería nacer como una
suerte de pacto social, político y educativo que in-
tegre simbólica y efectivamente a administración,
profesorado, alumnado, familias, agentes sociales
y centros, y estar acompañada de una estabilidad
presupuestaria a largo plazo.
1. Es necesario incentivar la formación conti-
nua para que sea concebida como una herramienta
de sensibilización, resignificación, conocimiento y
mejora y no como un sistema arcaico de generación
de incentivos económicos.
2. Debemos disminuir la brecha inicial. El con-
texto educativo y la rica heterogeneidad de los cen-
tros está muy alejado de los presupuestos teóricos
abordados en las facultades de educación.
3. Generar incentivos importantes para que
los Equipos Directivos sean puestos demandados.
Debe ir acompañado de una evaluación de su de-
sempeño y de una autonomía para, en función de
sus contextos, gestionar los centros con cierto mar-
gen (horarios, estructuras internas, etc.) e incluso
seleccionar a los equipos docentes.
4. Es necesario convertir los Proyectos Educati-
vosdeCentroenverdaderasherramientasymotores
del cambio. Deben ser documentos prescriptivos y
sometidos a debate y evaluación interna y externa.
5. Es inaplazable la creación de una carre-
ra profesional docente donde los estímulos y el
reconocimiento estén presentes para motivar,
reconocer, atraer o reubicar talento y en la que sean
posibles las vías de promoción profesional horizon-
tales y verticales.
6. La evaluación del desempeño docente debe
ponerse en marcha y concebirse no como un ele-
mento fiscalizador, sino como una herramienta
que nos permita revisar, orientar, corregir, mejorar,
consolidar o desechar nuestra práctica docente.
7. Disminuir la carga lectiva para poder gen-
erar espacios donde se intercambien ideas y para
que el profesorado pueda poner en marcha pro-
cesos de investigación sobre su práctica educativa.
8. Los centros deben abrirse a la comunidad
educativa para generar espacios de identidad co-
munes y facilitar la creación de redes de personas
con conciencia de su protagonismo en los procesos
de cambio educativos.
9. La estabilidad presupuestaria y de plantil-
las en los centros son fundamentales para consoli-
dar proyectos a medio plazo y procesos de cambio.
Sin recursos la igualdad de oportunidades o la in-
clusión se convierten en quimeras.
10. Todas estas claves están abocadas al fracaso
si no asumimos que es necesario mentorizar estos
procesos de cambio, acompañar al profesorado más
reticente —o temeroso— y formarle con calidad.
Este decálogo parte de la firme convicción de
que no cambiará la educación, por muchas refor-
mas educativas que haya, si no se produce la partic-
ipación y el acompañamiento de toda la comunidad
educativa en los procesos de cambio que empren-
damos. Para ello es necesaria una sensibilización
en todos los colectivos que la integran y una resig-
nificación de los papeles que desempeñan como
primeros pasos para un verdadero proceso dialógi-
co y enriquecedor.
Isabel Castelreanas, profesora de Geografía e
Historia recién jubilada después de toda una vida de
docencia
La educación ha de estar en constante adaptación a
este periodo de aceleración histórica en el que nos
encontramos. Por lo tanto sí sería partidaria de una
reforma educativa, pero no de una revolución donde
todo cambie y partamos de cero. Creo que lo desea-
68 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
ble sería que se vaya revisando todo el sistema, susti-
tuyendo todo aquello que actualmente no funciona,
dejando las ideas, las estructuras… que sí lo hacen.
Elaborar una ley educativa que tenga voluntad
de permanencia, pero también, a la vez, que tenga
flexibilidad, que pueda ser modificada, pero no en
lo substancial. No es de recibo que desde 1970 haya-
mos sido testigos de siete leyes educativas distintas.
Consensuada por todos los miembros de la co-
munidad educativa: asociaciones de padres, alum-
nado, sindicatos educativos, partidos políticos….
Ley que tienda a ampliar la educación pública
de tal forma que la mayoría de los alumnos se ha-
yan formado en ella, limitando a lo imprescindible
los conciertos educativos.
Reivindicar la figura del docente, mejorando
y obligando al docente a una actualización perma-
nente; aprobar una oposición sería solo un primer
paso para una constante renovación.
Una ley que fomente el espíritu de curiosidad
del alumno, haciendo próximos y atractivos los co-
nocimientos explicados y los métodos empleados.
A pesar del punto anterior, hay que tener siem-
pre muy presente que todo aprendizaje, incluyen-
do el educativo, requiere un esfuerzo por parte
del alumno y que los resultados suelen ir en conso-
nancia con el esfuerzo realizado.
El aula es solo uno de los espacios educativos,
todo tipo de actividades extraescolares contribu-
yen enormemente a la formación, tanto académica
como social del alumno y que por lo tanto han de
ser apoyadas por los equipos docentes.
Promover de alguna forma la estabilidad del
profesorado en los centros, evitando los cambios
constantes del profesorado que rompen todo tipo
de dinámica educativa y continuidad de programas.
Eliminar cualquier tipo de confesionalidad
del currículo educativo, dejando estas creencias
para el ámbito personal, pudiendo desarrollarlas
fuera del horario lectivo.
Implicar a las familias en la tarea educativa; la
educación no solo es una tarea del centro educativo
sino una colaboración entre este y las familias.
Resumiría lo anteriormente expuesto en tres
puntos básicos: ley permanente y consensuada,
pero sin olvidar ese carácter abierto y flexible que
debe de tener para adaptarse a los nuevos tiempos;
defensa se la educación pública y, por último, esa
imprescindible colaboración en las tareas educati-
vas de familias y centros.
¿HAY NECESIDAD DE UNA REFORMA
EDUCATIVA?
Javier Ruiz, jefe del departamento de Tecnología,
interino con 6 cursos de experiencia
He pasado 32 de mis 34 años ligado al sistema edu-
cativo. Veintidós años como estudiante, en el co-
legio primero, el instituto de mi barrio después y
finalmente en la escuela de ingeniería. Diez como
profesor interino, cubriendo bajas y vacantes por
toda la geografía aragonesa, en pequeños centros
rurales, institutos de barrio y macrocentros de mi
ciudad.
A lo largo de estas etapas he conocido, creo, to-
das las reformas educativas de nuestra democracia.
Comencé estudiando la EGB y terminé la Escuela
Primaria, fue el paso de la LOECE a la LOGSE. Como
profesor, me formé ya en la LOE para empezar a
trabajar y apenas unos años después fue sustituida
por la actual LOMCE.
Tras estos cambios, me quedo con la impresión
de que las leyes educativas han cambiado para que
todo siga igual en la educación. Los centros educa-
tivos no han evolucionado, los cambios metodoló-
gicos quedan reducidos a la buena voluntad de do-
centes, a menudo eventuales, con escasa capacidad
de implicación a largo plazo, y las tareas adminis-
trativas se incrementan con escasa influencia en la
mejora del proceso de enseñanza. Mientras tanto la
sociedad avanza sin que los centros educativos ten-
gan capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos.
Reflexionando pues, sobre la necesidad de un
nuevo cambio en la ley educativa, lo considero ne-
cesario, reflexionado y consensuado con toda la
comunidad educativa. Necesitamos una ley de edu-
cación que genere el suficiente consenso, que apar-
te las leyes de educación del debate político como
arma electoral. Que sea lo bastante flexible para
adaptarse a las distintas necesidades educativas
y deje libertad a centros y a docentes para buscar
la mejor manera de aprovechar el potencial de sus
alumnos y su entorno.
Aunque es difícil de resumir en un decálogo,
considero los siguientes como un buen punto de
partida:
Independencia de centros, departamentos
y profesores para adaptarse a las necesidades
específicas. La rigidez de las leyes educativas y la
extensión de los temarios a seguir en las diferentes
asignaturas impide a centros y profesores adaptar-
se mejor a las necesidades específicas de los alum-
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 69
decálogosobrela
reformaeducativa
pacite al docente para llevar a cabo su trabajo con
los nuevos enfoques. Ningún cambio puede ser
efectivo si los encargados de llevarlo a cabo no han
recibido la formación adecuada.
Reconocimiento de la importancia de la edu-
cación. La ley de educación debe tener una influen-
cia real en ámbitos ajenos al propio centro educa-
tivo. Debe garantizar, que las familias o tutores de
los alumnos puedan involucrarse en la comunidad
educativa, regulando en la legislación laboral, que
los trabajadores puedan atender los requerimien-
tos escolares de los estudiantes a su cargo, más allá
de las medidas de conciliación que ahora mismo no
garantizan la asistencia a tutorías con los profeso-
res del centro, o a reuniones informativas.
Estabilidad del profesorado La situación labo-
ral de muchos de los trabajadores de la enseñanza
supone una falta de estabilidad en las plantillas de
muchos centros educativos, en especial de centros
rurales o alejados de los grandes núcleos de for-
mación. Esta falta de estabilidad repercute en la
calidad de la enseñanza en muchos aspectos, des-
tacando la motivación del profesorado, que ve dis-
minuida su capacidad para involucrarse en progra-
mas a largo plazo que son beneficiosos para toda la
comunidad educativa.
Aunque hay muchos más aspectos que podría
o debería abordar una reforma educativa, por mi
experiencia y desde la posición de docente de la en-
señanza, estos son algunos de los aspectos que con-
sidero más relevantes.
Alguno de ellos pueden parecer complejos por
suponer cambios drásticos en cómo entendemos
un centro educativo pero creo que son esenciales
para garantizar una modernización real de la en-
señanza.
Pero si hay algo que considero esencial, es que
las nuevas leyes en educación vengan acompañadas
de un consenso que garantice el fin del uso electo-
ralista de las mismas y de una flexibilidad que las
permita evolucionar y adaptarse a las distintas ne-
cesidades y realidades que puedan surgir en los di-
ferentes contextos educativos y sociales.
Judith Ramón, profesora de Inglés, la más joven
del claustro con destino definitivo
Después de reflexionar y echar la vista atrás a nues-
tras últimas leyes educativas, me parece que lo que
necesitamos no es una nueva reforma. Posiblemen-
te, tras las próximas elecciones, el partido ganador
nos, o aprovechar las características de cada entor-
no educativo de manera que ayuden a la formación
de los alumnos, esto limita especialmente la capa-
cidad para atender a los alumnos que presentan
destrezas o ritmos de aprendizaje diferentes a sus
compañeros.
Modernización de equipamientos y espacios.
Es necesario dotar a los centros de nuevos espacios,
donde desarrollar nuevos métodos de trabajo, don-
de el alumno sea protagonista, cosa que el actual
modelo con el profesor y la pizarra como centro
de atención no facilita. El alumnado, las distintas
materias y profesores deberían convivir en espa-
cios donde alimentarse unos de los otros. Al mismo
tiempo, las nuevas tecnologías deberían ser ya a día
de hoy la herramienta habitual de trabajo.
Repensar distribuciones horarias. Los hora-
rios escolares no están pensados para optimizar
el rendimiento académico, sino en base a facilitar
una mejor gestión administrativa. Cada asignatura
dependiendo de sus características puede necesi-
tar de distintos tiempos, sesiones más largas, que
impliquen realización de prácticas, o sesiones más
cortas, que permitan maximizar los tiempos que el
alumnado puede mantenerse concentrado. Estas
necesidades deberían incluso variar a lo largo de un
curso escolar dentro de la misma materia.
Repensar las asignaturas estancas. Uniendo
los dos apartados anteriores, podemos concluir,
que el trabajo no debe centrarse en asignaturas in-
dependientes, utilizar todos los medios, espacios y
tiempos orientados a enseñanzas más amplias que
combinen distintas ramas del saber. Logrando no
solo, conocimientos más cercanos a la realidad,
también, mucho más atractivos para los estudian-
tes. Aunque no suponga la totalidad del tiempo, el
trabajo en proyectos reales es mucho más cercano
a una realidad en la que ninguna rama del saber
puede permitirse obviar a otras disciplinas para
desarrollarse.
Reducción del trabajo administrativo. El tra-
bajo del profesor, no termina cuando acaba su jor-
nada, pero no todo el trabajo que este realiza fuera
de su horario lectivo repercute en mejorar el proce-
so de enseñanza. La excesiva carga administrativa
que hay que llevar a cabo supone tiempo que no se
puede dedicar a la preparación de materiales que
realmente suponga una mejora en el desempeño
del proceso de enseñanza.
Formación adecuada del profesorado. Cual-
quier cambio en las normativas o leyes, debe ir
acompañado de una formación adecuada, que ca-
70 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
SOFÍA ASTIAZARAIN
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 71
decálogosobrela
reformaeducativa
tendrá la idea estrella de confeccionar una nueva
ley educativa, la cual será recibida, independiente-
mente de su contenido, con abucheos y desprecio
por parte de la oposición. Y así, cuando los próxi-
mos se vayan vendrán otros y la desharán, y llevare-
mos jugando a este juego casi 20 años. No creo que
haya necesidad de una nueva ley, sino de un pacto
educativo que pueda sobrevivir a cualquier partido
político que entre al poder. No es de recibo que pa-
dres, alumnos y profesorado tengamos que sufrir
las consecuencias de una política educativa que no
mira a largo plazo. Necesitamos un pacto que, en
mi opinión, debería reunir los siguientes puntos.
Sin embargo, me es imposible enumerar estas me-
didas sin antes decir que hace falta cambiar la ma-
nera de ver la educación (y otras tantas cosas que
no son pertinentes ahora) en este país. Me gustaría
que la educación pública fuera vista por todos no-
sotros como se ve a la sanidad pública, una entidad
imprescindible de la que todos estamos orgullosos,
aunque alguno se empeñe en desmantelar semejan-
te joya. Sin más, paso a enumerar:
1. Currículo
Por favor, acórtenlo. En todos los años que lle-
vo como profesora me ha sido complicado impartir
en clase todos los contenidos que se suponían obli-
gatorios. Durante los primeros años corría y corría
para poder hacer hasta la última actividad, sin em-
bargo una vez que he interiorizado que es práctica-
mente imposible llegar a todo, me he relajado por el
bien de mis alumnos. ¿Acaso no es más útil y educa-
tivo detenernos en un aspecto de la asignatura que
causa problemas durante las sesiones que hagan
falta? ¿O qué pasa si decidimos hacer un proyec-
to que dure 8 o 9 sesiones? Podemos decir adiós a
acabar el libro a final de curso. Esta reivindicación
del profesorado no es nueva pero la administración
hace oídos sordos ante ella. Es especialmente fla-
grante en una asignatura como la que yo imparto,
Inglés, donde en todos los cursos escolares se da
lo mismo que el anterior y un poco más. La con-
secuencia directa de no ser capaces de abarcar un
currículo exagerado es muchas veces los famosos
deberes, últimamente en boca de todos.
2. Formación del profesorado
Mucha teoría pero poca práctica. Hay dos
aspectos sobre la formación del profesorado que
me gustaría reseñar. El primero y para mí más
importante es la inteligencia emocional. Ningu-
na institución educativa te prepara para el aspec-
to emocional real del aula, ni la universidad, ni el
defenestrado CAP (Curso de Aptitud Pedagógica),
ni cursos online, ni ningún coach educativo. Sim-
plemente tendrás que confiar muchas veces en tu
propio instinto y tus propias vivencias para poder
solucionar un conflicto, consolar a un alumno o
hablar con un padre o madre desesperado. Cada
adolescente es un mundo, con unas situaciones
domésticas que muchas veces desconocemos y que
inherentemente traen al aula en la que pretende-
mos impartir materia. Si tuviéramos herramientas
y formación práctica para poder ayudar a parte de
nuestro alumnado, tal vez no nos extrañaríamos
tanto del mal comportamiento de algunos, de su ti-
midez o de sus malas calificaciones. Hoy en día solo
somos valorados por nuestros conocimientos en la
materia y cómo somos capaces de exponerlos, pero
es igual o más importante que se nos valorara en el
aspecto emocional. El segundo aspecto del que me
gustaría hablar es por supuesto de las TICS (Tecno-
logías de la Información). Tanto es así que lo haré
en otro punto diferenciado.
3. TICS
Un ordenador por aula no es utilizar las TICS.
Lo reconozco. Normalmente uso el ordenador y la
pantalla digital para proyectar el libro. Ha sido un
gran avance para los profesores de idiomas, que
ya no tenemos que ir cargando con un radiocasete
por todo el instituto. No obstante, ¿sacamos todo
el jugo a tener un ordenador en clase? Los centros
de profesores cada año nos ofertan cientos de cur-
sos relacionados con las TICS y yo, como muchos
compañeros, he hecho unos cuantos: realizar blogs,
prezi, wikis, webs, utilizar herramientas como ed-
modo, google hangouts, google class, padlet, evernote,
plickers, kahoot, etc. Los cursos son óptimos y sales
de ellos con motivación y dispuesta a aplicar todo lo
que has aprendido en el aula. Sin embargo, la reali-
dad es abrumadora y es que no hay tiempo suficien-
te para hacer todo lo que nos gustaría o en algunas
ocasiones, no hay recursos básicos como WIFI. Con
un currículo más flexible y unos recursos informá-
ticos actualizados al alcance de todos los centros,
seguramente la realidad cambiaría.
4. Burocracia
Papeles para todo. Cualquier tipo de acción
requiere varios papeles. El peso administrativo de
redactar informes de suspensos, informes de pen-
dientes, consejos orientadores o proyectos, nos qui-
ta un tiempo esencial que podría ser utilizado para
fines más prácticos, además del perjuicio ecológico
que supone. De cara a ser más sostenibles en el uso
de los recursos que pueden ser fácilmente digitali-
zados y no tener impacto en el medio ambiente, se
72 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
decálogosobrela
reformaeducativa
podría potenciar el uso de la administración elec-
trónica. Además, de cara a utilizar los datos inclui-
dos en estos informes es más fácil si se realiza por
medios digitales y no tener que estar revolviendo
entre papeles. Esto agilizaría el tiempo que dedica-
mos a estas tareas repetitivas.
5. Ratios y horas lectivas.
Volver a las 18 horas lectivas es otra vieja reivin-
dicación que ojalá podamos ver pronto. Las horas
resultantes podrían ser utilizadas como horas de
coordinación para proyectos que tanta falta hacen
en los institutos. Sobre las ratios, las cuales actual-
mente en Aragón se cifran en 27 (1.º-3.º E.S.O) y 30
(4.º E.S.O. y Bachillerato), veo necesaria una re-
ducción de las mismas o el aumento de desdobles
para poder acudir a talleres, laboratorios o aulas de
idiomas. Treinta adolescentes haciendo una disec-
ción a cargo de un solo profesor en un laboratorio
de biología es un número desorbitado, ya que no se
puede atender a las necesidades personalizadas de
cada alumno, afectando principalmente a los alum-
nos que más lo necesitan.
6. Formación profesional
Poca oferta o lejana. En este país ocurre un
fenómeno muy curioso: casi todo el mundo que lo
pretenda puede acceder a la universidad. Sin em-
bargo, nuestros alumnos de 4º de la E.S.O que abo-
gan por acceder a ciclos medios, se ven obligados
a sacar muchas veces sobresaliente de media para
acceder al ciclo deseado, ya que la oferta de pla-
zas muchas veces no es suficiente. Esta situación
es todavía más preocupante en el medio rural, ya
que no todo el mundo puede permitirse el ir a otro
pueblo cercano diariamente, o no existe una com-
binación posible en transporte público y muchas
veces la ciudad está demasiado lejos para ellos.
La consecuencia es que finalmente estos alumnos
eligen continuar sus estudios en Bachillerato para
luego abandonarlo desanimados. Sería interesan-
te estudiar las posibilidades que precisamente nos
dan los medios TICS para potenciar los estudios
semipresenciales o a distancia, especialmente para
estos colectivos sensibles que hay que cuidar y que
inciden negativamente en la despoblación de los
medios rurales.
7. Religión en las aulas
Siendo que tenemos un estado aconfesional y
que el carácter de la asignatura es voluntario, la
asignatura Religión no debería contar para la me-
dia final.
8. Vacaciones escolares
¿Por qué no estudiar la posibilidad de adaptar
las vacaciones escolares al ritmo del curso? ¿No
sería mejor tener vacaciones cuando realmente las
necesitan los alumnos que cuando vienen estipula-
das por tradición? No se habla de tener más vaca-
ciones sino de que estén mejor repartidas para op-
timizar el rendimiento del alumnado. Este modelo
se viene utilizando en Francia o Cantabria, donde
se ven indicios positivos.
9. Acceso más flexible a la Formación Profe-
sional Básica
Tenemos un programa que está funcionando
bien entre nuestro alumnado y al que claramente
muchos de ellos tienen claro que quieren acceder.
Es una de las mejores herramientas de las que dis-
ponemos para luchar contra el fracaso escolar. El
problema es que en muchas ocasiones se ven obli-
gados a esperar un curso ordinario escolar más
para poder entrar en él si no reúnen los requisitos
por edad o si no han repetido curso. ¿Por qué es-
perar un año si las familias y los alumnos lo tienen
claro?
10. Más personal docente en el aula
La realidad del aula es muy diversa: alumnos
que desconocen el castellano, con trastornos de
conducta, trastornos de aprendizaje y un largo et-
cétera que incluye todo tipo de actitudes y aptitu-
des. En muchas ocasiones el profesorado se ve des-
bordado ante una situación que es inherentemente
compleja y se necesitarían más recursos humanos
y materiales para poder dar una atención perso-
nalizada y lo más individualizada posible. Esta si-
tuación podría aliviarse mediante la introducción
de más personal docente y que la situación de dos
profesores en el aula no fuera algo excepcional sino
algo más rutinario.
Esta es mi humilde opinión sobre cómo podría-
mos mejorar algunos aspectos de la educación. Por
supuesto, no es la panacea y quedarían muchos te-
mas básicos que tratar, que ni siquiera he mencio-
nado por mi propia ignorancia del tema o por su
complejidad.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 73
Historia
GREGORIO OLIVÁN GARCÍA
artista y escritor inédito en el exilio
Rubén Pérez Moreno
E
n el número de Ágora correspondiente al
año 2014 me refería sucintamente a los
artistas aragoneses exiliados con motivo
de la Guerra Civil y a las dificultades en
su recuperación historiográfica. Aquel listado «se-
guro que incompleto» era un «demoledor recuerdo
de nuestros compatriotas desterrados, exiliados,
desarraigados».1
Próximos al ochenta aniversario de aquel aciago
1939 en que cerca de 500.000 republicanos pasaron
la frontera franco-española, podemos seguir afir-
mando que el demoledor paso del tiempo ha con-
vertido aquel exilio de muchos artistas y creadores
en un exilio sin fin, un exilio permanente; incluso
para no pocos será un exilio in aeternum. No hay
recuerdo que el tiempo no borre, decía Cervantes,
y eso ha ocurrido con muchos de nuestros artistas,
cuyas trayectorias han sido silenciadas. El tiempo,
destructor, los ha convertido en muchas ocasiones
en desterrados de su destierro. Por eso necesaria-
mente aquella memoria de artistas aragoneses exi-
liados había de ser y es incompleta.
Quiero en esta ocasión dar a conocer brevemen-
te a uno de aquellos aragoneses que citaba y del que
apenas hasta este momento se conocía más infor-
mación sobre su faceta artística que su participa-
ción en la magna muestra Arte español en el exilio,
1  Rubén PÉREZ MORENO (2014), «El exilio artístico aragonés», Ágora, nº
12, pp. 122-125.
celebrada en 1947 en Toulouse y París: Gregorio Oli-
ván García. Su papel como artista y crítico de arte
carece de cualquier tipo de estudio, tan solo alguna
vaga referencia,2
aunque esa tarea la inició ya en el
2  Véase la sucinta biografía de Enrique BORRUEL LÓPEZ (2007),
«El juez Gregorio Oliván García. Un intelectual zaragozano», XIX
y Veinte. Revista de historia y pensamiento contemporáneo, nº 1, pp.
163-167. También Rubén PÉREZ MORENO (2018), «Memoria (in-
completa) de los artistas aragoneses exiliados», Rolde, nº 164-165,
enero-junio de 2018.
Fig. 1.- Portada del Romancero de la
Libertad. Solidaridad Obrera, París, 1947.
74 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
historia
exilio y no de forma profesional, sino como verda-
dera forma de evasión.
Oliván fue un auténtico intelectual de una vas-
tísima cultura y a día de hoy es apenas conocido
como poeta, fundamentalmente por haber editado
en el exilio el Romancero de la Libertad,3
aunque la
mayor parte de su obra poética y teatral (de la que
aquí daré cuenta) nunca fue publicada, y como juez
gracias a la publicación de las memorias del fiscal
aragonés José Luis Galbe Loshuertos, que trabajó
estrechamente con Gregorio Oliván. [Fig. 1]
Tuve la suerte de poder hablar con su hija Lu-
cie, nacida en agosto de 1935, que amablemente me
facilitó abundante información de primera mano.
Oliván nació en Zaragoza el 5 de junio de 1907,
procedente de una familia acomodada. Los contac-
tos con los ideales libertarios, a pesar de su situa-
ción social fácil, vendrán siendo adolescente de la
mano de un empleado de su padre, Manuel Buena-
casa, activista de la CNT.
Se licenció en Filosofía y Letras y en Derecho
por la Universidad de Zaragoza, realizando estu-
dios de doctorado de Historia en la Universidad
Central de Madrid. Desde muy joven fue ya juez de
primera instancia en Herrera del Duque (Badajoz),
y luego en Cariñena. Alberto Sabio documenta que
Oliván tomó posesión de su primer destino en la
Administración de Justicia el 3 de mayo de 1933.4
Precisamente será en Cariñena donde nazca su hija
Lucie el 24 de agosto de 1935, año en que conoce a
Federico García Lorca, a quien consideró el gran
poeta de su generación.
Con el estallido de la rebelión militar se ve obli-
gado a pasar a Francia cuando se encontraba en He-
cho, pero regresará a Barcelona para cumplir sus
obligaciones con la República. 	
Durante la guerra fue nombrado Juez Especial
del Tribunal Popular de Valencia, donde trabajó en
estrecha colaboración con José Luis Galbe, siendo
nombrado en agosto de 1936 Juez Especial para la
instrucción de los sumarios por delitos de rebelión
en la provincia de Valencia, y más tarde en 1937
Juez al servicio del Tribunal Central de Espionaje
(que antes y por pocas semanas ocupó en Menor-
ca), cambiando su destino el 23 de abril de 1938 e
incorporándose al Tribunal Central de Espionaje
3  Gregorio OLIVÁN GARCÍA (1947), Romancero de la Libertad, París, Solida-
ridad Obrera. Esta obra fue objeto de un extraordinario estudio a cargo de
Marie FLEUR LEPAGE (1998), Le Romacero de la libertad de Gregorio Oliván, ou
l’itinéraire d’un poète au coeur de la guerre d’Espagne, Departamento de Estu-
dios Hispánicos de la Facultad de Letras y Ciencias humanas, Universidad
de Perpignan [inédito].
4  José Luis GALVE LOSHUERTOS (2011), La justicia de la República. Memo-
rias de un fiscal del Tribunal Supremo, SABIO ALCUTÉN, Alberto (Ed.), Marcial
Pons-IFC, p. 261.
y Alta Traición en Barcelona, sometido jerárquica-
mente a la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo.
Seguirá pues los pasos del Gobierno de la Repúbli-
ca, de Madrid a Valencia y de esta a Barcelona, y
con él su familia. En las citadas memorias del fiscal
Galbe, queda patente el esfuerzo y dificultades de
ambos por encauzar la justicia hacia el camino de
la legalidad ante el derramamiento de sangre y los
asesinatos que se estaban produciendo tras el des-
moronamiento del Estado en el mes de julio del 36.
Una justicia ejercida con rigor, procurando evitar
que nadie se tomase la justica por su cuenta en tan
crítica coyuntura. [Fig. 2]
En este periodo escribió Romances del fuego (Va-
lencia, 1937) y los Romances del hierro (Barcelona,
1938), que junto a Romances de la derrota, escritos
ya en el exilio en Bretaña en 1939 componen en bue-
na parte su Romancero de la libertad, publicado en
1947. Quiero reseñar que en esos años salen de su
pluma dos obras teatrales en verso y prosa respecti-
vamente como son Partida en dos y Salomé, escritas
en 1937 y 1938, que permanecen inéditas.
Poco antes de la caída de Cataluña se incorpora
al frente como soldado, atravesando la frontera el
30 de enero de 1939 para ser internado en el campo
de Vernet d´Ariège, donde no debió de pasar mucho
tiempo.
En plena ocupación alemana Oliván se vio obli-
gado a aceptar todo tipo de trabajos: peón, por-
teador, agricultor, etc., hasta que se reunió con su
familia en una localidad del departamento de Finis-
tère llamada Plouëgat-Guerrand. Allí vivirán casi
en la autarquía y ayudados por algunos aldeanos, y
allí nacerá su segunda hija, Hèléne, el 27 de noviem-
bre de 1941.
En 1944 se traslada a Toulouse y se convierte en
Asesor Jurídico de la C.N.T. y secretario del Solida-
ridad Internacional Antifascista. En noviembre de
1945 se instala definitivamente con su familia en
Fig. 2.-Oliván como juez en los años de
la II República.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 75
historia
Saint-Germain-en-Laye trabajando como profesor
de español y como secretario privado de un emba-
jador latinoamericano.
Su actividad creativa en esa primera década en
el exilio dio lugar a obras teatrales también inédi-
tas como La derrota, Judith (1942), Ulises (1944), La
ópera de cuatro gatos (1945) o La golondrina (1945);
cuentos como Cuentos de Francia y España y Anima-
lescas (1946); la farsa en un acto Claro de luna (1947)
premiada en 1948 en el Concurso de Arte Teatral y
Lírico, o Familia Bousier en dos actos (1950). Entre
1939 y 1943 realiza un conjunto de poemas que se
agruparían en Voz interior de Bretaña (lírica del exi-
lio) y en Ciudad Roja para sus composiciones líricas
de 1945 a 1948.
La familia adquirirá en Saint-Germain-en-Laye
un negocio y desde 1949 se convirtió en maestro
peletero de la llamada Maison Oliván hasta su fa-
llecimiento el 18 de octubre de 1961 tras una larga
enfermedad. [Fig. 3]
Desde 1950 se aparta de toda actividad política
pero no cesará su preocupación por el futuro de
España y su lucha contra Franco, y seguirá colabo-
rando en prensa del exilio (C.N.T., Solidaridad Obre-
ra, Ruta, Inquietudes, L´Espagne Republicaine o La
Novela Española). Se volcará entonces a la actividad
literaria y artística.
Su primera participación en una exposición
como artista data de 1947, en la magna exposición
que aglutinó al exilio artístico español en Toulouse
y París bajo el nombre Art espagnol en exile.5
Él mis-
5  Véase la nómina completa de expositores en el Album des Expositions
d´Art Espagnol en Exil (1947), Toulouse, Editorial de M.L.E-CNT.
mo realizó un pormenorizado análisis de todos y
cada uno de los artistas participantes en las páginas
de Solidaridad Obrera y así se refirió modestamente
a su propia obra: «Es un pintor de domingo, que
apenas ha pintado una veintena de cuadros. Se
presentó bajo pseudónimo y para ser colocado en
la buhardilla, pero lo catalogaron con su nombre y
amigos cariñosos lo plantaron en el salón sin mere-
cerlo».6
[Fig. 4]
Ejerció como crítico de arte en la relación a la
participación de los artistas del exilio en muestras
como el Salón de Arte Libre de 1947 celebrado en el
Palais des Arts modernes de París y en la celebrada al
año siguiente, en 1948, en el Museo de Arte Moder-
no de París, donde también presentó obra bajo el
pseudónimo de «Goro».
Oliván tuvo una estrecha amistad con el artista
turolense Blasco Ferrer, sobre el que escribió con
motivo de sus exposiciones en las parisinas galerías
Bosc y Jean Lambert celebradas respectivamente
en 1948 y 1950.
6  Gregorio OLIVÁN (1947), «Brillante éxito de la Exposición de Arte Espa-
ñol en el destierro», Solidaridad Obrera, nº 115, París, 19 de abril, p. 3.
Fig. 3.-Oliván a finales de los años 50
con su sempiterno cigarrillo.
Fig. 5.-La pincelada expresionista
caracterizó buena parte de su obra.
Fig. 4.- Oliván junto a sus cuadros a
principios de los años 50.
76 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
historia
Fig. 6.-La faceta neocubista, otra de sus
constantes.
Realizó una serie de conferencias en la Sorbona
en el anfiteatro Edgard Quinet de la Facultad de Le-
tras patrocinadas por al Ateneo Hispanista de París
sobre distintos aspectos de la cultura española, des-
tacando la que suscitó mayores elogios: De Ribera
a Picasso. La línea típica de la pintura española, en
1948.
Oliván se enfrentó al lienzo con respeto y mo-
destia. Presentó su obra en el Salón de Arte Libre,
el Salón de Otoño, la galería Vivet de París, y formó
un grupo de pintura, el A.P.I. (Association des Pein-
tres Indépendants), con el que expuso en varias oca-
siones en Saint-Germain-en-Laye. Su pintura, irre-
gular a tenor de las obras que he podido observar,
se mueve desde concepciones neoexpresionistas a
una fuerte geometrización neocubista, vinculada
estrechamente con la tradición de su tierra en sus
temas taurinos y la figura de don Quijote en su pa-
pel simbólico, y con la localidad que le acogió en sus
numerosos paisajes, sin menoscabo de la temática
religiosa, el retrato y el bodegón. [Figs. 5 y 6]
Una poliédrica figura, en definitiva, cuya pro-
ducción artística y literaria requiere un pormeno-
rizado análisis que recupere críticamente su figura
y arroje algo más de luz sobre las todavía inquietan-
tes sombras de la cultura del exilio.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 77
historia
GURS,
historia y memoria
Fernando Yarza Gumiel
E
l documental Gurs, Historia y Memoria
arranca con la visita de un grupo de alum-
nos de 2º de bachillarato del IES Sierra de
Guara al campo de Gurs, ubicado en una pequeña
población en el sur de Francia, a 14’9 kilómetros de
Olorón de Santa María y 78’6 de Jaca.
El 26 de enero de 1939, la toma de Barcelona por
las tropas franquistas ocasionó un rápido éxodo: en
dos semanas, alrededor de 500.000 personas, civiles
y combatientes, de los que 170.000 eran mujeres, ni-
ños y ancianos, cruzaron los Pirineos y fueron con-
centrados mayoritariamente en las playas del Rose-
llón, Pirineos Orientales, en campos improvisados:
Argelès-sur-Mer, Le Barcarès y Saint-Cyprien, en
unas condiciones lamentables que se muestran en
el documental. Después, la construcción urgente de
campos de refugiados por todo el sur de Francia, di-
señados para durar tres meses y cuya vida fue más
larga ... Y uno de ellos fue el campo de Gurs.
Desde la primera visita que hicimos al Campo,
nos resultó inverosímil que estando tan cerca de la
frontera española fuera tan desconocido en nues-
tro país, y lo teníamos que dar a conocer.
Queríamos entender porqué había surgido el
campo de Gurs y otros muchos campos que dieron
cobijo a más de 100.000 republicanos españoles, a
los brigadistas internacionales que lucharon en la
Guerra de España, a los aviadores del ejército repu-
blicano y, en concreto el campo de Gurs, a los guda-
ris del ejército vasco.
Lo que en principio era un sencillo reportaje
que narraba la visita de alumnos de un instituto al
campo de Gurs, se convirtió en un documental mu-
cho más ambicioso, que no podía dejar de contar la
78 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
historia
historia de ese periodo de España
desde la visión de tres historiado-
res acreditados: Julián Casanova
cuenta la historia previa a la Reti-
rada en enero y febrero de 1939; la
historia del Campo visto por Clau-
de Laharie, prestigioso historiador
francés, y del historiador navarro
del campo vasco, Josu Chueca.
Todo esto acompañado de entrevis-
tas a Luis Ortiz, gudari del ejercito
vasco internado en el Campo en el
primer periodo, que ha sobrepasa-
do los 102 años; Raymond Villalba,
presidente de la Asociación Tierras
de Memoria y Lucha de Olorón de
Santa María, e hijo de la asturiana
Carmina Rodríguez y el vasco Luis
Villalba, internados en el Campo y
que lo conocieron durante el segun-
do y tercer periodo; Emilio Vallés,
hijo del jefe de correos de Alcañiz y
cartero del Campo hasta que se ce-
rró a finales de 1945; Dorita Biec, de
Valpalmas, provincia de Zaragoza,
que tuvo que huir a los 15 años con
un hermano de 19 por Ochagavía
clandestinamente para reunirse
con su padre en Francia; Rosarito
Clemente, hija de carabinero, que
tuvo que huir de España con su ma-
dre en dos ocasiones huyendo de la
Guerra; y Esperanza Martínez, gue-
rrillera desde 1949 y que fue reclui-
da en varias cárceles españolas du-
rante 15 años. No podíamos olvidar
que la historia vuelve a repetirse en
Siria y entrevistamos a dos refugia-
dos sirios que narran una historia
con multitud de paralelismos con
las de nuestros entrevistados. Así
lo señala Julián Casanova en el do-
cumental: «la guerra de España aca-
bó muy mal para los republicanos, y
la Guerra de Siria acabará muy mal
para las clases mas desfavorecidas,
que son sus principales víctimas».
Sabiendo muy bien lo que que-
ríamos contar, queríamos que lo
hiciera una profesional joven y que
el documental contara la historia
del Campo como a ella le hubiese VIÑETAS DE PACO ROCA
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 79
historia
gustado que se la contaran. Los primeros en unirse
al equipo liderado por la directora Verónica Sáenz,
fueron Santos López, que es nuestro director de fo-
tografía, y Raquel Durán, la editora, ambos de Bi-
creative.
Conforme fue creciendo el proyecto, más
necesidades iban surgiendo. Queríamos que, sobre
todo, fuese un material audiovisual didáctico, diná-
mico, que despertara la curiosidad del espectador
por saber más del Campo y de la historia de España
de ese periodo. Nos encontramos con la dificultad de
conseguir material gráfico de la época, y una forma
de solucionarlo fue utilizar dibujos animados, y pen-
samos que el mejor dibujante gráfico que mejor po-
día hacerlo era Paco Roca, que nada más de ofrecerle
el proyecto se unió al equipo. Y después de tener los
dibujos, contamos con la animación de Hampa Estu-
dios de Valencia. Y las voces de las actrices aragone-
sas Luisa Gavasa y María José Moreno.
El poeta y novelista francés Louis Aragon escri-
bió sobre el Campo: «Gurs, una extraña sílaba, como
un sollozo que no consigue salir de la garganta». El
Campo de Gurs permaneció en funcionamiento
durante seis años (1939–1945), siendo el de mayor
duración en el País, dejando a más de 65.000 per-
sonas privadas de libertad, entre ellos, resistentes
franceses antifascistas, guerrilleros republicanos
españoles, apátridas, así como varios millares de
judíos y miembros de la comunidad gitana. Muchas
de ellas nacieron, crecieron y murieron tras sus
alambradas.
Los historiadores dividen la historia del campo
en tres fases, y es en la tercera donde Gurs acaba
convertido en campo de concentración, periodo en
el que a partir del verano de 1942 se envían 3.907
judíos en 6 convoyes a los campos de exterminio
nazis de Auschwitz-Birkenau y Majdanek, para ser
exterminados.
Al inicio de la II Guerra Mundial, en septiembre
de 1939, miles de republicanos españoles salen de
los campos y se alistan en el ejército francés, que
por su experiencia colocan en la primera línea del
frente, Línea Maginot. Allí mueren, o son hechos
prisioneros y enviados a los campos de concentra-
ción nazis, donde los que pudieron salir vivos en
1945, se encontraron que eran apátridas y no tenían
ningún lugar donde ir, o pasan a formar parte de la
resistencia francesa, siempre confiando que la vic-
toria aliada sirva para acabar con la dictadura en
España, lo que evidentemente no sucedió.
El Campo se clausura el 31 de diciembre de 1945,
después de muchos intentos. El Gobierno francés
aprovechó lo que se podía utilizar, quemó las barra-
cas y plantó un bosque que ocultara la vergüenza
que allí se había vivido. 30 años después, en 1980,
la Amicale du Camp de Gurs sacó a Gurs del olvido
y convirtieron Gurs en un Memorial nacional de
la República Francesa en homenaje a las víctimas
de las persecuciones racistas y antisemitas y de los
crímenes contra la Humanidad cometidos por el ré-
gimen de Vichy.
80 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
historia
Este año se cumplen 80 años del final de la Guerra
Civil española (1936-1939). Esta etapa histórica ha
sido estudiada por cientos de historiadores y estu-
diosos del tema, hasta convertirse en el motivo de
estudio que más libros ha suscitado, solo superado
por la II Guerra Mundial. No obstante, a pesar de
tan prolífica producción, todavía quedan muchos
aspectos de este conflicto por analizar y difundir.
Uno de los temas que más bibliografía está gene-
rando estos últimos años ha sido el papel de la
mujer en la guerra en tanto que víctima de la re-
presión o como un agente de la resistencia frente a
los sublevados. En este artículo vamos a analizar la
represión de género llevada a cabo en el bando su-
blevado, explicando los motivos que condujo a los
insurgentes a perseguir y castigar a miles de mu-
jeres y, por otro lado, estudiaremos tres espacios
fundamentales de represión, violencia y castigo y
su utilización para vigilar y castigar a las mujeres
tildadas de «contrarias al Movimiento Nacional»
del 18 de julio de 1936.
Con el inicio de la Guerra Civil en la retaguardia
insurgente se puso en marcha un ambicioso proce-
so de higienización social que afectaría a todos aque-
llos hombres y mujeres vinculados con las políticas
e ideologías contrarias a los sublevados y, en con-
secuencia, susceptibles de ser perseguidos y erra-
dicados. El General Mola, uno de los principales
cabecillas de la sublevación militar, dejó claro que
en el inicio de la sublevación era necesario infligir
un duro castigo contra las personas sospechosas
de desafección1
. Llegado el momento, en las zonas
donde triunfó el golpe de Estado, se desencadenó
un proceso de acoso, persecución, detención, en-
carcelación y ejecución de miles de personas por
1  Instrucción Reservada número 1, AHM de Ávila, Fondos de la Guerra
Civil, armario 34, legajo 4, carpeta 8.
Iván Heredia Urzáiz
castigar la transgresión
de género
espacio de represión y violencias ejercidas
contra la mujer republicana (1936-1948)
el mero hecho de haber pertenecido, colaborado o
simpatizado con las fuerzas políticas de izquierdas.
En los pueblos y ciudades del bando sublevado
se llevó a cabo una intensa labor de localización,
persecución y castigo de los elementos «peligrosos»
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 81
historia
para el nuevo orden. Entre las víctimas de esta re-
presión se encontraban miles de mujeres que fue-
ron humilladas, acosadas y castigadas por haber
simpatizado o apoyado a las fuerzas políticas y sin-
dicales leales a la República o, simplemente, por ser
hermanas, esposas o madres de republicanos hui-
dos, muertos o encarcelados.
La represión que los rebeldes ejercieron sobre
las desafectas respondió a principios diferentes a la
ejercida contra los hombres. Ésta no solo respondía
a la oposición o desafección de esas mujeres, tam-
bién era el precio que debían pagar aquellas que
habían transgredido el orden social y moral tradi-
cional. Asimismo, a la hora de aplicar los castigos,
los insurgentes ejercieron una represión diferente,
una represión sexuada2
.
Como señala Pura Sánchez, las fuerzas suble-
vadas practicaron una represión selectiva y ejem-
plarizante sobre las «rojas». Aunque éstas fueron
encausadas, procesadas y condenadas no solo por
ser «rojas», sino porque habían realizado una doble
transgresión social y moral3
.
La lucha de la mujer en la II República
Durante la II República muchas mujeres habían
ocupado un espacio que hasta entonces les había
estado vedado, el espacio público de la política,
«abandonando la subalternidad del espacio do-
2  ABAD BUIL, Irene, HEREDIA URZÁIZ, Iván, MARIAS CADENAS, Sescún,
«Castigos «de género» y violencia política en la España de posguerra. Hacia
un concepto de «represión sexuada» sobre las mujeres republicanas», en
IBARRA AGUIRREGABIRIA, Alejandra (Coord.), No es país para jóvenes. Actas
del III Encuentro de jóvenes investigadores de Historia Contemporánea, Instituto
Universitario de Historia Social Valentín de Foronda, Vitoria, 2012.
3  SÁNCHEZ, Pura, Individuas de dudosa moral. La represión de las mujeres
en Andalucía (1936-1958), Crítica, Barcelona, 2009.
méstico y de las labores propias de su sexo»4
. Las
mujeres manifestaron ciertas inquietudes políticas
e intelectuales y promovieron un cambio profun-
do que favoreciera la transformación de los roles
tradicionales de la mujer que les había mantenido
relegadas a la esfera privada. El deseo de aquellas
mujeres progresistas de lograr ciertos derechos
sociales para todas las mujeres españolas choca-
ba frontalmente con los fundamentos ideológicos
de la postura conservadora y de la Iglesia Católica,
quienes apostaban por el mantenimiento de un
culto a la domesticidad y la rígida separación de la
mujer quien debía permanecer en la esfera privada,
en el hogar.
ClaraCampoamorolasocialistaMaríaLejárraga,
promovieron y defendieron la lucha para incremen-
tar los derechos de las mujeres españolas, logrando
consumar victorias tan importantes como la conce-
sión del voto femenino o el Seguro de Maternidad.
Pero todavía quedaba mucho camino para lograr la
ansiada igualdad en derechos de los sexos.
Mientras en las esferas políticas se debatían los
derechosdelamujer,enlascalleséstascomenzaron
a invadir los espacios públicos acudiendo a mani-
festaciones y participando en huelgas obreras. Los
partidos políticos intentaron canalizar la salida de
la mujer al mundo extra-doméstico. Con la conce-
sión del voto a la mujer (1933), los principales par-
tidos políticos comenzaron a prestarles atención
para atraerlas hacia sus filas. No tardaron en orga-
nizarse diversas agrupaciones políticas de carácter
republicano e izquierdista que fueron lideradas por
mujeres con una conciencia política madura y con
una estrecha vinculación con los partidos políticos
y sindicatos de izquierda. Desde su posición, inten-
taron canalizar la acción femenina para lograr la
ampliación de sus derechos. Pero su lucha pronto
se vio subordinada a la lucha de clases, una batalla
para combatir el avance del fascismo que amenaza-
ba con instalarse en España poniendo en peligro el
progreso social y las reformas legales que el bienio
republicano socialista les había concedido.
La victoria de la conjunción Radical-Cedista de
noviembre de 1933 puso en alerta a los partidos
políticos y sindicatos de izquierda, quienes ante el
temor de que en España se pudiera repetir el mo-
delo de dictadura fascista que existía en Italia o
Alemania, radicalizaron su discurso y comenzaron
a preparar la senda revolucionaria. En ese contex-
to histórico, muchas mujeres españolas, alentadas
por las fuerzas progresistas, adoptaron un impor-
4  Ibidem, p. 13.
Carmen Casas
82 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
historia
tante rol en la asistencia a las manifestaciones y en
la difusión de la propaganda de partido; «quizá por
primera vez, las mujeres recibían responsabilida-
des precisas y eran llamadas por las organizaciones
masculinas a participar en la lucha en pie de igual-
dad con los hombres»5
.
Por lo tanto, a la altura de julio de 1936 el ideal
de la feminidad se había desnaturalizado al alejarse
la mujer de los preceptos cristianos. Éstos consis-
tían básicamente en ser una buena esposa y madre,
un «ángel del hogar» que tenía como misión servir
al hombre y educar a sus hijos como buenos cató-
licos. Una mujer que no se maquillase, que no lla-
mase la atención y que no alzase la voz ni rebatiera
las opiniones del padre o marido. Es decir, mujeres
«silenciadas, invisibles y recluidas en sus hogares,
de los que no debían salir excepto para realizar, si
acaso, algunas labores propias de su sexo»6
.
Violencias y castigos contra las mujeres
republicanas
La historiadora Giuliana Di Febo fue una de las pri-
meras historiadoras que estudió la violencia, los
castigos y las humillaciones que sufrieron las re-
publicanas en la retaguardia insurgente y, una vez
acabada la guerra, en muchas de las localidades «li-
beradas». El castigo que se ejercía sobre las mujeres
se producía habitualmente después de haber sido
«liberada» la localidad, o cuando corrían noticias
sobre algunos de los desmanes que ocurrieron en la
zona republicana, y generalmente tenía un carácter
5  Citas extraídas de Mercedes YUSTA,«La Segunda República: signifi-
cado para las mujeres», en Isabel MORENT, Historia de las mujeres en España
y América Latina, del siglo XX a los umbrales del XXI, Cátedra, Madrid, 2006,
pp. 116.
6  Íbidem, p. 127.
ejemplarizante. Las víctimas de la
violencia y de la represión insur-
gente fueron aquellas mujeres
que de una forma directa o indi-
recta estaban vinculadas con al-
gún sindicato o partido político de
izquierda; aquellas que simpatiza-
ron con los ideales republicanos y
lo manifestaron públicamente; las
que participaron en manifestacio-
nes, huelgas o mítines convocados
por las izquierdas; las que de for-
ma activa o pasiva tomaron parte
en la oposición al «Alzamiento» y
aquellas mujeres que fueron se-
ñaladas, perseguidas, acosadas y
castigadas por el mero hecho de ser madre, esposa,
hija o hermana de un destacado republicano. Ellas
fueron objeto de vejaciones, maltratos y burlas por
parte de los vencedores. Los escarnios públicos
eran parte de una práctica represiva extraoficial
que pretendía generar inseguridad y miedo. De
este modo, se pretendía anular cualquier reacción
social opositora. Aunque, a su vez, los escarnios pú-
blicos también se consolidaron como mecanismos
de humillación y degradación7
.
Son muchos los testimonios que narran los terri-
bles castigos que los sublevados imponían a las mu-
jeres sospechosas de desafección. En ocasiones los
«vencedores» obligaban las «rojas» a beber aceite de
ricino para, después, exhibirlas por toda la localidad
mientras se hacían heces encima; les colgaban letre-
ros despectivos del cuello; las golpeaban; las insulta-
ban, les rapaban el pelo —el pelo largo es una seña
de identidad femenina— y, en ciertas ocasiones, al-
gunas mujeres que habían sido tildadas de «desafec-
tas» fueron violadas. En otras ocasiones, los insur-
gentes ejercían un acoso asfixiante sobre mujeres
cuyos maridos o hijos se hallaban huidos o encarce-
lados. Eventualmente, la Guardia Civil o miembros
de Falange se acercaban hasta sus domicilios para
registrarlos minuciosamente y, de paso, atemorizar
a la familia. Y, en muchos pueblos, las autoridades
locales obligaron a las «rojas» a limpiar iglesias, es-
tancias públicas o espacios públicos como paseos.
Esos rituales, que se desarrollaban al margen de
la oficialidad por muchos pueblos de la retaguardia
insurgente, se convirtieron en ceremonias de hu-
7  El libro de DI FEBO, Giuliana al que se hace referencia tiene por
título Resistencia y movimiento de mujeres en España, 1936-1939, Icaria, Barce-
lona, 1979. Por último, para conocer mejor las prácticas represivas durante
la guerra y el primer franquismo véase el estudio de RICHARDS, Michael,
Un tiempo de silencio. La Guerra Civil y la cultura de represión en la España de
Franco, 1936-1945, Crítica, Barcelona, 1999, p. 24-48.
Clara Campoamor
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 83
historia
millación y degradación que pretendían expropiar
las referencias sociales e identitarias como mujeres.
Las mujeres que sufren este tipo de rituales son des-
pojadas de ropas, les afeitan el pelo, las purgan en un
proceso de purificación corporal que las degrada, las
deshumaniza y las priva de su dignidad como mujer
y como persona. Además, estas ceremonias se con-
vierten en elementos útiles para proyectar pública-
mente las consecuencias de la disidencia.
En Ejea de los Caballeros (Zaragoza), narra José
Antonio Remón, el salón de sesiones del ayunta-
miento era utilizado como una improvisada pelu-
quería. Allí se rapaba la cabeza a muchas mujeres.
El ejemplo más representativo sucedió el 30 de sep-
tiembre de 1936 cuando 22 mujeres fueron obliga-
das a recorrer andando el trayecto entre el barrio
de Rivas y el ayuntamiento de Ejea donde fueron
rapadas. En Sádaba (Zaragoza) entre agosto y sep-
tiembre de 1936 fueron rapadas «cincuenta y seis
mujeres entre los 15 y 70 años»8
. En Fuendejalón,
el 28 de agosto de 1936 fueron rapadas 39 mujeres,
luego se les obligó a ingerir aceite de ricino para,
finalmente, obligarlas a pasearse por las calles del
pueblo mientras se hacían sus necesidades encima
y gritaban, al mismo tiempo, «Viva Cristo Rey» y
«Viva Falange»9
.
A pesar de que este tipo de castigos solían tener
una función ejemplarizante, de escarnio público,
en ocasiones, y con la finalidad de ocultar las di-
mensiones que la violencia del franquismo estaba
alcanzando, se practicaban en espacios ajenos al
resto de la sociedad. Estos espacios fueron funda-
mentalmente las comisarías y las cárceles.
En las comisarías de policía franquistas fueron
maltratadas, vejadas y torturadas cientos de muje-
res. En esos espacios de poder, alejados de la esfera
pública, los agentes torturaban a algunas detenidas
para sonsacarles todo tipo de información. Estas
prácticas, que se llevaban a cabo desde el inicio de
la guerra, se volvieron tremendamente habituales
una vez finalizada la contienda bélica, a medida que
se conformaban los grupos de oposición política y
armada al franquismo. Cada vez que se detenía a
una mujer sospechosa de haber desarrollado una
labor destacada durante la guerra en la zona re-
publicana o de formar parte de una organización
política clandestina, era sometida a un estricto y
violento interrogatorio. Agustina Sánchez Sariñe-
8  REMÓN AÍSA, José Antonio, Cinco Villas, 1936. Del protagonismo refor-
mista a la violencia reaccionaria, Gobierno de Aragón: Departamento de Edu-
cación, Cultura y Deporte, Zaragoza, 2009, pp. 159 y ss.
9  Testimonio de Carmen Tolosa, entrevista realizada en Fuendejalón el
22 de agosto de 2006 por Sescún Marías.
na cuenta cómo el 13 de abril de 1939 fue detenida y
conducida a una comisaría de Madrid para tomarle
declaración. Allí pasó varios días durante los cua-
les, según su testimonio, le «dieron todos los palos
que quisieron, y como no sacaron nada […] Me de-
cían: «So zorra habla, que te matamos», y porrazo
va y hostia viene, sin tener en cuenta que yo estaba
encinta». Tras la tremenda paliza y los golpes que
los agentes le propinaron en el vientre, Agustina
Sánchez perdió al bebé que estaba esperando.
Acabada la guerra, a la altura de 1945 la violen-
cia se seguía practicando en las cárceles franquistas.
Carmen Casas fue detenida en Madrid a mediados
de septiembre de 1945 por su implicación en la or-
ganización política clandestina UNE en Zaragoza.
Después de ser identificada, fue trasladada a una co-
misaría de policía de Zaragoza donde, «pasé nueve
noches en comisaría, te metían la pistola en la cabe-
za con amenazas. Me arrinconaron contra la pared
y me metieron una paliza; la columna vertebral la
llevo deformada de los golpes que me dieron»10
.
El escarnio público y los maltratos sufridos
en las comisarías eran las fases previas de un lar-
go proceso punitivo que se prolongaba de manera
sistemática dentro de las cárceles. Al ingresar en
la prisión las presas eran insultadas, humilladas y
tratadas con extrema violencia. Sin duda, para las
mujeres que habían sufrido las vejaciones y humi-
llaciones en los espacios públicos y para aquellas
que habían pasado por los maltratos y torturas de
las comisarías, el recibimiento que las autoridades
ofrecían a las presas políticas en la prisión era un
paso más de un largo proceso de deshumanización
y de castigo.
Despojadas de sus bienes, de su dignidad y mer-
madas físicamente y psicológicamente, las presas
políticas que ingresaron en las prisiones de Franco
fueron las protagonistas de nuevas ceremonias de
humillación y degradación. Manuela Moreno relata
cómo al ingresar en la Prisión Habilitada de Predi-
cadores (Zaragoza) los funcionarios de prisiones se
burlaban de las recién llegadas diciéndoles: «Mira,
ya vienen los pendones de la República, la escoria
de España, las putas de Negrín»11
. Agustina Sánchez
Sariñena aseguraba que el día que ingresó junto
con varias detenidas más en la cárcel de Predica-
10  Testimonio de Carmen Casas Godesart recogido en CUEVAS,
Tomasa, Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas, I.E.A., Huesca,
2004, pp. 651-656. Asimismo, puede consultarse su biografía en HEREDIA
URZÁIZ, Iván y ABAD BUIL, Irene, Leandro Saún y Carmen Casas..., pp. 95-159.
11  CUEVAS, Tomasa, Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas…
pp. 647-651. Para saber más sobre la vida en las cárceles de mujeres de
Zaragoza véase el estudio de HEREDIA URZÁIZ, Iván, Delitos políticos y orden
social. Historia de la cárcel de Torrero (1928-1939), Mira Editores, Zaragoza,
2005.
84 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
historia
dores, el jefe de la prisión las recibió con la pistola
en mano, les ordenó que se pegasen a la pared para
finalmente amenazarlas diciéndoles que las iba a
fusilar. Los insultos con los que los funcionarios re-
cibían a las presas era una manifestación de poder
que transmitía a la presa su inferioridad y, a su vez,
ponían en evidencia el repudio que sentían algunos
sectores del personal de prisiones con respecto a
los disidentes políticos. Como señala Dolors Puig, el
«hecho de ser mujeres no impedía que los fascistas
las maltratasen, torturasen o aplicasen la pena de
muerte, pero en cambio el hecho de haber asumido
un protagonismo en la vida social y política en con-
tra de la ideología dominante les hacía más odiosas
a los ojos de las funcionarias de comisarías y cárce-
les»12
. El odio hacia el otro, hacia las republicanas,
se ponía de manifiesto en la humillación, los mal-
tratos y en los severos castigos que se impusieron
sobre las presas políticas.
Concha Buñuel Portolés ingresó en el departa-
mento de mujeres de la Prisión Provincial de Zara-
goza el 29 de marzo de 1937 y, durante el mes y me-
dio que estuvo recluida, fue testigo de la violencia
con la que la guardiana de prisiones María Teresa
Fernández trataba a las reclusas. Concha describe
con precisión el trato que la celadora otorgaba a las
presas políticas a quienes «pegaba, golpeaba, insul-
taba, les llamaba todos los nombres más sucios y
feos que se pueden llamar». En una ocasión, la ce-
ladora sentó a una presa en dos sillas, una frente a
la otra y de asiento puso una tabla con un agujero
«y allí entonces la ató con las manos a una silla, las
piernas abiertas, también atadas a la otra silla, y le
puso un recipiente debajo y las faldas atadas a la
cintura, con la dignidad que tenía la pobre. Tú fíjate
lo humillante que es una celda que la veían todas,
y la tuvo así tres días, metiéndole trozos de pan a
veces en la boca […]. A los tres días la pobre mujer
en esas condiciones, aullaba como un animal, de
desesperación»13
.
A veces, esos castigos iban dirigidos contra unos
rasgos de feminidad como los órganos reproducti-
vos. El caso más extremo lo relata Concha Buñuel
que fue testigo de los golpes que la celadora María
Teresa Fernández dio en el vientre a una reclu-
sa embarazada mientras le decía: «Echa ese sapo,
12  DI FEBO, Giuliana, Resistencia y movimiento de mujeres en España…,
p. 7.
13  Citas extraídas del testimonio de Concha Buñuel Portolés recogido
en CUEVAS, Tomasa, Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas, IEA,
Huesca, 2004, pp. 828-832. Asimismo, sabemos que Concepción Buñuel
ingresó en la cárcel de Torrero el 29 de marzo de 1937, y salió en libertad
el 2 de mayo del mismo año. Los datos sobre su reclusión se hallan en el
«Expediente procesal de Concepción Buñuel Portolés» en ACPZ, Fondo de la
Prisión Provincial de Zaragoza, Expedientes de internos, 1936-1950.
asquerosa, hija de puta»14
. La brutalidad de estas
acciones pone de manifiesto el proceso de deshu-
manización que experimentó la retaguardia insur-
gente durante la guerra y en los primeros años del
franquismo.
A modo de conclusión
La victoria de los sublevados conllevó un drástico re-
troceso en los derechos y libertades de las mujeres.
El régimen franquista estableció los instrumentos
de control y represión social necesarios para que
las conductas de las mujeres que habían transgre-
dido su rol social tradicional fueran reconducidas
hacia los preceptos cristianos. La vuelta del discurso
a favor de la domesticidad conllevó un alejamiento
de la mujer de los espacios públicos, especialmen-
te de aquellos relacionados con la política. Frente
a los avances logrados en la Segunda República, la
mujer volvía a ser considerada de facto una ciuda-
dana de segunda, con escasos derechos y demasia-
das obligaciones familiares y morales. No obstante,
cientos, miles de mujeres continuaron luchando en
la clandestinidad contra esa imposición doctrinaria,
participando en los partidos políticos clandestinos
que emergían en los años cuarenta como oposición
al régimen franquista; sirviendo de enlace y apoyo
a los guerrilleros antifranquistas en las zonas mon-
tañosas o realizando pequeñas resistencias diarias a
una concepción de género que volvía a imponerles el
silencio y la invisibilidad pública.
14  Datos y citas en CUEVAS, Tomasa, Testimonios de mujeres…, pp.
828-832.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 85
historia
1. Marionetas, títeres y otras criaturas.
El primer testimonio escrito que hace referencia a
los títeres en Aragón son las palabras de recomen-
dación que el juglar gascón Giraut de Calansón dará
en 1211 al joven Fadet para que se traslade a la corte
de Pedro II de Aragón, donde podrá tener trabajo si
sabe manejar títeres. Ocho siglos más tarde, segui-
mos siendo cuna de grandes compañías, construc-
tores e investigadores de títeres y otras criaturas y
seres maravillosos.
2. «País de moñacos».
Si bien, actualmente, el sector teatral aragonés
ofrece unos datos preocupantes, tanto en número
de espectadores como de funciones, la punta de
lanza de las artes escénicas en nuestra tierra es el
teatro infantil y especialmente el de títeres. En la
primera década del siglo XXI, una de cada cuatro
obras era destinada al público infantil. Probable-
mente, la cercanía geográfica con Cataluña y Fran-
cia, así como la visita o estancia de titiriteros ibe-
roamericanos, ha sido clave para que hoy en día las
compañías aragonesas de manipulación de «moña-
cos», como los llaman en su festival Los titiriteros
de Binéfar, sean un referente mundial,
Iniciando un repaso a las compañías aragonesas
en este inicio del siglo XXI, debemos comenzar por
los Titiriteros de Binéfar1
, que acaban de cumplir
1  Son numerosas las magistrales obras que nos han regalado y en las
que mezclan distintas técnicas de manipulación, destacando: El bandido
cucaracha (1988), La fábula de la raposa (1995), Dragoncio (1997), Cómicos de
la legua (1999), El hombre cigüeña (2005) o Antón Retaco (2016) entre otras
muchas. Para conocer más sobre la compañía es imprescindible la obra del
aragonés Adolfo Ayuso, uno de los mejores investigadores de la dramaturgia
de títeres del mundo, Instinto de comediantes: industrias y andanzas de los
titiriteros de Binéfar. Zaragoza, DPZ, 2002 y el artículo de Paco Paricio «¿Por
qué los títeres?» que apareció en la Revista Fantoche: arte de los títeres, nº 1,
2007, págs. 90-96. Asimismo, es fundamental para todo lo relacionado con
el teatro infantil la obra, también de Ayuso, Para un público menor. Teatro
Jesús Ángel Arcega Morales
Títeres aragoneses
fantásticos
(en los inicios del siglo XXI) y dónde
encontrarlos
cuarenta años «echando comedias», como le gus-
ta decir a Paco Paricio. Este último, junto a Pilar
Amorós iniciaron este proyecto al que se han ido
sumando otros artistas de reconocido prestigio,
siendo reconocidos nacional e internacionalmente
y premiados en numerosos festivales.
Hablar de títeres en Aragón es hablar, también,
de Teatro Arbolé2
, liderada por el belchitano Iñaqui
Juárez, que primero en La Oca (desde 1979), luego
en Pajarola y desde 1985 con la denominación ac-
tual, es clave fundamental de la vida de los títeres
en la Zaragoza desde la transición hasta nuestros
días. Posteriormente se unirán al proyecto Esteban
Villarrocha, Azucena Roda y Pablo Girón, con nu-
merosas colaboraciones, destacando la del cubano
René Fernández. En 1985 nace Pelegrín, un títere de
guante de cachiporra, que no ha faltado ningún año
a las fiestas del Pilar desde 1995. El prestigio de la
compañía queda demostrado en la invitación por
parte del Ayuntamiento de París para conmemorar
el bicentenario del nacimiento de Guignol para ac-
tuar en los Campos Elíseos en 2018.
En la provincia de Zaragoza destacan también
Caleidoscopio Teatro, fundada por el zaragozano
Roberto Barra y Azucena Gimeno, y Teatro de Me-
dianoche de la mano de Domingo Castillo y Araceli
Gil, ambas creadas en 1984, siendo pioneras en Ara-
gón en el uso de técnicas de teatro negro, de som-
y espectáculo infantil en Aragón (1950-2005). Zaragoza, Centro Dramático de
Aragón, 2007.
2  Además de las obras de Pelegrín, otras obras fundamentales en su
repertorio y que han cosechado grandes éxitos son Los tres cerditos (2003),
El poeta y Platero (2004), Don Quijote de La Mancha de Aragón (2004) o Cinco
lobitos (2013) entre otras muchas. Es ineludible acudir al libro de Ana Rioja,
que fue publicado con motivo de la conmemoración del 25º aniversario,
para conocer mejor a esta compañía Sueños, títeres y corazones. Teatro Arbolé:
25 años recorriendo caminos (1979-2004). Zaragoza, colección Librititeros,
editorial Arbolé, 2004.
86 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
historia
bras y marionetas. La zaragozana Helena Millán3
está considerada la mejor constructora de mario-
netas del mundo y comparte su don en cursos de
creación; asimismo los manipula magistralmente
en su compañía Títeres de la Tía Elena desde 1995.
En la memoria de todos queda aquel 23 de abril de
2006 en el que apareció una impresionante mario-
neta, creada por Helena Millán, de varios metros
de altura, que movían siete manipuladores para
la obra de gran formato San Jorges y dragones. En
este sentido, destacan también las compañías PAI
o K de calle por sus espectáculos de gran formato
y la manipulación de grandes figuras articuladas,
como por ejemplo el dragón mutante de 16 metros
de largo de la obra The Recyklantex de esta última
compañía. Otro maravilloso y premiado artista es
Javier Aranda. Su trabajo con los títeres de mesa
es absolutamente increíble. Otras compañías zara-
gozanas que deben aparecer en este breve repaso
son la compañía Brújula de papel, que combina en
3  De Caleidoscopio Teatro destacan: ¡Ábrete Sésamo! (2002), Ondina Glups
(2008) y El abrigo de Yorick (2013). De Teatro de Medianoche: El pirata que
quiso capturar la luna (1987), La profecia (1989) de Fernando Lalana o Seres
uhmonos (2012). Entre las obras de La tía Elena destacan: Cajal, el rey de los
nervios (2009), de Adolfo Ayuso, con la que recibió el Premio FETEN y fue
finalista de los Max, la revista musical de marionetas Formas de perder la
cabeza (2012), El sueño de Pinocho (2014) o Pájaros de madera (2015).
sus espectáculos la luz negra, los títeres, objetos y
actores, La Barricada Títeres proyecto iniciado por
Carolina Mejía, Títeres sin cabeza fundada por Fer-
nando Martínez y Alicia Juárez y El mar del norte4
fundada por la zaragozana Marta Cortel y el fran-
co-español David Moreau en 2016, compañía que
usa la técnica del teatro de objetos.
Entre las compañías oscenses debemos mencio-
nar a Viridiana5
, creada por Jesús Arbués, Pilar Ba-
rrio y Amor Pérez en 1994, que han realizado espec-
táculos de títeres tanto para público adulto como
para infantil. Teatro Taraneya que nace en Binéfar,
siendo fundada por Toy Benedicto en 1981. Además
de su repertorio, destaca su espectacular colección
de títeres del sudeste asiático, que cuenta con cerca
de dos centenares de piezas.
En la provincia de Teruel debemos mencionar
a la compañía de cachiporra Títeres del Guantazo6
.
3. …y dónde encontrarlos.
Los festivales que se celebran en Aragón son el es-
caparate perfecto para localizar a nuestros «moña-
cos». En 1999 nace en Zaragoza el Festival Interna-
cional de Teatro de Feria Parque de las Marionetas,
que actualmente tiene lugar en el parque José An-
tonio Labordeta durante las fiestas del Pilar. Los
datos de las últimas ediciones nos dicen que más de
ochenta mil espectadores acuden a lo largo de los
cinco días que dura el festival a las más de trescien-
tas funciones programadas. Desde 2013 en Binéfar
tiene lugar Imaginaria, Festival de Títeres e Imagen
en Movimiento, de la mano de Territorio Gestión
Cultural y Titiriteros de Binéfar, mostrando un
espacio que quiere combinar los títeres con otras
artes. Desde ese mismo año se celebra el Festival
Iberoamericano de Teatro para Niñ@s, de la mano de
Teatro Arbolé, trayendo a Zaragoza a las mejores
compañías internacionales y por supuesto de Ara-
gón, y que tiene la Sala Teatro Arbolé, inaugurada
en 2008 en el parque Luis Buñuel, con 225 butacas,
como espacio escénico titiritero por excelencia. Su
antecesora, la vieja Sala Arbolé en el Barrio del Ac-
tur, fue la primera de carácter privado de Zaragoza,
allá por 1990. Dos ediciones son las celebradas ya
4  Javier Aranda posee dos obras magistrales Parias (2015) y Vida (2017).
Brújula de Papel estrenó Dulces sueños (2010). La Barricada Títeres estrenó
Está ñublo (2008). Títeres sin cabeza estrenó No sin mi unicornio (2010). El
mar del Norte, compañía creada en Bruselas estrenó El vientre de la ballena
(2016)
5  De Viridiana destacan obras como Elhombrequeteníavacíoslosaposentos
de la cabeza (2001), Un día, una hora (2003), La plegaria de Chernobyl (2004)
y En la cadiera (2008). De Taraneya El trotamundos (1995), El burro ibérico
(2002) y El mono titiritero (2009) son sus tres producciones actualmente
en cartel.
6  Su obra de cachiporra es Dos dudosos bandoleros (2017).
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 87
historia
del Favartitella. Festival de títeres que
reúne un fin de semana de agosto
en Fabara a diferentes compañías,
especialmente aragonesas. El año
pasado surge, ojalá para quedarse
para siempre, el Festival de Teatro
de Títeres de Aragón «País de moña-
cos», que tiene lugar en la localidad
de Abizanda, centro neurálgico de
los Titiriteros de Binéfar, donde se
encuentra la Casa de los Títeres,
lugar de representaciones y mara-
villoso museo de títeres que Paco
Paricio ha ido aumentando con el
paso de los años. Otros festivales
ya han desaparecido, pero dejaron
una gran impronta en el mundo de
los títeres aragoneses, es el caso de
Al! Festival, Títeres y Juglares en el
Monasterio de Veruela o Titirilata en
Remolinos.
Las obras de los títeres arago-
neses también se leen, destacando
los libros publicados o coordinados
por los Titiriteros de Binéfar7
y de la
editorial Arbolé, dentro de sus co-
lecciones Titirilibros y Librititeros8
.
Y brillantísimas han sido las ex-
posiciones que han tenido lugar so-
bre algunas de las compañías de las
que hemos hablado. La exposición
«Teatro de Medianoche: 30 años en
compañía» (2004), que recorrió di-
ferentes ciudades, «Caleidoscopio Teatro: 25 años de
Teatro para jugar» (2011) que tuvo lugar en el Centro
de Historias de Zaragoza. Celebrando el 30º aniver-
sario de Pelegrín, Teatro Arbolé expuso en el vestí-
bulo de su teatro una colección de dicho personaje
en 2013. «Marionetas» (2018) de Helena Millán en el
Torreón Fortea. Y la maravillosa «Magia y memoria
de las marionetas: Aragón-España» (2019), también
en el Centro de Historias.
7  Pasacalles medieval (2001), Títeres y demás parientes (2006), Estaba el
señor Don Gato (2003), Dragoncio (2003), El hombre cigüeña (2006), Los
Titiriteros de Binéfar-Catálogo Exposición (2011) y Oficio de titiriteros (2014).
8  Obras completas de Pelegrín 1 y 2 (2004 y 2006), Jugando con lobos, enanos
y cerditos (2007), Tiranía y derrota del rey Don Barrigota (2009) y Don Quijote:
Dos versiones de títeres para los más pequeños (2017).
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Cinco Villas
88
L
os nombres personales han sufrido a lo
largo de la historia numerosos cambios en
su estructura y, como ocurre también en
nuestros días, han estado sujetos a las modas y a la
evolución de las costumbres. En este artículo nos
vamos a acercar a conocer los nombres de las muje-
res que aparecen en la documentación más antigua
de Ejea de los Caballeros: el Archivo Parroquial.
Gracias a esta fuente documental podremos
conocer el nombre propio de la primera ejeana de
la que tenemos noticia; sabremos también cuáles
eran los nombres de pila femeninos más usados en
la villa desde finales del siglo XIII hasta el siglo XV,
así como las formas más habituales que adoptaron.
Por último, intentaremos averiguar el origen geo-
gráfico de algunas de estas mujeres que vivieron en
Ejea durante estas centurias.
Pero antes de indagar en todos estos detalles,
vamos a conocer cómo se creaban los nombres de
persona durante la Edad Media y así constatare-
mos las diferencias con respecto a lo que ocurre en
nuestros días.
LOS NOMBRES DE PERSONA EN LA EDAD MEDIA
Durante los primeros siglos medievales (siglos
VII-X) en la España cristiana las personas solo po-
seían el nombre de pila. Sin embargo, a medida que
las comunidades se fueron asentando, se hizo nece-
sario utilizar fórmulas que permitieran individua-
lizar mejor a las personas que vivían en los pueblos,
sobre todo cuando éstos empezaban a crecer en nú-
mero de habitantes como consecuencia de proce-
Marcelino Cortés
BENDITO SEA TU NOMBRE
El nombre de las mujeres de Ejea de los Caballeros
durante la Edad Media (1286-1499)
sos de repoblación. Esto es lo que ocurrió en Ejea de
los Caballeros en 1110 tras la concesión de la carta
de población por parte del rey Alfonso I el Batalla-
dor. Para ello se utilizaron dos fórmulas.
Por un lado, se generalizó la terminación -z (-az,
-ez, -iz) que primitivamente utilizaron las familias
nobles de los pequeños reinos del norte de la pe-
nínsula. Como es sabido, esta terminación significa
«hijo de» y sirve para designar el nombre del padre
del que se procede (de ahí que se denomine sufijo
patronímico): Sánchez es el «hijo de Sancho»; Díez es
el «hijo de Didaco»; Garcíaz —actual García— nom-
bra al «hijo de Garci»; Gómez es el «hijo de Gomicio»,
antiguo nombre de origen godo; Ruiz es el «hijo de
Rui», nombre familiar de Roderico; Meléndiz es el
«hijo de Melendo»; Ortiz es el «hijo de Fort».
Por otro lado, se creó la alcuña, es decir, un so-
brenombre o apodo que permitiera distinguir a un
individuo de otro con el mismo nombre e identifi-
cara el linaje o la familia. Para ello se recurrió a las
fórmulas más variadas, como el pueblo donde se
vivía o de donde era originaria la persona (María de
Biota, Miguel de Uncastillo), al estado (Alegre, Casa-
do), al oficio o profesión que desempeñaba (Carni-
cer, Herrero, Tejedor, Zapater), al aspecto físico (Cal-
vo, Delgado, Royo, Rubio), a virtudes (Agudo, Cortés,
Galán, Lozano) e incluso a rasgos peculiares, como
la tendencia zurda de una persona (Izquierdo).
Estas dos fórmulas, el sufijo patronímico y la al-
cuña, constituyen básicamente el origen de nues-
tros actuales apellidos.
Sin embargo, en la Edad Media estas denomina-
ciones no eran permanentes ni tampoco heredita-
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
cincovillas
89
rias. Hasta el siglo XV reinaba la anarquía total en
la adopción de los nombres. Pondremos un ejemplo
que ya hemos conocido porque apareció en el nú-
mero 13 de la revista Ágora (2015). En este trabajo
analizamos el testamento que dictó María de Sada
en 1382. Esta ejeana estuvo casada con un señor lla-
mado Sancho Sentia. Fruto de este matrimonio na-
cieron dos hijas llamadas María Pérez de Algarán y
Sancha Ferrández de Sentia. Como se puede apreciar
en este ejemplo, la alcuña por estas fechas no siem-
pre se heredaba.
Para evitar este caos el Concilio de Trento
(1536) promulgó una norma que regularizaba los
registros de bautismo mediante la fórmula nombre
+ apellido, el cual pasaba a convertirse además en
hereditario.
La forma actual del nombre que figura en nues-
tro documento nacional de identidad es bastante
reciente. Si bien desde el siglo XVI se extendió la
costumbre de usar dos apellidos, la práctica espa-
ñola de alternar el apellido paterno y el apellido ma-
terno se remonta a finales del siglo XIX.
EL NOMBRE DE LA PRIMERA EJEANA QUE
CONOCEMOS
Por razones históricas que a nadie se le escapan,
la aparición de las mujeres en la documentación
medieval es más tardía y escasa que la de los hom-
bres. Debemos tener en cuenta, en primer lugar,
que muchos de estos documentos conciernen a
actuaciones propias de la iglesia de Ejea y que sus
miembros —archidiáconos, clérigos racioneros,
clérigos no racioneros— eran todos ellos varones.
Por otra parte, muchas mujeres de las que tenemos
constancia aparecen vinculadas con distintos actos
jurídicos (testamentos, donaciones, etc.) como fa-
miliares de un hombre, ya sea como esposas, viu-
das, hijas o cualquier otra forma de parentesco.
Para encontrar el nombre de la primera mujer
ejeana de la que conocemos su nombre tenemos
que esperar hasta el 22 de diciembre de 1286. Se lla-
maba María Sánchez y sabemos que por esas fechas
era viuda de un señor llamado Martín de Alamán.
Las razones por las que conocemos el nombre de
esta mujer no son precisamente muy halagüeñas.
Este matrimonio había tenido en arriendo una
viña en la partida de Camarales que era propiedad
de los clérigos racioneros de la iglesia de Ejea. A
cambio de explotar esta viña, el matrimonio ha-
bía adquirido una serie de compromisos. En pri-
mer lugar, el día de San Miguel de cada año tenía
que pagar a los clérigos racioneros tres sueldos
jaqueses. En segundo lugar, se comprometía a ca-
var «suficientemente» la viña y a podarla todos los
años.
Por las razones que fuesen, María Sánchez no
cumplió este acuerdo y el capítulo de los clérigos
ejeanos denunció el incumplimiento. El Justicia de
Ejea García Larcas tomó cartas en el asunto y abrió
diligencias para instruir la denuncia.
Como primera providencia, el Justicia citó a Ma-
ría Sánchez el jueves «dentro de la tercia», es decir,
hacia las nueve de la mañana. Pero ni ella ni ningún
procurador en su nombre se presentaron ante el
Justicia. Volvió a citarla el viernes a la misma hora,
y con el mismo resultado. La volvió a citar el sábado
a la misma hora, y tampoco compareció.
En vista de todo lo anterior, el Justicia de Ejea la
juzgó «contumaz» y condenó a María Sánchez a pa-
gar una multa de nueve sueldos jaqueses, a restituir
el daño ocasionado por la falta de mantenimiento
de la viña y a quitarle el arriendo de la misma «se-
gún fuero de Aragón».
EL NOMBRE DE PILA DE LAS MUJERES EJEANAS
La documentación del Archivo Parroquial de Ejea
de los Caballeros entre los años 1286-1499 nos per-
mite identificar con claridad un total de ciento cua-
renta mujeres que portan veintinueve nombres de
pila diferentes. El listado completo de todos estos
nombres se recoge en el apéndice I.
Para mostrar cuáles eran los nombres de bautis-
mo más usados por las ejeanas de la Edad Media he-
Detalle de las Bodas de Caná perteneciente al retablo
mayor de la iglesia de San Salvador de Ejea de los
Caballeros (1438-1476), en donde aparecen varias
mujeres ataviadas con vestidos del siglo XV.
Fuente de la ilustración: Lacarra Ducay, María del
Carmen, y Ángel Marcos, Joyas de un patrimonio, retablo
de San Salvador de Ejea, Centro de Estudios de las Cinco
Villas de la Institución Fernando el Católico, 1991, p. 49.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
cincovillas
90
Signum regis en donde se representa a la reina Urraca I.
Privilegio signado por el que la reina dona a la Sede y al
obispo de Zamora la villa de Gema. Signatura ACZa, Leg.
8, doc. 24. Archivo Histórico Diocesano de Zamora.
Nombre
N.º de ejeanas que llevan
este nombre
Porcentaje
María 35 25 %
Sancha 32 22.8 %
Toda 14 10 %
Teresa 9 6.4 %
Oria 8 5.7 %
Estefanía 4 2.8 %
Gracia 4 2.8 %
Urraca 4 2.8 %
Juana 3 2.1 %
Narbona 3 2.1 %
Catalina 2 1.4 %
Elvira 2 1.4 %
Isabel 2 1.4 %
Jordana 2 1.4 %
Pascuala 2 1.4 %
Águeda 1 0.7 %
Andresa 1 0.7 %
Antona 1 0.7 %
Blanca 1 0.7 %
Cintia 1 0.7 %
Constanza 1 0.7 %
Dominga 1 0.7 %
Franqueta 1 0.7 %
Ginta 1 0.7 %
Gonda 1 0.7 %
Magdalena 1 0.7 %
Parda 1 0.7 %
Silvia 1 0.7 %
Simona 1 0.7 %
Total 140 100 %
mosprocedidoaordenarlossegúnsufrecuencia,ano-
tando al lado el porcentaje. Estos son los resultados:
Como se deduce de esta tabla, los nombres de
pila más comunes son María, Sancha y Toda, segui-
dos a una buena distancia por Teresa, Oria, Estefa-
nía y Urraca. Completa este panorama un reperto-
rio bastante heterogéneo de nombres de diverso
origen y tradición.
Muchos de estos nombres son de origen grecola-
tino, pero fueron absorbidos por la tradición cristia-
na: Estefanía (< Stephania), Gracia (< Gratia), Jua-
na (< Iohanna), Oria (< Aurea). Otros proceden de
la cultura hebrea y se incorporan a través de la Biblia
como Jordana, Magdalena, María o Simona. Por últi-
mo, los nombres Blanca, Elvira, Franca (Franqueta),
Ginta o Gonda son de origen germánico.
El nombre de pila más usado, María, aparece
siempre solo y sin ningún otro tipo de aditamento.
Faltan todavía muchos años para que se complete
con otras advocaciones (María del Carmen, María de
las Mercedes, etc.) o conmemoraciones (María de la
Asunción, María de los Dolores, etc.).
Hay dos nombres femeninos, Toda y Urraca, que
ilustran muy bien el influjo que siempre han teni-
do las modas para bautizar a las personas. Ambos
gozaron de una gran popularidad en la Edad Media
porque eran nombres que portaron reinas de dis-
tintos reinos peninsulares. El primero se debe a la
influencia navarra, ya que fue el nombre de la reina
Toda de Pamplona (876-958). El segundo también
fue utilizado por reinas de distintas dinastías, entre
ellas la esposa del rey Alfonso I el Batallador, Urraca
I de León (1081-1126), apodada la Temeraria.
En la documentación del Archivo Parroquial
cinco mujeres aparecen mencionadas por su dimi-
nutivo: Elvireta (de Elvira), Franqueta (de Franca),
Marieta y Maruca (de María) y Sancheta (de San-
cha). Esto viene a confirmar, una vez más, que el
primitivo diminutivo en aragonés fue -ete (mozo >
mocete > mocé), -eta (moza > moceta), siendo poste-
riormente reemplazado por -ico, -ica.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
cincovillas
91
LA COMPOSICIÓN DE NOMBRES DE LAS
MUJERES DE EJEA
La composición de los nombres de mujer que en-
contramos en el Archivo Parroquial de Ejea de los
Caballeros refleja los usos generales de la Edad Me-
dia en donde se mezclan y alternan distintos proce-
dimientos.
La fórmula mayormente empleada (33.5 %)
consta de tres elementos: el nombre de pila, el ape-
llido y el lugar de procedencia; por ejemplo, Isabel
Garcés de Uncastillo, María López de Sádaba o Sancha
Jiménez de Exea. En algunos casos, éste último se
sustituye por el linaje de procedencia; por ejemplo,
María Johan de Español o Sancha Pérez del Rosal.
Juntamente con esta fórmula son usuales tam-
bién las estructuras constituidas por dos elemen-
tos. Una de ellas (32.1 %) está formada por el nom-
bre de pila y el lugar de procedencia; por ejemplo,
Sancha de Rivas o Toda de Bolea. La otra estructura
(30.7 %) presenta el nombre de pila y un apellido; por
ejemplo, Oria Sánchez o María Martínez.
Solo constan tres mujeres que se identifican por
el nombre de pila y dos apellidos: María Gil Pérez, Teresa
Aznárez Alves y Urraca Martínez Brun. Por último, dos
mujeres se mencionan únicamente por su nombre de
pila sin ningún tipo de apellido: Gracia y Parda.
EL ORIGEN GEOGRÁFICO DE LAS MUJERES
DE EJEA
Un total de cincuenta y dos mujeres incluyen en
su nombre personal una referencia geográfica que
acabó convirtiéndose en su apellido. Aunque estos
datos hay que manejarlos con cautela, sí pueden
proporcionarnos alguna pista sobre el origen de
algunos repobladores de la villa y también ofrecer-
nos un indicio de los flujos migratorios que se pro-
dujeron en ese momento histórico.
Las referencias geográficas están muy repartidas y
laspodemosagruparencuatrogrupos.Enelapéndice
IIseofreceellistadocompletodetodosestosnombres.
El primero de ellos son mujeres con apellidos
con nombres de lugar de Ejea, ya sea con referencia
a la propia villa (por ejemplo, Sancha López de Exea),
a alguno de sus barrios (el barrio de San Pedro, Sant
Per) o a alguno de sus antiguos poblados medieva-
les como Almalel (despoblado junto al término de
Luna), Añesa, Bolaso, Pilué, Rivas o Santia (Sentia).
El segundo de los grupos está formado por ape-
llidos que incluyen nombres de lugar de las actua-
les Cinco Villas, en su mayor parte de la zona alta
de la comarca: Asín, Biel, Biota, El Frago, Undués
de Lerda, Los Pintanos, Lucientes (despoblado de
Sos), Luesia, Sádaba y Uncastillo.
El tercer grupo se corresponde con apellidos
formados por nombres de lugar de Aragón, funda-
mentalmente de la provincia de Huesca: Aragüés
del Puerto, Ayerbe, Berdún, Bailo, Bolea, Estada,
la propia ciudad de Huesca y Salillas. De Zaragoza
encontramos El Castellar (despoblado de Torres de
Berrellén), Escatrón y Ricla.
El cuarto y último grupo son apellidos proce-
dentes de lugares situados fuera de Aragón. Salvo
dos nombres de mujer que se refieren a localidades
de la provincia de Soria (la propia ciudad y la locali-
dad de Valtueña), el resto son localidades de la veci-
na Navarra: Aibar, Artaso, Cáseda, Cortes, Obanos,
Ribaforada, Sada, Sangüesa y Ujué.
ACLARACIONES SOBRE LO ARRIBA EXPUESTO
En la documentación del Archivo Parroquial los
nombres personales se registran con notables dife-
rencias gráficas con respecto a la actualidad. Dado
el carácter divulgativo de este trabajo, se ha moder-
nizado la escritura de los nombres propios mencio-
nados y se han acentuado conforme a las normas
ortográficas en uso. Por ejemplo, Isabel por Guisa-
bel, Estefanía por Estevania, Juana por Johana, Oria
por Horia. Lo mismo sucede con algunos apellidos
como Jiménez (Exemenez, Eximenez, Ximenez).
También se ha modernizado alguno de los nom-
bres de lugar citados como, por ejemplo, Valtueña
por Valtuenya. Por el contrario, se han respetado el
nombre medieval de Exea y el del barrio de Sant Per
(> San Pedro).
Para la elaboración de este trabajo se han con-
sultado las siguientes fuentes y bibliografía:
Alvar López, Manuel (1987): «La formación del
apellido en los antiguos documentos aragoneses»,
en Estudios sobre el dialecto aragonés, vol. I, Zarago-
za, Institución Fernando El Católico, pp. 111-161.
Archivo Parroquial de Ejea de los Caballeros
(Zaragoza).
Auría Labayen, José Ramón (ed.) (1982): Docu-
mentación medieval del Archivo Parroquial de Ejea
de los Caballeros: transcripción, tesis de licenciatura
inédita dirigida por Agustín Ubieto, ejemplar meca-
nografiado, Centro de Estudios de las Cinco Villas.
Cortés Valenciano, Marcelino (2015): «Los docu-
mentos del siglo XIII del Archivo Parroquial de Ejea
de los Caballeros. Estudio lingüístico», Archivo de
Filología Aragonesa, 71-72, pp. 13-71.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
cincovillas
92
Dolç, Miguel (1960): «Antroponimia latina»,
Enciclopedia Lingüística Hispánica. Tomo i. Ante-
cedentes, onomástica, dirigida por M. Alvar et alii,
introducción de Ramón Menéndez Pidal, Madrid,
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp.
389-419.
Fort Cañellas, María Rosa (1984): «Sobre ono-
mástica aragonesa medieval», Archivo de Filología
Aragonesa, 34-35, pp. 553-579.
Laliena Corbera, Carlos (1995): «Los sistemas
antroponímicos en Aragón durante los siglos XI y
XII», en Pascual Martínez Sopeña (coord.), Antro-
ponimia y sociedad. Sistemas de identificación hispa-
no-cristianos en los siglos IX a XIII, Valladolid, Uni-
versidad de Valladolid / Universidad de Santiago de
Compostela, pp. 297-326.
APÉNDICE I.
INVENTARIO DE LOS NOMBRES DE LAS MUJERES
DE EJEA ENTRE 1286 Y 14991
Águeda de Laguna
Andresa Lucientes
Antona de Rampún
Blanca de la Promicieras
Catalina de Valtueña
Catalina Mulsa
Cintia de Aragüés
Constanza Bolaso
Dominga de Ribaforada
Elvira Sánchez de Pueyo
Elvireta López de Biota
Estefanía Coria
Estefanía Gil
Estefanía Jiménez de Añesa
Estefanía Lobera
Franqueta López de Brez
Ginta Pérez de Lizuela
Gonda Pérez
Gracia
Gracia de Alamaçán
Gracia de Lerda
Gracia de Mallada
Isabel de Cuartal
Isabel Garcés de Uncastillo
Jordana Berne
Jordana de Sangüesa
Juana Barçach
Juana de Cáseda
Juana Martínez
Magdalena de Mallada
María Almalel
María Aznárez
María Benayas
María Cambila
María de Ardiles
María de Ariño
María de Asín
María de Estada
1  En el caso de aquellos nombres idénticos, se anota la fecha en que se
documentan por primera vez
María de Navas
María de Vera
María Ennecones
María Gil Pérez
María Gómez
María Jiménez de Bailo
María Jiménez de Berdún
María Jimeno de Añesa
María Johan de Artieda
María Johan de Español
María López (1299)
María López (1344)
María López de Bailo
María López de Sádaba
María López de San Juan
María Martín de Sangüesa
María Martínez
María Martínez de Mallada
María Miguel
María Miguel de Ardiles
María Pérez de Algarán
María Pérez de Aibar
María Sánchez (1286)
María Sánchez (1405)
María Sánchez del Castellar
Marieta de Espada
Maruca Rubio
Narbona Ferrández de Parada
Narbona López de Castellón
Narbona López de Mallada
Oria Andía
Oria de Luesia
Oria de Pintano
Oria de Salillas
Oria Gonzálvez
Oria Longares
Oria Piluet
Oria Sánchez
Parda
Pascuala de Bolaso
Pascuala de Navas
Sancha Aparicio
Sancha Cortés (1314)
Sancha Cortés (1428)
Sancha Dato
Sancha de Biel
Sancha de Cervera
Sancha de Cuartal
Sancha de El Frago
Sancha de Ferriz
Sancha de Huesca
Sancha de Pueyo
Sancha de Rivas
Sancha de Sada
Sancha de Soria
Sancha de Yhiart
Sancha Dona
Sancha Donat
Sancha Ferrández de Sentia
Sancha Hecitas
Sancha Juanes
Sancha López de Exea
Sancha López de Mallada
Sancha Miguel de Buiyes
Sancha Navarro
Sancha Pérez de Bailo
Sancha Pérez de Chicarra
Sancha Pérez de la Justicia
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
cincovillas
93
Sancha Pérez de Rosal
Sancha Valena
Sancha Jiménez
Sancha Jiménez de Exea
Sancheta de Espada
Silvia Sánchez de Lucientes
Simona de Artaso
Teresa Aznárez Alves
Teresa de Cortes
Teresa de Obanos
Teresa del Atana
Teresa de Sant Per
Teresa García
Teresa Gil de Sada
Teresa Jiménez de Ayerbe
Teresa Jiménez de Sant Per
Toda Brun
Toda de Alminiardes
Toda de Bolea
Toda de Ujué
Toda Jiménez de Ayerbe
Toda Jiménez de Carrera
Toda Jiménez de Estada
Toda Jiménez de Ricla
Toda López de Lográn
Toda López de Mallada
Toda Martínez de Biota
Toda Miguel de Ardiles
Toda Pérez de Escatrón
Toda Pérez del Rosal
Urraca Alfonso
Urraca Calaterma
Urraca Martínez Brun
Urraca Pérez de la Justicia
APÉNDICE II
EL ORIGEN GEOGRÁFICO DE LOS NOMBRES DE
MUJER DE EJEA
1. Nombres de lugar de Ejea
2. Nombres de lugar de las Cinco Villas
Almalel
(junto al término de Luna)
María Almalel
Añesa Estefanía Jiménez de Añesa
Añesa María Jimeno de Añesa
Bolaso Constanza Bolaso
Bolaso Pascuala de Bolaso
Exea Sancha López de Exea
Exea Sancha Jiménez de Exea
Pilué Oria Piluet
Rivas Sancha de Rivas
Santia Sancha Ferrández de Sentia
San Pedro (barrio de Ejea) Teresa de Sant Per
San Pedro (barrio de Ejea) Teresa Jiménez de Sant Per
Asín María de Asín
Biel Sancha de Biel
Biota Elvireta López de Biota
Biota Toda Martínez de Biota
El Frago Sancha de El Frago
Lerda (Undués de Lerda) Gracia de Lerda
Los Pintanos Oria de Pintano
Lucientes
(Sos del Rey Católico)
Andresa Lucientes
Lucientes
(Sos del Rey Católico)
Silvia Sánchez de Lucientes
Luesia Oria de Luesia
Sádaba María López de Sádaba
Uncastillo Isabel Garcés de Uncastillo
Aragüés del Puerto (Huesca) Cintia de Aragüés
Ayerbe (Huesca) Teresa Jiménez de Ayerbe
Ayerbe (Huesca) Toda Jiménez de Ayerbe
Berdún (Huesca) María Jiménez de Berdún
Bailo (Huesca) María López de Bailo
Bailo (Huesca) María Jiménez de Bailo
Bolea (Huesca) Toda de Bolea
El Castellar (Zaragoza) María Sánchez del Castellar
Escatrón (Zaragoza) Toda Pérez de Escatrón
Estada (Huesca) María de Estada
Estada (Huesca) Toda Jiménez de Estada
Huesca Sancha de Huesca
Ricla (Zaragoza) Toda Jiménez de Ricla
Salillas (Huesca) Oria de Salillas
Aibar (Navarra) María Pérez de Aibar
Artaso (Navarra) Simona de Artaso
Cáseda (Navarra) Juana de Cáseda
Cortes (Navarra) Teresa de Cortes
Obanos (Navarra) Teresa de Obanos
Ribaforada (Navarra) Dominga de Ribaforada
Sada (Navarra) Sancha de Sada
Sada (Navarra) Teresa Gil de Sada
Sangüesa (Navarra) Jordana de Sangüesa
Sangüesa (Navarra) María Martín de Sangüesa
Soria Sancha de Soria
Ujué (Navarra) Toda de Ujué
Valtueña (Soria) Catalina de Valtueña
3. Nombres de lugar de Aragón
4. Nombres de lugar de fuera de Aragón
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria94
cincovillas
A
principios de mayo del año 1421 los campos
de trigo de Tauste verdecían en todo su es-
plendor prometiendo a los campesinos una
magnífica cosecha y a los pastores, forraje suficien-
te para sus ganados. Sin embargo, la mañana de día
7 de mayo vio descender sobre las espigas la aterra-
dora sombra de una inmensa nube de langostas.
Millones de insectos se posaban sobre esos campos,
de donde había de salir el sustento de todo el año.
En poco, todo el cereal sería devorado y solo queda-
ría hambre, desolación y llanto.
La reacción de la villa fue inmediata. No se pue-
de luchar contra una plaga, enviada sin duda por el
propio Dios para castigarnos por nuestros pecados,
pero sí se puede impetrar la protección de los san-
tos para que intercedan por nosotros. Por ello, los
taustanos pusieron el futuro inmediato de la Villa
en manos de San Miguel, arcángel del Señor, cuya
aparición en el monte Gargano se celebraba al día
siguiente, 8 de mayo. Esa madrugada, cuando ya
contaban con hallar los campos devastados, la pla-
ga había desaparecido. Las mieses seguían crecien-
do en los campos intactas; la espiga cuajaba, pronto
se doraría como todos los años y en el verano, des-
pués de la siega y la trilla, el grano iría al molino, de
donde saldrían la harina y los panes que alimenta-
rían al pueblo en invierno. La villa se había salvado.
Entonces el concejo, nuestro Ayuntamiento de
entonces, recordó a quién debía el milagro. El ar-
cángel San Miguel, el día de su fiesta, había actua-
do en su favor y todo el pueblo le quedaba, pues,
obligado. Y como corresponde a gente bien nacida,
reunidos de nuevo solemnemente, esto es lo que vo-
tauste, 8 de mayo de 1421
/
tauste, 8 de mayo de 2021
Enrique Galé
taron como agradecimiento: ni ellos ni sus bestias
ni sus hijos ni sus descendientes olvidarían nunca
lo sucedido y en honor del arcángel, todos los años,
hasta el fin de los tiempos, tal día como ese mismo
8 de mayo, guardarían fiesta absoluta en sus casas
y en sus campos hasta que la procesión en honor
del arcángel atravesara las puertas de la parroquia
de Santa María.
No se conserva el documento original de 1421
redactado por el notario Arnalt d’Estaus pero sí
una copia notarial de 1466, autentificada por su
sucesor, Johan d’Estaus, que asegura sacar el tex-
to de forma fidedigna de los registros originales.
Esta versión del Voto de San Miguel de Tauste no
remite a relatos más o menos legendarios deriva-
dos de la tradición oral sino a un documento escrito
fehaciente procedente de la escribanía oficial de un
notario público del reino de Aragón. La copia me-
dieval del original se conservó en el Archivo Parro-
quial de Santa María hasta 1991 y en la actualidad
forma parte de la colección documental del Arzo-
bispado de Zaragoza.
Desde el 8 de mayo de 1421 han pasado los años,
las décadas, los siglos. Pero durante todo este tiem-
po hasta hoy, seis siglos después, la gente de Tauste
sigue recordando y cumpliendo el voto de 1421, de
acuerdo con lo que establecieron nuestros antepa-
sados. San Miguel se convirtió en el patrono de la
localidad y su festividad del 8 de mayo es aún una
de nuestras grandes fiestas patronales.
En las últimas décadas han desaparecido de
nuestras casas los pesebres, las pocilgas, los cone-
jares… Nuestras «bestias» son hoy gatos, perros o
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 95
CRUZ NAVARRO
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria96
cincovillas
tortugas que para nada sirven en el campo. Muchos
de nosotros mismos, los taustanos, ejercemos tra-
bajos que nada tienen que ver con los panes, con las
reses ni con las cosechas. Además de agricultores y
de pastores, somos también funcionarios, conduc-
tores, albañiles, tenderos, conserjes, enfermeros...
Desconocemos cómo son las langostas y qué es una
plaga. Los propios agricultores, si vieran abatirse
una nube de insectos sobre sus campos, recurrirían
a la fumigación antes que al arcángel.
Sin embargo, seguimos siendo descendientes
orgullosos de nuestros antepasados, y creemos de-
bernos a esa línea que nos une a ellos después de
tantos siglos. Por eso la fiesta de San Miguel con-
tinúa siendo para todos nosotros una gran fiesta
y el compromiso de nuestros mayores es todavía
hoy nuestro compromiso. Con el tiempo, al ayuno
que se imponía a nuestras «bestias» hemos añadi-
do nuestro propio ayuno y por ello en nuestra casa
la mañana del día 8 de mayo nadie, ni nosotros ni
nuestros hijos ni nuestras mascotas, tomará nin-
gún alimento antes de que entre la procesión en
Santa María. No podemos limpiar el pesebre de
nuestros abríos a media noche para que nada que-
de en ellos que puedan mascar los animales, como
hacían nuestros abuelos, pero hoy no se encenderá
una vitrocerámica ni un microondas para calentar
el desayuno, porque así llevan haciéndolo desde
hace seis siglos nuestros antepasados y así quere-
mos seguir haciéndolo nosotros seis siglos después.
En Tauste, la incuria de los tiempos y nuestra
propia negligencia ha hecho que la antigua iglesia
de San Miguel estuviese a punto de desaparecer
y que hoy en día, a pesar de su restauración, siga
degradándose, prácticamente inservible para la
comunidad e inútil para la celebración de la propia
fiesta. Sin embargo, la comitiva sigue bajando con
el «concejo» a la plaza y allí, de una forma y otra,
los taustanos seguimos asistiendo a la lectura del
Voto y a la bendición de los términos. La procesión
continúa recorriendo las principales calles de la lo-
calidad, empezando por la propia calle de San Mi-
guel pero además, ahora, la Cooperativa del Cam-
po, que adoptó el nombre del arcángel a principios
del siglo XX, agasaja con un gran aperitivo a todos
sus socios, la inmensa mayoría de la localidad, para
acabar con la espera del ayuno, por supuesto una
vez que la procesión ha cruzado las puertas de la
parroquia de Santa María.
Tauste es un pueblo de tradiciones. Contamos
con manifestaciones colectivas que se mantienen
en nuestro calendario festivo desde hace décadas,
siglos, y que estructuran buen parte de nuestra
convivencia año tras año: la hoguera de San Antón,
los tambores de Semana Santa, el Día del Libro…
En algunos casos, como los fullatres o el Dance,
el origen se pierde en el tiempo; en otros, su pre-
sencia entre nosotros ha ido consolidándose en los
últimos años; muchas de ellas, como el Rosario de
Cristal o la romería al santuario de Sancho Abarca
están relacionadas con devociones religiosas, otras,
con nuevas necesidades espirituales de la sociedad
contemporánea.
Celebrar las tradiciones fortalece el nexo de
unión entre las personas que las comparten. Con-
memorarlas a través de los siglos implica reconocer
y valorar una historia común que nos une a quie-
nes nos han permitido llegar hasta aquí y confiar
en un mundo futuro donde nuestros descendientes
seguirán celebrándolas después de nosotros. Pero
las tradiciones no son inmutables. Una tradición
definitiva estaría muerta. Sobreviven en el tiempo
porque se adaptan a la sociedad que las compar-
te. Es imprescindible ponerlas al día, involucrar al
presente en una continuidad proyectada hacia el
futuro.
Por eso es tan importante que conmemoremos
el VI Centenario del Voto de San Miguel en el año
2021. El Voto fue un compromiso colectivo y por lo
tanto la conmemoración ha de serlo igualmente.
Debemos involucrar en la Conmemoración a la ma-
yor cantidad de gente y sobre todo de asociaciones
posible para que todo el pueblo se sienta partícipe
del desarrollo de las actividades. Nuestra sociedad
ha cambiado radicalmente y tenemos que reflexio-
nar sobre nuestras tradiciones, nuestra relación
con ellas y el papel que desempeñan en la vida de
nuestra comunidad.
Pero además, toda la villa ha mantenido duran-
te al menos seis siglos la figura del arcángel San Mi-
guel como patrono de la localidad, primero de for-
ma exclusiva y a partir del siglo XVII, en compañía
de la Virgen de Sancho Abarca. En el caso del Voto
de San Miguel contamos también con un valioso
documento que nos informa de la celebración que
en la localidad se hizo del V Centenario del Voto, el
día 8 de mayo de 1921. Se trata de un pliego suelto
impreso en Zaragoza el día 12 de ese mismo mes y
firmado por el taustano José María Laborda Lle-
ra. En él da cuenta de los actos a los que el propio
autor asistió con ocasión de la festividad del san-
to arcángel patrono de la villa, lo que nos permite
comprobar hasta qué punto los actos celebrados en
la actualidad responden a una tradición centenaria.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 97
cincovillas
Podemos decir, por lo tanto, que el vínculo afecti-
vo y espiritual de nuestra villa con la festividad del
Voto no solo es tradicional en el sentido de prolon-
gada en el tiempo sino, sobre todo, en el sentido de
esencial para comprender aspectos funda-menta-
les de la espiritualidad y de la etnografía taustanas.
Por todo ello, el día 8 de mayo de 2021 estamos
citados todos los taustanos para una maravillosa
reunión colectiva con nuestro pasado, una ocasión
inmejorable para una gran Conmemoración comu-
nitaria que nuestra villa no dejará pasar.
BIBLIOGRAFÍA
El Voto de San Miguel de Tauste ha sido estudiado re-
cientemente por María del Carmen García Herrero y
María Jesús Torreblanca Gaspar: «San Miguel y la pla-
ga de langosta (Claves para la interpretación del voto
taustano de 1421)», en Aragón en la Edad Media, vol.
10/11 (1993) pp. 281-305 y María Jesús Torreblanca
Gaspar: «Cómo entender a los aragoneses de la Edad
Media: Tauste y el voto de San Miguel», en Actas de las
X Jornadas sobre la Historia de Tauste, 9 al 13 de febre-
ro de 2009, Asociación Cultural El Patiaz, Zaragoza,
2011, pp. 153-176.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria98
cincovillas
Poco a poco está cambiando el paisaje; atrás va que-
dando el verde intenso de las plantas, el colorido de
las flores y el sol penetrante del verano que da paso
a los colores cobrizos, la lluvia y la caída de la hoja
del otoño.
Como siempre aprovecho las últimas tardes de
buen tiempo, disfrutando de los débiles rayos de
sol, aquí entre agujas, hilos y demás… abstraída
con mi labor; mi pensamiento vuela y cuando ya
peinamos canas como es mi caso, los recuerdos se
acumulan y continuamente vienen a la memoria
episodios de mi vida.
Cuando somos jóvenes, creemos que nuestra
vida va a ser diferente de la del resto, nos sentimos
especiales, nos enamoramos y creemos que nadie
antes ha podido querer tanto a una persona como
tú; cuando somos madres ocurre lo mismo y, ade-
más, pensamos que nuestros hijos serán fabulosos,
incomparables…; conforme te vas haciendo mayor,
ves que, de una u otra forma, tus sentimientos, pre-
tensiones y vida es similar a la de muchas gentes
que te rodean; aunque por circunstancias hay vidas
más difíciles que otras. Personalmente, aunque con
luces y sombras, me siento afortunada con la mía y
digo como aquel buen amigo que tantas veces nos
repetía: «yo, como la canción, gracias a la vida que
me ha dado tanto».
También, a veces, no todas, nos conformamos
con lo mismo, yo disfruto de las pequeñas cosas que
me rodean, de la sencillez de mi vida; por ello no
puedo relatar cosas asombrosas, aunque tengo una
anécdota que sí lo es, y cuando se la conté a mi fa-
milia no pudieron creerme. Con el paso del tiempo
hasta yo he llegado a pensar que tal vez solamente
fuera un sueño.
El día en cuestión vino mi padre a casa sonrien-
te. Me mostró una caja que había encontrado en
una de sus frecuentes visitas al basurero (parece
ser que esta es una práctica familiar, todavía re-
cuerdo a mi abuela con su «burrica» dando vueltas
por el basurero del pueblo, ella decía que siempre
encontraba cosas interesantes. Mi madre también
cuenta que cuando era niña iba a buscar trapos vie-
jos por las basuras y los cambiaba por naranjas a
unos señores que venían con el camión lleno desde
Valencia, claro que eso era necesidad). Mi padre se
fue rápido al ver la mirada de reproche que le hice;
pensé tirarla sin abrir, pero mi curiosidad me lo im-
pidió. La caja era rectangular, metálica, estaba toda
oxidada pero aún pude apreciar algunas letras en
la tapa y supuse que era una de esas antiguas cajas
de «cola-cao», que luego servía para guardar otras
cosas. Al abrirla, encontré una tijera oxidada, un
huevo de zurcir y entre las agujas, hilos y demás…
había una pequeña muñequita de trapo que servía
de alfiletero. Empecé a quitar todos aquellos alfi-
leres oxidados que tenía clavados; cada vez que le
quitaba un alfiler sentía que cambiaba la expresión
de su carita y, cuando retiré el último, de pronto,
escuché un fuerte suspiro, me sonrió y empeza-
ron a salir unos destellos de luces muy brillantes
de todos los colores, iluminando toda la cocina.
Muy asustada tiré la muñeca al suelo. Cual sería mi
asombro cuando vi salir de su interior una bellísi-
ma mariposa de colores; el mismo miedo que tenía
me paralizó, ella fue acercándose a mí tranquilizán-
dome con sus palabras cariñosas y la dulzura de su
voz. Se disculpaba una y otra vez por asustarme y,
como agradecimiento por liberarla, me repetía que
me concedía tres deseos. Ante mi asombro, descon-
fianza e incredulidad, me reveló quién era y cómo
había llegado hasta aquí.
Ella era una niña, y vivía con sus padres en un
pequeño pueblo de las Altas Cinco Villas; en él re-
sidían muchas brujas, su madre era una de ellas y
su padre un extraordinario genio de alta alcurnia.
Entre agujas, hilos y demás
Conchita García Ezquerra
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 99
cincovillas
Aunque heredó los poderes de sus padres, para ser
un buen profesional como querían sus progenito-
res había que prepararse y formarse bien. Tenía
que hacer estudios superiores en la Universidad
Especial Independiente de Genios, ubicada en La-
ponia, cerca de
donde vive Papá Noel. Antes de marchar decidió
dar una última vuelta por el pueblo. Llamó su aten-
ción una señora cosiendo en el balcón de una casa,
quiso fisgonear y ver lo que hacía, recordó que su
madre en tiempos de la Guerra Civil se trasformaba
en gato y merodeaba por los corrillos del otro ban-
do, enterándose de sus planes, así que para acceder
a ella utilizó sus poderes y se convirtió en mariposa.
Estaba revoloteando alrededor de la señora. Cuan-
do le asustaron unas voces que venían de la vivien-
da, entró en la habitación un hombre gritando de
alegría: «Felisa, lo hemos conseguido, ya llegó la
carta. Somos ¡colonos de Pinsoro!». Ante el revuelo
que se preparó, se ocultó dentro de la muñequita
que había en la caja, que estaba sobre la mesa, con
tal mal acierto que, en esos precisos momentos, la
mujer clavó allí su aguja, quedando atrapada en el
interior de la muñeca.
Hace más de cincuenta años que partió de su
pueblo en aquel curioso costurero, con toda la fa-
milia y sus bártulos. Angustiada, añadió que mien-
tras a mí no se me concedieran tres deseos por libe-
rarla no podría regresar a su casa.
Sobrecogida le dije: «Es que yo… no sé… ¿qué
suelen pedir?»; Me describió que según contaba su
padre en el 99% de los casos piden riqueza, poder,
prestigio… también en ocasiones solicitan cosas in-
sólitas. Como aquel hombre de mediana edad que,
aun teniéndolo todo, le pidió volver a ser un niño.
Después de concederle el deseo, al cabo de unos
meses, el desdichado enfermó de sarampión y mu-
rió. O aquel otro, que antes de que le pidiera nada,
el genio le puso una condición, lo que a él le fuera
concedido, el doble le proporcionaría a su vecino.
Se quedó muy pensativo y después de mucho ca-
vilar le pidió que le sacara un ojo. (Él se quedaría
tuerto, pero su vecino lo tendría peor, sería ciego).
A pesar de quedarme indignada al escucharla,
a esta altura de mi vida ya no te sorprende nada.
Tristemente así nos convertimos el género huma-
no, donde impera el individualismo y el propio
bienestar. No me ayudó en nada a tomar la decisión
de solicitar los tres deseos, para que la niña pudiera
volver a su casa. Empecé a pensar y a darle vueltas
a la cabeza dando un repaso a mi vida. Riquezas no
precisaba porque estaba conforme con lo que tenía
y donde vivía. Tal vez, si poseyera más, tendría que
renunciar a lo que es fundamental para mí, mi gen-
te, mi entorno etc. Desde niña, ya había pasado por
épocas más necesitadas, o como cuando me casé.
Fueron tiempos de penurias para todos, nos con-
vertimos en verdaderos contables, al sacar tantas
cuentas para sufragar nuestras necesidades, agu-
dizando continuamente el ingenio para poder salir
adelante. Aun así, éramos felices con lo poco que
teníamos, o por lo menos nos conformábamos. No
conocíamos otro modo de vida.
Después del franquismo fueron años de lucha,
cada uno a su manera no dejó de reivindicar y de-
fender sus derechos: conseguir un trabajo para
poder realizarse, lograr una vida digna donde el
derecho a la vivienda, enseñanza, sanidad, justicia,
igualdad… estuviera al alcance de todas las perso-
nas. Lentamente fuimos mejorando y viviendo con
mucha ilusión los nuevos tiempos en democracia.
Con el paso de los años, poco a poco, el siste-
ma capitalista que rige medio mundo, nos ha ido
ganando la batalla. Los dueños del dinero, con el
objetivo de su enriquecimiento personal a cual-
quier precio, precisan de personas que tengan la
necesidad de comprar más y más, que sean ambi-
ciosas y si hoy tenemos el sol mañana querremos
comprar la luna. Nos han lavado el cerebro hacién-
donos creer que con el consumo somos más felices
e importantes que el vecino, sumiéndonos todos, en
mayor o menor medida, en una cultura consumista
como modo de vida.
	
Aquellos barros traen estos lodos
	
Esta sociedad de consumo donde las personas solo
somos un número, en general nos ha vuelto insoli-
darios y egoístas, mirando solo por nuestro propio
bien. Estos últimos años inmersos en una profun-
da crisis (muchos consideran que está preparada
para meternos a todos en cintura) cada día va de-
jando más desigualdades y pobreza en las personas,
pérdida de trabajo, de vivienda, de futuro, de dig-
nidad… y algo para mi muy importante, el miedo
que nos han metido en el cuerpo, haciéndonos más
esclavos y sumisos. En poco tiempo hemos perdido
derechos que había costado años conseguirlos.
Las personas de bien, normales y corrientes, vivi-
mos sobrecogidos al ver tanta injusticia, tanto sufri-
miento y dolor que percibimos a nuestro alrededor.
Ante toda esta problemática, los políticos nos
están defraudando cada día más; por un lado la
falta de alternativas, no dan otra solución que re-
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria100
cincovillas
cortes y más recortes para todas las cosas impor-
tantes de la vida, sin pensar en el bienestar de la
gente. Por otro, el ver tantas irregularidades, tanta
corrupción, tanta mano larga, que continuamente
está saliendo a la luz. Y la tristeza de comprobar la
falsa democracia en la que estamos viviendo.
Como creyente que soy, me avergüenzo de esta
Iglesia católica, que no levanta la voz ante tanta in-
justicia social. ¿Dónde está esa iglesia de Jesús de
Nazaret, que fue perseguido por decir la verdad y
estar al lado de los más necesitados?
Aun así, puede que esta situación a muchos nos
haga sentir afortunados, si miramos la situación
del Tercer mundo, donde viven en una extrema
miseria, muriendo diariamente miles de niños de
hambre, donde otros tantos son explotados en las
minas de coltán para fabricar nuestros fabulosos
móviles, o los que trabajan en las plantaciones de
cacao en África, muchos de ellos prisioneros, para
que disfrutemos el delicioso chocolate. Allí no hay
recortes, no tienen nada para recortar. Tal vez aho-
ra entendamos más a estas personas que llegan a
nuestro país, huyendo de la guerra, la esclavitud, la
pobreza, en busca de cumplir un sueño. El mismo
sueño que el nuestro, tener trabajo, un sitio donde
vivir y ver crecer a la familia.
No estoy conforme ni me gusta el mundo en el
que vivo, pero confió en las personas sencillas y, si
nos lo proponemos, pueden cambiar las cosas. Creo
que otro mundo más justo para todos es posible
Así que, después de todo, no me costó mucho
pensar en mis tres deseos. Le pedí a la pequeña que
me proporcionara semillas de Esperanza, Ilusión y
Compromiso, para sembrarlas en los corazones de
la gente de buena voluntad, que, como yo, crea en
este hermoso proverbio del célebre escritor uru-
guayo Eduardo Galeano:
Muchas cosas pequeñas,
en muchos lugares pequeños,
hechas por mucha gente pequeña,
pueden transformar el mundo.
(Tema obligado
Pedir tres deseos)
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 101
Música
Abel Moreno
PASODOBLES,
MARCHAS PROCESIONALES
y otras músicas
EL PASODOBLE
El pasodoble es un género musical típicamente es-
pañol. Deriva de la marcha militar, de la cual toma
estructura y forma musical.
Hay muchas clases de pasodobles, entre los más
conocidos podemos citar:
Pasodoble torero: típicamente taurino y dedicado a
los toreros, plazas y todo lo que tiene que ver con el
arte taurino.
Pasodoble de concierto: este pasodoble es de un rit-
mo más pausado y estilo majestuoso.
Pasodoble flamenco: es un pasodoble al cual se le
ha puesto un fandango o fandanguillo, generalmente
interpretado a solo por un instrumento.
Pasodoble regional: estos pasodobles tienen cada
uno la impronta de la región para la cual están es-
critos y entre ellos están: Pasodoble Andaluz, Arago-
nés (con aires de jota, como «Brisas del Moncayo»),
Gallego, Valenciano (con aires falleros), de Moros y
Cristianos (compuesto para dichas fiestas), etc.
Pasodoble estudiantil: como por ejemplo los que in-
terpretan las tunas («La tuna pasa», «Las cintas de
mi capa», etc).
Pasodoble canción: Es el pasodoble creado con letra
para ser cantado («Viva el pasodoble»).
Actualmente los pasodobles que más se compo-
nen son el torero y el dedicado a ciudades. Entre es-
tos últimos están: «Jabugo», «Encinasola», «Nerva»,
«Biarritz», «Zalamea», «Antequera», etc…
El pasodoble ha evolucionado, sobre todo en la
instrumentación. Ahora hay que componer pasodo-
bles para bandas con plantilla reducida, ya que los
empresarios de las plazas de toros, cuando tienen que
ahorrar gastos siempre lo hacen a costa de los músi-
cos, y, como resultado, en la mayoría de las plazas hay
bandas muy pequeñas. Esas bandas lo que quieren y
pueden interpretar son pasodobles fáciles, alegres y
que suenen con pocos instrumentos. Por otra parte,
en el sur de Francia, para cuyas plazas yo compongo
muchos pasodobles, ahora les gusta que esos pasodo-
bles tengan algún solo de saxo o de trompeta.
Antes en las plazas de toros solo se tocaban pa-
sodobles toreros, pero actualmente se interpretan
toda clase de pasodobles, llegando en alguna plaza
a interpretar el pasodoble «Paquito el Chocolatero»,
algo que a mí personalmente no me gusta.
LA MARCHA PROCESIONAL
En las marchas procesionales también podemos ha-
cer una clasificación, más que nada por su carácter.
102 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
música
Entre las que se interpretan actualmente tenemos:
MARCHA FÚNEBRE, MARCHA DE PROCESIÓN, MAR-
CHA PROCESIONAL, que en algunos lugares de Espa-
ña se llaman MARCHAS PASIONARIAS. Antiguamente
existían otras denominaciones para estas marchas
como: MARCHA LENTA, MARCHA REGULAR etc..
Las marchas procesionales también han evolucio-
nado a través del tiempo.
Mi aportación a dicha evolución comenzó con mi
llegada a Sevilla en 1984 para dirigir la Banda de Soria
9. En esa fecha las marchas que se componían eran las
fúnebres de toda la vida y otras con cornetas y tambo-
res. El inconveniente de las marchas con cornetas es
que obligan a las bandas de música a tener una sec-
ción de estos instrumentos para interpretar esas mar-
chas, cosa que solo existe en Andalucía. Yo siempre he
pretendido que mis marchas se interpreten en toda
España, por lo que compuse «Hermanos Costaleros»,
marcha con un ritmo propio del andar costalero y una
instrumentación sencilla para todas clase de bandas
profesionales o amateurs. Luego compuse la marcha
«Lloran los Clarines», a la cual le pongo una saeta inter-
pretada por la trompeta. A partir de ese momento em-
pezaron a proliferar marchas con solos de trompetas y
otros instrumentos. Más tarde, para la coronación de
la Virgen de la Encarnación de San Benito de Sevilla,
compongo «Encarnación Coronada», colocándole en el
trío una salve para ser cantada. A partir de ese mo-
mento empezaron a proliferar las marchas cantadas.
En 1987 compuse mi marcha «LA MADRUGÁ»,
marcha que ha rebasado los límites de lo que es una
marcha procesional, interpretándose actualmente en
todo el mundo y habiendo sido elegida como banda
sonora para películas en Alemania, Francia y España.
EL PASACALLE
Otra forma musical muy importante para banda es
el pasacalle, que, como su nombre indica, sirve para
el andar de las bandas por las calles de nuestros pue-
blos y ciudades. Yo tengo uno que se interpreta en
toda Europa titulado «DEL CANTÓN AL PORTILLO».
LA DIANA
La Diana es una composición que estuvo muy de
moda en el siglo pasado, deriva de la diana militar.
Ahora lastimosamente, ya no hay costumbre de in-
terpretar estas composiciones en los días de fiesta
como se hacía antes. Yo compuse una diana titulada
«FIESTAS EN MAGALLÓN», dedicada naturalmente a
la villa de Magallón.
Hay que reivindicar estas antiguas músicas para
banda, así como la figura del Quiosco de la Música,
lugar donde tantas tardes de fiesta han alegrado a
niños y mayores con sus músicas. Por desgracia, mu-
chos de estos lugares han desaparecido ya de las pla-
zas de nuestros pueblos y ciudades.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 103
música
Carlos Bonal Asensio
Tras las huellas de
MIGUEL ARNAUDAS
LARRODÉ:
Rememorar la figura de Miguel Arnaudas Larrodé
(Alagón, 1869—Zaragoza, 1936) en fechas próximas
al 150º aniversario de su nacimiento resulta de inne-
gable interés por motivos varios; el primero de ellos,
de manera obvia, por tratarse de un músico aragonés
de primer nivel y amplia formación; el segundo, por
erigirse como un profesional polifacético que, entre
sus ocupaciones más destacables, reseñaremos su
etapa de infantico y segundo organista en la Basílica
de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, organista
titular por oposición en la Catedral de Salamanca,
maestro de capilla por oposición en La Seo de Zara-
goza, profesor especial de Música por oposición en la
Escuela Normal Superior de Maestros de Zaragoza,
director y profesor de La Escuela Municipal de Músi-
ca de Zaragoza1
, director de la revista Repertorio Sa-
cro Musical2
, colaborador de El Bretoniano3
, El Correo
Musical4
y Aragón Artístico5
, académico de número en
la Real de Bellas Artes de San Luis… y el tercer y últi-
mo, finalmente, por todo lo relativo a su producción:
teórica (Teoría del Solfeo —en coautoría con Ramón
Borobia—, Tratado de Música para las Escuelas Norma-
les —en coautoría con Manuel Soler Palmer y en dos
volúmenes—, Colección de cantos populares de la pro-
1  Reina, Emilio. Un siglo de música en Zaragoza (1885—
1985). Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2011.
pp. 417—432. Impreso.
2  Gimeno, Begoña. La prensa musical y cultural za-
ragozana (1869—1924), fuente para el estudio del hecho
musical. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 2014. p. 59. Impreso.
3  Ibídem, p. 62.
4  Ibídem, p. 136.
5  Ibídem, p. 152.
vincia de Teruel y La
jota aragonesa: una
opinión sobre su ori-
gen, su forma musical
y su ejecución) y com-
positiva, de la que se
conserva cuantioso
material en el Archivo de la Catedral de Salamanca, el
Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza, la
Biblioteca Nacional de España y numerosas revistas
y ediciones musicales6
. A continuación, pues, inclui-
6  En relación a todos los aspectos aquí citados seña-
lamos, por primera vez y en primicia, que actualmente
estamos desarrollando un trabajo de investigación cuyo
título final será: Miguel Arnaudas Larrodé: vida y obra. Por
esta razón, numerosísimos datos extraídos de manera
exclusiva de fuentes primarias de distintos Archivos ca-
tedralicios, así como composiciones muy desconocidas,
verán la luz en un corto periodo temporal. Sobre el autor,
la bibliografía es escasa, por lo que recomendamos las
referencias de la Gran Enciclopedia Aragonesa; VV.AA. Bio-
grafías Aragonesas. Primera parte. Zaragoza: Institución
Fernando el Católico, 1967. Impreso; diversos artículos
escritos por el Dr. Antonio Ezquerro acerca de música
y músicos de ese periodo y su libro —en coautoría con
José Vicente González Valle y Luis Antonio González Ma-
rín— de La música en los archivos de las catedrales de Ara-
gón. Zaragoza: Caja Inmaculada, 2008. Impreso; amén
de los libros citados en las dos primeras notas al pie de
página y Sarfson, Susana. Educación musical en Aragón
(1900—1950): legislación, publicaciones y escuela. Zarago-
za: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2010. Impreso.
Para finalizar, indicamos que los datos restantes sin re-
ferencia bibliográfica se han incluido a partir de fuentes
primarias inéditas y toda su obra teórica, la cual posee-
mos íntegramente.
teorizaciones, tratadística y aportaciones varias
104 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
música
remos algunas de las características y peculiaridades
de su obra teórica, cinco volúmenes variopintos cuya
publicación supuso una interesante aportación a la
imprenta musical española de la primera mitad del
siglo XX.
Comenzamos con su Teoría del Solfeo7
, obra dedi-
cada, por los autores, «al ilustrado profesorado mú-
sico español»:
A nadie mejor que a vosotros, ilustradísimos com-
profesores, podemos ofrecer la dedicatoria de este mo-
desto trabajo; pues de nadie podemos esperar mejor
e indulgente acogida para el mismo. Por eso, si halláis
en la presente obrita algo que os sea útil y provecho-
so para la enseñanza del Solfeo, y os dignáis aceptar
aquélla juntamente con la expresada dedicatoria, se
verán por completo compensados los desvelos de vues-
tros compañeros.
Como bien puede apreciarse en la antedicha de-
dicatoria, el marcado carácter pedagógico de la obra
—en el sentido más amplio del término— fue deter-
minante a lo largo de toda su conformación. Ramón
Borobia, director por oposición de la Banda del Hos-
picio provincial de Zaragoza, además de organista en
la Iglesia de San Pablo, desarrolló una significativa
labor docente a lo largo de su trayectoria, de ahí la
7  Borobia, Ramón y Arnaudas, Miguel. Teoría del Solfeo.
Zaragoza: Imprenta del Hospicio provincial, 1931. Terce-
ra edición. Impreso.
visible correlación con el quehacer prioritario de Mi-
guel Arnaudas, la docencia. El tratado, estructurado
en dieciocho lecciones y un último capítulo denomi-
nado «Complemento», con explicaciones del trino, el
transporte, las abreviaturas…, por ejemplo, incluye
una añadidura final con diversas ejemplificaciones
de todos los conceptos y contenidos tratados.
Su Tratado de Música para las Escuelas Normales8
,
dividido en dos volúmenes y teniendo a Manuel Soler
Palmer9
como coautor, fue una obra ambiciosa que
denotó profesionalidad mediante la pretensión de
ofrecer al futuro profesorado una formación comple-
ta y tremendamente práctica. Tuvo un éxito mayús-
culo, superando la décima edición, constatándose, a
modo de ejemplo, en el ejemplar de nuestra adquisi-
ción, correspondiente a la segunda edición:
[…] El haberse agotado en menos de un año el nú-
mero importante de ejemplares que constituía la pri-
mera edición, es un hecho elocuente que demuestra el
favor verdaderamente extraordinario que al presente
TRATADO DE MÚSICA han dispensado cuantos en nues-
tra patria cultivan el arte de los sonidos […]10
El primer volumen consta de veintidós lecciones,
un apéndice sobre brevísimas nociones del canto y tres
cantos escolares unisonales: Patria, Canto escolar
unisonal y El niño y el pájaro. El segundo, de nivel
más avanzado, se centra, sobre todo, en la asimila-
ción de las tonalidades, con algunas inserciones acer-
ca de las tipologías de compás y figuraciones rítmi-
cas especiales, como el tresillo y el seisillo. Contiene
veinticuatro lecciones, un apéndice titulado «Breves
instrucciones sobre la enseñanza de los cantos esco-
lares a los niños» y dos cantos escolares a dos voces.
La Colección de cantos populares de la provincia de
Teruel11
es quizá su obra más conocida fuera del con-
texto musicológico e investigador. Prologado por D.
José Artero, Canónigo prefecto de música sagrada de
la Catedral de Salamanca, evidencia la estrecha rela-
ción que mantuvo con el templo salmantino una vez
8  Arnaudas, Miguel y Soler, Manuel. Tratado de Música
para las Escuelas Normales. Barcelona: A. Boileau&Ber-
nasconi. Segunda década del siglo XX. Segunda edición.
Impreso.
9  Tal y como consta en la portada, Palmer fue beneficia-
do y maestro de capilla, por oposición, de la S.A. y M. Basíli-
ca de Santiago y profesor especial de música, por oposición,
de la Escuela Normal Superior de Maestros de dicha ciudad.
10  Arnaudas, Miguel y Soler, Manuel. Tratado de Música
para las Escuelas Normales. Barcelona: A. Boileau&Ber-
nasconi. Segunda década del siglo XX. Segunda edición.
p. VII (Al lector). Impreso.
11  Arnaudas, Miguel. Colección de cantos populares de la
provincia de Teruel. Zaragoza: Litografía Marín, 1927. Re-
edición de la Editorial Maxtor, 2006. Impreso.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 105
música
abandonó su puesto de organista para incorporarse
al cargo de maestro de capilla en la Catedral del Sal-
vador de Zaragoza. Como muestra, sirva el siguiente
párrafo:
[…] Y es también un mérito, que debemos agra-
decer al buen Arnaudas, el cuidado que ha puesto en
recoger, al par de las melodías, el texto literario y, sobre
todo, la descripción de fiestas y costumbres populares,
pues, además de facilitar y completar el estudio musi-
cal, pueden sugerir argumentos para los más caracte-
rísticos poemas aragoneses […]12
D. Artero nos narra un método de trabajo sobre-
saliente, un procedimiento en el que no solo prima
la recopilación del material puramente musical, sino
todo elemento en concordancia con el arte sonoro
capaz de lograr una completa contextualización y un
entendimiento efectivo del material sometido a inda-
gación. Esta obra, además, refleja la importancia que
el Maestro Arnaudas siempre otorgó al folclore y el de-
tenimiento con que lo estudió, realizando un auténti-
co trabajo de campo yendo de municipio en municipio
e impregnándose de la cultura popular. En cuanto a la
organización del Cancionero, este se estructura a tra-
vés de partidos judiciales (Teruel, Albarracín, Alcañiz,
Aliaga, Calamocha, Castellote, Híjar, Montalbán, Mora
de Rubielos y Valderrobres) y sus respectivos pueblos.
En cada partido hallamos dos agrupamientos: «Para
12  Ibídem, p. 11.
actos religiosos» y «Para actos profanos», y, en alusión
a los cantos, citaremos los siguientes: Gozos, Albadas,
Los Mayos, Coplas, Letrillas, Cantos de la Jota, Olive-
ras, Cantos de las Bodegas…
Concluimos esta breve mención de su obra teó-
rica con su última publicación conocida, La jota ara-
gonesa: una opinión sobre su origen, su forma musical y
su ejecución13
, pergeñada dos años antes de su falle-
cimiento. En ella, aunque advirtiendo de no ser una
pluma muy autorizada en la materia, planteó inte-
resantes deducciones y reflexiones ante la misma a
partir de referencias histórico–musicales (como la
del calandino Gaspar Sanz y su célebre obra), cues-
tiones rítmico–melódicas y formales, posibilidades
de ejecución y baile y planteamientos en base a un
conocimiento y una experiencia vital en un tiempo en
que con prontitud emprendería su último viaje y su
obra, por fortuna, quedaría para la eternidad.
13  Arnaudas, Miguel. «La jota aragonesa: una opinión
sobre su origen, su forma musical y su ejecución»,
Zaragoza: Tip. La Editorial, 1933. Trabajo escrito para el
número 15 del Boletín del Museo Provincial, que publica
la Academia de Bellas Artes de San Luis y provincial de
Zaragoza. Impreso.
106 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Creación literaria: microrrelatos
Patricia Esteban Erlés
Tres gatos negros
A la loca la seguían siempre tres gatos negros como
las moras. Cuando nos la tropezábamos en la plaza,
mi madre hacía la señal de la cruz con disimulo y
yo me daba la vuelta para mirarla. Ella solía cami-
nar sin zapatos, con el filo de un camisón blanco
asomando por debajo del abrigo que olía a sangre.
Un día se le quemó la casa con ella dentro. La vi-
mos bailar de habitación en habitación, hecha un
manojo de llamas. A lo que llegaron los bomberos
no quedaban ni sus huesos. Yo pregunté por los ga-
tos, sus tres gatos negros. ¿Qué gatos? La loca vivió
siempre sola, ni sombra tenía, me interrumpió mi
madre. Al parecer, ella no los vio nunca pasear por
el pueblo, como si fueran sus dueños. Tampoco los
ve ahora, tumbados sobre el edredón de mi cama,
tentándome para que salga de noche a caminar des-
calza.
La traidora
Cuando por fin junté el valor para despedirme le
conté a mi muñeca que nos quedaban pocas tar-
des de juego. Por primera vez desde que la conocía
guardó silencio.
Esperé un tiempo prudencial. No reaccionó y
entonces le susurré muy trágica que había escucha-
do al doctor decirles a mis padres que me estaba
muriendo de tuberculosis. Tuberculosis, silabeé.
Me quedaré muy flaca y escupiré sangre en el pa-
ñuelo sin parar. Ni siquiera cumpliré once años.
La muñeca asintió, negligente, y volvió los ojos he-
ladoshaciaalgoqueestabasituadoamiespalda,quizá
en dirección a la estantería de mi hermana pequeña.
Aquella misma noche, mientras me acostaba, le
confesé a mi madre con una extraña voz de adulta
que había decidido con cuál de mis juguetes quería
ser amortajada.ALBA LUCÍA
ALBA TELLA
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 107
creaciónliteraria:
microrrelatos
primer premio
Darío Marcos Casalé
Utopía del joven científico
5:30 de la madrugada. Instituto Pasteur. Tercera
planta, ala izquierda. Departamento de intoleran-
cias neurológicas. Laboratorio de ensayos inmuno-
lógicos. Asepsia absoluta.
Reclinada su cabeza en los brazos, un hombre
duerme sobre la mesa de trabajo. En diversos es-
pacios de la estancia, sistemas de automatización
robótica trabajan bajo las instrucciones programa-
das por el joven científico que, apasionado por el
proceso de su proyecto de investigación, continuó
su jornada laboral más allá de la noche, más allá de
la resistencia física, más allá de la conciencia…
En un bloc de notas aparecen ecuaciones, diagra-
mas, esquemas moleculares, anotaciones de datos
puramente científicos, más numéricos que verbales.
En el margen unas frases: Quisiera descubrir el alma,
sus patologías, tomar muestras para analizar el porqué
del mal y la violencia. Curarlos para siempre.
Su sueño parece inquieto. Balbucea con una
mueca de dolor algunas palabras: mamá…, déjela
ya…, no lo hagas…, por favor déjala…, le estás haciendo
daño…, vete…, maldito seas, eres un monstruo…
Tras los cristales se adivinan las primeras luces
del amanecer y el laboratorio se tiñe de color violeta.
La luz va invadiendo la estancia y sobre el margen
del bloc de notas se adivina la huella de una lágrima.
PREMIOS VIII EDICIÓN DEL CONCURSO DE MICRORRELATOS CONTRA
LA VIOLENCIA DE GÉNERO
«vacúnate contra el machismo», ayuntamiento de ejea de los caballeros
segundo premio
Ana Gay Clemente
Libre
Me estremecí al escuchar sobre otro caso de vio-
lencia machista en Europa. Hacía tantos años que
esta violencia había quedado atrás en Ejea que si
no fuera por noticias como esa, solo sería un sim-
ple mito. Una historia de terror que cuentas a tus
amigos para asustarlos. Entonces empecé a pensar
en las anécdotas que mi abuela contaba sobre su
juventud. Me dijo que cada año en España había
entre 50 y 70 mujeres asesinadas por sus parejas
o exparejas. Ahora sería impensable que ocurriera
un único caso en toda España. También me contaba
que las mujeres quedaban relegadas a puestos infe-
riores en el trabajo, ¡e incluso en casa! Las mujeres
tenían que realizar todas las tareas del hogar, mien-
tras sus maridos se pasaban la tarde tumbados en
el sofá. Me daba pena la situación. Solo de pensar
que podría estar viviendo con mi propio asesino o
que simplemente por mi género debía ser menos
que nadie, se me ponían los pelos de punta. ¿Acaso
vivían en la Edad Media? Pero siempre recuerdo las
mejores palabras de mi abuela: «Más vale tarde que
nunca. Hemos luchado durante mucho tiempo por
esta vacuna y, por fin, vosotras vais a ser libres».
tercer premio
Patricia Villar Bajo
Libre
Ella, ella era criticada, juzgada, oprimida, no por
una persona en concreto, sino por la sociedad. Ella,
ella estaba encadenada, pero no lo sabía, no lo no-
taba. Hasta que un día se movió. Se adentró en el
feminismo, en la deconstrucción, en la sororidad,
en el empoderamiento. No dejó que le cortaran las
alas. Aprendió a vivir libre.
108 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
creaciónliteraria:
microrrelatos
accésit
Lucía Carbonell Vinacua
Igualdad
Adolescencia de 14 años, en pleno s. XXI, no entien-
do a esta sociedad todavía machista. Feminista, pa-
labra utilizada como insulto, benditos ignorantes,
si escucharan, sabrían que feminista es la persona
que lucha por la IGUALDAD entre mujeres y hom-
bres, pero no se molestan en abrir su mente, es más
fácil criticar, porque se ven más pequeños si nos
dan nuestro lugar.
No puede ser, todos los días oigo opiniones se-
xistas, de compañeros, chicos de mi edad, de mi
generación, vulgaridades de todo tipo, justificando
opiniones imposibles de entender. Que miren a su
alrededor, chicas muy formadas, inteligentes, tra-
bajadoras y capaces de todo.
Seguimos caminando por la calle y oímos bar-
baridades o seguimos pasando miedo al ir a casa
solas por la noche, ¿por qué si trabajamos igual y
damos el mismo resultado merecemos menos?, ¿a
qué se debe, si veo que no soy distinta a mis compa-
ñeros, si no merezco menos que ellos, me esfuerzo,
pero tengo dudas sobre mi futuro?
Os invito a que os «pongáis» las gafas violetas
y veáis todo el machismo que hay en nuestra vida
cotidiana, para que entre todos podamos cambiarlo
a partir de uno mismo y de la sociedad.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 109
Creación literaria: relatos
LAMENTO TARDÍO
Me han contratado con un buen sueldo después de
meses de paro en una empresa de productos ali-
menticios. El jefe, quién lo hubiera imaginado, es
López Agudín, alias el Gafotas. Un repelente sabe-
lotodo al que hice la vida imposible en el instituto
de todas las formas imaginables. Él no ha cambiado
mucho. Yo espero haber hecho lo suficiente para
que no me reconozca. No saben cómo lamento no
haber conocido entonces aquella frase de Bill Gates:
«¡No te burles nunca de los empollones de tu clase,
puedes terminar trabajando para uno de ellos!»
EL AHORCADO
(Aparte del significado habitual, esta palabra desig-
na el juego escolar consistente en tratar de comple-
tar una mayúscula inicial seguida de tantos guiones
como letras la componen.)
Estás harto de ser humillado con el p _ _ _ in-
sulto que nunca te nombra. Sabes que no será fácil
llegar al río pero no habrá más noches con esa luna.
Abandonas el barracón mientras los demás duer-
men. Hora y media tardas en alcanzar el arroyo.
Antes de meterte en él, espolvoreas arriba y abajo
la orilla con pimienta. Hace ya diez minutos has
oído ladrar a los perros, lo que quiere decir que se
ha abierto la caza del n_ _ _ _ a caballo. Después de
media yarda con los pies en el agua y paso de tortu-
ga decides salirte y caminar por la orilla. Desorien-
tados por la pimienta, los p _ _ _ _ perros se han
callado un rato, pero para tu desgracia los vuelves
a oír, acercándose. Bebes agua, te caes, te hundes
en un pozo de arenas movedizas, te paras para to-
mar aliento, quisieras volar pero solo corres. Media
hora, una hora, los ladridos te rozan el culo y el gran
río no aparece en ninguna revuelta. Extenuado, te
escondes en el agujero de las raíces de un árbol. Los
ves, son cuatro mastines de presa, babeantes, n _ _
¡Joder, qué tropa!
_ _ _como el betún, seguidos por el p _ _ _ amo y
los m _ _ _ _ _ _ de sus esbirros. Ya tienes encima
a los canes. A tirones te sacan del agujero y te arras-
tran delante de las patas de los caballos. No te han
saltado al cuello, los han entrenado para que no lo
hagan: está reservado. Serán el p _ _ _ amo y los m
_ _ _ _ _ _ de los secuaces quienes, en un instante,
te colgarán por él de alguna rama. Bocabajo, vuelve
a zumbarte en los oídos el sonido de esa voz que te
persigue desde niño y te insulta y nunca te llama
por tu nombre. «¿Acaso pensabas que te íbamos a
dejar llegar al Misisipi? ¡P _ _ _ N _ _ _ _ de M _
_ _ _ _ !»
Geometrías, números...
PÉRDIDA DE IDENTIDAD
La mala vida causó estragos en la conciencia e in-
cluso en la identidad de aquel círculo vicioso. Una
pesadilla recurrente, se imaginaba roto por un pun-
to y enrollado sobre sí mismo, le amargó sus últi-
mas horas. Murió convencido de que se había con-
vertido en una espiral, en una espiral de violencia.
DEL CERO AL INFINITO
Sietemesino, pasó buena parte de la infancia enfer-
mo y encerrado entre cuatro paredes.
Fue un adolescente testarudo, más chulo que un
ocho. No se cortaba un pelo y le cantaba las cuarenta
a quien no le siguiera la corriente. En los estudios, un
auténtico cero a la izquierda, apenas fue más allá de
los dos más dos son cuatro y de la regla de tres.
Se convirtió en un adulto de escasas luces, un
vago de siete suelas que nunca dio un palo al agua.
Más valían dos tetas que dos carretas, comentaba
Relatos breves de José Ramos Sánchez
«El surrealismo nace, según Isidore Ducasse, del encuentro fortuito de un
paraguas y una máquina de coser sobre una mesa de disección».
creaciónliteraria:
relatos
ARIADNA GRACIA
con frecuencia. A la única mujer con la que estuvo
casado breve tiempo le hizo las mil y una. Asiduo de
garitos y burdeles, siempre con tres copas de más,
camorrista, era muy dado a mantenerse en sus trece
y a romperle la crisma a quien le llevara la contraria.
El remate a vida tan marcada por los números
hubiera sido morir a causa de la ingestión de un mil
hojas o mordido por un cien pies. No fue el caso.
Murió atropellado por un cuatro por cuatro.
Cuatro gatos asistieron a su entierro.
A CADA CUAL LO SUYO
Una vez agotadas las siete vidas y pasado el precep-
tivo juicio final, Minino fue recibido en el séptimo
cielo con todos los honores.
GREGO Y DINO
Cuando Gregorio Samsa se despertó convertido en
enorme y espantoso insecto, el dinosaurio, que aún
estaba allí, se lo comió.
OTRA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS
Acordaron castigar con el máximo rigor a los in-
dividuos que cuando están en público se jactan de
defender todas las causas perdidas, pero cuando se
esconden en la intimidad —nadie mejor que los es-
pejos para saberlo— solo aspiran a pegarse la gran
vida, poseídos por el gusano del afán de lucro y la
codicia. Millares de hombres y mujeres aparecie-
ron muertos en los cuartos de baño o en los dor-
mitorios, el cuerpo ametrallado por miles de trozos
de cristal.
FIGURAS MÚLTIPLES
En un principio se trataba de un triángulo. El día
en que el marido quiso vengarse de su mujer y con-
trató a un sicario para que arrojara a los ojos del
amante una botella de ácido, se formó un cuadri-
látero. Y cuando se descubrió que el líquido había
dejado ciego, no al querido sino a un joven de gran
parecido con él, se cerró el pentágono.
Bestiario Magias,cuentos,mitos
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 111
creaciónliteraria:
relatos
JORGE VALLEJO LUCAS
112 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
ROGATIVAS
La sequía se había abatido sobre Villalba del Pára-
mo con rabia feroz; cosechas agostadas, frutales sin
frutos, huertos sedientos. Pensaron sus habitantes
que había llegado el momento de sacar a San Anto-
nio en procesión. Sin gran entusiasmo, el párroco,
don Miguel, accedió con un requisito: participación
masiva del vecindario en tres días de misas y plega-
rias. Así lo hicieron. Luego, sacaron el santo. Mas ni
una gota cayó. «La cólera de Dios no se ha aplacado.
Tres de nuestros conciudadanos, Benitín y Justi-
na, los comunistas, y Genaro, el ateo, no nos han
acompañado. Será necesario que lo hagan en otra
semana completa de arrepentimiento y expiación».
Así lo hicieron. Luego, sacaron al santo con Genaro,
Benitín y la Justina en primera fila. Mas ni una gota
cayó. En medio de la inquietud y los chismorreos,
«¡entre nosotros se esconde un gran pecador!», el
cura murió fulminado por una angina de pecho. No
hizo falta sacar a San Antonio. Una lluvia apretada
y fresca bañó su ataúd y todo alrededor durante el
entierro de don Miguel. La lluvia no dejó de caer du-
rante cuarenta días.
ÚLTIMA VOLUNTAD
No me había atrevido a contarlo hasta hoy, dos
años después. Es demasiado increíble. Corría y co-
rro el riesgo de ser tomado por un loco.
Veintinueve de julio de dos mil trece. Kiosco de
la plaza de Aragón, al lado de Capitanía General, en
Zaragoza.
Después de comprar el Heraldo de Aragón, me
siento en el banco contiguo. Revoloteando por la
sección de ofertas de empleo, lo veo llegar bajo los
arcos de Independencia. Me froto los ojos porque
MAGIA NEGRA
Niños, mujeres embarazadas, ancianos, tullidos,
gitanos solían llegar en tren, a centenares, a miles,
después de un extenuante viaje de muchas horas.
Entraban por la puerta y, algunas horas después, no
muchas, volvían a salir. Pero no por la puerta, no.
Sucesos que nunca ocurrieron
no doy crédito a lo que veo. Renqueante, pálido, em-
butido en un traje de corte anticuado y desmesura-
damente holgado para su cadavérica delgadez. Si es
él, me encuentro ante un resucitado, ante un muer-
to famoso y vuelto a la vida después de un montón
de años enterrado.
Decido seguirlo.
Con varios ejemplares de periódico, el paso can-
sino, mirando a izquierda y derecha, como si todo
lo que le rodeara fuera nuevo, se mete en un bar de
la calle de Doctor Cerrada. Entro tras él y me siento
en uno de los taburetes de la barra. Sentado junto
a la ventana bebe un martini rojo mientras yo doy
sorbos a la cerveza.
Los clientes entran y salen sin reconocerle.
Durante casi dos horas, mientras él lee con es-
pecial interés El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia,
no le quito ojo. No debe pasarle por alto mi insisten-
cia en espiarle, a juzgar por su nerviosa y repentina
reacción.
Llama al camarero, paga la consumición, se de-
tiene ante mí y dice:
― Sí. Soy Buñuel. He comprobado una vez más
que el mundo sigue tan enfermo como cuando lo
dejé.
Dicho eso, se dirige hacia la salida muy digno,
cierra la puerta y desaparece.
(Se habría cumplido así una de las últimas vo-
luntades manifestadas por Buñuel: «Pese a mi odio
a la información, me gustaría poder levantarme
de entre los muertos cada diez años, comprar va-
rios periódicos, enterarme de los últimos chismes,
tomarme un martini y volver a la tumba hasta la
próxima salida».)
Historias de la historia
Por la chimenea: convertidos en un humo negro y
pestilente. Han pasado casi cien años y la pestilen-
cia aún dura.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 113
creaciónliteraria:
relatos
Alberto Peña Córdova
Nunca hablé de venganza ni de justicia, lo que pasó,
pasó y lo que tenga que pasar, pasará. Bastante car-
ga pesa en mi conciencia como para atormentarme,
ahora solo busco la paz que un día tuve y no voy a
descansar hasta que expire el último de los cinco
bastardos que acribillaron a mi Laura a tiros. Yo
bien sé que no fue un accidente, que nadie en su
sano juicio pudo confundir criatura tan bella con
animal, que si salió corriendo del puesto de caza
fue porque los perros la azuzaron, que tropezó, que
fue imposible que no vieran su bello rostro cuando
intentó incorporarse, que llevar puesto el abrigo de
visón era simplemente para guarecerse del frío de
la mañana, que el infortunio no se puede acumular
en un suspiro, que todo fue una excusa para desce-
rrajarle cinco tiros y apartarla de mí.
Llevo al último de estos miserables en el ma-
letero del coche al almacén de frutas abandonado
que hay junto al cercado, donde acaba el camino.
Allí me espera don José Berroce, hombre afable,
resuelto, canas azuladas y facciones marcadas. Era
como un padre para ella, la había visto nacer e in-
cluso fue su padrino. Los señores siempre lo habían
considerado de la familia, de hecho, él se encargó
de la administración de la finca cuando fallecieron
en aquel fatídico incendio que cubrió todo el valle
de ese humo perpetuo. Él me contrató y presentó
a Laura, y también me contó todo lo que pasó. Me
contó, con esa voz aguda, un poco afeminada, que
no se ajusta a su aspecto rudo, que esos canallas
deseaban la muerte de la señorita Laura, que no
podían soportar la humillación de que fuera a pa-
gar todas sus deudas y arrebatarles tierras y nego-
cios. Si le hubiera hecho caso, todo esto no habría
pasado. Ella no quería ir a la batida, quería que el
amanecer nos despertara juntos, pero la disuadí,
no quería ser un obstáculo en sus compromisos de
anfitriona, como si el tiempo fuera eterno y mol-
deable. Su aura clareaba esa gélida mañana, el eco
del aleteo de una banda de pájaros cruzó nuestras
cabezas, los perros se agolpaban para entrar en los
carros. No quiso partir sin despedirse y, por prime-
ra vez, sin ningún pudor, a la vista de todos, me lla-
mó y sus manos cogieron las mías. Me dijo que ya
no quería seguir así, que estaba cansada, cansada
de nuestro amor furtivo, y me invitó a acompañar-
Flores de celofán
la. Me sentí halagado y confuso a la vez y, por algu-
na extraña razón que no alcanzo a comprender, le
dije que la esperaba a la vuelta. Me sonrió y se fue
alejando con la cabeza vuelta, hasta que solo fue un
punto en el horizonte. El sol fue ascendiendo, pero
el tiempo se había detenido en el leve bamboleo de
unas briznas de hierba. Hasta que los vi volver an-
tes de hora, me la traían envuelta en el abrigo, en la
trasera del todoterreno. El silencio disipó el polvo
del camino, la brisa arrastraba mil ecos de sueños
derruidos, ya no olía a caza, olía a romero recién
arrancado. Cuando la bajaron, el carmín emborro-
naba sus labios, su pelo enmarañado tejía púas de
rosal, sus diáfanos ojos abiertos no habían perdido
el brillo, ni creo que jamás ya lo hagan, como si se
negaran a dejar de verme.
Arrastro, no sin esfuerzo, desde el maletero has-
ta el almacén a este malnacido, don José me abre la
puerta. Le ato a una silla y le arrojo un cubo de agua
para que despierte. Quiero que vea mi cara, que se
sorprenda al ver al desconocido que le ha atrapado
como a una rata. Quiero ver su expresión de per-
plejidad al preguntarse quién soy, que la angustia le
asfixie hasta el vértigo y que dude, que dude sobre
su destino. Siempre estaré agradecido a don José
por indicarme los nombres de estas bestias, sin su
ayuda jamás hubiera sabido quiénes la acribillaron.
Bien sé que si no fuera por la bala que le dejó cojo
al intentar salvarla ya se habría encargado de ellos.
Me ofreció su pañuelo blanco para que me secara el
sudor y, como las otras veces, me pidió, por favor,
que le dejara solo y que me dejara ver por el pueblo
para tener coartada por si algún día me llegaran a
interrogar. Así es don José, siempre tiene todo bien
pensado. Al día siguiente, en el ocaso de la tarde,
fui al almacén y vi a ese malnacido ya inerte, con la
lengua fuera y los ojos hinchados. Lo había estran-
gulado de igual forma que a los otros cuatro, con
una cinta recortada del faldón del abrigo de visón.
Luego había hecho un nudo de corbata perfecta-
mente alineado con la camisa, como si la elegancia,
la muerte y la decencia fueran análogas. Sé que no
lo hacía por mí, lo hacía por el amor a la familia y,
sobre todo, por Laura. Mil polillas revoloteaban al-
rededor de la bombilla, el olor del humo se entre-
mezclaba con el olor a tierra, madera y soledad. De
114 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
creaciónliteraria:
relatos
hecho, no sabría decir quién estaba más solo de los
dos. Ahora tocaba deshacerme de ese despojo, no
quería que nada que hubiera pertenecido a Laura
tocara su infame cuerpo y, como las otras veces,
le retiré la cinta y le metí la lengua para que no se
burlara de la muerte. Saqué el pequeño costurero
de hojalata del bolsillo, lo abrí y vi el reflejo de mi
rostro distorsionado, cogí la aguja ya enhebrada
de hilo rojo y le cosí los párpados, por si en la otra
vida se le ocurriera volver a mirarla. Ahora parecía
un patético maniquí extraviado al que se le hubie-
ra arrebatado el alma. Todos ellos compartían la
misma ridícula expresión grotesca de carnaval. Lo
que me extrañó es que ninguno hubiera perdido el
color amoratado de la asfixia y que sus cuerpos no
estuvieran todavía rígidos, como si se resistieran a
abandonar este mundo, como si el ruido del vien-
to en las ramas de los árboles los invitara a resu-
citar. Las sombras de las polillas golpeaban todos
los rincones en una danza errante. Luego lo llevé al
bosque, como había hecho con los anteriores, y lo
dejé allí tirado como alimaña que era, boca abajo,
sin la compañía de la luna. De vuelta compré flores
de celofán.
Al volver a casa me encontré la puerta entrea-
bierta y la luz echada. Dos hieráticos policías me
esperaban entre cajones abiertos y objetos revuel-
tos. No sentí temor ni angustia, sabía que nadie me
había seguido, que cuando fueron asesinados yo
había estado en lugares públicos, nadie me podía
relacionar. Al fondo, en la penumbra, el humo de
un cigarro dibujó la imperturbable silueta de don
José apoyado en su bastón. Vadeando sillas se fue
acercando en un balanceo asimétrico, hasta que su
rostro frente al mío perfiló una mueca de náusea y
aflicción: «Sí, es él, es Rafael, el peón del que les he
hablado», dijo con semblante serio. Incrédulo miré
al suelo, al techo, a los policías, a los cajones abier-
tos, a la sonrisa con la que se despidió, al reloj que
no avanza, al sofá donde incomprensiblemente está
recostado el abrigo despedazado de Laura y otra vez
a los policías, que permanecían pétreos como esta-
tuas, y entendí todo. Entendí el color amoratado de
los cuerpos que se resistían a morir, el lazo anuda-
do al cuello, la traición. Le miré y vi reflejado en sus
ojos abyectos el trascurso de todo lo que realmen-
te había pasado. Vi su expresión de estupefacción
cuando Laura me cogió de las manos, vi cuando él
CARMEN BETRÁN SARSA
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 115
creaciónliteraria:
relatos
le llevó cortésmente el abrigo al puesto contiguo
para que se resguardara del frío, vi cuando azuzó a
los perros, vi cuando salió despavorida y caía mal-
herida por el primer tiro que retumbó en el valle,
vi cómo intentó incorporarse, vi cómo ya casi sin
aliento logró defenderse y efectuar el disparo que
le voló los huesos del pie, hasta que cuatro truenos
cruzaron el humo perpetuo y al unísono impacta-
ron en la piel de lo que ya parecía un venado abati-
do, y volví a ver los ojos de Laura y en sus ojos me vi.
Don José me cogió de las solapas del abrigo y, como
a una marioneta ingrávida, me zarandeó y me gri-
tó: «asesino, asesino, asesino». Intenté negarlo,
pero movía los labios y faltaban las palabras, solo
me dio tiempo a, sin que me vieran, introducir el
costurero de hojalata envuelto en el pañuelo blan-
co dentro del bolsillo de su gabán. Los policías le
apartaron y me esposaron, dudé entre resistirme o
decir toda la verdad, pero sé que cualquier intento
hubiera sido en vano, ¿quién me iba a creer? Lo que
no podía permitir era que don José Berroce cruza-
ra la puerta, si la cruzaba estaba perdido. Así que,
cuando pasó junto a mí, intenté golpear el bastón
para que se cayera, pero me agarraron. Se encaró
desafiante y lo único que pude hacer fue escupirle a
la cara. No movió ni un músculo, impertérrito, con
sus ojos de victoria clavados en los míos, metió la
mano en su gabán y sacó el pañuelo para limpiar el
escupitajo que le resbalaba por la mejilla, a la vez
que un tintineo seco golpeó el suelo y el costurero
se abrió dejando al descubierto la bobina de hilo
rojo y la aguja aún enhebrada. Ahora su semblan-
te era de asombro, de incredulidad, de no entender
cómo esos objetos habían llegado a su bolsillo, así
que siguió avanzando cadencioso, ajeno, apoyado
en el bastón. Al intentar abrir la puerta, uno de los
policías le agarró del brazo.
No sé si los hombres que atrapé eran inocentes
o había algo de verdad en las palabras de don José,
ya he dicho que bastante carga pesa en mi concien-
cia y que no fue un asunto de venganza o de jus-
ticia, fue una cuestión de tiempo, simplemente de
tiempo. Lo único cierto es que ahora mismo, en este
momento, le llevo flores de celofán, para que los in-
viernos que no han de marchitar sus ojos tampoco
marchiten las hojas.
TERESA HERNÁNDEZ
116
Virginia Rodríguez García
Fermín. 6 de julio de 1917.
Un pueblo de La Rioja, Cervera del Río Alhama.
Una tahona regida por un matrimonio y cinco hi-
jos. Fermín, el penúltimo, muy aficionado a la mú-
sica, a veces dejaba la escuela por ir a dar clase con
el director de la banda del pueblo, el señor Dorado.
A los 14 años, Fermín marchó como meritorio a la
Banda Municipal de Logroño y al mismo tiempo,
para sacar algún dinerillo, hacía de chico de los
recados en una perfumería y vivía en casa de una
tía abuela. Y así, hasta que cumplió los 18, cuando,
aconsejado de nuevo por el señor Dorado, fue a la
capital como voluntario a hacer el servicio militar
y ahí juró bandera.
Cuando solamente llevaba unos días en su nue-
vo destino, estalló la Guerra Civil y en ese momen-
to le cambió la vida. Realmente, todo cambió para
todo el mundo. Los republicanos, que en principio
dominaron gran parte de la Península, asaltaron
el Cuartel de la Montaña (donde estaba destinado
Fermín) y lo llevaron preso a la cárcel Modelo. Por
suerte, al poco tiempo, se presentó allí un amigo
de Logroño que ostentaba un cargo relevante y le
sacó de la cárcel. Y juró bandera por segunda vez.
Al compás de la vida
Como todo estaba militarizado, logró formar
parte de la banda militar de un batallón y su come-
tido fue, a partir de entonces y durante toda la Gue-
rra, tocar en los frentes para distraer a los soldados
cuando no había combate. Por lo tanto, él no tuvo
que tirar ni un tiro durante la contienda, afortuna-
damente.
Al acabar la Guerra, como ganaron los de la
«zona nacional», tuvo que jurar bandera por terce-
ra vez y fue destinado a San Sebastián. Allí estuvo
los tres años que entonces duraba la «mili». Duran-
te ese tiempo, consiguió el aprecio y consideración
del Teniente Coronel M., a las órdenes de quien es-
taba, y ese señor le ayudó mucho. Le daba permiso
para que pudiera trabajar, así que entró a formar
parte de la orquesta que actuaba en una sala de fies-
tas en la misma playa de La Concha.
Una vez terminadas las «milis», volvió a Madrid
porque pensó que ahí, aunque todavía se estaba pa-
deciendo una posguerra que duraría más de diez
años, habría más posibilidades para trabajar. El
sueño de opositar a una banda se truncó puesto que
el haber estado en la «zona roja» durante la Guerra
era un inconveniente de peso.
MÓNICA GARRIDO
creaciónliteraria:
relatos
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 117
Virginia. 8 de mayo de 1925. Madrid.
A principios del siglo XX, en las casas
aristocráticas de Madrid entraban a
trabajar jóvenes llegados de toda Es-
paña, procedentes de familias que vi-
vían de la agricultura. Tal fue el caso
de Enrique y Rosalía, asturianos los
dos. En Madrid se conocieron y se ca-
saron. Y de esta unión nacieron Vir-
ginia, Dolores y Charo.
Gracias a su esfuerzo y a la ayu-
da de las familias pudientes para las
que trabajaron, Enrique emprendió
diversos negocios de panadería. Y, a
pesar de las dificultades derivadas de
la situación política del momento y
de las costumbres sociales, Enrique siempre procu-
ró que sus tres hijas se formasen para que pudiesen
ser independientes en el futuro. Virginia se instru-
yó en Taquigrafía e Idiomas en los años finales de
la Segunda Guerra Mundial y, divertida, observaba
cómo, según los avatares de esta, la clase de alemán
o la de inglés se llenaba a rebosar.
Durante la Guerra Civil, la familia tuvo que re-
alojarse en varios sitios por la caída en su casa de
un obús del quince y medio. Al final, acabaron en
el piso de unos amigos de los padres, en el barrio
de Salamanca. Él era funcionario del Ministerio de
Asuntos Exteriores (antes Ministerio de Estado)
y tuvo que marchar con el Gobierno a Barcelona
cuando los «nacionales» cercaron Madrid.
Por allí aparecieron un día dos soldados, uno de
ellos Fermín, amigos de la familia de la casa, a salu-
dar a los padres de Virginia y a ofrecerse por si ne-
cesitaban algo o por si el comisario correspondien-
te a ese barrio precisaba meter allí algunos otros
evacuados. Y así entablaron amistad. Por aquel
entonces, Virginia era una niña, tan solo tenía 11
años, por lo que para ella él era un señor mayor. Y
pasaron muchos años y muchas cosas hasta que se
enamoraron el uno del otro.
Virginia y Fermín.
Era el año 1950 cuando Fermín tuvo que ir a trabajar
a El Cairo durante un año, por lo que la boda se retra-
só hasta octubre de 1951. Al poco nacerían sus hijas,
dos preciosas que les colmaron de felicidad.
Fermín trabajaba mucho: grababa discos y pe-
lículas y, a diario, tocaba en salas de fiestas como
las célebres Pasapoga y Fontoria, pues estaba con-
siderado como una de las mejores trompetas de la
profesión. En los veranos solía trabajar en la Costa
del Sol, Marbella, Benidorm, San Sebastián y allí
iban las niñas y Virginia para pasar con él todo el
verano. También en este tiempo Fermín estuvo una
temporada de gira por Líbano.
Pero con lo que más disfrutaban las niñas (y lo
que ha mantenido vivo el recuerdo en sus nietos)
era viendo a Fermín en los programas musicales de
televisión. Camuflado entre el resto de músicos de
la orquesta, siempre que podía, miraba a cámara y
se atusaba el pelo. Un simple gesto que atravesaba
la pantalla y que pervive en el tiempo.
Pasaron muy buenos años y sin grandes incon-
venientes hasta que empezaron a fallar las cosas.
De forma totalmente inesperada, Fermín enfermó
y tuvo que renunciar a la que había sido siempre su
gran pasión, la música.
Al no entrar dinero en casa y además estar es-
tudiando en la universidad las dos hijas, Virginia
tuvo que ponerse a trabajar. Aunque había trabaja-
do desde muy jovencita, lo había dejado al casarse,
como en aquel tiempo era normal si la economía lo
permitía.
Comenzó dando clases en un colegio-academia
de taquigrafía y mecanografía, donde le fue muy
bien, para después cambiarse a otra más importan-
te, que se dedicaba a oposiciones para los ministe-
rios y la banca. Con mucho esfuerzo y dedicación,
consiguió que la familia saliese adelante.
Las hijas se casaron pronto y tuvieron que irse
con sus maridos y por razones de trabajo, a Anda-
lucía. Fermín siguió empeorando a pesar de pro-
curarle todos los cuidados posibles en casa y Dios
se acordó de él el día 25 de junio, en la madrugada,
cuando falleció rodeado de toda su familia en el año
1983. Su recuerdo, en Virginia, todavía perdura.
PAULA HERNÁNDEZ
118 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Jesús Claver
«Tus adversarios desearían que creyeras que no
hay esperanza, que no tienes poder alguno, que no
existen razones para actuar, que no puedes ganar. La
esperanza es un regalo al que no tienes que renunciar,
un poder del que no tienes que deshacerte».
(Rebecca Solnit, Esperanza en la Oscuridad)
LA TRANSNACIONAL
Habían llegado los camiones, las máquinas, los tra-
bajadores y los hombres trajeados una madrugada
de primavera. Venían en convoy por el camino, pe-
netraban en el bosque, iban derechos a la montaña.
Los estudios de viabilidad indicaban una alta ren-
tabilidad durante al menos treinta años. Como la
mayor parte de la población se mostraba contraria
a la extracción del oro y de la plata, los ejecutivos
jugaron sus cartas con algunos de los ministros y el
gobierno finalmente, mediante un decreto, dio luz
verde a la explotación. Con esta decisión política la
cotización de la compañía se disparó y dio impor-
tantes dividendos a los accionistas, especialmente
a los mayoritarios.
La voz de Pachamama
LOS INDÍGENAS
Habían llevado a cabo varias manifestaciones en
los tres municipios afectados y una conjunta que
desbordó todas las previsiones, sin embargo, su voz
no fue escuchada. Como desde hace más de qui-
nientos años venían a apoderarse de sus recursos.
Nada había cambiado.
La lucha iba a ser larga, así que se creó el Comité
de Defensa de la Tierra de los Derechos Humanos.
Este Comité se encargó de organizar y coordinar
las acciones que en las asambleas, de forma con-
sensuada, decidía la comunidad. Todas ellas tenían
que ser pacíficas, de lo contrario serían acusados
de fomentar la rebelión. La principal preocupación,
que no la única, era la contaminación del gran lago
volcánico que estaba situado cerca del proyecto mi-
nero. En otros lugares, en los que se habían pues-
to en marcha este tipo de instalaciones, se habían
producido filtraciones de productos químicos. El
agua contaminada supondría un ataque directo a la
salud de las personas, además perjudicaba no solo
a la riqueza natural sino también a los cultivos y
materias primas artesanales, como la pamela y el
tule.
DAVID CONTRA GOLIAT
Desde los inicios de la actividad minera el conflicto
fue escalando de forma geométrica. A lo largo del
tiempo por parte de la comunidad indígena se lle-
varon a cabo edición de materiales, charlas infor-
mativas, debates, sentadas, encadenamientos, de-
nuncias y escraches. Por la otra parte, amenazas de
muerte, detenciones arbitrarias, vejaciones en los
calabozos, contratación de sicarios, caídas frecuen-
tes de Internet, difamación de las personas, etc. Un
año después el Gobierno decretó el estado de sitio
en los tres municipios de la zona, como reacción a
las protestas masivas que se habían desarrollado
tras ser heridos de bala tres manifestantes a manos
de la seguridad privada de la mina.
LAS MUJERES
El hecho de que las mujeres indígenas y mestizas
jugaran un papel fundamental tanto en número
como en iniciativas y promovieran acciones políti-
cas que ponían en el centro el derecho a una vida
ELENA ALONSO
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 119
creaciónliteraria:
relatos
digna y la habitabilidad respetuosa del medio, su-
puso un fuerte empoderamiento de estas en el me-
dio rural.
Unos meses más tarde detuvieron a Urma, una
de las personas más activas del movimiento popu-
lar. Tenía 45 años, dos nietos estaban a su cargo y
desde hacía unos años tenía un comercio dedicado
a la producción y venta de productos artesanos. Una
compañera, Killari, se ocupó de sus nietos mientras
estuvo en prisión. Allí permaneció durante un año
sin que se demostrara ninguno de los delitos que se
le imputaban: asalto a las instalaciones de la em-
presa, enfrentamiento violento con las fuerzas de
seguridad y envenenamiento de las aguas subterrá-
neas.
DOS MÁRTIRES
Tras salir de la cárcel la vida fue muy difícil para
Urma. Durante varios meses aparecieron pasqui-
nes en la puerta de su tienda y por el pueblo: «Vas a
morir, guarra», «Tú envenenaste el agua de la lagu-
na», «Bollera, ¿dónde estás?», «Asesina», «Tus nie-
tos son preciosos. ¡Qué pena!». En la prensa y en la
radio oficial eran frecuentes los comentarios falsos
sobre las personas que más se estaban significando
con las movilizaciones populares.
Urma intuía que, tras el período de mancilla-
miento y de difamación, vendría algo definitivo y
peor. La intuición se transformó en realidad: una
mañana un campesino encontró los cuerpos sin
vida de Urma y Killari tirados en la senda que con-
ducía al lago.
Tras una gran concentración de duelo, desde el
Comité exigieron al Estado que investigara lo suce-
dido con el fin de encontrar a los responsables ma-
teriales e intelectuales de estos crímenes y que, a
su vez, garantizara la seguridad y protección de sus
familias. También hicieron un llamamiento a orga-
nizaciones internacionales para que condenaran
los hechos y respaldaran sus exigencias.
EN RETIRADA
A través de Internet, Amnistía Internacional comu-
nicó al Comité que habían recogido dos millones de
firmas de apoyo a su causa en todo el mundo y las
iban a remitir al gobierno como forma de presión.
La comunidad acogió con cierta frialdad el comu-
nicado, consideraban que, aunque era importante
que fuera del país se conociera su lucha, esto no ha-
ría cambiar la posición de la compañía.
Unos meses después, la empresa minera des-
mantelaba las instalaciones, dejando un laberin-
to de túneles y amplias excavaciones, máquinas
y herramientas viejas y oxidadas, aguas y tierras
contaminadas y una montaña de escombros, latas,
bidones y plásticos. Los camiones, las máquinas,
los trabajadores y los hombres trajeados desapare-
cieron en un convoy silencioso una noche de otoño
de luna llena. Los estudios de viabilidad no habían
previsto que la empresa mundialmente acabaría
asociada a la contaminación, la violencia y la muer-
te y esto era algo que los dividendos de los accionis-
tas mayoritarios no podían soportar. Para limpiar
su imagen, la empresa se comprometió a financiar
los arduos trabajos de recuperación de la zona que
debían efectuarse en un plazo máximo de dos años.
IN MEMORIAM
Diez años después los nietos de Urma leyeron un
manifiesto en los actos de reconocimiento a las per-
sonas que lucharon por la dignidad del pueblo y lo-
graron que la transnacional minera abandonara su
actividad económica. Cuando el silencio se apoderó
de la plaza los asistentes aplaudieron a rabiar, las
lágrimas brotaron lentamente y los ojos miraron al
vacío con resignación. En círculos concéntricos, con
las manos enlazadas, la multitud emocionada cantó
a pleno pulmón el himno que sonaba en el megáfono
con el propósito de que la voz cálida de Pachamama
llegara a todos los rincones del planeta.
CLARA ROMEO
Carlos Saz
La tristeza le invadía, no podía creer que se hubiera
muerto su fiel amigo, su paño de lágrimas, el que
le subía el ánimo y le hacía sonreír. Había muerto
Juan, su gran amor, no se lo podía creer. Para re-
cordarle, decidió pasear por sitios que le hicieran
recordarle.
Fue al campo de fútbol de La Romareda. Allí ani-
maban al Real Zaragoza y Juan le explicaba cómo
tenía que jugar para ganar al equipo contrario. Re-
cordaba con cariño cómo criticaba al contrario.
Continuó el paseo hasta el Parque Grande. Se
sentó en el banco favorito en el que ellos comían
pipas mientras hablaban y se besaban.
Recordó paseando por la Gran Vía lo que le encan-
taba a Juan mirar libros en las casetas y comprarlos.
Recuerdos
Se puso a llorar emocionada cuando llegó a la
Plaza de Aragón. Recordó el día 10 de mayo de 1995,
cómo estaban ella, Juan y todo el mundo celebran-
do que el Zaragoza había ganado la Recopa. Qué
gritos dieron los dos juntos cuando vieron el gol de
Nayim.
Llegó hasta el Paseo de la Independencia y se
acordó cuando fueron a la marcha en contra del
trasvase, todavía se acordaba de cómo cantaban
Juan y ella «Aragón tiene sed y nosotros también».
Se metió en la chocolatería de la calle Prudencio
y se pidió un chocolate con una porra recordando
cómo lo compartían entre ellos.
Poco a poco fue paseando hasta llegar a la Plaza
del Pilar. A Juan le encantaba vestirse de baturro.
A ella le hacía gracia verle con una faja puesta y un
ramo de flores. Sin darse cuenta, se le escapó una
sonrisa junto a una lágrima.
Paseando vio el tranvía. Recordó cómo el revisor
los pilló sin billetes y, cuando les hizo bajar, Juan la
cogió de la mano y le dijo: «Corre, corre». Con ese
recuerdo, su corazón se le volvió a acelerar.
Por fin, llegó al Puente de Piedra, miró al
Ebro y vio que estaba muy lleno, ya que ha-
bía llovido mucho. Sacó el móvil y buscó el
selfi que se habían hecho entre los dos, vién-
dose al fondo el Ebro. Se puso a llorar, miró
El Pilar y rezó en voz baja, acordándose de la
Virgen, dijo: «Perdóname, madre».
Pasó las dos piernas por encima del
puente. La gente, que estaba mirando el
caudal del Ebro, se quedó sorprendida. Un
hombre intentó convencerla. Una anciana le
decía que no se le ocurriera tirarse porque
tenía una vida para vivir. La madre de un
niño lo cogió y le tapó los ojos. Unos jóvenes
se reían y sacaban el móvil para grabar la es-
cena. Ella no podía aguantar su dolor. Pensó
en Juan y, dando un suspiro, se tiró gritando
en voz alta: «Juan, te quiero».
Cuando se tiró, a la suicida se le agolparon
la emoción, la tristeza y el arrepentimiento.
Miró el Pilar. Cerró los ojos y la boca, notó que
el Ebro la arrastraba siguiendo su cauce. Ella,
peleando, trató de no ahogarse, pero le era
imposible. ¡No se lo podía creer! No quería
morir.
Todos los espectadores gritaron, una
mujer se desmayó por el susto. La anciana se
echó a llorar. Los jóvenes, después de grabar
la caída, se la enviaron a sus colegas. Todo
el mundo se quedó anonadado. Un hombre
SOFÍA LAHUERTA
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 121
creaciónliteraria:
relatos
hizo amago para saltar a buscar a
esa joven, su mujer le agarró y le
dijo que no se le ocurriera saltar.
Un joven se fijó en que estaba
siendo arrastrada por el caudal y
espontáneamente gritó: «Está flo-
tando».
Cuando estaba flotando, ella
empezó a notar sensaciones de
arrepentimiento y tristeza. Arre-
pentimiento, porque ella sintió
que quería vivir. Tristeza, porque
ella no sabía nadar. Cuando empe-
zó a ser consciente de que se iba a
ahogar, cerró los ojos y pensó en la
virgen del Pilar.
Fue perdiendo sus fuerzas y se
rindió. Perdiendo la conciencia, se
ahogó. El cuerpo continuaba flo-
tando por el Ebro. Seguía su cauce.
Y el cuerpo chocó en una rama y le
frenó. Ella estaba semimuerta.
Ella seguía arrastrada por la
corriente. Trataba de luchar in-
tentando moverse «nadando a lo
perro». Tenía la boca y los ojos ce-
rrados, notó que se le escapaban
sus lágrimas. Seguía arrastrada
por el cauce del Ebro, no sabía
hacia dónde la llevaba. De repen-
te, notó que el agua le estaba en-
trando por la nariz. Ella no podía
respirar, notó que se estaba aho-
gando. Trató de evitarlo sacando
la cabeza arriba para intentar res-
pirar.
De repente, le vino a la cabeza
que tenía que luchar y quería vivir. Recuperó el áni-
mo y sacó fuerzas de su interior. Braceando, trató
de impulsarse para subir hacia la superficie para
poder respirar. Afortunadamente, cuando logró sa-
lir, respiró y abrió los ojos. Vio un tronco de madera
y trató de alcanzarlo estirando sus brazos. Lo cogió
y se aferró al tronco.
Miró arriba y, viendo El Pilar, gritó fuertemente:
«Quiero vivir. Ayudadme, por favor».
De repente, escuchó mucho ruido y voces di-
ciendo que no se moviera, ella giró la cabeza y vio
una lancha roja. Eran los bomberos. Cuando cerró
los ojos,  la cogieron y la incorporaron para sentar-
la. Comprobaron si se había hecho alguna herida y
le pusieron una manta alrededor de ella. Se puso a
llorar abrazada a un bombero. Ella estaba viva.
Cuando salió del hospital, sonrió respirando el
aire. Cerrando los ojos, se asomó para que le diera
el sol en su cara.
Lo tenía claro: había vuelto a nacer, se dio cuen-
ta de que quería vivir y disfrutar.
DIEGO CÁMARAS
122 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Creación literaria: poesía
firma invitada: Chusé Inazio Nabarro
Á ra fin de tot cosa persebera.
Aquels días más fértils, más fecundos,
fa tiempos los chités ta ra basuera.
As oras, os menutos, os segundos
se funden −rebutiens de marabiellas−
como naus en ozianos muito fundos.
O bolito zaguero d’as sisellas.
A siempre postremera luz d’o lusco.
¡As añadas se’n fuen como zendellas…!
Poeta inespierto, apatusco,
prebas de fer terzetos inmortals
chusto en l’inte en que tot se mete fusco.
Recontas con l’aduya d’os ditals
totas e cadaguna d’as silabas.
Fuegos follez en puendas infernals.
As imáchens que bolan sin de trabas
per más que las rechires no las trobas.
Mil molins sin de ruellos ni carcabas.
Desento d’afalagos e de lobas,
fas que fuigan os ritmos e cadenzias
entutatos en fundas cozilobas.
Precuras abentar as estopenzias
que boz e canto bozan, e achuntas
materials de moltiples influyenzias.
Bersos perbersos toz chuntos conchuntas
e, chirando rabaños de parolas,
abanzas per chardins de flors defuntas.
As parolas, estranias pamparolas,
encorres con atroz estratachema.
O mundo que redola tu redolas.
«Siempre ta debán» ye o tuyo lema.
Siempre sin aturar tamién a muerte
qui, con as suyas mans, a tierra fiema.
Á tot lo que siñala torna inerte
(e cuan mueres −¡rediós!− ya no rebellas…).
D’os suyos afers nunca nos albierte:
igual mata mardanos que donzellas.
Á ra fin no bi’n ha atro de dilema
que l’aire que se’n fuye entre as fuellas.
¡A muerte tota cape en o poema!
[danza macabra (III). Al final de todo nada perseve-
ra./ Aquellos días más fértiles, más fecundos,/ hace
tiempo los tiraste a la basura.// Las horas, los minu-
tos, los segundos/ se hunden −rebosantes de mara-
villas−/ como naves en océanos muy profundos.//
El último vuelo de las zuritas./ La siempre postre-
ra luz del crepúsculo./ ¡Los años marcharon cual
centellas…!// Poeta inexperto, poco hábil,/ intentas
escribir tercetos inmortales/ en el momento justo en
que todo funde a negro.// Recuentas con la ayuda de
los dedos/ todas y cada una de las sílabas./ Fuegos
fatuos en temporadas infernales.// Las imágenes
que vuelan sin trabas/ por más que las busques no las
encuentras./ Mil molinos sin muelas y sin cárcavos.//
Exento de halagos y de loas,/ ahuyentas los ritmos y
cadencias/ ocultos en hondas cavidades.// Procuras
obviar las menudencias/ que voz y canto obstruyen,
y reúnes/ materiales de múltiples influencias.//
Versos perversos todos juntos conjuntas/ y,
pastoreando rebaños de palabras,/ avanzas por
jardines de flores difuntas.// Las palabras, extrañas
mariposas,/ persigues con atroz estratagema./ El
mundo que rueda tú rodeas.// «Siempre adelante» es
tu lema./ Siempre sin detenerse también la muerte/
que, con sus propias manos, la tierra abona.// A
danze macabro (III)
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 123
creaciónliteraria:
poesía
todo lo que señala vuelve inerte/ (y cuando mueres
−¡santo cielo!− de nuevo no despiertas…)./ De sus
asuntos nunca nos advierte:// igual mata carneros
que doncellas./ Al final no existe otro dilema/ que
el viento que huye entre las hojas./ ¡La muerte toda
cabe en el poema!//]
O trunfo d’o
tiempo e o
desengaño
Dixa as punchas. Culle istas rosas.
L’inte fatal abienta-lo bien luen.
(Malos tiempos e puendas ominosas).
L’inte que fuye ye o traszendén.
O breu plazer, a fráxil polideza…
Flors que esclatan e mueren tot sobén.
O tiempo ba perén á la capeza.
A bida ye chornada muito breu.
O sol pasa beloz, con lixereza.
Un día zaga d’atro −á l’arreu−
en a profunda bal u en l’alta zema
ascape se desfá ra blanga nieu.
Dilema, contornillo, angulema…
A cuca zebollera, bil caniello
que rade as radizes d’o poema.
Sé gleriza, ferranca, bolo, ruello
que bella corrién ziega arroziega.
¡Alienta en tanto en tiengas de rancuello!
Barco á la bimbola que nabega
á trabiés d’un oziano sin d’espuendas
á ra fin trobará a suya buega.
As ya pasatas son as millors puendas.
O beso, o petalo, o bolito
en as furas contiendas cal que esfiendas.
Sols colosals d’un tiempo que ye ito
emerchen e declinan arredol
d’iste fosal de fuesas infinito.
En meyo d’o chardín choben pirol,
antis de fer-se rosa, se sumanzia
(d’ista traza se zarra o redol…).
Persistir ye a tuya ocupanzia.
Perbibir ye o tuyo gran quefer.
As oras te darán a contumanzia.
Mas antis de partir cal florexer.
Fe bersos. Muerde fruitos. Tasta bocas.
Espleita l’inte. Fe o que cal fer.
Anque siempre se sostra o que tocas
fe imnos á o tiempo d’as ziresas.
Cantas que canten bocas unibocas.
Urnias breus, piedras fredas, fuscas fuesas
que politas mesachas enzarraz
¡ubri-tos, ya! ¡soltaz as buestras presas!
Muerte puta e tiempo mardanaz
dende siempre treballan de conchunta.
Tot lo empestan con crímens e maldaz.
O lusco, o ponién, a luz defunta.
Días, oras, menutos e segundos…
¡Á ra fin plegará a marabunta!
De siempre bibes intes moribundos.
De siempre tu serás n’as pinganetas.
No aguardes que biengan atros mundos.
Escubre-te en as cosas más chiquetas:
flor, ala, radiz... Totas as grans obras,
dimpués de tot, remanen incompletas.
Per muito que maniobren os manobras
debantando altizos paretazos,
esfensas e murallas serán pobras.
Muerte caza con besque u á balazos
e per muito que faigas u que fuigas
nunca no fuyirás d’os suyos lazos.
Malas que o zaguer cabo concluigas
bes con muito ficazio no trepuzes.
O buco –para cuenta− no lo muigas.
Pugas e rosas. Trampas. Entrepuzes.
O lusco fusco. L’alba zenisosa…
En zagueras más guambras que no luzes.
124 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
creaciónliteraria:
poesía
Prene a flor. Ensuma bien a rosa.
Tiene siempre presén que l’aspra muerte,
culo de mal repós, ye angluziosa.
¡Casa con dos banadas bien que bierte!
[O trunfo d’o tiempo e o desengaño. Deja las espinas.
Coge las rosas./ El instante fatal arrójalo lejos./
(Malos tiempos y épocas ominosas).// El instante
que huye es lo trascendente./ El breve placer, la
frágil belleza…/ Flores que a un tiempo se abren y
mueren.// El tiempo marcha siempre a la cabeza./
La vida es una breve jornada./ El sol pasa veloz, con
ligereza.// Un día tras otro –todo seguido−/ en el
valle profundo o en la alta cima/ rápidamente se
derrite la nieve blanca.// Dilema, tesitura, gran
aprieto…/ El oscuro grillotalpa, vil insecto/ que
roe las raíces del poema.// Sé piedra de río, canto
rodado/ que arrastra una ciega corriente./ ¡Respira
mientras aún tengas aliento!// Barco a la deriva
que navega/ a través de un océano sin orillas/ al
final encontrará su propio límite.// Los ya pasados
son los mejores tiempos./ El beso, el pétalo, el
vuelo/ en encarnizadas contiendas es necesario
que defiendas.// Soles colosales de un tiempo que
se ha ido/ emergen y declinan alrededor/ de este
cementerio de tumbas infinito.// En medio del
jardín joven capullo,/ antes de convertirse en rosa, se
marchita/ (de esta manera el círculo se cierra…).//
Persistir es tu ocupación./ Pervivir es tu gran tarea./
Las horas te darán tu merecido./ Mas antes de partir
hay que florecer./ Haz versos. Muerde frutos. Prueba
bocas./ Disfruta del momento. Haz lo que hay que
hacer.// Aunque siempre se aja lo que tocas/ haz
himnos al tiempo de las cerezas./ Canciones que
canten bocas unívocas.// Urnas breves, piedras
frías, hoscas fosas/ que hermosas muchachas
encerráis/ ¡abríos, ya! ¡soltad a vuestras presas!//
Muerte puta y el tiempo, gran morueco,/ desde
siempre trabajan al unísono/ Todo lo corrompen con
crímenes y maldades.// El crepúsculo, el poniente,
luz difunta./ Días, horas, minutos y segundos…/ ¡Al
final llegará la marabunta!// Desde siempre vives
instantes moribundos./ Desde siempre estarás al
borde del abismo./ No esperes que vengan otros
mundos.// Descúbrete en las cosas más pequeñas:/
flor, ala, raíz... Todas las grandes obras,/ cuando
todo termina, quedan incompletas.// Por mucho
que laboren los peones/ levantando paredes
descomunales,/ defensas y murallas siempre
resultarán insuficientes.// Muerte caza con liga o a
balazos/ y por mucho que hagas o que huyas/ nunca
escaparás de sus lazos.// Cuando el último capítulo
concluyas/ ve con mucho cuidado y no tropieces./
Al olmo –presta atención− no pidas peras.// Púas
y rosas. Trampas. Mil tropiezos./ El ocaso oscuro. El
alba cenicienta…/ A fin de cuentas más sombras que
luces.// Toma la flor. Huele con intensidad la rosa./
Ten siempre presente que la áspera muerte,/ culo de
mal asiento, es avariciosa./ ¡Casa con dos vertientes
bien que vierte!//]
(O trunfo d’o tiempo, Uesca, Publicazions d’o Consello d’a
Fabla Aragonesa, col. A tuca, núm. 14, 2018)
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 125
creaciónliteraria:
poesía
María Pilar Benítez Marco
Cuantificadors
O primer allento
A primera luz
O primer chemeco
A primera morisqueta
O primer riso
A primera begada
			 chunto de tú, mai
A zaguera zuña
O zaguer mobimiento
A zaguera alentada
O zaguer resoniu
A zaguera mirada con os güellos de l’alma
O zaguer gorgollo
			 lexos de tú
			 anque siempre con tú, mai
***
A soledá
	s’ampla
	 se multiplica		 en a cabañeta d’a esistenzia
	s’afica
				 más t’allá d’un achetibo multiplicatibo
	 e talla
	 e dibide		 o mío ser
	 e sustituye
				 más t’allá d’un pronombre frazionario
***
No sé o que cuesta a bida
pero sin de tú
ye tiempo de saldos
e puedo donar-la
á truca d’un ababol
	 dos brioletas
	 tres piedretas á a fin d’a senda
***
Cuan os míos dedos no sían
pillaré con as unglas d’o tiempo que no bi’ste
l’ausín d’a memoria
o bloso de l’olbido
e con uno e con otro
faré una flocada de paxarelas libres
en l’aire
por si Dédalo e Ícaro la querrieran
***
126 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
creaciónliteraria:
poesía
Que a todos
os pertenece
la fragilidad.
Que a todos os canta
secreta
una melodía triste
a veces.
Que a todos os hizo hervir
el corazón
con su aleteo
a veces.
	***
No fue
exactamente
un ojo, sino una leve
sensibilidad, un escozor
lumínico entre los ritmos
sumergidos de la vida.
Y de este préstamo
llegó a ser
un día en tierras
secas: la madera
pulida de la mesa,
el reflejo en la copa, la curva
sombreada
de una fruta, la bandeja
esmaltada, para vosotros
lo que llamáis
un mundo.
	***
Un cosquilleo dispara
el músculo:
el animal
despierta en la guarida
de la boca.
La víctima
de vuestro apetito
os mira ahora
desde la mínima
firma invitada: Sandra Santana
distancia
de un nombre.
	***
Qué decepción cuando,
robada al río,
la piedra en el bolsillo
se vuelve común
y al llegar a la casa
no guarda la luz momentánea
de la tarde,
el brillo irisado del paisaje
sobre la superficie del agua.
Así, vuestros ojos.
(De La parte blanda, libro inédito)
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 127
creaciónliteraria:
poesía
María Coduras Bruna
Tú y yo
Sentada
contemplo amaneceres,
anocheceres cíclicos.
He cavado un hueco
a mi izquierda
con mis posaderas
para ti,
mi amigo invisible,
ese que nunca estuvo
pero siempre fue
y sé que hoy se sienta
a mi lado,
que llena ese hueco
para contemplar juntos
por fin
la inmensidad de tiempo.
La del pulpo
Resistiré.
Todavía puedes dejarme,
herirme un par de veces más,
disparar donde duele y desgarra,
no hay riesgo de muerte
a pesar de tus tentáculos.
Nos amábamos
como cefalópodos cabezotas
que saben que tienen tres corazones
y ya han acabado con dos.
Primavera
(A Omar)
«Evocas primavera»
−me dijo−
y tiró del ancla sumergida
que me retenía en días grises,
aquellos en que los humedales de mis ojos,
cual Ebro que se desborda salvaje,
calaron y anegaron mi corazón.
De nada sirvieron los diques...
Algo debió de verme,
alguna flor brotaría desapercibida,
delatada por un suave aroma
traicionando mi tristeza,
inundando de nuevo brillo el oscuro pretérito.
Cambié de estación al golpe de dos palabras
−viva la economía del lenguaje−
y rauda
fui a comprarme un manual de Botánica
para redescubrirme, elegirme y cuidarme mejor.
Soledad López
Cambio climático
En la copa de un árbol construiré nuestra casa
y cobijaré en ella lo que quedó de nosotras.
Considéralo un intento de sobrevivir allí
cuando esta raza insensata haya desaparecido.
Papel mojado
Las estanterías líquidas
de las bibliotecas modernas
por las que fluyen ríos
de big data definidos
por los sedimentos de tus cookies.
Las estanterías líquidas
que están mojando el papel
sobre el que se redactaron
las democracias.
Y casi todos nuestros libros.
128 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
creaciónliteraria:
poesía
Agua rota
Antes del parto
se recomienda dar largos paseos,
pero esta es una ciudad de callejuelas,
no de largas avenidas.
—Caminemos ahora.
Es importante para todas nosotras,
nada sucederá como creímos:
Por prescripción médica,
tienes que hacerlo tú.
Has de alumbrar a mi hija.
En el terror de las fuentes
sobre kilómetros de cemento
y los nuevos bares de moda,
comprendo lo atroz
del desierto urbano.
—Traerla a este asfalto gris,
parir a mi sobrina.
Hagámoslo, hermana.
Los patrones pueden modificarse.
Despierto en charcos de sudor.
Quiero correr a la avenida
a destrozar todas las fuentes
y así, romper aguas.
Anónimas
Somos las altas, las bajas,
gordas y flacas,
las blancas rancias
y las modernas, racializadas,
dolidas y empoderadas.
De acá y de allá,
las ricas y las pobres,
heteros, bisexuales,
las trans y las gays.
Somos todas esas
que invisibilizó la Historia:
madres, primas, amigas, tías,
maestras y sanadoras,
técnicas, forzudas y delicadas,
sabias y torpes, habilidosas.
Nosotras.
Nuestra causa es personal y transferible
desde el inicio de los tiempos.
Somos La Desarmada Invencible.
Virginia Méndiz
Pelo en la garganta
Saco pelos de mi garganta.
No grito.
Te comparto.
Pelos blancos
Pelos grises
Pelos finos y grasientos
Tu peluquero
Tu intimidad
Tu pelo
Todos repartidos en contenedores del centro,
hasta llegar a mi garganta una vez más.
No vomito
Todo se me ulcera
Todo,
Incluso TÚ.
Mármol
Mármol en la muñeca
Horas perdidas en vasos de merengue
Me cardo el pelo,
tiño mis dedos de sabañones.
Duele la madera en la rodilla
Primero uno
Las dos
Las ruedas
El tiempo
El dolor
Termino la tarde postrada
con mariposas en el recuerdo
de la niñez que se aproxima.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 129
creaciónliteraria:
poesía
La lluvia
No hay lluvia fría 
en tu compañía 
ni niebla densa 
o negra tormenta 
si estás cerca.
Las nubes de mi cabeza 
se despejan...,
quiero que truene, 
que sople el viento fuerte. 
Las gotas solo me mojan 
cuando estoy sola.
El tiempo se para 
si aquí te hallas. 
El tiempo no importa 
si a mi lado te tengo. 
Isabel Mariñosa
MANUEL GONZÁLEZ
Jesús Claver
Nueva York
El corazón de Nueva York latía sin descanso
al ritmo del East y el Hudson.
Un crisol de culturas que lloraba y reía,
una Torre de Babel que deambulaba,
buscando el Norte,
por la geometría de los rascacielos
y el frío de los ascensores.
Pero la huella de las tribus indígenas permanecía
[soterrada
bajo la lujuria de los centros comerciales
y el estrés de los andenes del Metro.
Times Square lucía omnipotente,
a los cuatro vientos,
como si no hubiera un mañana,
sus encantos de Internet «cinco cero»
y la multitud rendía sentido homenaje
al glamour de la Manzana y al colorido del plasma.
Pero la aurora existía, acechaba con ojos de águila,
sus garras se cernían inmisericordes
sobre los sintecho que poblaban las aceras.
Desde el Pop Art llegaba Love,
roja y sensual, en la sexta avenida
una joven diosa del amor y de la libertad.
Pero en Harlem todavía
sonaban profundos lamentos de blues
y el World Center custodiaba desolado
la honda cicatriz del «Once S».
En los puentes de Brooklyn quedaron cinco sonrisas,
cinco miradas de asombro, cinco recuerdos…
Y, frente al viento, Manhattan, como un sueño.
Todas las noches el duende de Central Park
toca el saxo en su barca,
interpretando para nosotros una pieza de jazz.
130 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
creaciónliteraria:
poesía
La otra cara
(Dedicado a las personas con trastornos motóricos)
Caminas con la mirada fija en el asfalto,
como si tu vida dependiera a cada instante
de la complejidad del trazado de tus pasos,
y esa medio sonrisa, compañera de viaje,
que, de repente, asciende, triunfal, hasta tus labios.
La palabra continúa habitando confusa
en los laberintos imposibles de tu tráquea
y extrañas danzas primitivas bailan tus dedos
sobre la superficie y contorno de las cosas.
Jinete galáctico, desde el Big Bang supiste
que la fragilidad del cuerpo no se combate
con cápsulas de aislamiento o llantos siderales
sino con dura voluntad forjada en acero,
tan envidiada por las cigüeñas, cuando otean,
absortas, tu figura desde los campanarios.
De madrugada, hace unos días, Stephen Hawking,
mientras las mujeres y los ancianos sembraban
dignidad y algo de esperanza por las aceras,
roció su silla eléctrica con polvo de estrellas
y, satisfecho, a la velocidad de la luz,
partió hacia sus célebres agujeros negros.
Un eclipse ocultó la otra cara de la luna.
Susana Hernández Esteban Cubero Romeo
¡Sorpréndete
mirando la vida desde el otro lado!
Cambia de carril,
descubre lo difícil que es correr por el empedrado…
Ven,
escucha las palabras que nunca decimos
las rabias que tragamos
las lágrimas amargas que no siempre lloramos.
Ven también a reír nuestras risas
a escuchar nuestros cantos
a leer los poemas…
A dormir abrazados.
Sorpréndeme
viviendo la vida desde nuestro lado…
Cuando no es verano
cuando el cierzo arrecia
y la niebla enturbia sueños y conciencias.
Y ven también a prestarnos tus manos
que la noche es larga
que los muros ceden
que la sangre corre
que los hijos crecen…
			
A lo poeta
Llega la primavera y observo sus campos,
pero no a lo geográfico,
no a lo económico,
no a lo europeo,
no a lo neoliberal,
no a lo comunista,
ni a lo rudo pueblerino,
sino a lo poeta.
Llega la primavera y observo sus flores,
pero no a lo apicultor,
no a lo colibrí,
no a lo florista,
no a lo jardinero,
no a lúgubre corona,
ni a lo Atenea floreada,
sino a lo poeta.
Y te observo a ti, mujer,
pero no a lo sexual,
no a lo compañía,
no a lo interesado,
no a lo cocinera,
no a lo jerárquico,
ni a lo material,
sino a lo poeta.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 131
creaciónliteraria:
poesía
Sagrado momento
Ahora sí, música,
ahora sí me has curado,
no rompamos el momento,
no causemos descompases,
y que la magia valga miles,
miles y miles de notas.
Ahora sí, música,
ahora sí que me has sanado,
y no hay vuelta atrás,
y que el sentimiento logrado
valga miles y miles de flores,
resbalando por rostros afligidos
que también serán curados.
Hoy lo he sabido,
música compañera,
recobraste mi alegría delicada,
y rasgos divinos vuelven al momento,
el pentagrama vital que armoniza
hoy lo he sabido,
el sagrado momento
que no se rompa.
Que no se rompa el momento,
cállese el mundo,
que la voz entonada vuele armoniosa,
que recobre tu mirada,
y que después del momento
todo vuelva a ser la espera,
hoy lo he sabido,
de esa canción, que me rescate de nuevo,
a ese profundo y sagrado momento
que supone la soledad musical del milagro.	
Poema universal
Cállese el mundo, párense los motores,
que el tiempo cese por un momento,
que la muerte descanse un segundo por favor,
está naciendo el poema universal.
Que se congelen los disparos,
que Cupido se espere,
solo es un momento,
está naciendo el poema universal.
Frenen los misiles,
que no arranquen los hachazos,
que la ciudad colapse por un instante,
está naciendo el poema universal.
Que el amor sea contagioso,
que la belleza se inocule siempre,
que el dolor nos sea ameno,
ha nacido el poema universal.
Pajarillo
(a quien se nos va)
Pajarillo que acudes a mi ventana
a entonar esa tu canción inventada,
salta, canta, reverdece
y reanima con trinares mi mañana.
Te irás y volarás,
tornarás a trigos que respiran vientos,
que te acogieron en sus pechos dorados
y crecieron viéndote venir contento.
Pajarillo que naciste en un árbol pequeño
y el sol pintó tus alillas de invierno,
vuelves ágil, eléctrico, sin miedo,
a traerme cantares, sonidos, a un tiempo.
Mas quizás algún día ya no vuelvas, pajarillo,
ya no me traigas aromas de campos cansados,
ya no me adornes el alma de natural aderezo,
ni me inspires bellos pensamientos alados.
Entonces no lloraré, no soñaré que te alejas volando,
te guardaré en un cajón de la memoria,
para que cada vez que lo abra, pajarillo,
brote de nuevo tu vuelo plumado de ensueño.
132 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
creaciónliteraria:
poesía
Aula de Educación de Personas Adultas de El Bayo
El Bayo
El Bayo impregna nuestro corazón
al igual que nuestra vida sus calles.
No, no es devoción	
el sentir que a escribirte nos sale.
Nuestro pueblo somos las personas,
niños, jóvenes y viejos.
El pueblo no son las casas,
ni tampoco plazas o graneros.
Pueblo que a pueblo viniste
he hiciste tuyo su nombre,
pueblo que al pueblo quisiste,
que nadie de eso se asombre.
Pueblo que sembraste cariño
y que hoy recoges con gozo,
la siembra que hiciste como niño
hoy la recoges de mozo.
Ser pueblo es un sentir,
es orgullo, es pertenencia,
es aprender a vivir
con generosidad y paciencia.
Lo que el tiempo entierra
lo convierte el pueblo en tradición
y la memoria lo encierra
muy dentro del corazón.
Los días de fiestas y los de calma,
unos con algarabía y otros con serenidad,
se aposentan en el alma
y nos dan felicidad.
Felicitamos a El Bayo, a sus habitantes,
pues aun siendo pueblo pequeño,
son grandes e importantes
en dignidad y en empeño.
El Bayo son sus vecinos
y los amigos que nos visitan,
a los primeros felicitamos
y los segundos nos felicitan.
Te felicitamos por tu pasado
y te deseamos buen porvenir.
Felicidades por haber estado,
felicidades por existir.	
Así como la gratitud no existe si no se da,
el orgullo tampoco existe si no es expresado.
Aclara tu voz y grita alborozada:
¡Te quiero, pueblo de El Bayo!
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 133
Leer para vivir: infantil y juvenil
De 0 a 5 años
Flora y los pavos reales
Molly Idle
Barbara Fiore Editora
Granada, 2018
¡POM! ¡¡POM!! ¡¡¡POM!!!
Prezemystaw Wechterowicz
Ilustraciones: Marianna Oklejak
Apila Ediciones
Zaragoza, 2018
El increíble viaje de los besos
voladores
María Inés Cuadrado
Ilustraciones: Aldara Prado
Penguin Randon House
Barcelona, 2018
Inauguramos el escaparate de este
año con un hermoso libro en el que
solo las imágenes cuentan una his-
toria de amistad, conflicto y recon-
ciliación entre una niña, Ada, y dos
pavos reales que compiten por sus
atenciones. La propuesta incluye
delicados dibujos, colores y desple-
gables que contribuirán al disfrute
de toda la familia.
Dos gorilas y don Ramón nos llevan
siguiendo un divertido ritmo por el
mundo africano, con sus personas,
sus colores, sus cielos, animales y
paisajes. Las ilustraciones, los co-
lores, la alegría de los personajes
hacen de este viaje un auténtico
descubrimiento de este continente
tan hermoso y tan injustamente
tratado.
¿Hay algo mejor que los besos?
Los hay de muchas clases y todos
producen sensaciones deliciosas.
Y, como son tan importantes para
nuestras vidas, no debemos escati-
marlos porque pueden conseguir el
milagro de llevar el cariño a quien lo
necesita. Este álbum recorre todas
las clases de besos con sugerentes
imágenes llenas de color, que son
un descubrimiento de cariño en sí
mismas.
134 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
leerparavivir:
infantilyjuvenil
A partir de 6 años
Chistes malos para niños buenos
César Ordóñez
Pintacoda Ediciones
Zaragoza, 2018
Si yo fuera
Carles Cano
Ilustraciones: Adolfo Serra
SM
Madrid, 2018
¿Cómo he llegado hasta aquí?
Philip Bunting
Traducción: Isabel Llasat
RBA Molino
Barcelona, 2018
No hay como los chistes y la risa
para estimular el ingenio de nues-
tros niños y niñas; también para el
desarrollo del lenguaje y sus múlti-
ples posibilidades, porque muchos
chistes «malos» hacen uso de los
juegos de palabras, de los dobles
sentidos, de las similitudes foné-
ticas. Y si esos chistes van acom-
pañados de divertidas imágenes
que ayudan a su comprensión y,
además, ocultan una historia… el
placer, la carcajada y el entreteni-
miento están servidos.
Lo primero que llama la atención
en este libro es la brillantez y suge-
rencia de sus ilustraciones, de sus
colores, que vienen acompañados
de breves textos poéticos que reco-
rren las distintas maneras de mirar
el mundo y que abren la mente a la
imaginación. Para asegurar un de-
sarrollo personal adecuado, es im-
portante aprender a mirar el mun-
do desde distintas perspectivas y
por ello es tan importante este li-
bro, pues de la mano de Carles Cano
podemos experimentar esa visión
que traspasa esa mirada superficial
y que está guiada por las palabras.
Este libro sirve para descubrir el
mundo, observar, de la mano de
las ilustraciones del autor, cómo
desde un gran estallido, se creó el
universo y lo que fue necesario para
la formación de los planetas, la vida
en el nuestro y su evolución hasta la
llegada triunfal del propio lector, de
la propia lectora. Descubriremos el
mundo y empezaremos a despertar
el gusanillo de la investigación.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 135
leerparavivir:
infantilyjuvenil
A partir de 8 años
El arco de Ramsés II
María Mañeru
Ilustraciones: Emilio Losada Pas-
cual
Editorial Susaeta
Madrid, 2019
La diosa sin cara. Los diarios de
Cereza 4
Joris Chamblain
Ilustraciones: Aurelie Neyret
Traducción: Mariola Cortés-Cros
Alfaguara
Barcelona, 2018
Un mundo de mujeres
extraordinarias
Eva Prada
Algar Editorial
Valencia, 2018
Los cuatro hermanos Callender y
su mascota, el mono Toth, acom-
pañan a sus padres arqueólogos
en sus excavaciones en Egipto, lo
que les permite vivir apasionantes
aventuras y desvelar ocultos mis-
terios que comparten con nuestros
lectores y lectoras a la vez que nos
descubren dos mundos fascinan-
tes: el de la arqueología, y el de la
mitología egipcia. Este libro forma
parte de la colección «El club de los
sabuesos», cuyo primer volumen es
La maldición de Tutankamón. De la
mano de sus cinco protagonistas
constatamos que no olvidar nues-
tro pasado cultural es fundamental
para entendernos.
Traemos a este escaparate el vo-
lumen cuatro de una colección de
cómic que ha tenido una enorme
aceptación en Francia, convirtién-
dose en un auténtico fenómeno.
En este caso la protagonista es una
niña, Cereza, que quiere convertir-
se en escritora. Es una colección
interesante en primer lugar por su
formato de cómic, que combina
además del lenguaje de las viñetas,
dibujos de la propia protagonista
y fragmentos manuscritos de sus
diarios. Pero su atractivo también
radica en que viene a reiterar un
elemento muy necesario para el de-
sarrollo infantil que estamos remar-
cando en este escaparate de Ágora:
la importancia de abrir nuestros
ojos para ver realmente el mundo,
de observar a nuestro alrededor
las escenas y las personas que nos
rodean, imaginar sus vidas y sus se-
cretos. Sin duda encontraremos un
mundo fascinante.
¿Conoces a Enheduana? ¿Y a Jua-
na de Azurduy? ¿María Pacheco?
Igual que es importante no olvidar
nuestro pasado cultural, sin duda
también lo es rescatar la otra par-
te de la historia que durante tantos
siglos ha sido borrada de las pági-
nas oficiales. Así, este libro hace un
breve pero intenso paseo por todos
los continentes repasando la vida
y obra de algunas de las mujeres
que, a lo largo de la historia, han
contribuido a ser quienes somos.
Es, pues, un buen momento para
descubrirlas.
136 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
leerparavivir:
infantilyjuvenil
A partir de 10 años
La última isla pirata
Mercedes Neuschäfer-Carlón
Ilustraciones: Esther Gili
Traducción:
Edebé
Barcelona, 2018
Un cuento propio
Pandora Mirabilia y Catalina Mo-
nasterio
Ilustraciones: Irene Cuesta
Música: Camila Monasterio
Takatuka
Barcelona, 2018
Imaginar a Peter Pan
Manuel Roig Abad
Ilustraciones: Miguel Calatayud
Degomagun
Alicante, 2018
Quién se puede resistir a un libro
que combina piratas, mar, prota-
gonistas encantadores y aventuras.
Todo ello lo encontramos en este
volumen que además nos habla
de la tolerancia, la solidaridad y el
cuidado del medio ambiente. El
protagonista Kambo convive desde
siempre en una isla con los piratas;
pero no le dejan vivir de la piratería
y ese es su sueño. Cuando llega a la
isla una nueva amiga…
En esta zona del escaparate cede-
mos espacio de nuevo al empode-
ramiento femenino, esta vez con
cinco cuentos sobre protagonis-
tas reales que, por supuesto, son
poco conocidas, pero que hicieron
una importante contribución para
nuestra vida actual. Las narraciones
vienen acompañadas de una breve
biografía y un CD que incluye, entre
otros documentos, canciones inspi-
radas en las vidas de estas intere-
santes mujeres.
Este hermoso volumen sirve como
homenaje tanto al famoso libro de
James M. Morrie, que ha alimenta-
do la imaginación de millones de
niños y niñas durante generaciones,
como al ilustrador Miguel Cala-
tayud. Gracias a él descubrimos al
protagonista, un niño que no sabe
leer pero que recrea la historia del
Peter Pan guiado por las ilustracio-
nes. La observación, otra vez, des-
pierta nuestra imaginación. Y se
demuestra que los cuentos son im-
portantes para el desarrollo infantil.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 137
leerparavivir:
infantilyjuvenil
A partir de 12 años
Enola Holmes. El caso del
marqués desaparecido
Nancy Springer
Traducción: Ángela Esteller García
RBA Molino
Barcelona, 2018
Rey de reyes. Alfonso I el
Batallador
Sergio Miguel Longás, Jorge A. Gar-
cía Miana, Griselda Lozano Carvajal
Ilustraciones: XCAR Malavida
Caballeros de Exea
Zaragoza, 2018
La importancia del primer cero
Oti Rodríguez Marchante
Ilustraciones: Carmen Segovia
A buen paso
Barcelona, 2018
Sin duda el personaje de Sherlock
Holmes forma parte del legado cul-
tural universal y ha sobrepasado
los límites de las novelas de Arthur
Conan Doyle. De hecho, en este li-
bro descubrimos a su familia y a su
intrépida hermana pequeña que
supera en valentía, astucia y capa-
cidad de razocinio a su famoso her-
mano mayor. Gracias a ella descu-
briremos cómo resolver misterios,
salvar a los inocentes y descifrar
enigmas.
Se trata de un auténtico regalo
cultural que pretende acercar a la
juventud la historia de Aragón, tan
interesante y sin embargo, tan si-
lenciada y tergiversada muchas ve-
ces. Los textos y las ilustraciones,
que recorren toda la vida del prota-
gonista desde su infancia hasta su
muerte, son rigurosos con la rea-
lidad histórica y nos descubren la
época en la que, como afirman sus
autores, mejor convivieron las tres
culturas que configuraron nues-
tro país. Bienvenida esta iniciativa
ejeana que pretende continuar con
otros volúmenes dedicados a ilus-
tres personajes de Aragón.
En este caso los protagonistas son
Andrés, Paula y Fredi, que viven un
momento de crisis cuando tienen
que presentar un trabajo de cien-
cias, y que cuentan cada uno cómo
lo vivieron. Se encuentran en plena
época de cambio, con todas sus
inseguridades y transformaciones.
Seremos testigos del día a día de
los personajes y de su entorno y de
la complejidad y diversidad de las
percepciones del mundo. Comple-
tan este interesante volumen unas
breves historietas ilustradas cuyo
protagonista es uno de los perso-
najes anteriores transformado en
superhéroe por su hermano Iñaki.
138 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
leerparavivir:
infantilyjuvenil
A partir de 14 años
Desconocidos
David Lozano
Edebé
Barcelona, 2018
El bestiario de Axlin. Guardianes
de la ciudadela 1
Laura Gallego
Editorial Montena
Barcelona, 2018
Y serán felices
Elena Alonso Frayle
Edelvives
Zaragoza, 2019
Combinar la novela de misterio, las
inquietudes de personajes juveniles
y los retos del mundo contemporá-
neo ha permitido que David Lozano
Garbala se haya convertido en uno
de los autores favoritos de los lecto-
res y lectoras adolescentes. En este
relato se entremezclan dos líneas
argumentales: el encuentro de dos
jóvenes tras una intensa relación
por medio de las redes sociales y la
investigación paralela del asesinato
de otro joven por parte de la subins-
pectora de policía Irene Castell. Sin
duda una novela que apasionará a
los lectores de Dondesurgenlassom-
bras, Herejía o Valkiria.
Entre las recomendaciones de Ágo-
ra, hemos tenido siempre un rincón
para la novela fantástica y en ese
rincón sin duda Laura Gallego Gar-
cía tiene reservado su lugar, porque
se ha convertido en una de las me-
jores y más leídas escritoras de este
género. Y ello es debido a su capa-
cidad para crear nuevos mundos,
desarrollar personajes creíbles, que
evolucionan conforme se desarro-
llan las tramas y que no dudan en
expresar sus temores y sus insegu-
ridades. Por ello damos la bienveni-
da a este nuevo universo en el que
seres humanos y monstruos deben
luchar y en el que la protagonista
encuentra en la palabra y en la es-
critura herramientas tanto o más
potentes que las armas tradiciona-
les. Las relaciones entre la pluma y
la espada están de nuevo en la lite-
ratura.
Esta interesante novela juvenil in-
daga sobre las nuevas caras que
pueden adoptar las ideologías dog-
máticas, totalitarias y ultranaciona-
listas y su capacidad para seducir
y manipular mentes jóvenes hasta
conseguir la pérdida de la libertad
personal. A la vez, desarrolla una
trama adolescente de reafirmación
personal y de compromiso ético.
La protagonista disfruta de un pro-
grama de intercambio en Alemania
para estudiar 2º de bachillerato,
desarrollar su pasión por las mate-
máticas y mejorar su conocimiento
del idioma alemán. Allí, además de
intimar con los hijos de la familia de
acogida, conoce la historia de Berni-
le Nienau, la niña que entabló amis-
tad con Hitler a pesar de sus oríge-
nes judíos. Pero también sufre de
primera mano las maquinaciones
de un grupo de neonazis. Descubri-
rá así motivos para el pensamiento
crítico y la acción.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 139
leerparavivir:
infantilyjuvenil
A partir de 16 años
Los tiempos del odio
Rosa Montero
Seix Barral
Barcelona, 2018
La princesa prometida
William Goldman
Traducción: Celia Filipetto
Ático de los libros
Barcelona, 2018
Edición conmemorativa del 45 aniversario
El club de los lectores criminales
Carlos García Miranda
Crossbooks Planeta
Barcelona 2018
Con este impactante título que tan-
to nos recuerda las distintas amena-
zas de este nuestro mundo actual,
continúa Rosa Montero la serie de
ciencia ficción, protagonizada por la
replicante de combate Bruna Husky,
que comenzó con Lágrimas en la llu-
via y continuó con Elpesodelcorazón.
A lo largo de estos libros hemos vis-
to la configuración de un auténtico
ser humano y la concreción, en un
mundo distópico, de todas las ame-
nazas señaladas: el crecimiento de
las ideologías extremistas, de la vio-
lencia, de la falta de empatía social
y de solidaridad. El mundo de Bruna
sedesarrollademanerapotenteyen
él se muestra como nunca el amor
por la vida del personaje, su pasión,
y su horror por el paso del tiempo.
Como señala la propia autora, la
ciencia ficción se convierte en una
«herramienta metafórica maravillo-
sa para hablar de la realidad». Tam-
bién reservamos un sitio en nuestro
escaparate para las futuras Brunas.
A quien no conozca la historia de La
princesa prometida recomendamos
encarecidamente la lectura de este
cuidado volumen que incluye todas
las adiciones a la historia que el pro-
pioautorfuerealizandoalolargode
los años. Adiciones que no pierden
en frescura y humor, en la mezcla
de fantasía y diversión que han
hecho de esta novela (y su versión
al cine ) un clásico de las historias
de aventuras, de espadachines y de
combates, de amor verdadero y de
odio,devenganzas,degigantesyde
malvados. Ha pasado ya a la histo-
ria la valentía de a bella Buttercup,
la tragedia del «muerto en su mayor
parte» o la frase de uno de sus pro-
tagonistas: «Hola. Me llamo Íñigo
Montoya. Tú mataste a mi padre.
Prepárate a morir.» Pero quien no
ha leído el libro no conoce al narra-
dor: sin duda uno de los mejores de
todos los tiempos.
Ángela, estudiante de Filología en
la Universidad Complutense de Ma-
drid, odia la literatura de terror; sin
embargo se ve envuelta en un club
de lectura dedicado a Stephen King.
Como en las mejores tramas de
misterio y terror, lo insólito se pre-
senta en forma de asesinato. Todos
los participantes están en peligro.
Trepidante y sorprendente novela
de un género que no podía faltar en
nuestro escaparate del año. El autor
maneja con intensidad los recursos
del género y los continuos giros del
argumento impiden mantener cual-
quier idea preconcebida sobre la
identidad del personaje asesino.
140 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Leer para vivir: adultos
Mandíbula
Mónica Ojeda
Ed. Candaya
Barcelona, 2018
285 páginas
El otro lado del amor y la belleza
Por Anabel Gutiérrez León
Tras deslumbrar (a la par que perturbar) con Nefan-
do, en 2016, Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988) sube la
apuesta con Mandíbula, novela que, desde que salió a
la luz, no ha dejado de cosechar elogios, convirtiendo
a su autora en una de las voces más interesantes y
audaces de la actual literatura en castellano.
Mandíbula arranca con el secuestro de Fernanda,
estudiante de un elitista colegio del Opus, solo para
mujeres. El rapto lo lleva a cabo la nueva profesora de
Lengua y Literatura, Clara. Esta es una de las líneas
narrativas de la novela a la que cruza y con la que
se mezcla la historia de un grupo de adolescentes
(también alumnas de Clara) lideradas por Fernanda
y su mejor amiga, Annelise. Este grupo de chicas se
reúne por las tardes en una vieja casa abandonada
donde llevan al límite situaciones que, peligrosamen-
te, se balancean al borde de la violencia física y psi-
cológicas. En estas reuniones, las muchachas narran
relatos de horror inspirados en crepypastas1
y expe-
rimentan con arriesgados juegos sadomasoquistas.
Todo ello para iniciarse en el culto al Dios Blanco y
la Edad Blanca, como llaman a la adolescencia, ese
periodo en el cual todo es susceptible de torcerse, de
corromperse. La mancha o la mugre son siempre más
evidentes sobre un fondo blanco.
Además de la relación maestra–discípulas entre
Clara y las jóvenes, las tres protagonistas tienen en
común una relación compleja y retorcida con sus pro-
pias madres. La profesora siente por la suya un amor
exagerado que roza lo siniestro hasta tal punto que
lo único que ansía es convertirse en su propia madre.
1  Una crepypasta (de la jerga informática copypaste) es
una breve historia de horror que circula en foros de Internet.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 141
leerparavivir:
adultos
En lo que ella llama «amorosa mímesis» ha ido co-
piando y apropiándose de sus gestos, sus movimien-
tos y —una vez muerta la madre— hasta de su ropa.
Clara, que a los ojos de su madre es «un monstruo al
que hay que enseñarle a ser una hija», solo ve amor
en esta siniestra réplica.
En cambio, la relación de las jóvenes con sus pro-
genitoras está marcada por el miedo. Fernanda pro-
voca tal terror en la suya, que ésta evita a quedarse a
solas con su hija; al contrario, Annelise es quien teme
a su propia madre, de quien solo recibe hirientes hu-
millaciones y amenazas.
Una hija es una «bala que sale y luego regresa al
corazón», dice la novela. Una madre es una «mandí-
bula apresando a sus hijos para protegerlos».
Así pues, el complejo vínculo materno filial es una
marca intensa y dolorosa sobre la que están diseña-
dos estos tres personajes. No es extraño, entonces,
que, en algún momento Clara, sobrepasada por la ex-
periencia de dar clase a este grupo de adolescentes
disfuncionales, se auto–invista en maestra–madre
de sus alumnas con el señero objetivo de enseñar-
les la única lección que considera verdaderamente
importante: el miedo. Y es el miedo, asimismo, otra
de las rutas que aproximan a estas tres mujeres. «El
Dios Blanco —asegura Annelise— no tiene rostro ni
forma; pero su símbolo es una mandíbula que mas-
tica todos los miedos». Es a ese Dios al que venera
junto a sus amigas y en nombre de ese Dios Blanco
mancillan su cuerpo y enturbian su mente. De algu-
na manera retorcida, son unas alumnas aplicadas y
desean aprenden la lección, entrar en el miedo. Es
en este sentido que se puede considerar a Mandíbula
una novela de formación invertida, una bildugsroman
vista desde el otro lado del espejo, esa cara ominosa
y distorsionada. La maestra no ofrece una entrada a
la luz, pero las discípulas tampoco la buscan. Si en
la tradición una novela de aprendizaje traza el paso
de la infancia a la madurez, en el caso de esta no-
vela el tránsito se da en la oscuridad, porque si bien
lo blanco es luz y pureza, Mónica Ojeda sostiene que
también es muerte, ausencia de color (el silencio
perfecto siempre es susceptible de ser corrompido)
y, como en la Edad Blanca, esa indefinible claridad es
igualmente incognoscible. En esa indefinición radica
su poder.
No obstante, a pesar del horror, la violencia y la
crueldad (ya presentes en Nefando de una forma, si
cabe, mucho más escabrosa), Mandíbula no es una
novela lóbrega en ningún sentido. Esa oscuridad en el
camino de (de)formación de los personajes, tiene an-
tes que ver con lo místico (oscuro, secreto, en su eti-
mología) que con el terror. A su manera, lo que sub-
yace en la trama es la búsqueda de una verdad moral
compleja como compleja puede ser el alma humana.
La prosa de Ojeda, cargada de lirismo, sabe que el
amor y los afectos están también surcados de zonas
umbrías, cuando no de ciénagas o pantanos poblados
de cocodrilos.
Los lazos afectivos entre madres e hijas, entre
maestras y discípulas, así como entre amigas son el
eje que articula esta novela que Mónica Ojeda pinta
sin piedad ni condescendencia; a la vez que con una
gran maestría a la hora de ensamblar todas las fichas
y lazos argumentales que convierten a Mandíbula en
una novela potente, desafiante y provocadora. No
es extraño que haya propiciado a su autora un lugar
privilegiado en la narrativa actual y en el año escaso
que lleva en las librerías la hayan colmado de los más
altos reconocimientos.
142 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
leerparavivir:
adultos
La novela histórica reconstruye un pasado ficticio en
el que podemos recuperar una trayectoria secular con
la que identificarnos. Cuando Walter Scott escribió
Ivanhoe, sus lectores victorianos se sintieron a gusto
como herederos de aquella reconstrucción novelesca
de la Inglaterra del siglo XII que les permitía identifi-
carse con los amores de sir Ivanhoe y lady Rowena y
con los cruzados de Ricardo Lionheart.
En El alminar de Tawust, Jaime Carbonel recons-
truye con pasión y exactitud un periodo, muy poco
visitado por la nuestra literatura, de la historia del
valle del Ebro, el dominio musulmán de la taifa de
Zaragoza a lo largo del siglo X. Se trata de uno de
los momentos de mayor relevancia y prestigio de la
sociedad aragonesa y, sin embargo, ni la Historia ni,
mucho menos, la creación literaria le han dado la
trascendencia que merece, debido a esa dificultad
que el lector puede tener para proyectar hacia ese pe-
riodo su perspectiva personal propia. Por razones ob-
vias, desde hace siglos la secuencia España–Aragón
–Reino Visigodo–Hispania ha configurado de forma
persistente nuestra identidad colectiva. ¿Cómo sal-
var ese olvido consuetudinario?
Enfrentado a ese problema, Jaime Carbonel se ha
limitado a aprovechar uno de los elementos identi-
ficativos más apreciados de nuestro propio paisaje
colectivo: los actuales campanarios medievales de
ascendencia zagrí, levantados hace mil años en Zara-
goza, en Alagón, en Tauste y en otros puntos del Valle
del Ebro e incluidos hoy, de forma laxa, en el conjunto
de la arquitectura mudéjar de Aragón. Quienes vivi-
mos en Aragón no podemos dejar de identificarnos
con esas magníficas estructuras de ladrillo junto a
las que hemos crecido desde niños y, con razón, nos
consideramos de algún modo herederos de quienes
levantaron esas magníficas obras de arte. Con este
punto de partida, Jaime Carbonel reconstruye para
nosotros la trayectoria biográfica de un personaje an-
clado vitalmente en ese mundo musulmán del que
surgieron los alarifes que las levantaron, un mundo,
por otra parte, inesperadamente cercano al nuestro.
Conviene saber, por último, que en la figura de
Jaime Carbonel confluyen también literatura e histo-
ria. A él debemos el descubrimiento e investigación
de la maqbara zagrí de Tawust (Tauste), cuyo estudio
nos permite asegurar que, en efecto, la secuencia real
de nuestro pasado incluye otro interesante peldaño:
la Taifa de Zaragoza.
El alminar de Tawust
Jaime Carbonel
Mira editores
Zaragoza, 2018
572 páginas
Por Enrique Galé
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 143
leerparavivir:
adultos
Paz, piedad y perdón fueron las últimas palabras del
discurso pronunciado por Manuel Azaña en el Salón
del Consejo de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona
al cumplirse dos años del alzamiento militar contra
la República. España estaba ya prácticamente arra-
sada por la Guerra Civil y Azaña expresaba en aque-
llos dramáticos momentos unos deseos de concordia
entre los combatientes que nunca llegarían a feliz
término porque lo que los golpistas deseaban desde
los primeros momentos de la declaración del estado
de guerra era la derrota sin condiciones del régimen
republicano.
Los restos del presidente de la República reposan
desde 1940 en una pequeña tumba de Montauban en
el sur de Francia y durante décadas el eco de sus pala-
bras y la memoria de aquellas mujeres y de aquellos
hombres muertos por defender la legalidad republi-
cana se perdieron entre una maraña de ritos religio-
sos y militares impuestos por los golpistas vencedo-
res de la contienda.
Victorino Ortega ha recuperado en un magnífico
relato lo sucedido en Luceni (Zaragoza) los días pos-
teriores a la declaración del estado de guerra que aca-
bó con los proyectos emancipadores de la República
y con los de una clase obrera que en aquella terrible
situación intentó resistir con escopetas de caza a los
fusiles de los sublevados. Los relatos de Victorino nos
Los sucesos del 23 de julio de 1936 en Luceni (Zaragoza)
Victorino Ortega López
Editorial Punto Didot
Madrid, 2018
232 páginas
Por Joaquín Bueno
brindan la oportunidad de revivir aquellos momentos
de incertidumbre y de lucha desigual por la legalidad
republicana cuando los vecinos de Luceni protagonis-
tas de estos relatos intentaban frenar a los golpistas.
El libro condensa un detallado y minucioso tra-
bajo de campo que nos sitúa cara a cara con algunos
sucesos de nuestra historia reciente que no debían
permanecer más tiempo en el olvido…
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 145
Concurso infantil
PRIMER PREMIO
Un libro muy
especial
MARÍA MARÍN IRIGOYEN
2º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS SEGUNDO PREMIO
La magia de la
amistad
ADRIÁN TAMARGO PUEYO
2º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Narrativa 1.º, 2.º y 3.º Primaria
Hugo era un niño que tenía 11 años. Cuando era muy
pequeño, sufrió una enfermedad que le dejó ciego.
Su madre, que era profesora, le enseñó a leer braille.
Un día vino su tía Luisa, que era escritora y vivía
en París.
Hugo estaba muy contento porque su tía no ve-
nía muchas veces.
— Hugo, mañana nos iremos a conocer a un
amigo que tiene una librería muy especial, le dijo
Luisa.
Al día siguiente llegaron a la librería y conocie-
ron a su dueño que se llamaba Juan.
— ¡Mira, Hugo, este es Juan, un buen amigo!
— ¡Hola, Hugo! ¿Cómo estás? Te voy a enseñar
mi librería, tengo una sección especial.
Hugo estaba muy emocionado, encontró un li-
bro que le gustaba y su tía se lo regaló.
Por la tarde, ya en casa, Hugo empezó a leer el
libro; se titulaba Las aventuras de Milka.
En un pueblo muy lejano vivía una niña llama-
da Milka. Era un pueblo muy bonito. Milka vivía en
una casa cerca del bosque. Tenía ovejas, cerdos, ga-
llinas, que cuidaban con sus padres. Cuando Hugo
estaba leyendo, empezó a sentir algo muy extra-
ño, se sentía flotar como en una nube y de repen-
te se encontró en un bosque donde podía ver. Veía
árboles, animales y un río.
No se lo podía creer, estaba dentro del libro.
— Hola, ¿quién eres?
— Hola, me llamo Hugo, ¿y tú?
— Me llamo Milka. ¿Qué haces aquí?
— ¡No lo sé, estaba leyendo en mi habitación y
ahora estoy aquí en un bosque, hablando contigo y
te puedo ver! Yo soy ciego y no podía ver!
— Milka la miraba extrañada. ¡No te preocupes,
ven conmigo! ¡Te enseñaré todo esto, es muy bonito!
Hugo y Milka pasaron un buen día. Descubrió
cómo entrar y salir del libro.
Cuando quería jugar con Milka comenzaba a
leer y cada día vivían una nueva aventura.
Era un día maravilloso del mes de mayo, donde los
niños jugaban en el parque. Unos jugaban al fútbol,
otros a la cometa, y todos reían y disfrutaban me-
nos Rox. Rox era un niño de 8 años, que solo veía en
blanco y negro, ningún otro color.
Rox y sus tres mejores amigos, Xisco, Úrsula y
Koko, jugaban a imaginar siluetas con las nubes.
Todos estaban mirando al cielo, excepto Rox, que
estaba boca abajo.
Cuando le tocó a Rox imaginar una forma con las
nubes, se quedó callado y Xisco empezó a decirle:
—¡Cierra los ojos, Rox! E imagina que el color
azul es tan fresco como cuando te cae el agua en
la cara.
A lo que Koko le contestó:
— ¡Calla, calla, Xisco! El azul es tan fresco como
respirar profundo el aire de un bosque.
Y Xisco le volvió a contestar:
— ¡Te equivocas, amigo! El color que describes
es el verde. Y de repente grita Úrsula:
146 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
DIPLOMA
¿Por qué yo?
KAMELIA RANIA ABDELSADEK
3º PRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
DIPLOMA
El oso polar y
la zorra
AIMAR DE SOUSA GARRIDO
2º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
El acoso escolar no solo es para los feos o los tontos,
como solemos decir, puede caer sobre cualquiera.
Una niña lista llamada Morgan lo sufrió en silen-
cio. Pero Morgan no lo contó porque tenía miedo
y pensaba que, si lo contaba, todo sería peor. Todo
empezó con pequeños problemas: le tiraban la mo-
chila, le cogían el estuche y le escondían la cazadora.
Cada vez las cosas eran peores, siempre que Morgan
llegaba a casa le contaba a su madre lo que pasaba.
Pero lo único que respondía su madre era: «Morgan
no puede ser que cada vez que vuelves del colegio me
vengas con una historia». Al día siguiente Morgan
llego al colegio y su profesora se dio cuenta de que
sus compañeros le insultaban y gritaban. «¡Basta ya,
Morgan! ¿Qué está pasando?», gritó la profesora.
Morgan respondió a la pregunta pero tardó un poco
en contarlo. «Lo que pasa es que no les he hecho
nada, pero ellos me tiran la mochila, me esconden la
cazadora y muchas más cosas», dijo Morgan. Luego
la profesora dijo: «Bueno, Morgan, eso me lo tenías
que haber dicho antes y en cuanto a vosotros cuatro
os merecéis un buen castigo». Vuestro castigo será
que limpiaréis las mesas y decirles a vuestras madre
Antigua leyenda de Escandinavia
Un frío día de invierno un gran oso polar busca-
ba comida. De repente pasó por delante de él una
zorra que llevaba varios peces.
El oso estaba hambriento y sintió que la boca se
le hacía agua al ver los deliciosos peces de la zorra.
Levantó la voz y le preguntó:
— ¡Hola, amiga! Veo que has tenido suerte y hoy
vas a cenar como una reina. ¿Dónde has consegui-
do ese estupendo botín?
La zorra le dijo:
— Sencillo, amigo, simplemente fui a pescar.
— ¿A pescar? ¡Pero si el lago está congelado!
La zorra le explicó:
— El lago está congelado solo en la superficie.
Haz un agujero en el hielo con tus garras y después
mete la cola en el agua. Los peces comenzarán a
mordisquearla. Cuando notes que han picado unos
cuantos, da un tirón fuerte y ya está. ¡Comida para ti!
— ¡Uy, parece muy fácil!
— Lo es, pero te advierto de que el agua está
muy fría, tienes que aguantar lo que más puedas
para que más peces se peguen a tu cola.
— ¡Entendido! Muchas gracias por tus consejos.
— ¡De nada, que tengas suerte!
La zorra continuó su camino y el gran oso polar
se apuró para llegar al lago, hizo un agujero con las
patas y dejó caer su larga cola en el agua.
— ¡Llueve, llueve!
Y todos se refugiaron debajo del girasol gigante.
Al dejar de llover, apareció a lo lejos el arco iris y Úr-
sula recordó una leyenda que se contaba su abuela.
Úrsula, Xisco y Koko cogieron las bicis y fueron
en busca del arco iris. Estuvieron horas buscando
hasta que llegaron al final del río donde una cas-
cada se convertía en arco iris al ser tocado por los
rayos del sol. Úrsula vació la mochila de sus jugue-
tes y atraparon los siete colores. Los tres amigos se
fueron a casa de Rox.
Rox estaba en su casa muy triste, le habían
dejado solo en el parque. De repente, llaman a su
puerta, Rox abre y aparecen sus amigos. Le dan la
mochila, lo rodean y le dicen al oído:
— Pide un deseo y abre la mochila.
Y Rox vio los colores por primera vez gracias a
sus grandes amigos.
que quiero hablar con ellas». Los chicos le pidieron
disculpas y la profesora le comentó lo que pasó a su
madre y ella también le pidió perdón. Morgan se sen-
tía bien y ya no tenía miedo de ir al colegio y pensar
que sus compañeros le iban a hacer algo. Después de
todo lo que pasó, había una compañera que estaba
sola y Morgan le fue a hacer compañía. Porque igual
que a ella le gusta hacer amigos y que la traten bien,
a su compañera también.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 147
concursoinfantil
Éranse una vez cuatro amigos que se llamaban: En-
rique, Rubén, Sergio y Mateo. Estaban aburridos en
el parque y se encontraron un cofre con una nota.
En la nota ponía que tenían que buscar tres llaves.
La primera estaba en el museo detrás de un cua-
dro de Miró. La segunda llave estaba en el banquillo
del campo de fútbol. Y la última les costó mucho en-
contrarla, estaba en el campanario de la iglesia.
Una vez que tenían todas las llaves, corrieron
para abrir el cofre y…
¡Qué sorpresa! En el cofre había un balón, unos
guantes de portero, botas de fútbol y una portería.
Los cuatro amigos empezaron a jugar con los
tesoros del cofre y pasaron una tarde estupenda y
muy divertida.
Y colorín colorado jugando al fútbol hemos ter-
minado.
DIPLOMA
El cofre
divertido
MATEO BOZAL BURGUETE
1º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
DIPLOMA
Pepito el
barquero
MIGUEL IÑIGUEZ ORTEGA
3º PRIMARIA
COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LA
MERCED
EJEA DE LOS CABALLEROS
Pepito es el perro de mi tía Juana, viven en la mon-
taña. Pepito un día se fue con sus amigas, las ovejas,
que se llamaban Fina y Conchinchina. Conchinchi-
na fue al río y se cayó al beber agua. Fina le fue a
rescatar pero, con la corriente, se había ido dema-
siado lejos, así que ya no la pudo salvar y también
Fina acabó cayéndose al agua. El perro Pepito vio
una barca con un remo dentro y se montó en ella.
Pepito, después de una tarea complicada, pudo sal-
varlas y todos estuvieron felices. Mi tía Juana hizo
fuego en el hogar. Las ovejas Fina y Conchinchina y
el perro Pepito estuvieron calentitos. Al día siguien-
te fueron por el bosque a la zona con más hierba,
cerca del río. Ahí se encontraron con un pastor y
sus treinta ovejas. El pastor se llamaba Juan, que
iba con sus ovejas todos los días a esa zona. Por lo
tanto, se hicieron muy buenos amigos. Desde en-
tonces todos los días quedaban en la casa de mi tía
Juana a las once y media para ir hacía el río.
Eldíadelaccidenteenelrío,lasovejassequedaron
sin lana para el invierno. Mi tía Juana se puso un poco
tristeporquenopodríatejerjerséisparasussobrinos.
DIPLOMA
El mundo de los
árboles
IKER IZAGA VALENZUELA
3º PRIMARIA
CRA LOS BAÑALES
ALERA
Érase una vez un bosque muy tranquilo, pero un
día hubo un terremoto y se iban cayendo todos los
árboles poco a poco.
— ¡Brrrr, brrrr! ¡Qué fría está!
Esperó hasta que los peces empezaron a darle
mordisquitos muy suaves en su cola y calculó que
serían unos doce peces.
— El plan funciona, pero tengo mucha hambre
y quiero pescar el menos tres docenas. Aguantaré
un ratito más.
El pobre ya no soporta la baja temperatura del
agua, así que se levantó de golpe y dio un fuerte ti-
rón. Desgraciadamente, la cola se había congelado
y se partió desde la raíz.
Por querer más de lo que tenía, el oso polar se que-
dó sin comer. Y desde ese día se cuenta que los osos
polares nacen con la cola pequeñita y muy corta.
148 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
DIPLOMA
El país de los
dulces
AITANA ARCÉIZ DÍAZ
2º PRIMARIA
CRA LOS BAÑALES
ALERA
Érase una vez una niña llamada Claudia.
Un día paseaba por el parque, y de repente se le
apareció un duende que le dijo:
— Hola, ¿cómo te llamas?
— Claudia —dijo la niña.
— Ven al PAIS DE LOS DULCES conmigo —la
invitó el duende.
A la niña le encantó la idea y siguió al duende.
Claudia se sorprendió mucho al llegar al extra-
ño país, todo se podía comer y empezó a comer y
comer.
— ¡NO COMAS TANTO! —le dijo el duende—.
Te vas a comer todo el país.
De repente, un dinosaurio de chocolate se les
abalanzó y el duende salió corriendo a toda veloci-
dad.
Claudia tuvo una idea, espero al dinosaurio y
cuando llegó se lo comió de un bocado.
DIPLOMA
El parque de la
amistad
ALEXANDAR NIKOLAEV
3º PRIMARIA
CEIP FÉLIX CUADRADO LOMAS
LA CISTÉRNIGA (VALLADOLID)
En un pequeño pueblo en el pie de la montaña se
encontraba un parque, donde iban muchos niños y
niñas a jugar y divertirse.
Un día se acercó un niño nuevo, recién llegado
al pueblo de un largo viaje que había hecho desde
África. El niño se llamaba Ahmed. Todos le mira-
ban de forma rara, susurrando en su espalda y na-
die quería jugar con él. Cuando intentaba entrar en
algún juego, le echaban.
Ahmed miraba con tristeza los columpios, escu-
chaba las risas de las niñas saltando a la comba y
los gritos de los niños corriendo detrás del balón de
fútbol. En su país él era uno de los mejores jugando
al fútbol, pero empezó la guerra y su vida cambió
por completo…
Un día, cuando Ahmed estaba mirando los jue-
gos de los demás, como era habitual, de repente se
acercó a él una niña, que siempre jugaba al fútbol.
Se sentó a su lado y le preguntó:
— ¿Cómo te llamas?
Ahmed, quien estuvo yendo a clases de español
desde ya seis meses, le respondió claro y alto:
Los animales descubrieron que el bosque se esta-
baquedandosinárbolesydecidieronmontarunplan.
El zorro, como era muy inteligente, dijo:
— Los osos, poned la roca más grande del bos-
que sobre esa grieta y nosotros vamos a hacer un
puente para poder pasar por encima de ella.
Aunque los osos eran muy fuertes no podían
con la roca.
Y decidieron construir un trineo.
Montaron la piedra gigante en el trineo y la lle-
varon a la grieta.
Al ponerla delante, la grieta dejó de abrirse.
Y los árboles dejaron de caerse.
Todos los animales se pusieron muy contentos.
Más tarde montaron una fiesta y vinieron todos
los animales de los bosques de alrededor.
Se lo pasaron tan bien que decidieron celebrar
una fiesta todos los años.
Los habitantes del país de los dulces le agrade-
cieron mucho que hubiese acabado con el dinosau-
rio y le dijeron que se quedará a vivir allí.
Pero Claudia se dio cuenta de que ya era tarde y
decidió volver a su casa.
Se llevó unos pocos de dulces para recordarlos.
Al llegar a casa, Claudia se fue a dormir porque
estaba muy cansada.
Al día siguiente pensó que todo había sido un
sueño, pero, cuando fue a la cocina, se encontró un
regalo que ponía:
«GRACIAS POR TODO, tu amigo el duende».
Entonces lo abrió y era un cachorro de perro, al
que llamó Duende Dulce y lo siguió cuidando para
toda la vida.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 149
concursoinfantil
— Me llamo Ahmed. ¿Y tú?
— Yo soy Arancha. He visto que estabas siguien-
do nuestro partido. ¿Te gusta el fútbol?
—Sí,meencanta—dijoAhmedilusionadoyaña-
dió: Era muy bueno cuando jugaba con mis amigos
en Nigeria. Este era mi país antes de llegar a España.
Arancha le miró con sus ojos grandes y azules,
sonrío y le preguntó:
— ¿Entonces, por qué no pruebas a jugar con
nosotros?
— No me deja el resto de los niños… —dijo Ah-
med, triste.
Arancha se enfadó y se levantó, casi gritando:
— ¿Quién no te deja? ¡¡Tendrá que vérselas con-
migo!! Vamos, te presento a los chicos.
Arancha le cogió de la mano y juntos fueron al
campo de fútbol. Al principio los chicos intentaron
echar a Ahmed, le insultaron y amenazaron. Pero
allí estaba Arancha, que le defendió y les contó que
él era un jugador estrella.
Lo pensaron un poco y accedieron a darle una
oportunidad. Ahmed estaba ilusionado. Sus ojos
brillaban. Entró en el partido y después de unos
pasos metió el primer gol. Luego otro y otro, hasta
ganar por goleada al equipo contrario.
Los chicos estaban en euforia, todos saltando de
alegría y abrazando a Ahmed. Allí estaba también
Arancha, su salvadora y heroína. Ahmed se sentía
tan agradecido y feliz, por primera vez desde su lle-
gada al pueblo. Ahora todo le parecía más bonito: la
montaña, el cielo, el parque…
Se abrazó todo el equipo, se saludaron por la
victoria y por su nueva estrella, Ahmed. Desde
entonces él ya no estaba apartado y alejado de los
demás. Era parte del equipo y todos le admiraban.
Poco a poco Ahmed encontró su sitio en este peque-
ño pueblo en el pie de la montaña y en este bonito
parque, que para él era el parque de la amistad.
Moraleja: No juzgues a la gente por su aparien-
cia y sin conocerlos. Cada persona merece trato de
respeto, tolerancia y dignidad.
DIPLOMA
La bailarina
LEYRE LÓPEZ PÉREZ
3º PRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Érase una vez una niña llamada Rebeca a la que le
gustaba mucho el ballet. Rebeca era una niña bue-
na, amable y cariñosa. Rebeca bailaba todo el día en
su casa, pero tenía mucha vergüenza de bailar en
público. Sus padres le daban mucho amor y ánimos
para que se sintiera más segura.
Un día de fiestas Rebeca se puso a bailar en la
plaza de toros. ¡Bailaba genial! Todos se admiraban
al verla.
Sus padres se pusieron muy contentos y llora-
ban de alegría al ver que había superado todos los
temores.
Al cabo de un tiempo, se anunció un espectáculo
de ballet ruso en su ciudad. El día de la actuación
se supo que la bailarina principal se había torcido
el tobillo y no podía actuar. Rebeca se plantó en el
teatro y se ofreció para sustituirla. Al director del
ballet le resultó tan graciosa su valentía que le qui-
so dar una oportunidad.
Rebeca entró en el escenario y puso todo su co-
razón en el baile. El público aplaudió sin parar.
En el año 2016 Rebeca resultó ser la mejor baila-
rina del mundo. Más tarde, formó una familia con
hijos músicos y bailarines… ¡UNA FAMILIA DE ES-
PECTÁCULO!
150 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Poesía 1.º, 2.º y 3.º Primaria
PRIMER PREMIO
Metomentodo
CARLA GARCÍA DE LOS HEROS
3º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
El ratón «Metomentodo»
se ha metido en mi zapato
y cuando meto mi pie
me mordisquea todo el rato.
Si me pongo la chaqueta
y lo hago sin cuidado
ahí está «Metomentodo»
para pegarme un bocado.
¿Y lo peor? Os lo cuento…
Que entre mordisco y bocado
«Metomentodo» aprovecha
y en mi cama se ha acostado.
SEGUNDO PREMIO COMPARTIDO
Mi Pueblo
JAVIER ARREGUI
3º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Vivo en un pequeño pueblo
donde mis abuelos nacieron.
Vieron crecer a sus hijos
y biotanos son todos ellos.
Se le conoce por su palacio.
Destacaría a sus gentes.
Pero a mí lo que más me gusta
son sus fiestas de septiembre.
Viva la val de Biota,
viva la banda de música,
que con sus melodías
disfrutamos cada día.
Biota es mi pueblo,
pueblo de las Cinco Villas,
donde os espero a todos
a ritmo de mi batería.
SEGUNDO PREMIO COMPARTIDO
La amistad
ARANTXA AROCA
3º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
La amistad no se obliga,
no se impone,
la amistad es como una flor.
Se cultiva con muestras de ternura, lealtad y cariño.
Se riega con las aguas del desinterés y del cariño
silencioso.
La amistad nunca se va con el tiempo o la distancia.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 151
concursoinfantil
DIPLOMA
El Parque
Central
CLASE DE PRIMERO A
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Por el Parque Central pasa el río Arba,
cuando llueve se llena de agua.
Se oye el viento en los árboles y croar las ranas.
Los patos nadan por sus aguas.
Jugamos al escondite detrás de los árboles,
detrás de las rocas, debajo del tobogán.
¡Y si te pillan la pagarás!
Jugamos a torito en alto en el quiosco.
¡Corre mucho para que no te pille el toro!
En el barco pirata hacemos amigos
y jugamos en los columpios.
Bajamos por el tobogán sentados,
de tripa o boca abajo.
Escalamos, saltamos y…
¡en piratas nos transformamos!
			
DIPLOMA
Los árboles del
parque y los
nombres de mi
clase a modo Rap
CLASE DE PRIMERO B
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Algunos de los árboles terminan en O,
chopo, olmo, pino, pruno y olivo son.
Algunos de nuestros nombres terminan en O,
Hugo, Pablo, Binko, Mario y Diego son.
Otros de los árboles terminan en A,
encina, tuya, adelfa, morera y palmera.
Muchos de nuestros nombres terminan en A,
Claudia, Sara, Elia, Ixeya, Reda y Alaa,
Isa, Ana, Izán, Adrián, Pilar y Fabián.
Además hay árboles que terminan diferente,
tamariz, ciprés, sauce y aligustre.
Y con estos nombres pasamos ya de veinte:
Eduard, Stefani, ,Ángel, Mahamadou y Jennyfer.
Esconderse entre los árboles es atrevido.
Jugar con nuestros nombres es divertido.
			
DIPLOMA
¿Qué es la paz?
CLASES DE PRIMERO Y SEGUNDO
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Paz y armonía.
Armonía es la tranquilidad.
Tranquilidad es respeto.
Respeto a la gente.
Gente que no pelea.
Pelea no es paz.
Paz es tolerancia.
Tolerancia es respetar.
Respetar a los compañeros.
Compañeros que nos ayudan.
Ayudan a que no haya guerras.
Guerras no son paz.
Paz es igualdad.
Igualdad es respetar.
Respetar el mundo.
Mundo de alegría.
Alegría y felicidad.
Felicidad es convivir.
Convivir es la paz.
Paz en el mundo.
Mundo de vida.
Vida en paz.
Paz es un derecho.
Derecho es la paz.
Paz es derecho.
Derecho a jugar.
Jugar en paz.
152 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
DIPLOMA
Pastelera
ÁNGELA GARRIDO YAGÜE
3º PRIMARIA
CRA LOS BAÑALES
UNCASTILLO
Pastel pastelera.
¿Cuándo me regalarás un pastel?
Me regalas una tarta
o un pastel rico.
Pastel pastelera.
¿Cuánto queda para mi pastel?
¡que tengo que comer!
Ñam, ñam ¡Qué rico está!
¡Dame otro más!
Esta vez una tarta.
¡Que me gusta más!
	
DIPLOMA
Los niños de
Castiliscar
AIMANE GHALMI, CELIA MARCO,
MOHAMMED NACHIT, YARA
MARTÍNEZ, YASMIN GHALMI
1º, 2º Y 3º PRIMARIA
CRA LOS BAÑALES
CASTILISCAR
Somos los niños de Castiliscar,
nos gusta jugar y trabajar,
y también saltar y nadar,
pero al jugar nos solemos picar.
En nuestro pueblo muchos tesoros tenemos:
una iglesia, un museo, un castillo y una estanca.
Tenemos ruinas romanas y un parque donde jugar
a la petanca.
Pero el bien más preciado somos nosotros, ya que
su futuro seremos.
No dudes en venirnos a visitar.
Aquí podrás pasear, reír y cantar,
jugar al frontón y setas recolectar.
¡¡En Castiliscar mucho podrás disfrutar!!
DIPLOMA
El año
ADRIÁN ANDRÉS
3º PRIMARIA
CRA LOS BAÑALES
LUESIA
En invierno
hace frío
como en el Pirineo.
En verano
hace calor
como en el desierto de Aragón.
En abril
hay un dicho
que creo que se dice así:
en abril
aguas mil,
y este poema acaba así.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 153
Narrativa 4.º, 5.º y 6.º Primaria
PRIMER PREMIO
El color de la
igualdad
MARIA LUISA MALÓN
5º PRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
En una aldea muy pequeña, había unos pintores
que todas las mañanas pintaban todas las calles de
la aldea antes de que la gente se despertara.
Los pintores pintaban las calles de media aldea
de azul y la otra mitad, de rosa.
Una vez se levantaban, los habitantes se dirigían
a la parte azul donde hacían cosas a las que decían
«de chicos», como jugar a fútbol o hacer trabajos,
como salvar a la gente, ir al campo, rescatar prince-
sas… Y las habitantes hacían cosas «de chicas», como
jugar a las muñecas, maquillarse, limpiar las casas…
Un día el alcalde reunió a los vecinos y aprove-
chó para anunciar una fiesta que iba a organizar
muy pronto; sin embargo, siguiendo la tradición, el
día de la fiesta los habitantes estuvieron en la parte
azul y las habitantes, en la parte rosa.
La fiesta duró hasta muy tarde y los habitantes y
las habitantes acabaron agotados y agotadas.
Al día siguiente los pintores estaban demasiado
cansados y sin darse cuenta confundieron los botes
de pintura.
Al cambiarlos, pintaron la parte azul, de rosa y
la parte rosa, de azul, así que las habitantes fueron
a la parte rosa y los habitantes a la parte azul pero
en realidad, estaban en la zona del color contrario,
lo que les permitió poder jugar y realizar activida-
des que en su zona les estaban prohibidas y, que sin
haberlo cuestionado, habían aceptado como tal.
Los habitantes y las habitantes vieron que po-
dían hacer todo eso que habían visto hacer al otro
lado y disfrutaron haciéndolo. Reflexionaron y se
dieron cuenta de que no era necesario dividir zo-
nas, ni separar trabajos, ni diferenciar juegos, ni
prohibir nada por ser chico o chica, ni crear limita-
ciones que no tenían ningún sentido.
Los pintores se dieron cuenta de lo que habían
hecho y quisieron cambiarlo, pero, al ver que todos
y todas se sentían tan bien, lo dejaron hasta el día
siguiente.
Al día siguiente tuvieron una idea, mezclar el
azul y el rosa, para que todos pudieran compartir
juegos, trabajos, espacios... Y así lo hicieron. Pinta-
ron toda la aldea de morado, que es la mezcla del
rosa y el azul.
Este color eliminó las barreras y las limitacio-
nes. Este color los hizo libres a todos y a todas, para
siempre.
SEGUNDO PREMIO
Cuando tú
comes yo corro
ALBERTO MARTÍNEZ
5º PRIMARIA
CEIP FERRER Y RACAJ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Hola, amigos, os voy a contar mi vida.
Vivo en una isla de Indonesia. Hasta ahora, mis
anteriores generaciones han vivido muy felices, pues
aunque seamos orangutanes vivimos en la naturale-
za y cuidamos de ella. Sin embargo, desde unos años
hasta aquí, mi vida ya no es tan tranquila.
Por la mañana me levanto y lo primero que hago
es observar de qué lado viene el humo del incen-
dio, pues todos los días hay unos señores, o, mejor
dicho, unos monstruos que se dedican a quemar
nuestra isla. El motivo es que esos señores quieren
acabar con nuestra selva, el lugar donde nosotros
vivimos, para plantar palmeras y así obtener acei-
te de palma, o sea, aceite de esas palmeras, para
lo cual tienen que quemar nuestra selva, que está
154 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
formada de otro tipo de vegetación más profunda
y bonita.
Os quería contar que además de quemar la selva
nos quieren matar, y nos matan, pues nosotros les
molestamos.
Antes éramos unas familias y amigos de aproxi-
madamente 1000 orangutanes, pero en los últimos
cinco años han matado a 500 amigos y familiares. Yo,
por ejemplo, ya no tengo padre ni madre, y me estoy
criando con mis abuelos. La última vez que vinieron
los monstruos, mis abuelos, tuvieron suerte y se es-
condieron detrás de unas piedras y no los vieron.
Además, cada mes, tenemos que cambiar de vi-
vienda. Construimos nuestra pequeña cabaña en
los árboles y otra vez la queman. He cambiado de
casa diez veces en el último año. ¿Os imagináis que
eso os pasase a vosotros?
¿Os imagináis que en vuestro pueblo Ejea de los
Caballeros, en los últimos cinco años, hubierais pa-
sado de 16000 ejeanos a 8000 ejeanos? Y lo peor es
que esto no para.
Después de contaros esto, os preguntaréis que
para qué quieren los monstruos plantar tantas
palmeras. Pues os lo explico: vosotros los huma-
nos tenéis otros aceites con los que hacer bollería,
galletas, pan y muchas cosas más. Por ejemplo, el
aceite de oliva, que sacáis de vuestros olivos y que
nosotros no quemamos; tenéis aceite de girasol que
sacáis de vuestros girasoles y que nosotros tampo-
co quemamos, pero esos aceites son más caros y
preferís dejarnos sin casa y matarnos porque este
aceite es más barato.
Entendedme que cuando digo «vosotros» no me
refiero a los niños sino a los mayores, pues a los ni-
ños no se nos ocurre esas cosas tan feas pero sí a
los mayores.
Me dirijo a vosotros, los niños, para pedios por
favor que le digáis a vuestros padres que cuando va-
yan a comprar, por ejemplo, galletas, que se fijen si
tienen aceite de palma y si lo llevan, que, por favor,
no las compren.
Lo pone en las etiquetas de los productos, pues
igual que a vosotros os gusta vivir a nosotros tam-
bién nos gusta vivir y estar con nuestras familias.
Estoy seguro de que esta carta que me ha escri-
to un niño que nos ayuda, pues nosotros los oran-
gutanes no sabemos escribir, hará que muchos de
vosotros les digáis a vuestros padres lo que os he
contado para que se fijen en las etiquetas cuando
vayan a comprar.
Gracias por impedir que acaben con nuestra
especie y, por favor, cuidad más vuestros árboles y
vuestra naturaleza para que no tengáis que venir a
matar la nuestra, que en definitiva es la de todos.
Se despide un orangután niño, que espera ser
un orangután adulto el día de mañana.
Muchas gracias, que en nuestra lengua se dice:
uh, uh.
DIPLOMA
Misterio en la
montaña
JAVIER TENÍAS BERGES
5º PRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Había una vez unos amigos que se fueron de vaca-
ciones a un pueblo en la montaña.
Mientras sus padres deshacían las maletas y se
instalaban en el hotel, ellos decidieron ir a dar un
paseo por el bosque del pueblo. Era un bosque muy
bonito, había muchos pinos, abetos y un riachuelo.
Los amigos regresaron al pueblo y, cuando se
hizo de noche, desde el hotel vieron unas luces en
la montaña, que despertaron su curiosidad. Como
no tenían prismáticos, al día siguiente decidieron ir
a inspeccionar la zona donde habían visto las luces.
Y solo vieron que había una casita roja.
Después de cenar regresaron a la casita y vieron
que había alguien en su interior. Tras un rato den-
tro salió un hombre con un pasamontañas, cerró la
puerta y al entrar al coche vieron cómo se le caye-
ron las llaves al suelo. Entonces los niños recogie-
ron las llaves y entraron a la casita roja.
En la casita lo que vieron fue: una pala, una lin-
terna, un medidor de espesores de nieve y una caja
que ponía Tnt. De repente, oyeron el ruido de un co-
che que se acercaba y salieron corriendo de vuelta
al hotel.
A la mañana siguiente buscaron en Wikipedia lo
que era Tnt, y descubrieron que era una substancia
explosiva que se utilizaba para hacer bombas. Sa-
lieron de paseo con sus padres y llegaron hasta la
casita. Como todavía estaban las huellas de ruedas
de coche, convencieron a sus padres para continuar
el paseo y así ellos saber dónde había ido el hom-
bre del pasamontañas. Llegaron a una estación de
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 155
concursoinfantil
tren abandonada; desde allí, unas huellas de pisa-
das se dirigían hacia un paso subterráneo. Fueron
a entrar pero había una cadena de la que colgaba
una señal de prohibido el paso y sus padres no les
dejaron entrar.
Por la tarde se quedaron en el hotel. Estaban ju-
gando al billar cuando uno de los niños vio al hom-
bre del pasamontañas en el bar del hotel y se asus-
taron porque pensaron que los podía reconocer por
haberle robado las llaves. Entonces, como estaba
allí, se fueron rápidamente a investigar el paso sub-
terráneo, porque así no los podía pillar.
En el paso encontraron unas escaleras y al final
una oficina, probaron a abrir la puerta con las llaves
del hombre del pasamontañas y al tercer intento se
abrió la puerta. Entraron y empezaron a investigar,
había varios ordenadores y pantallas de televisión
con imágenes del bosque y también de la casita.
De repente empezó a sonar la alarma y se es-
condieron dentro de un armario. Pasaron quince
minutos hasta que se apagó la alarma y entonces
oyeron unas voces. «Todo despejado, enciende ya el
explosivo, corto y cambio». Y de repente se oyó una
fuerte explosión. Uno de los amigos gritó de miedo.
Se abrió la puerta y allí estaba el hombre del pa-
samontañas.
O sea, que sois vosotros los que me habéis ro-
bado las llaves, habéis entrado en el almacén de la
montaña y habéis hecho saltar la alarma aquí.
Los niños estaban muertos de miedo y uno de
ellos empezó a llorar. El hombre, al ver lo asusta-
dos que estaban, se quitó el pasamontañas y les
tranquilizó. Les hizo un chocolate caliente y llamó
al hotel para avisar a los padres para que fueran a
buscarlos.
Les contó que esa era su oficina y que allí tra-
bajaban como ingenieros, que se ocupaban de pro-
vocar aludes de nieve con explosivos para que no
fueran peligrosos para las personas y animales.
Llegaron sus padres y los abrazaron. Al día si-
guiente invitaron al hombre del pasamontañas a
comer y les contó muchas cosas sobre los aludes.
Se despidieron y, como ya se habían acabado las
vacaciones, volvieron a su ciudad.
DIPLOMA
La Vida de Laila
SHEILA GARCÉS LABARTA
5º PRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Había una vez una niña de tan solo nueve años
llamada Laila, esa soy yo. Y con solo mi edad tengo
que ir a trabajar para poder comer. Vivo en un pue-
blecito de la costa gaditana llamado Barbate. Antes
de que yo naciera, Barbate era un pueblo lleno de
riquezas porque los peces abundaban, pero en el
año 2019, por lo que me contó mi abuela, los peces
dejaron de llegar a la costa gaditana y entonces
todo el pueblo empezó a quedarse sin dinero. Aho-
ra en el 2082 vivo con mi familia en una pequeña
casita con mi madre, Marta; mi padre, Alejandro y
mi hermano pequeño, Manu. Apenas nos llega para
comer. En mi pueblo todos nos conocemos. Un día
llegó una familia nueva al pueblo: dos adultos, un
niño y un anciano.
El niño se llamaba Ian y poco a poco nos fuimos
haciendo amigos, hasta el punto que nos lo contá-
bamos todo. Un día juramos que seríamos mejores
amigos, pasara lo que pasara. Como todos los días,
íbamos al colegio andando juntos. En el camino se
le ocurrió una idea loca: que nosotros averiguára-
mos por qué los peces no llegan a las costas.
Esa idea fue el principio de una historia muy
larga. Todo empezó cuando, en vez de ir al cole, de-
cidimos empezar la investigación. Primero, fuimos
a la playa a observar y a recoger pruebas. Metimos
un poco de arena en una bolsita y agua del mar en
un frasco de cristal. Después nos fuimos cada uno a
su casa para comer. Ian se llevó el frasco con el agua
y yo la bolsa de arena. Teníamos prohibido contarle
nada de esto a nadie. Por la tarde, como siempre,
me fui a trabajar. Yo trabajaba de canguro para la
familia más rica de todo el pueblo, cuidando del
bebé de dos años.
Ese día estuve pensando toda la tarde en cómo
podía sacar pistas de la bolsa de arena y al final de-
cidí ir al laboratorio del colegio para ver de cerca
sus componentes.
Por la noche Ian me llamó para contarme cómo
le había ido su investigación sobre el frasco de agua
del mar. Me dijo que no se lo contó a nadie, pero que
156 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
su abuelo vio el frasco de agua y le tuvo que expli-
car sus planes de descubrir por qué los peces ya no
llegaban.
Su abuelo le dijo que cuando él era pequeño el
día 1 de enero de 2019, a las 4 de la tarde, los pe-
ces dejaron de llegar. Él se acordaba como si fuera
ayer cuando sucedió. Era una fría tarde de invier-
no, cuando, de repente, los pescadores, incluyendo
a mi abuelo con su padre, fueron a pescar como
siempre hacían y, al sacar las redes, no salió ni un
solo pez. Se quedaron muy asustados. Lo volvieron
a intentar y nada, los peces no estaban. Los pesca-
dores volvieron al pueblo y dieron la mala noticia.
Mucha gente no se lo creyó. Decían que era mentira
y que no hicieran bromas de mal gusto. Al cabo de
los días, todos sabían la dura realidad.
Y desde entonces, nadie ha sabido nada más de
los peces.
También me dijo que después de inspeccionar
el agua descubrió que tenía un color verdoso más
fuerte de lo habitual en Barbate.
Ahora era mi turno de contarle lo que había
visto en la arena. Había ojeado unos libros sobre el
mar, la arena y sus componentes. Pero había algo
que fallaba. Al principio, no sabía el qué, pero, des-
pués de unos minutos, vi que había unos trocitos
diminutos verdes entre la arena. En ese momento,
nos dimos cuenta de que los trozos verdes eran los
causantes de todo.
Solo nos quedaba averiguar qué eran, por qué
estaban allí y quién los había echado.
Después de ir a la biblioteca del pueblo y pensar
un rato, me vino a la cabeza que si al pueblo casi no
le llegaba para comer, ¿por qué había una familia
tan rica (la familia del niño que cuidaba)? Se lo dije
a Ian y me contestó que la única manera de averi-
guar si de verdad esa familia tenía la culpa, era que
yo, mañana, espiara a la familia en el trabajo.
A la mañana siguiente fuimos al colegio y por la
tarde me llevé mi grabadora a la casa, por si acaso
oía algo digno de grabar.
Ya en la casa, estaba cuidando del niño, lo dejé
en la cuna y cuando iba a espiar a los padres, el niño
empezó a llorar, así que volví rápidamente. Casi me
pillan.
Si quería desvelar el misterio debía esperar a
que se fueran para inspeccionar la casa.
Hubo un día en que los dos, el padre y la madre,
se fueron a una reunión y supe que esa era mi opor-
tunidad. Busqué por toda la casa y encontré una es-
pecie de mapa de una isla con un montón de peces
alrededor. Parecía que la familia fuera rica porque
desde esa isla estaban echando una comida que
atraía un montón a los peces. Se lo dije a Ian para ir
a esa isla y poder parar las máquinas que echaban
la comida a los peces. El abuelo, buen marinero, nos
llevó hasta allí. Nos ayudó a desconectar la máqui-
na, que funcionaba sin vigilancia, soltamos a todos
los peces y los liberamos al mar. Después llamamos
a la policía para que vinieran a detener a la familia y
volvimos al pueblo. Todavía faltaba averiguar cómo
limpiar las playas de esa sustancia verde. Pero de
eso se encargó la policía, que informó de toda la
situación. Vinieron a Barbate científicos que se en-
cargaron de estudiar la composición de la arena y
del agua del mar.
Pasado un mes, empezaron a llegar peces a las
costas. Estábamos súper contentos. Pasaron los
días y, de repente, vino un montón de barcos llenos
de peces. ¡La pesca había vuelto a Barbate!
Toda la gente se puso súper feliz y alegre. Lo ce-
lebramos a lo grande, haciendo una divertida fiesta.
DIPLOMA
Mi gran historia
PEDRO MANUEL ARRUGA DA SILVA
5º PRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Pensé que toda mi vida iba a ser muy aburrida, has-
ta que una mañana me desperté con una sensación
rara en el pecho. No sabía lo que me iba a pasar hoy.
Me levanté de la cama y me preparé, como todos
los días. Me vestí, me lavé la cara y fui a la cocina.
Mis padres estaban desayunando. Tenían cara de
preocupación. Pensé que tenían algún problema,
pero no me atreví a preguntarles. Durante el día,
nada especial ocurrió. Cuando llegué a casa, mis pa-
dres me llamaron para hablar conmigo. Me dijeron
que no encontraban trabajo en esta zona y que nos
teníamos que mudar. Yo me quedé sorprendido en
pensar que iba a tener que empezar mi vida de cero.
Pasó un mes y mi padre me dijo que me iba a
llevar al colegio. Yo se lo agradecí con una sonrisa.
Cuando llegué al colegio todo era tan normal como
siempre. El día acabó y al siguiente nos mudamos a
otro pueblo.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 157
concursoinfantil
Empecé en un nuevo colegio. Pensé que no ten-
dría ningún amigo durante ese curso, pero, de re-
pente, una chica, Victoria, se acercó y me preguntó
si yo podía ser su amigo. Yo, con una sonrisa le res-
pondí: «sí».
Durante el curso vivimos muchas aventuras, fue
mi mejor amiga en esos momentos. Gracias a ella,
aprendí a valorar a las personas que me rodearon.
Nunca me dejaba solo. Los días pasaban y nosotros
crecíamos. Ya no era el colegio lo que más nos im-
portaba, eran las amistades. Comenzó un nuevo
curso en el instituto, y empecé a estudiar más de
la cuenta y a separarme de mi mejor amiga. Me di
cuenta de que sufría por su ausencia y que me im-
portaba más de lo que creía y empecé a sentir cosas
que nunca antes había sentido por una chica. Eran
sensaciones y sentimientos nuevos para mí, me
sentía confundido y decidí hablar con ella. Después
de sincerarme, me dijo que estaba enamorada de
mí y lo guardaba en secreto durante todo este tiem-
po. Decidí pedirle una oportunidad para comenzar
una relación con ella. Victoria, felizmente, contestó
que sí.
En ese momento, una nueva vida comenzó para
nosotros. Hasta que la gente empezó a opinar so-
bre nuestra relación, y tuvimos que dejarlo por un
tiempo. Entonces, la historia se repitió y mis padres
volvieron a darme la noticia de una nueva mudan-
za. Debíamos ir a un pueblo cercano, ya que a mis
padres los trasladaron de puesto. Me dolía mucho
separarme de Victoria, volver a vivir un nuevo co-
mienzo en mi vida; dejar atrás todos mis amigos y
amigas, pero, sobre todo, alejarme de Victoria. Me
esperaba un nuevo pueblo, nuevas amistades, pero
nada de lo que pudiera pensar me animaba. Tenía-
mos 16 años. ¡Quizás pudiéramos hacer algo para
poder seguir juntos! Los dos pueblos estaban sepa-
rados por 12 km. No sería difícil seguir viéndonos
los fines de semana, y… los demás días, contactar
por Skype. La distancia no nos alejó. Todo lo con-
trario. Al llegar a 18 años, acordamos que iríamos
a estudiar a la misma Universidad. Con esa ilusión,
estudié para aprobar Bachillerato y la EVAU. Juntos
nos fuimos a la Universidad, y juntos acabamos los
estudios.
Y hoy, con 25 años, vivimos felizmente casados y
esperando el nacimiento de nuestros dos primeros
hijos, ya que Victoria está embarazada de gemelos.
DIPLOMA
Las heridas de
Clara
GABRIELA GARCÍA CASAJÚS
6º PRIMARIA
COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LAS
MERCEDES
EJEA DE LOS CABALLEROS
La vida de una mujer termina cuando otra persona
comienza a controlar todo lo que hace.
 Esta es la historia de Clara que lo que ella no sa-
bía es que su mejor decisión iba a terminar siendo
su peor pesadilla.
 Todo comienza un 23 de octubre del año 2016
cuando Clara y su pareja, que llevaban juntos tres
años, deciden separarse para que cada uno comen-
zase una nueva vida por separado. Ella conoció a un
par de chicos, pero con ninguno de los dos sintió
nada especial. En cambio, él había rehecho su vida
con otra mujer, con la que decía que era muy feliz.
Después de unos meses sin pareja, Clara conoció en
un bar a un hombre que se llamaba Daniel, con el
que parecía que sí sentía algo especial. Al parecer,
el sentimiento era mutuo, por lo que decidieron se-
guir con esa relación.
Al tiempo Clara y Daniel se casaron y desde en-
tonces nada volvió a ser lo que era antes.
Ella sufría día tras día las agresiones de su marido
y un dolor que a simple vista no se veía, pero sí que
existía. Ella al problema le busco una solución, pero él
no le hacía caso. Él solo le hacía caso cuando la quería
agredir. Al principio solo la agredía verbalmente, pero
con el paso del tiempo las agresiones comenzaron ser
también físicamente. Cada vez que ella salía a la calle
y alguien le preguntaba por sus heridas ella decía que
se había caído o que se había golpeado.
Cuando ella ya estaba cansada de intentar sal-
varse de las agresiones de su marido, decidió de-
nunciarlo y contarlo a todas sus amigas, a las que
tuvo que dejar de ver por culpa de su marido y a
toda su familia.
 Al parecer, ella tomó una buena decisión y por
fin se salvó de ese maltrato y de esas agresiones.
 Actualmente Clara sigue soltera, pero de lo que
está segura es que las heridas tardan mucho tiem-
po en cicatrizar. 
158 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
DIPLOMA
El majete
ANA FRANCO GÓMEZ
4º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Suena el despertador, Marcos se prepara para ir al
instituto. No es tarea fácil. Su estatura, sobrepeso y
ser el más listo de la clase le hace ser diana de cier-
tos comentarios.
— ¡Qué pasa, bolita de grasa! Menos estudiar y
más deporte, ¡pringao!
— ¡Buenos días, Roberto! Tú siempre tan ma-
jete.
Marcos no lo llevaba mal, su actitud positiva y
su valentía lo empujaban a ser feliz.
Cada día sucedía lo mismo, Roberto siempre
tenía que hacer algún tipo de comentario fuera de
lugar.
— ¡Bolita! ¡Que es más fácil saltarte que rodear-
te!
— ¡Que sí..., Roberto! ¡Qué majete eres!
Marcos utilizaba la ironía para salir del paso,
pero en las situaciones más incómodas.
Los años pasaron, Marcos se convirtió en un ci-
rujano con un enorme éxito, Roberto, no terminó
sus estudios y terminó trabajando como operario
en una fábrica de productos químicos.
Un trágico día, dicha fábrica sufrió una explo-
sión, cientos de muertos y heridos con graves que-
maduras fueron el resultado.
La noticia trascendió a nivel nacional y sanita-
rios de diferentes lugares no dudaron en acudir a
prestar su ayuda, entre ellos, Marcos.
Roberto estaba entre los heridos, fue traslada-
do al hospital más cercano, pero la gravedad de las
quemaduras de su rostro, hizo que fuera traslada-
do al hospital donde Marcos estaba.
Él fue el encargado de no solo salvarle la
vida sino también de que su rostro quedara,
milagrosamente, mucho mejor de lo esperado.
Roberto estuvo varias semanas sedado, cuando
por fin despertó lo primero que vio fue a Marcos dan-
doinstruccionesaunaenfermera,esteyahabíaregre-
sado a su hospital, pero los fines de semana se trasla-
daba allí para supervisar la evolución de Roberto.
— Dios mío, Marcos, ¿eres tú?
— Roberto, sí, la bolita —sonrío.
— ¡Vaya! ¿Cómo estoy? ¿Cuánto tiempo ha pa-
sado?
— Tranquilo, han pasado tres semanas desde el
accidente.
— ¿Cómo? ¿Y esto? ¿Qué le pasa a mi cara?
—Bueno, me ha costado, pero sabes, Roberto, al
final, vas a quedar tan «majete» como siempre.
Ambos sonrieron mientras Marcos le guiñaba un
ojo y a Roberto se le llenaban los ojos de lágrimas.
 
DIPLOMA
Pascal y sus
ovejas
MARTÍN SÁNCHEZ RAMÓN.
4º PRIMARIA
CEIP FERRER Y RACAJ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Pascal era un pastor francés que todos los veranos
llevaba sus ovejas a Bachimaña para que comieran
pastos frescos y bebieran agua cristalina de los ibo-
nes.
Aquel año Pascal partió de casa de Piedra, un re-
fugio de los Pirineos, con un rebaño de 550 ovejas y
una perra llamada Chocolat.
Por la mañana, temprano, comenzó a caminar.
El camino era estrecho, empedrado y con muchas
cuestas. Pero Pascal era un hombre fuerte y alto,
y subía sin problema. Enseguida, llegó a un prado,
llamado Bozuelo, donde descansó junto con sus ani-
males y almorzó un bocadillo de tortilla de patata.
Tras reponer fuerzas, continuó su camino hasta
llegar al inicio de la cuesta del Fraile, el tramo más
duro del recorrido.
Levantó la vista y en el horizonte vio un que-
brantahuesos volando. De repente, aparecieron
unas marmotas chillando y las ovejas salieron co-
rriendo asustadas. Pascal decidió ir al refugio de
Bachimaña a pedir ayuda.
Al llegar al refugio, se encontró con el guarda
José Ángel y su hijo Martín y les contó lo que le ha-
bía pasado. En ese momento, en la presa del Ibón,
Martín vio unos sarrios y cerca de ellos se encon-
traban algunas de las ovejas de Pascal. Martín se
ofreció a ir a por ellas, mientras José Ángel fue a
Coanga, un pequeño Ibón encima de Bachimaña,
a ver si había alguna oveja más. Pascal y su perra
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 159
concursoinfantil
Chocolat subieron al pico de los Infiernos por si allí
había alguna. Por la tarde, consiguieron reunir a las
ovejas perdidas y las contaron.
—Menos mal —dijo Martín—. ¡¡Están todas!!
A lo que Pascal dijo:
— Muchas gracias, Martín y José Ángel, por ha-
berme ayudado a encontrarlas.
—Nosotros siempre te ayudaremos, Pascal —
dijo José Ángel.
Y como agradecimiento, Pascal les dio un queso,
que llevaba en la mochila, hecho con la leche de sus
ovejas.
Y otro año más, las ovejas de Pascal pasaron el
verano en Bachimaña.
 
DIPLOMA
Aventuras por el
mundo
HUGO ARNAL PÉREZ
4º DE PRIMARIA
CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Alonso, Claudia y Tomás eran tres amigos muy
aventureros.
Les gustaba ir a la biblioteca para leer todos los
libros en los que salieran sus países favoritos.
A Tomás la apasionaba China porque quería ver
un dragón de verdad. Claudia y Alonso le repetían
una y otra vez que los dragones no existían, pero
Tomás no perdía la ilusión. A Claudia le gustaba
mucho Holanda porque las flores, sobre todo los
tulipanes, le chiflaban. Tenía tulipanes dibujados
en su pijama, en su cuaderno de notas, e incluso en
el tazón del desayuno. A Alonso le gustaría ser de
mayor arqueólogo como Tadeo Jones. Había visto
la película miles de veces así que su sueño era vivir
en Egipto.
Un día hicieron un juramento. Se prometieron
viajar cuando fueran mayores a cada uno de estos
países para vivir grandes aventuras.
Los tres amigos fueron creciendo y sus sueños
se fueron desvaneciendo... cada uno fue haciendo
su vida.
Un día Tomás, dibujando un dragón a su hijo,
recordó la promesa que hizo en la infancia con sus
amigos. Pensó en esos años tan felices que pasó
con Claudia y Alonso. El hijo de Tomás le preguntó
que por qué se había puesto tan triste y su padre
se lo contó. Su hijo llegó a una buena conclusión:
¡HACERSE MAYOR ES UN ROLLO!
Tomás decidió comprar tres billetes de avión y
llamó a sus dos amigos. Claudia y Alonso recibieron
la noticia con una alegría inmensa. Y así lo hicieron.
Por unos días volvieron a vivir esas grandes aven-
turas en esos tres grandes países que hace tiempo
juraron visitar. Esta vez fue Tomás el que llegó a
una conclusión:¡NO HAY QUE OLVIDAR NUNCA NI
A LOS AMIGOS NI A LOS SUEÑOS!
DIPLOMA
Los mil sueños
DANIELA CIUDAD CIUDAD
4º DE PRIMARIA
CEIP FERRER Y RACAJ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Érase una vez una niña llamada Daniela y su
hermanaquesellamabaCayetana.Danielaconfiaba
mucho en su hermana. Entre ellas se contaban:
secretos, misterios y sueños.
Un día, al anochecer, se fueron a su lugar secre-
to de la casa. Este lugar secreto era difícil de encon-
trar, porque para llegar a él había que ir al salón y
pasar la pared diciendo la frase mágica: «Si lo sue-
ñas, lo puedes lograr».
Ese día decidieron contarse el sueño que habían
tenido. Empezó Cayetana, contó que había soñado
que había inventado dos linternas, una que hacía
empequeñecer las cosas y la otra las agrandaba.
Entonces ella empequeñeció, se montó en una ma-
riposa y fue buscando aventuras.
Cuando llegó el turno de Daniela, ella aún no
se creía lo que había soñado, porque era una de las
cosas que le gustaría que se hiciera realidad. En-
tonces empezó a contar su sueño. En ese sueño ella
descubría el mundo de las sirenas y se convertía en
una de ellas. De repente, les llamó su madre:
—¡Venid, venid! Escuchad las noticias.
En la televisión, dos científicos, llamados Raúl y
Clara, habían descubierto el mundo de las sirenas.
Daniela no se lo podía creer, porque uno de sus sue-
ños se había hecho realidad.
160 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
Después, Daniela y Cayetana volvieron a su lu-
gar secreto y Daniela le dijo a su hermana: «Nunca
pierdas la esperanza, porque todos tus sueños se
pueden hacer realidad».
 
DIPLOMA
La mejor
experiencia de
mi vida
RACHEL MARÍA PONS FHON
6º DE PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Había una vez una chica muy agradable, se llamaba
Kiara. Ella era autista pero no me fijaba en eso. Ella
me caía bien, aunque siempre golpeaba a la gente
cuando se enfadaba, yo la intentaba ayudar con su
ira.
Mis amigos decían que me alejara de ella, pero
no les hice caso.
Kiara siempre fue mi amiga. Cuando ella tenía
miedo me daba la mano, ella confiaba en mí y yo
en ella. Era muy graciosa, siempre jugaba conmigo.
El primer día que la conocí era un poco rara,
pero mi tutora explico por qué no hablaba con na-
die, me dijo:
— Rachel, Kiara confía mucho en ti, quiero que
intentes ayudarla a conseguir más amigos, nadie
quiere ser amigo de Kiara porque es autista.
Yo me había quedado impactada por lo que le
respondí:
—Señorita, con todo gusto le ayudaré a Kiara a
conseguir más amigos.
Yo conseguí que algunos de mis compañeros la
conocieran mejor y fueran amigos de ella; pero mi
mejor amigo me decía que si era su amiga él dejaría
de ser mi amigo, a lo que le respondí:
—Entiendo que te preocupas por mí, pero ella
es muy buena. Si la conoces te caerá bien.
Mi mejor amigo se fue y nunca me volvió a ha-
blar. Obviamente me sentí mal porque perdí a un
amigo, pero un verdadero amigo nunca te obligaría
a elegir, ¿verdad?
Ella y yo seguíamos ayudándonos una a la otra,
pasamos muchas aventuras juntas.
El último día de colegio, ella estaba triste porque
se iba a otro colegio a otra parte del país. No la volví
a ver, pero siempre la recordaré aunque yo esté en
otro país, en otro continente y en otro colegio.
 
DIPLOMA
Mi globo azul
PAULA MAÑAS CLEMENTE
6º DE PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Cuando tenía tres años, mis abuelos me regalaron
un globo de color azul.
Ahora que tengo once años mis padres me lo
querían quitar porque ya era muy viejo, yo les dije:
—¡Mi globo es mi amigo y jamás se explotará!
Bueno, es increíble que no se haya desinflado
estos últimos años, igual es mágico, igual es un alie-
nígena, igual es que lo he cuidado tan bien que no
se quiere ir de aquí.
Va en serio, de pequeña le daba de mis macarro-
nes del plato.
Un día, como otro cualquiera, me levanté y me
preparé para ir al colegio. Me vestí, me aseé y me
despedí de mi globo. Al volver del colegio me asusté
porque mi globo se escapó por la ventana. Salté por
el tejado y me sujeté a la cuerda del globo, cerré los
ojos y dije:
—¡Estoy volando!
Atravesamos el supermercado, las piscinas y
hasta los Pirineos.
Recorría la frontera con Francia hasta llegar a
París. Una pareja de franceses estaba comiéndose un
croissant, ¡pero yo se lo quité, porque tenía hambre!
El globo me dejo en la punta de la Torre Eiffel,
se fue para abajo y yo tuve que ir corriendo por las
escaleras. Me cansé pero en el último momento lo
atrapé… y volábamos juntos otra vez.
Aterricé en California, en Hollywood. Entré por
una ventana donde se estaba grabando una película
que estrenará en 2021, me echaron la gran bronca.
Pero yo seguía volando hasta México donde, sin
querer, terminé sobre en una mesa y tragué una
guindilla muy roja. Unos mexicanos me miraron y
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 161
concursoinfantil
susurraban que parecía un tomate sujetado por un
arándano.
De ahí llegué otra vez a mi casa y justo en ese
instante mi globo hizo ¡PUM!,
Se explotó.
La despedida fue muy triste. Mis amigos y mi
familia no se lo creían pero realmente fue una ex-
periencia inolvidable.
¡Nunca olvidaré mi globo azul!
 
DIPLOMA
La contraseña
del arco iris
SONIA GÓMEZ LES
6º DE PRIMARIA
CRA LUIS BUÑUEL
SANTA ANASTASIA
Érase una vez, un pueblo muy lejano en el que
habitaban un rico muy avaricioso y un pobre muy
humilde.
Cuenta la leyenda que muy cerca de allí, una vez
al año, a las seis de la tarde, cuando salía el arcoíris
se podía llegar a ver su final y, además, en él había
un tesoro.
Así que un día a las seis de la tarde, de repente
apareció un precioso arcoíris que cruzaba de lado a
lado todo el pueblo.
Entonces el niño pobre y humilde se decidió a
ir en busca de ese tesoro para poder ayudar a su
familia a seguir adelante.
Pero… el rico, a pesar de todo el dinero que tenía,
aun sabiendo que podía dejar a alguien que lo necesi-
taba de verdad, también fue a por dicho tesoro.
Cuando ya casi estaban a punto de llegar al final
del arcoíris, los dos niños se encontraron y enton-
ces el rico le dijo al pobre:
— ¿Crees que un pobre sin dinero como tú va
a ganar a un rico tan listo y rápido como yo? Ja, ja,
ja (soltó con risa maligna). Además, tengo un patín
370 XRDZ, que corre muy rápido y lo alcanzaré an-
tes que tú.
El niño pobre se sintió muy triste y, de repente,
a lo lejos vio a una pobre anciana a la que se le había
caído el bastón y fue corriendo a ayudarle a pesar
de que pudiera perder el tesoro.
Sin embargo, al rico, a diferencia del pobre, no
le importó la pobre anciana y continuó a toda velo-
cidad con su patín. Cuando llegó no había nada y el
rico decepcionado se marchó.
El niño pobre, cuando ayudó a la anciana, fue
corriendo al final del arcoíris y tampoco encontró
ningún tesoro, pero él, a diferencia del rico, no se
marchó decepcionado, sino que se iba a ir muy con-
tento de haber ayudado a aquella anciana.
De pronto, antes de marcharse a su casa, salió
del arcoíris una llave que cayó en sus manos y apa-
reció una cerradura que encajaba perfectamente
con aquella llave, la metió, la giró y sin esperarlo
cayó un cofre en sus manos. El niño pobre sorpren-
dido lo abrió y en él había un montón de monedas;
así que le dio las gracias y muy contento se marchó
a su casa con el cofre y feliz, porque podría dárselo
a sus padres.
Y es que la verdadera contraseña del arcoíris no
era llegar el primero, sino llegar y haber tenido un
gran corazón.
Asípues,elniñopobreaprendióqueenlavidavale
más ser bueno y generoso que ser rico y avaricioso.
 
DIPLOMA
Las aguas
encantadas del
lago Esmeralda
EVA SANCHO BARÓN
5º DE PRIMARIA
CRA LOS BAÑALES
UNCASTILLO
Hola, me llamo Selena, y os voy a contar la historia
que nos pasó a mis amigos y a mi hace unos meses.
Una tarde de verano vinieron mis amigos a me-
rendar, y mi abuela Mary nos contó una historia del
pueblo. En nuestro pueblo hay un lago llamado Es-
meralda, por sus aguas vedes cristalinas. Mi abuela
empezó a hablar sobre él.
Niños, os voy a contar algo sobre el lago Esme-
ralda:
Hace mucho tiempo cuando yo era como vosotros
ocurrieron cosas muy extrañas en nuestro lago, de-
cían que sus aguas estaban encantadas, los habitantes
162 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
del pueblo demostraron varias veces que ese lugar no
era normal. Voy a contaros tres historias que fueron
las más destacadas.
En 1940 dos hombres y dos mujeres del pueblo hi-
cieron el palo de madera más largo del mundo, que
medía 300 metros, batieron un récord, pero metieron
el palo al lago y no consiguieron tocar su fondo.
En 1942, una pareja, Manuel y María, fue a lavar
la ropa al lago. Cuando uno de ellos fue a meter una
camisa al agua, salió completamente seca, probaron
con una chaqueta y pasó lo mismo, así que tuvieron
que marcharse sin lavar la ropa, casi sin creerse lo que
estaba pasando.
Y la última historia ocurrió en 1943, dos hombres
y una mujer, de una familia del pueblo, estaban enfer-
mos de gripe, fueron a buscar agua al lago Esmeralda
ya que se pensaba que sus aguas eran mágicas. Sin
creérselo mucho bebieron agua y al instante se curó
su enfermedad.
Y por último mi abuela dijo:
— Niños, ¿sabéis lo más curioso de todo esto?
Que nadie de esas personas creía en la magia, hasta
ese día.
Cuando mi abuela terminó de hablar, fuimos a
jugar al jardín, y uno de mis amigos, Juan, dijo: «¿Y
si mañana vamos al lago Esmeralda?» «Cómo no»,
todos gritamos que sí.
Al día siguiente, fuimos al lago Esmeralda y
aunque mi abuela y mi amiga Alicia estaban un
poco griposas nos bañamos. Lo más raro fue que
hacíamos pie y podíamos tocar el fondo del lago,
nos empapamos la ropa, Alicia y mi abuela que be-
bieron de sus aguas no curaron su gripe.
Todo fue muy extraño, mi abuela dice que es
porque ya creemos en la magia y ni nada ni nadie
tenía que demostrarnos que si existe.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 163
Poesía 4.º, 5.º y 6.º Primaria
PRIMER PREMIO
Quiero ser
Mª ISABEL CALERO FERNÁNDEZ
5º PRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Quiero ser agua
para tomar el sol cada día
y moverme al vals del viento.
Quiero ser viento
para viajar por la noche y poder ver las luces
y abrir las ventanas de los soñadores.
Quiero ser Luna
para poder iluminar, para que me reciten
poesías y los pintores me puedan dibujar.
Quiero ser…
Quiero ser gente,
quiero ser voz para poder hablar,
para ser oída,
que, aunque sea niña,
tengo mucho que contar.
SEGUNDO PREMIO
Los pájaros de
mi árbol
MARINA ABADÍA
6º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Los pájaros de mi árbol
me despiertan cada mañana.
Los oigo desde la ventana,
me hacen saltar de la cama.
No solo los oigo en mi casa,
también en la plaza y en la terraza.
Menos mal que no se cuelan por la chimenea.
Que, si los pilla mi madre, seguro que los hornea.
Con su serenata mañanera
decimos adiós al invierno.
Qué alegría, qué alboroto…
¡Por fin llega la primavera!
DIPLOMA
Mirando al mar
NATALIA LAPLAZA MORENO
4º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Mirando al mar,
negra oscuridad.
Unos pocos llegan,
buscando un hogar.
Mirando al mar,
el día muestra su realidad.
Cuerpos sin vida llegan,
se han quedado sin hogar.
Mirando al mar,
ha llegado la Navidad.
Unos pocos se acuerdan,
de que podemos ayudar.
164 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
DIPLOMA
Las estaciones
del año
CELIA CARBONELL VINACUA
5º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
La primavera nos trae maravillosos olores,
rosas y amapolas rojas y otras flores.
¡Qué ricos los helados en verano!
Los saboreo de fresa y menta con mi hermano.
¡Ya vemos que es otoño!
Caen las hojas amarillas del madroño.
En invierno tocamos y palpamos la nieve blanca,
con ella jugamos y nos enfriamos.
Escuchamos los pájaros cantar en primavera.
En verano los niños riendo en la arena.
La lluvia de otoño nos moja sin pena.
En otoño el cierzo nos molesta en la cena.
El arcoíris a lo lejos vemos de colores.
Percibimos con los sentidos las estaciones.
DIPLOMA
No te calles,
cuéntalo
CLASE DE 6º DE PRIMARIA
COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LA
MERCED
EJEA DE LOS CABALLEROS
(Poesía contra el acoso escolar)
Llego a clase cada día.
Mismas miradas, mismas risas.
¿No lo ves?
Piensa que fuera al revés.
Llego a clase con alegría.
Siempre alguien me la quita.
El me pegó,
y nadie lo vio.
Me siento solo, triste.
Para la gente solo soy un chiste.
Llego a casa, boca cerrada,
lágrimas me causan esas palabras.
Pero hoy no me voy a callar.
No seas espectador,
nadie merece este dolor.
¡No te calles, cuéntalo!
DIPLOMA
No sé qué pintar
CARLOS CLEMENTE
6º PRIMARIA
CEIP MAMÉS ESPERABÉ
EJEA DE LOS CABALLEROS
No sé qué pintar.
Tengo que pensar.
Blanco está el papel,
esperando al pincel.
No sé qué pintar.
Tengo que pensar
¿A mi madre haré un retrato?
No, que tardaré mucho rato.
Ya sé qué pintar, y voy a empezar.
Un príncipe pequeñito…
Lo llamaré Principito.
En un planeta con una rosa,
que será la más hermosa.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 165
concursoinfantil
DIPLOMA
El árbol
desnudo
AINARA LASIERRA AZNÁREZ
5ºPRIMARIA
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
El árbol del centro de la plaza,
con sus pájaros peregrinos,
ese árbol desnudo
de nidos que quedan vacíos.
Las conejeras de ayer
ya no son nada,
se les cayó el tejado
y casi no les queda fachada.
Los jilgueros que jugaban en la plaza
ahora son viejos halcones,
que charran sus aventuras
por los campos juguetones.
No hay nuevas generaciones
que revivan la escuela
ni médicos, ni farmacias,
que nos protejan y creen una vida nueva.
Cuando sale la luna
te vigilan desde el tejado
las lechuzas y búhos,
como si hicieras algo malo.
Recuerdo cuándo salíamos a la fresca,
los niños jugábamos por todo el pueblo,
al aro, al escondite, a las tabas,
a la peonza y al pañuelo.
Ahora, los mayores hablan en la fresca,
cuentan historias de cuando eran jóvenes,
cómo bailaban con las orquestas,
y diferentes diversiones.
¡Cómo me gustaría
que la alegría del verano,
con la vuelta de los pájaros peregrinos,
durara todo el año!
DIPLOMA
Igualdad
ENMA ANDRÉS
6º PRIMARIA
CRA LOS BAÑALES
LUESIA
No importa cómo seamos.
Si morenitos o blancos.
Mucha gente piensa diferente
pero para mí todos somos iguales.
Aunque seamos mayores o jóvenes,
altos o bajos,
siempre amaremos a la gente,
como a nosotros nos han amado.
DIPLOMA
Ayuda al débil
RAFAEL HERNÁNDEZ ACIRÓN
6º PRIMARIA
CEIP FERRER Y RACAJ
EJEA DE LOS CABALLEROS
Un daño silencioso,
el niño llora sin parar.
No ayudes al malicioso,
apoya sin dudar al que sufre.
No te calles, grita,
siempre hay alguien que escucha
y que apoya esta lucha.
166 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursoinfantil
DIPLOMA
En mi huerto me
divierto
ROSITSA IVANOVA
6º PRIMARIA
CEIP FERRER Y RACAJ
EJEA DE LOS CABALLEROS
En verano y en invierno
disfruto todo el tiempo
y corro como el viento.
Siempre tengo cosas que hacer,
a los pájaros les doy de comer.
Veo las flores crecer.
Me encanta ver el atardecer.
Cultivando frutas y verduras
se me van todas las amarguras.
Ayudando a mamá y papá,
trabajando nuestro trozo de tierra.
¡Qué maravilloso regalo es la naturaleza!
Hay que cuidarla pues, si la matas, no regresa.
Qué feliz soy yo, pues nada me da pereza.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 167
Un cole en el espacio
ALUMN@S 3º B EDUCACIÓN INFANTIL
CEIP CERVANTES
EJEA DE LOS CABALLEROS
Soplaba tanto el viento en Ejea de los Caballeros, que la bolsa de la papelera del cole Cervantes se movía.
Nosotros estábamos en la clase y notamos que el cole también se movía.
Miramos por la ventana y nos dimos cuenta que estábamos volando.
Vimos muchas estrellas y llegamos a la luna.
No podíamos andar por la gravedad, ni respirar porque no teníamos oxígeno.
Vimos unas monedas de chocolate pero no podíamos cogerlas.
Llegó una nave espacial, se abrió la puerta y apareció E.T.
E. T. nos ayudó a coger las monedas.
Cuando nos íbamos otra vez a la tierra, el cole se quedó sin gasolina y pensábamos que nos teníamos que
quedar en la luna para siempre jamás.
Pero E.T. nos dio la gasolina de su nave espacial y salimos disparados.
Cuando llegamos a Ejea, vimos el parque y nos comimos las monedas de chocolate.
Decidimos no contárselo a nadie porque era el secreto de nuestro cole.
Al día siguiente nevó, hicimos un muñeco y la papelera se llenó de nieve y se congeló.
Poema colectivo
164 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Concurso juvenil
Narrativa 1.º, 2.º y 3.º ESO
PRIMER PREMIO
Papel en blanco
ANDREA LAGUNAS IBOR
2º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Así fue como la chica, aun indecisa, se plantó delan-
te de un papel en blanco, dispuesta a plasmar todo
lo que rondaba por su cabeza con todo lujo de de-
talles. Cogió lápiz y goma, rotuladores y pinturas,
pero por su mano no salían esas maravillosas ideas
que tanto rato había estado imaginando. Lo único
que podía quedarse en el papel eran unos cuantos
garabatos de diferentes colores y formas. Arrugó el
dibujo y lo tiró a la basura, puso otra hoja delante
de ella, pero otra vez seguía sin salirle lo que que-
ría. «No quiero garabatos que parezcan de un niño
de preescolar», decía. Repitió la acción de arrugar
el papel y tirarlo tantas veces que había perdido
la cuenta y la papelera rebosaba hojas. La chica ya
frustrada puso un papel en la mesa otra vez, pero
en vez de intentar hacer algo se puso con el móvil.
Parecía que prefería mirar a quienes les había gus-
tado su foto antes que dibujar, que, aunque nunca
practicaba, tenía como sueño poder pintar mejor
que todo el mundo.
En el momento que cogió su móvil escuchó una
vocecilla que venía del papel en blanco: «¡hey!». La
chicaasustadaseechóhaciaatrás,perovolvióamirar
el papel. Una mancha de tinta había caído sobre este,
se movía, y tenía una forma un tanto humanoide.
— ¿Quién eres? —preguntó la chica sin com-
prender nada.
— ¿Tan rápido te has olvidado de nosotros?
Somos tus sueños, somos aquello que has abando-
nado, aquello con lo que sueñas pero nunca luchas
por hacerlo realidad.
— Es solo un sueño de los miles que tengo, mis
padres siempre me dicen que dibujar es como per-
der el tiempo de una forma más agradable. Dicen
que si me dedico a esto me moriré de hambre —
dijo la chica con la cabeza baja.
Sabía que la mancha tenía razón pero suponía
que sus padres también. Al fin y al cabo sus padres
estudiaron medicina, y según lo que ella había vi-
vido a sus padres les iba muy bien. Ambos querían
que ella también se dedicara a ese campo, aunque a
ella no le gustara.
— No es perder el tiempo si a ti te gusta. Si prac-
ticaras más tendrías mejores resultados, te gusta-
ría más dibujar. Y otra cosa… ¿prefieres estudiar
algo que no te haga feliz que algo que en verdad
disfrutas? —la tinta parecía moverse por el papel,
pero con movimientos muy lentos.
— Tienes razón, esta es mi vida no la suya, ellos
ya eligieron qué querían ser, ahora es mi turno, ser
feliz de la forma que yo elija, y si por algún casual
muero de hambre por no haber encontrado traba-
jo, que sepan que moriré con una gran sonrisa.
—Así me gusta, sé libre, y que nada se interpon-
ga entre tú y tu sueño —dijo la mancha orgullosa y
se esfumó.
Entonces la chica se despertó con una pequeña
sonrisa. Todo aquello había sido un sueño, todo ha-
bía sido una invención de su cerebro para que de
una vez por todas se diera cuenta de lo que sentía.
Esa misma mañana desayunó con sus padres y
les contó todo, desde que odiaba ser médico hasta
que se quería dedicar a dibujar y diseñar. Sus pala-
bras eran tan firmes que a sus adres no les quedó
otra que aceptar.Al fin y al cabo, ¿quiénes eran ellos
para decidir sobre el futuro de su hija?
Actualmente trabaja de lo que le gusta. ¿Un final
bonito, verdad? Claro, pero aunque parezca triste
o injusto, no siempre después de la historia hay un
buen final, sigue habiendo gente que obliga a sus
hijos a vivir la vida que ellos soñaron en tener. Deja
vivir a la gente como quiera.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 165
concursojuvenil
SEGUNDO PREMIO
Nuestra historia
JULIA CASTRO ARANDA
2º ESO
IES CINCO VILLAS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Me llamo Fátima, y vivo con mi hermano pequeño
Ali, con mis padres y mi abuela en Alepo, Siria. Y
esta es nuestra historia:
Cada mañana íbamos al colegio, yo a 6º de primaria
y mi hermano, a 1º de primaria. Esa mañana fuimos
al colegio como siempre, pero nunca nos esperaría-
mos lo que iba a suceder. Salimos al recreo para
descansar y comer algo, yo como siempre me fui
con mis amigas a jugar al futbol y Ali con los suyos a
jugar al escondite, cuando de repente escuchamos
un sonido muy fuerte, y poco después una gran
nube de humo negro que empezó expandirse por
el cielo. Habían tirado la primera bomba, la prime-
ra de muchas, la primera del infierno que pasaría-
mos. Recuerdo que los niños empezaron a correr
descontrolados mientras gritaban, poco después
cayó la segunda, los profesores nos decían que nos
refugiásemos dentro del edificio. Todos teníamos
miedo. Volvió a caer la tercera, yo no me separaba
de mi hermano, la verdad es que no me paré a pen-
sar en lo que estaba pasando, solo rezaba porque
mis padres y mi abuela estuvieran bien ya que eran
lo único que teníamos. Esperamos unas horas para
asegurarnos de que no caería una cuarta. Y salimos.
La gente tenía miedo, gritaba, corría y lloraba por
la pérdida de seres queridos. Nuestra casa no esta-
ba muy lejos, así que cogí a mi hermano a hombros
y sin pensarlo corrí hacia nuestra casa. Bueno, a lo
que era nuestra casa ya que estaba destruida por
completo. Enfrente estaba mi madre, con mi padre,
que lloraba mucho, yo nunca lo había visto llorar,
decía que era de cobardes, pero lloraba. Fuimos a
abrazarlo, entendí lo que pasaba, mi abuela estaba
enferma y nunca salía de casa y supongo que ese día
no habría sido una excepción, aquella bomba se ha-
bía llevado nuestra casa, nuestras posesiones, pero
se había llevado a una de las personas a las que más
quería en este mundo, entonces noté como una la-
grima caía por mi cara. No tuvimos mucho tiempo
para más, nuestro padre nos dijo que intentáramos
rescatar algo de los escombros. Poco después nos
reunimos con más familias que estaban en nuestra
misma situación, y todos teníamos claro una cosa,
teníamos que huir del país, no teníamos muchos
medios para escapar así que nuestra única opción
era meternos en un camión de mercancías. Pasaron
unas nueve horas hasta que aquel camión paró, no
sabíamos muy bien donde estábamos, no sabría de-
cir que ciudad o región era. El camión paró frente al
puerto de la ciudad, era nuestra oportunidad, nece-
sitábamos salir del país y ponernos a salvo. Ahí nos
unimos a un grupo de inmigrantes, les contamos
nuestra situación y muy amablemente nos «aco-
gieron». El grupo estaba formado por seis mujeres,
cuatro hombres y tres chicos, que no debían de so-
brepasar los 16 años. Nos dijeron que lo mejor para
huir era meternos en un barco, pero había que es-
perar a la noche y eso hicimos. En el momento de la
huida, sentí miedo por lo que pudiera pasar, lo que
nos esperaría cuando llegáramos y lo que dejamos,
me pregunte como estaría la familia que habíamos
dejado, mis amigas… Pero ese no era el momento de
pensar en eso, así que cogí a mi madre de la mano
e intente no pensar en nada. No nos costó mucho
acceder al barco, entramos por la parte trasera es-
taba muy nerviosa pero cuando por fin estuvimos
dentro, no pude evitar soltar un suspiro de alivio. El
viaje fue bastante largo y duro. Estuvimos muchas
horas en espacios muy pequeños y a eso se sumaba
que llevábamos muchas horas sin comer ni beber.
Fue entonces cuando el barco se paró, y de repen-
te escuchamos un chirrido muy fuerte, y se abrió
la puerta. Entraron varios hombres, que hablaban
otro idioma, cogí aire, recé para que no nos descu-
brieran, pero el daño ya estaba hecho. Había pasa-
do lo que temía durante el viaje: nos habían descu-
bierto. En ese momento entraron unos policías y se
llevaron a mis padres y a los demás inmigrantes. Yo
lloraba de impotencia, pero no podía hacer nada,
nos quedamos solos mi hermano, los cuatro chicos
inmigrantes y yo. Nos llevaron a un refugio con más
chicos y chicas como nosotros, no hablábamos su
idioma y no sabía lo que decían, pero sí que pude
deducir que estábamos en Grecia, nada más. Nos
dieron de comer y unas horas más tarde se acercó
una chica joven a contarnos porque estábamos ahí
y que iba a pasar. Básicamente nos dijo que nues-
tros padres ya no podían hacerse cargo de nosotros
porque nos habían puesto en peligro, cosa con la
que no estaba de acuerdo, y que pasábamos a estar
a manos del estado y que si teníamos suerte alguien
166 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
nos podría acoger hasta cumplir la mayoría de edad
para poder reunirnos con nuestros padres. He de
decir que lloré mucho, pero días más tarde acepté
con resignación nuestra nueva situación. Ha pasa-
do un par de años desde lo último que sabes de no-
sotros, ahora vivimos con un matrimonio de ingle-
ses, en Irlanda, nuestra vida ahora es mucho más
fácil, aprendimos el idioma y vamos al colegio. Ade-
más ya no sufrimos por tener o no algo de comida a
final de mes. Echamos mucho de menos a nuestros
padres, pero Sarah, nuestra madre adoptiva, nos ha
dicho que pronto volveremos a Grecia, que es don-
de ahora residen nuestros padres para verlos. En
cuanto la situación en Siria, la vida es muy mala,
siguen los bombardeos y las guerras, además Alepo,
donde vivamos antes, ha sido la zona más afecta-
da. ¡Ojalá algún día podamos volver a nuestro país,
pero esta vez sin miedo y con la tranquilidad de que
si paseamos por la calle no oigamos un tiroteo o
una bomba de fondo! ¡Ojala algún día las personas
no tuvieran la frialdad de matar a gente por dinero!
Hoy es mi cumpleaños y ese es mi deseo, mi deseo
es que en un futuro no tengamos miedo de que haya
un ataque terrorista, caiga una bomba o la gente
mate por dinero.
SEGUNDO PREMIO
Valientes
inocentes
DIEGO TERRÓN ABADÍA
3º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Hola, me llamo Pablo, tengo 12 años y mi sueño es
ser el Morico, Abderramán. Sí, mi sueño es bailar al
ritmo de tambores, gaitas y dulzainas. Por si no los
conocéis, Abderramán y el Morico, son gigantes y
cabezudos, muy conocidos en mi tierra, Ejea.
Mis padres me dicen que me dedique al campo,
y me llenan la cabeza con esas cosas de tractores,
cosechadoras… pero no se dan cuenta de que a mí
lo que me gusta realmente es bailar, cantar… y ya si
lo mezclamos con el folklore y la música, me enlo-
quezco.
Todos me dicen que como mucho. En verdad,
todo lo que veo, todo lo que me ponen, para así
hacerme tan alto como los gigantes y veloz como
los cabezudos. Me doy cuenta, que por mucho que
como, no alcanzo a esa altura de los tres metros y
no corro tanto como un cabezudo en fiestas.
Mis compañeros de clase se están empezando a
reír de mí. Me está subiendo el peso y eso las perso-
nas que se hacen llamar amigos valientes, me lo es-
tán repitiendo una y otra vez, haciéndomelo pasar
mal delante de todos los niños y niñas en el recreo
incluso delante de la chica que me gusta, María.
Esto de las burlas e insultos se está convirtiendo en
patadas y bofetadas. No se lo quiero contar a nadie.
Mis compañeros me dicen que para ser gigante hay
que estar más flaquito. Me lo dicen tan a menudo
que he comenzado a quitarme la idea de la cabeza y
empezar con el campo aunque no me guste.
Son las fiestas de mi pueblo, no salgo porque no
tengo amigos, y mis padres se me quieren llevar al
campo. Me he escapado de casa y me he sentado en
una esquina de la calle. Parece que no tengo familia.
Me he encontrado con algún compañero de clase,
se ha echado a reír de mí y de mi cuerpo.
Casualmente, están pasando los gigantes y cabe-
zudos por enfrente de mí, están bailando al ritmo
de los tambores… y yo aquí aburriéndome solo, al
son de la música. No os recomiendo que paséis por
esto, ojalá no os toque. Hay días que estás solo con
tus padres y otros solo con la barandilla del balcón
del quinto piso. No os imaginéis por qué.
Se me está acercando un hombre, parece como
disfrazado. Es el hombre que acompaña a los gigan-
tes y cabezudos, algo me quiere decir.
No me preguntéis cómo, pero estoy acompañan-
do a los gaiteros con más niños que se han acercado
a ver si quería jugar con ellos. He pensado que todo
el tiempo no se puede estar triste, por una vez que
parece que me sonríe la vida pues voy a intentarlo.
He hecho nuevos amigos y he aprendido a tocar
para los gigantes gracias al hombre que se me acer-
có. Él se llama Sergio. A partir de ahora me ha di-
cho que les acompañaré tocando, o tal vez bailando.
¡Qué alegría!
Estaba muy equivocado, los gigantes no son per-
sonas de verdad, las verdaderas personas son las
que hay dentro de ellos, las que los bailan. Gracias
a ellos, estoy superando esta etapa, encontrando
nuevos amigos y dejando aparecer mi sonrisa, que
solo aparecía en los verdaderos buenos momentos.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 167
concursojuvenil
Me llamo Pablo tengo 25 años, he conseguido
ser lo que yo quería, bailador de los gigantes de mi
pueblo. Ahora voy de pueblo en pueblo, poniendo
color y sacando brillo a todas las calles bailando al
ritmo de la música.
He creado un blog donde todos los niños cuen-
tan historias como la mía, ayudándoles así a supe-
rarlas día a día. He conseguido sacar la sonrisa a
muchos, gracias a que un día un hombre me la sacó
a mí, me sacó de una mente aburrida y preocupada
a una vida de luz y color.
También he conseguido que María, la chica que
siempre me ha gustado, sea mi mujer. Los dos nos
ayudamos mutuamente, hemos tenido dos hijos,
quienes nos hacen jugar y reír.
¡Qué giro me ha dado la vida! De tener una seda
que cubría mis ojos sin dejarme ver nada, a cubrir
mis ojos de alegría, sabiduría y placer.
¡Qué giro he dado yo! Al superar las peleas e in-
sultos, ayudando a superar historias como la mía a
niños inocentes, esos sí se llaman valientes.
DIPLOMA
La leyenda del
puente
BERTA LARRAGA ARREGUI
1º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
La aldea estaba llena de aparatos tecnológicos. Era
pequeña pero muy moderna, ya que obtuvo el «Pre-
mio de la aldea más tecnológica del mundo 2103».
Todas las tiendas estaban atendidas por robots
creados por Mia Rose, la madre de Victoria.
Victoria era una chica alegre y simpática que se
pasaba las horas jugando con su coche volador y su
prima África. Además en la pequeña aldea había un
riachuelo lleno de residuos plásticos cruzado puen-
te metálico.
Todos los padres, abuelos, tíos, profesores…,
bueno, en general todos los adultos, impedían pasar
ese puente a los niños y nunca les decían el porqué.
Un nublado día, con la nube de contaminación
más grande que nunca, estaban África y Victoria
jugando con un gran coche volador, surcando con
él por todo el cielo.
Después de un buen rato sonó un pitido salido
del coche volador, eso significaba que la batería no
iba a durar mucho más.
— ¡Adiós, África!
— ¡Hasta mañana!
Victoria se quedó volando un rato más, estaba
tan feliz que se le olvidó que la batería no iba a du-
rar mucho más.
Inesperadamente el coche volador se paró y
calló en picado. Afortunadamente, Victoria solo se
hizo una leve herida.
— Uf… Menos mal que solo me he hecho un pe-
queño rasguño.
Pero de lo que no se había dado cuenta es que se
encontraba al otro lado del puente metálico.
Quería irse a su casa pero no encontraba el ca-
mino de siempre, el sendero de arena con peque-
ñas piedras. Empezó a preocuparse, de repente se
encontraba en medio de un bosque del que salían
unos sonidos muy extraños. Siguió el ruido ya que
pensaba que podría haber gente que podía ayudarle
a llegar a casa. Cada vez el sonido se oía más fuerte
hasta llegar a ellos.
Eran los robots de su madre. Victoria se sintió
aliviada porque intuía que los robots le ayudarían a
llegar a casa, pero no sabía que eran los borradores:
los robots defectuosos.
Eran enormes, gris metalizado. A algunos les
faltaban varias piezas, otros se comportaban raro,
y otros directamente estaban despedazados.
Victoria se empezó a sentirse inquieta por la
presencia de los robots, ya que uno fijo su mirada
en ella y se convirtió en robot.
Cada cinco de abril en esa pequeña aldea se
recordaba a Victoria, ya que era su cumpleaños y
nunca nadie más supo algo de ella.
—Así que ya sabes, cariño, no pases al otro lado
del puente.
— Vale, mamá.
168 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
DIPLOMA
Mi pueblo
NURIA GRACIA ZUBIAUR
1º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Eran las fiestas de mi pueblo, Lacasta. Yo bailaba en
la verbena de la plaza, junto con mis amigos Pedro,
Julia y María. La plaza estaba repleta de gente, que
habían venido de otros pueblos cercanos y también
de la ciudad. Era impensable que después de 20
años, en el pueblo, ya no hubiese fiestas, ni verbe-
nas, ni vecinos, ni amigos y que tan solo quedaran
viviendo en él, mis padres y unos pocos vecinos.
En mi pueblo, cuando yo era pequeña disfruta-
ba de mi colegio, de mis amigos de la tienda de la
Plaza y del precioso parque, en el que pasábamos
la mayoría de las tardes jugando al «pilla, pilla», al
«escondite», al «olivero» y a nuestro juego favori-
to, que era saltar a la comba. Mis padres eran los
panaderos del pueblo, todos los días se levantaban
muy temprano para hacer el pan y yo, que me llamo
Lucía, me hacía cargo de levantar a mis dos herma-
nos pequeños de la cama, hacerles el desayuno e
irnos al colegio. Recuerdo que todos los niños del
pueblo estábamos en una misma clase, con nues-
tra profesora Dª. Carmen. Lo pasábamos genial y
aprendimos muchísimo. Lo que más me gustaba
eran las matemáticas y la gimnasia. Poco a poco me
iba dando cuenta de que cada año que pasaba está-
bamos menos niños en el colegio, porque los más
mayores se iban a estudiar al instituto de la ciudad
y no había más niños pequeños en el pueblo. Tan
solo quedamos cinco niños y nos dijeron que nos
iban a cerrar nuestro querido colegio y que ya no
tendríamos a Dª. Carmen de profesora.
Cuando cerraron el colegio, yo tenía once años y
me llevaron a otro de un pueblo mucho más grande
que el mío y no conocía a casi nadie. Me sentí muy
triste y apenada, porque añoraba mi pueblo, mis
amigos y a Dª. Carmen. Cuando regresé a casa, tras
haber pasado todo el día fuera, les dije a mis padres
que teníamos que hacer algo para abrir de nuevo el
colegio del pueblo. Mis padres reunieron a todos los
vecinos y decidieron hablar con el alcalde, Antonio,
para intentar conseguir que nuevas familias con ni-
ños vinieran a vivir a Lacasta y así poder de nuevo
abrir nuestro colegio. Entonces, el alcalde puso un
anuncio en el periódico que decía:
Lacasta, pueblo de Aragón ofrece vivienda y tra-
bajo a familias que deseen vivir en él. Teléfono de
contacto 697022 (Antonio)
Pasaban los días y nadie llamaba para intere-
sarse por el anuncio. Así que poco a poco, se me
fue yendo toda la ilusión que tenía de volver a mi
colegio. Hice nuevos amigos y mi vida cambió por
completo. Me fui a la ciudad a estudiar magisterio,
para ser profesora como Dª. Carmen mientras mis
padres seguían en Lacasta. Tuvieron que cerrar la
panadería, ya que tan solo quedaban seis familias y
el pueblo estaba casi abandonado. No tenían dinero
para arreglar las calles, muchas casas estaban en
ruina y todos los niños que vivíamos allí, estábamos
viviendo en diferentes lugares.
A mis 35 años, echo de mucho de menos la vida
en mi pueblo, a mis padres, a mis hermanos, a mis
vecinos, a la paz y la tranquilidad con la que se vivía
en Lacasta. ¿Cómo una vida tan bonita y llena de
recuerdos inolvidables puede desaparecer en tan
poco tiempo?
¡MI PUEBLO SE MUERE, Y UNA PARTE DE MI
VIDA CON ÉL!
¿ME AYUDAS A SALVARLO?
DIPLOMA
Energía eterna
CELIA BERGES LASOBRAS
1º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Un chico llamado Henrik, vivía en la pequeña aldea
de Antown junto a su abuela, quien por cada uno de
los cumpleaños de Henrik le contaba la leyenda de
la «Energía eterna».
Cuando volvió a escuchar la leyenda en su de-
cimosexto cumpleaños, Henrik sintió especial cu-
riosidad por saber cuánta parte de verdad tenía
esa leyenda. La «Energía eterna» contaba que en la
montaña más cercana a la aldea había incrustada,
en la cima, una gema de color blanquecino, la cual
contenía una fuente de energía eterna, de ahí el
nombre de la leyenda.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 169
concursojuvenil
Un buen día Henrik se preparó para ir en bus-
ca de la gema y llevarle a su aldea lo que por tanto
tiempo habían estado esperando.
Era temprano cuando Henrik se dispuso a ir en
busca de la gema, rumbo a la montaña. Su abuela le
había estado preparando un mapa donde se mos-
traba el camino para llegar a la cima de la montaña.
Y así es como empezó todo…
*Henrik*
Me despedí de mi abuela, cargué con mi mochi-
la y salí pensando que sería una misión fácil, puesto
que desconocía la existencia de seres distintos en
aquel mundo extraño y emocionante. En aquel día,
yo no tenía ni idea de lo que podía encontrarme,
desgraciadamente hoy lo sé.
Abrí el mapa y seguí las indicaciones, lo prime-
ro era atravesar el «Bosque oscuro». Era un bosque
grande y denso, tanto que las copas de los arboles
ocultaban los rayos del sol. Al principio todo era
normal hasta que me paré en medio del bosque
para revisar mi mapa y escuché un extraño y me-
lodioso sonido cerca de mí, me asusté porque como
ya os he dicho antes, no sabía que había vida más
allá de la aldea. Miré a mi alrededor y me topé con
una pequeña ninfa de cabello azul turquesa, los
ojos azules como el cielo y la tez blanca como la
nieve. Me quedé contemplando a aquella hermosa
criatura, cuando esta empezó a hablar:
—Hola, soy la ninfa del bosque, un cetro has de
buscar; y, si lo quieres conseguir, la cueva negra de-
berás encontrar…
Y se marchó. Me quedé pensando un buen rato
hasta que decidí salir del bosque, y cuando lo hice
me encontré frente a un lago precioso. Eran las
doce en punto y el sol estaba perfectamente alinea-
do con el lago. Entonces, algo extraño sucedió…el
lago brillaba con todo su esplendor y de él surgió
una cueva, de color negro brillante ¡La cueva del ce-
tro! No lo pensé dos veces y entré pero no pude ver
nada porque estaba demasiado oscuro y no sabía
dónde podía estar el cetro. Todo empezó a temblar
y noté un leve brillo al final de la cueva. ¡El cetro! Lo
cogí y salí rápidamente.
Estaba anocheciendo y decidí quedarme a dor-
mir allí mismo. Desperté cuando ya era de día, pero
no tenía el cetro. Lo que no sabía era que unos trolls
de aspecto espantoso me habían robado el cetro
mientras dormía.
Miré a mi alrededor y vi en el suelo una extra-
ña pisada llena de barro, saqué mi mapa y pude ver
que había una marca igual como símbolo de una
aldea troll no muy lejos. No importaba cómo, tenía
que recuperar ese cetro. Tardé un par de horas en
llegar a la aldea troll, intenté saltar la muralla sin
ser descubierto, pero fallé y aquí estoy en este as-
queroso y horripilante calabozo.
Resulta que soy el hombre más afortunado del
mundo. Y es porque como hoy es el primer día de
invierno los trolls llevan a sus presos al castillo y los
dejan libres pero solo por algunos días.
Estaba alabando al rey cuando pude ver que
en el jardín había tierra removida y supuse que el
cetro estaría ahí. Después de comer nos dejaron
libres por la tarde y fui al jardín esquivando a los
guardias con éxito, al fin pude alcanzar el cetro y
salir corriendo. El cetro me ayudó a salir de esa,
pues congeló el tiempo por varias horas.
Vi que la montaña estaba cerca y solo había que
cruzar un puente de cuerda para llegar a ella. Iba
por mitad de camino cuando de repente apareció
un duende que dijo:
—Si el puente quieres cruzar mi adivinanza has
de acertar: Tengo hojas y soy muy alto, en mis ra-
mas duermen los pájaros.
—¡Árbol!— respondí rápidamente —. Un árbol
—rectifiqué.
El duende se esfumó y en su lugar apareció la
ninfa. Acabé de cruzar el puente y me dispuse a su-
bir la montaña.
Cuando llegué a la cima vi que la gema no estaba
entera y me di cuenta de que la ninfa llevaba el tro-
zo que faltaba en la mano, ella me había ayudado.
Lo coloqué en el hueco y la gema empezó a brillar.
Al final utilicé el cetro como palanca para sacar la
gema y funcionó.
Como tenía un cetro mágico y la gema era muy
pesada, decidí teletransportarme a mi aldea. Cuan-
do me di cuenta era demasiado tarde, porque lo que
para mí habían sido cinco días, en la aldea habían
sido cinco años. Y para mi mala suerte mi abuela ya
no estaba ahí para abrazarme...
170 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
DIPLOMA
Un viaje astral
PILAR OTAL LADRERO
2º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Eran las ocho de la tarde cuando Carlota se quedó
profundamente dormida sobre la cama.
Cuando despertó, se quedó mirando su viejo
televisor, que parecía estropeado ya que la imagen
estaba como congelada. No se movía ninguno de los
animales del documental que supuestamente esta-
ban echando en ese momento. Antes de que inten-
tase apartar la mirada se dio cuenta de que los ani-
males comenzaban a moverse, e inexplicablemente
comenzaban a hablar. Esto la desconcertó todavía
más y se acercó al televisor como hipnotizada, una
vez que estaba en frente del viejo televisor, este la
absorbió, y la introdujo a través de la pantalla. Des-
pués de esto se desmayó.
Al despertarse se dio cuenta de que todo lo que
le rodeaba era extraño para ella, plantas de un color
verde intenso con frutos inmensos, agua por todas
partes y animales exóticos por doquier. Anduvo por
los alrededores hasta que se asomó a un saliente, y
ahí se quedó petrificada, una gran ciudad se eleva-
ba ante ella con altas murallas y torres que llegaban
casi hasta el cielo.
Carlota estuvo un buen rato quedándose obser-
vando ese hermoso paisaje, cuando de pronto vio
una sombra detrás suya .Cuando se dio la vuelta vio a
un chico llamado Lucas. Este le contó que estaban en
peligro ya que la ciudad se moría por una magia ne-
gra. Carlota le preguntó que por qué la televisión del
salón se la había tragado y por qué le había traído a
ese lugar. Lucas no supo qué responderle, únicamen-
te le comento que la ciudad, en muchas ocasiones,
parecía como si tuviese vida propia y que tomaba sus
propias decisiones, es posible que al verse en peligro,
le pidiese ayuda a través del televisor.
Después de un largo día visitando todos los lu-
gares de la ciudad, Lucas llevó a Carlota al campa-
mento donde vivía su familia. Allí la presentó y la
aceptaron como una más de la familia.
Al día siguiente, la familia de Lucas le dijo a Car-
lota que estaban en peligro. Un maleficio de una ma-
gia negra se extendía por la ciudad, ya que habían
robado las dos piedras preciosas que la protegían.
Todos sabían cómo se llamaba la piedra precio-
sa: era la esmeralda.
Cuando anocheció el padre de Lucas dijo que
montarían el campamento y al amanecer saldrían
en busca de la segunda piedra preciosa, la piedra
esmeralda.
Al amanecer emprendieron el viaje. Se dieron
cuenta de que no tenían ningún mapa de la zona, en
ese mismo instante el diamante comenzó a parpa-
dear y Lucas les explicó que el diamante parecía ser
el mapa, y que conforme se acercasen a la piedra es-
meralda el diamante parpadearía con más fuerza.
Después de llevar un buen rato caminando, el
diamante comenzó a parpadear muy rápido direc-
ción norte hacia un volcán que se veía a lo lejos.
Pasaron unas horas hasta que llegaron a un lugar
desolado al pie del volcán. Observaron que a la vez
que parpadeaba el diamante, también lo hacía una
luz que parecía surgir de una grieta del volcán. Con-
forme se acercaban las dos luces brillaban con una
intensidad enorme y supieron que la luz de la cueva
era la piedra que buscaban, la piedra esmeralda.
Se fueron adentrando y algunos de los familia-
res de Lucas empezaron a robar algunos minera-
les, Carlota y Lucas les dijeron que no lo hiciesen,
que siempre que robabas algo había consecuencias.
Estos no les hicieron caso, y continuaron robando.
El volcán despertó y la lava empezó a entrar en la
cueva. ¡Se iban a quemar! Al final los familiares de
Lucas decidieron dejar los minerales y pudieron co-
ger la piedra esmeralda y salir de la cueva.
Tenían que volver a toda velocidad, la ciudad se
estaba muriendo, y con ella todo lo que conocían.
Al día siguiente cuando por fin llegaron, Lucas dijo
que había que frotarla piedra, de ellas saldría una
magia que curaría a la ciudad de la magia negra
Se dieron prisa y al frotar la piedra salió una
magia positiva que curó toda la ciudad de la ma-
gia negra. Al mismo tiempo a Carlota la rodeó un
anillo de luz, entonces entendió que su aventura en
este mundo fantástico estaba llegando a su fin. Casi
no tuvo tiempo de despedirse. Lucas le sonrió y le
agradeció todo lo que había hecho por su pueblo.
Y Carlota, de la misma forma que apareció en este
mundo fantástico, desapareció.
Se despertó al escuchar los gritos de su madre
que la llamaban para la cena. Tenía una sonrisa en
la cara, recordando el sueño que acababa de tener.
Pero de pronto se fijó que encima del viejo televisor
había dos piedras con luz propia. Eran el diamante
y la esmeralda.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 171
concursojuvenil
En un pequeño pueblo de Zaragoza había una gran
montaña que tenía dos caras: la bella y la que nunca
se ha sabido nada de ella porque todos los que han
ido a investigar jamás volvieron. Un día de verano
el hijo del alcalde fue a investigar:
—Papá, me voy a dar una vuelta.
—Vale, hijo, pero vuelve pronto porque se ha
cortado la luz.
—Vale, papá, adiós.
El niño tenía mucha curiosidad y era el más
guapo del pueblo: ojos azules, alto, flaco, pelo ru-
bio, valiente…como un verdadero príncipe. Bueno,
vamos a la acción… El niño se fue de la casa camino
de la montaña y comenzó a subir, cuando llegó a la
cima ya era de noche, pero nada le daba miedo y
empezó a bajar por la cara desconocida, llegando a
un pequeño bosque con algunos árboles podridos,
setas venenosas… decidió seguir bajando y pensó:
—Ayer vi una peli que se paró en un pequeño
bosque, cuando se fue la luz, y había una perla con
luz en el fondo.
Continuó bajando a toda prisa y entonces tro-
pezó con algo que parecía un pequeño enano y que
le dio un guisante duro, y desapareció después de
decirle:
—Si lo utilizas bien lograrás lo que quieres. Si
no, jamás volverás.
El niño continúo bajando hasta encontrarse con
un muro de hielo y un árbol de sal al lado.
Entonces el niño chupó el guisante lo puso en el
muro de hielo y este empezó a derretirse lentamen-
te. Cuando se terminó de derretir siguió bajando
hasta que se encontró con una señora que parecía
una bruja:
— Hola, señora. ¿Qué tal está?
— Yo bien, tú… ya veremos… ja, ja, ja.
— Vale. Ya me dirá.
— Si vos adivinas este acertijo pasarás. Si no,
jamás volverás.
— ¿Cuál es el número que si le quitas la mitad
vale cero?
— Ocho —dijo el niño.
— ¡Pues ocho minutos tendrás para otra prue-
ba superar, baja rápido y verás!
Pasados los ocho minutos la bruja apareció y
dijo:
— Como antes pensaste de la película es igual,
solo que aquí quizás tanga final.
Tú eres el protagonista, tú has de llegar a la nave
espacial, allí estará tu perla para darle vida a este
mundo sin electricidad.
Al llegar a la nave el niño se encontró con el ena-
nito y éste le dijo:
—Has llegado a la prueba final si la consigues
un héroe para el mundo serás y la
electricidad conseguirás.
Resuelve está adivinanza:
— «Mar te digo y no me entiendes, mar te repito
y no me comprendes». ¿Qué será?
— Marte —Respondió el niño.
— De Marte vine para salvar a la humanidad el
único héroe tú serás. Aquí te entrego la perla y yo a
Marte vuelvo con la nave espacial.
El niño cogió la perla y regreso al pueblo. La
electricidad volvió a funcionar y convertido en un
héroe la película pudo ver terminar.
DIPLOMA
El buen niño
PASCUAL PUYOD LASOBRAS
1º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
DIPLOMA
La importancia
de la educación
DANIEL AZNÁREZ VINACUA
1º ESO
IES CINCO VILLAS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Pedro era un niño de 9 años, rubio, alto, delgado,
listo y divertido. No tenía hermanos, era muy po-
bre. Vivía en una aldea aragonesa, en mitad de un
monte, alejado de todo.
Le gustaba mucho ir al colegio, pero no podía
ir a menudo, porque estaba muy lejos de su casa, a
varios kilómetros, su madre no conducía, ni tenía
coche, ni bicicleta, y su padre trabajaba en otra ciu-
dad y solo podía visitarles los fines de semana. Pe-
dro dependía de que algún buen samaritano pasara
172 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
por el camino de su aldea y lo quisiera acercar a la
escuela que estaba en el otro pueblo.
Se levantaba a la seis de la mañana, desayunaba
rápidamente y salía al camino a esperar. Cuando se
acercaba la hora de entrada, lloraba desconsolada-
mente, porque otro día iba a fallar. Sin embargo, el
día que alguien lo llevaba era súper feliz.
Le pedía a su profesora deberes extra, para no
quedarse atrasados y a pesar de fallar muchos días
era de los niños más adelantados de la clase.
María, su profesora, lo apreciaba mucho, veía
cómo Pedro se esforzaba, lo obediente y bueno que
era, cómo ayudaba a los demás. Ella podía constan-
temente que le pusieron un transporte para que
Pedro fuera todos los días al colegio, a pesar de que
nadie le diera respuesta.
Un día, Pedro ganó un concurso de lectura, a
nivel nacional, cuando fueron las cámaras de tele-
visión a grabarle, y hacerle una entrevista, todo el
mundo se queda sorprendido, de cómo un niño, con
su situación, podía leer tan bien y tan rápido.
Le preguntaron cuál era su deseo, y el pidió po-
der ir al colegio todos los días. Todos se quedaron
sorprendidos, cómo, a esas alturas, ocurrían esas
cosas.
A partir de entonces, Pedro fue todos los días al
colegio, la administración le puso un taxi.
Pedro fue el niño más feliz del mundo.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 173
Poesía 1.º, 2.º y 3.º ESO
PRIMER PREMIO
FantasíaRUBÉN IDOIPE CHÓLIZ
2º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Admirador de los sueños,
de la vida entusiasta,
admirador de los cuentos
de la fantasía mimada.
Ojos de niño que miran
a la noche estrellada.
Ojos de niño que brillan
en la noche callada.
Escucha este cuento, mi niño,
escucha esta fantasía.
Escucha el agua del río
al son de las campanillas.
Halladas en el bosque,
ángeles en el cielo,
elfos entre las flores,
y duendes juguetones.
Vamos a jugar mi niño
con todos en el bosque,
vamos a contar mi niño
estrellas en la noche.
Es un juego de niños
el contar las estrellas.
Es un juego de niños
le decías tú, a ella,
y tú, como un niño,
colocado entre ellas,
dibujado en el río
busca siempre la más bella.
Escucha mi niño, este cuento
escucha esta fantasía.
Escucha el susurro del viento,
que con suave melodía
te va diciendo…
Busca por los rincones,
hadas, ángeles, duendes y elfos
que a jugar contigo
todos vienen.
Bajarán del cielo,
saldrán de las flores,
vendrán de los bosques
y jugando contigo
pasarán la noche.
Entre cantos y juegos
risas y flores
duerme mi niño, duerme
PRIMER PREMIO
Mari
ÍKER FRANCO GÓMEZ
2º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Hace días tus recuerdos volaron,
volaron como aquel pájaro
que busca libertad.
Hace días que tus frases se desordenaron,
que tu carácter cambió,
que todo a nuestro alrededor
en un caos cayó.
Todo lo que nos enseñaste años atrás,
que presente ahora está,
pues ahora valoramos cada recuerdo
como un tesoro a encontrar.
Ese momento casi divino,
donde por un instante,
tu mirada cambiaba,
tu sonrisa aparecía,
y un fugaz recuerdo
te metía en la realidad.
Pero sabes qué, abuela,
hay algo que nunca se olvidará,
como has luchado y lo valiente que has sido,
incluso hasta el final.
174 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
SEGUNDO PREMIO
Él
VICTORIA MORALES SANCHO
2° E.S.O.
NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED
EJEA DE LOS CABALLEROS
Esta es una historia diferente a las demás.
No empieza con «Había una vez…».
Tampoco acaba con «…comieron perdices».
Él era tímido, callado, diferente.
Ellos eran muy «divertidos» y muy fuertes.
Él volvía a casa llorando todo el camino.
Al entrar se reía para disimular.
Ellos volvían a casa riendo.
Y también entraban riendo
Él lloraba y en el recreo caía al suelo.
Y ellos lo tiraban y se divertían.
Un día a él le dio por reflexionar.
No volvió a casa llorando,
y tampoco entró riendo.
Él no lloró cuando lo volvieron a tirar.
Ellos fueron a más para divertirse.
Él volvió a casa, ni llorando ni riendo,
porque sabía que su dolor acababa.
Iba a ser la última vez que él volviese,
y también la última vez que él respirase.
Él era uno de los muchos niños excluidos.
Y, por desgracia, él lo era.
Él ya nunca volverá a ser niño.
Él no pudo crecer.
Él no tuvo tiempo de disfrutar.
Pero él sufrió como el que más.
Él fue, pero por ellos no es ni será.
DIPLOMA
Amores diversos
ANTONIO ANSÓ CABRERA
3º ESO
IES RÍO ARBA
TAUSTE
Caminando por la calle
un catorce de febrero,
yo sujetaba la mano
de alguien que tanto deseo.
La gente nos mira mal
por tener el mismo sexo,
pero eso no me importó
ya que no saben qué siento.
Puede que no nos acepten,
el porqué, yo no lo entiendo
pero puedo respetarlo
para no causar revuelo.
En verdad no es nada justo
en lo escondido querernos,
pero si es con mi pareja
por él muevo tierra y cielo.
DIPLOMA
No te olvido
LUNA SANZ TOLOSANA
1º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Casi hace un año que te marchaste
y ya nada es como antes.
En estos días de nostalgia y tristeza
muchos son los recuerdos que inundan mi cabeza.
Formaste una familia
y te desviviste por ella,
y aunque no solías expresar mucho tu emoción
yo siempre he sabido que íbamos en tu corazón .
Trabajaste de sol a sol, toda una vida de esfuerzo y sudor
no te merecías el final que la vida te dio.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 175
concursojuvenil
Me enseñaste muchas cosas en tu vida
Pero, sobre todo, lo que hace un hombre en el final de sus días.
En una cuenta atrás lenta y dolorosa
tú solo pensabas en tu querida esposa.
Solo amores así hacen que esta vida sea más hermosa.
Me gustaría pensar que os habéis vuelto a enamorar
aunque esta vez sea toda la eternidad.
Solo espero algún día volver a verte
y así decirte lo que no me atreví antes de perderte.
DIPLOMA
Quiero avisarte
OMAIMA EL GHAZOUANI
1º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Quiero decirte
que no mires la piel,
no pierdas la razón
y asegúrate de oír lo que dice su corazón.
¿Alguna vez te has parado
y te has preguntado a ti mismo
cómo sería este mundo,
si no existiese el racismo.?
Negro o blanco,
no tiene nada que ver.
Todos somos humanos,
y todos el mismo ser.
Ninguna persona es superior
ni ninguna raza es inferior.
Todos tenemos que vivir a gusto
y sin sentir nada de dolor.
No entiendo por qué en las calles de la ciudad,
A las personas negras se les discrimina.
Por qué, a pesar de su honestidad,
se les margina.
No sé cómo hay gente
que no se cansa de aguantar,
porque el odio es una gran carga
que resulta muy difícil de soportar.
La gente hace algo extraño,
siempre construye paredes
sin las suficientes puertas.
Me gustaría decir que eso hace daño.
Quiero pedirle un favor
a todo aquel que me esté escuchando:
cojámonos de las manos, porque solo así
podremos vivir como auténticos hermanos .
Cada uno tiene derecho a vivir como quiera,
sin que nada ni nadie le moleste,
y para ello se necesita libertad,
algo que se necesita esta sociedad.
políticos, presidentes, jueces, alcaldes…
Todo el mundo dice que tiene que haber igualdad,
pero , ¿por qué la mayoría lo dice y no lo cumple?
¿Por qué tiene que haber discriminación racial?
No importa su color de piel ni su raza.
Él es un humano y tiene sentimientos.
Así que, por favor, respétalo,
porque por dentro todos somos iguales.
Y por último quiero que captes este mensaje.
Igualdad es la única palabra
que hace que nuestro planeta encaje.
176 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
DIPLOMA
Por amor
verdadero
JULIA TORIO MERCADO
3º ESO
IES RÍO ARBA
TAUSTE
La gente nos mira raro
y sin comprender lo nuestro
pues somos como alienígenas
en un planeta extranjero,
pero no me importa nada
solo te pido un deseo
no dejes de ser feliz
por gente sin sentimientos;
portate bien tú con todos
aunque hayan sido perversos
el amor lo cura todo.
Yo solo pienso y recuerdo
la forma en que nos besábamos
después de todos los duelos,
risas y de nuestros lloros.
Con solo verte me alegro,
con solo reír me alegras
cuando me hablas balbuceo.
Soy el mayor campeón,
he ganado el mejor premio
pero es mejor estar juntos:
los segundos son eternos
cuando no estás a mi lado
para poder darte un beso.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 177
Narrativa 4.º ESO · Bachillerato
PRIMER PREMIO
Afrodita
ANA GAY CLEMENTE
2º BACHILLERATO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Me rogaron que no llorara el día de tu muerte, pero
ojalá le hubiese llorado a los cuervos que me arran-
caran los ojos en ese mismo momento, ya que dicen
que ojos que no ven, corazón que no siente; y ahora
mismo me duele tanto que no creo poder soportarlo.
Me pediste que arrojase las cenizas al mar por-
que querías que fuese lo último que tocase tu cuer-
po. Siempre andabas soñando con la libertad. Que
estabas cansada de aquellas cuatro paredes que pa-
recían dejarte sin aire, insistías. Pero nunca tuviste
tiempo para pensar en mí. ¿No sabes cuánto me
dolía oír la palabra «muerte» pronunciada desde
tus labios agrietados? Sí, tal vez solo sea un egoísta,
como tantas veces me repetías en nuestras peque-
ñas discusiones que duraban minutos y termina-
ban en caricias.
Siempre me hacía el duro ante ti, pero que iróni-
co suena que fueras tú quien tuviese que limpiar las
lágrimas que achacaba al miedo de perderte. Pero
cómo no iba a tenerlo, amor, si cuando nadie estaba
a mi lado, tú parecías estar cosida a mi piel en los
momentos más difíciles. Aun cuando te gritaba que
te fueras, permanecías ahí, escuchando a mis ojos
que rogaban tu presencia. Y yo ni siquiera pude fin-
gir una triste sonrisa para aliviarte cuando ya la en-
fermedad te había acogido en su lecho. Todavía me
pregunto qué es lo que hice para merecerte.
Han pasado ya tres días desde que te despediste
del mundo, pero no de mí. Me preguntaron si que-
ría entrar a verte, sin embargo negué con la cabeza.
Si no te decía adiós, eso no significaría una despedi-
da, ¿verdad? Ahora no sé si me arrepiento porque
todavía duele. Mis manos temblaban al atarme la
corbata y mi alma lo hacía al tomar la urna. Con
mis últimas fuerzas me dirigí al puente donde to-
dos me esperaban. Estoy seguro de que fue culpa de
tus cenizas. Aun estando en ese estado siempre te-
nías que llegar la última. Todos me rodearon, algu-
nos más cerca que otros, temerosos de que pudiera
hacer alguna locura después de lanzar tus restos.
Pero entonces tu hermano me dio una rosa de
plástico. Al principio no lo entendí, pero a los po-
cos segundos las lágrimas ya resbalaban por mis
mejillas. ¿Todavía la guardabas? Seguramente ya
no recordabas que la tenías. Te la regalé en nuestro
primer aniversario. Te prometí que me separaría
de ti cuando se cayesen todas sus hojas. Qué irónico
resultaba ahora. ¿Por qué te marchaste de mi lado
si sus pétalos seguían intactos?
Odiaba ese momento. Odiaba que todos me mi-
rasen con pena. Odiaba estar en ese puente arro-
jando los pétalos de aquella rosa roja con tanta vida
como tú. Y odiaba la razón por la que lo estaba ha-
ciendo.
Arrancaba con suavidad los pétalos de la flor y
los lanzaba al mar calmado, tranquilo, contradicto-
rio a mis sentimientos que iban y venían, bruscos,
buscando una respuesta. Una respuesta de por qué
te fuiste. Ojalá la hubiese podido tirar intacta, sin
más demora que un simple lanzamiento. Pero no,
nuestro amor no fue así. No fue una simple des-
pedida, un simple adiós que puedas olvidar con el
tiempo. Claro que no. Tú te fuiste apagando, como
lo hacen las estrellas del cielo. Aumentaste mi dolor
y te grabaste a fuego. Te grabaste en un pequeño
rincón de mi memoria del cuál no puedo eliminarte
y cuanto me duele no poder hacerlo, porque quizás
así mis sentimientos dejarían de ir como locos bus-
cándote. Buscando a una persona que jamás va a
volver.
178 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
concursojuvenil
SEGUNDO PREMIO
Oscuro
INÉS LARRAGA AGUERRI
4º ESO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Noche. Miraras hacia donde miraras era la noche.
Era ella, ella lo envolvía todo con sus oscuros man-
tos infundiendo terror a todo ser vivo que, cual ruin
cobarde que es, se ampare debajo de una lámpara
ya que la luz de su luna no ve suficiente.
Déjeme decirle que está equivocado. ¡Oh, y qué
equivocado está! Si piensa que con solo una pobre
luz va a poder huir de ella. Mas no se preocupe,
porque persistir en el error es de necios, pero errar
y rectificar ¡eso tan solo los más sabios pueden
hacerlo! No sea impaciente, que no me demoro más
y le cuento el porqué ser precavido con la noche le
puede ayudar, si desea conservar su vida como mi-
serable mortal que es, claro.
Era de noche y no cualquier noche, sino una
especialmente oscura, pues las obstinadas nubes
ocultaban a la luna y a sus pequeñas cómplices do-
blegadas a ella, las estrellas, que tan solo de pensar
en el poder del solitario astro titilan de dulce terror.
De tan exquisita noche gozaba en mi casa cuando
percibí un putrefacto hedor que venía de la calle y
se colaba por mi ventana. Curioso y confiado me
acerqué a ella y entreví lo que ya sabía que me iba a
encontrar, un cadáver. No era ni la primera ni la se-
gunda vez que veía una escena similar al asomarme
a la ventana. Con tan solo quince años de vida había
visto eso numerosas veces.
Probablemente en este punto del relato se en-
contrará escandalizado, casi le puedo oír: «¡y qué
hace un niño tan pequeño en un barrio donde
son habituales escenas así!, ¡dónde se encuen-
tran los padres de esa criatura!, ¿por qué no lla-
ma a una ambulancia?» Pues resulta que no todo
es tan sencillo, ni tenía un móvil para llamar a
nadie, ni tenía padres, ni un sitio mejor en donde
vivir. ¿Cómo me ganaba entonces el dinero con el
que me sustentaba? Eso ya lo dejo en manos de su
imaginación.
Casi no me fijé en el cadáver, pues no era él a
quien yo buscaba, aunque con lo opaca que era la
noche y la carente iluminación de la calle era impo-
sible determinar siquiera el sexo del muerto. Poco
más de dos minutos tuve que esperar para que apa-
reciera él. Yo no sabía lo que era, solo podía afirmar
que no era humano, ningún hombre o mujer podía
moverse con tanta gracia y soltura, era sencilla-
mente sobrenatural.
Le puedo asegurar que no ha visto nada seme-
jante a ese ser, a no ser que estés destinado a acabar
como yo, en cuyo caso, no se asuste, eres uno de los
nuestros. En caso contrario, solo imagínese a un
hombre alto más o menos de veinte años, con pelo
negro y largo, tan largo que cubra prácticamente
toda su espalda, de complexión extremadamente
delgada, lo cual se hace notar en la cara, que debido
a ello semejaba a una calavera. Su piel tampoco era
normal, ningún ser vivo podría tener la piel blanca
como la nieve virgen. En cuanto a sus ropas, llevaba
un sobrio traje negro que se ceñía en su esquelética
forma y unos pantalones algo más anchos del mis-
mo color.
Ese ser sobrenatural se acercó en su fúnebre
marcha hacia el cadáver, lenta pero inexorablemen-
te. A pesar de que ya había visto a estas criaturas
antes, yo no podía apartar mis ojos de su hipnótica
figura. Una vez que estuvo lo suficientemente cerca
del muerto como para rozarlo con el pie, se agachó
y con suma delicadeza, posó su mano sobre el pe-
cho de este. De él salió una luz, apenas notable pero
perceptible y el espeluznante ser, ladeó la cabeza
en señal de satisfacción mostrando así un atisbo de
sonrisa que dejaba entrever unos dientes tan blan-
cos como su piel. Súbitamente, con un movimiento
tan rápido que el ojo humano sería incapaz de apre-
ciar, ni con la más avanzada de las tecnologías, giró
la cabeza y me miró.
Me miró a mí.
¡Oh, qué nostalgia me trae ese momento! ¿Sabe
usted? No, probablemente si está leyendo esto es
porque aún no lo sabe... pues le pediré otra vez que
imagine. No recuerda el día de su nacimiento, nadie
lo recuerda, pero si se acordara probablemente lo
recordaría con nostalgia, melancolía o incluso fe-
licidad aunque en ese momento estuviese aterrado
porque se encuentra en un mundo totalmente dife-
rente al suyo, en el que no comparta ni la forma de
respirar. Así, de esa misma forma, me sentí yo.
Noté como un escalofrío recorría todo mi cuer-
po y entumecía mis articulaciones. No pude sino
quedarme quieto sintiendo como sus negras pupi-
las escrutaban mi rostro con curiosidad.
— ¿Me puedes ver?
Su voz, en contraste con su cuerpo, me pareció
dulce y embriagadora. Acompañó la pregunta con
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 179
concursojuvenil
una leve sonrisa demasiado amable, rozando lo em-
palagoso.
— ¿Qué pasa? ¿Se te comió la lengua el gato?
Seguía utilizando ese mismo tono afable que
no hacía sino inquietarme más. Sentí que si no res-
pondía ese ser se podría enfadar. No quería verlo
enfadado.
— Sí.
— ¡Oh! ¡Ya pensaba que no me ibas a respon-
der! —continuaba con esa expresión:— ¿cómo te
llamas, muchacho?
— Connor.
— Así que te llamas Connor... Bueno, Connor, si
me estás viendo solamente puede ser por una razón.
Antes de que pudiera decir o hacer nada esa
criatura ya no mostraba el mismo gesto amable que
tenía antes, sino que lucía una amplia sonrisa que
mostraba grandes dientes y amenazadores colmi-
llos. Su aspecto era tan terrorífico que hasta el más
valiente e indomable de los hombres se postraría
sin dudarlo ante él. Y sus ojos, antes de un agrada-
ble color canela eran ahora negros, casi tanto como
la misma noche que le rodeaba. Tan ensimismado
estaba escrutando su espeluznante aspecto que no
me di cuenta, mis piernas se estaban moviendo ha-
cia delante, con demasiada lentitud, pero movién-
dose igualmente…
Allí, en ese momento es en el que sentí cómo mis
ojos se aguaban, cómo mi boca se secaba y se abría,
intentando desesperadamente llamar a alguien, a
quien fuera, solo necesitaba que me detuviera. Y
allí también en ese mismo momento fue cuando
entendí que por mucho que gritara, por mucho que
me resistiera, iba a morir igual, simplemente iba a
desaparecer de un mundo en el que nunca me ha-
bían aceptado, de un mundo en el que siempre ha-
bía estado solo, de un mundo que nunca había sido
el mío. Así que tan solo deje que mis articulaciones
se movieran…
La mano izquierda agarró la ventana, después
la derecha. Lo mismo pasó con los pies aunque en
sentido contrario. Antes de que me diera cuenta ya
estaba sentado en la ventana, debajo de mis pies, la
oscura noche. Mi mano señaló la luna en un último
intento de atisbar la luz. Mi cuerpo se inclinó hacia
delante. Caí.
— Hola, pequeño. ¿Qué tal te encuentras?
— ¡Qué!
— Tranquilo, no te incorpores tan abruptamen-
te, bienvenido a casa.
DIPLOMA
Anotaciones
CLAUDIA LISO BERGES
4º ESO
IES CINCO VILLAS
EJEA DE LOS CABALLEROS
— He oído que en el norte no tienen que hacer esto.
— Aguántate, hazlo y punto. No creas que tie-
nes privilegios, hazlo y punto. Haz lo que te enseña-
ron y punto. Tú no eres diferente, tampoco eres va-
liente por hacerlo, y si lo fueras, ya estarías muerta.
— Si fuera una cobarde también estaría muerta.
— Pues no seas nada.
— Ya lo soy.
Acabé casándome con él. Provenía de una fa-
milia pobre, pero menos pobre que la mía. No lo vi
hasta el día de la boda y nadie me dijo su edad has-
ta que tuve que suponerla. 30 años más. Al fin y al
cabo, no he tenido menos suerte que cualquier otra;
pero si te paras a pensarlo, cuando yo nací, él tenía
30 años; cuando yo aprendía a dar mis primeros pa-
sos, él ya había vivido media vida; cuando cumplí
15, la mía llegó a su fin.
— ¿De dónde sacas tus idealismos del norte?
— Sabes tan bien como yo que no tenemos ni
idea.
Me acostumbré. A sus deseos, a su supremacía,
a no ser nada. Me acostumbré. Como tantas otras
chicas, aunque para ser exactos, nunca he conocido
a ninguna que no haya hecho esto.
A los 17 di a luz a una niña. A los 17 me dio la pa-
liza más brutal que me había dado en la vida.
A los 19 di a luz a otra niña. A los 19 creo que
llegué a morir durante algunos segundos.
A los 20 engendramos un niño. Un niño que fue
a la escuela. Un niño que idolatraba a su padre. Un
niño que creció con amigos que también deificaban
a los suyos. Mi hijo, un niño capaz de matarnos.
Cuando mis hijas cumplieron 12 y 14 años, me di
cuenta de que las miraba demasiado. De que yo ya
no era suficiente. De que se fijaba en sus curvas y les
acariciaba el pelo dulcemente.
Cuando mis niñas cumplieron 12 y 14 años, tuve
miedo. Por ellas y por mí.
Con el paso de los años me enteré de que había
abusado de otras mujeres. Lo oí en una conversa-
ción que tuvo con un invitado, mientras les servía la
bebida. Y vomité. No pude aguantarlo y lo hice de-
180 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
concursojuvenil
lante de ellos. Delante de él. Supusieron que estaba
enferma y continuaron hablando de ello, mientras
reían y yo lo limpiaba.
Literalmente callada toda mi vida. Por factores
externos e internos; luchando contra todo desde el
silencio; luchando contra mí a gritos.
Literalmentecalladatodamivida.Hablandocon-
migo misma; creyéndome loca; queriendo separar-
me en dos personas, e inevitablemente siendo una.
Literalmente callada toda mi vida. Para nada.
Para que nada cambie absolutamente nada. Para
llegar el día de mi muerte y darme cuenta de que
me mataron al nacer mujer.
DIPLOMA
Mi ángel de la
guarda
CELIA SIERRA SANZ
1º BACHILLERATO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Me estremecí.
Ya había venido a visitarme más veces pero
siempre que lo hacía no podía evitar sentir un pe-
queño escalofrío. Me trataba con el mismo cariño
que siempre, sentía sus manos en mi pelo, le encan-
taba hacerme peinados, yo tenía el pelo muy largo
y ella me decía que así estaba muy guapa. Por la
noche, se sentaba a mi lado en la cama y leíamos
juntas el libro nuevo que papá me regaló por na-
vidades, a ella le encantaba leer. Aún recuerdo sus
gafas redondas, su pelo, sus manos… aunque ahora
está bastante cambiada, pero sigue igual de guapa.
Los días que yo tenía que hacer un examen im-
portante me acompañaba a mi aula y se quedaba
detrás de mí dándome ánimos, tranquilizándome,
me decía que no estuviera nerviosa que había estu-
diado mucho y me saldría genial. Era mi ángel de la
guarda, el máximo apoyo que una niña de 10 años
podría tener. Como aquel día que tuve mi primera
exhibición de patinaje, ahí fue la primera vez que
me ayudó. Mamá me dijo que estaba guapísima, que
sonriera al público y que todo saldría bien, después
de todo, había estado practicando aquel baile horas
y horas, era imposible que me equivocara. Al empe-
zar la música, empecé a moverme como pez en el
agua, estaba disfrutando muchísimo, hasta que me
tropecé. Me caí al suelo y se me rompieron las me-
dias, todo el mundo me miraba y yo solo tenía ga-
nas de llorar. Entonces sentí que había alguien de-
trás de mí que me susurró: «Arriba pequeña, no ha
sido nada, si tú no puedes, no puede nadie». Ella me
dio la fuerza que necesitaba, me levanté y acabé mi
actuación, todo el mundo aplaudió, fue increíble.
Desde ese momento me visita todos los días, me
canta con su preciosa voz y me prepara la merien-
da cuando mamá no está en casa. Pero todo cambió
cuando se lo conté a mamá.
— Martín, creo que deberíamos llevarla a un
especialista, esto está yendo demasiado lejos —yo
escuchaba atenta con la oreja pegada a la pared.
— Pero, Julia, cariño, ¿no crees que estás exa-
gerando? —dijo mi padre bajando su tono de voz-.
Serán cosas de niños, pronto se le pasará.
— Ayer me dijo que no le preparase la merien-
da, que le gustaba más como se la hacía ella, que
vendría en cualquier momento. Ah, y que no hacía
falta que la llevase a la escuela, que se irían las dos
dando un paseo. Martín, mi madre murió hace un
año, se que tenían un fuerte vínculo pero no creo
que sea bueno que la niña se la imagine y la vea
cómo a una persona real.
Aquella noche me eché a la cama muy enfadada
con mamá. Hace un año me explicaron que la abue-
la se había ido al cielo, que cuando las personas son
mayores suben para descansar en paz y tienen una
vida mejor. También me dijeron que no me preocu-
para, que siempre estaría con nosotros. Por eso no
entiendo por qué ahora no me dejan verla, si ella
baja del cielo para visitarme es porque tiene dere-
cho y porque me quiere, es mi abuela.
Llevo una semana visitando a una psicóloga, no
sé muy bien qué es lo que pretende. Mamá me ha
dicho que va a ayudarme pero yo no tengo ningún
problema, además esa mujer no me cae bien, le ha
dicho a mis padres que me tengo que tomar unas
pastillas con cada comida. No me está ayudando
en nada, lo único que está consiguiendo es que mi
abuela deje de visitarme y eso no me gusta. Una
noche, decido no tomar la pastilla de la cena, hago
como que me la trago pero después la escupo en mi
habitación, esa noche mí abuela viene a visitarme.
¡Cómo la echaba de menos! Voy corriendo hacia
ella, está esperándome en la ventana abierta de mi
habitación.
El único recuerdo que tengo de aquella visita
es abrir los ojos y ver a mi madre llorando, no me
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 181
concursojuvenil
puedo mover me duele mucho la cabeza. También
recuerdo el sonido de la ambulancia, y un cartel
«Hospital psiquiátrico del Norte».
Estaba tranquila, notaba su presencia a mi lado,
ella me protegería.
DIPLOMA
Querida Clara
GOIZÉDER PASCUAL ALMANDOZ
1º BACHILLERATO
IES CINCO VILLAS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Querida Clara:
Me apetecía escribirte para saber cómo te han
ido estos dos últimos años sin vernos, yo te voy a
contar dónde estoy, a qué dedico mi tiempo, etc.
Tras acabar la carrera de Historia decidí no em-
pezar a trabajar como profesor en España ya que
no me apasionaba demasiado la idea. Así que decidí
tomarme un año sabático para despejar mi mente
y viajar a un país totalmente distinto de España,
Chad, en el centro de África.
Cogí todos mis ahorros y vine aquí dispuesto a
impregnarme de experiencias nuevas y sobretodo
aprender de un país no desarrollado para así crecer
como persona.
Vivo en una pequeña cabaña en el centro de Ya-
mena, la capital. Un millón de habitantes hacinados
viven en esta ciudad de barro y hojalata en donde la
pobreza brota de cada rincón de sus ruinas produ-
cidas por las guerras.
Es increíble lo devastadora que puede llegar a
ser la pobreza y lo que esta genera. La corrupción
está presente día tras día desde los altos cargos y la
delincuencia es una forma de vida. Lo que más me
ha impactado es la falta de atención hacia los niños
y niñas.
No hay una complicidad entre padres e hijos y
mucho menos entre madres e hijas en lo referente
al tema sexual, aquí es un tabú enorme. Cerca de
mi casa vive una profesora francesa llamada Ca-
mille de la que me he hecho buen amigo. Me contó
atónita que sus alumnas faltaban a clase de 3 a 5
días cada mes. Al preguntarle a una alumna esta le
dijo que tenía una «enfermedad» que le hacía san-
grar todos los meses de entre sus piernas y que le
daba mucha vergüenza presentarse así a clase. Sin
palabras por escuchar el término «enfermedad» re-
firiéndose al periodo Camille le preguntó a la ma-
dre de su alumna sobre la educación sexual que le
daban a su hija. Esta le explicó que jamás le había
hablado a su hija sobre la menstruación ni lo que
esto significaba, ya que eso sería abrirle la puerta
a la sexualidad y si esta se mantenía cerrada su cu-
riosidad no florecería, por lo que se ahorrarían mu-
chos problemas.
Es difícil vivir aquí. Todos los días veo a niños
desnudos con el vientre hinchado por la falta de
nutrientes en sus cuerpecitos. Nunca olvidaré sus
miradas pidiendo auxilio para escapar de su propio
infierno.
Me horroriza siquiera pensar que hay niños-sol-
dado que se dirigen a la guerra dispuesto a vengar
la muerte de un familiar cercano con armas letales
entre sus inocentes manos.
Aquí, todos los niños trabajan en un símil de
adultos en los terrenos dedicados a la agricultura
de subsistencia y todas las niñas hacen las tareas de
la casa, muchas incluso salen antes del colegio para
cocinar la comida a toda su familia.
Me da un vuelco al corazón saber que la niña
de 13 años de la familia vecina ya está comprome-
tida con un joven de casi 30 años. Sin embargo, lo
más devastador ha sido ver sufrir hasta la muerte
a una criatura de mi misma calle. Le habían prac-
ticado la mutilación genital, la pobre no fue lo su-
ficientemente fuerte y no soportó el dolor. Yo me
sentía colérico, no entendía qué propósito tenía esa
práctica tan machista. Querer «purificar» a tu hija
arriesgando su vida, su salud mental y física y sus
posibles embarazos.
Querida Clara, me siento egoísta. Egoísta por
todo lo que he tenido en mi infancia y no he sabido
valorar.
Siempre he sabido que tú luchas por los dere-
chos de los niños, las mujeres y todas las personas
que prescinden de los mismos derechos que no-
sotros económicamente hablando, por eso quería
compartir contigo esta experiencia.
En este viaje he aprendido mucho y aunque haya
dolido vuelvo a España con más ganas que nunca de
enseñar a mis alumnos y alumnas, ya que tienen el
privilegio de estudiar y quiero colaborar en ello.
Espero tener noticias tuyas pronto.
Gabriel, tu antiguo compañero y siempre amigo.
182 ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
Poesía 4.º ESO · Bachillerato
PRIMER PREMIO
Lágrimas de
felicidad
ELSA LARRAGAY COSCOLLUELA
4º ESO
IES RÍO ARBA
TAUSTE
Se pasaba el día pensando en ella,
en todos los momentos que habían compartido.
a pesar de ser tan opuestos en todo lo que hacían,
porque aunque no pudieran estar juntas,
la Lágrima no podía olvidar a la Sonrisa.
Pensaba en todas las peleas,
en las que la Lágrima aparecía
y en las que al ver a la Sonrisa en el rostro de otros,
ésta se escondía.
Pensaba en los momentos en los que la Lágrima,
no daba abasto en su tormento,
se miraba en el espejo buscando una salida,
y la Sonrisa, aún forzada,
conseguía calmar su sufrimiento.
Solo quería que convivieran juntas
en la carcajada de un niño,
que la rescatara del dolor
cuando perdía a alguien querido,
que se abrazaran al volver a ver
a alguien perdido.
Porque los reencuentros,
eran su lugar favorito.
Pero la Lágrima estaba cansada y desanimada,
porque siempre parecía que la perseguía.
Estaba cansada de ser tan distintas,
Hasta que un día descubrió,
con una llamarada de realidad,
que también se puede llorar de alegría.
SEGUNDO PREMIO
Mi amiga
ansiedad
ISABEL NAVARRO SOLER
2º BACHILLERATO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Hoy más que nunca
voy a quererme,
valorarme,
y dejar de criticarme.
Voy a amarme con estrías,
con heridas y caídas,
y con esta sonrisa
olvidar a mi amiga.
Amiga o enemiga,
mi lucha cada día,
la rosa que me inspira
y la espina que me pincha.
Mis lágrimas cada noche,
mi taquicardia por el bosque,
mis temblores de cobarde
impidiendo valorarme.
Eres tú, la ansiedad,
navegando por mis venas,
gritando en soledad
impidiéndome volar.
Lucharé por mi destino
y alcanzar mis objetivos,
dejarte de temer
y anhelando renacer.
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 183
concursojuvenil
DIPLOMA
Arte
ABRIL GRACIA ARRONDO
4.º ESO
IES RÍO ARBA
TAUSTE
Arte es plasmar tus sentimientos,
plasmarlos en papel, en un escenario
o en el salón de tu casa bailando desnuda.
Eso es arte.
Cuando te dejas llevar, como el viento.
Las miradas con tu madre, tu hermano o tu mejor amigo
después de haberle contado ese secreto.
Lo es la Luna.
Lo es el cielo
cuando al atardecer cambia hacia un rojo fuego.
Lo es el mar cuando las olas se enfurecen.
O cuando está calmado,
tanto que pueda oírse lo que siento.
Esa chica que ves siempre sonriendo.
Ella es arte, ella y su sonrisa.
Si te fijas bien verás arte en todas partes
y en las personas.
Tú eres arte.
Y tienes que saberlo.
Y ya lo sabes.
DIPLOMA
Ahogado en el
desierto
ISMAEL EL BAKAL TALEB
4º ESO
IES RÍO ARBA
TAUSTE
Yo, vivo ahogado,
futuro, presente, pasado…
porque ni a la cara me ha mirado.
Yo, vivo muerto,
hasta el fin de los tiempos,
seguiré siendo un desierto.
Yo, vivo en la nada,
en un sueño y en cada cabezada,
sigo esperando su llamada.
Ni a la cara me ha mirado.
¿Por qué será?
Dejaré de estar ahogado,
el día que me mire.
Seguiré siendo un desierto.
¿Por qué vivir?
Reviviré después de muerto
cuando un oasis mi desierto pueble.
Sigo esperando su llamada.
¿Por qué no rendirme?
Retornaré desde la nada
la noche que responda a mi llamada.
DIPLOMA
Sentimientos
SANDRA SIERRA MARTÍNEZ
2º BACHILLERATO
IES REYES CATÓLICOS
EJEA DE LOS CABALLEROS
Siento que estoy
atrapada en un tren.
Va a gran velocidad,
tanta que no me deja pensar.
He pagado mucho por el billete,
pero no sé si me interesa el viaje.
Solo quiero parar,
coger mi maleta,
deshacerme de todo.
No estoy segura,
quiero pensar,
escuchar mis adentros.
La velocidad es tal
que no puedo hacer nada.
Me vuelvo a sentar,
las horas pasan,
el trayecto no acaba.
Me tomo un café,
y le pregunto al señor
cuantas horas quedan.
Él responde:
«Todo lo que aguantes».
ágora n.º 17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria 187
ISSN 1699-3039

Agora 17-web

  • 1.
    Nombre de secciónse g u n d a é p o c a —año xvii, n.º 17— a s o c i a c i ó n c u lt u r a l á g o r a c i n c o v i l l a s revista de cultura, ensayo y creación literaria y además Crítica literaria, Pensamientos y reflexiones, Educación, Historia, Cinco Villas, Música, Creación literaria: microrrelatos, relatos y poesía, Leer para vivir y Concurso infantil y juvenil Firma invitada Ignacio Martínez de Pisón Entrevista con: Rosa Montero y David Lozano Cinco Villas: Bendito sea tu nombre. Marcelino Cortés y Tauste, 8 de mayo de 1421/Tauste, 8 de mayo de 2021. Enrique Galé Decálogo sobre la reforma educativa Creación literaria poesía: Chusé Inazio Nabarro y Sandra Santana
  • 2.
    2 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria
  • 4.
    Edita Asociación cultural ágoracinco villas NIF: G99370173 N.º Registro: 01-Z-3621-2.013 Dirección: Casa de la Educación; Plaza Goya, s/n; 50.600, Ejea de los Caballeros (Zaragoza) Correo electrónico: revistaliterariaagora@gmail.com Blog: revistaliterariaagora@blogspot.com.es Ilustración de portada: Ernesto Navarro Durá Diseño y maquetación: Detalier estudio creativo Impreso por: Imprenta Félix Arilla Depósito Legal: Z 1515-2003 ISSN: 1699-3039 La Asociación Cultural Ágora Cinco Villas no se hace responsable ni comparte necesariamente las opiniones expresadas por los autores de los diversos artículos. Consejo de redacción Patxi Abadía Álvarez. Coordinador de Ágora y Presidente de la Asociación Profesor Secundaria ies Reyes Católicos. Departamento de Lengua Eva Bajén García. Tesorera de la Asociación y profesora Secundaria ies Cinco Villas. Departamento de Lengua Joaquín Bueno Villacampa. Profesor emérito de Secundaria Alberto Cabello. Ilustrador Javier Comenge Leonar. Director Escuela de Música Alfonso Cortés Alegre. Maestro jubilado. Secretario de la Asociación Enrique Galé Casajús. Profesor Secundaria ies Río Arba. Departamento de Lengua Asunción Gil Orrios. Bibliotecaria Ernesto Navarro Durá. Profesor Escuela de Arte de Zaragoza José Sánchez Usón. Profesor Secundaria ies Ítaca. Departamento de Lengua Ilustradores Diego Nicolás Agustín Elena Alonso Elena Arrese Sofía Astiazarain Carmen Betrán Gabriel Bueno Diego Cámaras Cristina Duesca Esther Fernández Mónica Garrido Ariadna Gracia Manuel González Brayan Gutiérrez Paula Hernández Colaboradores del jurado Yolanda Miguel. Maestra CEIP Cervantes Mª Victoria Lahera. Maestra CEIP Cervantes Jesús Claver. Profesor jubilado Eric Alonso. Bibliotecario Esther Orera. Periodista María Ángeles Torrijos. Maestra jubilada Teresa Hernández Carmen Ibáñez Sofía Lahuerta Alba Lucía Soraya Martín Cruz Navarro Jorge Notivol Paco Roca Clara Romeo Itziar Rubio Beatriz Sumelzo Alba Tella Jorge Vallejo Daniel Vera
  • 6.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria6 índice Editorial Firma invitada: Ignacio Martínez de Pisón Crítica literaria Los enigmas del viento: símbolos fugitivos. Pilar Sánchez Laílla Entrevista con Rosa Montero. Susana Hernández David Lozano. Alumnos y alumnas de 3º ESO del IES Cinco Villas y del IES Reyes Católicos de Ejea de los Caballeros Pensamiento y reflexión El rincón del neurótico. Joaquín Bueno Vicky y «la Pili». David Villafranca ¿Es posible lograr el bien común? Irene Melchor Lacleta La figura de la mujer en la ciencia: el caso de Vicenta Arnal. Elena Hernández La mujer y el deporte: ilusionante camino en busca de la igualdad. Tomás Puente Decrecimiento. José Alegre Garcés Educación Las Comunidades de aprendizaje: antecedentes, características y actuaciones de éxito. Jesús Claver Giménez Los grandes olvidados. M.ª Primitiva Alcusón La enseñanza de la geografía y de la historia en el contexto de la educación secundaria y bachillerato. Javier Cabello García Decálogo sobre la reforma educativa Decálogo mínimo para una reforma educativa. Marcelino Cortés Decálogo para una reforma (informal) educativa. Irene Villa Orduna Sobre la reforma educativa. Juan Antonio Pérez Bello ¿Es necesaria una reforma educativa? Educatribu ¿Qué necesita la escuela del siglo XXI? Sara Ferrer, Ariadna Gómez, Ainhoa Gutiérrez y Sandra Jordán Siete versiones desde un Centro de Secundaria. Conchita Martí, Enrique Galé, Fernando Chámul, Gustavo Arce, Isabel Castelreanas, Javier Ruiz y Judith Ramón Historia Gregorio Oliván García: artista y escritor inédito en el exilio. Rubén Pérez Moreno Gurs, historia y memoria. Fernando Yarza Gumiel Castigar la transgresión de género. Espacio de represión y violencias ejercidas contra la mujer republicana (1936-1948) Iván Heredia Urzáiz Títeres aragoneses fantásticos (en los inicios del siglo XXI) y dónde encontrarlos. Jesús Ángel Arcega Morales Cinco Villas Bendito sea tu nombre. El nombre de las mujeres de Ejea de los Caballeros durante la Edad Media (1286-1499) Marcelino Cortés Tauste, 8 de mayo de 1421 / Tauste, 8 de mayo de 2021. Enrique Galé Entre agujas, hilos y demás. Conchita García Ezquerra Música Pasodobles, marchas procesionales y otras músicas. Abel Moreno Tras las huellas de Miguel Arnaudas Larrodé. Teorizaciones, tratadística y aportaciones varias. Carlos Bonal Asensio Creación literaria: microrrelatos Tres gatos negros. Patricia Esteban Erlés La traidora. Patricia Esteban Erlés Premios VIII edición del Concurso de microrrelatos contra la violencia de género Utopía del joven científico. Darío Marcos Casalé Libre. Ana Gay Clemente Libre. Patricia Villar Bajo Igualdad. Lucía Carbonell Vinacua 8 10 15 15 18 18 21 23 23 26 28 31 36 39 41 41 45 47 53 53 55 58 60 63 65 73 73 77 80 85 88 88 94 98 101 101 103 106 106 106 107 107 107 107 108
  • 7.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 7 Creación literaria: relatos ¡Joder, qué tropa! José Ramos Sánchez Bestiario. José Ramos Sánchez Magias, cuentos, mitos. José Ramos Sánchez Sucesos que nunca ocurrieron. José Ramos Sánchez Historias de la historia. José Ramos Sánchez Flores de celofán. Alberto Peña Córdova Al compás de la vida. Virginia Rodríguez García La voz de Pachamama. Jesús Claver Recuerdos. Carlos Saz Creación literaria: poesía Firma invitada: Chusé Inazio Nabarro María Pilar Benítez Marco Firma invitada: Sandra Santana María Coduras Bruna Soledad López Virginia Méndiz Isabel Mariñosa Jesús Claver Susana Hernández Esteban Cubero Romeo Aula de Educación de Personas Adultas de El Bayo Leer para vivir: infantil y juvenil Leer para vivir: adultos Concurso infantil Concurso juvenil 109 109 110 110 112 112 113 116 118 120 122 122 125 126 127 127 128 129 129 130 130 132 133 140 145 168
  • 8.
    8 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Editorial
  • 9.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 9 editorial A nadie se le escapa que en nuestra conciencia colec- tiva se ha instalado el desconcierto y un pesimismo enfermizo ante nuestra incapacidad manifiesta de instaurar un orden social justo y solidario que rija nuestros destinos. Y tampoco que ese desconcierto y ese pesimismo alimentan un caldo de cultivo perfec- to para los populismos autoritarios. Aquel contrato social descrito por J.J. Rousseau sobre el que se construyó el orden liberal está hecho añicos y el bien común universal ha dado paso a las claras a una búsqueda del interés particular egocén- trico e insolidario. En nuestro país, las crisis econó- micas y las sucesivas reformas laborales han precari- zado hasta tal punto las condiciones del trabajo que ya no importan ni la capacidad ni el potencial real de las personas porque son cada vez más escasas las oportunidades de desarrollarlas satisfactoriamente y, en su lugar, se están asentando nuevas formas de exclusión. El poder económico real sobre el que se asienta la política ha anulado parte de la capacidad del ámbito institucional para fijar reglas y límites a estos proble- mas y la democracia aceptada resignadamente como el menos malo de los sistemas políticos se vacía cada vez más del proyecto humanitario que la caracteri- zaba. Como daño colateral habría que añadir que en nuestro país el fenómeno de la corrupción ha incre- mentado el sentimiento de rechazo a la política y a los políticos por parte de la ciudadanía. A resultas de ello, las elecciones vienen a ser cada vez más un espacio de protesta y en ellas se vota más en clave de castigo que en respuesta a las propues- tas de los candidatos, y, así, suelen darse resultados desconcertantes que explicarían por qué los diagnós- ticos fáciles y perversos de los mensajes xenófobos están calando con tanta fuerza en nuestra sociedad. Nuestra conciencia de la historia se ha devalua- do en términos inimaginables y se vive un presente descontextualizado que es incapaz de integrarse en síntesis fecunda con los valores de la tradición. Poco a poco se abandonan los (¿viejos?) valores de la jus- ticia y de la solidaridad y asistimos atónitos a la mer- cantilización de espacios blindados hasta ahora a la lógica del mercado como la educación y la salud. Es una obviedad que para hablar de democracia, nuestro horizonte colectivo debería estar marcado por la construcción de una sociedad cuyos criterios de progreso no solamente fuesen las cifras macro- económicas sino la situación de los excluidos y de los que están más abajo en la escala social y, a la vez, deberíamos replantearnos qué entendemos por de- sarrollo, qué significa hoy el bienestar y de qué ma- nera buscamos la felicidad. Desde luego, el futuro no está escrito y no tene- mos todas las respuestas a los interrogantes que nos plantea este sistema injusto, pero sí deberíamos te- ner muy claro cuál debería ser el punto de partida. Tendríamos que conseguir ponernos de acuerdo en que solo será bueno para nuestra vida aquello que también contribuya a mejorar la vida de las demás personas. De ahí la necesidad de generar transforma- ciones en nuestra conciencia individual que contribu- yan a cambios a nivel colectivo. Solo así venceremos el miedo que nos produce lo inestable e inseguro del mundo que nos ha tocado vivir y, tal vez, podamos construir ese mundo nuevo que tanto deseamos y que se deja traslucir en cada una de las páginas de nuestra revista…
  • 10.
    10 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria BREVE BIOGRAFÍA Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960). Novelista y guionista cinematográfico. Desde 1982 reside en Bar- celona y es autor, entre otros libros, de las novelas Carreteras secundarias, El tiempo de las mujeres, Dientes de leche, El día de mañana (Premio de la Crítica 2011), La buena reputación (Premio Nacional de Narrativa 2015) y Derecho natural. En 2005 publicó Enterrar a los muertos, investigación sobre el asesinato en 1937 del traductor José Robles Pazos, y en 2018 Filek, sobre un estafador austriaco que engañó a Franco con una falsa gasolina sintética. En 2009 recogió sus mejores cuentos en el volumen Aeropuerto de Funchal. Firma invitada Ignacio Martínez de Pisón CRUZAR LA FRONTERA Habían quedado en la antigua harinera. En la parte de atrás, junto a la vía muerta. Rosa cruzó el descam- pado de la calle de la estación y se asomó con cautela. Al otro lado del muro estaba el coche, medio cubierto porunemparrado.Noeraeldesiempre,elSeat131del padre de Juan, en el que algún domingo ella misma se había atrevido a conducir por las calles del polígono. Pero era el coche. Juan agitó la mano fuera de la ven- tanillayRosaleesperóbajoelarcodeladrillo.Elchico salió del vehículo, la besó en la cara y le cogió la bolsa. Mientras la dejaba en el asiento de atrás, comentó: —¿Es todo? —Dijistequecuantomenosmejor.¿Yestecoche? —De mi primo Alberto. —Ya. Que por qué no el de tu padre. —Qué más da —se encogió de hombros—. Entra. El Ford Fiesta rodeó el edificio, salió a la calle de la estación y se detuvo en el primer ceda el paso. Antes de arrancar, Juan sacó de la guantera unas gafas de sol y se las puso. A esas horas de la mañana, el tráfico era escaso. Cuando las últimas casas que- daron atrás, intercambiaron una sonrisa. —¿Por qué me miras así? —dijo él. —¿Así? ¿Cómo? Juan volvió a encogerse de hombros. Era la se- gunda vez que lo hacía. A Rosa le dio la sensación de que estaba esforzándose por relativizar las co- sas y quitarle hierro a todo. ¿Pero qué significaba esa supuesta despreocupación suya? ¿Que a partir de ahora tendría que preocuparse ella por los dos? Quería decir algo pero no encontraba las palabras. —De repente todo me parece extraño —dijo—. Las gafas de sol, este coche... —¿Las gafas de sol? —Lo había imaginado de otro modo. Había ima- ginado que... Era difícil de explicar. El 131 le traía buenos re- cuerdos porque en él se habían querido hasta la ex- tenuación. Ahora estaban en un Fiesta y todo era prudencia, cálculo, recelo. Por muy necesarias que fueran, tantas cautelas causaban desazón: citarse en un lugar al que nunca iba nadie, no llevar más que lo indispensable, esconder la mirada detrás de unos cristales oscuros... Seguramente, por razones que a ella se le escapaban, el cambio de coche res- pondía a esa misma lógica vigilante.
  • 11.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 11 firmainvitada —Bah —sacudió la cabeza—. No sé ni lo que me había imaginado. Juan redujo un instante la velocidad y le agarró la mano con gesto tranquilizador. —¿Estás nerviosa? —Un poco. —El lunes estaremos de vuelta y todo habrá ter- minado —y después de una pausa añadió:— Yo el miércoles tengo examen de Civil. Este último comentario incomodó a Rosa, que para desasirse fingió recomponerse la coleta. Luego miró por la ventanilla y susurró: —Cuántas amapolas... El rojo intenso de las amapolas salpicaba los campos de trigo matizando los ocres y amarillos y en algunos puntos se concentraba creando grandes manchas de color escarlata que parecían super- puestas, como pintadas a brocha. Tenían esas man- chas algo hipnótico. A Rosa le resultó reconfortante concentrarse en ellas y no tener que pensar en nada más: rojo, rojo, rojo. Juan, mientras tanto, no para- ba de hablar. —¿Qué les has dicho a tus padres? ¿Que te ibas con Yolanda a su chalé? Supongo que los padres de Yolanda estarán avisados, no vaya a ser que se encuentren por la calle y... La ventaja es que en el chalé no tienen teléfono. Porque no tienen, ¿no? Lo mío ha sido sencillo. He dicho que tenía que que- darme a estudiar en Cáceres. ¡Y es verdad que en Cáceres me concentro mejor! Pero bueno... O sea que en teoría yo estaré en un sitio y tú en otro —se incorporó un poco para mirar por el retrovisor—. ¿Qué río era ése? ¿El Jerte o el Alagón? Era el Alagón, porque el Jerte lo habían pasado unos minutos antes. Cuando estaban a la altura de El Batán, Rosa hundió la barbilla en el pecho y ex- clamó: —¡Para, por favor! Juan detuvo el Fiesta en el cruce con un camino rural. Rosa se apretó la boca con las manos y salió disparada hacia el murete de la acequia, que bajaba casi sin agua. Juan acudió junto a ella y le acarició la espalda. La respiración entrecortada de Rosa anunciaba la inminencia de unas arcadas que no llegaron a producirse. —Es una carretera casi sin curvas. ¿Tú crees que es por...? —dijo Juan, y ella respondió con se- quedad: —Sé de esto tanto como tú. —Ya tienes mejor aspecto. Te habías quedado muy pálida. ¿Quieres descansar? No tenemos pri- sa. ¡Claro que con este sol...! ¿Cómo no se les habrá ocurrido plantar un par de arbolitos que den algo de sombra? El viaje se les podía hacer muy pesado. Tenían que llegar a Coria, desviarse en Moraleja hacia Ciudad Rodrigo y, tras cruzar la frontera por Vi- lar Formoso, recorrer los cuarenta kilómetros que faltaban hasta Guarda. En total, no serían más de doscientos kilómetros, pero siempre por carreteras estrechas y mal pavimentadas. Volvieron al coche y Rosa dijo que solo necesitaba beber un poco de agua fresca. Unos pocos kilómetros más allá, la ca- rretera entraba en Coria y lo partía por la mitad. Rosa, buscando un sitio donde parar, indicaba ba- res y cafeterías. Pero Juan no se decidía. —Bar Avenida —leyó ella. —No me convence... Y un poco más tarde: —Helados Venecia. —No sé, no sé... Acabaron pasando de largo y saliéndose del pue- blo. Juan señaló hacia delante haciendo el gesto de cortar una tarta con un cuchillo. —Ahora ya... —suspiró con resignación—. Bus- camos uno de carretera, ¿no? Rosa sabía que Juan tenía parientes en Coria y que le daba miedo encontrárselos. Podía enten- der perfectamente que ése fuera el motivo para no parar. Lo que no entendía era que hubiera fingido buscar un sitio cuando no lo estaba buscando. ¿No eran novios? ¿No se habían prometido sinceridad absoluta? ¿No habían quedado en que no tendrían secretos y se lo contarían todo el uno al otro? En esos ocultamientos, por pequeños que fueran, per- cibía indicios de una deslealtad más profunda. —Quítatelas ya —le dijo. —¿Qué? —Que te quites esas gafas. No las necesitas. El chico obedeció y devolvió las gafas a la guan- tera. Luego se instaló entre ellos un silencio incó- modo, que Juan acabó rompiendo al ver el letrero de una gasolinera. —¿Paramos aquí? Pararon. Mientras él llenaba el depósito, ella entró a comprar una botella grande de agua. Se reunieron en la pequeña terraza, que estaba vacía. De la pila de sillas de plástico Juan cogió dos y las colocó debajo de una desteñida sombrilla de Coca—Cola. Se sentaron decaraalacarretera,comotratandodeevitarquesus miradas se encontraran. Juan se aclaró la garganta. —¿Ya estás mejor? Rosa hizo un vago gesto de asentimiento. Por un momento pareció que ninguno de los dos quería
  • 12.
    12 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria firmainvitada discutir, pero luego ella se lanzó a hablar y ya no hubo manera de hacerla callar: —¿He hecho algo mal? ¿Eh? ¿He hecho algo mal? Dime, dime qué es lo que he hecho mal. O mejor: dime por qué crees tú que, si alguien ha he- cho algo mal, he sido yo. ¡Digo yo que la culpa la tendremos los dos por igual...! ¿O la tengo solo yo, que encima no dejo que pases el fin de semana en Cáceres, como tenías previsto? Espero que te salga bien ese examen tan importante que tienes, porque no quiero cargar también con la culpa de tus ma- las notas. ¿Se te ha ocurrido pensar que todo eso ahora es secundario? Derecho Civil o Penal o lo que sea, un examen que aprobarás en un momento u otro y que ya nunca volverá a preocuparte. ¡Ahora mismo, yo soy mucho más importante y me ofende el simple hecho de que te acuerdes de eso! Necesi- to sentirme querida, protegida, apoyada... Cuando más fuerte tengo que ser, más débil me haces sentir. ¿Has intentado al menos ponerte en mi lugar? No, tú todo lo ves desde fuera y a lo mejor hasta te con- sideras una víctima del destino. ¿Por qué te tiene que pasar esto a ti, pobrecito? ¿Qué habrás hecho tú, tan bueno, tan estudioso, tan formal, para verte metido en este lío? Juan trataba de replicar, pero solo cuando ella se cansó de perorar pudo pronunciar un par de pa- labras seguidas. —¡Eh, Rosa, Rosita...! ¡Que soy yo! ¡Que soy Juan, tu Juan! Ella fue a dar un sorbo a la botella pero el gesto se le quedó a medias porque él arrimó su silla y le rodeó los hombros con el brazo. Rosa apartó la cara haciendo un puchero. Juan le agarró la barbilla con suavidad. —Mírame. Solo te pido que me mires. ¿A quién ves? Sigo siendo el mismo que ayer y que el mes pa- sado. ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué de repente des- confías de mí? Estamos los dos juntos en esto. Aquí no hay dos lados, el tuyo y el mío. Aquí solo hay un lado, el nuestro. ¡Supongo que no hará falta que te lo diga! ¿Y qué te crees? ¿Que no tengo miedo? Si tú estás asustada, yo también lo estoy... Rosa cerró los ojos. Juan le susurró al oído: —¿Cuántas veces hemos hablado del futuro, de nuestro futuro? Lo veo con tanta claridad... Vivi- remos en una de esas urbanizaciones nuevas que están construyendo junto al río. Yo atenderé a mis clientes e iré a los juicios. Tú estudiarás o trabaja- rás en la juguetería o... —¿En la juguetería? —ella protestó con voz mi- mosa. —Lo he dicho por decir. ¡Como si quieres traba- jar conmigo en el despacho! —No me veo a mí misma vendiendo juguetes toda la vida. —Lo que tengo claro es que por las tardes dare- mos largos paseos con los niños y luego nos senta- remos en una terraza a tomar un helado... —¿Pero cuántos hijos quieres tener tú? —Rosa soltó una risita. —No sé... ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuatro? Los que tú di- gas. Te lo he dicho muchas veces: eres la única con la que quiero formar una familia. Pero no ahora, tú tan joven y yo con la carrera sin acabar... Ella, todavía con los ojos cerrados, apoyó la ca- beza en su hombro y suspiró. —Ayer me volví a cruzar con tus padres. Como siempre, noté que me miraban de reojo. ¿Siguen sin saber mi nombre? —No dije que no lo supieran. Dije que, cuando tratan de sonsacarme, te llaman así: la mayor de los de Jauja. Pero es que en tu familia es como si no tuvierais apellido. Todo el mundo os conoce por la tienda. Tú eres la mayor de los de Jauja y tu herma- na la pequeña de los de Jauja. —He decidido que tres. —¿Tres qué? —Tres hijos. El mayor, el mediano y el pequeño. Si fueran más, tendríamos que numerarlos, y eso no está bien. —Pues tres y no se hable más —la besó en la mejilla—. ¿Qué? ¿Vamos? La carretera discurría en paralelo a la frontera. Ha- bía un pequeño tramo de curvas poco antes de en- trar en la provincia de Salamanca y luego todo eran otra vez kilómetros y kilómetros de carretera recta. La señal de la radio iba y venía y, cuando pasaban bajo un tendido de alta tensión, soltaba una serie de estruendosos petardazos. Cada pocos minutos Rosa tenía que buscar otra emisora en el dial. Dio con una canción nicaragüense que ese año estaba de moda. La corearon los dos: —«Son tus perjúmenes, mujer, los que me su- libellan, los que me sulibellan, son tus perjúmenes, mujer...» La gracia de la canción consistía en incrustar palabras absurdas en el contexto de una compo- sición amorosa. Juan, que se sabía la letra de me- moria, anticipaba en voz baja cada estrofa para que también Rosa pudiera cantarla: —«Tus labios pétalos en flor, como me soripe- llan...» —y más tarde, ya entre risas:— «Tus ojos son de colibrí, a como me aletellan...»
  • 13.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 13 firmainvitada Al cabo de un rato, casi sin darse cuenta, habían llegado a Ciudad Rodrigo. Prefirieron no cruzar el puente. Dejaron el coche en una explanada junto al río. Luego buscaron un sitio donde sentarse a la sombra y contemplar el pueblo desde fuera. —¿De verdad que nunca habías estado? —dijo Juan—. A la vuelta tendremos tiempo para parar. Podemos cenar mañana. O comer el lunes. ¡Mira qué bonito! Movió de derecha a izquierda un pincel imagi- nario para dibujar en el aire el perfil de las murallas, los tejados, el castillo. Después trazó un caprichoso arabesco y siguió la línea de cipreses que descendía hasta el modesto grupo de casas de la ribera. Dijo: —¿Te das cuenta de que nunca habíamos esta- do tan lejos de casa los dos juntos? —y aquí empezó a hacer largas pausas dramáticas y a acompañar- las con grandes aspavientos, como el director de un circo anunciando el siguiente número—. Pues bien, dentro de un rato... cruzaremos la frontera de... ¡Portugal! Y será la primera vez que salgamos juntos al... ¡extranjero! Rosa, juguetona, le dio un leve codazo. Él exa- geró el golpe y rodó cuesta abajo hasta el fango de la orilla. Acabó caído de espaldas, inmóvil junto a unas acumulaciones de barro y piedras. Ella co- rrió a su lado temiendo que se hubiera hecho daño. Cuando Juan la notó cerca, dio un brinco y la aga- rró por la cintura. Rosa soltó un chillido y trató de escapar. Juan fingió tropezar y, riendo, la arrastró suavemente en su caída. Acabaron dándose un beso largo, larguísimo. Luego se incorporaron y, mien- tras se sacudían la suciedad de la ropa, ella susurró: —No sabes cuánto te quiero. —Yo también te quiero mucho —dijo él con una amplia sonrisa. Y ésa fue la sonrisa con la que ella siempre lo recordaría. De hecho, durante el resto de su vida la imagen de Juan se le seguiría apareciendo tal como lo vio en ese instante, con ese aire de felicidad y ese amor sin límites, con esa juventud eterna, inaltera- ble, los ojos medio cerrados por el sol y las largas pestañas casi rubias, los dientes muy blancos y los hoyuelos muy marcados, unas briznas de hierba enredadas en el pelo castaño y una sombra de tie- rra adherida a las sienes. —Vámonos —dijo él, abrazándola. A medida que se acercaban a la frontera, el te- rreno se hacía más escarpado y la carretera más si- nuosa, con pequeños barrancos y huellas negras de frenazos. De vez en cuando, Juan interrogaba con la mirada a Rosa y ésta, también sin palabras, le daba a entender que se encontraba bien: las náuseas y los mareos estaban superados. Junto a la aduana española había un gran aparcamiento para camio- nes, una gasolinera y un par de construcciones des- angeladas con terracitas y oficinas de cambio. En ese lado la barrera estaba levantada y los coches pasa- ban sin detenerse. En el lado portugués sí revisaban los pasaportes pero la cola de vehículos avanzaba con fluidez. Pasaron junto al edificio de la aduana, un caserón achaparrado y recio con la palabra AL- FÂNDEGA debajo del escudo nacional. También allí había un aparcamiento, una gasolinera, terrazas, ofi- cinas. Decidieron curiosearlo todo sin bajar del co- che. Por una calle lateral se asomaron al edificio de la estación, revestido de elegantes azulejos blancos y azules. Volvieron a la carretera y dieron una vuelta por el pueblo, que estaba dividido en dos por el lecho de un pequeño río. La parte que quedaba al otro lado era la más antigua, con casitas de tejados rojos y mu- ros de mampostería, con callejuelas retorcidas y una iglesia con un campanario coronado por un inmenso nido de cigüeñas. En una esquina de la plaza estaban reparando el adoquinado. Una furgoneta obstruía la salida. Rosa leyó en voz baja el letrero: —DOIS IRMÃOS, dos hermanos... Mientras esperaban a que los obreros cargaran sacos y herramientas, se fijaron en el lamentable estado del vehículo: mugre por todas partes, los intermitentes rotos, las puertas sujetas con pulpos y cuerdas. Como aquellos hombres no se daban mucha prisa en arrancar, optaron por retroceder y buscar otra salida. Dieron un rodeo por un camino entre chopos que a través de una carreterita pega- da al río desembocaba en la avenida central. Más adelante, ésta se bifurcaba en dos carreteras. La de la derecha llevaba a Almeida y la de la izquierda a Guarda, adonde ellos iban. —Bueno, pues ya conocemos Vilar Formoso — dijo Juan en cuanto las últimas casas del pueblo de- jaron de ser visibles en el retrovisor, y canturreó el comienzo de su canción favorita:— Here comes the sun, here comes the sun, and I say it´s allright... —¿Pongo la radio? —¡Ya veo que no te gusta cómo canto! —No seas bobo. Quiero oír música portuguesa, gente hablando en portugués... Quiero sentir que estamos de verdad en otro país. Pero no se habían alejado lo suficiente de la frontera y todavía resultaban más fáciles de sinto- nizar las emisoras españolas. —Espera a que pasemos esos montes —dijo él—. Seguro que después solo se oirán radios portuguesas.
  • 14.
    14 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria firmainvitada Rosa no se daba por vencida. Incorporada en el asiento, manipulaba muy lentamente la ruedecita del dial, moviéndola milímetro a milímetro y dete- niéndose en seco cada vez que captaba una señal. Juan observó su gesto de niña aplicada y no pudo contener la risa. Ella rio también y apagó la radio. Hasta llegar a los montes faltaban unos cuantos ki- lómetros de carretera llana. Como si el tiempo se hubiera detenido en algún momento indetermina- do del pasado, las vallas publicitarias exhibían pro- paganda de antiguas campañas electorales. A Rosa parecían hacerle gracia los eslóganes. —Muitos prometem, Eanes cumpre —leyó con voz cantarina, y luego:— O voto util, Octavio Pato... Volvió a encender la radio al llegar a las primeras cuestas. Cada vez que localizaba una nueva emisora interrogaba con la mirada a Juan, que respondía con una pedorreta o un bufido. Ella fingía desesperarse: —En serio, ¿te gusta ésta? La discusión concluyó cuando dieron con un fado de Amália Rodrigues. Luego la canción termi- nó y se llevaron un chasco al oír hablar al locutor: era una emisora española. —¿La dejo? —preguntó Rosa—. Si siguen po- niendo fados... —Haz lo que quieras —dijo Juan—. Pero ya ve- rás como dentro de poco... No tuvo tiempo de decir más. En la siguiente curva se encontraron de golpe ante la destartalada furgoneta de DOIS IRMÃOS, cruzada en mitad de la carretera. Se le había caído un saco de cemen- to y el conductor se apresuraba a recuperarlo. En sus desesperados intentos por esquivar al hombre sin chocar con la furgoneta, Juan dio volantazos a derecha e izquierda hasta que acabó perdiendo el control del Fiesta. Éste se elevó por encima del guardarraíl y, tras dar una vuelta de campana, cayó de morro sobre el terraplén, rebotó nuevamente y terminó volcando sobre unos eucaliptos en mitad de una nube de polvo. Del accidente en sí, Rosa solo recordaría unas cuantas sensaciones físicas: la sen- sación de quedarse sin respiración, la del cinturón presionándole el tórax, la de las astillas de vidrio atravesándole la piel, la de su propia cabeza bam- boleándose sin control. Parpadeó varias veces para apartar la sangre que le resbalaba por la cara y le impedía ver con claridad. Se descubrió entonces boca arriba, encajonada entre un asiento reventa- do y el techo hundido del vehículo, sin espacio para cambiar de postura ni ángulo para mirar a Juan. Trató de estirar los brazos pero el cuerpo no le obe- decía. Susurró: —Juan, Juan... ¿Me oyes? Algo dentro de la boca le impedía articular bien. Algo duro y pequeño, tal vez un diente o un trozo de cristal. Fuera lo que fuese, se esforzó por salivar y escupirlo. Una baba sanguinolenta se le quedó pe- gada a la comisura. Alargó el cuello para frotarse con el techo del coche, que tenía un tapizado de ra- yitas rojas y azules sobre fondo gris. Luego, tratan- do de recuperar el ritmo de la respiración, tragó va- rias bocanadas de aire. Desorientada como estaba, se preguntó en qué lugar tendría que estar Juan: ¿a su derecha o a su izquierda?, ¿en el lado de su ca- beza o en el de sus piernas? Escupió otra vez y dijo: —Juan, ¿estás bien? Del exterior le llegó distorsionado un ruido me- tálico, como si en algún lugar estuviera ensayando una orquesta y ella solo pudiera oír los platillos. Trató de concentrarse en los sonidos del interior y distinguió un rumor leve y continuado que tanto podía proceder de la radio como del motor. En todo caso, no era un sonido humano. —Juan, contéstame... —imploró—. Juan, por favor... (Fragmento de una novela inédita cuyo título provi- sional es Fin de temporada.)
  • 15.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 15 Crítica literaria Los enigmas del viento: símbolos fugitivos pilar sánchez laílla «Bizarro espíritu soy, Y cuerpo también sustento. Estoy donde bien me siento, No me siento donde estoy. Todos me llevan en sí […] [O] no están en sí sin mí.»1 El viento, de tan difícil representación iconográfi- ca, ha estado muy presente oculto como símbolo literario. «Lo esencial es invisible a los ojos», reza el dicho de El principito, por eso el viento, cuyos enig- mas se han perpetuado desde los relatos de nuestra infancia esconden un mensaje cifrado que hay que analizar con agudeza en todos los sentidos. Del viento oímos sus voces y sus ruidos y lo sen- timos al tacto que provoca en su movimiento, pero nunca sabemos dónde va ni las causas que le llevan a su constante mudanza. Por ello el viento, o el aire (cuando está más reposado), es, en esencia, enig- mático y fugitivo. Para aclarar el misterio se per- sonificó desde los orígenes míticos en el dios Eolo, rey de los vientos.2 En la Antigüedad y, dadas sus va- riadas características, lo nombraron los marineros y filósofos con distintos nombres: Solano, Austro, Céfiro y Septentrión.3 Garcilaso, Góngora, Quevedo 1 Enigma de la Noche I de la Navidad de Zaragoza de Matías de Aguirre. Es- conden estos versos acrósticos la palabra «viento». SÁNCHEZ LAÍLLA, M.ª Pilar, Edición y estudio de la Navidad de Zaragoza (1654) de Matías de Aguirre, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2015, versión digital dis- ponible en https://zaguan.unizar.es/record/31900/files/TUZ_0747_san- chez_edicion.pdf. 2 Así en toda la tradición literaria desde Ovidio y Virgilio (PÉREZ DE MOYA, Philosofía secreta, Libro III, Capítulo XXXIII, Madrid, Cátedra, 1995). 3 Solano, caliente, seco y apacible, Austro o Noto, cálido y húmedo por venir de la zona meridional, Céfiro frío y húmedo proveniente del ocaso, Céfiro, frío y húmedo, portador de vida por ser propicio para las plantas y el gélido Septentrión procedente del Ártico (Plinio, Historia Natural, Libro 7, Capítulo 56, Madrid, Gredos, 1995). y Calderón4 fueron arrebatados por estos vientos, especialmente por el generador de vida, Céfiro, que «al mundo tornan su beldad primera» (Égloga III).5 Y es que el viento, como aliento o hálito vital,6 es engendrador de vida, y, por tanto, también origen y motor de la belleza natural y poética.7 La brisa del locus amoenus es propicia para la meditación sobre el devenir de la vida en una visión ligada a la concepción también mítica del tiempo cíclico, ma- terializada en nuestras retinas a través de la pluma mecida por el viento, al comienzo y al final de la his- toria cinematográfica de Forrest Gump. Más allá de la personificación mitológica, el viento ha adquirido un valor simbólico como des- encadenante de peripecias ligadas a cambios vita- les, especialmente en la literatura y en el cine de- dicado a los niños. Un mito contemporáneo ya casi 4 Calderón escribe La hija del aire (1653), comedia mitológica que relata la historia de Semíramis, reina de Asiria y fundadora de Babilonia, mujer gue- rrera y violenta precisamente por haber nacido bajo el signo del viento. 5 Garcilaso de la Vega, Obra Completa, Madrid, Edaf, 2004, p. 353 6 Así en su tradición simbólica recogida por Cirlot (Diccionario de símbolos, Madrid, Siruela, 2007, s.v. viento): «considerado el primer elemento, por su asimilación al hálito o soplo creador. […] de modo parecido al hebreo, tam- bién en árabe la palabra ruth significa a la vez aliento y espíritu». 7 «El aire se asocia siempre con tres factores: al hálito vital creador y, en con- secuencia, la palabra; al viento de la tempestad ligado en muchas mitologías a la idea de creación; finalmente al espacio como ámbito de movimiento y de producción de procesos vitales». (HESHMAT KASEM, Nozad, «La priva- ción materna» en La hija del aire y La épica de Fatema la Vigorosa, Diversidad, 5, diciembre 2012, p. 29)
  • 16.
    16 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria críticaliteraria Imagen 1: Mary Poppins es el viento. La vida fluye en un cambiante aprendizaje. Imagen 2: Dibujo de Norman Ferguson para la película Los tres cerditos (1933) de Disney Enterprises Inc. Pertenece a la exposición Disney. El arte de contar historias en Caixa Forum Zaragoza (del 13 de diembre de 2018 al 31 de marzo de 2019). folclórico,8 el hada-niñera Mary Poppins, aparece cuando viene el viento del este «anunciando lo que ha de venir» y barriendo la niebla y a las otras can- didatas al puesto. [Imagen 1] Baja ondeando en el viento con su paraguas para dar un nuevo rumbo a la vida de la familia Banks, metáfora esta del rumbo reforzada por la vivienda convertida en barco del vecino almirante Boom que guía con inexorable puntualidad el tiempo.9 Se codifica esta simbología del viento también con recurrencia cíclica, al prin- cipio y al final, cuando las cometas surcan los cielos mirando desde lo alto a los protagonistas, que han comprendido que la vida debe fluir con ligereza para evitar encorsetarse en imposiciones sociales y económicas que sepultan la mirada vital de los ni- ños y acaban por convertirnos en adultos infelices (enlazando de nuevo con la idea del personaje de Saint-Exupéry y que viene a ser la misma de Peter Pan cuyo barco, y no casualmente, también vuela por el cielo londinense). En ambas versiones fílmi- cas (la última recientemente estrenada) se mantie- ne la alegoría del cambio vital, aunque el elemento volador sea un globo con la banda de las sufragistas a modo de cola para intensificar la simbología del cambio de rumbo, incluso para la propia Mary Pop- pins, que tendrá que callar a su conciencia cuando le recuerda que han mudado sus sentimientos y su anhelo de volar al volver a cambiar el viento. Se eleva finalmente la mirada y el espíritu, re- cordando que el señor Dawes dejó de respirar feliz en un ataque de risa «supercalifragilisticoespiali- doso» que le elevó a los cielos. Hay que añadir que 8 TAUSIET, María, Mary Poppins: Magia, leyenda, mito, Madrid, Abada Edito- res, 2018. 9 Recuérdese que son los marineros los que dan nombre a los vientos y los controlan con mayor maestría, lo que estrecha los lazos entre el símbolo del tiempo y el viento. el aliento o espíritu es también viento, pues «todos me llevan en sí o ninguno está en sí sin mí», como rezaba el enigma de Aguirre. El alma es el espíritu y la vida que se apaga como una vela cuando se in- hala el último estertor. El «soplo de vida» vuelve a ser metafórico. El soplido amenaza con poner del revés la vida, ya sea en el techo del tío Albert o boca abajo en la versión del personaje de Topsy, la prima de la niñera encarnada por la actriz Meryl Streep. El folclore tradicional insiste en la idea del sopli- do invasor del hogar y agente de cambio forzoso, trayéndonos irremediablemente a la mente la furia del soplido del lobo de Los tres cerditos. [Imagen 2] La experiencia, el paso de los años, es un apren- dizaje que destruye, arrasa y obliga a reconstruir la morada. El «día ventoso» no parece buen presagio en el relato de Winnie the Pooh cuando la casa en el árbol del anciano búho acaba destrozada en el suelo tras volar por los aires [Imagen 3] y todos se solidarizan en la reconstrucción. El viento obliga a remodelar, a reelaborar, a repensar. Supone adqui- rir la perspectiva que, desde arriba, se alcanza en una madurez o vejez cercana a la ilusión de la ni- ñez, asociada a los globos que levantan la casa del anciano de la película Up. Disney ha contribuido a sellar ese símbolo del viento como agente de evolu- ción, aunque ya el cine de la mano de la literatura lo había consolidado antes con el huracán que trans- porta la casa de Dorothy al mundo de Oz y a la bús- queda del mago que la traiga de vuelta del mundo de ensueño habiendo aprendido la lección de que «se está mejor en casa que en ningún sitio». El viento es revelador, descubridor de enigmas y enseñanzas y portador de vida nueva. No es ex- traño que se vincule también con la fertilidad en el ambiguo símbolo del «verde viento» lorquiano.10 10 ARANGO, Manuel Antonio, Símbolo y simbología en la obra de Federico Gar- cía Lorca, Madrid, Fundamentos, 1995, pp. 138 y 181-182
  • 17.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 17 críticaliteraria Las «verdes ramas» del Romance sonámbulo se do- blan ante ese viento portador de vida y muerte a la vez, en la paradoja intrínseca que conlleva la muer- te entendiéndola como el paso a una nueva vida. No hay imagen más literaria que la de «vivir es ir mu- riendo» y que haya sido mejor expresada que por la pluma de Antonio Machado11 caminando entre los verdes pinos, viajando a lo largo del sendero, «soñando caminos de la tarde» mientras «suena el viento en los álamos del río» … La violencia del huracán12 acecha, la del vien- to que se lleva consigo la ilusión, la inocencia y, al igual que el tiempo, el recuerdo, barriendo esos mundos idealizados por una generación que «el viento sureño se llevó» consigo (valga de nuevo la imagen cinematográfica). [Imagen 4] Alberti codifi- ca en este elemento el poder del olvido en su Balada de lo que el viento dijo: Y el viento se acercó entonces, como quien va de pasada, y me dijo: La eternidad bien pudiera  ser un río solamente, ser un caballo olvidado y el zureo de una paloma perdida.13 Es el «viento fuerte, nunca sosegado»14 que le- vanta pasiones arrebatadas. El otro de los símbolos enigmáticos que trae el viento: el de la potencia sin 11 YNDURÁIN, Domingo, «Tres símbolos en la poesía de Machado», en www. cervantesvirtual.com [consultado 5 de enero 2018]. 12 «En su aspecto de máxima actividad, el viento origina el huracán —sín- tesis y conjunción de los cuatro elementos—, al que se atribuye poder fe- cundador y renovador de la vida.» (CIRLOT, Diccionario de símbolos, op. cit.) 13 El viento simbolizando el olvido se relaciona con el exilio (CASADO HER- NÁNDEZ, Marina, Oscuridad y exilio interior en la obra de Rafael Alberti. Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 2015. Versión pdf disponible en https://eprints.ucm.es/39950/1/T37949.pdf). 14 Cita probablemente gongorina que Matías de Aguirre le atribuye a un anónimo moderno (Navidad de Zaragoza, op.cit., p. 44). control de los amantes. [Imagen 5] El loco amor cuyo fuego crepita con mayor intensidad cuando sopla el viento. La locura que propicia el viento (casi paremiológica si nos referimos a la influencia del Cierzo en los lugareños) es también literatura. La poesía es instrumento para el sueño, para la fan- tasía o para el compromiso. Miguel Hernández nos mostró cómo el poeta es el «viento del pueblo» que azota para que también la sociedad se pueda trans- mutar. Y es que, en fin, la poesía es como el viento: «La poesía es como el viento, y como el fuego, o como el mar. Hace vibrar árboles, ropas, abrasa espigas, hojas secas, acuna en su oleaje los objetos que duermen en la playa». José Hierro Imagen 3: El viento es creación y portador de palabras en el relato Winnie the Pooh and the blustery day. Imagen 4: Cartel de la película Lo que el viento se llevó (1939). El recuerdo de pasiones imborrables es portado con el viento a la eternidad. Imagen 5: Oskar Kokoschka, La novia del viento (óleo sobre lienzo. 1913-1914. Museo de Arte de Basilea). La tormentosa pasión de los amantes dura lo que el viento huracanado.
  • 18.
    18 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Entrevista con Rosa Montero Susana Hernández.- ¿Es feliz Rosa Montero? Rosa Montero.- A ratos por su- puesto, porque la felicidad no es un estado permanente. Pero so- bre todo creo que tengo la suerte de ser alegre, algo que no es mé- rito mío, porque la alegría es una aptitud innata, quizá bioquímica, una capacidad de disfrutar ani- malmente con casi todo. Quiero decir que salgo a la calle y hace un día precioso de sol y me da un brinco el corazón: oh, qué día tan bonito. Pero salgo a la calle y está lloviendo y me pasa lo mismo: oh, qué día tan hermoso. Así que di- gamos que soy una disfrutona. Lo que no evita que también conozca la melancolía, la pena y el sufri- miento, como todo el mundo. S. H.- Lágrimas en la lluvia, El peso del corazón y Los tiempos del odio han sido las tres obras en las que ha creado un mundo para dar vida y hacer evolucionar a Bruna Hus- ky, uno de los personajes literarios que más me han impactado por la cantidad de sentimientos que es capaz de despertar en el lec- tor ¿Crees que necesitamos crear otros mundos para poder analizar, comprender y contar la realidad del que nos está tocando vivir? R.M.- Toda novela exige la crea- ción de un mundo, aunque sea Rosa Montero, madrileña universal, licenciada en Periodismo y casi en Psicología, también fue actriz de teatro. Tanto por sus artículos periodísticos como por sus numerosas y bien elaboradas entrevistas, fue galardonada con el Premio Nacional de Periodismo en 1981 y, por su extraordinaria trayectoria como escritora, en 2017 le fue otorgado también el Premio Nacional de las Letras. Por supuesto, cuenta también en su haber con el Premio de la Crítica de Madrid (2014), así como el Premio de la Asociación de la Prensa de Madrid (2005), entre otros muchísimos recono- cimientos y premios tanto nacionales como internacionales. Impresiona estar aquí entrevistando a quien ha obtenido los mayores reconocimientos nacionales como perio- dista y como escritora. Tiene millones de lectores que la siguen y la quieren, y pagarían por estar ahora en mi lugar pudiendo preguntarle con plena libertad lo que sea; y aquí estoy yo, que solo soy una lectora intentando entrevistar, precisamente,aunadelasmásgrandesentrevistadorasquehadadolahistoriadeEspaña. Y,comonosoynadapro- fesional en este sentido, pienso en las ganas que tengo de preguntarle a Rosa Montero si es feliz, si ha conseguido ser feliz a pesar de ser consciente de que el tic-tac del paso del tiempo no cesa, si es más feliz cuando escribe ficción o cuando ejerce de periodista, si ha aprendido de la vida que hay que afrontar el miedo y dar un paso adelante, si Bruna es el reflejo de su evolución… ¡Vamos allá! por susana hernández
  • 19.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 19 entrevistacon contemporáneo. Si te refieres a mundos futuristas o fantásticos, pues no, no es obligatorio hacer- lo, aunque desde luego la ciencia ficción nos proporciona una herra- mienta metafórica muy poderosa para hablar del aquí y el ahora. S.H.- Esta revista la lee mucha gente joven, bachilleres acostum- brados a trabajar en sus clases tus columnas semanales en las que analizas diferentes aspectos de la vida ¿Cree que son precisamente tus libros de Bruna Husky los que más pueden interesarles porque en ellos reconocerán la realidad que viven en su día a día? R.M.- Desde luego mis Brunas son las novelas más realistas que he escrito, pero pienso que hay otros libros míos que también pueden interesarles porque hablan de la vida, de nuestra vida, de lo que somos y soñamos y tememos. En concreto hay otros dos libros que gustan mucho a los jóvenes, y son Temblor y La historia del Rey Trans- parente. S. H.- En numerosas ocasiones has manifestado que tu mente desde siempre ha estado llena de fantasía, pero tus libros son de una realidad aplastante, tan re- alistas que los lectores tenemos esa extraña sensación de que nos estás hablando de ti misma ¿Es un recurso literario o realmente Rosa Montero se va dibujando a través de sus personajes bordean- do esa fina línea que hay entre la realidad y la ficción? R.M.- Las novelas son sueños que se sueñan con los ojos abiertos, nacen del mismo lugar del incons- ciente de donde nacen los sueños y por lo tanto seguro que hablan de ti, de un yo inconsciente y tan profundo que por lo general no sa- bes ni comprender la relación que tienen contigo, lo mismo que su- cede con los sueños. Los persona- jes de mis novelas suelen ser muy alejados en su realidad biográfica de mí. Puede ser una sierva de la gleba del siglo XII, o una androide de combate del siglo XXII, o un ta- xista cuarentón y viudo, en fin, no me gusta la narrativa autobiográ- fica. Pero claro, al escribir un per- sonaje tienes que vivirlo, y es esa veracidad la que puede percibir el lector. Si los lectores se identifican con Bruna, es porque he conse- guido que represente de manera auténtica muchos de los miedos y los sueños y las necesidades bási- cas de todos. S. H.- A pesar de que entre tus millones de lectores se encuen- tren por igual hombres y mujeres, no te cansas de decir que no es- cribes para mujeres sino para el género humano, tanto que hasta en el Prólogo de tu último libro, Nosotras, dices: «Este libro no es solo para mujeres, de la misma manera que el feminismo no es solo cosa de chicas…» ¿No te pa- rece triste que ya avanzado el si- glo XXI sigamos teniendo que dar estas explicaciones? ¿Crees que es importante animar a la gente más joven a involucrarse y seguir trabajando por una sociedad más igualitaria, más feminista y me- nos sexista. R.M.- No me parece triste porque en realidad la desconstrucción del sexismo va a toda velocidad. En poco más de un siglo, cuatro o cinco generaciones estamos cam- biando una realidad milenaria. Re- cuerda que hasta entrado el siglo XX las mujeres no hemos podido estudiar en las universidades, salvo excepciones; que no hemos podido votar hasta más o menos mediado el siglo XX (y todavía hay sitios en donde la mujer no tiene todos los derechos de voto). La evolución ha sido enorme, y por fortuna el empujón que está ex- perimentando en los dos últimos años el feminismo o antisexismo, que es lo mismo, está caracteriza- do por la llegada masiva de los va- rones a esta lucha antisexista, que también les afecta y les favorece a ellos. En las dos últimas mani- festaciones madrileñas del 8 de Marzo había fácilmente un 40 % de hombres, sobre todo jóvenes. S.H.- Sueles decir que para contar una historia ha de morir el autor para que quien narre sea el sub- consciente, como en un sueño. Pero para hacer lo que hace des- pués con la pluma, la autora, ade- más de compartir las grandes ob- sesiones humanas, ha debido ser una atenta observadora de la vida ¿En tu caso pueden complemen- tarse el hecho de ser periodista y escritora? R.M.- Creo que ambas cosas, el hecho de ser periodista y el hecho de ser novelista, vienen del mismo principio, y es mi empatía, mi gus- to por la gente, por la auto obser- vación y por la observación de los demás. Te recuerdo además que, como la mayoría de los novelistas, empecé a escribir ficción de niña, y el periodismo llegó después. Hay otras profesiones que también derivan de esa misma base, como por ejemplo la interpretación, ser actor o actriz, o la psiquiatría y la psicología. Y yo he hecho todo eso, hice teatro durante cinco años en mi juventud y estudié cuatro año de psicología, jajaja. S.H.- Tengo que decirte que ten- go una cierta debilidad por Bruna Husky, pero no puedo quitar de mi mente lectora a Laura, la prota- gonista de La hija del caníbal, te
  • 20.
    20 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria entrevistacon parecerá raro pero no concibo a la una sin la otra. Todos los libros que uno escribe son importantes porque ninguno podría ser un avance si no está el anterior ¿Tie- ne alguna debilidad por alguno de sus libros Rosa Montero? R.M.- Muchísimas gracias, cariño, por las observaciones tan llenas de afecto y de generosidad que estás haciendo en todas tus preguntas. Pues tienes toda la razón, el cami- no de la obra es largo y progresivo, no podría haber escrito mi última novela sin haber hecho previa- mente las anteriores, a escribir se aprende escribiendo y pensando y madurando. Por eso también me es difícil o imposible escoger unos libros por encima de otros, todos me han sido necesarios. Te trataré como una reina, por ejemplo, fue muy importante porque me ense- ñó a borrarme como autora y a es- cuchar a mis personajes; Temblor me enseñó a volar en la fantasía; Historia del Rey Transparente es sin duda mi novela más ambiciosa y estoy orgullosa de ella; Bella y Os- cura es mi novela más íntima y poética, creo; La loca de la casa, mi libro más original; La ridícula idea de no volver a verte quizá sea el tex- to más redondo; Bruna Husky es el personaje que más me gusta de todos los que he hecho, y las tres Brunas me encantan, sobre todo la última, Los tiempos del odio, que, junto con La carne, creo que son mis novelas más maduras… como te digo, es muy imposible elegir. S.H.- A Rosa Montero se le respeta y reconoce como escritora y como periodista, pero a nadie se le es- capa que hay mucho más: eres solidaria, comprometida con mil causas justas y, siempre que hace falta, das un paso al frente y te po- sicionas; te mueves como pez en el agua por las redes sociales y, al contrario de lo que le pasa a otros muchos escritores o famosos, in- cluso en Twiter eres respetada. Lo que marca la diferencia es que tus lectores te quieren y te sienten como una amiga… ¿Crees que es fundamental esa relación perso- na-escritor-lector? ¿te sientes re- compensada? R.M.- La verdad es que me siento un poco aterrada, jajaja. Hay mu- cha gente que me quiere, lo sé, cosa que agradezco enorme y hu- mildemente, pero no puedo evitar el maldito y típico síndrome de la impostora, quiero decir que a me- nudo pienso: un día se van a dar cuenta todos de que no soy así, de que soy un desastre, y será un fra- caso colosal, jajajaja S.H.- Para bien o para mal, el mundo va cambiando con rapidez, no dudo que Rosa Montero estará ahí para contarnos más historias diferentes, historias que la sor- prendan y con las que sorprender- nos, pero… ¿Volveremos a saber algo más de Bruna? R.M.- ¡Desde luego que sí! Dejo a mi Bruna en un lugar tan pecu- liar, tan intrigante y distinto en el final de Los tiempos del odio que me muero de curiosidad por saber qué va a ser de ella. Y no puedo co- nocer su futuro si no escribo una nueva novela. Así que habrá una cuarta Bruna, aunque antes tengo en la cabeza otro par de libros di- ferentes. S.H.- Rosa Montero, muchísimas gracias por tu tiempo y por haber sido así de generosa con nosotros, y como eres una mujer optimista y vitalista me apetece despedirme de ti con una pregunta que espero que llenes de esperanza ¿El futuro siempre será mejor? R.M.- Por desgracia no. El futuro solo será mejor si nos lo trabaja- mos, tanto desde el punto de vista social como desde el punto de vis- ta personal. Pero la buena noticia es que está sin escribir, o sea que siempre puedes aspirar a cons- truirte una vida mejor. Y un conse- jo esencial: para lograr un futuro mejor, empieza por el presente. Aprende a vivir el hoy lo mejor y más intensamente posible. S.H.- Pues eso vamos a hacer to- dos, Rosa, trabajar juntos para mejorar este mundo en el que vi- vimos. El tiempo pasa volando y nos que- damos con ganas de más, la invito a venir para conocer a sus lectores de Cinco Villas y quedamos a la espera de poder cuadrar las agen- das, básicamente la suya, claro, pues nosotros siempre estaremos preparados para recibirla.
  • 21.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 21 entrevistacon David Lozano El pasado mes de octubre, en el marco de la Semana del Libro de Ejea, dedicada este año a la novela, pu- dimos contar con la presencia de David Lozano Gar- bala (Zaragoza, 1974) que pudo transmitir al público del Centro Cívico de Ejea su entusiasmo por el proceso creativo de la novela de misterio y de aventura, por la novela fantástica y, en fin, por las novelas que gustan a públicos de todas las edades. Pero es especialmente querido entre los lectores jóvenes y entre el profeso- rado que siempre busca autores y textos que puedan despertar la pasión por la lectura en adolescentes acostumbrados a recibir estímulos audiovisuales. Gracias a su disponibilidad el alumnado de los ins- titutos «Reyes Católicos» y «Cinco Villas» pudo sentir de nuevo su entusiasmo en sendas charlas coloquio alumnos y alumnas de 3º de eso del ies «cinco villas» y del ies «reyes católicos» de ejea de los caballeros sobre Donde surgen las sombras, libro que habían desmenuzado en sus correspondientes clases de Len- gua. Porque elegir un libro de David Lozano es un éxito seguro por sus argumentos con acción y reflexión, sus personajes con matices, la combinación de aventuras, misterio e indagación en los retos del mundo contem- poráneo y, en definitiva, por su condición como motor para la reflexión sobre las inquietudes de la juventud. Fruto de las charlas mencionadas es esta entre- vista para la revista Ágora preparada por alumnas y alumnos de los dos institutos en la que desvela parte de sus gustos, inquietudes y sentimientos, el trabajo que conlleva la práctica de su vocación de escritor a la par que hace un breve repaso de sus principales obras. Ágora.- ¿A qué edad empezaste a escribir?¿Cuálfuelachispaquedes- encadenó tu vocación de escritor? David Lozano.- Mis primeros pasos literarios van de la mano con mi propia trayectoria como lector. De pequeño, al mismo tiempo que des- cubría el placer de la lectura —que implica asomarse a las narraciones de otros— experimentaba la in- quietud por situarme al otro lado, por crear mis propias historias. Empecé a los 7-8 años por escribir cuentos, relatos breves, y fue una experiencia tan satisfactoria, tan gratificante, que no lo he dejado hasta hoy. A los 19 logré terminar mi primera novela. Por otra parte, mipadreyahabíaescritoalgunano- vela, los libros siempre han estado muy presentes en la casa familiar. Á.- Si no fueses escritor, ¿a qué te hubiera gustado dedicarte? D.L.- Yo ejercí como abogado un par de años. Es una profesión muy inte- resante.Duranteaños,porotraparte, he compaginado la docencia con la escritura. La psicología también me atraíacuandovalorabamifuturopro- fesionalyelsectoraudiovisualesotro quemesiempremehaapasionado. Á.- ¿Qué sientes cuando escribes? D.L.- Para mí la escritura no es una afición, no se trata de un sim- ple hobby. Yo necesito escribir, por eso la considero una vocación. De ahí que, a pesar de lo duro que es todo el proceso, yo disfrute mucho sumergiéndome en mis historias. Mientras escribo, me ausento del mundo real y soy feliz allí, luchan- do por encontrar las palabras que me permitan construir una nueva historia. Á.- Además de construir una trama entretenida, tus novelas pretenden
  • 22.
    22 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria entrevistacon algo más. ¿Qué mensaje quieres transmitir? D.L.- Yo siempre procuro que en mis novelas, además de entreteni- miento, el lector encuentre temas para la reflexión. En el caso de Don- desurgenlassombras, he pretendido que el lector se cuestione los ries- gos de Internet y hacer hincapié en la importancia de la amistad. Donde surgenlassombrases, por encima de todo, una novela sobre la amistad. Á.- ¿Qué géneros te gusta explorar y por qué? D.L.- Mi género favorito es la no- vela, porque es el que me permite desarrollar mejor mis historias. He trabajado tanto la novela autocon- clusiva (Hyde, Valkiria…) como el formato saga (trilogía «La Puerta Oscura»). Con la novela no te en- frentas a límites de extensión, por ejemplo, y te permite una absoluta libertad a la hora de escoger pers- pectiva de la narración, ritmo… etc. También me gusta mucho el relato. Á.- ¿Qué te atrae del lector juvenil? D.L.- El joven es, casi por definición, exigente e impaciente. Se trata de dos rasgos que lo vuelven un juez implacable cuando una historia no le convence. Sin embargo, cuando se deja seducir por ella, cuando se ve atrapado por las páginas, su ca- pacidad de imaginar esa historia, de recrearla, de vivirla, es espectacular. Losmásadultoshemosidoperdien- do esa capacidad de soñar a través de las páginas, que deberíamos re- cuperar. Á.- ¿Crees que se lee menos que antes? D.L.- Con los niños no ocurre. Sin embargo, a partir de la adolescen- cia, la irrupción de la tecnología y del móvil en particular, como ele- mento que acapara toda nuestra atención, ha modificado radical- mente nuestros hábitos, incluidos los de lectura. Vivimos en una épo- ca dominada por la dispersión y la urgencia. Y ese contexto no ayuda a fomentar la lectura, que requiere justo lo contrario: concentración, calma y silencio. Á.- ¿Qué novelas tuyas nos reco- mendarías? D.L.- Para quien disfruta leyendo fantasía, sin duda la trilogía «La Puerta Oscura». Se trata de una saga gótica, sobre un viaje por el Más Allá, hacia el Infierno. Para quien prefiere la novela histó- rica, Herejía. Se ambienta en el siglo XV: un joven noble se infiltra en la Inquisición para intentar rescatar a su padre, procesado por hereje. Entre mis novelas de suspense: tanto Valkiria (sobre un siniestro vi- deojuego de pruebas reales), como Hyde (donde un grupo de estudian- tes es enviado a un caserón aislado para un experimento) y Desconoci- dos (una inquietante cita a ciegas a través de Twitter) comparten la misma línea: intriga vinculado a las tecnologías. Á.- ¿A ti te gustan los videojuegos? D.L.- Algunos de ellos me parecen espectaculares. Sin duda de trata de un nuevo lenguaje a tener en cuenta, un formato que amplía el horizonte de la narración. Sin em- bargo, en la mayor parte de los ca- sos requiere del jugador una partici- pación repetitiva, superficial, poco enriquecedora. Por eso dedicar demasiado tiempo a los videojue- gos empobrece. El coste de oportu- nidad es alto: todo lo que uno deja de hacer al sacrificar tanto tiempo para jugar. Abusar de los videojue- gos no compensa, no sale rentable. Á.- ¿Mereció la pena la dedicación y el esfuerzo de escribirla? D.L.- Sin duda. Donde surgen las sombras me cambió la vida. De he- cho, si hoy soy escritor profesional es gracias a esa novela. Á.- ¿Pensaste en algún momento que algún protagonista no saldría vivo de las alcantarillas que se re- crean en la novela? Si es así, ¿por qué lo salvaste? D.L.- La mayor duda que tuve a lo largo de todo el proceso de escritu- ra fue si Álex sobreviviría. Hasta el último momento me planteé que sus amigos no llegaran a tiempo de salvarlo. No obstante, al final me ablandé; será porque siempre aca- bo cogiendo cariño a los personajes. Á.- ¿Posible película? ¿Te atrae el mundo del cine? D.L.- Ya ha habido acercamientos. Una televisión nos encargó hace dos años un documento sobre la novela de cara a hacer una mini- serie. De momento el proyecto no ha avanzado más, pero yo siempre estoy dispuesto a ello; me encanta el cine. Á.- ¿Qué sentiste al recibir el pre- mio Gran angular por Donde surgen las sombras? D.L.- Felicidad, orgullo e incredu- lidad. Me costó asimilar que había cumplido ese sueño. Todavía hoy lo sigo viviendo. Á.- Desde las páginas de Ágora de- seamos a David Lozano logre alcan- zar esos sueños para los que está trabajando con tanta dedicación y pasión. Y aquí, en Ejea, seguiremos dejándonos seducir por sus creacio- nes. Gracias, David.
  • 23.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 23 Nombre de secciónPensamiento y reflexión Joaquín Bueno elrincóndel neurótico L os amables lectores que compartieron conmigo durante años las peculiares opiniones y puntos de vista de mi psicoanalista debieron respirar con ali- vio cuando el buen hombre decidió instalarse en algún recóndito lugar del lejano Tíbet. Allí ha pasado algo más de dos años reencontrándose consigo mismo como a él le gusta decir y, aunque lo cierto es que a la vuelta no me ha explicado muy bien cuánto tiempo va a permanecer por estos lares (todo dependerá, dice, de cómo interactúen su karma personal con el actual karma de la sociedad occidental, o algo así…), parece que sigue buscándole los tres pies al gato sin impor- tarle demasiado si sus argumentos guardan o no sin- cronía y coherencia con la realidad circundante. Deduzco por su actitud y por sus escritos que deambulando por los deleitosos senderos de la mís- tica se le han ido quedando atrás algunas cosas que caracterizaban su perfil social, aunque he podido comprobar que sigue haciendo gala de una capaci- dad insólita de reflexionar sobre algunos aspectos de la realidad que no le interesan de verdad, creo, a casi nadie. Por resumir, apunto que la obsesión en la que su mente viene naufragando estos días está asentada en los pormenores por los que se regía el ideario peda- gógico de la Institución Libre de Enseñanza. Supon- go que durante los largos meses de recogimiento por aquellos remotos lugares ha tenido tiempo más que de sobra para leer con calma y profundidad alguno de los numerosos tratados de Francisco Giner de los Ríos, probablemente su Educación y enseñanza  y tal vez su Antología Pedagógica, y, sin lugar a dudas, las reflexiones y pensamientos de Juan de Mairena, el apócrifo profesor de Antonio Machado… Ya sabes —me escribe— que Juan de Mairena era un pedagogo racionalista ligado desde sus orígenes a la ILE, que poseía una optimista percepción del mundo y queconsiderabaqueelprocesoeducativodebíadedicarse prioritariamente (frente a los programas memorísticos) al desarrollo de la personalidad. Para él la memoria de las cosas, siendo muy útil, ya estaba preservada en los librosydocumentosdetodotipoquepueblanlosanaque- les de las bibliotecas y que lo que la sociedad necesitaba eransereshumanosquesupiesenutilizar,demanerapro- ductiva para todos, esa información. El ideario de la ILE pereció, como sabes, en primer lugar ante las tapias de los cementerios, y, después, con la amargura del exilio y de la represión. Hubo posterior- mente un largo período de oscurantismo del que todavía nohemoslogradorecuperarnosdeltodoy,aunqueesver-
  • 24.
    24 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión dad que la Transición no fue tal vez el mejor momento para retomar el espíritu de la Institución, ha llovido mu- cho desde entonces para que las cosas sigan estando más o menos igual… Habrás podido comprobar que, hoy en día, los objeti- vos que se consideran imprescindibles en las programa- cioneseducativasdenuestropaísvaríanensincroníacon las siglas de los partidos o coaliciones gobernantes, que las reformas educativas se han convertido en un mal en- démico y que, así, la enseñanza reglada a lo largo de las últimas décadas ha estado siempre condicionada a las ocurrencias de los políticos de turno… No necesito recordarte —continúa— que la mejor forma de que no cambie algo es reformarlo mucho. Esa era la opinión de Juan de Mairena respecto a la educa- ción y si revisas con cierto detenimiento el acontecer del pasado inmediato (no tienes que ir más allá de 1970) comprobarás que la Ley General de Educación que se implantó aquel año, dio paso a la Ley Orgánica del Es- tatuto de Centros Escolares, que a su vez abrió camino a la LOGSE, la cual precedió a la Ley Orgánica de Partici- pación, Evaluación y Gobierno de los Centros Docentes. Las dos últimas han sido la Ley Orgánica de Educación impulsada por José Luis Rodríguez Zapatero y la actual Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa de José Ignacio Wert. De seguir así, como parece previsible que sea, vendrán la séptima, la octava, la novena, etc., etc., etc. Y los libreros en éxtasis… Podrás objetarme que las sucesivas reformas son un prodigio de reglamentación académica y que hay un consenso tácito por el que en el articulado de las progra- maciones al uso se puede deslindar hasta el detalle cada unadelasactividadesconducentesalaadquisicióndelos objetivos previstos. Vamos, que no queda cabo suelto al- guno, que todo está debidamente secuenciado, que cada una de esas secuencias están debidamente recogidas en los índices de los trabajos y que es casi imposible que con esas programaciones no se acceda a la excelencia en un par de pasos… Y, sin embargo, podrás comprobar que el último Informe Pisa nos dice que, aunque hemos mejora- do algo respecto a las valoraciones de informes de años anteriores, seguimos estancados en niveles educativos muy por debajo de los que se estilan en bastantes otros países de la Europa Comunitaria y, desde luego, muy por debajo de Finlandia, el país europeo que obtiene la mejor valoración de todo el entorno educativo comunitario. Curiosamente, en el Informe Mundial sobre la Felici- dad de la ONU de 2018, Finlandia también aparece como el país en el que sus ciudadanos son los más felices del mundo. En ese informe, que incluye variables como el GABRIEL BUENO
  • 25.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 25 pensamiento yreflexión producto interior bruto, las ayudas sociales, la esperan- za de vida, la libertad, la generosidad, la ausencia de co- rrupción y la calidad de vida de los inmigrantes, temas a los que los finlandeses dedican unas actividades con- cretas para su estudio en los currículos, se especifica que España ocupa el número 30. No hace falta ser un lince para establecer una relación de causa-efecto, ¿no crees? Son verdades como puños, muchacho… Tal vez, querido amigo, tendríamos que repensar el sentido global de nuestras programaciones educativas y, junto a las taxonomías de objetivos tan minuciosamente perfilados, incluir otros en los que se especifique que lo másimportanteparaelserhumanoensuperíodoeduca- cional es que consiga comprender objetivamente el mun- do que le rodea. ¿De verdad no percibes la evidencia de que lo que la sociedad necesita es una enseñanza que dé preponderancia a lo educativo y que desarrolle la perso- nalidad del alumnado y, en todo caso, que se seleccionen como optativos todos aquellos conocimientos que única- mentesirvendeverdadaquienesdeseanaccederalauni- versidad, como se repetía machaconamente en la ILE? Hace un rato le he enviado un correo manifestán- dole mi perplejidad por sus afirmaciones e informán- doledequeyonosoyquiénparaadelantarlerespuesta alguna a sus últimas preguntas… Eso sí, le he manifes- tado mi conformidad con que la Institución Libre de Enseñanza fue un hito en nuestro sistema educativo difícilmente superable y que su desaparición del esce- nario educativo español fue uno más de los desastres del alzamiento militar y de la Guerra Civil. También con que es difícilmente justificable que a estas alturas solo quede un levísimo recuerdo de lo que fue… Le reprocho, sin embargo, que su voluntario ale- jamiento de la realidad social de nuestro país no le permite percibir con una perspectiva compleja y ade- cuada sus problemas de fondo… Hay que vivir, le digo, la realidad cotidiana y enlodarse con sus problemas para percatarse de que el mundo ya no es lo que era hace cien años, que vivimos en una aldea global en la que las informaciones van y vienen sin apenas tiem- po para filtrarlas y asimilarlas, y que aquella escuela idílica de Giner de los Ríos no es ahora más que una entelequia utópica para quienes navegan en el etéreo mundo de las ideas generales y que su célebre frase «Dadmeunmaestroyosabandonolaorganización,el local,losmediosmateriales,cuantosfactoresensuma contribuyen a auxiliar su función», pronunciada en la inauguración del curso 1880-81 de la ILE, está hoy , en términos educativos y sociales, un tanto devaluada… De cualquier forma, he de reconocer que existen algunas analogías entre sus puntos de vista y los de Andreas Schleicher,Director de Educación de la Orga- nización para la Cooperación y el Desarrollo Econó- micos (OCDE), y padre del Informe PISA, vertidos en su libro Primera clase, presentado a la opinión pública el 9 de octubre de 2108. En sus páginas se afirma que la educación en España es casi como una versión del siglo XIX, y que España se ha concentrado en legislar olvidando la calidad de la enseñanza. También afirma que las leyes en España son como las regulaciones en unafábricamuygrandeyquelossucesivosGobiernos han actuado siempre como lo pueda hacer su director general, legislando desde arriba sobre cómo deben funcionar los centros educativos. De esa manera, los profesores llevan a la práctica esas directrices y los alumnos las reproducen de una manera memorística, sin apenas crítica… Tal vez alguien debería contestarle a este señor… ¿O no?
  • 26.
    26 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión Vicky y «la Pili» David Villafranca «¡Pero cuánto tiempo! ¿Cómo has estado, amor?». Nada más cruzar la puerta de la cantina, Vicky me recibió con una mezcla de cariño y de reproche: un beso en la mejilla para darme la bienvenida junto a un gesto de sorpresa por las semanas que lleva- ba sin pasar por ahí. Mi excusa de «mucho trabajo, muchos viajes» pareció convencerla. Por si acaso, rematé con que el tiempo no anima mucho a salir de casa y con eso ya me la gané por completo. Vicky llegó hace muchísimo desde Guatemala, pero ase- gura que no recuerda un invierno tan frío y lluvioso en Los Ángeles como el de este año. Vicky, de unos cincuenta años, morena de ojos, cabello y piel, y siempre con un colorido pañuelo al cuello, es la reina de esta cantina de Boyle Heights. Con unos 100.000 habitantes y un 95 % de ellos de origen latino, Boyle Heights es el corazón chi- cano de Los Ángeles y un barrio en el que el día a día es mucho más fácil diciendo «buenos días» en lugar de «good morning». La mayoría de sus vecinos nació en México o tiene sangre mexicana, por lo que una cantina como la de Vicky parece de lo más apropia- do: la rockola tiene una amplia selección de rancheras, sirven cervezas Pacífico y Modelo, y te dejan entrar con tacos del puesto callejero si andas con hambre. Según Google Maps, este bar se llama «First Street Pool & Bi- lliard». Es un nombre muy des- criptivo de su ubicación (la calle Primera) y de lo que ofrece (unos diez billares), pero la verdad es que no tiene mucho gancho. Chris, un gringo y güero de Den- ver con un spanglish estupendo, lo bautizó como el pool bar y así se quedó entre nuestros amigos. Si Los Ángeles ha exportado al mundo el brillo de Hollywood, el gla- mur, la fama y las palmeras bajo el sol, la cantina es una tierna bofetada de realidad. Muy vieja y cal- mada, con taburetes desvencijados, luces flojas y una decoración de otro milenio, la cantina tiene el encanto de lo anticuado y el bendito atractivo, una auténtica ganga en Los Ángeles, de vender cervezas a 4,5 dólares. De jueves a domingos, Vicky establece su peque- ño reinado tras la barra. Organiza las reservas de los billares, vigila que en la mesa de quienes juegan a dominó no falte de nada, se ocupa de que en la televisión haya fútbol mexicano y apunta con mimo las consumiciones de sus clientes. La mayoría de las ocasiones, Vicky es la única mujer de una canti- BEATRIZ SUMELZO
  • 27.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 27 pensamiento yreflexión na donde sobre todo hay señores de mediana edad y ancianos. Poco parece importarle a la camarera, quien, con cada conocido que entra a la cantina, para un momento para sonreír y saludar: «¿Cómo has estado, amor?». Algunas noches de domingo, las más tranquilas y de menos tarea, Vicky charla de temas muy cercanos para todos los que acuden por ahí: lo caro que está el alquiler, lo que cuesta ahorrar para volver a casa unas semanas al año, y lo pendejo que es Trump. A miles de kilómetros, en un pueblo medieval de 600 habitantes entre campos de cereales, la Pili fue lo más parecido que tuve a una Vicky cuando yo apenas era un chaval. En los veranos trabajaba como taquillero en la piscina de Uncastillo para pa- garme durante el año todos los vicios de un univer- sitario en Madrid. Pero este anhelo de austeridad y rigor financiero que enamoraría a la Unión Eu- ropea se iba al garete en cuanto pisaba el Toperas, algo que solía hacer cada tarde. El Toperas de la Pili era un bar muy oscuro, de paredes tan negras como si hubieran sido bañadas en carbón. El humo (aún se podía fumar) lo con- vertía en una trampa perfecta: en invierno, la peste a tabaco era tal que resultaba imposible convencer a tu madre de que no habías pasado la tarde entre cervezas. Era un bar de los que se luchaban en la barra, apretado frente al resto de gente, a codazos, a carcajadas, sudando sin parar y en lucha constan- te por escasos centímetros cuadrados. El jaleo, eso sí, tenía un límite: un grito de la Pili cuadraba a todo el mundo al instante. Con pelo gris, siempre en coleta, la figura oron- da de la Pili caminando con el capazo lleno de za- rrios para el Toperas era algo tan característico del pueblo como el castillo que le da nombre. Aunque lo que dejó huella en Uncastillo fue su genio: la Pili gritaba, protestaba y mandaba callar a cualquiera que se pasara de listo. Más de un turista salió co- rriendo del bar por incordiarla. Arisca en aparien- cia, la Pili era en realidad cálida y atenta: la primera vez que mi padre entró al bar tras salir del hospital, la Pili interrumpió el servicio, abandonó la barra y le plantó dos besos en la misma puerta del Toperas. Cuando conocí a Vicky y su cantina me acordé automáticamente de la Pili y el antiguo Toperas an- tes de que se jubilara. En los dos había un ambiente familiar, en ambos uno se sentía como en casa. Los Ángeles puede ser una ciudad inhóspita y hostil, pero a cualquiera le ablanda el corazón que un gru- po de chicanos, en medio de un cumpleaños en una cantina, te invite a compartir su tarta. En el Tope- ras también se daban momentos de cariño: la Pili casi nunca ponía música, pero el día que traspasó el bar sonaba Adriano Celentano mientras invitaba a cañas gratis a todos. Es posible que la conexión entre la cantina de Boyle Heights y el Toperas de Uncastillo solo sea cosa mía. Sin duda, ser un optimista te hace ver más las similitudes que las diferencias, incluso en realidades que puedan parecer opuestas. Pero tam- bién me resulta muy paradójico que en tiempos de viajes y de internet, de conocimiento y de comuni- cación, con todo el mundo prácticamente a nuestro alcance, nos empeñemos en mirar más lo que nos distancia que lo que nos une. En Boyle Heights no comen ternasco ni cantan jotas, pero sí se citan en la plaza cuando hace buen tiempo, solo que en su caso es la Plaza Mariachi y no la Plaza del Ordina- rio. Los fines de semana en Boyle Heights también se va a misa y se ve el fútbol (aquí no lloran con el Zaragoza, sino con las Chivas de Guadalajara). Tampoco hay mucha diferencia entre empezar el día comprando una barra en la Panadería Pemán o llevándote bolillos y tortillas de maíz de La Morena Bakery. Los enamorados pasean al atardecer en el Parque Hollenbeck en lugar de ir por la carretera hacia Luesia. Los niños se mueren por un buen he- lado, quizá no en la piscina, pero sí de la camioneta que recorre el barrio. Y los abuelos, eso sí, coinci- den en Boyle Heights y Uncastillo con su pasión por las obras. No son tiempos demasiado proclives para los sentimientos positivos, la concordia o la tolerancia mientras se proyectan muros, se extiende el racis- mo, se rompen uniones, se desconfía de vecinos y se pleitea sobre referendos de independencia. Pocos motivos hemos tenido para brindar últimamente. Pero es quizá en estos momentos tan inciertos en los que tal vez debamos refugiarnos en certezas co- munes y en paraísos compartidos, como que, seas chicano o aragonés, de Boyle Heights o de Uncasti- llo, es un tesoro tener un lugar en el que te echen en falta cuando no vas y donde te pregunten qué tal te va todo, «amor».
  • 28.
    28 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión La sociedad actual está inmersa en una crisis de valores sin precedentes. En 2015, la ONU aprobó la Agenda 2030 con los diecisiete «Objetivos de Desa- rrollo Sostenible» haciendo un llamamiento global para erradicar la pobreza, proteger el planeta y ase- gurar la paz y la prosperidad para todos. Las sociedades están hiperconectadas y las po- sibilidades de un desarrollo sostenible y equitativo son más amplias que nunca gracias a las tecnolo- gías y avances científicos. Sin embargo, persisten los conflictos, la intolerancia, las desigualdades es- candalosas, la avaricia desmesurada, el abuso y la explotación... ¿Hay esperanzas? Movimientos como la Economía del Bien Co- mún (en el original alemán Gemeinwohl-Ökonomie) arrojan algo de luz y aportan propuestas. Se trata de un proyecto económico promovido por el acti- vista social Christian Felber que busca desarrollar una economía verdaderamente sostenible y alter- nativa a los mercados financieros en los que operan las empresas actualmente. Surgió en Austria con la publicación, en agosto de 2010, del libro de Felber La Economía del bien común (traducido al castellano en 2012 y reeditado 2015). Agrupa a empresas, mu- nicipios y miles de voluntarios de más de 30 países. Muchos lo definen como un «modelo económico con futuro». En palabras de Felber, en un fluido español, en el corazón de la Economía del Bien Común (EBC) se encuentran las personas, y el florecer de nuestras relaciones: «…aplicar en todos los ámbitos de nues- tra vida, sin dejar de lado la economía ni la política, aquellos valores que hacen florecer las relaciones humanas: honestidad, empatía, confianza, coopera- ción, solidaridad». Para ello, esta iniciativa social y económica pro- pone resolver tres contradicciones profundas de nuestra sociedad. La primera: las constituciones de los países democráticos recogen un espíritu y unos valores que no se respetan en la economía real. Efectivamente, si volvemos la vista a nuestras cartas magnas, la Constitución de Baviera o la Cons- titución Española, por ejemplo, recogen el bien común o interés general como el fin último de la economía, de la riqueza. Y unos valores aceptados universalmente como principios de la convivencia democrática: honestidad, confianza, empatía, res- peto, solidaridad, ayuda mutua. «Toda la riqueza del país en sus distintas for- mas y sea cual fuere su titularidad está subordina- da al interés general» (art. 128 de la Constitución Española). Sin embargo, la economía se mueve por dos reglas que chocan frontalmente con este objetivo: el afán de lucro y la competencia, responsables de que en los mercados se viva conforme a unos valo- res profundamente alejados de esos que «permiten florecer las relaciones humanas». Vivir con estas reglas promueve comportamientos radicalmente opuestos y basados en la insolidaridad, la avidez, el abuso, la desconsideración hacia la dignidad huma- na o hacia el medio ambiente. Nos hallamos, por tanto, ante un profundo abismo entre las reglas de la economía y los prin- cipios fundamentales que deben regir la conviven- cia. Ante esto, la EBC sugiere un replanteamiento: sustituir el afán de lucro y la competencia, por la contribución al bien común. Recordemos que la contribución al bien común no es nada nuevo; está presente en nuestra Constitución, no así el dictado del dinero. Basta una revisión a la literatura económica para encontrar la máxima que resume los objetivos de la Economía: distribuir los recursos escasos para ¿Es posible lograr el bien común? Irene Melchor Lacleta
  • 29.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 29 pensamiento yreflexión satisfacer las necesidades. O, de manera resumida, satisfacer las necesidades humanas. Según Felber, dinero y rentabilidad siempre han sido el medio de la actividad económica para alcanzar su fin, pero no su fin en sí mismo. Por tanto, ¿por qué medir el éxito empresarial atendiendo a dicha rentabili- dad, y no al logro de sus objetivos? Se trataría de un error metodológico y conceptual, ya que desoiría la esencia misma de la economía. Esta es la tercera contradicción: el éxito económico se mide a través de indicadores como el PIB y el be- neficio financiero, y no en los prin- cipios defendidos en nuestras leyes fundamentales. El movimiento de Felber apuesta por entender y valorar el éxito econó- mico de otra manera, y recompensar a las empresas que cumplen con los mandatos de la Constitución y con sus deberes con la ciudadanía, que actúan y viven de una manera coo- perativa, solidaria, democrática. Este enfoque solventa la tercera contra- dicción del sistema actual: si el obje- tivo es el bien común, midámoslo. La propuesta es cuantificar el aporte al bien común y así resolver el error metodológico de base en las medicio- nes actuales: cuantificar el éxito económico según los medios (los resultados financieros) y no según la con- secucióndelosquedeberíanserlosverdaderosobjeti- vos (necesidades humanas e interés general). Por ello, y para que las organizaciones puedan re-enfocar sus fines hacia la maximización del bien común, la EBC ha creado una potente herramienta: el Balance del Bien Común. Este Balance contem- pla el éxito empresarial desde una visión holística, con nuevos significados y dimensiones. No es su función sustituir a la información financiera, sino complementarla, mejorando la transparencia para clientes, inversores o administraciones públicas. Es una eficaz herramienta de gestión, transfor- madora hacia una gestión más humana. Promueve la reflexión interna, la autoevaluación de las orga- nizaciones y la mejora continua de todos los proce- sos, teniendo muy en cuenta a todos los grupos de interés. Este Balance, ya por su versión 5.0, representa de manera clara la contribución de una empresa al bien común mediante una matriz bi-dimensional. En la franja horizontal se miden los valores huma- nos fundamentales. No son valores elegidos al azar o de manera discrecional, sino que son los consi- derados con más frecuencia en las Constituciones democráticas: dignidad humana, solidaridad y jus- ticia, sostenibilidad medioambiental. En la franja vertical, se consideran todos los grupos de interés que interaccionan con la empresa: proveedores, propietarios y proveedores financieros, empleados, clientes y organizaciones y entorno social. Con esta matriz, una empresa puede valorar y comunicar su éxito alternativo: su contribución a estos valores democráticos frente a todos sus gru- pos de interés, sin olvidar las plantas y animales. Su aplicación otorga una puntuación en un rango de 0 a 1000 puntos, y el resultado se hace público acom- pañado de una memoria o informe más detallado. Su bondad radica en que permite visibilizar el com- portamiento de la organización, de cara a sus clien- tes y a la sociedad en general. ¿Cómo se comporta la empresa a la que compro productos en cuanto a su huella ecológica, condiciones laborales, igualdad de género o el reparto de los beneficios? Felber nos recuerda la condición de transpa- rencia para el funcionamiento eficiente del libre mercado. Sin transparencia, un decisor racional no puede tomar decisiones informadas. En aras de esa transparencia, el movimiento promueve que en un futuro el resultado del Balance aparezca junto al código de barras de todo producto en un sello, per- mitiendo al consumidor tener una visión amplia de la empresa y su comportamiento. Asimismo, se aboga por un set de incentivos fiscales, entre otros, para las empresas con mayores puntuaciones. En La matriz del bien común 5.0. Fuente: https://economiadelbiencomun.org
  • 30.
    30 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión definitiva, se propone un escenario en el que se evalúe y premie el éxito de las organizaciones de acuerdo con los valores que sirven al bien común de todas las personas. Ejemplo de sello de la Economía del Bien Común. Fuente: https://economiadelbiencomun.org Diversos estamentos de la Unión Europea, entre ellos el Comité Económico y Social Europeo (CESE) hanrespaldadolaEBC.ElCESEconsideraestainicia- tiva apta para incluirse en el marco jurídico europeo y para facilitar una transición hacia un «mercado europeo ético» que promoverá la innovación social, elevará la tasa de empleo y será beneficioso para el medio ambiente, en consonancia con la Estrategia Europa 2020. Este organismo también ha reconoci- do la utilidad de las propuestas de este movimiento en cuanto a herramientas de medición del bienes- tar y el desarrollo más allá del PIB: el Balances del Bien Común y el Producto del Bien Común. La aplicación del modelo EBC al ámbito de la educación y la enseñanza son de gran interés, cuan- do el objetivo que se persigue es educar en valores y ofrecer visiones alternativas al modelo dominante y que despierten la reflexión y el pensamiento crí- tico del alumnado. En este sentido, la Dirección Ge- neral de Personal y Formación del Profesorado del Gobierno de Aragón ha sido pionera al ofrecer for- mación docente relacionada con la EBC. Durante el curso 2017-18 tuvo lugar el primer seminario para profesorado dedicado a este movimiento. En 2018- 19, el Centro de Innovación y Formación Educativa (CIFE) de Ejea de los Caballeros ha sido coordina- dor del segundo seminario, que pretende continuar profundizando en la aplicación de esta filosofía en el aula. Docentes de los dos IES de Ejea de los Ca- balleros han participado en este seminario, deno- minado: «Estrategias didácticas para introducir la EBC en el aula». La fuerza que va ganando este movimiento, y otras iniciativas afines como la Economía Social o la Economía Circular, abre una ventana y un rayo de esperanza a la cooperación, el apoyo a los dere- chos humanos y un desarrollo sostenible acorde con las necesidades humanas y ecológicas. Son ne- cesarios movimientos e iniciativas como la EBC que ayuden a redirigir la sociedad actual y la actividad económica, tan alejada de los valores humanos, ha- cia los principios democráticos en los que se basan nuestras sociedades y que tenemos en común y de- fendemos. (Agradecimiento a la Asociación Federal Españo- la para el Fomento de la Economía del Bien Común AFEF/EBC por la información aportada)
  • 31.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 31 pensamiento yreflexión Elena Hernández La historia de las mujeres está inevitablemente uni- da a la historia de los movimientos feministas por dos razones fundamentales: los movimientos femi- nistas han sido el motor en pos de la igualdad de de- rechos entre ambos sexos y estos han dotado a las mujeres de los recursos necesarios para visibilizar su historia y necesidades. Cuando son las mujeres las que denuncian su situación podemos hablar real- mente de la historia de las mujeres en España. Hay dos etapas fundamentales en la historia del feminismo. Desde mediados del siglo XIX hasta me- diados de las décadas de 1920-1930 y de los años 60 a los 80. Esta segunda época es la llamada «ola del feminismo». Sin embargo, no se puede decir que en España las fases se correspondieran con esas fechas. Según Geraldine M. Scalon, el desfase cronológico su- frido se debe fundamentalmente al desarrollo indus- trial pobre que conllevaba la inexistencia de una clase media progresista, a que el modelo liberal instaurado después del Antiguo Régimen se caracteriza por la de- bilidad del sistema representativo parlamentario y al fuerte papel que juega la iglesia católica en la socie- dad. En la iglesia protestante las mujeres participan activamente en la organización y en los actos. Esto las dota de experiencia administrativa y organizati- va, mientras que en España el discurso emitido por la iglesia católica potenciaba la desigualdad. A finales del siglo XIX, las mujeres españolas abogaban por un feminismo con reivindicaciones sociales, por reclamar derechos individuales. En esa época se aceptaba el discurso de género del doctor Gregorio Marañón, que estaba basado en la dife- renciación sexual. Proclamaba que la mujer no era inferior al hombre, sino diferente. Esto hace que se postule la igualdad social desde la diferencia, lo que implica una división sexual del trabajo, donde la mu- jer queda reducida al hogar y su identidad se cons- truye a través de la maternidad. A pesar de la citada teoría hubo demandas sociales y civiles tales como la educación y el trabajo remunerado. Al triunfar esta corriente, figuras como Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán se decantaron por el activismo de po- tenciar la educación femenina. Unas décadas más tarde, 1920, gracias a la co- yuntura política existente se potencia por fin el ac- tivismo político feminista. Dolores Monderdà en su Estudi feminista reniega del feminismo laico que se tenía como modelo para pedir una reforma del cato- licismo y del nacionalismo. Destaca la importancia de la mujer en la socialización, cultura y tradición catalanas pidiendo acceso a la formación académica. Sin embargo, acepta que sea el varón el encargado de gestionar el patrimonio y las cuestiones políticas. En 1918 se crea la Asociación Nacional de Mu- jeres Españolas (ANME en adelante), y en 1920 se unen a las demandas sociales que promulgaban las demandas políticas también. Se pide la revisión de las leyes que relegaban a la mujer al ámbito familiar y se exige su promoción en la política, aunque solo para tratar los temas que están directamente rela- cionados con mujeres. En resumen, hubo una trasla- ción de las demandas sociales hasta la obtención de un derecho esencial: el sufragio universal real. Cabe destacar que los logros fueron causados por imperativos políticos de orden general más que por presión feminista. Así pues, en la dictadura de Primo de Rivera se concedieron derechos limitados a las mujeres para aprovechar el conservadurismo mayoritario que tenían y asegurarse su gratitud. De la misma manera, durante la Segunda República, en la Constitución promulgada en diciembre de 1931, se incluye la igualdad de derechos civiles y políticos La figura de la mujer en la ciencia: el caso de Vicenta Arnal
  • 32.
    32 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión porque formaba parte del modelo democrático que se quería conseguir para modernizar al país. Las mujeres serán a partir de ahora elegibles en la política, lo cual estaba libre de riesgos ya que se seleccionarían aquellas que estuviesen cualifi- cadas. Se implanta también el seguro de materni- dad. El 1 de octubre de 1931 se promulga un decre- to que hace posible el voto femenino. Los radicales y muchos socialistas ven peligrar su puesto pues afirman que «la mujer está sometida al cura». Una gran cantidad de los republicanos piensan que la naturaleza de la mujer es histérica, y algunos creen que solo pueden votar racionalmente des- pués de la menopausia, pues el ciclo menstrual altera y perturba sus hormonas. Es la misma Margarita Nelken quien se opone al voto femeni- no al pensar que el colectivo no estaba preparado para tal responsabilidad, pues o bien estaban bajo ELENA ARRESE
  • 33.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 33 pensamiento yreflexión el liderazgo de sus «jefes» varones o bien bajo el discurso retrógrado de la Iglesia católica. Victoria Kent aboga por la postergación de la aplicación del ideal, pero Clara Campoamor acaba imponiéndose con la igualdad. Con la concesión del voto femenino hubo una atenuación del movimiento feminista, por lo que muchas activistas prolíficas optaron por integrarse en partidos políticos para alcanzar desde esa pla- taforma más beneficios. La lucha política entre las derechas y las izquierdas por ganarse el apoyo de las mujeres llevó a la creación de asociaciones femeni- nas con la ideología de los partidos y no una ideolo- gía feminista. Frente a tal situación, algunas mujeres decidieron crear un partido político como medida transitoria. En 1936 miembros de la Unión Republi- cana Femenina (fundada por Clara Campoamor en 1931) solicitaron un puesto en el Frente Popular que, finalmente, les fue denegado. Durante la Guerra Civil, en la zona republicana las mujeres se incorporan a la industria de guerra (1937) y posteriormente se las instruye en aviación (1938), aunque no sin antes haber conseguido la le- galización del aborto gracias a Federica Montseny (ministra de Salud y anarquista) en 1936. Las muje- res tuvieron un papel muy importante en la guerra, tanto en el frente de batalla como en la retaguardia. No obstante, es preciso destacar que el primer fe- minismo español desapareció víctima de las luchas entre la izquierda y la derecha y la imposición del ré- gimen franquista después de su victoria en la Guerra Civil, aunque algunas se atrevieron a teorizar, como María Campo Alange, que en 1948 escribió La secreta guerra de los sexos. Un ejemplo académico y feminista que merece ser destacado es Jenara Vicenta Arnal Yarza, no por el he- cho de ser una activista (que no lo fue), sino porque fue una mujer que vivió dos dictaduras y una repú- blica, y nunca dejó de ejercer su profesión aun siendo sumamente complicado para una mujer en su época. Jenara Vicenta nació en su domicilio familiar en Zaragoza el 19 de septiembre de 1902, aunque en la partida de nacimiento figura la fecha del 20 de sep- tiembre de ese mismo año, puesto que fue entonces cuando la inscribieron en el registro civil. Su padre, Luis Arnal Foz, era un jornalero de Zaragoza, aunque posteriormente se dedicó a la reparación de pianos. Su madre, Vicenta Yarza Marquina, era de Brea, un municipio de la provincia de Zaragoza, y se dedicaba a las labores del hogar. Fue la mayor de tres herma- nos. Su hermana Pilar fue una gran pianista y estu- dió en París. Su hermano Pablo fue catedrático de Física y Química y perteneció al Consejo Superior de Investigación Científica (CSIC). Desgraciadamente murió muy joven. Cuando sus padres murieron, fue Jenara quien se encargó de ayudar a sus hermanos a estudiar y a colocarlos en un buen puesto de trabajo. Físicamente era de pequeña estatura, rubia y con ojos azules. Tenía una mentalidad muy abierta que adaptaba a las condiciones que la rodeaban, era muy inteligente y poseía un gran instinto maternal, pues cuidaba a todos aquellos que estaban a su lado. En España, hasta que Francisco Giner de los Ríos creó la Institución de Libre Enseñanza las mujeres no podían acceder a estudios superiores. Esta insti- tución fue un punto de inflexión que significaba una reforma para la igualdad. Antes, a finales del siglo XVIII se permitía que las mujeres trabajasen en el ámbito intelectual siendo maestras, sin embargo, eran pocas las que podían acceder a ello. Además, hasta 1882 no se empezó a enseñar Historia Natural y Física a las mujeres maestras. La Real Orden del 2 de septiembre de 1910 decre- ta que las mujeres se equiparen a los varones para el ejercicio de todas aquellas profesiones que tienen relación con el Ministerio de Instrucción Pública. La Real Orden del 8 de marzo de 1910, con Roma- nones como ministro, da derecho a las niñas a ma- tricularse en todos los establecimientos oficiales, cuando antes solo podían hacerlo como alumnas libres o colegiadas. Vicenta Arnal siempre se sintió atraída por la do- cencia, por lo que realiza sus estudios de Magisterio en la Escuela de Zaragoza, siéndole expedido el título de Maestra de Primera Enseñanza el 3 de diciembre de 1921. El año académico de 1922-1923 se matriculó como alumna no oficial en Ciencias Químicas en la Universidad de Zaragoza, obteniendo calificación de sobresalienteentodaslasasignaturasytresmatrícu- las de honor. Los tres cursos siguientes se matriculó como alumna oficial siguiendo con las mismas califi- caciones brillantes que obtuvo al principio. También cursó alemán y francés en la Escuela Universitaria de Idiomas en Zaragoza. Su licenciatura fue expedi- da el 12 de marzo de 1927. Posteriormente, realizó los estudios necesarios para convertirse en Doctor en la Facultad de Ciencias, sección de Químicas en la Universidad de Zaragoza; superando las asignaturas de Aquímico especial, Mecánica química y Química biológica en el curso 1926-1927. Su tesis doctoral Es- tudio potenciométrico del ácido hipocloroso y sus sales fue defendida el 6 de octubre de 1929, obteniendo una calificación de sobresaliente convirtiéndose en la primera Doctora en químicas en España.
  • 34.
    34 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión Comenzó su labor investigadora en 1926 en los laboratorios de Química teórica de la Universidad de Zaragoza, en la Escuela Industrial de la misma ciudad, en la Escuela Superior de Trabajo de Madrid, en la Anstalt für Anorganische Chemie de la Univer- sidad de Basilea, como pensionada de la Junta de Ampliación de Estudios y en el Instituto Nacional de Física y Química, donde prosiguió y amplió sus tra- bajos iniciados en Suiza y Alemania. En febrero de 1929 solicitó una beca para investigar en Suiza y Ale- mania sobre electroquímica, en calidad de pensiona- da de la Junta para Ampliación de Estudios e Investi- gación, que le fue concedida mediante la Real Orden del 30 de marzo de 1930. En mayo se fue a Basilea donde permaneció seis meses en Suiza y Alemania. Formó parte en 1929 de la Sociedad Española de Física y Química, y como miembro de la asociación asistió a los actos organizados con motivo de la vi- sita de Marie Curie a la capital española en 1933. Marie Curie fue nombrada miembro de honor en la sociedad. La presencia de las mujeres en la investigación científica en España se debe a la creación de la Ins- titución de Libre Enseñanza y a las reformas que la II República trajo consigo. Miguel A. Catalán estaba a favor de que mujeres y hombres trabajaran con igualdad de condiciones y se aceptara a las mujeres en las instituciones científicas más relevantes, pues- to que en esa época tres mujeres, Irene Curie, Lise Meinter e Ida Noddack, habían tenido un papel clave en el descubrimiento de la fisión atómica. Vicenta Arnal trabajó en los laboratorios del Ans- talt für Anorganische Chemie con el profesor Fitcher sobre la obtención electrolítica de los persulfatos de zinc y de lantano, cuyo resumen fue publicado en la revista Helvética Chimica Acta y sobre las oxidaciones producidas por la acción del flúor en una corriente gaseosa. Asistió a numerosas conferencias para te- ner siempre actualizados sus métodos de trabajo y pidió alargar su estancia dos semestres más en Tech- nische Hochschule en Dresde con el profesor Erich Willer. Durante esa estancia publicó varios estudios y participó en muchos otros que fueron de gran rele- vancia para el avance científico de la época. Su afán investigador no disminuyó durante el franquismo. A lo largo de la dictadura realizó diver- sos trabajos para el Consejo Superior de Investiga- ción Científicas y formó parte del Instituto de Peda- gogía San José de Calasanz. El 29 de mayo de 1947 consiguió una autorización para concurrir al primer centenario de la Royal Society y al XI Congreso In- ternacional de Química pura y aplicada celebrado en Londres en julio de ese mismo año. El 19 de diciem- bre de 1947 obtuvo un permiso especial para realizar una misión en Japón organizada por el CSIC durante la cual seguía cobrando su sueldo, de donde traería nuevas técnicas que aplicaría después en su carre- ra docente. Regresó a España en 1949 a bordo de un mercante noruego en un trayecto que duró tres me- ses. En 1953 asistió al XIII Congreso Internacional de Química pura, en Estocolmo y Upsala. Su último via- je realizado por motivos de investigación en Europa fue a la reunión del Comité Internacional de Termo- dinámica y Cinética Electroquímicas en Viena desde el 28 de septiembre hasta el 5 de octubre de 1953. Sucarreradocentecomienzacomoauxiliardecla- ses de prácticas con destino a la Cátedra de Química Analítica en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza, desde el 6 de diciembre de 1926 hasta el 4 de mayo de mayo de 1927, fecha en la que cesó. Desde el 18 de febrero hasta el 20 de mayo de 1928 fue la encargada del primer curso de Química inor- gánica debido a la ausencia legal del profesor que la impartía. El 28 de abril de 1927 ejerció como auxiliar de cátedra de Electroquímica y Ampliación de Física, cesando el 9 de abril de 1930. Después fue encargada de la asignatura de Ampliación de Física desde el 1 de noviembre de 1928 hasta el 20 de mayo de 1930 por la baja por enfermedad del catedrático que enseñaba la asignatura. Después prefirió ser docente en la educa- ción secundaria en institutos, por lo que se presentó a las oposiciones a catedrático de Física y Química en institutos. Aprobó y fue nombrada catedrática de Física y Química del Instituto de Calatayud el 25 de mayo de 1930. Ejerció como catedrática interna del Instituto Femenino Infanta Sofía en Barcelona, para seguir también su carrera en investigación. Siguió su empeño de enseñar en la capital, por lo que consiguió la cátedra de Física y Química en el Instituto de Bilbao aunque estuvo adscrita al Instituto Velázquez de Ma- drid desde el 10 de septiembre de 1932 hasta julio de 1936, cuando dio comienzo la Guerra Civil Española. Desde que se inició la Guerra Civil hasta 1937 perma- neció en Madrid sin desempeñar ninguna función do- cente,perocobrandodosterceraspartesdesusueldo. Debido a su neutralidad política abandonó Madrid el 28 de septiembre de 1937 e hizo su presentación ante laComisióndeCulturayEnseñanzadelaJunta Técni- ca del Estado. El 12 de noviembre de 1937 consigue su cátedra en el Instituto de Bilbao y consigue trabajar en el Instituto Femenino Beatriz Galindo en Madrid el 21 de octubre de 1939. La necesidad de cátedras meritorias en el equi- po directivo de los institutos femeninos provocó el
  • 35.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 35 pensamiento yreflexión nombramiento de Vicenta Arnal como vicedirecto- ra del Instituto Femenino Beatriz Galindo el 14 de marzo de 1940. Por el gran trabajo que realizó en ese puesto debido a su carisma y habilidades adminis- trativas, fue elegida por mayoría de votos como di- rectora de ese instituto el 29 de abril de 1955. Vicenta falleció el 27 de mayo de 1960 a la edad de 57 años en su despacho del Beatriz Galindo debido a un derrame cerebral. El Ministerio de Educación le concedió la Orden de Alfonso X El Sabio. Además de todo su recorrido académico y pro- fesional, fue autora de varios libros científicos. Po- demos destacar Física y Química de la vida diaria, Lecciones de cosas, Primeros pasos en el laboratorio de Física y Química y Química en acción. Éstos están dirigidos a un público juvenil, puesto que tratan de explicar las ciencias a un nivel muy sencillo y fácil de entender, en definitiva, estaban dirigidos a alumnos. La conclusión a la que se puede llegar no es otra que la de que es necesario poner en valor todo el trabajo realizado por mujeres científicas y recor- darlas, ya que en muy pocas ocasiones han apare- cido nombradas como autoras o colaboradoras, no solo en España sino en todos los países desarro- llados. Todas ellas, sin saberlo, han luchado para que las futuras generaciones de mujeres no tengan miedo y se aventuren en el campo tan maravilloso que es la ciencia, teniendo la certeza de que no van a quedar en la sombra y de que todo su trabajo va a ser reconocido. Los movimientos feministas que han existido hasta el día de hoy, a pesar de haber sido politizados y etiquetados según las clases que los representaban, han luchado para que la mujer se libere y la sociedad acepte que es un ser indepen- diente, y no se me ocurre mejor forma de contri- buir a ello que demostrar, a partir del caso de Vicen- ta Arnal, que las mujeres somos libres y nuestros logros son solo mérito nuestro. BIBLIOGRAFÍA https://es.wikipedia.org/wiki/Jenara_Vicenta_Ar- nal_Yarza http://www.scielo.org.ar/pdf/aljaba/v12/v12a01.pdf https://filosinsentido.files.wordpress.com/2013/07/ duby-georges-historia-de-las-mujeres-en-occidente- el-siglo-xx-1.pdf http://ceies.cchs.csic.es/?q=content/arnal-yarza-je- nara-vicenta http://revistas.ucm.es/index.php/FAIS/article/ view/FAIS0909110027A https://idus.us.es/xmlui/bitstream/hand- le/11441/40409/Pages%20from%20Investigacion_ Genero_12-1097-1508.pdf?sequence=1
  • 36.
    36 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión La mujer y el deporte ilusionante camino en busca de la igualdad Tomás Puente Estamos asistiendo a un fenómeno imparable: la creciente incorporación de la mujer al mundo del deporte. Pero no siempre ha sido así. La mayoría de los deportes más conocidos y practicados, tiene su ori- gen en el mundo anglosajón, durante el siglo XIX. Pero su práctica, va a quedar reducida al ámbito de los varones. Un ejemplo de esa visión masculina del deporte la tenemos en el mismo barón Pierre de Coubertin. Pedagogo e historiador francés, está considerado como el «fundador» de los Juegos Olímpicos Mo- dernos). Coubertin, hombre de su época, nos ha de- jado perlas como las siguientes: «Las mujeres solo tienen una labor en el deporte: coronar a los cam- peones con guirnaldas»; o «El deporte femenino no es práctico, ni interesante, ni estético, además de incorrecto». No participó ninguna mujer en la primera edi- ción, Atenas, en 1896, y hubo presencia simbólica en las siguientes. Ya en los de Ámsterdam, en 1928, se incluyeron cinco pruebas para mujeres en atle- tismo y comenzó la gimnasia femenina. Siguiendo con el «rey de los deportes», el atletis- mo, se ha permitido en tiempos recientes la parti- cipación de las mujeres en pruebas como 5 000, 10 000, 3 000 obstáculos, triple salto, salto con pértiga o lanzamiento de martillo. Y la primera edición con maratón femenina, fue la de Los Ángeles, en 1984. Precisamente, en la prueba de maratón, se en- cuentra uno de los hitos principales en la búsque- da de la igualdad en el mundo del deporte. Kathy Switzer se convirtió durante la maratón de Boston de 1967 en la primera mujer en correr una maratón con dorsal. En esos tiempos (no tan lejanos, en rea- lidad) los organizadores de estas pruebas de largo aliento solo reconocían el derecho de participación a los hombres. De hecho, el director de la prueba, al ver a una mujer corriendo con dorsal (lo que oficia- lizaba su participación), intentó detenerla y echarla de la carrera. El novio de Switzer y algunos otros co- rredores lo impidieron, escoltándola hasta la meta. Pero incluso todavía no se ha logrado la total equiparación del calendario atlético femenino res- pecto al masculino. No se puede entender que las pruebas combinadas de las mujeres estén com- puestas por 7 pruebas y no por las 10 del decatlón masculino. ¿Y en España? ¿Cuál era la situación del deporte femenino? Obviamente, nuestro país también reflejaba una clara desigualdad. Nuestra primera partici- pante olímpica fue Lilí Álvarez, pionera del deporte femenino español. Destacó y ha pasado a la histo- ria como tenista, pero también practicó patinaje, esquí, alpinismo, equitación, billar y llegó a pilotar coches de carrera. Tiene el honor de haber sido la primera olímpica española, compitiendo en los Juegos de Invierno de Chamonix en 1924. Sobre todo es conocida como tenista, siendo finalista en las ediciones de 1926, 1927 y 1928, nada menos que en el Torneo de Wimbledon. Su nombre completo era Elia María González-Álvarez y López-Chicheri, pertenecía a una familia pudiente y vivió mucho tiempo en Suiza, donde pudo empezar a hacer de- porte desde muy temprana edad. La guerra civil y la victoria del bando nacional, van a restringir los aires aperturistas presentes du- rante la República. Y el deporte no va a ser una ex- cepción, y mucho menos el femenino. Bajo el man- do de la Sección Femenina, la dictadura consagra un modelo de mujer basado en la maternidad y en el cuidado del hogar. Se aleja a la mujer del deporte de competición y se denomina como marimachos
  • 37.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 37 pensamiento yreflexión a aquellas que se apartaban del ideal franquista de fragilidad y delicadeza. En 2017 el diario El País hizo un reportaje con mujeres que desafiaron las normas de la época y las denominó como «pioneras del deporte español». La gimnasta Goyita Postigo, la jugadora de baloncesto Encarna Hernández, la escaladora Carme Romeu o la nadadora Montse- rrat Tresserras son algunas de estas mujeres. Pero siguen siendo «invisibles», ¿quién las conocía antes de leer sus nombres? En los últimos años de la dictadura franquista y durante las décadas de los setenta, ochenta e ini- cios de los noventa, destacan otros nombres como los siguientes: — La nadadora Mari Paz Corominas, que con su compañera Pilar Von Carstenn, fueron las úni- cas mujeres participantes en los maravillosos Jue- gos de México-68, dentro de una expedición de 128 atletas. Y hay que resaltar que Mari Paz acabó en séptima posición en la prueba de los 200 metros espalda, siendo la primera mujer española finalista olímpica. — La atleta de Castelserás (Teruel), Carmen Va- lero. Doble campeona mundial de campo a través BEATRIZ SUMELZO
  • 38.
    38 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión en 1976 y 1977 y primera atleta española en compe- tir en unos Juegos Olímpicos, concretamente en los de Montreal en 1976. Sí, han leído bien: 1976 fue el año de estreno de una española en la modalidad de atletismo en unos Juegos Olímpicos. La propia Car- men ha comentado en muchas entrevistas cómo la insultaban viéndola correr y le decían lindezas del tipo «vete a fregar». Y mientras los atletas mascu- linos tenían un premio de un millón de pesetas (6 000 euros) si ganaban el mundial, ella, que lo ganó dos veces, recibió cien mil pesetas (600 euros). — La esquiadora Blanca Fernández Ochoa, que tiene el honor de convertirse en los Juegos de In- vierno de Albertville en 1992… en la primera espa- ñola medallista olímpica de la historia. Se cumplen ahora 27 años de lo que en ese momento fue una gesta. Afortunadamente, los éxitos se han converti- do en algo habitual y repetido a partir de ese primer bronce de Blanca. El gran impulso a nuestro deporte llegó de la mano de los inolvidables Juegos Olímpicos de Bar- celona 92. ¿Qué aportó Barcelona 92 al deporte español? En primer lugar, y viendo la situación política actual, fue un ejemplo de colaboración y conviven- cia entre los gobiernos catalán y nacional de la épo- ca. Cuesta mucho creer que se pudiera repetir hoy en día. En el terreno deportivo, nos convertimos en una potencia de cierto nivel, obteniendo la respetable cifra de 22 medallas, con varios oros de ley como el del soriano de Ágreda, Fermín Cacho, en los 1500 metros (¡casi nada!). Y esos Juegos en la capital catalana, se pueden considerar también el arranque de la modernidad para el deporte femenino. Se invirtió mucho dine- ro en becas y ayudas a deportistas y a entrenado- res (eran pocas las entrenadoras), y empezaron a surgir figuras femeninas que sirvieron de espejo y referente a las chicas que han venido detrás. La selección de hockey hierba, la taekwondista Co- ral Bistuer, las tenistas Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, la ciclista Joane Somarriba, la regatista Theresa Zabell, las judocas Miriam Blas- co y Almudena Muñoz… iluminaron el camino que luego han transitado campeonas olímpicas como Ruth Beitia, Mireia Belmonte, Maialen Chourraut, Carolina Marín o Lidia Valentín. Tampoco hay que desdeñar a nuestras guerre- ras del balonmano, a nuestras leonas del rugby, a nuestra generación dorada en baloncesto, a nues- tras campeonas mundiales sub-17 en fútbol o a las recientísimas campeonas de Europa de fútbol sala. En muchas modalidades obtenemos mejores resultados en el campo femenino, aunque sigamos primando y colocando en las portadas de los perió- dicos y de los programas deportivos a nuestros hé- roes patrios masculinos. Un dato totalmente objetivo que sirve de antí- doto a la consideración como de segundo orden de nuestras deportistas: en las dos últimas ediciones de los juegos olímpicos (Londres 2012 y Río de Janei- ro 2016) y con menor participación femenina, nues- tras mujeres han conseguido más medallas que nuestros hombres. Como diría el ínclito periodista José María García, ¡ojo al dato! Solo hay que ver el creciente número de corre- doras que inundan nuestras calles y carreras popu- lares para certificar el magnífico estado de salud del deporte femenino español. Y las cifras siguen al alza. Lo que hace falta ahora es que las respete- mos y valoremos su esfuerzo, sacrificio e innegable talento. El principal ingrediente del rendimiento deportivo es el trabajo y el entrenamiento, con in- dependencia de quien realice las actividades. Mucho ánimo, mucha fuerza, y a ver si somos capaces de recorrer el camino con vosotras, en ple- na igualdad de condiciones. Como diría el maestro Bunbury, ¡que os vaya bien bonito!
  • 39.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 39 pensamiento yreflexión Desde 2008 se viene sufriendo una de las crisis eco- nómicas de más impacto global que han existido a lo largo de la historia. Según nos dicen los organis- mos nacionales e internacionales, ya hemos supe- rado esta crisis porque según los parámetros eco- nómicos estamos CRECIENDO. Pero ¿qué significa eso de «estamos creciendo»? Desde el primer día que pisas una facultad de Economía, te recuerdan un día sí y otro también qué es el Producto Interior Bruto (PIB) y la impor- tancia de éste. El PIB es «el valor monetario de la producción de bienes y servicios de demanda final de un país o región en un determinado periodo de tiempo (que normalmente es un año)». Es decir, todo aquello que producimos para consumirlo — coches, electrodomésticos, ropa, alimentos…—, por lo tanto, si produces muchos de esos bienes y servi- cios, el PIB crece, por lo que el país crece y se crean puestos de trabajo para seguir produciendo, eso sí, para poder seguir esta dinámica es necesario la otra variable, que la producción sea consumida. Si esto ocurre, cerraremos el círculo, pero si el consu- mo se frena el círculo se rompe y nuestra ecuación no da el resultado esperado por lo que aparecerá ese término tan horrendo y que nos hemos cansado de escuchar en los últimos años: RECESIÓN. Visto lo anterior podríamos concluir que la so- lución para la buena marcha de una economía, y por ende de la sociedad, es que exista crecimiento ilimitado. Pero por desgracia en toda esta ecuación existen parámetros que la economía no considera y que a la larga nos obligarán a olvidar este mantra que el sistema capitalista tiene como una religión. Se nos dice que para que exista bienestar, cohe- sión social y prosperidad, es necesario que las eco- nomías crezcan, pero podemos ver países con gran- des crecimientos de su PIB como son los casos de China, Ruanda o Etiopía en el que esas afirmacio- nes no se cumplen. Así pues, en los últimos tiempos están empezando a surgir voces contrarias a medir la riqueza de las regiones según su PIB y no solo porque no expresa la prosperidad de éstas, como acabamos de comprobar, sino porque es un índice Decrecimiento José Alegre Garcés a todas luces insos- tenible; pongamos unos ejemplos: las actividades especu- lativas de los bancos se contabilizan como aumentos de PIB; o los atascos de tráfi- co, ya que aumentan el consumo de gasolina; las guerras también acre- cientan la riqueza de un país, pues para realizarlas es necesario la construcción de material bélico, o las talas masivas de bosques tropicales para crear grandes extensiones de monocultivo de soja. Pero por otro lado, actividades que consideraría- mos beneficios para la sociedad, no lo son para el PIB puesto que no son contabilizadas. Aquí podremos destacar las tareas en el ámbito del hogar —como son el cuidado de niños y ancianos—, desarrolladas mayoritariamente por mujeres, y que según estima- ciones podrían representar hasta un 30 % de la ri- queza si estas tareas se tuvieran en cuenta. Por ejem- plo, llevar a un niño a la guardería sí cuenta en el PIB, pero cuidarlo en casa no. Los alimentos de un super- mercado y que en su mayoría acaban en la basura, cuenta para el PIB, no así los alimentos que criamos en un huerto propio para nuestro autoconsumo y que son producidos de una manera más sostenible. O los árboles formando bosque de manera natural y con una función vital en el ecosistema no tienen validez económica, pero sí la tiene cuando ese árbol es cortado por una empresa maderera. Hasta aquí hemos visto de forma básica el signi- ficado de PIB en la contabilidad de un país. Pero la idea de crecimiento va más allá y se ha ido instalando desde la revolución industrial en toda la sociedad de tal forma que se considera como algo bueno y necesario; las empresas tienen que crecer para aumentar su producción, las ciu- dades tienen que crecer e incluso las personas tene- mos que hacerlo para alcanzar cierto estatus social. Nadie puso en duda este fenómeno hasta que a finales de los 60 un grupo de científicos vio que este
  • 40.
    40 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria pensamiento yreflexión crecimiento económico se realizaba gracias a un con- sumo de materias primas y energía que resultaba insos- tenible para la pervivencia del planeta. A este grupo de personas se les conoce como el Club de Roma que en 1968 encargó al Instituto Tecnológico de Massachusetts un informe que encontrara soluciones a los problemas ecológicos que comenzaba a tener el planeta. Éste fue presentado en 1972 y titulado Los límites del cre- cimiento. A partir de este momento nació el térmi- no decrecimiento. Un movimiento que criticaba no solo al capitalismo, sino también al comunismo por considerarlos a ambos, productivistas, extrativis- tas* y opuestos a los valores humanos. La línea básica para oponerse al crecimiento de las economías es considerar que vivimos en un pla- neta con unos recursos limitados (algo que la eco- nomía como disciplina no tiene en cuenta), por lo tanto es físicamente imposible que las sociedades crezcan indefinidamente (véase el segundo princi- pio de la termodinámica). Hoy día todas nuestras actividades se basan en un consumo continuado de recursos no renovables, que nos proporcionan ener- gía las 24 horas del día, los 365 días del año; pero ya existen cálculos de científicos, como son el español Antonio Turiel, en el que se preconiza el fin de la era del petróleo. Según estos cálculos, ya hemos llegado a lo que en el ámbito científico se conoce como el Peak Oil o pico del petróleo, por el que este recurso no renovable ha llegado a su máximo de extracción y a partir de ahora los yacimientos van a ser más caros y de un material de peor calidad, síntomas similares a lo que sucede con el uranio, gas natural, carbón…. (Para que el lector pueda profundizar en este tema, le invito a navegar en el blog de Antonio Turiel Mar- tínez <http://crashoil.blogspot.com/>). Y, ¿cuáles serían las posibles consecuencias de este Peak Oil? Teniendo en cuenta que somos una sociedad con una dependencia absoluta de energías no renovables; las consecuencias de una disminu- ción, y por tanto de un encarecimiento de estos recursos, puede llevarnos a un colapso sistémico. Y bien, alguno podrá decir, pasemos a las energías renovables, pero el problema radica en que éstas no pueden aportar el flujo energético necesario para continuar día y noche durante todo el año con nuestra actividad económica; aunque esto no quita que sea necesaria una transición energética justa hacia energías renovables. Entonces, ¿cuál es la solución? Pues ésta vendrá de forma voluntaria o de forma obligada. ¿A qué me refiero con esto? Que el futuro pasa inevitable- mente, y siempre desde la óptica del mundo desa- rrollado y opulento en el que vivimos, por decrecer, es decir, por empezar a llevar una vida más sencilla, donde el consumo no sea un modo de vida, sino un recurso. Y es que no solo existe un grave problema de consumo excesivo, sino de generación de ingen- tes cantidades de residuos que la tierra no puede asumir. Un paso para evitar el exceso de residuos pasaría por la denominada «teoría de las tres R»: re- ducir el consumo, reutilizar los productos y reciclar cuando éstos ya no tengan más usos. Y la otra cara de la moneda es que sigamos con nuestra forma de vida sin plantearnos el daño que estamos haciendo a las generaciones futuras y el colapso nos llevará a un decrecimiento obligado con los problemas que ello conllevaría al no estar pre- parados para una vida sencilla. Parece que se acerca un futuro oscuro, pero en realidad todo depende de nosotros y estoy seguro que con educación y voluntad, podemos hacer que nues- tros hijos recuperen un sentido de la responsabilidad y unos valores que posiblemente nuestra generación hayamos perdido a tal fin que pudiéramos evitar, o al menos disminuir, los efectos de ese colapso. Y como colofón a nuestra introducción al Decre- cimiento, no estaría de más recordar la siguiente cita: «No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita». *Extractivismo: término con el que se denomina a una forma de organizar la economía de un país, basado en una alta dependencia de la extracción intensiva (en grandes volúmenes) de Recursos Na- turales, con muy bajo valor agregado y destinado para su venta en el exterior (exportación). BIBLIOGRAFÍA SOBRE DECRECIMIENTO: Latouche, Serge. Decrecimiento y posdesarrollo. 2003. Taibo, Carlos. En defensa del decrecimiento. 2009. Ridoux, Nicolas. Menosesmás.Introducciónalafilosofía del decrecimiento. Libros del lince. 2009 García Camarero, Julio. El decrecimiento feliz y el desa- rrollo humano. Catarata. 2010 García-González, Joan. El decrecimiento y la sostenibili- dad analizados desde la perspectiva de la termodinámica de los procesos irreversibles. 2010. www.decrecimiento.info
  • 41.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 41 Educación Jesús Claver Giménez Las Comunidades de aprendizaje: Antecedentes, características y actuaciones de éxito Educación N ancy Madden y Robert Slavin, dos profesores que aplican evidencias científicas en los programas escola- res, en una entrevista que concedie- ron al diario El Periódico de Cataluña, el 12 de agosto de 2018, dejaron entrever algunas de las señas de identidad de este enfoque educativo: «Los chicos que creen que nunca van a triunfar no hacen nada nuevo. Es una cuestión de autoes- tima. Hay una gran brecha entre los niños que viven en pobreza, un 18%, respecto a los más ricos. Y eso no solo es una desventaja en la escuela sino en la vida. Y esto hay que cambiarlo. En la escuela es un reto que los alumnos puedan leer bien, que sean capaces de resolver matemáti- cas. Pero también queremos estudiantes felices, motivados, implicados, capaces de relacionarse con otros estudiantes… El primer paso para reducir el bullying en clase es la cooperación e implicarlos en el aprendizaje y que vean que su éxito es importante para los pro- fesores y para los otros alumnos. Esto reduce los problemas de conducta casi a cero. No solo hay que implicar al director sino tam- bién a los profesores en distintos grupos, y a los padres, lo que a veces requiere talleres específicos para ellos». EXPERIENCIAS EN USA En Estados Unidos tres proyectos han tenido un gran éxito educativo: Programas de Desarrollo Esco- lar, desarrollado por el profesor James Comer (y su equipo) de la Universidad de Yale, que comenzó en 1968; Escuelas Aceleradas, puestas en marcha por el profesor Henry Levin (y su equipo) de la Universidad de Stanford en 1986; y Éxito para Todos, obra del pro- fesor Robert Slavin (y su equipo) de la Universidad de Johns Hopkins que se inició en 1987. Los tres pro- yectos se centran en la educación infantil y primaria, aunque también desarrollan algunas experiencias en la educación secundaria. Estos tres proyectos tie- nen varios elementos en común: 1) El éxito social y escolar de los alumnos de- pende, sobre todo, de la escuela y de su preparación previa. 2) Los tres fomentan las expectativas positivas del alumnado. El fracaso escolar no se debe única- mente a la incapacidad del que aprende, hay otros factores tan importantes o más que este, por ejem- plo, el entorno familiar y social. 3) Su finalidad es superar la ineficacia de la es- cuela tradicional en los barrios marginales, se trata de que la escuela sea eficaz para todo el alumnado independientemente de su etnia, género e ingresos, es decir, lograr la igualdad de resultados.
  • 42.
    42 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria educación 4) Consideran fundamental la participación y la responsabilidad de todos los sectores implicados en el proceso. Las familias tienen que participar porque son imprescindibles para llevar a buen tér- mino el proceso de cambio y se tienen en cuenta sus características específicas culturales. 5) Los tres programas se basan en prácticas coo- perativas y solidarias porque estas prácticas han demostrado en muchos lugares que son efectivas para el objetivo de igualdad de resultados. 6) Para poner en marcha el programa en cual- quier centro educativo es necesario que un elevado porcentaje del personal docente y no docente (espe- cialmente los padres) dé su aprobación. Se trata de que el profesorado, las familias y la comunidad for- men un solo equipo que trabaje por las necesidades CRISTINA DUESCA
  • 43.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 43 educación y los derechos de los niños y niñas. Además, piden el visto bueno de la administración del distrito escolar. 7) Los tres proyectos tienen miles de escuelas bajo su asesoramiento. LASCOMUNIDADESDEAPRENDIZAJEENESPAÑA Antecedentes En España las Comunidades de Aprendizaje están asesoradas por el equipo del catedrático de Sociolo- gía de la Universidad de Barcelona Ramón Flecha, sociólogo de gran prestigio en el mundo, a través del Centro de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de las Desigualdades (CREA). Dos fue- ron las primeras experiencias puestas en marcha: la escuela de adultos de la Verneda-San Martí y el CEP Ruperto Medina de Portugalete. La escuela de adultos de la Verneda-San Martí (provincia de Barcelona) se creó en el año 1978. Un grupo de personas de la asociación de vecinos del barrio ocupó el edificio que durante el franquis- mo era una dependencia de la Sección Femenina y lo transformó en un centro con servicios para el barrio: guardería, centro de educación de adultos y espacios para actividades de la juventud. La Es- cuela de Adultos desde el principio fue lo que las personas participantes quisieron que fuera. Está gestionada por las mismas personas participantes a través de tres órganos: la Asamblea, el Consejo de Centro y la Reunión de Coordinación Mensual. Los tres órganos están abiertos a la participación para la toma de decisiones. En el CEP Ruperto Medina de Portugalete (pro- vincia de Vizcaya) el CREA llevó a cabo la primera transformación de un centro educativo de educa- ción infantil y primaria en Comunidad de Apren- dizaje. Este proyecto fue el resultado de la partici- pación de distintos agentes educativos: el claustro de profesores, la Dirección General de Renovación Pedagógica del Gobierno Vasco, las familias, los asesores y las personas voluntarias. Actuaciones educativas de éxito de las Comunida- des de Aprendizaje El desarrollo de una Comunidad de Aprendizaje se fundamenta en la organización y participación soli- daria de toda la comunidad educativa y para ello es necesario implementar unas prácticas educativas que superen la exclusión. Las principales son las siguientes: Grupos interactivos: Consiste en el agrupa- miento de todos los alumnos de un aula en subgru- pos de cuatro o cinco. Los subgrupos han de ser heterogéneos con respecto al género, motivación, nivel de aprendizaje y origen cultural. En cada uno de los grupos hay una persona adulta voluntaria (padre, madre, exalumno o exalumna, profesor/a jubilado/a, persona del entorno social) cuya misión es favorecer las interacciones. El profesorado pre- para tantas actividades como grupos hay (normal- mente 4). Los grupos cambian de actividad cada 15 o 20 minutos. El alumnado resuelve las actividades por medio del diálogo. Es responsabilidad del adul- to asegurar que todos los integrantes del grupo par- ticipen y contribuyan a la resolución de la tarea. Tertulias dialógicas: Las tertulias dialógicas permiten que todo el alumnado, independiente- mente de su edad, cultura, género o capacidad, se adentre en la cultura clásica y en el conocimiento científico acumulado a lo largo del tiempo. Todo el alumnado trabaja sobre las mismas páginas o sobre los mismos contenidos, cada uno selecciona aque- llas ideas o fragmentos que le han llamado más la atención y las comparte con los demás. Este proce- dimiento da lugar a un amplio intercambio de re- flexiones, que, a su vez, promueve la construcción de nuevos conocimientos en los participantes. En cada sesión uno de los miembros de la tertulia rea- liza la tarea de moderar, buscando que todos los su- jetos participen. Las tertulias dialógicas literarias han sido las más practicadas. Se ha demostrado que estas tertulias aumentan el vocabulario, mejoran la expresión oral y la comprensión lectora y favorecen la escucha activa. La Biblioteca tutorizada: La biblioteca per- manece abierta fuera del horario lectivo para que todas las personas relacionadas con el centro dis- pongan de un lugar de aprendizaje con acceso libre y gratuito. Personas voluntarias promueven la ayu- da y las interacciones entre el alumnado que se en- cuentra en este espacio. Se pueden realizar diferen- tes actividades: seguimiento de las tareas escolares, lectura dialógica, búsqueda de información, uso de ordenadores, lectura de periódicos, etc. La organi- zación y la propuesta de actividades corresponde a una comisión mixta (profesorado, padres/madres, estudiantes). En la biblioteca tutorizada el apren- dizaje de todo el alumnado se acelera gracias a la interacción con personas diversas, lo que beneficia especialmente a los alumnos y alumnas con alguna necesidad específica. La formación de familiares: Las familias del alumnado reciben formación para participar en los programas de la escuela y tomar decisiones. Tam-
  • 44.
    44 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria educación bién reciben formación específica para cubrir sus propias necesidades. Todo lo relacionado con esta formación lo deciden las familias a través de una comisión mixta. En las Comunidades de Aprendiza- je esta estrategia se considera fundamental porque las investigaciones demuestran que el resultado académico del alumnado depende más de que los padres estén en proceso de formación que del nivel educativo previo de la familia. Participación educativa de la comunidad: El éxito educativo del alumnado se potencia cuando las familias y la comunidad se implican en los pro- cesos de aprendizaje de la escuela: en las actuacio- nes educativas de éxito que se están enumerando y en la gestión del centro educativo a través de las comisiones mixtas (familias, profesorado, alumna- do, voluntarios y voluntarias). Hay diferentes tipos de comisiones: biblioteca, voluntariado, formación, convivencia, infraestructura, etc. Modelo dialógico de prevención y resolución de conflictos: A través del diálogo igualitario se es- tablecen de manera consensuada las normas de la escuela que todos deben respetar y las consecuen- cias que tendrá el incumplimiento de estas normas. Se construye así un marco de convivencia aceptado por todos y, por tanto, toda la comunidad está im- plicada en la convivencia escolar. Se llevan a cabo asambleas en las que todos los argumentos son es- cuchados. Formación pedagógica dialógica: El profeso- rado necesita formación para argumentar sobre su práctica y distinguir entre opiniones y conocimien- tos científicos. Esta es la manera de incorporar las actuaciones educativas de éxito al aula. Para alcan- zar este objetivo se realizan tertulias pedagógicas en las que se trabaja sobre contenidos pedagógicos que cuentan con el respaldo de la comunidad cien- tífica internacional. El proceso es el mismo que el que se pone en marcha en las tertulias dialógicas generales. Extensión de las Comunidades de Aprendizaje: Según la página https://utopiadream.info/ca las Comunidades de Aprendizaje en España están presentes en todas las Autonomías, excepto en Can- tabria y Asturias, destacando por el número de cen- tros Andalucía, Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana. En Aragón hay varias Comunidades de Aprendizaje, localizadas tanto en el ámbito rural como en el urbano. Uno de estos centros es el CEIP Ramón y Cajal de la localidad de Alpartir (Teruel), centro que, en los últimos años, está recibiendo im- portantes reconocimientos a su labor educativa. Al abrir su página web encontramos lo siguiente: «El proyecto de transformación del cole- gio de Alpartir en Comunidad de Aprendizaje se basa en el aprendizaje dialógico (somos seres de transformación y no de adaptación) para lo- grar un doble objetivo: el máximo aprendiza- je para el alumnado y una buena convivencia. Convencidos de ello, creemos necesario por tanto lle- var a cabo un proceso de investigación educativa de educaciónparalapaz,losderechoshumanos,elapren- dizaje de una ciudadanía democrática y la tolerancia quefavorezcalacomunicaciónymejorelasrelaciones interpersonalesenlalocalidaddeAlpartirparalacon- solidacióndesuescuelaencomunidaddeaprendizaje. La comunidad educativa, y en especial las familias, deben implicarse en la organización y gestión del centro a través de las comisiones de trabajo, en- trar en el aula a través de los grupos interactivos y participar en actividades de formación en el propio centro; y para ello pensamos que es necesario inves- tigar sobre la promoción de una cultura de paz y no violencia mediante la enseñanza, la educación para la paz, los derechos humanos, el aprendizaje de una ciudadanía democrática y la tolerancia».
  • 45.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 45 educación L as constantes modificaciones legislativas de educación motivan la periódica cuestión sobre qué ley es la que hará que España abandone su puesto como segundo país de la Unión Europea en abandono y fracaso escolar. Nuestra imperiosa necesidad de cuantificar nos lleva a la invención de variopintos decálogos sobre lo que es o debería ser la Educación en nuestro país, retorciendo las palabras y los conceptos para convertirlos en interminables jeroglíficos repletos de jerga y siglas imposibles de descifrar incluso por los expertos en la materia. No es en vano, pues la cuestión que nos lleva a plantearnos si la respuesta a nuestras preguntas no se encontrará en un cambio de perspectiva. Un cambio en lo que el alumno, la familia, los docentes y la sociedad en gene- ral debe esperar del Sistema Educativo. Las nuevas leyes incluyen extensos párrafos en los que muestran la necesidad de atender a la diver- sidad del alumnado, ofreciendo a cada uno una res- puesta educativa adecuada a sus necesidades, pero todavía hoy, cuando docentes y especialistas leen dichas líneas, dejan de lado a una gran parte de la comunidad educativa, como son los alumnos con Al- tas Capacidades. Ante la falsa creencia de que éstas los habilitan para aprender en cualquier entorno o situación, centran sus esfuerzos en otra parte del alumnado, dejando de lado a este gran colectivo. Todo ello nos lleva a una situación en la que a final delcursoteníamosenEspaña27133alumnosdeAltas Capacidades, lo que supone un 0,33 % de los alumnos matriculados en todas las etapas. Este dato en sí no arroja ninguna luz sobre el colectivo, si no tenemos en cuenta las estimaciones realizadas por prestigio- sos psicólogos (Renzulli entre ellos) que hablan de un 10 % de alumnos de Altas Capacidades. La pregunta siguiente es simple: ¿estamos en un país donde el nú- mero de alumnos con Altas Capacidades es significa- tivamente menor al resto, o se deben estos números a un problema de identificación? Y, de ser así, ¿a qué se debe el escaso número de detecciones? Sería tentador pensar que tal identificación no se da, en muchos casos, porque no existe la necesidad real de ser realizada ya que este alumnado no realiza ningún reclamo especial, pero caeríamos en un gra- ve aunque común error. Los alumnos con altas ca- M.ª Primitiva Alcusón LOS GRANDES OLVIDADOS pacidades tienen necesidades educativas especiales porque su forma de aprender y razonar no es la del resto de alumnos. Les pido ahora que por un instante se pongan en la siguiente situación: «Imaginemos que el primer día de curso, con- forme entran los alumnos por la puerta se les hace calzar unas zapatillas del número 38. Podría entrar un alumno que solicitase un número mayor, pero se le obliga a calzar el mismo número que al resto, ya que se trata del número de calzado de la clase. A ese alumno, por supuesto, se le exigiría que hiciese lo mismo que a los demás, y esto se repetiría día tras día. Pasaría con suerte los cursos, los años, pero él seguiría con sus zapatillas del 38. Sus pies, que no dejarían de crecer en el proceso, cada vez le dolerían más, pero se mantendría el empeño de que cumplie- se con lo que se espera de su clase: calzar un 38». Lo que sigue es de esperar: gran frustración con un sistema que no le aporta lo que necesita, males- tar al no sentirse entendido, y en algunos casos, por qué no, abandono del sistema por no poder aguantar con un calzado que no es el que le corresponde. Y así, queridos lectores, es como se sienten miles de niños en España cada día. Niños con un gran potencial a los que el sistema deja de lado al no ofrecerles una respuesta adaptada a sus necesidades. No nos extra- ñemos entonces al conocer que entre un 30 y un 40 % de los alumnos con Altas Capacidades abandonan la escuela con fracaso escolar. Solo por un momento, pensemos en cómo deben sentirse, tanto ellos, como sus familias: en un primer momento, orgullosos pero después, preocupadas por el estigma que supo- ne para sus hijos el tener Altas Capacidades. No nos equivoquemos: hoy en España, el diagnóstico de Al- tas Capacidades no es halagüeño para nadie. El talento intelectual es muy poco reconocido y valorado socialmente, lo que motiva en algunos ca- sos la frustración del colectivo y el comportamiento de querer esconderse o pasar desapercibidos, ocul- tando sus talentos. Añadido a todo esto, las chicas con Altas Capacidades cargan además con los es- tereotipos propios de las niñas de su edad, lo que acentúa el problema y provoca que el número de identificaciones en niñas sea todavía menor. Y no es
  • 46.
    46 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria educación debido a que la presencia de las Altas Capacidades se dé en menor medida en el sexo femenino, como se ha creído a lo largo de la historia, sino porque ellas son verdaderas expertas, generalmente, en pasar desa- percibidas, primando la necesidad de ser aceptadas por el grupo a sus necesidades educativas. Pensemos entonces un instante: ¿qué supone te- ner altas capacidades? Ni siquiera en eso hay con- senso, ya que incluso los especialistas en la materia tienen dificultades para definir en qué consisten. La idea fundamental es que no tienen por qué ser ne- cesariamente expertos en todo, y de hecho, no sue- len serlo. Se caracterizan principalmente por tener un gran potencial de aprendizaje, gran capacidad y rapidez de razonamiento y una memoria de trabajo mayor a la media. Generalmente más maduros que el resto de alumnos de su edad, y más curiosos y creativos. Pero todas estas características no les sir- ven de nada si su entorno (familia, colegio, etc.) no les ofrece los medios necesarios para despertar sus habilidades, lo cual no es sencillo cuando no somos capaces siquiera de identificarlos. Toca ahora plantearse: ¿qué podemos hacer para revertir esta situación? En primer lugar, dar a conocer al colectivo, pero de una forma veraz, alejada de falsos mitosycreenciasyacercándolosaloqueson:personas diferentes, pero no súper héroes. Todo ello empieza por una mayor formación al respecto por parte de los profesionales, puesto que son los principales propicia- dores de la identificación del colectivo, sin la cual no se podrían detectar sus verdaderas necesidades para la posterior concreción de su respuesta educativa. Deberemos deshacernos de la idea de que un alumno con Altas Capacidades es un alumno que saca buenas notas en todas las asignaturas y cuyo comportamiento es modélico para pasar a fijarnos en el modo en que se expresan o razonan o en su ne- cesidad de abordar un mismo problema desde varias perspectivas diferentes. Pasar a concebirlo como un alumnado con menos trastornos de conducta que los alumnos medios y que destacan por sus recursos pedagógicos, autonomía, autocontrol y sociabilidad. Olvidarnos de la idea de que se trata de alumnos que pasan el tiempo aburridos o que tienen peor desa- rrollo emocional, para pasar a ser conscientes de que se trata de alumnos más estables, pero a la vez más vulnerables en el contexto escolar. En definitiva, no ceñirnos a su alto C.I. para realizar la evaluación del colectivo, sino concienciarnos de la necesidad de identificarlos con rigor, mediante el empleo de mo- delos multidimensionales, desde los que deberemos observar el mayor número posible de variables de excepcionalidad y sin olvidarnos, por supuesto, de los casos de doble excepcionalidad (alumnos que destacan positivamente en algunos aspectos y no tan positivamente en otros). Esta necesidad es la que motiva la aparición de nuevos programas educativos como el de desarrollo de capacidades, que se vienen realizando en diver- sos institutos de nuestra provincia, entre ellos el IES «Reyes Católicos» situado en Ejea de los Caballeros, y que no buscan sino propiciar situaciones en las que un determinado alumnado (no necesariamente de Altas Capacidades) pueda despertar su creatividad y capacidad de razonamiento en diferentes contextos, facilitando con ello la observación de los docentes y diversificando la respuesta educativa. Y ya para finalizar, de nada serviría todo lo an- teriormente descrito si no realizásemos un esfuerzo como sociedad por eliminar el estigma con el que hasta ahora cargan. Deberemos por tanto deshacer- nos de todos los prejuicios que tenemos hacia ellos para aprender a mirarlos con otros ojos: Unos ojos que les brinden la posibilidad de ser quienes son, sin pretender ser nada diferente. Unos ojos que les mi- ren incluso con admiración, en lugar de con miedo. Porque es posible un mundo en el que cada uno de lo mejor de sí mismo, y todos trabajemos día a día para que ello sea posible. ITZIAR RUBIO
  • 47.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 47 educación Javier Cabello García La enseñanza de la geografía y de la historia en el contexto de la educación secundaria y bachillerato. una visión actual desde la experiencia personal L a enseñanza de la especialidad de Geografía e Historia en la educación ha ido cambiando a lo largo de los últimos años según el marco regulatorio que cada ley educativa ha ido efectuando desde el fin del Franquismo y los inicios del actual sistema democrático amparado en el artículo 27 de la constitución actualmente vigente de 1978. Mi objetivo, por tanto, no es otro que efectuar una visión global del momento actual que vive la Geografía y la Historia como especialidad en el con- texto de la Educación Secundaria y en el Bachillera- to. De hecho, nuestra especialidad se desglosa en di- versas materias (antaño denominadas asignaturas) por cada uno de los cuatro cursos en que se encuen- tra organizada la denominada Educación Secunda- ria Obligatoria (ESO) y que debe cursar el alumnado para obtener el título de graduado. Además, cada una de estas materias de ESO, así como las de Bachi- llerato, deben estar recogidas dentro de una progra- mación didáctica consensuada por el Departamento, en el que se fijen los objetivos a conseguir en cada materia y curso concretos, así como los contenidos curriculares incluyendo los mínimos, los criterios e instrumentos de evaluación por competencias clave y los diversos estándares de aprendizaje, así como, llegado el caso, su recuperación. Tras mi experiencia personal al haber imparti- do diferentes cursos y materias de Geografía e His- toria tanto de ESO como de Bachillerato en diversos institutos y centros educativos públicos de Aragón (Caspe, Bujaraloz, Utebo, Zaragoza…) creo que es- toy en condiciones de efectuar un pequeño balance o valoración mediante la redacción de una serie de apreciaciones, que, insisto, son estrictamente per- sonales y están realizadas desde mi propia expe- riencia, tanto en el medio rural como actualmente desde el barrio zaragozano de las Delicias. A modo de un decálogo, tal y como se sugería desde el consejo de redacción de la revista Ágora, pero sin tener esa pretensión por mi parte, las he ido estructurando en diez apartados sucesivos, aunque ni son complementarios ni tampoco se ex- cluyen entre sí, y pudieran también desglosarse en muchos más bloques concretos. Son tan solo unas reflexiones personales (y, por lo tanto, también sub- jetivas) abiertas y genéricas, y cómo no, están pen- sadas para debatirlas en común. Son las siguientes: 1) El recorrido curricular en la enseñanza se- cundaria actual es, al menos en lo que atañe a la Geografía y la Historia, meramente lineal o secuen- cial, consecutivo y con unos contenidos curricula- res excesivamente largos y densos para el apren- dizaje provechoso y adecuado de los mismos. Es bastante frecuente escucharnos a los docentes ex- presar el agobio que supone terminar los temarios, sobre todo en bachillerato, yendo incluso a contra-
  • 48.
    48 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria educación rreloj; resulta claro que son excesivos a todas luces y, a veces, estos densos y larguísimos contenidos curri- culares se constituyen en un mero fin más que en un medio para la educación, o son incluso redundantes y repetitivos e incluso coincidentes con los de otras materias, tal y como ocurre en el primer curso de la ESO con la explicación del sistema solar, los movi- mientos de la tierra, el ciclo del agua o los paisajes, que también reciben atención curricular en Ciencias y Biología, por tan solo citar un ejemplo concreto. 2) Frente a este panorama denso y escasamen- te articulado, considero que, además, existe una visión excesivamente occidental —y eurocéntri- ca— del enfoque dado a los contenidos, ya que, por ejemplo en Historia, tan apenas se explica nada acerca del África subsahariana o del arte asiático del lejano oriente, por citar tan solo una par de casos concretos. La procedencia cada vez más di- versa de nuestros alumnos debida a los procesos migratorios en el contexto de la globalización ac- tual, es a veces advertido como un gran problema, pero creo firmemente que, es, a la vez, también una gran oportunidad en el difícil proceso de educar en nuestro mundo actual. Así, por ejemplo, cuan- do me encuentro en el aula de 1.º de ESO explican- do geografía y hablo del Kilimanjaro o de la selva ecuatorial africana, del río Congo, del lago Titicaca o del desierto del Sáhara, resulta que tengo algunos alumnos que los conocen de primera mano al haber nacido y vivido parte de sus vidas en o cerca de estos lugares… Debiéramos, pues, seguir por este camino del conocimiento compartido con nuestros alum- nos de procedencia variada, ya que puede resultar muy gratificante como experiencia educativa para todo el mundo. También veo necesario comentar que, a veces, los enfoques, históricos, pero también geográficos, resultan ser interesados desde un pun- to de vista político, fundamentalmente efectuados desde la perspectiva de algunos nacionalismos, uti- lizándose términos polémicos —de carácter inter- pretativo o historiográfico más que estrictamente histórico— en conceptos o constructos como co- rona catalano-aragonesa que nunca existieron en la realidad (Corona de Aragón es la denominación correcta desde un punto de vista histórico) o en la identificación —muy forzada— entre los antiguos vascones con los vascos actuales, resistentes a las invasiones desde incluso la romanización, o la do- minación visigoda. Afortunadamente, algunas edi- toriales y algunos libros de textos muy concretos ya han sido convenientemente advertidos por parte de instituciones —y también de muchos particu- lares— para corregir estos flagrantes errores. En efecto, el denominado Estado de las Autonomías ha constituido, con el paso del tiempo, un campo abo- nado para muchos que quieren poner el acento en elementos diferenciadores más que los unificado- res de nuestro país. Para ello se ha utilizado —y se sigue utilizando sin pudor alguno— a las diversas lenguas autonómicas que, lejos de resultar ser ve- hículos de comunicación como lo son realmente, se convierten en demarcadores territoriales de iden- tidad política, lo que a la postre, no es más que de nuevo una auténtica aberración que nos retrotrae más al siglo XIX que al XXI. Las señas de identidad, caso de existir, tienen que ser de carácter integra- dor, nunca diferenciadoras o excluyentes. La edu- cación de nuevo, tiene mucho que decir al respec- to y, fundamentalmente, desde la especialidad de Geografía e Historia objeto de nuestra atención. Tampoco se entiende la inacción de la Real Aca- demia de la Historia por abstenerse de denunciar esta utilización de la Historia sin responder con diligencia y contundencia a todas estas barbarida- des y aberraciones procedentes de algunos nacio- nalismos radicales periféricos en los últimos años. Evidentemente, la utilización perversa de la Histo- ria como medio para alcanzar fines interesados de tipo político no es algo nuevo, pero parece querer instalarse la ley del péndulo desde las aberraciones nacionalistas ya citadas partiendo del otro extre- mo igualmente bizarro, el del nacional-catolicismo franquista que exaltaba «una unidad de destino en lo universal» o «la reserva espiritual de occidente» a España como arma política sobre la derrotada II República. Nos encontramos en un mundo cada vez más multipolar, luego no será en el futuro nada raro asumir varias identidades como seña propia individual o también compartida, algunas de un carácter más local o comarcal, y otras con una pro- yección regional o autonómica, y también nacional o europea e incluso global. Debemos educar en el cosmopolitismo, pues el mundo que nos viene en el futuro así lo será también. Pienso que hay que educar de modo transversal en el respeto a la diver- sidad y a la diferencia, intentando que la tolerancia sea el denominador común de las relaciones huma- nas a todos los niveles. 3) La explicación secuencial o lineal, tan pro- pia de vuestro mundo occidental, tiene mucho que ver con una explicación teleológica o finalista del devenir humano y que debe mucho, aunque a veces no seamos conscientes de ello, a la mirada di- vina providencial que sobre el ser humano ha pro-
  • 49.
    educación yectado el Diosjudeocristiano, en la que todo tiene un comienzo, un desarrollo y un final (apocalipsis), salvo Dios, que es principio y fin, alfa y omega de todo. Esta proyección lineal del tiempo —basado, tal y como vemos, en última instancia en una Historia de la Salvación, desde el génesis al apocalipsis como se aprecian en los maravillosos frescos de la Capilla Sixtina— choca con el tiempo circular más propio de los pueblos llamados primitivos pero que, sin em- bargo, entroncan sabiamente con el propio desarro- llo de los ritmos y tiempos de la naturaleza que son de carácter eminentemente cíclico: por ejemplo, la seriación de las estaciones en las zonas templadas del planeta debido a los solsticios y equinoccios, los ciclos lunares de luna nueva a llena, la secuenciación del ciclo día-noche por el movimiento de rotación te- rrestre, el ciclo del agua, etc. Quiero decir, que, pese a toda nuestra cada vez más compleja y sofisticada tecnología, nos estamos desconectando cada vez más de nuestro entorno natural, haciendo del tan ansiado y necesario desarrollo sostenible una utopía cada vez más lejana. Este concepto de sostenibilidad ambiental, por lo contrario, sí que debiera ser cen- tral y transversal en el propio desarrollo del currí- culo en secundaria y de manera multidisciplinar en todas las materias cursadas en esta etapa educativa tan importante para nuestro alum- nado. Las sabias palabras del jefe Seattle en el siglo XIX respondiendo a una oferta de compra por parte del gobierno norteameri- cano pueden resultar ser un magnífico hilo conductor de las explicaciones sobre soste- nibilidad ambiental («Nosotros somos una parte de la Tierra…») y demuestran que los indios salvajes estaban mucho más cerca que nosotros, los civilizados del siglo XXI de este concepto fun- damental para la supervivencia de nuestra especie en el planeta: todo está unido e interrelacionado como los hilos de un tejido; «si deshaces el tejido te desha- ces a ti mismo (…)», se decía en una preciosa versión musical adaptada de esta carta del jefe Seattle por el grupo aragonés Ixo Rai en los pasados años noventa del siglo XX. Debiéramos seguir por este camino — que preconiza a su vez la física cuántica— y su in- terrelación entre todas las cosas del planeta, del cual también formamos parte, aunque algunas veces las acciones humanas va- yan en dirección totalmente opuesta. La clave, de nuevo, es la educación de las generaciones venideras en la sostenibilidad ambiental y el respeto a la Natura- leza, lo que redunda positivamente en nosotros mis- mos, tal y como defendía el salvaje jefe Seattle. 4) Del mismo modo, la seriación en etapas, tan propia de la mentalidad analítica occidental, no es en sí mismo mala, aunque su imposición sistemá- tica desde todas las materias curriculares le resta opciones a la tan necesaria síntesis que permita a nuestro alumnado la consecución de un espíritu crítico y constructivo. En este sentido, debiéramos ser capaces de enseñar a nuestros alumnos que la investigación no debe necesariamente contestar todas las preguntas que nos hagamos al inicio del proceso, sino que más bien nos debe llevar a plan- tearnos nuevas preguntas… En efecto, la investiga- ción no puede ni debe terminar nunca, ya que in- vestigar consiste básicamente en añadir o dar valor al conocimiento y este proceso no tiene límite, y es —afortunadamente– inabarcable. Precisamente esa curiosidad por el conocimiento permanente y SORAYA MARTÍN
  • 50.
    50 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria educación la indagación constante es uno de los principales caracteres que nos hacen especiales como especie —valga la redundancia— a los seres humanos. La mejora de la capacidad y expresión oral por parte de nuestro alumnado también debe ser incentiva- da, sin duda alguna, de manera transversal desde todas los ámbitos de conocimiento académico y, muy recientemente, la materia de Oratoria va a formar parte como materia optativa de libre de- signación autonómica en la oferta educativa para Bachillerato, aunque bien debiera poder ampliarse a toda la etapa en secundaria de la ESO. Las caren- cias expresivas orales son patentes en muchos de nuestros pupilos, y esta situación debería revertir- se a medio plazo. 5) La llegada de las nuevas tecnologías de la in- formación y la comunicación (TIC) también ha su- puesto un auténtico revulsivo en los últimos años y, como cabe imaginar, no solo en el campo estric- tamente educativo. Suponen una gran ventaja a la hora de buscar información en internet sobre cual- quier aspecto o ámbito y, por supuesto, también en el de las Ciencias Sociales, incluyendo a la Geografía y a la Historia que ahora nos ocupa. El mayor pro- blema actual no está tanto en la búsqueda de infor- mación, si no fundamentalmente, en la selección de la misma y de los contenidos que puedan resultar convenientes y provechosos en el ámbito del apren- dizaje en el aula. Aquí es donde el papel del docen- te se hace especialmente importante a la hora de guiar al alumnado en esa búsqueda y selección. Las presentaciones del tipo powerpoint, los videos o el uso de las pizarras digitales también están jugando un papel cada vez más innovador respecto a etapas educativas previas cada vez más superadas en las que siempre solía imperar la lección magistral y en donde el alumnado jugaba normalmente un papel pasivo o de mero espectador. 6) Muy en conexión con lo anterior, el uso de los teléfonos móviles a veces resulta un problema grave de distracción en el aula, y no son pocos los Regla- mentos de Régimen Interno de los centros educati- vos que los prohíben expresamente en la enseñanza secundaria. Sin embargo, y siempre bajo la dirección del docente, pueden resultar poderosas herramien- tas educativas si son bien utilizadas en algunas ac- tividades desarrolladas tanto dentro como fuera del aula: visitas a exposiciones, a veces con infografías digitales e información añadida en páginas web, ges- tión de documentación, trabajos, actividades e infor- mación compartida con el alumnado, etc. Creo muy probable que, en un futuro no muy lejano, más a me- dio que a largo plazo, el móvil será una herramienta fundamental y poco menos que indispensable en el transcurso de los aprendizajes… 7) Otros ámbitos innovadores —aunque ya lle- van tiempo utilizándose— son el aprendizaje por proyectos en mucho casos mediante técnicas de trabajo cooperativo, que pueden resultar muy es- timulantes para el conjunto del alumnado y sobre todo en el primer curso de la ESO, donde a veces coinciden alumnos procedentes de diferentes cen- tros de primaria, por lo que estas tareas grupal- mente compartidas pueden resultar muy positivas para labores de integración y socialización entre el propio alumnado. En efecto, no debemos olvidar el papel integrador que debe cumplir la educación, sobre todo la de carácter obligatorio (primaria y secundaria, que ahora nos ocupa) y estas modali- dades o mejor, metodologías de trabajo cooperativo también pueden llegar a ser especialmente útiles al menos durante algunos momentos concretos del curso escolar que puedan llegar a romper un tanto con el carácter un tanto aburrido de la rutina. 8) No obstante, y como contrapunto a lo ante- riormente dicho, también la rutina puede ser con- ceptualizada como positiva si se enfoca como una manera de organizarse y de interiorizar hábitos provechosos para aquellos alumnos faltos de refe- rencias y actitudes en lo que se refiere al trabajo y estudio sistemático tanto dentro como fuera del aula. No quiero tampoco dejar de hacer una refe- rencia expresa a la disciplina. Bien entendida, no debe suponer una pérdida de frescura ni de liber- tad en el comportamiento de nuestro alumnado. Etimológicamente deriva de DISCIPULINA, algo así como el respeto que todo discípulo le debe a su maestro. No hay que olvidar que las legiones roma- nas veneraban en sus altares a la DEA DISCIPULINA ya que ésta salvaba vidas mediante el orden y la sincronización en los combates frente a otros ene- migos bárbaros, que, si bien solían ser más altos y fuertes que los romanos, eran sin embargo mucho menos organizados…o disciplinados. La educación en valores es otro de los lugares comunes de los que se suele hablar en el ámbito educativo; considero que debieran estar basados fundamentalmente en la Declaración universal de los Derechos Humanos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el día 10 de diciembre de 1948, redacta- dos poco después de la mayor tragedia humana vi- vida hasta entonces (II Guerra Mundial, 1939-1945). En muchos lugares de nuestro planeta, sin embar- go, ni siquiera saben que son violados estos mismos
  • 51.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 51 educación derechos universales, porque tampoco los conocen, ignorancia que es aprovechada por gobernantes, señores de la guerra y gentes sin escrúpulos para lucrarse y atemorizar a la población, sobre todo a los más indefensos y humildes. La inseguridad físi- ca y jurídica es, sin duda alguna, una de los motores de los movimientos migratorios masivos actuales, que, en muchos casos son consecuencia de la mise- ria y el miedo. 9) Y ya para ir finalizando estas breves reflexio- nes desarrolladas en torno a la materia de Geogra- fía e Historia en secundaria, quería referirme al ritmo de aprendizaje en espiral o educación en es- piral que considero especialmente adecuada sobre todo en la parte más referida a la Historia. Frente al desarrollo lineal y secuencial de los contenidos a lo largo de los cuatro cursos de secundaria (ESO) y los dos (posobligatorios) del Bachillerato, la ense- ñanza en espiral recurre a retomar los aprendizajes previos, no de manera repetitiva, sino mejorada o aumentada a lo largo de las diversas etapas educa- tivas. Así, por ejemplo, resulta muy difícil explicar a nuestro alumnado de 12-13 años de edad de 1.º de ESO la importancia actual que tienen los estudios de paleogenética en Prehistoria cuando todavía no saben qué es el ADN… ni tampoco la paleogenética. Sin embargo, en Bachillerato no hay oportunidad alguna de explicarlo, al menos desde nuestra área de conocimiento, ya que en 1.º la materia de Histo- ria se centra en el mundo contemporáneo y en 2.º está todo volcado en aprobar con la mejor nota po- sible un modelo de examen de Historia (fundamen- talmente contemporánea) o Geografía de España a contrarreloj que en aprender realmente Historia. Como cabe suponer, de este modo nuestro alumna- do suele acabar aborreciendo nuestras hermosas materias de Geografía e Historia (incluyendo la Historia del Arte) al ser cursadas de un modo tan absolutamente irracional, en lugar de despertar su curiosidad e interés por las mismas para el resto de su vida, que es lo que debiera incentivarse desde la más tierna infancia. 10) La inteligencia emocional también debiera ser promocionada en el ámbito educativo como ca- mino en el avance del conocimiento y se relaciona claramente con el trabajo de la imaginación y a la sorpresa del descubrimiento como baza humana, capaz de crear escenarios complementarios y aun alternativos con el mundo real y la educación en va- lores empáticos junto a la solidaridad compartida como mecanismo integrador en la construcción y mejora social. Ponerse en lugar del otro es el cami- no más correcto para fomentar valores sociales de empatía y cooperación común y evitar el fantasma de la alineación. Es decir, la cultura como proyec- ción humana rompe con el principio biológico de la selección natural darwiniana y nos descubre a la especie humana como una anomalía en el contexto general de la biosfera. En efecto, la influencia del evolucionismo es muy visible en el establecimien- to de fases evolutivas —ya superadas— que com- prenden el salvajismo-barbarie-civilización, excusa muy utilizada por el imperialismo decimonónico para justificar la expansión depredadora y tenta- cular por todo el planeta desde las ricas y opulen- tas metrópolis europeas, así como el darwinismo social racista y excluyente. Resulta evidente que el buscar la uniformización o estandarización educa- tiva frente a la diversidad impuesta por la globali- zación (o mundialización, como prefieren decir los franceses) no es el mejor camino a seguir, al menos en lo que se refiere a la educación y el acceso y ges- tión global al conocimiento compartido y a la for- mación, generador de igualdad de oportunidades para mejorar el futuro común y redistribuir mejor la riqueza global, cuyo mal reparto estructural ha sido el origen de buenas partes de los problemas actuales (migraciones masivas, radicalización re- ligiosa fundamentalista, empobrecimiento estruc- tural de los países en vías de desarrollo, etc.) que no debieran ser vistos como causas, sino más bien como consecuencias de las injusticias sociales de raigambre histórica. La educación resulta ser el an- tídoto más poderoso contra todas estas situaciones negativas de analfabetismo, ignorancia estructural e injusticia social, tal y como ya avisaron algunos de los máximos representantes del movimiento de la Ilustración, o, ya dentro del regeneracionismo, el aragonés Joaquín Costa (Despensa y Escuela). Hay muchos otros aspectos de los que podría- mos hablar sobre la educación en España y su futu- ro a medio y largo plazo. Algunas líneas de desarro- llo podrían ser entre otros, la absoluta necesidad de una inversión sostenida en educación junto a una ley educativa estable basada en un pacto de estado entre los distintos partidos políticos, para que no se convierta en un arma arrojadiza ni en un medio para la obtención de rédito político. Evidentemen- te, no ayuda que la educación y su marco legislativo sea tan sumamente cambiante. Otros caballos de batalla de los que sin duda se deberá hablar en el futuro es sobre la necesidad de una educación con- certada que crea una especie de sistema dual falto de integración, y en el que a la educación pública le
  • 52.
    52 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria educación toca ser el patito feo que debe cargar con todo aque- llo que la concertada no quiere (ni a veces puede) asumir. En efecto, la supuesta libertad de educación solo hay que observarla allí donde hay oportunidad de negocio y en entornos mayoritariamente ur- banos. En el medio rural, por lo contrario, y salvo algunas excepciones, que también las hay, normal- mente suele brillar por su ausencia. No quisiera terminar sin hacer una mención a las supuestas virtudes del tan cacareado bilingüis- mo (en francés y, sobre todo, en inglés): resulta, en mi opinión un modo perverso de segregar den- tro del sistema educativo a muchos de nuestros alumnos, confundiéndose de nuevo el medio con los fines, y en los que la educación pública consi- dero que debe marcar las pautas de su desarrollo que, debe ser insisto, integrador para que nadie se quede atrás. Lo contrario conlleva la posibilidad de la creación de auténticos guetos educativos como puede observarse en algunos casos. Los rankings competitivos de los informes PISA (Programa In- ternacional para la Evaluación de Estudiantes) funcionan como si todos los centros educativos partieran de la misma línea en su valoración, lo que es absolutamente falso, y no hay que olvidar que de- penden de la OCDE (Organización para la Coopera- ción y el Desarrollo Económicos) cuyos fines no son precisamente educativos… Pese a ello, no son pocas las comunidades autónomas que están ciegamente pendientes de su posición en el ranking, como si es- tuviéramos en una competición o concurso públi- co, cuando la educación, justo lo contrario, debiera basarse en la gestión de igualdad de oportunidades y recuperación para mejorar de modo integral a la sociedad en su conjunto, intentando que nadie se quede rezagado ni descolgado del proceso educati- vo. Como vemos, la educación se está convirtiendo cada vez más, en un negocio con unos intereses es- purios que van en contra del principio de equidad e igualdad, convirtiéndose en el peor de los casos, en un producto de consumo y de diferenciación social cada vez más marcado. Concluyendo: la educación es, sin duda alguna y pese a todos los numerosos problemas anterior- mente descritos, una herramienta de progreso y futuro, y puedo decir con cierto orgullo que todos aquéllos que nos dedicamos al hermoso oficio de enseñar, formamos parte de la solución y no del problema, lo que no es poco. Sin embargo, los docentes no debemos nunca ser inmovilistas, tenemos que formarnos conti- nuamente para intentar estar al día de todo tipo de propuestas e innovaciones educativas que vayan surgiendo, sobre todo en nuestro ámbito de cono- cimiento específico, y tomando nota de nuestros aciertos o aprendiendo de nuestros errores para poder así rectificar en el futuro que, en mi opinión, pienso que deberá ser siempre abierto y comparti- do con todos los actores de la comunidad educativa, teniendo siempre como epicentro la formación in- tegral y humana de nuestro alumnado así como la igualdad de oportunidades para que pueda desarro- llarse armónicamente y de modo responsable para sí mismo y para el conjunto de toda la sociedad. En la exclusión no hay ningún futuro para nadie, aun- que las amenazas sean cada día más patentes.
  • 53.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 53 Decálogo sobre la reforma educativa 1.Elprofesoradocomomotordelcambioeducativo Tres son las medidas imprescindibles en este senti- do. La primera de ellas pasa por implantar un nue- vo sistema de acceso a la función docente, de carac- terísticas análogas al MIR utilizado en el ámbito de la medicina, que sustituya al anticuado y obsoleto sistema de oposiciones vigente. La segunda medi- da consiste en dotar al profesorado de un estatuto docente que regule sus condiciones profesionales y evalúe su ejercicio de manera periódica y sobre bases objetivas. La tercera medida está ligada a la anterior y consiste en elaborar un código deontoló- gico de la profesión docente. 2. Ley de nueva escritura La futura ley educativa deberá ser reescrita de nue- vo en su totalidad, haciendo tabla rasa de todos los parches legislativos a la Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006) realizados por la LOMCE (2013), así como los contemplados en el actual anteproyecto de Ley en ciernes (2018). La futura ley tendrá que derogar todos los desarrollos legislativos que la preceden. 3. Cambio de metodología del pacto En vista de que las fuerzas políticas han demostra- do su incapacidad para llegar a acuerdos en ma- teria educativa, debe ser la comunidad educativa, asesorada por expertos, la que deberá llegar a una serie de consensos básicos y elementales. Alcanza- do este estadio, se trasladarán estos consensos a las formaciones políticas para que los traspongan a norma legal. 4. Mejora de la financiación Los poderes públicos se deben comprometer a con- solidar en los presupuestos anuales una inversión mínima del 5 % del Producto Interior Bruto. Esta partida deberá estar asegurada al margen de las co- yunturas económicas. 5. Autonomía vs. centralización La centralización de competencias en materia de educación en el Estado es la mejor manera de con- ferir homogeneidad al sistema educativo español y asegurar la equidad de todos sus miembros. Esta centralización es compatible con otorgar autono- mía a los centros: ellos conocen mejor que nadie sus necesidades y la viabilidad de sus proyectos. 6. Repensemos el currículo Las habilidades y competencias educativas del si- glo XXI están ya descritas desde hace unos años. Se hace necesario adaptar el currículo a estas com- petencias, si no queremos quedarnos descolgados una vez más. 7. Educación basada en evidencias La toma de decisiones en educación se basa a me- nudo en presupuestos ideológicos y en propuestas con escasa o nula fundamentación científica, ge- nerando todo tipo de supercherías pedagógicas o Decálogo mínimo para una reforma educativa Marcelino Cortés
  • 54.
    54 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa mitos educativos. Las prácticas educativas tienen que apoyarse en evidencias respaldadas por los es- tudios científicos sobre la materia. 8. Mejoremos la Formación Profesional A pesar de los cambios legislativos que se han su- cedido desde 1970, la Formación Profesional sigue siendo el agujero negro de la educación española. La conexión entre el aula y el mundo laboral no solo refuerza la estructura económica de un país, sino que contribuye a mejorar el sistema educativo es- pañol en aquellos niveles de Secundaria en donde se condensan los problemas de abandono escolar y repetición de curso. 9. Imitemos a los mejores Como revela el informe Política educativa en pers- pectiva 2015 publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), todos los países de nuestro entorno se hallan in- mersos en procesos de reformas educativas. Imite- mos a aquellos que más han progresado en materia de educación, analicemos su viabilidad al caso es- pañol y copiemos sus reformas. 10. Compromiso de la sociedad La mejor reforma posible de la educación no al- canzará el despliegue necesario si no cuenta con el compromiso y la participación de todos los agentes sociales que intervienen en el proceso: familias, asociaciones, instituciones y medios de comunica- ción. Es decir, la tribu. DIEGO NICOLÁS AGUSTÍN
  • 55.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 55 decálogosobrela reformaeducativa Sin renunciar a una reflexión profunda sobre la idoneidad y eficacia del conjunto de la normativa educativa que nos rige en la actualidad, se hace asi- mismo necesaria una revisión de aquellas cuestio- nes menos formales pero igualmente importantes en lo que se refiere a la Educación. 1. LA PIEDRA FILOSOFAL. La Educación debe ser considerada un valor en alza. Como dijo Nelson Mandela, «es el gran motor del desarro- llo personal. Es a través de ella que la hija de un campesino puede llegar a ser médico, que el hijo de un minero puede llegar a ser cabeza de la mina». A pesar de las incongruencias de nuestra sociedad, donde triunfan especíme- nes superficiales, de los que se valora más la apariencia física o el poder adquisitivo que los logros fruto del esfuerzo y la dedicación, debe- mos defender y exigir una Educación univer- sal, al alcance de toda la población, inculcando su importancia en las nuevas generaciones. Somos todos responsables de que sientan que la Educación marca la diferencia, que aprecien su necesidad para sí y para la humanidad. To- dos debemos dar ejemplo, fomentando su uso y consumo, recalcando sus bondades y suavi- zando aquellas voces que no hacen más que de- nostar, en concreto, nuestro sistema educativo porque... 2. LA CRÍTICA: EL DEPORTE NACIONAL. ...aún teniendo razón unos y otros en aquello de que no puede ser que en 40 años hayamos pasado por siete leyes escolares, las críticas destructi- vas que se vierten de forma continua y genera- lizada, desde todos los ámbitos de la sociedad, al Sistema Educativo Español deben parar un Decálogo para una reforma (informal) educativa Irene Villa Orduna poco y contar hasta 10. ¿Por qué? Porque un sistema educativo es mucho más que leyes y le- gisladores. Porque de forma directa e indirecta se está tirando por tierra a todo el conjunto de personas que realmente sostiene dicho siste- ma, menospreciando toda su dedicación, tra- bajo y esfuerzo. Personas que se agrupan bajo el término... 3. TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS. … comunidad educativa. Si echamos mano de la etimología, descubrimos que la palabra com- munitas se refería en origen a la agrupación de personas vinculadas entre sí por el cum- plimiento de obligaciones comunes y recípro- cas. De la misma forma, educación deriva del indoeuropeo «guiar», «conducir». Es decir, quien dirige y orienta somos todos, alumnado, familias, docentes y, por extensión, la sociedad al completo puesto que el aprendizaje no se limita al aula. La comunidad educativa es un ente que no se puede desmembrar; un kraken escandinavo que precisa de todos y cada uno de sus tentáculos para seguir viviendo porque… 4. MUCHO ARROZ PARA TAN POCO POLLO. …la realidad es que en los centros educativos no se da abasto para enseñar todo lo que debe ense- ñarse. A la inabarcable extensión de los currí- culos se le suma que hay que trabajar el civis- mo, la solidaridad y la tolerancia, la igualdad y la violencia de género, los peligros derivados del mal uso de internet, la educación vial y los hábitos para una vida saludable, sin olvidarnos de tratar las nuevas adicciones derivadas del juego en línea. Temáticas muy diversas –para las que se requiere formación específica– y que
  • 56.
    56 decálogosobrela reformaeducativa deben instruirse ala par que las materias del currículo. Quienes hace tiempo que no han estado en un aula (o quienes no han estado nunca), insertan todo esto en la ley mediante una bonita palabra: transversalidad (1) , pero la realidad es que... 5. AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR. ...cada actor tiene su papel en la obra. Valores como el respe- to, la responsabilidad, la gratitud, la paciencia, el esfuerzo deben ser trabajados y aprendidos desde la cuna, en la familia. La sociedad debe velar por la seguridad y el bienestar de todos sus integrantes y no olvidar nunca el carácter común y recíproco de la Educación. El profe- sorado debe enseñar contenidos académicos, desarrollar competencias, fomentar las inteli- gencias y capacidades múltiples del alumnado. Y el alumnado… El alumnado debe aprovechar todas las oportunidades dadas y tener el deseo de seguir avanzando, de mejorar, de devolver a la sociedad lo que recibe de ella. Y, todos en ge- neral, deben de mirarse con otros ojos ya que... 6. ¿ES EL ENEMIGO? QUE SE PONGA. ...otro puntoareformarconceleridadeslaconcepción BRAYAN GUTIÉRREZ
  • 57.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 57 decálogosobrela reformaeducativa mutua que tiene la propia comunidad educativa de sí misma. Con más frecuencia de la recomendable se escuchan los «me tiene manía», aquello de «me va a oír» o eso de que «son culpables hasta que se demuestra lo con- trario». Y es que siempre nos observamos con recelo a pesar de que el fracaso de unos es el fracaso de todos y, sobre todo, al contrario. 7. MÁS HACE EL QUE QUIERE QUE EL QUE PUE- DE. En la tan nombrada Finlandia, los docen- tes son considerados los cimientos del sistema educativo. Y como tales, se les respeta y valora. Hasta el punto de que a una parte de la forma- ción académica requerida para impartir clases se le denomina con el mismo término emplea- do para nombrar a una madre que educa a su hijo (kasvatus). La metáfora es profunda y, sin embargo, real. En general, la dedicación, el compromiso, la implicación profesional y emo- cional del profesorado para con su alumnado son similares a las que, también en general, madres y padres profesan a sus hijos. Más ob- jetiva y menos intensa, por supuesto (al fin y al cabo, no existen los vínculos de sangre y un profesor puede tener más de cien alumnos por curso), pero equivalente. Por ello, se hace nece- sario mostrar confianza y consideración hacia los docentes, que se aprecien las orientaciones dadas, fruto de la experiencia, de la formación y del trabajo en equipo. Al mismo tiempo, se les exige vocación y sensibilidad, prudencia y responsabilidad, puesto que su ejemplo deja huella, para bien o para mal. 8. LAS DOS CARAS DE LA MONEDA. Aunque de- biera ser al contrario, que la sociedad condicio- na la escuela de manera directa e indirecta, es, ha sido y será. Y que la situación económica, las políticas internacionales, las nuevas libertades y los pertinaces yugos han hecho que el modelo tradicional de familia haya pasado a la historia, también. Las familias de hoy en día son reflejo de la sociedad y espejo para el alumnado. Todas las circunstancias que en ellas se dan, llegan al aula, dentro de las mochilas. Se pide que las fa- milias asuman su parte del contrato en cuanto a la Educación de sus vástagos pero no se les facilita el que lo hagan. O pronto encuentran excusas para no hacerlo. Pero su implicación es tan necesaria como fundamental. 9. EN MIS TIEMPOS… Debemos empezar a asu- mir que venimos del pasado y que el alumnado procede del futuro. Que si lo que funcionaba entonces ya no lo hace, no es porque ahora los alumnos sean peor, sino porque la coyuntura es muy diferente. ¡Que nos subimos por las pa- redes si no pillamos wifi, nosotros, que creci- mos sin internet! El alumnado plantea nuevos retos, demanda nuevas metodologías, pide que el profesorado se adapte a su realidad (social, emocional, vital). Y debe hacerse con norma- lidad, como parte de la evolución natural de las cosas. Además, nuestros jóvenes reclaman certeza, que el esfuerzo tenga recompensa, que la formación pueda incluirse en los CV, que las promesas electorales no se queden en eso. 10. ALAS PARA VOLAR Y RAÍCES ADONDE RE- GRESAR. Quienes tienen poder para decidir y capacidad para hacer deberían procurar que el salir al extranjero fuese una opción más, no la única posibilidad. El esfuerzo económico de todo el país para crear un Sistema Educativo Público de calidad tal que nuestros estudiantes son recibidos con los brazos abiertos más allá de nuestras fronteras, no debería perderse por falta de oportunidades. Porque tras los desve- los estudiantiles, los esfuerzos del profesorado, los sacrificios familiares, ¿qué hay? ¿Una doble con patatas? Y, a partir de aquí, nos metemos con las leyes. Transversalidad: enriquecimiento de la labor for- mativa de manera que conecta y articula los saberes y dota de sentido a los aprendizajes disciplinares, estableciéndose conexiones entre lo instructivo y lo formativo.
  • 58.
    58 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa Juan Antonio Pérez Bello sobrelareformaeducativa DANIEL VERA ¿Está la escuela institución anclada en el pasado al tiempo que respira un presente repetido? ¿Nos falta análisis y reflexión sobre nuestra acción? ¿Reproducimos prácticas educativas que son, a veces, más espejo de modas que resultado de la investigación? Si respondemos «sí» a alguna de es- tas cuestiones es posible que, en efecto, haga falta afrontar una reforma educativa. Un decálogo de iniciativas que definan esa nece- saria reforma educativa debería facilitar la aproxi- mación a nuevos escenarios. Por eso, para elaborar- lo propongo comenzar su desarrollo contestando a otra pregunta: ¿por qué es tan importante el futuro cuando hablamos de educación? El primer punto del listado es asumir que todo lo que hacemos en la escuela tiene sentido solo cuando nos convencemos de que la educación está íntimamente ligada a los conceptos de desarrollo y progreso. Al mismo tiempo, ambos se refieren a la idea de que el futuro no llega porque sí, sino porque aluden a la idea de evolución. Por tanto, conciencia y consciencia sobre la trascendencia de nuestra ac- ción educativa. En segundo lugar habrá que afrontar el deba- te acerca de si «dar preferencia a la educación de la inteligencia o a la del corazón». Esta afirmación es de Aristóteles pero sigue teniendo hoy vigencia, máxime cuando hoy vivimos instalados en una pro- funda inseguridad acerca del currículo que es más adecuado para educar. ¿Debemos ser prácticos, construir personas o buscar la estética de las me- todologías? El derecho a la educación en condiciones de jus- ticia social, y coincido con Gimeno Sacristán, es un objetivo irrenunciable si queremos contribuir a la evolución educativa. Hay que considerar, además, las peculiaridades de nuestra sociedad de la infor- mación, en la que las tecnologías ponen a nuestro alcance un amplísimo horizonte de información. Ello es así porque habrá que conjugar ambos con- ceptos para atender de qué manera relacionamos el derecho a la educación y el derecho al acceso a la información, cada día más próximos entre sí. Es previsible que se dé un cambio estructural de importancia y que los autores como J. Echevarría denominan escuela continua. Vamos hacia un es-
  • 59.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 59 decálogosobrela reformaeducativa cenario interdisciplinar donde los equipos mixtos cobran relevancia y eso nos obliga a tener muy en cuenta las necesidades del mercado laboral. Y con- siderar que una transformación como esta impli- ca la transformación de un tiempo industrial a un tiempo informacional. Uno de los agentes protagonistas de este refor- ma educativa es el profesorado. Se ha hablado mu- cho de la necesidad de afrontar de forma distinta su formación y en ello hay un acuerdo general. Pero es preciso incorporar a esta reflexión la existencia ya de lo que Zirtae y Nonreb denominan «profesorado tecnológico». Son esos ordenadores o dispositivos que forman parte de nuestras vidas y que van a evolucionar sin duda hacia formas de inteligencia artificial con las que las y los docentes deberemos aprender a compartir tareas educadoras. El otro agente actor es el alumnado. Sobre él ha escrito mucho y bien Tonucci. Y una de sus prime- ras ideas con que nos quedamos para que la refor- ma educativa que propugnamos sea posible es que la escuela del mañana debería ser una escuela para todos. Esa es la mayor y mejor reforma educativa. Esa es la revolución pendiente. Y para que esto sea posible debemos procurar escuelas bellas para sen- tirnos bien en ellas, ricas de estímulos y fascinadas por el saber. Deben ser escuelas donde se escuche y abiertas al mundo. Y deben ser escuelas que existan para los diferentes con el fin de ayudar a cada discí- pulo a encontrar su campo de excelencia. En este recorrido por la esperanza, queda ha- blar de cómo estar juntos. Lo que se da en llamar agrupamientos. Y puesto que hablamos de refor- mar la educación, deberíamos facilitar otras for- mas de organizar los grupos. Santos Guerra defien- de que agrupemos según capacidades específicas, aprovechando los conocimientos adquiridos y te- niendo en cuenta los intereses y la propia historia de los grupos y de los individuos. Y a ello podríamos añadir otros aspectos como la necesidad de autono- mía, participación de la comunidad y, sobre todo, una actitud investigadora que ayude a encontrar soluciones. Llegados al punto número ocho debemos abor- dar la importancia de reformar los currículos. Ante la avalancha de sugerencias metodológicas que nos acompañan en nuestros días, una afirmación de Jaume M. Bonafé sintetiza nuestra posición: «La escuela del futuro será la escuela del reconocimien- to de la experiencia». En esta frase se encierra una verdad que merece ser considerada. Frente a la re- producción de los contenidos la escuela «tomará como base la vida cotidiana con las vivencias del sujeto como núcleo central». Una buena palanca para activar la reforma, sin duda. Y por último, hablemos de los espacios y los tiempos. Las decisiones que tomemos hoy en torno al lugar donde la escuela se hace escuela y a la or- ganización de los momentos de encuentro escolar serán la base del desarrollo de las prácticas edu- cativas. Estas dos dimensiones son precisamente objeto de reflexión con una intensidad, seriedad y profundidad que no se aplican a otros ámbitos. La comunidad educativa las considera fundamentales en su aportación al cambio y por ello un interesan- te movimiento transformador se ha instalado en el centro del debate. Buenas noticias. El último párrafo lo destinamos a concluir que cualquier reforma educativa debe afrontarse mo- dificando el foco. La evolución de la sociedad y los avances del conocimiento y del saber, así como el imparable desarrollo de la tecnología nos exigen que situemos nuestras respuestas al amparo de una idea: si podemos cambiar las cosas, ¿por qué vamos a seguir haciéndolas del mismo modo? ¿Por qué?
  • 60.
    60 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa Educatribu es un proyecto de trabajo formado por un grupo de ciudadanos que aspiramos a una socie- dad de conocimientos compartidos. Está abierto a todas las personas que compartan esta aspiración. Uno de nuestros primeros objetivos es favorecer que profesorado y alumnado puedan disponer de materiales didácticos gratuitos en la web www.edu- catribu.net En Educatribu pensamos que es necesaria una Reforma Educativa duradera. Creemos que el objetivo de la educación es pro- porcionar a las personas los conocimientos y los instrumentos que les permitan desarrollar habili- dades para el desenvolvimiento de su vida, ser au- tónomas, convivir en la diversidad y ser capaces de participar en la mejora de esta sociedad, transfor- mándola. Creemos que una buena educación es la que nos capacita para tener una vida lo más digna posible desde una visión futura de desarrollo hu- mano sostenible. ¿Es necesaria una reforma educativa? Educatribu Son dos, como mínimo, las razones que nos hacen pensar que es necesaria una Reforma Edu- cativa: 1º) Los resultados educativos necesitan mejo- rar. Los bajos rendimientos se están produciendo, de una manera mucho más acusada, entre los es- tudiantes que pertenecen a familias de niveles so- ciales más bajos y, sobre todo, entre aquellas fami- lias cuyos padres poseen un menor nivel cultural. Nuestro sistema educativo adolece de equidad. 2º) El sistema educativo está bastante alejado del mundo real. Es necesario que se acomode a este mundo en el que los cambios tecnológicos son fuertes y en el que la sociedad es crecientemente di- versa. Los ritmos de cambio en ambos mundos son muy diferentes; el sistema educativo tiene una gran resistencia al cambio, mientras que el mundo real es muy diverso y tremendamente cambiante. Proponemos para una supuesta reforma del sis- tema educativo lo siguiente: ESTHER FERNÁNDEZ
  • 61.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 61 decálogosobrela reformaeducativa La Educación debe ser pública. Es la única que puede garantizar que el derecho a la educación sea una realidad asegurando la gratuidad. Debe- ría haber una red única de centros de titularidad y gestión pública que, progresivamente, integre los centros privados concertados, así como a sus trabajadores. Supresión progresiva de la financia- ción pública a los centros privados concertados y aumento de financiación para la creación y mejora de centros de titularidad pública, así como para la atención a la diversidad existente. Hay que ir progresivamente hacia una Educa- ción inclusiva que posibilite la igualdad de oportu- nidades de todo el alumnado, que estimule a todas las personas para el desarrollo hasta el límite de sus capacidades y pueda permitirles colaborar crítica- mente en la sociedad. Hay que considerar la dife- rencia como un valor y asignar los recursos nece- sarios a quien lo necesite. Hay que suprimir las vías paralelas e itinerarios cerrados y solo debe existir una única titulación al finalizar las etapas obliga- torias. La Educación debe estar libre de idearios par- ticulares. El sistema educativo debe tener un ca- rácter laico, debe respetar la libertad de concien- cia, educar sin dogmas y eliminar toda forma de adoctrinamiento del currículo escolar. Para ello es necesario sacar las enseñanzas de las religiones de la escuela y que éstas se desarrollen en el ámbito particular de cada confesión religiosa. Ha de potenciarse la paulatina incorporación de metodologías activas alternativas y diversas como el trabajo por proyectos, el aprendizaje cooperativo que sea participativo, colaborativo y nunca compe- titivo… Hay que revisar, reducir y actualizar los conte- nidos curriculares. El nuevo currículo debe recoger el conocimiento fundamental de los saberes cien- tíficos, tecnológicos, sociales, artísticos, filosóficos, emocionales… que desarrollen unas actitudes in- JORGE NOTIVOL
  • 62.
    62 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa vestigadoras y creativas en las personas y que faci- liten la deliberación de problemas controvertidos, ayudando a comprender el medio en el que se ha- bita para construir una ciudadanía informada, que sepa pensar y que sea constructiva y crítica. Los currículos tendrán un enfoque globalizador, inter- disciplinar, intercultural e inclusivo y deberían tra- tarse desde una perspectiva de género, ecológica y garante de la diversidad sexual. Urge la renovación de los contenidos. Es necesario un nuevo Plan de Formación del Profesorado que garantice la implementación en el aula de metodologías activas alternativas en esa reforma tan necesaria y urgente para la ciudadanía del siglo XXI. La Educación debe ser entendida como un ele- mento clave para la construcción de la sociedad presente y futura y, por lo tanto, para formar a las personas que componemos y compondrán esa so- ciedad en una visión y unos valores compartidos de convivencia, equidad, justicia, libertad, sostenibili- dad, respeto al medio ambiente… En definitiva, en el logro de los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, definida por Naciones Unidas y firmada por los Jefes de Estado de 193 países. La educación ha de priorizarse entre las res- ponsabilidades y los derechos de la ciudadanía. Ha de dejar de entenderse como un asunto solo de docentes y discentes, tampoco ha de entenderse como una responsabilidad únicamente de quienes gestionan la administración. Ha de facilitarse y po- tenciarse la implicación continua, real y efectiva de toda la ciudadanía. A modo de decálogo abierto: La Educación debe ser pública. La Educación debe ser laica. La Educación debe ser inclusiva posibilitando el derecho y el deber a aprender. La Educación debe ser entendida como elemen- to clave para la transformación y mejora social, formando a ciudadanos cultos, buenas personas, amantes del conocimiento, que sepan pensar y que sientan los valores democráticos y solidarios. Es necesario un nuevo diseño curricular actua- lizado, útil y válido para la formación de la ciudada- nía del siglo XXI. Urge la renovación de contenidos. Se requiere una progresiva incorporación de metodologías activas alternativas y diversas. Las condiciones de acceso a las Facultades de Educación hay revisarlas. Debe existir una oferta de plazas universitarias en el acceso a las Faculta- des de Educación acorde con las necesidades reales del sistema educativo. La Formación Inicial Uni- versitaria del Profesorado requiere mejorar la co- nexión con las realidades escolares. Las prácticas educativas del alumnado universitario han de ser adecuadamente tutorizadas y realizadas en centros especializados. Valorar y estudiar la conveniencia de una carre- ra docente única y un sistema de oposiciones que valore tanto las competencias docentes prácticas como los contenidos teóricos de los programas de los Grados. Los nuevos docentes requieren una in- corporación paulatina a la función docente desde la tutorización en centros especializados. Los Planes de Formación Continua deben con- templar estrategias para asegurar su implementa- ción en las aulas. La reforma educativa debe tener muy en cuenta las propuestas y análisis del profesorado que tra- baja diariamente en las aulas, del alumnado, de las familias, de los expertos… y de toda la sociedad.
  • 63.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 63 decálogosobrela reformaeducativa ¿QUÉ NECESITA LA ESCUELA DEL SIGLO XXI? Razonamiento, argumentación y opinión de futuras maestras de Educación Infantil Sara Ferrer, Ariadna Gómez, Ainhoa Gutiérrez y Sandra Jordán* *Con la colaboración de Alejandra Cortés N os hemos basado en la pregunta de «¿hay necesidades de una reforma educativa?» para comenzar a reflexionar sobre algo que consideramos tan relevante porque, no solo es nuestro futuro profesional, sino que es el de una sociedad y de su progreso. Desde 1970, España es el país de la Unión Europea con más cambios de Ley Educativa realizados en un país (dentro de la UE). Estamos hablando de un total de 8 reformas edu- cativas. Este hecho hace generar incongruencias y desconciertos a los profesionales que se dedican a la docencia y que están vinculados, directa e indi- rectamente, con la educación. En otros países las leyes educativas están pensadas teniendo en cuenta las necesidades educativas que se deben ofrecer a los niños, manteniéndose al margen de los cambios políticos. Consideramos la necesidad emergente de una ley educativa altruista que se mantenga inamo- vible y que esté pensada única y exclusivamente en la educación de los niños. La escuela, además de educar, debe ajustarse a la sociedad en la que vivimos y fomentar que la misma camine hacia delante. Caminar hacia de- lante significa educar a los niños para hoy y para el mañana. En los últimos años se han logrado mu- chos avances que han actualizado de alguna mane- ra la forma que teníamos de concebir la educación. Consideramos que aquellos progresos que han re- sultado beneficiosos hasta el momento, deben ser valorados y mantenerse en vigor. Por el contrario, aquellos avances que han producido un efecto no deseado, han de ser revisados para plantear una reforma de los mismos. Por esta razón, creemos necesaria una reforma de la ley educativa para po- der dar una respuesta más ajustada al alumnado actual. Desde aquí planteamos los siguientes aspectos que creemos claves: 1. Reducir la ratio de alumnos por clase. La posi- bilidad de contar con menos alumnos permite al docente poder dedicar más tiempo a cada niño. Además, supone la creación de más pues- tos de docencia. 2. Las buenas notas no definen tu éxito en la vida. La educación emocional cobra gran im- portancia en la etapa de Educación Infantil. No obstante, en Educación Primaria y cursos pos- teriores, va perdiendo relevancia. 3. La posibilidad de poder contar con más re- cursos en los centros. Ayudas técnicas y per- sonales que permitan dar respuesta a las nece- sidades del alumnado desde el propio centro.
  • 64.
    64 decálogosobrela reformaeducativa 4. Favorecer lacoeducación y la cooperación entre iguales en la escuela con el fin de preve- nir el acoso escolar y mejorar la convivencia. 5. Utilizar una evaluación auténtica, flexible y adaptada a todo el alumnado, de manera que no suponga una barrera de acceso para los alumnos y no desmotive. 6. Eliminación de barreras arquitectónicas, fa- cilitando el acceso al centro y a sus diferentes dependencias de todo el alumnado. 7. Gratuidad de la etapa de Educación Infantil, con el fin de asegurar la escolarización tempra- na y su posterior permanencia en el sistema educativo. Ello significa considerar el momen- to de 0 a 6 años de Educación Infantil como una etapa con entidad propia y no previa al momento de escolarización. 8. Mayor estabilidad del profesorado en las zonas rurales. De esta manera, la atención al alumnado será mucho mayor y se podrá pro- mover la posibilidad de realizar proyectos más coherentes. 9. Dar mayor importancia a las familias en los centros educativos como agentes potenciado- res del desarrollo del niño. Participación en el centro y colaboración con los docentes. 10. Adaptar e innovar. Adaptar los procesos de enseñanza a las necesidades del contexto del centro escolar promoviendo el uso de metodo- logías innovadoras. Para resumir queremos poner de manifiesto lo si- guiente que creemos esencial: dar respuesta a las necesidades del alumnado reduciendo la ratio de las aulas, disponiendo de los recursos necesarios en los centros, con el diálogo y la cooperación de la comunidad educativa. Asimismo, se promueve la importancia de la etapa educativa de 0-6 años y se valora la importancia de la educación emocional como elemento imprescindible del desarrollo per- sonal entre otras propuestas. CARMEN IBÁÑEZ SIMORTE
  • 65.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 65 decálogosobrela reformaeducativa SIETE VISIONES desde un Centro de Secundaria (IES Río Arba de Tauste) PLANTILLA PARA UN DECÁLOGO RAZONADO Conchita Martí, profesora de Educación Física, exdirectora con 6 cursos en el cargo Si me preguntan si hay necesidad de reforma edu- cativa, diré que no. Creo que las continuas reformas educativas con sus correspondientes leyes de edu- cación no han solucionado el problema de fondo, solo han respondido a los principios ideológicos de los que han gobernado en ese momento. Debe- ríamos plantearnos seriamente que lo que necesi- tamos no son reformas, sino llegar a un «acuerdo educativo» que asiente las bases de una educación por y para todos. 1. Educación de, por y para todos. La educa- ción no es un hecho aislado, afecta a la globalidad de la sociedad. 2. Mismos conocimientos. Independientemen- te de la Comunidad Autónoma, es necesario que to- dos los alumnos tengan una base común. 3. Los centros son de todos. Adquirir concien- cia de que los centros educativos forman parte de nuestras vidas. 4. La interrelación de la comunidad educativa. Todos los miembros de la comunidad deben sentir- se protagonistas en los procesos de aprendizaje. 5. Información y orientación. Las continuas reformas educativas causan malestar por la dificul- tad para clarificar las opciones a las familias. 6. Estabilidad del profesorado. Los profesores deben sentirse parte fundamental del devenir de su centro y sentirse partícipes de su evolución. 7. Apoyo institucional. Los organismos supe- riores deben apoyar, facilitar y reforzar la labor de los centros educativos. 8. Reducción de los trámites burocráticos. El exceso de las gestiones administrativas supone un escollo para la labor diaria del profesorado. 9. Participación en los proyectos de centro. Todo el profesorado debe implicarse —al menos en uno— de los grupos de trabajo, comisiones o pro- yectos que se planifican desde el centro. 10. El alumno como actor principal en el pro- ceso educativo. Los alumnos son la materia prima que se ha de ir modelando acorde a sus necesidades. Para llegar a un acuerdo educativo, es necesa- rio que se sienten a la mesa, no solo los legisladores y gestores, sino aquellos que diariamente forman parte de este maravilloso mundo de la educación. No se puede ni se debe legislar con desconocimien- to, se debe legislar tras un análisis exhaustivo de los objetivos que pretendemos y de los recursos de los que disponemos, solo de este modo podremos con- seguir que cada uno de nuestros alumnos alcance sus metas. Enrique Galé, catedrático de Lengua Castellana y Literatura, 30 cursos de experiencia España necesita con urgencia una auténtica refor- ma educativa que nos permita agarrarnos, aunque sea en el último minuto, al tren del futuro, que ya está dejando el andén. Me resulta incomprensible que nuestros políticos, por muy ciegos que estén, no comprendan algo tan evidente. A estas alturas he padecido junto con mis alumnos todas las leyes educativas desde 1990; con esa triste experiencia puedo enunciar aquí una máxima que dudo que al- guien de la comunidad educativa discuta: la peor de las reformas lograda por acuerdo es preferible a la mejor sin él. Hagan su trabajo, por favor, acuerden un nuevo modelo educativo para los próximos 20 años y, si en algún momento consideran que acaso los profesionales de la enseñanza podríamos tener algo que decir al respecto, consúltennos. 1. El profesorado, núcleo de la reforma. La educación parte de la relación profesor-alumno.
  • 66.
    66 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa Todo lo demás es retórica. Potenciar la figura del profesor, su formación, su carrera profesional y su prestigio social es esencial para nuestra sociedad. 2. La educación, una inversión social. El au- mento del presupuesto de Educación debe ser con- siderado una urgencia nacional. No hay crisis peor que la falta de formación de nuestro alumnado. Cualquier otro programa social no asistencial de- bería ser pospuesto. 3. Potenciar los equipos directivos. La nor- mativa que rige la dirección de los centros sigue regulada por los principios de bonhomía y volunta- riedad de los 80. Necesitamos dotar de más profe- sionalidad y atribuciones y mejores remuneracio- nes a las directivas. 4. Valorar y mejorar la evaluación del siste- ma. La evaluación en educación no debe limitarse al alumnado, como hasta ahora; es imprescindible realizar evaluaciones críticas y sistemáticas tam- bién del profesorado, de los equipos directivos y de la inspección. 5. Estabilidad de las plantillas. La presencia estable de un alto porcentaje de funcionarios de ca- rrera en todos los centros educativos, sobre todo, en el medio rural, es indispensable para que los procesos educativos sean estables y homogéneos. 6. Amplia atención a la diversidad. La ense- ñanza comprensiva hasta los 16 años ha venido siendo un factor esencial de fracaso. Hay que faci- litar itinerarios accesibles a los diferentes tipos de alumnos para que logren sus objetivos de forma diferenciada. 7. Implicación de las familias. La relación con el centro debe ser favorecida mediante la conce- sión de horas libres en el trabajo, por ejemplo. A la inversa, esta exigencia de implicación debería ser indispensable para cualquier beneficio social ex- traeducativo. 8. Reducción y reorganización de las asigna- turas. Hay que limitar el número de asignaturas y consolidar su carga lectiva. Los contenidos de las asignaturas de corte ideológico o confesional han de incorporarseaasignaturasprofesionalesycientíficas. 9. Actualizar los procesos formativos. Duran- te siglos el alumnado ha acudido a la escuela para ser formado con los más avanzados métodos de la época. Solo hoy se trabaja en el aula con técnicas arcaizantes propias de sus antepasados. 10. Despolitización de la Reforma. Hasta aho- ra los políticos se han considerado los principales actores del proceso de reforma educativa. Aproba- da la nueva ley con un amplio consenso, deberían dejar a la propia comunidad educativa que se au- torregulara. En estos momentos nos encontramos en una caos educativo tan grande que la Reforma debería entenderse como una prioridad nacional. Si no se entiende así, el punto de partida ya es deficiente y el resultado será mediocre. Los políticos deben reconocer el inmenso fracaso al que ha conduci- do su incapacidad para llegar a acuerdos y aceptar que España no puede permitirse otra nueva cha- puza educativa. Deben dejar fuera de la sala donde se reúnan aquello que ya saben de antemano que no van a acordar y ponerse de acuerdo en todo lo demás. Legislen juntos para las próximas décadas, que es su trabajo, y déjennos la aulas a nosotros, que es el nuestro. Fernando Chámul, administrativo de instituto, anteriormente administrativo de escuela y conserje Según la RAE, reformar significa «modificar algo, por lo general con la intención de mejorarlo». ¿Po- dría la actual ley de Educación ser mejorada? Creo que la respuesta es evidente. Mientras no se cum- plan todos los objetivos marcados para la educa- ción, no solo esta, sino cualquier tipo de ley futura necesitará ser reformada. Atención al individuo: Lo ideal sería una edu- cación a la carta para cada alumno. Como eso es imposible, buscar lo que más se acerque a ese mo- delo. Fijación de objetivos: Relacionado con lo an- terior, cada alumno debería tener claro qué quiere conseguir con la educación en cada caso. Igualdad: Seguir fomentando, dentro de la diver- sidad, la posibilidad de que todos los alumnos tengan lamismaoportunidaddeaccesoalamejoreducación. Comunicación: Necesaria sobre todo entre pro- fesorado, familias y alumnos. Implicación: Necesidad de que la comunidad educativa al completo vea los objetivos como suyos propios y trabaje para conseguirlos. Especialización del profesorado: Los profeso- res deberían tener la estabilidad, medios y herra- mientas para seguir formándose y adaptándose a las necesidades del alumnado. Creatividad: Fomentarla en el alumnado, por encima de la memorización. Que los estudiantes aprendan a pensar por sí mismos. Conocimiento práctico: El alumnado debería percibir que lo que aprende le va a ser útil en la vida.
  • 67.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 67 decálogosobrela reformaeducativa Inversión económica: Obviamente la educa- ción genera unos gastos cuyos beneficios no son tangibles a corto plazo, pero que son necesarios. Continuidad: Lo que funciona de manera ópti- ma no debería cambiarse, sin importar las distintas ideas políticas de los legisladores. La educación es un tema complejo. Siendo re- alistas, ni la ley ni los centros educativos son per- fectos. La comunidad educativa se enfrenta a si- tuaciones que eran insólitas hace un tiempo. Pero pienso que debemos ser optimistas con respecto al futuro: fomentar las líneas de trabajo de lo que se está haciendo bien, adaptándonos a las necesidades actuales y trabajando en aquellos aspectos donde hay mayor deficiencia. Gustavo Arce, asesor de CIFE, profesor de Geogra- fía e Historia, doctor en Historia Contemporánea Lo único que tengo claro es que hay una necesidad casi vital de que, si hay una reforma educativa, sea definitiva, consensuada, aglutinadora y genera- dora de identidad. Tras los enormes —pero acel- erados— avances conseguidos en la democracia en el terreno educativo —no debemos olvidar de dónde veníamos—, es evidente que la sociedad y la comunidad educativa demandan una estabilidad legislativa. Esta reforma debería nacer como una suerte de pacto social, político y educativo que in- tegre simbólica y efectivamente a administración, profesorado, alumnado, familias, agentes sociales y centros, y estar acompañada de una estabilidad presupuestaria a largo plazo. 1. Es necesario incentivar la formación conti- nua para que sea concebida como una herramienta de sensibilización, resignificación, conocimiento y mejora y no como un sistema arcaico de generación de incentivos económicos. 2. Debemos disminuir la brecha inicial. El con- texto educativo y la rica heterogeneidad de los cen- tros está muy alejado de los presupuestos teóricos abordados en las facultades de educación. 3. Generar incentivos importantes para que los Equipos Directivos sean puestos demandados. Debe ir acompañado de una evaluación de su de- sempeño y de una autonomía para, en función de sus contextos, gestionar los centros con cierto mar- gen (horarios, estructuras internas, etc.) e incluso seleccionar a los equipos docentes. 4. Es necesario convertir los Proyectos Educati- vosdeCentroenverdaderasherramientasymotores del cambio. Deben ser documentos prescriptivos y sometidos a debate y evaluación interna y externa. 5. Es inaplazable la creación de una carre- ra profesional docente donde los estímulos y el reconocimiento estén presentes para motivar, reconocer, atraer o reubicar talento y en la que sean posibles las vías de promoción profesional horizon- tales y verticales. 6. La evaluación del desempeño docente debe ponerse en marcha y concebirse no como un ele- mento fiscalizador, sino como una herramienta que nos permita revisar, orientar, corregir, mejorar, consolidar o desechar nuestra práctica docente. 7. Disminuir la carga lectiva para poder gen- erar espacios donde se intercambien ideas y para que el profesorado pueda poner en marcha pro- cesos de investigación sobre su práctica educativa. 8. Los centros deben abrirse a la comunidad educativa para generar espacios de identidad co- munes y facilitar la creación de redes de personas con conciencia de su protagonismo en los procesos de cambio educativos. 9. La estabilidad presupuestaria y de plantil- las en los centros son fundamentales para consoli- dar proyectos a medio plazo y procesos de cambio. Sin recursos la igualdad de oportunidades o la in- clusión se convierten en quimeras. 10. Todas estas claves están abocadas al fracaso si no asumimos que es necesario mentorizar estos procesos de cambio, acompañar al profesorado más reticente —o temeroso— y formarle con calidad. Este decálogo parte de la firme convicción de que no cambiará la educación, por muchas refor- mas educativas que haya, si no se produce la partic- ipación y el acompañamiento de toda la comunidad educativa en los procesos de cambio que empren- damos. Para ello es necesaria una sensibilización en todos los colectivos que la integran y una resig- nificación de los papeles que desempeñan como primeros pasos para un verdadero proceso dialógi- co y enriquecedor. Isabel Castelreanas, profesora de Geografía e Historia recién jubilada después de toda una vida de docencia La educación ha de estar en constante adaptación a este periodo de aceleración histórica en el que nos encontramos. Por lo tanto sí sería partidaria de una reforma educativa, pero no de una revolución donde todo cambie y partamos de cero. Creo que lo desea-
  • 68.
    68 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa ble sería que se vaya revisando todo el sistema, susti- tuyendo todo aquello que actualmente no funciona, dejando las ideas, las estructuras… que sí lo hacen. Elaborar una ley educativa que tenga voluntad de permanencia, pero también, a la vez, que tenga flexibilidad, que pueda ser modificada, pero no en lo substancial. No es de recibo que desde 1970 haya- mos sido testigos de siete leyes educativas distintas. Consensuada por todos los miembros de la co- munidad educativa: asociaciones de padres, alum- nado, sindicatos educativos, partidos políticos…. Ley que tienda a ampliar la educación pública de tal forma que la mayoría de los alumnos se ha- yan formado en ella, limitando a lo imprescindible los conciertos educativos. Reivindicar la figura del docente, mejorando y obligando al docente a una actualización perma- nente; aprobar una oposición sería solo un primer paso para una constante renovación. Una ley que fomente el espíritu de curiosidad del alumno, haciendo próximos y atractivos los co- nocimientos explicados y los métodos empleados. A pesar del punto anterior, hay que tener siem- pre muy presente que todo aprendizaje, incluyen- do el educativo, requiere un esfuerzo por parte del alumno y que los resultados suelen ir en conso- nancia con el esfuerzo realizado. El aula es solo uno de los espacios educativos, todo tipo de actividades extraescolares contribu- yen enormemente a la formación, tanto académica como social del alumno y que por lo tanto han de ser apoyadas por los equipos docentes. Promover de alguna forma la estabilidad del profesorado en los centros, evitando los cambios constantes del profesorado que rompen todo tipo de dinámica educativa y continuidad de programas. Eliminar cualquier tipo de confesionalidad del currículo educativo, dejando estas creencias para el ámbito personal, pudiendo desarrollarlas fuera del horario lectivo. Implicar a las familias en la tarea educativa; la educación no solo es una tarea del centro educativo sino una colaboración entre este y las familias. Resumiría lo anteriormente expuesto en tres puntos básicos: ley permanente y consensuada, pero sin olvidar ese carácter abierto y flexible que debe de tener para adaptarse a los nuevos tiempos; defensa se la educación pública y, por último, esa imprescindible colaboración en las tareas educati- vas de familias y centros. ¿HAY NECESIDAD DE UNA REFORMA EDUCATIVA? Javier Ruiz, jefe del departamento de Tecnología, interino con 6 cursos de experiencia He pasado 32 de mis 34 años ligado al sistema edu- cativo. Veintidós años como estudiante, en el co- legio primero, el instituto de mi barrio después y finalmente en la escuela de ingeniería. Diez como profesor interino, cubriendo bajas y vacantes por toda la geografía aragonesa, en pequeños centros rurales, institutos de barrio y macrocentros de mi ciudad. A lo largo de estas etapas he conocido, creo, to- das las reformas educativas de nuestra democracia. Comencé estudiando la EGB y terminé la Escuela Primaria, fue el paso de la LOECE a la LOGSE. Como profesor, me formé ya en la LOE para empezar a trabajar y apenas unos años después fue sustituida por la actual LOMCE. Tras estos cambios, me quedo con la impresión de que las leyes educativas han cambiado para que todo siga igual en la educación. Los centros educa- tivos no han evolucionado, los cambios metodoló- gicos quedan reducidos a la buena voluntad de do- centes, a menudo eventuales, con escasa capacidad de implicación a largo plazo, y las tareas adminis- trativas se incrementan con escasa influencia en la mejora del proceso de enseñanza. Mientras tanto la sociedad avanza sin que los centros educativos ten- gan capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos. Reflexionando pues, sobre la necesidad de un nuevo cambio en la ley educativa, lo considero ne- cesario, reflexionado y consensuado con toda la comunidad educativa. Necesitamos una ley de edu- cación que genere el suficiente consenso, que apar- te las leyes de educación del debate político como arma electoral. Que sea lo bastante flexible para adaptarse a las distintas necesidades educativas y deje libertad a centros y a docentes para buscar la mejor manera de aprovechar el potencial de sus alumnos y su entorno. Aunque es difícil de resumir en un decálogo, considero los siguientes como un buen punto de partida: Independencia de centros, departamentos y profesores para adaptarse a las necesidades específicas. La rigidez de las leyes educativas y la extensión de los temarios a seguir en las diferentes asignaturas impide a centros y profesores adaptar- se mejor a las necesidades específicas de los alum-
  • 69.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 69 decálogosobrela reformaeducativa pacite al docente para llevar a cabo su trabajo con los nuevos enfoques. Ningún cambio puede ser efectivo si los encargados de llevarlo a cabo no han recibido la formación adecuada. Reconocimiento de la importancia de la edu- cación. La ley de educación debe tener una influen- cia real en ámbitos ajenos al propio centro educa- tivo. Debe garantizar, que las familias o tutores de los alumnos puedan involucrarse en la comunidad educativa, regulando en la legislación laboral, que los trabajadores puedan atender los requerimien- tos escolares de los estudiantes a su cargo, más allá de las medidas de conciliación que ahora mismo no garantizan la asistencia a tutorías con los profeso- res del centro, o a reuniones informativas. Estabilidad del profesorado La situación labo- ral de muchos de los trabajadores de la enseñanza supone una falta de estabilidad en las plantillas de muchos centros educativos, en especial de centros rurales o alejados de los grandes núcleos de for- mación. Esta falta de estabilidad repercute en la calidad de la enseñanza en muchos aspectos, des- tacando la motivación del profesorado, que ve dis- minuida su capacidad para involucrarse en progra- mas a largo plazo que son beneficiosos para toda la comunidad educativa. Aunque hay muchos más aspectos que podría o debería abordar una reforma educativa, por mi experiencia y desde la posición de docente de la en- señanza, estos son algunos de los aspectos que con- sidero más relevantes. Alguno de ellos pueden parecer complejos por suponer cambios drásticos en cómo entendemos un centro educativo pero creo que son esenciales para garantizar una modernización real de la en- señanza. Pero si hay algo que considero esencial, es que las nuevas leyes en educación vengan acompañadas de un consenso que garantice el fin del uso electo- ralista de las mismas y de una flexibilidad que las permita evolucionar y adaptarse a las distintas ne- cesidades y realidades que puedan surgir en los di- ferentes contextos educativos y sociales. Judith Ramón, profesora de Inglés, la más joven del claustro con destino definitivo Después de reflexionar y echar la vista atrás a nues- tras últimas leyes educativas, me parece que lo que necesitamos no es una nueva reforma. Posiblemen- te, tras las próximas elecciones, el partido ganador nos, o aprovechar las características de cada entor- no educativo de manera que ayuden a la formación de los alumnos, esto limita especialmente la capa- cidad para atender a los alumnos que presentan destrezas o ritmos de aprendizaje diferentes a sus compañeros. Modernización de equipamientos y espacios. Es necesario dotar a los centros de nuevos espacios, donde desarrollar nuevos métodos de trabajo, don- de el alumno sea protagonista, cosa que el actual modelo con el profesor y la pizarra como centro de atención no facilita. El alumnado, las distintas materias y profesores deberían convivir en espa- cios donde alimentarse unos de los otros. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías deberían ser ya a día de hoy la herramienta habitual de trabajo. Repensar distribuciones horarias. Los hora- rios escolares no están pensados para optimizar el rendimiento académico, sino en base a facilitar una mejor gestión administrativa. Cada asignatura dependiendo de sus características puede necesi- tar de distintos tiempos, sesiones más largas, que impliquen realización de prácticas, o sesiones más cortas, que permitan maximizar los tiempos que el alumnado puede mantenerse concentrado. Estas necesidades deberían incluso variar a lo largo de un curso escolar dentro de la misma materia. Repensar las asignaturas estancas. Uniendo los dos apartados anteriores, podemos concluir, que el trabajo no debe centrarse en asignaturas in- dependientes, utilizar todos los medios, espacios y tiempos orientados a enseñanzas más amplias que combinen distintas ramas del saber. Logrando no solo, conocimientos más cercanos a la realidad, también, mucho más atractivos para los estudian- tes. Aunque no suponga la totalidad del tiempo, el trabajo en proyectos reales es mucho más cercano a una realidad en la que ninguna rama del saber puede permitirse obviar a otras disciplinas para desarrollarse. Reducción del trabajo administrativo. El tra- bajo del profesor, no termina cuando acaba su jor- nada, pero no todo el trabajo que este realiza fuera de su horario lectivo repercute en mejorar el proce- so de enseñanza. La excesiva carga administrativa que hay que llevar a cabo supone tiempo que no se puede dedicar a la preparación de materiales que realmente suponga una mejora en el desempeño del proceso de enseñanza. Formación adecuada del profesorado. Cual- quier cambio en las normativas o leyes, debe ir acompañado de una formación adecuada, que ca-
  • 70.
    70 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa SOFÍA ASTIAZARAIN
  • 71.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 71 decálogosobrela reformaeducativa tendrá la idea estrella de confeccionar una nueva ley educativa, la cual será recibida, independiente- mente de su contenido, con abucheos y desprecio por parte de la oposición. Y así, cuando los próxi- mos se vayan vendrán otros y la desharán, y llevare- mos jugando a este juego casi 20 años. No creo que haya necesidad de una nueva ley, sino de un pacto educativo que pueda sobrevivir a cualquier partido político que entre al poder. No es de recibo que pa- dres, alumnos y profesorado tengamos que sufrir las consecuencias de una política educativa que no mira a largo plazo. Necesitamos un pacto que, en mi opinión, debería reunir los siguientes puntos. Sin embargo, me es imposible enumerar estas me- didas sin antes decir que hace falta cambiar la ma- nera de ver la educación (y otras tantas cosas que no son pertinentes ahora) en este país. Me gustaría que la educación pública fuera vista por todos no- sotros como se ve a la sanidad pública, una entidad imprescindible de la que todos estamos orgullosos, aunque alguno se empeñe en desmantelar semejan- te joya. Sin más, paso a enumerar: 1. Currículo Por favor, acórtenlo. En todos los años que lle- vo como profesora me ha sido complicado impartir en clase todos los contenidos que se suponían obli- gatorios. Durante los primeros años corría y corría para poder hacer hasta la última actividad, sin em- bargo una vez que he interiorizado que es práctica- mente imposible llegar a todo, me he relajado por el bien de mis alumnos. ¿Acaso no es más útil y educa- tivo detenernos en un aspecto de la asignatura que causa problemas durante las sesiones que hagan falta? ¿O qué pasa si decidimos hacer un proyec- to que dure 8 o 9 sesiones? Podemos decir adiós a acabar el libro a final de curso. Esta reivindicación del profesorado no es nueva pero la administración hace oídos sordos ante ella. Es especialmente fla- grante en una asignatura como la que yo imparto, Inglés, donde en todos los cursos escolares se da lo mismo que el anterior y un poco más. La con- secuencia directa de no ser capaces de abarcar un currículo exagerado es muchas veces los famosos deberes, últimamente en boca de todos. 2. Formación del profesorado Mucha teoría pero poca práctica. Hay dos aspectos sobre la formación del profesorado que me gustaría reseñar. El primero y para mí más importante es la inteligencia emocional. Ningu- na institución educativa te prepara para el aspec- to emocional real del aula, ni la universidad, ni el defenestrado CAP (Curso de Aptitud Pedagógica), ni cursos online, ni ningún coach educativo. Sim- plemente tendrás que confiar muchas veces en tu propio instinto y tus propias vivencias para poder solucionar un conflicto, consolar a un alumno o hablar con un padre o madre desesperado. Cada adolescente es un mundo, con unas situaciones domésticas que muchas veces desconocemos y que inherentemente traen al aula en la que pretende- mos impartir materia. Si tuviéramos herramientas y formación práctica para poder ayudar a parte de nuestro alumnado, tal vez no nos extrañaríamos tanto del mal comportamiento de algunos, de su ti- midez o de sus malas calificaciones. Hoy en día solo somos valorados por nuestros conocimientos en la materia y cómo somos capaces de exponerlos, pero es igual o más importante que se nos valorara en el aspecto emocional. El segundo aspecto del que me gustaría hablar es por supuesto de las TICS (Tecno- logías de la Información). Tanto es así que lo haré en otro punto diferenciado. 3. TICS Un ordenador por aula no es utilizar las TICS. Lo reconozco. Normalmente uso el ordenador y la pantalla digital para proyectar el libro. Ha sido un gran avance para los profesores de idiomas, que ya no tenemos que ir cargando con un radiocasete por todo el instituto. No obstante, ¿sacamos todo el jugo a tener un ordenador en clase? Los centros de profesores cada año nos ofertan cientos de cur- sos relacionados con las TICS y yo, como muchos compañeros, he hecho unos cuantos: realizar blogs, prezi, wikis, webs, utilizar herramientas como ed- modo, google hangouts, google class, padlet, evernote, plickers, kahoot, etc. Los cursos son óptimos y sales de ellos con motivación y dispuesta a aplicar todo lo que has aprendido en el aula. Sin embargo, la reali- dad es abrumadora y es que no hay tiempo suficien- te para hacer todo lo que nos gustaría o en algunas ocasiones, no hay recursos básicos como WIFI. Con un currículo más flexible y unos recursos informá- ticos actualizados al alcance de todos los centros, seguramente la realidad cambiaría. 4. Burocracia Papeles para todo. Cualquier tipo de acción requiere varios papeles. El peso administrativo de redactar informes de suspensos, informes de pen- dientes, consejos orientadores o proyectos, nos qui- ta un tiempo esencial que podría ser utilizado para fines más prácticos, además del perjuicio ecológico que supone. De cara a ser más sostenibles en el uso de los recursos que pueden ser fácilmente digitali- zados y no tener impacto en el medio ambiente, se
  • 72.
    72 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria decálogosobrela reformaeducativa podría potenciar el uso de la administración elec- trónica. Además, de cara a utilizar los datos inclui- dos en estos informes es más fácil si se realiza por medios digitales y no tener que estar revolviendo entre papeles. Esto agilizaría el tiempo que dedica- mos a estas tareas repetitivas. 5. Ratios y horas lectivas. Volver a las 18 horas lectivas es otra vieja reivin- dicación que ojalá podamos ver pronto. Las horas resultantes podrían ser utilizadas como horas de coordinación para proyectos que tanta falta hacen en los institutos. Sobre las ratios, las cuales actual- mente en Aragón se cifran en 27 (1.º-3.º E.S.O) y 30 (4.º E.S.O. y Bachillerato), veo necesaria una re- ducción de las mismas o el aumento de desdobles para poder acudir a talleres, laboratorios o aulas de idiomas. Treinta adolescentes haciendo una disec- ción a cargo de un solo profesor en un laboratorio de biología es un número desorbitado, ya que no se puede atender a las necesidades personalizadas de cada alumno, afectando principalmente a los alum- nos que más lo necesitan. 6. Formación profesional Poca oferta o lejana. En este país ocurre un fenómeno muy curioso: casi todo el mundo que lo pretenda puede acceder a la universidad. Sin em- bargo, nuestros alumnos de 4º de la E.S.O que abo- gan por acceder a ciclos medios, se ven obligados a sacar muchas veces sobresaliente de media para acceder al ciclo deseado, ya que la oferta de pla- zas muchas veces no es suficiente. Esta situación es todavía más preocupante en el medio rural, ya que no todo el mundo puede permitirse el ir a otro pueblo cercano diariamente, o no existe una com- binación posible en transporte público y muchas veces la ciudad está demasiado lejos para ellos. La consecuencia es que finalmente estos alumnos eligen continuar sus estudios en Bachillerato para luego abandonarlo desanimados. Sería interesan- te estudiar las posibilidades que precisamente nos dan los medios TICS para potenciar los estudios semipresenciales o a distancia, especialmente para estos colectivos sensibles que hay que cuidar y que inciden negativamente en la despoblación de los medios rurales. 7. Religión en las aulas Siendo que tenemos un estado aconfesional y que el carácter de la asignatura es voluntario, la asignatura Religión no debería contar para la me- dia final. 8. Vacaciones escolares ¿Por qué no estudiar la posibilidad de adaptar las vacaciones escolares al ritmo del curso? ¿No sería mejor tener vacaciones cuando realmente las necesitan los alumnos que cuando vienen estipula- das por tradición? No se habla de tener más vaca- ciones sino de que estén mejor repartidas para op- timizar el rendimiento del alumnado. Este modelo se viene utilizando en Francia o Cantabria, donde se ven indicios positivos. 9. Acceso más flexible a la Formación Profe- sional Básica Tenemos un programa que está funcionando bien entre nuestro alumnado y al que claramente muchos de ellos tienen claro que quieren acceder. Es una de las mejores herramientas de las que dis- ponemos para luchar contra el fracaso escolar. El problema es que en muchas ocasiones se ven obli- gados a esperar un curso ordinario escolar más para poder entrar en él si no reúnen los requisitos por edad o si no han repetido curso. ¿Por qué es- perar un año si las familias y los alumnos lo tienen claro? 10. Más personal docente en el aula La realidad del aula es muy diversa: alumnos que desconocen el castellano, con trastornos de conducta, trastornos de aprendizaje y un largo et- cétera que incluye todo tipo de actitudes y aptitu- des. En muchas ocasiones el profesorado se ve des- bordado ante una situación que es inherentemente compleja y se necesitarían más recursos humanos y materiales para poder dar una atención perso- nalizada y lo más individualizada posible. Esta si- tuación podría aliviarse mediante la introducción de más personal docente y que la situación de dos profesores en el aula no fuera algo excepcional sino algo más rutinario. Esta es mi humilde opinión sobre cómo podría- mos mejorar algunos aspectos de la educación. Por supuesto, no es la panacea y quedarían muchos te- mas básicos que tratar, que ni siquiera he mencio- nado por mi propia ignorancia del tema o por su complejidad.
  • 73.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 73 Historia GREGORIO OLIVÁN GARCÍA artista y escritor inédito en el exilio Rubén Pérez Moreno E n el número de Ágora correspondiente al año 2014 me refería sucintamente a los artistas aragoneses exiliados con motivo de la Guerra Civil y a las dificultades en su recuperación historiográfica. Aquel listado «se- guro que incompleto» era un «demoledor recuerdo de nuestros compatriotas desterrados, exiliados, desarraigados».1 Próximos al ochenta aniversario de aquel aciago 1939 en que cerca de 500.000 republicanos pasaron la frontera franco-española, podemos seguir afir- mando que el demoledor paso del tiempo ha con- vertido aquel exilio de muchos artistas y creadores en un exilio sin fin, un exilio permanente; incluso para no pocos será un exilio in aeternum. No hay recuerdo que el tiempo no borre, decía Cervantes, y eso ha ocurrido con muchos de nuestros artistas, cuyas trayectorias han sido silenciadas. El tiempo, destructor, los ha convertido en muchas ocasiones en desterrados de su destierro. Por eso necesaria- mente aquella memoria de artistas aragoneses exi- liados había de ser y es incompleta. Quiero en esta ocasión dar a conocer brevemen- te a uno de aquellos aragoneses que citaba y del que apenas hasta este momento se conocía más infor- mación sobre su faceta artística que su participa- ción en la magna muestra Arte español en el exilio, 1  Rubén PÉREZ MORENO (2014), «El exilio artístico aragonés», Ágora, nº 12, pp. 122-125. celebrada en 1947 en Toulouse y París: Gregorio Oli- ván García. Su papel como artista y crítico de arte carece de cualquier tipo de estudio, tan solo alguna vaga referencia,2 aunque esa tarea la inició ya en el 2  Véase la sucinta biografía de Enrique BORRUEL LÓPEZ (2007), «El juez Gregorio Oliván García. Un intelectual zaragozano», XIX y Veinte. Revista de historia y pensamiento contemporáneo, nº 1, pp. 163-167. También Rubén PÉREZ MORENO (2018), «Memoria (in- completa) de los artistas aragoneses exiliados», Rolde, nº 164-165, enero-junio de 2018. Fig. 1.- Portada del Romancero de la Libertad. Solidaridad Obrera, París, 1947.
  • 74.
    74 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria historia exilio y no de forma profesional, sino como verda- dera forma de evasión. Oliván fue un auténtico intelectual de una vas- tísima cultura y a día de hoy es apenas conocido como poeta, fundamentalmente por haber editado en el exilio el Romancero de la Libertad,3 aunque la mayor parte de su obra poética y teatral (de la que aquí daré cuenta) nunca fue publicada, y como juez gracias a la publicación de las memorias del fiscal aragonés José Luis Galbe Loshuertos, que trabajó estrechamente con Gregorio Oliván. [Fig. 1] Tuve la suerte de poder hablar con su hija Lu- cie, nacida en agosto de 1935, que amablemente me facilitó abundante información de primera mano. Oliván nació en Zaragoza el 5 de junio de 1907, procedente de una familia acomodada. Los contac- tos con los ideales libertarios, a pesar de su situa- ción social fácil, vendrán siendo adolescente de la mano de un empleado de su padre, Manuel Buena- casa, activista de la CNT. Se licenció en Filosofía y Letras y en Derecho por la Universidad de Zaragoza, realizando estu- dios de doctorado de Historia en la Universidad Central de Madrid. Desde muy joven fue ya juez de primera instancia en Herrera del Duque (Badajoz), y luego en Cariñena. Alberto Sabio documenta que Oliván tomó posesión de su primer destino en la Administración de Justicia el 3 de mayo de 1933.4 Precisamente será en Cariñena donde nazca su hija Lucie el 24 de agosto de 1935, año en que conoce a Federico García Lorca, a quien consideró el gran poeta de su generación. Con el estallido de la rebelión militar se ve obli- gado a pasar a Francia cuando se encontraba en He- cho, pero regresará a Barcelona para cumplir sus obligaciones con la República. Durante la guerra fue nombrado Juez Especial del Tribunal Popular de Valencia, donde trabajó en estrecha colaboración con José Luis Galbe, siendo nombrado en agosto de 1936 Juez Especial para la instrucción de los sumarios por delitos de rebelión en la provincia de Valencia, y más tarde en 1937 Juez al servicio del Tribunal Central de Espionaje (que antes y por pocas semanas ocupó en Menor- ca), cambiando su destino el 23 de abril de 1938 e incorporándose al Tribunal Central de Espionaje 3  Gregorio OLIVÁN GARCÍA (1947), Romancero de la Libertad, París, Solida- ridad Obrera. Esta obra fue objeto de un extraordinario estudio a cargo de Marie FLEUR LEPAGE (1998), Le Romacero de la libertad de Gregorio Oliván, ou l’itinéraire d’un poète au coeur de la guerre d’Espagne, Departamento de Estu- dios Hispánicos de la Facultad de Letras y Ciencias humanas, Universidad de Perpignan [inédito]. 4  José Luis GALVE LOSHUERTOS (2011), La justicia de la República. Memo- rias de un fiscal del Tribunal Supremo, SABIO ALCUTÉN, Alberto (Ed.), Marcial Pons-IFC, p. 261. y Alta Traición en Barcelona, sometido jerárquica- mente a la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo. Seguirá pues los pasos del Gobierno de la Repúbli- ca, de Madrid a Valencia y de esta a Barcelona, y con él su familia. En las citadas memorias del fiscal Galbe, queda patente el esfuerzo y dificultades de ambos por encauzar la justicia hacia el camino de la legalidad ante el derramamiento de sangre y los asesinatos que se estaban produciendo tras el des- moronamiento del Estado en el mes de julio del 36. Una justicia ejercida con rigor, procurando evitar que nadie se tomase la justica por su cuenta en tan crítica coyuntura. [Fig. 2] En este periodo escribió Romances del fuego (Va- lencia, 1937) y los Romances del hierro (Barcelona, 1938), que junto a Romances de la derrota, escritos ya en el exilio en Bretaña en 1939 componen en bue- na parte su Romancero de la libertad, publicado en 1947. Quiero reseñar que en esos años salen de su pluma dos obras teatrales en verso y prosa respecti- vamente como son Partida en dos y Salomé, escritas en 1937 y 1938, que permanecen inéditas. Poco antes de la caída de Cataluña se incorpora al frente como soldado, atravesando la frontera el 30 de enero de 1939 para ser internado en el campo de Vernet d´Ariège, donde no debió de pasar mucho tiempo. En plena ocupación alemana Oliván se vio obli- gado a aceptar todo tipo de trabajos: peón, por- teador, agricultor, etc., hasta que se reunió con su familia en una localidad del departamento de Finis- tère llamada Plouëgat-Guerrand. Allí vivirán casi en la autarquía y ayudados por algunos aldeanos, y allí nacerá su segunda hija, Hèléne, el 27 de noviem- bre de 1941. En 1944 se traslada a Toulouse y se convierte en Asesor Jurídico de la C.N.T. y secretario del Solida- ridad Internacional Antifascista. En noviembre de 1945 se instala definitivamente con su familia en Fig. 2.-Oliván como juez en los años de la II República.
  • 75.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 75 historia Saint-Germain-en-Laye trabajando como profesor de español y como secretario privado de un emba- jador latinoamericano. Su actividad creativa en esa primera década en el exilio dio lugar a obras teatrales también inédi- tas como La derrota, Judith (1942), Ulises (1944), La ópera de cuatro gatos (1945) o La golondrina (1945); cuentos como Cuentos de Francia y España y Anima- lescas (1946); la farsa en un acto Claro de luna (1947) premiada en 1948 en el Concurso de Arte Teatral y Lírico, o Familia Bousier en dos actos (1950). Entre 1939 y 1943 realiza un conjunto de poemas que se agruparían en Voz interior de Bretaña (lírica del exi- lio) y en Ciudad Roja para sus composiciones líricas de 1945 a 1948. La familia adquirirá en Saint-Germain-en-Laye un negocio y desde 1949 se convirtió en maestro peletero de la llamada Maison Oliván hasta su fa- llecimiento el 18 de octubre de 1961 tras una larga enfermedad. [Fig. 3] Desde 1950 se aparta de toda actividad política pero no cesará su preocupación por el futuro de España y su lucha contra Franco, y seguirá colabo- rando en prensa del exilio (C.N.T., Solidaridad Obre- ra, Ruta, Inquietudes, L´Espagne Republicaine o La Novela Española). Se volcará entonces a la actividad literaria y artística. Su primera participación en una exposición como artista data de 1947, en la magna exposición que aglutinó al exilio artístico español en Toulouse y París bajo el nombre Art espagnol en exile.5 Él mis- 5  Véase la nómina completa de expositores en el Album des Expositions d´Art Espagnol en Exil (1947), Toulouse, Editorial de M.L.E-CNT. mo realizó un pormenorizado análisis de todos y cada uno de los artistas participantes en las páginas de Solidaridad Obrera y así se refirió modestamente a su propia obra: «Es un pintor de domingo, que apenas ha pintado una veintena de cuadros. Se presentó bajo pseudónimo y para ser colocado en la buhardilla, pero lo catalogaron con su nombre y amigos cariñosos lo plantaron en el salón sin mere- cerlo».6 [Fig. 4] Ejerció como crítico de arte en la relación a la participación de los artistas del exilio en muestras como el Salón de Arte Libre de 1947 celebrado en el Palais des Arts modernes de París y en la celebrada al año siguiente, en 1948, en el Museo de Arte Moder- no de París, donde también presentó obra bajo el pseudónimo de «Goro». Oliván tuvo una estrecha amistad con el artista turolense Blasco Ferrer, sobre el que escribió con motivo de sus exposiciones en las parisinas galerías Bosc y Jean Lambert celebradas respectivamente en 1948 y 1950. 6  Gregorio OLIVÁN (1947), «Brillante éxito de la Exposición de Arte Espa- ñol en el destierro», Solidaridad Obrera, nº 115, París, 19 de abril, p. 3. Fig. 3.-Oliván a finales de los años 50 con su sempiterno cigarrillo. Fig. 5.-La pincelada expresionista caracterizó buena parte de su obra. Fig. 4.- Oliván junto a sus cuadros a principios de los años 50.
  • 76.
    76 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria historia Fig. 6.-La faceta neocubista, otra de sus constantes. Realizó una serie de conferencias en la Sorbona en el anfiteatro Edgard Quinet de la Facultad de Le- tras patrocinadas por al Ateneo Hispanista de París sobre distintos aspectos de la cultura española, des- tacando la que suscitó mayores elogios: De Ribera a Picasso. La línea típica de la pintura española, en 1948. Oliván se enfrentó al lienzo con respeto y mo- destia. Presentó su obra en el Salón de Arte Libre, el Salón de Otoño, la galería Vivet de París, y formó un grupo de pintura, el A.P.I. (Association des Pein- tres Indépendants), con el que expuso en varias oca- siones en Saint-Germain-en-Laye. Su pintura, irre- gular a tenor de las obras que he podido observar, se mueve desde concepciones neoexpresionistas a una fuerte geometrización neocubista, vinculada estrechamente con la tradición de su tierra en sus temas taurinos y la figura de don Quijote en su pa- pel simbólico, y con la localidad que le acogió en sus numerosos paisajes, sin menoscabo de la temática religiosa, el retrato y el bodegón. [Figs. 5 y 6] Una poliédrica figura, en definitiva, cuya pro- ducción artística y literaria requiere un pormeno- rizado análisis que recupere críticamente su figura y arroje algo más de luz sobre las todavía inquietan- tes sombras de la cultura del exilio.
  • 77.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 77 historia GURS, historia y memoria Fernando Yarza Gumiel E l documental Gurs, Historia y Memoria arranca con la visita de un grupo de alum- nos de 2º de bachillarato del IES Sierra de Guara al campo de Gurs, ubicado en una pequeña población en el sur de Francia, a 14’9 kilómetros de Olorón de Santa María y 78’6 de Jaca. El 26 de enero de 1939, la toma de Barcelona por las tropas franquistas ocasionó un rápido éxodo: en dos semanas, alrededor de 500.000 personas, civiles y combatientes, de los que 170.000 eran mujeres, ni- ños y ancianos, cruzaron los Pirineos y fueron con- centrados mayoritariamente en las playas del Rose- llón, Pirineos Orientales, en campos improvisados: Argelès-sur-Mer, Le Barcarès y Saint-Cyprien, en unas condiciones lamentables que se muestran en el documental. Después, la construcción urgente de campos de refugiados por todo el sur de Francia, di- señados para durar tres meses y cuya vida fue más larga ... Y uno de ellos fue el campo de Gurs. Desde la primera visita que hicimos al Campo, nos resultó inverosímil que estando tan cerca de la frontera española fuera tan desconocido en nues- tro país, y lo teníamos que dar a conocer. Queríamos entender porqué había surgido el campo de Gurs y otros muchos campos que dieron cobijo a más de 100.000 republicanos españoles, a los brigadistas internacionales que lucharon en la Guerra de España, a los aviadores del ejército repu- blicano y, en concreto el campo de Gurs, a los guda- ris del ejército vasco. Lo que en principio era un sencillo reportaje que narraba la visita de alumnos de un instituto al campo de Gurs, se convirtió en un documental mu- cho más ambicioso, que no podía dejar de contar la
  • 78.
    78 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria historia historia de ese periodo de España desde la visión de tres historiado- res acreditados: Julián Casanova cuenta la historia previa a la Reti- rada en enero y febrero de 1939; la historia del Campo visto por Clau- de Laharie, prestigioso historiador francés, y del historiador navarro del campo vasco, Josu Chueca. Todo esto acompañado de entrevis- tas a Luis Ortiz, gudari del ejercito vasco internado en el Campo en el primer periodo, que ha sobrepasa- do los 102 años; Raymond Villalba, presidente de la Asociación Tierras de Memoria y Lucha de Olorón de Santa María, e hijo de la asturiana Carmina Rodríguez y el vasco Luis Villalba, internados en el Campo y que lo conocieron durante el segun- do y tercer periodo; Emilio Vallés, hijo del jefe de correos de Alcañiz y cartero del Campo hasta que se ce- rró a finales de 1945; Dorita Biec, de Valpalmas, provincia de Zaragoza, que tuvo que huir a los 15 años con un hermano de 19 por Ochagavía clandestinamente para reunirse con su padre en Francia; Rosarito Clemente, hija de carabinero, que tuvo que huir de España con su ma- dre en dos ocasiones huyendo de la Guerra; y Esperanza Martínez, gue- rrillera desde 1949 y que fue reclui- da en varias cárceles españolas du- rante 15 años. No podíamos olvidar que la historia vuelve a repetirse en Siria y entrevistamos a dos refugia- dos sirios que narran una historia con multitud de paralelismos con las de nuestros entrevistados. Así lo señala Julián Casanova en el do- cumental: «la guerra de España aca- bó muy mal para los republicanos, y la Guerra de Siria acabará muy mal para las clases mas desfavorecidas, que son sus principales víctimas». Sabiendo muy bien lo que que- ríamos contar, queríamos que lo hiciera una profesional joven y que el documental contara la historia del Campo como a ella le hubiese VIÑETAS DE PACO ROCA
  • 79.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 79 historia gustado que se la contaran. Los primeros en unirse al equipo liderado por la directora Verónica Sáenz, fueron Santos López, que es nuestro director de fo- tografía, y Raquel Durán, la editora, ambos de Bi- creative. Conforme fue creciendo el proyecto, más necesidades iban surgiendo. Queríamos que, sobre todo, fuese un material audiovisual didáctico, diná- mico, que despertara la curiosidad del espectador por saber más del Campo y de la historia de España de ese periodo. Nos encontramos con la dificultad de conseguir material gráfico de la época, y una forma de solucionarlo fue utilizar dibujos animados, y pen- samos que el mejor dibujante gráfico que mejor po- día hacerlo era Paco Roca, que nada más de ofrecerle el proyecto se unió al equipo. Y después de tener los dibujos, contamos con la animación de Hampa Estu- dios de Valencia. Y las voces de las actrices aragone- sas Luisa Gavasa y María José Moreno. El poeta y novelista francés Louis Aragon escri- bió sobre el Campo: «Gurs, una extraña sílaba, como un sollozo que no consigue salir de la garganta». El Campo de Gurs permaneció en funcionamiento durante seis años (1939–1945), siendo el de mayor duración en el País, dejando a más de 65.000 per- sonas privadas de libertad, entre ellos, resistentes franceses antifascistas, guerrilleros republicanos españoles, apátridas, así como varios millares de judíos y miembros de la comunidad gitana. Muchas de ellas nacieron, crecieron y murieron tras sus alambradas. Los historiadores dividen la historia del campo en tres fases, y es en la tercera donde Gurs acaba convertido en campo de concentración, periodo en el que a partir del verano de 1942 se envían 3.907 judíos en 6 convoyes a los campos de exterminio nazis de Auschwitz-Birkenau y Majdanek, para ser exterminados. Al inicio de la II Guerra Mundial, en septiembre de 1939, miles de republicanos españoles salen de los campos y se alistan en el ejército francés, que por su experiencia colocan en la primera línea del frente, Línea Maginot. Allí mueren, o son hechos prisioneros y enviados a los campos de concentra- ción nazis, donde los que pudieron salir vivos en 1945, se encontraron que eran apátridas y no tenían ningún lugar donde ir, o pasan a formar parte de la resistencia francesa, siempre confiando que la vic- toria aliada sirva para acabar con la dictadura en España, lo que evidentemente no sucedió. El Campo se clausura el 31 de diciembre de 1945, después de muchos intentos. El Gobierno francés aprovechó lo que se podía utilizar, quemó las barra- cas y plantó un bosque que ocultara la vergüenza que allí se había vivido. 30 años después, en 1980, la Amicale du Camp de Gurs sacó a Gurs del olvido y convirtieron Gurs en un Memorial nacional de la República Francesa en homenaje a las víctimas de las persecuciones racistas y antisemitas y de los crímenes contra la Humanidad cometidos por el ré- gimen de Vichy.
  • 80.
    80 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria historia Este año se cumplen 80 años del final de la Guerra Civil española (1936-1939). Esta etapa histórica ha sido estudiada por cientos de historiadores y estu- diosos del tema, hasta convertirse en el motivo de estudio que más libros ha suscitado, solo superado por la II Guerra Mundial. No obstante, a pesar de tan prolífica producción, todavía quedan muchos aspectos de este conflicto por analizar y difundir. Uno de los temas que más bibliografía está gene- rando estos últimos años ha sido el papel de la mujer en la guerra en tanto que víctima de la re- presión o como un agente de la resistencia frente a los sublevados. En este artículo vamos a analizar la represión de género llevada a cabo en el bando su- blevado, explicando los motivos que condujo a los insurgentes a perseguir y castigar a miles de mu- jeres y, por otro lado, estudiaremos tres espacios fundamentales de represión, violencia y castigo y su utilización para vigilar y castigar a las mujeres tildadas de «contrarias al Movimiento Nacional» del 18 de julio de 1936. Con el inicio de la Guerra Civil en la retaguardia insurgente se puso en marcha un ambicioso proce- so de higienización social que afectaría a todos aque- llos hombres y mujeres vinculados con las políticas e ideologías contrarias a los sublevados y, en con- secuencia, susceptibles de ser perseguidos y erra- dicados. El General Mola, uno de los principales cabecillas de la sublevación militar, dejó claro que en el inicio de la sublevación era necesario infligir un duro castigo contra las personas sospechosas de desafección1 . Llegado el momento, en las zonas donde triunfó el golpe de Estado, se desencadenó un proceso de acoso, persecución, detención, en- carcelación y ejecución de miles de personas por 1  Instrucción Reservada número 1, AHM de Ávila, Fondos de la Guerra Civil, armario 34, legajo 4, carpeta 8. Iván Heredia Urzáiz castigar la transgresión de género espacio de represión y violencias ejercidas contra la mujer republicana (1936-1948) el mero hecho de haber pertenecido, colaborado o simpatizado con las fuerzas políticas de izquierdas. En los pueblos y ciudades del bando sublevado se llevó a cabo una intensa labor de localización, persecución y castigo de los elementos «peligrosos»
  • 81.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 81 historia para el nuevo orden. Entre las víctimas de esta re- presión se encontraban miles de mujeres que fue- ron humilladas, acosadas y castigadas por haber simpatizado o apoyado a las fuerzas políticas y sin- dicales leales a la República o, simplemente, por ser hermanas, esposas o madres de republicanos hui- dos, muertos o encarcelados. La represión que los rebeldes ejercieron sobre las desafectas respondió a principios diferentes a la ejercida contra los hombres. Ésta no solo respondía a la oposición o desafección de esas mujeres, tam- bién era el precio que debían pagar aquellas que habían transgredido el orden social y moral tradi- cional. Asimismo, a la hora de aplicar los castigos, los insurgentes ejercieron una represión diferente, una represión sexuada2 . Como señala Pura Sánchez, las fuerzas suble- vadas practicaron una represión selectiva y ejem- plarizante sobre las «rojas». Aunque éstas fueron encausadas, procesadas y condenadas no solo por ser «rojas», sino porque habían realizado una doble transgresión social y moral3 . La lucha de la mujer en la II República Durante la II República muchas mujeres habían ocupado un espacio que hasta entonces les había estado vedado, el espacio público de la política, «abandonando la subalternidad del espacio do- 2  ABAD BUIL, Irene, HEREDIA URZÁIZ, Iván, MARIAS CADENAS, Sescún, «Castigos «de género» y violencia política en la España de posguerra. Hacia un concepto de «represión sexuada» sobre las mujeres republicanas», en IBARRA AGUIRREGABIRIA, Alejandra (Coord.), No es país para jóvenes. Actas del III Encuentro de jóvenes investigadores de Historia Contemporánea, Instituto Universitario de Historia Social Valentín de Foronda, Vitoria, 2012. 3  SÁNCHEZ, Pura, Individuas de dudosa moral. La represión de las mujeres en Andalucía (1936-1958), Crítica, Barcelona, 2009. méstico y de las labores propias de su sexo»4 . Las mujeres manifestaron ciertas inquietudes políticas e intelectuales y promovieron un cambio profun- do que favoreciera la transformación de los roles tradicionales de la mujer que les había mantenido relegadas a la esfera privada. El deseo de aquellas mujeres progresistas de lograr ciertos derechos sociales para todas las mujeres españolas choca- ba frontalmente con los fundamentos ideológicos de la postura conservadora y de la Iglesia Católica, quienes apostaban por el mantenimiento de un culto a la domesticidad y la rígida separación de la mujer quien debía permanecer en la esfera privada, en el hogar. ClaraCampoamorolasocialistaMaríaLejárraga, promovieron y defendieron la lucha para incremen- tar los derechos de las mujeres españolas, logrando consumar victorias tan importantes como la conce- sión del voto femenino o el Seguro de Maternidad. Pero todavía quedaba mucho camino para lograr la ansiada igualdad en derechos de los sexos. Mientras en las esferas políticas se debatían los derechosdelamujer,enlascalleséstascomenzaron a invadir los espacios públicos acudiendo a mani- festaciones y participando en huelgas obreras. Los partidos políticos intentaron canalizar la salida de la mujer al mundo extra-doméstico. Con la conce- sión del voto a la mujer (1933), los principales par- tidos políticos comenzaron a prestarles atención para atraerlas hacia sus filas. No tardaron en orga- nizarse diversas agrupaciones políticas de carácter republicano e izquierdista que fueron lideradas por mujeres con una conciencia política madura y con una estrecha vinculación con los partidos políticos y sindicatos de izquierda. Desde su posición, inten- taron canalizar la acción femenina para lograr la ampliación de sus derechos. Pero su lucha pronto se vio subordinada a la lucha de clases, una batalla para combatir el avance del fascismo que amenaza- ba con instalarse en España poniendo en peligro el progreso social y las reformas legales que el bienio republicano socialista les había concedido. La victoria de la conjunción Radical-Cedista de noviembre de 1933 puso en alerta a los partidos políticos y sindicatos de izquierda, quienes ante el temor de que en España se pudiera repetir el mo- delo de dictadura fascista que existía en Italia o Alemania, radicalizaron su discurso y comenzaron a preparar la senda revolucionaria. En ese contex- to histórico, muchas mujeres españolas, alentadas por las fuerzas progresistas, adoptaron un impor- 4  Ibidem, p. 13. Carmen Casas
  • 82.
    82 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria historia tante rol en la asistencia a las manifestaciones y en la difusión de la propaganda de partido; «quizá por primera vez, las mujeres recibían responsabilida- des precisas y eran llamadas por las organizaciones masculinas a participar en la lucha en pie de igual- dad con los hombres»5 . Por lo tanto, a la altura de julio de 1936 el ideal de la feminidad se había desnaturalizado al alejarse la mujer de los preceptos cristianos. Éstos consis- tían básicamente en ser una buena esposa y madre, un «ángel del hogar» que tenía como misión servir al hombre y educar a sus hijos como buenos cató- licos. Una mujer que no se maquillase, que no lla- mase la atención y que no alzase la voz ni rebatiera las opiniones del padre o marido. Es decir, mujeres «silenciadas, invisibles y recluidas en sus hogares, de los que no debían salir excepto para realizar, si acaso, algunas labores propias de su sexo»6 . Violencias y castigos contra las mujeres republicanas La historiadora Giuliana Di Febo fue una de las pri- meras historiadoras que estudió la violencia, los castigos y las humillaciones que sufrieron las re- publicanas en la retaguardia insurgente y, una vez acabada la guerra, en muchas de las localidades «li- beradas». El castigo que se ejercía sobre las mujeres se producía habitualmente después de haber sido «liberada» la localidad, o cuando corrían noticias sobre algunos de los desmanes que ocurrieron en la zona republicana, y generalmente tenía un carácter 5  Citas extraídas de Mercedes YUSTA,«La Segunda República: signifi- cado para las mujeres», en Isabel MORENT, Historia de las mujeres en España y América Latina, del siglo XX a los umbrales del XXI, Cátedra, Madrid, 2006, pp. 116. 6  Íbidem, p. 127. ejemplarizante. Las víctimas de la violencia y de la represión insur- gente fueron aquellas mujeres que de una forma directa o indi- recta estaban vinculadas con al- gún sindicato o partido político de izquierda; aquellas que simpatiza- ron con los ideales republicanos y lo manifestaron públicamente; las que participaron en manifestacio- nes, huelgas o mítines convocados por las izquierdas; las que de for- ma activa o pasiva tomaron parte en la oposición al «Alzamiento» y aquellas mujeres que fueron se- ñaladas, perseguidas, acosadas y castigadas por el mero hecho de ser madre, esposa, hija o hermana de un destacado republicano. Ellas fueron objeto de vejaciones, maltratos y burlas por parte de los vencedores. Los escarnios públicos eran parte de una práctica represiva extraoficial que pretendía generar inseguridad y miedo. De este modo, se pretendía anular cualquier reacción social opositora. Aunque, a su vez, los escarnios pú- blicos también se consolidaron como mecanismos de humillación y degradación7 . Son muchos los testimonios que narran los terri- bles castigos que los sublevados imponían a las mu- jeres sospechosas de desafección. En ocasiones los «vencedores» obligaban las «rojas» a beber aceite de ricino para, después, exhibirlas por toda la localidad mientras se hacían heces encima; les colgaban letre- ros despectivos del cuello; las golpeaban; las insulta- ban, les rapaban el pelo —el pelo largo es una seña de identidad femenina— y, en ciertas ocasiones, al- gunas mujeres que habían sido tildadas de «desafec- tas» fueron violadas. En otras ocasiones, los insur- gentes ejercían un acoso asfixiante sobre mujeres cuyos maridos o hijos se hallaban huidos o encarce- lados. Eventualmente, la Guardia Civil o miembros de Falange se acercaban hasta sus domicilios para registrarlos minuciosamente y, de paso, atemorizar a la familia. Y, en muchos pueblos, las autoridades locales obligaron a las «rojas» a limpiar iglesias, es- tancias públicas o espacios públicos como paseos. Esos rituales, que se desarrollaban al margen de la oficialidad por muchos pueblos de la retaguardia insurgente, se convirtieron en ceremonias de hu- 7  El libro de DI FEBO, Giuliana al que se hace referencia tiene por título Resistencia y movimiento de mujeres en España, 1936-1939, Icaria, Barce- lona, 1979. Por último, para conocer mejor las prácticas represivas durante la guerra y el primer franquismo véase el estudio de RICHARDS, Michael, Un tiempo de silencio. La Guerra Civil y la cultura de represión en la España de Franco, 1936-1945, Crítica, Barcelona, 1999, p. 24-48. Clara Campoamor
  • 83.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 83 historia millación y degradación que pretendían expropiar las referencias sociales e identitarias como mujeres. Las mujeres que sufren este tipo de rituales son des- pojadas de ropas, les afeitan el pelo, las purgan en un proceso de purificación corporal que las degrada, las deshumaniza y las priva de su dignidad como mujer y como persona. Además, estas ceremonias se con- vierten en elementos útiles para proyectar pública- mente las consecuencias de la disidencia. En Ejea de los Caballeros (Zaragoza), narra José Antonio Remón, el salón de sesiones del ayunta- miento era utilizado como una improvisada pelu- quería. Allí se rapaba la cabeza a muchas mujeres. El ejemplo más representativo sucedió el 30 de sep- tiembre de 1936 cuando 22 mujeres fueron obliga- das a recorrer andando el trayecto entre el barrio de Rivas y el ayuntamiento de Ejea donde fueron rapadas. En Sádaba (Zaragoza) entre agosto y sep- tiembre de 1936 fueron rapadas «cincuenta y seis mujeres entre los 15 y 70 años»8 . En Fuendejalón, el 28 de agosto de 1936 fueron rapadas 39 mujeres, luego se les obligó a ingerir aceite de ricino para, finalmente, obligarlas a pasearse por las calles del pueblo mientras se hacían sus necesidades encima y gritaban, al mismo tiempo, «Viva Cristo Rey» y «Viva Falange»9 . A pesar de que este tipo de castigos solían tener una función ejemplarizante, de escarnio público, en ocasiones, y con la finalidad de ocultar las di- mensiones que la violencia del franquismo estaba alcanzando, se practicaban en espacios ajenos al resto de la sociedad. Estos espacios fueron funda- mentalmente las comisarías y las cárceles. En las comisarías de policía franquistas fueron maltratadas, vejadas y torturadas cientos de muje- res. En esos espacios de poder, alejados de la esfera pública, los agentes torturaban a algunas detenidas para sonsacarles todo tipo de información. Estas prácticas, que se llevaban a cabo desde el inicio de la guerra, se volvieron tremendamente habituales una vez finalizada la contienda bélica, a medida que se conformaban los grupos de oposición política y armada al franquismo. Cada vez que se detenía a una mujer sospechosa de haber desarrollado una labor destacada durante la guerra en la zona re- publicana o de formar parte de una organización política clandestina, era sometida a un estricto y violento interrogatorio. Agustina Sánchez Sariñe- 8  REMÓN AÍSA, José Antonio, Cinco Villas, 1936. Del protagonismo refor- mista a la violencia reaccionaria, Gobierno de Aragón: Departamento de Edu- cación, Cultura y Deporte, Zaragoza, 2009, pp. 159 y ss. 9  Testimonio de Carmen Tolosa, entrevista realizada en Fuendejalón el 22 de agosto de 2006 por Sescún Marías. na cuenta cómo el 13 de abril de 1939 fue detenida y conducida a una comisaría de Madrid para tomarle declaración. Allí pasó varios días durante los cua- les, según su testimonio, le «dieron todos los palos que quisieron, y como no sacaron nada […] Me de- cían: «So zorra habla, que te matamos», y porrazo va y hostia viene, sin tener en cuenta que yo estaba encinta». Tras la tremenda paliza y los golpes que los agentes le propinaron en el vientre, Agustina Sánchez perdió al bebé que estaba esperando. Acabada la guerra, a la altura de 1945 la violen- cia se seguía practicando en las cárceles franquistas. Carmen Casas fue detenida en Madrid a mediados de septiembre de 1945 por su implicación en la or- ganización política clandestina UNE en Zaragoza. Después de ser identificada, fue trasladada a una co- misaría de policía de Zaragoza donde, «pasé nueve noches en comisaría, te metían la pistola en la cabe- za con amenazas. Me arrinconaron contra la pared y me metieron una paliza; la columna vertebral la llevo deformada de los golpes que me dieron»10 . El escarnio público y los maltratos sufridos en las comisarías eran las fases previas de un lar- go proceso punitivo que se prolongaba de manera sistemática dentro de las cárceles. Al ingresar en la prisión las presas eran insultadas, humilladas y tratadas con extrema violencia. Sin duda, para las mujeres que habían sufrido las vejaciones y humi- llaciones en los espacios públicos y para aquellas que habían pasado por los maltratos y torturas de las comisarías, el recibimiento que las autoridades ofrecían a las presas políticas en la prisión era un paso más de un largo proceso de deshumanización y de castigo. Despojadas de sus bienes, de su dignidad y mer- madas físicamente y psicológicamente, las presas políticas que ingresaron en las prisiones de Franco fueron las protagonistas de nuevas ceremonias de humillación y degradación. Manuela Moreno relata cómo al ingresar en la Prisión Habilitada de Predi- cadores (Zaragoza) los funcionarios de prisiones se burlaban de las recién llegadas diciéndoles: «Mira, ya vienen los pendones de la República, la escoria de España, las putas de Negrín»11 . Agustina Sánchez Sariñena aseguraba que el día que ingresó junto con varias detenidas más en la cárcel de Predica- 10  Testimonio de Carmen Casas Godesart recogido en CUEVAS, Tomasa, Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas, I.E.A., Huesca, 2004, pp. 651-656. Asimismo, puede consultarse su biografía en HEREDIA URZÁIZ, Iván y ABAD BUIL, Irene, Leandro Saún y Carmen Casas..., pp. 95-159. 11  CUEVAS, Tomasa, Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas… pp. 647-651. Para saber más sobre la vida en las cárceles de mujeres de Zaragoza véase el estudio de HEREDIA URZÁIZ, Iván, Delitos políticos y orden social. Historia de la cárcel de Torrero (1928-1939), Mira Editores, Zaragoza, 2005.
  • 84.
    84 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria historia dores, el jefe de la prisión las recibió con la pistola en mano, les ordenó que se pegasen a la pared para finalmente amenazarlas diciéndoles que las iba a fusilar. Los insultos con los que los funcionarios re- cibían a las presas era una manifestación de poder que transmitía a la presa su inferioridad y, a su vez, ponían en evidencia el repudio que sentían algunos sectores del personal de prisiones con respecto a los disidentes políticos. Como señala Dolors Puig, el «hecho de ser mujeres no impedía que los fascistas las maltratasen, torturasen o aplicasen la pena de muerte, pero en cambio el hecho de haber asumido un protagonismo en la vida social y política en con- tra de la ideología dominante les hacía más odiosas a los ojos de las funcionarias de comisarías y cárce- les»12 . El odio hacia el otro, hacia las republicanas, se ponía de manifiesto en la humillación, los mal- tratos y en los severos castigos que se impusieron sobre las presas políticas. Concha Buñuel Portolés ingresó en el departa- mento de mujeres de la Prisión Provincial de Zara- goza el 29 de marzo de 1937 y, durante el mes y me- dio que estuvo recluida, fue testigo de la violencia con la que la guardiana de prisiones María Teresa Fernández trataba a las reclusas. Concha describe con precisión el trato que la celadora otorgaba a las presas políticas a quienes «pegaba, golpeaba, insul- taba, les llamaba todos los nombres más sucios y feos que se pueden llamar». En una ocasión, la ce- ladora sentó a una presa en dos sillas, una frente a la otra y de asiento puso una tabla con un agujero «y allí entonces la ató con las manos a una silla, las piernas abiertas, también atadas a la otra silla, y le puso un recipiente debajo y las faldas atadas a la cintura, con la dignidad que tenía la pobre. Tú fíjate lo humillante que es una celda que la veían todas, y la tuvo así tres días, metiéndole trozos de pan a veces en la boca […]. A los tres días la pobre mujer en esas condiciones, aullaba como un animal, de desesperación»13 . A veces, esos castigos iban dirigidos contra unos rasgos de feminidad como los órganos reproducti- vos. El caso más extremo lo relata Concha Buñuel que fue testigo de los golpes que la celadora María Teresa Fernández dio en el vientre a una reclu- sa embarazada mientras le decía: «Echa ese sapo, 12  DI FEBO, Giuliana, Resistencia y movimiento de mujeres en España…, p. 7. 13  Citas extraídas del testimonio de Concha Buñuel Portolés recogido en CUEVAS, Tomasa, Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas, IEA, Huesca, 2004, pp. 828-832. Asimismo, sabemos que Concepción Buñuel ingresó en la cárcel de Torrero el 29 de marzo de 1937, y salió en libertad el 2 de mayo del mismo año. Los datos sobre su reclusión se hallan en el «Expediente procesal de Concepción Buñuel Portolés» en ACPZ, Fondo de la Prisión Provincial de Zaragoza, Expedientes de internos, 1936-1950. asquerosa, hija de puta»14 . La brutalidad de estas acciones pone de manifiesto el proceso de deshu- manización que experimentó la retaguardia insur- gente durante la guerra y en los primeros años del franquismo. A modo de conclusión La victoria de los sublevados conllevó un drástico re- troceso en los derechos y libertades de las mujeres. El régimen franquista estableció los instrumentos de control y represión social necesarios para que las conductas de las mujeres que habían transgre- dido su rol social tradicional fueran reconducidas hacia los preceptos cristianos. La vuelta del discurso a favor de la domesticidad conllevó un alejamiento de la mujer de los espacios públicos, especialmen- te de aquellos relacionados con la política. Frente a los avances logrados en la Segunda República, la mujer volvía a ser considerada de facto una ciuda- dana de segunda, con escasos derechos y demasia- das obligaciones familiares y morales. No obstante, cientos, miles de mujeres continuaron luchando en la clandestinidad contra esa imposición doctrinaria, participando en los partidos políticos clandestinos que emergían en los años cuarenta como oposición al régimen franquista; sirviendo de enlace y apoyo a los guerrilleros antifranquistas en las zonas mon- tañosas o realizando pequeñas resistencias diarias a una concepción de género que volvía a imponerles el silencio y la invisibilidad pública. 14  Datos y citas en CUEVAS, Tomasa, Testimonios de mujeres…, pp. 828-832.
  • 85.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 85 historia 1. Marionetas, títeres y otras criaturas. El primer testimonio escrito que hace referencia a los títeres en Aragón son las palabras de recomen- dación que el juglar gascón Giraut de Calansón dará en 1211 al joven Fadet para que se traslade a la corte de Pedro II de Aragón, donde podrá tener trabajo si sabe manejar títeres. Ocho siglos más tarde, segui- mos siendo cuna de grandes compañías, construc- tores e investigadores de títeres y otras criaturas y seres maravillosos. 2. «País de moñacos». Si bien, actualmente, el sector teatral aragonés ofrece unos datos preocupantes, tanto en número de espectadores como de funciones, la punta de lanza de las artes escénicas en nuestra tierra es el teatro infantil y especialmente el de títeres. En la primera década del siglo XXI, una de cada cuatro obras era destinada al público infantil. Probable- mente, la cercanía geográfica con Cataluña y Fran- cia, así como la visita o estancia de titiriteros ibe- roamericanos, ha sido clave para que hoy en día las compañías aragonesas de manipulación de «moña- cos», como los llaman en su festival Los titiriteros de Binéfar, sean un referente mundial, Iniciando un repaso a las compañías aragonesas en este inicio del siglo XXI, debemos comenzar por los Titiriteros de Binéfar1 , que acaban de cumplir 1  Son numerosas las magistrales obras que nos han regalado y en las que mezclan distintas técnicas de manipulación, destacando: El bandido cucaracha (1988), La fábula de la raposa (1995), Dragoncio (1997), Cómicos de la legua (1999), El hombre cigüeña (2005) o Antón Retaco (2016) entre otras muchas. Para conocer más sobre la compañía es imprescindible la obra del aragonés Adolfo Ayuso, uno de los mejores investigadores de la dramaturgia de títeres del mundo, Instinto de comediantes: industrias y andanzas de los titiriteros de Binéfar. Zaragoza, DPZ, 2002 y el artículo de Paco Paricio «¿Por qué los títeres?» que apareció en la Revista Fantoche: arte de los títeres, nº 1, 2007, págs. 90-96. Asimismo, es fundamental para todo lo relacionado con el teatro infantil la obra, también de Ayuso, Para un público menor. Teatro Jesús Ángel Arcega Morales Títeres aragoneses fantásticos (en los inicios del siglo XXI) y dónde encontrarlos cuarenta años «echando comedias», como le gus- ta decir a Paco Paricio. Este último, junto a Pilar Amorós iniciaron este proyecto al que se han ido sumando otros artistas de reconocido prestigio, siendo reconocidos nacional e internacionalmente y premiados en numerosos festivales. Hablar de títeres en Aragón es hablar, también, de Teatro Arbolé2 , liderada por el belchitano Iñaqui Juárez, que primero en La Oca (desde 1979), luego en Pajarola y desde 1985 con la denominación ac- tual, es clave fundamental de la vida de los títeres en la Zaragoza desde la transición hasta nuestros días. Posteriormente se unirán al proyecto Esteban Villarrocha, Azucena Roda y Pablo Girón, con nu- merosas colaboraciones, destacando la del cubano René Fernández. En 1985 nace Pelegrín, un títere de guante de cachiporra, que no ha faltado ningún año a las fiestas del Pilar desde 1995. El prestigio de la compañía queda demostrado en la invitación por parte del Ayuntamiento de París para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Guignol para ac- tuar en los Campos Elíseos en 2018. En la provincia de Zaragoza destacan también Caleidoscopio Teatro, fundada por el zaragozano Roberto Barra y Azucena Gimeno, y Teatro de Me- dianoche de la mano de Domingo Castillo y Araceli Gil, ambas creadas en 1984, siendo pioneras en Ara- gón en el uso de técnicas de teatro negro, de som- y espectáculo infantil en Aragón (1950-2005). Zaragoza, Centro Dramático de Aragón, 2007. 2  Además de las obras de Pelegrín, otras obras fundamentales en su repertorio y que han cosechado grandes éxitos son Los tres cerditos (2003), El poeta y Platero (2004), Don Quijote de La Mancha de Aragón (2004) o Cinco lobitos (2013) entre otras muchas. Es ineludible acudir al libro de Ana Rioja, que fue publicado con motivo de la conmemoración del 25º aniversario, para conocer mejor a esta compañía Sueños, títeres y corazones. Teatro Arbolé: 25 años recorriendo caminos (1979-2004). Zaragoza, colección Librititeros, editorial Arbolé, 2004.
  • 86.
    86 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria historia bras y marionetas. La zaragozana Helena Millán3 está considerada la mejor constructora de mario- netas del mundo y comparte su don en cursos de creación; asimismo los manipula magistralmente en su compañía Títeres de la Tía Elena desde 1995. En la memoria de todos queda aquel 23 de abril de 2006 en el que apareció una impresionante mario- neta, creada por Helena Millán, de varios metros de altura, que movían siete manipuladores para la obra de gran formato San Jorges y dragones. En este sentido, destacan también las compañías PAI o K de calle por sus espectáculos de gran formato y la manipulación de grandes figuras articuladas, como por ejemplo el dragón mutante de 16 metros de largo de la obra The Recyklantex de esta última compañía. Otro maravilloso y premiado artista es Javier Aranda. Su trabajo con los títeres de mesa es absolutamente increíble. Otras compañías zara- gozanas que deben aparecer en este breve repaso son la compañía Brújula de papel, que combina en 3  De Caleidoscopio Teatro destacan: ¡Ábrete Sésamo! (2002), Ondina Glups (2008) y El abrigo de Yorick (2013). De Teatro de Medianoche: El pirata que quiso capturar la luna (1987), La profecia (1989) de Fernando Lalana o Seres uhmonos (2012). Entre las obras de La tía Elena destacan: Cajal, el rey de los nervios (2009), de Adolfo Ayuso, con la que recibió el Premio FETEN y fue finalista de los Max, la revista musical de marionetas Formas de perder la cabeza (2012), El sueño de Pinocho (2014) o Pájaros de madera (2015). sus espectáculos la luz negra, los títeres, objetos y actores, La Barricada Títeres proyecto iniciado por Carolina Mejía, Títeres sin cabeza fundada por Fer- nando Martínez y Alicia Juárez y El mar del norte4 fundada por la zaragozana Marta Cortel y el fran- co-español David Moreau en 2016, compañía que usa la técnica del teatro de objetos. Entre las compañías oscenses debemos mencio- nar a Viridiana5 , creada por Jesús Arbués, Pilar Ba- rrio y Amor Pérez en 1994, que han realizado espec- táculos de títeres tanto para público adulto como para infantil. Teatro Taraneya que nace en Binéfar, siendo fundada por Toy Benedicto en 1981. Además de su repertorio, destaca su espectacular colección de títeres del sudeste asiático, que cuenta con cerca de dos centenares de piezas. En la provincia de Teruel debemos mencionar a la compañía de cachiporra Títeres del Guantazo6 . 3. …y dónde encontrarlos. Los festivales que se celebran en Aragón son el es- caparate perfecto para localizar a nuestros «moña- cos». En 1999 nace en Zaragoza el Festival Interna- cional de Teatro de Feria Parque de las Marionetas, que actualmente tiene lugar en el parque José An- tonio Labordeta durante las fiestas del Pilar. Los datos de las últimas ediciones nos dicen que más de ochenta mil espectadores acuden a lo largo de los cinco días que dura el festival a las más de trescien- tas funciones programadas. Desde 2013 en Binéfar tiene lugar Imaginaria, Festival de Títeres e Imagen en Movimiento, de la mano de Territorio Gestión Cultural y Titiriteros de Binéfar, mostrando un espacio que quiere combinar los títeres con otras artes. Desde ese mismo año se celebra el Festival Iberoamericano de Teatro para Niñ@s, de la mano de Teatro Arbolé, trayendo a Zaragoza a las mejores compañías internacionales y por supuesto de Ara- gón, y que tiene la Sala Teatro Arbolé, inaugurada en 2008 en el parque Luis Buñuel, con 225 butacas, como espacio escénico titiritero por excelencia. Su antecesora, la vieja Sala Arbolé en el Barrio del Ac- tur, fue la primera de carácter privado de Zaragoza, allá por 1990. Dos ediciones son las celebradas ya 4  Javier Aranda posee dos obras magistrales Parias (2015) y Vida (2017). Brújula de Papel estrenó Dulces sueños (2010). La Barricada Títeres estrenó Está ñublo (2008). Títeres sin cabeza estrenó No sin mi unicornio (2010). El mar del Norte, compañía creada en Bruselas estrenó El vientre de la ballena (2016) 5  De Viridiana destacan obras como Elhombrequeteníavacíoslosaposentos de la cabeza (2001), Un día, una hora (2003), La plegaria de Chernobyl (2004) y En la cadiera (2008). De Taraneya El trotamundos (1995), El burro ibérico (2002) y El mono titiritero (2009) son sus tres producciones actualmente en cartel. 6  Su obra de cachiporra es Dos dudosos bandoleros (2017).
  • 87.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 87 historia del Favartitella. Festival de títeres que reúne un fin de semana de agosto en Fabara a diferentes compañías, especialmente aragonesas. El año pasado surge, ojalá para quedarse para siempre, el Festival de Teatro de Títeres de Aragón «País de moña- cos», que tiene lugar en la localidad de Abizanda, centro neurálgico de los Titiriteros de Binéfar, donde se encuentra la Casa de los Títeres, lugar de representaciones y mara- villoso museo de títeres que Paco Paricio ha ido aumentando con el paso de los años. Otros festivales ya han desaparecido, pero dejaron una gran impronta en el mundo de los títeres aragoneses, es el caso de Al! Festival, Títeres y Juglares en el Monasterio de Veruela o Titirilata en Remolinos. Las obras de los títeres arago- neses también se leen, destacando los libros publicados o coordinados por los Titiriteros de Binéfar7 y de la editorial Arbolé, dentro de sus co- lecciones Titirilibros y Librititeros8 . Y brillantísimas han sido las ex- posiciones que han tenido lugar so- bre algunas de las compañías de las que hemos hablado. La exposición «Teatro de Medianoche: 30 años en compañía» (2004), que recorrió di- ferentes ciudades, «Caleidoscopio Teatro: 25 años de Teatro para jugar» (2011) que tuvo lugar en el Centro de Historias de Zaragoza. Celebrando el 30º aniver- sario de Pelegrín, Teatro Arbolé expuso en el vestí- bulo de su teatro una colección de dicho personaje en 2013. «Marionetas» (2018) de Helena Millán en el Torreón Fortea. Y la maravillosa «Magia y memoria de las marionetas: Aragón-España» (2019), también en el Centro de Historias. 7  Pasacalles medieval (2001), Títeres y demás parientes (2006), Estaba el señor Don Gato (2003), Dragoncio (2003), El hombre cigüeña (2006), Los Titiriteros de Binéfar-Catálogo Exposición (2011) y Oficio de titiriteros (2014). 8  Obras completas de Pelegrín 1 y 2 (2004 y 2006), Jugando con lobos, enanos y cerditos (2007), Tiranía y derrota del rey Don Barrigota (2009) y Don Quijote: Dos versiones de títeres para los más pequeños (2017).
  • 88.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria Cinco Villas 88 L os nombres personales han sufrido a lo largo de la historia numerosos cambios en su estructura y, como ocurre también en nuestros días, han estado sujetos a las modas y a la evolución de las costumbres. En este artículo nos vamos a acercar a conocer los nombres de las muje- res que aparecen en la documentación más antigua de Ejea de los Caballeros: el Archivo Parroquial. Gracias a esta fuente documental podremos conocer el nombre propio de la primera ejeana de la que tenemos noticia; sabremos también cuáles eran los nombres de pila femeninos más usados en la villa desde finales del siglo XIII hasta el siglo XV, así como las formas más habituales que adoptaron. Por último, intentaremos averiguar el origen geo- gráfico de algunas de estas mujeres que vivieron en Ejea durante estas centurias. Pero antes de indagar en todos estos detalles, vamos a conocer cómo se creaban los nombres de persona durante la Edad Media y así constatare- mos las diferencias con respecto a lo que ocurre en nuestros días. LOS NOMBRES DE PERSONA EN LA EDAD MEDIA Durante los primeros siglos medievales (siglos VII-X) en la España cristiana las personas solo po- seían el nombre de pila. Sin embargo, a medida que las comunidades se fueron asentando, se hizo nece- sario utilizar fórmulas que permitieran individua- lizar mejor a las personas que vivían en los pueblos, sobre todo cuando éstos empezaban a crecer en nú- mero de habitantes como consecuencia de proce- Marcelino Cortés BENDITO SEA TU NOMBRE El nombre de las mujeres de Ejea de los Caballeros durante la Edad Media (1286-1499) sos de repoblación. Esto es lo que ocurrió en Ejea de los Caballeros en 1110 tras la concesión de la carta de población por parte del rey Alfonso I el Batalla- dor. Para ello se utilizaron dos fórmulas. Por un lado, se generalizó la terminación -z (-az, -ez, -iz) que primitivamente utilizaron las familias nobles de los pequeños reinos del norte de la pe- nínsula. Como es sabido, esta terminación significa «hijo de» y sirve para designar el nombre del padre del que se procede (de ahí que se denomine sufijo patronímico): Sánchez es el «hijo de Sancho»; Díez es el «hijo de Didaco»; Garcíaz —actual García— nom- bra al «hijo de Garci»; Gómez es el «hijo de Gomicio», antiguo nombre de origen godo; Ruiz es el «hijo de Rui», nombre familiar de Roderico; Meléndiz es el «hijo de Melendo»; Ortiz es el «hijo de Fort». Por otro lado, se creó la alcuña, es decir, un so- brenombre o apodo que permitiera distinguir a un individuo de otro con el mismo nombre e identifi- cara el linaje o la familia. Para ello se recurrió a las fórmulas más variadas, como el pueblo donde se vivía o de donde era originaria la persona (María de Biota, Miguel de Uncastillo), al estado (Alegre, Casa- do), al oficio o profesión que desempeñaba (Carni- cer, Herrero, Tejedor, Zapater), al aspecto físico (Cal- vo, Delgado, Royo, Rubio), a virtudes (Agudo, Cortés, Galán, Lozano) e incluso a rasgos peculiares, como la tendencia zurda de una persona (Izquierdo). Estas dos fórmulas, el sufijo patronímico y la al- cuña, constituyen básicamente el origen de nues- tros actuales apellidos. Sin embargo, en la Edad Media estas denomina- ciones no eran permanentes ni tampoco heredita-
  • 89.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria cincovillas 89 rias. Hasta el siglo XV reinaba la anarquía total en la adopción de los nombres. Pondremos un ejemplo que ya hemos conocido porque apareció en el nú- mero 13 de la revista Ágora (2015). En este trabajo analizamos el testamento que dictó María de Sada en 1382. Esta ejeana estuvo casada con un señor lla- mado Sancho Sentia. Fruto de este matrimonio na- cieron dos hijas llamadas María Pérez de Algarán y Sancha Ferrández de Sentia. Como se puede apreciar en este ejemplo, la alcuña por estas fechas no siem- pre se heredaba. Para evitar este caos el Concilio de Trento (1536) promulgó una norma que regularizaba los registros de bautismo mediante la fórmula nombre + apellido, el cual pasaba a convertirse además en hereditario. La forma actual del nombre que figura en nues- tro documento nacional de identidad es bastante reciente. Si bien desde el siglo XVI se extendió la costumbre de usar dos apellidos, la práctica espa- ñola de alternar el apellido paterno y el apellido ma- terno se remonta a finales del siglo XIX. EL NOMBRE DE LA PRIMERA EJEANA QUE CONOCEMOS Por razones históricas que a nadie se le escapan, la aparición de las mujeres en la documentación medieval es más tardía y escasa que la de los hom- bres. Debemos tener en cuenta, en primer lugar, que muchos de estos documentos conciernen a actuaciones propias de la iglesia de Ejea y que sus miembros —archidiáconos, clérigos racioneros, clérigos no racioneros— eran todos ellos varones. Por otra parte, muchas mujeres de las que tenemos constancia aparecen vinculadas con distintos actos jurídicos (testamentos, donaciones, etc.) como fa- miliares de un hombre, ya sea como esposas, viu- das, hijas o cualquier otra forma de parentesco. Para encontrar el nombre de la primera mujer ejeana de la que conocemos su nombre tenemos que esperar hasta el 22 de diciembre de 1286. Se lla- maba María Sánchez y sabemos que por esas fechas era viuda de un señor llamado Martín de Alamán. Las razones por las que conocemos el nombre de esta mujer no son precisamente muy halagüeñas. Este matrimonio había tenido en arriendo una viña en la partida de Camarales que era propiedad de los clérigos racioneros de la iglesia de Ejea. A cambio de explotar esta viña, el matrimonio ha- bía adquirido una serie de compromisos. En pri- mer lugar, el día de San Miguel de cada año tenía que pagar a los clérigos racioneros tres sueldos jaqueses. En segundo lugar, se comprometía a ca- var «suficientemente» la viña y a podarla todos los años. Por las razones que fuesen, María Sánchez no cumplió este acuerdo y el capítulo de los clérigos ejeanos denunció el incumplimiento. El Justicia de Ejea García Larcas tomó cartas en el asunto y abrió diligencias para instruir la denuncia. Como primera providencia, el Justicia citó a Ma- ría Sánchez el jueves «dentro de la tercia», es decir, hacia las nueve de la mañana. Pero ni ella ni ningún procurador en su nombre se presentaron ante el Justicia. Volvió a citarla el viernes a la misma hora, y con el mismo resultado. La volvió a citar el sábado a la misma hora, y tampoco compareció. En vista de todo lo anterior, el Justicia de Ejea la juzgó «contumaz» y condenó a María Sánchez a pa- gar una multa de nueve sueldos jaqueses, a restituir el daño ocasionado por la falta de mantenimiento de la viña y a quitarle el arriendo de la misma «se- gún fuero de Aragón». EL NOMBRE DE PILA DE LAS MUJERES EJEANAS La documentación del Archivo Parroquial de Ejea de los Caballeros entre los años 1286-1499 nos per- mite identificar con claridad un total de ciento cua- renta mujeres que portan veintinueve nombres de pila diferentes. El listado completo de todos estos nombres se recoge en el apéndice I. Para mostrar cuáles eran los nombres de bautis- mo más usados por las ejeanas de la Edad Media he- Detalle de las Bodas de Caná perteneciente al retablo mayor de la iglesia de San Salvador de Ejea de los Caballeros (1438-1476), en donde aparecen varias mujeres ataviadas con vestidos del siglo XV. Fuente de la ilustración: Lacarra Ducay, María del Carmen, y Ángel Marcos, Joyas de un patrimonio, retablo de San Salvador de Ejea, Centro de Estudios de las Cinco Villas de la Institución Fernando el Católico, 1991, p. 49.
  • 90.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria cincovillas 90 Signum regis en donde se representa a la reina Urraca I. Privilegio signado por el que la reina dona a la Sede y al obispo de Zamora la villa de Gema. Signatura ACZa, Leg. 8, doc. 24. Archivo Histórico Diocesano de Zamora. Nombre N.º de ejeanas que llevan este nombre Porcentaje María 35 25 % Sancha 32 22.8 % Toda 14 10 % Teresa 9 6.4 % Oria 8 5.7 % Estefanía 4 2.8 % Gracia 4 2.8 % Urraca 4 2.8 % Juana 3 2.1 % Narbona 3 2.1 % Catalina 2 1.4 % Elvira 2 1.4 % Isabel 2 1.4 % Jordana 2 1.4 % Pascuala 2 1.4 % Águeda 1 0.7 % Andresa 1 0.7 % Antona 1 0.7 % Blanca 1 0.7 % Cintia 1 0.7 % Constanza 1 0.7 % Dominga 1 0.7 % Franqueta 1 0.7 % Ginta 1 0.7 % Gonda 1 0.7 % Magdalena 1 0.7 % Parda 1 0.7 % Silvia 1 0.7 % Simona 1 0.7 % Total 140 100 % mosprocedidoaordenarlossegúnsufrecuencia,ano- tando al lado el porcentaje. Estos son los resultados: Como se deduce de esta tabla, los nombres de pila más comunes son María, Sancha y Toda, segui- dos a una buena distancia por Teresa, Oria, Estefa- nía y Urraca. Completa este panorama un reperto- rio bastante heterogéneo de nombres de diverso origen y tradición. Muchos de estos nombres son de origen grecola- tino, pero fueron absorbidos por la tradición cristia- na: Estefanía (< Stephania), Gracia (< Gratia), Jua- na (< Iohanna), Oria (< Aurea). Otros proceden de la cultura hebrea y se incorporan a través de la Biblia como Jordana, Magdalena, María o Simona. Por últi- mo, los nombres Blanca, Elvira, Franca (Franqueta), Ginta o Gonda son de origen germánico. El nombre de pila más usado, María, aparece siempre solo y sin ningún otro tipo de aditamento. Faltan todavía muchos años para que se complete con otras advocaciones (María del Carmen, María de las Mercedes, etc.) o conmemoraciones (María de la Asunción, María de los Dolores, etc.). Hay dos nombres femeninos, Toda y Urraca, que ilustran muy bien el influjo que siempre han teni- do las modas para bautizar a las personas. Ambos gozaron de una gran popularidad en la Edad Media porque eran nombres que portaron reinas de dis- tintos reinos peninsulares. El primero se debe a la influencia navarra, ya que fue el nombre de la reina Toda de Pamplona (876-958). El segundo también fue utilizado por reinas de distintas dinastías, entre ellas la esposa del rey Alfonso I el Batallador, Urraca I de León (1081-1126), apodada la Temeraria. En la documentación del Archivo Parroquial cinco mujeres aparecen mencionadas por su dimi- nutivo: Elvireta (de Elvira), Franqueta (de Franca), Marieta y Maruca (de María) y Sancheta (de San- cha). Esto viene a confirmar, una vez más, que el primitivo diminutivo en aragonés fue -ete (mozo > mocete > mocé), -eta (moza > moceta), siendo poste- riormente reemplazado por -ico, -ica.
  • 91.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria cincovillas 91 LA COMPOSICIÓN DE NOMBRES DE LAS MUJERES DE EJEA La composición de los nombres de mujer que en- contramos en el Archivo Parroquial de Ejea de los Caballeros refleja los usos generales de la Edad Me- dia en donde se mezclan y alternan distintos proce- dimientos. La fórmula mayormente empleada (33.5 %) consta de tres elementos: el nombre de pila, el ape- llido y el lugar de procedencia; por ejemplo, Isabel Garcés de Uncastillo, María López de Sádaba o Sancha Jiménez de Exea. En algunos casos, éste último se sustituye por el linaje de procedencia; por ejemplo, María Johan de Español o Sancha Pérez del Rosal. Juntamente con esta fórmula son usuales tam- bién las estructuras constituidas por dos elemen- tos. Una de ellas (32.1 %) está formada por el nom- bre de pila y el lugar de procedencia; por ejemplo, Sancha de Rivas o Toda de Bolea. La otra estructura (30.7 %) presenta el nombre de pila y un apellido; por ejemplo, Oria Sánchez o María Martínez. Solo constan tres mujeres que se identifican por el nombre de pila y dos apellidos: María Gil Pérez, Teresa Aznárez Alves y Urraca Martínez Brun. Por último, dos mujeres se mencionan únicamente por su nombre de pila sin ningún tipo de apellido: Gracia y Parda. EL ORIGEN GEOGRÁFICO DE LAS MUJERES DE EJEA Un total de cincuenta y dos mujeres incluyen en su nombre personal una referencia geográfica que acabó convirtiéndose en su apellido. Aunque estos datos hay que manejarlos con cautela, sí pueden proporcionarnos alguna pista sobre el origen de algunos repobladores de la villa y también ofrecer- nos un indicio de los flujos migratorios que se pro- dujeron en ese momento histórico. Las referencias geográficas están muy repartidas y laspodemosagruparencuatrogrupos.Enelapéndice IIseofreceellistadocompletodetodosestosnombres. El primero de ellos son mujeres con apellidos con nombres de lugar de Ejea, ya sea con referencia a la propia villa (por ejemplo, Sancha López de Exea), a alguno de sus barrios (el barrio de San Pedro, Sant Per) o a alguno de sus antiguos poblados medieva- les como Almalel (despoblado junto al término de Luna), Añesa, Bolaso, Pilué, Rivas o Santia (Sentia). El segundo de los grupos está formado por ape- llidos que incluyen nombres de lugar de las actua- les Cinco Villas, en su mayor parte de la zona alta de la comarca: Asín, Biel, Biota, El Frago, Undués de Lerda, Los Pintanos, Lucientes (despoblado de Sos), Luesia, Sádaba y Uncastillo. El tercer grupo se corresponde con apellidos formados por nombres de lugar de Aragón, funda- mentalmente de la provincia de Huesca: Aragüés del Puerto, Ayerbe, Berdún, Bailo, Bolea, Estada, la propia ciudad de Huesca y Salillas. De Zaragoza encontramos El Castellar (despoblado de Torres de Berrellén), Escatrón y Ricla. El cuarto y último grupo son apellidos proce- dentes de lugares situados fuera de Aragón. Salvo dos nombres de mujer que se refieren a localidades de la provincia de Soria (la propia ciudad y la locali- dad de Valtueña), el resto son localidades de la veci- na Navarra: Aibar, Artaso, Cáseda, Cortes, Obanos, Ribaforada, Sada, Sangüesa y Ujué. ACLARACIONES SOBRE LO ARRIBA EXPUESTO En la documentación del Archivo Parroquial los nombres personales se registran con notables dife- rencias gráficas con respecto a la actualidad. Dado el carácter divulgativo de este trabajo, se ha moder- nizado la escritura de los nombres propios mencio- nados y se han acentuado conforme a las normas ortográficas en uso. Por ejemplo, Isabel por Guisa- bel, Estefanía por Estevania, Juana por Johana, Oria por Horia. Lo mismo sucede con algunos apellidos como Jiménez (Exemenez, Eximenez, Ximenez). También se ha modernizado alguno de los nom- bres de lugar citados como, por ejemplo, Valtueña por Valtuenya. Por el contrario, se han respetado el nombre medieval de Exea y el del barrio de Sant Per (> San Pedro). Para la elaboración de este trabajo se han con- sultado las siguientes fuentes y bibliografía: Alvar López, Manuel (1987): «La formación del apellido en los antiguos documentos aragoneses», en Estudios sobre el dialecto aragonés, vol. I, Zarago- za, Institución Fernando El Católico, pp. 111-161. Archivo Parroquial de Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Auría Labayen, José Ramón (ed.) (1982): Docu- mentación medieval del Archivo Parroquial de Ejea de los Caballeros: transcripción, tesis de licenciatura inédita dirigida por Agustín Ubieto, ejemplar meca- nografiado, Centro de Estudios de las Cinco Villas. Cortés Valenciano, Marcelino (2015): «Los docu- mentos del siglo XIII del Archivo Parroquial de Ejea de los Caballeros. Estudio lingüístico», Archivo de Filología Aragonesa, 71-72, pp. 13-71.
  • 92.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria cincovillas 92 Dolç, Miguel (1960): «Antroponimia latina», Enciclopedia Lingüística Hispánica. Tomo i. Ante- cedentes, onomástica, dirigida por M. Alvar et alii, introducción de Ramón Menéndez Pidal, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, pp. 389-419. Fort Cañellas, María Rosa (1984): «Sobre ono- mástica aragonesa medieval», Archivo de Filología Aragonesa, 34-35, pp. 553-579. Laliena Corbera, Carlos (1995): «Los sistemas antroponímicos en Aragón durante los siglos XI y XII», en Pascual Martínez Sopeña (coord.), Antro- ponimia y sociedad. Sistemas de identificación hispa- no-cristianos en los siglos IX a XIII, Valladolid, Uni- versidad de Valladolid / Universidad de Santiago de Compostela, pp. 297-326. APÉNDICE I. INVENTARIO DE LOS NOMBRES DE LAS MUJERES DE EJEA ENTRE 1286 Y 14991 Águeda de Laguna Andresa Lucientes Antona de Rampún Blanca de la Promicieras Catalina de Valtueña Catalina Mulsa Cintia de Aragüés Constanza Bolaso Dominga de Ribaforada Elvira Sánchez de Pueyo Elvireta López de Biota Estefanía Coria Estefanía Gil Estefanía Jiménez de Añesa Estefanía Lobera Franqueta López de Brez Ginta Pérez de Lizuela Gonda Pérez Gracia Gracia de Alamaçán Gracia de Lerda Gracia de Mallada Isabel de Cuartal Isabel Garcés de Uncastillo Jordana Berne Jordana de Sangüesa Juana Barçach Juana de Cáseda Juana Martínez Magdalena de Mallada María Almalel María Aznárez María Benayas María Cambila María de Ardiles María de Ariño María de Asín María de Estada 1  En el caso de aquellos nombres idénticos, se anota la fecha en que se documentan por primera vez María de Navas María de Vera María Ennecones María Gil Pérez María Gómez María Jiménez de Bailo María Jiménez de Berdún María Jimeno de Añesa María Johan de Artieda María Johan de Español María López (1299) María López (1344) María López de Bailo María López de Sádaba María López de San Juan María Martín de Sangüesa María Martínez María Martínez de Mallada María Miguel María Miguel de Ardiles María Pérez de Algarán María Pérez de Aibar María Sánchez (1286) María Sánchez (1405) María Sánchez del Castellar Marieta de Espada Maruca Rubio Narbona Ferrández de Parada Narbona López de Castellón Narbona López de Mallada Oria Andía Oria de Luesia Oria de Pintano Oria de Salillas Oria Gonzálvez Oria Longares Oria Piluet Oria Sánchez Parda Pascuala de Bolaso Pascuala de Navas Sancha Aparicio Sancha Cortés (1314) Sancha Cortés (1428) Sancha Dato Sancha de Biel Sancha de Cervera Sancha de Cuartal Sancha de El Frago Sancha de Ferriz Sancha de Huesca Sancha de Pueyo Sancha de Rivas Sancha de Sada Sancha de Soria Sancha de Yhiart Sancha Dona Sancha Donat Sancha Ferrández de Sentia Sancha Hecitas Sancha Juanes Sancha López de Exea Sancha López de Mallada Sancha Miguel de Buiyes Sancha Navarro Sancha Pérez de Bailo Sancha Pérez de Chicarra Sancha Pérez de la Justicia
  • 93.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria cincovillas 93 Sancha Pérez de Rosal Sancha Valena Sancha Jiménez Sancha Jiménez de Exea Sancheta de Espada Silvia Sánchez de Lucientes Simona de Artaso Teresa Aznárez Alves Teresa de Cortes Teresa de Obanos Teresa del Atana Teresa de Sant Per Teresa García Teresa Gil de Sada Teresa Jiménez de Ayerbe Teresa Jiménez de Sant Per Toda Brun Toda de Alminiardes Toda de Bolea Toda de Ujué Toda Jiménez de Ayerbe Toda Jiménez de Carrera Toda Jiménez de Estada Toda Jiménez de Ricla Toda López de Lográn Toda López de Mallada Toda Martínez de Biota Toda Miguel de Ardiles Toda Pérez de Escatrón Toda Pérez del Rosal Urraca Alfonso Urraca Calaterma Urraca Martínez Brun Urraca Pérez de la Justicia APÉNDICE II EL ORIGEN GEOGRÁFICO DE LOS NOMBRES DE MUJER DE EJEA 1. Nombres de lugar de Ejea 2. Nombres de lugar de las Cinco Villas Almalel (junto al término de Luna) María Almalel Añesa Estefanía Jiménez de Añesa Añesa María Jimeno de Añesa Bolaso Constanza Bolaso Bolaso Pascuala de Bolaso Exea Sancha López de Exea Exea Sancha Jiménez de Exea Pilué Oria Piluet Rivas Sancha de Rivas Santia Sancha Ferrández de Sentia San Pedro (barrio de Ejea) Teresa de Sant Per San Pedro (barrio de Ejea) Teresa Jiménez de Sant Per Asín María de Asín Biel Sancha de Biel Biota Elvireta López de Biota Biota Toda Martínez de Biota El Frago Sancha de El Frago Lerda (Undués de Lerda) Gracia de Lerda Los Pintanos Oria de Pintano Lucientes (Sos del Rey Católico) Andresa Lucientes Lucientes (Sos del Rey Católico) Silvia Sánchez de Lucientes Luesia Oria de Luesia Sádaba María López de Sádaba Uncastillo Isabel Garcés de Uncastillo Aragüés del Puerto (Huesca) Cintia de Aragüés Ayerbe (Huesca) Teresa Jiménez de Ayerbe Ayerbe (Huesca) Toda Jiménez de Ayerbe Berdún (Huesca) María Jiménez de Berdún Bailo (Huesca) María López de Bailo Bailo (Huesca) María Jiménez de Bailo Bolea (Huesca) Toda de Bolea El Castellar (Zaragoza) María Sánchez del Castellar Escatrón (Zaragoza) Toda Pérez de Escatrón Estada (Huesca) María de Estada Estada (Huesca) Toda Jiménez de Estada Huesca Sancha de Huesca Ricla (Zaragoza) Toda Jiménez de Ricla Salillas (Huesca) Oria de Salillas Aibar (Navarra) María Pérez de Aibar Artaso (Navarra) Simona de Artaso Cáseda (Navarra) Juana de Cáseda Cortes (Navarra) Teresa de Cortes Obanos (Navarra) Teresa de Obanos Ribaforada (Navarra) Dominga de Ribaforada Sada (Navarra) Sancha de Sada Sada (Navarra) Teresa Gil de Sada Sangüesa (Navarra) Jordana de Sangüesa Sangüesa (Navarra) María Martín de Sangüesa Soria Sancha de Soria Ujué (Navarra) Toda de Ujué Valtueña (Soria) Catalina de Valtueña 3. Nombres de lugar de Aragón 4. Nombres de lugar de fuera de Aragón
  • 94.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria94 cincovillas A principios de mayo del año 1421 los campos de trigo de Tauste verdecían en todo su es- plendor prometiendo a los campesinos una magnífica cosecha y a los pastores, forraje suficien- te para sus ganados. Sin embargo, la mañana de día 7 de mayo vio descender sobre las espigas la aterra- dora sombra de una inmensa nube de langostas. Millones de insectos se posaban sobre esos campos, de donde había de salir el sustento de todo el año. En poco, todo el cereal sería devorado y solo queda- ría hambre, desolación y llanto. La reacción de la villa fue inmediata. No se pue- de luchar contra una plaga, enviada sin duda por el propio Dios para castigarnos por nuestros pecados, pero sí se puede impetrar la protección de los san- tos para que intercedan por nosotros. Por ello, los taustanos pusieron el futuro inmediato de la Villa en manos de San Miguel, arcángel del Señor, cuya aparición en el monte Gargano se celebraba al día siguiente, 8 de mayo. Esa madrugada, cuando ya contaban con hallar los campos devastados, la pla- ga había desaparecido. Las mieses seguían crecien- do en los campos intactas; la espiga cuajaba, pronto se doraría como todos los años y en el verano, des- pués de la siega y la trilla, el grano iría al molino, de donde saldrían la harina y los panes que alimenta- rían al pueblo en invierno. La villa se había salvado. Entonces el concejo, nuestro Ayuntamiento de entonces, recordó a quién debía el milagro. El ar- cángel San Miguel, el día de su fiesta, había actua- do en su favor y todo el pueblo le quedaba, pues, obligado. Y como corresponde a gente bien nacida, reunidos de nuevo solemnemente, esto es lo que vo- tauste, 8 de mayo de 1421 / tauste, 8 de mayo de 2021 Enrique Galé taron como agradecimiento: ni ellos ni sus bestias ni sus hijos ni sus descendientes olvidarían nunca lo sucedido y en honor del arcángel, todos los años, hasta el fin de los tiempos, tal día como ese mismo 8 de mayo, guardarían fiesta absoluta en sus casas y en sus campos hasta que la procesión en honor del arcángel atravesara las puertas de la parroquia de Santa María. No se conserva el documento original de 1421 redactado por el notario Arnalt d’Estaus pero sí una copia notarial de 1466, autentificada por su sucesor, Johan d’Estaus, que asegura sacar el tex- to de forma fidedigna de los registros originales. Esta versión del Voto de San Miguel de Tauste no remite a relatos más o menos legendarios deriva- dos de la tradición oral sino a un documento escrito fehaciente procedente de la escribanía oficial de un notario público del reino de Aragón. La copia me- dieval del original se conservó en el Archivo Parro- quial de Santa María hasta 1991 y en la actualidad forma parte de la colección documental del Arzo- bispado de Zaragoza. Desde el 8 de mayo de 1421 han pasado los años, las décadas, los siglos. Pero durante todo este tiem- po hasta hoy, seis siglos después, la gente de Tauste sigue recordando y cumpliendo el voto de 1421, de acuerdo con lo que establecieron nuestros antepa- sados. San Miguel se convirtió en el patrono de la localidad y su festividad del 8 de mayo es aún una de nuestras grandes fiestas patronales. En las últimas décadas han desaparecido de nuestras casas los pesebres, las pocilgas, los cone- jares… Nuestras «bestias» son hoy gatos, perros o
  • 95.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 95 CRUZ NAVARRO
  • 96.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria96 cincovillas tortugas que para nada sirven en el campo. Muchos de nosotros mismos, los taustanos, ejercemos tra- bajos que nada tienen que ver con los panes, con las reses ni con las cosechas. Además de agricultores y de pastores, somos también funcionarios, conduc- tores, albañiles, tenderos, conserjes, enfermeros... Desconocemos cómo son las langostas y qué es una plaga. Los propios agricultores, si vieran abatirse una nube de insectos sobre sus campos, recurrirían a la fumigación antes que al arcángel. Sin embargo, seguimos siendo descendientes orgullosos de nuestros antepasados, y creemos de- bernos a esa línea que nos une a ellos después de tantos siglos. Por eso la fiesta de San Miguel con- tinúa siendo para todos nosotros una gran fiesta y el compromiso de nuestros mayores es todavía hoy nuestro compromiso. Con el tiempo, al ayuno que se imponía a nuestras «bestias» hemos añadi- do nuestro propio ayuno y por ello en nuestra casa la mañana del día 8 de mayo nadie, ni nosotros ni nuestros hijos ni nuestras mascotas, tomará nin- gún alimento antes de que entre la procesión en Santa María. No podemos limpiar el pesebre de nuestros abríos a media noche para que nada que- de en ellos que puedan mascar los animales, como hacían nuestros abuelos, pero hoy no se encenderá una vitrocerámica ni un microondas para calentar el desayuno, porque así llevan haciéndolo desde hace seis siglos nuestros antepasados y así quere- mos seguir haciéndolo nosotros seis siglos después. En Tauste, la incuria de los tiempos y nuestra propia negligencia ha hecho que la antigua iglesia de San Miguel estuviese a punto de desaparecer y que hoy en día, a pesar de su restauración, siga degradándose, prácticamente inservible para la comunidad e inútil para la celebración de la propia fiesta. Sin embargo, la comitiva sigue bajando con el «concejo» a la plaza y allí, de una forma y otra, los taustanos seguimos asistiendo a la lectura del Voto y a la bendición de los términos. La procesión continúa recorriendo las principales calles de la lo- calidad, empezando por la propia calle de San Mi- guel pero además, ahora, la Cooperativa del Cam- po, que adoptó el nombre del arcángel a principios del siglo XX, agasaja con un gran aperitivo a todos sus socios, la inmensa mayoría de la localidad, para acabar con la espera del ayuno, por supuesto una vez que la procesión ha cruzado las puertas de la parroquia de Santa María. Tauste es un pueblo de tradiciones. Contamos con manifestaciones colectivas que se mantienen en nuestro calendario festivo desde hace décadas, siglos, y que estructuran buen parte de nuestra convivencia año tras año: la hoguera de San Antón, los tambores de Semana Santa, el Día del Libro… En algunos casos, como los fullatres o el Dance, el origen se pierde en el tiempo; en otros, su pre- sencia entre nosotros ha ido consolidándose en los últimos años; muchas de ellas, como el Rosario de Cristal o la romería al santuario de Sancho Abarca están relacionadas con devociones religiosas, otras, con nuevas necesidades espirituales de la sociedad contemporánea. Celebrar las tradiciones fortalece el nexo de unión entre las personas que las comparten. Con- memorarlas a través de los siglos implica reconocer y valorar una historia común que nos une a quie- nes nos han permitido llegar hasta aquí y confiar en un mundo futuro donde nuestros descendientes seguirán celebrándolas después de nosotros. Pero las tradiciones no son inmutables. Una tradición definitiva estaría muerta. Sobreviven en el tiempo porque se adaptan a la sociedad que las compar- te. Es imprescindible ponerlas al día, involucrar al presente en una continuidad proyectada hacia el futuro. Por eso es tan importante que conmemoremos el VI Centenario del Voto de San Miguel en el año 2021. El Voto fue un compromiso colectivo y por lo tanto la conmemoración ha de serlo igualmente. Debemos involucrar en la Conmemoración a la ma- yor cantidad de gente y sobre todo de asociaciones posible para que todo el pueblo se sienta partícipe del desarrollo de las actividades. Nuestra sociedad ha cambiado radicalmente y tenemos que reflexio- nar sobre nuestras tradiciones, nuestra relación con ellas y el papel que desempeñan en la vida de nuestra comunidad. Pero además, toda la villa ha mantenido duran- te al menos seis siglos la figura del arcángel San Mi- guel como patrono de la localidad, primero de for- ma exclusiva y a partir del siglo XVII, en compañía de la Virgen de Sancho Abarca. En el caso del Voto de San Miguel contamos también con un valioso documento que nos informa de la celebración que en la localidad se hizo del V Centenario del Voto, el día 8 de mayo de 1921. Se trata de un pliego suelto impreso en Zaragoza el día 12 de ese mismo mes y firmado por el taustano José María Laborda Lle- ra. En él da cuenta de los actos a los que el propio autor asistió con ocasión de la festividad del san- to arcángel patrono de la villa, lo que nos permite comprobar hasta qué punto los actos celebrados en la actualidad responden a una tradición centenaria.
  • 97.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 97 cincovillas Podemos decir, por lo tanto, que el vínculo afecti- vo y espiritual de nuestra villa con la festividad del Voto no solo es tradicional en el sentido de prolon- gada en el tiempo sino, sobre todo, en el sentido de esencial para comprender aspectos funda-menta- les de la espiritualidad y de la etnografía taustanas. Por todo ello, el día 8 de mayo de 2021 estamos citados todos los taustanos para una maravillosa reunión colectiva con nuestro pasado, una ocasión inmejorable para una gran Conmemoración comu- nitaria que nuestra villa no dejará pasar. BIBLIOGRAFÍA El Voto de San Miguel de Tauste ha sido estudiado re- cientemente por María del Carmen García Herrero y María Jesús Torreblanca Gaspar: «San Miguel y la pla- ga de langosta (Claves para la interpretación del voto taustano de 1421)», en Aragón en la Edad Media, vol. 10/11 (1993) pp. 281-305 y María Jesús Torreblanca Gaspar: «Cómo entender a los aragoneses de la Edad Media: Tauste y el voto de San Miguel», en Actas de las X Jornadas sobre la Historia de Tauste, 9 al 13 de febre- ro de 2009, Asociación Cultural El Patiaz, Zaragoza, 2011, pp. 153-176.
  • 98.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria98 cincovillas Poco a poco está cambiando el paisaje; atrás va que- dando el verde intenso de las plantas, el colorido de las flores y el sol penetrante del verano que da paso a los colores cobrizos, la lluvia y la caída de la hoja del otoño. Como siempre aprovecho las últimas tardes de buen tiempo, disfrutando de los débiles rayos de sol, aquí entre agujas, hilos y demás… abstraída con mi labor; mi pensamiento vuela y cuando ya peinamos canas como es mi caso, los recuerdos se acumulan y continuamente vienen a la memoria episodios de mi vida. Cuando somos jóvenes, creemos que nuestra vida va a ser diferente de la del resto, nos sentimos especiales, nos enamoramos y creemos que nadie antes ha podido querer tanto a una persona como tú; cuando somos madres ocurre lo mismo y, ade- más, pensamos que nuestros hijos serán fabulosos, incomparables…; conforme te vas haciendo mayor, ves que, de una u otra forma, tus sentimientos, pre- tensiones y vida es similar a la de muchas gentes que te rodean; aunque por circunstancias hay vidas más difíciles que otras. Personalmente, aunque con luces y sombras, me siento afortunada con la mía y digo como aquel buen amigo que tantas veces nos repetía: «yo, como la canción, gracias a la vida que me ha dado tanto». También, a veces, no todas, nos conformamos con lo mismo, yo disfruto de las pequeñas cosas que me rodean, de la sencillez de mi vida; por ello no puedo relatar cosas asombrosas, aunque tengo una anécdota que sí lo es, y cuando se la conté a mi fa- milia no pudieron creerme. Con el paso del tiempo hasta yo he llegado a pensar que tal vez solamente fuera un sueño. El día en cuestión vino mi padre a casa sonrien- te. Me mostró una caja que había encontrado en una de sus frecuentes visitas al basurero (parece ser que esta es una práctica familiar, todavía re- cuerdo a mi abuela con su «burrica» dando vueltas por el basurero del pueblo, ella decía que siempre encontraba cosas interesantes. Mi madre también cuenta que cuando era niña iba a buscar trapos vie- jos por las basuras y los cambiaba por naranjas a unos señores que venían con el camión lleno desde Valencia, claro que eso era necesidad). Mi padre se fue rápido al ver la mirada de reproche que le hice; pensé tirarla sin abrir, pero mi curiosidad me lo im- pidió. La caja era rectangular, metálica, estaba toda oxidada pero aún pude apreciar algunas letras en la tapa y supuse que era una de esas antiguas cajas de «cola-cao», que luego servía para guardar otras cosas. Al abrirla, encontré una tijera oxidada, un huevo de zurcir y entre las agujas, hilos y demás… había una pequeña muñequita de trapo que servía de alfiletero. Empecé a quitar todos aquellos alfi- leres oxidados que tenía clavados; cada vez que le quitaba un alfiler sentía que cambiaba la expresión de su carita y, cuando retiré el último, de pronto, escuché un fuerte suspiro, me sonrió y empeza- ron a salir unos destellos de luces muy brillantes de todos los colores, iluminando toda la cocina. Muy asustada tiré la muñeca al suelo. Cual sería mi asombro cuando vi salir de su interior una bellísi- ma mariposa de colores; el mismo miedo que tenía me paralizó, ella fue acercándose a mí tranquilizán- dome con sus palabras cariñosas y la dulzura de su voz. Se disculpaba una y otra vez por asustarme y, como agradecimiento por liberarla, me repetía que me concedía tres deseos. Ante mi asombro, descon- fianza e incredulidad, me reveló quién era y cómo había llegado hasta aquí. Ella era una niña, y vivía con sus padres en un pequeño pueblo de las Altas Cinco Villas; en él re- sidían muchas brujas, su madre era una de ellas y su padre un extraordinario genio de alta alcurnia. Entre agujas, hilos y demás Conchita García Ezquerra
  • 99.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 99 cincovillas Aunque heredó los poderes de sus padres, para ser un buen profesional como querían sus progenito- res había que prepararse y formarse bien. Tenía que hacer estudios superiores en la Universidad Especial Independiente de Genios, ubicada en La- ponia, cerca de donde vive Papá Noel. Antes de marchar decidió dar una última vuelta por el pueblo. Llamó su aten- ción una señora cosiendo en el balcón de una casa, quiso fisgonear y ver lo que hacía, recordó que su madre en tiempos de la Guerra Civil se trasformaba en gato y merodeaba por los corrillos del otro ban- do, enterándose de sus planes, así que para acceder a ella utilizó sus poderes y se convirtió en mariposa. Estaba revoloteando alrededor de la señora. Cuan- do le asustaron unas voces que venían de la vivien- da, entró en la habitación un hombre gritando de alegría: «Felisa, lo hemos conseguido, ya llegó la carta. Somos ¡colonos de Pinsoro!». Ante el revuelo que se preparó, se ocultó dentro de la muñequita que había en la caja, que estaba sobre la mesa, con tal mal acierto que, en esos precisos momentos, la mujer clavó allí su aguja, quedando atrapada en el interior de la muñeca. Hace más de cincuenta años que partió de su pueblo en aquel curioso costurero, con toda la fa- milia y sus bártulos. Angustiada, añadió que mien- tras a mí no se me concedieran tres deseos por libe- rarla no podría regresar a su casa. Sobrecogida le dije: «Es que yo… no sé… ¿qué suelen pedir?»; Me describió que según contaba su padre en el 99% de los casos piden riqueza, poder, prestigio… también en ocasiones solicitan cosas in- sólitas. Como aquel hombre de mediana edad que, aun teniéndolo todo, le pidió volver a ser un niño. Después de concederle el deseo, al cabo de unos meses, el desdichado enfermó de sarampión y mu- rió. O aquel otro, que antes de que le pidiera nada, el genio le puso una condición, lo que a él le fuera concedido, el doble le proporcionaría a su vecino. Se quedó muy pensativo y después de mucho ca- vilar le pidió que le sacara un ojo. (Él se quedaría tuerto, pero su vecino lo tendría peor, sería ciego). A pesar de quedarme indignada al escucharla, a esta altura de mi vida ya no te sorprende nada. Tristemente así nos convertimos el género huma- no, donde impera el individualismo y el propio bienestar. No me ayudó en nada a tomar la decisión de solicitar los tres deseos, para que la niña pudiera volver a su casa. Empecé a pensar y a darle vueltas a la cabeza dando un repaso a mi vida. Riquezas no precisaba porque estaba conforme con lo que tenía y donde vivía. Tal vez, si poseyera más, tendría que renunciar a lo que es fundamental para mí, mi gen- te, mi entorno etc. Desde niña, ya había pasado por épocas más necesitadas, o como cuando me casé. Fueron tiempos de penurias para todos, nos con- vertimos en verdaderos contables, al sacar tantas cuentas para sufragar nuestras necesidades, agu- dizando continuamente el ingenio para poder salir adelante. Aun así, éramos felices con lo poco que teníamos, o por lo menos nos conformábamos. No conocíamos otro modo de vida. Después del franquismo fueron años de lucha, cada uno a su manera no dejó de reivindicar y de- fender sus derechos: conseguir un trabajo para poder realizarse, lograr una vida digna donde el derecho a la vivienda, enseñanza, sanidad, justicia, igualdad… estuviera al alcance de todas las perso- nas. Lentamente fuimos mejorando y viviendo con mucha ilusión los nuevos tiempos en democracia. Con el paso de los años, poco a poco, el siste- ma capitalista que rige medio mundo, nos ha ido ganando la batalla. Los dueños del dinero, con el objetivo de su enriquecimiento personal a cual- quier precio, precisan de personas que tengan la necesidad de comprar más y más, que sean ambi- ciosas y si hoy tenemos el sol mañana querremos comprar la luna. Nos han lavado el cerebro hacién- donos creer que con el consumo somos más felices e importantes que el vecino, sumiéndonos todos, en mayor o menor medida, en una cultura consumista como modo de vida. Aquellos barros traen estos lodos Esta sociedad de consumo donde las personas solo somos un número, en general nos ha vuelto insoli- darios y egoístas, mirando solo por nuestro propio bien. Estos últimos años inmersos en una profun- da crisis (muchos consideran que está preparada para meternos a todos en cintura) cada día va de- jando más desigualdades y pobreza en las personas, pérdida de trabajo, de vivienda, de futuro, de dig- nidad… y algo para mi muy importante, el miedo que nos han metido en el cuerpo, haciéndonos más esclavos y sumisos. En poco tiempo hemos perdido derechos que había costado años conseguirlos. Las personas de bien, normales y corrientes, vivi- mos sobrecogidos al ver tanta injusticia, tanto sufri- miento y dolor que percibimos a nuestro alrededor. Ante toda esta problemática, los políticos nos están defraudando cada día más; por un lado la falta de alternativas, no dan otra solución que re-
  • 100.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria100 cincovillas cortes y más recortes para todas las cosas impor- tantes de la vida, sin pensar en el bienestar de la gente. Por otro, el ver tantas irregularidades, tanta corrupción, tanta mano larga, que continuamente está saliendo a la luz. Y la tristeza de comprobar la falsa democracia en la que estamos viviendo. Como creyente que soy, me avergüenzo de esta Iglesia católica, que no levanta la voz ante tanta in- justicia social. ¿Dónde está esa iglesia de Jesús de Nazaret, que fue perseguido por decir la verdad y estar al lado de los más necesitados? Aun así, puede que esta situación a muchos nos haga sentir afortunados, si miramos la situación del Tercer mundo, donde viven en una extrema miseria, muriendo diariamente miles de niños de hambre, donde otros tantos son explotados en las minas de coltán para fabricar nuestros fabulosos móviles, o los que trabajan en las plantaciones de cacao en África, muchos de ellos prisioneros, para que disfrutemos el delicioso chocolate. Allí no hay recortes, no tienen nada para recortar. Tal vez aho- ra entendamos más a estas personas que llegan a nuestro país, huyendo de la guerra, la esclavitud, la pobreza, en busca de cumplir un sueño. El mismo sueño que el nuestro, tener trabajo, un sitio donde vivir y ver crecer a la familia. No estoy conforme ni me gusta el mundo en el que vivo, pero confió en las personas sencillas y, si nos lo proponemos, pueden cambiar las cosas. Creo que otro mundo más justo para todos es posible Así que, después de todo, no me costó mucho pensar en mis tres deseos. Le pedí a la pequeña que me proporcionara semillas de Esperanza, Ilusión y Compromiso, para sembrarlas en los corazones de la gente de buena voluntad, que, como yo, crea en este hermoso proverbio del célebre escritor uru- guayo Eduardo Galeano: Muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, hechas por mucha gente pequeña, pueden transformar el mundo. (Tema obligado Pedir tres deseos)
  • 101.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 101 Música Abel Moreno PASODOBLES, MARCHAS PROCESIONALES y otras músicas EL PASODOBLE El pasodoble es un género musical típicamente es- pañol. Deriva de la marcha militar, de la cual toma estructura y forma musical. Hay muchas clases de pasodobles, entre los más conocidos podemos citar: Pasodoble torero: típicamente taurino y dedicado a los toreros, plazas y todo lo que tiene que ver con el arte taurino. Pasodoble de concierto: este pasodoble es de un rit- mo más pausado y estilo majestuoso. Pasodoble flamenco: es un pasodoble al cual se le ha puesto un fandango o fandanguillo, generalmente interpretado a solo por un instrumento. Pasodoble regional: estos pasodobles tienen cada uno la impronta de la región para la cual están es- critos y entre ellos están: Pasodoble Andaluz, Arago- nés (con aires de jota, como «Brisas del Moncayo»), Gallego, Valenciano (con aires falleros), de Moros y Cristianos (compuesto para dichas fiestas), etc. Pasodoble estudiantil: como por ejemplo los que in- terpretan las tunas («La tuna pasa», «Las cintas de mi capa», etc). Pasodoble canción: Es el pasodoble creado con letra para ser cantado («Viva el pasodoble»). Actualmente los pasodobles que más se compo- nen son el torero y el dedicado a ciudades. Entre es- tos últimos están: «Jabugo», «Encinasola», «Nerva», «Biarritz», «Zalamea», «Antequera», etc… El pasodoble ha evolucionado, sobre todo en la instrumentación. Ahora hay que componer pasodo- bles para bandas con plantilla reducida, ya que los empresarios de las plazas de toros, cuando tienen que ahorrar gastos siempre lo hacen a costa de los músi- cos, y, como resultado, en la mayoría de las plazas hay bandas muy pequeñas. Esas bandas lo que quieren y pueden interpretar son pasodobles fáciles, alegres y que suenen con pocos instrumentos. Por otra parte, en el sur de Francia, para cuyas plazas yo compongo muchos pasodobles, ahora les gusta que esos pasodo- bles tengan algún solo de saxo o de trompeta. Antes en las plazas de toros solo se tocaban pa- sodobles toreros, pero actualmente se interpretan toda clase de pasodobles, llegando en alguna plaza a interpretar el pasodoble «Paquito el Chocolatero», algo que a mí personalmente no me gusta. LA MARCHA PROCESIONAL En las marchas procesionales también podemos ha- cer una clasificación, más que nada por su carácter.
  • 102.
    102 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria música Entre las que se interpretan actualmente tenemos: MARCHA FÚNEBRE, MARCHA DE PROCESIÓN, MAR- CHA PROCESIONAL, que en algunos lugares de Espa- ña se llaman MARCHAS PASIONARIAS. Antiguamente existían otras denominaciones para estas marchas como: MARCHA LENTA, MARCHA REGULAR etc.. Las marchas procesionales también han evolucio- nado a través del tiempo. Mi aportación a dicha evolución comenzó con mi llegada a Sevilla en 1984 para dirigir la Banda de Soria 9. En esa fecha las marchas que se componían eran las fúnebres de toda la vida y otras con cornetas y tambo- res. El inconveniente de las marchas con cornetas es que obligan a las bandas de música a tener una sec- ción de estos instrumentos para interpretar esas mar- chas, cosa que solo existe en Andalucía. Yo siempre he pretendido que mis marchas se interpreten en toda España, por lo que compuse «Hermanos Costaleros», marcha con un ritmo propio del andar costalero y una instrumentación sencilla para todas clase de bandas profesionales o amateurs. Luego compuse la marcha «Lloran los Clarines», a la cual le pongo una saeta inter- pretada por la trompeta. A partir de ese momento em- pezaron a proliferar marchas con solos de trompetas y otros instrumentos. Más tarde, para la coronación de la Virgen de la Encarnación de San Benito de Sevilla, compongo «Encarnación Coronada», colocándole en el trío una salve para ser cantada. A partir de ese mo- mento empezaron a proliferar las marchas cantadas. En 1987 compuse mi marcha «LA MADRUGÁ», marcha que ha rebasado los límites de lo que es una marcha procesional, interpretándose actualmente en todo el mundo y habiendo sido elegida como banda sonora para películas en Alemania, Francia y España. EL PASACALLE Otra forma musical muy importante para banda es el pasacalle, que, como su nombre indica, sirve para el andar de las bandas por las calles de nuestros pue- blos y ciudades. Yo tengo uno que se interpreta en toda Europa titulado «DEL CANTÓN AL PORTILLO». LA DIANA La Diana es una composición que estuvo muy de moda en el siglo pasado, deriva de la diana militar. Ahora lastimosamente, ya no hay costumbre de in- terpretar estas composiciones en los días de fiesta como se hacía antes. Yo compuse una diana titulada «FIESTAS EN MAGALLÓN», dedicada naturalmente a la villa de Magallón. Hay que reivindicar estas antiguas músicas para banda, así como la figura del Quiosco de la Música, lugar donde tantas tardes de fiesta han alegrado a niños y mayores con sus músicas. Por desgracia, mu- chos de estos lugares han desaparecido ya de las pla- zas de nuestros pueblos y ciudades.
  • 103.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 103 música Carlos Bonal Asensio Tras las huellas de MIGUEL ARNAUDAS LARRODÉ: Rememorar la figura de Miguel Arnaudas Larrodé (Alagón, 1869—Zaragoza, 1936) en fechas próximas al 150º aniversario de su nacimiento resulta de inne- gable interés por motivos varios; el primero de ellos, de manera obvia, por tratarse de un músico aragonés de primer nivel y amplia formación; el segundo, por erigirse como un profesional polifacético que, entre sus ocupaciones más destacables, reseñaremos su etapa de infantico y segundo organista en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, organista titular por oposición en la Catedral de Salamanca, maestro de capilla por oposición en La Seo de Zara- goza, profesor especial de Música por oposición en la Escuela Normal Superior de Maestros de Zaragoza, director y profesor de La Escuela Municipal de Músi- ca de Zaragoza1 , director de la revista Repertorio Sa- cro Musical2 , colaborador de El Bretoniano3 , El Correo Musical4 y Aragón Artístico5 , académico de número en la Real de Bellas Artes de San Luis… y el tercer y últi- mo, finalmente, por todo lo relativo a su producción: teórica (Teoría del Solfeo —en coautoría con Ramón Borobia—, Tratado de Música para las Escuelas Norma- les —en coautoría con Manuel Soler Palmer y en dos volúmenes—, Colección de cantos populares de la pro- 1  Reina, Emilio. Un siglo de música en Zaragoza (1885— 1985). Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2011. pp. 417—432. Impreso. 2  Gimeno, Begoña. La prensa musical y cultural za- ragozana (1869—1924), fuente para el estudio del hecho musical. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2014. p. 59. Impreso. 3  Ibídem, p. 62. 4  Ibídem, p. 136. 5  Ibídem, p. 152. vincia de Teruel y La jota aragonesa: una opinión sobre su ori- gen, su forma musical y su ejecución) y com- positiva, de la que se conserva cuantioso material en el Archivo de la Catedral de Salamanca, el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza, la Biblioteca Nacional de España y numerosas revistas y ediciones musicales6 . A continuación, pues, inclui- 6  En relación a todos los aspectos aquí citados seña- lamos, por primera vez y en primicia, que actualmente estamos desarrollando un trabajo de investigación cuyo título final será: Miguel Arnaudas Larrodé: vida y obra. Por esta razón, numerosísimos datos extraídos de manera exclusiva de fuentes primarias de distintos Archivos ca- tedralicios, así como composiciones muy desconocidas, verán la luz en un corto periodo temporal. Sobre el autor, la bibliografía es escasa, por lo que recomendamos las referencias de la Gran Enciclopedia Aragonesa; VV.AA. Bio- grafías Aragonesas. Primera parte. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 1967. Impreso; diversos artículos escritos por el Dr. Antonio Ezquerro acerca de música y músicos de ese periodo y su libro —en coautoría con José Vicente González Valle y Luis Antonio González Ma- rín— de La música en los archivos de las catedrales de Ara- gón. Zaragoza: Caja Inmaculada, 2008. Impreso; amén de los libros citados en las dos primeras notas al pie de página y Sarfson, Susana. Educación musical en Aragón (1900—1950): legislación, publicaciones y escuela. Zarago- za: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2010. Impreso. Para finalizar, indicamos que los datos restantes sin re- ferencia bibliográfica se han incluido a partir de fuentes primarias inéditas y toda su obra teórica, la cual posee- mos íntegramente. teorizaciones, tratadística y aportaciones varias
  • 104.
    104 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria música remos algunas de las características y peculiaridades de su obra teórica, cinco volúmenes variopintos cuya publicación supuso una interesante aportación a la imprenta musical española de la primera mitad del siglo XX. Comenzamos con su Teoría del Solfeo7 , obra dedi- cada, por los autores, «al ilustrado profesorado mú- sico español»: A nadie mejor que a vosotros, ilustradísimos com- profesores, podemos ofrecer la dedicatoria de este mo- desto trabajo; pues de nadie podemos esperar mejor e indulgente acogida para el mismo. Por eso, si halláis en la presente obrita algo que os sea útil y provecho- so para la enseñanza del Solfeo, y os dignáis aceptar aquélla juntamente con la expresada dedicatoria, se verán por completo compensados los desvelos de vues- tros compañeros. Como bien puede apreciarse en la antedicha de- dicatoria, el marcado carácter pedagógico de la obra —en el sentido más amplio del término— fue deter- minante a lo largo de toda su conformación. Ramón Borobia, director por oposición de la Banda del Hos- picio provincial de Zaragoza, además de organista en la Iglesia de San Pablo, desarrolló una significativa labor docente a lo largo de su trayectoria, de ahí la 7  Borobia, Ramón y Arnaudas, Miguel. Teoría del Solfeo. Zaragoza: Imprenta del Hospicio provincial, 1931. Terce- ra edición. Impreso. visible correlación con el quehacer prioritario de Mi- guel Arnaudas, la docencia. El tratado, estructurado en dieciocho lecciones y un último capítulo denomi- nado «Complemento», con explicaciones del trino, el transporte, las abreviaturas…, por ejemplo, incluye una añadidura final con diversas ejemplificaciones de todos los conceptos y contenidos tratados. Su Tratado de Música para las Escuelas Normales8 , dividido en dos volúmenes y teniendo a Manuel Soler Palmer9 como coautor, fue una obra ambiciosa que denotó profesionalidad mediante la pretensión de ofrecer al futuro profesorado una formación comple- ta y tremendamente práctica. Tuvo un éxito mayús- culo, superando la décima edición, constatándose, a modo de ejemplo, en el ejemplar de nuestra adquisi- ción, correspondiente a la segunda edición: […] El haberse agotado en menos de un año el nú- mero importante de ejemplares que constituía la pri- mera edición, es un hecho elocuente que demuestra el favor verdaderamente extraordinario que al presente TRATADO DE MÚSICA han dispensado cuantos en nues- tra patria cultivan el arte de los sonidos […]10 El primer volumen consta de veintidós lecciones, un apéndice sobre brevísimas nociones del canto y tres cantos escolares unisonales: Patria, Canto escolar unisonal y El niño y el pájaro. El segundo, de nivel más avanzado, se centra, sobre todo, en la asimila- ción de las tonalidades, con algunas inserciones acer- ca de las tipologías de compás y figuraciones rítmi- cas especiales, como el tresillo y el seisillo. Contiene veinticuatro lecciones, un apéndice titulado «Breves instrucciones sobre la enseñanza de los cantos esco- lares a los niños» y dos cantos escolares a dos voces. La Colección de cantos populares de la provincia de Teruel11 es quizá su obra más conocida fuera del con- texto musicológico e investigador. Prologado por D. José Artero, Canónigo prefecto de música sagrada de la Catedral de Salamanca, evidencia la estrecha rela- ción que mantuvo con el templo salmantino una vez 8  Arnaudas, Miguel y Soler, Manuel. Tratado de Música para las Escuelas Normales. Barcelona: A. Boileau&Ber- nasconi. Segunda década del siglo XX. Segunda edición. Impreso. 9  Tal y como consta en la portada, Palmer fue beneficia- do y maestro de capilla, por oposición, de la S.A. y M. Basíli- ca de Santiago y profesor especial de música, por oposición, de la Escuela Normal Superior de Maestros de dicha ciudad. 10  Arnaudas, Miguel y Soler, Manuel. Tratado de Música para las Escuelas Normales. Barcelona: A. Boileau&Ber- nasconi. Segunda década del siglo XX. Segunda edición. p. VII (Al lector). Impreso. 11  Arnaudas, Miguel. Colección de cantos populares de la provincia de Teruel. Zaragoza: Litografía Marín, 1927. Re- edición de la Editorial Maxtor, 2006. Impreso.
  • 105.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 105 música abandonó su puesto de organista para incorporarse al cargo de maestro de capilla en la Catedral del Sal- vador de Zaragoza. Como muestra, sirva el siguiente párrafo: […] Y es también un mérito, que debemos agra- decer al buen Arnaudas, el cuidado que ha puesto en recoger, al par de las melodías, el texto literario y, sobre todo, la descripción de fiestas y costumbres populares, pues, además de facilitar y completar el estudio musi- cal, pueden sugerir argumentos para los más caracte- rísticos poemas aragoneses […]12 D. Artero nos narra un método de trabajo sobre- saliente, un procedimiento en el que no solo prima la recopilación del material puramente musical, sino todo elemento en concordancia con el arte sonoro capaz de lograr una completa contextualización y un entendimiento efectivo del material sometido a inda- gación. Esta obra, además, refleja la importancia que el Maestro Arnaudas siempre otorgó al folclore y el de- tenimiento con que lo estudió, realizando un auténti- co trabajo de campo yendo de municipio en municipio e impregnándose de la cultura popular. En cuanto a la organización del Cancionero, este se estructura a tra- vés de partidos judiciales (Teruel, Albarracín, Alcañiz, Aliaga, Calamocha, Castellote, Híjar, Montalbán, Mora de Rubielos y Valderrobres) y sus respectivos pueblos. En cada partido hallamos dos agrupamientos: «Para 12  Ibídem, p. 11. actos religiosos» y «Para actos profanos», y, en alusión a los cantos, citaremos los siguientes: Gozos, Albadas, Los Mayos, Coplas, Letrillas, Cantos de la Jota, Olive- ras, Cantos de las Bodegas… Concluimos esta breve mención de su obra teó- rica con su última publicación conocida, La jota ara- gonesa: una opinión sobre su origen, su forma musical y su ejecución13 , pergeñada dos años antes de su falle- cimiento. En ella, aunque advirtiendo de no ser una pluma muy autorizada en la materia, planteó inte- resantes deducciones y reflexiones ante la misma a partir de referencias histórico–musicales (como la del calandino Gaspar Sanz y su célebre obra), cues- tiones rítmico–melódicas y formales, posibilidades de ejecución y baile y planteamientos en base a un conocimiento y una experiencia vital en un tiempo en que con prontitud emprendería su último viaje y su obra, por fortuna, quedaría para la eternidad. 13  Arnaudas, Miguel. «La jota aragonesa: una opinión sobre su origen, su forma musical y su ejecución», Zaragoza: Tip. La Editorial, 1933. Trabajo escrito para el número 15 del Boletín del Museo Provincial, que publica la Academia de Bellas Artes de San Luis y provincial de Zaragoza. Impreso.
  • 106.
    106 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Creación literaria: microrrelatos Patricia Esteban Erlés Tres gatos negros A la loca la seguían siempre tres gatos negros como las moras. Cuando nos la tropezábamos en la plaza, mi madre hacía la señal de la cruz con disimulo y yo me daba la vuelta para mirarla. Ella solía cami- nar sin zapatos, con el filo de un camisón blanco asomando por debajo del abrigo que olía a sangre. Un día se le quemó la casa con ella dentro. La vi- mos bailar de habitación en habitación, hecha un manojo de llamas. A lo que llegaron los bomberos no quedaban ni sus huesos. Yo pregunté por los ga- tos, sus tres gatos negros. ¿Qué gatos? La loca vivió siempre sola, ni sombra tenía, me interrumpió mi madre. Al parecer, ella no los vio nunca pasear por el pueblo, como si fueran sus dueños. Tampoco los ve ahora, tumbados sobre el edredón de mi cama, tentándome para que salga de noche a caminar des- calza. La traidora Cuando por fin junté el valor para despedirme le conté a mi muñeca que nos quedaban pocas tar- des de juego. Por primera vez desde que la conocía guardó silencio. Esperé un tiempo prudencial. No reaccionó y entonces le susurré muy trágica que había escucha- do al doctor decirles a mis padres que me estaba muriendo de tuberculosis. Tuberculosis, silabeé. Me quedaré muy flaca y escupiré sangre en el pa- ñuelo sin parar. Ni siquiera cumpliré once años. La muñeca asintió, negligente, y volvió los ojos he- ladoshaciaalgoqueestabasituadoamiespalda,quizá en dirección a la estantería de mi hermana pequeña. Aquella misma noche, mientras me acostaba, le confesé a mi madre con una extraña voz de adulta que había decidido con cuál de mis juguetes quería ser amortajada.ALBA LUCÍA ALBA TELLA
  • 107.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 107 creaciónliteraria: microrrelatos primer premio Darío Marcos Casalé Utopía del joven científico 5:30 de la madrugada. Instituto Pasteur. Tercera planta, ala izquierda. Departamento de intoleran- cias neurológicas. Laboratorio de ensayos inmuno- lógicos. Asepsia absoluta. Reclinada su cabeza en los brazos, un hombre duerme sobre la mesa de trabajo. En diversos es- pacios de la estancia, sistemas de automatización robótica trabajan bajo las instrucciones programa- das por el joven científico que, apasionado por el proceso de su proyecto de investigación, continuó su jornada laboral más allá de la noche, más allá de la resistencia física, más allá de la conciencia… En un bloc de notas aparecen ecuaciones, diagra- mas, esquemas moleculares, anotaciones de datos puramente científicos, más numéricos que verbales. En el margen unas frases: Quisiera descubrir el alma, sus patologías, tomar muestras para analizar el porqué del mal y la violencia. Curarlos para siempre. Su sueño parece inquieto. Balbucea con una mueca de dolor algunas palabras: mamá…, déjela ya…, no lo hagas…, por favor déjala…, le estás haciendo daño…, vete…, maldito seas, eres un monstruo… Tras los cristales se adivinan las primeras luces del amanecer y el laboratorio se tiñe de color violeta. La luz va invadiendo la estancia y sobre el margen del bloc de notas se adivina la huella de una lágrima. PREMIOS VIII EDICIÓN DEL CONCURSO DE MICRORRELATOS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO «vacúnate contra el machismo», ayuntamiento de ejea de los caballeros segundo premio Ana Gay Clemente Libre Me estremecí al escuchar sobre otro caso de vio- lencia machista en Europa. Hacía tantos años que esta violencia había quedado atrás en Ejea que si no fuera por noticias como esa, solo sería un sim- ple mito. Una historia de terror que cuentas a tus amigos para asustarlos. Entonces empecé a pensar en las anécdotas que mi abuela contaba sobre su juventud. Me dijo que cada año en España había entre 50 y 70 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Ahora sería impensable que ocurriera un único caso en toda España. También me contaba que las mujeres quedaban relegadas a puestos infe- riores en el trabajo, ¡e incluso en casa! Las mujeres tenían que realizar todas las tareas del hogar, mien- tras sus maridos se pasaban la tarde tumbados en el sofá. Me daba pena la situación. Solo de pensar que podría estar viviendo con mi propio asesino o que simplemente por mi género debía ser menos que nadie, se me ponían los pelos de punta. ¿Acaso vivían en la Edad Media? Pero siempre recuerdo las mejores palabras de mi abuela: «Más vale tarde que nunca. Hemos luchado durante mucho tiempo por esta vacuna y, por fin, vosotras vais a ser libres». tercer premio Patricia Villar Bajo Libre Ella, ella era criticada, juzgada, oprimida, no por una persona en concreto, sino por la sociedad. Ella, ella estaba encadenada, pero no lo sabía, no lo no- taba. Hasta que un día se movió. Se adentró en el feminismo, en la deconstrucción, en la sororidad, en el empoderamiento. No dejó que le cortaran las alas. Aprendió a vivir libre.
  • 108.
    108 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria creaciónliteraria: microrrelatos accésit Lucía Carbonell Vinacua Igualdad Adolescencia de 14 años, en pleno s. XXI, no entien- do a esta sociedad todavía machista. Feminista, pa- labra utilizada como insulto, benditos ignorantes, si escucharan, sabrían que feminista es la persona que lucha por la IGUALDAD entre mujeres y hom- bres, pero no se molestan en abrir su mente, es más fácil criticar, porque se ven más pequeños si nos dan nuestro lugar. No puede ser, todos los días oigo opiniones se- xistas, de compañeros, chicos de mi edad, de mi generación, vulgaridades de todo tipo, justificando opiniones imposibles de entender. Que miren a su alrededor, chicas muy formadas, inteligentes, tra- bajadoras y capaces de todo. Seguimos caminando por la calle y oímos bar- baridades o seguimos pasando miedo al ir a casa solas por la noche, ¿por qué si trabajamos igual y damos el mismo resultado merecemos menos?, ¿a qué se debe, si veo que no soy distinta a mis compa- ñeros, si no merezco menos que ellos, me esfuerzo, pero tengo dudas sobre mi futuro? Os invito a que os «pongáis» las gafas violetas y veáis todo el machismo que hay en nuestra vida cotidiana, para que entre todos podamos cambiarlo a partir de uno mismo y de la sociedad.
  • 109.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 109 Creación literaria: relatos LAMENTO TARDÍO Me han contratado con un buen sueldo después de meses de paro en una empresa de productos ali- menticios. El jefe, quién lo hubiera imaginado, es López Agudín, alias el Gafotas. Un repelente sabe- lotodo al que hice la vida imposible en el instituto de todas las formas imaginables. Él no ha cambiado mucho. Yo espero haber hecho lo suficiente para que no me reconozca. No saben cómo lamento no haber conocido entonces aquella frase de Bill Gates: «¡No te burles nunca de los empollones de tu clase, puedes terminar trabajando para uno de ellos!» EL AHORCADO (Aparte del significado habitual, esta palabra desig- na el juego escolar consistente en tratar de comple- tar una mayúscula inicial seguida de tantos guiones como letras la componen.) Estás harto de ser humillado con el p _ _ _ in- sulto que nunca te nombra. Sabes que no será fácil llegar al río pero no habrá más noches con esa luna. Abandonas el barracón mientras los demás duer- men. Hora y media tardas en alcanzar el arroyo. Antes de meterte en él, espolvoreas arriba y abajo la orilla con pimienta. Hace ya diez minutos has oído ladrar a los perros, lo que quiere decir que se ha abierto la caza del n_ _ _ _ a caballo. Después de media yarda con los pies en el agua y paso de tortu- ga decides salirte y caminar por la orilla. Desorien- tados por la pimienta, los p _ _ _ _ perros se han callado un rato, pero para tu desgracia los vuelves a oír, acercándose. Bebes agua, te caes, te hundes en un pozo de arenas movedizas, te paras para to- mar aliento, quisieras volar pero solo corres. Media hora, una hora, los ladridos te rozan el culo y el gran río no aparece en ninguna revuelta. Extenuado, te escondes en el agujero de las raíces de un árbol. Los ves, son cuatro mastines de presa, babeantes, n _ _ ¡Joder, qué tropa! _ _ _como el betún, seguidos por el p _ _ _ amo y los m _ _ _ _ _ _ de sus esbirros. Ya tienes encima a los canes. A tirones te sacan del agujero y te arras- tran delante de las patas de los caballos. No te han saltado al cuello, los han entrenado para que no lo hagan: está reservado. Serán el p _ _ _ amo y los m _ _ _ _ _ _ de los secuaces quienes, en un instante, te colgarán por él de alguna rama. Bocabajo, vuelve a zumbarte en los oídos el sonido de esa voz que te persigue desde niño y te insulta y nunca te llama por tu nombre. «¿Acaso pensabas que te íbamos a dejar llegar al Misisipi? ¡P _ _ _ N _ _ _ _ de M _ _ _ _ _ !» Geometrías, números... PÉRDIDA DE IDENTIDAD La mala vida causó estragos en la conciencia e in- cluso en la identidad de aquel círculo vicioso. Una pesadilla recurrente, se imaginaba roto por un pun- to y enrollado sobre sí mismo, le amargó sus últi- mas horas. Murió convencido de que se había con- vertido en una espiral, en una espiral de violencia. DEL CERO AL INFINITO Sietemesino, pasó buena parte de la infancia enfer- mo y encerrado entre cuatro paredes. Fue un adolescente testarudo, más chulo que un ocho. No se cortaba un pelo y le cantaba las cuarenta a quien no le siguiera la corriente. En los estudios, un auténtico cero a la izquierda, apenas fue más allá de los dos más dos son cuatro y de la regla de tres. Se convirtió en un adulto de escasas luces, un vago de siete suelas que nunca dio un palo al agua. Más valían dos tetas que dos carretas, comentaba Relatos breves de José Ramos Sánchez «El surrealismo nace, según Isidore Ducasse, del encuentro fortuito de un paraguas y una máquina de coser sobre una mesa de disección».
  • 110.
    creaciónliteraria: relatos ARIADNA GRACIA con frecuencia.A la única mujer con la que estuvo casado breve tiempo le hizo las mil y una. Asiduo de garitos y burdeles, siempre con tres copas de más, camorrista, era muy dado a mantenerse en sus trece y a romperle la crisma a quien le llevara la contraria. El remate a vida tan marcada por los números hubiera sido morir a causa de la ingestión de un mil hojas o mordido por un cien pies. No fue el caso. Murió atropellado por un cuatro por cuatro. Cuatro gatos asistieron a su entierro. A CADA CUAL LO SUYO Una vez agotadas las siete vidas y pasado el precep- tivo juicio final, Minino fue recibido en el séptimo cielo con todos los honores. GREGO Y DINO Cuando Gregorio Samsa se despertó convertido en enorme y espantoso insecto, el dinosaurio, que aún estaba allí, se lo comió. OTRA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS Acordaron castigar con el máximo rigor a los in- dividuos que cuando están en público se jactan de defender todas las causas perdidas, pero cuando se esconden en la intimidad —nadie mejor que los es- pejos para saberlo— solo aspiran a pegarse la gran vida, poseídos por el gusano del afán de lucro y la codicia. Millares de hombres y mujeres aparecie- ron muertos en los cuartos de baño o en los dor- mitorios, el cuerpo ametrallado por miles de trozos de cristal. FIGURAS MÚLTIPLES En un principio se trataba de un triángulo. El día en que el marido quiso vengarse de su mujer y con- trató a un sicario para que arrojara a los ojos del amante una botella de ácido, se formó un cuadri- látero. Y cuando se descubrió que el líquido había dejado ciego, no al querido sino a un joven de gran parecido con él, se cerró el pentágono. Bestiario Magias,cuentos,mitos
  • 111.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 111 creaciónliteraria: relatos JORGE VALLEJO LUCAS
  • 112.
    112 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria ROGATIVAS La sequía se había abatido sobre Villalba del Pára- mo con rabia feroz; cosechas agostadas, frutales sin frutos, huertos sedientos. Pensaron sus habitantes que había llegado el momento de sacar a San Anto- nio en procesión. Sin gran entusiasmo, el párroco, don Miguel, accedió con un requisito: participación masiva del vecindario en tres días de misas y plega- rias. Así lo hicieron. Luego, sacaron el santo. Mas ni una gota cayó. «La cólera de Dios no se ha aplacado. Tres de nuestros conciudadanos, Benitín y Justi- na, los comunistas, y Genaro, el ateo, no nos han acompañado. Será necesario que lo hagan en otra semana completa de arrepentimiento y expiación». Así lo hicieron. Luego, sacaron al santo con Genaro, Benitín y la Justina en primera fila. Mas ni una gota cayó. En medio de la inquietud y los chismorreos, «¡entre nosotros se esconde un gran pecador!», el cura murió fulminado por una angina de pecho. No hizo falta sacar a San Antonio. Una lluvia apretada y fresca bañó su ataúd y todo alrededor durante el entierro de don Miguel. La lluvia no dejó de caer du- rante cuarenta días. ÚLTIMA VOLUNTAD No me había atrevido a contarlo hasta hoy, dos años después. Es demasiado increíble. Corría y co- rro el riesgo de ser tomado por un loco. Veintinueve de julio de dos mil trece. Kiosco de la plaza de Aragón, al lado de Capitanía General, en Zaragoza. Después de comprar el Heraldo de Aragón, me siento en el banco contiguo. Revoloteando por la sección de ofertas de empleo, lo veo llegar bajo los arcos de Independencia. Me froto los ojos porque MAGIA NEGRA Niños, mujeres embarazadas, ancianos, tullidos, gitanos solían llegar en tren, a centenares, a miles, después de un extenuante viaje de muchas horas. Entraban por la puerta y, algunas horas después, no muchas, volvían a salir. Pero no por la puerta, no. Sucesos que nunca ocurrieron no doy crédito a lo que veo. Renqueante, pálido, em- butido en un traje de corte anticuado y desmesura- damente holgado para su cadavérica delgadez. Si es él, me encuentro ante un resucitado, ante un muer- to famoso y vuelto a la vida después de un montón de años enterrado. Decido seguirlo. Con varios ejemplares de periódico, el paso can- sino, mirando a izquierda y derecha, como si todo lo que le rodeara fuera nuevo, se mete en un bar de la calle de Doctor Cerrada. Entro tras él y me siento en uno de los taburetes de la barra. Sentado junto a la ventana bebe un martini rojo mientras yo doy sorbos a la cerveza. Los clientes entran y salen sin reconocerle. Durante casi dos horas, mientras él lee con es- pecial interés El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia, no le quito ojo. No debe pasarle por alto mi insisten- cia en espiarle, a juzgar por su nerviosa y repentina reacción. Llama al camarero, paga la consumición, se de- tiene ante mí y dice: ― Sí. Soy Buñuel. He comprobado una vez más que el mundo sigue tan enfermo como cuando lo dejé. Dicho eso, se dirige hacia la salida muy digno, cierra la puerta y desaparece. (Se habría cumplido así una de las últimas vo- luntades manifestadas por Buñuel: «Pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada diez años, comprar va- rios periódicos, enterarme de los últimos chismes, tomarme un martini y volver a la tumba hasta la próxima salida».) Historias de la historia Por la chimenea: convertidos en un humo negro y pestilente. Han pasado casi cien años y la pestilen- cia aún dura.
  • 113.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 113 creaciónliteraria: relatos Alberto Peña Córdova Nunca hablé de venganza ni de justicia, lo que pasó, pasó y lo que tenga que pasar, pasará. Bastante car- ga pesa en mi conciencia como para atormentarme, ahora solo busco la paz que un día tuve y no voy a descansar hasta que expire el último de los cinco bastardos que acribillaron a mi Laura a tiros. Yo bien sé que no fue un accidente, que nadie en su sano juicio pudo confundir criatura tan bella con animal, que si salió corriendo del puesto de caza fue porque los perros la azuzaron, que tropezó, que fue imposible que no vieran su bello rostro cuando intentó incorporarse, que llevar puesto el abrigo de visón era simplemente para guarecerse del frío de la mañana, que el infortunio no se puede acumular en un suspiro, que todo fue una excusa para desce- rrajarle cinco tiros y apartarla de mí. Llevo al último de estos miserables en el ma- letero del coche al almacén de frutas abandonado que hay junto al cercado, donde acaba el camino. Allí me espera don José Berroce, hombre afable, resuelto, canas azuladas y facciones marcadas. Era como un padre para ella, la había visto nacer e in- cluso fue su padrino. Los señores siempre lo habían considerado de la familia, de hecho, él se encargó de la administración de la finca cuando fallecieron en aquel fatídico incendio que cubrió todo el valle de ese humo perpetuo. Él me contrató y presentó a Laura, y también me contó todo lo que pasó. Me contó, con esa voz aguda, un poco afeminada, que no se ajusta a su aspecto rudo, que esos canallas deseaban la muerte de la señorita Laura, que no podían soportar la humillación de que fuera a pa- gar todas sus deudas y arrebatarles tierras y nego- cios. Si le hubiera hecho caso, todo esto no habría pasado. Ella no quería ir a la batida, quería que el amanecer nos despertara juntos, pero la disuadí, no quería ser un obstáculo en sus compromisos de anfitriona, como si el tiempo fuera eterno y mol- deable. Su aura clareaba esa gélida mañana, el eco del aleteo de una banda de pájaros cruzó nuestras cabezas, los perros se agolpaban para entrar en los carros. No quiso partir sin despedirse y, por prime- ra vez, sin ningún pudor, a la vista de todos, me lla- mó y sus manos cogieron las mías. Me dijo que ya no quería seguir así, que estaba cansada, cansada de nuestro amor furtivo, y me invitó a acompañar- Flores de celofán la. Me sentí halagado y confuso a la vez y, por algu- na extraña razón que no alcanzo a comprender, le dije que la esperaba a la vuelta. Me sonrió y se fue alejando con la cabeza vuelta, hasta que solo fue un punto en el horizonte. El sol fue ascendiendo, pero el tiempo se había detenido en el leve bamboleo de unas briznas de hierba. Hasta que los vi volver an- tes de hora, me la traían envuelta en el abrigo, en la trasera del todoterreno. El silencio disipó el polvo del camino, la brisa arrastraba mil ecos de sueños derruidos, ya no olía a caza, olía a romero recién arrancado. Cuando la bajaron, el carmín emborro- naba sus labios, su pelo enmarañado tejía púas de rosal, sus diáfanos ojos abiertos no habían perdido el brillo, ni creo que jamás ya lo hagan, como si se negaran a dejar de verme. Arrastro, no sin esfuerzo, desde el maletero has- ta el almacén a este malnacido, don José me abre la puerta. Le ato a una silla y le arrojo un cubo de agua para que despierte. Quiero que vea mi cara, que se sorprenda al ver al desconocido que le ha atrapado como a una rata. Quiero ver su expresión de per- plejidad al preguntarse quién soy, que la angustia le asfixie hasta el vértigo y que dude, que dude sobre su destino. Siempre estaré agradecido a don José por indicarme los nombres de estas bestias, sin su ayuda jamás hubiera sabido quiénes la acribillaron. Bien sé que si no fuera por la bala que le dejó cojo al intentar salvarla ya se habría encargado de ellos. Me ofreció su pañuelo blanco para que me secara el sudor y, como las otras veces, me pidió, por favor, que le dejara solo y que me dejara ver por el pueblo para tener coartada por si algún día me llegaran a interrogar. Así es don José, siempre tiene todo bien pensado. Al día siguiente, en el ocaso de la tarde, fui al almacén y vi a ese malnacido ya inerte, con la lengua fuera y los ojos hinchados. Lo había estran- gulado de igual forma que a los otros cuatro, con una cinta recortada del faldón del abrigo de visón. Luego había hecho un nudo de corbata perfecta- mente alineado con la camisa, como si la elegancia, la muerte y la decencia fueran análogas. Sé que no lo hacía por mí, lo hacía por el amor a la familia y, sobre todo, por Laura. Mil polillas revoloteaban al- rededor de la bombilla, el olor del humo se entre- mezclaba con el olor a tierra, madera y soledad. De
  • 114.
    114 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria creaciónliteraria: relatos hecho, no sabría decir quién estaba más solo de los dos. Ahora tocaba deshacerme de ese despojo, no quería que nada que hubiera pertenecido a Laura tocara su infame cuerpo y, como las otras veces, le retiré la cinta y le metí la lengua para que no se burlara de la muerte. Saqué el pequeño costurero de hojalata del bolsillo, lo abrí y vi el reflejo de mi rostro distorsionado, cogí la aguja ya enhebrada de hilo rojo y le cosí los párpados, por si en la otra vida se le ocurriera volver a mirarla. Ahora parecía un patético maniquí extraviado al que se le hubie- ra arrebatado el alma. Todos ellos compartían la misma ridícula expresión grotesca de carnaval. Lo que me extrañó es que ninguno hubiera perdido el color amoratado de la asfixia y que sus cuerpos no estuvieran todavía rígidos, como si se resistieran a abandonar este mundo, como si el ruido del vien- to en las ramas de los árboles los invitara a resu- citar. Las sombras de las polillas golpeaban todos los rincones en una danza errante. Luego lo llevé al bosque, como había hecho con los anteriores, y lo dejé allí tirado como alimaña que era, boca abajo, sin la compañía de la luna. De vuelta compré flores de celofán. Al volver a casa me encontré la puerta entrea- bierta y la luz echada. Dos hieráticos policías me esperaban entre cajones abiertos y objetos revuel- tos. No sentí temor ni angustia, sabía que nadie me había seguido, que cuando fueron asesinados yo había estado en lugares públicos, nadie me podía relacionar. Al fondo, en la penumbra, el humo de un cigarro dibujó la imperturbable silueta de don José apoyado en su bastón. Vadeando sillas se fue acercando en un balanceo asimétrico, hasta que su rostro frente al mío perfiló una mueca de náusea y aflicción: «Sí, es él, es Rafael, el peón del que les he hablado», dijo con semblante serio. Incrédulo miré al suelo, al techo, a los policías, a los cajones abier- tos, a la sonrisa con la que se despidió, al reloj que no avanza, al sofá donde incomprensiblemente está recostado el abrigo despedazado de Laura y otra vez a los policías, que permanecían pétreos como esta- tuas, y entendí todo. Entendí el color amoratado de los cuerpos que se resistían a morir, el lazo anuda- do al cuello, la traición. Le miré y vi reflejado en sus ojos abyectos el trascurso de todo lo que realmen- te había pasado. Vi su expresión de estupefacción cuando Laura me cogió de las manos, vi cuando él CARMEN BETRÁN SARSA
  • 115.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 115 creaciónliteraria: relatos le llevó cortésmente el abrigo al puesto contiguo para que se resguardara del frío, vi cuando azuzó a los perros, vi cuando salió despavorida y caía mal- herida por el primer tiro que retumbó en el valle, vi cómo intentó incorporarse, vi cómo ya casi sin aliento logró defenderse y efectuar el disparo que le voló los huesos del pie, hasta que cuatro truenos cruzaron el humo perpetuo y al unísono impacta- ron en la piel de lo que ya parecía un venado abati- do, y volví a ver los ojos de Laura y en sus ojos me vi. Don José me cogió de las solapas del abrigo y, como a una marioneta ingrávida, me zarandeó y me gri- tó: «asesino, asesino, asesino». Intenté negarlo, pero movía los labios y faltaban las palabras, solo me dio tiempo a, sin que me vieran, introducir el costurero de hojalata envuelto en el pañuelo blan- co dentro del bolsillo de su gabán. Los policías le apartaron y me esposaron, dudé entre resistirme o decir toda la verdad, pero sé que cualquier intento hubiera sido en vano, ¿quién me iba a creer? Lo que no podía permitir era que don José Berroce cruza- ra la puerta, si la cruzaba estaba perdido. Así que, cuando pasó junto a mí, intenté golpear el bastón para que se cayera, pero me agarraron. Se encaró desafiante y lo único que pude hacer fue escupirle a la cara. No movió ni un músculo, impertérrito, con sus ojos de victoria clavados en los míos, metió la mano en su gabán y sacó el pañuelo para limpiar el escupitajo que le resbalaba por la mejilla, a la vez que un tintineo seco golpeó el suelo y el costurero se abrió dejando al descubierto la bobina de hilo rojo y la aguja aún enhebrada. Ahora su semblan- te era de asombro, de incredulidad, de no entender cómo esos objetos habían llegado a su bolsillo, así que siguió avanzando cadencioso, ajeno, apoyado en el bastón. Al intentar abrir la puerta, uno de los policías le agarró del brazo. No sé si los hombres que atrapé eran inocentes o había algo de verdad en las palabras de don José, ya he dicho que bastante carga pesa en mi concien- cia y que no fue un asunto de venganza o de jus- ticia, fue una cuestión de tiempo, simplemente de tiempo. Lo único cierto es que ahora mismo, en este momento, le llevo flores de celofán, para que los in- viernos que no han de marchitar sus ojos tampoco marchiten las hojas. TERESA HERNÁNDEZ
  • 116.
    116 Virginia Rodríguez García Fermín.6 de julio de 1917. Un pueblo de La Rioja, Cervera del Río Alhama. Una tahona regida por un matrimonio y cinco hi- jos. Fermín, el penúltimo, muy aficionado a la mú- sica, a veces dejaba la escuela por ir a dar clase con el director de la banda del pueblo, el señor Dorado. A los 14 años, Fermín marchó como meritorio a la Banda Municipal de Logroño y al mismo tiempo, para sacar algún dinerillo, hacía de chico de los recados en una perfumería y vivía en casa de una tía abuela. Y así, hasta que cumplió los 18, cuando, aconsejado de nuevo por el señor Dorado, fue a la capital como voluntario a hacer el servicio militar y ahí juró bandera. Cuando solamente llevaba unos días en su nue- vo destino, estalló la Guerra Civil y en ese momen- to le cambió la vida. Realmente, todo cambió para todo el mundo. Los republicanos, que en principio dominaron gran parte de la Península, asaltaron el Cuartel de la Montaña (donde estaba destinado Fermín) y lo llevaron preso a la cárcel Modelo. Por suerte, al poco tiempo, se presentó allí un amigo de Logroño que ostentaba un cargo relevante y le sacó de la cárcel. Y juró bandera por segunda vez. Al compás de la vida Como todo estaba militarizado, logró formar parte de la banda militar de un batallón y su come- tido fue, a partir de entonces y durante toda la Gue- rra, tocar en los frentes para distraer a los soldados cuando no había combate. Por lo tanto, él no tuvo que tirar ni un tiro durante la contienda, afortuna- damente. Al acabar la Guerra, como ganaron los de la «zona nacional», tuvo que jurar bandera por terce- ra vez y fue destinado a San Sebastián. Allí estuvo los tres años que entonces duraba la «mili». Duran- te ese tiempo, consiguió el aprecio y consideración del Teniente Coronel M., a las órdenes de quien es- taba, y ese señor le ayudó mucho. Le daba permiso para que pudiera trabajar, así que entró a formar parte de la orquesta que actuaba en una sala de fies- tas en la misma playa de La Concha. Una vez terminadas las «milis», volvió a Madrid porque pensó que ahí, aunque todavía se estaba pa- deciendo una posguerra que duraría más de diez años, habría más posibilidades para trabajar. El sueño de opositar a una banda se truncó puesto que el haber estado en la «zona roja» durante la Guerra era un inconveniente de peso. MÓNICA GARRIDO
  • 117.
    creaciónliteraria: relatos ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 117 Virginia. 8 de mayo de 1925. Madrid. A principios del siglo XX, en las casas aristocráticas de Madrid entraban a trabajar jóvenes llegados de toda Es- paña, procedentes de familias que vi- vían de la agricultura. Tal fue el caso de Enrique y Rosalía, asturianos los dos. En Madrid se conocieron y se ca- saron. Y de esta unión nacieron Vir- ginia, Dolores y Charo. Gracias a su esfuerzo y a la ayu- da de las familias pudientes para las que trabajaron, Enrique emprendió diversos negocios de panadería. Y, a pesar de las dificultades derivadas de la situación política del momento y de las costumbres sociales, Enrique siempre procu- ró que sus tres hijas se formasen para que pudiesen ser independientes en el futuro. Virginia se instru- yó en Taquigrafía e Idiomas en los años finales de la Segunda Guerra Mundial y, divertida, observaba cómo, según los avatares de esta, la clase de alemán o la de inglés se llenaba a rebosar. Durante la Guerra Civil, la familia tuvo que re- alojarse en varios sitios por la caída en su casa de un obús del quince y medio. Al final, acabaron en el piso de unos amigos de los padres, en el barrio de Salamanca. Él era funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores (antes Ministerio de Estado) y tuvo que marchar con el Gobierno a Barcelona cuando los «nacionales» cercaron Madrid. Por allí aparecieron un día dos soldados, uno de ellos Fermín, amigos de la familia de la casa, a salu- dar a los padres de Virginia y a ofrecerse por si ne- cesitaban algo o por si el comisario correspondien- te a ese barrio precisaba meter allí algunos otros evacuados. Y así entablaron amistad. Por aquel entonces, Virginia era una niña, tan solo tenía 11 años, por lo que para ella él era un señor mayor. Y pasaron muchos años y muchas cosas hasta que se enamoraron el uno del otro. Virginia y Fermín. Era el año 1950 cuando Fermín tuvo que ir a trabajar a El Cairo durante un año, por lo que la boda se retra- só hasta octubre de 1951. Al poco nacerían sus hijas, dos preciosas que les colmaron de felicidad. Fermín trabajaba mucho: grababa discos y pe- lículas y, a diario, tocaba en salas de fiestas como las célebres Pasapoga y Fontoria, pues estaba con- siderado como una de las mejores trompetas de la profesión. En los veranos solía trabajar en la Costa del Sol, Marbella, Benidorm, San Sebastián y allí iban las niñas y Virginia para pasar con él todo el verano. También en este tiempo Fermín estuvo una temporada de gira por Líbano. Pero con lo que más disfrutaban las niñas (y lo que ha mantenido vivo el recuerdo en sus nietos) era viendo a Fermín en los programas musicales de televisión. Camuflado entre el resto de músicos de la orquesta, siempre que podía, miraba a cámara y se atusaba el pelo. Un simple gesto que atravesaba la pantalla y que pervive en el tiempo. Pasaron muy buenos años y sin grandes incon- venientes hasta que empezaron a fallar las cosas. De forma totalmente inesperada, Fermín enfermó y tuvo que renunciar a la que había sido siempre su gran pasión, la música. Al no entrar dinero en casa y además estar es- tudiando en la universidad las dos hijas, Virginia tuvo que ponerse a trabajar. Aunque había trabaja- do desde muy jovencita, lo había dejado al casarse, como en aquel tiempo era normal si la economía lo permitía. Comenzó dando clases en un colegio-academia de taquigrafía y mecanografía, donde le fue muy bien, para después cambiarse a otra más importan- te, que se dedicaba a oposiciones para los ministe- rios y la banca. Con mucho esfuerzo y dedicación, consiguió que la familia saliese adelante. Las hijas se casaron pronto y tuvieron que irse con sus maridos y por razones de trabajo, a Anda- lucía. Fermín siguió empeorando a pesar de pro- curarle todos los cuidados posibles en casa y Dios se acordó de él el día 25 de junio, en la madrugada, cuando falleció rodeado de toda su familia en el año 1983. Su recuerdo, en Virginia, todavía perdura. PAULA HERNÁNDEZ
  • 118.
    118 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Jesús Claver «Tus adversarios desearían que creyeras que no hay esperanza, que no tienes poder alguno, que no existen razones para actuar, que no puedes ganar. La esperanza es un regalo al que no tienes que renunciar, un poder del que no tienes que deshacerte». (Rebecca Solnit, Esperanza en la Oscuridad) LA TRANSNACIONAL Habían llegado los camiones, las máquinas, los tra- bajadores y los hombres trajeados una madrugada de primavera. Venían en convoy por el camino, pe- netraban en el bosque, iban derechos a la montaña. Los estudios de viabilidad indicaban una alta ren- tabilidad durante al menos treinta años. Como la mayor parte de la población se mostraba contraria a la extracción del oro y de la plata, los ejecutivos jugaron sus cartas con algunos de los ministros y el gobierno finalmente, mediante un decreto, dio luz verde a la explotación. Con esta decisión política la cotización de la compañía se disparó y dio impor- tantes dividendos a los accionistas, especialmente a los mayoritarios. La voz de Pachamama LOS INDÍGENAS Habían llevado a cabo varias manifestaciones en los tres municipios afectados y una conjunta que desbordó todas las previsiones, sin embargo, su voz no fue escuchada. Como desde hace más de qui- nientos años venían a apoderarse de sus recursos. Nada había cambiado. La lucha iba a ser larga, así que se creó el Comité de Defensa de la Tierra de los Derechos Humanos. Este Comité se encargó de organizar y coordinar las acciones que en las asambleas, de forma con- sensuada, decidía la comunidad. Todas ellas tenían que ser pacíficas, de lo contrario serían acusados de fomentar la rebelión. La principal preocupación, que no la única, era la contaminación del gran lago volcánico que estaba situado cerca del proyecto mi- nero. En otros lugares, en los que se habían pues- to en marcha este tipo de instalaciones, se habían producido filtraciones de productos químicos. El agua contaminada supondría un ataque directo a la salud de las personas, además perjudicaba no solo a la riqueza natural sino también a los cultivos y materias primas artesanales, como la pamela y el tule. DAVID CONTRA GOLIAT Desde los inicios de la actividad minera el conflicto fue escalando de forma geométrica. A lo largo del tiempo por parte de la comunidad indígena se lle- varon a cabo edición de materiales, charlas infor- mativas, debates, sentadas, encadenamientos, de- nuncias y escraches. Por la otra parte, amenazas de muerte, detenciones arbitrarias, vejaciones en los calabozos, contratación de sicarios, caídas frecuen- tes de Internet, difamación de las personas, etc. Un año después el Gobierno decretó el estado de sitio en los tres municipios de la zona, como reacción a las protestas masivas que se habían desarrollado tras ser heridos de bala tres manifestantes a manos de la seguridad privada de la mina. LAS MUJERES El hecho de que las mujeres indígenas y mestizas jugaran un papel fundamental tanto en número como en iniciativas y promovieran acciones políti- cas que ponían en el centro el derecho a una vida ELENA ALONSO
  • 119.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 119 creaciónliteraria: relatos digna y la habitabilidad respetuosa del medio, su- puso un fuerte empoderamiento de estas en el me- dio rural. Unos meses más tarde detuvieron a Urma, una de las personas más activas del movimiento popu- lar. Tenía 45 años, dos nietos estaban a su cargo y desde hacía unos años tenía un comercio dedicado a la producción y venta de productos artesanos. Una compañera, Killari, se ocupó de sus nietos mientras estuvo en prisión. Allí permaneció durante un año sin que se demostrara ninguno de los delitos que se le imputaban: asalto a las instalaciones de la em- presa, enfrentamiento violento con las fuerzas de seguridad y envenenamiento de las aguas subterrá- neas. DOS MÁRTIRES Tras salir de la cárcel la vida fue muy difícil para Urma. Durante varios meses aparecieron pasqui- nes en la puerta de su tienda y por el pueblo: «Vas a morir, guarra», «Tú envenenaste el agua de la lagu- na», «Bollera, ¿dónde estás?», «Asesina», «Tus nie- tos son preciosos. ¡Qué pena!». En la prensa y en la radio oficial eran frecuentes los comentarios falsos sobre las personas que más se estaban significando con las movilizaciones populares. Urma intuía que, tras el período de mancilla- miento y de difamación, vendría algo definitivo y peor. La intuición se transformó en realidad: una mañana un campesino encontró los cuerpos sin vida de Urma y Killari tirados en la senda que con- ducía al lago. Tras una gran concentración de duelo, desde el Comité exigieron al Estado que investigara lo suce- dido con el fin de encontrar a los responsables ma- teriales e intelectuales de estos crímenes y que, a su vez, garantizara la seguridad y protección de sus familias. También hicieron un llamamiento a orga- nizaciones internacionales para que condenaran los hechos y respaldaran sus exigencias. EN RETIRADA A través de Internet, Amnistía Internacional comu- nicó al Comité que habían recogido dos millones de firmas de apoyo a su causa en todo el mundo y las iban a remitir al gobierno como forma de presión. La comunidad acogió con cierta frialdad el comu- nicado, consideraban que, aunque era importante que fuera del país se conociera su lucha, esto no ha- ría cambiar la posición de la compañía. Unos meses después, la empresa minera des- mantelaba las instalaciones, dejando un laberin- to de túneles y amplias excavaciones, máquinas y herramientas viejas y oxidadas, aguas y tierras contaminadas y una montaña de escombros, latas, bidones y plásticos. Los camiones, las máquinas, los trabajadores y los hombres trajeados desapare- cieron en un convoy silencioso una noche de otoño de luna llena. Los estudios de viabilidad no habían previsto que la empresa mundialmente acabaría asociada a la contaminación, la violencia y la muer- te y esto era algo que los dividendos de los accionis- tas mayoritarios no podían soportar. Para limpiar su imagen, la empresa se comprometió a financiar los arduos trabajos de recuperación de la zona que debían efectuarse en un plazo máximo de dos años. IN MEMORIAM Diez años después los nietos de Urma leyeron un manifiesto en los actos de reconocimiento a las per- sonas que lucharon por la dignidad del pueblo y lo- graron que la transnacional minera abandonara su actividad económica. Cuando el silencio se apoderó de la plaza los asistentes aplaudieron a rabiar, las lágrimas brotaron lentamente y los ojos miraron al vacío con resignación. En círculos concéntricos, con las manos enlazadas, la multitud emocionada cantó a pleno pulmón el himno que sonaba en el megáfono con el propósito de que la voz cálida de Pachamama llegara a todos los rincones del planeta. CLARA ROMEO
  • 120.
    Carlos Saz La tristezale invadía, no podía creer que se hubiera muerto su fiel amigo, su paño de lágrimas, el que le subía el ánimo y le hacía sonreír. Había muerto Juan, su gran amor, no se lo podía creer. Para re- cordarle, decidió pasear por sitios que le hicieran recordarle. Fue al campo de fútbol de La Romareda. Allí ani- maban al Real Zaragoza y Juan le explicaba cómo tenía que jugar para ganar al equipo contrario. Re- cordaba con cariño cómo criticaba al contrario. Continuó el paseo hasta el Parque Grande. Se sentó en el banco favorito en el que ellos comían pipas mientras hablaban y se besaban. Recordó paseando por la Gran Vía lo que le encan- taba a Juan mirar libros en las casetas y comprarlos. Recuerdos Se puso a llorar emocionada cuando llegó a la Plaza de Aragón. Recordó el día 10 de mayo de 1995, cómo estaban ella, Juan y todo el mundo celebran- do que el Zaragoza había ganado la Recopa. Qué gritos dieron los dos juntos cuando vieron el gol de Nayim. Llegó hasta el Paseo de la Independencia y se acordó cuando fueron a la marcha en contra del trasvase, todavía se acordaba de cómo cantaban Juan y ella «Aragón tiene sed y nosotros también». Se metió en la chocolatería de la calle Prudencio y se pidió un chocolate con una porra recordando cómo lo compartían entre ellos. Poco a poco fue paseando hasta llegar a la Plaza del Pilar. A Juan le encantaba vestirse de baturro. A ella le hacía gracia verle con una faja puesta y un ramo de flores. Sin darse cuenta, se le escapó una sonrisa junto a una lágrima. Paseando vio el tranvía. Recordó cómo el revisor los pilló sin billetes y, cuando les hizo bajar, Juan la cogió de la mano y le dijo: «Corre, corre». Con ese recuerdo, su corazón se le volvió a acelerar. Por fin, llegó al Puente de Piedra, miró al Ebro y vio que estaba muy lleno, ya que ha- bía llovido mucho. Sacó el móvil y buscó el selfi que se habían hecho entre los dos, vién- dose al fondo el Ebro. Se puso a llorar, miró El Pilar y rezó en voz baja, acordándose de la Virgen, dijo: «Perdóname, madre». Pasó las dos piernas por encima del puente. La gente, que estaba mirando el caudal del Ebro, se quedó sorprendida. Un hombre intentó convencerla. Una anciana le decía que no se le ocurriera tirarse porque tenía una vida para vivir. La madre de un niño lo cogió y le tapó los ojos. Unos jóvenes se reían y sacaban el móvil para grabar la es- cena. Ella no podía aguantar su dolor. Pensó en Juan y, dando un suspiro, se tiró gritando en voz alta: «Juan, te quiero». Cuando se tiró, a la suicida se le agolparon la emoción, la tristeza y el arrepentimiento. Miró el Pilar. Cerró los ojos y la boca, notó que el Ebro la arrastraba siguiendo su cauce. Ella, peleando, trató de no ahogarse, pero le era imposible. ¡No se lo podía creer! No quería morir. Todos los espectadores gritaron, una mujer se desmayó por el susto. La anciana se echó a llorar. Los jóvenes, después de grabar la caída, se la enviaron a sus colegas. Todo el mundo se quedó anonadado. Un hombre SOFÍA LAHUERTA
  • 121.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 121 creaciónliteraria: relatos hizo amago para saltar a buscar a esa joven, su mujer le agarró y le dijo que no se le ocurriera saltar. Un joven se fijó en que estaba siendo arrastrada por el caudal y espontáneamente gritó: «Está flo- tando». Cuando estaba flotando, ella empezó a notar sensaciones de arrepentimiento y tristeza. Arre- pentimiento, porque ella sintió que quería vivir. Tristeza, porque ella no sabía nadar. Cuando empe- zó a ser consciente de que se iba a ahogar, cerró los ojos y pensó en la virgen del Pilar. Fue perdiendo sus fuerzas y se rindió. Perdiendo la conciencia, se ahogó. El cuerpo continuaba flo- tando por el Ebro. Seguía su cauce. Y el cuerpo chocó en una rama y le frenó. Ella estaba semimuerta. Ella seguía arrastrada por la corriente. Trataba de luchar in- tentando moverse «nadando a lo perro». Tenía la boca y los ojos ce- rrados, notó que se le escapaban sus lágrimas. Seguía arrastrada por el cauce del Ebro, no sabía hacia dónde la llevaba. De repen- te, notó que el agua le estaba en- trando por la nariz. Ella no podía respirar, notó que se estaba aho- gando. Trató de evitarlo sacando la cabeza arriba para intentar res- pirar. De repente, le vino a la cabeza que tenía que luchar y quería vivir. Recuperó el áni- mo y sacó fuerzas de su interior. Braceando, trató de impulsarse para subir hacia la superficie para poder respirar. Afortunadamente, cuando logró sa- lir, respiró y abrió los ojos. Vio un tronco de madera y trató de alcanzarlo estirando sus brazos. Lo cogió y se aferró al tronco. Miró arriba y, viendo El Pilar, gritó fuertemente: «Quiero vivir. Ayudadme, por favor». De repente, escuchó mucho ruido y voces di- ciendo que no se moviera, ella giró la cabeza y vio una lancha roja. Eran los bomberos. Cuando cerró los ojos,  la cogieron y la incorporaron para sentar- la. Comprobaron si se había hecho alguna herida y le pusieron una manta alrededor de ella. Se puso a llorar abrazada a un bombero. Ella estaba viva. Cuando salió del hospital, sonrió respirando el aire. Cerrando los ojos, se asomó para que le diera el sol en su cara. Lo tenía claro: había vuelto a nacer, se dio cuen- ta de que quería vivir y disfrutar. DIEGO CÁMARAS
  • 122.
    122 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Creación literaria: poesía firma invitada: Chusé Inazio Nabarro Á ra fin de tot cosa persebera. Aquels días más fértils, más fecundos, fa tiempos los chités ta ra basuera. As oras, os menutos, os segundos se funden −rebutiens de marabiellas− como naus en ozianos muito fundos. O bolito zaguero d’as sisellas. A siempre postremera luz d’o lusco. ¡As añadas se’n fuen como zendellas…! Poeta inespierto, apatusco, prebas de fer terzetos inmortals chusto en l’inte en que tot se mete fusco. Recontas con l’aduya d’os ditals totas e cadaguna d’as silabas. Fuegos follez en puendas infernals. As imáchens que bolan sin de trabas per más que las rechires no las trobas. Mil molins sin de ruellos ni carcabas. Desento d’afalagos e de lobas, fas que fuigan os ritmos e cadenzias entutatos en fundas cozilobas. Precuras abentar as estopenzias que boz e canto bozan, e achuntas materials de moltiples influyenzias. Bersos perbersos toz chuntos conchuntas e, chirando rabaños de parolas, abanzas per chardins de flors defuntas. As parolas, estranias pamparolas, encorres con atroz estratachema. O mundo que redola tu redolas. «Siempre ta debán» ye o tuyo lema. Siempre sin aturar tamién a muerte qui, con as suyas mans, a tierra fiema. Á tot lo que siñala torna inerte (e cuan mueres −¡rediós!− ya no rebellas…). D’os suyos afers nunca nos albierte: igual mata mardanos que donzellas. Á ra fin no bi’n ha atro de dilema que l’aire que se’n fuye entre as fuellas. ¡A muerte tota cape en o poema! [danza macabra (III). Al final de todo nada perseve- ra./ Aquellos días más fértiles, más fecundos,/ hace tiempo los tiraste a la basura.// Las horas, los minu- tos, los segundos/ se hunden −rebosantes de mara- villas−/ como naves en océanos muy profundos.// El último vuelo de las zuritas./ La siempre postre- ra luz del crepúsculo./ ¡Los años marcharon cual centellas…!// Poeta inexperto, poco hábil,/ intentas escribir tercetos inmortales/ en el momento justo en que todo funde a negro.// Recuentas con la ayuda de los dedos/ todas y cada una de las sílabas./ Fuegos fatuos en temporadas infernales.// Las imágenes que vuelan sin trabas/ por más que las busques no las encuentras./ Mil molinos sin muelas y sin cárcavos.// Exento de halagos y de loas,/ ahuyentas los ritmos y cadencias/ ocultos en hondas cavidades.// Procuras obviar las menudencias/ que voz y canto obstruyen, y reúnes/ materiales de múltiples influencias.// Versos perversos todos juntos conjuntas/ y, pastoreando rebaños de palabras,/ avanzas por jardines de flores difuntas.// Las palabras, extrañas mariposas,/ persigues con atroz estratagema./ El mundo que rueda tú rodeas.// «Siempre adelante» es tu lema./ Siempre sin detenerse también la muerte/ que, con sus propias manos, la tierra abona.// A danze macabro (III)
  • 123.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 123 creaciónliteraria: poesía todo lo que señala vuelve inerte/ (y cuando mueres −¡santo cielo!− de nuevo no despiertas…)./ De sus asuntos nunca nos advierte:// igual mata carneros que doncellas./ Al final no existe otro dilema/ que el viento que huye entre las hojas./ ¡La muerte toda cabe en el poema!//] O trunfo d’o tiempo e o desengaño Dixa as punchas. Culle istas rosas. L’inte fatal abienta-lo bien luen. (Malos tiempos e puendas ominosas). L’inte que fuye ye o traszendén. O breu plazer, a fráxil polideza… Flors que esclatan e mueren tot sobén. O tiempo ba perén á la capeza. A bida ye chornada muito breu. O sol pasa beloz, con lixereza. Un día zaga d’atro −á l’arreu− en a profunda bal u en l’alta zema ascape se desfá ra blanga nieu. Dilema, contornillo, angulema… A cuca zebollera, bil caniello que rade as radizes d’o poema. Sé gleriza, ferranca, bolo, ruello que bella corrién ziega arroziega. ¡Alienta en tanto en tiengas de rancuello! Barco á la bimbola que nabega á trabiés d’un oziano sin d’espuendas á ra fin trobará a suya buega. As ya pasatas son as millors puendas. O beso, o petalo, o bolito en as furas contiendas cal que esfiendas. Sols colosals d’un tiempo que ye ito emerchen e declinan arredol d’iste fosal de fuesas infinito. En meyo d’o chardín choben pirol, antis de fer-se rosa, se sumanzia (d’ista traza se zarra o redol…). Persistir ye a tuya ocupanzia. Perbibir ye o tuyo gran quefer. As oras te darán a contumanzia. Mas antis de partir cal florexer. Fe bersos. Muerde fruitos. Tasta bocas. Espleita l’inte. Fe o que cal fer. Anque siempre se sostra o que tocas fe imnos á o tiempo d’as ziresas. Cantas que canten bocas unibocas. Urnias breus, piedras fredas, fuscas fuesas que politas mesachas enzarraz ¡ubri-tos, ya! ¡soltaz as buestras presas! Muerte puta e tiempo mardanaz dende siempre treballan de conchunta. Tot lo empestan con crímens e maldaz. O lusco, o ponién, a luz defunta. Días, oras, menutos e segundos… ¡Á ra fin plegará a marabunta! De siempre bibes intes moribundos. De siempre tu serás n’as pinganetas. No aguardes que biengan atros mundos. Escubre-te en as cosas más chiquetas: flor, ala, radiz... Totas as grans obras, dimpués de tot, remanen incompletas. Per muito que maniobren os manobras debantando altizos paretazos, esfensas e murallas serán pobras. Muerte caza con besque u á balazos e per muito que faigas u que fuigas nunca no fuyirás d’os suyos lazos. Malas que o zaguer cabo concluigas bes con muito ficazio no trepuzes. O buco –para cuenta− no lo muigas. Pugas e rosas. Trampas. Entrepuzes. O lusco fusco. L’alba zenisosa… En zagueras más guambras que no luzes.
  • 124.
    124 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria creaciónliteraria: poesía Prene a flor. Ensuma bien a rosa. Tiene siempre presén que l’aspra muerte, culo de mal repós, ye angluziosa. ¡Casa con dos banadas bien que bierte! [O trunfo d’o tiempo e o desengaño. Deja las espinas. Coge las rosas./ El instante fatal arrójalo lejos./ (Malos tiempos y épocas ominosas).// El instante que huye es lo trascendente./ El breve placer, la frágil belleza…/ Flores que a un tiempo se abren y mueren.// El tiempo marcha siempre a la cabeza./ La vida es una breve jornada./ El sol pasa veloz, con ligereza.// Un día tras otro –todo seguido−/ en el valle profundo o en la alta cima/ rápidamente se derrite la nieve blanca.// Dilema, tesitura, gran aprieto…/ El oscuro grillotalpa, vil insecto/ que roe las raíces del poema.// Sé piedra de río, canto rodado/ que arrastra una ciega corriente./ ¡Respira mientras aún tengas aliento!// Barco a la deriva que navega/ a través de un océano sin orillas/ al final encontrará su propio límite.// Los ya pasados son los mejores tiempos./ El beso, el pétalo, el vuelo/ en encarnizadas contiendas es necesario que defiendas.// Soles colosales de un tiempo que se ha ido/ emergen y declinan alrededor/ de este cementerio de tumbas infinito.// En medio del jardín joven capullo,/ antes de convertirse en rosa, se marchita/ (de esta manera el círculo se cierra…).// Persistir es tu ocupación./ Pervivir es tu gran tarea./ Las horas te darán tu merecido./ Mas antes de partir hay que florecer./ Haz versos. Muerde frutos. Prueba bocas./ Disfruta del momento. Haz lo que hay que hacer.// Aunque siempre se aja lo que tocas/ haz himnos al tiempo de las cerezas./ Canciones que canten bocas unívocas.// Urnas breves, piedras frías, hoscas fosas/ que hermosas muchachas encerráis/ ¡abríos, ya! ¡soltad a vuestras presas!// Muerte puta y el tiempo, gran morueco,/ desde siempre trabajan al unísono/ Todo lo corrompen con crímenes y maldades.// El crepúsculo, el poniente, luz difunta./ Días, horas, minutos y segundos…/ ¡Al final llegará la marabunta!// Desde siempre vives instantes moribundos./ Desde siempre estarás al borde del abismo./ No esperes que vengan otros mundos.// Descúbrete en las cosas más pequeñas:/ flor, ala, raíz... Todas las grandes obras,/ cuando todo termina, quedan incompletas.// Por mucho que laboren los peones/ levantando paredes descomunales,/ defensas y murallas siempre resultarán insuficientes.// Muerte caza con liga o a balazos/ y por mucho que hagas o que huyas/ nunca escaparás de sus lazos.// Cuando el último capítulo concluyas/ ve con mucho cuidado y no tropieces./ Al olmo –presta atención− no pidas peras.// Púas y rosas. Trampas. Mil tropiezos./ El ocaso oscuro. El alba cenicienta…/ A fin de cuentas más sombras que luces.// Toma la flor. Huele con intensidad la rosa./ Ten siempre presente que la áspera muerte,/ culo de mal asiento, es avariciosa./ ¡Casa con dos vertientes bien que vierte!//] (O trunfo d’o tiempo, Uesca, Publicazions d’o Consello d’a Fabla Aragonesa, col. A tuca, núm. 14, 2018)
  • 125.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 125 creaciónliteraria: poesía María Pilar Benítez Marco Cuantificadors O primer allento A primera luz O primer chemeco A primera morisqueta O primer riso A primera begada chunto de tú, mai A zaguera zuña O zaguer mobimiento A zaguera alentada O zaguer resoniu A zaguera mirada con os güellos de l’alma O zaguer gorgollo lexos de tú anque siempre con tú, mai *** A soledá s’ampla se multiplica en a cabañeta d’a esistenzia s’afica más t’allá d’un achetibo multiplicatibo e talla e dibide o mío ser e sustituye más t’allá d’un pronombre frazionario *** No sé o que cuesta a bida pero sin de tú ye tiempo de saldos e puedo donar-la á truca d’un ababol dos brioletas tres piedretas á a fin d’a senda *** Cuan os míos dedos no sían pillaré con as unglas d’o tiempo que no bi’ste l’ausín d’a memoria o bloso de l’olbido e con uno e con otro faré una flocada de paxarelas libres en l’aire por si Dédalo e Ícaro la querrieran ***
  • 126.
    126 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria creaciónliteraria: poesía Que a todos os pertenece la fragilidad. Que a todos os canta secreta una melodía triste a veces. Que a todos os hizo hervir el corazón con su aleteo a veces. *** No fue exactamente un ojo, sino una leve sensibilidad, un escozor lumínico entre los ritmos sumergidos de la vida. Y de este préstamo llegó a ser un día en tierras secas: la madera pulida de la mesa, el reflejo en la copa, la curva sombreada de una fruta, la bandeja esmaltada, para vosotros lo que llamáis un mundo. *** Un cosquilleo dispara el músculo: el animal despierta en la guarida de la boca. La víctima de vuestro apetito os mira ahora desde la mínima firma invitada: Sandra Santana distancia de un nombre. *** Qué decepción cuando, robada al río, la piedra en el bolsillo se vuelve común y al llegar a la casa no guarda la luz momentánea de la tarde, el brillo irisado del paisaje sobre la superficie del agua. Así, vuestros ojos. (De La parte blanda, libro inédito)
  • 127.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 127 creaciónliteraria: poesía María Coduras Bruna Tú y yo Sentada contemplo amaneceres, anocheceres cíclicos. He cavado un hueco a mi izquierda con mis posaderas para ti, mi amigo invisible, ese que nunca estuvo pero siempre fue y sé que hoy se sienta a mi lado, que llena ese hueco para contemplar juntos por fin la inmensidad de tiempo. La del pulpo Resistiré. Todavía puedes dejarme, herirme un par de veces más, disparar donde duele y desgarra, no hay riesgo de muerte a pesar de tus tentáculos. Nos amábamos como cefalópodos cabezotas que saben que tienen tres corazones y ya han acabado con dos. Primavera (A Omar) «Evocas primavera» −me dijo− y tiró del ancla sumergida que me retenía en días grises, aquellos en que los humedales de mis ojos, cual Ebro que se desborda salvaje, calaron y anegaron mi corazón. De nada sirvieron los diques... Algo debió de verme, alguna flor brotaría desapercibida, delatada por un suave aroma traicionando mi tristeza, inundando de nuevo brillo el oscuro pretérito. Cambié de estación al golpe de dos palabras −viva la economía del lenguaje− y rauda fui a comprarme un manual de Botánica para redescubrirme, elegirme y cuidarme mejor. Soledad López Cambio climático En la copa de un árbol construiré nuestra casa y cobijaré en ella lo que quedó de nosotras. Considéralo un intento de sobrevivir allí cuando esta raza insensata haya desaparecido. Papel mojado Las estanterías líquidas de las bibliotecas modernas por las que fluyen ríos de big data definidos por los sedimentos de tus cookies. Las estanterías líquidas que están mojando el papel sobre el que se redactaron las democracias. Y casi todos nuestros libros.
  • 128.
    128 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria creaciónliteraria: poesía Agua rota Antes del parto se recomienda dar largos paseos, pero esta es una ciudad de callejuelas, no de largas avenidas. —Caminemos ahora. Es importante para todas nosotras, nada sucederá como creímos: Por prescripción médica, tienes que hacerlo tú. Has de alumbrar a mi hija. En el terror de las fuentes sobre kilómetros de cemento y los nuevos bares de moda, comprendo lo atroz del desierto urbano. —Traerla a este asfalto gris, parir a mi sobrina. Hagámoslo, hermana. Los patrones pueden modificarse. Despierto en charcos de sudor. Quiero correr a la avenida a destrozar todas las fuentes y así, romper aguas. Anónimas Somos las altas, las bajas, gordas y flacas, las blancas rancias y las modernas, racializadas, dolidas y empoderadas. De acá y de allá, las ricas y las pobres, heteros, bisexuales, las trans y las gays. Somos todas esas que invisibilizó la Historia: madres, primas, amigas, tías, maestras y sanadoras, técnicas, forzudas y delicadas, sabias y torpes, habilidosas. Nosotras. Nuestra causa es personal y transferible desde el inicio de los tiempos. Somos La Desarmada Invencible. Virginia Méndiz Pelo en la garganta Saco pelos de mi garganta. No grito. Te comparto. Pelos blancos Pelos grises Pelos finos y grasientos Tu peluquero Tu intimidad Tu pelo Todos repartidos en contenedores del centro, hasta llegar a mi garganta una vez más. No vomito Todo se me ulcera Todo, Incluso TÚ. Mármol Mármol en la muñeca Horas perdidas en vasos de merengue Me cardo el pelo, tiño mis dedos de sabañones. Duele la madera en la rodilla Primero uno Las dos Las ruedas El tiempo El dolor Termino la tarde postrada con mariposas en el recuerdo de la niñez que se aproxima.
  • 129.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 129 creaciónliteraria: poesía La lluvia No hay lluvia fría  en tu compañía  ni niebla densa  o negra tormenta  si estás cerca. Las nubes de mi cabeza  se despejan..., quiero que truene,  que sople el viento fuerte.  Las gotas solo me mojan  cuando estoy sola. El tiempo se para  si aquí te hallas.  El tiempo no importa  si a mi lado te tengo.  Isabel Mariñosa MANUEL GONZÁLEZ Jesús Claver Nueva York El corazón de Nueva York latía sin descanso al ritmo del East y el Hudson. Un crisol de culturas que lloraba y reía, una Torre de Babel que deambulaba, buscando el Norte, por la geometría de los rascacielos y el frío de los ascensores. Pero la huella de las tribus indígenas permanecía [soterrada bajo la lujuria de los centros comerciales y el estrés de los andenes del Metro. Times Square lucía omnipotente, a los cuatro vientos, como si no hubiera un mañana, sus encantos de Internet «cinco cero» y la multitud rendía sentido homenaje al glamour de la Manzana y al colorido del plasma. Pero la aurora existía, acechaba con ojos de águila, sus garras se cernían inmisericordes sobre los sintecho que poblaban las aceras. Desde el Pop Art llegaba Love, roja y sensual, en la sexta avenida una joven diosa del amor y de la libertad. Pero en Harlem todavía sonaban profundos lamentos de blues y el World Center custodiaba desolado la honda cicatriz del «Once S». En los puentes de Brooklyn quedaron cinco sonrisas, cinco miradas de asombro, cinco recuerdos… Y, frente al viento, Manhattan, como un sueño. Todas las noches el duende de Central Park toca el saxo en su barca, interpretando para nosotros una pieza de jazz.
  • 130.
    130 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria creaciónliteraria: poesía La otra cara (Dedicado a las personas con trastornos motóricos) Caminas con la mirada fija en el asfalto, como si tu vida dependiera a cada instante de la complejidad del trazado de tus pasos, y esa medio sonrisa, compañera de viaje, que, de repente, asciende, triunfal, hasta tus labios. La palabra continúa habitando confusa en los laberintos imposibles de tu tráquea y extrañas danzas primitivas bailan tus dedos sobre la superficie y contorno de las cosas. Jinete galáctico, desde el Big Bang supiste que la fragilidad del cuerpo no se combate con cápsulas de aislamiento o llantos siderales sino con dura voluntad forjada en acero, tan envidiada por las cigüeñas, cuando otean, absortas, tu figura desde los campanarios. De madrugada, hace unos días, Stephen Hawking, mientras las mujeres y los ancianos sembraban dignidad y algo de esperanza por las aceras, roció su silla eléctrica con polvo de estrellas y, satisfecho, a la velocidad de la luz, partió hacia sus célebres agujeros negros. Un eclipse ocultó la otra cara de la luna. Susana Hernández Esteban Cubero Romeo ¡Sorpréndete mirando la vida desde el otro lado! Cambia de carril, descubre lo difícil que es correr por el empedrado… Ven, escucha las palabras que nunca decimos las rabias que tragamos las lágrimas amargas que no siempre lloramos. Ven también a reír nuestras risas a escuchar nuestros cantos a leer los poemas… A dormir abrazados. Sorpréndeme viviendo la vida desde nuestro lado… Cuando no es verano cuando el cierzo arrecia y la niebla enturbia sueños y conciencias. Y ven también a prestarnos tus manos que la noche es larga que los muros ceden que la sangre corre que los hijos crecen… A lo poeta Llega la primavera y observo sus campos, pero no a lo geográfico, no a lo económico, no a lo europeo, no a lo neoliberal, no a lo comunista, ni a lo rudo pueblerino, sino a lo poeta. Llega la primavera y observo sus flores, pero no a lo apicultor, no a lo colibrí, no a lo florista, no a lo jardinero, no a lúgubre corona, ni a lo Atenea floreada, sino a lo poeta. Y te observo a ti, mujer, pero no a lo sexual, no a lo compañía, no a lo interesado, no a lo cocinera, no a lo jerárquico, ni a lo material, sino a lo poeta.
  • 131.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 131 creaciónliteraria: poesía Sagrado momento Ahora sí, música, ahora sí me has curado, no rompamos el momento, no causemos descompases, y que la magia valga miles, miles y miles de notas. Ahora sí, música, ahora sí que me has sanado, y no hay vuelta atrás, y que el sentimiento logrado valga miles y miles de flores, resbalando por rostros afligidos que también serán curados. Hoy lo he sabido, música compañera, recobraste mi alegría delicada, y rasgos divinos vuelven al momento, el pentagrama vital que armoniza hoy lo he sabido, el sagrado momento que no se rompa. Que no se rompa el momento, cállese el mundo, que la voz entonada vuele armoniosa, que recobre tu mirada, y que después del momento todo vuelva a ser la espera, hoy lo he sabido, de esa canción, que me rescate de nuevo, a ese profundo y sagrado momento que supone la soledad musical del milagro. Poema universal Cállese el mundo, párense los motores, que el tiempo cese por un momento, que la muerte descanse un segundo por favor, está naciendo el poema universal. Que se congelen los disparos, que Cupido se espere, solo es un momento, está naciendo el poema universal. Frenen los misiles, que no arranquen los hachazos, que la ciudad colapse por un instante, está naciendo el poema universal. Que el amor sea contagioso, que la belleza se inocule siempre, que el dolor nos sea ameno, ha nacido el poema universal. Pajarillo (a quien se nos va) Pajarillo que acudes a mi ventana a entonar esa tu canción inventada, salta, canta, reverdece y reanima con trinares mi mañana. Te irás y volarás, tornarás a trigos que respiran vientos, que te acogieron en sus pechos dorados y crecieron viéndote venir contento. Pajarillo que naciste en un árbol pequeño y el sol pintó tus alillas de invierno, vuelves ágil, eléctrico, sin miedo, a traerme cantares, sonidos, a un tiempo. Mas quizás algún día ya no vuelvas, pajarillo, ya no me traigas aromas de campos cansados, ya no me adornes el alma de natural aderezo, ni me inspires bellos pensamientos alados. Entonces no lloraré, no soñaré que te alejas volando, te guardaré en un cajón de la memoria, para que cada vez que lo abra, pajarillo, brote de nuevo tu vuelo plumado de ensueño.
  • 132.
    132 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria creaciónliteraria: poesía Aula de Educación de Personas Adultas de El Bayo El Bayo El Bayo impregna nuestro corazón al igual que nuestra vida sus calles. No, no es devoción el sentir que a escribirte nos sale. Nuestro pueblo somos las personas, niños, jóvenes y viejos. El pueblo no son las casas, ni tampoco plazas o graneros. Pueblo que a pueblo viniste he hiciste tuyo su nombre, pueblo que al pueblo quisiste, que nadie de eso se asombre. Pueblo que sembraste cariño y que hoy recoges con gozo, la siembra que hiciste como niño hoy la recoges de mozo. Ser pueblo es un sentir, es orgullo, es pertenencia, es aprender a vivir con generosidad y paciencia. Lo que el tiempo entierra lo convierte el pueblo en tradición y la memoria lo encierra muy dentro del corazón. Los días de fiestas y los de calma, unos con algarabía y otros con serenidad, se aposentan en el alma y nos dan felicidad. Felicitamos a El Bayo, a sus habitantes, pues aun siendo pueblo pequeño, son grandes e importantes en dignidad y en empeño. El Bayo son sus vecinos y los amigos que nos visitan, a los primeros felicitamos y los segundos nos felicitan. Te felicitamos por tu pasado y te deseamos buen porvenir. Felicidades por haber estado, felicidades por existir. Así como la gratitud no existe si no se da, el orgullo tampoco existe si no es expresado. Aclara tu voz y grita alborozada: ¡Te quiero, pueblo de El Bayo!
  • 133.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 133 Leer para vivir: infantil y juvenil De 0 a 5 años Flora y los pavos reales Molly Idle Barbara Fiore Editora Granada, 2018 ¡POM! ¡¡POM!! ¡¡¡POM!!! Prezemystaw Wechterowicz Ilustraciones: Marianna Oklejak Apila Ediciones Zaragoza, 2018 El increíble viaje de los besos voladores María Inés Cuadrado Ilustraciones: Aldara Prado Penguin Randon House Barcelona, 2018 Inauguramos el escaparate de este año con un hermoso libro en el que solo las imágenes cuentan una his- toria de amistad, conflicto y recon- ciliación entre una niña, Ada, y dos pavos reales que compiten por sus atenciones. La propuesta incluye delicados dibujos, colores y desple- gables que contribuirán al disfrute de toda la familia. Dos gorilas y don Ramón nos llevan siguiendo un divertido ritmo por el mundo africano, con sus personas, sus colores, sus cielos, animales y paisajes. Las ilustraciones, los co- lores, la alegría de los personajes hacen de este viaje un auténtico descubrimiento de este continente tan hermoso y tan injustamente tratado. ¿Hay algo mejor que los besos? Los hay de muchas clases y todos producen sensaciones deliciosas. Y, como son tan importantes para nuestras vidas, no debemos escati- marlos porque pueden conseguir el milagro de llevar el cariño a quien lo necesita. Este álbum recorre todas las clases de besos con sugerentes imágenes llenas de color, que son un descubrimiento de cariño en sí mismas.
  • 134.
    134 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria leerparavivir: infantilyjuvenil A partir de 6 años Chistes malos para niños buenos César Ordóñez Pintacoda Ediciones Zaragoza, 2018 Si yo fuera Carles Cano Ilustraciones: Adolfo Serra SM Madrid, 2018 ¿Cómo he llegado hasta aquí? Philip Bunting Traducción: Isabel Llasat RBA Molino Barcelona, 2018 No hay como los chistes y la risa para estimular el ingenio de nues- tros niños y niñas; también para el desarrollo del lenguaje y sus múlti- ples posibilidades, porque muchos chistes «malos» hacen uso de los juegos de palabras, de los dobles sentidos, de las similitudes foné- ticas. Y si esos chistes van acom- pañados de divertidas imágenes que ayudan a su comprensión y, además, ocultan una historia… el placer, la carcajada y el entreteni- miento están servidos. Lo primero que llama la atención en este libro es la brillantez y suge- rencia de sus ilustraciones, de sus colores, que vienen acompañados de breves textos poéticos que reco- rren las distintas maneras de mirar el mundo y que abren la mente a la imaginación. Para asegurar un de- sarrollo personal adecuado, es im- portante aprender a mirar el mun- do desde distintas perspectivas y por ello es tan importante este li- bro, pues de la mano de Carles Cano podemos experimentar esa visión que traspasa esa mirada superficial y que está guiada por las palabras. Este libro sirve para descubrir el mundo, observar, de la mano de las ilustraciones del autor, cómo desde un gran estallido, se creó el universo y lo que fue necesario para la formación de los planetas, la vida en el nuestro y su evolución hasta la llegada triunfal del propio lector, de la propia lectora. Descubriremos el mundo y empezaremos a despertar el gusanillo de la investigación.
  • 135.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 135 leerparavivir: infantilyjuvenil A partir de 8 años El arco de Ramsés II María Mañeru Ilustraciones: Emilio Losada Pas- cual Editorial Susaeta Madrid, 2019 La diosa sin cara. Los diarios de Cereza 4 Joris Chamblain Ilustraciones: Aurelie Neyret Traducción: Mariola Cortés-Cros Alfaguara Barcelona, 2018 Un mundo de mujeres extraordinarias Eva Prada Algar Editorial Valencia, 2018 Los cuatro hermanos Callender y su mascota, el mono Toth, acom- pañan a sus padres arqueólogos en sus excavaciones en Egipto, lo que les permite vivir apasionantes aventuras y desvelar ocultos mis- terios que comparten con nuestros lectores y lectoras a la vez que nos descubren dos mundos fascinan- tes: el de la arqueología, y el de la mitología egipcia. Este libro forma parte de la colección «El club de los sabuesos», cuyo primer volumen es La maldición de Tutankamón. De la mano de sus cinco protagonistas constatamos que no olvidar nues- tro pasado cultural es fundamental para entendernos. Traemos a este escaparate el vo- lumen cuatro de una colección de cómic que ha tenido una enorme aceptación en Francia, convirtién- dose en un auténtico fenómeno. En este caso la protagonista es una niña, Cereza, que quiere convertir- se en escritora. Es una colección interesante en primer lugar por su formato de cómic, que combina además del lenguaje de las viñetas, dibujos de la propia protagonista y fragmentos manuscritos de sus diarios. Pero su atractivo también radica en que viene a reiterar un elemento muy necesario para el de- sarrollo infantil que estamos remar- cando en este escaparate de Ágora: la importancia de abrir nuestros ojos para ver realmente el mundo, de observar a nuestro alrededor las escenas y las personas que nos rodean, imaginar sus vidas y sus se- cretos. Sin duda encontraremos un mundo fascinante. ¿Conoces a Enheduana? ¿Y a Jua- na de Azurduy? ¿María Pacheco? Igual que es importante no olvidar nuestro pasado cultural, sin duda también lo es rescatar la otra par- te de la historia que durante tantos siglos ha sido borrada de las pági- nas oficiales. Así, este libro hace un breve pero intenso paseo por todos los continentes repasando la vida y obra de algunas de las mujeres que, a lo largo de la historia, han contribuido a ser quienes somos. Es, pues, un buen momento para descubrirlas.
  • 136.
    136 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria leerparavivir: infantilyjuvenil A partir de 10 años La última isla pirata Mercedes Neuschäfer-Carlón Ilustraciones: Esther Gili Traducción: Edebé Barcelona, 2018 Un cuento propio Pandora Mirabilia y Catalina Mo- nasterio Ilustraciones: Irene Cuesta Música: Camila Monasterio Takatuka Barcelona, 2018 Imaginar a Peter Pan Manuel Roig Abad Ilustraciones: Miguel Calatayud Degomagun Alicante, 2018 Quién se puede resistir a un libro que combina piratas, mar, prota- gonistas encantadores y aventuras. Todo ello lo encontramos en este volumen que además nos habla de la tolerancia, la solidaridad y el cuidado del medio ambiente. El protagonista Kambo convive desde siempre en una isla con los piratas; pero no le dejan vivir de la piratería y ese es su sueño. Cuando llega a la isla una nueva amiga… En esta zona del escaparate cede- mos espacio de nuevo al empode- ramiento femenino, esta vez con cinco cuentos sobre protagonis- tas reales que, por supuesto, son poco conocidas, pero que hicieron una importante contribución para nuestra vida actual. Las narraciones vienen acompañadas de una breve biografía y un CD que incluye, entre otros documentos, canciones inspi- radas en las vidas de estas intere- santes mujeres. Este hermoso volumen sirve como homenaje tanto al famoso libro de James M. Morrie, que ha alimenta- do la imaginación de millones de niños y niñas durante generaciones, como al ilustrador Miguel Cala- tayud. Gracias a él descubrimos al protagonista, un niño que no sabe leer pero que recrea la historia del Peter Pan guiado por las ilustracio- nes. La observación, otra vez, des- pierta nuestra imaginación. Y se demuestra que los cuentos son im- portantes para el desarrollo infantil.
  • 137.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 137 leerparavivir: infantilyjuvenil A partir de 12 años Enola Holmes. El caso del marqués desaparecido Nancy Springer Traducción: Ángela Esteller García RBA Molino Barcelona, 2018 Rey de reyes. Alfonso I el Batallador Sergio Miguel Longás, Jorge A. Gar- cía Miana, Griselda Lozano Carvajal Ilustraciones: XCAR Malavida Caballeros de Exea Zaragoza, 2018 La importancia del primer cero Oti Rodríguez Marchante Ilustraciones: Carmen Segovia A buen paso Barcelona, 2018 Sin duda el personaje de Sherlock Holmes forma parte del legado cul- tural universal y ha sobrepasado los límites de las novelas de Arthur Conan Doyle. De hecho, en este li- bro descubrimos a su familia y a su intrépida hermana pequeña que supera en valentía, astucia y capa- cidad de razocinio a su famoso her- mano mayor. Gracias a ella descu- briremos cómo resolver misterios, salvar a los inocentes y descifrar enigmas. Se trata de un auténtico regalo cultural que pretende acercar a la juventud la historia de Aragón, tan interesante y sin embargo, tan si- lenciada y tergiversada muchas ve- ces. Los textos y las ilustraciones, que recorren toda la vida del prota- gonista desde su infancia hasta su muerte, son rigurosos con la rea- lidad histórica y nos descubren la época en la que, como afirman sus autores, mejor convivieron las tres culturas que configuraron nues- tro país. Bienvenida esta iniciativa ejeana que pretende continuar con otros volúmenes dedicados a ilus- tres personajes de Aragón. En este caso los protagonistas son Andrés, Paula y Fredi, que viven un momento de crisis cuando tienen que presentar un trabajo de cien- cias, y que cuentan cada uno cómo lo vivieron. Se encuentran en plena época de cambio, con todas sus inseguridades y transformaciones. Seremos testigos del día a día de los personajes y de su entorno y de la complejidad y diversidad de las percepciones del mundo. Comple- tan este interesante volumen unas breves historietas ilustradas cuyo protagonista es uno de los perso- najes anteriores transformado en superhéroe por su hermano Iñaki.
  • 138.
    138 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria leerparavivir: infantilyjuvenil A partir de 14 años Desconocidos David Lozano Edebé Barcelona, 2018 El bestiario de Axlin. Guardianes de la ciudadela 1 Laura Gallego Editorial Montena Barcelona, 2018 Y serán felices Elena Alonso Frayle Edelvives Zaragoza, 2019 Combinar la novela de misterio, las inquietudes de personajes juveniles y los retos del mundo contemporá- neo ha permitido que David Lozano Garbala se haya convertido en uno de los autores favoritos de los lecto- res y lectoras adolescentes. En este relato se entremezclan dos líneas argumentales: el encuentro de dos jóvenes tras una intensa relación por medio de las redes sociales y la investigación paralela del asesinato de otro joven por parte de la subins- pectora de policía Irene Castell. Sin duda una novela que apasionará a los lectores de Dondesurgenlassom- bras, Herejía o Valkiria. Entre las recomendaciones de Ágo- ra, hemos tenido siempre un rincón para la novela fantástica y en ese rincón sin duda Laura Gallego Gar- cía tiene reservado su lugar, porque se ha convertido en una de las me- jores y más leídas escritoras de este género. Y ello es debido a su capa- cidad para crear nuevos mundos, desarrollar personajes creíbles, que evolucionan conforme se desarro- llan las tramas y que no dudan en expresar sus temores y sus insegu- ridades. Por ello damos la bienveni- da a este nuevo universo en el que seres humanos y monstruos deben luchar y en el que la protagonista encuentra en la palabra y en la es- critura herramientas tanto o más potentes que las armas tradiciona- les. Las relaciones entre la pluma y la espada están de nuevo en la lite- ratura. Esta interesante novela juvenil in- daga sobre las nuevas caras que pueden adoptar las ideologías dog- máticas, totalitarias y ultranaciona- listas y su capacidad para seducir y manipular mentes jóvenes hasta conseguir la pérdida de la libertad personal. A la vez, desarrolla una trama adolescente de reafirmación personal y de compromiso ético. La protagonista disfruta de un pro- grama de intercambio en Alemania para estudiar 2º de bachillerato, desarrollar su pasión por las mate- máticas y mejorar su conocimiento del idioma alemán. Allí, además de intimar con los hijos de la familia de acogida, conoce la historia de Berni- le Nienau, la niña que entabló amis- tad con Hitler a pesar de sus oríge- nes judíos. Pero también sufre de primera mano las maquinaciones de un grupo de neonazis. Descubri- rá así motivos para el pensamiento crítico y la acción.
  • 139.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 139 leerparavivir: infantilyjuvenil A partir de 16 años Los tiempos del odio Rosa Montero Seix Barral Barcelona, 2018 La princesa prometida William Goldman Traducción: Celia Filipetto Ático de los libros Barcelona, 2018 Edición conmemorativa del 45 aniversario El club de los lectores criminales Carlos García Miranda Crossbooks Planeta Barcelona 2018 Con este impactante título que tan- to nos recuerda las distintas amena- zas de este nuestro mundo actual, continúa Rosa Montero la serie de ciencia ficción, protagonizada por la replicante de combate Bruna Husky, que comenzó con Lágrimas en la llu- via y continuó con Elpesodelcorazón. A lo largo de estos libros hemos vis- to la configuración de un auténtico ser humano y la concreción, en un mundo distópico, de todas las ame- nazas señaladas: el crecimiento de las ideologías extremistas, de la vio- lencia, de la falta de empatía social y de solidaridad. El mundo de Bruna sedesarrollademanerapotenteyen él se muestra como nunca el amor por la vida del personaje, su pasión, y su horror por el paso del tiempo. Como señala la propia autora, la ciencia ficción se convierte en una «herramienta metafórica maravillo- sa para hablar de la realidad». Tam- bién reservamos un sitio en nuestro escaparate para las futuras Brunas. A quien no conozca la historia de La princesa prometida recomendamos encarecidamente la lectura de este cuidado volumen que incluye todas las adiciones a la historia que el pro- pioautorfuerealizandoalolargode los años. Adiciones que no pierden en frescura y humor, en la mezcla de fantasía y diversión que han hecho de esta novela (y su versión al cine ) un clásico de las historias de aventuras, de espadachines y de combates, de amor verdadero y de odio,devenganzas,degigantesyde malvados. Ha pasado ya a la histo- ria la valentía de a bella Buttercup, la tragedia del «muerto en su mayor parte» o la frase de uno de sus pro- tagonistas: «Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.» Pero quien no ha leído el libro no conoce al narra- dor: sin duda uno de los mejores de todos los tiempos. Ángela, estudiante de Filología en la Universidad Complutense de Ma- drid, odia la literatura de terror; sin embargo se ve envuelta en un club de lectura dedicado a Stephen King. Como en las mejores tramas de misterio y terror, lo insólito se pre- senta en forma de asesinato. Todos los participantes están en peligro. Trepidante y sorprendente novela de un género que no podía faltar en nuestro escaparate del año. El autor maneja con intensidad los recursos del género y los continuos giros del argumento impiden mantener cual- quier idea preconcebida sobre la identidad del personaje asesino.
  • 140.
    140 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Leer para vivir: adultos Mandíbula Mónica Ojeda Ed. Candaya Barcelona, 2018 285 páginas El otro lado del amor y la belleza Por Anabel Gutiérrez León Tras deslumbrar (a la par que perturbar) con Nefan- do, en 2016, Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988) sube la apuesta con Mandíbula, novela que, desde que salió a la luz, no ha dejado de cosechar elogios, convirtiendo a su autora en una de las voces más interesantes y audaces de la actual literatura en castellano. Mandíbula arranca con el secuestro de Fernanda, estudiante de un elitista colegio del Opus, solo para mujeres. El rapto lo lleva a cabo la nueva profesora de Lengua y Literatura, Clara. Esta es una de las líneas narrativas de la novela a la que cruza y con la que se mezcla la historia de un grupo de adolescentes (también alumnas de Clara) lideradas por Fernanda y su mejor amiga, Annelise. Este grupo de chicas se reúne por las tardes en una vieja casa abandonada donde llevan al límite situaciones que, peligrosamen- te, se balancean al borde de la violencia física y psi- cológicas. En estas reuniones, las muchachas narran relatos de horror inspirados en crepypastas1 y expe- rimentan con arriesgados juegos sadomasoquistas. Todo ello para iniciarse en el culto al Dios Blanco y la Edad Blanca, como llaman a la adolescencia, ese periodo en el cual todo es susceptible de torcerse, de corromperse. La mancha o la mugre son siempre más evidentes sobre un fondo blanco. Además de la relación maestra–discípulas entre Clara y las jóvenes, las tres protagonistas tienen en común una relación compleja y retorcida con sus pro- pias madres. La profesora siente por la suya un amor exagerado que roza lo siniestro hasta tal punto que lo único que ansía es convertirse en su propia madre. 1  Una crepypasta (de la jerga informática copypaste) es una breve historia de horror que circula en foros de Internet.
  • 141.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 141 leerparavivir: adultos En lo que ella llama «amorosa mímesis» ha ido co- piando y apropiándose de sus gestos, sus movimien- tos y —una vez muerta la madre— hasta de su ropa. Clara, que a los ojos de su madre es «un monstruo al que hay que enseñarle a ser una hija», solo ve amor en esta siniestra réplica. En cambio, la relación de las jóvenes con sus pro- genitoras está marcada por el miedo. Fernanda pro- voca tal terror en la suya, que ésta evita a quedarse a solas con su hija; al contrario, Annelise es quien teme a su propia madre, de quien solo recibe hirientes hu- millaciones y amenazas. Una hija es una «bala que sale y luego regresa al corazón», dice la novela. Una madre es una «mandí- bula apresando a sus hijos para protegerlos». Así pues, el complejo vínculo materno filial es una marca intensa y dolorosa sobre la que están diseña- dos estos tres personajes. No es extraño, entonces, que, en algún momento Clara, sobrepasada por la ex- periencia de dar clase a este grupo de adolescentes disfuncionales, se auto–invista en maestra–madre de sus alumnas con el señero objetivo de enseñar- les la única lección que considera verdaderamente importante: el miedo. Y es el miedo, asimismo, otra de las rutas que aproximan a estas tres mujeres. «El Dios Blanco —asegura Annelise— no tiene rostro ni forma; pero su símbolo es una mandíbula que mas- tica todos los miedos». Es a ese Dios al que venera junto a sus amigas y en nombre de ese Dios Blanco mancillan su cuerpo y enturbian su mente. De algu- na manera retorcida, son unas alumnas aplicadas y desean aprenden la lección, entrar en el miedo. Es en este sentido que se puede considerar a Mandíbula una novela de formación invertida, una bildugsroman vista desde el otro lado del espejo, esa cara ominosa y distorsionada. La maestra no ofrece una entrada a la luz, pero las discípulas tampoco la buscan. Si en la tradición una novela de aprendizaje traza el paso de la infancia a la madurez, en el caso de esta no- vela el tránsito se da en la oscuridad, porque si bien lo blanco es luz y pureza, Mónica Ojeda sostiene que también es muerte, ausencia de color (el silencio perfecto siempre es susceptible de ser corrompido) y, como en la Edad Blanca, esa indefinible claridad es igualmente incognoscible. En esa indefinición radica su poder. No obstante, a pesar del horror, la violencia y la crueldad (ya presentes en Nefando de una forma, si cabe, mucho más escabrosa), Mandíbula no es una novela lóbrega en ningún sentido. Esa oscuridad en el camino de (de)formación de los personajes, tiene an- tes que ver con lo místico (oscuro, secreto, en su eti- mología) que con el terror. A su manera, lo que sub- yace en la trama es la búsqueda de una verdad moral compleja como compleja puede ser el alma humana. La prosa de Ojeda, cargada de lirismo, sabe que el amor y los afectos están también surcados de zonas umbrías, cuando no de ciénagas o pantanos poblados de cocodrilos. Los lazos afectivos entre madres e hijas, entre maestras y discípulas, así como entre amigas son el eje que articula esta novela que Mónica Ojeda pinta sin piedad ni condescendencia; a la vez que con una gran maestría a la hora de ensamblar todas las fichas y lazos argumentales que convierten a Mandíbula en una novela potente, desafiante y provocadora. No es extraño que haya propiciado a su autora un lugar privilegiado en la narrativa actual y en el año escaso que lleva en las librerías la hayan colmado de los más altos reconocimientos.
  • 142.
    142 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria leerparavivir: adultos La novela histórica reconstruye un pasado ficticio en el que podemos recuperar una trayectoria secular con la que identificarnos. Cuando Walter Scott escribió Ivanhoe, sus lectores victorianos se sintieron a gusto como herederos de aquella reconstrucción novelesca de la Inglaterra del siglo XII que les permitía identifi- carse con los amores de sir Ivanhoe y lady Rowena y con los cruzados de Ricardo Lionheart. En El alminar de Tawust, Jaime Carbonel recons- truye con pasión y exactitud un periodo, muy poco visitado por la nuestra literatura, de la historia del valle del Ebro, el dominio musulmán de la taifa de Zaragoza a lo largo del siglo X. Se trata de uno de los momentos de mayor relevancia y prestigio de la sociedad aragonesa y, sin embargo, ni la Historia ni, mucho menos, la creación literaria le han dado la trascendencia que merece, debido a esa dificultad que el lector puede tener para proyectar hacia ese pe- riodo su perspectiva personal propia. Por razones ob- vias, desde hace siglos la secuencia España–Aragón –Reino Visigodo–Hispania ha configurado de forma persistente nuestra identidad colectiva. ¿Cómo sal- var ese olvido consuetudinario? Enfrentado a ese problema, Jaime Carbonel se ha limitado a aprovechar uno de los elementos identi- ficativos más apreciados de nuestro propio paisaje colectivo: los actuales campanarios medievales de ascendencia zagrí, levantados hace mil años en Zara- goza, en Alagón, en Tauste y en otros puntos del Valle del Ebro e incluidos hoy, de forma laxa, en el conjunto de la arquitectura mudéjar de Aragón. Quienes vivi- mos en Aragón no podemos dejar de identificarnos con esas magníficas estructuras de ladrillo junto a las que hemos crecido desde niños y, con razón, nos consideramos de algún modo herederos de quienes levantaron esas magníficas obras de arte. Con este punto de partida, Jaime Carbonel reconstruye para nosotros la trayectoria biográfica de un personaje an- clado vitalmente en ese mundo musulmán del que surgieron los alarifes que las levantaron, un mundo, por otra parte, inesperadamente cercano al nuestro. Conviene saber, por último, que en la figura de Jaime Carbonel confluyen también literatura e histo- ria. A él debemos el descubrimiento e investigación de la maqbara zagrí de Tawust (Tauste), cuyo estudio nos permite asegurar que, en efecto, la secuencia real de nuestro pasado incluye otro interesante peldaño: la Taifa de Zaragoza. El alminar de Tawust Jaime Carbonel Mira editores Zaragoza, 2018 572 páginas Por Enrique Galé
  • 143.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 143 leerparavivir: adultos Paz, piedad y perdón fueron las últimas palabras del discurso pronunciado por Manuel Azaña en el Salón del Consejo de Ciento del Ayuntamiento de Barcelona al cumplirse dos años del alzamiento militar contra la República. España estaba ya prácticamente arra- sada por la Guerra Civil y Azaña expresaba en aque- llos dramáticos momentos unos deseos de concordia entre los combatientes que nunca llegarían a feliz término porque lo que los golpistas deseaban desde los primeros momentos de la declaración del estado de guerra era la derrota sin condiciones del régimen republicano. Los restos del presidente de la República reposan desde 1940 en una pequeña tumba de Montauban en el sur de Francia y durante décadas el eco de sus pala- bras y la memoria de aquellas mujeres y de aquellos hombres muertos por defender la legalidad republi- cana se perdieron entre una maraña de ritos religio- sos y militares impuestos por los golpistas vencedo- res de la contienda. Victorino Ortega ha recuperado en un magnífico relato lo sucedido en Luceni (Zaragoza) los días pos- teriores a la declaración del estado de guerra que aca- bó con los proyectos emancipadores de la República y con los de una clase obrera que en aquella terrible situación intentó resistir con escopetas de caza a los fusiles de los sublevados. Los relatos de Victorino nos Los sucesos del 23 de julio de 1936 en Luceni (Zaragoza) Victorino Ortega López Editorial Punto Didot Madrid, 2018 232 páginas Por Joaquín Bueno brindan la oportunidad de revivir aquellos momentos de incertidumbre y de lucha desigual por la legalidad republicana cuando los vecinos de Luceni protagonis- tas de estos relatos intentaban frenar a los golpistas. El libro condensa un detallado y minucioso tra- bajo de campo que nos sitúa cara a cara con algunos sucesos de nuestra historia reciente que no debían permanecer más tiempo en el olvido…
  • 145.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 145 Concurso infantil PRIMER PREMIO Un libro muy especial MARÍA MARÍN IRIGOYEN 2º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS SEGUNDO PREMIO La magia de la amistad ADRIÁN TAMARGO PUEYO 2º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Narrativa 1.º, 2.º y 3.º Primaria Hugo era un niño que tenía 11 años. Cuando era muy pequeño, sufrió una enfermedad que le dejó ciego. Su madre, que era profesora, le enseñó a leer braille. Un día vino su tía Luisa, que era escritora y vivía en París. Hugo estaba muy contento porque su tía no ve- nía muchas veces. — Hugo, mañana nos iremos a conocer a un amigo que tiene una librería muy especial, le dijo Luisa. Al día siguiente llegaron a la librería y conocie- ron a su dueño que se llamaba Juan. — ¡Mira, Hugo, este es Juan, un buen amigo! — ¡Hola, Hugo! ¿Cómo estás? Te voy a enseñar mi librería, tengo una sección especial. Hugo estaba muy emocionado, encontró un li- bro que le gustaba y su tía se lo regaló. Por la tarde, ya en casa, Hugo empezó a leer el libro; se titulaba Las aventuras de Milka. En un pueblo muy lejano vivía una niña llama- da Milka. Era un pueblo muy bonito. Milka vivía en una casa cerca del bosque. Tenía ovejas, cerdos, ga- llinas, que cuidaban con sus padres. Cuando Hugo estaba leyendo, empezó a sentir algo muy extra- ño, se sentía flotar como en una nube y de repen- te se encontró en un bosque donde podía ver. Veía árboles, animales y un río. No se lo podía creer, estaba dentro del libro. — Hola, ¿quién eres? — Hola, me llamo Hugo, ¿y tú? — Me llamo Milka. ¿Qué haces aquí? — ¡No lo sé, estaba leyendo en mi habitación y ahora estoy aquí en un bosque, hablando contigo y te puedo ver! Yo soy ciego y no podía ver! — Milka la miraba extrañada. ¡No te preocupes, ven conmigo! ¡Te enseñaré todo esto, es muy bonito! Hugo y Milka pasaron un buen día. Descubrió cómo entrar y salir del libro. Cuando quería jugar con Milka comenzaba a leer y cada día vivían una nueva aventura. Era un día maravilloso del mes de mayo, donde los niños jugaban en el parque. Unos jugaban al fútbol, otros a la cometa, y todos reían y disfrutaban me- nos Rox. Rox era un niño de 8 años, que solo veía en blanco y negro, ningún otro color. Rox y sus tres mejores amigos, Xisco, Úrsula y Koko, jugaban a imaginar siluetas con las nubes. Todos estaban mirando al cielo, excepto Rox, que estaba boca abajo. Cuando le tocó a Rox imaginar una forma con las nubes, se quedó callado y Xisco empezó a decirle: —¡Cierra los ojos, Rox! E imagina que el color azul es tan fresco como cuando te cae el agua en la cara. A lo que Koko le contestó: — ¡Calla, calla, Xisco! El azul es tan fresco como respirar profundo el aire de un bosque. Y Xisco le volvió a contestar: — ¡Te equivocas, amigo! El color que describes es el verde. Y de repente grita Úrsula:
  • 146.
    146 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil DIPLOMA ¿Por qué yo? KAMELIA RANIA ABDELSADEK 3º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS DIPLOMA El oso polar y la zorra AIMAR DE SOUSA GARRIDO 2º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS El acoso escolar no solo es para los feos o los tontos, como solemos decir, puede caer sobre cualquiera. Una niña lista llamada Morgan lo sufrió en silen- cio. Pero Morgan no lo contó porque tenía miedo y pensaba que, si lo contaba, todo sería peor. Todo empezó con pequeños problemas: le tiraban la mo- chila, le cogían el estuche y le escondían la cazadora. Cada vez las cosas eran peores, siempre que Morgan llegaba a casa le contaba a su madre lo que pasaba. Pero lo único que respondía su madre era: «Morgan no puede ser que cada vez que vuelves del colegio me vengas con una historia». Al día siguiente Morgan llego al colegio y su profesora se dio cuenta de que sus compañeros le insultaban y gritaban. «¡Basta ya, Morgan! ¿Qué está pasando?», gritó la profesora. Morgan respondió a la pregunta pero tardó un poco en contarlo. «Lo que pasa es que no les he hecho nada, pero ellos me tiran la mochila, me esconden la cazadora y muchas más cosas», dijo Morgan. Luego la profesora dijo: «Bueno, Morgan, eso me lo tenías que haber dicho antes y en cuanto a vosotros cuatro os merecéis un buen castigo». Vuestro castigo será que limpiaréis las mesas y decirles a vuestras madre Antigua leyenda de Escandinavia Un frío día de invierno un gran oso polar busca- ba comida. De repente pasó por delante de él una zorra que llevaba varios peces. El oso estaba hambriento y sintió que la boca se le hacía agua al ver los deliciosos peces de la zorra. Levantó la voz y le preguntó: — ¡Hola, amiga! Veo que has tenido suerte y hoy vas a cenar como una reina. ¿Dónde has consegui- do ese estupendo botín? La zorra le dijo: — Sencillo, amigo, simplemente fui a pescar. — ¿A pescar? ¡Pero si el lago está congelado! La zorra le explicó: — El lago está congelado solo en la superficie. Haz un agujero en el hielo con tus garras y después mete la cola en el agua. Los peces comenzarán a mordisquearla. Cuando notes que han picado unos cuantos, da un tirón fuerte y ya está. ¡Comida para ti! — ¡Uy, parece muy fácil! — Lo es, pero te advierto de que el agua está muy fría, tienes que aguantar lo que más puedas para que más peces se peguen a tu cola. — ¡Entendido! Muchas gracias por tus consejos. — ¡De nada, que tengas suerte! La zorra continuó su camino y el gran oso polar se apuró para llegar al lago, hizo un agujero con las patas y dejó caer su larga cola en el agua. — ¡Llueve, llueve! Y todos se refugiaron debajo del girasol gigante. Al dejar de llover, apareció a lo lejos el arco iris y Úr- sula recordó una leyenda que se contaba su abuela. Úrsula, Xisco y Koko cogieron las bicis y fueron en busca del arco iris. Estuvieron horas buscando hasta que llegaron al final del río donde una cas- cada se convertía en arco iris al ser tocado por los rayos del sol. Úrsula vació la mochila de sus jugue- tes y atraparon los siete colores. Los tres amigos se fueron a casa de Rox. Rox estaba en su casa muy triste, le habían dejado solo en el parque. De repente, llaman a su puerta, Rox abre y aparecen sus amigos. Le dan la mochila, lo rodean y le dicen al oído: — Pide un deseo y abre la mochila. Y Rox vio los colores por primera vez gracias a sus grandes amigos. que quiero hablar con ellas». Los chicos le pidieron disculpas y la profesora le comentó lo que pasó a su madre y ella también le pidió perdón. Morgan se sen- tía bien y ya no tenía miedo de ir al colegio y pensar que sus compañeros le iban a hacer algo. Después de todo lo que pasó, había una compañera que estaba sola y Morgan le fue a hacer compañía. Porque igual que a ella le gusta hacer amigos y que la traten bien, a su compañera también.
  • 147.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 147 concursoinfantil Éranse una vez cuatro amigos que se llamaban: En- rique, Rubén, Sergio y Mateo. Estaban aburridos en el parque y se encontraron un cofre con una nota. En la nota ponía que tenían que buscar tres llaves. La primera estaba en el museo detrás de un cua- dro de Miró. La segunda llave estaba en el banquillo del campo de fútbol. Y la última les costó mucho en- contrarla, estaba en el campanario de la iglesia. Una vez que tenían todas las llaves, corrieron para abrir el cofre y… ¡Qué sorpresa! En el cofre había un balón, unos guantes de portero, botas de fútbol y una portería. Los cuatro amigos empezaron a jugar con los tesoros del cofre y pasaron una tarde estupenda y muy divertida. Y colorín colorado jugando al fútbol hemos ter- minado. DIPLOMA El cofre divertido MATEO BOZAL BURGUETE 1º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS DIPLOMA Pepito el barquero MIGUEL IÑIGUEZ ORTEGA 3º PRIMARIA COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED EJEA DE LOS CABALLEROS Pepito es el perro de mi tía Juana, viven en la mon- taña. Pepito un día se fue con sus amigas, las ovejas, que se llamaban Fina y Conchinchina. Conchinchi- na fue al río y se cayó al beber agua. Fina le fue a rescatar pero, con la corriente, se había ido dema- siado lejos, así que ya no la pudo salvar y también Fina acabó cayéndose al agua. El perro Pepito vio una barca con un remo dentro y se montó en ella. Pepito, después de una tarea complicada, pudo sal- varlas y todos estuvieron felices. Mi tía Juana hizo fuego en el hogar. Las ovejas Fina y Conchinchina y el perro Pepito estuvieron calentitos. Al día siguien- te fueron por el bosque a la zona con más hierba, cerca del río. Ahí se encontraron con un pastor y sus treinta ovejas. El pastor se llamaba Juan, que iba con sus ovejas todos los días a esa zona. Por lo tanto, se hicieron muy buenos amigos. Desde en- tonces todos los días quedaban en la casa de mi tía Juana a las once y media para ir hacía el río. Eldíadelaccidenteenelrío,lasovejassequedaron sin lana para el invierno. Mi tía Juana se puso un poco tristeporquenopodríatejerjerséisparasussobrinos. DIPLOMA El mundo de los árboles IKER IZAGA VALENZUELA 3º PRIMARIA CRA LOS BAÑALES ALERA Érase una vez un bosque muy tranquilo, pero un día hubo un terremoto y se iban cayendo todos los árboles poco a poco. — ¡Brrrr, brrrr! ¡Qué fría está! Esperó hasta que los peces empezaron a darle mordisquitos muy suaves en su cola y calculó que serían unos doce peces. — El plan funciona, pero tengo mucha hambre y quiero pescar el menos tres docenas. Aguantaré un ratito más. El pobre ya no soporta la baja temperatura del agua, así que se levantó de golpe y dio un fuerte ti- rón. Desgraciadamente, la cola se había congelado y se partió desde la raíz. Por querer más de lo que tenía, el oso polar se que- dó sin comer. Y desde ese día se cuenta que los osos polares nacen con la cola pequeñita y muy corta.
  • 148.
    148 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil DIPLOMA El país de los dulces AITANA ARCÉIZ DÍAZ 2º PRIMARIA CRA LOS BAÑALES ALERA Érase una vez una niña llamada Claudia. Un día paseaba por el parque, y de repente se le apareció un duende que le dijo: — Hola, ¿cómo te llamas? — Claudia —dijo la niña. — Ven al PAIS DE LOS DULCES conmigo —la invitó el duende. A la niña le encantó la idea y siguió al duende. Claudia se sorprendió mucho al llegar al extra- ño país, todo se podía comer y empezó a comer y comer. — ¡NO COMAS TANTO! —le dijo el duende—. Te vas a comer todo el país. De repente, un dinosaurio de chocolate se les abalanzó y el duende salió corriendo a toda veloci- dad. Claudia tuvo una idea, espero al dinosaurio y cuando llegó se lo comió de un bocado. DIPLOMA El parque de la amistad ALEXANDAR NIKOLAEV 3º PRIMARIA CEIP FÉLIX CUADRADO LOMAS LA CISTÉRNIGA (VALLADOLID) En un pequeño pueblo en el pie de la montaña se encontraba un parque, donde iban muchos niños y niñas a jugar y divertirse. Un día se acercó un niño nuevo, recién llegado al pueblo de un largo viaje que había hecho desde África. El niño se llamaba Ahmed. Todos le mira- ban de forma rara, susurrando en su espalda y na- die quería jugar con él. Cuando intentaba entrar en algún juego, le echaban. Ahmed miraba con tristeza los columpios, escu- chaba las risas de las niñas saltando a la comba y los gritos de los niños corriendo detrás del balón de fútbol. En su país él era uno de los mejores jugando al fútbol, pero empezó la guerra y su vida cambió por completo… Un día, cuando Ahmed estaba mirando los jue- gos de los demás, como era habitual, de repente se acercó a él una niña, que siempre jugaba al fútbol. Se sentó a su lado y le preguntó: — ¿Cómo te llamas? Ahmed, quien estuvo yendo a clases de español desde ya seis meses, le respondió claro y alto: Los animales descubrieron que el bosque se esta- baquedandosinárbolesydecidieronmontarunplan. El zorro, como era muy inteligente, dijo: — Los osos, poned la roca más grande del bos- que sobre esa grieta y nosotros vamos a hacer un puente para poder pasar por encima de ella. Aunque los osos eran muy fuertes no podían con la roca. Y decidieron construir un trineo. Montaron la piedra gigante en el trineo y la lle- varon a la grieta. Al ponerla delante, la grieta dejó de abrirse. Y los árboles dejaron de caerse. Todos los animales se pusieron muy contentos. Más tarde montaron una fiesta y vinieron todos los animales de los bosques de alrededor. Se lo pasaron tan bien que decidieron celebrar una fiesta todos los años. Los habitantes del país de los dulces le agrade- cieron mucho que hubiese acabado con el dinosau- rio y le dijeron que se quedará a vivir allí. Pero Claudia se dio cuenta de que ya era tarde y decidió volver a su casa. Se llevó unos pocos de dulces para recordarlos. Al llegar a casa, Claudia se fue a dormir porque estaba muy cansada. Al día siguiente pensó que todo había sido un sueño, pero, cuando fue a la cocina, se encontró un regalo que ponía: «GRACIAS POR TODO, tu amigo el duende». Entonces lo abrió y era un cachorro de perro, al que llamó Duende Dulce y lo siguió cuidando para toda la vida.
  • 149.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 149 concursoinfantil — Me llamo Ahmed. ¿Y tú? — Yo soy Arancha. He visto que estabas siguien- do nuestro partido. ¿Te gusta el fútbol? —Sí,meencanta—dijoAhmedilusionadoyaña- dió: Era muy bueno cuando jugaba con mis amigos en Nigeria. Este era mi país antes de llegar a España. Arancha le miró con sus ojos grandes y azules, sonrío y le preguntó: — ¿Entonces, por qué no pruebas a jugar con nosotros? — No me deja el resto de los niños… —dijo Ah- med, triste. Arancha se enfadó y se levantó, casi gritando: — ¿Quién no te deja? ¡¡Tendrá que vérselas con- migo!! Vamos, te presento a los chicos. Arancha le cogió de la mano y juntos fueron al campo de fútbol. Al principio los chicos intentaron echar a Ahmed, le insultaron y amenazaron. Pero allí estaba Arancha, que le defendió y les contó que él era un jugador estrella. Lo pensaron un poco y accedieron a darle una oportunidad. Ahmed estaba ilusionado. Sus ojos brillaban. Entró en el partido y después de unos pasos metió el primer gol. Luego otro y otro, hasta ganar por goleada al equipo contrario. Los chicos estaban en euforia, todos saltando de alegría y abrazando a Ahmed. Allí estaba también Arancha, su salvadora y heroína. Ahmed se sentía tan agradecido y feliz, por primera vez desde su lle- gada al pueblo. Ahora todo le parecía más bonito: la montaña, el cielo, el parque… Se abrazó todo el equipo, se saludaron por la victoria y por su nueva estrella, Ahmed. Desde entonces él ya no estaba apartado y alejado de los demás. Era parte del equipo y todos le admiraban. Poco a poco Ahmed encontró su sitio en este peque- ño pueblo en el pie de la montaña y en este bonito parque, que para él era el parque de la amistad. Moraleja: No juzgues a la gente por su aparien- cia y sin conocerlos. Cada persona merece trato de respeto, tolerancia y dignidad. DIPLOMA La bailarina LEYRE LÓPEZ PÉREZ 3º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Érase una vez una niña llamada Rebeca a la que le gustaba mucho el ballet. Rebeca era una niña bue- na, amable y cariñosa. Rebeca bailaba todo el día en su casa, pero tenía mucha vergüenza de bailar en público. Sus padres le daban mucho amor y ánimos para que se sintiera más segura. Un día de fiestas Rebeca se puso a bailar en la plaza de toros. ¡Bailaba genial! Todos se admiraban al verla. Sus padres se pusieron muy contentos y llora- ban de alegría al ver que había superado todos los temores. Al cabo de un tiempo, se anunció un espectáculo de ballet ruso en su ciudad. El día de la actuación se supo que la bailarina principal se había torcido el tobillo y no podía actuar. Rebeca se plantó en el teatro y se ofreció para sustituirla. Al director del ballet le resultó tan graciosa su valentía que le qui- so dar una oportunidad. Rebeca entró en el escenario y puso todo su co- razón en el baile. El público aplaudió sin parar. En el año 2016 Rebeca resultó ser la mejor baila- rina del mundo. Más tarde, formó una familia con hijos músicos y bailarines… ¡UNA FAMILIA DE ES- PECTÁCULO!
  • 150.
    150 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Poesía 1.º, 2.º y 3.º Primaria PRIMER PREMIO Metomentodo CARLA GARCÍA DE LOS HEROS 3º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS El ratón «Metomentodo» se ha metido en mi zapato y cuando meto mi pie me mordisquea todo el rato. Si me pongo la chaqueta y lo hago sin cuidado ahí está «Metomentodo» para pegarme un bocado. ¿Y lo peor? Os lo cuento… Que entre mordisco y bocado «Metomentodo» aprovecha y en mi cama se ha acostado. SEGUNDO PREMIO COMPARTIDO Mi Pueblo JAVIER ARREGUI 3º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Vivo en un pequeño pueblo donde mis abuelos nacieron. Vieron crecer a sus hijos y biotanos son todos ellos. Se le conoce por su palacio. Destacaría a sus gentes. Pero a mí lo que más me gusta son sus fiestas de septiembre. Viva la val de Biota, viva la banda de música, que con sus melodías disfrutamos cada día. Biota es mi pueblo, pueblo de las Cinco Villas, donde os espero a todos a ritmo de mi batería. SEGUNDO PREMIO COMPARTIDO La amistad ARANTXA AROCA 3º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS La amistad no se obliga, no se impone, la amistad es como una flor. Se cultiva con muestras de ternura, lealtad y cariño. Se riega con las aguas del desinterés y del cariño silencioso. La amistad nunca se va con el tiempo o la distancia.
  • 151.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 151 concursoinfantil DIPLOMA El Parque Central CLASE DE PRIMERO A CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Por el Parque Central pasa el río Arba, cuando llueve se llena de agua. Se oye el viento en los árboles y croar las ranas. Los patos nadan por sus aguas. Jugamos al escondite detrás de los árboles, detrás de las rocas, debajo del tobogán. ¡Y si te pillan la pagarás! Jugamos a torito en alto en el quiosco. ¡Corre mucho para que no te pille el toro! En el barco pirata hacemos amigos y jugamos en los columpios. Bajamos por el tobogán sentados, de tripa o boca abajo. Escalamos, saltamos y… ¡en piratas nos transformamos! DIPLOMA Los árboles del parque y los nombres de mi clase a modo Rap CLASE DE PRIMERO B CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Algunos de los árboles terminan en O, chopo, olmo, pino, pruno y olivo son. Algunos de nuestros nombres terminan en O, Hugo, Pablo, Binko, Mario y Diego son. Otros de los árboles terminan en A, encina, tuya, adelfa, morera y palmera. Muchos de nuestros nombres terminan en A, Claudia, Sara, Elia, Ixeya, Reda y Alaa, Isa, Ana, Izán, Adrián, Pilar y Fabián. Además hay árboles que terminan diferente, tamariz, ciprés, sauce y aligustre. Y con estos nombres pasamos ya de veinte: Eduard, Stefani, ,Ángel, Mahamadou y Jennyfer. Esconderse entre los árboles es atrevido. Jugar con nuestros nombres es divertido. DIPLOMA ¿Qué es la paz? CLASES DE PRIMERO Y SEGUNDO CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Paz y armonía. Armonía es la tranquilidad. Tranquilidad es respeto. Respeto a la gente. Gente que no pelea. Pelea no es paz. Paz es tolerancia. Tolerancia es respetar. Respetar a los compañeros. Compañeros que nos ayudan. Ayudan a que no haya guerras. Guerras no son paz. Paz es igualdad. Igualdad es respetar. Respetar el mundo. Mundo de alegría. Alegría y felicidad. Felicidad es convivir. Convivir es la paz. Paz en el mundo. Mundo de vida. Vida en paz. Paz es un derecho. Derecho es la paz. Paz es derecho. Derecho a jugar. Jugar en paz.
  • 152.
    152 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil DIPLOMA Pastelera ÁNGELA GARRIDO YAGÜE 3º PRIMARIA CRA LOS BAÑALES UNCASTILLO Pastel pastelera. ¿Cuándo me regalarás un pastel? Me regalas una tarta o un pastel rico. Pastel pastelera. ¿Cuánto queda para mi pastel? ¡que tengo que comer! Ñam, ñam ¡Qué rico está! ¡Dame otro más! Esta vez una tarta. ¡Que me gusta más! DIPLOMA Los niños de Castiliscar AIMANE GHALMI, CELIA MARCO, MOHAMMED NACHIT, YARA MARTÍNEZ, YASMIN GHALMI 1º, 2º Y 3º PRIMARIA CRA LOS BAÑALES CASTILISCAR Somos los niños de Castiliscar, nos gusta jugar y trabajar, y también saltar y nadar, pero al jugar nos solemos picar. En nuestro pueblo muchos tesoros tenemos: una iglesia, un museo, un castillo y una estanca. Tenemos ruinas romanas y un parque donde jugar a la petanca. Pero el bien más preciado somos nosotros, ya que su futuro seremos. No dudes en venirnos a visitar. Aquí podrás pasear, reír y cantar, jugar al frontón y setas recolectar. ¡¡En Castiliscar mucho podrás disfrutar!! DIPLOMA El año ADRIÁN ANDRÉS 3º PRIMARIA CRA LOS BAÑALES LUESIA En invierno hace frío como en el Pirineo. En verano hace calor como en el desierto de Aragón. En abril hay un dicho que creo que se dice así: en abril aguas mil, y este poema acaba así.
  • 153.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 153 Narrativa 4.º, 5.º y 6.º Primaria PRIMER PREMIO El color de la igualdad MARIA LUISA MALÓN 5º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS En una aldea muy pequeña, había unos pintores que todas las mañanas pintaban todas las calles de la aldea antes de que la gente se despertara. Los pintores pintaban las calles de media aldea de azul y la otra mitad, de rosa. Una vez se levantaban, los habitantes se dirigían a la parte azul donde hacían cosas a las que decían «de chicos», como jugar a fútbol o hacer trabajos, como salvar a la gente, ir al campo, rescatar prince- sas… Y las habitantes hacían cosas «de chicas», como jugar a las muñecas, maquillarse, limpiar las casas… Un día el alcalde reunió a los vecinos y aprove- chó para anunciar una fiesta que iba a organizar muy pronto; sin embargo, siguiendo la tradición, el día de la fiesta los habitantes estuvieron en la parte azul y las habitantes, en la parte rosa. La fiesta duró hasta muy tarde y los habitantes y las habitantes acabaron agotados y agotadas. Al día siguiente los pintores estaban demasiado cansados y sin darse cuenta confundieron los botes de pintura. Al cambiarlos, pintaron la parte azul, de rosa y la parte rosa, de azul, así que las habitantes fueron a la parte rosa y los habitantes a la parte azul pero en realidad, estaban en la zona del color contrario, lo que les permitió poder jugar y realizar activida- des que en su zona les estaban prohibidas y, que sin haberlo cuestionado, habían aceptado como tal. Los habitantes y las habitantes vieron que po- dían hacer todo eso que habían visto hacer al otro lado y disfrutaron haciéndolo. Reflexionaron y se dieron cuenta de que no era necesario dividir zo- nas, ni separar trabajos, ni diferenciar juegos, ni prohibir nada por ser chico o chica, ni crear limita- ciones que no tenían ningún sentido. Los pintores se dieron cuenta de lo que habían hecho y quisieron cambiarlo, pero, al ver que todos y todas se sentían tan bien, lo dejaron hasta el día siguiente. Al día siguiente tuvieron una idea, mezclar el azul y el rosa, para que todos pudieran compartir juegos, trabajos, espacios... Y así lo hicieron. Pinta- ron toda la aldea de morado, que es la mezcla del rosa y el azul. Este color eliminó las barreras y las limitacio- nes. Este color los hizo libres a todos y a todas, para siempre. SEGUNDO PREMIO Cuando tú comes yo corro ALBERTO MARTÍNEZ 5º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Hola, amigos, os voy a contar mi vida. Vivo en una isla de Indonesia. Hasta ahora, mis anteriores generaciones han vivido muy felices, pues aunque seamos orangutanes vivimos en la naturale- za y cuidamos de ella. Sin embargo, desde unos años hasta aquí, mi vida ya no es tan tranquila. Por la mañana me levanto y lo primero que hago es observar de qué lado viene el humo del incen- dio, pues todos los días hay unos señores, o, mejor dicho, unos monstruos que se dedican a quemar nuestra isla. El motivo es que esos señores quieren acabar con nuestra selva, el lugar donde nosotros vivimos, para plantar palmeras y así obtener acei- te de palma, o sea, aceite de esas palmeras, para lo cual tienen que quemar nuestra selva, que está
  • 154.
    154 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil formada de otro tipo de vegetación más profunda y bonita. Os quería contar que además de quemar la selva nos quieren matar, y nos matan, pues nosotros les molestamos. Antes éramos unas familias y amigos de aproxi- madamente 1000 orangutanes, pero en los últimos cinco años han matado a 500 amigos y familiares. Yo, por ejemplo, ya no tengo padre ni madre, y me estoy criando con mis abuelos. La última vez que vinieron los monstruos, mis abuelos, tuvieron suerte y se es- condieron detrás de unas piedras y no los vieron. Además, cada mes, tenemos que cambiar de vi- vienda. Construimos nuestra pequeña cabaña en los árboles y otra vez la queman. He cambiado de casa diez veces en el último año. ¿Os imagináis que eso os pasase a vosotros? ¿Os imagináis que en vuestro pueblo Ejea de los Caballeros, en los últimos cinco años, hubierais pa- sado de 16000 ejeanos a 8000 ejeanos? Y lo peor es que esto no para. Después de contaros esto, os preguntaréis que para qué quieren los monstruos plantar tantas palmeras. Pues os lo explico: vosotros los huma- nos tenéis otros aceites con los que hacer bollería, galletas, pan y muchas cosas más. Por ejemplo, el aceite de oliva, que sacáis de vuestros olivos y que nosotros no quemamos; tenéis aceite de girasol que sacáis de vuestros girasoles y que nosotros tampo- co quemamos, pero esos aceites son más caros y preferís dejarnos sin casa y matarnos porque este aceite es más barato. Entendedme que cuando digo «vosotros» no me refiero a los niños sino a los mayores, pues a los ni- ños no se nos ocurre esas cosas tan feas pero sí a los mayores. Me dirijo a vosotros, los niños, para pedios por favor que le digáis a vuestros padres que cuando va- yan a comprar, por ejemplo, galletas, que se fijen si tienen aceite de palma y si lo llevan, que, por favor, no las compren. Lo pone en las etiquetas de los productos, pues igual que a vosotros os gusta vivir a nosotros tam- bién nos gusta vivir y estar con nuestras familias. Estoy seguro de que esta carta que me ha escri- to un niño que nos ayuda, pues nosotros los oran- gutanes no sabemos escribir, hará que muchos de vosotros les digáis a vuestros padres lo que os he contado para que se fijen en las etiquetas cuando vayan a comprar. Gracias por impedir que acaben con nuestra especie y, por favor, cuidad más vuestros árboles y vuestra naturaleza para que no tengáis que venir a matar la nuestra, que en definitiva es la de todos. Se despide un orangután niño, que espera ser un orangután adulto el día de mañana. Muchas gracias, que en nuestra lengua se dice: uh, uh. DIPLOMA Misterio en la montaña JAVIER TENÍAS BERGES 5º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Había una vez unos amigos que se fueron de vaca- ciones a un pueblo en la montaña. Mientras sus padres deshacían las maletas y se instalaban en el hotel, ellos decidieron ir a dar un paseo por el bosque del pueblo. Era un bosque muy bonito, había muchos pinos, abetos y un riachuelo. Los amigos regresaron al pueblo y, cuando se hizo de noche, desde el hotel vieron unas luces en la montaña, que despertaron su curiosidad. Como no tenían prismáticos, al día siguiente decidieron ir a inspeccionar la zona donde habían visto las luces. Y solo vieron que había una casita roja. Después de cenar regresaron a la casita y vieron que había alguien en su interior. Tras un rato den- tro salió un hombre con un pasamontañas, cerró la puerta y al entrar al coche vieron cómo se le caye- ron las llaves al suelo. Entonces los niños recogie- ron las llaves y entraron a la casita roja. En la casita lo que vieron fue: una pala, una lin- terna, un medidor de espesores de nieve y una caja que ponía Tnt. De repente, oyeron el ruido de un co- che que se acercaba y salieron corriendo de vuelta al hotel. A la mañana siguiente buscaron en Wikipedia lo que era Tnt, y descubrieron que era una substancia explosiva que se utilizaba para hacer bombas. Sa- lieron de paseo con sus padres y llegaron hasta la casita. Como todavía estaban las huellas de ruedas de coche, convencieron a sus padres para continuar el paseo y así ellos saber dónde había ido el hom- bre del pasamontañas. Llegaron a una estación de
  • 155.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 155 concursoinfantil tren abandonada; desde allí, unas huellas de pisa- das se dirigían hacia un paso subterráneo. Fueron a entrar pero había una cadena de la que colgaba una señal de prohibido el paso y sus padres no les dejaron entrar. Por la tarde se quedaron en el hotel. Estaban ju- gando al billar cuando uno de los niños vio al hom- bre del pasamontañas en el bar del hotel y se asus- taron porque pensaron que los podía reconocer por haberle robado las llaves. Entonces, como estaba allí, se fueron rápidamente a investigar el paso sub- terráneo, porque así no los podía pillar. En el paso encontraron unas escaleras y al final una oficina, probaron a abrir la puerta con las llaves del hombre del pasamontañas y al tercer intento se abrió la puerta. Entraron y empezaron a investigar, había varios ordenadores y pantallas de televisión con imágenes del bosque y también de la casita. De repente empezó a sonar la alarma y se es- condieron dentro de un armario. Pasaron quince minutos hasta que se apagó la alarma y entonces oyeron unas voces. «Todo despejado, enciende ya el explosivo, corto y cambio». Y de repente se oyó una fuerte explosión. Uno de los amigos gritó de miedo. Se abrió la puerta y allí estaba el hombre del pa- samontañas. O sea, que sois vosotros los que me habéis ro- bado las llaves, habéis entrado en el almacén de la montaña y habéis hecho saltar la alarma aquí. Los niños estaban muertos de miedo y uno de ellos empezó a llorar. El hombre, al ver lo asusta- dos que estaban, se quitó el pasamontañas y les tranquilizó. Les hizo un chocolate caliente y llamó al hotel para avisar a los padres para que fueran a buscarlos. Les contó que esa era su oficina y que allí tra- bajaban como ingenieros, que se ocupaban de pro- vocar aludes de nieve con explosivos para que no fueran peligrosos para las personas y animales. Llegaron sus padres y los abrazaron. Al día si- guiente invitaron al hombre del pasamontañas a comer y les contó muchas cosas sobre los aludes. Se despidieron y, como ya se habían acabado las vacaciones, volvieron a su ciudad. DIPLOMA La Vida de Laila SHEILA GARCÉS LABARTA 5º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Había una vez una niña de tan solo nueve años llamada Laila, esa soy yo. Y con solo mi edad tengo que ir a trabajar para poder comer. Vivo en un pue- blecito de la costa gaditana llamado Barbate. Antes de que yo naciera, Barbate era un pueblo lleno de riquezas porque los peces abundaban, pero en el año 2019, por lo que me contó mi abuela, los peces dejaron de llegar a la costa gaditana y entonces todo el pueblo empezó a quedarse sin dinero. Aho- ra en el 2082 vivo con mi familia en una pequeña casita con mi madre, Marta; mi padre, Alejandro y mi hermano pequeño, Manu. Apenas nos llega para comer. En mi pueblo todos nos conocemos. Un día llegó una familia nueva al pueblo: dos adultos, un niño y un anciano. El niño se llamaba Ian y poco a poco nos fuimos haciendo amigos, hasta el punto que nos lo contá- bamos todo. Un día juramos que seríamos mejores amigos, pasara lo que pasara. Como todos los días, íbamos al colegio andando juntos. En el camino se le ocurrió una idea loca: que nosotros averiguára- mos por qué los peces no llegan a las costas. Esa idea fue el principio de una historia muy larga. Todo empezó cuando, en vez de ir al cole, de- cidimos empezar la investigación. Primero, fuimos a la playa a observar y a recoger pruebas. Metimos un poco de arena en una bolsita y agua del mar en un frasco de cristal. Después nos fuimos cada uno a su casa para comer. Ian se llevó el frasco con el agua y yo la bolsa de arena. Teníamos prohibido contarle nada de esto a nadie. Por la tarde, como siempre, me fui a trabajar. Yo trabajaba de canguro para la familia más rica de todo el pueblo, cuidando del bebé de dos años. Ese día estuve pensando toda la tarde en cómo podía sacar pistas de la bolsa de arena y al final de- cidí ir al laboratorio del colegio para ver de cerca sus componentes. Por la noche Ian me llamó para contarme cómo le había ido su investigación sobre el frasco de agua del mar. Me dijo que no se lo contó a nadie, pero que
  • 156.
    156 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil su abuelo vio el frasco de agua y le tuvo que expli- car sus planes de descubrir por qué los peces ya no llegaban. Su abuelo le dijo que cuando él era pequeño el día 1 de enero de 2019, a las 4 de la tarde, los pe- ces dejaron de llegar. Él se acordaba como si fuera ayer cuando sucedió. Era una fría tarde de invier- no, cuando, de repente, los pescadores, incluyendo a mi abuelo con su padre, fueron a pescar como siempre hacían y, al sacar las redes, no salió ni un solo pez. Se quedaron muy asustados. Lo volvieron a intentar y nada, los peces no estaban. Los pesca- dores volvieron al pueblo y dieron la mala noticia. Mucha gente no se lo creyó. Decían que era mentira y que no hicieran bromas de mal gusto. Al cabo de los días, todos sabían la dura realidad. Y desde entonces, nadie ha sabido nada más de los peces. También me dijo que después de inspeccionar el agua descubrió que tenía un color verdoso más fuerte de lo habitual en Barbate. Ahora era mi turno de contarle lo que había visto en la arena. Había ojeado unos libros sobre el mar, la arena y sus componentes. Pero había algo que fallaba. Al principio, no sabía el qué, pero, des- pués de unos minutos, vi que había unos trocitos diminutos verdes entre la arena. En ese momento, nos dimos cuenta de que los trozos verdes eran los causantes de todo. Solo nos quedaba averiguar qué eran, por qué estaban allí y quién los había echado. Después de ir a la biblioteca del pueblo y pensar un rato, me vino a la cabeza que si al pueblo casi no le llegaba para comer, ¿por qué había una familia tan rica (la familia del niño que cuidaba)? Se lo dije a Ian y me contestó que la única manera de averi- guar si de verdad esa familia tenía la culpa, era que yo, mañana, espiara a la familia en el trabajo. A la mañana siguiente fuimos al colegio y por la tarde me llevé mi grabadora a la casa, por si acaso oía algo digno de grabar. Ya en la casa, estaba cuidando del niño, lo dejé en la cuna y cuando iba a espiar a los padres, el niño empezó a llorar, así que volví rápidamente. Casi me pillan. Si quería desvelar el misterio debía esperar a que se fueran para inspeccionar la casa. Hubo un día en que los dos, el padre y la madre, se fueron a una reunión y supe que esa era mi opor- tunidad. Busqué por toda la casa y encontré una es- pecie de mapa de una isla con un montón de peces alrededor. Parecía que la familia fuera rica porque desde esa isla estaban echando una comida que atraía un montón a los peces. Se lo dije a Ian para ir a esa isla y poder parar las máquinas que echaban la comida a los peces. El abuelo, buen marinero, nos llevó hasta allí. Nos ayudó a desconectar la máqui- na, que funcionaba sin vigilancia, soltamos a todos los peces y los liberamos al mar. Después llamamos a la policía para que vinieran a detener a la familia y volvimos al pueblo. Todavía faltaba averiguar cómo limpiar las playas de esa sustancia verde. Pero de eso se encargó la policía, que informó de toda la situación. Vinieron a Barbate científicos que se en- cargaron de estudiar la composición de la arena y del agua del mar. Pasado un mes, empezaron a llegar peces a las costas. Estábamos súper contentos. Pasaron los días y, de repente, vino un montón de barcos llenos de peces. ¡La pesca había vuelto a Barbate! Toda la gente se puso súper feliz y alegre. Lo ce- lebramos a lo grande, haciendo una divertida fiesta. DIPLOMA Mi gran historia PEDRO MANUEL ARRUGA DA SILVA 5º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Pensé que toda mi vida iba a ser muy aburrida, has- ta que una mañana me desperté con una sensación rara en el pecho. No sabía lo que me iba a pasar hoy. Me levanté de la cama y me preparé, como todos los días. Me vestí, me lavé la cara y fui a la cocina. Mis padres estaban desayunando. Tenían cara de preocupación. Pensé que tenían algún problema, pero no me atreví a preguntarles. Durante el día, nada especial ocurrió. Cuando llegué a casa, mis pa- dres me llamaron para hablar conmigo. Me dijeron que no encontraban trabajo en esta zona y que nos teníamos que mudar. Yo me quedé sorprendido en pensar que iba a tener que empezar mi vida de cero. Pasó un mes y mi padre me dijo que me iba a llevar al colegio. Yo se lo agradecí con una sonrisa. Cuando llegué al colegio todo era tan normal como siempre. El día acabó y al siguiente nos mudamos a otro pueblo.
  • 157.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 157 concursoinfantil Empecé en un nuevo colegio. Pensé que no ten- dría ningún amigo durante ese curso, pero, de re- pente, una chica, Victoria, se acercó y me preguntó si yo podía ser su amigo. Yo, con una sonrisa le res- pondí: «sí». Durante el curso vivimos muchas aventuras, fue mi mejor amiga en esos momentos. Gracias a ella, aprendí a valorar a las personas que me rodearon. Nunca me dejaba solo. Los días pasaban y nosotros crecíamos. Ya no era el colegio lo que más nos im- portaba, eran las amistades. Comenzó un nuevo curso en el instituto, y empecé a estudiar más de la cuenta y a separarme de mi mejor amiga. Me di cuenta de que sufría por su ausencia y que me im- portaba más de lo que creía y empecé a sentir cosas que nunca antes había sentido por una chica. Eran sensaciones y sentimientos nuevos para mí, me sentía confundido y decidí hablar con ella. Después de sincerarme, me dijo que estaba enamorada de mí y lo guardaba en secreto durante todo este tiem- po. Decidí pedirle una oportunidad para comenzar una relación con ella. Victoria, felizmente, contestó que sí. En ese momento, una nueva vida comenzó para nosotros. Hasta que la gente empezó a opinar so- bre nuestra relación, y tuvimos que dejarlo por un tiempo. Entonces, la historia se repitió y mis padres volvieron a darme la noticia de una nueva mudan- za. Debíamos ir a un pueblo cercano, ya que a mis padres los trasladaron de puesto. Me dolía mucho separarme de Victoria, volver a vivir un nuevo co- mienzo en mi vida; dejar atrás todos mis amigos y amigas, pero, sobre todo, alejarme de Victoria. Me esperaba un nuevo pueblo, nuevas amistades, pero nada de lo que pudiera pensar me animaba. Tenía- mos 16 años. ¡Quizás pudiéramos hacer algo para poder seguir juntos! Los dos pueblos estaban sepa- rados por 12 km. No sería difícil seguir viéndonos los fines de semana, y… los demás días, contactar por Skype. La distancia no nos alejó. Todo lo con- trario. Al llegar a 18 años, acordamos que iríamos a estudiar a la misma Universidad. Con esa ilusión, estudié para aprobar Bachillerato y la EVAU. Juntos nos fuimos a la Universidad, y juntos acabamos los estudios. Y hoy, con 25 años, vivimos felizmente casados y esperando el nacimiento de nuestros dos primeros hijos, ya que Victoria está embarazada de gemelos. DIPLOMA Las heridas de Clara GABRIELA GARCÍA CASAJÚS 6º PRIMARIA COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES EJEA DE LOS CABALLEROS La vida de una mujer termina cuando otra persona comienza a controlar todo lo que hace.  Esta es la historia de Clara que lo que ella no sa- bía es que su mejor decisión iba a terminar siendo su peor pesadilla.  Todo comienza un 23 de octubre del año 2016 cuando Clara y su pareja, que llevaban juntos tres años, deciden separarse para que cada uno comen- zase una nueva vida por separado. Ella conoció a un par de chicos, pero con ninguno de los dos sintió nada especial. En cambio, él había rehecho su vida con otra mujer, con la que decía que era muy feliz. Después de unos meses sin pareja, Clara conoció en un bar a un hombre que se llamaba Daniel, con el que parecía que sí sentía algo especial. Al parecer, el sentimiento era mutuo, por lo que decidieron se- guir con esa relación. Al tiempo Clara y Daniel se casaron y desde en- tonces nada volvió a ser lo que era antes. Ella sufría día tras día las agresiones de su marido y un dolor que a simple vista no se veía, pero sí que existía. Ella al problema le busco una solución, pero él no le hacía caso. Él solo le hacía caso cuando la quería agredir. Al principio solo la agredía verbalmente, pero con el paso del tiempo las agresiones comenzaron ser también físicamente. Cada vez que ella salía a la calle y alguien le preguntaba por sus heridas ella decía que se había caído o que se había golpeado. Cuando ella ya estaba cansada de intentar sal- varse de las agresiones de su marido, decidió de- nunciarlo y contarlo a todas sus amigas, a las que tuvo que dejar de ver por culpa de su marido y a toda su familia.  Al parecer, ella tomó una buena decisión y por fin se salvó de ese maltrato y de esas agresiones.  Actualmente Clara sigue soltera, pero de lo que está segura es que las heridas tardan mucho tiem- po en cicatrizar. 
  • 158.
    158 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil DIPLOMA El majete ANA FRANCO GÓMEZ 4º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Suena el despertador, Marcos se prepara para ir al instituto. No es tarea fácil. Su estatura, sobrepeso y ser el más listo de la clase le hace ser diana de cier- tos comentarios. — ¡Qué pasa, bolita de grasa! Menos estudiar y más deporte, ¡pringao! — ¡Buenos días, Roberto! Tú siempre tan ma- jete. Marcos no lo llevaba mal, su actitud positiva y su valentía lo empujaban a ser feliz. Cada día sucedía lo mismo, Roberto siempre tenía que hacer algún tipo de comentario fuera de lugar. — ¡Bolita! ¡Que es más fácil saltarte que rodear- te! — ¡Que sí..., Roberto! ¡Qué majete eres! Marcos utilizaba la ironía para salir del paso, pero en las situaciones más incómodas. Los años pasaron, Marcos se convirtió en un ci- rujano con un enorme éxito, Roberto, no terminó sus estudios y terminó trabajando como operario en una fábrica de productos químicos. Un trágico día, dicha fábrica sufrió una explo- sión, cientos de muertos y heridos con graves que- maduras fueron el resultado. La noticia trascendió a nivel nacional y sanita- rios de diferentes lugares no dudaron en acudir a prestar su ayuda, entre ellos, Marcos. Roberto estaba entre los heridos, fue traslada- do al hospital más cercano, pero la gravedad de las quemaduras de su rostro, hizo que fuera traslada- do al hospital donde Marcos estaba. Él fue el encargado de no solo salvarle la vida sino también de que su rostro quedara, milagrosamente, mucho mejor de lo esperado. Roberto estuvo varias semanas sedado, cuando por fin despertó lo primero que vio fue a Marcos dan- doinstruccionesaunaenfermera,esteyahabíaregre- sado a su hospital, pero los fines de semana se trasla- daba allí para supervisar la evolución de Roberto. — Dios mío, Marcos, ¿eres tú? — Roberto, sí, la bolita —sonrío. — ¡Vaya! ¿Cómo estoy? ¿Cuánto tiempo ha pa- sado? — Tranquilo, han pasado tres semanas desde el accidente. — ¿Cómo? ¿Y esto? ¿Qué le pasa a mi cara? —Bueno, me ha costado, pero sabes, Roberto, al final, vas a quedar tan «majete» como siempre. Ambos sonrieron mientras Marcos le guiñaba un ojo y a Roberto se le llenaban los ojos de lágrimas.   DIPLOMA Pascal y sus ovejas MARTÍN SÁNCHEZ RAMÓN. 4º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Pascal era un pastor francés que todos los veranos llevaba sus ovejas a Bachimaña para que comieran pastos frescos y bebieran agua cristalina de los ibo- nes. Aquel año Pascal partió de casa de Piedra, un re- fugio de los Pirineos, con un rebaño de 550 ovejas y una perra llamada Chocolat. Por la mañana, temprano, comenzó a caminar. El camino era estrecho, empedrado y con muchas cuestas. Pero Pascal era un hombre fuerte y alto, y subía sin problema. Enseguida, llegó a un prado, llamado Bozuelo, donde descansó junto con sus ani- males y almorzó un bocadillo de tortilla de patata. Tras reponer fuerzas, continuó su camino hasta llegar al inicio de la cuesta del Fraile, el tramo más duro del recorrido. Levantó la vista y en el horizonte vio un que- brantahuesos volando. De repente, aparecieron unas marmotas chillando y las ovejas salieron co- rriendo asustadas. Pascal decidió ir al refugio de Bachimaña a pedir ayuda. Al llegar al refugio, se encontró con el guarda José Ángel y su hijo Martín y les contó lo que le ha- bía pasado. En ese momento, en la presa del Ibón, Martín vio unos sarrios y cerca de ellos se encon- traban algunas de las ovejas de Pascal. Martín se ofreció a ir a por ellas, mientras José Ángel fue a Coanga, un pequeño Ibón encima de Bachimaña, a ver si había alguna oveja más. Pascal y su perra
  • 159.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 159 concursoinfantil Chocolat subieron al pico de los Infiernos por si allí había alguna. Por la tarde, consiguieron reunir a las ovejas perdidas y las contaron. —Menos mal —dijo Martín—. ¡¡Están todas!! A lo que Pascal dijo: — Muchas gracias, Martín y José Ángel, por ha- berme ayudado a encontrarlas. —Nosotros siempre te ayudaremos, Pascal — dijo José Ángel. Y como agradecimiento, Pascal les dio un queso, que llevaba en la mochila, hecho con la leche de sus ovejas. Y otro año más, las ovejas de Pascal pasaron el verano en Bachimaña.   DIPLOMA Aventuras por el mundo HUGO ARNAL PÉREZ 4º DE PRIMARIA CEIP RECTOR MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Alonso, Claudia y Tomás eran tres amigos muy aventureros. Les gustaba ir a la biblioteca para leer todos los libros en los que salieran sus países favoritos. A Tomás la apasionaba China porque quería ver un dragón de verdad. Claudia y Alonso le repetían una y otra vez que los dragones no existían, pero Tomás no perdía la ilusión. A Claudia le gustaba mucho Holanda porque las flores, sobre todo los tulipanes, le chiflaban. Tenía tulipanes dibujados en su pijama, en su cuaderno de notas, e incluso en el tazón del desayuno. A Alonso le gustaría ser de mayor arqueólogo como Tadeo Jones. Había visto la película miles de veces así que su sueño era vivir en Egipto. Un día hicieron un juramento. Se prometieron viajar cuando fueran mayores a cada uno de estos países para vivir grandes aventuras. Los tres amigos fueron creciendo y sus sueños se fueron desvaneciendo... cada uno fue haciendo su vida. Un día Tomás, dibujando un dragón a su hijo, recordó la promesa que hizo en la infancia con sus amigos. Pensó en esos años tan felices que pasó con Claudia y Alonso. El hijo de Tomás le preguntó que por qué se había puesto tan triste y su padre se lo contó. Su hijo llegó a una buena conclusión: ¡HACERSE MAYOR ES UN ROLLO! Tomás decidió comprar tres billetes de avión y llamó a sus dos amigos. Claudia y Alonso recibieron la noticia con una alegría inmensa. Y así lo hicieron. Por unos días volvieron a vivir esas grandes aven- turas en esos tres grandes países que hace tiempo juraron visitar. Esta vez fue Tomás el que llegó a una conclusión:¡NO HAY QUE OLVIDAR NUNCA NI A LOS AMIGOS NI A LOS SUEÑOS! DIPLOMA Los mil sueños DANIELA CIUDAD CIUDAD 4º DE PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Érase una vez una niña llamada Daniela y su hermanaquesellamabaCayetana.Danielaconfiaba mucho en su hermana. Entre ellas se contaban: secretos, misterios y sueños. Un día, al anochecer, se fueron a su lugar secre- to de la casa. Este lugar secreto era difícil de encon- trar, porque para llegar a él había que ir al salón y pasar la pared diciendo la frase mágica: «Si lo sue- ñas, lo puedes lograr». Ese día decidieron contarse el sueño que habían tenido. Empezó Cayetana, contó que había soñado que había inventado dos linternas, una que hacía empequeñecer las cosas y la otra las agrandaba. Entonces ella empequeñeció, se montó en una ma- riposa y fue buscando aventuras. Cuando llegó el turno de Daniela, ella aún no se creía lo que había soñado, porque era una de las cosas que le gustaría que se hiciera realidad. En- tonces empezó a contar su sueño. En ese sueño ella descubría el mundo de las sirenas y se convertía en una de ellas. De repente, les llamó su madre: —¡Venid, venid! Escuchad las noticias. En la televisión, dos científicos, llamados Raúl y Clara, habían descubierto el mundo de las sirenas. Daniela no se lo podía creer, porque uno de sus sue- ños se había hecho realidad.
  • 160.
    160 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil Después, Daniela y Cayetana volvieron a su lu- gar secreto y Daniela le dijo a su hermana: «Nunca pierdas la esperanza, porque todos tus sueños se pueden hacer realidad».   DIPLOMA La mejor experiencia de mi vida RACHEL MARÍA PONS FHON 6º DE PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Había una vez una chica muy agradable, se llamaba Kiara. Ella era autista pero no me fijaba en eso. Ella me caía bien, aunque siempre golpeaba a la gente cuando se enfadaba, yo la intentaba ayudar con su ira. Mis amigos decían que me alejara de ella, pero no les hice caso. Kiara siempre fue mi amiga. Cuando ella tenía miedo me daba la mano, ella confiaba en mí y yo en ella. Era muy graciosa, siempre jugaba conmigo. El primer día que la conocí era un poco rara, pero mi tutora explico por qué no hablaba con na- die, me dijo: — Rachel, Kiara confía mucho en ti, quiero que intentes ayudarla a conseguir más amigos, nadie quiere ser amigo de Kiara porque es autista. Yo me había quedado impactada por lo que le respondí: —Señorita, con todo gusto le ayudaré a Kiara a conseguir más amigos. Yo conseguí que algunos de mis compañeros la conocieran mejor y fueran amigos de ella; pero mi mejor amigo me decía que si era su amiga él dejaría de ser mi amigo, a lo que le respondí: —Entiendo que te preocupas por mí, pero ella es muy buena. Si la conoces te caerá bien. Mi mejor amigo se fue y nunca me volvió a ha- blar. Obviamente me sentí mal porque perdí a un amigo, pero un verdadero amigo nunca te obligaría a elegir, ¿verdad? Ella y yo seguíamos ayudándonos una a la otra, pasamos muchas aventuras juntas. El último día de colegio, ella estaba triste porque se iba a otro colegio a otra parte del país. No la volví a ver, pero siempre la recordaré aunque yo esté en otro país, en otro continente y en otro colegio.   DIPLOMA Mi globo azul PAULA MAÑAS CLEMENTE 6º DE PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Cuando tenía tres años, mis abuelos me regalaron un globo de color azul. Ahora que tengo once años mis padres me lo querían quitar porque ya era muy viejo, yo les dije: —¡Mi globo es mi amigo y jamás se explotará! Bueno, es increíble que no se haya desinflado estos últimos años, igual es mágico, igual es un alie- nígena, igual es que lo he cuidado tan bien que no se quiere ir de aquí. Va en serio, de pequeña le daba de mis macarro- nes del plato. Un día, como otro cualquiera, me levanté y me preparé para ir al colegio. Me vestí, me aseé y me despedí de mi globo. Al volver del colegio me asusté porque mi globo se escapó por la ventana. Salté por el tejado y me sujeté a la cuerda del globo, cerré los ojos y dije: —¡Estoy volando! Atravesamos el supermercado, las piscinas y hasta los Pirineos. Recorría la frontera con Francia hasta llegar a París. Una pareja de franceses estaba comiéndose un croissant, ¡pero yo se lo quité, porque tenía hambre! El globo me dejo en la punta de la Torre Eiffel, se fue para abajo y yo tuve que ir corriendo por las escaleras. Me cansé pero en el último momento lo atrapé… y volábamos juntos otra vez. Aterricé en California, en Hollywood. Entré por una ventana donde se estaba grabando una película que estrenará en 2021, me echaron la gran bronca. Pero yo seguía volando hasta México donde, sin querer, terminé sobre en una mesa y tragué una guindilla muy roja. Unos mexicanos me miraron y
  • 161.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 161 concursoinfantil susurraban que parecía un tomate sujetado por un arándano. De ahí llegué otra vez a mi casa y justo en ese instante mi globo hizo ¡PUM!, Se explotó. La despedida fue muy triste. Mis amigos y mi familia no se lo creían pero realmente fue una ex- periencia inolvidable. ¡Nunca olvidaré mi globo azul!   DIPLOMA La contraseña del arco iris SONIA GÓMEZ LES 6º DE PRIMARIA CRA LUIS BUÑUEL SANTA ANASTASIA Érase una vez, un pueblo muy lejano en el que habitaban un rico muy avaricioso y un pobre muy humilde. Cuenta la leyenda que muy cerca de allí, una vez al año, a las seis de la tarde, cuando salía el arcoíris se podía llegar a ver su final y, además, en él había un tesoro. Así que un día a las seis de la tarde, de repente apareció un precioso arcoíris que cruzaba de lado a lado todo el pueblo. Entonces el niño pobre y humilde se decidió a ir en busca de ese tesoro para poder ayudar a su familia a seguir adelante. Pero… el rico, a pesar de todo el dinero que tenía, aun sabiendo que podía dejar a alguien que lo necesi- taba de verdad, también fue a por dicho tesoro. Cuando ya casi estaban a punto de llegar al final del arcoíris, los dos niños se encontraron y enton- ces el rico le dijo al pobre: — ¿Crees que un pobre sin dinero como tú va a ganar a un rico tan listo y rápido como yo? Ja, ja, ja (soltó con risa maligna). Además, tengo un patín 370 XRDZ, que corre muy rápido y lo alcanzaré an- tes que tú. El niño pobre se sintió muy triste y, de repente, a lo lejos vio a una pobre anciana a la que se le había caído el bastón y fue corriendo a ayudarle a pesar de que pudiera perder el tesoro. Sin embargo, al rico, a diferencia del pobre, no le importó la pobre anciana y continuó a toda velo- cidad con su patín. Cuando llegó no había nada y el rico decepcionado se marchó. El niño pobre, cuando ayudó a la anciana, fue corriendo al final del arcoíris y tampoco encontró ningún tesoro, pero él, a diferencia del rico, no se marchó decepcionado, sino que se iba a ir muy con- tento de haber ayudado a aquella anciana. De pronto, antes de marcharse a su casa, salió del arcoíris una llave que cayó en sus manos y apa- reció una cerradura que encajaba perfectamente con aquella llave, la metió, la giró y sin esperarlo cayó un cofre en sus manos. El niño pobre sorpren- dido lo abrió y en él había un montón de monedas; así que le dio las gracias y muy contento se marchó a su casa con el cofre y feliz, porque podría dárselo a sus padres. Y es que la verdadera contraseña del arcoíris no era llegar el primero, sino llegar y haber tenido un gran corazón. Asípues,elniñopobreaprendióqueenlavidavale más ser bueno y generoso que ser rico y avaricioso.   DIPLOMA Las aguas encantadas del lago Esmeralda EVA SANCHO BARÓN 5º DE PRIMARIA CRA LOS BAÑALES UNCASTILLO Hola, me llamo Selena, y os voy a contar la historia que nos pasó a mis amigos y a mi hace unos meses. Una tarde de verano vinieron mis amigos a me- rendar, y mi abuela Mary nos contó una historia del pueblo. En nuestro pueblo hay un lago llamado Es- meralda, por sus aguas vedes cristalinas. Mi abuela empezó a hablar sobre él. Niños, os voy a contar algo sobre el lago Esme- ralda: Hace mucho tiempo cuando yo era como vosotros ocurrieron cosas muy extrañas en nuestro lago, de- cían que sus aguas estaban encantadas, los habitantes
  • 162.
    162 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil del pueblo demostraron varias veces que ese lugar no era normal. Voy a contaros tres historias que fueron las más destacadas. En 1940 dos hombres y dos mujeres del pueblo hi- cieron el palo de madera más largo del mundo, que medía 300 metros, batieron un récord, pero metieron el palo al lago y no consiguieron tocar su fondo. En 1942, una pareja, Manuel y María, fue a lavar la ropa al lago. Cuando uno de ellos fue a meter una camisa al agua, salió completamente seca, probaron con una chaqueta y pasó lo mismo, así que tuvieron que marcharse sin lavar la ropa, casi sin creerse lo que estaba pasando. Y la última historia ocurrió en 1943, dos hombres y una mujer, de una familia del pueblo, estaban enfer- mos de gripe, fueron a buscar agua al lago Esmeralda ya que se pensaba que sus aguas eran mágicas. Sin creérselo mucho bebieron agua y al instante se curó su enfermedad. Y por último mi abuela dijo: — Niños, ¿sabéis lo más curioso de todo esto? Que nadie de esas personas creía en la magia, hasta ese día. Cuando mi abuela terminó de hablar, fuimos a jugar al jardín, y uno de mis amigos, Juan, dijo: «¿Y si mañana vamos al lago Esmeralda?» «Cómo no», todos gritamos que sí. Al día siguiente, fuimos al lago Esmeralda y aunque mi abuela y mi amiga Alicia estaban un poco griposas nos bañamos. Lo más raro fue que hacíamos pie y podíamos tocar el fondo del lago, nos empapamos la ropa, Alicia y mi abuela que be- bieron de sus aguas no curaron su gripe. Todo fue muy extraño, mi abuela dice que es porque ya creemos en la magia y ni nada ni nadie tenía que demostrarnos que si existe.
  • 163.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 163 Poesía 4.º, 5.º y 6.º Primaria PRIMER PREMIO Quiero ser Mª ISABEL CALERO FERNÁNDEZ 5º PRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Quiero ser agua para tomar el sol cada día y moverme al vals del viento. Quiero ser viento para viajar por la noche y poder ver las luces y abrir las ventanas de los soñadores. Quiero ser Luna para poder iluminar, para que me reciten poesías y los pintores me puedan dibujar. Quiero ser… Quiero ser gente, quiero ser voz para poder hablar, para ser oída, que, aunque sea niña, tengo mucho que contar. SEGUNDO PREMIO Los pájaros de mi árbol MARINA ABADÍA 6º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Los pájaros de mi árbol me despiertan cada mañana. Los oigo desde la ventana, me hacen saltar de la cama. No solo los oigo en mi casa, también en la plaza y en la terraza. Menos mal que no se cuelan por la chimenea. Que, si los pilla mi madre, seguro que los hornea. Con su serenata mañanera decimos adiós al invierno. Qué alegría, qué alboroto… ¡Por fin llega la primavera! DIPLOMA Mirando al mar NATALIA LAPLAZA MORENO 4º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS Mirando al mar, negra oscuridad. Unos pocos llegan, buscando un hogar. Mirando al mar, el día muestra su realidad. Cuerpos sin vida llegan, se han quedado sin hogar. Mirando al mar, ha llegado la Navidad. Unos pocos se acuerdan, de que podemos ayudar.
  • 164.
    164 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil DIPLOMA Las estaciones del año CELIA CARBONELL VINACUA 5º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS La primavera nos trae maravillosos olores, rosas y amapolas rojas y otras flores. ¡Qué ricos los helados en verano! Los saboreo de fresa y menta con mi hermano. ¡Ya vemos que es otoño! Caen las hojas amarillas del madroño. En invierno tocamos y palpamos la nieve blanca, con ella jugamos y nos enfriamos. Escuchamos los pájaros cantar en primavera. En verano los niños riendo en la arena. La lluvia de otoño nos moja sin pena. En otoño el cierzo nos molesta en la cena. El arcoíris a lo lejos vemos de colores. Percibimos con los sentidos las estaciones. DIPLOMA No te calles, cuéntalo CLASE DE 6º DE PRIMARIA COLEGIO NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED EJEA DE LOS CABALLEROS (Poesía contra el acoso escolar) Llego a clase cada día. Mismas miradas, mismas risas. ¿No lo ves? Piensa que fuera al revés. Llego a clase con alegría. Siempre alguien me la quita. El me pegó, y nadie lo vio. Me siento solo, triste. Para la gente solo soy un chiste. Llego a casa, boca cerrada, lágrimas me causan esas palabras. Pero hoy no me voy a callar. No seas espectador, nadie merece este dolor. ¡No te calles, cuéntalo! DIPLOMA No sé qué pintar CARLOS CLEMENTE 6º PRIMARIA CEIP MAMÉS ESPERABÉ EJEA DE LOS CABALLEROS No sé qué pintar. Tengo que pensar. Blanco está el papel, esperando al pincel. No sé qué pintar. Tengo que pensar ¿A mi madre haré un retrato? No, que tardaré mucho rato. Ya sé qué pintar, y voy a empezar. Un príncipe pequeñito… Lo llamaré Principito. En un planeta con una rosa, que será la más hermosa.
  • 165.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 165 concursoinfantil DIPLOMA El árbol desnudo AINARA LASIERRA AZNÁREZ 5ºPRIMARIA CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS El árbol del centro de la plaza, con sus pájaros peregrinos, ese árbol desnudo de nidos que quedan vacíos. Las conejeras de ayer ya no son nada, se les cayó el tejado y casi no les queda fachada. Los jilgueros que jugaban en la plaza ahora son viejos halcones, que charran sus aventuras por los campos juguetones. No hay nuevas generaciones que revivan la escuela ni médicos, ni farmacias, que nos protejan y creen una vida nueva. Cuando sale la luna te vigilan desde el tejado las lechuzas y búhos, como si hicieras algo malo. Recuerdo cuándo salíamos a la fresca, los niños jugábamos por todo el pueblo, al aro, al escondite, a las tabas, a la peonza y al pañuelo. Ahora, los mayores hablan en la fresca, cuentan historias de cuando eran jóvenes, cómo bailaban con las orquestas, y diferentes diversiones. ¡Cómo me gustaría que la alegría del verano, con la vuelta de los pájaros peregrinos, durara todo el año! DIPLOMA Igualdad ENMA ANDRÉS 6º PRIMARIA CRA LOS BAÑALES LUESIA No importa cómo seamos. Si morenitos o blancos. Mucha gente piensa diferente pero para mí todos somos iguales. Aunque seamos mayores o jóvenes, altos o bajos, siempre amaremos a la gente, como a nosotros nos han amado. DIPLOMA Ayuda al débil RAFAEL HERNÁNDEZ ACIRÓN 6º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS Un daño silencioso, el niño llora sin parar. No ayudes al malicioso, apoya sin dudar al que sufre. No te calles, grita, siempre hay alguien que escucha y que apoya esta lucha.
  • 166.
    166 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursoinfantil DIPLOMA En mi huerto me divierto ROSITSA IVANOVA 6º PRIMARIA CEIP FERRER Y RACAJ EJEA DE LOS CABALLEROS En verano y en invierno disfruto todo el tiempo y corro como el viento. Siempre tengo cosas que hacer, a los pájaros les doy de comer. Veo las flores crecer. Me encanta ver el atardecer. Cultivando frutas y verduras se me van todas las amarguras. Ayudando a mamá y papá, trabajando nuestro trozo de tierra. ¡Qué maravilloso regalo es la naturaleza! Hay que cuidarla pues, si la matas, no regresa. Qué feliz soy yo, pues nada me da pereza.
  • 167.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 167 Un cole en el espacio ALUMN@S 3º B EDUCACIÓN INFANTIL CEIP CERVANTES EJEA DE LOS CABALLEROS Soplaba tanto el viento en Ejea de los Caballeros, que la bolsa de la papelera del cole Cervantes se movía. Nosotros estábamos en la clase y notamos que el cole también se movía. Miramos por la ventana y nos dimos cuenta que estábamos volando. Vimos muchas estrellas y llegamos a la luna. No podíamos andar por la gravedad, ni respirar porque no teníamos oxígeno. Vimos unas monedas de chocolate pero no podíamos cogerlas. Llegó una nave espacial, se abrió la puerta y apareció E.T. E. T. nos ayudó a coger las monedas. Cuando nos íbamos otra vez a la tierra, el cole se quedó sin gasolina y pensábamos que nos teníamos que quedar en la luna para siempre jamás. Pero E.T. nos dio la gasolina de su nave espacial y salimos disparados. Cuando llegamos a Ejea, vimos el parque y nos comimos las monedas de chocolate. Decidimos no contárselo a nadie porque era el secreto de nuestro cole. Al día siguiente nevó, hicimos un muñeco y la papelera se llenó de nieve y se congeló. Poema colectivo
  • 168.
    164 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Concurso juvenil Narrativa 1.º, 2.º y 3.º ESO PRIMER PREMIO Papel en blanco ANDREA LAGUNAS IBOR 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Así fue como la chica, aun indecisa, se plantó delan- te de un papel en blanco, dispuesta a plasmar todo lo que rondaba por su cabeza con todo lujo de de- talles. Cogió lápiz y goma, rotuladores y pinturas, pero por su mano no salían esas maravillosas ideas que tanto rato había estado imaginando. Lo único que podía quedarse en el papel eran unos cuantos garabatos de diferentes colores y formas. Arrugó el dibujo y lo tiró a la basura, puso otra hoja delante de ella, pero otra vez seguía sin salirle lo que que- ría. «No quiero garabatos que parezcan de un niño de preescolar», decía. Repitió la acción de arrugar el papel y tirarlo tantas veces que había perdido la cuenta y la papelera rebosaba hojas. La chica ya frustrada puso un papel en la mesa otra vez, pero en vez de intentar hacer algo se puso con el móvil. Parecía que prefería mirar a quienes les había gus- tado su foto antes que dibujar, que, aunque nunca practicaba, tenía como sueño poder pintar mejor que todo el mundo. En el momento que cogió su móvil escuchó una vocecilla que venía del papel en blanco: «¡hey!». La chicaasustadaseechóhaciaatrás,perovolvióamirar el papel. Una mancha de tinta había caído sobre este, se movía, y tenía una forma un tanto humanoide. — ¿Quién eres? —preguntó la chica sin com- prender nada. — ¿Tan rápido te has olvidado de nosotros? Somos tus sueños, somos aquello que has abando- nado, aquello con lo que sueñas pero nunca luchas por hacerlo realidad. — Es solo un sueño de los miles que tengo, mis padres siempre me dicen que dibujar es como per- der el tiempo de una forma más agradable. Dicen que si me dedico a esto me moriré de hambre — dijo la chica con la cabeza baja. Sabía que la mancha tenía razón pero suponía que sus padres también. Al fin y al cabo sus padres estudiaron medicina, y según lo que ella había vi- vido a sus padres les iba muy bien. Ambos querían que ella también se dedicara a ese campo, aunque a ella no le gustara. — No es perder el tiempo si a ti te gusta. Si prac- ticaras más tendrías mejores resultados, te gusta- ría más dibujar. Y otra cosa… ¿prefieres estudiar algo que no te haga feliz que algo que en verdad disfrutas? —la tinta parecía moverse por el papel, pero con movimientos muy lentos. — Tienes razón, esta es mi vida no la suya, ellos ya eligieron qué querían ser, ahora es mi turno, ser feliz de la forma que yo elija, y si por algún casual muero de hambre por no haber encontrado traba- jo, que sepan que moriré con una gran sonrisa. —Así me gusta, sé libre, y que nada se interpon- ga entre tú y tu sueño —dijo la mancha orgullosa y se esfumó. Entonces la chica se despertó con una pequeña sonrisa. Todo aquello había sido un sueño, todo ha- bía sido una invención de su cerebro para que de una vez por todas se diera cuenta de lo que sentía. Esa misma mañana desayunó con sus padres y les contó todo, desde que odiaba ser médico hasta que se quería dedicar a dibujar y diseñar. Sus pala- bras eran tan firmes que a sus adres no les quedó otra que aceptar.Al fin y al cabo, ¿quiénes eran ellos para decidir sobre el futuro de su hija? Actualmente trabaja de lo que le gusta. ¿Un final bonito, verdad? Claro, pero aunque parezca triste o injusto, no siempre después de la historia hay un buen final, sigue habiendo gente que obliga a sus hijos a vivir la vida que ellos soñaron en tener. Deja vivir a la gente como quiera.
  • 169.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 165 concursojuvenil SEGUNDO PREMIO Nuestra historia JULIA CASTRO ARANDA 2º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Me llamo Fátima, y vivo con mi hermano pequeño Ali, con mis padres y mi abuela en Alepo, Siria. Y esta es nuestra historia: Cada mañana íbamos al colegio, yo a 6º de primaria y mi hermano, a 1º de primaria. Esa mañana fuimos al colegio como siempre, pero nunca nos esperaría- mos lo que iba a suceder. Salimos al recreo para descansar y comer algo, yo como siempre me fui con mis amigas a jugar al futbol y Ali con los suyos a jugar al escondite, cuando de repente escuchamos un sonido muy fuerte, y poco después una gran nube de humo negro que empezó expandirse por el cielo. Habían tirado la primera bomba, la prime- ra de muchas, la primera del infierno que pasaría- mos. Recuerdo que los niños empezaron a correr descontrolados mientras gritaban, poco después cayó la segunda, los profesores nos decían que nos refugiásemos dentro del edificio. Todos teníamos miedo. Volvió a caer la tercera, yo no me separaba de mi hermano, la verdad es que no me paré a pen- sar en lo que estaba pasando, solo rezaba porque mis padres y mi abuela estuvieran bien ya que eran lo único que teníamos. Esperamos unas horas para asegurarnos de que no caería una cuarta. Y salimos. La gente tenía miedo, gritaba, corría y lloraba por la pérdida de seres queridos. Nuestra casa no esta- ba muy lejos, así que cogí a mi hermano a hombros y sin pensarlo corrí hacia nuestra casa. Bueno, a lo que era nuestra casa ya que estaba destruida por completo. Enfrente estaba mi madre, con mi padre, que lloraba mucho, yo nunca lo había visto llorar, decía que era de cobardes, pero lloraba. Fuimos a abrazarlo, entendí lo que pasaba, mi abuela estaba enferma y nunca salía de casa y supongo que ese día no habría sido una excepción, aquella bomba se ha- bía llevado nuestra casa, nuestras posesiones, pero se había llevado a una de las personas a las que más quería en este mundo, entonces noté como una la- grima caía por mi cara. No tuvimos mucho tiempo para más, nuestro padre nos dijo que intentáramos rescatar algo de los escombros. Poco después nos reunimos con más familias que estaban en nuestra misma situación, y todos teníamos claro una cosa, teníamos que huir del país, no teníamos muchos medios para escapar así que nuestra única opción era meternos en un camión de mercancías. Pasaron unas nueve horas hasta que aquel camión paró, no sabíamos muy bien donde estábamos, no sabría de- cir que ciudad o región era. El camión paró frente al puerto de la ciudad, era nuestra oportunidad, nece- sitábamos salir del país y ponernos a salvo. Ahí nos unimos a un grupo de inmigrantes, les contamos nuestra situación y muy amablemente nos «aco- gieron». El grupo estaba formado por seis mujeres, cuatro hombres y tres chicos, que no debían de so- brepasar los 16 años. Nos dijeron que lo mejor para huir era meternos en un barco, pero había que es- perar a la noche y eso hicimos. En el momento de la huida, sentí miedo por lo que pudiera pasar, lo que nos esperaría cuando llegáramos y lo que dejamos, me pregunte como estaría la familia que habíamos dejado, mis amigas… Pero ese no era el momento de pensar en eso, así que cogí a mi madre de la mano e intente no pensar en nada. No nos costó mucho acceder al barco, entramos por la parte trasera es- taba muy nerviosa pero cuando por fin estuvimos dentro, no pude evitar soltar un suspiro de alivio. El viaje fue bastante largo y duro. Estuvimos muchas horas en espacios muy pequeños y a eso se sumaba que llevábamos muchas horas sin comer ni beber. Fue entonces cuando el barco se paró, y de repen- te escuchamos un chirrido muy fuerte, y se abrió la puerta. Entraron varios hombres, que hablaban otro idioma, cogí aire, recé para que no nos descu- brieran, pero el daño ya estaba hecho. Había pasa- do lo que temía durante el viaje: nos habían descu- bierto. En ese momento entraron unos policías y se llevaron a mis padres y a los demás inmigrantes. Yo lloraba de impotencia, pero no podía hacer nada, nos quedamos solos mi hermano, los cuatro chicos inmigrantes y yo. Nos llevaron a un refugio con más chicos y chicas como nosotros, no hablábamos su idioma y no sabía lo que decían, pero sí que pude deducir que estábamos en Grecia, nada más. Nos dieron de comer y unas horas más tarde se acercó una chica joven a contarnos porque estábamos ahí y que iba a pasar. Básicamente nos dijo que nues- tros padres ya no podían hacerse cargo de nosotros porque nos habían puesto en peligro, cosa con la que no estaba de acuerdo, y que pasábamos a estar a manos del estado y que si teníamos suerte alguien
  • 170.
    166 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil nos podría acoger hasta cumplir la mayoría de edad para poder reunirnos con nuestros padres. He de decir que lloré mucho, pero días más tarde acepté con resignación nuestra nueva situación. Ha pasa- do un par de años desde lo último que sabes de no- sotros, ahora vivimos con un matrimonio de ingle- ses, en Irlanda, nuestra vida ahora es mucho más fácil, aprendimos el idioma y vamos al colegio. Ade- más ya no sufrimos por tener o no algo de comida a final de mes. Echamos mucho de menos a nuestros padres, pero Sarah, nuestra madre adoptiva, nos ha dicho que pronto volveremos a Grecia, que es don- de ahora residen nuestros padres para verlos. En cuanto la situación en Siria, la vida es muy mala, siguen los bombardeos y las guerras, además Alepo, donde vivamos antes, ha sido la zona más afecta- da. ¡Ojalá algún día podamos volver a nuestro país, pero esta vez sin miedo y con la tranquilidad de que si paseamos por la calle no oigamos un tiroteo o una bomba de fondo! ¡Ojala algún día las personas no tuvieran la frialdad de matar a gente por dinero! Hoy es mi cumpleaños y ese es mi deseo, mi deseo es que en un futuro no tengamos miedo de que haya un ataque terrorista, caiga una bomba o la gente mate por dinero. SEGUNDO PREMIO Valientes inocentes DIEGO TERRÓN ABADÍA 3º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Hola, me llamo Pablo, tengo 12 años y mi sueño es ser el Morico, Abderramán. Sí, mi sueño es bailar al ritmo de tambores, gaitas y dulzainas. Por si no los conocéis, Abderramán y el Morico, son gigantes y cabezudos, muy conocidos en mi tierra, Ejea. Mis padres me dicen que me dedique al campo, y me llenan la cabeza con esas cosas de tractores, cosechadoras… pero no se dan cuenta de que a mí lo que me gusta realmente es bailar, cantar… y ya si lo mezclamos con el folklore y la música, me enlo- quezco. Todos me dicen que como mucho. En verdad, todo lo que veo, todo lo que me ponen, para así hacerme tan alto como los gigantes y veloz como los cabezudos. Me doy cuenta, que por mucho que como, no alcanzo a esa altura de los tres metros y no corro tanto como un cabezudo en fiestas. Mis compañeros de clase se están empezando a reír de mí. Me está subiendo el peso y eso las perso- nas que se hacen llamar amigos valientes, me lo es- tán repitiendo una y otra vez, haciéndomelo pasar mal delante de todos los niños y niñas en el recreo incluso delante de la chica que me gusta, María. Esto de las burlas e insultos se está convirtiendo en patadas y bofetadas. No se lo quiero contar a nadie. Mis compañeros me dicen que para ser gigante hay que estar más flaquito. Me lo dicen tan a menudo que he comenzado a quitarme la idea de la cabeza y empezar con el campo aunque no me guste. Son las fiestas de mi pueblo, no salgo porque no tengo amigos, y mis padres se me quieren llevar al campo. Me he escapado de casa y me he sentado en una esquina de la calle. Parece que no tengo familia. Me he encontrado con algún compañero de clase, se ha echado a reír de mí y de mi cuerpo. Casualmente, están pasando los gigantes y cabe- zudos por enfrente de mí, están bailando al ritmo de los tambores… y yo aquí aburriéndome solo, al son de la música. No os recomiendo que paséis por esto, ojalá no os toque. Hay días que estás solo con tus padres y otros solo con la barandilla del balcón del quinto piso. No os imaginéis por qué. Se me está acercando un hombre, parece como disfrazado. Es el hombre que acompaña a los gigan- tes y cabezudos, algo me quiere decir. No me preguntéis cómo, pero estoy acompañan- do a los gaiteros con más niños que se han acercado a ver si quería jugar con ellos. He pensado que todo el tiempo no se puede estar triste, por una vez que parece que me sonríe la vida pues voy a intentarlo. He hecho nuevos amigos y he aprendido a tocar para los gigantes gracias al hombre que se me acer- có. Él se llama Sergio. A partir de ahora me ha di- cho que les acompañaré tocando, o tal vez bailando. ¡Qué alegría! Estaba muy equivocado, los gigantes no son per- sonas de verdad, las verdaderas personas son las que hay dentro de ellos, las que los bailan. Gracias a ellos, estoy superando esta etapa, encontrando nuevos amigos y dejando aparecer mi sonrisa, que solo aparecía en los verdaderos buenos momentos.
  • 171.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 167 concursojuvenil Me llamo Pablo tengo 25 años, he conseguido ser lo que yo quería, bailador de los gigantes de mi pueblo. Ahora voy de pueblo en pueblo, poniendo color y sacando brillo a todas las calles bailando al ritmo de la música. He creado un blog donde todos los niños cuen- tan historias como la mía, ayudándoles así a supe- rarlas día a día. He conseguido sacar la sonrisa a muchos, gracias a que un día un hombre me la sacó a mí, me sacó de una mente aburrida y preocupada a una vida de luz y color. También he conseguido que María, la chica que siempre me ha gustado, sea mi mujer. Los dos nos ayudamos mutuamente, hemos tenido dos hijos, quienes nos hacen jugar y reír. ¡Qué giro me ha dado la vida! De tener una seda que cubría mis ojos sin dejarme ver nada, a cubrir mis ojos de alegría, sabiduría y placer. ¡Qué giro he dado yo! Al superar las peleas e in- sultos, ayudando a superar historias como la mía a niños inocentes, esos sí se llaman valientes. DIPLOMA La leyenda del puente BERTA LARRAGA ARREGUI 1º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS La aldea estaba llena de aparatos tecnológicos. Era pequeña pero muy moderna, ya que obtuvo el «Pre- mio de la aldea más tecnológica del mundo 2103». Todas las tiendas estaban atendidas por robots creados por Mia Rose, la madre de Victoria. Victoria era una chica alegre y simpática que se pasaba las horas jugando con su coche volador y su prima África. Además en la pequeña aldea había un riachuelo lleno de residuos plásticos cruzado puen- te metálico. Todos los padres, abuelos, tíos, profesores…, bueno, en general todos los adultos, impedían pasar ese puente a los niños y nunca les decían el porqué. Un nublado día, con la nube de contaminación más grande que nunca, estaban África y Victoria jugando con un gran coche volador, surcando con él por todo el cielo. Después de un buen rato sonó un pitido salido del coche volador, eso significaba que la batería no iba a durar mucho más. — ¡Adiós, África! — ¡Hasta mañana! Victoria se quedó volando un rato más, estaba tan feliz que se le olvidó que la batería no iba a du- rar mucho más. Inesperadamente el coche volador se paró y calló en picado. Afortunadamente, Victoria solo se hizo una leve herida. — Uf… Menos mal que solo me he hecho un pe- queño rasguño. Pero de lo que no se había dado cuenta es que se encontraba al otro lado del puente metálico. Quería irse a su casa pero no encontraba el ca- mino de siempre, el sendero de arena con peque- ñas piedras. Empezó a preocuparse, de repente se encontraba en medio de un bosque del que salían unos sonidos muy extraños. Siguió el ruido ya que pensaba que podría haber gente que podía ayudarle a llegar a casa. Cada vez el sonido se oía más fuerte hasta llegar a ellos. Eran los robots de su madre. Victoria se sintió aliviada porque intuía que los robots le ayudarían a llegar a casa, pero no sabía que eran los borradores: los robots defectuosos. Eran enormes, gris metalizado. A algunos les faltaban varias piezas, otros se comportaban raro, y otros directamente estaban despedazados. Victoria se empezó a sentirse inquieta por la presencia de los robots, ya que uno fijo su mirada en ella y se convirtió en robot. Cada cinco de abril en esa pequeña aldea se recordaba a Victoria, ya que era su cumpleaños y nunca nadie más supo algo de ella. —Así que ya sabes, cariño, no pases al otro lado del puente. — Vale, mamá.
  • 172.
    168 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil DIPLOMA Mi pueblo NURIA GRACIA ZUBIAUR 1º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Eran las fiestas de mi pueblo, Lacasta. Yo bailaba en la verbena de la plaza, junto con mis amigos Pedro, Julia y María. La plaza estaba repleta de gente, que habían venido de otros pueblos cercanos y también de la ciudad. Era impensable que después de 20 años, en el pueblo, ya no hubiese fiestas, ni verbe- nas, ni vecinos, ni amigos y que tan solo quedaran viviendo en él, mis padres y unos pocos vecinos. En mi pueblo, cuando yo era pequeña disfruta- ba de mi colegio, de mis amigos de la tienda de la Plaza y del precioso parque, en el que pasábamos la mayoría de las tardes jugando al «pilla, pilla», al «escondite», al «olivero» y a nuestro juego favori- to, que era saltar a la comba. Mis padres eran los panaderos del pueblo, todos los días se levantaban muy temprano para hacer el pan y yo, que me llamo Lucía, me hacía cargo de levantar a mis dos herma- nos pequeños de la cama, hacerles el desayuno e irnos al colegio. Recuerdo que todos los niños del pueblo estábamos en una misma clase, con nues- tra profesora Dª. Carmen. Lo pasábamos genial y aprendimos muchísimo. Lo que más me gustaba eran las matemáticas y la gimnasia. Poco a poco me iba dando cuenta de que cada año que pasaba está- bamos menos niños en el colegio, porque los más mayores se iban a estudiar al instituto de la ciudad y no había más niños pequeños en el pueblo. Tan solo quedamos cinco niños y nos dijeron que nos iban a cerrar nuestro querido colegio y que ya no tendríamos a Dª. Carmen de profesora. Cuando cerraron el colegio, yo tenía once años y me llevaron a otro de un pueblo mucho más grande que el mío y no conocía a casi nadie. Me sentí muy triste y apenada, porque añoraba mi pueblo, mis amigos y a Dª. Carmen. Cuando regresé a casa, tras haber pasado todo el día fuera, les dije a mis padres que teníamos que hacer algo para abrir de nuevo el colegio del pueblo. Mis padres reunieron a todos los vecinos y decidieron hablar con el alcalde, Antonio, para intentar conseguir que nuevas familias con ni- ños vinieran a vivir a Lacasta y así poder de nuevo abrir nuestro colegio. Entonces, el alcalde puso un anuncio en el periódico que decía: Lacasta, pueblo de Aragón ofrece vivienda y tra- bajo a familias que deseen vivir en él. Teléfono de contacto 697022 (Antonio) Pasaban los días y nadie llamaba para intere- sarse por el anuncio. Así que poco a poco, se me fue yendo toda la ilusión que tenía de volver a mi colegio. Hice nuevos amigos y mi vida cambió por completo. Me fui a la ciudad a estudiar magisterio, para ser profesora como Dª. Carmen mientras mis padres seguían en Lacasta. Tuvieron que cerrar la panadería, ya que tan solo quedaban seis familias y el pueblo estaba casi abandonado. No tenían dinero para arreglar las calles, muchas casas estaban en ruina y todos los niños que vivíamos allí, estábamos viviendo en diferentes lugares. A mis 35 años, echo de mucho de menos la vida en mi pueblo, a mis padres, a mis hermanos, a mis vecinos, a la paz y la tranquilidad con la que se vivía en Lacasta. ¿Cómo una vida tan bonita y llena de recuerdos inolvidables puede desaparecer en tan poco tiempo? ¡MI PUEBLO SE MUERE, Y UNA PARTE DE MI VIDA CON ÉL! ¿ME AYUDAS A SALVARLO? DIPLOMA Energía eterna CELIA BERGES LASOBRAS 1º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Un chico llamado Henrik, vivía en la pequeña aldea de Antown junto a su abuela, quien por cada uno de los cumpleaños de Henrik le contaba la leyenda de la «Energía eterna». Cuando volvió a escuchar la leyenda en su de- cimosexto cumpleaños, Henrik sintió especial cu- riosidad por saber cuánta parte de verdad tenía esa leyenda. La «Energía eterna» contaba que en la montaña más cercana a la aldea había incrustada, en la cima, una gema de color blanquecino, la cual contenía una fuente de energía eterna, de ahí el nombre de la leyenda.
  • 173.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 169 concursojuvenil Un buen día Henrik se preparó para ir en bus- ca de la gema y llevarle a su aldea lo que por tanto tiempo habían estado esperando. Era temprano cuando Henrik se dispuso a ir en busca de la gema, rumbo a la montaña. Su abuela le había estado preparando un mapa donde se mos- traba el camino para llegar a la cima de la montaña. Y así es como empezó todo… *Henrik* Me despedí de mi abuela, cargué con mi mochi- la y salí pensando que sería una misión fácil, puesto que desconocía la existencia de seres distintos en aquel mundo extraño y emocionante. En aquel día, yo no tenía ni idea de lo que podía encontrarme, desgraciadamente hoy lo sé. Abrí el mapa y seguí las indicaciones, lo prime- ro era atravesar el «Bosque oscuro». Era un bosque grande y denso, tanto que las copas de los arboles ocultaban los rayos del sol. Al principio todo era normal hasta que me paré en medio del bosque para revisar mi mapa y escuché un extraño y me- lodioso sonido cerca de mí, me asusté porque como ya os he dicho antes, no sabía que había vida más allá de la aldea. Miré a mi alrededor y me topé con una pequeña ninfa de cabello azul turquesa, los ojos azules como el cielo y la tez blanca como la nieve. Me quedé contemplando a aquella hermosa criatura, cuando esta empezó a hablar: —Hola, soy la ninfa del bosque, un cetro has de buscar; y, si lo quieres conseguir, la cueva negra de- berás encontrar… Y se marchó. Me quedé pensando un buen rato hasta que decidí salir del bosque, y cuando lo hice me encontré frente a un lago precioso. Eran las doce en punto y el sol estaba perfectamente alinea- do con el lago. Entonces, algo extraño sucedió…el lago brillaba con todo su esplendor y de él surgió una cueva, de color negro brillante ¡La cueva del ce- tro! No lo pensé dos veces y entré pero no pude ver nada porque estaba demasiado oscuro y no sabía dónde podía estar el cetro. Todo empezó a temblar y noté un leve brillo al final de la cueva. ¡El cetro! Lo cogí y salí rápidamente. Estaba anocheciendo y decidí quedarme a dor- mir allí mismo. Desperté cuando ya era de día, pero no tenía el cetro. Lo que no sabía era que unos trolls de aspecto espantoso me habían robado el cetro mientras dormía. Miré a mi alrededor y vi en el suelo una extra- ña pisada llena de barro, saqué mi mapa y pude ver que había una marca igual como símbolo de una aldea troll no muy lejos. No importaba cómo, tenía que recuperar ese cetro. Tardé un par de horas en llegar a la aldea troll, intenté saltar la muralla sin ser descubierto, pero fallé y aquí estoy en este as- queroso y horripilante calabozo. Resulta que soy el hombre más afortunado del mundo. Y es porque como hoy es el primer día de invierno los trolls llevan a sus presos al castillo y los dejan libres pero solo por algunos días. Estaba alabando al rey cuando pude ver que en el jardín había tierra removida y supuse que el cetro estaría ahí. Después de comer nos dejaron libres por la tarde y fui al jardín esquivando a los guardias con éxito, al fin pude alcanzar el cetro y salir corriendo. El cetro me ayudó a salir de esa, pues congeló el tiempo por varias horas. Vi que la montaña estaba cerca y solo había que cruzar un puente de cuerda para llegar a ella. Iba por mitad de camino cuando de repente apareció un duende que dijo: —Si el puente quieres cruzar mi adivinanza has de acertar: Tengo hojas y soy muy alto, en mis ra- mas duermen los pájaros. —¡Árbol!— respondí rápidamente —. Un árbol —rectifiqué. El duende se esfumó y en su lugar apareció la ninfa. Acabé de cruzar el puente y me dispuse a su- bir la montaña. Cuando llegué a la cima vi que la gema no estaba entera y me di cuenta de que la ninfa llevaba el tro- zo que faltaba en la mano, ella me había ayudado. Lo coloqué en el hueco y la gema empezó a brillar. Al final utilicé el cetro como palanca para sacar la gema y funcionó. Como tenía un cetro mágico y la gema era muy pesada, decidí teletransportarme a mi aldea. Cuan- do me di cuenta era demasiado tarde, porque lo que para mí habían sido cinco días, en la aldea habían sido cinco años. Y para mi mala suerte mi abuela ya no estaba ahí para abrazarme...
  • 174.
    170 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil DIPLOMA Un viaje astral PILAR OTAL LADRERO 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Eran las ocho de la tarde cuando Carlota se quedó profundamente dormida sobre la cama. Cuando despertó, se quedó mirando su viejo televisor, que parecía estropeado ya que la imagen estaba como congelada. No se movía ninguno de los animales del documental que supuestamente esta- ban echando en ese momento. Antes de que inten- tase apartar la mirada se dio cuenta de que los ani- males comenzaban a moverse, e inexplicablemente comenzaban a hablar. Esto la desconcertó todavía más y se acercó al televisor como hipnotizada, una vez que estaba en frente del viejo televisor, este la absorbió, y la introdujo a través de la pantalla. Des- pués de esto se desmayó. Al despertarse se dio cuenta de que todo lo que le rodeaba era extraño para ella, plantas de un color verde intenso con frutos inmensos, agua por todas partes y animales exóticos por doquier. Anduvo por los alrededores hasta que se asomó a un saliente, y ahí se quedó petrificada, una gran ciudad se eleva- ba ante ella con altas murallas y torres que llegaban casi hasta el cielo. Carlota estuvo un buen rato quedándose obser- vando ese hermoso paisaje, cuando de pronto vio una sombra detrás suya .Cuando se dio la vuelta vio a un chico llamado Lucas. Este le contó que estaban en peligro ya que la ciudad se moría por una magia ne- gra. Carlota le preguntó que por qué la televisión del salón se la había tragado y por qué le había traído a ese lugar. Lucas no supo qué responderle, únicamen- te le comento que la ciudad, en muchas ocasiones, parecía como si tuviese vida propia y que tomaba sus propias decisiones, es posible que al verse en peligro, le pidiese ayuda a través del televisor. Después de un largo día visitando todos los lu- gares de la ciudad, Lucas llevó a Carlota al campa- mento donde vivía su familia. Allí la presentó y la aceptaron como una más de la familia. Al día siguiente, la familia de Lucas le dijo a Car- lota que estaban en peligro. Un maleficio de una ma- gia negra se extendía por la ciudad, ya que habían robado las dos piedras preciosas que la protegían. Todos sabían cómo se llamaba la piedra precio- sa: era la esmeralda. Cuando anocheció el padre de Lucas dijo que montarían el campamento y al amanecer saldrían en busca de la segunda piedra preciosa, la piedra esmeralda. Al amanecer emprendieron el viaje. Se dieron cuenta de que no tenían ningún mapa de la zona, en ese mismo instante el diamante comenzó a parpa- dear y Lucas les explicó que el diamante parecía ser el mapa, y que conforme se acercasen a la piedra es- meralda el diamante parpadearía con más fuerza. Después de llevar un buen rato caminando, el diamante comenzó a parpadear muy rápido direc- ción norte hacia un volcán que se veía a lo lejos. Pasaron unas horas hasta que llegaron a un lugar desolado al pie del volcán. Observaron que a la vez que parpadeaba el diamante, también lo hacía una luz que parecía surgir de una grieta del volcán. Con- forme se acercaban las dos luces brillaban con una intensidad enorme y supieron que la luz de la cueva era la piedra que buscaban, la piedra esmeralda. Se fueron adentrando y algunos de los familia- res de Lucas empezaron a robar algunos minera- les, Carlota y Lucas les dijeron que no lo hiciesen, que siempre que robabas algo había consecuencias. Estos no les hicieron caso, y continuaron robando. El volcán despertó y la lava empezó a entrar en la cueva. ¡Se iban a quemar! Al final los familiares de Lucas decidieron dejar los minerales y pudieron co- ger la piedra esmeralda y salir de la cueva. Tenían que volver a toda velocidad, la ciudad se estaba muriendo, y con ella todo lo que conocían. Al día siguiente cuando por fin llegaron, Lucas dijo que había que frotarla piedra, de ellas saldría una magia que curaría a la ciudad de la magia negra Se dieron prisa y al frotar la piedra salió una magia positiva que curó toda la ciudad de la ma- gia negra. Al mismo tiempo a Carlota la rodeó un anillo de luz, entonces entendió que su aventura en este mundo fantástico estaba llegando a su fin. Casi no tuvo tiempo de despedirse. Lucas le sonrió y le agradeció todo lo que había hecho por su pueblo. Y Carlota, de la misma forma que apareció en este mundo fantástico, desapareció. Se despertó al escuchar los gritos de su madre que la llamaban para la cena. Tenía una sonrisa en la cara, recordando el sueño que acababa de tener. Pero de pronto se fijó que encima del viejo televisor había dos piedras con luz propia. Eran el diamante y la esmeralda.
  • 175.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 171 concursojuvenil En un pequeño pueblo de Zaragoza había una gran montaña que tenía dos caras: la bella y la que nunca se ha sabido nada de ella porque todos los que han ido a investigar jamás volvieron. Un día de verano el hijo del alcalde fue a investigar: —Papá, me voy a dar una vuelta. —Vale, hijo, pero vuelve pronto porque se ha cortado la luz. —Vale, papá, adiós. El niño tenía mucha curiosidad y era el más guapo del pueblo: ojos azules, alto, flaco, pelo ru- bio, valiente…como un verdadero príncipe. Bueno, vamos a la acción… El niño se fue de la casa camino de la montaña y comenzó a subir, cuando llegó a la cima ya era de noche, pero nada le daba miedo y empezó a bajar por la cara desconocida, llegando a un pequeño bosque con algunos árboles podridos, setas venenosas… decidió seguir bajando y pensó: —Ayer vi una peli que se paró en un pequeño bosque, cuando se fue la luz, y había una perla con luz en el fondo. Continuó bajando a toda prisa y entonces tro- pezó con algo que parecía un pequeño enano y que le dio un guisante duro, y desapareció después de decirle: —Si lo utilizas bien lograrás lo que quieres. Si no, jamás volverás. El niño continúo bajando hasta encontrarse con un muro de hielo y un árbol de sal al lado. Entonces el niño chupó el guisante lo puso en el muro de hielo y este empezó a derretirse lentamen- te. Cuando se terminó de derretir siguió bajando hasta que se encontró con una señora que parecía una bruja: — Hola, señora. ¿Qué tal está? — Yo bien, tú… ya veremos… ja, ja, ja. — Vale. Ya me dirá. — Si vos adivinas este acertijo pasarás. Si no, jamás volverás. — ¿Cuál es el número que si le quitas la mitad vale cero? — Ocho —dijo el niño. — ¡Pues ocho minutos tendrás para otra prue- ba superar, baja rápido y verás! Pasados los ocho minutos la bruja apareció y dijo: — Como antes pensaste de la película es igual, solo que aquí quizás tanga final. Tú eres el protagonista, tú has de llegar a la nave espacial, allí estará tu perla para darle vida a este mundo sin electricidad. Al llegar a la nave el niño se encontró con el ena- nito y éste le dijo: —Has llegado a la prueba final si la consigues un héroe para el mundo serás y la electricidad conseguirás. Resuelve está adivinanza: — «Mar te digo y no me entiendes, mar te repito y no me comprendes». ¿Qué será? — Marte —Respondió el niño. — De Marte vine para salvar a la humanidad el único héroe tú serás. Aquí te entrego la perla y yo a Marte vuelvo con la nave espacial. El niño cogió la perla y regreso al pueblo. La electricidad volvió a funcionar y convertido en un héroe la película pudo ver terminar. DIPLOMA El buen niño PASCUAL PUYOD LASOBRAS 1º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS DIPLOMA La importancia de la educación DANIEL AZNÁREZ VINACUA 1º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Pedro era un niño de 9 años, rubio, alto, delgado, listo y divertido. No tenía hermanos, era muy po- bre. Vivía en una aldea aragonesa, en mitad de un monte, alejado de todo. Le gustaba mucho ir al colegio, pero no podía ir a menudo, porque estaba muy lejos de su casa, a varios kilómetros, su madre no conducía, ni tenía coche, ni bicicleta, y su padre trabajaba en otra ciu- dad y solo podía visitarles los fines de semana. Pe- dro dependía de que algún buen samaritano pasara
  • 176.
    172 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil por el camino de su aldea y lo quisiera acercar a la escuela que estaba en el otro pueblo. Se levantaba a la seis de la mañana, desayunaba rápidamente y salía al camino a esperar. Cuando se acercaba la hora de entrada, lloraba desconsolada- mente, porque otro día iba a fallar. Sin embargo, el día que alguien lo llevaba era súper feliz. Le pedía a su profesora deberes extra, para no quedarse atrasados y a pesar de fallar muchos días era de los niños más adelantados de la clase. María, su profesora, lo apreciaba mucho, veía cómo Pedro se esforzaba, lo obediente y bueno que era, cómo ayudaba a los demás. Ella podía constan- temente que le pusieron un transporte para que Pedro fuera todos los días al colegio, a pesar de que nadie le diera respuesta. Un día, Pedro ganó un concurso de lectura, a nivel nacional, cuando fueron las cámaras de tele- visión a grabarle, y hacerle una entrevista, todo el mundo se queda sorprendido, de cómo un niño, con su situación, podía leer tan bien y tan rápido. Le preguntaron cuál era su deseo, y el pidió po- der ir al colegio todos los días. Todos se quedaron sorprendidos, cómo, a esas alturas, ocurrían esas cosas. A partir de entonces, Pedro fue todos los días al colegio, la administración le puso un taxi. Pedro fue el niño más feliz del mundo.
  • 177.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 173 Poesía 1.º, 2.º y 3.º ESO PRIMER PREMIO FantasíaRUBÉN IDOIPE CHÓLIZ 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Admirador de los sueños, de la vida entusiasta, admirador de los cuentos de la fantasía mimada. Ojos de niño que miran a la noche estrellada. Ojos de niño que brillan en la noche callada. Escucha este cuento, mi niño, escucha esta fantasía. Escucha el agua del río al son de las campanillas. Halladas en el bosque, ángeles en el cielo, elfos entre las flores, y duendes juguetones. Vamos a jugar mi niño con todos en el bosque, vamos a contar mi niño estrellas en la noche. Es un juego de niños el contar las estrellas. Es un juego de niños le decías tú, a ella, y tú, como un niño, colocado entre ellas, dibujado en el río busca siempre la más bella. Escucha mi niño, este cuento escucha esta fantasía. Escucha el susurro del viento, que con suave melodía te va diciendo… Busca por los rincones, hadas, ángeles, duendes y elfos que a jugar contigo todos vienen. Bajarán del cielo, saldrán de las flores, vendrán de los bosques y jugando contigo pasarán la noche. Entre cantos y juegos risas y flores duerme mi niño, duerme PRIMER PREMIO Mari ÍKER FRANCO GÓMEZ 2º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Hace días tus recuerdos volaron, volaron como aquel pájaro que busca libertad. Hace días que tus frases se desordenaron, que tu carácter cambió, que todo a nuestro alrededor en un caos cayó. Todo lo que nos enseñaste años atrás, que presente ahora está, pues ahora valoramos cada recuerdo como un tesoro a encontrar. Ese momento casi divino, donde por un instante, tu mirada cambiaba, tu sonrisa aparecía, y un fugaz recuerdo te metía en la realidad. Pero sabes qué, abuela, hay algo que nunca se olvidará, como has luchado y lo valiente que has sido, incluso hasta el final.
  • 178.
    174 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil SEGUNDO PREMIO Él VICTORIA MORALES SANCHO 2° E.S.O. NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED EJEA DE LOS CABALLEROS Esta es una historia diferente a las demás. No empieza con «Había una vez…». Tampoco acaba con «…comieron perdices». Él era tímido, callado, diferente. Ellos eran muy «divertidos» y muy fuertes. Él volvía a casa llorando todo el camino. Al entrar se reía para disimular. Ellos volvían a casa riendo. Y también entraban riendo Él lloraba y en el recreo caía al suelo. Y ellos lo tiraban y se divertían. Un día a él le dio por reflexionar. No volvió a casa llorando, y tampoco entró riendo. Él no lloró cuando lo volvieron a tirar. Ellos fueron a más para divertirse. Él volvió a casa, ni llorando ni riendo, porque sabía que su dolor acababa. Iba a ser la última vez que él volviese, y también la última vez que él respirase. Él era uno de los muchos niños excluidos. Y, por desgracia, él lo era. Él ya nunca volverá a ser niño. Él no pudo crecer. Él no tuvo tiempo de disfrutar. Pero él sufrió como el que más. Él fue, pero por ellos no es ni será. DIPLOMA Amores diversos ANTONIO ANSÓ CABRERA 3º ESO IES RÍO ARBA TAUSTE Caminando por la calle un catorce de febrero, yo sujetaba la mano de alguien que tanto deseo. La gente nos mira mal por tener el mismo sexo, pero eso no me importó ya que no saben qué siento. Puede que no nos acepten, el porqué, yo no lo entiendo pero puedo respetarlo para no causar revuelo. En verdad no es nada justo en lo escondido querernos, pero si es con mi pareja por él muevo tierra y cielo. DIPLOMA No te olvido LUNA SANZ TOLOSANA 1º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Casi hace un año que te marchaste y ya nada es como antes. En estos días de nostalgia y tristeza muchos son los recuerdos que inundan mi cabeza. Formaste una familia y te desviviste por ella, y aunque no solías expresar mucho tu emoción yo siempre he sabido que íbamos en tu corazón . Trabajaste de sol a sol, toda una vida de esfuerzo y sudor no te merecías el final que la vida te dio.
  • 179.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 175 concursojuvenil Me enseñaste muchas cosas en tu vida Pero, sobre todo, lo que hace un hombre en el final de sus días. En una cuenta atrás lenta y dolorosa tú solo pensabas en tu querida esposa. Solo amores así hacen que esta vida sea más hermosa. Me gustaría pensar que os habéis vuelto a enamorar aunque esta vez sea toda la eternidad. Solo espero algún día volver a verte y así decirte lo que no me atreví antes de perderte. DIPLOMA Quiero avisarte OMAIMA EL GHAZOUANI 1º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Quiero decirte que no mires la piel, no pierdas la razón y asegúrate de oír lo que dice su corazón. ¿Alguna vez te has parado y te has preguntado a ti mismo cómo sería este mundo, si no existiese el racismo.? Negro o blanco, no tiene nada que ver. Todos somos humanos, y todos el mismo ser. Ninguna persona es superior ni ninguna raza es inferior. Todos tenemos que vivir a gusto y sin sentir nada de dolor. No entiendo por qué en las calles de la ciudad, A las personas negras se les discrimina. Por qué, a pesar de su honestidad, se les margina. No sé cómo hay gente que no se cansa de aguantar, porque el odio es una gran carga que resulta muy difícil de soportar. La gente hace algo extraño, siempre construye paredes sin las suficientes puertas. Me gustaría decir que eso hace daño. Quiero pedirle un favor a todo aquel que me esté escuchando: cojámonos de las manos, porque solo así podremos vivir como auténticos hermanos . Cada uno tiene derecho a vivir como quiera, sin que nada ni nadie le moleste, y para ello se necesita libertad, algo que se necesita esta sociedad. políticos, presidentes, jueces, alcaldes… Todo el mundo dice que tiene que haber igualdad, pero , ¿por qué la mayoría lo dice y no lo cumple? ¿Por qué tiene que haber discriminación racial? No importa su color de piel ni su raza. Él es un humano y tiene sentimientos. Así que, por favor, respétalo, porque por dentro todos somos iguales. Y por último quiero que captes este mensaje. Igualdad es la única palabra que hace que nuestro planeta encaje.
  • 180.
    176 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil DIPLOMA Por amor verdadero JULIA TORIO MERCADO 3º ESO IES RÍO ARBA TAUSTE La gente nos mira raro y sin comprender lo nuestro pues somos como alienígenas en un planeta extranjero, pero no me importa nada solo te pido un deseo no dejes de ser feliz por gente sin sentimientos; portate bien tú con todos aunque hayan sido perversos el amor lo cura todo. Yo solo pienso y recuerdo la forma en que nos besábamos después de todos los duelos, risas y de nuestros lloros. Con solo verte me alegro, con solo reír me alegras cuando me hablas balbuceo. Soy el mayor campeón, he ganado el mejor premio pero es mejor estar juntos: los segundos son eternos cuando no estás a mi lado para poder darte un beso.
  • 181.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 177 Narrativa 4.º ESO · Bachillerato PRIMER PREMIO Afrodita ANA GAY CLEMENTE 2º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Me rogaron que no llorara el día de tu muerte, pero ojalá le hubiese llorado a los cuervos que me arran- caran los ojos en ese mismo momento, ya que dicen que ojos que no ven, corazón que no siente; y ahora mismo me duele tanto que no creo poder soportarlo. Me pediste que arrojase las cenizas al mar por- que querías que fuese lo último que tocase tu cuer- po. Siempre andabas soñando con la libertad. Que estabas cansada de aquellas cuatro paredes que pa- recían dejarte sin aire, insistías. Pero nunca tuviste tiempo para pensar en mí. ¿No sabes cuánto me dolía oír la palabra «muerte» pronunciada desde tus labios agrietados? Sí, tal vez solo sea un egoísta, como tantas veces me repetías en nuestras peque- ñas discusiones que duraban minutos y termina- ban en caricias. Siempre me hacía el duro ante ti, pero que iróni- co suena que fueras tú quien tuviese que limpiar las lágrimas que achacaba al miedo de perderte. Pero cómo no iba a tenerlo, amor, si cuando nadie estaba a mi lado, tú parecías estar cosida a mi piel en los momentos más difíciles. Aun cuando te gritaba que te fueras, permanecías ahí, escuchando a mis ojos que rogaban tu presencia. Y yo ni siquiera pude fin- gir una triste sonrisa para aliviarte cuando ya la en- fermedad te había acogido en su lecho. Todavía me pregunto qué es lo que hice para merecerte. Han pasado ya tres días desde que te despediste del mundo, pero no de mí. Me preguntaron si que- ría entrar a verte, sin embargo negué con la cabeza. Si no te decía adiós, eso no significaría una despedi- da, ¿verdad? Ahora no sé si me arrepiento porque todavía duele. Mis manos temblaban al atarme la corbata y mi alma lo hacía al tomar la urna. Con mis últimas fuerzas me dirigí al puente donde to- dos me esperaban. Estoy seguro de que fue culpa de tus cenizas. Aun estando en ese estado siempre te- nías que llegar la última. Todos me rodearon, algu- nos más cerca que otros, temerosos de que pudiera hacer alguna locura después de lanzar tus restos. Pero entonces tu hermano me dio una rosa de plástico. Al principio no lo entendí, pero a los po- cos segundos las lágrimas ya resbalaban por mis mejillas. ¿Todavía la guardabas? Seguramente ya no recordabas que la tenías. Te la regalé en nuestro primer aniversario. Te prometí que me separaría de ti cuando se cayesen todas sus hojas. Qué irónico resultaba ahora. ¿Por qué te marchaste de mi lado si sus pétalos seguían intactos? Odiaba ese momento. Odiaba que todos me mi- rasen con pena. Odiaba estar en ese puente arro- jando los pétalos de aquella rosa roja con tanta vida como tú. Y odiaba la razón por la que lo estaba ha- ciendo. Arrancaba con suavidad los pétalos de la flor y los lanzaba al mar calmado, tranquilo, contradicto- rio a mis sentimientos que iban y venían, bruscos, buscando una respuesta. Una respuesta de por qué te fuiste. Ojalá la hubiese podido tirar intacta, sin más demora que un simple lanzamiento. Pero no, nuestro amor no fue así. No fue una simple des- pedida, un simple adiós que puedas olvidar con el tiempo. Claro que no. Tú te fuiste apagando, como lo hacen las estrellas del cielo. Aumentaste mi dolor y te grabaste a fuego. Te grabaste en un pequeño rincón de mi memoria del cuál no puedo eliminarte y cuanto me duele no poder hacerlo, porque quizás así mis sentimientos dejarían de ir como locos bus- cándote. Buscando a una persona que jamás va a volver.
  • 182.
    178 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil concursojuvenil SEGUNDO PREMIO Oscuro INÉS LARRAGA AGUERRI 4º ESO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Noche. Miraras hacia donde miraras era la noche. Era ella, ella lo envolvía todo con sus oscuros man- tos infundiendo terror a todo ser vivo que, cual ruin cobarde que es, se ampare debajo de una lámpara ya que la luz de su luna no ve suficiente. Déjeme decirle que está equivocado. ¡Oh, y qué equivocado está! Si piensa que con solo una pobre luz va a poder huir de ella. Mas no se preocupe, porque persistir en el error es de necios, pero errar y rectificar ¡eso tan solo los más sabios pueden hacerlo! No sea impaciente, que no me demoro más y le cuento el porqué ser precavido con la noche le puede ayudar, si desea conservar su vida como mi- serable mortal que es, claro. Era de noche y no cualquier noche, sino una especialmente oscura, pues las obstinadas nubes ocultaban a la luna y a sus pequeñas cómplices do- blegadas a ella, las estrellas, que tan solo de pensar en el poder del solitario astro titilan de dulce terror. De tan exquisita noche gozaba en mi casa cuando percibí un putrefacto hedor que venía de la calle y se colaba por mi ventana. Curioso y confiado me acerqué a ella y entreví lo que ya sabía que me iba a encontrar, un cadáver. No era ni la primera ni la se- gunda vez que veía una escena similar al asomarme a la ventana. Con tan solo quince años de vida había visto eso numerosas veces. Probablemente en este punto del relato se en- contrará escandalizado, casi le puedo oír: «¡y qué hace un niño tan pequeño en un barrio donde son habituales escenas así!, ¡dónde se encuen- tran los padres de esa criatura!, ¿por qué no lla- ma a una ambulancia?» Pues resulta que no todo es tan sencillo, ni tenía un móvil para llamar a nadie, ni tenía padres, ni un sitio mejor en donde vivir. ¿Cómo me ganaba entonces el dinero con el que me sustentaba? Eso ya lo dejo en manos de su imaginación. Casi no me fijé en el cadáver, pues no era él a quien yo buscaba, aunque con lo opaca que era la noche y la carente iluminación de la calle era impo- sible determinar siquiera el sexo del muerto. Poco más de dos minutos tuve que esperar para que apa- reciera él. Yo no sabía lo que era, solo podía afirmar que no era humano, ningún hombre o mujer podía moverse con tanta gracia y soltura, era sencilla- mente sobrenatural. Le puedo asegurar que no ha visto nada seme- jante a ese ser, a no ser que estés destinado a acabar como yo, en cuyo caso, no se asuste, eres uno de los nuestros. En caso contrario, solo imagínese a un hombre alto más o menos de veinte años, con pelo negro y largo, tan largo que cubra prácticamente toda su espalda, de complexión extremadamente delgada, lo cual se hace notar en la cara, que debido a ello semejaba a una calavera. Su piel tampoco era normal, ningún ser vivo podría tener la piel blanca como la nieve virgen. En cuanto a sus ropas, llevaba un sobrio traje negro que se ceñía en su esquelética forma y unos pantalones algo más anchos del mis- mo color. Ese ser sobrenatural se acercó en su fúnebre marcha hacia el cadáver, lenta pero inexorablemen- te. A pesar de que ya había visto a estas criaturas antes, yo no podía apartar mis ojos de su hipnótica figura. Una vez que estuvo lo suficientemente cerca del muerto como para rozarlo con el pie, se agachó y con suma delicadeza, posó su mano sobre el pe- cho de este. De él salió una luz, apenas notable pero perceptible y el espeluznante ser, ladeó la cabeza en señal de satisfacción mostrando así un atisbo de sonrisa que dejaba entrever unos dientes tan blan- cos como su piel. Súbitamente, con un movimiento tan rápido que el ojo humano sería incapaz de apre- ciar, ni con la más avanzada de las tecnologías, giró la cabeza y me miró. Me miró a mí. ¡Oh, qué nostalgia me trae ese momento! ¿Sabe usted? No, probablemente si está leyendo esto es porque aún no lo sabe... pues le pediré otra vez que imagine. No recuerda el día de su nacimiento, nadie lo recuerda, pero si se acordara probablemente lo recordaría con nostalgia, melancolía o incluso fe- licidad aunque en ese momento estuviese aterrado porque se encuentra en un mundo totalmente dife- rente al suyo, en el que no comparta ni la forma de respirar. Así, de esa misma forma, me sentí yo. Noté como un escalofrío recorría todo mi cuer- po y entumecía mis articulaciones. No pude sino quedarme quieto sintiendo como sus negras pupi- las escrutaban mi rostro con curiosidad. — ¿Me puedes ver? Su voz, en contraste con su cuerpo, me pareció dulce y embriagadora. Acompañó la pregunta con
  • 183.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 179 concursojuvenil una leve sonrisa demasiado amable, rozando lo em- palagoso. — ¿Qué pasa? ¿Se te comió la lengua el gato? Seguía utilizando ese mismo tono afable que no hacía sino inquietarme más. Sentí que si no res- pondía ese ser se podría enfadar. No quería verlo enfadado. — Sí. — ¡Oh! ¡Ya pensaba que no me ibas a respon- der! —continuaba con esa expresión:— ¿cómo te llamas, muchacho? — Connor. — Así que te llamas Connor... Bueno, Connor, si me estás viendo solamente puede ser por una razón. Antes de que pudiera decir o hacer nada esa criatura ya no mostraba el mismo gesto amable que tenía antes, sino que lucía una amplia sonrisa que mostraba grandes dientes y amenazadores colmi- llos. Su aspecto era tan terrorífico que hasta el más valiente e indomable de los hombres se postraría sin dudarlo ante él. Y sus ojos, antes de un agrada- ble color canela eran ahora negros, casi tanto como la misma noche que le rodeaba. Tan ensimismado estaba escrutando su espeluznante aspecto que no me di cuenta, mis piernas se estaban moviendo ha- cia delante, con demasiada lentitud, pero movién- dose igualmente… Allí, en ese momento es en el que sentí cómo mis ojos se aguaban, cómo mi boca se secaba y se abría, intentando desesperadamente llamar a alguien, a quien fuera, solo necesitaba que me detuviera. Y allí también en ese mismo momento fue cuando entendí que por mucho que gritara, por mucho que me resistiera, iba a morir igual, simplemente iba a desaparecer de un mundo en el que nunca me ha- bían aceptado, de un mundo en el que siempre ha- bía estado solo, de un mundo que nunca había sido el mío. Así que tan solo deje que mis articulaciones se movieran… La mano izquierda agarró la ventana, después la derecha. Lo mismo pasó con los pies aunque en sentido contrario. Antes de que me diera cuenta ya estaba sentado en la ventana, debajo de mis pies, la oscura noche. Mi mano señaló la luna en un último intento de atisbar la luz. Mi cuerpo se inclinó hacia delante. Caí. — Hola, pequeño. ¿Qué tal te encuentras? — ¡Qué! — Tranquilo, no te incorpores tan abruptamen- te, bienvenido a casa. DIPLOMA Anotaciones CLAUDIA LISO BERGES 4º ESO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS — He oído que en el norte no tienen que hacer esto. — Aguántate, hazlo y punto. No creas que tie- nes privilegios, hazlo y punto. Haz lo que te enseña- ron y punto. Tú no eres diferente, tampoco eres va- liente por hacerlo, y si lo fueras, ya estarías muerta. — Si fuera una cobarde también estaría muerta. — Pues no seas nada. — Ya lo soy. Acabé casándome con él. Provenía de una fa- milia pobre, pero menos pobre que la mía. No lo vi hasta el día de la boda y nadie me dijo su edad has- ta que tuve que suponerla. 30 años más. Al fin y al cabo, no he tenido menos suerte que cualquier otra; pero si te paras a pensarlo, cuando yo nací, él tenía 30 años; cuando yo aprendía a dar mis primeros pa- sos, él ya había vivido media vida; cuando cumplí 15, la mía llegó a su fin. — ¿De dónde sacas tus idealismos del norte? — Sabes tan bien como yo que no tenemos ni idea. Me acostumbré. A sus deseos, a su supremacía, a no ser nada. Me acostumbré. Como tantas otras chicas, aunque para ser exactos, nunca he conocido a ninguna que no haya hecho esto. A los 17 di a luz a una niña. A los 17 me dio la pa- liza más brutal que me había dado en la vida. A los 19 di a luz a otra niña. A los 19 creo que llegué a morir durante algunos segundos. A los 20 engendramos un niño. Un niño que fue a la escuela. Un niño que idolatraba a su padre. Un niño que creció con amigos que también deificaban a los suyos. Mi hijo, un niño capaz de matarnos. Cuando mis hijas cumplieron 12 y 14 años, me di cuenta de que las miraba demasiado. De que yo ya no era suficiente. De que se fijaba en sus curvas y les acariciaba el pelo dulcemente. Cuando mis niñas cumplieron 12 y 14 años, tuve miedo. Por ellas y por mí. Con el paso de los años me enteré de que había abusado de otras mujeres. Lo oí en una conversa- ción que tuvo con un invitado, mientras les servía la bebida. Y vomité. No pude aguantarlo y lo hice de-
  • 184.
    180 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria concursojuvenil lante de ellos. Delante de él. Supusieron que estaba enferma y continuaron hablando de ello, mientras reían y yo lo limpiaba. Literalmente callada toda mi vida. Por factores externos e internos; luchando contra todo desde el silencio; luchando contra mí a gritos. Literalmentecalladatodamivida.Hablandocon- migo misma; creyéndome loca; queriendo separar- me en dos personas, e inevitablemente siendo una. Literalmente callada toda mi vida. Para nada. Para que nada cambie absolutamente nada. Para llegar el día de mi muerte y darme cuenta de que me mataron al nacer mujer. DIPLOMA Mi ángel de la guarda CELIA SIERRA SANZ 1º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Me estremecí. Ya había venido a visitarme más veces pero siempre que lo hacía no podía evitar sentir un pe- queño escalofrío. Me trataba con el mismo cariño que siempre, sentía sus manos en mi pelo, le encan- taba hacerme peinados, yo tenía el pelo muy largo y ella me decía que así estaba muy guapa. Por la noche, se sentaba a mi lado en la cama y leíamos juntas el libro nuevo que papá me regaló por na- vidades, a ella le encantaba leer. Aún recuerdo sus gafas redondas, su pelo, sus manos… aunque ahora está bastante cambiada, pero sigue igual de guapa. Los días que yo tenía que hacer un examen im- portante me acompañaba a mi aula y se quedaba detrás de mí dándome ánimos, tranquilizándome, me decía que no estuviera nerviosa que había estu- diado mucho y me saldría genial. Era mi ángel de la guarda, el máximo apoyo que una niña de 10 años podría tener. Como aquel día que tuve mi primera exhibición de patinaje, ahí fue la primera vez que me ayudó. Mamá me dijo que estaba guapísima, que sonriera al público y que todo saldría bien, después de todo, había estado practicando aquel baile horas y horas, era imposible que me equivocara. Al empe- zar la música, empecé a moverme como pez en el agua, estaba disfrutando muchísimo, hasta que me tropecé. Me caí al suelo y se me rompieron las me- dias, todo el mundo me miraba y yo solo tenía ga- nas de llorar. Entonces sentí que había alguien de- trás de mí que me susurró: «Arriba pequeña, no ha sido nada, si tú no puedes, no puede nadie». Ella me dio la fuerza que necesitaba, me levanté y acabé mi actuación, todo el mundo aplaudió, fue increíble. Desde ese momento me visita todos los días, me canta con su preciosa voz y me prepara la merien- da cuando mamá no está en casa. Pero todo cambió cuando se lo conté a mamá. — Martín, creo que deberíamos llevarla a un especialista, esto está yendo demasiado lejos —yo escuchaba atenta con la oreja pegada a la pared. — Pero, Julia, cariño, ¿no crees que estás exa- gerando? —dijo mi padre bajando su tono de voz-. Serán cosas de niños, pronto se le pasará. — Ayer me dijo que no le preparase la merien- da, que le gustaba más como se la hacía ella, que vendría en cualquier momento. Ah, y que no hacía falta que la llevase a la escuela, que se irían las dos dando un paseo. Martín, mi madre murió hace un año, se que tenían un fuerte vínculo pero no creo que sea bueno que la niña se la imagine y la vea cómo a una persona real. Aquella noche me eché a la cama muy enfadada con mamá. Hace un año me explicaron que la abue- la se había ido al cielo, que cuando las personas son mayores suben para descansar en paz y tienen una vida mejor. También me dijeron que no me preocu- para, que siempre estaría con nosotros. Por eso no entiendo por qué ahora no me dejan verla, si ella baja del cielo para visitarme es porque tiene dere- cho y porque me quiere, es mi abuela. Llevo una semana visitando a una psicóloga, no sé muy bien qué es lo que pretende. Mamá me ha dicho que va a ayudarme pero yo no tengo ningún problema, además esa mujer no me cae bien, le ha dicho a mis padres que me tengo que tomar unas pastillas con cada comida. No me está ayudando en nada, lo único que está consiguiendo es que mi abuela deje de visitarme y eso no me gusta. Una noche, decido no tomar la pastilla de la cena, hago como que me la trago pero después la escupo en mi habitación, esa noche mí abuela viene a visitarme. ¡Cómo la echaba de menos! Voy corriendo hacia ella, está esperándome en la ventana abierta de mi habitación. El único recuerdo que tengo de aquella visita es abrir los ojos y ver a mi madre llorando, no me
  • 185.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 181 concursojuvenil puedo mover me duele mucho la cabeza. También recuerdo el sonido de la ambulancia, y un cartel «Hospital psiquiátrico del Norte». Estaba tranquila, notaba su presencia a mi lado, ella me protegería. DIPLOMA Querida Clara GOIZÉDER PASCUAL ALMANDOZ 1º BACHILLERATO IES CINCO VILLAS EJEA DE LOS CABALLEROS Querida Clara: Me apetecía escribirte para saber cómo te han ido estos dos últimos años sin vernos, yo te voy a contar dónde estoy, a qué dedico mi tiempo, etc. Tras acabar la carrera de Historia decidí no em- pezar a trabajar como profesor en España ya que no me apasionaba demasiado la idea. Así que decidí tomarme un año sabático para despejar mi mente y viajar a un país totalmente distinto de España, Chad, en el centro de África. Cogí todos mis ahorros y vine aquí dispuesto a impregnarme de experiencias nuevas y sobretodo aprender de un país no desarrollado para así crecer como persona. Vivo en una pequeña cabaña en el centro de Ya- mena, la capital. Un millón de habitantes hacinados viven en esta ciudad de barro y hojalata en donde la pobreza brota de cada rincón de sus ruinas produ- cidas por las guerras. Es increíble lo devastadora que puede llegar a ser la pobreza y lo que esta genera. La corrupción está presente día tras día desde los altos cargos y la delincuencia es una forma de vida. Lo que más me ha impactado es la falta de atención hacia los niños y niñas. No hay una complicidad entre padres e hijos y mucho menos entre madres e hijas en lo referente al tema sexual, aquí es un tabú enorme. Cerca de mi casa vive una profesora francesa llamada Ca- mille de la que me he hecho buen amigo. Me contó atónita que sus alumnas faltaban a clase de 3 a 5 días cada mes. Al preguntarle a una alumna esta le dijo que tenía una «enfermedad» que le hacía san- grar todos los meses de entre sus piernas y que le daba mucha vergüenza presentarse así a clase. Sin palabras por escuchar el término «enfermedad» re- firiéndose al periodo Camille le preguntó a la ma- dre de su alumna sobre la educación sexual que le daban a su hija. Esta le explicó que jamás le había hablado a su hija sobre la menstruación ni lo que esto significaba, ya que eso sería abrirle la puerta a la sexualidad y si esta se mantenía cerrada su cu- riosidad no florecería, por lo que se ahorrarían mu- chos problemas. Es difícil vivir aquí. Todos los días veo a niños desnudos con el vientre hinchado por la falta de nutrientes en sus cuerpecitos. Nunca olvidaré sus miradas pidiendo auxilio para escapar de su propio infierno. Me horroriza siquiera pensar que hay niños-sol- dado que se dirigen a la guerra dispuesto a vengar la muerte de un familiar cercano con armas letales entre sus inocentes manos. Aquí, todos los niños trabajan en un símil de adultos en los terrenos dedicados a la agricultura de subsistencia y todas las niñas hacen las tareas de la casa, muchas incluso salen antes del colegio para cocinar la comida a toda su familia. Me da un vuelco al corazón saber que la niña de 13 años de la familia vecina ya está comprome- tida con un joven de casi 30 años. Sin embargo, lo más devastador ha sido ver sufrir hasta la muerte a una criatura de mi misma calle. Le habían prac- ticado la mutilación genital, la pobre no fue lo su- ficientemente fuerte y no soportó el dolor. Yo me sentía colérico, no entendía qué propósito tenía esa práctica tan machista. Querer «purificar» a tu hija arriesgando su vida, su salud mental y física y sus posibles embarazos. Querida Clara, me siento egoísta. Egoísta por todo lo que he tenido en mi infancia y no he sabido valorar. Siempre he sabido que tú luchas por los dere- chos de los niños, las mujeres y todas las personas que prescinden de los mismos derechos que no- sotros económicamente hablando, por eso quería compartir contigo esta experiencia. En este viaje he aprendido mucho y aunque haya dolido vuelvo a España con más ganas que nunca de enseñar a mis alumnos y alumnas, ya que tienen el privilegio de estudiar y quiero colaborar en ello. Espero tener noticias tuyas pronto. Gabriel, tu antiguo compañero y siempre amigo.
  • 186.
    182 ágora n.º17 — revista de cultura, ensayo y creación literaria Poesía 4.º ESO · Bachillerato PRIMER PREMIO Lágrimas de felicidad ELSA LARRAGAY COSCOLLUELA 4º ESO IES RÍO ARBA TAUSTE Se pasaba el día pensando en ella, en todos los momentos que habían compartido. a pesar de ser tan opuestos en todo lo que hacían, porque aunque no pudieran estar juntas, la Lágrima no podía olvidar a la Sonrisa. Pensaba en todas las peleas, en las que la Lágrima aparecía y en las que al ver a la Sonrisa en el rostro de otros, ésta se escondía. Pensaba en los momentos en los que la Lágrima, no daba abasto en su tormento, se miraba en el espejo buscando una salida, y la Sonrisa, aún forzada, conseguía calmar su sufrimiento. Solo quería que convivieran juntas en la carcajada de un niño, que la rescatara del dolor cuando perdía a alguien querido, que se abrazaran al volver a ver a alguien perdido. Porque los reencuentros, eran su lugar favorito. Pero la Lágrima estaba cansada y desanimada, porque siempre parecía que la perseguía. Estaba cansada de ser tan distintas, Hasta que un día descubrió, con una llamarada de realidad, que también se puede llorar de alegría. SEGUNDO PREMIO Mi amiga ansiedad ISABEL NAVARRO SOLER 2º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Hoy más que nunca voy a quererme, valorarme, y dejar de criticarme. Voy a amarme con estrías, con heridas y caídas, y con esta sonrisa olvidar a mi amiga. Amiga o enemiga, mi lucha cada día, la rosa que me inspira y la espina que me pincha. Mis lágrimas cada noche, mi taquicardia por el bosque, mis temblores de cobarde impidiendo valorarme. Eres tú, la ansiedad, navegando por mis venas, gritando en soledad impidiéndome volar. Lucharé por mi destino y alcanzar mis objetivos, dejarte de temer y anhelando renacer.
  • 187.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 183 concursojuvenil DIPLOMA Arte ABRIL GRACIA ARRONDO 4.º ESO IES RÍO ARBA TAUSTE Arte es plasmar tus sentimientos, plasmarlos en papel, en un escenario o en el salón de tu casa bailando desnuda. Eso es arte. Cuando te dejas llevar, como el viento. Las miradas con tu madre, tu hermano o tu mejor amigo después de haberle contado ese secreto. Lo es la Luna. Lo es el cielo cuando al atardecer cambia hacia un rojo fuego. Lo es el mar cuando las olas se enfurecen. O cuando está calmado, tanto que pueda oírse lo que siento. Esa chica que ves siempre sonriendo. Ella es arte, ella y su sonrisa. Si te fijas bien verás arte en todas partes y en las personas. Tú eres arte. Y tienes que saberlo. Y ya lo sabes. DIPLOMA Ahogado en el desierto ISMAEL EL BAKAL TALEB 4º ESO IES RÍO ARBA TAUSTE Yo, vivo ahogado, futuro, presente, pasado… porque ni a la cara me ha mirado. Yo, vivo muerto, hasta el fin de los tiempos, seguiré siendo un desierto. Yo, vivo en la nada, en un sueño y en cada cabezada, sigo esperando su llamada. Ni a la cara me ha mirado. ¿Por qué será? Dejaré de estar ahogado, el día que me mire. Seguiré siendo un desierto. ¿Por qué vivir? Reviviré después de muerto cuando un oasis mi desierto pueble. Sigo esperando su llamada. ¿Por qué no rendirme? Retornaré desde la nada la noche que responda a mi llamada. DIPLOMA Sentimientos SANDRA SIERRA MARTÍNEZ 2º BACHILLERATO IES REYES CATÓLICOS EJEA DE LOS CABALLEROS Siento que estoy atrapada en un tren. Va a gran velocidad, tanta que no me deja pensar. He pagado mucho por el billete, pero no sé si me interesa el viaje. Solo quiero parar, coger mi maleta, deshacerme de todo. No estoy segura, quiero pensar, escuchar mis adentros. La velocidad es tal que no puedo hacer nada. Me vuelvo a sentar, las horas pasan, el trayecto no acaba. Me tomo un café, y le pregunto al señor cuantas horas quedan. Él responde: «Todo lo que aguantes».
  • 191.
    ágora n.º 17— revista de cultura, ensayo y creación literaria 187
  • 192.