El documento discute las relaciones entre política, poder y comunicación en América Latina. Señala que la comunicación tiene dos dimensiones: la reproducción del discurso político a través de los medios masivos y la práctica comunicativa que crea espacios públicos para la ciudadanía. También analiza cómo pensadores latinoamericanos ven la necesidad de restaurar procesos de mediación ajenos a los medios para fomentar la participación social y democrática.