Mario tiró los caramelos que debía repartir en su clase a una papelera. Dos compañeros, Mónica y Roberto, lo vieron y lo amenazaron con contarle a los demás a menos que hiciera lo que le dijeran. Mario tuvo que preguntarle a Óscar, un niño solitario, cómo estaba su madre. Óscar se enfadó y le dijo que se fuera a la mierda. Más tarde, Mónica y Roberto se burlaron de Mario frente a otros niños.