Este capítulo describe a Jesucristo como el Cordero redentor que recibe el libro de los siete sellos de Dios. San Juan ve a Cristo en forma de cordero que ha sido sacrificado, pero que está de pie victorioso. Cristo es el único digno de abrir el libro y revelar los planes divinos. Al recibir el libro, las criaturas celestiales lo alaban reconociendo su autoridad y poder como redentor.