El documento describe el modo de producción feudal que prevaleció en Europa occidental entre los siglos IX y XV. Se caracterizó por grandes extensiones de tierras controladas por señores feudales a quienes los campesinos debían entregar parte de su producción como arriendo. Había desigualdad entre las clases dominantes (nobleza y clero) que controlaban la tierra y los campesinos siervos que la trabajaban. La economía se basaba principalmente en la agricultura de subsistencia.