El documento discute las violaciones sistemáticas de los derechos humanos que ocurren en las cárceles brasileñas a pesar de la legislación internacional y nacional que protege los derechos de los detenidos. El sistema carcelario brasileño tiene más de 422,000 presos, superando la capacidad de las cárceles. La mayoría de los presos son jóvenes, pobres y negros con bajo nivel educativo encarcelados por delitos como homicidio, robo y tráfico de drogas. Las condiciones en las cárceles