El documento lamenta la muerte del cabo de gendarmería Roberto Omar Centeno a manos de delincuentes protegidos por la justicia. Señala que Centeno no pudo defenderse ni conocer a su hijo recién nacido, y critica que probablemente no habrá marchas ni protestas por su muerte dado que los uniformados no tienen derechos en el país. Finalmente, desea que Dios reciba a Centeno en su gloria.