La calaca visita la radio comunitaria de San Miguel Tzinacapan y queda impresionada por la diversidad de talentos y cultura que encuentra allí. Aunque inicialmente planea llevarse a algunos de los radioescuchas más longevos, decide dejarlos al darse cuenta de la importancia que tienen para transmitir las tradiciones del pueblo a través de la radio. Finalmente, la calaca renuncia a llevarse a alguien y reconoce la fortuna que tiene el pueblo de contar con una radio que promueve su cultura e identidad