Este resumen describe el caso de una paciente femenina neonata que ingresó a la unidad de cuidados intensivos neonatales con protrusión ocular. La exploración física no mostró anomalías excepto la protrusión ocular. La tomografía computarizada reveló la presencia de edema de los tejidos blandos y un absceso retroocular compatible con absceso subperióstico y orbitario. A pesar del tratamiento con antibióticos intravenosos y oftálmicos, la paciente desarrolló una discapacidad visual severa permanente debido a