El autor recuerda cómo descubrió la magia de la lectura cuando era niño al encontrar un viejo libro de texto que usaron sus primos. Aunque no podía leer, se sintió fascinado por las imágenes de un cuento llamado "Los músicos de la aldea" que contenía, lo que lo motivó a aprender a leer. Lamenta que en la escuela se enfatizara lecturas aburridas que no se relacionaban con sus experiencias, en vez de historias basadas en su entorno cercano que hubieran despertado más su interés.