Edvard Munch creó la obra "Celos" para representar sus propios sentimientos de angustia y desesperación. La pintura muestra a una mujer siendo cortejada al fondo, mientras que en primer plano se encuentra un personaje oscuro y triste que representa los celos del artista. Munch creía que el origen de sus obras se encontraba en su propia personalidad conflictiva y en sus experiencias vitales difíciles.