Tema 1 
Ejercicio 1 
El siglo XXI será el siglo de las mujeres 
“El siglo XXI será el siglo de las mujeres. Ya nadie detiene el movimiento que ha 
constituido la mayor revolución del siglo que ahora acaba. La paridad entre el 
hombre y la mujer es una realidad en muchos ámbitos. Hay tantas universitarias 
como universitarios. Las jóvenes no buscan un título por distraerse o hacer 
algo, sino porque quieren usarlo. En estos momentos, la igualdad conseguida es 
bastante satisfactoria, pero no del todo”. 
Camps, Victoria. “El Siglo de las Mujeres”. Valencia, Universidad de Valencia, 
año 2000. 139 pág. 
Ejercicio 2 
Si un hombre es llamado para barrer calles 
“Martin Luther King, hijo: Si un hombre es llamado para barrer calles, debe 
barrer como pintó Miguel Ángel o como compuso música Beethoven, o como 
escribió poesía Shakespeare. Debe barrer las calles tan bien, que todas las 
huestes del cielo y de la tierra se detengan y digan: “Aquí vivió un gran 
barrendero de calles que hizo bien su trabajo”. 
Noguera Trujillo, Héctor. “Triunfa en tu primer Trabajo”. México, Panorama 
Editorial, año 2006. 128 pág. 
TEMA 2 
EJERCICIO 1 
1. Siga los procedimientos siguientes en los programas de 2007 Microsoft 
Office system que se indican: 
Word, Excel, PowerPoint o Access 
 Haga clic en el botón de Microsoft Office y, a continuación, haga 
clic en Imprimir. 
Método abreviado de teclado Para mostrar el cuadro de diálogo 
Imprimir, presione CTRL+P.
SUGERENCIA Para imprimir sin usar el cuadro de diálogo Imprimir, 
haga clic en el botón de Microsoft Office , elija la flecha situada 
junto a Imprimir y, a continuación, haga clic en Impresión rápida. 
OneNote, Outlook, Project, Publisher o Visio 
 En el menú Archivo, haga clic en Imprimir. 
Método abreviado de teclado Para mostrar el cuadro de diálogo 
Imprimir, presione CTRL+P. 
SharePoint Designer 
 En el menú Archivo, elija Imprimir y, a continuación, haga clic en 
Imprimir. 
Método abreviado de teclado Para mostrar el cuadro de diálogo 
Imprimir, presione CTRL+P. 
2. Haga clic en las opciones que desee, como el número de páginas o las 
páginas que desee imprimir. 
EJERCICIO 2 
Acercar o alejar rápidamente un documento 
1. En la barra de estado, haga clic en el control deslizante Zoom 
. 
2. Deslice el control hasta obtener el porcentaje de ajuste de zoom que desea 
usar. 
TEMA 3 
EJERCICIO 1 
Inés Suárez
“Inés Suárez es una joven y humilde c osturera extremeña que se embarca hacia el 
Nuevo Mundo para buscar a su marido, extraviado con sus sueños de gloria al otro 
lado del Atlántico. Anhela también vivir una vida de aventuras, vetada a las mujeres 
en la pacata sociedad del siglo XVI. 
En América, Inés no encuentra a su marido, pero si un amor apasionado: Pedro De 
Valdivia, maestre de campo de Francisco Pizarro, junto a quien Inés se enfrenta a los 
riesgos y a las incertidumbres de la conquista y la fundación del reino de Chile. 
"Supongo que pondrán estatuas de mi persona en las plazas, y habrá calles y 
ciudades con mi nombre, como las habrá de Pedro De Valdivia y otros conquistadores, 
Pedro de cientos de esforzadas mujeres que fundaron los pueblos, mientras sus 
hombres peleaban, serán olvidadas”. 
Extraído del sitio web www.resumen.com 
Novela “Alma Mía” 
EJERCICIO 2 
La historia que Iqbal 
“La historia que Iqbal relató no era muy diferente a la de muchos NIÑOS y niñas del 
Sur de Asia que son vendidos como esclavos para pagar préstamos solicitados por 
familias pobres. 
Para la boda de su hijo mayor, los padres de Iqbal habían pedido prestadas 
seiscientas rupias (cerca de doce dólares estadounidenses) al fueño de una fábrica de 
tapetes, un hombre rico e influyente de la comunidad. 
A cambio, Iqbal –que tenía entonces sólo cuatro años- fue forzado a unirse a otros 
muchos niños que trabajaban como tejedores sentados en cuclillas ante telares en una 
fábrica, donde unían pequeños nudos para elaborar los tapetes de complicados diseños 
que serían vendidos a altos precios en los mercados de todo el mundo. 
Hasta que su familia no liquidara el préstamo, llamado peshgi, Iqbal, pertenecería al 
dueño de la fábrica”. 
“¡Liberen a los Niños!”, 
Craig Kielburger 
TEMA 4 
EJERCICIO 1
Internet, hackers y software libre 
Carlos Gradin 
La figura del “hacker” suele aparecer en las noticias y las películas 
ligada a usos ilegales de la tecnología. Pueden ser adolescentes 
irresponsables 
o enemigos decididos del orden público, más o menos organizados, 
pero siempre factores de peligro que disparan la necesidad de 
reforzar los controles y sancionar leyes que adapten los viejos códigos 
penales a las nuevas realidades de las computadoras. 
Pagina numero 4 
EJERCICIO 1 
Fundamentos de la administración 
¿Qué se entiende por administración? 
“El termino administración se refiere al proceso de conseguir 
que se hagan las cosas, con eficiencia y eficacia, mediante ptras 
personas y junto con ellas” 
Pagina numero 4 
Tema 5 
Ejercicio 1 
Vivo cerca de una plaza, es divertida la zona pero no muy 
segura es por eso que ay muchos policías día y noche 
Ejercicio 2 
Una vez iba caminando y me caí de la bicicleta por tanto llore 
pero me compraron lo que yo quería depues 
Tema 6
Ejercicio 1 
EMPRESA Dirección teléfono 
gas Tlalixtac de cabrera 5018800 
Ejercicio 2 
NOMBRE TELEFONO 
Ricardo 9515199698 
Braulio Edíer 9511877569 
Ángel pablo 9515276691 
Karen 9512595123 
Carlos Jesús 9512270046 
Carlos 9511211564 
Jessica 9512496990 
Ivan 951203105
TEMA 7 
EJERCICIO 1 
NO JUEGUES CON VIDRIO... 
No juegues con vidrio 
porque te puedes cortar 
no juegues conmigo 
porque te puedo besar. 
EJERCICIO 2 
Oyó la conversación y no podía creer lo que 
pasaba.Tras las cortinas, el inspector Cambalache 
permanecía escondido mientras aquellas dos 
personas tan siniestras planeaban el robo de los 
cuadros más valiosos del museo de la ciudad. El 
pobre inspector estaba muerto de miedo, y no 
sabía qué hacer. Así que esperó a que los 
ladrones se marcharan para salir de su escondite 
y avisar a sus compañeros de la comisaría para 
que evitaran el robo. 
Pensaréis que el inspector Cambalache era un 
poco cobarde. La verdad es que sí, pero él se 
defendía diciendo que era una persona prudente 
y que pensaba bien las cosas antes de actuar. 
El caso es que el inspector Cambalache sacó su 
móvil para avisar a la policía y al museo. Salió 
muy contento por la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja, con el 
teléfono en la oreja esperando a que le cogieran la llamada. 
Justo cuando cruzaba la puerta para salir a la calle, alguien con una pinta 
extraña le preguntó: 
-¿Por qué sonríe usted tanto, inspector? 
-¡Ja ja ja!- se rió él, muy orgulloso de sí mismo-. Sonrío porque voy a 
evitar un terrible robo esta misma mañana-.
-¿Sí? ¿De veras?- siguió preguntando aquel extraño -. ¿Dónde se va a 
producir el robo? 
-Pues en el museo de la ciudad. 
No pudo seguir hablando. En ese momento, alguien agarró por detrás al 
inspector Cambalache, le quitó el móvil y le tapó los ojos con una venda. 
Entre dos le sujetaron los brazos contra su propio cuerpo y lo metieron en 
una furgoneta que justo acaba de aparcar enfrente. 
El pobre inspector se dio cuenta de su error. ¿Quién le manda a él ir 
contando sus planes por ahí, a cualquiera que le preguntase? Su propio 
orgullo le había traicionado. Pero no era momento de lamentarse. Tenía 
que pensar en cómo podía librarse de aquellos malhechores. 
Al cabo de un rato, la furgoneta paró. Aquellos hombres bajaron al 
inspector Cambalache. Entraron en algún sitio que parecía abandonado, 
bajaron unos cuantos pisos en un ascensor, le quitaron la venda y lo 
metieron en lo que debía ser un sótano. Allí lo dejaron encerrado y se 
fueron. 
-No estábamos seguros de que hubieras conseguido seguirnos, 
Cambalache- empezó a decir uno de los bandidos -. Cuando acabemos de 
robar los cuadros vendremos a ajustar cuentas contigo. 
Y se marcharon, dejándolo solo en aquella horrible habitación sin ventanas 
y con una lúgubre bombilla que parpadeaba cada poco. Solo una mesa 
vieja y una silla de hierro oxidado le hacían compañía. 
Se sentó en la silla a pensar en su mala suerte y en su estúpido orgullo 
cuando, de pronto, de un agujero de la estancia salió un misterioso gato 
negro con algunos mechones de color claro. 
La verdad es que el inspector Cambalache no era muy amante de los 
animales, pero en aquel momento aquella compañía le resultó un gran 
alivio. 
-¿Qué hace aquí un gato metido? -dijo el inspector, por aquello de entablar 
conversación mientras esperaba, aunque bien sabía él que los gatos son 
poco conversadores. 
-Miau -respondió el gato, como era de esperar, con un maullido triste y 
lastimero. 
-Pobrecito -siguió diciendo el inspector -. Seguro que estás muerto de 
hambre. 
-¡Qué hambre ni qué pamplinas! 
El inspector Cambalache pegó un salto. 
-¡Estoy loco! ¡Estoy loco! -gritó corriendo alrededor de la sala -. ¡No llevo 
aquí ni cinco minutos y el encierro ya me ha afectado a la sesera! 
El gato empezó a merodear alrededor del inspector Cambalache, mientras
el pobre hombre se afanaba por alejarse todo lo que podía de de aquel 
gato. 
-No estás loco, Cambalache -empezó a decir el gato-. Soy un gato que 
habla, y ya está. ¿No conoces a ninguno, o qué? 
El inspector Cambalache no salía de su asombro. Pero, como no le quedaba 
otra que hablar con aquel gato, le contestó: 
-La verdad es que ignoraba que los gatos hablaran. ¿Cómo es posible? 
-¡Y qué más da! ¡¿Es que te corre horchata por la venas?! ¡¿Están a punto 
de robar los cuadros más valiosos de la ciudad y tú te quedas ahí 
preguntándome por tonterías?! 
-¡Es cierto! ¡Tenemos que hacer algo! Tengo que salir de aquí. 
El inspector empezó a dar vueltas a ver qué podía coger para forzar la 
puerta. El gato, que no era capaz de comprender a aquel detective tan 
poco avispado, le dijo con sorna: 
-¿No te has preguntado por dónde he entrado yo? Porque no estaba cuando 
tú entraste, ¿recuerdas? 
-Vaya, es cierto. ¿Cómo has entrado? Tal vez pueda yo salir por ahí. 
El gato le enseñó el agujero al inspector. Como era demasiado pequeño 
para él, Cambalache cogió la mesa y la partió de un golpe contra el suelo. 
Sacó una de las patas y la utilizó para hacer palanca y romper la pared. Tal 
vez no fuera muy listo, pero Cambalache era increíblemente fuerte. 
El inspector y el gato salieron a la calle. No sabía dónde estaba, ni podía 
avisar a nadie. 
-¿Cómo vamos a llegar al museo?- se lamentó. 
-Tranquilo, tengo una idea -dijo el gato-. Ven conmigo.
El gato, que conocía muy bien la zona 
porque llevaba tiempo viviendo por allí, condujo al inspector Cambalache 
hasta un garaje en el que había una avioneta. 
- Sube -dijo el gato. 
-¿Qué? ¿Cómo? ¡Hace años que no piloto! No sé si podré hacerlo... 
- Eres policía y no tenemos demasiado tiempo así que tendrás que 
intentarlo. 
El inspector Cambalache pensó que no tenía nada que perder así que se 
concentró y consiguió poner la avioneta en marcha. Despegaron y en unos 
minutos estaban en el tejado del museo. 
Aterrizaron en el tejado del museo. Bajaron de un salto de la avioneta y se 
metieron en el museo rompiendo la claraboya de la sala central. Las 
alarmas saltaron por la rotura de los cristales justo cuando los ladrones 
empezaban a meter los lienzos en sus bolsas. Asustados, los ladrones 
intentaron huir, pero la policía había llegado ya y los cogieron “in fraganti”. 
El inspector había sufrido un fuerte golpe en la cabeza al caer y estaba 
inconsciente en el suelo mientras esto sucedía. 
Cuando despertó en el hospital no estaba muy seguro de lo que había 
pasado. Cuando le contó a la policía y a los médicos lo que recordaba todo 
el mundo lo tomó por loco. Pero cuando él mismo empezó a dudar de su 
cordura, un gato negro con mechones claros apareció en la ventana y le 
guiñó un ojo.
Loco o no, el inspector Cambalache era un héroe y fue premiado con la 
medalla de honor de la ciudad por evitar el robo. Eso sí, no volvió a 
contarle a nadie sus planes, por si acaso.

aky esta my proyecto detics profeJulio cesar

  • 1.
    Tema 1 Ejercicio1 El siglo XXI será el siglo de las mujeres “El siglo XXI será el siglo de las mujeres. Ya nadie detiene el movimiento que ha constituido la mayor revolución del siglo que ahora acaba. La paridad entre el hombre y la mujer es una realidad en muchos ámbitos. Hay tantas universitarias como universitarios. Las jóvenes no buscan un título por distraerse o hacer algo, sino porque quieren usarlo. En estos momentos, la igualdad conseguida es bastante satisfactoria, pero no del todo”. Camps, Victoria. “El Siglo de las Mujeres”. Valencia, Universidad de Valencia, año 2000. 139 pág. Ejercicio 2 Si un hombre es llamado para barrer calles “Martin Luther King, hijo: Si un hombre es llamado para barrer calles, debe barrer como pintó Miguel Ángel o como compuso música Beethoven, o como escribió poesía Shakespeare. Debe barrer las calles tan bien, que todas las huestes del cielo y de la tierra se detengan y digan: “Aquí vivió un gran barrendero de calles que hizo bien su trabajo”. Noguera Trujillo, Héctor. “Triunfa en tu primer Trabajo”. México, Panorama Editorial, año 2006. 128 pág. TEMA 2 EJERCICIO 1 1. Siga los procedimientos siguientes en los programas de 2007 Microsoft Office system que se indican: Word, Excel, PowerPoint o Access  Haga clic en el botón de Microsoft Office y, a continuación, haga clic en Imprimir. Método abreviado de teclado Para mostrar el cuadro de diálogo Imprimir, presione CTRL+P.
  • 2.
    SUGERENCIA Para imprimirsin usar el cuadro de diálogo Imprimir, haga clic en el botón de Microsoft Office , elija la flecha situada junto a Imprimir y, a continuación, haga clic en Impresión rápida. OneNote, Outlook, Project, Publisher o Visio  En el menú Archivo, haga clic en Imprimir. Método abreviado de teclado Para mostrar el cuadro de diálogo Imprimir, presione CTRL+P. SharePoint Designer  En el menú Archivo, elija Imprimir y, a continuación, haga clic en Imprimir. Método abreviado de teclado Para mostrar el cuadro de diálogo Imprimir, presione CTRL+P. 2. Haga clic en las opciones que desee, como el número de páginas o las páginas que desee imprimir. EJERCICIO 2 Acercar o alejar rápidamente un documento 1. En la barra de estado, haga clic en el control deslizante Zoom . 2. Deslice el control hasta obtener el porcentaje de ajuste de zoom que desea usar. TEMA 3 EJERCICIO 1 Inés Suárez
  • 3.
    “Inés Suárez esuna joven y humilde c osturera extremeña que se embarca hacia el Nuevo Mundo para buscar a su marido, extraviado con sus sueños de gloria al otro lado del Atlántico. Anhela también vivir una vida de aventuras, vetada a las mujeres en la pacata sociedad del siglo XVI. En América, Inés no encuentra a su marido, pero si un amor apasionado: Pedro De Valdivia, maestre de campo de Francisco Pizarro, junto a quien Inés se enfrenta a los riesgos y a las incertidumbres de la conquista y la fundación del reino de Chile. "Supongo que pondrán estatuas de mi persona en las plazas, y habrá calles y ciudades con mi nombre, como las habrá de Pedro De Valdivia y otros conquistadores, Pedro de cientos de esforzadas mujeres que fundaron los pueblos, mientras sus hombres peleaban, serán olvidadas”. Extraído del sitio web www.resumen.com Novela “Alma Mía” EJERCICIO 2 La historia que Iqbal “La historia que Iqbal relató no era muy diferente a la de muchos NIÑOS y niñas del Sur de Asia que son vendidos como esclavos para pagar préstamos solicitados por familias pobres. Para la boda de su hijo mayor, los padres de Iqbal habían pedido prestadas seiscientas rupias (cerca de doce dólares estadounidenses) al fueño de una fábrica de tapetes, un hombre rico e influyente de la comunidad. A cambio, Iqbal –que tenía entonces sólo cuatro años- fue forzado a unirse a otros muchos niños que trabajaban como tejedores sentados en cuclillas ante telares en una fábrica, donde unían pequeños nudos para elaborar los tapetes de complicados diseños que serían vendidos a altos precios en los mercados de todo el mundo. Hasta que su familia no liquidara el préstamo, llamado peshgi, Iqbal, pertenecería al dueño de la fábrica”. “¡Liberen a los Niños!”, Craig Kielburger TEMA 4 EJERCICIO 1
  • 4.
    Internet, hackers ysoftware libre Carlos Gradin La figura del “hacker” suele aparecer en las noticias y las películas ligada a usos ilegales de la tecnología. Pueden ser adolescentes irresponsables o enemigos decididos del orden público, más o menos organizados, pero siempre factores de peligro que disparan la necesidad de reforzar los controles y sancionar leyes que adapten los viejos códigos penales a las nuevas realidades de las computadoras. Pagina numero 4 EJERCICIO 1 Fundamentos de la administración ¿Qué se entiende por administración? “El termino administración se refiere al proceso de conseguir que se hagan las cosas, con eficiencia y eficacia, mediante ptras personas y junto con ellas” Pagina numero 4 Tema 5 Ejercicio 1 Vivo cerca de una plaza, es divertida la zona pero no muy segura es por eso que ay muchos policías día y noche Ejercicio 2 Una vez iba caminando y me caí de la bicicleta por tanto llore pero me compraron lo que yo quería depues Tema 6
  • 5.
    Ejercicio 1 EMPRESADirección teléfono gas Tlalixtac de cabrera 5018800 Ejercicio 2 NOMBRE TELEFONO Ricardo 9515199698 Braulio Edíer 9511877569 Ángel pablo 9515276691 Karen 9512595123 Carlos Jesús 9512270046 Carlos 9511211564 Jessica 9512496990 Ivan 951203105
  • 6.
    TEMA 7 EJERCICIO1 NO JUEGUES CON VIDRIO... No juegues con vidrio porque te puedes cortar no juegues conmigo porque te puedo besar. EJERCICIO 2 Oyó la conversación y no podía creer lo que pasaba.Tras las cortinas, el inspector Cambalache permanecía escondido mientras aquellas dos personas tan siniestras planeaban el robo de los cuadros más valiosos del museo de la ciudad. El pobre inspector estaba muerto de miedo, y no sabía qué hacer. Así que esperó a que los ladrones se marcharan para salir de su escondite y avisar a sus compañeros de la comisaría para que evitaran el robo. Pensaréis que el inspector Cambalache era un poco cobarde. La verdad es que sí, pero él se defendía diciendo que era una persona prudente y que pensaba bien las cosas antes de actuar. El caso es que el inspector Cambalache sacó su móvil para avisar a la policía y al museo. Salió muy contento por la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja, con el teléfono en la oreja esperando a que le cogieran la llamada. Justo cuando cruzaba la puerta para salir a la calle, alguien con una pinta extraña le preguntó: -¿Por qué sonríe usted tanto, inspector? -¡Ja ja ja!- se rió él, muy orgulloso de sí mismo-. Sonrío porque voy a evitar un terrible robo esta misma mañana-.
  • 7.
    -¿Sí? ¿De veras?-siguió preguntando aquel extraño -. ¿Dónde se va a producir el robo? -Pues en el museo de la ciudad. No pudo seguir hablando. En ese momento, alguien agarró por detrás al inspector Cambalache, le quitó el móvil y le tapó los ojos con una venda. Entre dos le sujetaron los brazos contra su propio cuerpo y lo metieron en una furgoneta que justo acaba de aparcar enfrente. El pobre inspector se dio cuenta de su error. ¿Quién le manda a él ir contando sus planes por ahí, a cualquiera que le preguntase? Su propio orgullo le había traicionado. Pero no era momento de lamentarse. Tenía que pensar en cómo podía librarse de aquellos malhechores. Al cabo de un rato, la furgoneta paró. Aquellos hombres bajaron al inspector Cambalache. Entraron en algún sitio que parecía abandonado, bajaron unos cuantos pisos en un ascensor, le quitaron la venda y lo metieron en lo que debía ser un sótano. Allí lo dejaron encerrado y se fueron. -No estábamos seguros de que hubieras conseguido seguirnos, Cambalache- empezó a decir uno de los bandidos -. Cuando acabemos de robar los cuadros vendremos a ajustar cuentas contigo. Y se marcharon, dejándolo solo en aquella horrible habitación sin ventanas y con una lúgubre bombilla que parpadeaba cada poco. Solo una mesa vieja y una silla de hierro oxidado le hacían compañía. Se sentó en la silla a pensar en su mala suerte y en su estúpido orgullo cuando, de pronto, de un agujero de la estancia salió un misterioso gato negro con algunos mechones de color claro. La verdad es que el inspector Cambalache no era muy amante de los animales, pero en aquel momento aquella compañía le resultó un gran alivio. -¿Qué hace aquí un gato metido? -dijo el inspector, por aquello de entablar conversación mientras esperaba, aunque bien sabía él que los gatos son poco conversadores. -Miau -respondió el gato, como era de esperar, con un maullido triste y lastimero. -Pobrecito -siguió diciendo el inspector -. Seguro que estás muerto de hambre. -¡Qué hambre ni qué pamplinas! El inspector Cambalache pegó un salto. -¡Estoy loco! ¡Estoy loco! -gritó corriendo alrededor de la sala -. ¡No llevo aquí ni cinco minutos y el encierro ya me ha afectado a la sesera! El gato empezó a merodear alrededor del inspector Cambalache, mientras
  • 8.
    el pobre hombrese afanaba por alejarse todo lo que podía de de aquel gato. -No estás loco, Cambalache -empezó a decir el gato-. Soy un gato que habla, y ya está. ¿No conoces a ninguno, o qué? El inspector Cambalache no salía de su asombro. Pero, como no le quedaba otra que hablar con aquel gato, le contestó: -La verdad es que ignoraba que los gatos hablaran. ¿Cómo es posible? -¡Y qué más da! ¡¿Es que te corre horchata por la venas?! ¡¿Están a punto de robar los cuadros más valiosos de la ciudad y tú te quedas ahí preguntándome por tonterías?! -¡Es cierto! ¡Tenemos que hacer algo! Tengo que salir de aquí. El inspector empezó a dar vueltas a ver qué podía coger para forzar la puerta. El gato, que no era capaz de comprender a aquel detective tan poco avispado, le dijo con sorna: -¿No te has preguntado por dónde he entrado yo? Porque no estaba cuando tú entraste, ¿recuerdas? -Vaya, es cierto. ¿Cómo has entrado? Tal vez pueda yo salir por ahí. El gato le enseñó el agujero al inspector. Como era demasiado pequeño para él, Cambalache cogió la mesa y la partió de un golpe contra el suelo. Sacó una de las patas y la utilizó para hacer palanca y romper la pared. Tal vez no fuera muy listo, pero Cambalache era increíblemente fuerte. El inspector y el gato salieron a la calle. No sabía dónde estaba, ni podía avisar a nadie. -¿Cómo vamos a llegar al museo?- se lamentó. -Tranquilo, tengo una idea -dijo el gato-. Ven conmigo.
  • 9.
    El gato, queconocía muy bien la zona porque llevaba tiempo viviendo por allí, condujo al inspector Cambalache hasta un garaje en el que había una avioneta. - Sube -dijo el gato. -¿Qué? ¿Cómo? ¡Hace años que no piloto! No sé si podré hacerlo... - Eres policía y no tenemos demasiado tiempo así que tendrás que intentarlo. El inspector Cambalache pensó que no tenía nada que perder así que se concentró y consiguió poner la avioneta en marcha. Despegaron y en unos minutos estaban en el tejado del museo. Aterrizaron en el tejado del museo. Bajaron de un salto de la avioneta y se metieron en el museo rompiendo la claraboya de la sala central. Las alarmas saltaron por la rotura de los cristales justo cuando los ladrones empezaban a meter los lienzos en sus bolsas. Asustados, los ladrones intentaron huir, pero la policía había llegado ya y los cogieron “in fraganti”. El inspector había sufrido un fuerte golpe en la cabeza al caer y estaba inconsciente en el suelo mientras esto sucedía. Cuando despertó en el hospital no estaba muy seguro de lo que había pasado. Cuando le contó a la policía y a los médicos lo que recordaba todo el mundo lo tomó por loco. Pero cuando él mismo empezó a dudar de su cordura, un gato negro con mechones claros apareció en la ventana y le guiñó un ojo.
  • 10.
    Loco o no,el inspector Cambalache era un héroe y fue premiado con la medalla de honor de la ciudad por evitar el robo. Eso sí, no volvió a contarle a nadie sus planes, por si acaso.