Después de 9 años de guerra fallidos para conquistar Troya, los griegos fingieron retirarse y dejaron un gran caballo de madera como regalo. Los troyanos aceptaron el obsequio sin saber que dentro del caballo se escondían los mejores guerreros griegos. Cuando anocheció, los guerreros salieron del caballo, abrieron las puertas de la ciudad y la devastaron, devolviendo a Helena a su esposo Menelao y poniendo fin a la guerra.