El documento describe a la Virgen María como la Madre perfecta en la tierra y en el cielo, que siempre piensa en los hijos y desea su bien. Nos invita a descansar confiadamente en sus brazos maternales, ya que como Madre celestial posee los tesoros de Dios y quiere compartirlos. También resalta el amor de María por Jesús como su Hijo y su Dios, y cómo su corazón estuvo siempre lleno de la presencia divina.