El documento describe el ministerio sacerdotal de Jesús como nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario celestial. Jesús cumple un ministerio diario de intercesión en favor de los creyentes, prefigurado por el sacerdocio terrenal. Como Sumo Sacerdote eterno según el orden de Melquisedec, Jesús ofrece un sacrificio perfecto que perdona los pecados de toda la humanidad.