El Calvitero




........y sobre todo.... el Calvitero...........




           LA PARADA CARTOGRAFICA
                Del 9 al 11 de Julio de 2004
Introducción
   En realidad esta ruta llevamos mucho tiempo hablando de ella. La concebimos hace
exactamente cuatro años cuando rodábamos por el Valle del Jerte buscando el Puerto
de Tornavacas. En aquella travesía vimos como a la altura de Cabezuela del Valle salía
una carretera que se empinaba indicando....al puerto de Honduras...

   Desde entonces venimos programándola pero nunca llegó a cuajar el proyecto
porque faltaba un mapa...¡si, si ... esa era la verdadera razón!...por algo somos la Parada
Cartográfica....me faltaba el plano de la cuadrícula 553 de la cartografía militar a escala
50.0000. Sin este mapa no podíamos diseñar la ruta completa.

    En su lugar introducimos otras alternativas que no estuvieron nada mal: la Serranía
de Cuenca a finales de Abril de 2001; los Alpes Suizos en aquel mismo verano ; la
Sierra de Cazorla, de Segura y las Villas en Abril de 2002; las Alpujarras también en
Abril de 2003; Los Pedroches en Diciembre de 2003.......y no cuenta la del Camino de
Santiago y la subida al Veleta desde Capileira porque fueron anteriores, allá por el
lejano 1999.

   Ahora, por fín, lo hemos conseguido. Yo pude encontrar el plano que nos faltaba en
la Casa del Mapa de Madrid y ya no había excusas. La intendencia cartográfica ya
estaba preparada.

   Pero aún quedaba lo peor. Ponerse de acuerdo en la fecha. Siempre es lo mas
dificultoso. Al final conseguimos un consenso. Nos pondríamos en ruta el día 9 de Julio
a las 8’00 de la mañana para subir el Puerto de Honduras desde el Jerte.

   Mas no solo se trataba de subir el Puerto de Honduras, también el de Candelario, y el
de la Cobatilla, y el de la Hoya, y el del Tremedal, y el de Tornavacas.....y sobre
todo...El Calvitero....

                                Por seis puertos pasamos
                                   por los seis subimos
                                para llegar al Calvitero.
                        Duro, espartano, desafiante, severo….
                      reto a las leyes de la física y de la gravedad
                        subir por subir con destino a los cielos
                                  que por allí estuvimos
                               “con” la bicicleta a cuestas
                                    y nuestros aperos.


  Ahora ya es historia, una mas en el currículum de nuestra particular peña. Atrás
quedaron kilómetros de magia y de ensueño, de mucha física y de mucha química.

   Y esta historia la cuento a mi manera. No es objetiva ni detallada, sencillamente es lo
que yo he vivido y sentido en el discurrir de estos días inolvidables, y que como todas
las historias comienzan presentando a los que la hicieron posible....
Capitulo I: Los expedicionarios
   La expedición presentaba dos incorporaciones nuevas con respecto a otras ediciones.
La de Manuel Angel y la de Santiago.

   Manuel Angel, Manu, era –como todos nosotros- un convertido a la bicicleta
cartográfica al descubrir, el alto valor curativo que tiene para la crisis de los cuarenta.
De buenas hechuras, morenote, bien parecido, deportista, remero, con poderío en las
piernas y –como los demás- casado con una mujer….

   Santiago era savia nueva. Tiene la edad que yo tenía hace cuarenta años…(¿?)…..
Un buen partido para todas las chavalas jóvenes que pululan por este mundo loco. Alto,
espigado, tan guapo como su padre y con tres metros de java para dormir de pie. Con
dedos alargados, finos, rectos e inteligentes, de los que en su tacto llevan la música.

   Los demás éramos ya veteranos en estas líderes.

   Marcos, el padrazo de Santiago, a quien le gusta mangar cerezas, saltarse cancelas y
comer chuletones de Ávila. Se presentó con su aparato nuevo. Me refiero a la cámara de
video digital que compró para la ocasión. Enorme, descomunal, inmensa, fantástica, de
profesional, con capacidad de guardar billones y trillones de pixeles, imágenes y
megabites….daba leche y miel y además hacia gorgoritos…..

   Antonio Mejias, alias el “meji”, también nos sorprendió con su artilugio. Antonio es
un polifacético del carajo… es inventor, compositor, decorador, constructor, pintor,
maestro y además sabio….a él le debemos nuestra sapiencia acerca de las grietas que se
producen en las rocas del Torcal de Antequera…Para este viaje ha patentado lo que se
llama: el-porta-cámara-digital-para-el-manillar-de-una-bicicleta. Todo un prodigio de
ingenio que permite fijar la cámara y sacar fotos marcha atrás. Una birguería a lo
McGuiver.

   El primo Fede es al grupo como el bálsamo al bebé…tiene el don de armonizarlo
todo, de templar las calenturas…todo para él, en este micromundo que nos hemos
fabricado de la peña cartográfica, es fantástico…..a nada le hace un feo…siempre está
dispuesto…. Tan callado como acertado cuando habla… Sin duda, Federico es nuestro
depósito de confianza, nuestro disco duro…Es el único que tiene en su haber todas las
excursiones de largo recorrido de la peña.

   Paco Avila es, lo que podríamos llamar, nuestro indicador de proceso en ruta. Por él
podemos saber cuanto queda para llegar a la cuadra, si el kilometraje es abusivo, como
es de dura la pendiente o si llevamos pan en las alforjas.....si su expresión es de enfado,
de rostro pálido, de tipo duro y no habla, es que algo no encaja .....pero si conversa,
gasta bromas, se ríe y reparte premios es que todo marcha bien.....nunca mejor dicho...
su cara es el espejo del alma del grupo....

   Y que decir del gran Paco Tovar....es como el cemento en las grandes edificaciones
que pega y une todos los ladrillos dándole cohesión a todo el edificio....Algo cabezón y
de fácil despiste cartográfico, rebosa, sin embargo, ingenio y ocurrencia. Las pendientes
son menos duras si le llevas de compañero. Sabe que él no sería el mismo sin la peña
pero la inversa también es verdad.....
Y por último un servidor. De mí hay poco que contar porque ya lo hacen los demás
cuando tenemos que bajar con la bici a cuestas, o subir tirando de ella o cuando nos
perdemos y llegamos mas tarde de lo previsto.....Tan solo diré que tengo barbas, que
soy el mayor del grupo y que llevo mucho tiempo soñando con esta película....

   Estuvimos todos, ...todos, menos uno....nuestro querido Antonio Ortega, el
“chiclamina” , sabedor de la flora y de la fauna, amante de los baños en gargantas
profundas, ministro de la educación física y de todos los deportes, escalador consagrado
e infatigable...pero que en esta ocasión no lo pudo demostrar porque estaba en Italia
haciendo caravaning.... (que no es lo mismo que bycicleting)...

   Ocho, pues, conformamos este grupo expedicionario que salimos de Sevilla un
caluroso 8 de Julio de 2004 con rumbo a la provincia de Cáceres….


               Capitulo II: El Puerto de Honduras


   Aquella mañana iniciamos el rodaje con la subida al Puerto de Honduras desde
Cabezuela del Valle, donde el camping, a orillas del río Jerte. Había que subir por una
carreterita muy estrecha y de buen piso que asciende en zigzag, entre robles y siempre
con la referencia del valle en el hondón.

   Como de costumbre, yo subía lentamente. A mi ritmo, con plato chico y piñón
grande, cerrando el pelotón. Me acompañaba Paco en este menester….En poco tiempo
quedamos descolgados del grupo.

   -   tenemos que ir despacito porque la ruta es muy larga – le decía yo
   -   si...hay que subir como un viejo para llegar como un joven –me contestaba él

  A este paso de tortuga se le sumaba las muchas paradas que hacíamos. Unas para
beber....

   -   joder barbas, cada vez que ves una fuente te paras...

otras para saludar a alguien porque Paco siempre se encuentra algún conocido por muy
recóndito que sea el lugar

   -   y...¿este quien es ?
   -   Juan...que trabajó conmigo seis meses en Olivetti...
   -   pues parece que le conociera de toda la vida....

y otras porque la belleza del paisaje lo pedía....

   -   ¿sabes?….este valle deberían verlo todos los niños porque es de libro. Es el
       autentico valle alpino y con las dimensiones justas para apreciarlo. Se puede ver
       perfectamente el perfil en forma de V y el río que recoge todas las aguas de las
       escorrentías que bajan de la montaña….
-   es impresionante.... podemos ver todo el valle al completo, desde Tornavacas
       hasta el Piornal.

    De vez en cuando nos esperaba Marcos con su aparato filmando. Siempre buscando
el rincón o la perspectiva mas estratégica. También Santiago con su cámara digital o el
meji con su artilugio, completando las tomas. Entonces nos reagrupábamos todos para
salir en la foto. El ambiente era relajado, distendido, gozoso..La marcha en general era
lenta. No había prisas. Cada uno cargaba con sus alforjas, excepto Santiago que se las
endosaba al padre

   Después de dieciséis largos y pendencieros kilómetros llegamos arriba, a sus casi
1500 metros de altitud. Todo el esfuerzo y el trabajo de la dura subida quedó vanalizado
ante aquel mirador asomando al valle del Jerte de una parte y de otra al valle de
Ambroz….

   -   ¿…porqué le llamaran a esto el Puerto de Honduras….?
   -   por la altura que tiene…
   -   será, mas bien, por la hondura del valle…
   -   la profundidad…querrás decir
   -   es por los desniveles…mira allí abajo seiscientos metros, aquí el doble…
   -   a mi me parece que es por la amplitud…veo hasta Portugal…
   -   pues yo creo que es por el abismo…
   -   y por los precipicios… y por los barrancos…

  Todo el relieve del mundo parecía estar allí condensado. Se mirase por donde se
mirase aquello era abismal, infinito, inconmensurable, sugerente, sobrecogedor.

   Marcos filmaba devorando paisaje…Santiago hacía lo propio en automático para
salir todo el grupo, ampliado en esta ocasión con los de “altimetría.com” y supongo
que el meji con su artilugio haría instantánea de toda la inmensidad que nos rodeaba

   Asimilado todo aquello iniciamos la bajada que se precipita y resuelve en curvas y
contra-curvas hasta Hervás. Bajamos en cornisa, sorteando gargantas, siempre
asomados la valle de Ambroz. El robledal va ganando en espesura y se va mezclando
con castaños, pinos, acebos….la carretera se cubre de verde, de mariposas, de luces y
sombras, de sonidos infinitos que me inspiran....


                             ….baja lento porque si corres
                    el viento no te dejará oir el murmullo del agua
                             ni pararas para saciar tu sed
                           ni sentirás su frescor y su aliento

                             …baja despacio y sin prisa
                           para escuchar al jilguero cantar
                            para sentir del romero su olor
                                 y del viento su brisa

                          ….baja con suavidad y con tiento
                            para no romper el silencio
ni el vals de las mariposas
                          ni el salto del gazapo en su contento

                   ….baja lento porque al correr solo pasas…
            …baja despacio y sin prisa para que dure el momento …
          …baja suave y con tiento como si acariciaras a tu amor eterno…




              Capitulo III: De Hervás a Candelario
   Por Hervas solo pasamos. Entramos por su parte nueva y algo aturdidos. Habíamos
bajado de la soledad al bullicio, de las alturas al fondo del valle, de la cima a la hoya.
Era un cambio brusco. El pueblo estaba en fiestas

   Marcos y Paco Avila se perdieron al entrar, y Antonio, que al igual que Paco,
conserva un reguero de amistades que se las encuentra por donde va, nos presentó a sus
vecinos que por allí andaban.

   -   porqué no os quedáis, es la fiesta del pueblo, el ambiente es cojonudo…podéis
       ver la representación judía que se celebra por las calles del barrio antiguo, todo el
       mundo se disfraza y en la fuente chica se monta un teatro de la época……

   A punto estuvimos de reconsiderar la ruta pero nuestro cuerpo no pedía estancia en
aquella plaza y salimos como gato por ascuas buscando el itinerario marcado. Paco nos
introdujo en el barrio judío, cerveceamos por aquel laberinto de callejas y casukas y por
fin comimos.

   Aquel encuentro, aquel ambiente festivo, aquella ciudad tan standard en su parte
nueva, me hizo perder concentración. Sentí que se perdía la intimidad y la magia que
me embargaron en la subida y bajada al puerto de honduras. Me sentía incómodo. Paco
lo notó al recriminarme que no quisiera parar y contemplar el maravilloso escenario de
la Fuente Chica, una composición de cuadro que supongo habrá sido debidamente
filmada por nuestros cámaras.….pero mi ánimo no estaba sensible al marketing
turístico, me pedía volver a la soledad de la montaña…..

   Hacía calor cuando empezamos subir de nuevo por el camino de la Garganta, que no
era tal, sino una carretera vieja, en desuso y en mal estado para los coches, de lo cual
nos advirtió un hortelano lugareño cuando Manu le preguntó por el destino de aquel
camino.

   Jugaba a nuestro favor aquello ya que al no haber tráfico podíamos ir tranquilos y
relajados. Subía el camino también entre robles, pinos y castaños que daban generosa
sombra para aliviar las duras horas del sesteo que nos había tocado en esta subida. Fui
recuperando el tono físico y la concentración y, como siempre, rezagado aunque en esta
ocasión se sumó al furgón de cola Antonio haciendo versación con Paco y conmigo....

   -   cada vez que subimos por una pendiente de estas me pregunto que porque hay
       que hacer tanto esfuerzo para subirla...
   -   muy fácil - dijo el meji – pura física....¿a que en las bajadas no pasa igual ?
-   ah....pues no me había dado cuenta de esto....
               -   mira....

             entonces Antonio nos explicó su teoría...

                “Cuando intentamos subir algo luchamos contra una ley física: la gravedad. Es decir
             que a la fuerza de la gravedad estamos oponiendo nuestra fuerza a la que podríamos
             llamar la fuerza del pedaleo..... El pedaleo es una aplicación de la ley de la palanca:


                                                              Esto del pedaleo es como la polea que
      pole                                                    utilizamos para vencer el peso del cubo de
                                                              agua que sacamos del pozo.
                                           El meji
                                                              La polea consigue que las dos fuerzas de signo
                                           tirando
                                                              contrario se descompongan en una de sentido
                                                              horizontal y otra vertical apareciendo una
Cub                                                           resultante que es la “fuerza del meji tirando”.

                                                              No es mas que la ley de la palanca: “dadme un
                                                              punto de apoyo que moverè el mundo”…




               -   ah....y que tiene eso que ver con la pendiente que estamos subiendo....
               -   claro....- y prosiguió con su teoría....


        La pendiente viene a ser la resultante del
        par de fuerzas.                                                  Ofú

        El zig-zag es como los escalones de una
        escalera, acortan la altura para que la
        fuerza de la gravedad sea menor ya que
        esta aumenta con el peso y la altura.

        El pedal de la bicicleta es como la polea
        del pozo, consigue que avancemos por la
        pendiente venciendo la fuerza de la
        gravedad



             Esta disertación animó la tertulia y los demás se fueron sumando en esta lenta subida al
             furgón de cola. El primero en incorporarse fue el primo Fede

               -   claro..claro…cuando subimos por una pendiente como esta, tenemos que
                   coordinar toda nuestra musculatura. Hacemos fuerza con el cuello, con el tórax,
con las manos, con los brazos y por supuesto con las piernas….es una suma de
        fuerzas todas dirigidas en el mismo sentido….es una coordinación perfecta,
        mágica….una combinación de esfuerzo e inteligencia….cuerpo y mente unidos
        para un mismo fín: vencer la gravedad….es fantástico…

   -    pues a mí lo que me da fuerzas es el fin…o sea el final…cuando empiezo y veo
        todo lo que tengo que subir me duelen los aductores, las muñecas, la cabeza, las
        almorranas….pero cuando intuyo el final me embalo y se me quitan todos los
        dolores

   -    eso es el síndrome de la cuadra –le contestó Manu a Paco Avila que se habían
        incorporado también al debate- …cuando un caballo reconoce el camino de la
        cuadra se pone a galopar porque sabe que allí le espera el descanso y la comida

   -    bueno dejarse de tanta charla que con tanta física, tanta musculatura y tanto
        cuerpo se me está despertando la líbido….¡viva la parada cartográfica!…¡viva el
        fin de ruta!….

   -    También os puedo explicar como podemos calcular el % de una pendiente….


    Eché de menos a Marcos y Santiago. Hacía un buen rato que marcharon escapados. Nos reencontramos con ellos en la
 encrucijada de la Garganta. Allí nos esperaban mangando cerezas…Para Marcos, esto de coger cerezas, debe representar
                        algo especial porque reincide con alevosía y alegría en el mismo delito….


   Marchamos reagrupados. Santiago se detuvo para fijar la foto del “pozo de nieve”
que nos encontramos al paso. Nos contó que era grande y profundo, lo suficiente, para
almacenar la nieve que bajaban de las montañas y que distribuían por Salamanca e
incluso llevaban a Madrid.

   El resto hasta Candelario fue un agradable paseo a 1300 metros de altitud, en suave
bajada, por el embalse de la angostura y que nos permitió contemplar la arrogancia del
Calvitero que asomaba por nuestra derecha…..


                                         Quien subirá a tu cima
                                        para desafiar a los dioses,
                                         a la física, a la química
                                              y a los vientos

                                              subir por subir
                                         con destino a los cielos
                                       sin saber muy bien porque
                                         quizás y sencillamente
                                          ....porque estas ahí...
Capitulo IV: En Candelario
   Nos recibió un señor con facha de sacristán y ojos de twingo, tan destartalado como
la casona que nos daba posada….

   -   buenas tardes…tenemos una reserva…
   -   a ver…- sacó de una carpeta un sin fin de papeles-…¿quiénes son ustedes?…si..
       aquí está…los de la bici….que vienen de Sevilla…dos habitaciones
       cuádruples…bienvenidos al hotel Cristi…

    Entramos por un patio interior, grande, a tres niveles, con un acebo inmenso en el
centro acompañado de yedras y hortensias. Lo atravesaba una acequia por donde corría
el agua y con el sonido del chapoteo permanente. Tenía una zona a modo de terraza con
un par de mesas y algunas sillas. Subiendo un par de escalones, otra zona con un
columpio; y subiendo otro par de escalones una zona acotada por una valla y portezuela
de media altura para tender la ropa.

   Aquel patio, no muy cuidado pero generoso en todo, hacía las veces de distribuidor.
Se comunicaba con el exterior por medio de un pasaje que hacía de cochera y donde
dejamos nuestras herramientas de rodar…por la derecha y al fondo se accedía a un
módulo de apartamentos…y a la izquierda, por un pasillo empedrado que lindaba con la
zona del tendedero, se subía una incómoda escalinata para entrar al edificio mas alto
que nos iba a dar cobijo.

   Estaba claro que lo nuestro era subir y subir porque aquel señor nos llevó al torreón.
Aquello parecía un barco con tantas escaleras. No recuerdo bien pero creo que fueron
cuatro plantas las que tuvimos que subir.

   Nos enseñó la primera habitación…ok…
   Nos enseñó la segunda….

   -   oiga… esta solo tiene tres camas…
   -   no importa…ahora le traemos otra….
   -   pero donde…si no cabe….
   -   si hombre…la ponemos aquí, pegada y perpendicular a esta…
   -    eso…y me como el 48 de Santiago que es mas largo que la cama…..

   No puso mucha resistencia y al final nos llevó abajo, a la primera planta, a una
habitación mucho mas amplia y cómoda quedando debidamente aposentado. Nosotros
abajo – Marcos, Santiago, Fede y yo - el resto arriba –los Pacos, Manu y Antonio.

   Desde nuestra ventana se podía ver la montaña desafiante….el omnipresente
Calvitero….aproveché un momento para preguntarle a nuestro posadero si era posible
subir hasta allí en bicicleta….

   -   ¿al Calvitero…?…¿en bicicleta?….imposible –dogmatizó….

   …me quedé pensativo…
Aquella tarde-noche aprovechamos para pasear por Candelario y comernos el
ansiado chuletón.

   Candelario es un bonito pueblo de arquitectura popular típica de montaña. Quedé
absorto paseando por sus calles …

                            Que todas lo son en pendientes
                                   de piedra y grano
                                para subir a la Iglesia
                               de románico empedrada
                           y entre rumores de agua eternos

                            Por allí imaginé a mi amada
                        adornando con geranios de primavera
                                 su balcón de madera
                        para celebrar, de su amado, la llegada
                                  por esta corredera

                              Lienzo de calles empinadas
                         entre casas que arrejuntan su abrigo
                              con fondo de montaña altiva
                                 que en Candelario….
                                  todo apunta al cielo
                                todo mira hacia arriba.


   Se echó la noche fresca y serena en aquella plaza repleta de veladores donde el Bar
Tolo dispensó nuestra cena. Todo era apacible. La luz amarillenta se confabulaba con el
chapoteo de las acequias.

   Prolongamos aquella noche mágica con una copa y en buena tertulia....




                         Capitulo V: El Calvitero
   Aquella mañana iba de malos entendidos. El primero fue con el posadero y su
horario de desayuno; el segundo con la cantidad de pan que había que llevarse a las
alturas…..era todo un presagio de lo que vendría….

    La ruta que en esos momentos teníamos decidida era subir a la plataforma y desde
allí acceder al Calvitero. Pero en la panadería, un joven nos animó a seguirle por la ruta
que el iba hacer: subir a la Covatilla desde la Hoya, acceder por el cordel al Calvitero y
bajar luego a la plataforma de Candelario…

   -   ¡perfecto!….

   A Marcos, eso del cordel le tenía mosca…dice que el cordel es para atarse los
zapatos, o sea, para hacerlo a pie no en bicicletas.
Al fin logramos salir de Candelario por la carretera que se dirige a Navacarros. Este
tramo le devolvió su identidad al grupo. Era un delicia rodar por allí y todos fuimos
recuperando el tono y las ganas…un buen aperitivo…

   Lo duro empezó con la subida a la Covatilla. El día estaba algo brumoso lo cual nos
benefició. A esas alturas no hay sombra…estamos hablando de una estación de esquí
situada a 1900 mts….su pendiente llegaba, en algunos tramos, al límite….cada curva
en zig-zag apuraba el desnivel…

   -     mira Paco.... el Avila no llega a los pedales...
   -     no es eso barba...es que le duelen los aductores....

    Los Pacos y yo quedamos descolgados. Hicimos múltiples paradas y gracias a esto y
a las barritas energéticas pudimos llegar arriba con mas de media hora de retraso….

   Yo me acordé de la teoría del Meji….

   -     Antonio…¿y cuando la fuerza del pedaleo no es suficiente para vencer la
         gravedad qué pasa?..
   -     muy fácil…mira….


       Cuando ocurre que:
                                                                no
                                                                                            El
                                                                  id
            F. pedaleo < F.
                  gravedad                        Ofú
       Entonces hay que aplicar lo
       que se llama                                                                  La

                 Fuerza de
           tracción directa
  Había que seguir subiendo por donde el tele-silla y aplicando la teoría del Meji. El
camino era de tierra, por donde suben las máquinas que están profanando aquello para
ampliar las pistas de esquí, de nula ciclabilidad y que salva un desnivel de quinientos
metros, o sea, que la cota donde está el punto geodésico es de 2.400 metros de altitud

   Cuando llegué a la cima, y en esta ocasión no fui el último sino el tercero, detrás de
Manu y Marcos que se habían encaramado a una roca gigante, empecé a sentirme tenso,
inquieto….ante nosotros se abría un cordel de alta montaña que no conocíamos, que no
tenía marcado ninguna senda ni ningún camino. Se había echado la hora del mediodía y
las nubes se tornaban amenazantes….son esos momentos que te debates entre el consejo
de la prudencia y el impulso de la aventura….lo primero te incita a volver, lo segundo a
seguir…en estas situaciones hay que tomar decisiones y a ser posibles vinculantes para
todos…lo importante es que el grupo no se divida.
Así fue por el momento. Seguimos por el cordel, un ratito a pie y otro rodando. Pero
el grupo se iba deshilachando. Antonio y Manu tiraron para adelante, por detrás Fede y
yo, los demás quedaron atrás. Las señales de piedra bien visible nos indicaban la
dirección correcta. Esto me tranquilizó y empecé a disfrutar.

   -   es curioso....ayer íbamos por allí abajo y yo pensaba en como subir a esta
       cima...estamos a punto de conseguirlo...estamos tocando el cielo...
   -   es fantástico…yo también tengo sensación de inmensidad y poderío….el mundo
       desde lo alto se ve de otra manera… global, sin fronteras…todo es igual allá
       abajo…pequeñito, frágil…
   -   A mí esto me sobrecoge, la montaña me da mucho yu-yu…yo creo, como los
       antiguos, que es morada de los dioses…conviene estar en paz con ellos para que
       no se enfaden…

   Los que nos enfadamos fuimos nosotros cuando nos percatamos que el furgón de
cola no venía. El enfado se convirtió en preocupación, y esta, en nerviosismo ante la
insistencia de su tardanza. Era tarde, las nubes seguían amenazantes y aún no habíamos
llegado al Calvitero. Intentamos conectar con los móviles…no había cobertura. Aunque
ninguno lo decía todos pensábamos en el castigo de los dioses…

   -…estos se han perdido….

   Fueron momentos de espera insoportable solo aliviado por la contemplación del
paisaje. Desde allí se podía ver el macizo de Gredos compitiendo en altura, y por el otro
lado, el abismo inmenso del valle de Ambroz. Por el costado norte de nuestro cordel, el
perfil en bañera del canchal negro donde se forman los grandes neveros y que alguna
vez fueron glaciares….

   Pero esta dicha era efímera y fugaz porque el grupo seguía sin aparecer…no era
normal tanto retraso, el itinerario estaba bien marcado, su recorrido, aunque dificultado
por las piedras, se hacía bien, era llano….algo había pasado.

   Decidí entonces salir en su busca. Anduve unos 30 metros y seguía sin ver a nadie.
Por fín me subí a una peña y con mis gemelos pude distinguir algo en color fusia.
Avancé un poco mas y efectivamente eran ellos. Les hice señales hasta que me
enfilaron. Me volví….
   Habíamos pensado de todo. Una avería, un pinchazo, una caída estúpida, que se
hubieran perdido o que Marcos se entretuviera filmando….pero aquello no se nos
ocurrió nunca….

   -   …es que hemos estado comiéndonos un bocadillo…

                Es como cuando se nos pierde un niño y lo encontramos jugando con el agua después
de una búsqueda angustiosa…uno no sabe si llorar, reír o enfadarse…el muchacho son-
ríe ajeno a lo ocurrido....

   Lo importante era el reagrupamiento. Pero cuando me quise dar cuenta Antonio y
Manu, que habían salido como una bala, estaban de nuevo distanciados. El grupo volvía
a romperse. No me gustaba aquella situación porque empezaba a perderles de vista. Para
mas inri, las señales de piedra parecían bifurcarse. Pude ver que Manu iba por arriba y
nosotros nos alejábamos de ellos. Le llamaba pero no me oían. Estaba tenso. Fue
entonces cuando Marcos insinuó que él se volvía….

   -   ¡de aquí no se va nadie….

   Noté que se hizo un silencio extraño. …no era momento de discusiones.

   Al final conseguimos reagruparnos ya muy cerca de la cima. Vimos gente por allí
a las que pudimos preguntar. Yo creo que esto nos relajó a todos, por lo menos a mí.

   Coronamos el Calvitero a las cuatro de la tarde. Con mucho esfuerzo, con tensión y,
en ocasiones, con preocupación….pero lo habíamos logrado. Allí estábamos con
nuestras bicicletas, posando para que Marcos filmara…pero las pilas estaban fundidas...
y gracias a Santiago pudimos dejar constancia de que esto fue verdad, que allí
estuvimos comiendo, descansando y chisteando ante la virgen del Calvitero….

   La bajada hasta la plataforma de Candelario fue el remate a esta difícil etapa. No solo
era dura, era peligrosa. Cada uno bajó como pudo. Por supuesto con la bicicleta a
cuestas…cuando nos juntamos abajo, Marcos me soltó lo que me tenía que decir…

   -   barba…yo acepto el liderazgo pero el caudillaje no lo soporto…

   …pensativo, inicié una dulce bajada por la carretera del mirador y me acordé de la
química….


                                   …guau                Cuando bajamos vamos en sentido de
                                                        la gravedad y no tenemos que realizar
                                                        fuerza ninguna. Nos dejamos llevar.
                                                        Pero cuando la pendiente es muy
                                                        pronunciada entonces no es posible
                                                        bajar EN sino CON la bicicleta a
                             cago en el                 cuestas. Con lo primero se despierta
                             barbas                     la sensualidad con lo segundo la mala
                                                        leche.
   Aquella noche soñé con la cena…..soñé con una cena suculenta, servida por una
                                                        …tan solo son reacciones químicas
joven atenta, simpática y diligente que llegó vestida con una camiseta de la selección
                                                        de nuestro cerebro….
española y que le hacía guiños a Santiago…soñé con las ocurrencias de Paco, con el
puro que se fumaba Manu, con la ensalada que devoraba Paco Avila, con las cuentas de
Fede que siempre estaban faltuscas, con las cabezadas de Marcos en la sobremesa, con
la tarjeta duada del móvil de Antonio…..soñé con aquella reunión de amigos…..

   Y mientras soñaba alguien cantaba esta trova…



                        Fue un 10 de Julio en su año de 2004
                    cuando subieron de la Covatilla a los cielos
                  para elevar su plegaria a la virgen del Calvitero
a la virgen del Calvitero, madre, a la virgen del Calvitero
                           que en sonando campanas al aire
                                    todos se fueron.

                    Solo ocho llegaron, que los demás no pudieron
                   con las bicicletas a cuestas y haciendo el sendero
                           para ver a la virgen del Calvitero

                   Para ver a la virgen, madre, para ver a la virgen
                         que suene esta trova de cancionero
                    porque ya regresaron los ochos del Calvitero.




                        Capitulo VI: El Tremedal
  A la mañana siguiente nos levantamos todos con los músculos endurecidos y con
andares de pato mareado. Pero fuimos puntuales como nunca. A las 8,30 de la mañana,
con una hábil maniobra de Paco Avila, conseguimos colarnos en el comedor y
compartir el chusco con el grupo de jubilados que nos tocó de turno.

   A las 9,15 ya estábamos pedaleando. Era nuestra última etapa.

   Pero lo que parecía en principio, una ruta de transición, se convirtió en un recorrido
lleno de encanto y diferente.

   Hicimos paso por Navacarros, por Becedas, El Tremedal, Solana de Avila......
pueblos pequeños, ausentes del ruido y del tiempo, tan curados como el jamón de
bellota. Curtidos por el sol y la nieve, envejecidos como envejecen la madera noble o el
vino añejo. Los años se encargaron de darle sabor y abolengo.

   Y es que en pasando el Puerto de la Hoya entramos en la provincia de Avila....Un
suave descenso nos lleva hasta el pueblo de Becedas desde donde arranca el Puerto del
Tremedal. Es un puerto fuerte, recio, herido y mutilado por el fuego maldito, que sube
escalando hasta los 1600 metros de altitud y buscando el paso hacia Solana de Avila.

   -   paco...yo creo que a este puerto le han quitado la “n” para no asustar...
   -   joder...es duro con cojones...

   El primer tramo sube en un zigzag muy duro de pendiente, pero luego se suaviza y se
abre en una curva enorme que va girando 180º por donde cierra el valle que viene
subiendo con nosotros. Allí pacta el ganado, suena apacible el cencerro y galopa el
caballo a los que Paco, que entiende de esto, cree salvajes....Un generoso caño de agua
pura, cristalina y fría nos obliga a pararnos....

   Cuando llegamos arriba nos esperan todos para comernos las sobras del día anterior.

   La bajada de este puerto nos introduce en el interior de un bosque repleto de robles y
castaños por la carretera que desciende sinuosamente por la garganta del Endrinal. Las
vistas y los paisajes son espectaculares y los cámaras no se resisten a filmar el pueblo
del Tremedal casi oculto en la falda de la montaña.

   El descenso es mas que notable hasta llegar a su punto mínimo en el vado de la
garganta, muy cerca ya de Solana de Ávila. Me detuve en el puente con Paco Ávila para
contemplar, quizá por última vez en este viaje, el juego de luces y sombras y el sin fin
de sonidos de aquel escondrijo.

   Ya solo nos quedaba bajar el Puerto de Tornavacas........

CALVITERADA 2004 por Barbas

  • 1.
    El Calvitero ........y sobretodo.... el Calvitero........... LA PARADA CARTOGRAFICA Del 9 al 11 de Julio de 2004
  • 2.
    Introducción En realidad esta ruta llevamos mucho tiempo hablando de ella. La concebimos hace exactamente cuatro años cuando rodábamos por el Valle del Jerte buscando el Puerto de Tornavacas. En aquella travesía vimos como a la altura de Cabezuela del Valle salía una carretera que se empinaba indicando....al puerto de Honduras... Desde entonces venimos programándola pero nunca llegó a cuajar el proyecto porque faltaba un mapa...¡si, si ... esa era la verdadera razón!...por algo somos la Parada Cartográfica....me faltaba el plano de la cuadrícula 553 de la cartografía militar a escala 50.0000. Sin este mapa no podíamos diseñar la ruta completa. En su lugar introducimos otras alternativas que no estuvieron nada mal: la Serranía de Cuenca a finales de Abril de 2001; los Alpes Suizos en aquel mismo verano ; la Sierra de Cazorla, de Segura y las Villas en Abril de 2002; las Alpujarras también en Abril de 2003; Los Pedroches en Diciembre de 2003.......y no cuenta la del Camino de Santiago y la subida al Veleta desde Capileira porque fueron anteriores, allá por el lejano 1999. Ahora, por fín, lo hemos conseguido. Yo pude encontrar el plano que nos faltaba en la Casa del Mapa de Madrid y ya no había excusas. La intendencia cartográfica ya estaba preparada. Pero aún quedaba lo peor. Ponerse de acuerdo en la fecha. Siempre es lo mas dificultoso. Al final conseguimos un consenso. Nos pondríamos en ruta el día 9 de Julio a las 8’00 de la mañana para subir el Puerto de Honduras desde el Jerte. Mas no solo se trataba de subir el Puerto de Honduras, también el de Candelario, y el de la Cobatilla, y el de la Hoya, y el del Tremedal, y el de Tornavacas.....y sobre todo...El Calvitero.... Por seis puertos pasamos por los seis subimos para llegar al Calvitero. Duro, espartano, desafiante, severo…. reto a las leyes de la física y de la gravedad subir por subir con destino a los cielos que por allí estuvimos “con” la bicicleta a cuestas y nuestros aperos. Ahora ya es historia, una mas en el currículum de nuestra particular peña. Atrás quedaron kilómetros de magia y de ensueño, de mucha física y de mucha química. Y esta historia la cuento a mi manera. No es objetiva ni detallada, sencillamente es lo que yo he vivido y sentido en el discurrir de estos días inolvidables, y que como todas las historias comienzan presentando a los que la hicieron posible....
  • 3.
    Capitulo I: Losexpedicionarios La expedición presentaba dos incorporaciones nuevas con respecto a otras ediciones. La de Manuel Angel y la de Santiago. Manuel Angel, Manu, era –como todos nosotros- un convertido a la bicicleta cartográfica al descubrir, el alto valor curativo que tiene para la crisis de los cuarenta. De buenas hechuras, morenote, bien parecido, deportista, remero, con poderío en las piernas y –como los demás- casado con una mujer…. Santiago era savia nueva. Tiene la edad que yo tenía hace cuarenta años…(¿?)….. Un buen partido para todas las chavalas jóvenes que pululan por este mundo loco. Alto, espigado, tan guapo como su padre y con tres metros de java para dormir de pie. Con dedos alargados, finos, rectos e inteligentes, de los que en su tacto llevan la música. Los demás éramos ya veteranos en estas líderes. Marcos, el padrazo de Santiago, a quien le gusta mangar cerezas, saltarse cancelas y comer chuletones de Ávila. Se presentó con su aparato nuevo. Me refiero a la cámara de video digital que compró para la ocasión. Enorme, descomunal, inmensa, fantástica, de profesional, con capacidad de guardar billones y trillones de pixeles, imágenes y megabites….daba leche y miel y además hacia gorgoritos….. Antonio Mejias, alias el “meji”, también nos sorprendió con su artilugio. Antonio es un polifacético del carajo… es inventor, compositor, decorador, constructor, pintor, maestro y además sabio….a él le debemos nuestra sapiencia acerca de las grietas que se producen en las rocas del Torcal de Antequera…Para este viaje ha patentado lo que se llama: el-porta-cámara-digital-para-el-manillar-de-una-bicicleta. Todo un prodigio de ingenio que permite fijar la cámara y sacar fotos marcha atrás. Una birguería a lo McGuiver. El primo Fede es al grupo como el bálsamo al bebé…tiene el don de armonizarlo todo, de templar las calenturas…todo para él, en este micromundo que nos hemos fabricado de la peña cartográfica, es fantástico…..a nada le hace un feo…siempre está dispuesto…. Tan callado como acertado cuando habla… Sin duda, Federico es nuestro depósito de confianza, nuestro disco duro…Es el único que tiene en su haber todas las excursiones de largo recorrido de la peña. Paco Avila es, lo que podríamos llamar, nuestro indicador de proceso en ruta. Por él podemos saber cuanto queda para llegar a la cuadra, si el kilometraje es abusivo, como es de dura la pendiente o si llevamos pan en las alforjas.....si su expresión es de enfado, de rostro pálido, de tipo duro y no habla, es que algo no encaja .....pero si conversa, gasta bromas, se ríe y reparte premios es que todo marcha bien.....nunca mejor dicho... su cara es el espejo del alma del grupo.... Y que decir del gran Paco Tovar....es como el cemento en las grandes edificaciones que pega y une todos los ladrillos dándole cohesión a todo el edificio....Algo cabezón y de fácil despiste cartográfico, rebosa, sin embargo, ingenio y ocurrencia. Las pendientes son menos duras si le llevas de compañero. Sabe que él no sería el mismo sin la peña pero la inversa también es verdad.....
  • 4.
    Y por últimoun servidor. De mí hay poco que contar porque ya lo hacen los demás cuando tenemos que bajar con la bici a cuestas, o subir tirando de ella o cuando nos perdemos y llegamos mas tarde de lo previsto.....Tan solo diré que tengo barbas, que soy el mayor del grupo y que llevo mucho tiempo soñando con esta película.... Estuvimos todos, ...todos, menos uno....nuestro querido Antonio Ortega, el “chiclamina” , sabedor de la flora y de la fauna, amante de los baños en gargantas profundas, ministro de la educación física y de todos los deportes, escalador consagrado e infatigable...pero que en esta ocasión no lo pudo demostrar porque estaba en Italia haciendo caravaning.... (que no es lo mismo que bycicleting)... Ocho, pues, conformamos este grupo expedicionario que salimos de Sevilla un caluroso 8 de Julio de 2004 con rumbo a la provincia de Cáceres…. Capitulo II: El Puerto de Honduras Aquella mañana iniciamos el rodaje con la subida al Puerto de Honduras desde Cabezuela del Valle, donde el camping, a orillas del río Jerte. Había que subir por una carreterita muy estrecha y de buen piso que asciende en zigzag, entre robles y siempre con la referencia del valle en el hondón. Como de costumbre, yo subía lentamente. A mi ritmo, con plato chico y piñón grande, cerrando el pelotón. Me acompañaba Paco en este menester….En poco tiempo quedamos descolgados del grupo. - tenemos que ir despacito porque la ruta es muy larga – le decía yo - si...hay que subir como un viejo para llegar como un joven –me contestaba él A este paso de tortuga se le sumaba las muchas paradas que hacíamos. Unas para beber.... - joder barbas, cada vez que ves una fuente te paras... otras para saludar a alguien porque Paco siempre se encuentra algún conocido por muy recóndito que sea el lugar - y...¿este quien es ? - Juan...que trabajó conmigo seis meses en Olivetti... - pues parece que le conociera de toda la vida.... y otras porque la belleza del paisaje lo pedía.... - ¿sabes?….este valle deberían verlo todos los niños porque es de libro. Es el autentico valle alpino y con las dimensiones justas para apreciarlo. Se puede ver perfectamente el perfil en forma de V y el río que recoge todas las aguas de las escorrentías que bajan de la montaña….
  • 5.
    - es impresionante.... podemos ver todo el valle al completo, desde Tornavacas hasta el Piornal. De vez en cuando nos esperaba Marcos con su aparato filmando. Siempre buscando el rincón o la perspectiva mas estratégica. También Santiago con su cámara digital o el meji con su artilugio, completando las tomas. Entonces nos reagrupábamos todos para salir en la foto. El ambiente era relajado, distendido, gozoso..La marcha en general era lenta. No había prisas. Cada uno cargaba con sus alforjas, excepto Santiago que se las endosaba al padre Después de dieciséis largos y pendencieros kilómetros llegamos arriba, a sus casi 1500 metros de altitud. Todo el esfuerzo y el trabajo de la dura subida quedó vanalizado ante aquel mirador asomando al valle del Jerte de una parte y de otra al valle de Ambroz…. - ¿…porqué le llamaran a esto el Puerto de Honduras….? - por la altura que tiene… - será, mas bien, por la hondura del valle… - la profundidad…querrás decir - es por los desniveles…mira allí abajo seiscientos metros, aquí el doble… - a mi me parece que es por la amplitud…veo hasta Portugal… - pues yo creo que es por el abismo… - y por los precipicios… y por los barrancos… Todo el relieve del mundo parecía estar allí condensado. Se mirase por donde se mirase aquello era abismal, infinito, inconmensurable, sugerente, sobrecogedor. Marcos filmaba devorando paisaje…Santiago hacía lo propio en automático para salir todo el grupo, ampliado en esta ocasión con los de “altimetría.com” y supongo que el meji con su artilugio haría instantánea de toda la inmensidad que nos rodeaba Asimilado todo aquello iniciamos la bajada que se precipita y resuelve en curvas y contra-curvas hasta Hervás. Bajamos en cornisa, sorteando gargantas, siempre asomados la valle de Ambroz. El robledal va ganando en espesura y se va mezclando con castaños, pinos, acebos….la carretera se cubre de verde, de mariposas, de luces y sombras, de sonidos infinitos que me inspiran.... ….baja lento porque si corres el viento no te dejará oir el murmullo del agua ni pararas para saciar tu sed ni sentirás su frescor y su aliento …baja despacio y sin prisa para escuchar al jilguero cantar para sentir del romero su olor y del viento su brisa ….baja con suavidad y con tiento para no romper el silencio
  • 6.
    ni el valsde las mariposas ni el salto del gazapo en su contento ….baja lento porque al correr solo pasas… …baja despacio y sin prisa para que dure el momento … …baja suave y con tiento como si acariciaras a tu amor eterno… Capitulo III: De Hervás a Candelario Por Hervas solo pasamos. Entramos por su parte nueva y algo aturdidos. Habíamos bajado de la soledad al bullicio, de las alturas al fondo del valle, de la cima a la hoya. Era un cambio brusco. El pueblo estaba en fiestas Marcos y Paco Avila se perdieron al entrar, y Antonio, que al igual que Paco, conserva un reguero de amistades que se las encuentra por donde va, nos presentó a sus vecinos que por allí andaban. - porqué no os quedáis, es la fiesta del pueblo, el ambiente es cojonudo…podéis ver la representación judía que se celebra por las calles del barrio antiguo, todo el mundo se disfraza y en la fuente chica se monta un teatro de la época…… A punto estuvimos de reconsiderar la ruta pero nuestro cuerpo no pedía estancia en aquella plaza y salimos como gato por ascuas buscando el itinerario marcado. Paco nos introdujo en el barrio judío, cerveceamos por aquel laberinto de callejas y casukas y por fin comimos. Aquel encuentro, aquel ambiente festivo, aquella ciudad tan standard en su parte nueva, me hizo perder concentración. Sentí que se perdía la intimidad y la magia que me embargaron en la subida y bajada al puerto de honduras. Me sentía incómodo. Paco lo notó al recriminarme que no quisiera parar y contemplar el maravilloso escenario de la Fuente Chica, una composición de cuadro que supongo habrá sido debidamente filmada por nuestros cámaras.….pero mi ánimo no estaba sensible al marketing turístico, me pedía volver a la soledad de la montaña….. Hacía calor cuando empezamos subir de nuevo por el camino de la Garganta, que no era tal, sino una carretera vieja, en desuso y en mal estado para los coches, de lo cual nos advirtió un hortelano lugareño cuando Manu le preguntó por el destino de aquel camino. Jugaba a nuestro favor aquello ya que al no haber tráfico podíamos ir tranquilos y relajados. Subía el camino también entre robles, pinos y castaños que daban generosa sombra para aliviar las duras horas del sesteo que nos había tocado en esta subida. Fui recuperando el tono físico y la concentración y, como siempre, rezagado aunque en esta ocasión se sumó al furgón de cola Antonio haciendo versación con Paco y conmigo.... - cada vez que subimos por una pendiente de estas me pregunto que porque hay que hacer tanto esfuerzo para subirla... - muy fácil - dijo el meji – pura física....¿a que en las bajadas no pasa igual ?
  • 7.
    - ah....pues no me había dado cuenta de esto.... - mira.... entonces Antonio nos explicó su teoría... “Cuando intentamos subir algo luchamos contra una ley física: la gravedad. Es decir que a la fuerza de la gravedad estamos oponiendo nuestra fuerza a la que podríamos llamar la fuerza del pedaleo..... El pedaleo es una aplicación de la ley de la palanca: Esto del pedaleo es como la polea que pole utilizamos para vencer el peso del cubo de agua que sacamos del pozo. El meji La polea consigue que las dos fuerzas de signo tirando contrario se descompongan en una de sentido horizontal y otra vertical apareciendo una Cub resultante que es la “fuerza del meji tirando”. No es mas que la ley de la palanca: “dadme un punto de apoyo que moverè el mundo”… - ah....y que tiene eso que ver con la pendiente que estamos subiendo.... - claro....- y prosiguió con su teoría.... La pendiente viene a ser la resultante del par de fuerzas. Ofú El zig-zag es como los escalones de una escalera, acortan la altura para que la fuerza de la gravedad sea menor ya que esta aumenta con el peso y la altura. El pedal de la bicicleta es como la polea del pozo, consigue que avancemos por la pendiente venciendo la fuerza de la gravedad Esta disertación animó la tertulia y los demás se fueron sumando en esta lenta subida al furgón de cola. El primero en incorporarse fue el primo Fede - claro..claro…cuando subimos por una pendiente como esta, tenemos que coordinar toda nuestra musculatura. Hacemos fuerza con el cuello, con el tórax,
  • 8.
    con las manos,con los brazos y por supuesto con las piernas….es una suma de fuerzas todas dirigidas en el mismo sentido….es una coordinación perfecta, mágica….una combinación de esfuerzo e inteligencia….cuerpo y mente unidos para un mismo fín: vencer la gravedad….es fantástico… - pues a mí lo que me da fuerzas es el fin…o sea el final…cuando empiezo y veo todo lo que tengo que subir me duelen los aductores, las muñecas, la cabeza, las almorranas….pero cuando intuyo el final me embalo y se me quitan todos los dolores - eso es el síndrome de la cuadra –le contestó Manu a Paco Avila que se habían incorporado también al debate- …cuando un caballo reconoce el camino de la cuadra se pone a galopar porque sabe que allí le espera el descanso y la comida - bueno dejarse de tanta charla que con tanta física, tanta musculatura y tanto cuerpo se me está despertando la líbido….¡viva la parada cartográfica!…¡viva el fin de ruta!…. - También os puedo explicar como podemos calcular el % de una pendiente…. Eché de menos a Marcos y Santiago. Hacía un buen rato que marcharon escapados. Nos reencontramos con ellos en la encrucijada de la Garganta. Allí nos esperaban mangando cerezas…Para Marcos, esto de coger cerezas, debe representar algo especial porque reincide con alevosía y alegría en el mismo delito…. Marchamos reagrupados. Santiago se detuvo para fijar la foto del “pozo de nieve” que nos encontramos al paso. Nos contó que era grande y profundo, lo suficiente, para almacenar la nieve que bajaban de las montañas y que distribuían por Salamanca e incluso llevaban a Madrid. El resto hasta Candelario fue un agradable paseo a 1300 metros de altitud, en suave bajada, por el embalse de la angostura y que nos permitió contemplar la arrogancia del Calvitero que asomaba por nuestra derecha….. Quien subirá a tu cima para desafiar a los dioses, a la física, a la química y a los vientos subir por subir con destino a los cielos sin saber muy bien porque quizás y sencillamente ....porque estas ahí...
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    Capitulo IV: EnCandelario Nos recibió un señor con facha de sacristán y ojos de twingo, tan destartalado como la casona que nos daba posada…. - buenas tardes…tenemos una reserva… - a ver…- sacó de una carpeta un sin fin de papeles-…¿quiénes son ustedes?…si.. aquí está…los de la bici….que vienen de Sevilla…dos habitaciones cuádruples…bienvenidos al hotel Cristi… Entramos por un patio interior, grande, a tres niveles, con un acebo inmenso en el centro acompañado de yedras y hortensias. Lo atravesaba una acequia por donde corría el agua y con el sonido del chapoteo permanente. Tenía una zona a modo de terraza con un par de mesas y algunas sillas. Subiendo un par de escalones, otra zona con un columpio; y subiendo otro par de escalones una zona acotada por una valla y portezuela de media altura para tender la ropa. Aquel patio, no muy cuidado pero generoso en todo, hacía las veces de distribuidor. Se comunicaba con el exterior por medio de un pasaje que hacía de cochera y donde dejamos nuestras herramientas de rodar…por la derecha y al fondo se accedía a un módulo de apartamentos…y a la izquierda, por un pasillo empedrado que lindaba con la zona del tendedero, se subía una incómoda escalinata para entrar al edificio mas alto que nos iba a dar cobijo. Estaba claro que lo nuestro era subir y subir porque aquel señor nos llevó al torreón. Aquello parecía un barco con tantas escaleras. No recuerdo bien pero creo que fueron cuatro plantas las que tuvimos que subir. Nos enseñó la primera habitación…ok… Nos enseñó la segunda…. - oiga… esta solo tiene tres camas… - no importa…ahora le traemos otra…. - pero donde…si no cabe…. - si hombre…la ponemos aquí, pegada y perpendicular a esta… - eso…y me como el 48 de Santiago que es mas largo que la cama….. No puso mucha resistencia y al final nos llevó abajo, a la primera planta, a una habitación mucho mas amplia y cómoda quedando debidamente aposentado. Nosotros abajo – Marcos, Santiago, Fede y yo - el resto arriba –los Pacos, Manu y Antonio. Desde nuestra ventana se podía ver la montaña desafiante….el omnipresente Calvitero….aproveché un momento para preguntarle a nuestro posadero si era posible subir hasta allí en bicicleta…. - ¿al Calvitero…?…¿en bicicleta?….imposible –dogmatizó…. …me quedé pensativo…
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    Aquella tarde-noche aprovechamospara pasear por Candelario y comernos el ansiado chuletón. Candelario es un bonito pueblo de arquitectura popular típica de montaña. Quedé absorto paseando por sus calles … Que todas lo son en pendientes de piedra y grano para subir a la Iglesia de románico empedrada y entre rumores de agua eternos Por allí imaginé a mi amada adornando con geranios de primavera su balcón de madera para celebrar, de su amado, la llegada por esta corredera Lienzo de calles empinadas entre casas que arrejuntan su abrigo con fondo de montaña altiva que en Candelario…. todo apunta al cielo todo mira hacia arriba. Se echó la noche fresca y serena en aquella plaza repleta de veladores donde el Bar Tolo dispensó nuestra cena. Todo era apacible. La luz amarillenta se confabulaba con el chapoteo de las acequias. Prolongamos aquella noche mágica con una copa y en buena tertulia.... Capitulo V: El Calvitero Aquella mañana iba de malos entendidos. El primero fue con el posadero y su horario de desayuno; el segundo con la cantidad de pan que había que llevarse a las alturas…..era todo un presagio de lo que vendría…. La ruta que en esos momentos teníamos decidida era subir a la plataforma y desde allí acceder al Calvitero. Pero en la panadería, un joven nos animó a seguirle por la ruta que el iba hacer: subir a la Covatilla desde la Hoya, acceder por el cordel al Calvitero y bajar luego a la plataforma de Candelario… - ¡perfecto!…. A Marcos, eso del cordel le tenía mosca…dice que el cordel es para atarse los zapatos, o sea, para hacerlo a pie no en bicicletas.
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    Al fin logramossalir de Candelario por la carretera que se dirige a Navacarros. Este tramo le devolvió su identidad al grupo. Era un delicia rodar por allí y todos fuimos recuperando el tono y las ganas…un buen aperitivo… Lo duro empezó con la subida a la Covatilla. El día estaba algo brumoso lo cual nos benefició. A esas alturas no hay sombra…estamos hablando de una estación de esquí situada a 1900 mts….su pendiente llegaba, en algunos tramos, al límite….cada curva en zig-zag apuraba el desnivel… - mira Paco.... el Avila no llega a los pedales... - no es eso barba...es que le duelen los aductores.... Los Pacos y yo quedamos descolgados. Hicimos múltiples paradas y gracias a esto y a las barritas energéticas pudimos llegar arriba con mas de media hora de retraso…. Yo me acordé de la teoría del Meji…. - Antonio…¿y cuando la fuerza del pedaleo no es suficiente para vencer la gravedad qué pasa?.. - muy fácil…mira…. Cuando ocurre que: no El id F. pedaleo < F. gravedad Ofú Entonces hay que aplicar lo que se llama La Fuerza de tracción directa Había que seguir subiendo por donde el tele-silla y aplicando la teoría del Meji. El camino era de tierra, por donde suben las máquinas que están profanando aquello para ampliar las pistas de esquí, de nula ciclabilidad y que salva un desnivel de quinientos metros, o sea, que la cota donde está el punto geodésico es de 2.400 metros de altitud Cuando llegué a la cima, y en esta ocasión no fui el último sino el tercero, detrás de Manu y Marcos que se habían encaramado a una roca gigante, empecé a sentirme tenso, inquieto….ante nosotros se abría un cordel de alta montaña que no conocíamos, que no tenía marcado ninguna senda ni ningún camino. Se había echado la hora del mediodía y las nubes se tornaban amenazantes….son esos momentos que te debates entre el consejo de la prudencia y el impulso de la aventura….lo primero te incita a volver, lo segundo a seguir…en estas situaciones hay que tomar decisiones y a ser posibles vinculantes para todos…lo importante es que el grupo no se divida.
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    Así fue porel momento. Seguimos por el cordel, un ratito a pie y otro rodando. Pero el grupo se iba deshilachando. Antonio y Manu tiraron para adelante, por detrás Fede y yo, los demás quedaron atrás. Las señales de piedra bien visible nos indicaban la dirección correcta. Esto me tranquilizó y empecé a disfrutar. - es curioso....ayer íbamos por allí abajo y yo pensaba en como subir a esta cima...estamos a punto de conseguirlo...estamos tocando el cielo... - es fantástico…yo también tengo sensación de inmensidad y poderío….el mundo desde lo alto se ve de otra manera… global, sin fronteras…todo es igual allá abajo…pequeñito, frágil… - A mí esto me sobrecoge, la montaña me da mucho yu-yu…yo creo, como los antiguos, que es morada de los dioses…conviene estar en paz con ellos para que no se enfaden… Los que nos enfadamos fuimos nosotros cuando nos percatamos que el furgón de cola no venía. El enfado se convirtió en preocupación, y esta, en nerviosismo ante la insistencia de su tardanza. Era tarde, las nubes seguían amenazantes y aún no habíamos llegado al Calvitero. Intentamos conectar con los móviles…no había cobertura. Aunque ninguno lo decía todos pensábamos en el castigo de los dioses… -…estos se han perdido…. Fueron momentos de espera insoportable solo aliviado por la contemplación del paisaje. Desde allí se podía ver el macizo de Gredos compitiendo en altura, y por el otro lado, el abismo inmenso del valle de Ambroz. Por el costado norte de nuestro cordel, el perfil en bañera del canchal negro donde se forman los grandes neveros y que alguna vez fueron glaciares…. Pero esta dicha era efímera y fugaz porque el grupo seguía sin aparecer…no era normal tanto retraso, el itinerario estaba bien marcado, su recorrido, aunque dificultado por las piedras, se hacía bien, era llano….algo había pasado. Decidí entonces salir en su busca. Anduve unos 30 metros y seguía sin ver a nadie. Por fín me subí a una peña y con mis gemelos pude distinguir algo en color fusia. Avancé un poco mas y efectivamente eran ellos. Les hice señales hasta que me enfilaron. Me volví…. Habíamos pensado de todo. Una avería, un pinchazo, una caída estúpida, que se hubieran perdido o que Marcos se entretuviera filmando….pero aquello no se nos ocurrió nunca…. - …es que hemos estado comiéndonos un bocadillo… Es como cuando se nos pierde un niño y lo encontramos jugando con el agua después de una búsqueda angustiosa…uno no sabe si llorar, reír o enfadarse…el muchacho son- ríe ajeno a lo ocurrido.... Lo importante era el reagrupamiento. Pero cuando me quise dar cuenta Antonio y Manu, que habían salido como una bala, estaban de nuevo distanciados. El grupo volvía a romperse. No me gustaba aquella situación porque empezaba a perderles de vista. Para mas inri, las señales de piedra parecían bifurcarse. Pude ver que Manu iba por arriba y
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    nosotros nos alejábamosde ellos. Le llamaba pero no me oían. Estaba tenso. Fue entonces cuando Marcos insinuó que él se volvía…. - ¡de aquí no se va nadie…. Noté que se hizo un silencio extraño. …no era momento de discusiones. Al final conseguimos reagruparnos ya muy cerca de la cima. Vimos gente por allí a las que pudimos preguntar. Yo creo que esto nos relajó a todos, por lo menos a mí. Coronamos el Calvitero a las cuatro de la tarde. Con mucho esfuerzo, con tensión y, en ocasiones, con preocupación….pero lo habíamos logrado. Allí estábamos con nuestras bicicletas, posando para que Marcos filmara…pero las pilas estaban fundidas... y gracias a Santiago pudimos dejar constancia de que esto fue verdad, que allí estuvimos comiendo, descansando y chisteando ante la virgen del Calvitero…. La bajada hasta la plataforma de Candelario fue el remate a esta difícil etapa. No solo era dura, era peligrosa. Cada uno bajó como pudo. Por supuesto con la bicicleta a cuestas…cuando nos juntamos abajo, Marcos me soltó lo que me tenía que decir… - barba…yo acepto el liderazgo pero el caudillaje no lo soporto… …pensativo, inicié una dulce bajada por la carretera del mirador y me acordé de la química…. …guau Cuando bajamos vamos en sentido de la gravedad y no tenemos que realizar fuerza ninguna. Nos dejamos llevar. Pero cuando la pendiente es muy pronunciada entonces no es posible bajar EN sino CON la bicicleta a cago en el cuestas. Con lo primero se despierta barbas la sensualidad con lo segundo la mala leche. Aquella noche soñé con la cena…..soñé con una cena suculenta, servida por una …tan solo son reacciones químicas joven atenta, simpática y diligente que llegó vestida con una camiseta de la selección de nuestro cerebro…. española y que le hacía guiños a Santiago…soñé con las ocurrencias de Paco, con el puro que se fumaba Manu, con la ensalada que devoraba Paco Avila, con las cuentas de Fede que siempre estaban faltuscas, con las cabezadas de Marcos en la sobremesa, con la tarjeta duada del móvil de Antonio…..soñé con aquella reunión de amigos….. Y mientras soñaba alguien cantaba esta trova… Fue un 10 de Julio en su año de 2004 cuando subieron de la Covatilla a los cielos para elevar su plegaria a la virgen del Calvitero
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    a la virgendel Calvitero, madre, a la virgen del Calvitero que en sonando campanas al aire todos se fueron. Solo ocho llegaron, que los demás no pudieron con las bicicletas a cuestas y haciendo el sendero para ver a la virgen del Calvitero Para ver a la virgen, madre, para ver a la virgen que suene esta trova de cancionero porque ya regresaron los ochos del Calvitero. Capitulo VI: El Tremedal A la mañana siguiente nos levantamos todos con los músculos endurecidos y con andares de pato mareado. Pero fuimos puntuales como nunca. A las 8,30 de la mañana, con una hábil maniobra de Paco Avila, conseguimos colarnos en el comedor y compartir el chusco con el grupo de jubilados que nos tocó de turno. A las 9,15 ya estábamos pedaleando. Era nuestra última etapa. Pero lo que parecía en principio, una ruta de transición, se convirtió en un recorrido lleno de encanto y diferente. Hicimos paso por Navacarros, por Becedas, El Tremedal, Solana de Avila...... pueblos pequeños, ausentes del ruido y del tiempo, tan curados como el jamón de bellota. Curtidos por el sol y la nieve, envejecidos como envejecen la madera noble o el vino añejo. Los años se encargaron de darle sabor y abolengo. Y es que en pasando el Puerto de la Hoya entramos en la provincia de Avila....Un suave descenso nos lleva hasta el pueblo de Becedas desde donde arranca el Puerto del Tremedal. Es un puerto fuerte, recio, herido y mutilado por el fuego maldito, que sube escalando hasta los 1600 metros de altitud y buscando el paso hacia Solana de Avila. - paco...yo creo que a este puerto le han quitado la “n” para no asustar... - joder...es duro con cojones... El primer tramo sube en un zigzag muy duro de pendiente, pero luego se suaviza y se abre en una curva enorme que va girando 180º por donde cierra el valle que viene subiendo con nosotros. Allí pacta el ganado, suena apacible el cencerro y galopa el caballo a los que Paco, que entiende de esto, cree salvajes....Un generoso caño de agua pura, cristalina y fría nos obliga a pararnos.... Cuando llegamos arriba nos esperan todos para comernos las sobras del día anterior. La bajada de este puerto nos introduce en el interior de un bosque repleto de robles y castaños por la carretera que desciende sinuosamente por la garganta del Endrinal. Las
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    vistas y lospaisajes son espectaculares y los cámaras no se resisten a filmar el pueblo del Tremedal casi oculto en la falda de la montaña. El descenso es mas que notable hasta llegar a su punto mínimo en el vado de la garganta, muy cerca ya de Solana de Ávila. Me detuve en el puente con Paco Ávila para contemplar, quizá por última vez en este viaje, el juego de luces y sombras y el sin fin de sonidos de aquel escondrijo. Ya solo nos quedaba bajar el Puerto de Tornavacas........