Los mayas desarrollaron un avanzado estudio astronómico, registrando eclipses y el movimiento de planetas con gran precisión usando su calendario solar de 365 días. Construyeron edificios como El Castillo en Chichén Itzá para representar fenómenos celestes. Usaban un sofisticado sistema calendárico compuesto por un ciclo de 260 días y otro de 365 días, y fueron la primera civilización americana en utilizar el concepto de cero en su numeración posicional.