Ulises regresó a Ítaca y pasó la noche allí. Al día siguiente, envió a algunos compañeros a quemar y enterrar el cuerpo de Elpenor. Circe les advirtió sobre los peligros que enfrentarían, incluyendo a las sirenas, Escila y Caribdis. A pesar de las advertencias de Circe, Ulises se dirigió hacia la roca donde estaba Escila y fue atacado junto con sus compañeros. Más tarde, los compañeros de Ulises comieron las vacas sagradas del dios Helios a pesar de las