Poco antes de empezar la escuela, mis padres
decidieron regalarme mi primera colección de
libros. Se trataba de un coleccionable de
cuentos clásicos que había adaptado al Disney
al cine. Me encantaba observar las imágenes a
todo color. Mi madre me los leía y yo le pedía
que los repitiera una y otra vez.
Desde que era bebe, mis padres me contaban
cuentos por las noches antes de irme a dormir.
Una de ellas era especial, '(los tres cerditos),
porque mi padre me lo leía y luego me hacía
preguntas para que yo misma lo contara.
Aprendí a leer con los cuentos en las que se asociaban los
sonidos y las sílabas e imágenes. Me gustaba identificar
los colores de las imágenes con las letras y las
ilustraciones. Aprendí pronto a leer, por eso la repetición
diaria matutina del silabario a coro en voz alta, me
aburría extremadamente. No le encontraba sentido, yo
ya quería leer mucho más.
Mientras aprendía a leer, mi padre, cada
noche, me leía cuentos de un libro gordote y
verde que contenía los Cuentos de los
Hermanos Grimm). (La letra era muy menuda
y tenía un índice con los títulos de cada
cuento. Después de leerme uno, nos
centrábamos un poco en el índice, y así, al día
siguiente, no repetía el mismo
Sin duda, una de las etapas
lectoras que más recuerdo y que
más intuyeron en mí. Recuerdo,
tanto las actividades que
hacíamos en la escuela como
los títulos de las obras que leía.
En el Instituto seguí el ritmo lector. Con el
tiempo recordé una semana por la presión de
la lectura. (Ahora ocupó muchas horas
leyendo. El ritmo de lectura es fantástico, pero
no impide que disfrute de aquello que voy
leyendo. (La mirada como lectora cambia, y se
va especializando.
Más tarde, cuando ya podía
leer yo sola, me gustaba
repasarlos y releerlos.
Entonces me llamó mucho
la atención el cuento de
Rapuncel).
Además de mis
padres, también mi
abuelo me contaba
cuentos e historias
que el mismo se
inventaba, a partir de
lo que había leído y
de sus propias
experiencias. En
aquel momento, la
protagonista de sus
historias era una
zorra que se burlaba
de un cazador.

Biografia Lectora.docx

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    Poco antes deempezar la escuela, mis padres decidieron regalarme mi primera colección de libros. Se trataba de un coleccionable de cuentos clásicos que había adaptado al Disney al cine. Me encantaba observar las imágenes a todo color. Mi madre me los leía y yo le pedía que los repitiera una y otra vez. Desde que era bebe, mis padres me contaban cuentos por las noches antes de irme a dormir. Una de ellas era especial, '(los tres cerditos), porque mi padre me lo leía y luego me hacía preguntas para que yo misma lo contara. Aprendí a leer con los cuentos en las que se asociaban los sonidos y las sílabas e imágenes. Me gustaba identificar los colores de las imágenes con las letras y las ilustraciones. Aprendí pronto a leer, por eso la repetición diaria matutina del silabario a coro en voz alta, me aburría extremadamente. No le encontraba sentido, yo ya quería leer mucho más. Mientras aprendía a leer, mi padre, cada noche, me leía cuentos de un libro gordote y verde que contenía los Cuentos de los Hermanos Grimm). (La letra era muy menuda y tenía un índice con los títulos de cada cuento. Después de leerme uno, nos centrábamos un poco en el índice, y así, al día siguiente, no repetía el mismo Sin duda, una de las etapas lectoras que más recuerdo y que más intuyeron en mí. Recuerdo, tanto las actividades que hacíamos en la escuela como los títulos de las obras que leía. En el Instituto seguí el ritmo lector. Con el tiempo recordé una semana por la presión de la lectura. (Ahora ocupó muchas horas leyendo. El ritmo de lectura es fantástico, pero no impide que disfrute de aquello que voy leyendo. (La mirada como lectora cambia, y se va especializando. Más tarde, cuando ya podía leer yo sola, me gustaba repasarlos y releerlos. Entonces me llamó mucho la atención el cuento de Rapuncel). Además de mis padres, también mi abuelo me contaba cuentos e historias que el mismo se inventaba, a partir de lo que había leído y de sus propias experiencias. En aquel momento, la protagonista de sus historias era una zorra que se burlaba de un cazador.