El feudalismo fue una organización social y económica predominante en Europa desde los siglos X al XVIII, caracterizada por la agricultura y el trabajo de los siervos en tierras de los señores feudales. Los siervos estaban obligados a cultivar la tierra a cambio de protección, mientras que los propietarios de tierras, o vasallos, firmaban contratos que les otorgaban parcelas. Este sistema contribuyó al empobrecimiento de los pequeños propietarios y a la desaparición de civilizaciones romanas.