El pueblo de Israel se alejó de Dios y fue castigado por los madianitas. Cuando clamaron a Dios por ayuda, Él escogió a Gedeón, un hombre pobre y temeroso, para liberarlos. A pesar de las dudas de Gedeón, Dios le aseguró que estaría con él y le daría la victoria. Esto demuestra que Dios perdona a los pecadores y usa a quienes confían en Él a pesar de sus limitaciones.