La Cueva de Altamira, descubierta en 1879 en Cantabria, España, contiene pinturas rupestres del Paleolítico Superior que representan casi un centenar de animales, incluyendo 21 bisontes en distintas posturas. Estas pinturas, realizadas con técnicas como grabado, pintura y sombreado, dan como resultado una composición única en el arte paleolítico. La cueva ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad y alberga un museo con objetos arqueológicos encontrados en el yacimiento.