El divorcio causa angustia y trastornos psicológicos duraderos pero también ofrece oportunidades para desarrollarse emocionalmente y establecer nuevas relaciones. Los niños de padres divorciados enfrentan dificultades mayores que aquellos cuyos padres fallecieron. La modernidad introduce cambios en las relaciones personales y familiares que generan nuevos riesgos pero también oportunidades para redefinir la identidad.