ars moriendi
      mirando hacia
       el más allá



Estuvimos una tarde y su anochecer
        del día de muertos
      en el panteón Dolores,
todo su horizonte a nuestro alcance

  Cuatro miradas deambulando
  en la estética del camposanto




    Serie fotográfica personal
  acompañada de textos para el
         ars moriendi (1)


     y la infaltable aparición
¿Cómo retratar los significados
 en el jardín de los muertos?


                un
            bosque
         sembrado de
       tumbas, lápidas,
  criptas, esquelas, cruces,
ofrendas, coronas, plegarias,
ángeles esculpidos, epitafios,
 imágenes, crucifijos, flores,
  sensaciones, evocaciones,
   aromas a zempasuchitl,
    abandono, soledades,
     oscuridades, olvido,
         piedras rotas,
           veladoras,
              velas
                 y
             llamas
         que arden en
     silencio de ausencias
“Esta es tu última parada –dijo Don Juan-.
Morirás aquí estés donde estés.

Cada guerrero tiene un sitio para morir. Un
sitio de su predilección, donde eventos
poderosos dejaron su huella: un sitio donde ha
presenciado maravillas, donde se le han
revelado secretos; un sitio donde ha juntado
su poder personal...

Y por fin, un día que su tiempo en la tierra ha
terminado y siente el toque de la muerte en
el hombro izquierdo, su espíritu, que siempre
está listo, vuela al sitio de su predilección y
allí el guerrero baila ante su muerte.

Y así bailarás ante tu muerte, en la cima de
este cerro, al acabar el día. Y en la última
danza dirás de tu lucha, de las batallas que
has ganado y que has perdido; dirás de tus
alegrías y desconciertos al encontrarte con el
poder personal. Tu danza hablará de los
secretos y maravillas que has atesorado. Y tu
muerte se sentará aquí ha observarte.

El sol poniente brillará sobre ti sin quemar,
cómo lo hizo hoy. El viento será suave y dulce
y tu cerro temblará.

Al llegar al final de tu danza mirarás al sol,
porque nunca volverás a verlo ni despierto si
soñando, y entonces tu muerte apuntará hacia
el sur… Hacia la inmensidad”.

        “La última parada de un guerrero” (2)
                                  Fragmento
Y yo me iré.
Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquél de mi huerto florido
y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar,
sin árbol verde,
sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido.
Y se quedarán los pájaros cantando (3)
“¡Oh, noble hijo!
Ha llegado para ti el tiempo de buscar el
sendero. Tu aliento va a cesar.

Tu gurú te ha colocado frente a la Clara Luz.
Y ahora la vas a conocer en su realidad, en el
estado del Bardo, donde las cosas son como el
cielo vacío y sin nubes, y donde el intelecto
desnudo y sin mácula es como una vacuidad
transparente sin circunferencia ni centro.

Conócete ahora a ti mismo y permanece en
ese estado. Yo, a mi vez, te establezco en este
momento en esta confrontación”.



      “El Bardo del momento de la muerte” (4)
                                  Fragmento
“¡Oh, noble hijo!
Ahora vas a experimentar los tres Bardos:
el del momento de la muerte,
el de la experiencia de la realidad y
el de la búsqueda del renacimiento…
… lo que se llama muerte ha llegado para ti.

Dejas el mundo, pero no eres el único en
hacerlo: la muerte llega a todos.
No continúes atado a esta vida por el
sentimiento y por debilidad. Pues aunque
quieras hacerlo… no tendrías poder bastante
para permanecer aquí, no pudiendo lograr
otra cosa que vagar por el Samsara.

No te empeñes en lo imposible, no seas
débil…
…sea cual sea el miedo y el terror que
puedan asaltarte… no olvides mis palabras,
y guardando la significación de las mismas en
tu corazón, avanza llevándolas como divisa,
pues en ellas se encierra
el secreto vital del conocimiento”.



   “El Bardo del momento de la realidad” (4)
                                 Fragmento
“¡Oh, noble hijo!
Sí no puedes liberarte de la atracción
 y de la repulsión, si no conoces el arte de
escoger la puerta de la matriz… llama a la
Preciosa Trinidad y refúgiate en ella.
Ruega a la Gran Compasión.
Ve con la cabeza alta.
Comprende que estás en el Bardo.

Rechaza toda debilidad o atracción hacia tus
hijos, tus hijas o cualquier ser querido que hayas
dejado atrás; para nada pueden servirte ya.

Entra por el camino de la
Luz Blanca de los devas, o por el de la
Luz Amarilla de los seres humanos;
entra en las grandes mansiones de los metales
preciosos o en los deliciosos jardines”.



                   “El Bardo del renacimiento” (4)
                                       Fragmento
He muerto como mineral para hacerme planta
  y he muerto como planta para hacerme animal
 y he muerto como animal para hacerme Hombre

                ¿Porqué temer ?
      ¿Cuándo la muerte produjo mengua ?

Una vez más moriré como Hombre para remontarme
          a la bienaventuranza angélica

       Pero también trascenderé al Ángel,
              y seguiré mi sendero

           Todo, excepto Dios, perece

    Cuando haya sacrificado mi alma angélica,
     me convertiré en lo que el pensamiento
               no puede concebir

   Ojalá deje de existir, porque la inexistencia
         proclama con armonía de órgano

          Nosotros volveremos a Dios (5)
Diálogo entre el poeta y la muerte:

 P.- ¡Oh, muerte! Ya sé que estás ahí, ten un
poquito de paciencia.

M.- Son las tres.
¿Nos iremos cuando se vayan las estrellas,
cuando canten los gallos,
cuando la luz primera cante con su clarín
desde la sierra,
cuando abra el sol una rendija cárdena
entre el cielo y la tierra?

P.- Ni cuando tu lo digas ni cuando yo lo
quiera.
He venido a escribir mi testamento.
Cuando escriba mi último poema,
mi última oración o mi última blasfemia,
se me caerá la pluma,
se romperá el tintero sin que nadie lo mueva.
Se verterá la tinta y,
sin que tú la empujes,
se abrirá de par en par la puerta.

Entonces nos iremos. Mientras...
cuelga tu guadaña con mi cachava en el
perchero del pasillo y siéntate...

¡Siéntate y espera! (6)
Aparición




Caminando entre tumbas, ya caída la tarde-noche, tomaba fotografías sin apuro. No soy escéptico, pero de un panteón de noche me
impone su atmósfera mística más que otra cosa.

Al acercarme a una tumba llena de flores y veladoras, encuadré y disparé algunas fotografías con efectos, pero me sentía incómodo, con
cierto sutil impulso de alejarme de allí… Apagué la cámara y me retiré sin más, al contrario de otras tumbas en las que me había
quedado observando o meditando.

Una noche, al bajar las fotografías de la cámara a la PC, me encontré esta imagen que pueden observar. Cuando la vi, recordé y sentí un
escalofrío. Además de las llamas en su movimiento espiral, arriba de ellas se observa el fantasma de una calavera… en un gesto que
prefiero no definir. Más allá del brillo, contraste y peso, lo fotografía no se manipuló digitalmente.
Referencias:

(1) “Ars Moriendi”. Textos de las creencias religiosas medievales sobre el arte de morir.
   Las concepciones religiosas, filosóficas y poéticas sobre la muerte y la forma de bien morir se han desarrollado en
   profundidad en diversas épocas y culturas.
(2) “VIAJE A IXTLÁN”; Carlos Castaneda.
(3) Poema “El viaje Definitivo”, Juan Ramón Jiménez
(4) Fragmentos de “BARDO THODOL; El libro tibetano de los muertos”
(5) Poema “Volveremos A Dios”, Jalal-Al-Din Muhamed Rumi
(6) Poema “Diálogo entre el poeta y la muerte”, León Felipe.




Agradecimientos:

A mi amigo Horacio Flores, por invitarme
A la Lic. Carmen Rodríguez Miramón López,
Jefa de la Unidad Departamental de Panteones en Miguel Hidalgo,
por sus facilidades para nuestra actividad




Fotografía y presentación:                                                                         Luis Fernández
                                                                                             Estudio fotográfico: 2008
                                                                                Presentación: 2a edición, México, 2009


                                                                                            leviathan_lf@yahoo.com.mx

                                                                                               SRL, objetivo 18-55 mm
                                                                               Fugas y grafiteados al disparo, sin tripié
                                                                                        Salida digital a baja resolución

Ars Moriendi

  • 1.
    ars moriendi mirando hacia el más allá Estuvimos una tarde y su anochecer del día de muertos en el panteón Dolores, todo su horizonte a nuestro alcance Cuatro miradas deambulando en la estética del camposanto Serie fotográfica personal acompañada de textos para el ars moriendi (1) y la infaltable aparición
  • 2.
    ¿Cómo retratar lossignificados en el jardín de los muertos? un bosque sembrado de tumbas, lápidas, criptas, esquelas, cruces, ofrendas, coronas, plegarias, ángeles esculpidos, epitafios, imágenes, crucifijos, flores, sensaciones, evocaciones, aromas a zempasuchitl, abandono, soledades, oscuridades, olvido, piedras rotas, veladoras, velas y llamas que arden en silencio de ausencias
  • 4.
    “Esta es tuúltima parada –dijo Don Juan-. Morirás aquí estés donde estés. Cada guerrero tiene un sitio para morir. Un sitio de su predilección, donde eventos poderosos dejaron su huella: un sitio donde ha presenciado maravillas, donde se le han revelado secretos; un sitio donde ha juntado su poder personal... Y por fin, un día que su tiempo en la tierra ha terminado y siente el toque de la muerte en el hombro izquierdo, su espíritu, que siempre está listo, vuela al sitio de su predilección y allí el guerrero baila ante su muerte. Y así bailarás ante tu muerte, en la cima de este cerro, al acabar el día. Y en la última danza dirás de tu lucha, de las batallas que has ganado y que has perdido; dirás de tus alegrías y desconciertos al encontrarte con el poder personal. Tu danza hablará de los secretos y maravillas que has atesorado. Y tu muerte se sentará aquí ha observarte. El sol poniente brillará sobre ti sin quemar, cómo lo hizo hoy. El viento será suave y dulce y tu cerro temblará. Al llegar al final de tu danza mirarás al sol, porque nunca volverás a verlo ni despierto si soñando, y entonces tu muerte apuntará hacia el sur… Hacia la inmensidad”. “La última parada de un guerrero” (2) Fragmento
  • 6.
    Y yo meiré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas la tardes, el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron; y el pueblo se hará nuevo cada año; y en el rincón aquél de mi huerto florido y encalado, mi espíritu errará, nostálgico. Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido. Y se quedarán los pájaros cantando (3)
  • 8.
    “¡Oh, noble hijo! Hallegado para ti el tiempo de buscar el sendero. Tu aliento va a cesar. Tu gurú te ha colocado frente a la Clara Luz. Y ahora la vas a conocer en su realidad, en el estado del Bardo, donde las cosas son como el cielo vacío y sin nubes, y donde el intelecto desnudo y sin mácula es como una vacuidad transparente sin circunferencia ni centro. Conócete ahora a ti mismo y permanece en ese estado. Yo, a mi vez, te establezco en este momento en esta confrontación”. “El Bardo del momento de la muerte” (4) Fragmento
  • 9.
    “¡Oh, noble hijo! Ahoravas a experimentar los tres Bardos: el del momento de la muerte, el de la experiencia de la realidad y el de la búsqueda del renacimiento… … lo que se llama muerte ha llegado para ti. Dejas el mundo, pero no eres el único en hacerlo: la muerte llega a todos. No continúes atado a esta vida por el sentimiento y por debilidad. Pues aunque quieras hacerlo… no tendrías poder bastante para permanecer aquí, no pudiendo lograr otra cosa que vagar por el Samsara. No te empeñes en lo imposible, no seas débil… …sea cual sea el miedo y el terror que puedan asaltarte… no olvides mis palabras, y guardando la significación de las mismas en tu corazón, avanza llevándolas como divisa, pues en ellas se encierra el secreto vital del conocimiento”. “El Bardo del momento de la realidad” (4) Fragmento
  • 10.
    “¡Oh, noble hijo! Síno puedes liberarte de la atracción y de la repulsión, si no conoces el arte de escoger la puerta de la matriz… llama a la Preciosa Trinidad y refúgiate en ella. Ruega a la Gran Compasión. Ve con la cabeza alta. Comprende que estás en el Bardo. Rechaza toda debilidad o atracción hacia tus hijos, tus hijas o cualquier ser querido que hayas dejado atrás; para nada pueden servirte ya. Entra por el camino de la Luz Blanca de los devas, o por el de la Luz Amarilla de los seres humanos; entra en las grandes mansiones de los metales preciosos o en los deliciosos jardines”. “El Bardo del renacimiento” (4) Fragmento
  • 12.
    He muerto comomineral para hacerme planta y he muerto como planta para hacerme animal y he muerto como animal para hacerme Hombre ¿Porqué temer ? ¿Cuándo la muerte produjo mengua ? Una vez más moriré como Hombre para remontarme a la bienaventuranza angélica Pero también trascenderé al Ángel, y seguiré mi sendero Todo, excepto Dios, perece Cuando haya sacrificado mi alma angélica, me convertiré en lo que el pensamiento no puede concebir Ojalá deje de existir, porque la inexistencia proclama con armonía de órgano Nosotros volveremos a Dios (5)
  • 13.
    Diálogo entre elpoeta y la muerte: P.- ¡Oh, muerte! Ya sé que estás ahí, ten un poquito de paciencia. M.- Son las tres. ¿Nos iremos cuando se vayan las estrellas, cuando canten los gallos, cuando la luz primera cante con su clarín desde la sierra, cuando abra el sol una rendija cárdena entre el cielo y la tierra? P.- Ni cuando tu lo digas ni cuando yo lo quiera. He venido a escribir mi testamento. Cuando escriba mi último poema, mi última oración o mi última blasfemia, se me caerá la pluma, se romperá el tintero sin que nadie lo mueva. Se verterá la tinta y, sin que tú la empujes, se abrirá de par en par la puerta. Entonces nos iremos. Mientras... cuelga tu guadaña con mi cachava en el perchero del pasillo y siéntate... ¡Siéntate y espera! (6)
  • 14.
    Aparición Caminando entre tumbas,ya caída la tarde-noche, tomaba fotografías sin apuro. No soy escéptico, pero de un panteón de noche me impone su atmósfera mística más que otra cosa. Al acercarme a una tumba llena de flores y veladoras, encuadré y disparé algunas fotografías con efectos, pero me sentía incómodo, con cierto sutil impulso de alejarme de allí… Apagué la cámara y me retiré sin más, al contrario de otras tumbas en las que me había quedado observando o meditando. Una noche, al bajar las fotografías de la cámara a la PC, me encontré esta imagen que pueden observar. Cuando la vi, recordé y sentí un escalofrío. Además de las llamas en su movimiento espiral, arriba de ellas se observa el fantasma de una calavera… en un gesto que prefiero no definir. Más allá del brillo, contraste y peso, lo fotografía no se manipuló digitalmente.
  • 15.
    Referencias: (1) “Ars Moriendi”.Textos de las creencias religiosas medievales sobre el arte de morir. Las concepciones religiosas, filosóficas y poéticas sobre la muerte y la forma de bien morir se han desarrollado en profundidad en diversas épocas y culturas. (2) “VIAJE A IXTLÁN”; Carlos Castaneda. (3) Poema “El viaje Definitivo”, Juan Ramón Jiménez (4) Fragmentos de “BARDO THODOL; El libro tibetano de los muertos” (5) Poema “Volveremos A Dios”, Jalal-Al-Din Muhamed Rumi (6) Poema “Diálogo entre el poeta y la muerte”, León Felipe. Agradecimientos: A mi amigo Horacio Flores, por invitarme A la Lic. Carmen Rodríguez Miramón López, Jefa de la Unidad Departamental de Panteones en Miguel Hidalgo, por sus facilidades para nuestra actividad Fotografía y presentación: Luis Fernández Estudio fotográfico: 2008 Presentación: 2a edición, México, 2009 leviathan_lf@yahoo.com.mx SRL, objetivo 18-55 mm Fugas y grafiteados al disparo, sin tripié Salida digital a baja resolución