El 26 de septiembre de 2014, el ataque en Iguala resultó en la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, vinculado a la corrupción y el narcotráfico en Guerrero. A pesar de la detención del alcalde y su esposa, sospechosos de participar en el crimen, la impunidad persiste y no se han encontrado a los estudiantes desaparecidos. La tragedia revive la memoria de la masacre de Tlatelolco de 1968, resaltando patrones de violencia y corrupción en el sistema político mexicano.