La cadena de custodia es un sistema para preservar la integridad de las evidencias desde su recolección hasta su presentación en juicio, garantizando su manejo técnico adecuado. Comienza cuando un funcionario recolecta una evidencia de manera intencional o accidental, y finaliza cuando un juez determina su destino final. Toda persona involucrada en el proceso debe dejar constancia detallada de las evidencias y su tratamiento para asegurar su autenticidad.