Los teléfonos inteligentes evolucionarán de dispositivos de comunicación a computadoras móviles personales con CPUs de velocidad de supercomputadoras y numerosos y precisos sensores. En el futuro, los teléfonos se convertirán en accesorios como relojes o lentes, mientras que la interfaz principal será auditiva y visual a través de accesorios. Los nuevos teléfonos y accesorios permitirán interactuar con cualquier computadora, dispositivo o máquina de forma natural e integrada.