Capitulo 4
                       Una Katana Gemela en el Destino
“Si pudieras elegir entre tu presente, pasado, futuro cual escogerías todo depende
de un hilo”
Áquila se encontraba muy impactado por todo aquello que se había tenido que
enterar de esa manera tan vil, en su mente pasaban muchas imágenes mentales
que lo aterraban de la forma en que fueron creados para dicho objetivo tan bajo
que no merece perdón.
-Cómo es posible que hagan eso después que decidí ser un Knight, al final
acabare siendo el ser más odiado, durante toda mi vida he visto personas crueles
pero esto rebosa otra etapa que me da mucho que pensar –dijo Áquila mientras
avanzaba en busca del Dr. Gred
Mientras seguía avanzando por todo el edificio, iba ocasionando destrozos
innumerables y heridos a su paso, las personas que se encontraban en Inerxia y
querían detenerlo, no eran rivales para él en lo absoluto.
Áquila realmente ya no estaba consciente de sus actos lo que hacía era solo la
reacción al enterarse de todo eso, el brazalete que tenía puesto, que le permitía
poder controlar su energía, estaba en un estado demasiado crítico que
sobrepasaba el nivel normal que debería tener. En ese instante la gema de rubí
que tenía en el brazalete se rompió, por un momento se sintió un silencio
incomodo porque no se podían imaginar que sucedería.
Áquila cayó al suelo como si se hubiese desmayado, unos segundos después el
suelo comenzó a quebrarse y cada pedazo iba siendo absorbido hacia abajo como
si de una gravedad sumamente fuerte se tratase. Él se levantaba mientras un
resplandor emergía alrededor suyo, era como si estuviera ardiendo en llamas pero
rojas, el punto es que este resplandor fue atraído por Áquila quien obviamente no
era consciente de lo que hacía , y sus ojos tomaron un aspecto muy aterrador, se
envolvieron en un color rojizo del mismo tipo del rubí , Áquila lanzó una sonrisa
malévola, todo parecía indicar de que se trataba de otra persona y dijo:
-Asombroso, que gran poder he obtenido, no me imaginé que lograría llegar a este
nivel tan alto, es hora de comenzar a divertirme-dijo Áquila

Algunos de los que estaban ocultos y otros heridos presenciaban esa escena tan
increíble, vieron a Áquila totalmente distinto, no era aquel muchacho tranquilo ni
altanero.
-Detente, ¿quién eres tú? - se escuchó una voz a lo lejos
-Que ¿Quién soy yo? ¿Qué porque fui creado? ¿Que cuál sería mi objetivo? Vaya
eso es lo que me pregunto, realmente en este momento dejaría todo por comenzar
desde el principio, lástima ya es tarde ahora que he despertado - respondió Áquila
con una gran seguridad

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-No sé quien seas, pero no lograrás nada destruyendo esto, así que dime quién
eres y dime donde está el muchacho- la voz que provenía a lo lejos era de Klaus,
que cojeaba y andaba muy herido
-Eh? ¿Me dices a mí? vaya pero que gente en estos días, cualquier estorbo me
habla, entiéndelo no eres nadie para que me dirijas la palabra así que salte de mi
vista- dijo Áquila
En ese momento, Áquila comenzó a tener un dolor de cabeza que lo hacía
tambalear, sus ojos comenzaban a cambiar de color constantemente, luego de un
tiempo de haberse aferrado, logró estabilizar su energía.
-Rayos, esto comienza a ser realmente fastidioso, estoy perdiendo el control sobre
esto y no me gusta para nada- dijo Áquila mientras se dirigía hacia una ventana
inmensa
-Hey, ¿a dónde te vas? no te escaparás tu perteneces a Inerxia y estás bajo
nuestro mando no puedes hacer esto… trae devuelta a Áquila- dijo Klaus
desesperadamente
-Insolente ¿no te dije que no me hablaras? Bien, tú te lo buscaste, acabaré contigo
rápidamente, pero ¿sabes qué? Mejor destruiré todo este edificio de un golpe.-
respondió Áquila
Áquila desbordo demasiada energía, del brazalete comenzó a salir un liquido rojo
que poco a poco rodeaba su brazo izquierdo, al mismo tiempo que rasgaba en
pedazos la camisa. En un segundo se detuvo el recorrido del liquido y comenzó a
moldearse de tal forma que su brazo izquierdo se convirtió en un brazo cristalizado
de rubí.
-Te diré algo que una vez me dijeron, en verdad tómalo en cuenta porque será la
última vez que vivas para decírselo a alguien “Con el tiempo todo se descubre; las
mentiras mas ocultas, las razones más ciertas y los amigos más falsos”. Es todo,
despídete de este mundo, arrepiéntete de lo que has hecho porque es tarde para
ti-dijo Áquila mientras con su brazo izquierdo lo levantaba y generaba una esfera
de energía que comenzaba a verse partículas pequeñas de rubí. Extendió su
brazo en dirección hacia Inerxia y estalló gran parte, al mismo tiempo que
escapaba del lugar a través de una ventana.




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El panorama era realmente caótico, Inerxia se encontraba destruida una gran
parte y todo fue ocasionado por Áquila, pero fue algo justo debido a todo lo
revelado.
Áquila se encontraba a una distancia lejana de Inerxia, estaba parado mirando
todo lo que había hecho.
Mientras caminaba pudo ver todo lo que el realmente odiaba o por lo menos le
molestaba, pues Collosus al ser ciudad capital de New Alesia, estaba llena de todo
tipo de anuncios publicitarios pero no como en otros lugares, estos eran en 3D. Lo
más maravilloso de estos es que aún de día se podían ver claramente como
cualquier otro anuncio los vehículos que sobrevolaban el lugar, no hacían ni
siquiera ruido solo se veían como aves volando de aquí para allá, las personas
algunas impresionadas por lo que veían en todos los monitores o pantallas en
aquella enorme metrópolis, mostrando lo que recientemente acababa de suceder
en Inerxia, uno de los más importantes complejos estructurales pues muchos lo
tomaron como un ataque terrorista, otros solamente deambulaban sin dale gran
importancia, ya que Inerxia siempre había sido el blanco de estos ataques gracias
a su relevancia militar y política de Collosus
-Al final, no logré nada quedándome acá, realmente no entiendo por qué hicieron
eso, me iban a usar como su títere- dijo Áquila mientras avanzaba por una calle de
Colossus, se podía ver como la gente lo miraba muy sorprendido por su aspecto
tan desgarrador pareciera que hubiera sido torturado, él se apoyaba por una pared
porque estaba muy mareado y no podía mantenerse en pie.
Mientras más avanzaba, se sentía como se iba disminuyendo la cantidad de
personas que transitaban por una calle, en su camino se encontró no solo
personas de clase alta o media, se podía ver la situación de aquellas personas
que se encontraban tan desahuciadas.
En un callejón muy estrecho, Áquila se asomó a ver, ya que escuchó algunos
ruidos y vio que salía humo de aquel lugar. Se acercó y vio a dos hombres
sentados por su aspecto tan impactante. Se podían ver sus ropas completamente
desgarradas, uno de ellos llevaba una gabardina negra hecha trozos, por gracioso
que parezca daba la impresión de haber sido atacado por un león u otra bestia
salvaje pues también su pantalón se encontraba en el mismo estado, además su
cabello era bastante largo y este era un desastre, el otro ni siquiera llevaba una
chaqueta o algo parecido solo una camisa manchada, parecía ser aceite o grasa,
su barba le llegaba hasta el pecho pero se veía muy sucia, sus guantes
destrozados y un pantalón de mezclilla con muchos remiendos, cualquiera hubiera
salido huyendo despavorido o quizás algunos se sentirían asqueados de lo que
sus ojos veían pues el lugar y estos sujetos realmente hacían de este lugar un
escenario verdaderamente lúgubre, sin embargo por el gran esfuerzo realizado por
Áquila, no pudo hacer nada más que quedarse mirando. De pronto esos sujetos se
dieron cuenta de la presencia de él. Ante tal situación no sabía qué hacer, qué
decir en ese momento, solo estaba callado.


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-¿Quién anda ahí? ¿Qué es lo que quieres?- dijo uno de los sujetos.
-Será buena idea acercarme y pedirles ayuda no los veo tan agresivos- Pensó
Áquila.
-Ho-hola perdonen que los haya asomado, solo me encuentro perdido en esta
ciudad y realmente no sé donde ir y no tengo rumbo- dijo Áquila con un poco de
miedo.
-Tranquilo muchacho, no asustamos tendremos este aspecto tan espantoso pero
no cambia el hecho de nuestro comportamiento, puedes venir acá con seguridad-
dijo uno de ellos
Áquila se acercó un poco temeroso y se sentó al lado de ellos y veía un montón de
maletas y cajas alrededor de ellos.
-Antes que todo ¿Has comido muchacho? Por tu aspecto parece que no hubieras
comido en días-preguntó uno de ellos
Uno de los sujetos, sacó de una maleta una lata de sardinas y se la dio a Áquila.
Se quedó un rato observando el gesto tan bueno que hizo.
-Buen provecho joven. Es muy raro que alguien pase por estos lugares, la gente
nos tiene miedo o nos aborrece, sin embargo vivimos así no dependemos de
nadie. Mi nombre es Kazuo (Hombre de Paz) soy proveniente de Japón, cuando
mis padres se separaron, yo me quedé con mi madre y vinimos a este lugar,
realmente vivía feliz hasta que sucedió la guerra: perdí a mi madre y apenas tenía
15 años. Quedé abandonado, en mi camino encontré una casa-hogar donde había
jóvenes y niños como era yo en ese tiempo. Me acogieron buen tiempo hasta que
decidí seguir mi propio camino. Conseguí un trabajo hasta que Inerxia tomó el
control. Estuve vagando largos días hasta que encontré a él (refiriéndose a su
compañero de lado) y me despidieron, estuve así muchos años y me ves aquí- le
contó Kazuo a Áquila.
Áquila se sentía pasmado por todo lo que le había contado y realmente no tenía
respuesta qué decirle, solo se seguía comiendo las sardinas pero atento a cada
palabra de ellos.
-¿Qué pasa muchacho? Te noto algo asustado, tranquilo estás seguro con
nosotros. Por cierto, Mi Nombre es Hiroshi, también soy de Japón y es una gran
suerte que me encontré con Kazuo. Cuando tenía 8 años me mandaron a un viaje
de intercambio y por causa del destino era aquí, entre a un ejército militar pero
realmente fue una mis peores etapas en mi vida, adentro era el infierno en la
realidad. Durante la guerra vi como personas inocentes (civiles) eran asesinados
sin piedad, solo había un objetivo: ganar sin importar los sacrificios. Cuando acabó
la guerra decidí retirarme. Conseguí una casa humilde viví solo hasta que ya no
tenía más ingresos y encontré a Kazuo con quien nos apoyamos hasta ahora-
Contó Hiroshi a Áquila.


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-Vaya, ustedes sí que me han hecho reflexionar mucho, gracias por la comida, los
recordaré, espero que nos volvamos a encontrar- dijo Áquila

Kazuo y Hiroshi se levantaron, miraron con sus rostros muy contentos a Áquila, en
el fondo se veía que si eran buenas personas, ambos estiraron su brazo como si
fueran a lanzar algo y de pronto comenzaban a convertirse en dos fénix uno azul y
otro rojo y mientras lo hacían Kazuo le dijo a Áquila:
-Has pasado la prueba joven, ahora sigue tu camino no te rindas busca tus ideales
pronto nos volveremos a encontrar-
Áquila se sentía muy contento por sus palabras y se despidió de ellos mientras
veía como iban volando, y entre las nubes desaparecían. Continuó su camino por
el callejón. Luego llegó a un parque llamado "Genesis Park" este era famoso por
ser el primero de su tipo en todo el mundo, pues este parque flotaba sobre un
pequeño lago al centro de la ciudad impulsado por energía producida por el
mismo, se mantenía a unos 10m de alto sobre el nivel del lago, unas escaleras
eléctricas llevaban hasta aquel lugar, además era realmente increíble como al
centro de este se podía ver un geiser que elevaba el agua, hasta la enorme fuente
bellamente diseñada por grandes arquitectos y hecha por los mejores artistas
donde los chorros de agua no solamente danzaban en perfecta armonía, sino que
además formaba hermosas imágenes y bellos colores reflejadas por el espectro
de unas luces arbotantes en ciertas partes de los pilares que rodeaban a esta,
pero en este paradisíaco lugar se notó un silencio incómodo. Áquila se acercó a
una pileta que estaba en el centro, se sentó en una banca próxima al lugar. En ese
instante, Áquila vio como una Katana venía a todo velocidad hacia él, que por
poco atraviesa su cuerpo, solo pudo rasgar su ropa que estaba en mal estado.
En el momento preciso, una figura muy peculiar que reflejaba un aura muy
tranquila y a la vez tenebroso, se podía ver una silueta contorneada, un rostro
hipnotizador, con solo verla te quedabas cautivado, tenía unos lentes clásicos que
cubrían sus ojos tan azules como el mismo cielo, algo interesante era el lunar que
tenia debajo de sus labios que realmente era algo tentador, sin duda algo único en
ella era su cabello lacio color negro que resaltaba un brillo especial, tenía una
especie de trenzas o adornos colgados que le daba un toque de estilo.
Rápidamente se podía notar que aquella chica era de ascendencia japonesa pues
la ropa que llevaba la delataba completamente, con un hermoso Kimono azul
sujetado por un bello listón blanco y unos geta que hicieron un leve sonido al bajar
del árbol, sin poder mover un músculo, Áquila quedó hipnotizado por la belleza
física de esa chica.




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-Ho… hola, disculpa ¿tu lanzaste esto? Casi me dejas marcado con eso – dijo
Áquila un poco asustado
-Claro cariño, eso quería hacer, fue una suerte que no te diera, lástima será otra
oportunidad- dijo aquella chica con una sonrisa sarcástica
Áquila tenía un rostro pasmado o de duda al ver a aquella chica que mostraba
una apariencia tan extraña en estas épocas pero también algo misterioso.
-Entiendo, entonces yo mejor me retiro solo seguía mi camino sin rumbo en este
lugar- dijo Áquila un poco presuroso
-Espérate, ahora que lo mencionas, por tu aspecto parece que no has estado acá
nunca, ¿estás perdido?- preguntó la chica.
-Sí pero no es de tu incumbencia. Seguiré solo en mi camino así que si no tienes
más que decir, por favor no te conozco, ni me conoces, es mejor distanciar puedo
ser un peligro para todos- respondió Áquila
-Como quieras, pero si te vuelvo a ver dalo por hecho que esa vez si mi Katana
rasgara tu piel niño- le dijo la chica a Áquila
Áquila y la chica se fueron del lugar por su lado sin importar que suceda con cada
uno. El camino era más complejo al constante avance, él no sabía a dónde ir,
solo seguía por instinto un camino lo que parecía ser rieles de un transporte
móvil, todo estaba tan desolado. Sin darse cuenta al dar vuelta a una calle,
colisionó con un joven que caminaba casualmente por ahí junto con su pequeña
hermana, este aparentaba tener unos 18 años, aproximadamente de una altura
de 1.82m así que era algo más alto que él, sus ojos de un color marrón claro,
algo que se podía notar en aquel joven era una cicatriz en su codo izquierdo,
daba la apariencia de que era una cortada bastante amplia, pues había recibido 8
puntadas en ella, pero lo que más sorprendió a Áquila fue que su pelo color negro
extrañamente tenía algunas partes teñidas de color blanco.
Su pequeña hermana era de pequeña estatura un promedio de 1.52 cm pero no
por ello dejaría de tener una habilidad asombrosa, su cabello castaño y rizado
color café era tan especial por su brillante reflejo y sus ojos color miel que la
hacía única con su piel blanca como la claridad del sol, vestía una playera negra
con un estampado metálico en combinación con el rosa y negro, tenía un short y
unas botas negras que le cubrían las piernas. Lo interesante es que estas botas
tenían algunas agregados automáticos que le permitían realizar distintas
funciones, lo más importante de todo era un pequeño dije de oro que tenía y se le
veía que lo cuidaba mucho porque lo mantenía entre sus manos como si alguien
se lo quitaría.




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Fue tan repentino el cruce entre ellos que Áquila miró de reojo a ellos, mientras
aquel chico y su hermana no se dieron cuenta y siguieron su camino.
Áquila también se dispuso a seguir su camino en toda esa calle donde había muy
poco tránsito de personas, la situación era más peligrosa porque dos tipos
desconocidos se acercaron con intenciones de humillar a Áquila.
Él no tenía fuerzas para empezar una lucha así que solo se detuvo en medio y
espero a que ellos se acercaran.
-Mira ¿pero qué tenemos acá? un vagabundo perdido y creo que no sabe en que
territorio se encuentra. Que descuidado mi amigo – dijo uno de ellos.
-No estoy perdido, déjenme en paz, no se acerquen a mí. No sé lo que pueda
pasar-dijo Áquila
-No me hagas reír, un tipo como tú de ese nivel hablándonos con tanta seguridad,
te daré una lección que no olvidarás- le dijo el otro tipo al mismo tiempo que sacó
un arma de fuego y se disponía apuntarla en la cabeza de Áquila.
De repente, una Katana apareció de la nada logrando partir en la mitad el arma de
fuego.
-¿Quién anda ahí? ¿Cómo te atreves a hacer eso? No sabes con quién te has
metido, muestra tu cara infeliz- el malviviente habló con mucha desesperación.
Entonces apareció otra vez aquella silueta tan impresionante y a la vez se sentía
una presencia muy fuerte
-¡Qué descuidada soy! Perdón chicos, se me escapó. Si me permiten, tomaré mi
Katana – dijo aquella chica tan segura de sí misma
Áquila se quedó estupefacto al ver otra vez a aquella chica, pero esta vez no
entendía la razón de por qué apareció.
-Oh, mira a quién tenemos acá, pero si eres tu cariño esta vez ¿en qué te has
metido? ¿Es que estás asustado? – le dijo aquella chica a Áquila
-No necesito tu ayuda, vete porque me has seguido. Verás como acabo con esto
en un instante, solo déjame en paz-dijo Áquila tan desesperado
Aquella chica puso un gesto de duda al escuchar aquellas palabras de Áquila
-Dios, eres tan engreído cariño, déjame terminar esto, ya que tú en esas
condiciones no puedes ni levantarte- dijo ella mientras tomaba su Katana y en
unos segundos desapareció como una ráfaga de viento. Los tipos sin darse
cuenta, cayeron inconscientes al ser golpeados por la Katana sin desenvainar de
aquella chica.




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Aquila y la chica huyeron del lugar sin dejar rastro, en el camino se encontraron
con una pequeña plaza con hermosos jardines: árboles frondosos, bellas flores,
pequeños lagos artificiales y unas angostas calles empedradas dentro de esta
jungla de concreto, lugares así daban armonía a las ajetreadas vidas de las
personas y a los días estresantes que se vivían en Collosus. Ellos vieron una
banca donde pudieron llegar y sentarse a descansar.
-¿Acaso no te dije que me dejaras en paz? si piensas que te daré las gracias por
ayudarme, estás equivocada, no lo haré – dijo Áquila
-¿Por qué me tratas así? Realmente no entiendo tu forma de pensar, eres muy
descontrolado, me di cuenta que has sufrido mucho, por eso te seguí desde antes.
Mi nombres es Kazumi, desde hace algún tiempo que tengo que esconderme de
muchas personas por el temor que piensen que soy un peligro, justo como tú lo
dijiste, por eso te entiendo en parte. Durante mi vida he estado entrenando con
esta Katana y gracias a ello pude valerme a mí misma, poder enfrentarme y
proteger a mi familia y amigos – le contó Kazumi a Áquila
-Discúlpame, por tratarte de esa manera, a veces no sé lo que digo con tantos
pensamientos vagos que se cruzan en mi mente, he perdido a mi familia, durante
varios días he estado caminando sin rumbo, sin saber qué me depara el destino. -
le dijo Áquila
-No tienes que disculparte, entiendo tu comportamiento. Dejemos esto atrás. Estas
muy débil y necesitas guardar reposo, vamos a la casa de mi padre, él es mi
maestro quien me enseño todo lo que sé, estoy segura de que nos recibirá- le dijo
Kazumi a Áquila mientras iban caminando en destino hacia ese lugar.




                                Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma

Capitulo 4

  • 1.
    Capitulo 4 Una Katana Gemela en el Destino “Si pudieras elegir entre tu presente, pasado, futuro cual escogerías todo depende de un hilo” Áquila se encontraba muy impactado por todo aquello que se había tenido que enterar de esa manera tan vil, en su mente pasaban muchas imágenes mentales que lo aterraban de la forma en que fueron creados para dicho objetivo tan bajo que no merece perdón. -Cómo es posible que hagan eso después que decidí ser un Knight, al final acabare siendo el ser más odiado, durante toda mi vida he visto personas crueles pero esto rebosa otra etapa que me da mucho que pensar –dijo Áquila mientras avanzaba en busca del Dr. Gred Mientras seguía avanzando por todo el edificio, iba ocasionando destrozos innumerables y heridos a su paso, las personas que se encontraban en Inerxia y querían detenerlo, no eran rivales para él en lo absoluto. Áquila realmente ya no estaba consciente de sus actos lo que hacía era solo la reacción al enterarse de todo eso, el brazalete que tenía puesto, que le permitía poder controlar su energía, estaba en un estado demasiado crítico que sobrepasaba el nivel normal que debería tener. En ese instante la gema de rubí que tenía en el brazalete se rompió, por un momento se sintió un silencio incomodo porque no se podían imaginar que sucedería. Áquila cayó al suelo como si se hubiese desmayado, unos segundos después el suelo comenzó a quebrarse y cada pedazo iba siendo absorbido hacia abajo como si de una gravedad sumamente fuerte se tratase. Él se levantaba mientras un resplandor emergía alrededor suyo, era como si estuviera ardiendo en llamas pero rojas, el punto es que este resplandor fue atraído por Áquila quien obviamente no era consciente de lo que hacía , y sus ojos tomaron un aspecto muy aterrador, se envolvieron en un color rojizo del mismo tipo del rubí , Áquila lanzó una sonrisa malévola, todo parecía indicar de que se trataba de otra persona y dijo: -Asombroso, que gran poder he obtenido, no me imaginé que lograría llegar a este nivel tan alto, es hora de comenzar a divertirme-dijo Áquila Algunos de los que estaban ocultos y otros heridos presenciaban esa escena tan increíble, vieron a Áquila totalmente distinto, no era aquel muchacho tranquilo ni altanero. -Detente, ¿quién eres tú? - se escuchó una voz a lo lejos -Que ¿Quién soy yo? ¿Qué porque fui creado? ¿Que cuál sería mi objetivo? Vaya eso es lo que me pregunto, realmente en este momento dejaría todo por comenzar desde el principio, lástima ya es tarde ahora que he despertado - respondió Áquila con una gran seguridad Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma
  • 2.
    -No sé quienseas, pero no lograrás nada destruyendo esto, así que dime quién eres y dime donde está el muchacho- la voz que provenía a lo lejos era de Klaus, que cojeaba y andaba muy herido -Eh? ¿Me dices a mí? vaya pero que gente en estos días, cualquier estorbo me habla, entiéndelo no eres nadie para que me dirijas la palabra así que salte de mi vista- dijo Áquila En ese momento, Áquila comenzó a tener un dolor de cabeza que lo hacía tambalear, sus ojos comenzaban a cambiar de color constantemente, luego de un tiempo de haberse aferrado, logró estabilizar su energía. -Rayos, esto comienza a ser realmente fastidioso, estoy perdiendo el control sobre esto y no me gusta para nada- dijo Áquila mientras se dirigía hacia una ventana inmensa -Hey, ¿a dónde te vas? no te escaparás tu perteneces a Inerxia y estás bajo nuestro mando no puedes hacer esto… trae devuelta a Áquila- dijo Klaus desesperadamente -Insolente ¿no te dije que no me hablaras? Bien, tú te lo buscaste, acabaré contigo rápidamente, pero ¿sabes qué? Mejor destruiré todo este edificio de un golpe.- respondió Áquila Áquila desbordo demasiada energía, del brazalete comenzó a salir un liquido rojo que poco a poco rodeaba su brazo izquierdo, al mismo tiempo que rasgaba en pedazos la camisa. En un segundo se detuvo el recorrido del liquido y comenzó a moldearse de tal forma que su brazo izquierdo se convirtió en un brazo cristalizado de rubí. -Te diré algo que una vez me dijeron, en verdad tómalo en cuenta porque será la última vez que vivas para decírselo a alguien “Con el tiempo todo se descubre; las mentiras mas ocultas, las razones más ciertas y los amigos más falsos”. Es todo, despídete de este mundo, arrepiéntete de lo que has hecho porque es tarde para ti-dijo Áquila mientras con su brazo izquierdo lo levantaba y generaba una esfera de energía que comenzaba a verse partículas pequeñas de rubí. Extendió su brazo en dirección hacia Inerxia y estalló gran parte, al mismo tiempo que escapaba del lugar a través de una ventana. Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma
  • 3.
    El panorama erarealmente caótico, Inerxia se encontraba destruida una gran parte y todo fue ocasionado por Áquila, pero fue algo justo debido a todo lo revelado. Áquila se encontraba a una distancia lejana de Inerxia, estaba parado mirando todo lo que había hecho. Mientras caminaba pudo ver todo lo que el realmente odiaba o por lo menos le molestaba, pues Collosus al ser ciudad capital de New Alesia, estaba llena de todo tipo de anuncios publicitarios pero no como en otros lugares, estos eran en 3D. Lo más maravilloso de estos es que aún de día se podían ver claramente como cualquier otro anuncio los vehículos que sobrevolaban el lugar, no hacían ni siquiera ruido solo se veían como aves volando de aquí para allá, las personas algunas impresionadas por lo que veían en todos los monitores o pantallas en aquella enorme metrópolis, mostrando lo que recientemente acababa de suceder en Inerxia, uno de los más importantes complejos estructurales pues muchos lo tomaron como un ataque terrorista, otros solamente deambulaban sin dale gran importancia, ya que Inerxia siempre había sido el blanco de estos ataques gracias a su relevancia militar y política de Collosus -Al final, no logré nada quedándome acá, realmente no entiendo por qué hicieron eso, me iban a usar como su títere- dijo Áquila mientras avanzaba por una calle de Colossus, se podía ver como la gente lo miraba muy sorprendido por su aspecto tan desgarrador pareciera que hubiera sido torturado, él se apoyaba por una pared porque estaba muy mareado y no podía mantenerse en pie. Mientras más avanzaba, se sentía como se iba disminuyendo la cantidad de personas que transitaban por una calle, en su camino se encontró no solo personas de clase alta o media, se podía ver la situación de aquellas personas que se encontraban tan desahuciadas. En un callejón muy estrecho, Áquila se asomó a ver, ya que escuchó algunos ruidos y vio que salía humo de aquel lugar. Se acercó y vio a dos hombres sentados por su aspecto tan impactante. Se podían ver sus ropas completamente desgarradas, uno de ellos llevaba una gabardina negra hecha trozos, por gracioso que parezca daba la impresión de haber sido atacado por un león u otra bestia salvaje pues también su pantalón se encontraba en el mismo estado, además su cabello era bastante largo y este era un desastre, el otro ni siquiera llevaba una chaqueta o algo parecido solo una camisa manchada, parecía ser aceite o grasa, su barba le llegaba hasta el pecho pero se veía muy sucia, sus guantes destrozados y un pantalón de mezclilla con muchos remiendos, cualquiera hubiera salido huyendo despavorido o quizás algunos se sentirían asqueados de lo que sus ojos veían pues el lugar y estos sujetos realmente hacían de este lugar un escenario verdaderamente lúgubre, sin embargo por el gran esfuerzo realizado por Áquila, no pudo hacer nada más que quedarse mirando. De pronto esos sujetos se dieron cuenta de la presencia de él. Ante tal situación no sabía qué hacer, qué decir en ese momento, solo estaba callado. Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma
  • 4.
    -¿Quién anda ahí?¿Qué es lo que quieres?- dijo uno de los sujetos. -Será buena idea acercarme y pedirles ayuda no los veo tan agresivos- Pensó Áquila. -Ho-hola perdonen que los haya asomado, solo me encuentro perdido en esta ciudad y realmente no sé donde ir y no tengo rumbo- dijo Áquila con un poco de miedo. -Tranquilo muchacho, no asustamos tendremos este aspecto tan espantoso pero no cambia el hecho de nuestro comportamiento, puedes venir acá con seguridad- dijo uno de ellos Áquila se acercó un poco temeroso y se sentó al lado de ellos y veía un montón de maletas y cajas alrededor de ellos. -Antes que todo ¿Has comido muchacho? Por tu aspecto parece que no hubieras comido en días-preguntó uno de ellos Uno de los sujetos, sacó de una maleta una lata de sardinas y se la dio a Áquila. Se quedó un rato observando el gesto tan bueno que hizo. -Buen provecho joven. Es muy raro que alguien pase por estos lugares, la gente nos tiene miedo o nos aborrece, sin embargo vivimos así no dependemos de nadie. Mi nombre es Kazuo (Hombre de Paz) soy proveniente de Japón, cuando mis padres se separaron, yo me quedé con mi madre y vinimos a este lugar, realmente vivía feliz hasta que sucedió la guerra: perdí a mi madre y apenas tenía 15 años. Quedé abandonado, en mi camino encontré una casa-hogar donde había jóvenes y niños como era yo en ese tiempo. Me acogieron buen tiempo hasta que decidí seguir mi propio camino. Conseguí un trabajo hasta que Inerxia tomó el control. Estuve vagando largos días hasta que encontré a él (refiriéndose a su compañero de lado) y me despidieron, estuve así muchos años y me ves aquí- le contó Kazuo a Áquila. Áquila se sentía pasmado por todo lo que le había contado y realmente no tenía respuesta qué decirle, solo se seguía comiendo las sardinas pero atento a cada palabra de ellos. -¿Qué pasa muchacho? Te noto algo asustado, tranquilo estás seguro con nosotros. Por cierto, Mi Nombre es Hiroshi, también soy de Japón y es una gran suerte que me encontré con Kazuo. Cuando tenía 8 años me mandaron a un viaje de intercambio y por causa del destino era aquí, entre a un ejército militar pero realmente fue una mis peores etapas en mi vida, adentro era el infierno en la realidad. Durante la guerra vi como personas inocentes (civiles) eran asesinados sin piedad, solo había un objetivo: ganar sin importar los sacrificios. Cuando acabó la guerra decidí retirarme. Conseguí una casa humilde viví solo hasta que ya no tenía más ingresos y encontré a Kazuo con quien nos apoyamos hasta ahora- Contó Hiroshi a Áquila. Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma
  • 5.
    -Vaya, ustedes síque me han hecho reflexionar mucho, gracias por la comida, los recordaré, espero que nos volvamos a encontrar- dijo Áquila Kazuo y Hiroshi se levantaron, miraron con sus rostros muy contentos a Áquila, en el fondo se veía que si eran buenas personas, ambos estiraron su brazo como si fueran a lanzar algo y de pronto comenzaban a convertirse en dos fénix uno azul y otro rojo y mientras lo hacían Kazuo le dijo a Áquila: -Has pasado la prueba joven, ahora sigue tu camino no te rindas busca tus ideales pronto nos volveremos a encontrar- Áquila se sentía muy contento por sus palabras y se despidió de ellos mientras veía como iban volando, y entre las nubes desaparecían. Continuó su camino por el callejón. Luego llegó a un parque llamado "Genesis Park" este era famoso por ser el primero de su tipo en todo el mundo, pues este parque flotaba sobre un pequeño lago al centro de la ciudad impulsado por energía producida por el mismo, se mantenía a unos 10m de alto sobre el nivel del lago, unas escaleras eléctricas llevaban hasta aquel lugar, además era realmente increíble como al centro de este se podía ver un geiser que elevaba el agua, hasta la enorme fuente bellamente diseñada por grandes arquitectos y hecha por los mejores artistas donde los chorros de agua no solamente danzaban en perfecta armonía, sino que además formaba hermosas imágenes y bellos colores reflejadas por el espectro de unas luces arbotantes en ciertas partes de los pilares que rodeaban a esta, pero en este paradisíaco lugar se notó un silencio incómodo. Áquila se acercó a una pileta que estaba en el centro, se sentó en una banca próxima al lugar. En ese instante, Áquila vio como una Katana venía a todo velocidad hacia él, que por poco atraviesa su cuerpo, solo pudo rasgar su ropa que estaba en mal estado. En el momento preciso, una figura muy peculiar que reflejaba un aura muy tranquila y a la vez tenebroso, se podía ver una silueta contorneada, un rostro hipnotizador, con solo verla te quedabas cautivado, tenía unos lentes clásicos que cubrían sus ojos tan azules como el mismo cielo, algo interesante era el lunar que tenia debajo de sus labios que realmente era algo tentador, sin duda algo único en ella era su cabello lacio color negro que resaltaba un brillo especial, tenía una especie de trenzas o adornos colgados que le daba un toque de estilo. Rápidamente se podía notar que aquella chica era de ascendencia japonesa pues la ropa que llevaba la delataba completamente, con un hermoso Kimono azul sujetado por un bello listón blanco y unos geta que hicieron un leve sonido al bajar del árbol, sin poder mover un músculo, Áquila quedó hipnotizado por la belleza física de esa chica. Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma
  • 6.
    -Ho… hola, disculpa¿tu lanzaste esto? Casi me dejas marcado con eso – dijo Áquila un poco asustado -Claro cariño, eso quería hacer, fue una suerte que no te diera, lástima será otra oportunidad- dijo aquella chica con una sonrisa sarcástica Áquila tenía un rostro pasmado o de duda al ver a aquella chica que mostraba una apariencia tan extraña en estas épocas pero también algo misterioso. -Entiendo, entonces yo mejor me retiro solo seguía mi camino sin rumbo en este lugar- dijo Áquila un poco presuroso -Espérate, ahora que lo mencionas, por tu aspecto parece que no has estado acá nunca, ¿estás perdido?- preguntó la chica. -Sí pero no es de tu incumbencia. Seguiré solo en mi camino así que si no tienes más que decir, por favor no te conozco, ni me conoces, es mejor distanciar puedo ser un peligro para todos- respondió Áquila -Como quieras, pero si te vuelvo a ver dalo por hecho que esa vez si mi Katana rasgara tu piel niño- le dijo la chica a Áquila Áquila y la chica se fueron del lugar por su lado sin importar que suceda con cada uno. El camino era más complejo al constante avance, él no sabía a dónde ir, solo seguía por instinto un camino lo que parecía ser rieles de un transporte móvil, todo estaba tan desolado. Sin darse cuenta al dar vuelta a una calle, colisionó con un joven que caminaba casualmente por ahí junto con su pequeña hermana, este aparentaba tener unos 18 años, aproximadamente de una altura de 1.82m así que era algo más alto que él, sus ojos de un color marrón claro, algo que se podía notar en aquel joven era una cicatriz en su codo izquierdo, daba la apariencia de que era una cortada bastante amplia, pues había recibido 8 puntadas en ella, pero lo que más sorprendió a Áquila fue que su pelo color negro extrañamente tenía algunas partes teñidas de color blanco. Su pequeña hermana era de pequeña estatura un promedio de 1.52 cm pero no por ello dejaría de tener una habilidad asombrosa, su cabello castaño y rizado color café era tan especial por su brillante reflejo y sus ojos color miel que la hacía única con su piel blanca como la claridad del sol, vestía una playera negra con un estampado metálico en combinación con el rosa y negro, tenía un short y unas botas negras que le cubrían las piernas. Lo interesante es que estas botas tenían algunas agregados automáticos que le permitían realizar distintas funciones, lo más importante de todo era un pequeño dije de oro que tenía y se le veía que lo cuidaba mucho porque lo mantenía entre sus manos como si alguien se lo quitaría. Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma
  • 7.
    Fue tan repentinoel cruce entre ellos que Áquila miró de reojo a ellos, mientras aquel chico y su hermana no se dieron cuenta y siguieron su camino. Áquila también se dispuso a seguir su camino en toda esa calle donde había muy poco tránsito de personas, la situación era más peligrosa porque dos tipos desconocidos se acercaron con intenciones de humillar a Áquila. Él no tenía fuerzas para empezar una lucha así que solo se detuvo en medio y espero a que ellos se acercaran. -Mira ¿pero qué tenemos acá? un vagabundo perdido y creo que no sabe en que territorio se encuentra. Que descuidado mi amigo – dijo uno de ellos. -No estoy perdido, déjenme en paz, no se acerquen a mí. No sé lo que pueda pasar-dijo Áquila -No me hagas reír, un tipo como tú de ese nivel hablándonos con tanta seguridad, te daré una lección que no olvidarás- le dijo el otro tipo al mismo tiempo que sacó un arma de fuego y se disponía apuntarla en la cabeza de Áquila. De repente, una Katana apareció de la nada logrando partir en la mitad el arma de fuego. -¿Quién anda ahí? ¿Cómo te atreves a hacer eso? No sabes con quién te has metido, muestra tu cara infeliz- el malviviente habló con mucha desesperación. Entonces apareció otra vez aquella silueta tan impresionante y a la vez se sentía una presencia muy fuerte -¡Qué descuidada soy! Perdón chicos, se me escapó. Si me permiten, tomaré mi Katana – dijo aquella chica tan segura de sí misma Áquila se quedó estupefacto al ver otra vez a aquella chica, pero esta vez no entendía la razón de por qué apareció. -Oh, mira a quién tenemos acá, pero si eres tu cariño esta vez ¿en qué te has metido? ¿Es que estás asustado? – le dijo aquella chica a Áquila -No necesito tu ayuda, vete porque me has seguido. Verás como acabo con esto en un instante, solo déjame en paz-dijo Áquila tan desesperado Aquella chica puso un gesto de duda al escuchar aquellas palabras de Áquila -Dios, eres tan engreído cariño, déjame terminar esto, ya que tú en esas condiciones no puedes ni levantarte- dijo ella mientras tomaba su Katana y en unos segundos desapareció como una ráfaga de viento. Los tipos sin darse cuenta, cayeron inconscientes al ser golpeados por la Katana sin desenvainar de aquella chica. Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma
  • 8.
    Aquila y lachica huyeron del lugar sin dejar rastro, en el camino se encontraron con una pequeña plaza con hermosos jardines: árboles frondosos, bellas flores, pequeños lagos artificiales y unas angostas calles empedradas dentro de esta jungla de concreto, lugares así daban armonía a las ajetreadas vidas de las personas y a los días estresantes que se vivían en Collosus. Ellos vieron una banca donde pudieron llegar y sentarse a descansar. -¿Acaso no te dije que me dejaras en paz? si piensas que te daré las gracias por ayudarme, estás equivocada, no lo haré – dijo Áquila -¿Por qué me tratas así? Realmente no entiendo tu forma de pensar, eres muy descontrolado, me di cuenta que has sufrido mucho, por eso te seguí desde antes. Mi nombres es Kazumi, desde hace algún tiempo que tengo que esconderme de muchas personas por el temor que piensen que soy un peligro, justo como tú lo dijiste, por eso te entiendo en parte. Durante mi vida he estado entrenando con esta Katana y gracias a ello pude valerme a mí misma, poder enfrentarme y proteger a mi familia y amigos – le contó Kazumi a Áquila -Discúlpame, por tratarte de esa manera, a veces no sé lo que digo con tantos pensamientos vagos que se cruzan en mi mente, he perdido a mi familia, durante varios días he estado caminando sin rumbo, sin saber qué me depara el destino. - le dijo Áquila -No tienes que disculparte, entiendo tu comportamiento. Dejemos esto atrás. Estas muy débil y necesitas guardar reposo, vamos a la casa de mi padre, él es mi maestro quien me enseño todo lo que sé, estoy segura de que nos recibirá- le dijo Kazumi a Áquila mientras iban caminando en destino hacia ese lugar. Todos Los Derechos Reservados Orphen & Kyouma